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ALUMNO: MONTOYA PINTO ARMANDO JESUS

UNIVERSIDAD NACIONAL DE SAN AGUSTIN


5TO-D

MODELO PROCESAL PENAL PERUANO

RESUMEN

En el presente trabajo vamos a dilucidar algunas ideas respecto al modelo procesal


penal peruano, en donde la pregunta que deberíamos de resolver es si en verdad existe
un modelo procesal para el Perú, es decir uno acorde a su realidad social, económica y
política; para ello vamos abordar los sistemas procesales que hemos adoptado a lo largo
nuestra historia, para luego abordar el tema en relación al equilibrio entre la garantía y la
eficacia penal, seguidamente tocaremos el tema de la búsqueda de la verdad y finalmente
el principio de juicio previo, como un principio que está reconocido en la Constitución
Política del Perú y el respeto que se debe tener ante cualquier juicio.

ABSTRAC

In the present work we are going to elucidate some ideas about the Peruvian criminal
procedure model, where the question we should solve is whether there really is a procedural
model for Peru, that is, one according to its social, economic and political reality; for this we
will address the procedural systems that we have adopted throughout our history, to then
address the issue in relation to the balance between the guarantee and criminal effectiveness,
then we will touch on the issue of the search for truth and finally the principle of prior trial , as
a principle that is recognized in the Political Constitution of Peru and the respect that must be
had before any trial.

PALABRAS CLAVE.

Derecho penal, Sistema Procesal, Garantía, Eficacia, Verdad, principios, Juicio


Previo, Constitución, Juicio, Juez, Ministerio Público.

KEY WORDS

Criminal Law, Procedural System, Guarantee, Efficiency, Truth, principles,


Preliminary Judgment, Constitution, Judgment, Judge, Public Ministry.
ALUMNO: MONTOYA PINTO ARMANDO JESUS
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I. SISTEMAS PROCESALES

Pues bien, abordaremos inicialmente una breve historia sobre la evolución de los
sistemas procesales penales que han existido:

1.- SISTEMA ACUSATORIO.

Fue el primer en desarrollarse a plenitud en Grecia, Roma y el Imperio Germánico.


Pues su fundamento radica en que va ser un proceso en donde existirá la división de
funciones, en ese sentido existirá una parte que acuse y otra que sentencie. Este tipo de
proceso se va desarrollar dentro un marco de principios, como lo es el principio
contradictorio, el principio de oralidad y el principio de publicidad.

El enjuiciamiento acusatorio se desarrolla asignando y delimitando claramente las


funciones de cada sujeto procesal. Así tenemos que el acusador, y sólo él, podía perseguir
el delito y ejercer el poder requirente; el imputado disponía de amplias posibilidades de
rebatir la acusación a través del reconocimiento de sus derechos de defensa; y, por último
el tribunal, ejercía el poder decisorio.

El acusado era considerado como un sujeto de derechos, y su posición respecto al


acusador era de igualdad, desprendiéndose de esta situación principios como el indubio
pro reo, y la presunción de inocencia. Asimismo, mientras que la libertad era la regla, la
detención era la excepción.

Siendo este sistema más beneficioso para el imputado, toda vez que implica el
respeto al debido proceso, es el acogido por nuestra Constitución. Así, como señala
nuestra Carta Magna impone un sistema acusatorio o contradictorio, y la ley debe tener en
claro dos puntos esenciales:

a) El Ministerio Público conduce la investigación del delito y es el director jurídico


funcional de la Policía.
b) El proceso judicial es indispensable para imponer una pena a una persona, el mismo
que debe ser público, y a partir de él rigen imperativamente una serie de principios
propios de la judicialización del enjuiciamiento, a decir: inmediación, contradicción,
oralidad y concentración."

En este sentido, al aplicar el nuevo código habrá que entender que la superación
del molde inquisitivo implica mucho más, significa por ejemplo enfrentar el
sobredimencionamiento del proceso escrito, garantizar la vigencia práctica y no formalista
de los principios de oralidad, concentración, inmediación entre otros, haciendo que el peso
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del proceso se ponga en las partes, principalmente el ministerio público y la defensa y
donde la función del juez es arbitral y equilibradora del rol asumido por los sujetos
procesales.

2.- SISTEMA INQUISITIVO.

Apareció posteriormente al acusatorio, surgiendo a través de los diversos


regímenes monárquicos que luego se perfeccionaría con el derecho canónico , puesto que
nació bajo la influencia de la Iglesia Católica e implica que las funciones de acusación y
enjuiciamiento se encuentran reunidas en una sola persona, el juez frente al cual el
individuo está en posición de inferioridad. Las características de este sistema son las
siguientes:

 La iniciación del proceso no depende de un acusador.


 Rige el brocardo "procedat iudex ex officio".
 El Juez determina subjetiva y objetivamente la acusación.
 La investigación de los hechos y la fijación de las pruebas a practicar las realiza el
juez-acusador.
 No existe correlación entre acusación y sentencia.
 El Juez puede en cualquier momento alterar la acusación.
 No hay contradicción ni igualdad.
 No hay partes.
 Los poderes del juez son absolutos frente a un acusado inerme ante él.

El sistema respondió a la concepción absoluta del poder central y al valor que se


asignaba a la autoridad. En el sistema inquisitivo no se dio la importancia debida al derecho
de defensa. Es más, la presunción de inocencia se hallaba por debajo de la presunción de
culpabilidad, la misma que sólo se desvanecía si el imputado lograba soportar las torturas
que se aplicaban para que admitiera la responsabilidad en el delito.

3.- EL SISTEMA MIXTO

El carácter esencial de este sistema, surgido al calor de la revolución francesa, es


la ruptura de los sistemas anteriores, es decir, la persecución judicial de los delitos no es
un derecho de los particulares y el juez no puede ser al mismo tiempo acusador.

Sus características son:

 La separación entre la función de acusar, la de instruir y la de juzgar, confiadas a


órganos distintos, esto es, al fiscal, al Juez de Instrucción y al tribunal con jurado,
respectivamente.
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 Excepto para el Tribunal con jurado, rige el principio de la doble instancia. También
rige el principio del Tribunal colegiado.
 La justicia está a cargo de jueces profesionales, excepto cuando interviene el jurado.
 La prueba se valora libremente. La acción penal es indisponible y rige el principio de
necesidad en todo el curso del procedimiento. La acción penal también es
irretractable.
 El imputado deja de ser objeto de la investigación, y adquiere el status de sujeto de
derechos. En ese sentido, el Estado asume la carga de la prueba."Es importante
mencionar que, el sistema procesal penal peruano ha sido considerado por un sector
de la doctrina como sistema mixto toda vez que, coexisten en nuestra legislación el
modelo inquisitivo y el acusatorio. Sin embargo, como señala Neyra Flores pese a
todas las modificaciones el Código de Procedimientos Penales contiene un modelo
"inquisitivo reformado".

En efecto, el Código de 1940 "privilegió la instrucción y transformó el juicio oral en


un mero juicio leído". Así, hasta antes de la dación del Decreto Legislativo Nº 959 publicado
el 17 de agosto de 2004 que introdujo importantes modificaciones al Código de
Procedimientos Penales de 1940, impulsando la oralidad en las audiencias, se puede
sostener que el juicio oral era meramente simbólico.

4.- ANTECEDENTES PREVIOS A LA ADOPCION DEL NUEVO CODIGO


PROCESAL PENAL PERUANO DE 2004

El Perú antiguo no ha tenido un sistema procesal penal positivo (código), es con la


conquista de los españoles que recién se impone una legislación procesal penal
"inquisitivo" y al proclamarse la independencia en 1821, tampoco se produjo una revolución
cultural coherente con la inspiración liberal. Por lo que reafirmo mi idea de que el Perú no
ha sido capaz de crear su propio Código Penal, ni mucho menos su Código Procesal Penal.

En sus 185 años de convulsionada vida republicana, el Perú ha puesto en vigencia


cuatro códigos en materia procesal penal:

 Código de Enjuiciamiento en materia criminal de 1863.


 Código de Procedimientos en materia criminal de 1920.
 Código de Procedimientos Penales de 1940; Sistema Mixto.
 Código Procesal Penal de 1991; Vigentes solamente 22 artículos.
 Nuevo Código Procesal Penal de 2004; "29 de Julio del 2004"
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Aunado a ello, cabe precisar que el Código Procesal Penal de 1991 nunca entro en
vigencia _ en su totalidad_ siempre se mantuvo en "vacatio legis" (solo algunos
dispositivos entraron en vigencia). Posteriormente se elaboraron los proyectos de 1995,
1997 y 2003. Como precedente legislativo a esta legislación penal adjetiva se encuentran
los trabajos complementarios del Código Procesal Penal "Modelo para Ibero América",
elaborado principalmente por MAIER y que reproduce el texto del Proyecto del Código
Procesal Penal de Argentina de 1986.1

5.- EL NUEVO CODIGO PROCESAL PENAL DE 2004.

El Nuevo código procesal penal peruano, aprobado por Decreto Legislativo Nº 957,
fue promulgado el 29 de Julio del 2004, la cual constituye un cambio y/o reforma seria y
responsable del sistema de justicia penal, al introducir una reforma fundamental en el
proceso penal, modernizándola para una mejor administración de justicia en beneficio de
los justiciables; es un sistema eficaz y oportuno sujeto a las garantías procesales, para
quienes sean objeto de investigación y de juzgamiento.

Dada a la magnitud de los cambios de esta norma, la ley a determinado su


aplicación paulatina, progresiva a nivel nacional, dando tiempo a los actores del proceso
(Policía, Fiscal, Juez, parte agraviada e inculpada y sus abogados) a fin de que puedan
conocer y adecuarse a sus reglas.

El Decreto Legislativo No. 958, que regula la implementación, para el diseño,


conducción, coordinación, supervisión y el proceso de implementación de la reforma
procesal, la misma que también crea la comisión especial de implementación del NCPP.,
que la integran cinco miembros, un representante del Ministerio de Justicia "Presidente",
del Ministerio de Economía y Finanzas, del Poder Judicial, del Ministerio Público y del
Ministerio del Interior.

La reforma procesal en el Perú, tiene uno de sus hitos más importantes, en el


Código Procesal Penal de 1991, la que inicio y enmarcó en la ruta de diseñar un modelo
procesal humanista y garantista acorde con las exigencias normativas, tanto
constitucionales como supranacionales, proceso que se ha visto plasmado con la entrada
en vigencia progresiva del Nuevo Código Procesal Penal del 2004, que enmarca el nuevo
modelo procesal dentro de una evidente tendencia hacia lo acusatorio, que sin duda
alguna constituye un adecuado desarrollo constitucional a nivel procesal.

1 Texto extraído de MELGAREJO BARRETO Pepe. “Curso de derecho procesal penal”.

Jurista Editores. Lima 2011. p. 41 y 42.


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En ese sentido, el Nuevo Código Procesal Penal, en palabras de ALARCÓN
MENÉNDEZ, se estructura sobre la base del Sistema Procesal Penal Acusatorio Moderno2
con rasgos adversarial y garantista.

Acusatorio, porque el fiscal culminado la investigación preparatoria, formula su


acusación basado en los elementos o pruebas de convicción creíbles, fehacientes (indicios
y evidencias), La Investigación lo realiza con apoyo de la Policía Nacional, organismos
públicos y privados, quienes están obligados a colaborar con el Titular de la acción Penal.

Parte de la división de funciones: acusación y decisión. El juez está sometido a las


pruebas que presentan las partes y no puede investigar. El proceso se desarrollaba según
los principios del contradictorio, de la oralidad y de la publicidad.

- Garantista: Los operadores de justicia, deben respeto irrestricto a los derechos


fundamentales de la persona. Vivimos en un Estado de derecho constitucional, en la
que las actividades procesales deben estar subordinadas a las normas
constitucionales en lo que concierne a la actividad procesal en concordancia a las
normas supranacionales. Ej. Declaración Universal de los Derechos Humanos (1948),
Pacto de Costa Rica y otros.

- Adversarial: Las partes se someten a un proceso en igualdad de condiciones, es


decir con las mismas armas. Opera la relación adversarial3 donde los contrincantes
poseen los mismos medios de taque y defensa. Pueden contradecir respecto de la
imputación y los medios de prueba de cargo o descargo.

Por lo tanto el sistema Procesal penal acusatorio moderno4 comporta dos notas
esenciales: la existencia de un ente acusador y el desdoblamiento de funciones.

II. LA GARANTIA Y EFICACIA EN EL NCCP

Son muchos los países latinoamericanos5 que han ido dejando sistemas
inquisitivos y mixtos para adoptar sistemas acusatorios modernos o garantistas.

2 ALARCÓN MENÉNDEZ Jorge M. “La investigación preparatoria en el nuevo sistema


procesal penal”; Griley, Lima 2010, p. 48.
3 PEÑA CABRERA FREYRE Alfonso R. “Exégesis Nuevo Código Procesal Penal”; Tomo I,

Rodhas, Lima 2009, p. 19.


4 ALARCÓN MENÉNDEZ Jorge Miguel. “La investigación preparatoria en el nuevo sistema

. . .”, Op. cit. p. 48.


5 Entre ellos tenemos a: Colombia, Chile, Costa Rica, Panamá, entre otros.
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Con la intención de afianzar más el denominado “derecho constitucional aplicado”,
se ha planteado la tesis de despojar de todo poder oficioso al Juez, en tanto que se asume
como peligrosa la proposición de conferir poderes probatorios al Juez, despreciando la
idea de que el Juzgador, recurriendo a la “prueba de oficio”, acceda supuestamente a la
mítica “verdad real” y recordando además que esta tendencia se daba en los sistemas
autoritarios, donde la búsqueda de la verdad material como fin del proceso llegó a justificar
las torturas más grandes que ha conocido la historia.

Sin embargo, tal como ha sido señalado por Picó i Junoy, lo relevante no es buscar
el origen histórico de una determinada institución y de ahí atacarla, sino analizar si dicha
institución es o no válida para lograr la mejor justicia sin sacrificar ninguna garantía
procesal. O si se quiere, examinar si las instituciones presuntamente autoritarias o de
origen fascista, vulneran alguna garantía procesal. Sólo en este caso deberemos optar por
el garantismo.

De lo contrario, entre dos opciones igualmente válidas y garantes, deberemos optar


por aquella que permita la más justa decisión del caso concreto, pues así se alcanzará la
mayor eficacia posible del sistema procesal6.

Es menester señalar algunas consideraciones que merecen tener un comentario


especial, tal es el caso sobre el aspecto de equilibrio entre garantía y eficiencia. Ahora
bien, debemos de tener en cuenta que en un modelo procesal contradictorio, como es el
nuestro, se debe evaluar la garantía en el sentido de respetar los derechos del imputado,
de igual manera la eficiencia en el sentido de que no exista impunidad.

En ese sentido es muy poco probable en nuestro sistema que exista tal equilibrio,
puesto que Para tal caso me tomo la licencia de traer a colación las palabras del jurista
muchas veces se vulnera las garantías para obtener la eficacia, por lo que se debería de
encontrar un equilibrio entre ambas, de esa manera tomo las palabras del Dr. José Neyra
Flores que plantea opciones para mejorar este aspecto, indicando lo siguiente: Por lo
tanto resulta fundamental que la policía este capacitada, que conozca los 566
artículos del Nuevo Código Procesal Peruano, que conozca el modelo del código
para que cuando obtenga los elementos de convicción lo haga sin afecciones a
derechos constitucionales y no se pida su exclusión, por prueba ilícita, que sepa
más criminalística, que tenga laboratorios en los mismos lugares en que trabaja, que
no tenga que enviarse siempre a Lima, que cuente con los equipos para poder lograr
obtener indicios, los cuales posteriormente se conviertan en prueba indiciaria de

6 PICÓ I. JUNOY. El derecho procesal entre el garantismo y la eficacia: Un debate mal

planteado. (en) Revista Iberoamericana de Derecho Procesal. 2004. N° 4. pp. 253-270.


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corresponder, ya que, de lo contrario, por más esfuerzo que se pueda hacer se va
dificultar el poder pasar de elementos de convicción a elementos de prueba en el
juicio.

Por lo mencionado por el Dr. Neyra concordamos en que es fundamental que se


otorguen este tipo de medidas, puesto que son los policías los que tienen la primera noticia
criminal, ya sea por un aviso de tercero o en aplicación de su actividad de control y
seguridad, por lo tanto son ellos los que mejor deberían estar capacitados, sin embargo
en la realidad vemos que no es así, en consecuencia esto debería de cambiar.

Ahora bien, hemos visto cómo las prácticas acusatorias se van imponiendo en el
criterio de los jueces, toda vez que es necesario para poder llevar de forma exitosa este
proceso de reforma que en esta etapa se encuentra en plena lucha de prácticas
(inquisitivas vs. acusatorias), a pesar de ello existen aún rasgos inquisitivos pero que
auguramos van a desaparecer por el bien del proceso penal acusatorio peruano, al menos
esa es la tendencia que relejó el Pleno Regional sobre el NCPP de Arequipa.

Finalmente debemos recalcar que el abogado peruano siempre se dedicó a exigir


términos de validez jurídica y no exige lo más importante, como es exigir términos de
eficiencia, entendidos estos como el uso adecuado de los recursos, así como también no
exigía términos de eficacia, entendidos como el logro de objetivos previamente
establecido.

Por otro lado si se le exige tales términos a la Fiscalía no lo cumplirían, ya que


nunca estuvieron acostumbrados a trabajar bajo esos términos, debido a su abrumada
carga y por lo que todo se lo delegan a la policía. Debemos de apreciar que el resultado
es que cuando se presenta la noticia criminal de la comisión de un presunto delito, el Fiscal
no tiene definida una hipótesis de trabajo, comúnmente llamada teoría del caso, y como
no hay una teoría del caso, lo que hace es preguntar todo, citar a todos, ordenar todo tipo
de diligencias, etc.

Por lo tanto se evidencia que este trabajo se acomoda a la frase coloquial “a ver
que sale al final”, ese criterio de los fiscales es el de carente de objetividad, puesto que el
patrocinado ya no sabe sobre qué base se lo está juzgando, bajo qué hipótesis se le está
encuadrando su supuesto delito, aunado a ello se evidencia que el fiscal al no encontrar
elementos de convicción tenga que prorrogar insufriblemente el proceso, lo que ocasiona
perder la tranquilidad al investigado. Asimismo, el Fiscal tiene a su merced el ser titular de
la acción penal, pero esto muchas veces se confunde con una afectación a los principios
de razonabilidad y proporcionalidad, ya que no es licito que el fiscal diga que va ordenar
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los actos de investigación que se le dé la gana y que mucho menos alguien le deba decir
que plan de trabajo deba de realizar, así cualquier hipótesis de investigación carece de
objetividad, en el sentido que el Ministerio Público hará lo que le convenga (sustentado
actos de cargo más no de descargo), ya que no tiene actos de investigación racionalmente
realizados que lo dirijan a una determinada hipótesis y por lo tanto no exista la debida
motivación tanto por el fiscal como del juez, en consecuencia se vulneraria derechos del
imputado que muchas veces no es perjudicado por el delito que cometió, sino por el mal
trabajo realizado por el fiscal y en ocasiones por el juez.

III. BUSQUEDA DE LA VERDAD EN EL PROCESO PENAL

Debemos partir que hoy en día vivimos en un mundo globalizado, en donde la


información está al alcance de todos, por ende el problema de la verdad resulta ser
apremiante, pues como lo decía el Dr. Sucar va constituir un verdadero “tópico recurrente
en la teoría del derecho” (Sucar, 2008, p.37), tanto así, que no se concibe un proceso sin
dicho fin.

Esto se debe también a que la tecnología día con día facilita un cúmulo de
información la cual incide en la vida diaria de todas las personas, así muchas veces junto
a la información sobre las predicciones meteorológicas, en el campo del derecho,
específicamente en el campo penal, se informa sobre los últimos sucesos, ya sea respecto
a eventos de investigación en curso, así como le resultado de otras diligencias, como lo
son las condenatorias, asaltos, detenciones, etc.

Por lo que se puede decir que “El siglo XX, sin duda alguna, pasará a la historia
como un siglo de exaltación del tema de la verdad; como nunca antes proliferaron los
debates, las tesis, las teorías.” (Nicolás & Frápolli, 1997, p. 4)

Sin embargo debo expresar que sobre la verdad hay un especial protagonismo en
los procesos penales, pues se quiere conocer qué sucedió, cómo sucedió y quién lo hizo,
por ende se trata de establecer un método para “conocer y alcanzar la verdad” (Rodríguez
Cepeda, 1999, p. 1), incluso a veces parecería que más bien busca la omnisciencia
(Lucasiewicz, sf, p. 4) en el proceso, -por ejemplo la llamada verdad real-, con lo cual, el
proceso penal tiende más a reconstruirse con base en criterios religiosos que científicos
en cuanto a sus fines.

Incluso, en cualquier esfera de discusión de la existencia humana, se puede


encontrar frente al problema de la verdad. La moral social asume que la gente debe “decir
la verdad” (Taruffo, 2010, p.58) como una forma de necesidad en los procesos de
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interacción y sus conflictos; Pero más problemático aun cuando se presenta en las
conflictos judiciales de carácter penal, ya que se exige la verdad de los hechos como fin
último, siguiendo a Taruffo “el binomio verdad-justicia es recurrente en el lenguaje común
y –se podría decir- que en el inconsciente colectivo, asume que los dos términos están
estrechamente conectados” (Taruffo, 2010, p. 115). Sin embargo, no existen parámetros
sobre qué es la verdad, misma duda que deviene desde la existencia misma del ser
humano, y en los cuales los ejemplos abundan.

Una de las formas más usuales de escabullirse del problema de la determinación


de la verdad en el proceso penal, es recurrir a la célebre distinción entre verdad formal y
verdad procesal. Sin embargo, dicha separación no viene a sostener dos objetos
diferentes, sino más bien dos diferentes formas en que un determinado procedimiento llega
a lo mismo, o sea, a la verdad. Siendo que se utiliza el adjetivo de procesal para designar,
un tipo sui generis de verdad, “es decir se conoce como... verdad a través del proceso,
solo por lo que ha sido producido en él, bajo las formas legales establecidas y en los
tiempos que este determina.” (Schiavo, 2013, p.3), curiosamente ambas formas se
producen en un proceso, pero lo difiere la materia.

En contraposición, la verdad material o real es la idea subyacente en el proceso


penal, no solo por ejemplos emotivos de justificación y racionalidad, sino que también por
imperativo de ley: “El Ministerio Público y los tribunales tienen el deber de procurar por sí
la averiguación de la verdad mediante los medios de prueba permitidos, cumpliendo
estrictamente con los fines de la persecución penal y los objetivos de la investigación.” Art
180 CPP), ello resulta acorde a los fines del proceso penal el cual no puede ser otro que
la determinación de la verdad como lo indica el guarismo antes transcrito.

Este sentido, una visión epistemológica subjetivista de la prueba sostiene que el


conocimiento deviene de ciertas precomprensiones, modelos de pensamiento (ideologías)
y juicios de valor con lo cual se revela que el conocimiento deviene irremediablemente
subjetivo (Haba, 2012, p. 127). Esto es, dependerá de las percepciones del sujeto en un
momento determinado, por lo cual es asimilable a los modelos de prueba de libre
valoración, con fines de búsqueda de verdad material con es el caso del proceso penal.

De lo anterior se destaca que la visión de la verdad calificada como material impone


dos formas necesarias de repercusión:

- Lo primero es sobre la relevancia, aquí entran en juego desde los hechos que vienen
a ser lo penalmente relevante, y dentro de ello los supuestos que la normativa penal
admite, como la exterioridad de la conducta, la lesividad de la acción, la imputabilidad,
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etc., es decir todo aquello que permite someter a consideración en dicha materia,
desde luego también tendría que pasar por el filtro de la admisibilidad (Art. 181 CPP),
bajo los criterios de pertinencia (Art. 183) y las reglas de exclusión de la prueba.
- En segundo lugar, están las reglas de la demostración, en el caso costarricense las
reglas de la sana crítica (184 CPP), por medio de las cuales se viene a sostener el
resultado de la reconstrucción histórica de los hechos mediante el proceso penal, sea
su verosimilitud o falsedad, esto es la comprobación de los hechos.

Por otra parte en este nuevo modelo procesal penal se caracteriza por encontrar la
verdad, por lo que en palabras del Dr. Alcides CHINCHAY CASTILLO expresa que existe
una confusión entre realidad con verdad, pues en un sistema de rebote la verdad se
descubre, pero en un sistema adversarial la verdad se construye, en ese sentido el modelo
procesal penal peruano es en base a un sistema adversarial por lo que se asume que la
verdad se construye ya que defendemos a nuestro cliente no porque sea inocente sino
porque afirmamos que el Fiscal no ha podido probar que es culpable. Sin embargo
tenemos la convicción que en un sistema adversarial debería existir la igualdad de armas
para los sujetos procesales, por el contrario evidenciamos en nuestra realidad que esto no
sucede, ya que la igualdad es relativa al manifestarse en el mismo proceso, toda vez que
se presentan pruebas de oficio, oposición de oficia al pedido de sobreseimiento, oposición
a las convenciones probatorias, etc.

Por lo tanto, la aspiración de la búsqueda de la verdad en el proceso penal, se


realiza por medio del discurso de racionalidad, el cual se basa, -según éste criterio
racional- en el cumplimiento estricto de la motivación de las resoluciones judiciales,
(Chiassoni. P, 2011, p. 18) para lo cual, se debe cumplir con tres premisas; justificación
interna, sea la deducibilidad de las premisas, justificación externa normativa, esto es la
corrección jurídica de las hipótesis planteadas y justificación externa probatoria, sea el
establecimiento de los hechos, sin embargo este afán de logicidad no es más que una
consecuencia de una visión mítica (Kolakowski, 2006, 51) del proceso penal.

IV. EL PRINCIPIO DE JUICIO PREVIO

El juicio previo significa que para que la ley pueda ser aplicada es indispensable
que haya habido una investigación preliminar y posterior discusión y evaluación, proceso
donde se respeten todas las garantías inherentes a la persona humana, derecho a la
defensa, etc., es decir, el conjunto de garantías indisolubles que lo integran, por cuanto la
violación de una de ellas, es la violación de la otras, y una cuidadosa valoración crítica de
los elementos de convicción para poder obtener el resultado de una sentencia justa de
culpabilidad o inculpabilidad.
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De esta manera se le está garantizando al imputado (acusado, procesado) su
seguridad en el derecho a la defensa. El conocido artículo 8 de la Convención Americana
sobre Derechos Humanos señala tres requisitos para que exista proceso legal, primero:
se refiere al órgano jurisdiccional, el cual deberá ser establecido con anterioridad por la
ley, y que ese órgano jurisdiccional debe ser competente, independiente e imparcial,
segundo: extensión temporal, lo que significa que el proceso debe llevarse a cabo en un
tiempo razonable, respondiendo así al cumplimiento de la garantía de celeridad, para de
esta forma terminar con la incertidumbre que procede la espera de un pronunciamiento
judicial, y tercero: en cuanto a las partes, estableciéndose el derecho a ser oído,
cumpliéndose todas las garantías para presentar sus pruebas y controvertir las que se le
presenten, en los lapsos legales y desprovisto de presiones, y esto se logra brindándoles
las condiciones apropiadas en donde pueda exponer sus alegatos.

En nuestro país desde 1980, en que por mandato constitucional (art. 250"), se crea
el Ministerio Público como un órgano constitucional autónomo cuya función es la
persecución del delito y se reconoce el Derecho al Juicio previo y a la inviolabilidad de la
defensa (art. 233.9") se sentaron las bases para el establecimiento de un sistema procesal
de carácter acusatorio. Lamentablemente la ley de desarrollo constitucional dictada en
1991, esto es el Código Procesal Penal no entró en vigencia.

El Sistema Procesal Penal Acusatorio es antagónico al Sistema Inquisitivo, aquél


se condice con un sistema republicano y con la vigencia del Estado de Derecho, está
regido por sólidos principios, conforme a lo que está expresamente previsto en el art. 1 del
Título Preliminar del CPP: «Toda persona tiene derecho a un juicio previo, oral, público y
contradictorio… Las partes intervendrán en el proceso con iguales posibilidades de ejercer
las facultades y derechos previstos en la constitución en este Código. Los jueces
preservaran el principio de igualdad procesal, debiendo allanar todos los obstáculos que
impidan o dificulten su vigencia»

Por lo tanto, para que una persona pueda ser sancionada penalmente debe ser
juzgada ante un órgano jurisdiccional previamente establecido conforme a leyes expedidas
con anterioridad al hecho, mediante un proceso imparcial, en el que se observen las reglas
esenciales del procedimiento y con respeto a los derechos humanos.
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V. CONCLUSIONES.

1.- Hemos podido evidenciar que nuestro proceso penal peruano no es auténtico ni original,
puesto que ha sido obtenido y adaptado de otros países donde su realidad es poco símil a la
nuestra, por ende es que radican todos los problemas que hasta la actualidad no han sido
solucionado ni disminuidos.

2.- De lo analizado hemos visto cómo las prácticas acusatorias se van imponiendo en el
criterio de los jueces, toda vez que es necesario para poder llevar de forma exitosa este
proceso de reforma que en esta etapa se encuentra en plena lucha de prácticas (inquisitivas
vs. acusatorias).

3.- La reforma procesal penal privilegia la oralidad como herramienta para desarrollar las
audiencias, al ser la mejor forma de brindar información de alta calidad al juez y a las partes,
propia de una metodología acusatoria

4.- La audiencia representa el escenario básico y fundamental de toma de decisiones en un


sistema acusatorio de tendencia adversarial, el decidir una apelación sin respetar la
contradicción, publicidad e inmediación propia de la audiencia implica renunciar al nuevo
sistema procesal penal por uno inquisitivo, por ello se hace necesario que en la apelación de
autos se realice una audiencia, si no, no se debe admitir este recurso.

5.- No todo proceso penal es un sistema de garantías, sino que solamente lo es aquel que
cumple con el catálogo de principios y reglas reconocidas en la Constitución y en los
instrumentos internacionales sobre derechos humanos ratificados por nuestro país, por lo que
se debe buscar un sistema procesal respetuoso de las garantías del debido proceso y al
mismo tiempo que obtenga la eficacia de dicho proceso, materializando la tutela jurisdiccional
efectiva.

6.- En todo proceso se debe tener un respeto al principio de juicio previo, puesto que está
reconocido en nuestra constitución y para que una persona pueda ser sancionada
penalmente debe ser juzgada ante un órgano jurisdiccional previamente establecido
conforme a leyes expedidas con anterioridad al hecho, mediante un proceso imparcial, en el
que se observen las reglas esenciales del procedimiento y con respeto a los derechos
humanos.
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VI. BIBLIOGRAFIA

 GÁLVEZ VILLEGAS Tomas Aladino y otros. "El Código Procesal Penal Comentarios
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