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Un amigo en la ciudad

Me acerco a este libro, no por la portada, estupenda, por cierto; ni


por el título, Un amigo en la ciudad, ni por la editorial, Siruela, que
siempre da seguridad; en este caso ha sido por el autor.Y no, no
crean que es un amiguete mío.

No se si recuerdan que en una ocasión ya reseñé un libro de Juan


Aparicio Belmonte titulado “Una revolución pequeña”, una novela
que me dejó un poso especial, así que me quedé con ese nombre
en la mente, y al verlo en esta edición de Nuevos tiempos Siruela,
me dije, este para mí.

No, no me ha decepcionado en absoluto, ahí estaba su humor


negro y esa ácida forma de adentrarse en la mente humana, de
analizar, quizás, esa forma de vida en la ciudad de la que hemos
hecho una rutina.

Una obra divertida y fresca si se es capaz de leerla sin prejuicios,


claro que así es como deberíamos enfrentarnos a cualquier obra literaria, y si me obligan a ir más
allá, supongo que es la manera de enfrentarse a cualquier forma de arte creativo. Porque además
del fondo, en esta obra el autor es novedoso con la forma, esa manera de estructurar la narración
de forma fragmentada, nos obligará a realizar un trabajo intelectual adicional que, en definitiva, yo
creo que el lector curioso agradecerá.

En este caso Andrés, que en su días jóvenes formó parte de un grupo de góticos sin serlo del todo
y se casó con una Alemana llamada Gretchen, que si bien formaba parte de aquel grupo no se
dejó absorber por ellos ni compartía muchas de sus acciones urbanas, nos cuenta en primera
persona su historia, una historia que se inicia al comprobar Andrés, que su percepción de la
realidad ha cambiado.

Juan Aparicio, con “Un amigo en la ciudad”, ciudad que por cierto es, como siempre, Madrid, nos
hablará de los amigos, del entorno laboral, de la familia, de la pareja… Y he de decir que Juan
Aparicio Belmonte acierta en la forma en la que inicia la obra, una comedia capaz de atraparte en
sus primeras líneas, enredándote en sus primeros capítulos, y que poco a poco consigue que las
risas vayan quedando a medio camino y se tornen en pequeñas reflexiones que pasarán a
profundas según nos acercamos al final del libro.

Pero es posible que también a mí, como a Andrés, me esté cambiando la realidad, es posible que
yo misma les pueda decir que:
“-Yo antes era más normal —repuse—. Te lo prometo… Ahora todo me resulta distinto.”

Ven, todo es posible, todo puede cambiar a nuestro alrededor, porque como dice el autor, “Toda
experiencia nueva supone un cambio de perspectiva“, de la misma forma, todo lo que en un
momento concreto nos produce tantas risas puede que reflexionado no resulte tan divertido…
“Porque vivir produce dolor” y el dolor nos va transformando…

Pero como ya no sé si les hablo del libro o de mi vida…, pongamos que hablo de Madrid.

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