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Ley Estatutaria de Administración de Justicia - 270 de 1996

ARTÍCULO 4o. CELERIDAD Y ORALIDAD. <Artículo modificado por el artículo 1 de la Ley 1285 de
2009. El nuevo texto es el siguiente:>

<Incisos 1 y 2 CONDICIONALMENTE exequibles> La administración de justicia debe ser pronta,


cumplida y eficaz en la solución de fondo de los asuntos que se sometan a su conocimiento. Los
términos procesales serán perentorios y de estricto cumplimiento por parte de los funcionarios
judiciales. Su violación injustificada constituye causal de mala conducta, sin perjuicio de las
sanciones penales a que haya lugar. Lo mismo se aplicará respecto de los titulares de la función
disciplinaria.

Las actuaciones que se realicen en los procesos judiciales deberán ser orales con las excepciones
que establezca la ley. Esta adoptará nuevos estatutos procesales con diligencias orales y por
audiencias, en procura de la unificación de los procedimientos judiciales, y tendrá en cuenta los
nuevos avances tecnológicos.

Jurisprudencia Vigencia

PARÁGRAFO TRANSITORIO. <Parágrafo CONDICIONALMENTE exequible> Autorízase al Gobierno


Nacional para que durante los próximos cuatro años incluya en el presupuesto de rentas y gastos
una partida equivalente hasta el 0.5% del Producto Interno Bruto de acuerdo con las
disponibilidades presupuestales, el Marco Fiscal de Mediano Plazo y el Marco de Gastos, para
desarrollar gradualmente la oralidad en todos los procesos judiciales que determine la ley y para la
ejecución de los planes de descongestión.

Sentencia C-713/08
ADMINISTRACION DE JUSTICIA-Postulados de justicia pronta, cumplida y eficaz armonizan con la
constitución/ADMINISTRACION DE JUSTICIA-Implantación de la oralidad en los procesos judiciales

Los postulados de una justicia pronta, cumplida y eficaz en la solución de fondo de todos los
asuntos que se someten a su conocimiento, armonizan con la Constitución en cuanto se orientan a
hacer efectivo el derecho de acceso a la administración de justicia. La implementación de la
oralidad constituye un mecanismo razonablemente encaminado al logro de la pretendida
celeridad en la administración de justicia, favoreciendo la inmediación, acercando el juez a las
partes y generando condiciones que propicien la simplificación de los procedimientos, razones
todas estas que avalan la constitucionalidad de la reforma en este aspecto puntual. Además, pone
en evidencia la necesidad de adoptar nuevos estatutos legales para ajustar los actuales, que
consagran procedimientos prevalentemente escritos, para señalar la forma como habrán de
llevarse a cabo, en cada especialidad, las audiencias y demás diligencias dentro de un nuevo
esquema.

REGLAS Y PRINCIPIOS-Distinción conceptual

Si bien tanto las reglas como los principios constituyen normas jurídicas, su grado de vinculación y
eficacia varía en uno u otro caso. Así, mientras las reglas son normas que ordenan una
consecuencia jurídica definitiva, los principios son mandatos de optimización que ordenan que
algo se realice en la mayor medida posible según las posibilidades fácticas y jurídicas.
Sentencias 820 de 2011

PROCESO LABORAL-Necesidad de armonizar los principios de celeridad y eficacia que persigue el


método de la oralidad con el debido proceso/METODO DE LA ORALIDAD-Importancia/ORALIDAD
EN PROCESO LABORAL-Contenido/PRINCIPIOS DE CELERIDAD Y EFICIENCIA EN LOS PROCESOS
LABORALES-Importancia

El artículo 209 de la Constitución Política establece que la función administrativa debe


desarrollarse "con fundamento en los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía,
celeridad, imparcialidad y publicidad..." Estos principios son también aplicables a la administración
de justicia. El artículo 228 de la Constitución hace énfasis sobre los principios de celeridad y
eficacia al prescribir que en la administración de justicia, "[l]os términos procesales se observarán
con diligencia y su incumplimiento será sancionado." Asimismo, la Ley Estatutaria de la
Administración de Justicia contempla la celeridad (Art. 4°) como uno de los principios que rigen la
labor de impartir justicia, y establece la oralidad como un método para el logro de ese propósito.
La importancia del método oral como estrategia para promover los principios de celeridad, así
como las garantías de efectividad de los derechos de los asociados y de acceso a la justicia, ha sido
destacada por la jurisprudencia de esta Corte al señalar que “con ella se pretende propiciar
condiciones indispensables para imprimir celeridad al trámite de las actuaciones propias de los
diferentes procesos, con miras a superar la congestión judicial que constituye uno de los más
graves problemas de la administración de justicia, y garantizar con ello la protección y efectividad
de los derechos de los asociados, en cuanto concierne a la convivencia social, al orden justo y más
específicamente al acceso a la administración de justicia, consagrado como derecho fundamental
en el artículo 229 Superior”. La oralidad constituye así una estrategia para la realización del
principio de celeridad de los procesos judiciales y de los valores anexos a él, dado que se trata de
un “mecanismo razonablemente encaminado al logro de la pretendida celeridad en la
administración de justicia, favoreciendo la inmediación, acercando el juez a las partes y generando
condiciones que propicien la simplificación de los procedimientos, razones todas estas que avalan
la constitucionalidad de la reforma en este aspecto puntual”. Su incorporación como principio
conduce a que su alcance puntual deba ser definido por el legislador de acuerdo con las
características y necesidades de cada procedimiento en particular. En los procesos laborales los
mandatos de celeridad y eficacia resultan de particular relevancia, toda vez que el cometido de
estos procesos es resolver los conflictos originados en las relaciones de trabajo y en la aplicación
del sistema de seguridad social, materias que se encuentran bajo la protección especial del Estado
(Arts. 25, 39, 48, 53, entre otros). En desarrollo de estos postulados el Código de Procedimiento
Laboral, señala que en los procesos sometidos a su regulación, "[l]as actuaciones y diligencias
judiciales, la práctica de pruebas y la sustanciación se efectuarán oralmente en audiencia pública,
salvo los casos exceptuados en este decreto." (Artículo 42). Debido a los especiales intereses que
en ellos se debaten, los cuales tienen particular incidencia en el orden económico social, y en la
efectividad de los derechos fundamentales, existe un claro interés constitucional en que ellos se
adelanten con rapidez y en condiciones de igualdad para las partes. Sin embargo, ha destacado la
jurisprudencia que no obstante la importancia de los principios de celeridad y eficacia en este
ámbito, lo cierto es que estos deben encontrar un equilibrio con la garantía al debido proceso, es
decir con el derecho de las partes a defenderse y a impugnar las decisiones, sin que pueda
afirmarse que exista un único modelo de armonización entre estos derechos. En este específico
aspecto opera también el marco de libertad de configuración normativa del legislador, el cual
desde luego debe ser controlado por el juez constitucional con el objeto de impedir excesos o
conjurar la violación de derechos fundamentales.

Sentencia c 124 del 2011

El artículo 209 de la Constitución Política establece que la función administrativa debe


desarrollarse "con fundamento en los principios de igualdad, moralidad, eficacia, economía,
celeridad, imparcialidad y publicidad..." Estos principios son también aplicables a la administración
de justicia. El artículo 228 de la Constitución hace énfasis sobre los principios de celeridad y
eficacia al prescribir que en la administración de justicia, "[l]os términos procesales se observarán
con diligencia y su incumplimiento será sancionado." Asimismo, la Ley Estatutaria de la
Administración de Justicia contempla la celeridad (Art. 4°) como uno de los principios que rigen la
labor de impartir justicia, y establece la oralidad como un método para el logro de ese propósito.
La importancia del método oral como estrategia para promover los principios de celeridad, así
como las garantías de efectividad de los derechos de los asociados y de acceso a la justicia, ha sido
destacada por la jurisprudencia de esta Corte al señalar que “con ella se pretende propiciar
condiciones indispensables para imprimir celeridad al trámite de las actuaciones propias de los
diferentes procesos, con miras a superar la congestión judicial que constituye uno de los más
graves problemas de la administración de justicia, y garantizar con ello la protección y efectividad
de los derechos de los asociados, en cuanto concierne a la convivencia social, al orden justo y más
específicamente al acceso a la administración de justicia, consagrado como derecho fundamental
en el artículo 229 Superior”. La oralidad constituye así una estrategia para la realización del
principio de celeridad de los procesos judiciales y de los valores anexos a él, dado que se trata de
un “mecanismo razonablemente encaminado al logro de la pretendida celeridad en la
administración de justicia, favoreciendo la inmediación, acercando el juez a las partes y generando
condiciones que propicien la simplificación de los procedimientos, razones todas estas que avalan
la constitucionalidad de la reforma en este aspecto puntual”. Su incorporación como principio
conduce a que su alcance puntual deba ser definido por el legislador de acuerdo con las
características y necesidades de cada procedimiento en particular. En los procesos laborales los
mandatos de celeridad y eficacia resultan de particular relevancia, toda vez que el cometido de
estos procesos es resolver los conflictos originados en las relaciones de trabajo y en la aplicación
del sistema de seguridad social, materias que se encuentran bajo la protección especial del Estado
(Arts. 25, 39, 48, 53, entre otros). En desarrollo de estos postulados el Código de Procedimiento
Laboral, señala que en los procesos sometidos a su regulación, "[l]as actuaciones y diligencias
judiciales, la práctica de pruebas y la sustanciación se efectuarán oralmente en audiencia pública,
salvo los casos exceptuados en este decreto." (Artículo 42). Debido a los especiales intereses que
en ellos se debaten, los cuales tienen particular incidencia en el orden económico social, y en la
efectividad de los derechos fundamentales, existe un claro interés constitucional en que ellos se
adelanten con rapidez y en condiciones de igualdad para las partes. Sin embargo, ha destacado la
jurisprudencia que no obstante la importancia de los principios de celeridad y eficacia en este
ámbito, lo cierto es que estos deben encontrar un equilibrio con la garantía al debido proceso, es
decir con el derecho de las partes a defenderse y a impugnar las decisiones, sin que pueda
afirmarse que exista un único modelo de armonización entre estos derechos. En este específico
aspecto opera también el marco de libertad de configuración normativa del legislador, el cual
desde luego debe ser controlado por el juez constitucional con el objeto de impedir excesos o
conjurar la violación de derechos fundamentales.

Código de procedimiento penal

ARTÍCULO 9o. ORALIDAD. La actuación procesal será oral y en su realización se utilizarán los
medios técnicos disponibles que permitan imprimirle mayor agilidad y fidelidad, sin perjuicio de
conservar registro de lo acontecido. A estos efectos se dejará constancia de la actuación.

Concordancias

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ARTÍCULO 10. ACTUACIÓN PROCESAL. La actuación procesal se desarrollará teniendo en cuenta el


respeto a los derechos fundamentales de las personas que intervienen en ella y la necesidad de
lograr la eficacia del ejercicio de la justicia. En ella los funcionarios judiciales harán prevalecer el
derecho sustancial.

Para alcanzar esos efectos serán de obligatorio cumplimiento los procedimientos orales, la
utilización de los medios técnicos pertinentes que los viabilicen y los términos fijados por la ley o
el funcionario para cada actuación.

El juez dispondrá de amplias facultades en la forma prevista en este código para sancionar por
desacato a las partes, testigos, peritos y demás intervinientes que afecten con su comportamiento
el orden y la marcha de los procedimientos.

El juez podrá autorizar los acuerdos o estipulaciones a que lleguen las partes y que versen sobre
aspectos en los cuales no haya controversia sustantiva, sin que implique renuncia de los derechos
constitucionales.

El juez de control de garantías y el de conocimiento estarán en la obligación de corregir los actos


irregulares no sancionables con nulidad, respetando siempre los derechos y garantías de los
intervinientes.

ARTÍCULO 16. INMEDIACIÓN. En el juicio únicamente se estimará como prueba la que haya sido
producida o incorporada en forma pública, oral, concentrada, y sujeta a confrontación y
contradicción ante el juez de conocimiento. En ningún caso podrá comisionarse para la práctica de
pruebas. Sin embargo, en las circunstancias excepcionalmente previstas en este código, podrá
tenerse como prueba la producida o incorporada de forma anticipada durante la audiencia ante el
juez de control de garantías.

Artículo 145. Oralidad en la actuación. Todos los procedimientos de la actuación, tanto pre
procesal como procesal, serán orales.

Artículo 147. Celeridad y oralidad. En las audiencias que tengan lugar con ocasión de la
persecución penal, las cuestiones que se debatan serán resueltas en la misma audiencia. Las
personas allí presentes se considerarán notificadas por el solo proferimiento oral de una decisión
o providencia.

Artículo 176. Recursos ordinarios. Son recursos ordinarios la reposición y la apelación


Salvo la sentencia la reposición procede para todas las decisiones y se sustenta y resuelve de
manera oral e inmediata en la respectiva audiencia.

La apelación procede, salvo los casos previstos en este código, contra los autos adoptados durante
el desarrollo de las audiencias, y contra la sentencia condenatoria o absolutoria.

Artículo 288. Contenido. Para la formulación de la imputación, el fiscal deberá expresar oralmente:

1. Individualización concreta del imputado, incluyendo su nombre, los datos que sirvan para
identificarlo y el domicilio de citaciones.

2. Relación clara y sucinta de los hechos jurídicamente relevantes, en lenguaje comprensible, lo


cual no implicará el descubrimiento de los elementos materiales probatorios, evidencia física ni de
la información en poder de la Fiscalía, sin perjuicio de lo requerido para solicitar la imposición de
medida de aseguramiento.

3. Posibilidad del investigado de allanarse a la imputación y a obtener rebaja de pena de


conformidad con el artículo 351.

Artículo 366. Inicio del juicio oral. El día y hora señalados en la audiencia preparatoria, el juez
instalará el juicio oral, previa verificación de la presencia de las partes. Durante el transcurso del
juicio, el juez velará porque las personas presentes en el mismo guarden silencio, si no tienen la
palabra, y observen decoro y respeto. Igualmente, concederá turnos breves para las
intervenciones de las partes con el fin de que se refieran al orden de la audiencia. El juez podrá
ordenar el retiro del público asistente que perturbe el desarrollo de la audiencia.

CODIGO DE PROCEDIMIENTO DEL TRABAJO

ARTÍCULO 42. Las actuaciones y diligencias judiciales, la práctica de pruebas y la sustanciación se


efectuarán oralmente en audiencia pública, so pena de nulidad, salvo los casos exceptuados en
este Decreto.