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Ensayo:

El día que Nietzsche lloro y el psicoanálisis.

Cuando se habla de psicoanálisis se hace referencia a una técnica de tratamiento


y método de investigación que trabaja con el inconsciente, para poder comprender
los comportamientos, sentimientos y pensamientos que conforman la vida de un
individuo, analizando elementos de la psique desde el inconsciente como las
pulsiones, deseos, sueños, miedos, pasiones y traumas. Dentro los conceptos que
maneja esta teoría se encuentran el yo, ello, super yo, mecanismo de defensa,
complejo de Edipo, transferencia, etc. Plantea que una gran parte de nuestro
comportamiento, formas de expresión, sentimientos, memorias, etc. son
fenómenos que se producen en la mente y no da lugar a regularlo de manera
lógica o consciente. Los espacios inconscientes son la base del conflicto que cada
persona sufre y los síntomas componen el área consciente, es decir los impulsos
instintivos permanecen en el inconsciente y afectan al sujeto, es importante tomar
en cuenta que el inconsciente no es observable por el individuo. El psicoanálisis
como método de investigación consiste en descubrir el significado inconsciente de
las palabras, acciones o imágenes mentales, propias del individuo. Por otra parte
como método de tratamientos está basado en la asociación libre (técnica que
consiste en que el individuo exprese sus ideas, emociones, pensamientos e
imágenes tal como se le presentan, sin restricciones y ordenamientos) que la
persona realiza y la transferencia que se produce. La aparición de esta teoría se
dá en la búsqueda de la implementación de métodos analíticos y comprensivos
para los pacientes neuróticos o histéricos. Se fue estableciendo por medio de la
relación significativa entre los comportamientos y conductas con los procesos
inconscientes que tienen lugar en la mente. Seguidamente se da una perspectiva
del surgimiento y desarrollo del psicoanálisis a través de la novela “el día que
Nietzsche lloro” de Irvin Yalom.

Joseph Breuer es un eminente médico vienés que sufre de una pérdida del sentido
de la vida, de elección acerca de su propia vida. Friederich Nietzsche, eminente
filósofo, sufre de lo mismo, además de una intensa migraña. Con el objetivo de
complacer a cierta mujer, llamada Lou Salomé, Breuer, trata como su paciente a
Nietzsche con el fin último de curarlo mentalmente, sin que éste se dé cuenta, sin
embargo, por obras del destino, Breuer, termina siendo el paciente y el curado.
Sigmund Freud aparece como amigo íntimo de los Breuer, Freud ha estado muy
atento al caso de Bertha Pappenheim. Esta paciente cuyo tratamiento llevó el
propio Breuer y que él mismo comenzó a discutir con su joven protegido Freud y
que doce años después, bajo el pseudónimo de Anna O, sería el primer caso
descrito en Estudios sobre la histeria, el libro de Freud y Breuer que originó la
revolución psicoanalítica, pues bien, el libro muestra a un Josef Breuer con una
obsesión erótica por Bertha Pappenheim, lo cual si bien no está demostrado que
fuese así, la existencia de esta atracción fatal del médico por su paciente no ha
sido considerada del todo descabellada. De forma paralela, aunque
aparentemente no en el mismo plano, Nietzsche se encontraba angustiado por el
amor y el deseo que sentía hacia Lou Salome y por la traición que creía había
sufrido, mostrándosenos la influencia castradora de la hermana del filósofo en
todo este asunto, fue ella quien realizó la conexión entre Nietzsche y Breuer.
Freud destaca en esta historia, con su inteligencia y astucia. Era alumno de
Breuer, y a su vez, enseñó también a éste, varios de sus pensamientos,
inteligencia y astucia, valores que también distinguían a Nietzsche, puesto que
siempre tenía una respuesta para todo, era desconfiado con todo el mundo, y de
esta forma, nadie solía tomarle el pelo. El enfoque terapéutico se construye en
base a la solidez y naturaleza de los argumentos de los protagonistas.

Se van construyendo sobre cimientos (conocimientos) compartidos por ambos, en


donde comienzan un dialogo del cual brotan significados que lo hacen en sí mismo
terapéutico y en el que los papeles de terapeuta y paciente se mezclan
continuamente abordando temas determinantes de la existencia, los fundamentos
de la terapia psicoanalista y una forma de utilizar aquellos a través de las técnicas
usadas. He aquí otro eje fundamental de esta obra, los orígenes y consecuencias
de dos pasiones eróticas en dos hombres excepcionales. En el libro, Breuer
resalta primero la eficacia de su tratamiento con Bertha adaptándola a su
estrategia de haber indagado en el origen del síntoma, a lo largo del mismo,
ambos protagonistas llegan a la conclusión de que lo realmente importante es que
hubiese llegado a descubrir su significado. A pesar de su contribución histórica al
psicoanálisis, Breuer se interesó después muy poco por esta corriente y ha
pasado a la historia de la medicina más bien tanto como un investigador de la
fisiología de la respiración y el equilibrio como por haber sido un brillante clínico.
Esta novela es un libro para reflexionar y sumergirnos en la génesis del
psicoanálisis de una manera lúdica, se destacan personajes importantes como
Sigmund Freud, padre del psicoanálisis quien comenzó su práctica para tratar la
histeria y la neurosis utilizando la hipnosis y el método catártico que su
colaborador Josef Breuer había aplicado con Bertha Pappenheim (Anna O.)
obteniendo resultados que en aquel momento parecían sorprendentes, para
posteriormente abandonar ambas técnicas en favor de la asociación libre, notó
que podía aliviar sus síntomas animándolas a que verbalizaran sin censura
cualquier ocurrencia que pasara por su mente. Parte del inconsciente para tratar
las enfermedades mentales. En sus numerosas investigaciones evidencio que tras
la histeria siempre aparecía la sexualidad como problema.

Trató de darle un estatus científico al concepto de inconsciente. La idea del


inconsciente llega al psicoanálisis a través de dos caminos: la filosofía y la
psicología. Freud extrajo diversas conclusiones: la conciencia es sólo una parte de
lo psíquico es decir la parte visible, peor en ella no se pueden encontrar
respuestas a muchos de nuestros actos. Hay representaciones que, en un
momento dado no son conscientes, no están en la conciencia, pero pueden
devenir en conscientes. A este consciente Freud le dará el nombre de
precosciente. Existe un nivel inconsciente que nunca llega a la conciencia (la
acción de ordenar en el ejemplo). El inconsciente sólo se abre paso a la
conciencia a través de asociaciones, como por ejemplo los sueños, los actos
fallidos (equivocaciones u olvidos en la realización de cualquier acción), los lapsus
y los síntomas. A este tercer nivel Freud le da el nombre de inconsciente. Las
representaciones del inconsciente tienen la particularidad de incidir de manera
decisiva en la vida psíquica del sujeto son el efecto de algo que el sujeto no
conoce, pero la suficientemente eficaz como para contrariar la misma voluntad. La
filosofía tiene como propósito ayudar al ser humano a ser feliz en su existencia
simplemente a entenderla mejor y por lo tanto a integrar de manera equilibrada los
cuatro determinantes de la misma: la muerte, la libertad, la soledad y el sentido de
la existencia. El día que Nietzsche lloró es una introspección al inconsciente.
Aborda el psicoanálisis de manera creativa e inteligente, expone a Nietzsche de
forma más humana con sentimientos de odio, amor y resentimiento. Se sumerge
en las profundas reflexiones filosóficas donde sus problemas existenciales son
palpables, es en sí, un vistazo al comienzo del psicoanálisis, haciendo hincapié en
hechos reales, como el caso Ana O. llevado a cabo por Josef Breuer, y la ayuda
que regularmente presta, en esos tiempos, al aún joven y brillante Sigmund Freud.

La anécdota es en la vida lo que el aforismo en el pensamiento: algo que


interpretar. Empédocles y su volcán, ésta es una anécdota de pensador. Lo alto de
las cimas y las cavernas, el laberinto; mediodía-medianoche; el elemento aéreo y
también el elemento rarificado de lo subterráneo. A nosotros nos corresponde ir a
los lugares más altos, a las horas extremas, donde viven y se alzan las verdades
más elevadas, las más profundas. Los lugares del pensamiento son las zonas
tropicales, frecuentadas por el hombre tropical. No las zonas templadas, ni el
hombre moral, metódico o moderado1. La Razón no puede dar cuenta del mundo
porque ella misma está determinada por la discordia y el disparate al que tratamos
de negar con toda la fuerza de nuestro intelecto. Nietzsche no podría haber
tomado en serio la idea de ninguna revolución y tampoco la idea de método, va
más allá de asumir como cierto que el hombre tiende al saber por naturaleza. En
realidad parecería decirnos, el ser humano no quiere saber nada de ciertas
verdades y toma la solución más cómoda a mano para sostenerla sin más como
una verdad excelsa e irreductible. Detrás de eso que llamamos deber, está el
abismo de nuestros impulsos. El sufrimiento que se asocia a la justicia y al castigo
de los culpables de infringir la ley, no es otra cosa que una venganza disfrazada,

1 Gilles Deleuze, "Nietzsche y la filosofía", ed. Anagrama, Barcelona, 1971.


(Fragmento del capítulo III, 15: "Nueva imagen del pensamiento".
el método genealógico descubre detrás de ese afán de justicia algo más que una
voluntad de igualdad y una pureza de sentimientos, por el contrario, subyace a esa
aparente rectitud una sevicia y un odio hacia el débil. El problema que aquí le
interesa resaltar a Freud es la memoria y su artilugio, no escoge otros temas que
parecerían como más relacionados o evidentes al interés de los psicoanalistas,
como la culpa o la voluntad, el inconsciente o la sexualidad. Quizá porque este
tema hace precisamente a un fondo de más profundidad, más esencial, como lo
es la constitución del sujeto y el basamento de las afirmaciones y logros de un o
que prefiere siempre la fantasía a la confrontación con la miseria de lo real.
Universidad de San Carlos de Guatemala
Centro Universitario Metropolitano- CUM
Escuela de Ciencias Psicológicas
Psicopatología General
Flor de María Palencia
6to. Semestre.

Joselin Francisca Eugenia Cos Solares


201219932
Sección B