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LA INTERPRETACIÓN SEGÚN LA JURISPRUDENCIA DE INTERESES

( Ensayo )

Por: Ricardo Raphael Cabanillas Castañeda

Nosotros, los seres humanos siempre vamos concibiendo la realidad a


modo personal, percibimos, descomponemos y tratamos de descifrar la
existencia desde nuestra unidad, es decir desde la individualidad de
nuestro pensar, es por ello que el mundo tiene la forma de nuestro
pensamiento. Digamos que las calles de nuestra ciudad, las palabras de
nuestro lenguaje, la estética de la naturaleza descansa en nuestro mundo
interno; estos conceptos tienen un especial sentido o valor en nuestra
subjetividad.

El problema surge cuando pretendemos exteriorizar e imponer uno de


estos valores como únicos, a nivel dogmático o como postulados
universales, la intrínseca subjetividad se rompería cayendo hacia lo
relativo, pues otras ideas, otras lecturas, otros pensamientos ofrecerían
otros enfoques, contrastarían mostrando otras luces. Evidentemente
aquello que puede resultarnos válido, para otros no lo será.

Quizás, en favor a ello la corriente iusnaturalista resultó insuficiente, y fue


una necesidad colectiva la expresión positivista. Despegar desde el plano
subjetivo a lo objetivo con el desarrollo de la literalidad para el derecho
formal, ya que la postura del iusnaturalismo como ideología humana
vinculada a la axiología, se tornaba de cierto modo difusa.
Si de la norma escrita se vierte ya, un problema para su hermenéutica.
¿Qué interpretaríamos si es que la misma no se encontraría escrita?
Observemos que los principios, leyes y derechos producto de el pacto
social con el Estado, están regados sobre múltiples subjetividades
correspondientes a cada persona de nuestro colectivo. Entonces la
respuesta a dicha pregunta se encontraría en el sentir y pensar de las
personas y variaría muchas veces por cada una de ellas, pues la ética
eternamente relativa y la moral jamás escrita, no son suficientes y
demuestran la necesidad de desarrollar leyes objetivas para el
funcionamiento de un sistema social y la sana convivencia de sus
individuos. Empero, es válido preguntarnos: ¿Qué tan objetivas son las
leyes? ¿Podríamos determinar objetivamente cuáles son los alcances
tanto de principios y normas?

El afán de dilucidar el sentido real de una norma o ley, tanto para jueces,
legisladores y operadores jurídicos, así como para los individuos comunes
y corrientes (interpretación autentica Y no autentica, Hans Kelsen) es un
dilema, sabemos que existen diversas escuelas y posturas sobre los
métodos de interpretación de la norma, que buscan encontrar el arte o
técnica más pertinente en donde nos podemos agenciar a fin de
escudriñar y encontrar el camino hacia la voluntad interna o intención
real del legislador. La auténtica interpretación como proceso cognoscitivo
siempre será compleja al existir una colisión entre lo subjetivo y lo
objetivo.

Para una autentica interpretación lo último que necesitaríamos son


conceptos abstractos que ordenen el Derecho, pues en función a lo
aludido en líneas arriba, existiría una multitud de subjetividades; una
pluralidad de teóricos cada uno creando su propio concepto con calidad
de dogma, entonces tendríamos tantas verdades como teóricos
existentes.

Si poseemos una visión holística podemos entender que el derecho nació


de la realidad y ésta va más allá de conceptos. La misma abarca: la
historia, la práctica, la psicología, la lógica, lo ilógico, lo bueno y lo malo,
etc. Pues el individuo está inmerso en universo de factores sobre los
cuales posee necesidades e intereses.

Rudolf Von Ihering, tiene una visión pragmática del Derecho forjando una
postura denominada la jurisprudencia de intereses, donde postula que el
Derecho es una idea práctica, que la creatividad del legislador está
motivada en función a los intereses y necesidades de las personas. Para mi
juicio estas premisas son correctas, pues si fluimos filosóficamente o hasta
psicológicamente durante una breve reflexión, nos daremos cuenta que
nos encontramos en un constante interés y buscamos satisfacer una
constante necesidad. Este punto es de gran validez para afirmar que
solucionar un conflicto de intereses(litis) es parte de las propiedades de un
ordenamiento jurídico, tutelar y garantizar intereses tanto privados como
públicos es deber de un Estado mediante su cuerpo normativo.

La vida humana es tan fenomenalmente intricada que una de sus


dimensiones innegablemente es una guerra de psicologías, una lucha de
intereses e ideologías, es pues entonces que el Derecho es una
herramienta para la resolución de conflictos.

El hombre en su naturaleza es un ser interesado en lo fáctico y en lo


metafísico y su conducta es la causa por la que existe una regulación
escrita en favor a sus necesidades, cuando éste acude a los órganos
jurisdiccionales, ejerciendo su derecho de tutela jurisdiccional efectiva ,
durante el proceso ventila una pretensión(un interés)ante la cual se
contrapone otra , y es cuando el juez al aplicar la ley debe hacer una
interpretación en base a los intereses en juego , ya que las mismas causas
que impulsaron la norma, también impulsan los intereses de la sociedad .
Desde luego, hay motivos para descubrir dichas causas pues de esta forma
comprenderíamos la auténtica razón o sentido real de determinada
disposición legal en el transcurso de una interpretación. Pero…

¿Qué factores determinan los intereses y las necesidades del individuo?

Podemos encontrar diversas diciplinas y ciencias desde la etología, la


sociología, la economía, psicología, etc. que teorizan en razón a esta
pregunta, dentro de un común denominador encontramos factores
políticos, religiosos, ambientales fisiológicos, sociales, históricos y
económicos. Las necesidades humanas son comunes a todas las culturas,
pero éstas varían en la forma de resolverlas.

Para Heck, como promotor de la doctrina de jurisprudencia de intereses ,


considera que los intereses vienen a ser las causas que originan la ley y se
encuentran ubicados en el plano del deber ser, las normas en tal sentido
deben resultarnos útiles.

La dinámica social propia al transcurso del tiempo crea otros intereses, y


otros procedimientos para satisfacer necesidades, es por ello que estas
resultarían ser ilimitadas, la sociedad cambia y el Derecho debe ajustarse a
su ritmo, a su dinámica. De lo contrario se formarán vacíos y lagunas en
la diciplina jurídica.
¿Cómo actúa la jurisprudencia de intereses ante una laguna o vacío legal?

Desde ya podemos ver que la mecánica de la jurisprudencia de intereses,


para colmar lagunas legales, es recurrir a una investigación jurídica de
tanto intereses como necesidades, determinar los intereses que han
triunfado en determinada norma, de este modo la Jurisprudencia de
intereses concede al juez la posibilidad de desarrollar el Derecho y
aplicarlo con fidelidad a la Ley (principio de legalidad), pero al mismo
tiempo de acuerdo con las necesidades de la vida, algo que no se puede
lograr a través de un procedimiento lógico formal propio de la escuela de
Jurisprudencia de conceptos.

Como hemos mencionado y evidenciado el Derecho ahonda en el terreno


práctico, a pesar de que la Doctrina de jurisprudencia de intereses surgió
hace mucho tiempo en Alemania, siglo XVIII. Sus fundamentos aún tienen
vigencia hasta nuestros días, pero con ciertos matices, podemos referirnos
entonces a un caso practico de nuestra actualidad, aplicando los
preceptos de la presente Escuela alemana.

El desarrollo de nuevas tecnologías demanda que el Derecho se extienda a


fin de crear nuevas instituciones jurídicas, nuevas ramas, nuevas leyes.
Este proceso viene a ser la evolución del Derecho por necesidades como
La protección de datos personales, la protección de información y el
comercio electrónico, ante los denominados ciberdelitos o delitos
informáticos, los cuales de acuerdo a la definición de Carlos Sarzana,
resultan ser conductas ilícitas, donde el agente activo para su comisión
emplea elementos o medios informáticos, con el propósito de obtener un
beneficio económico. Entre estos figuran: el fraude, hacking, suplantación
de identidad, terrorismo, pornografía infantil, clonación de tarjetas de
crédito, etc. Lo que demanda un marco normativo solido por parte de
Derecho Penal.

Del mismo modo la ciber piratería que vulnera los derechos de autor
resguardados por el Derecho de propiedad intelectual, las criptomonedas
libres de tasas tributarias (Derecho tributario), las mismas que operan en
una zona tan gris que se prestan para distintas actividades ilegales.

El caso práctico propuesto entonces, consta sobre el delito informático de

phishing (envío de correos electrónicos falsos para conseguir claves de e-


mails y cuentas bancarias), suponiendo que somos operadores jurídicos y
recogemos graves y fundados elementos de convicción para determinar la
existencia del presente ilícito ¿Cómo podríamos operar? Esta en nuestra
voluntad el desarrollo de doctrina enfocados a estos temas y junto con la
interpretación de la jurisprudencia de intereses donde el Derecho regula
las situaciones que sufre la sociedad, podemos reconocer de primera
mano que están en juegos intereses relativos a reconocer y salvaguardar
derechos reales y derechos de propiedad, en tal sentido se interpretaría
que nos encontramos frente a un delito contra el patrimonio, sabiendo
que los fundamentos y característica de los derechos patrimoniales son
que estos son oponibles a terceros, mismos que están impedidos de
frustrar el ejercicio y goce del legítimo titular sobre un bien.

Al revisar el principio de publicidad como requisito del derecho de


propiedad lo entenderemos como una necesidad, reconoceremos que la
finalidad de el legislador es lograr seguridad jurídica, garantizar el vínculo
conferido por un derecho entre un bien y su real titular para que no se vea
afectado por terceros.
Por otro lado, en lo correspondiente a materia Penal el artículo 185 hurto,
nos ofrece ciertas nociones que resultan ser compatibles para el caso
propuesto:

Artículo 185 C.P.- Hurto simple

El que, para obtener provecho, se apodera ilegítimamente de un bien mueble,


total o parcialmente ajeno, sustrayéndolo del lugar donde se encuentra, será
reprimido con pena privativa de libertad no menor de uno ni mayor de tres
años.

Se podría decir que parcialmente tenemos un tipo penal similar al ilícito


de phishing puesto que la extracción ilegitima de un bien crediticio o
dinero sé da sin el empleo de amenaza inminente o violencia, por lo que
no se podría hablar de robo, claro que, evidentemente faltaría desarrollar
en el tipo penal el factor relativo a la informática. No obstante, resultaría
conveniente a modo de propuesta desarrollarlo en los literales del artículo
siguiente: art. 186 C.P.-Hurto agravado

A modo de conclusión podemos arribar que el proceso de creación de una


ley, para La doctrina de jurisprudencia de intereses inicia desde hechos
fácticos y su sentido puede encontrarse más allá de lo dictado en su
literalidad, ya que podemos ir más lejos y considerar la realidad social sin
conflictuarnos entre la dualidad ius naturalista y ius positivista, tanto que
esta doctrina no asume estas corrientes como razones jurídicas absolutas y
contrapuestas sino; de acuerdo a mi opinión complementarias. Pues
derecho y sociedad siempre funcionarán y permanecerán juntos,
justificando su existencia recíprocamente.