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FACTORES PARA LA CONCENTRACIÓN DE ESTRÉS

A pesar de que las prótesis dentales están diseñadas para resistir la deformación plástica y la
fractura, en ocasiones se producen fracturas inesperadas, incluso cuando se utilizan materiales
de muy buena calidad. Estas fracturas son el resultado de la aplicación de fuerzas de gran
magnitud localizadas en zonas específicas, incluso cuando la fuerza media aplicada sobre la
estructura es baja.

El motivo de esta reducción en la resistencia es la existencia de pequeñas imperfecciones


microscópicas o de defectos microestructurales en la superficie o en la estructura interna. Estas
imperfecciones son muy críticas en el caso de materiales frágiles si se dan en zonas donde
existen fuerzas de tracción, ya que la fuerza aplicada sobre los bordes de estas imperfecciones
aumenta notablemente y puede conllevar fracturas y rupturas de enlaces.

La figura 4-12 muestra la distribución teórica de fuerzas de tracción en un material frágil y en


uno dúctil. A pesar de que, en ambos casos, la fuerza de tracción ha aumentado en el borde de
la imperfección, en el caso del material dúctil ha aumentado muy poco, ya que se ha producido
una deformación plástica y, como consecuencia, el borde de la imperfección se ha hecho mas
grande y se ha reducido la magnitud de la fuerza de tracción localizada

A la izquierda de la figura 4-12 podemos ver que no se puede eliminar la fuerza de tracción
aplicada sobre un material frágil mediante la deformación plástica en el borde de la
imperfección, por lo que se producen fracturas y la fuerza aumenta hasta un nivel crítico.
Obsérvese el nivel crítico que ha alcanzado la fuerza de tracción en el borde de la imperfección.
Sin embargo, la fuerza que actúa en zonas alejadas de estas imperfecciones será muy inferior si
en dichas zonas no existen imperfecciones. Cuando el material es sometido a una fuerza de
comprensión externa, la imperfección es irrelevante, tal como se muestra en la figura 4-12.

En este caso, la fuerza de compresión que actúa sobre un material suele cerrar la fisura, por lo
que la distribución de fuerzas es más uniforme.

Hay dos aspectos importantes sobre las fisuras:

1) La intensidad de la fuerza aumenta con la longitud de la imperfección, sobre todo


cuando es perpendicular a la dirección de la fuerza de tracción.
2) Las imperfecciones superficiales se asocian con fuerzas mucho mayores que las que se
dan cuando se trata de imperfecciones del mismo tamaño en el interior del material. El
acabado de la superficie de los materiales frágiles como las cerámicas, amalgamas y
composites es muy importante en zonas sometidas a fuerzas de tracción.

Las áreas localizadas donde aumentan las fuerzas pueden ser el resultado de imperfecciones
microscópicas inherentes sobre la superficie o en el interior de un material. Las zonas con alta
concentración de fuerzas son el resultado de uno o más de los siguientes factores.

1. Imperfecciones superficiales, como porosidad, rugosidad por desgaste y daños


mecánicos.
2. Imperfecciones internas, como vacíos o inclusiones.
3. Cambios notables en el contorno, como el punto de anclaje del brazo de un retenedor
en la estructura de una prótesis parcial o el ángulo agudo interno en el ángulo pulpar-
axial de una preparación dental para una amalgama o una restauración con composite.
4. Una gran diferencia en los módulos elásticos o en el coeficiente de expansión térmica
sobre una interfase soldada.
5. Una carga hertziana (o punto de contacto)
Hay varias maneras de minimizar la concentración de fuerzas y reducir el riesgo de
fractura interna clínica. En cuanto al facto r 1, se puede pulir la superficie para reducir
la profundidad de las imperfecciones. En cuanto a las imperfecciones internas, no se
puede hacer mucho, salvo mejorar la calidad de la estructura o aumentar el tamaño del
objeto.
En cuanto al factor 3, el diseño de una prótesis debería variar gradualmente u no
abruptamente. Deberían eliminarse las muescas. Se deberían redondear los ángulos
internos de las preparaciones para minimizar el riesgo de fractura de la cúspide.
En cuanto al factor 4, el material más frágil debería tener el módulo elástico mas alto. Si
no es posible, se debería intentar igualar los módulos elásticos de ambos materiales. Los
materiales deben tener unos coeficientes de expansión o contracción más o menos
similares. Si no se puede evitar un mal emparejamiento térmico, el material más frágil y
débil deberá tener un coeficiente de expansión o contracción ligeramente menor, para
que pueda soportar una fuerza de comprensión protectora sobre su estructura, y cerca
de la interfase. En cuanto al factor 5, se debe redondear el borde de la cúspide de una
corona o diente antagonista para aumentar las áreas de contacto oclusal del material
frágil.

CRITERIOS PARA LA SELECCIÓN DE MATERIALES DE RESTAURACIÓN

En los apartados anteriores, hemos estudiado la variabilidad de la resistencia a la


tracción. Los materiales frágiles son muy susceptibles de poseer imperfecciones
superficiales y defectos internos cuando existen fuerzas de tracción y no pueden
deformarse plásticamente para reducir las concentraciones de fuerzas. Por este motivo,
su resistencia a la tracción es mucho menor que su resistencia a la comprensión. Sin
embargo, cuando no tenemos los valores de las fuerzas de tracción, deben empleárselos
valores de las fuerzas de flexión ya que reflejan el modo de tracción de la fractura.
Cuando no tenemos datos sobre la tenacidad frente a la fractura, la resistencia a la
tracción, o a la flexión, los valores sobre la resistencia a la comprensión pueden ser útiles
cuando se compara la resistencia a la fractura entre materiales frágiles similares, como
pueden ser algunos grupos de amalgamas, composites o cementos. Los valores
notablemente bajos indican un mayor riesgo potencial de fractura clínica, aunque esta
hipótesis debería sustentarse con datos clínicos.
Las propiedades físicas descritas anteriormente se han obtenido mediante muestras con
formas y tamaños distintos de los de las restauraciones dentales, por lo que debemos
seleccionar los materiales de manera intuitiva basándonos en comparaciones
adecuadas. Los ingenieros utilizan criterios similares para seleccionar los materiales que
emplearan en la construcción de un puente. Ellos tienen ciertas ventajas con respecto a
los dentistas, ya que conocen de antemano la tensión “media” máxima que la estructura
puede soportar antes de que se fracture. Además, estos valores de fuerzas se
multiplican por un “factor de seguridad” para garantizar que la estructura será capaz de
soportar una cierta cantidad de fuerza extra. Sin embargo, los valores de resistencia a la
tracción de los materiales de restauración representan los valores medios de fuerza.
El 50% de las muestras con valor inferior se va fracturando y el 50% con valor superior
han sobrevivido. Esta es una tasa inaceptable de fractura para la odontología
restauradora; por eso, debería conocerse el rango de valores calculados. Desde un
punto de vista ultraconservador, se deberían emplear los valores de resistencia más
bajos y no los valores medios, para comparar los materiales y para diseñar prótesis que
resistan las fracturas con un alto nivel de confianza.
Desafortunadamente se desconocen los valores de las fuerzas masticatorias de cada
paciente, hasta tal punto que el dentista no puede predecir las fuerzas que se inducirán
a las restauraciones. Sin embargo, la experiencia clínica refuerza el conocimiento de las
relaciones entre las propiedades de los materiales dentales que muestran un buen
funcionamiento a largo plazo. Al igual que ocurre en ingeniería, la profesión dental
también sabe que el tiempo es la mejor prueba para que el material dental tenga éxito
en condiciones clínicas reales.

Cuando se desconocen los datos clínicos sobre la resistencia de un material de


restauración durante un periodo superior a tres años, deberíamos investigar si existen
datos fiables a corto plazo (menos de tres años). Si no existen dichos datos, debemos
estudiar un nuevo material evaluando si sus propiedades cumplen los requisitos
mínimos establecidos en las normas y especificaciones sobre materiales dentales, como
las que establecen la ADA y la ISO. Si un material nuevo cumple estos requisitos el
dentista puede estar seguro de que el material funcionará correctamente si se utiliza de
un modo adecuado.