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Civilizar.

Ciencias Sociales y Humanas


ISSN: 1657-8953
yadira.caballero@usa.edu.co
Universidad Sergio Arboleda
Colombia

Parra Valencia, Juan Diego


La cuestión (de la) técnica. Variantes culturales y estéticas
Civilizar. Ciencias Sociales y Humanas, vol. 14, núm. 27, julio-diciembre, 2014, pp. 213-232
Universidad Sergio Arboleda
Bogotá, Colombia

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=100235716013

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Civilizar 14 (27): 213-232, julio-diciembre de 2014

La cuestión (de la) técnica.


Variantes culturales y estéticas*

The matter of technique. Cultural and aesthetic variants


Recibido: 20 de febrero de 2014 - Revisado: 08 de agosto de 2014 - Aceptado: 06 de noviembre de 2014

Juan Diego Parra Valencia**

Resumen
El pensamiento sobre la técnica recorre escenarios diversos que componen
las formas de aprehensión de lo humano y su integración en el devenir
cultural. La técnica se imbrica tanto en el uso de objetos y aparatos, como
en la codificación de sistemas de articulación social que permiten un
zeitgeist de lo contemporáneo, sea en el ámbito discursivo o en las prácticas
socioeconómicas y culturales. El presente artículo busca presentar un panorama
de las acepciones contemporáneas sobre el concepto de técnica, partiendo
de precisiones etimológicas y contextualizaciones históricas, para encontrar
una transversalidad funcional que lo relacione con ejes estéticos en sentido
ampliado, y que definan una apropiación cultural del fenómeno.

Palabras clave
Técnica, estética, mnemotecnia, Martin Heidegger, Gilbert Simondon, Bernard
Stiegler.

Abstract
This paper, thinking about technique, runs several scenarios that integrate forms
of apprehension of the human and its integration into the cultural evolution. The
technique overlaps the use of objects and devices, as well as coding systems
that allow a social articulation of a zitgeist of the the contemporary, whether at
a discursive level or in the socio-economic and cultural practices. This paper
aims to present an overview about contemporary meanings of the concept *
Texto derivado del proyecto de in-
of technique, based on etymological details and historical contextualization vestigación “Devenires estéticos:
in order to find a functional transversality linking it to aesthetic axes in an transversalidades entre arte, ciencia,
cultura y técnica en el mundo con-
expanded sense, defining a cultural appropriation of the phenomenon . temporáneo” que se llevó a cabo en la
Facultad de Artes y Humanidades del
Keywords Instituto Tecnológico Metropolitano,
Technique, aesthetics, mnemonics, Martin Heidegger, Gilbert Simondon, Ber- Medellín, Colombia.
**
Ph.D. en Filosofía, docente en la
nard Stiegler. Facultad de Artes y Humanidades del
Instituto Tecnológico Metropolitano,
Medellín, Colombia.
Correo electrónico:
juanparra@itm.edu.co
214 Juan Diego Parra Valencia

Introducción tipo de especulación ficcionable que garantiza


el acercamiento a la constitución de la inteli-
Los ritmos de apropiación humana con gencia artificial y que hace incluso no necesario
el despliegue tecnológico que ocurrió luego el propio cerebro, ya “superado” por programas
de la Revolución Industrial, nos obligan a nanotecnológicos que exteriorizan estímulos
considerar seriamente las condiciones relativas nerviosos, eléctricos y químicos, órganos u ob-
a la administración del conocimiento y el uso jetos de realidad independiente del cuerpo.
de utillajes en el momento actual. Sin caer en
una dialéctica tecnofílica y/o tecnofóbica vale Esta idea del utillaje ya no subordinada al
hacer un escueto inventario de ciertas formas de esqueleto, tiene en cuenta las redes de informa-
percepción de la realidad tecnológica: ción, la sincronía de las conciencias por objetos
audiovisuales, la telepresencia, la circulación
Hoy en día es fácil caer en una reducción intensa de información en la anulación casi to-
maniquea del hecho técnico como un tal de la espacialidad y la temporalidad (o por
alejamiento gradual de la condición “natural” lo menos de la noción tradicional de estas) y la
del hombre, desde la delegación funcional delegación casi total de los criterios y las deci-
que hacen prescindible el propio cuerpo como siones a aparatos como la calculadora, el com-
motor de las acciones. En cambio de la noción putador y la televisión (una verdadera máquina
nuclear de un cuerpo humano activo, se ha criteriológica que estimula al espectador para
hecho necesario hablar de un hipercuerpo la pasividad), que reducen las competencias de
(Levy: 1999), idea a partir de la cual el sentido calcular o escribir, por garantizar autocorrec-
del “organismo” se resignifica y permite la ciones inmediatas.
comprensión ampliada del comercio entre lo
natural y lo artificial, gracias a la formalización Ahora, los demás dispositivos industriales
de los trasplantes (humanos y animales); los que fabrican una realidad al instante y transpor-
implantes entendidos como el cruce interreinos tan el cuerpo (ojos-pantallas, oídos-teléfonos
de lo mineral-artificial-orgánico (lentes de móviles…) por cada lugar requerido, al tiempo
contacto, dientes postizos, silicona, marcapasos, gozan de una competencia archivística incues-
sondas…); la conservación de órganos (bancos tionable e irreemplazable. Esta idea general de
de córneas, semen, sangre) en una especie de la delegación de capacidades y competencias en
repartición económica del cuerpo; la criogénesis objetos ya no dependientes del cuerpo, aunque
como un sistema de embalsamamiento activo lo apoyan y soportan, determina un desasimien-
de intensidades biológicas que prepara para la to del saber de sí, y anuncia la pérdida paulatina
vida después de la vida; la fabricación de virus de los ritmos vitales a la vez que quiebra, a base
y las pandemias programadas, que aumentan de estandarizaciones, los registros culturales y
programáticamente las arcas farmacéuticas. rituales de cada colectivo.

Todas estas realidades tecnológicas pa- Por si fuera poco, hay un flujo constante
recen dar la idea del remplazo gradual y con- de información que economiza movimientos
trolado de un tipo de humanidad, que cada vez y tramita al instante negocios a gran escala;
más está sometido a los procesos de cálculo y el transporte de mercancías contrarreloj se
planificación dirigidos por la telefecundación perfecciona al tiempo que aumenta los riesgos
o fecundación diferida, que alteran estructuras de accidentes o caotiza las vías; las formas de
culturales férreas del parentesco (que se ligan a reconocimiento digital; el desplazamiento de
la idea de “lo natural”), destruyen los conceptos huellas y marcajes de un escenario físico a uno
tradicionales de familia, impactan sobre las es- computarizado; los trazos, líneas y colores no
tructuras psicológicas y dan rienda suelta a todo coordinados con fuerza de trazos, delicadeza

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de líneas o mezcla de pigmentos por parte de de lo humano) necesariamente vinculada con la


un pintor; el acceso a loops musicales y la tecnogénesis (origen de lo técnico)1.
posibilidad programada de fabricación sonora;
el uso de software correctores de afinación La técnica está en el propio centro de la
para un cantante no profesional y los deportes hominización como un vector de liberación
teleactivos que reconocen un esfuerzo físico de o de exteriorización funcional que permite
manera directa para transmitirlo a un programa adaptarse a un espacio y tener una conciencia
informático traductor, terminan por volver del tiempo. La técnica no está tanto en el debate
miserable lo simbólico (como propone Bernard sobre los medios y los fines, que perpetúa la
Stiegler, 2004c) y anestesian la capacidad disputa causalista aristotélica, sino en el orden
de comprensión de lo que está en juego. Un de la fabricación misma de lo humano como
horizonte curiosamente negativo que aun así eje de articulación de lo simbólico. En este
necesita menos de una demonización que de sentido, lo que denominaríamos inteligencia
una reflexión crítica de las condiciones de humana no es la condición de posibilidad de la
existencia actuales. técnica sino al revés, y el cerebro rector es solo
un eje articulado de adaptación funcional, que
Es en este sentido que pretendemos en- debería entenderse más como una interfaz o un
marcar, en la medida de lo posible, un contex- traductor.
to de conformación del “hecho” técnico que
establezca el campo problemático adecuado La historia de la técnica es la historia
para definir lo humano. Es decir, configurar un de la paradoja del origen (de lo humano). La
escenario reflexivo que integre lo humano en pregunta sobre quién hizo qué no se determina
el despliegue técnico, separándonos de la idea por un quién humano y un qué instrumental,
dualista que pretende las distinciones entre lo más bien puede leerse perfectamente en
natural y lo artificial. Básicamente porque los sentido inverso: un quién técnico y un qué
procesos de adopción tecnológica son irrever- humano. Lo que resolveremos, con ayuda
sibles, no tanto en el sentido del uso instru- de André Leroi-Gourhan, Bernard Stiegler,
mental, que siempre será readaptable, sino en Gilbert Simondon, Régis Debray y Félix
la fundación de un complejo tecnocosmos, una Duque, será este problema del origen asignado
suerte de ecosistema autopoiético e intrade- en principio y de modo generalmente gratuito
pendiente. Consideramos pertinente revisar lo al hombre, para fijar la cuestión (de la) técnica
constitutivo de lo humano desde la técnica que como campo problemático desde el que se
explique no una mengua de humanidad a causa deriva lo humano.
de aquella, sino, precisamente un incremento
de esta. Partiremos de una revisión etimológica
que requiere del estudio de las herencias
Barcos, trenes y autos, por ejemplo, semánticas que recibimos (a veces de forma
no son formas sucedáneas y protésicas de la inconsciente) para aclarar el valor cultural y
movilidad humana, sino que comportan un académico del concepto de técnica, que nos
espectro geográfico de reflexión histórica que ayude a establecer su carácter sistémico y a
virtualizan el movimiento corporal. En el centro analizar los cruces conceptuales con la cultura
de esta discusión está por supuesto la técnica, de y la estética. Este panorama se presenta como
la cual haremos un concepto en tanto precepto un ámbito analítico de reflexión vasta, que
de toda posibilidad humana, dándole un valor tendrá implicaciones en recorridos posteriores
ontológico desde la explicación propiamente de la investigación propuesta en el marco de las
antropológica. Esto es, lo que presentaremos transversalidades entre la filosofía, la ciencia, la
es una reflexión de la antropogénesis (origen técnica y el arte.

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Asunto terminológico grosos, pues llevan al ocultamiento de la ver-


dad, como la sofística, por ejemplo. El sofista
Lo primero que abordaremos será el éti- encubre el saber porque hace posible cualquier
mos, pretendiendo encontrar el carácter funcional conclusión, es decir, no jerarquiza y eleva los
del vocablo y sobre todo su decurso temporal, en simulacros a la dimensión de la idea y por eso
tanto se entiende que es tan importante reconocer hay que recusarlo. La techné verdadera muestra
cómo se llegó a constituir algo y también cuándo la verdad y no se hace pasar por ella, por lo que
se dejó de pensar en algo constituyente. La histo- la cualificación siempre se determina por el ni-
ria nos informa no solo cuándo y cómo las cosas vel de realidad que tenga una obra (que cumple
devinieron lo que son, sino también cuándo y con el requisito de belleza/utilidad): el peor de
dónde dejaron de ser lo que pensábamos. los jarrones siempre será preferible a la mejor
de las pinturas.
El término técnica viene como es sabido
del techné griego, donde era entendido como La techné mimética no tiene valor porque
una destreza para algo. No solamente como una solo imita y no muestra la verdad, por lo tanto
capacidad para producir instrumentos, sino como es prescindible, añadida, accesoria, engañosa…
una habilidad en general, necesaria para llevar peligrosa2. Cuando piensa en “cosas”, el griego
a cabo una empresa particular. El “técnico” en solo ve utilidad, y en esa dimensión es que tienen
Grecia (technités) es alguien con un tipo particular valor de realidad, pero el asunto de la verdad
de experticia: un cocinero, un retórico, un es de orden discursivo y argumental. Incluso
escultor, un costurero, todos requieren de techné. el propio Aristóteles (en la Poética) al analizar
Para los griegos por otra parte, no había una la techné pictórica la define únicamente desde
distinción entre arte/no-arte o estético/utilitario. la techné narrativa: quien pinta está narrando
Vale aportar aquí que la palabra arte nos viene del visualmente, esto es, pintar es también escribir
ars latino que es la traducción de techné. Para un (precisamente como lo expresaría la palabra
griego no había una labor espiritual llamada arte graphein). Todo está pues en el orden de la
y otra más práctica y menos mística denominada Idea, que es la que determina la finalidad.
técnica. Esta percepción tardará en aparecer hasta
el Renacimiento. Habría que recordar aquí que la palabra
Idea viene de eidos, que también significa forma,
Los griegos hacían otras distinciones, por lo que la verdad estaría también en la forma:
como verdadero/falso o sagrado/profano, y todo tiende hacia su forma, por eso la dialéctica
desde ellas definían su mundo de acuerdo con un de los medios y los fines debe considerarse desde
trazo causal que progresaba hacia una finalidad este punto de partida. La pregunta a responder
de carácter ontológico. No se puede concebir, sería siempre, en el entorno instrumental: ¿pará
en Grecia, una estética sin ética y metafísica: la qué ha sido construido o fabricado un objeto?
belleza es necesariamente adaptable a la utilidad: Y de esta se desprende inmediatamente ¿quién
los actos son más relevantes que el hacer y el lo usa y con qué fin? Por sabido está, así, que
saber será siempre superior al actuar. Se debe los objetos provienen de un interés superior y
actuar conforme a un saber y se debe hacer son producidos conforme a una voluntad, en
conforme a un actuar. Para los griegos la techné tanto ellos cumplen con un fin específico que es
tenía un valor ontológico y no estético, y en tanto lo que define su eidos, es decir, tanto su forma
tal, a su través se debe revelar la verdad y eso es como su inserción en la verdad de la Idea.
lo que hace que sus “productos” sean bellos.
Aristóteles discrimina entre lo natural y
Hay, sin embargo, según su apreciación lo artificial a partir de aquí y desde ahí define la
(platónico-aristotélica), tipos de techné peli- teoría de las causas. La distribución de las cosas

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según sus causas de existencia es lo que se pone Artista y técnico no son diferenciados en
en juego. Está lo que es por sí (autónomo) y Grecia y los objetivos de uno y otro no apuntan
lo que es por otro (causa externa); en otras a algo más o menos espiritual. En este sentido,
palabras, siempre referido: el arte no es más espiritual que la técnica, como
se entenderá desde el discurso renacentista y la
De los entes, unos son por naturaleza, otros por estética filosófica. Esta idea de “lo espiritual en
otras causas; por naturaleza, los animales y sus el arte”, por tanto, no se hereda de Grecia. Es
partes, las plantas y los cuerpos simples, como un equívoco asumirlo así. El sentido moderno
la tierra, el fuego, el aire y el agua (pues de es- del arte ya no tiene que ver con la techné griega
tas cosas y de otras semejantes decimos que
o con el ars romano, hay una nueva forma
son por naturaleza), y todos ellos parecen di-
ferenciarse de los que no están constituidos por de reconocer la representación y de pensar a
naturaleza; ya que cada uno tiene en sí mismo través de las imágenes. Para que haya estética
un principio de movimiento y de reposo, unos se necesita un discurso sobre ella y los griegos
en cuanto al lugar, otros en cuanto al aumento y no lo tuvieron. De tal suerte, la denostación del
la disminución, otros en cuanto a la alteración. technités y de los artefactos no proviene tanto
Por el contrario, una cama, una prenda de vestir de Grecia como se cree, o por lo menos no
y cualquier otra cosa de este género, en tanto nos llega de la manera que peregrinamente se
que en cada caso las predicamos así, es decir,
asume.
en cuanto que son productos de la técnica, no
tienen en sí mismas ninguna tendencia natural
al cambio, sino solamente en cuanto tienen el La confusión entre ontología y estética se
accidente de ser de piedra o de tierra o de una deriva de un tipo de filosofía del arte que no
mezcla de ambas y bajo este respecto; pues la considera para nada las características propias
naturaleza es un principio y una causa de mo- de la techné (saber-hacer) y la forma de plas-
vimiento y de reposo para la cosa en la que se mación e instrumentalización de lo expresivo.
da primariamente por sí y no por accidente Y sabemos hoy, desde premisas transdiscipli-
(Aristóteles, 192b, pp. 8-23).
nares (como la paleontología, la antropología,
la biología y la mediología) que evadir estas
Según Aristóteles, pues, lo artificial (el variables es eludir el propio hecho estético. De
artefacto), es distinto al organismo. Lo natural esta confusión proviene también la maledicen-
es por naturaleza, lo artificial requiere de una cia tecnófoba dirigida a los artefactos y meca-
fuerza exterior que le permita ser. La técnica
nismos industriales que, según una lógica sim-
no puede, de todas formas, separarse de la
ple de la mala comprensión de Heidegger (cuyo
naturaleza: la sigue, la completa o la imita. Es
pensamiento sobre la técnica revisaremos más
claro que la base natural incuestionable tiene el
adelante), presentan el mundo técnico como
estatuto divino de inalterabilidad y lo artificial es
enemigo de lo humano. Es precisamente aquí
solo agregado que depende de una voluntad. Es
que se apoya, como dice Simondon (2008), el
precisamente aquí donde tiene apoyo la lógica
humanismo fácil que acusa a la técnica de con-
de la forma/función en la fabricación objetual
taminar la cultura.
y en general toda la dinámica binaria que
explica el mundo dividido entre lo inteligible y
lo sensible (que sustentará, incluso, el análisis La técnica como sistema
saussuriano del signo). Se tratará siempre de un
tema ontológico y no estético, el hacer no está Remarcamos aquí que la deriva de una
separado del saber-hacer, en esencia porque mala comprensión del étimos ha conseguido,
se tiende a un fin, una forma, la idea, y en esa en términos generales, enfrentar la técnica a la
medida es evidente que todo confluye en el cultura. Tal como lo denuncia Gilbert Simondon
obrar que, a su vez, se determina por el saber y (2009), los hechos técnicos, ajustados forzo-
el conocimiento. samente a la comprensión del ser en términos

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metafísicos, trasladan las reflexiones a mundos La técnica es un sistema, es decir, un


ficcionables y fantasiosos, en los que se preten- dispositivo de elementos análogos reunidos,
dería que las máquinas cuentan con una inte- en el que se generan dinámicas particulares
rioridad volitiva en la que pueden reconocerse que dan cuenta de una época y un proceder, en
intereses malvados que buscan la destrucción sentido general, de una episteme. La técnica
humana. como sistema, y no como medio, evoluciona
independiente de la voluntad de los individuos
Es un problema (claramente ontológico, que pueblan dicho sistema (como se puede
en clave aristotélica) de medios y fines del comprobar en la era tecnoindustrial, según los
cual ha obtenido inmensos beneficios la precisos análisis de Simondon, 2009), y se or-
ciencia ficción, sobre todo cinematográfica ganiza según el estatismo (parcial) y el dina-
(Blade Runner, Terminator, Brave new world, mismo (constante) de los sujetos, elementos
Matrix…), y buena parte de las reflexiones y conjuntos integrados. Y es por esto que el
sociológicas sobre las formas tech3 de la proceso de adopción de un sistema técnico es
vida actual (herederas del diagnóstico sobre a la vez una forma de subjetividad o individua-
la industria cultural ofrecido por Adorno y ción: se es por el sistema (no por naturaleza,
Horkheimer), que consiguen anatematizar el como querría Aristóteles, a no ser que se pueda
panorama tecnoindustrial4 desde perspectivas decretar la muerte definitiva de la naturaleza
intelectualistas (de cierto sesgo moral), como si como fondo inequívoco y desde ahí decidir
los instrumentos y artefactos pudieran orientarse que toda idea natural se deriva siempre, como
a mejores fines que los actuales si estuvieran en repulsa, de una modulación técnica, pero esto
“mejores manos” y que fueran capaces de usar lo veremos más adelante).
“como se debe” el instrumento, y no dotarlo del
poder que parece adquirir en ciertos escenarios. Hay, entonces, una articulación constante
de elementos análogos que coparticipan en la
No hay una “inteligencia” adecuada para organización sistémica, por ende, más que un
el “buen fin” del artefacto, incluso, el “buen fin” “sistema” en sentido unívoco, habría que hablar
no existe, cada desarrollo técnico crea un eco- de sistemas en procesos de sucesión, tal como
sistema (y tecnosistema5) propio expandiendo lo plantea Stiegler (2002):
las posibilidades cada vez, virtualizando las ac-
ciones humanas y exponiendo nuevos proble- En el curso de un periodo de la historia, un
mas. “La invención suprema es la invención de sistema se constituye como estabilización de
la evolución técnica en torno a adquisiciones
un problema, la apertura de un vacío en medio
anteriores y a tendencias estructurantes deter-
de lo real”, dice Pierre Lévy (1999), y es justo minadas por un juego de interdependencias,
este asunto el que el “humanismo fácil” des- de invenciones que se completan, en relación
carta de lleno. No hay un pensamiento detrás con las otras dimensiones que caracterizan el
del objeto técnico que decida “mejor o peor”, periodo histórico concernido (p. 51).
cada decisión se determina por momentos es-
pecíficos según circunstancias concretas, es Es así que las propiedades de un sistema
una “espaciación”, una apertura de posibilida- deben contar con la interrelación de elementos
des que tiende al infinito y de acuerdo con la según tendencias estructurantes y su condición
cual se producen las adopciones, adaptaciones, de posibilidad descansa en el reconocimiento
subjetivaciones, decisiones y proyecciones, que de un “todo” mayor y abierto, sin entrar a con-
definen el tiempo (calendariedad) y el espacio siderar la especificidad intrínseca valorativa de
(cardinalidad). En este caso el conflicto con res- las partes. Lo sistémico es necesariamente con-
pecto a los fines ya no puede enfrentarse con la textual, cada elemento se integra en un entorno
técnica como “medio”. y un “medioambiente”: podría incluso afirmar-

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se que no hay “partes” dentro de un “todo” sino –combustible o eléctrica, y según esto, depósitos
patrones dentro de una red de conexiones, rela- o generadores…–, estaciones, usuarios –que a su
ciones e interferencias. vez modifican sus atuendos, ritmos, objetivos,
deseos, expectativas…– que cambian tanto el
Lo que importa son las relaciones, más paisaje como la temporización vital).
que las cosas, dentro de una diagramática con-
creta que define los procesos de adopción y Los objetos técnicos tampoco son ex-
transferencia. Así, la técnica no sería una colec- tensiones o prolongaciones individuales del
ción de objetos o instrumentos de uso, que de- cuerpo, comprensibles solamente desde la
penderían de actos volitivos de una razón supe- dimensión protética, sino exteriorizaciones
rior, sino un campo de relaciones en el que los funcionales de un sistema colectivo, por lo
objetos e instrumentos son, como tales, redes que a su través la acción humana concreta –es
de interacción dentro de redes más amplias. En decir, actual– se virtualiza: un martillo es una
esta perspectiva tiene que desaparecer la idea reserva de golpes, un cuchillo es una reserva
dual de naturaleza/artificio, pues la base de lo de cortes; uno y otro actúan cualitativamente
artificial ya no tendrá connotaciones esenciales en un entorno específico –un carnicero y un
sino simplemente articulación de acciones den- carpintero pueden tener el mismo cuchillo,
tro de una red de vínculos diversos, donde cada pero el tipo de relación hace del cuchillo algo
eje de conexión estimula extensos campos de potencialmente distinto–. El sistema técnico,
desarrollo. pues, unifica el tiempo de comprensión de lo
real y estabiliza un vector evolutivo en torno a
La técnica, en tanto sistema, se combina, un eje de equilibrio (parcial) que fija una tec-
interfiere y enlaza con otros sistemas: nología particular.
económico, social, político, etc., que en sentido
general nos hablarían de un “sistema humano”, Es por esto que una historia de la técnica
que regula y estabiliza los desarrollos técnicos debe contar con un proceso de sucesión funcio-
comprendidos desde la inventiva, la innovación nal que se rige por vectores de desterritorializa-
y el emprendimiento. Es por esto que un análisis ción, donde la liberación de actividades com-
de la cuestión (de la) técnica se entendería plejiza los estadios de asimilación y virtualiza
como una reflexión sobre los giros y rupturas los campos de comprensión. Stiegler (2002,
que permiten, sistémicamente, entender nuevos 2004a, 2004b) defiende que la técnica no solo
estadios de realidad de acuerdo con la relación está en el tiempo, sino que ella misma es tiem-
con dispositivos (instrumentales) y soportes que po. No hay una época de la técnica, sino que
delimiten procesos de adopción, transferencia y lo técnico define la época. La diferencia entre
transmisión de conocimientos y saberes, en los una época y otra está en la forma de relación
cuales todo debe ser solidario entre sí. (o de integración) con el sistema que, en tér-
minos de Duque (1986), varía según vectores
En el sistema técnico tanto los organismos de desplazamiento tecnonatural, en los que el
vivos como los objetos inorgánicos organizados, desplazamiento o desaparición de las fronteras
tienen un modo de existencia interactiva. En comportamentales, dependen de quiebres parti-
consecuencia, los objetos técnicos no son culares en las prácticas. Por lo tanto, tal como
instrumentos ni utensilios simplemente, pues comprende Saussure (1945) la lengua, no hay
su existencia se integra en los mecanismos de sustancia si no forma, es decir, hay estructura-
adaptación a un medio asociado coproducido ción de comportamientos que naturaliza modu-
(cada objeto técnico exige, fomenta, produce y laciones técnicas aprendidas y que permite el
trata de conservar un entorno específico: un tren reconocimiento individual. Volvemos: se es por
requiere de rieles, vías, relojes, formas de energía sistema, y no por naturaleza.

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220 Juan Diego Parra Valencia

Técnica y cultura decir, una mnemotecnia, una memoria no ge-


nética, exterior al organismo vivo que es el su-
Diríamos, entonces, que el marco de una jeto, sostenida por una organización colectiva
civilización se erige a partir de series de prác- no zoológica de objetos. Dicha organización la
ticas de orden funcional en torno a un sistema asume de manera “natural”, el colectivo, y de
técnico determinado, desde la evolución causa- modo casi biológico los individuos. La cultura
da por adopciones y adaptaciones dentro de una es una memoria colectiva que urge de articu-
tecnología dominante y en la mayoría de los ca- laciones entre lo que Debray (1997) denomina
sos hegemónica. Dicha tendencia hegemónica la materia organizada (M.O) y la organización
hace posible la estabilización comportamental, material (O.M):
y abre el espacio para dinámicas propias y au-
tóctonas, que buscan cada vez mayor alcance […] en el aspecto de la “instrumentación”
mediante el uso de estrategias de difusión en (M.O) se incluirán las configuraciones de co-
áreas cada vez más vastas. Por ello no hay una municación, entre las que se distinguirá, en el
análisis, lo que comprende el modo semiótico
sincronía de las evoluciones y desarrollos entre
(el tipo de signo utilizado: texto, imagen o so-
la cultura y la técnica. Stiegler dice al respecto nido), del dispositivo de difusión (lineal, ra-
que el sistema se extiende mientras que la du- dial, interconectado) y del soporte físico (pie-
ración del mismo es cada vez más corta, por lo dra, madera, papiro, papel, ondas), así como
que dicho sistema de articulaciones e interde- los medios de transporte de los hombres y los
pendencias mensajes (caminos, vehículos, infraestructu-
ras, redes, etc.). […] En el lado de la “institu-
[…] está atravesado por unas tendencias evo- ción” (O.M) se colocarán las configuraciones
lutivas y entra en crisis regularmente, lo que comunitarias, a saber, las diversas formas de
ocasiona rupturas de sistema. En estos perio- cohesión que unen a los operadores humanos
dos de crisis el sistema evoluciona a gran ve- de una transmisión (o más exactamente, im-
locidad, lo que provoca “desajustes” con los puestas a ellos por la naturaleza material de
sistemas sociales –derecho, economía, educa- los signos y dispositivos utilizables en fun-
ción, religión, representación política, etc.–. ción de la etapa de desarrollo semiótico). En
La estabilidad (siempre relativa: es una meta- este sector hallaremos organigramas y buro-
estabilidad) vuelve cuando estos “otros siste- cracias, obispos y profesores, salones y tribu-
mas” han adoptado el nuevo sistema técnico nas, comités directivos, curias y consistorios,
(Stiegler, 2004a p. 220). institutos, academias y colegios, conservado-
res en jefe y jefes revolucionarios (pp. 28-29).
Es conveniente reconocer, entonces,
cómo la estabilidad relativa orientada hacia Tenemos pues toda una red que fabrica
una metaestabilidad, trae consigo un “depósi- comportamientos a partir de estrategias y lo-
to” funcional latente que solo requiere activar- gísticas. No hay sentido cultural que no se pro-
se, por lo cual debe existir una resistencia pa- duzca desde y a través de dispositivos técnicos,
ralela a dicha activación. Esto es lo que hace así como hay una “instrumentación semiótica”,
“retrógrada” a una cultura, en tanto sistema de hay un “direccionamiento institucional”. Las
comportamientos, frente a la técnica, en tanto organizaciones materiales funcionan como ins-
sistema de objetos funcionales. Por ende, la tituciones portadoras del saber y el hacer, por
cultura así entendida, no solo no se desliga de ello, determinan adecuaciones de la M.O for-
la técnica, sino que es un modo técnico de re- mando sistema en armonía con ritmos sociales
tenciones colectivas que rebasa a los individuos y orientaciones simbólicas.
en un tercer estadio de memoria: ya no la ge-
nética (de especie), ya no la epigenética (como Los procesos de adopción de un “sistema
memoria individual), sino la epifilogénesis, es de comportamientos” obedecen a la estrategia

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tecnológica, por eso, la articulación social siem- técnicas de desregulación y desincronización


pre dispone un sistema jerárquico de organiza- emocional de los individuos. No hay entonces
ción o esquematismo retencional. Esto es lo que una pugna cultura vs. técnica, sino dos técnicas
define la cultura, y por eso debemos entenderla enfrentadas, una que trata de conservar la me-
como una fábrica mnemónica desprendida de moria, en el tiempo, y otra que intenta ampliar
la memoria individual y biológica, que provoca el horizonte dinámico en el espacio. Si la técni-
incesantemente un pasado no-vivido por los in- ca se da en el campo de lo espacial, para esta-
dividuos pero que puede heredarse de acuerdo blecer lazos eficientes con el tiempo, la cultura
con los soportes de retención. se rige por el tiempo conforme a procedimien-
tos espaciales. Dicho en términos de Debray,
Hay que tener en cuenta aquí que los pro- los medios técnicos buscarían una articulación
cesos de adopción dan cuenta del “ser” social e de distancias largas en tiempos cortos, mientras
individual y siempre siguen una cadena protési- que los dispositivos simbólicos funcionarían en
ca (soportes, dispositivos, vehículos, semiosis la cultura como una cobertura de tiempos largos
general). La cultura así crea, en tanto sistema, en espacios cortos.
al sujeto que se define desde ella, básicamente
porque desde las estrategias de difusión se orga- Por lo anterior se requieren los dispositi-
nizan relatos y narraciones remitidas al origen, vos de transmisión: escuelas, iglesias o museos,
dentro de una logística perfectamente contro- por ejemplo, en tanto espacios de contracción
lada que afianza los lazos desde la producción temporal de la experiencia colectiva, habilitan
sistemática de símbolos, esto es, de signos ge- la reunión (simbolein) según una historia pro-
nerales y abstractos, desligados de la materia y pia: los tiempos no vividos pero cohesionado-
elevados a la trascendencia. res. Son espacios cortos que conectan tempo-
ralidades extensas, a partir de la fabricación
Stiegler llama a la forma de articulación ritual de momentos memorables, compartiendo
epifilogenética un proceso de “retención tercia- mensajes de “otros mundos” a testigos distantes
ria” (así complementa la propuesta de Husserl en el tiempo.
–quien a su vez se apoya en Kant– acerca de las
retenciones primaria y secundaria), y dice que La técnica procura sincronía, estandariza-
esta forma ción perceptiva y su condición es la velocidad,
son los tiempos cortos en distancias largas, la
[…] la realidad/facticidad de la epifilogénesis,
precisión, la practicidad, en ella no hay momen-
es decir, del proceso de adopción en tanto que
modo de vida del “ente que somos nosotros
tos memorables sino una memoria momentánea
mismos”. Modo de vida o existencialidad en y pasajera; la cultura, por su parte, es diacró-
la adopción de sentido de que, al deber adop- nica y conservadora. Mientras la técnica tien-
tar sin cesar nuevas prótesis, ya que el me- de a la innovación, la cultura a la repetición;
dio retencional/técnico es también el de una mientras la técnica busca uniformidad, la cul-
incesante inventividad, la retención terciaria tura diversidad –diferenciación identitaria–; si
es la adopción de nuevos modos de vida en- la técnica globaliza, la cultura fronteriza; si la
gendrados por estos cambios técnicos y a la técnica funciona según el estándar, la cultura
vez la adopción de retenciones de un pasado
demuestra lo incompatible; la técnica es pro-
colectivo que no ha sido vivido que las próte-
sis técnicas hacen accesibles y que permiten
gresista y progresiva, la cultura conservadora
los injertos, migraciones, mezclas y fusiones y regresiva; en la técnica vemos sistemas de
(Stiegler, 2004a, p. 93). objetos –entendidos como entes inorgánicos
organizados (Simondon, 2008)–, en la cultura
De aquí que, en tanto técnica de la memo- observamos sistemas de comportamientos (que
ria colectiva, la cultura debe enfrentarse a las a su vez integran los sistemas de objetos en un

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222 Juan Diego Parra Valencia

movimiento de doble articulación donde en tan- objetos un alma y una existencia separada, au-
to comportamientos también son generados por tónoma que el confiere el uso de sentimientos e
exteriorizaciones funcionales). intenciones contra el hombre (p. 32).

Un sistema técnico está antes que una La hostilidad por la técnica desde la cul-
mnemotecnia, pero es imprescindible que un tura proviene de una distinción gratuita de lo
colectivo se cohesione en torno a un origen me- natural y lo artificial que, por otro lado, sostie-
morable, por lo que se requiere de dispositivos ne las reflexiones filosófico-antropológicas de
de transmisión y soportes de plasmación, en los Rousseau y consecuentes, para quien el hecho
que conste dicho “origen”. Los relatos de ori- técnico nos separa artificiosamente de una cons-
gen y sus derivados en “textos sagrados” son ar- titución estable y completa de autosatisfacción
tificios comunitarios diseñados para que un gru- natural. Pero, como hemos dicho, el proceso de
po social pueda constituirse alrededor de ellos. fabricación transmisible de la cultura, soporta-
En este caso el origen tendrá que ser un invento da en estrategias y logísticas determinadas, se
sobre el cual pueden reconocerse lo constante e constituye por una amnesia programada del sis-
imperecedero y la táctica consiste en gestar un tema técnico donde nace dicha cultura.
olvido programado de tal invención, por lo que
la relación con el pasado se da en términos de La otra cara del “humanismo fácil”
“naturalidad”. culturológico está en la tecnofilia, que veremos
desde dos puntos de vista: la humanización de
La técnica, desde esta perspectiva, luce la técnica y la hipervaloración objetual de los
siempre como el distanciamiento del origen, en artefactos como satisfacción de necesidades
tanto fabrica artefactos de desnaturalización, en vías de un progreso. La ingenuidad de la
de acuerdo con un origen esencial. Es aquí primera perspectiva tecnofílica, es decir, la
donde nace la tecnofobia, y se convierte en humanización de la técnica, radica en conceder
lo que Simondon denomina un “humanismo –como la tecnofobia– un precedente humano al
fácil”, desde el que los actos e instrumentos hecho técnico –cosa que la paleontología se ha
técnicos se presentan como distanciamiento del encargado de desmontar6 y trazar una dinámica
“ser verdadero” y por lo cual son peligrosos de medios y fines, según los cuales hay un valor
para el (auto) reconocimiento de lo humano. de realidad en el uso del artefacto conforme a
unos valores (trascendentales) de acción. Esto
La cultura, desde esta óptica, estaría siendo
es, los objetos pueden usarse para bien o para
atacada permanentemente por la técnica, al
mal, según la voluntad individual del sujeto
atribuirle existencia propia a los artefactos cuya
portador.
evolución implica un desplazamiento constante
de lo humano y una delegación irreversible
de funciones que harán poco a poco que el Es así que los artefactos deberían tener
hombre sea innecesario. Un tema ampliamente un “destino humano” y ellos mismos deberían
abordado por la ciencia ficción, pero que se ser consecuencia de lo humano volitivo. En
funda en la estrategia cultural de borramiento general, este enfoque solo tiene en cuenta las
del origen técnico. Es por esto que la tecnofobia O.M en detrimento de las M.O, por lo cual
es ingenua, como lo dice Simondon (2008): priman las instituciones y los saberes frente a
las constituciones objetuales (entes inorgánicos
organizados). Hay una interioridad superior que
Un hombre cultivado no se permitiría hablar de
objetos o de personajes pintados sobre una tela determina una exterioridad inferior y delegada.
como verdaderas realidades que tienen interio- Así el mundo de las cosas debe obedecer a
ridad, una voluntad buena o mala. Este mismo una libertad del espíritu, por lo que invertir la
hombre habla sin embargo de máquinas que delegación, a saber, dejar que lo delegado, la
amenazan al hombre como si atribuyera a estos técnica, se haga delegador obliga al hombre,

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La cuestión (de la) técnica. Variantes culturales y estéticas 223

el espíritu, a cosificarse, pertenecer al mundo Todo mensaje está inserto en un campo


material inferior y por tanto conminado a la de relaciones en el que lo atraviesan procesos
alienación. El hombre alienado está distante de de simbolización, códigos sociales, dispositivos
sí, por lo que debe recodificar su relación con el de transmisión y soportes retencionales. El ar-
mundo-cosa y así recuperar su esencia. tefacto técnico, así, no aporta un “mensaje” en
tanto medio, a no ser que se inserte en un cam-
El sujeto constituido separadamente (e po de relaciones que lo reconozcan desde ejes
incluso en contra) del objeto establece una dis- de aceptación colectiva, que requieren arduos
tribución radical que coincide con la exaltación procesos de traductibilidad. Ningún artefacto
de la voluntad frente a la objetualidad. De lo se desliga de un mecanismo mnemotécnico que
que se trataría entonces es de recuperar la fun- lo determina. Es cierto que lo técnico precede
cionalidad de los artefactos (en otras palabras, lo mnemotécnico, pero en tanto huellas o mar-
su significado) para que se ajusten a la forma cas –o archiescrituras, en términos de Derridá
(eidos) humana. Es un neoplatonismo disfraza- (1978)– que permiten la reconstrucción (imagi-
do de tolerancia frente al mundo actual. naria) de hechos pasados (no vividos).

Son “tecnólogos” o “culturólogos” que ha- Todo sistema técnico, como hemos
blan de una aceptación del mundo técnico siem- dicho, tiende a la organización (parcial) y dicha
pre y cuando conservemos nuestro “ser” humano tendencia marca ritmos y dinámicas propias.
y la libertad volitiva. Son tecnófilos con fondo La escritura alfabética, por ejemplo, encontró
tecnófobo, que se basan en un argumento débil estabilidad cuando definió los intereses del poder
y gratuito del origen, que no asumen la técnica teológico-político, así como los sistemas de
como sistema de exteriorizaciones funcionales información hallaron un eje (inestable, más que
sino como colección objetual de instrumentos el alfabético, claro está) en la conformación de
útiles, y perpetúan la batalla ancestral del sujeto la industrialización y la economía. La tecnofilia
contra el objeto, del espíritu contra la materia, de atada al mecanismo festivo del artefacto olvida
lo superfluo contra lo primordial, de lo fáctico y que este está inserto en un campo de relaciones
ficticio contra lo verdadero. y que no surge por generación espontánea. El
tecnófilo de este tipo se entrega por completo
La otra tecnofilia consiste en la hiperva- a la velocidad tecnológica persiguiendo los
loración objetual de los artefactos como satis- artefactos de manera frenética y nerviosa, como
facción de necesidades en vías de un progreso. el perro al que se le lanza la pelota, sin tener
El tecnófilo de este tipo se convierte en un acu- otro objetivo que traerla para que se la lancen de
mulador de artefactos (datos y hechos) técnicos nuevo. Es una suerte de Sísifo de la frivolidad,
justificado en la idea de “actualidad”. En él hay que se permite hablar de “cultura técnica”,
una celebración permanente de la técnica como como si la característica de la cultura fuera
motor del progreso humano, sin considerar la homologable a la característica de la tecnología,
idea sistémica: un objeto sin mano que lo use en tanto pueda fundirse la criteriología de la
es solo un campo virtual de acciones, una cu- comunicación con la de la transmisión, como si
riosidad de exhibición, que da cuenta de formas se necesitaran de los mismos mecanismos o no
de hacer, pero sin un real “modo de existencia”. hubiera distinción alguna, por lo que habría que
Al determinarse por lo “actual” este tecnófilo dejar de hablar de una de ellas.
se descontextualiza y pretende, como Marshall
McLuhan (1996), que “el medio es el mensa- Este tecnófilo pretende unir lo que antes
je”, como si el artefacto pudiera vivir sin toda la estaba separado, pero de manera superficial
estrategia y logística que fija su difusión, adop- y ciertamente forzosa, prolongando el eterno
ción y transmisión. malentendido de lo volitivo y lo instrumental,

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cuando de lo que se trata es de establecer blo- Heidegger y Simondon


ques de regularidad y conformación en el con-
tinuum vital donde se producen las alianzas, los Hemos hablado de sistemas técnicos, de
convenios y los cruces entre entidades. procesosdeexteriorizaciónfuncionalydefunciones
organizativas de la materia (y de materialización
Simondon dice que lo técnico varía de de las organizaciones) y de virtualización. Para
acuerdo con los tipos de relación, y una de esas ello nos apoyamos permanentemente en André
variantes se da en la festividad tecnofílica del Leroi-Gourhan, Bernard Stiegler, Régis Debray,
hecho técnico, que celebra la superación de Pierre Lévy y Félix Duque. Creemos conveniente
problemas frente al fondo retráctil y hostil de la detenernos un poco en dos pensadores que
naturaleza, por lo que dicha festividad no deja cierta ligereza interpretativa ha definido como
de perpetuar el nexo heideggeriano de medios expresiones de la tecnofobia y la tecnofilia, a
y fines. El optimismo coincide con el afán de saber, y respectivamente, Martin Heidegger y
optimización y el decurso energético se dirige Gilbert Simondon. Ni Heidegger es tecnófobo,
sin contemplaciones hacia el perfeccionamiento propiamente, aunque invite a seguir rutas de
artefactual, cosa que denuncian los apocalípticos “bosque”, ni Simondon es un tecnófilo porque
de la cultura como la alienación de la razón plantea una reivindicación del hecho técnico a
instrumental. partir de una base filosófica.

Esto quiere decir que el festejo de la Hay un contexto claro para las reflexio-
técnica sigue partiendo del principio elemental nes de ambos: la segunda posguerra y la esce-
del hombre como centro de la tecnicidad, en tanto nificación de la catástrofe, merced al desarrollo
esta soluciona problemas prácticos humanos y tecnológico. Dos posturas intelectuales dirigirán
lo dota de corazas instrumentales en pos de una el debate: o el hombre, desde el “olvido de sí”
cualificación vital. El punto de partida, como en ha perdido su condición de existencia debido a
la tecnofobia, es la esencialidad, solo que ubican la tecnicidad y se ha encargado de ofender a (y
al instrumento separado de la red de relaciones y disponer de) la tierra, por lo que su relación con
obvian las condiciones propias de la solidaridad ella estaría totalmente viciada; o, la realidad tec-
interna de los elementos análogos. Las razones nomaquínica delimita un tipo de hombre ya no
para celebrar no sobran después de todo, como concordante con las realidades precedentes a la
lo presentaría de manera lúcida Paul Virilio en industrialización y la fabricación ampliada de in-
sus análisis sobre el accidente, entendido como dividuos técnicos en los cuales el sujeto deja de
un milagro al revés: ser simple portador y activador de instrumentos.

El accidente es un milagro invertido, un mila-


Es decir, se trata de volver a “sí”, recupe-
gro secular, una revelación. Cuando se inven-
ta un barco, se inventa también el naufragio;
rando el esfuerzo humano como centro del he-
al inventar el aeroplano, se inventa también el cho técnico (Heidegger, 1994) o de reconocerse
accidente aéreo; cuando se inventa la electri- como una diferencia (en el sentido derridiano:
cidad, se inventa también la electrocución… como lo que difiere con lo que se difiere) en la
cada tecnología implica su propia negativi- que el origen no es ya un verdadero problema,
dad, inventada al mismo tiempo que el pro- y sí el proceso de individuación y concretiza-
greso tecnológico (Virilio, 2009, p. 89). ción, donde se resuelven tensiones existenciales
(Simondon, 2009). Lo propiamente óntico en
El accidente es constitutivo de la invención ambos plantea problemas que van mucho más
y el más grande optimismo tecnológico se ve allá de la tecnofobia o la tecnofilia, que serían
siempre regulado por la aparición redentora del discursos simplistas frente a la concepción de
azar primigenio. los modos de existencia.

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La cuestión (de la) técnica. Variantes culturales y estéticas 225

La hostilidad frente al hecho técnico que mismo del espaciamiento. En este caso, técnica
puede leerse en Heidegger (1994) no se sujeta, sería el proceso de aperturidades, la sucesión de
en principio, a la consideración de un origen actos de desocultamiento, una historia especial
humano incuestionable (como ocurre con la de “abrir espacios”, como dice Duque (2001).
filosofía en general y la antropología filosófica
desde su traducción de la antitética clásica), sino Así, lo que entendemos por “espacio” es
a un tipo de vínculo que se tiene con la tierra y el un producto técnico y quien se encarga es un
cielo que se altera cuando no puede reconocerse technités (un espaciador), aquel que da lugar,
la función de articulador (espaciamiento) del permite el encuentro entre Tierra y Hombre.
hombre. Heidegger plantea que el acto humano Esta idea anula la diferencia naturaleza/artifi-
de herausforderung, provocación, se aplica cio y presenta una condición de existencia rela-
sobre la tierra para obligarla a mostrarse según cional a través de la cual se accede a la verdad
condiciones de constatación y cálculo, y con esto (aletheia). Heidegger (1994) señala que esta
se la violenta y constriñe sin “dejar que sea”, por relación ha ocurrido muy pocas veces y de ahí
lo tanto, la provocación lleva necesariamente al su hostilidad frente a las formas de entender lo
disponer o encargar (bestellen) de la tierra. Así técnico en la realidad industrial, donde no se
el hombre controla, calcula y determina la tierra, cuenta con la Tierra y se abusa de ella como
convirtiéndola en fondo disponible. El ejemplo fondo disponible.
clásico, que Heidegger (1994) refiere, es el del
puente y la hidroeléctrica: el puente deja que La técnica industrial impide la existencia
el río sea, y se articula con él desde su fluir, del technités (de hecho su principal rasgo es la
respetándolo y co-laborando desde las orillas, estandarización maquínica del saber-hacer y
la hidroeléctrica, por su parte, hace del río un por ende, el remplazo de capital humano tra-
fondo de disposición y regula, canaliza y dirige bajador permanente) y no posibilita la aletheia,
el torrente hacia un fin artificial, impidiéndole siendo amenaza permanente y llevando al ries-
ser lo que es. Al disponer de la tierra de esta go de perder por completo el acceso al desvela-
manera la técnica interviene de forma agresiva miento de lo originario. Heidegger afirma que
y abusa hasta el agotamiento de ese fondo la época industrial es una época oscura en la
disponible, dado lo cual habrá una necesidad cual la naturaleza (se) esconde (en) su esencia.
cada vez mayor de técnica. La alternativa que el pensador alemán propone
es el “desasimiento de las cosas”: dejar que los
La técnica es autorreferencial: el hombre objetos técnicos recuperen su función instru-
esclaviza la tierra al hacerla un fondo disponible, mental, para que el hombre pueda recuperar su
desafiándola, y a la vez se esclaviza a sí mismo centro existencial.
al depender totalmente de su labor técnica
para mantener el estado de cosas. Así pues, el Este technités heideggeriano es bastante
problema latente de la cuestión técnica es que se similar al poietés aristotélico, con lo cual po-
pierde de vista la verdadera relación del hombre demos entender cómo algunas décadas antes,
con la tierra, según Heidegger (1994), pues no la imagen del “instaurador de discursos” de-
ha existido alguna vez un Hombre (en cuanto terminó su exaltación de la tierra originaria y
tal), ni una Tierra como materia prima de uso el pueblo primigenio, en la ruta del bosque na-
y usurpación, sino una relación entre ambos, cionalista que trajo sus muy lamentables rela-
que es anterior y los codefine. Tal relación se da ciones políticas. Hay un comentario preciso y
en el acto de espaciar, es decir, sacar a la luz, lúcido de Félix Duque al respecto de la relación
hacer visible. Es aquí que se explica la aletheia técnica con el origen que podemos aplicar a la
griega, el desocultamiento, la aperturidad, justo reflexión sobre la imprudencia heideggeriana
donde debería ubicarse la técnica, como el acto en mención. Duque (2001) dice que la técnica

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226 Juan Diego Parra Valencia

se establece a partir de estrategias colectivas y cia tanto como los hombres, y de hecho copro-
comunitarias, por un lado y que la técnica, en ducen la existencia. Acudimos aquí de nuevo a
tanto acto espaciador trae consigo, necesaria- la idea de sistema técnico. Para Simondon hay
mente, violencia y exclusión: que precisar los roles dentro de la dramaturgia
técnica según tres entidades: la de los elemen-
La Técnica, como hemos visto, es la colabora- tos técnicos (instrumentos, herramientas, útiles
ción –siempre discorde y en desequilibrio– en- usados por el cuerpo humano), la de los indivi-
tre el hombre (no solo viator, sino instaurador duos técnicos (máquinas activas que relevan la
de vías, de vanos y vacíos) y la tierra (en cuanto fuerza humana) y la de los conjuntos técnicos
cierre profundo y retráctil de todo camino). Se-
(campos interactivos donde se relacionan los
gún esto, la Técnica no es ni ha sido nunca un
mero “habérselas” con la Naturaleza (más bien
elementos técnicos con los individuos técnicos,
es ella, la Técnica, la que engendra eso que lla- es decir, las fábricas, los talleres, etc.).
mamos “Naturaleza”: a parte ante, fondo de
provisión –lo determinable, en relación con las De acuerdo con esto, el panorama que en-
necesidades abiertas por el hombre–; a parte contramos en la sociedad industrial es la dele-
post, cúmulo de desechos –lo indisponible, en gación de los esfuerzos a los conjuntos técnicos
relación con la cerrazón de la tierra–). Desde su y la concentración en el perfeccionamiento de
inicio, la Técnica se ha configurado como un
los elementos técnicos. El hombre no es más
ejercicio de poder y dominación sobre un terri-
centro de la tecnicidad y este proceso ha de re-
torio por parte de un grupo que, solo por tener
conciencia de esa actividad y reflexionar sobre conocerse como irreversible, tratar de reivindi-
ella, merece ser considerado como humano. car lo humano del origen frente a la perversión
Ahora bien, esta jurisdicción que abre lugares técnica es lo que Simondon (2008) denomina el
y coloca las cosas en su sitio implica necesaria- “humanismo fácil”. Se trata, para él, de enten-
mente la concentración y la distribución regla- der un campo de relaciones abiertas en las que
da de la violencia, no sobre la tierra, sino sobre la propia constitución de lo humano se justifica
los habitantes del territorio (ad intra) y sobre no solo por su relación con los instrumentos,
pueblos extranjeros (ad extra), poseedores de sino por la interactividad constante con indivi-
las materias primas necesarias para el avance
duos técnicos maquínicos en contextos regula-
técnico del grupo o que, a la inversa, codician
las materias –y las técnicas– de que este dispo- dos y programáticos de tecnicidad.
ne (pp. 18-19).
El pensador francés propone pensar el
No hay pues aperturidad sin la concepto de individuación por encima de una
inauguración de la violencia: el ojo que ve el base u origen “individual” en la relación con
claro es antecedido por la mano que abrió el el mundo. Lo singular se produce como una
espacio visto, por lo que el origen se funda concretización de un proceso de articulaciones
en la violencia y recuperarlo es también un en el que las tendencias de individuación se
acto violento de exclusiones, usurpaciones y coordinan con metaestabilidades de lo intensivo
afrentas. La técnica no se debe analizar in situ, energético y los procesos de interacción se logran
por supuesto, y tampoco como acto desprovisto por transducciones, o sea encadenamientos
de intereses políticos, y este lapsus histórico operacionales de la individuación.
insertó a Heidegger en el contexto nazi.
Un ejemplo clásico que toman Deleuze y
El caso de Simondon presenta otro mun- Parnet (2004) de Spinoza nos permite acceder un
do, totalmente distante a la restitución del hom- poco más a este universo simondoniano: un ca-
bre como centro de la tecnicidad que propon- ballo de labor tiene mayor relación con un buey
dría Heidegger. Simondon (2008) plantea que que con un caballo de carreras. De lo que se tra-
los objetos técnicos tienen un modo de existen- ta es de reconocer campos intensivos de vínculo

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La cuestión (de la) técnica. Variantes culturales y estéticas 227

que determinan procesos funcionales, de acuer- Gourhan y Bernard Stiegler. La técnica es una
do con constantes afectivas y perceptivas. El ser continuación de la vida por medios no biológicos
individuado se caracteriza por cargas de potencia y los procesos de adopción dependen de
desde las que se distribuyen las adecuaciones de logísticas delimitadas en las que se identifican
concretización (tensiones orientadas) en un cam- empatías o antipatías (entendiéndolas desde el
po preindividual de metaestabilidad. Por esto la pathos), según grados de memoria compartida
estirpe del caballo de labor, según sus prácticas, (localizada en soportes de retención terciaria).
dinámicas y procesos, lo cargan de afectos y po- Un animal y un hombre también guardan
tencias más propias del buey que del caballo que un vínculo mnemónico que permite que sus
corre. Así mismo, las relaciones de un hombre relaciones sean más o menos cercanas, así
con un animal no se miden por una distribución mismo, las características de conformación en
esencial previa, sino por las diferencias de inten- tanto “especie” se deben a grados de intensidad
sidad y devenires específicos. en tensiones que obligan a resolver problemas
de una u otra manera. No habría una distancia
No hay un ser individuado de antemano, él de origen (ontogenética) entre los animales y
es el resultado de sus relaciones, composiciones los hombres, se trata todo de cruzar umbrales en
y hábitos, y su concreción depende de los grados la tendencia hacia cierto tipo de organizaciones.
de estabilidad que se consigan en los procesos
de liberación funcional. El individuo entendido Lo que se define como individuación sería
clásicamente es una categoría abstracta que la resolución procesal de problemas concretos
define unos rasgos de representación, pero para en un campo de relaciones dispares, donde el
Simondon eso nunca puede ser un punto de individuo es a la vez resultado y entorno de
partida para comprender su estatuto ontológico. individuación. Lo que se comprende como
Lo que se entiende como “humano” debe metaestabilidad es el proceso de lentificación o
asumirse según las formas de relación con otros retardo del movimiento constante para dar una
modos de existencia. Así, el objeto técnico está estabilidad parcial. Así funcionaría la cultura,
integrado en el campo de relaciones y no es en tanto mnemotecnia de rasgos distintivos,
solamente un útil o herramienta y el hombre apoyada en estrategias y logísticas particulares.
no es un centro de tecnicidad sino un elemento
de integración especial en el sistema técnico, La vida funciona así mismo, según len-
donde toda estabilidad se debe tomar como tificaciones (lo que entenderíamos como géne-
parcial. Es cierto, por demás, que los procesos ros y especies) que garantizan acoplamientos.
tienden a la estabilidad, es decir, a un tipo de Se trata de discernir las relaciones y los grados
organización concreta que regula las relaciones, de intensidad de ellas: alianzas, cruces, pactos,
y es por esto que Simondon (2008) dice que devenires. Lo natural y lo artificial no son ejes
de clasificación, no hay linajes o filiaciones bio-
[…] la máquina, obra de organización, de in- lógicas que constituyan el ser del mundo. Y esto
formación es, como la vida y con la vida, lo mismo se aplica a la realidad maquínica e in-
que se opone al desorden, al nivelamiento de dustrial, tal como lo explica Simondon (2008):
toda cosa que tienda a privar al universo de
los poderes de cambio. La máquina es aquello La presencia del hombre en las máquinas es
por medio de lo cual el hombre se opone a la una invención perpetuada. Lo que reside en
muerte del universo; hace más lenta, como la las máquinas es la realidad humana, el ges-
vida, la degradación de la energía, y se con- to humano fijado y cristalizado en estructu-
vierte en estabilizadora del mundo (p. 38). ras que funcionan. Estas estructuras tienen la
necesidad de ser sostenidas en el transcurso
Reconocemos aquí las resonancias entre de su funcionamiento, y la mayor perfección
el pensamiento de Simondon y el de Leroi- coincide con la mayor apertura, con la mayor

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228 Juan Diego Parra Valencia

libertad de funcionamiento. Las calculadoras técnicas en tanto que estas hacen sistema: la
modernas no son puros autómatas, son seres tecnología es entonces el discurso sobre la
técnicos que, por sobre sus automatismos de evolución de ese sistema (p. 146).
adición (o de decisión por funcionamiento de
basculadores elementales), poseen vastísi- Técnica y estética
mas posibilidades de conmutación de circui-
tos, que permiten codificar el funcionamien-
to de la máquina restringiendo su margen de
Si hemos propuesto el problema de la
indeterminación. Gracias a este margen pri- técnica como una condición de la antropogénesis
mitivo de indeterminación, la máquina mis- y además como un sistema de exteriorizaciones
ma puede extraer raíces cúbicas o traducir funcionales que hace viable la prolongación
un texto simple, compuesto de un pequeño de la vida por medios no biológicos, en el
número de palabras y de giros, de una lengua sentido de que mantiene indefectiblemente un
a otra (p. 34). nexo activo con el programa de resistencia al
caos, no podemos obviar la circunstancia de la
Lo vivo, como dice el propio Simondon, estesia dentro de este campo relacional. Para
vive en su propio límite, procesalmente, y hacerlo debemos retomar algunos elementos
adquiere niveles de estabilización parcial. Lo tratados aquí sobre el concepto de técnica –
que nos desorienta actualmente es la velocidad remitido al saber-hacer– y su equivocidad
con la que cambian los ritmos y al tiempo la etimológica luego de las adaptaciones latinas al
imposibilidad de adecuarse o adoptar nuevas ars y después de la configuración de un campo
condiciones, pero es allí donde está la clave específico con destino al análisis de lo bello,
reflexiva de la acción. Si todo consiste en alianzas denominado estética.
y procesos de conformación conveniente,
la técnica dispone que esas alianzas puedan No es momento ahora de recorrer el
formalizarse, y es esto lo que ocurre con la devenir estético, su crisis en tanto institución
cultura en tanto técnica de la memoria colectiva arte, y su reconfiguración dentro de nuevos
que remite a pasados no vividos, en un campo campos de artisticidad que extienden lo estésico
amplio preindividual de metaestabilidad. a dimensiones antes insospechadas. Lo que
nos interesa es reconocer que las condiciones
El hombre, entonces, no es el núcleo de lo simbólico están atadas a la capacidad
instrumentalizador del mundo, sino un mediador virtualizante de las acciones prácticas, es decir,
o modulador de las relaciones entre elementos, que el principio de toda estética es funcional.
individuos y conjuntos técnicos. El campo
de relaciones tecnológico sería, entonces, un La culturología incluye la estética en su
centro momentáneo de diferencias articuladas campo de estudio y de forma bastante gratuita el
dentro de un sistema de autorregulaciones concepto se integra en la producción intelectual
parciales. La tecnología propiamente dicha sería humana y aún hoy algunos tecnólogos (o
el estudio de las relaciones entre elementos, tecnologistas) fijan como un “saber menor”
individuos y conjuntos técnicos en función de y desde todo punto de vista prescindible, el
un sistema abierto de ensamblaje, que se rige encuentro de lo estético con lo técnico: “es
por metaestabilidades. En esta misma línea importante que funcione y no que sea bello”,
Stiegler (2002) define la tecnología como dicen sin el mínimo asomo de vergüenza,
como si lo estético se planteara desde un
[…] el discurso que describe y explica las
sucedáneo decorativo de la artefactualidad.
evolución de los procedimientos y de las téc-
La funcionalidad es estésica, pues el campo
nicas especializadas, de las artes y de los ofi-
cios, sea sobre un cierto tipo de procedimien- de relaciones donde se resuelve lo humano
tos y de técnicas, sea sobre el conjunto de la consiste en exteriorizaciones funcionales que

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La cuestión (de la) técnica. Variantes culturales y estéticas 229

fomentan un campo de estabilidades, un corpus, fondos fisiológicos y funcionales, es indispen-


que enmarca el socius y el simbolein. sable partir de los fondos, únicos en ser con-
firmados paleontológicamente, si se quiere
apreciar el paso a las formas anteriores y, so-
El culturólogo en general recoge datos
bre todo, de lo arcaico que pueda permanecer
de la técnica sin considerarla realmente como en ellas todavía. Las tendencias del arte abs-
un factor de problematización, la asume en sí tracto actual serían incomprensibles, en tanto
misma como un escenario de resoluciones y no que retorno a las fuentes, si esas fuentes no
como un campo de problemas. La técnica, como estuvieran elucidadas (pp. 268-269).
tal no soluciona, sino que problematiza, como
dice Lévy (1999), con respecto a la invención Esto equivale a decir, o que lo bello no se
(citado más atrás). restringe a la armonía formal (en consonancia
con el eidos aristotélico) o que lo bello no es
La estética se encuentra en el eje mismo categoría real de evaluación, más que como
de la invención y se revela como estertor identi- convención de época; por ende, lo bello no es
tario, en términos de “estilo” de los colectivos y solamente lo “artístico”. De tal suerte que lo
las épocas. Leroi-Gourhan (1971) asegura que: categorial y criteriológico de la estética debe
expandirse hacia percepciones no conectadas
La función particularizante de la estética se tradicionalmente con la intelectualidad (como
inserta en una base de prácticas maquinales, el gusto, el olfato o el tacto).
ligadas en su profundidad a la vez con el apa-
rato fisiológico y con el aparato social. Una
Cuando Picasso vio por primera vez las
parte importante de la estética se relaciona
con la humanización de comportamientos co-
pinturas de Altamira dijo: “después de Altamira
munes al hombre y a los animales, tales como todo es decadencia”, y tuvo razón en cuanto a
el sentido de la comodidad o de la incomo- que tal descubrimiento, y sus consecuentes con-
didad, el condicionamiento visual, auditivo, firmaciones paleoantropológicas, desplazaba el
olfativo, y a la intelectualización a través de límite de conformación de la artisticidad hacia
los símbolos y de los hechos biológicos de co- la prehistoria, definiendo rasgos de representa-
hesión con el medio natural y social (p. 267). ción y precisión tanto narrativa como descripti-
va, de acuerdo con dimensiones de abstracción
Es precisamente en este eje estético en el y cualificación inaudita en el uso tanto instru-
que se ordenan las sensaciones (la aisthesis) y mental como matérico.
refieren lo emocional e intelectual, según lo que
el paleontólogo llama “sensibilidad visceral y El primitivismo de las vanguardias en
muscular profunda, sensibilidad dérmica, en los las artes del siglo XX se corresponde con
sentidos olfato-gustativo, auditivo y visual”. Es esta necesidad de recuperar la expresividad
allí donde se introduce la posibilidad de un tejido ya expuesta en los pintores (magos, brujos,
social y es su representación característica. Así hechiceros, sacerdotes) de la prehistoria. Los
como Simondon (2008) denomina el campo de discursos sobre estética, de Kant a Hegel,
lo estético como un derivado de la resistencia hasta el propio Nietzsche, y la historicidad
colectiva al olvido de la época mágico-religiosa posterior (teniendo en cuenta que el fenómeno
en la que lo técnico y lo místico no estaban griego se estructura en ausencia de cualquier
separados, pues ambos permitían el religare y discurso estético) no podían establecerse desde
la comunión, Leroi-Gourhan (1971) dirá que los hallazgos y análisis paleontológicos, por
lo tanto se sostenían en bases filosóficas de la
[…] si es posible admitir, a nivel del homo relación sujeto-objeto, que es la que vendrá a
sapiens un cierto vertimiento de los valores derrumbarse posteriormente en la concepción
estéticos desde la cumbre figurativa hacia los de una estética en sentido expandido.

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230 Juan Diego Parra Valencia

La exploración de los “estratos zoológi- Conclusión


cos” de nuestra constitución estética es perfec-
tamente explicada por Leroi-Gourhan (1971), La cuestión (de la) técnica se extiende
cuando declara que la biología está inserta en hacia territorios que exceden la noción del
los mecanismos comportamentales de cualquier hombre como centro activo de la producción
especie, de lo cual no está exento el hombre, de lo real. En cambio de ser centro se deriva
por supuesto, atado como está a la urgencia ali- que ensancha los límites del ser-propio. La
mentaria y reproductiva y que ese es, precisa- técnica hace lo humano desde una estrategia
mente, el sustrato del comportamiento estético, de “borramiento” del origen funcional, pues
de tal suerte que, el hombre es el resultado de sus relaciones
con el campo artefactual que induce su
Exactamente como se ve en las técni- comportamiento. Así como el objeto técnico
cas, que hechos profundamente insertados en concretiza un acto y virtualiza una acción, el
lo zoológico se desprenden humanamente en hombre es a la vez una articulación funcional
el curso de nuestra evolución, así como en el que resuelve problemas específicos, y un
lenguaje se vuelve a encontrar bajo una luz campo problemático que tiende al olvido de sí
reflejada hechos de relación interindividual (por lo que requiere de respuestas funcionales
que se hunden en la masa de las especies vi- cada vez más complejas), conforme desarrolla
vientes, ¿puede uno buscar en la percepción estructuras de funcionamiento liberadas de
y la creación de símbolos rítmicos una fuente las acciones prácticas. En el presente artículo
escondida en el mundo animal y que ofrez- se quiso explorar esta articulación del hombre
ca, en el momento de su emergencia al nivel con la técnica, para escenificar un campo
humano, los mismos caracteres que los de problemático desde el cual pensar los valores
la técnica y del lenguaje? En otras palabras, de lo simbólico y lo estético –aparentemente
puesto que al nivel humano, la función téc- desligados de la cuestión (de la) técnica–.
nica se exterioriza en el útil amovible y que
el objeto percibido se torna también exterior Notas
a través de un símbolo verbal, el movimien-
to de todas sus formas visuales, auditivas y 1
Como veremos, el sentido del “origen”
motoras, se liberaría también y entraría en el establece un campo semántico fundamental
mismo ciclo de evolución (p. 270). para comprender ciertas posiciones acerca de la
técnica y sus relaciones en la configuración de
Lo estético, pues, no emerge con indepen- lo humano.
dencia del hecho técnico, sino que se establece
por él. El campo de comprensión de lo sensible 2
Es por esto que Platón odiaba a los pin-
se fija por la regulación programática de espa- tores y poetas (fingidores de la palabra verdade-
cios de percepción ajustados a discursos y cam- ra) tanto como a los sofistas.
pos de visibilidad. La escultórica, el cuadro, el
pincel, el tubo, la fotografía, el cine, la insta- 3
Como las ofrecidas en buena medida por
lación… toda expresión requiere de formaliza- Bourdieu, Baudrillard, Lipovetsky y Bauman,
ciones funcionales atadas a materias de expre- entre otros.
sión, y esta configuración matérica incrementa
valores simbólicos que logran espiritualizar el 4
Es importante reconocer el carácter
valor de lo humano. La estesia es tecnificante funcional integrado en la producción económi-
y la técnica es estetizante, en la medida en que ca desde las nociones técnicas y tecnológicas,
crean escenarios de percepción expandiendo el que garantizan un estadio de valores culturales
sentido de lo real. atados al consumo. En esta línea, el valor de la

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La cuestión (de la) técnica. Variantes culturales y estéticas 231

producción alienante desde las formas de con- Duque, F. (2001). Arte público y espacio políti-
sumo, brinda un escenario perfecto para la sata- co. Madrid: Akal.
nización de lo técnico confundido con las adop-
ciones económicas del mercado y del capital. Heidegger, M. (1951). El ser y el tiempo. México:
Fondo de Cultura Económica.
5
El tecnosistema es realmente un ecosis-
tema, si nos acogemos al rigor etimológico que Heidegger, M. (1993). Introducción a la metafí-
ayuda a ver en el oikos, no una remisión a lo sica. Barcelona: Gedisa.
“natural”, sino a la integración funcional de las
relaciones que permiten un hábitat y desde el Heidegger, M. (1994). Conferencias y artícu-
cual se derivan comportamientos (ethos) y vec- los. Barcelona: Serbal.
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