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Santiago, treinta de julio de dos mil quince.

Vistos:

El abogado Gustavo Manríquez Lobos, en representación de RICARDO MARIN

ACUÑA, ha deducido recurso de casación en el fondo (fs.90) en contra de la sentencia

de segunda instancia dictada por una sala de la Corte de Apelaciones de Santiago (fs.88),

que confirmó la sentencia de la instancia datada el 28 de noviembre de 2013, emanada

del 23° Juzgado Civil de la misma ciudad (fs.72), que rechazó por improcedente su

reclamo(fs.19) contra la negativa del Conservador de Bienes Raíces de Santiago a

inscribir en forma individual cada uno de los derechos de aprovechamiento de aguas que

le han sido fijados o reconocidos en la inscripción respectiva de la Comunidad de Aguas

del Canal Esperanza Alto, de la cual es comunero y regente.

Producida la vista del recurso y encontrándose los autos en estado, se trajeron para

dictar sentencia.

Con lo relacionado y teniendo presente:

PRIMERO: Que la reclamante ingresó al Conservador de Bienes Raíces de

Santiago una solicitud para inscribir en forma individual en el Registro de Propiedad de

Aguas y de conformidad al artículo 114 numeral 8 del código del ramo, tres derechos de

aprovechamiento de aguas que le pertenecen, de acuerdo a la inscripción del título

correspondiente a la Comunidad de Aguas del Canal La Esperanza Alto, en la que consta

su titularidad por un primer derecho equivalente a una acción, uno segundo por tres
coma cinco acciones y un tercero por una cantidad similar. Explica que dicha

Comunidad –conformada por un total de 110 derechos de aprovechamiento de distintos

comuneros, aunque hay casos en que uno mismo de éstos tiene más de uno- fue

aprobada por sentencia ejecutoriada y registrada en la Dirección General de Aguas de

acuerdo al artículo 196 del código respectivo y finalmente fue inscrita en el Registro de

Propiedad de Aguas a fs.274 número 415 del año 2007 del citado Conservador. Agrega

que al pretender inscribir individualmente y conforme al artículo 114 N°8 del Código de

Aguas sus derechos individuales, el señalado Conservador se negó a hacerlo, porque en

su parecer el derecho de aprovechamiento sólo puede constituirse a través de la

Dirección General de Aguas y que la sola circunstancia de figurar en el listado de

usuarios de una comunidad con determinado número de acciones, no lo convierte en

titular de cada derecho de aprovechamiento; y que para regularizarlos existe el

procedimiento de los artículos 1, 2 y 5 transitorios del código del citado.

Este mismo predicamento fue adoptado por las sentencias de primera y segunda

instancia, donde se oyó al organismo técnico respectivo que fue de similar opinión.

SEGUNDO: Que el recurrente estima en primer lugar infringido el artículo 114

N°8 en relación al N°2 del mismo artículo del Código de Aguas, ello porque el párrafo

inicial del aludido precepto estatuye los títulos que deberán inscribirse en el Registro de

Propiedad de Aguas del Conservador de Bienes Raíces, en una redacción que a su juicio

es claramente imperativa, por lo que dicho funcionario no podría negarse a inscribir


títulos correspondientes a cualquiera de las hipótesis contempladas en la norma, una de

las cuales (numeral 8) alude a los derechos de cada comunero o de cada miembro de una

asociación de canalistas, en cuanto consten en los títulos constitutivos o acuerdos o

resoluciones a que se refieren sus números 1 y 2. Por su parte, el número 2 se refiere a

los acuerdos o resoluciones que causen ejecutoria y que determinen los derechos de cada

comunero en las gestiones realizadas judicialmente para el reconocimiento de las

comunidades, lo que en la especie se habría cumplido con la gestión empeñada ante el

Primer Juzgado Civil de Santiago.

TERCERO: Que un segundo grupo de infracciones estaría representado por la

violación de los artículos 186, 188, 189 inciso 3°, 190, 192 y 195 además del ya

mencionado artículo 114 N°8 del Código de Aguas, en relación con el artículo 19 inciso

1° del Código Civil. Aquellas disposiciones, aluden a la formación de una comunidad de

aguas ante el juez –excepto la última, es claro- y en todas se refieren a la relación

jurídica de los comuneros con el agua como derechos de aprovechamiento, los que son

reconocidos por la sentencia y no otorgados ni creados.

CUARTO: Que un tercer conjunto de disposiciones infringidas, menciona el

artículo 5° transitorio del Código de Aguas, en relación con el artículo 114 N°8 del

mismo cuerpo legal y con el artículo 19 inciso 1° del Código Civil. Enfatiza que la

primera disposición citada es optativa para el interesado y no admite otra interpretación

como la insinuada en el fallo impugnado.


QUINTO: Que de este cúmulo de denuncias infraccionales, merecen destacarse

las del primer grupo, que apuntan más que nada a la esencia del debate jurídico

planteado: el artículo 114 del Código de Aguas, específicamente sus números 2 y 8

¿permite por sí mismo inscribir individualizadamente los derechos de cada comunero en

una asociación acuífera cuyo título ha sido reconocido judicialmente?

Así pareciera disponerlo su inciso 1°, según lo destaca el actor: “Deberán

inscribirse en el Registro de Propiedad de Aguas del Conservador de Bienes Raíces:…”,

para luego plantear las hipótesis que interesan al recurrente: “2.- Los acuerdos y

resoluciones que causen ejecutoria y que determinen los derechos de cada comunero en

las gestiones realizadas ante la Justicia Ordinaria para el reconocimiento de las

comunidades….” Y en seguida: “8. Los derechos de cada comunero o de cada miembro

de una Asociación de Canalistas que consten en los títulos constitutivos o acuerdos o

resoluciones a que se refieren los números 1 y 2 de este artículo”.

En este sentido, la doctrina ha sostenido que “el derecho de aprovechamiento de

aguas sólo se puede adquirir por constitución originaria por la Dirección General de

Aguas; en forma derivativa; por el solo ministerio de la ley; y por prescripción y, por lo

tanto, la organización judicial de una C. de A. no sería un modo idóneo para adquirir tal

derecho de aprovechamiento.

Así las cosas, y como consecuencia de lo anterior, para formar parte de una

Comunidad de aguas exige el Código del ramo ser titular previamente de un derecho de
aprovechamiento. Ejemplo de ello son el artículo 188 del mismo cuerpo normativo que

prescribe que “si cualquier interesado o la Dirección General de Aguas promueve

cuestión sobre la existencia de la comunidad o sobre los derechos de los comuneros en el

agua o en la obra común…”. Vale decir, este artículo supone la titularidad de derechos

de aguas por parte de los comuneros de forma previa, incluso a la iniciación del

respectivo procedimiento judicial. Por su parte el artículo 189 que señala que “en el

comparendo a que se refiere el artículo anterior, los interesados harán valer los títulos o

antecedentes que sirvan para establecer sus derechos en el agua o la obra común”,

también supone titularidad previa de derechos de aguas por parte de los comuneros. A su

vez, el artículo 193, ordena que “el derecho de cada uno de los comuneros sobre el

caudal común será el que conste de sus respectivos títulos”. Nuevamente se trata de una

norma legal que, al igual que las anteriormente citadas, exige, antes de la iniciación del

procedimiento judicial de organización de una Comunidad de Aguas, ser titular de

derechos de aprovechamiento de aguas” (p.119-120)

La correcta exégesis de dichos preceptos según el artículo 19 inciso 1° del Código

de Procedimiento Civil (sic, es “Código Civil”) -que también se dice vulnerado-, no

permite incluir el sentido pretendido por aquél, porque de su claro tenor literal la norma

del inciso 1° que condiciona las hipótesis siguientes, no contempla la posibilidad de

inscribir, individualmente, derechos en una Comunidad de Aguas y por muy

pormenorizados que estén, sin que previamente hayan sido definidos y liquidados (o
regularizados conforme al procedimiento especial y transitorio previsto en el código del

ramo), lo que se encuentra en armonía por lo demás, con todo el régimen comunitario

previsto a través de todo el Código Civil. (Muñoz, Gonzalo: “Estatuto Jurídico de las

Organizaciones de Usuario de Aguas”, en Revista de Derecho de Aguas, Vol. IX, 1998,

pp.115-133).

Lo declaradamente pretendido por el precepto en cuestión apunta al deber de la

inscripción genérica de los derechos contenidos en comunidades de aguas, precisamente

para evitar confusiones en este régimen dominical mientras se verifica la determinación

plena del derecho de aprovechamiento conforme a las reglas que otorga el propio

código, en particular, las contempladas en los artículos 1° y 2° transitorio del Código de

Aguas.

De esta forma, esta Corte comparte la postura sostenida por la doctrina, en el

entendido que “la inscripción del derecho de aprovechamiento es la que configura

posesión inscrita de este derecho. Por su parte, la inscripción del derecho en la

comunidad es netamente “distribucional o garantística”. Pero…solamente la inscripción

del derecho de aprovechamiento de aguas tiene la calidad de inscripción “posesoria”. La

de una comunidad no lo tiene, sin perjuicio que pueda ser un antecedente valioso para

regularizar conforme las normas de los artículos 1º o 2º transitorio del Código de Aguas

(…)
La existencia del derecho de aprovechamiento de aguas –inscrito o no inscrito en

el Registro de Propiedad de Aguas- siempre será anterior a la constitución o

regularización de la Comunidad de Aguas. Por ende, mal podría afirmarse que de la

inscripción de la comunidad se devenga la propiedad del derecho de aprovechamiento de

aguas, ni citarlo como inscripción de dominio anterior. Esto último constituye un error

común, que provoca duplicidad de inscripciones sobre un mismo derecho (…)”

(Zañartu, José Hipólito y otro: “Registro de aguas. Duplicidad de inscripciones”, en

Revista del Abogado, N° 55, Agosto 2010, pp.20-24).

SEXTO: Que, en consecuencia, la aplicación de los preceptos aludidos ha sido

correcta por parte de los sentenciadores, debiendo descartarse el resto de las infracciones

propuestas, por no ser sustantivas y partir de la base del mismo erróneo punto de vista ya

resuelto, de todo lo cual fluye que el recurso así planteado no puede prosperar.

Y visto, además, lo dispuesto en los artículos 764, 765, 767, 783 y 784 del Código

de Procedimiento Civil, se rechaza el recurso de casación en el fondo deducido por la

parte reclamante en lo principal de fs.90, de modo que la sentencia de fecha 9 de mayo

de 2014, escrita a fs.88, emitida por una sala de la Corte de Apelaciones de Santiago,

que no dio lugar en definitiva a la solicitud impetrada en lo principal de fs.19, es válida.

Regístrese y devuélvase.

Redacción del Ministro Sr. Aránguiz.

Rol 21.398-2014.
Pronunciado por la Tercera Sala de esta Corte Suprema integrada por los Ministros Sr.
Pedro Pierry A., Sra. Rosa Egnem S., Sra. María Eugenia Sandoval G. y Sr. Carlos
Aránguiz Z. y el Abogado Integrante Sr. Jaime Rodríguez E. Santiago, 30 de julio de 2015.

Autoriza la Ministra de Fe de la Excma. Corte Suprema.

En Santiago, a treinta de julio de dos mil quince, notifiqué en Secretaría por el Estado
Diario la resolución precedente.