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Breve resumen de La Divina Comedia en un golpe de vista:

En este poema épico, el Alter Ego de Dante, el Peregrino, viaja a través del infierno y el purgatorio
para alcanzar el cielo. Su viaje pretende impresionar a los lectores acerca de las consecuencias del
pecado y la gloria del cielo.

 En la primera sección, conocida comunmente como El infierno de Dante, el espíritu del poeta

Virgilio, guía al Peregrino a través de los círculos del infierno, donde serán testigos de los

terribles castigos que deben soportar los pecadores debido a sus vidas liberales.

 En la segunda sección, el Purgatorio, el Peregrino conocerá las almas de aquellos que esperan

para ascender al cielo. Aquí, las almas de los que serán salvados, hacen penitencia por sus

pecados. Para poder entrar por las puertas del cielo tendrán que limpiar primero sus impurezas.

 En la tercera sección, el Peregrino llega al cielo. En su camino hasta allí, navega por el espacio

y ve los planetas, que están habitados por santos. Al ser testigo de la majestad de Dios en su

verdadera gloria, el Peregrino regresa a la Tierra para escribir este mismo poema.

La Divina Comedia al detalle: estructura, trama y personajes

La Divina Comedia de Dante es el comienzo de la literatura italiana y la obra más significativa de la


Edad Media porque su alegoría enfatiza la importancia de la salvación y el amor divino en una obra
inclusiva y estrechamente estructurada. Está tan profundamente impregnada de la ética cristiana que
todo el argumento y los diferentes temas que toca están relacionados con ella, comenzando con la
trama que se establece durante la semana de Pascua de 1300.

La obra es una narrativa compleja con muchas alusiones a historias bíblicas, mitos clásicos, historia
y política contemporánea por lo que es recomendable siempre leer una edición comentada o tener a
mano un buen análisis de la obra. Por otro lado, el simbolismo de la trama celebra el ideal del
universalismo, donde todo tiene su lugar en el mundo de Dios, y su meta final de salvación triunfa
sobre la realidad contemporánea de la lucha de poder entre líderes mundanos y religiosos.

La estructura de toda la obra, así como de sus partes, simboliza la historia que cuenta, como lo
demuestra el uso de los números. El número 3 (símbolo de la Trinidad: Dios como Padre, Hijo y
Espíritu Santo) y el número 10 (el número "perfecto": 3 × 3 + 1) son los ejemplos más llamativos.
La Divina Comedia tiene tres cánticos o partes diferenciadas (Infierno, Purgatorio y Cielo). Cada
parte tiene treinta y tres cantos, con la excepción del primer canto, que tiene treinta y cuatro cantos,
sumando un total de cien (el número perfecto al cuadrado: 10 × 10). Cada canto está escrito en terza
rima, es decir, en tercetos que riman de manera entrelazada.
El primer canto del Infierno, está considerado como una introducción a toda la obra (haciendo la
estructura aún más simétrica: 1 + 33 + 33 + 33 + 33 = 100) porque las tres partes de La Divina
Comedia están presentes en el paisaje simbólico del primer canto. Dante se encuentra perdido en un
bosque oscuro. Buscando orientación, decide subir una montaña, cuya cima iluminada por el sol
representa el Purgatorio, mientras que el cielo y el sol representan el Cielo. Sin embargo, el camino
de Dante está bloqueado por tres animales en la ladera de la montaña: un leopardo, un león y una
loba, que representan los tres tipos de pecado que corresponden a las tres divisiones principales del
infierno.

El espíritu de Virgilio aparece y promete llevar a Dante a la salvación por el largo camino: a través
del infierno, el purgatorio y el cielo. Las dudas de Dante se disipan porque Virgilio ha sido enviado
por tres señoras celestiales (la Virgen María, Santa Lucía y Beatriz); esto representa la combinación
entre la razón humana con la gracia divina, demostrando que la salvación de Dante todavía puede
alcanzarse. Después de entrar en el infierno en el tercer canto, Dante aprende a través de sus
conversaciones con Virgilio y con otras almas individuales que cada pecado es castigado de acuerdo
a su severidad, pasando sistemáticamente de los pecados más ligeros en los que el pecador cede a
sus propios deseos a los pecados más severos cargados de violencia (querer activamente el mal) y el
fraude (añadir malicia). El infierno, que se presenta como una enorme cueva subterránea en forma
de embudo, se extiende en círculos cada vez más pequeños y estrechos hasta el centro de la tierra;
allí, en el pozo del infierno, se sienta Satanás, atrapado para siempre y congelado en el hielo del
lago Cocytus, eternamente masticando a los tres peores traidores de la historia: Judas, Bruto y
Casio.

Pasando por delante de Satanás, Dante se dirige hacia la salvación. Sin embargo, todos los
pecadores en el Infierno permanecerán allí para siempre para sufrir los horribles castigos que
acarrean sus pecados. Así, entra en el Purgatorio, donde las almas ya están salvadas y
eventualmente irán al Cielo porque confesaron sus pecados antes de la muerte. Por lo tanto, el
estado de ánimo ha cambiado completamente: las almas no están atrapadas en un aislamiento
eterno, sino que aprenden en grupos de los ejemplos de virtud y vicio que corresponden a su
penitencia. El Purgatorio se presenta como una enorme montaña en forma de cono. El purgatorio
propiamente dicho está organizado en siete anillos de acuerdo a los siete pecados capitales
tradicionales (orgullo, envidia, ira, pereza, avaricia, glotonería y lujuria). En la cima de la montaña
está el paraíso terrenal (el Jardín del Edén); Hasta aquí puede acompañarle Virgilio, que tiene
prohibida la entrada al paraíso. Por eso a partir de ese punto, le guiará Beatriz, el amor platónico de
Dante.

Limpio de sus propios pecados, Dante se eleva naturalmente hacia el Cielo. De acuerdo con la
cosmovisión Ptolomeo, el Cielo está organizado en esferas con la tierra en el centro. Dante
identifica diez esferas que él relaciona con las llamadas cuatro virtudes paganas de fortaleza,
justicia, templanza y prudencia en diversos grados (del primer al séptimo Cielo), las tres virtudes
cristianas de fe, esperanza y caridad (octavo Cielo), el Primum Mobile (noveno Cielo, que mueve a
todos los demás), y el Empyrean (décimo Cielo fuera del tiempo y del espacio, donde Dios habita).
El Empyrean como un estado de ser también contiene la Rosa Celestial, donde todas las almas
benditas residen. Las almas no residen en los cielos individuales donde Dante se encuentra con
ellas, sino que las ponen allí para que pueda comprender más fácilmente su lugar en el orden divino.
Las almas bienaventuradas del Cielo forman una comunidad verdadera, aunque estrictamente
jerárquica, que existe con un sentimiento mutuo de amor y bienaventuranza, cargado de alegría y la
paz de estar en el lugar apropiado en la creación de Dios. Dante evoca en imágenes de luz lo que
está más allá de la experiencia humana, como el resplandor de las almas benditas y la visión de
Dios de Dante.
Resumen de Paraíso perdido

El pensanteLibros y literatura

En el ámbito de la Literatura clásica universal, se conoce con el título de El paraíso


perdido (Paradise Lost, por su idioma en inglés) a un poema narrativo, nacido de la pluma del
escritor inglés Jhon Milton, quien lo publicara por primera vez en 1667, instaurando con su
creación un nuevo género poético, así como un pilar de la Literatura inglesa.

Sobre El paraíso perdido

De esta manera, el texto de Milton constituye un poema de más de diez mil versos rimados, en
donde este autor inglés recrea todos los acontecimientos acaecidos desde la rebelión de Satanás,
antes de ser un ángel caído, hasta la expulsión de Adán y Eva del Paraíso, por haber cometido el
pecado de desobediencia.

Sin embargo, pese a que Milton basa su epopeya en los hechos bíblicos,los aborda desde un
punto de vista psicológico, en donde trata de dibujar esta dimensión en cada uno de los
personajes, planteando entonces la pregunta principal que recorre principalmente el poema: Si
Dios es un ser omnipotente y todo poderosos, y su poder le alcanza para saber y evitar todo mal y
sufrimiento en la vida del hombre y en su creación en general, por qué no lo hace, por qué los
permite.

No obstante, lejos de la blasfemia, Milton elabora esta inquietud para dar respuesta en el mismo
texto, argumentando que todo se trata de un plan divino, es decir parte de la voluntad y los
caminos establecidos por Dios. Otro rasgo fundamental, a nivel teológico, es que en su obra, Jhon
Milton no asume el Paraíso y el Infierno como lugares físicos como tal, sino que los presenta más
como estados de ánimo o circunstancias mentalesde los personajes, lo cual sin duda constituye
una novedad en la historia de la Poesía de tema religioso.

Resumen de El paraíso perdido

Pese a que se trata de una epopeya, escrita en forma de verso rimado y compuesta por doce
libros o capítulos, al momento de realizar un resumen sobre esta obra de Jhon Milton, quizás lo
más conveniente sea reparar en los cuatro momentos que establecen la estructura narrativa de
este poema épico. A continuación, cada uno de ellos:

Satanás: historia y evolución

Durante la primera parte de su obra, Jhon Milton presenta el motivo de su poema, señalando que
tiene la intención de contar cómo fue que se produjo la caída del hombre y su expulsión del
Paraíso. Para esto, Milton entonces se remonta al momento en que surge la rebelión de ángeles
en el cielo, quienes con Satanás a la cabeza deciden alzarse contra Dios.

De esta manera, Milton presenta al personaje de Satanás, señalando que se trataba del ángel más
bello, el cual sin embargo dejó corromper su corazón. Por igual, Milton narra cómo Dios en castigo
decidió expulsarlo a él y a los otros ángeles para siempre del Cielo, condenándolos por el contrario
a permanecer por la eternidad en el Infierno.

Empero, este castigo no saciaría el ímpetu de Satanás, quien ahora quería vengarse, lo cual hará
que guíe a los ángeles a los que lidera para que lo sigan en su misión, pero sabiendo que su fuerza
no es igual a la de Dios, Satanás decide usar sus mejores armas: la astucia y la mentira, las cual no
obstante no blandirá contra Dios, sino contra uno de los productos de su creación: el Hombre.

Adán y Eva: el árbol del conocimiento

En esta parte de la epopeya narrada por Milton, este poeta describe la visita que hace Satanás al
mundo creado por Dios, a fin de conocerlo, y por su puesto averiguar en donde habita el hombre.
Mientras Satanás pasea por el mundo, Dios le muestra a su hijo al ángel caído, al tiempo que le
comenta la misión que este se ha trazado: encontrar al hombre, engañarlo y hacerlo pecar.

Conmovido, el hijo de Dios decide tomar partido, diciéndole a su padre que él está dispuesto a
interceder por el hombre cuando este peque, y limpiar este pecado con su sangre. Por su parte,
Satanás encuentra por fin al hombre, y se maravilla con la perfección de la creación de Dios. No
obstante, esto no lo detiene en seguir su propósito.

En consecuencia, Satanás logra averiguar que Dios ha puesto en el Paraíso el árbol del
conocimiento del bien y el mal, dándole al hombre la prohibición de no comer de él. Así, este
ángel caído decide engañar al hombre, y llevarlo a desobedecer.

Eva y el pecado de la desobediencia

Por su parte, el tercer gran momento de El paraíso perdido puede ser el momento en que Eva cree
en Satanás y come del fruto del árbol del conocimiento. Empero, sabiendo que Satanás pretende
engañar al hombre para que este sea culpable, Dios envía a su arcángel Rafael para que advierta a
Adán y Eva sobre el peligro de la desobediencia, así como sobre el peligro que pesa sobre ellos,
debido al plan que se ha trazado Satanás.

No obstante, esto no sirve para salvar a Eva del engaño. Es así como este ángel caído decide
tomar la forma de la serpiente y acercarse a hablar con Eva, engañándola y haciéndola ver que en
realidad no existía ninguna razón para que Dios le prohibiera comer del árbol, puesto que ella
misma –la serpiente- había probado este fruto, y antes que la muerte, había encontrado el don del
habla y del saber. Engañada, Eva come del árbol del conocimiento, sin sospechar que está
marcando su destino, convirtiéndose en un ser mortal y cometiendo el pecado de desobediencia.

Expulsión del Paraíso

Por último, Milton narra cómo Eva, después de probar del fruto prohibido se acerca a Adán, con el
propósito de ofrecérselo. Adán le advierte a Eva que ha pecado, pero en lugar de permanecer
obediente, su amor por Eva lo empuja a probar esta fruta también, a fin de no dejarla sola en su
culpa.

Al saber Dios que esto ha sucedido, envía como mensajero a su arcángel Miguel, quien cumple con
la misión de comunicarles a Adán y Eva que han sido expulsados del Paraíso hacia el mundo,
anunciándoles también cómo sus vidas serán ahora de sufrimiento y dolor, en donde además
estarán alejados de la presencia de Dios, con la que podían contar en el Paraíso, lugar al que
jamás podrán regresar.
LA LEYENDA DE BEOWULF

(Resumen)

Dinamarca, en la isla de Zelandia, el espléndido palacio Heorot “El Ciervo” se ve asolado por los
mortales asaltos nocturnos del ogro Grendel, un Jotun (gigante de raza mitológica con fuerza
sobrehumana). La música y alegría que se oye en la inmensa sala palaciega enoja al monstruo, que
mora en las ciénagas cercanas; Grendel ataca ensañándose con los criados y guerreros del rey
danés Hrothgar y los devora. Los ataques del ogro obligan a la corte de Hrothgar a abandonar la
sala. Esta situación se prolongaría por 12 años, en los cuales se va esparciendo por las tierras
nórdicas el relato sobre la difícil situación del rey danés. Tal recuento llega a oídos de Beowulf, un
intrépido héroe gauta (o perteneciente a un pueblo germánico que habitó el sur de Suecia) que
parte en auxilio del monarca junto a 14 guerreros.

Beowulf, sobrino del rey de Gëatlantt, parte de Escania, en la Suecia meridional, en ayuda del
desdichado rey Hrothgar. La primera impresión de Hrothgar es de escepticismo frente a las
pretensiones del desconocido héroe, pero lo recibe gentilmente, y al cabo de un espléndido
banquete le encomienda la tarea al recién llegado. Los daneses abandonan la sala y la dejan bajo
la vigilancia de los gautas. Grendel regresa esa misma noche a Heorot, derriba sus sólidas puertas
y devora a uno de los guerreros. Beowulf es despertado por el alboroto y acude en ayuda de la
guardia, trabándose en lucha cuerpo a cuerpo con el engendro, sin armas, que sólo puede
liberarse de su agresor perdiendo a cambio uno de sus brazos y huyendo herido a morir en su
cueva. La reina Welto premia a Beowulf con un collar y se hace una celebración en su honor.

A la mañana siguiente, todo es regocijo en Heorot; pero por la noche, la madre de Grendel –
mucho más feroz que su hijo – se presenta para vengarlo. Mata a Ésker, hombre de confianza de
Hrothgar, y se marcha llevándose el brazo de su hijo que se estaba exhibiendo como trofeo en la
sala. Beowulf y su comitiva, que no se hallaban aquella noche durante el ataque en el palacio,
siguen el rastro de la criatura a través de la pradera hasta su cueva, a la cual encuentran sólo tras
nadar casi un día en las profundidades de un lago atestado de criaturas sobrenaturales. Beowulf y
la ogresa combaten en un recinto submarino iluminado por un fuego inexplicable. El gauta,
cuando está a punto de ser derrotado, encuentra una gigantesca espada con la que mata a la
ogresa. El héroe cercena a su vez a la cabeza del cadáver de Grendel, y retorna a Heorot con sus
trofeos. Realizado el banquete y entregadas las riquezas prometidas por Hrothgar, el héroe parte
de regreso a su tierra.

De regreso en Gautlandia, Beowulf se entrevista con su tío Hyglac y le cuenta de sus hazañas en
tierras danesas. Ambos intercambian dádivas y se anuncian futuras hostilidades entre los gautas y
los hedobardos, en las que participa el héroe.

Beowulf, ya anciano, ha reinado por cincuenta años después de suceder a Hyglac, muerto en
batalla. En tanto, un hábil y osado ladrón había penetrado en la cueva del dragón y había robado
una copa de plata incrustada de oro y piedras preciosas, parte del inmenso tesoro que guarda la
bestia. Enfurecido, el dragón asalta y destruye el pueblo del ladrón, y mata a todos sus habitantes.

Ya la última etapa de su vida, Beowulf se dispone a enfrentarse al temible dragón que está
destruyendo su reino con la sola ayuda de su sobrino Wiglaf. Beowulf sale a su encuentro para
vengar a su gente, pero la reacción del dragón ha aterrado tanto a sus súbditos, que solamente
Wiglaf se apresta para acompañarle. Después de una cruenta batalla, ambos logran acabar con la
bestia, pero Beowulf, gravemente herido, encomienda a su sobrino apoderarse del tesoro y
utilizarlo para reconstruir el reino. Finalmente, Beowulf recibe un funeral, su cuerpo es colocado
en una pira funeraria e incinerado. Luego se construye un túmulo con vistas al mar y se colocan allí
sus restos junto al oro del dragón.
Orlando Furioso de Ludovico Arisoto – Sinopsis y crítica

Ludovico Ariosto, poeta y escritor italiano nacido en el año 1474, autor de excelentes comedias en
prosa, debe su fama y su gloria al poema Orlando furioso, obra inmortal en la cual se mezclan con
admirable combinación lo alegre y lo serio, la gracia y el terror, con ciertos ribetes satíricos. El
mundo del poeta es irreal, pero apasionado; las figuras están llenas de vida y llevan toda la fuerza
creadora del Renacimiento- El poema, que cuenta 38.000 versos, ejerció mucha influencia en la
literatura de los siglos XVI y XVII, de lo que es buen ejemplo La Araucana de Ercilla. Ariosto, que
fue coronado en Mantua, como poeta laureado, con gran pompa por el monarca Carlos I de
España, murió en el año 1533, un año después de la publicación definitiva de su gran obra.

Obra

El poema y epopeya, extensísimo, se compone de cuarenta y seis cantos escritos en octavas


(38.736 versos) por los que deambulan personajes del ciclo carolingio, algunos del ciclo bretón
(gruta de Merlín, visita de Reinaldos de Montalbán a Inglaterra) e incluso algunos seres inspirados
en la literatura clásica griega y latina. Es, y así la presenta el autor, una continuación del Orlando
enamorado de Matteo Maria Boiardo. Allá donde dejó éste inacabada su obra, la derrota del
ejército de Carlomagno en los Pirineos por los moros, es donde arranca el Ariosto la suya, que
suele, al reintroducir los personajes de su predecesor, dedicar una o dos octavas a resumir las
aventuras narradas por Boiardo en el Enamorado.

La trama del Furioso está salpicada de historias secundarias, fábulas, encomios a los duques de
Ferrara, relaciones de hechos presentados como adivinaciones, etc. que interrumpen
habitualmente las aventuras de los personajes principales y cuya inclusión en este apartado se ha
evitado aquí deliberadamente.

Ariosto comienza la acción de su Furioso un poco antes del punto en que abruptamente termina la
del incompleto Enamorado: Orlando acaba de regresar de sus aventuras por Oriente en custodia
de la bella Angélica (de la que ha caído rendidamente enamorado), y se presenta en el
campamento cristiano de los Pirineos donde Carlomagno pretende hacer frente a la invasión
sarracena de Agramante, rey de África, y Marsilio, rey de Zaragoza. Se halla allí Reinaldo, que
disputa también por el amor de Angélica, muy a pesar de ella que lo odia; a causa de haber bebido
ambos de dos fuentes diversas: Reinaldo de la fuente del Amor y Angélica de la del Odio. La
víspera de la batalla Carlomagno, para evitar litigio alguno entre Orlando y Reinaldo, confía la
princesa a Námo, duque de Baviera, y promete que será de aquel cuyo valor más se distinga frente
a los moros.
Pero los cristianos son completamente vencidos y Angélica aprovecha la confusión para huir a
lomos de un palafrén. Durante su huida es descubierta y perseguida por Reinaldo, que ha perdido
su caballo Bayardo y anda en su busca. A pesar de la desventaja de Reinaldo, que debe seguirla a
pie, es alcanzada dos veces; pero primero Ferragús, sobrino de Marsilio, y luego Sacripante, rey de
Circasia, (ambos también enamorados de Angélica) entorpecen la persecución de Reinaldo.
Finalmente Angélica topa con un ermitaño que sabe nigromancia y al que cuenta su caso. El
ermitaño invoca un demonio que en hábito de paje hace creer a Reinaldo que Angélica ha
regresado a París junto a Orlando. Reinaldo, que en este punto recupera a Bayardo, regresa
furioso a París, donde Carlomagno ya está preparando el previsible asalto de los vencedores
moros a su capital. A poco de llegar Reinaldo y sin que tenga tiempo de indagar sobre el paradero
de Angélica, el Emperador le encomienda que viaje a Inglaterra para recabar refuerzos. Reinaldo
acepta de mala gana el encargo y durante la travesía en barco lo sorprende una tormenta.

Mientras tanto, Bradamante, hermana de Reinaldo, va en busca de Rogelio que, aunque hijo del
cristiano Rogelio de Reggio, ha sido criado por el mago Atlante, y sirve al rey Agramante. En el
Enamorado Rogelio quedó, junto a Gradaso, rey de Sericana, hecho prisionero por un caballero
que monta un hipogrifo. Durante su búsqueda topa con el pérfido Pinabel, de la casa de Maguncia,
enemiga secular de la casa de Claramonte a la que pertenecen Reinaldo y Bradamante. No
obstante, no se reconocen y Pinabel promete decirle dónde hallar el castillo del caballero del
hipogrifo para que pueda rescatar, a la par que a Rogelio, a su amada. De camino descubre Pinabel
la identidad de su compañera y, de secreto, urde traicionarla. Finalmente, encuentra la ocasión
propiciando que se precipite Bradamante al fondo de una caverna. No muere la doncella de la
caída y la cueva resulta ser la tumba de Merlín, donde se halla la maga Melisa. Allí Melisa le hace
conocer cuál será su descendencia con Rogelio, la casa da Este; y qué industria deberá seguir para
poder rescatarlo del castillo inexpugnable. Para ello debe hacerse con el anillo de Angélica, que
ahora lleva el enano y ladrón Brunelo. El anillo tiene un doble poder mágico: puesto en el dedo,
deshace cualquier encanto; puesto en la boca, vuelve invisible al que lo lleva. Bradamante
encuentra a Brunelo, lo engaña para que la conduzca al castillo y, a la vista de la fortaleza le
arrebata el anillo y lo ata a un árbol. Con el anillo en el dedo logra ser invulnerable a la magia de
Atlante, que es el caballero del hipogrifo, y lo vence. El castillo desaparece, porque era todo obra
de los encantamientos de Atlante, y los caballeros y damas que allí están, quedan libres. Entre
ellos Rogelio, que se reencuentra brevemente con Bradamante, pero que al montar en el hipogrifo
es conducido de nuevo involuntariamente lejos de la dama franca.

El hipogrifo finalmente lleva a Rogelio hasta la isla de la maga Alcina, donde Astolfo, duque de
Inglaterra, convertido en un mirto, le cuenta cómo ha sido amado de Alcina y, cómo después, lo ha
reducido la maga a tal estado. Rogelio se propone abandonar la isla, pero acaba finalmente en la
fortaleza de la maga. Allí queda prendado de los encantos de la encantadora y pierde memoria del
mundo. Bradamante entre tanto, busca a Melisa, le da el anillo mágico y le pide que busque a
Rogelio. Ésta cumple el cometido, le advierte a Rogelio de la falsedad de la maga y le aconseja usar
el anillo. Rogelio hace tal, descubre el verdadero rostro de su seductora y se dispone a huir. Melisa
por su parte devuelve a Astolfo su forma humana y junto a él marcha al reino de Logistila, donde
después llegará también Rogelio.

Por su parte Reinaldo, después de atravesar Escocia, adonde lo había arrastrado la tormenta, llega
a Inglaterra, recibe los deseados refuerzos del rey y con ellos toma el camino de París.

Angélica, que quedó en compañía de un ermitaño, es conducida por éste a una playa solitaria,
donde el viejo tiene el propósito de abusar de ella. No lo consigue por su avanzada edad y allí es
raptada por el pueblo bárbaro de Ebuda que pretende darla viva en ofrenda a la Orca. En París,
Orlando, consumido por el amor a Angélica tiene un sueño premonitorio que le advierte del
peligro que corre su amada, y disfrazado abandona París en su búsqueda. Durante su camino tiene
noticias del pueblo de Ebuda y sospechoso de que Angélica pueda estar allá, se embarca; pero una
inoportuna tormenta lo arrastra a Holanda, donde socorre a la condesa Olimpia, que es hostigada
por el rey Cimosco. Vence a este rey, repone a Olimpia y a su esposo Bireno en su primitiva
dignidad, y se dispone a tomar rumbo a Ebuda. Sin embargo, Bireno se enamora de otra mujer y
abandona a Olimpia a su suerte.

Vuelve la acción al reino de Logistila, donde Melisa instruye a Rogelio en la monta del hipogrifo.
Éste lo cabalga y viaja con él atravesando Asia y Europa. Pasa Inglaterra y después Irlanda y cerca,
en la isla de Ebuda, contempla como una desnuda Angélica espera ser devorada por el monstruo
marino. Logra rescatarla y huye con ella a la Bretaña francesa. Allí descabalgan ambos y Rogelio
queda prendado de la belleza de Angélica, pero ésta metiéndose en la boca el anillo que le había
confiado previamente el caballero se vuelve invisible y huye de él y se determina a volver a su
reino del Catay. A la vez que pierde a Angélica, pierde el hipogrifo al que había dejado atado a un
árbol para poder hostigar a Angélica, Al poco Rogelio contempla cómo un gigante combate una
mujer que le parece ser Bradamante y los sigue.

Olimpia, sola y abandonada. es capturada por las gentes de Ebuda que la ofrecen a la Orca a
cambio de Angélica. Llega Orlando al fin a la isla, rescata a Olimpia y mata al monstruo. Llega
también Uberto, rey de Irlanda, que se enamora de Olimpia, la toma por mujer y jura vengar la
vileza de Bireno. Orlando, por su parte, decide continuar la búsqueda de Angélica, pero acaba
engañado por Atlante que ha construido un palacio mágico en el que quien llega a él ve lo que más
desea y pierde el tiempo persiguiéndolo en vano por sus habitaciones. Allí están ya presos de su
propio deseo también Fierabrás, Sacripante, Gradaso y Brandimarte. Llega después Rogelio detrás
del gigante y Bradamante, porque son éstas en realidad figuras contrahechas que forman parte del
encantamiento. Angélica, por casualidad, llega también al palacio, aunque el poder del anillo la
libra de sus engaños. Ve a Sacripante y a Orlando y, como necesita un caballero que la proteja en
la vuelta a su tierra, elige que este sea Sacripante. Se hace visible ante él, pero Orlando y Ferragús
que están cerca también la ven. Al darse cuenta, huye la princesa y van tras ella los tres caballeros
alejándose del palacio y de su encantamiento. Allí muda de consejo Angélica y decide que el poder
del anillo le basta para viajar segura, así que se lo mete en la boca y desaparece de la vista de los
tres. Entre tanto Ferragús logra hacerse con el famoso yelmo de Almonte, que calaba Orlando.

Después de la pérdida del yelmo, se provee Orlando de otro y desbarata dos ejércitos de
sarracenos. Tras ello, ve luz en una cueva y entra en ella. Dentro está prisionera la princesa Isabel
hija del rey de Galicia y enamorada del príncipe Zerbino, hijo del rey de Escocia. Cuenta Isabel su
historia y cómo ha sido que ha llegado a ser presa de unos malhechores en aquella horrible
guarida. Llegan en esto los captores, Orlando los mata a todos y parte con Isabel a la que ofrece su
protección. Por el camino topan con un caballero que va cautivo y en este punto, sin desvelar la
identidad del caballero, vuelve su atención Ariosto sobre Bradamante.
Resumen del Poema de Gilgamesh

La Epopeya de Gilgamesh o el Poema de Gilgamesh es una narración sumeria en verso sobre las
peripecias del rey Gilgamesh, que constituye la obra épica más antigua conocida.

Al comienzo del poema, Gilgamesh es un rey tiránico, cuyos súbditos se quejan a los dioses,
cansados de su lujuria desenfrenada, que le lleva a forzar a su gusto a las mujeres de su ciudad,
Uruk. Los dioses atienden esta queja creando a Enkidu, un hombre salvaje destinado a enfrentarse
a Gilgamesh. Pero cuando ambos traban combate, en vez de darse muerte se hacen amigos para
siempre y emprenden juntos peligrosas aventuras. Juntos dan muerte al gigante Humbaba y al
Toro del Cielo y Gilgamesh rechaza el amor de la diosa Inanna.

Como castigo a estos actos de impiedad, los dioses hacen que Enkidu muera en plena juventud.
Impresionado por la desaparición de su amigo, Gilgamesh emprende la búsqueda de la
inmortalidad, la cual le lleva hasta los confines del mundo, donde viven el sabio Utnapishtim y su
mujer, únicos supervivientes del Diluvio, a los que los dioses concedieron el don que Gilgamesh
pretende ahora. Sin embargo, el héroe no alcanza lo que pretende. En el camino de vuelta,
encuentra, siguiendo instrucciones de Utnapishtim, una planta que devuelve la juventud a quien la
toma; pero una serpiente se la roba y Gilgamesh vuelve a Uruk con las manos vacías, convencido
de que la inmortalidad es patrimonio exclusivo de los dioses.

El núcleo sentimental del poema se encuentra en el duelo de Gilgamesh tras la muerte de su


amigo. Los críticos consideran que es la primera obra literaria que hace énfasis en la mortalidad
humana frente a la inmortalidad de los dioses. El poema incluye una versión del mito
mesopotámico del diluvio que constituye un precedente del episodio bíblico de Noé.