Vous êtes sur la page 1sur 13

III) LA INFRAESTRUCTURA ÉTICA

La ética pública es la señal identificadora de la función pública, que se


caracteriza por el servicio público, o por el servicio al público. Las conductas
éticas y las jurídicas son diferentes pero se complementan entre sí, por eso la
ética pública o en el sector público es fundamental en el proceso de cambio de
cultura administrativa y de motivación de los empleados públicos. Los países y
sus Gobiernos utilizan numerosos instrumentos y procedimientos que tratan de
incentivar conductas ajustadas a la legalidad y a la ética pública, tratando de
evitar conductas indeseables. A este conjunto de instrumentos y procedimientos
que incorpora tanto elementos normativos como estructurales, formales como
informales, y que varían en función de su cultura política, historia y del contexto,
es a lo que la OCDE denominó (1997) “infraestructura ética”. Que en resumen
puede ser entendida como el conjunto de instrumentos y mecanismos
destinados a fomentar altos estándares de conducta en la administración pública
y entre las personas que trabajan en ella.
Dentro de los elementos integrantes de esta “infraestructura ética” se
encontrarían los siguientes: el compromiso político; el marco legal existente; los
mecanismos de formación y de socialización de los empleados públicos; los
códigos de conducta; los mecanismos de responsabilidad efectivos; las
condiciones de trabajo y el clima laboral de los empleados públicos; la existencia
de una sociedad civil activa y vigilante; unos sistemas de control interno y externo
de la gestión pública, coordinados y eficaces. Todos estos elementos se
categorizan conforme a las funciones principales a las que sirven: orientación,
administración o gestión y control.

 Control
El control comprende la revisión del marco legal vigente para que permita la
investigación y acusación, independientes del poder político y de todos
aquellos que han sido acusados de comportamientos antiéticos en la
administración pública. Lo señalado también implica mecanismos
administrativos efectivos para deducir la responsabilidad de forma individual,
así como las mayores facilidades para la participación ciudadana, la auditoría
social y los escrutinios públicos institucionalizados.
 Orientación

La orientación, que comprende un compromiso público real al más alto nivel


por parte de los líderes políticos, la formulación y difusión masiva de códigos
de conducta aplicables para cada contexto, institución, política pública,
proyecto o programa, y mecanismos de socialización profesional, que
comprende la educación y la formación de los funcionarios bajo los
parámetros de la ética.

 Administración

Se sintetiza en condiciones sólidas del Servicio Civil y el manejo de recursos


humanos, de manera que se proteja adecuadamente la profesionalización y
la independencia de los cuadros técnicos de la influencia de los cuadros
políticos dentro de la administración pública; el establecimiento de
mecanismos de coordinación interinstitucional para evitar duplicidad de
esfuerzos y fomentar la eficiencia y la eficacia en la administración pública, y
en especial, el desarrollo de entes especializados en materia de ética pública,
de desarrollo de la transparencia y de fiscalización

LA OCDE

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico es un


Organismo Internacional de carácter intergubernamental del que forman parte
37 países miembros.
Los objetivos que se marcaron en el momento de su fundación siguen aún
vigentes (Artículo 1 de la Convención de la OCDE de 1960):

 Lograr la máxima expansión posible de la economía y del empleo y


aumentar el nivel de vida en los países miembros, manteniendo la
estabilidad financiera y contribuyendo así al desarrollo de la economía
mundial.
 Contribuir a una sana expansión económica de los países miembros y en
los países no miembros en vías de desarrollo.
 Contribuir a la expansión del comercio mundial sobre una base multilateral
y no discriminatoria conforme a las obligaciones internacionales.
El trabajo de la OCDE se centra, por tanto, en el análisis del Desarrollo
Económico y Social, así como de todas las políticas sectoriales que influyen en
él. De ahí que su ámbito de actividad abarque no sólo el estudio y seguimiento
de la situación económica y de las políticas económicas que se aplican en los
diferentes países, sino también las cuestiones sociales, medioambientales,
energía, educación, economía de la salud, actividades industriales y de servicios,
comercio, ayuda al desarrollo, etc.

En el ámbito ético la OCDE, planteo elementos básicos para considerar en su


implementación:

 Los estándares éticos para el servicio público deben ser claros.


 Los estándares éticos deben estar reflejados en un marco legal efectivo.
 La guía ética debe estar disponible para los servidores públicos.
 Los servidores públicos deben conocer sus derechos y obligaciones
cuando se expongan malos comportamientos.
 Contar con un código de conducta.
 El compromiso político con la ética debe reforzar la conducta ética de los
servidores públicos.
 El proceso de toma de decisiones debe ser transparente y abierto al
escrutinio. Deben existir directrices claras para la interacción entre el
sector público y el privado.
 Los directivos deben demostrar y promover una conducta ética.
 Los mecanismos adecuados para la rendición de cuentas deben estar
ubicados en su lugar dentro del servicio público.
 Es necesario contar con procedimientos y recursos confiables para
reducir las violaciones de la integridad y prevenir la corrupción.
 La infraestructura ética, supone un marco amplio de administración, que
requiere la implementación de procesos de formación, identificación, y
educación para la virtud.
También se enumera ocho principios relevantes que deben considerar los
códigos de ética, que todo servidor público debe observar en el desempeño de
su función.
1. Legalidad
Principio fundamental, conforme al cual todo ejercicio de un poder
público debe realizarse acorde a la ley vigente y su jurisdicción y no a la
voluntad de las personas. Si un Estado se atiene a dicho principio
entonces las actuaciones de sus poderes estarían sometidas a la
constitución y al estado actual o al imperio de la ley.

2. Probidad
La probidad pública es la obligación de los funcionarios de desempeñarse
en forma honesta y tener una conducta éticamente intachable,
entregándose por entero y en forma leal al desempeño de su cargo,
haciendo prevalecer el interés público sobre el privado

3. Lealtad
Los servidores públicos corresponden a la confianza que el Estado les ha
conferido; tienen una vocación absoluta de servicio a la sociedad, y
satisfacen el interés superior de las necesidades colectivas por encima de
intereses particulares, personales o ajenos al interés general y bienestar
de la población.

4. Imparcialidad
Los servidores públicos dan a los ciudadanos y a la población en general
el mismo trato, no conceden privilegios o preferencias a organizaciones o
personas, ni permiten que influencias, intereses o prejuicios indebidos
afecten su compromiso para tomar decisiones o ejercer sus funciones de
manera objetiva.

5. Eficiencia
Los servidores públicos actúan conforme a una cultura de servicio
orientada al logro de resultados, procurando en todo momento un mejor
desempeño de sus funciones a fin de alcanzar las metas institucionales
según sus responsabilidades y mediante el uso responsable y claro de los
recursos públicos, eliminando cualquier ostentación y discrecionalidad
indebida en su aplicación.
6. Transparencia
El principio de transparencia implica que el actuar de la Administración se
deje ver como a través de un cristal. Constituye una extensión del principio
de publicidad el cual supone una posición activa de la Administración,
mientras que la transparencia se enfoca en permitir que el poder público y su
accionar se encuentren a la vista de todos, sin velos ni secretos, en una
situación tanto pasiva como activa: dejar ver y mostrar.

7. Responsabilidad
Los servidores públicos actúan con responsabilidad, buscando en todo
momento la máxima atención de las necesidades y demandas de la sociedad
por encima de intereses y beneficios particulares, ajenos a la satisfacción
colectiva.

8. Igualdad y no discriminación

Los servidores públicos prestan sus servicios a todas las personas sin
distinción, exclusión, restricción, o preferencia basada en el origen étnico o
nacional, el color de piel, la cultura, el sexo, el género, la edad, las
discapacidades, la condición social, económica, de salud o jurídica, la
religión, la apariencia física, las características genéticas, la situación
migratoria, el embarazo, la lengua, las opiniones, las preferencias sexuales,
la identidad o filiación política, el estado civil, la situación familiar, las
responsabilidades familiares, el idioma, los antecedentes penales, u otro
motivo.

La relación que el Perú puede tener con esta organización cada vez es menor,
ya que el país poco a poco se aleja de su objetivo de ingresar a la Organización
para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) en el 2021, año del
bicentenario de su independencia, al no haber reducido en los dos últimos años
sus brechas de desigualdad, según un estudio presentado por la ONG Oxfam.
El informe "Brechas latentes: índice de avance contra la desigualdad en el Perú
2017-2018" reveló que Perú sigue todavía "largamente por debajo de los
estándares de la OCDE", según determinó el autor del estudio, el
economista Armando Mendoza.
La investigación determinó que las desigualdades en materia tributaria se
incrementaron porque "en el Perú se recauda tarde, mal y nunca, con un sistema
tributario injusto e insuficiente, muy por debajo de los niveles aceptables para
financiar un sistema público que cubra educación, salud e infraestructura".
IV) SERVIDORES PÚBLICOS CON VOCACIÓN ÉTICA

Es preciso que las nuevas reglas en la administración pública, sean conocidas e


internalizadas por cada persona que trabaja para el Estado. También se requiere
construir competencias que permitan desarrollar la capacidad y el talento de las
personas que trabajan en ella. Una buena administración pública, requiere
combinar una base axiológica permanente, relacional y con procedimientos
evaluativos de eficiencia, eficacia, y real efectividad, con capacidad a la
protección del bien público
Entonces podríamos entender que la misión del servidor público se puede
expresar de la siguiente manera: Desempeñar, bajo los términos legales
vigentes, un cargo, empleo o comisión en el gobierno estatal o municipal,
comprometiendo el máximo de sus capacidades técnicas, profesionales y
personales para contribuir a efecto de coadyuvar en el cumplimiento de los fines
del gobierno y sus instituciones, y beneficiar a la sociedad
Es importante que los servidores públicos asuman el compromiso de tener una
imagen positiva del trabajo ante la opinión pública. Además de cumplir
diariamente sin reserva los ocho principios mencionados en el punto anterior que
establece como códigos éticos, y para lo que es necesario que se tenga una
firme convicción de servicio a la comunidad y nos identifiquemos plenamente con
los principios de un buen gobierno, y que se lleve a cabo la función pública
tomando en cuenta que:

 Las demandas y gestiones del ciudadano son la razón principal de nuestro


trabajo.
 Debemos conocer y prepararnos para cumplir con los objetivos, metas,
programas y líneas de acción que nuestros superiores jerárquicos nos han
especificado.
 Tenemos un compromiso pleno con la sociedad de la cual somos parte,
con el gobierno y con la administración pública.
 Somos la pieza clave para que los actos de autoridad, la provisión de
bienes y/o servicios lleguen de manera oportuna e idónea a los usuarios
y se extiendan como beneficio hacia toda la sociedad.
 Nosotros como servidores públicos nos constituimos en ejecutores,
orientadores y difusores de las políticas gubernamentales, y tendemos a
desempeñarnos mejor conforme nuestra experiencia crece y se consolida
con la especialización que vamos adquiriendo con la práctica y la
capacitación.
Desde luego, para que los valores básicos impulsados por el estado propicien
una relación positiva y productiva entre la ciudadanía y el servidor público, éste
debe adoptar conductas y guiar sus acciones hacia la calidad y la productividad
con un trato honesto e imparcial al ciudadano haciendo su trabajo bien hecho, a
tiempo y al menor costo posible y mejorando continuamente, y es indispensable
que acate normas de carácter operativo de acuerdo a sus funciones, por ejemplo:

 De orden, en el momento y lugar adecuados.


 De atención y respeto al turno de cada persona.
 De uso y respeto a comunicados oficiales.
 De uso de lenguaje apropiado, formal y comprensible.
 De respeto a símbolos oficiales.
 De disciplina en horario de servicios.
 De resguardo y buen uso de instalaciones e instrumentos de trabajo.
 De seguridad, de empleados y usuarios, y de los bienes de la Nación a
cargo de los servidores públicos.

La Administración Pública debe afrontar cambios con el objetivo de


modernizarse y ser ejemplo de eficacia, eficiencia y calidad de servicio a los
ciudadanos. Las corrientes políticas y científicas ponen el máximo énfasis sobre
los principios de la eficacia (consiste en la medida en que se alcanzan los
objetivos deseados o previstos) y la eficiencia (aprecia el costo al que se han
conseguido los objetivos logrados). Dichos principios están referidos a los
siguientes aspectos:

 Selección en función del mérito.


 Estabilidad laboral, evitando el despido arbitrario.
 Promoción a niveles superiores.
 Ejercicio imparcial y políticamente neutral a la función pública.
 Imparcialidad en la defensa del interés general.

Un sistema efectivo de mérito señala que el funcionario público, tiene derecho a


ascender, dentro de la jerarquía administrativa, a través de un sistema objetivado
de promoción que le permitan, a lo largo de su vida profesional, consolidar
mejores retribuciones, como el acceso a puestos de trabajo más calificados.
Para seleccionar a los nuevos servidores públicos, debemos definir el perfil que
deben cumplir los candidatos para ocupar un puesto en el Estado. Y ya que
existen varias decenas de puestos que realizan diferentes funciones, señalamos
dos características transversales para acceder a ellos.

La primera es la ética pública. El servidor debe ser consciente de que representa


al Estado y que los ciudadanos pagan su remuneración. La segunda está referida
a la vocación de servicio. El servidor debe tener claro que, como parte de la
administración pública, debe servir a la población y no para servirse de ella.

El reto para los próximos años es implementar el régimen de la Ley N°30057 y


desarrollar instrumentos de evaluación para validar que las personas que
accedan al servicio civil de carrera tengan ética pública y vocación de servicio.

Si bien la tarea no es fácil, empezar ahora nos permitirá tener la esperanza de


que, al bicentenario, nuestro país estará encaminado para tener, finalmente, una
administración pública profesional, meritocrática, éticamente responsable y con
vocación de servicio para atender las necesidades de la población.
Mejora de los Servidores Públicos en los procesos

Los sistemas estatales requieren alcanzar mayores grados de eficiencia, eficacia


y calidad en la gestión de los servicios y políticas públicas: esto es modernización
de la gestión pública. Se hace necesario promover una orientación económica-
administrativa en el sentido de buscar mejorar las capacidades administrativas
del sector público. Estamos en condiciones de afirmar que este tipo de
"estrategias" se ha concentrado en bosquejar, impulsar y potenciar, cualitativa y
cuantitativamente, procesos de modernización que ponen de manifiesto los
derechos de los ciudadanos.
Es urgente la modernización de la gestión pública a este respecto. Se debe
asumir como un problema crítico el contar con escasos recursos financieros y
administrativos para estos fines en tanto hay derroche y gastos injustificados en
muchas otras materias secundarias. La premisa fundamental que guía el
esfuerzo por resolver los nudos críticos en la gestión de los servicios y las
políticas públicas, es que a través de ello es posible mejorar la prestación que la
oferta estatal hace al usuario o ciudadano.
Una buena administración pública, requiere de servidores públicos que sean
honestos, leales a la institución, con vocaciones de servicio, diligentes y
responsables en el desempeño de sus funciones.

Es conveniente mantener la fluidez del proceso y ver que la actuación del


servidor público y todas las actividades, por mínimas que estas parezcan
impactan la eficiencia de dicho proceso.
Cuando cada servidor público comprenda cuál es su aportación en el proceso de
servicio y se ordenen los recursos que están atrás de los momentos de la verdad,
se habrá logrado la calidad en el servicio. Se requiere que todos los niveles
funcionen correctamente en la dependencia.
Se requiere de una cultura de servicio que es el sistema de valores compartidos
y creencias que interactúan con el factor humano de una institución, las
estructuras y los sistemas de control para producir normas de comportamiento
en beneficio de los usuarios de los servicios.
Es importante comprender que todos somos responsables del servicio,
debemos:

 Comprender el efecto de nuestro desempeño en el servicio que se presta


al usuario final.
 Conocer cuál es nuestra responsabilidad en el proceso de servicio.
 Cumplir con nuestras responsabilidades, de acuerdo a los estándares de
servicio fijados, lo que permitirá tener un total control de nuestra
aportación al proceso de servicio y provocará que el efecto en la
prestación del mismo al usuario final sea altamente positiva.

Es importante trabajar con calidad ya que es satisfacer las necesidades de


nuestro usuario de manera eficaz y eficiente, cumpliendo con estándares
establecidos.
Es satisfacer las necesidades y expectativas del usuario, haciendo nuestro
trabajo, servicio o producto bien desde el principio, con cero defectos.
Relación empresas - estado

En relación al sector público y privado, es recomendable plantear estrategias


innovadoras de acercamiento, que les permita establecer visiones de
aproximación y colaboración mutua.
En el caso del sector privado o sector empresa, las relaciones públicas,
empiezan a tener una importante función, creando relaciones entre las diferentes
empresas que componen al sector privado y que sobre todo se encuentran
dentro del mismo mercado para así hacer alianzas o conocer más de su
competencia, así como sus fortalezas.
En materia de las relaciones entre las administraciones públicas y el personal,
los derechos y las obligaciones de los funcionarios públicos, más allá de las
obligaciones contractuales, se deben basar en los valores de la honradez,
cumplimiento de la norma, lealtad al servicio, etc. Una aspiración de la función
pública, es ajustar las plantillas a las prioridades de cada momento, a gestionar
por competencias, a orientar el comportamiento de las personas al resultado, a
diversificar las modalidades del tiempo de trabajo y a facilitar la movilidad del
personal.
Los nuevos dilemas éticos y morales son fundamentales para poder adaptar la
problemática de la sociedad a un ambiente global, cambiante y dinámico, así
generar sus propuestas y posibles soluciones.

El IPE (Instituto Peruano de Economía) organizó un foro sobre cómo el sector


privado puede colaborar con la gestión pública. Existe consenso respecto a que
la poca eficacia del sector público y a que el principal obstáculo a la realización
de las políticas públicas ya no es la escasez de recursos sino la escasez de
capacidad de gestión. Cualquier mecanismo que alivie esta escasez es una
contribución al progreso económico y social de nuestro país.
En el foro se coincidió en que entre las principales causas de las deficiencias en
la gestión publicase encuentran la escasez de personal capacitado, los procesos
ineficientes que obstaculizan la toma de decisiones y los mecanismos de control
inadecuados que desincentivan la toma de decisiones e impiden aprender de los
errores pasados.
Tomando en cuenta que el sector privado generalmente enfrenta menos
limitaciones que el sector público en recursos humanos, procesos y controles,
existe una gran oportunidad para mejorar la eficacia de las políticas públicas si
se utiliza adecuadamente la capacidad de gestión del sector privado.
Contrario a lo que a veces se afirma, la utilización del sector privado para el
cumplimiento de políticas públicas no supone evadir las responsabilidades del
sector público. La principal responsabilidad el sector público es determinar los
objetivos de las políticas públicas y buscar que se cumplan. No resulta
importante si esto se logra mediante actividades de entidades públicas o
privadas
Utilizar al sector privado para hacer más eficaz la gestión pública no es abdicar
de las responsabilidades del sector público. Es usar el sentido común.

La colaboración entre el sector público y el sector privado no es necesaria sólo


debido a la debilidad de nuestro sector público. Como lo indicó hace poco un
representante del gobierno de Singapur en un evento del Ministerio de
Relaciones Exteriores hasta los gobiernos más eficientes del mundo deben dejar
al sector privado hacer el trabajo que pueda hacer para concentrar los esfuerzos
públicos en aquello que el sector privado no puede hacer.
Una conclusión del foro es que para que el sector privado y el sector público
puedan colaborar es necesario primero que haya comunicación efectiva. Esto
requiere confianza y representatividad. Consultar con el sector privado sobre
temas en los que éste tiene mucha experiencia no es someterse a sus intereses:
los funcionarios públicos finalmente toman las decisiones y deciden si la
información recibida les es útil o no. No tiene sentido aislarse de muchos de los
mejores especialistas por temores al qué dirán, si se realizan reuniones
transparentes y con propósitos bien definidos.
Las principales recomendaciones del foro se orientan a mejorar las deficiencias
en la gestión pública y a facilitar el uso de la gestión privada para mejorarla. Entre
las primeras destacan la necesidad de establecer una carrera pública
meritocrática y bien remunerada, contratar a especialistas para hacer una
revisión integral (reingeniería por fases) de los procesos de gestión pública y
cambiar los mecanismos de control para centrarlos en resultados y no en
procesos.
Entre las segundas destacan la necesidad de simplificar y uniformizar los
estudios, y autorizaciones de proyectos de inversión para evitar repetir
procedimientos similares y aprender de la experiencia. Asimismo, resultaría muy
valioso “empaquetar” proyectos para lograr escala, simplificando su gestión y
atrayendo a mejores operadores.