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APUNTE

DE APRENDIZAJE: PRINCIPIOS DE

APRENDIZAJE SENSORIO MOTOR

Educación digital de calidad y a


tu alcance
Autor: Mabel Angulo



PRINCIPIOS DE APRENDIZAJE SENSORIO-

MOTOR

Introducción:
En este documento hablaremos de un tema que me parece fundamental
en el proceso de entrenamiento de la voz y el habla: los principios de aprendizaje
sensorio-motor.

Desde las acciones más simples que comienzan a realizar los niños, como
botar una pelota, correr o montar en bicicleta, hasta los gestos técnicos más
específicos que realizan los deportistas de alto rendimiento, todas son fruto de
un proceso de adquisición de habilidades. Si bien los distintos niveles de
dificultad y las distintas actividades que se realizan dan lugar a un excelso
abanico de tareas diversas, tanto cuantitativa como cualitativamente, cualquiera
de ellas es fruto del aprendizaje que el sujeto realiza para tener el poder sobre
la motricidad de su propio cuerpo.

Así, se puede considerar “el aprendizaje motor como el cambio en las


capacidades de un sujeto para realizar una tarea motriz, que debe ser inferido a
partir de una mejora relativamente permanente en el rendimiento, como
resultado de la práctica o la experiencia” (Magill, 1993). Dado que el aprendizaje
no es algo tangible, deberá inferirse a partir de la conducta observable, lo que
junto a las características expuestas anteriormente han hecho del aprendizaje
motor un objeto de estudio muy afín a la Psicología del Aprendizaje.

La producción del habla en general, es una actividad eminentemente motriz,


dado que los subsistemas que la producen , dependen de manera casi exclusiva
del sistema muscular, el cual actúa de acuerdo a patrones de movimiento
organizados y secuenciados que han sido aprehendidos tras la repetición.

Para lograr un aprendizaje eficaz en el habla, no basta con elegir la


tendencia o corriente teórica más sobresaliente o destacada, o contar con los
ejercicios de articulación más adecuados, inclusive, no sirve de mucho que el
terapeuta, tenga grandes habilidades comunicativas o de conocimiento fonético,
si no se cuenta con las herramientas necesarias para saber “cómo” enseñar
estos ejercicios con el objetivo de producir un real cambio en el patrón de
movimiento muscular para emitir correctamente un sonido.

Desafortunadamente los principios de aprendizaje sensorio-motor no son


ampliamente conocidos por los fonoaudiólogos, por lo tanto, es común ver que
la forma de enseñar no es la más adecuada y por ende no se está contribuyendo
a un real cambio en los patrones motores del habla.

Principios de Aprendizaje Sensorio Motriz:

El aprendizaje motor se refiere a un conjunto de procesos asociados con la


práctica o la experiencia que lleva a cambios relativamente permanentes en la
capacidad para el movimiento. Esto implica que debe hacerse una distinción
entre el aprendizaje que implica cambios definitivos y la mejora del rendimiento
temporal, considerando que el aprendizaje no se puede observar directamente,
pero podemos inferir cambios en el rendimiento a través del tiempo.

Para ello es necesario distinguir entre dos conceptos:

1. Retención, que corresponde a los niveles de rendimiento después de la


finalización de la práctica.
2. Transferencia (generalización) implica que el aprendizaje generó un
cambio permanente en la capacidad para el movimiento experto del
cantante.
3.
Por tanto, una capacidad mejorada a través del entrenamiento, no sólo debe
ser observable durante la práctica o clase, sino que debe ser conservada a
través del tiempo.

La Teoría de esquema (Schmidt, 1975, 2003; Schmidt & Lee, 2005) sostiene
que la producción de movimientos discretos rápidos (como es el caso de los
sistemas de producción de la voz) implica unidades de acción (engrama motor)
que se recuperan de la memoria y luego se adaptan a una situación particular.
Un engrama motor es un conjunto organizado de órdenes motoras que puede
especificarse antes de iniciar el movimiento (Keele,1968), un buen ejemplo de
esto es la afinación. Teniendo en cuenta el hecho de que los movimientos no se
producen exactamente de la misma manera y que aún aí se pueden mantener
sus características esenciales, esta teoría asumen que los engramas motores se
establecen tras la práctica constante con la participación activa de la memoria
procedural o implícita.

¿Qué es el aprendizaje sensorio-motor?

El aprendizaje sensorio-motor es un proceso inferido más que directamente


observado, el cual produce cambios permanentes en la capacidad general para
la ejecución motora, como un resultado de la práctica y la exposición.

Analizando esta definición encontramos que:

El aprendizaje sensorio-motor es un proceso no estructurado, es decir, no se


adquiere siguiendo una secuencia, pero sí basándose en ciertos principios.

Es por principio un proceso de involucra ejecución motora, debe haber un


componente motor y también uno sensorial.

La práctica y la exposición son elementos fundamentales para el logro de un


correcto aprendizaje sensorio-motor. Si no se practica y no se exponen los
nuevos patrones en diferentes contextos o circunstancias comunicativas,
difícilmente el proceso de aprendizaje tendrá buen término.

La observación o evaluación es indirecta. Se puede evaluar solo a través de


la ejecución motora, no hay forma de saber si el paciente logro un real
aprendizaje sino es observando como ejecuta el acto de hablar, cantar, etc.

Muchas cosas que hacemos en la clínica pueden mejorar el rendimiento pero


pueden perjudicar el aprendizaje a largo plazo. Esto ocurre con una alta
probabilidad cuando se entregan instrucciones de manera permanente, pues se
hace consciente el trabajo muscular y no se activa la memoria procedural, que
es la que actúa en el proceso de transferencia.

Etapas del proceso de aprendizaje de la técnica vocal

Los cambios producidos en un proceso de entrenamiento o intervención del


habla pueden ser divididos en dos tipos: cambios a corto plazo y cambios a largo
plazo. El proceso de aprendizaje sensorio-motor pertenece al campo de los
cambios a largo plazo, es decir, cambios que permanezcan en el tiempo.

Tres importante etapas existen durante el proceso de entrenamiento:


adquisición, retención y transferencia.
La adquisición es la primera etapa, el sujeto logra ejecutar el nuevo patrón
de forma mucho más consciente.
En la retención, el sujeto ya no necesita estar concentrado en sentir los
movimientos realizados en la zona oral, sino que simplemente hace el ejercicio
y las sensaciones buscadas ocurren incluso aunque no las busque
conscientemente.
La tercera etapa, transferencia o generalización, ocurre cuando la práctica
en un movimiento afecta también a otro movimiento relacionado pero no
entrenado previamente. Por ejemplo, si se ha logrado el sonido esperado de
forma aislada, puede trasladarlo a una sílaba o una palabra de manera
inconsciente e involuntaria, y finalmente trasladarlo al habla espontánea.

Es importante distinguir dos conceptos diferentes: aprendizaje y ejecución.


La ejecución es el proceso que ocurre durante la adquisición o la práctica de un
ejercicio, mientras que el aprendizaje ocurre durante los procesos de retención
y transferencia (dos últimas etapas). El aprendizaje ocurre cuando lo ejecutado
ya está siendo retenido y no requiere de la consciencia del ejecutante y además
cuando lo aprendido ya está siendo transferido a circunstancias vocales o
contextos no entrenados previamente.

Los cambios durante la ejecución son considerados entonces cambios a


corto plazo, mientras que los cambios que ocurren durante las etapas de
retención y transferencia son cambios a largo plazo y que permanecen en el
tiempo.

La evidencia científica señala que los cambios durante la práctica, es decir,


durante el proceso de ejecución, no predicen retención ni transferencia, por lo
tanto no aseguran un cambio del patrón motor a largo plazo. En relación a esto,
el objetivo final de la intervención no es mejorar la ejecución durante la sesión,
sino que es el logro de un real cambio del patrón de movimiento muscular a
largo plazo y que por lo tanto permanezca en el tiempo. El objetivo es promover
el aprendizaje sensorio-motor y actuar en las etapas de retención y transferencia.
No malentender que una ejecución correcta no es deseable, ya que sí lo es, pero
esto no es nuestro objetivo final. Producir un cambio real y permanente sí lo es.

Procesos cognitivos en la rehabilitación

Con el propósito de entender los procesos cognitivos que participan en el


aprendizaje sensorio-motor, es necesario referirse a la memoria declarativa y
memoria procedural.

La memoria declarativa de caracteriza por estar relacionada con eventos


específicos y hechos generales, se revela preguntando a la persona, por
definición es consciente, es inestable en el tiempo y es intencional.

La memoria procedural o procedimental se relaciona con habilidades


asociadas con procesos o procedimientos, es implícita y no se revela
preguntando, sino que pidiendo una acción (se pide al sujeto que realice algo) y
observando los resultados de esa acción moto-sensorial, es inconsciente, es
estable en el tiempo y es considerada incidental.

Considerando los aspectos que definen el proceso de aprendizaje sensorio-


motor, este proceso está totalmente ligado a la memoria procedural y no
declarativa. Cuando el sujeto ha logrado cambiar su patrón motor, éste se ha
mantenido en el tiempo, y podemos observar este cambio a través del acto de
hablar o cantar, entonces estamos observando indirectamente consecuencias
positivas del proceso cognitivo de memoria, puntualmente la memoria
procedural.

Principios de aprendizaje sensorio-motor

A continuación se exponen los principios más relevantes del aprendizaje


sensorio-motor en relación a la intervención.

1. Foco de atención
El foco de atención se refiere al lugar donde el paciente pone su atención
durante la realización de los ejercicios. Los dos posibles focos de atención son:
foco interno y foco externo.

El foco interno se produce cuando el entrenador vocal entrega instrucciones


biomecánicas al paciente y por lo tanto éste focaliza la atención en él mismo.
Algunos ejemplos de instrucciones biomecánicas son: subir la lengua, respirar
moviendo el abdomen, mirar hacia abajo, abrir la boca, protruir los labios, soplar,
etc. Todas estas instrucciones biomecánicas son muy utilizadas por la mayoría
de los fonoaudiólogos en sus sesiones. El paciente focaliza su atención en
procesos internos. Cuando se utilizan instrucciones biomecánicas se promueve
una buena ejecución del ejercicio, pero no un real aprendizaje sensorio-motor
(cambio a largo plazo).

Por otra parte, cuando se eliminan las instrucciones biomecánicas y en su


lugar se enfatizan en las sensaciones físicas y modelos visuales de orientación
, el foco de atención es considerado externo. Estas sensaciones u otras deben
ser guiadas por el terapeuta.

Para evitar las instrucciones biomecánicas se utilizan algunos procedimientos


durante la ejercitación:

Búsqueda: Consiste en la toma de consciencia del cuerpo (diferentes partes)


y de lo que ocurre en él, por parte del paciente o alumno. El proceso de búsqueda
debe ser guiado por el clínico o maestro.

Ayuda postural: El entrenador manipula partes del cuerpo del paciente para
evitar contracciones, posturas o movimientos inadecuados. Esto es muy útil para
evitar dar instrucciones biomecánicas al paciente cuando éste está utilizando
una incorrecta postura de cabeza al realizar un ejercicio o está produciendo un
cierre mandibular inadecuado o simplemente está mal sentado. En el primer caso
(mala postura de cabeza durante un ejercicio), el clínico puede acercarse al
paciente, tomar su cabeza y suavemente posicionarla en el lugar correcto. Esto
evita dar instrucciones biomecánicas, y promueve un foco centrado en las
sensaciones.

Mostrar: Demostrar al niño física y sonoramente cuál es el comportamiento


que queremos lograr. Por ejemplo si queremos que el niño realice un sonido
alargado y áfono como el alófono /J/ realizar movimiento de deslizamiento de la
mano sobre el cuello (arriba hacia abajo) y al mismo tiempo producir el sonido
alargado /J/.

Practica negativa: Pedirle al paciente o alumno que realice los ejercicios de


una forma inadecuada y luego cambiarlo a la forma correcta. Esto puede ser
realizado antes de que el alumno logre una correcta ejecución del ejercicio o

también cuando ya lo haya logrado. La práctica negativa es un recurso altamente


recomendable para que el paciente tome conciencia del cambio.

2. Profundidad del aprendizaje


Este principio está relacionado con el tipo de operación cognitiva involucrada.
Como ya fue señalado, el aprendizaje declarativo (memoria declarativa) se
caracteriza por ser consciente y explicito, por lo tanto involucra procesos
asociativo o semánticos, profundos. Por el contrario, el aprendizaje procedural
es implícito o no consciente, y por ende depende de un proceso integrativo
perceptual o sensorial “menos profundo”

Basado en esta información, es pertinente ahora referirse al uso de imágenes


metafóricas durante las sesiones de terapia. Es bastante común que de forma
intuitiva, y con el fin de favorecer la ejecución de un ejercicio, los terapeutas
hagan uso de imágenes metafóricas con sus pacientes. Por ejemplo, imaginar
que la voz es una nube que flota suavemente, o imaginar que la voz es una ola
del mar, la cual cae paulatinamente a la superficie. Este tipo de imágenes
metafóricas favorece el entendimiento y la ejecución del ejercicio por parte del
paciente, sin embargo, hay evidencia científica que demuestra que el uso de
estas imágenes metafóricas perjudica los procesos de retención y transferencia,
por lo tanto no favorecen un correcto aprendizaje sensorio-motor (cambio a largo
plazo). La razón de por qué el uso de estos recursos perjudica el aprendizaje
motor, es el hecho de que esto requiere un proceso de asociación semántica
complejo, lo cual favorece más a la memoria declarativa. La memoria procedural
en cambio, se ve más favorecida por los proceso senso-perceptuales.

3. Programación de la práctica
Este principio tiene relación con la distribución de las prácticas en el tiempo.
Las dos opciones que existen son: al azar o en bloque. Supongamos que le
entregamos al paciente tres ejercicios diferentes: A, B y C. La práctica en bloque
implica ordenar los ejercicios de esta forma por ejemplo; AAAA, BBBB, CCCC,
es decir, siguiendo una distribución con un claro patrón. Por el contrario, la
práctica al azar sería: ACAB, BBCA, CBAC, CCCA, etc. Esta forma no muestra
una secuencia clara o un patrón distinguible. La práctica al azar disminuye el
desempeño a corto plazo (ejecución), pero favorece el aprendizaje motor a largo
plazo (retención y transferencia). Esto ocurre ya que existe un reinicio completo
de la acción para reforzar los trazos cognitivos, es decir, cada vez que se hace
el siguiente ejercicio vocal sin saber con certeza cuál será (al azar) se produce
una nueva entrada y así sucesivamente con el resto de los ejercicios de la
secuencia. Por el contrario, en la práctica en bloque sigue una secuencia con un
patrón, lo que no produce un reinicio completo de la acción para el olvido y la
reconstrucción de trazos cognitivos.

4. Complejidad del movimiento


La complejidad del movimiento hace referencia a cuán complejo es el
ejercicio que le enseñaremos a nuestros pacientes, en términos del número de
parámetros que trabajaremos al mismo tiempo en un mismo ejercicio. En relación
a este principio existen dos opciones: por parte y completo. Ejercitación por parte
se refiere al trabajo aislado de cada parámetro o cada subsistema involucrado
en el proceso de producción del habla. Por ejemplo, al emplear ejercicios que
trabajen la respiración de manera aislada, después la fonación, y luego de
praxias también de manera aisladas, estamos haciendo uso de la modalidad de
trabajo por parte y no completo. Esta forma de trabajar es característica de la
tendencia terapéutica más clásicas o antiguas donde los parámetros se abordan
de manera segmentada y secuenciada, es decir, por parte. La práctica en partes
segmentadas no es buena cuando la tarea involucra componentes en paralelo y
que interactúan en forma natural, como es el caso del habla. Esto favorece la
ejecución, pero no la retención ni la transferencia.

El trabajo completo, por el contrario es propio de la tendencia actual, en


donde los diferentes parámetros no se separan para cada ejercicio, sino que
todos ellos se trabajan simultáneamente a través del mismo ejercicio. Es decir,
fonación, respiración, resonancia y articulación, todo a la vez.

5. Variabilidad de la práctica
Este principio se relaciona con la cantidad de variables que se ponen en juego
al momento de hacer ejercicios vocales. En relación a esto existen dos opciones:
práctica constante y práctica variable.

Algunas de las posibles variables que podemos considerar en la ejercitación


vocal son: intensidad de la voz, tonos utilizados, tipos de ejercicios, movimiento
corporal, tipos de emociones, cantidad de ruido ambiente, lugar de ejercitación,
etc.

La práctica constante hace referencia puntualmente a la realización de los


ejercicios utilizando pocas variables, lo cual favorece la ejecución, no así la
retención ni la transferencia. Veamos esto a través de un ejemplo: ejercicio de
vibración labial a una sola intensidad, solo en tono cómodo y siempre sentado.
Luego se le indica al paciente que realice lo mismo pero esta vez con vibración
lingual. En este ejemplo no se observa una clara variabilidad de las variables ya
que solo se hace un cambio en la variable tipo de ejercicio, pero no en las
restantes.

La práctica variable, por su parte, utiliza una mayor variación en la todas las
variables que están en juego. Hecho que podría ir en desmedro de una ejecución
perfecta en las primeras prácticas, pero favorece la retención y la transferencia,
los dos elementos básicos para producir un real aprendizaje sensorio-motor. La
práctica variable se promueve cuando se le enseña al paciente un ejercicio
pidiéndole que lo haga con diferentes niveles de intensidad (no llegando a una
intensidad extrema), con variados tonos, diferentes tareas fonatorias (tono
mantenido, canción, etc), en lugares con diferentes niveles de ruido (lugares
completamente tranquilos, lugares con ruido moderado), pidiéndole que realice

los ejercicios dentro de una habitación como también afuera en la calle, también
se puede considerar realizar el ejercicio realizando otras acciones, no sólo
sentado y en tranquilidad, sino que además caminando, viendo televisión,
jugando, saltando, etc.

6. Cantidad y distribución de la práctica

En relación a este principio, existen dos posibilidades:

Indicar al paciente una práctica masiva y sin descansos, o una práctica


segmentada y alternada con descansos. La primera de ellas se refiere a la
práctica de los ejercicios aprendidos dos veces al día durante 20 o 30 minutos
cada vez. La práctica segmentada, por el contrario, hace referencia a la práctica
muchas veces en el día (8-10 veces por día) durante 5 minutos cada vez. El
aprendizaje sensorio-motor se favorece con esta última modalidad, es decir,
indicando al paciente que práctica múltiples veces en el día durante corto tiempo
cada vez.

A través de la práctica segmentada y alternada con descansos se producen


más oportunidades para establecer relaciones entre los tipos de información
asociadas con cada movimiento, mayor número de instancias para la
recuperación del programa motor lo cual se automatiza y además, aumenta la
estabilidad de los esquemas de recuerdo y reconocimiento. Todo lo anterior
produce como consecuencia positiva una mayor retención y transferencia, y por
lo tanto un mayor aprendizaje sensorio-motor.

7. Consistencia en el mapa

La consistencia del mapa tiene relación con el grado de estabilidad de la


relación estimulo-respuesta para una tarea, es decir que tan consistente es la
respuesta frente a diferentes estímulos. Por ejemplo, el uso consistente del
sonido articulado en diferentes circunstancias, o frente a diferentes producciones
vocales, como voz a baja intensidad o alta intensidad. El mapa variable, por el
contrario, es responder de forma diferente frente al mismo estímulo a lo largo de
los intentos. Si un paciente no logra mantener el sonido del habla al variar la
intensidad o la posición silábica, entonces existe una inconsistencia en el mapa.
Si el paciente logra mantener la misma cualidad del sonido independientemente
del estímulo, existe entonces un mapa consistente. El mapa consistente, a
diferencia del mapa variable promueve un buen desarrollo de la automaticidad y
transferencia del muevo patrón de movimiento muscular.

Referencias

Katherine Verdolini-Marston, David A. Balota. Role of Elaborative and Perceptual Integrative Processes in
Perceptual-Motor Performance. Journal of Experimental Psychology:Learning, Memory, and Cognition. 1994;20:739-749.

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Steinhauer K, Grayhack JP. The role of knowledge of results in performance and learning of a voice motor task.
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