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Un clamor sincero

Tenemos aquí, una oración de David cuando éste se encontraba en gran peligro.
¿cuándo fue escrita? Parece ser una oración que surgió de una experiencia en el
desierto. Probablemente se refiere a los días en que Saúl y sus hombres lo tenían
acorralado y casi logran capturarlo. Este Salmo nos revela la misma confianza de David
en Dios. Este Salmo puede también ser una oración para nosotros en la actualidad,
cuando nos encontramos en situaciones similares de pruebas, ansiedad, y peligro.

Samos 17

Oye, oh Jehová, una causa justa; está atento a mi clamor.


Escucha mi oración hecha de labios sin engaño.
a. Oye oh Jehová Debemos entender a quién van dirigidas nuestras oraciones.
1. Toda oración debe ser dirigida a nuestro trino Dios––Padre, Hijo y Espíritu
Santo. La Biblia enseña que podemos orarle a uno o a los tres, porque los tres
son Uno.
2. Oramos al Padre con el salmista, “Está atento a la voz de mi clamor, Rey
mío y Dios mío, porque a Ti oraré.” (Salmos 5:2).
3. Oramos al Señor Jesucristo, Esteban, mientras era martirizado, oraba,
“Señor Jesús, recibe mi espíritu” (Hechos 7:59). También oramos en el
nombre de Cristo. Pablo exhortaba a los creyentes efesios a darle “…gracias
por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” (Efesios
5:20). Jesús les aseguró a Sus discípulos que cualquier cosa que pidieran en
Su nombre –significando en Su voluntad– les sería concedida (Juan 15:16;
16:23).
4. Oramos al Espíritu Santo. Pablo pide al Espíritu que una los corazones de
los corintios creyentes (2 Corintios 13:14). Adicionalmente el Espíritu nos
ayuda a orar, cuando no sabemos cómo o qué pedir (Romanos 8:26; Judas
1:20).
5. Tal vez la mejor manera de entender el papel de la Trinidad en la
oración es que oramos al Padre, a través del Hijo, por el poder del
Espíritu Santo.

b. Una causa justa En una situación como ésta, él no iba a fingir, diciendo una
cosa por otra. Tenemos que entender que, al dirigir nuestras oraciones al Señor,
nuestros motivos deben ser según su divina justicia
1 Juan 5:14 Y esta es la confianza que tenemos en él, que, si pedimos alguna
cosa conforme a su voluntad, él nos oye.
c. Atento a mi clamor, tenemos la seguridad que Dios escucha nuestras oraciones,
y esa seguridad la tenía David
d. Labios sin engaño, Aquí mencionó a sus labios sin engaño para recalcar que no
había falta de sinceridad en lo que estaba diciendo.

2De tu presencia proceda mi vindicación; Vean tus ojos la rectitud.


3Tú has probado mi corazón, me has visitado de noche; Me has puesto a prueba, y
nada inicuo hallaste; He resuelto que mi boca no haga transgresión.
David sufría una persecución sin causa, pero confiaba en la justicia de Dios y esperaba
que de Él venga su vindicación, es decir la declaratoria de que todas las acusaciones
eran falsas. David ahora apela a la rectitud con la que ha vivido, aquí es donde se pone
interesante. ¿Cree Ud. que David no tenía nada malo en su corazón? Aunque no era la
norma de vida del rey, el hacer maldad, sabemos que no era perfecto. ¿Entonces, por
qué dice esto? ¿Estaba diciendo David que no tenía pecados?

1 Juan 1:8 dice, "Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros
mismos, y la verdad no está en nosotros". Todo pecado es a la larga un acto de rebelión
en contra de Dios (Salmos 51:4). Como resultado, necesitamos el perdón de Dios.

Lejos de ser una declaración soberbia de pureza, la afirmación de David brotaba de


haber entendido su relación con Dios. En los Salmos 32 y 51 David reconoce
abiertamente sus pecados. Sin embargo, su relación con Dios incluía una íntima
amistad con Dios y continuos arrepentimiento y perdón. Su afirmación de rectitud, por
lo tanto, se basaba en su búsqueda continua de Dios.

1 Juan 2:1 Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere
pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo.

4 En cuanto a las obras humanas, por la palabra de tus labios Yo me he guardado de las
sendas de los violentos. 5 Sustenta mis pasos en tus caminos, Para que mis pies no
resbalen. 6 Yo te he invocado, por cuanto tú me oirás, oh Dios; Inclina a mí tu oído,
escucha mi palabra.

He resuelto que mi boca no haga transgresión guardar nuestros labios, nuestras palaras
Me he guardado de las sendas de los violentos guardar nuestras acciones
Sustenta mis pasos La palabra sustentar significa “hacer que algo se mantenga o
permanezca en el mismo estado o condición” también puede significar sostener,
sujetar, soportar. Necesitamos que el Señor nos ayude a permanecer de la misma
forma, al mismo paso, sin hundirnos y sin caernos, no importan si el camino es fácil y
bonito o si es adverso y contrario, el hace que nuestros pies no resbalen y no caigan.
En tus caminos los caminos de Dios son estrechos, no son anchos y cómodos, muchas
veces los caminos del Señor nos llevan al sacrificio, a la entrega por el bien de otros,
los caminos para hacer Su perfecta voluntad duelen porque quisiéramos algo contrario.
Mateo 7: 13-14 13 Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso
el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; 14 porque
estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la
hallan.
7Muestra tus maravillosas misericordias, tú que salvas a los que se refugian a tu diestra,
De los que se levantan contra ellos. 8 Guárdame como a la niña de tus ojos;
Escóndeme bajo la sombra de tus alas,

Estas son palabras que son en definitiva el clamor de un hombre implorando protección.

La niña de nuestros ojos es también llamada pupila, y es una de las principales razones
por las cuales podemos ver el mundo, ya que es una abertura en el centro del iris que
da un color característico al ojo. Dicha abertura parece ser de color negro porque a
través de ella podemos ver el interior oscuro del ojo. La niña o pupila puede cambiar
de tamaño cuando el iris se ajusta a diferentes condiciones de iluminación. La luz
penetra por la córnea transparente, pasa a través de la niña y llega al cristalino del ojo.
Y de este proceso se obtiene la visión. ¿Por qué David hace esta comparación?

Esta parte de los ojos es particularmente delicada, cualquier cuerpo extraño que se
caiga cerca del ojo, por pequeño que sea (como por ejemplo un pelo o una partícula de
arena) es fácilmente perceptible y genera una rápida reacción por parte de la persona.
Lo que David comunica con esta expresión, es que deseaba con vehemencia que Dios
actuase rápidamente en su favor si era atacado por un enemigo, de la misma forma en
que de seguro nosotros reaccionamos si algo se tratase de introducir en nuestros ojos.

La “sombra de tus alas” es una figura de dicción que denota protección de Dios. Él nos
guarda como una gallina protege a sus polluelos al cubrirlos con sus alas.

Deuteronomio 32:9- 11 Porque la porción de Jehová es su pueblo; Jacob la heredad


que le tocó. 10 Le halló en tierra de desierto, Y en yermo de horrible soledad; Lo trajo
alrededor, lo instruyó, Lo guardó como a la niña de su ojo. 11 Como el águila que excita
su nidada, Revolotea sobre sus pollos, Extiende sus alas, los toma, Los lleva sobre sus
plumas,

9 De la vista de los malos que me oprimen, De mis enemigos que buscan mi vida.
10 Envueltos están con su grosura; Con su boca hablan arrogantemente. 11 Han cercado

ahora nuestros pasos; Tienen puestos sus ojos para echarnos por tierra. 12 Son como
león que desea hacer presa, Y como leoncillo que está en su escondite.

David continuó clamando a Dios con la confianza de que Él había escuchado su oración.
Se puede ver que las agresiones q buscaban a David, podian ser físicas, verbales, y
emocionales, al estar pendientes en angustia

Levántate, oh Jehová; Sal a su encuentro, póstrales; Libra mi alma de los malos con
13

tu espada, 14 De los hombres con tu mano, oh Jehová, De los hombres mundanos, cuya
porción la tienen en esta vida, Y cuyo vientre está lleno de tu tesoro. Sacian a sus hijos,
Y aun sobra para sus pequeñuelos. 15 En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; Estaré
satisfecho cuando despierte a tu semejanza.

Ahora cambia la perspectiva, al depositar la confianza en Dios, al pedir, ¡Levántate


Jehová!, combate con ellos, líbrame.

David contrastó su esperanza eterna con el enfoque de la mayoría de la gente acerca


del éxito físico temporal en este mundo (v. 14). En lugar de riqueza y tener sus
necesidades físicas satisfechas, el deseo de David era ver un día a Dios cara a cara,
despertar en semejanza glorificada de Dios.

El apóstol Juan también describió esta esperanza en 1 Juan 3:2: “Sabemos que cuando
Él se manifieste, seremos semejantes a Él, porque le veremos tal como Él es”.

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