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Boletín de los Sistemas Nacionales Estadístico y de Información Geográfica. Vol. 1, núm.

1 Informática

Sociedad
de la
información
y del
conocimiento
Fco. Javier Quiroz Waldez*

El siglo XXI se presenta asomando el rostro de un nuevo paradigma


de sociedad, un modelo donde la información entendida como
conocimiento acumulado de forma comunicable aparece como el
cimiento del desarrollo económico, político y social. El proceso de
transformación hacia este modelo –se afirma– es irreversible. El
avance tecnológico faculta al ser humano para hacer provecho de
datos, información y conocimiento en formas, modos o maneras
sin precedentes, propiciando un intercambio científico, cultural y
técnico a escala mundial, pasando sobre las barreras geográficas,
las divisiones políticas y las de tiempo.
Una gran oportunidad histórica.

*
Coordinador de Sistemas de Información y Bases de Datos en la Dirección General de Estadística del Instituto
Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI). Correo electrónico: javier.quiroz@inegi.gob.mx.

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Boletín de los Sistemas Nacionales Estadístico y de Información Geográfica Vol. 1, núm. 1

Dinámica actual

Conforme nos adentramos en el nuevo siglo, es más que evidente para las
distintas organizaciones el entorno dinámico y de incertidumbre al que se
enfrentan a diario, si hemos de ser rigurosos: 24 horas, los siete días de la
semana, todo el año.

Los increíbles avances tecnológicos han hecho posible lo que hace ape-
nas algunos años era considerado como ciencia-ficción. El mundo se ha
empequeñecido virtualmente: ahora es posible compartir ideas, proyectos y
resultados, por citar sólo algunos ejemplos, sin importar las distancias geo-
gráficas o los husos horarios. En consecuencia, las organizaciones1 se ven
inmersas en un proceso continuo intentando anticipar, reaccionar y respon-
der a un medio ambiente de cambio, duda y complejidad. Considerando el
grado de interdependencia y diversidad a que se ha llegado en los tiempos
actuales, tal mecánica es indispensable para garantizar un mínimo de con-
diciones de supervivencia.

Nada parece detener el cambio ni se anticipa una posible disminución


en su velocidad, por el contrario, da la impresión de incrementarse cada vez
más, añadiendo severas presiones a las estructuras internas de cualquier or-
ganización. Se requiere saber más en menos tiempo con el fin de tomar las
decisiones correctas.

Para mantener la adaptabilidad, es necesario crear y preservar un esta-


do de cambio permanente en estructuras, procesos, objetivos y metas; como
ejemplo, la capacitación tiene que considerarse de acuerdo con los parámetros
dinámicos del medio: es preciso un aprendizaje organizacional donde el no
aprender se encuentre abolido y el personal mejore continuamente sus capa-
cidades, porque podría ser la única fuente para lograr ventajas competitivas
y de eficiencia en los productos y servicios.

1
Carlos Stark, en Regulación, agencias reguladoras e innovación de la gestión pública en América Latina (1996),
distingue entre organizaciones e instituciones: “…las instituciones constituyen las normas formales (leyes,
reglamentos, ordenanzas) e informales (convenios, hábitos y códigos de conducta), así como los mecanismos
para asegurar su cumplimiento. Las organizaciones son grupos de individuos que actúan colectivamente
para lograr objetivos comunes en el marco institucional vigente”. En su propia analogía: las instituciones
son las reglas del juego y las organizaciones, los equipos.

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Este frenético entorno global no es la única fuerza que impulsa a las


organizaciones hacia el cambio, las presiones internas también son casi tan
poderosas. Por tales razones, cada vez es más requerido un nuevo estilo de
trabajar, individuos capaces de superar las limitantes de espacio, tiempo o
ubicación geográfica: los trabajadores y las trabajadoras de la información y
el conocimiento, así como personas en las que cualidades como la creatividad
y la innovación siempre estén presentes.

Creatividad e innovación

Según J. Penagos, la creatividad “...ha sido un término sobre el cual se ha de-


sarrollado bastante actividad creativa y, en ocasiones, lo único que ha existido
es actividad”.2 Por ello, debemos estar alertas en cuanto a lo que significa este
concepto y la innovación como consecuencia.

Sin entrar en profundidades, pues existe abundante literatura sobre el


tema 3 , presentamos algunas definiciones sustentadas por algunos autores,
considerando que algunos ven la creatividad como proceso y otros como pro-
ductos, e incluso, como aptitudes y actitudes:

“...considerar desde el punto de vista psicológico este juego de


combinaciones que me parece ser la característica esencial
del pensamiento productivo.”
Einstein, A.
2
Penagos Corzo, Julio César. Creatividad. Capital humano para el desarrollo social. Puebla, Universidad
de las Américas-Instituto Autónomo de México. http://homepage.mac.com/penagoscorzo/penagos,
2001(PDF).
3
Véase, por ejemplo, González, Ma. del Pilar. La educación de la creatividad. Tesis doctoral, dirigida por el
doctor Miguel Siguan, septiembre. Universidad de Barcelona, 1981. http://www.biopsychology.org/tesis_
pilar/ o Nonaka, Ikujiro y Hirotaka Takeuchi. La organización creadora del conocimiento. ISBN: 970-613-
454-9. Oxford University Press, 1999.

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“...el pensamiento creativo consiste en la formación de nuevas


combinaciones de elementos asociativos cuyas combinaciones o
cumplen requisitos determinados o son útiles. Cuanto más
remotas son las combinaciones nuevas de elementos, más
creativo es el proceso o la solución.”
Mednick, M.T.

“...es un proceso para formar ideas e hipótesis, verificarlas y comunicar los


resultados, suponiendo que el proceso creado sea algo nuevo.”
Thurstone, L.L.

“...es la conducta original productora de modelos o seres aceptados por la


comunidad para resolver ciertas situaciones. Cuando el producto resuelve
situaciones consideradas como importantes recibe el nombre de invento.”
Fernández Huerta, J.

“...la capacidad humana de producir contenidos mentales, hasta el punto que


pueden considerarse nuevos y desconocidos para quienes los producen (...)
Una actividad para poder ser considerada como creativa ha de ser
intencional y dirigida a un fin determinado.”
Drevdahl, J.

“...no es una cualidad de la que estén particularmente dotados los artistas u


otras personas, sino una actitud que puede poseer y realizar cada hombre.”
Fromm, E.

De las definiciones anteriores, podemos derivar características funda-


mentales, como la originalidad del producto o proceso, la imaginación, la
asociación de ideas, las nuevas combinaciones de elementos aparentemente
inconexos, la finalidad o intencionalidad previa a la actividad creativa, la
condición de aprendizaje de la aptitud o actitud, e incluso, la necesidad de
una situación particular que dispare todas estas situaciones.

Penagos señala, también, que es preciso el contexto, un modelo más


integrador donde la creatividad consista en las transformaciones que una
persona haga en determinada disciplina, área de habilidad o conocimiento
(campo) y que sean aceptadas por un ámbito. Si un individuo hace cambios,
generando procesos, productos y/o maneras de hacer las cosas que antes no
existían, además de un juicio social y el ámbito las llama valiosas, entonces
se afirma que hubo creatividad.

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Otro importante señalamiento del mismo Penagos nos advierte que


“...la creatividad no sucede por decreto. No basta generar una iniciativa de ley
para que la creatividad suceda en las aulas y luego en la sociedad. Es necesaria
una profunda transformación en las escuelas normales (...) La preparación
de los futuros maestros debería incorporar el desarrollo de las habilidades de
la creatividad para cualquier asignatura. La imaginación es más importante
que el conocimiento, dijo Albert Einstein, y creo que todavía no lo hemos
escuchado”.

Según la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en el Informe so-


bre desarrollo humano, 2001: “...la promoción de la creatividad requiere contar
con ámbitos económicos flexibles, competitivos y dinámicos. Para la mayoría
de países en desarrollo, esto significa ampliar las reformas que destacan la
apertura a nuevas ideas, a nuevos productos y a nuevas inversiones. Pero el
aspecto medular de fomentar la creatividad es la ampliación de las aptitudes
humanas (...) cada país debería asignar inversiones en la educación y el de-
sarrollo de las aptitudes de sus habitantes”.

Sociedad de la información y el conocimiento

Es un hecho que este nuevo paradigma de sociedad se constituye de facto


como el fundamento del desarrollo económico, político y social del siglo
XXI. En un proceso que se realimenta a sí mismo, las nuevas tecnologías
facultan a la sociedad en el manejo de grandes volúmenes de información,
las cuales, a su vez, generan más conocimiento en un círculo virtuoso ascen-
dente de progreso.

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Hansson4 afirma que este fenómeno no se encuentra exento de riesgos


por el hecho de que la información y el conocimiento se están acumulando a
un ritmo sin precedentes. Se necesitaría, entonces, hablar también de una so-
ciedad de riesgo, lo cual contradice o, al menos, hace contrapeso a la sociedad
de la información y del conocimiento. En efecto, en esta última se esperaría
que los encargados de tomar decisiones supieran cómo lograr sus objetivos,
en tanto que en la primera serían los acontecimientos imprevisibles e incon-
trolables los que impedirían su tarea, algo muy de tener en consideración.

El tema del conocimiento es un asunto complicado a lo largo de la histo-


ria humana y para lo cual existe una parte de la filosofía (epistemología) que
trata de los fundamentos y métodos del conocimiento científico. Notables
son las pugnas entre empiristas y racionalistas en el mundo occidental, sin
embargo, parece que existe un acuerdo general para definir el conocimiento
como una creencia verdadera y justificada.

Lo que uno no cree no puede ser conocimiento; según la condición de


veracidad, el conocimiento que un individuo tiene acerca de algo no existe,
a menos que su propuesta sea verdadera. La condición de creencia no sólo
exige que una declaración sea verdadera sino que, además, creamos que ésta
sea verdadera. Así, entonces, la condición de veracidad es un requerimiento
objetivo y la de creencia, subjetivo. La condición de justificación exige evi-
dencia que pruebe la veracidad del conocimiento; la originada sin evidencia
válida no constituye conocimiento, aun cuando en algunas circunstancias
pueda llegar a ser verdadera.5

En cuanto a la información, el concepto se encuentra muy enlazado


al del conocimiento y la informática. El diccionario Larousse define infor-
mación como “conocimiento que se tiene de algo” y a la informática, como
“ciencia del tratamiento automático y racional de la información considerada
como soporte de los conocimientos y las comunicaciones”; bien puede tenerse
a la primera como la comunicación o adquisición de conocimientos que per-
miten ampliar o precisar los que se poseen sobre una materia determinada. 6
4
Hansson Ove, Sven. Las inseguridades en la sociedad del conocimiento. http://www.campus-oei.org/salactsi/
ove.pdf.
5
Nonaka, Ikujiro y Hirotaka Takeuchi. Op. cit.
6
http://www.diccionarios.com.

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Por lo tanto, requerimos de la asimilación cognitiva para transformar la


información en conocimiento e integrarlo al sistema de creencias del sujeto.
Por ejemplo, si leemos cualquier libro es probable que ocurra la transforma-
ción en caso de entender su contenido y lo adecuemos a nuestro sistema de
creencias; si lo aprendemos de memoria sin entenderlo, entonces tendremos
información, pero no conocimiento.

Los datos se diferencian de la información en que no tienen que estar en


una forma determinada o adecuada para su asimilación. Los cuestionarios de
una encuesta incorporan datos. Cuando éstos se vierten en una publicación,
se vuelven información. En consecuencia, los datos deben ser asimilables
cognitivamente para considerarlos información y asimilados de igual manera
para calificarlos como conocimiento.

Por ello, es difícil trazar una línea clara entre el conocimiento y la mera
información, con el agravante de que la informática hace más difícil el punto
al tratar ambos conceptos como sinónimos, razón por la cual encontramos
con tanta frecuencia las frases de “sociedad de la información” y “sociedad
del conocimiento”.

Desde el punto de vista del conocimiento organizacional, Nonaka y


Takeuchi (1999) hacen la distinción entre los conocimientos tácito y explíci-
to: el primero es lo aprendido con la experiencia personal e involucra factores
intangibles como las creencias, el punto de vista propio y los valores, es decir,
del comportamiento humano, y lo definen como el más importante y apega-
do a la filosofía oriental, sobre todo en las compañías japonesas; el segundo
es lo que puede expresarse mediante el lenguaje formal, incluidos enunciados
gramaticales, expresiones matemáticas, especificaciones, manuales, etc. y lo
consideran como resultado de la tradición filosófica de occidente.

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Dichos autores intentan establecer relaciones complementarias entre


ambos tipos en una interacción dinámica centralizada para la creación del
conocimiento en las organizaciones, demostrando que el individuo interac-
túa con éstas a través del conocimiento.7

P. Drucker es reconocido como uno de los primeros en percibir la trans-


formación de una sociedad industrial manufacturera a una de servicios, don-
de el conocimiento se convierte en el recurso básico. Drucker acuñó términos
básicos como trabajo de conocimiento o trabajador del conocimiento, sugiriendo
que uno de los retos más importantes para las organizaciones, como parte de
la sociedad del conocimiento, es construir prácticas sistemáticas para admi-
nistrar su propia transformación: “El único gran reto para los ejecutivos de
los países desarrollados es incrementar la productividad de los trabajadores
del conocimiento y de servicio. Este reto, que controlará la agenda adminis-
trativa por varias décadas, determinará el comportamiento competitivo de
las compañías. Aún más importante: determinará la configuración de la so-
ciedad y la calidad de vida de todos los países industrializados”.8

A partir de los conceptos expresados, pareciera que la información se


está acumulando con mayor velocidad que el conocimiento, y el proceso de
transformación de la información en conocimiento se va quedando atrás.
Por lo tanto, sería mejor hablar de una sociedad de la información, e incluso,
de una de datos; sin embargo, esto no invalidaría el hecho de que vivamos,
también, en una sociedad del conocimiento por las mismas razones de acu-
mulación y transformación, aunque más exclusiva y estratégica.

Considerando que la sociedad de la información es la frase más recu-


rrente, ¿hacia dónde debe dirigirse tal instancia? Enseguida se presentan al-
gunas consideraciones sobre el tema:

• Diversidad cultural. La sociedad de la información (SI) deberá


conservar y promover la diversidad cultural en todas las naciones.

7
Algunos autores, como Wilson (2002), consideran que el conocimiento explícito es sinónimo de informa-
ción y, en consecuencia, sólo existiría un tipo de conocimiento: el tácito.
8
Drucker, P. Post-Capitalist Society. ISBN: 0887306616, reprint edition, May. HarperBusiness, 1994.

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• Desigualdad. El ingreso de 1% del más rico de la población mun-


dial equivale a 57% del más pobre.9 La SI tiene la gran oportuni-
dad de participar en el propósito de reducir esta desigualdad hasta
niveles dignos de bienestar (ONU, Cumbre del Milenio).
• Creatividad e innovación. La clave del éxito de los países es, y se-
guirá siendo, liberar la creatividad de sus habitantes. Para propi-
ciar ésta, se requieren ámbitos económicos flexibles, competitivos
y dinámicos, a la vez que se amplíen las capacidades humanas. La
SI debe fomentar fuertemente que cada nación asigne importantes
recursos a la educación y capacitación de sus habitantes. La cose-
cha será una población con mayor conocimiento, competitividad,
creatividad e innovación.

• Conectividad para todos. La SI necesita un sistema de comunica-


ciones rápido y flexible; esto es normal en los países desarrollados
(como en Estados Unidos de América, donde prácticamente de 60
a 70% de su población tiene acceso a internet), mas no en otras na-
ciones (por ejemplo, en México, la proporción es más o menos 10
veces menor pues o no existe el medio de conexión o el habitante
no tiene recursos siquiera para contratar una línea telefónica). En
consecuencia, los precios de conexión deberán ser asequibles para
el grueso de la población, sea por reducción de costos (programas
de gobierno) o del aumento en el ingreso de sus habitantes (poten-
ciación de las aptitudes y capacidades de la población).
• La era de las redes. La nueva era está dando lugar a redes mundiales
en muchas esferas de actividad. La sociedad de la información debe
continuar con este proceso creativo propiciando complejas interac-
ciones, donde cada quien desempeñe su papel especial y se creen
9
ONU: Informe sobre desarrollo humano, 2001. ISBN: 968-7462-27-2. Programa de las Naciones Unidas
para el Desarrollo, Mundi-Prensa Libros, S.A., 2001.

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las cadenas de valores para el impulso de la economía mundial.


Actualmente, existen alrededor de 50 nodos interconectados de
importancia mundial en cuanto a innovación tecnológica. México
constituye un nodo potencial de ese nivel, sin duda.
• El bienestar humano. La tecnología es un medio para ello, aunque
igualmente puede ocurrir lo contrario. La SI no debe perder nunca
esta perspectiva mediante la normatividad, regulación y evaluación
de los resultados que se deriven de su uso. En el mismo sentido, la
aplicación de una tecnología, sobre todo experimental, deberá es-
tablecer rigurosos criterios preventivos antes de su liberación como
un bien para la sociedad.
• La libertad. La SI debe promover en todos los niveles el concepto
de la libertad humana, la cual resulta vital para el desarrollo tanto
de las aptitudes como del ejercicio de los derechos. El desarrollo
personal y los derechos humanos ayudan a garantizar el bienestar y
la dignidad de todas las personas, además de que fomentan el res-
peto por sí mismo y los demás.
• Analfabetismo informático. Este concepto, que algunas veces pue-
de adquirir una connotación peyorativa, no deberá ser objeto de
abuso en la SI; en muchos países, la mayoría de la población no
tiene acceso a una computadora (en México10 , poco más de 2 mi-
llones de viviendas, es decir 9.4%, tienen computadora, de un total
de 21.95 millones). El gran reto, primero, es proveer el recurso y
luego enseñar su uso a todos por igual.
• El usuario, ese desconocido. En teoría, todos los sistemas de in-
formación y de servicios tienen a los usuarios como objetivo fun-
damental. Si bien el principio es correcto, en el diario acontecer
observamos que muy pocos sistemas cumplen con sus expectativas;
por lo tanto, la SI deberá acometer la tarea de que los sistemas que
la nutran sean accesibles en términos y ámbitos conocidos por ellos.
Los cambios de paradigma en la interfaz hombre-máquina hacia
modelos cada vez más semánticos harán que cualquiera pueda usar
una computadora con un mínimo de entrenamiento.
• El cambio tecnológico. Una SI plena tendrá que sufrirlo. Los ries-
gos que esto entraña no son fáciles de predecir, se supone que todo
10
INEGI. XII Censo General de Población y Vivienda 2000. México, INEGI, 2001.

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adelanto tecnológico resultará beneficioso. Sin embargo, los costos


ocultos del avance científico pueden ser devastadores (por ejemplo,
la enfermedad del ganado vacuno vacas locas o las semillas termi-
nator). Así, la SI debe implementar una cuidadosa evaluación de
los usos derivados de las nuevas tecnologías, lo cual redunda en el
establecimiento de una reglamentación interna e internacional que
cierre el paso a potenciales peligros.
• La opinión pública. En sistemas democráticos, las referencias pú-
blicas cuentan, ya que son las personas y comunidades quienes, en
última instancia, se beneficiarán del cambio o asumirán su costo.
• Los recursos humanos. En la SI, las naciones tendrán que contar no
sólo con instituciones flexibles y capaces sino, también, con una va-
riedad de opciones tecnológicas que les permitan crear otras solucio-
nes. De ahí la necesidad de invertir en el desarrollo de la capacidad
educativa institucional y de investigación. Los países subdesarro-
llados se enfrentan a varias dificultades concretas con sus riesgos y
costos:
1. Falta de personal capacitado.
2. Insuficiencia de recursos.
3. Mecanismos de retroalimentación inadecuados.

Por lo anterior, es necesario, primero, vencer estos desafíos mediante


políticas nacionales y el apoyo mundial:

• La fuga de cerebros. El éxodo de profesionales desde países don-


de faltan los especialistas hacia otros en los que éstos abundan es
un fenómeno que ha de continuar al menos en el futuro previsible.
¿Cuáles son los recursos en juego por las naciones de origen de los
especialistas? ¿Cómo podrían éstas recuperar parte de los recursos
que pierden debido a la emigración de profesionales?

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Boletín de los Sistemas Nacionales Estadístico y de Información Geográfica Vol. 1, núm. 1

• El potencial humano. Vivimos en una época de información y


conocimientos llena de oportunidades, pero también de peligros,
tantos como para que los desfavorecidos se vuelvan ricos y fuertes
o para que se amplíe la brecha entre países pobres y ricos. Si un
pueblo tiene, además de espíritu emprendedor, confianza tanto en
sí mismo como en sus instituciones, entonces puede hacer que su
nación se convierta en un país avanzado de primera categoría; en
consecuencia, si el ciudadano es estimulado en su espíritu creativo
y de aventura, los parámetros de productividad superarán cualquier
marca convencional y se habrán liberado potencialidades innatas en
el individuo, así como su determinación para un desarrollo pleno.
• La dignidad humana. En palabras de Aung San Suu Kyi, premio
Nobel de la Paz en 1991: “El respeto a la dignidad humana implica
un compromiso para crear condiciones en que los individuos pue-
dan desarrollar un sentido de autoestima y de seguridad. La ver-
dadera dignidad proviene de la capacidad de ponerse a la altura de
los desafíos inherentes a la condición humana”.

El desarrollo de la sociedad de la información implica seres humanos


plenos y fortalecidos por la confianza en su propio valor.

Otras fuentes
Hesselben, Frances et al. La organización del futuro. ISBN: 950-641-255-3. Granica, 1998.

Hammer, M. Reengineering work: don’t automate, obliterate. ISBN: B00005RZ34, July 1. Harvard Business
School Press, 1990.

Hammer, Michael y James Champú. El papel capacitador de la informática. Santiago de Chile, CEPAL/
CLADES, 1996 (PDF). http://infolac.ucol.mx/documentos/politicas/21.

ONU. Informe sobre desarrollo humano, 2000. ISBN: 84-7114-902-8. Programa de las Naciones Unidas para el
Desarrollo, Mundi-Prensa Libros, S.A., 2000.

Informe sobre desarrollo humano, 2002. ISBN: 84-8476-070-7. Programa de las Naciones Unidas para
el Desarrollo, Mundi-Prensa Libros, S.A., 2002.

Declaración del milenio. http://www.un.org/spanish/millenniumgoals/ares552.html.

Kelley, Tom. The Art of Innovation. ISBN: 0385499841, January 16. Doubleday, 2001.

Landy, Walt. Discover the Next Big Idea. http://www.gesmallbusiness.com/magazine/2001_fall/f2001_


Discover_the_Next_Big_Idea.jsp.

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Las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el aula. Plan CEIBAL - MEC - Uruguay

La Sociedad de la Información y el Conocimiento:


hacia un paradigma complejo
○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○ ○

Ana Laura Rivoir. Socióloga y Master en Sociedad de la Información y el Conocimiento. Investigadora y


Docente del Departamento de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de la República.
Coordinadora del ObservaTIC. Candidata a Doctora por la Universitat Oberta de Catalunya en el Doctorado de
Sociedad de al Información y el Conocimiento. Asesora de AGESIC (Agencia para el Desarrollo del Gobierno de
Gestión Electrónica y la Sociedad de la Información y el Conocimiento).

Resumen

La Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC) es un proceso socio-histórico que emerge fuertemente


en la década del 70 para profundizarse hasta nuestros días. Las tecnologías de la información y la comunicación
(TIC) son el corazón de este proceso, y la expansión de su uso ha motivado políticas y acciones de distintos
organismos. Dado que el advenimiento de esta sociedad se consolida en forma desigual y junto con desigualdades
preexistentes, es importante partir de una crítica al paradigma dominante. Las políticas y los conceptos dominantes
como el de “brecha digital” han sido influidos por este. Enfocándonos en la “inclusión digital” es que podemos
concebir iniciativas y políticas que trasciendan los objetivos del acceso y se orienten hacia procesos de apropiación
social de las TIC.

La sociedad de la Información y el Conocimiento.

La sociedad de la información y el conocimiento (SIC) es el resultado de un proceso socio-históricos que surge


en las sociedades industriales en la década de los setenta. Tal como ha sostenido Manuel Castells, en esta sociedad
emergente, una revolución se ha producido en las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), las
economías se han vuelto más interdependientes y se ha reestructurado el sistema capitalista a nivel mundial. La
relación entre economía, Estado y sociedad ha cambiado, aumentando el poder del capital frente al trabajo y se ha
desmantelado el Estado de Bienestar. Asimismo, se han incrementado las desigualdades y la diferenciación territorial
y cultural. (Castells, 2000)

La SIC se define a partir de una doble capacidad social que surge de las posibilidades que brindan las TIC, y de
la organización social de la ciencia y la tecnología para la solución de los antiguos y nuevos problemas surgidos a
partir de una nueva dinámica productiva, tecnológica y económica. (Corona y Jasso, 2005) En tal sentido, la
mercantilización del conocimiento y la importancia creciente de los procesos de innovación son procesos centrales.
(Mercado, 2005)

Las TIC han facilitado la difusión de los conocimientos científicos, lo que ha repercutido en la mejora de la
calidad de vida de la población. También han potenciado la cantidad de información y la velocidad con la que la
misma se comunica. Por otra parte, son ampliamente utilizadas en el ámbito financiero, comercial y empresarial.
Sin embargo, sus resultados en los procesos de desarrollo y en particular su utilización con fines de desarrollo
social ha sido deficiente. Intereses económicos y de propiedad así como capacidades desiguales de partida impiden
su aprovechamiento. Las desigualdades sociales y de poder preexistente constituyen los factores estructurales que
definen esta situación. (PNUD, 2001; PNUD 2006)

Al igual que lo ocurrido con otras tecnologías, su aparición ha generado nuevas desigualdades. La más básica y
fundamental, es que el acceso a las mismas no ha sido equitativo y su distribución reproduce las desigualdades
existentes. Los más pobres del planeta y de cada una de las sociedades, son los que acceden más tardíamente, o
directamente no acceden. Esta discriminación en su acceso, no es sólo económica o reproductora de viejas

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La Sociedad de la Información y el Conocimiento hacia: un paradigma complejo

desigualdades. También varía de acuerdo a otros factores como la edad, el territorio en el que se habite, la existencia
o no de acciones y políticas para resolver el problema, etc.

Es por lo tanto necesario, tomar medidas específicas que contribuyan a que más personas puedan beneficiarse
de estos avances tecnológicos. En América Latina existen políticas e iniciativas de la sociedad civil para el fomento
de uso de las TIC. Estas han priorizado mejorar la infraestructura y el acceso a las TIC, lo que es imprescindible
pero a la vez insuficiente para que contribuyan a los procesos de desarrollo. A partir de la revisión de las mismas se
ha constatado que lo importante no es la conectividad en sí misma, sino considerar para qué se usan las TIC.
(Finquelievich, 2003) En tal sentido, es importante evaluar, si la tecnología es la más adecuada para el grupo o
comunidad en cuestión, la estructura social y la cultura local. (Mística, 2003) Para enmarcar este tema en un marco
más amplio, revisemos las distintas perspectivas y enfoques en debate.

Paradigmas de la SIC: cómo contribuyen las TIC para el Desarrollo.

Las definiciones de Sociedad de la Información y el Conocimiento (SIC), utilizadas en el ámbito político y en


la opinión pública, la vinculan a las novedades tecnológicas o remiten a una sociedad deseable o utópica. Ninguna
definición es ingenua o neutral sino que, necesariamente, da cuenta de una concepción o perspectiva teórica del
tema.

En los inicios del proceso de consolidación de la SIC hubo enfoques basados en un fuerte optimismo respecto
de las posibilidades que brindaba para el desarrollo de la humanidad. Según Tedesco, el optimismo se ha sido
reemplazado por visiones más complejas acerca de los efectos democratizadores de los nuevos patrones de
organización social y económica basados en el conocimiento y la información. (Tedesco, 2000)

Los enfoques teóricos y conceptuales desde los cuales se incorpore la temática de la SIC, definen las estrategias
de desarrollo de los distintos países y actores - locales, regionales y globales. Así, la orientación de partida tendrá
consecuencias concretas sobre acciones y medidas a implementar.

En tal sentido, se puede distinguir claramente un paradigma dominante que exacerba los beneficios de las TIC
sosteniendo el supuesto de que mediante la extensión de las TIC se logrará el bienestar y el desarrollo social. Desde
esta perspectiva la tecnología puede ser aplicada en cualquier contexto social o histórico y la innovación tecnológica
es el motor de cambio social que forma parte de un modelo de progreso y desarrollo universales. Un proceso lineal
y progresivo idéntico para todas las sociedades independientemente de su características específicas -ubicación
estructura socio-económica, geográfica, cultura, actores, etc. -. Se identifica con el proyecto de desarrollo de los
países ricos. (Dubois y Cortés, 2005)

En el ámbito académico está siendo fuertemente discutida y criticada esta visión por considerarse simplificadora
y economicista y porque no se constatan las mencionadas mejoras en la calidad de vida de la población, ni siquiera
se evidencian contribuciones claras al desarrollo.

Para una revisión del paradigma dominante, es fundamental reconocer en primer lugar que la tecnología es
inherente a todos los procesos de desarrollo y ha significado a lo largo de la historia de la humanidad, un aumento
de las capacidades globalmente concebidas. (Cortés y Dubois, 2005; PNUD, 2001)

Si bien este discurso hegemónico tiende a presentar la SIC como modelo único de desarrollo, podríamos en
primer lugar sostener que existen distintas sociedades de la información y el conocimiento. (Muriel, 2005) Esta
perspectiva implica asumir críticamente que el paradigma dominante no tiene en cuenta lo específico y único de
cada sociedad ni considera las desigualdades existentes. Por tanto, es importante la construcción de un paradigma
complejo que tenga en cuenta los aspectos sociales y las necesidades para el desarrollo.

De hecho, el conocimiento es uno de los elementos principales y las TIC un medio privilegiado para la producción
y difusión del mismo. Por lo tanto, las TIC atañen a aspectos esenciales de la vida humana y puede considerarse su
uso como un derecho. (Accuosto, 2004; PNUD, 2001)

Así surge el término “inclusión digital”, que contempla la multidimensionalidad de esta problemática y bajo el

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Las Tecnologías de la Información y la Comunicación en el aula. Plan CEIBAL - MEC - Uruguay

entendido de que las TIC contribuirán al desarrollo si contribuyen a solucionar problemas, cubrir necesidades o
reducir desigualdades culturales, económicas y sociales. Para ello son fundamentales las acciones y políticas pues
el mercado no resolverá esta situación. Estas deberán apuntar, entre otras línea específicas, a generar contenidos,
conocimientos y capacidades de las personas para el uso de las TIC, bajo una concepción en la cual las personas
deben ser consideradas como productoras de información y conocimiento y no meros consumidores. (APC, 2007;
Gómez, Delgadillo y Stoll, 2003; Mística, 2003)

En este enfoque, se busca trascender el mero acceso a la tecnología y por tanto se analizan los tipos de uso de las
TIC en forma diferenciada. Buscar el uso con sentido que es definido como, el uso efectivo de recursos de Internet
y su combinación con otras herramientas de comunicación, es un cometido importante. Implica conocer las
herramientas, saber cuándo y cuales usar, en función de determinados objetivos individuales o colectivos. Requiere
de tener estrategias de uso, saber para qué se quiere utilizar la tecnología. Obviamente, este se encuentra condicionado
por la capacidad y posibilidad que tengan los individuos de producir contenidos propios y de acceder a información
y conocimiento útil y en el propio idioma. (Camacho, 2001)

Cuando este uso produce cambios en el entorno es que se produjo la apropiación social de las TIC. En tal
sentido, una persona, grupo o país se habrá apropiado de Internet, cuando puede preguntarse qué problema desea
resolver; tenga los conocimientos y los recursos necesarios para responder cómo puede Internet ayudarlo con ello
y; posteriormente, hacer un uso efectivo de la tecnología y lograr la solución del problema planteado. (Martínez,
2001)

Algunos autores agregan que esto sólo es posible con la participación social, incluida aquella que se construye
en torno a la transformación de la propia tecnología. Araya plantea que para que los instrumentos tecnológicos
puedan servir para el empoderamiento y el desarrollo humano, es necesario que ellos mismos puedan ser objeto de
intervención por parte de quienes lo utilizan. En tal sentido, las acciones deben orientarse a asegurar “las condiciones
para los individuos, los grupos y las comunidades puedan participar activamente en la gestión y control de las
tecnologías, medios y recursos de información y comunicación, asumiendo roles como emisores, productores y
desarrolladores, tanto en forma individual como colectiva.” (Araya, 2003: 15-17)

Para finalizar, por último, es fundamental destacar que la brecha digital es una consecuencia de otras brechas de
desarrollo, pero a la vez contribuye con la profundización de ellas. (Afonso, 2006; Gascó et al, 2007) Para ello es
importante concebir a las TIC para el desarrollo y a la brecha digital como un fenómeno multidimensional, fuerte
y recursivamente relacionado con otras desigualdades económicas, sociales, culturales y políticas. Las personas,
grupos y comunidades que no logren apropiarse de las TIC correrán con enormes desventajas para superar situaciones
de pobreza y para mejorar sus condiciones de trabajo, educación, salud, cultura, y distintos aspectos relacionados
a su desarrollo.

En suma, una segunda generación de políticas y acciones específicas para la sociedad de la información y el
conocimiento, debieran orientarse a que las TIC contribuyan al desarrollo individual y colectivo. La conectividad y
el acceso en estrecha relación y en forma simultánea con la consideración de las distintas dimensiones, como por
ejemplo la producción de contenidos, los usuarios como productores y consumidores críticos, el aumento de los
contenidos locales y adecuados a las necesidades específicas, así como estimular el uso con sentido y la apropiación
social de estas tecnologías.

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