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NEUROPSICOLOGÍA

HISTORIA Y CONCEPTOS BÁSICOS DE LA NEUROPSICOLOGÍA

KATHIA MARCELA ROCCO URZOLA

PSICOLOGÍA III SEMESTRE

CORPORACIÓN UNIVERSITARIA MINUTO DE DIOS


BUCARAMANGA
Periodo preclásico

Este periodo emprende con primeras referencias de modificaciones cognitivas


unidas a daño cerebral observadas en Egipto hacia el año 3500 a.C. Ultimando con
las influyentes teorías de Franz Gall, el padre de la frenología.

Este autor planteó que el cerebro humano tiene divisiones que albergan diferentes
cualidades intelectuales y morales. La forma del cráneo, cabeza y rostro se
consideraban guías de la personalidad, inteligencia o tendencias criminales.

Este es uno de los intentos más importantes de vincular la conducta con las
características del sistema nervioso.

Autores: Hipócrates y ogle, Bouilliaud

Periodo clásico (1861-1945)

En 1861 se mostró en la Sociedad Antropológica de París un cráneo primitivo. Se


impugnó que existía una proporción inmediata entre la capacidad intelectual y el
volumen del cerebro.

En este periodo, ocurrió otro avance primordial: la publicación de la tesis doctoral


de Karl Wernicke en 1874. Este autor planteó la existencia de una zona del cerebro
que nos ayudaba a percibir el lenguaje. Además, observó que se conectaba con el
área de Broca.

Si esas zonas se dañaban o las conexiones se interrumpían, podían surgir


diferentes problemas del lenguaje denominados afasia. Wernicke también definió
varios tipos de afasia que podáis separarse clínicamente según la localización de la
lesión cerebral.
Los trabajos de Wernicke propiciaron el surgimiento de una serie de esquemas y
clasificaciones para los diferentes síndromes neuropsicológicos. Los llamados
“localizacionistas” afirmaban que existían zonas específicas del cerebro que se
relacionaban con ciertas actividades psicológicas.

Autores: Lichteim, Charcot y Nielson, Paul Broca y Karl Wernicke.

Periodo moderno (1945-1975)

Este periodo se instruye después de la Segunda Guerra Mundial. Debido al gran


número de pacientes heridos de guerra con lesiones cerebrales, se requirieron más
profesionales para realizar procedimientos diagnósticos y de rehabilitación.

En esta etapa, apareció el libro de A. R. Luria, “La afasia traumática”, publicado en


1947. En él propuso varias teorías acerca de la organización cerebral del lenguaje
y sus patologías, teniendo como base las observaciones obtenidas de los pacientes
heridos en la guerra.

Luria adoptó una perspectiva intermedia entre el localizacionismo y el


antilocalizacionismo. Según Luria, los procesos psicológicos como la atención o
la memoria, son sistemas funcionales complejos que necesitan varios eslabones
diferentes para su normal realización.

Luria no pensaba que una parte concreta del cerebro se encargara de una función
específica. Más bien consideraba que se da una participación simultánea de varias
áreas de la corteza cerebral para una misma función.

Autores: Alexander Luria

Periodo contemporáneo (1975)


Este periodo está patente por el surgimiento de las pinturas cerebrales como la
tomografía axial computarizada (TAC), que supuso una revolución en las
neurociencias.

Esto ha permitido que se obtengan correlaciones clínico-anatómicas más precisas


y que considerables concepciones sean redefinidos y aclarados. Con los avances
se ha podido comprobar que existen otras áreas que no son “clásicas” en la
neuropsicología y que participan en procesos cognitivos.

En la década de 1990 la investigación avanza de la mano de imágenes no ya


anatómicas, sino funcionales.

Por ejemplo, las que se obtienen a través de la resonancia magnética


funcional (RMf) y la tomografía por emisión de positrones (TEP). Estas técnicas
permiten observar la actividad cerebral durante la realización de actividades
cognitivas como hablar, leer, pensar en palabras, etc.

Métodos de estudio del sistema nervioso

Electroencefalografía, o EEG

Este ha sido uno de los primeros métodos desarrollados para leer la actividad del
cerebro, es decir, los patrones de disparo eléctrico que lo recorren. La técnica es
relativamente sencilla, y consiste en dejar fijados unos electrodos en el cuero
cabelludo de la persona para que estos capten los impulsos eléctricos que captan
justo debajo para mandar esta información a una máquina. La máquina recoge estos
datos y los expresa en forma de líneas y picos de actividad mediante un trazador
gráfico, del mismo modo en el que trabajan los sismógrafos que miden la intensidad
de los terremotos. Este registro de actividad es llamado encefalograma.
Tomografía axial computarizada, o TAC

La tomografía axial computarizada (TAC), a diferencia de la encefalografía, nos


da una imagen del cerebro y su anatomía vista desde varios ángulos, pero no de
su actividad. Es por eso que sirve básicamente para estudiar las formas y las
proporciones de las distintas partes del cerebro en un momento dado.

Angiograma

El angiograma se parece un poco a la TEP, aunque en este caso se inyecta una


especie de tinta en la sangre. Además, la tinta no queda acumulada durante un rato
en las zonas del cerebro más activadas, al contrario de lo que ocurre con la
radiación, y se mantiene circulando por los vasos sanguíneos hasta que
desaparece, por lo que no permite obtener una imagen de la actividad cerebral y sí
de su estructura y anatomía.