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EJE ESTRATÉGICO 2:

1.1 ASEGURAMIENTO EN SALUD

Uno de los problemas del acceso a la salud es el alcance de los seguros de salud, el cual es
relativamente limitado, incluso para personas con empleo.

Acceso a seguro de salud a nivel del total de población comparando el primer trimestre 2017 y 2018
2. SEGURIDAD ALIMENTARIA

El déficit calórico, se obtienen comparando el consumo de calorías adquiridas mediante compra,


autoconsumo, pago en especies, transferencia
de instituciones públicas y privadas; con los
requerimientos calóricos de cada individuo de acuerdo con el sexo, edad, nivel de actividad física y a nivel de
hogar por hogar.
El Objetivo 2 busca que todas las personas deberían tener acceso a suficiente alimento nutritivo, lo que
requiere la extensa promoción de la agricultura sostenible, duplicar la productiviad agrícola, aumentar
las inversiones y contar con mercado de alimentos que funcionen adecuadamente
Cabe señalar que las principales fuentes de energía y proteína son el arroz y el trigo que, junto a otros
granos, mantienen altos niveles de dependencia alimentaria y generan vul- nerabilidad en la
producción de alimentos proteicos de origen animal. Por otro lado, de la enorme riqueza pesquera
marina, la oferta de productos hidrobiológicos destinados al consumo humano directo representa
apenas el 7% del total de los recursos pesqueros extraídos, y aporta solamente el 10% de las proteínas
totales que consume la población peruana.

El problema de la inseguridad alimentaria se agrava por la inequitativa distribución del ingreso, que
acentúa el desigual acceso a los alimentos y afecta sobre todo a las pobla- ciones en situación de
pobreza extrema que habitan mayormente en las áreas rurales.

El mayor crecimiento relativo de las exportaciones en los últimos años y el saldo favo- rable en la
balanza comercial, junto con el mayor dinamismo de la demanda interna, se expresaron en un mayor
volumen en la importación de alimentos, lo que incrementó su oferta interna.

En el ámbito mundial, el incremento de la demanda de alimentos en Asia (China e India), el uso de


cultivos para biocombustibles (lo que disminuye la producción de alimentos) y el alza de los
combustibles han elevado en gran medida los precios de los productos alimenticios.

Tales fenómenos han tenido cierta incidencia en el mercado agrario peruano, pues se han
incrementado los precios de algunos productos (arroz, maíz, trigo, entre otros), y causado
preocupación por la posibilidad de que se presenten problemas de abasteci- miento interno y se afecte
la seguridad alimentaria del país.

Desde el año 2004, se ha registrado un descenso de la dependencia alimentaria del país en alimentos
principales como la carne de vacuno, el arroz pilado y la azúcar blanca, mientras se incrementó
ligeramente en el caso de la carne de ave, el maíz amarillo duro y la soya en grano. En el caso de trigo
el descenso fue mínimo.
Otro aspecto importante de la seguridad alimentaria es el acceso físico a los alimentos de parte de
aquellas familias dedicadas a las actividades agropecuarias que destinan el 60% de su producción al
autoconsumo.32 Los cultivos de importancia para el autoconsumo de los agricultores de subsistencia
son: cebada grano, maíz amiláceo, haba grano seco, oca, trigo, papa, maíz choclo y yuca, entre otros.
Para el año 2009, la producción de estos cultivos experimentó un incremento variado. Se observa una
tendencia creciente en la producción de cultivos andinos y andinizados, lo que tiene un impacto
significativo en la disponibilidad alimentaria de las familias campesinas dedicadas a la agricultura
de subsistencia.

2.1 Desnutrición crónica

Uno de los principales males sociales en el Perú es la desnutrición crónica, que aún afecta a un
importante porcentaje de los niños menores de 5 años.
La Desnutrición Crónica Infantil (DCI) es el estado por el cual una niña o un niño presentan retardo
en su crecimiento de talla para su edad. En el Perú, según el patrón OMS, la prevalencia de DCI en
menores de cinco años ha disminuido de 28.0%, en el 2007, a 13.1%, en el 2016.

Según la residencia, en el año 2016, la mayor proporción de DCI en menores de 5 años se encuentra
en las áreas rurales, con un 26.5%, mientras que en las urbanas es de 7.9%. Esta proporción también
ha mostrado una tendencia de reducción continua desde el año 2007.

A nivel departamental, en Huancavelica se puede observar que tres de cada diez niñas y
niños menores de 5 años fueron afectados con DCI, en el año 2016, y aunque representa
la más alta proporción de desnutrición entre los departamentos del Perú, también
muestra en el tiempo una tendencia de mayor reducción, entre los años 2007 y 2012.
Los departamentos con la menor proporción de DCI, en menores de 5 años, durante el
año 2016, fueron Tacna, Moquegua y la provincia de Lima (2.3%, 4.5% y 4.9%,
respectivamente).

En algunos departamentos del país se aprecia una tendencia hacia la reducción en más
del 10%, en el año 2016, respecto a lo registrado en el 2007; sin embargo, 14 de las 25
regiones (Huancavelica, Huánuco, Ucayali, Cajamarca, Loreto, Amazonas, Pasco,
Apurímac, Ayacucho, Piura, Junín, Ancash, Cusco y Puno) mantienen prevalencias por
encima del promedio nacional (Gráfico No. 2).
3. SERVICIOS PÚBLICOS AGUA Y DESAGÜE

El agua es una necesidad fundamental de la humanidad. Según Naciones Unidas cada persona en la tierra
requiere al menos 20 a 50 litros de agua potable limpia y segura al día para beber, cocinar y simplemente
mantenerse limpios. Considera el acceso al agua limpia como un derecho básico de la humanidad, y como
un paso esencial hacia un mejor estándar de vida en todo el mundo. Las comunidades carentes de recursos
hídricos, por lo general, son económicamente pobres y sus residentes están atrapados en un círculo vicioso
de pobreza.

A su vez, la Organización Mundial de la Salud (OMS) considera que los sistemas de distribución deben lograr
que el agua apta para consumo humano esté disponible para que las personas no tengan que desplazarse
más de un kilómetro desde el sitio donde utilizarán el agua. Para todas las personas, hay un costo
involucrado en el logro de la distribución de agua hasta sus viviendas o hasta la comunidad.

Perú: Proporción de la población que dispone de agua por red pública, 2008 - 2016

En el año 2016, el 88% de la población peruana accedió a agua para consumo humano mediante red pública.
En comparación con el año 2008 con 72,4% se ha incrementado en 15,6 puntos porcentuales. En 11
departamentos más del 90% de la población accede a agua por red pública.

Población con déficit de cobertura de agua por red pública


Perú: Proporción de la población con acceso a saneamiento por red pública, 2008 - 2016

Entre el 2008 y el 2016, la proporción de la población peruana que accedió a saneamiento mediante red
pública aumentó de 72,6% a 79,1%. Esto significa que 25 millones de peruanos utilizan mejores formas de
eliminación de excretas
Perú: Proporción de la población con acceso a saneamiento por red pública, según departamento, 2016

4. ELECTRICIDAD:
La población peruana con acceso a energía eléctrica ha aumentado de manera sostenida de 81,8% en el año
2007 a 94,5% en el 2016. Para alcanzar el acceso universal a este servicio en el año 2030, falta acceder a este
servicio alrededor de 2 millones de peruanos.
Perú: Proporción de la población que tiene acceso a la electricidad, según departamento, 2016.

Al año 2016, en 19 departamentos más del 90% de la población accede a energía eléctrica por red pública.
La población de los departamentos de Amazonas y Loreto son los que tienen la menor cobertura de este
servicio.
5. Telecomunicaciones

La Encuesta Nacional de Programas Presupuestales, en su módulo de Telecomunicación, investiga


el acceso de los hogares a los diferentes servicios de telecomunicación, así como el uso de estos
servicios por parte de la población 3. Entre los servicios de telecomunicación que se investigan en
este módulo tenemos los servicios de telefonía fija domiciliaria, telefonía pública y telefonía móvil,
en el ámbito rural; igualmente, el servicio de internet a nivel nacional. Además, en este módulo se
intenta conocer si la población del área urbana se encuentra de acuerdo o en desacuerdo con la
instalación de antenas de telefonía móvil en su zona o barrio.

Teléfono fijo domiciliario


Acceso al servicio de telefonía fija domiciliaria En el año 2016, el 1,2% de los hogares del área rural
cuentan con servicio de telefonía fija domiciliaria. En comparación al año 2015, este servicio
disminuyó en 0,2 puntos porcentuales.

Telefonía pública
En esta sección se presenta el porcentaje de la población del área rural que cuenta con el servicio de
telefonía pública en su centro poblado, siempre y cuando en el centro poblado existan las instalaciones
necesarias para brindar este servicio, el cual puede ser a través de teléfonos monederos, tarjeteros o
locutorios. 2.2.1 Acceso al servicio de telefonía pública en su centro poblado Para el año 2016, el
39,1% de la población del área rural cuenta con el servicio de telefonía pública en su centro poblado.
Según regiones naturales, observamos que el mayor porcentaje de población que cuenta con este
servicio en su centro poblado se presenta en la Selva con 52,7%, seguido de la Costa con 38,2% y la
Sierra con 34,8%. En comparación al año 2015, la Sierra mostró una disminución mayor de población
con acceso al servicio de telefonía pública en su centro poblado con un 3,7 puntos porcentuales.
6. VIVIENDA

De acuerdo con el diagnóstico efectuado por el Ministerio de Vivienda, Construcción y


Saneamiento,40 el déficit de viviendas en el país se mide de forma cuantitativa y también cualitativa.
El déficit cuantitativo se refiere al número total de viviendas demandadas menos las ofertadas, y
alcanza las 389 745 viviendas. El déficit cualitativo está formado por la existencia de viviendas cuyas
características físicas o su situación de hacinamiento no satisfacen las condiciones mínimas de
habitabilidad. El déficit cualitativo es de 1 470 947 viviendas. En ese sentido, la problemática de la
vivienda es la siguiente:

Déficit habitacional de 1 860 692 viviendas (1 470 947 cualitativo y 389 745 cuan- titativo);
El 81,6% de las viviendas cuenta con electricidad al 2009;
El 72,6% de las viviendas cuenta con abastecimiento de agua mediante red pública dentro de la
vivienda;
El 56,5% de las viviendas tiene conexión de servicio higiénico mediante red pública y dentro de la
vivienda;
El 41,5% de las viviendas tiene piso de tierra;
El 44,2% de las viviendas tiene paredes de ladrillo o cemento y el 42,1% de adobe, tapia o quincha;
El 31,9% de las viviendas tiene techo de concreto armado, el 35,5% de plancha de calamina, el
14,75% de madera o tejas y el 18,1% de estera, caña o estera con torta de barro, etc.
7. SEGURIDAD CIUDADANA

En el Perú, la inseguridad ciudadana contribuye, junto a otros problemas, a deteriorar la calidad de


vida de las personas. Según información del Ministerio del Interior, la per- cepción de la población
sobre la seguridad ciudadana es negativa: más del 80% de las personas consultadas en una encuesta
respondieron que en sus ciudades el delito había aumentado.42 Las tres formas de delito que la
población asocia con los problemas de seguridad ciudadana son: (i) las violaciones, acosos y abusos
sexuales; (ii) la violencia callejera, el asalto con armas, la venta de drogas; y (iii) los secuestros. Se
reporta, asimismo, que la percepción de inseguridad ciudadana guarda estrecha relación con el
consumo inmoderado de alcohol y de sustancias ilícitas.43

Según los resultados del semestre en análisis, el 11,6% de la población de 15 y más años de edad del área
urbana a nivel nacional, son víctimas de más de un hecho delictivo. Asimismo, se observa que en las ciudades
de 20 mil a más habitantes esta cifra alcanza el 12,8%, mientras que en los centros poblados urbanos entre
2 mil y menos de 20 mil habitantes el 8,1% son víctimas de más de un hecho delictivo. En comparación con
el semestre similar al año anterior, a nivel de ciudades de 20 mil a más habitantes, esta cifra tuvo una
disminución de 2,1 puntos porcentuales, es decir pasó de 14,9% a 12,8%.
de desarrollo productivo, generación de ingresos, desarrollo de capacidades y protección del capital
humano—, priorizando los primeros años de vida y a la madre gestante. La actual política social está
articulada a los Objetivos de Desarrollo del Milenio y se reflejan en las Políticas del Acuerdo
Nacional60 referidas a la equidad y la justicia social. En el marco del Plan Nacional de Lucha Contra
la Pobreza,61 se puso en marcha el Programa de Apoyo Directo a los más Pobres – JUNTOS como
un programa de emergencia bajo la figura de transferencias monetarias condicionadas dirigidas a las
familias más pobres rurales y urbanas, con el compromiso voluntario por parte de estas de acceder a
prestaciones de salud, educación e identidad orientadas a asegurar la salud y nutrición preventiva
materno- infantil, la escolaridad sin deserción, así como el registro e identificación.

Igualmente, en el año 2004 se aprobó la Estrategia Nacional de Desarrollo Rural a fin de impulsar el
desarrollo humano en este ámbito con criterios de sostenibilidad económica, social y ambiental,
equidad y democratización de las decisiones locales,62 teniendo en cuenta que estas áreas presentan
una brecha importante en materia de servicios básicos en comparación con el avance que se registra
en el área urbana.

En el 2007 se aprobaron 12 Políticas Nacionales prioritarias y se diseñó la Estrategia Nacional


CRECER63 como una intervención articulada de las entidades públicas (a nivel de gobierno nacional,
regional y local), las entidades privadas, de la cooperación interna- cional y la sociedad civil que
directa o indirectamente están vinculadas a la lucha contra la pobreza y las exclusiones. Esta estrategia
tiene como ejes el desarrollo de las capaci- dades humanas y el respeto de los derechos humanos; la
promoción de oportunidades y capacidades económicas, y una red de protección social; asimismo,
constituye el Módulo Perú como una herramienta de esta estrategia para el ámbito urbano.

La reforma de los programas sociales busca reducir los niveles de pobreza y pobreza extrema que
afectan especialmente a las zonas rurales a través de la integración y fusión de estos, el
replanteamiento de sus focos y mediciones, el drástico recorte de sus gastos administrativos y la
movilización integral de todo el aparato estatal en la lucha contra la pobreza. El Plan de Reforma de
los Programas Sociales64 está orientado a mejorar la calidad y la eficiencia del gasto social y reducir
el número de programas de 85 a 25. Esta medida fue tomada en vista de la desarticulación entre los
objetivos trazados y los logros alcanzados, el esquema de intervención ineficiente y la ausencia de
sistemas de monitoreo y evaluación. La multidimensionalidad de los problemas sociales requiere de
la ejecución de políticas integrales que comprendan acciones multisectoriales y estrategias específicas
en las que se contemplen objetivos y metas nacionales, priorizando la acción del Estado en aquellas
zonas de mayor incidencia de la pobreza.

En la década de 1990, los programas sociales adolecieron de serias deficiencias y se trató “de
esfuerzos siempre insuficientes, dada la magnitud del fenómeno de la pobreza,
dadas las características de la conducción macroeconómica y la ausencia de políticas sectoriales”.65
Esto fue más notorio en el ámbito rural, justamente donde se concentra la pobreza extrema. Por otro
lado, los programas se ejecutaron sin coordinación entre los ministerios sociales, produciéndose
muchas veces una serie de superposiciones. Además, los criterios de focalización fueron básicamente
geográficos y clientelares, orientando los beneficios hacia los grupos de población con mayor
capacidad de acción colectiva (que con el tiempo se han convertido en grupos de interés) y en
desmedro de los más pobres y desprotegidos, caracterizados precisamente por menores grados de
organización.66 Entre 2001 y 2005 se han realizado nuevos esfuerzos por focalizar y ampliar la
cobertura de la lucha contra la pobreza en beneficio de los quintiles más pobres. A ello se ha sumado
el proceso de descentralización, con el cual se ha iniciado la transferencia de programas sociales a los
municipios. Sin embargo, no se ha logrado cubrir la totalidad de las familias en extrema pobreza.
con discapacidad, las cuales enfrentan discriminación, prejuicios y se ven afectadas por la existencia
de barreras arquitectónicas y urbanísticas que les impiden desplazarse en las ciudades así como
acceder a los servicios de transporte, alimentación y educación. Al respecto, el Censo 2007 XI de
Población y VI de Vivienda indica que 10,81% de los hoga- res entrevistados tienen miembros con
alguna discapacidad o limitación. Estas barreras impiden su integración social económica, laboral y
cultural.