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Debate número 7 de Francis Turretin:

Acerca de si puede ser probado


que
el Papa de Roma es el Anticristo
Respuesta a Marcus Werdmylerus, Tigurinus.

1.- Aunque varios enemigos siempre han acosado a la Iglesia militante en la tierra, enemigos por los que ha
sufrido innumerables males (algunos abiertos y divulgados, que públicamente se presentan enemigos del
cristianismo, otros escondidos y disfrazados, atacando a Cristo bajo el nombre de Cristo mismo). Sin
embargo, aquel implacable Satanás, el muy conocido adversario de nuestra salvación, ha levantado a nadie
más letal y más horrible que el Anticristo mismo, quien, al unirse a la astucia en el arte del engaño practicado
por sus discípulos, estaba destinado a atacar la doctrina y el Reino de Cristo en una rebelión contra Cristo a
través de una infame apostasía. De esto, se deduce que, de todas las controversias entre nosotros y los
Pontífices, ninguna otra se presenta como de mayor importancia para confirmar la necesidad y la justicia de
nuestra separación con ellos. Tampoco hay un punto de debate más rentable que aquel que se adentra en la
identidad del Anticristo, ya que, de hecho, es sin duda bastante seguro de que él mismo se establece
diametralmente en oposición a Cristo, para que ninguna comunión se permita con él. Por lo tanto, si podemos
establecer de una vez por todas que el Papa, (quien es impuesto a la Iglesia universal como el juez de todas
las controversias, el presidente sobre los concejos, el administrador de los reinos, el novio de la iglesia y el
Vicario de Cristo), es ese famoso Anticristo a quien describen las Escrituras y en el cual se sincronizan las
profecías, entonces será evidente para cualquier persona concluir de acuerdo con nosotros que nos era
necesario separarnos de él y su comunión y que en adelante no puede permitirse ninguna reconciliación con
él.

2.- Por otra parte, es este mismo tema, en el cual nos preocupamos y ahora nos comprometemos a probar, el
que constituye la quinta y última exposición. Y hay que señalar que cuanto más diligentemente acometemos
este tema, mayor es el celo y el esfuerzo de nuestros ocupados adversarios en difundir la oscuridad alrededor
de nosotros, representando al Anticristo con rasgos y características ajenas al Papa, en un simulado intento
de evitar que el Pontífice aparezca como el único sospechoso probable. Por lo tanto, falsas marcas han sido
atribuidas al Anticristo por las cuales los cristianos son llevados al error, al igual que los judíos atribuyen
cualidades falsas al Mesías con el fin de alejar al pueblo del conocimiento salvador de Cristo. Sin embargo, si
dirigimos sincera y cuidadosamente nuestra atención al tema que nos ocupa, resultará fácil alejar las tinieblas
que nuestros adversarios traen disfrazadas de verdad. Porque es desde la luz de la Palabra divina que
expondremos sus obras de tinieblas, reclamando la verdadera solución a este misterio de iniquidad. Para que
esta meta pueda alcanzarse de manera más satisfactoria, consideramos necesario probar dos hipótesis
críticas. Primero, demostraremos en la tesis qué clase de persona debe ser el Anticristo, a quien buscamos
identificar. En segundo lugar, probaremos a quién apunta la Biblia con un dedo vehemente. Para apoyar la
primera tesis, revelaremos, para que vean todos los ojos, las verdaderas marcas y características del
Anticristo. Posteriormente, exhibiremos su aplicación en su contexto apropiado, para que el Anticristo sea
detectado. Lo primero tendrá que ser buscado de la Escritura, el segundo de acontecimientos cumplidos y de
la experiencia.

Las muchas maneras en que el nombre


anticristo​ puede ser usado
3.- De hecho, antes de abordar la disputa en sí, dos preceptos deben ser declarados de antemano con
respecto al nombre mismo. Primero, que la expresión ​anticristo puede ser tomada en un sentido general, es
decir, cualquier adversario de Cristo, que se pone en oposición a Cristo por cualquier razón; sea en una
doctrina particular o en muchas doctrinas. En este sentido, la Escritura habla, no tanto para significar un
enemigo particular de Cristo, sino más bien cualquier persona poseída por espíritus malvados y familiares. Es
en este sentido que Juan testifica que en su día había muchos anticristos (1 Juan 2:18), señalando a aquellos
herejes por esta denominación, ya que negaron la divinidad de Cristo o negaron Su encarnación.

Segundo, que la expresión ​Anticristo puede tomarse singularmente para designar a cierto adversario notable
de Cristo, a quien este nombre eminentemente pertenece, y en el que coinciden varias marcas que rara vez
se encuentran en otros. Es con respecto a este significado particular que ahora argumentamos. Además,
consideramos necesario ampliar el significado de ​Anticristo tomado en este segundo sentido. Porque el
término Anticristo implica dos significados: (1) Que es un ​Enemigo y Rival de Cristo; (2) Que es Su ​Vicario​. La
definición del prefijo ​anti​, de hecho, introduce ambos, los cuales, cuando se usan conjuntamente con un
sustantivo, significan, por un lado, antes​, y, por otro lado, ​contra​. También puede significar ​en lugar de​, y, de
hecho, un ​sustituto​, como en ​ανθυπυτος​, un procónsul: “quien ocupa el lugar del cónsul”; también
αντιδειπνος​, como se encuentra en los escritos de Luciano, como “uno que es un huésped”; también, como
se encuentra en el título de ​vicario​, como "uno que viene en el lugar de otro", que no viene como un invitado;
también ​ανταδελφος​, como “uno que está en el lugar de un hermano”; también ​αντιφοχον​, como “uno que
desea morir en lugar de otro” y cosas similares. Adicionalmente, puede significar oposición y hostilidad, como
hace ​Αντικειμενος ​[Adversario], ​αντιδικος [enemigo], ​αντιπαλος [rival], y así sucesivamente. Cada
significado debe tener su lugar aquí. A este respecto, el Anticristo se presenta ciertamente como el gran
adversario de Cristo, en la medida en que se hace igual a Cristo como rival, mientras profesa ocupar el lugar
1
de Cristo en la tierra, como su ​Vicario . No tiene otro propósito, sino poder atacar a Cristo con más facilidad,
que Satanás introduce al Anticristo en el oficio de Vicario de Cristo, disimulándolo así bajo una forma externa
de piedad. Así, el segundo postulado, que presupone que el Anticristo viene como Vicario de Cristo, depende
y no puede separarse del primer postulado, que presupone que el Anticristo se opone a Cristo.

4.- Reconocemos estos significados porque la venida de este Anticristo, propiamente llamado, ya fue predicha
a la Iglesia proféticamente por el Espíritu Santo, una vez por Pablo en II Tes. 2, una vez más por Juan en
Apocalipsis 13, 17 y 18 (a veces bajo la figura de Ramera, otras veces bajo la figura de la Bestia). Su venida
había sido predicha por Daniel mismo en el Antiguo Testamento, pero a semejanza de Antíoco Epifanes, esa
bestia que rondaba, cuya tiranía contra la Iglesia judía era un tipo y presagio de que el Anticristo rondaba
contra la Iglesia Cristiana. No obstante, en esta premisa se encuentra la mayor disensión. Nuestros
adversarios niegan severamente que pueda ser propiamente dicho por los hombres de Dios que su Papa es el
designado y descrito como el Anticristo. Dejemos, de hecho, establecido firmemente que las marcas y
características del Anticristo no se aplican perfectamente a ningún otro. Mientras sostenemos esta verdad, no
debemos pensar que lo hacemos con cualquier deseo de calumnia maliciosa, según la opinión de aquellos
que sostienen tal punto de vista, que nos acusan cotidianamente como herejes, condenados eternamente,
atacándonos con seiscientas falsas acusaciones. Más bien, defendemos nuestros puntos de vista por pura
necesidad, para satisfacer nuestras conciencias, que nos indican lo que es conforme a la Palabra de Dios, y
para demostrar irresistiblemente la necesidad justa de nuestra separación de la Iglesia Romana; para que no
parezca que nuestros antepasados dejaron su comunión (en la cual habían nacido y fueron criados), por una
razón vana y frívola, y para que no se nos considere de la misma manera errónea, porque también
rechazamos cualquier regreso a Roma o la reconciliación con ella.

Es la opinión común de los protestantes


que el Papa es el Anticristo

1
[Nota del traductor al español: Diccionario de Lengua Española (2017):

Vicario, ria​. Del lat. ​Vicarius​:


1. adj. Que tiene ​las veces, poder y facultades ​de otra persona ​o la sustituye​. U. t. c. s.
2. m. y f. Persona que en las órdenes regulares tiene las ​veces y autoridad​ de alguno de los ​superiores mayores​, en
caso de ausencia, falta o indisposición.
Vicario ​de Jesucristo​:
1. m. Uno de los ​títulos del sumo pontífice​, como quien tiene ​las veces de Cristo en la Tierra​.]
5.- Esta es la opinión unida e inquebrantable de los protestantes que ellos mismos expresaron en numerosas
confesiones: ​La Confesión Helvética​, Artículo 17; ​La Confesión belga​, artículo 36; ​La Confesión Escocesa​,
establecida en el año 1581 en las asambleas de su reino, a la cual la Real Majestad, su familia y otros han
suscrito, como ejemplo a todos los hombres buenos, para la gloria de Dios; ​La Confesión Bohemia​, publicada
en el año 1535, artículo 3; ​La Confesión Anglicana​, en el año 1562, que las Academias de Oxford y
Cambridge aprueban públicamente, junto con los obispos y teólogos más instruidos. Además, el único que es
igual a todos ellos juntos, el rey Jacobo VI, en su defensa en el ​Juramento de la fidelidad y en su exhortación
a los jefes de estado y príncipes. Las Iglesias francesas han testificado suficientemente de su creencia
respecto a este tema, cuando, antes del Sínodo Nacional ​Vapincensi en el año 16042, se aprobó un artículo
por consentimiento unánime, que se añadió a su Confesión, declarando sus pensamientos con estas
palabras:

“Ya que el Obispo Romano se hace monarca de la Iglesia Cristiana mundial, apropiándose de la
supremacía sobre todas las iglesias y pastores, y porque su insolencia y orgullo son tales que se llama
a sí mismo Dios; y que desea ser adorado; y que se asigna todo poder a sí mismo en la tierra y el cielo;
y que dispone de toda materia eclesiástica sin limitación, como él quiera; y que él establece los
artículos de fe como quiere; y que la autoridad de la Escritura está subordinada a su autoridad, y que
su interpretación debe ser concedida sin restricciones; que ejerce tráfico de las almas, y que exime
como hombres libres, a hombres atados por los votos y juramentos, y que ha instaurado nuevos cultos
en la adoración de Dios; y que en lo perteneciente asuntos civiles, él pisotea la autoridad legítima de
los magistrados al dar, tomar y transferir reinos - creemos y afirmamos que él es el verdadero y real
Anticristo, ​el hijo de perdición (II Tesalonicenses 2: 3), predicho en la palabra de Dios (Zacarías 11:
16-17, 1 Juan 4: 3, Apocalipsis 13:11), ​La ramera vestida de escarlata (Apocalipsis 17: 1), ​sentada
sobre siete colinas en la gran ciudad (Rev. 17: 9), ​con autoridad firme sobre los gobernantes de la
tierra (Apocalipsis 17:18), y esperamos con expectación a Dios, cuando según su promesa (que ya ha
comenzado), finalmente lo destruya, quebrantado y conquistado por el aliento de su boca y ​por el
resplandor de su venida​ (II Tesalonicenses 2: 8).”

No se puede pasar de aquí sin mencionar la ​Confesión de Augusto​, por ejemplo, el hecho de que atribuye las
marcas y signos del Anticristo al Papa, especialmente por su abusividad (1, 2, 3, 5, 7); Que la apología de su
confesión, ofrecida al Emperador en los mismos consejos de Augusto por el nombre común de "confesiones",
claramente profesa que el Papa es el Anticristo en las secciones, Sobre la Iglesia (p.149), Sobre el matrimonio
de Sacerdotes (pp. 240-41), y Concerning Human Traditions (pp. 208-9), como Nicholas Hunnius3 ofreció
como prueba firme en su refutación censurada (jesuita, Cap. 3). Belarmino4 reconoce el consenso de todos los
protestantes en esta opinión (libro 3, del Romano Pontífice, cap.1). "Todos los herejes de esta época enseñan
cosas similares, especialmente Lutero, los ​Centuriadores de Magdeburgo5, Illyricus6, Musculus7, Beza8,
Bullinger9”, etc.

Todos están de acuerdo en que El Anticristo


debe ser encontrado en el Templo de Dios

2
​Ver el Apéndice 1 para la cita de los artículos de este Sínodo sobre el Anticristo. ​Vapincensi​ es el término
latino para esta región, ahora llamado Gap, fundado por Augustus, ca. A. D. 14. La fecha de Turretin de 1604
debe reflejar el tiempo de la terminación del Sínodo.
3
​Aegidius / Giles Hunnius († 1603), teólogo luterano alemán y controversista.
4
​Roberto Belarmino, (muerto en 1621), cardenal italiano, jesuita y teólogo que escribió extensamente
defendiendo la fe católica y el Romano Pontífice contra las acusaciones de los reformadores protestantes de
que el Papa era el Anticristo.
5
​La primera historia concisa de la Iglesia por protestantes, que comprende sus primeros trece siglos,
utilizando fuentes originales, para probar que la verdadera Iglesia estaría compuesta por el resto que, a través
de los siglos, denunció a la Iglesia de Roma, aferrándose a los principios protestantes. Primera publicación:
1559-74.
6
​Matthias Flacius Illyricus, († 1575), teólogo luterano alemán, profesor de hebreo, reconocido como el padre
de la hermenéutica, compilador de los Siglos de Magdeburgo.
7
​Wolfgang Musculus, († 1563), ex monje benedictino, reformador, profesor de teología y discípulo de Martin
Bucer.
8
​Theodore Beza, (1605 d. C.), reformador y teólogo francés, profesor ginebrino, sucesor de Calvino.
9
​Heinrich Bullinger, († 1575), reformador suizo, sucesor de Zwingli como pastor principal de Zúrich y
colaborador del ​Consensus Tigurinus​. Fue autor de la ​Segunda Confesión Helvética​, 1566.
6.- Para que no parezcamos afirmar estos hechos sin ninguna razón, ahora debe demostrarse que todas las
marcas por las cuales el Anticristo es descrito en la Escritura convergen solamente en el Romano Pontífice. Al
hacerlo, ninguna persona honesta podrá examinar estas marcas de cerca sin observarlas fácilmente
reflejando, como en un espejo, al mismo Papa. Por otra parte, aunque una variedad de marcas se enumera
con frecuencia, sin embargo, todos pueden ser remontados a estas tres marcas únicas: ​Lugar, Tiempo y
Persona​. En ciertos pasajes de la Escritura el Espíritu Santo designa el ​lugar o ​asiento en el que el Anticristo
debía sentarse. En otros versículos, el Espíritu Santo indica el tiempo en que debe aparecer el Anticristo. En
varios pasajes, el Espíritu Santo describe varios rasgos y acciones de la ​persona​, por los cuales debe ser
claramente reconocible.

En relación con el Lugar, puede ser indicado de una de dos formas​, general y ​específico​. ​General​, en que,
según Pablo, el hombre de pecado se sentará en el templo de Dios ​(II Tesalonicenses 2: 4) como Dios. Es
evidente que esto no debe entenderse de otra manera que el templo místico, es decir, la ​Iglesia​, que aparece
a través de la Escritura con este nombre (Efesios 2:21, 1 Corintios 3:16, 2 Cor. 6: 16; 1 Tim. 3: 15-16). Sé que
el ​templo de Dios se toma frecuentemente como el templo de Jerusalén, considerado por los judíos sagrado
para Dios (Mateo 23:16 y Lucas 1: 9). Pero lo que los Pontífices balbucean para apoyar su visión de un
Anticristo ficticio que supuestamente surgirá entre los judíos, no puede aplicarse aquí en ese sentido. De
acuerdo con este error está Grotius10, que trata con la peor exégesis de distorsionar las palabras de Pablo
para significar lo contrario, a fin de aplacar y halagar al Romano Pontífice. Pero Pablo habla de la profanación
del templo antes mencionada (es decir, la de la profanación de la Iglesia cristiana) como algo que temer y
evitar por los cristianos, no la profanación del templo judío, que para los cristianos tiene una relevancia
diferente. Más precisamente, su desolación debía ser vista por los cristianos no como un acontecimiento a
temer [aunque se rumoreaba falsamente que representaba el fin del mundo], sino más bien como un
acontecimiento probando que la profecía de Cristo tuvo su cumplimiento, porque las ordenanzas de la Ley
fueron ahora totalmente derogadas. Tampoco debían llorar el hecho de la profanación del templo de
Jerusalén, en la medida en que estos cristianos sabían que la abominación de la desolación debía tener lugar
[es decir, la continua ofrenda de sacrificios de animales después del perfecto y aceptable sacrificio de Cristo]
según las profecías de Daniel y Cristo, y que el templo de Jerusalén debe [como resultado de esta
abominación] ser destruido dentro de poco tiempo. Por lo tanto, su actitud era de anticipación [no de dolor].

En segundo lugar, es obvio que el templo de Jerusalén no puede ser a lo que se refiere Pablo [en II Tes. 2: 4],
porque de la profecía de Cristo (Mateo 24: 2), aprendemos que iba a ser completamente destruido por los
romanos para que ni siquiera una piedra se dejara sobre otra, deduciendo que el templo judío iba a ser
perpetuamente abandonado, para nunca ser restaurado. Cuando Julián el Apóstata intentó reconstruirlo para
los judíos, en cumplimiento de su odio al cristianismo, todos pagaron la pena por la temeridad e impiedad de
su obra titánica, comenzada con un atrevimiento perverso. Fueron forzados a abandonar sus esfuerzos a
causa de un terremoto y de las llamas vengativas, como señala Sócrates (libro 3, capítulo 20), Sozomen (libro
5, último capítulo) y otros.

En tercer lugar, aunque es cierto que el edificio de Jerusalén es frecuentemente llamado el templo de Dios en
el Antiguo Testamento, sin embargo, después de la muerte de Cristo, que anuló la necesidad de cualquier
nueva realización de los ritos y ordenanzas del templo, no puede verazmente retener el nombre o naturaleza
del templo de Dios.

En cuarto lugar, en este versículo no se entiende que el Anticristo (al que los Pontífices no niegan en absoluto
que se refiere este pasaje de la Escritura) reside en Jerusalén, sino en Roma, como se verá en la actualidad.
Tampoco se entiende que resida entre los judíos, sino más bien que se siente en la Iglesia cristiana, en la
medida en que se profetiza que atacará a Cristo, no abierta, sino hipócrita y encubiertamente.

7.- Por lo tanto, se dice que el Anticristo ​se asienta en el templo de Dios porque estaba en la Iglesia donde él
sería un usurpador, reclamando tanto dominio como dominio absoluto (como Tomás11 señala), porque iba a
tomar el Primer asiento (como señala Theodoret12). De cierto, entendemos que para Dios sentarse es para
Dios gobernar. Y el propio Apóstol así indica que el Anticristo ejercería, por su propia autoridad, dominio
completo. Pero este dominio no se describe como el de un tirano pagano que abiertamente hace la guerra
contra la Iglesia de Dios, es decir, contra todos los que profesan ser cristianos, sin importar su ortodoxia o la
falta de ella. Más bien, la profecía habla de quien gobernaría en la Iglesia misma, es decir, dentro de la Iglesia
universal profesante, de modo que la guerra que ruge sea interna, como en una guerra civil, no externa.
Tampoco se debe ignorar la observación de Agustín de ​La Ciudad de Dios (libro 20, capítulo 19), que deseaba

10
​Hugo Grotius, (1645 d. C.), jurista holandés, hombre de estado, humanista, teólogo y líder de los
Remonstrantes [ese cuerpo de hombres que repudió el calvinismo ortodoxo].
11
​Tomás de Aquino.
12
​Obispo de Cyrrus, (murió hacia 457), quien escribió comentarios sobre las epístolas paulinas.
que se dijera no sólo estaba entendido que el Anticristo se sentaría en el templo, sino, como se expresa en el
griego, ​εις ναον Θεου​, ​para o ​como templo de Dios​, como si el propio Anticristo fuera el templo de Dios, la
Iglesia. De la misma manera hoy decimos que "se sienta por" o "como amigo", es decir, "como si el amigo",
etc. Ciertamente, hay momentos en que ese significado particular de ​εις puede ser sustituido por eso de ​εν​,
ya que son frecuentemente sinónimos. Sin embargo, nada nos impide conservar su sentido real y primordial,
especialmente cuando se expresa con respecto a la tiranía del Anticristo, a la cual se le profetiza no sólo para
ejercer​ en​ la Iglesia, sino​ contra​ la Iglesia.

8.- El cumplimiento real de esta profecía vocifera mientras converge hacia el Romano Pontífice. Porque
cuando el Papa se confiesa cristiano, más bien llama a su propio cuerpo a la Iglesia Cristiana, universal y
apostólica, se afirma verdaderamente que reside en el templo de Dios. En primer lugar, porque:

* El Papa se ha establecido en la Iglesia Cristiana,

* El Papa se apropia de la primacía sobre toda la Iglesia,

* El Papa no sólo toma el nombre de la Iglesia, sino con su nombre sus privilegios y toda autoridad,
como si él (con sus fieles) fuera el templo de Dios, que es la Iglesia (los cristianos fuera de su sistema
de creencias siendo vistos como herejes y cismáticos).

En segundo lugar, el Papa reina en la Iglesia para destruir y atacar a la Iglesia misma. Y para que el
cumplimiento de la profecía pudiera corresponder a su predicción, los Pontífices conservan la palabra
sentarse ​para designar su reinado. Porque ​sentarse en la Iglesia es un lenguaje peculiar de los Pontífices.
Mientras se diga que alguno de ellos ​se sentó​, se puede interpretar que significa ​todo el tiempo que haya
tenido el honor de la oficina [del oficio] papal​, que sigue siendo identificada por el epíteto, la ​Santa Sede13.
Aunque nosotros, de hecho, decimos que el Pontífice se sienta en la Iglesia de Dios, no se sigue que la Iglesia
Romana sea la verdadera Iglesia. Porque aquí debe distinguirse el sentido general y específico, así como su
correspondiente nombre antecedente y posterior.

Cuando se dice que la sede del Anticristo es la Iglesia, esto no debe ser entendido en un sentido general,
compuesto, como si por el término ​Iglesia debemos entender que significa que es a la vez la Iglesia de Cristo
y del Anticristo, lo que es inconsistente. Más bien, debemos entenderlo en un sentido particular y específico,
por el que debemos mirar a un asiento que había sido la Iglesia de Cristo, pero que ahora se ha convertido en
la sede del Anticristo. Así lo declara Isaías (1:21), ​la ciudad fiel es ahora llamada ​ramera14 porque lo que había
sido fiel se convirtió en una prostituta a través de la apostasía. Así, se dice también ​que los ciegos ven, los
sordos oyen, los cojos caminan​, describiendo a las almas curadas por su condición previa antes de que el
Señor las sanara milagrosamente. Igualmente, la Iglesia Romana, que es necesariamente la sede del
Anticristo, fue antes, en cierto momento, verdadera, anunciando su fe en todo el mundo. Siguió fiel durante
siglos, siempre y cuando sostuviera la doctrina sana y atacara herejías. Es durante este período que negamos
que haya sido la sede del Anticristo. De hecho, cuando desertó de la verdad con el paso del tiempo,
introduciendo una doctrina extraña y ajena, decimos que fue entonces que dejó de ser la Iglesia de Cristo,
convirtiéndose en el lugar del Anticristo.

El Asiento del Anticristo es la Babilonia Romana


9.- ​El lugar específico es Babilonia​, la gran ciudad de siete montes, que en los días de Juan tenía poder sobre
los reyes de la tierra, y que por su copa de fornicaciones estaba destinada a embriagar a todo pueblo,
embriagándolos con la sangre de los santos. Usando el argumento anterior, se demuestra que esta es una
descripción apropiada solamente para ​Roma​, no la Roma pagana (que no podía retroceder al paganismo),
sino para la Roma cristiana, que cayó en Apostasía - por lo tanto, no es necesario demoramos en probar esto
más lejos. Sólo queda por resolver una cuestión que ha sido presentada por Bellarmino en su ​Lessio y otros, a
saber, que la sede del Anticristo no sería Roma, sino Jerusalén, porque en las calles de la gran ciudad los
cuerpos de dos testigos se dice que yacerán, que ​espiritualmente se llama Sodoma y Egipto, y donde, de
hecho, su Señor fue crucificado (Ap. 11: 8). Pero Cristo no fue crucificado en Roma, sino en Jerusalén, dicen
nuestros adversarios. Además, nos dicen, por ​esa gran ciudad debe ser entendida Jerusalén porque no se
dice en ninguna parte en el Apocalipsis como la gran ciudad en un sentido diferente o menor. Pero nosotros,

13
​Sede​ significando ​asiento.
14
“...​Llena estuvo de juicio, en ella habitó equidad; mas ahora, homicidas.” (Isaías 1:21)
por otro lado, creemos que ​la gran ciudad es más apropiado y consistente con la ciudad de Roma, (que se
llama místicamente Babilonia en los otros lugares), pues aquí se llama espiritualmente ​Sodoma​, debido a la
abominable inmundicia que allí hace estragos, y Egipto por su ceguera moral, idolatría y crueldad. Tampoco
existe ninguna postura de oposición que pueda afirmar que la Escritura declara que el Señor ha sido
crucificado allí, porque esto se puede entender de tres maneras:

1- ​Específicamente​, concerniente al mismo Cristo, porque fue crucificado bajo la soberanía y autoridad
romana, incluyendo los auspicios del estado romano.

2- Ciertamente el estado romano no está atado por los muros de la ciudad de Roma, sino que se
extiende a todas las provincias sometidas a su gobierno.

3- ​Místicamente​, en los miembros de Cristo, cuyos sufrimientos Cristo considera suyos (Hechos 9: 4-5,
Col.1: 24).

4- ​Espiritualmente​, por causa de los pecados, son llamados apóstatas impíos por el Apóstol (Heb.6: 6),
porque voluntariamente crucificaron al Hijo de Dios de nuevo​, es decir, en la medida de lo posible.

Ya Roma es la cabeza de esa gran apostasía, como veremos más adelante. Por lo tanto, [en Apoc.11: 8]
Cristo es visto principalmente crucificado espiritualmente. ¿Necesitamos recordar más aún cómo, en la misa,
colocan a Cristo en la cruz, todos los días, ofreciéndole como sacrificio propiciatorio por los pecados de los
vivos y los muertos?

Tiempo de la Revelación del Anticristo


10.- Ya que el ​lugar o ​asiento del Anticristo ha sido descubierto como acabamos de demostrar, ahora el
Tiempo de su revelación - cuando debía ocupar ese asiento - debe examinarse. Este es un punto de discordia
que no es menos amargamente disputado. Porque los Pontífices demoran el tiempo de su venida hasta el fin
del mundo. Así como los judíos afirman que Cristo aún no ha sido revelado, así los romanistas imaginan que
el Anticristo aún está por venir, apareciendo y furioso sólo en un futuro lejano, cerca de la culminación de la
era. Pero nosotros, de hecho, persistimos en decir que el Anticristo ya ha aparecido y es claramente visible, y
no es, como nuestros adversarios insisten, que alguien se revele sólo cerca del fin del mundo. Pablo
desmiente su teoría, porque ya en su día el Anticristo había comenzado a aumentar en poder (II
Tesalonicenses 2: 7), cuando dice que ​el misterio de la iniquidad ya está operando​. Juan corrobora este
hecho (1 Juan 2:18), al afirmar que en ese tiempo ​hay muchos anticristos en el mundo​. Esto no podría decirse
a menos que los fundamentos de esa horrible apostasía hayan sido puestos. Yo, de hecho, admito que esto
se ha hecho secretamente y de manera oculta, de modo que no es una tarea fácil notar el momento de su
nacimiento, porque Satanás, el arquitecto de este misterio, ha ido gradualmente - a través de varios
precursores y corrupciones de doctrina - esparcieron el fundamento de esta tiranía.

Por lo tanto, se llama ​el misterio de la iniquidad​, lo opuesto del ​misterio de la piedad​, que enseñó el
nacimiento de Cristo sólo a través de la revelación, de modo que el misterio de su nacimiento fue ocultado y
escondido de manera similar, no abierto y revelado. De ahí que esta verdad no refuta nuestra premisa, (que
se explicará más adelante con más detalle), que el nacimiento del Anticristo también debía ser un misterio,
ocultado y escondido hasta que se revelara en su tiempo. No debe parecer sorprendente si, a pesar de que el
comienzo de muchas cosas se oculta a nuestra vista, con el tiempo su crecimiento y desarrollo se hacen
visibles y evidentes para nosotros. Tales son los semilleros de corrupción plantados en repúblicas, ciencias,
lenguas y cosas semejantes, que comienzan pequeños y ocultos. Sin embargo, en su progreso y desarrollo se
manifiestan como algo inmenso. De la misma manera es la iglesia corrupta. De donde entendemos que el
nacimiento místico del Anticristo se mantuvo oscuro por decreto divino, para no ser un nacimiento que ​iba a
ser revelado​, sino más bien uno que debía ser guardado como un misterio, hasta el momento en que se
decretó para ser revelado y encontrado, como el ​hijo de perdición​.

11.- ​Por otra parte, la Escritura refiere el tiempo de esta revelación a ese período que ocurre cuando el que le
impide, ​τον κατεχοντος​, se quite de en medio, a saber, ​la dispersión del imperio romano​. Pues así Pablo
declara (II Tesalonicenses 2: 7-8), ​Και νυν το κατεχον οιδατε​, ​Y ahora vosotros sabéis lo que impide, porque
ya está obrando el misterio de la iniquidad​, ​µονον ο κατεων αρτι εως εκ µεσου γενηται και τοτε
αποκαλυϕθησεται ο ανοµος a tal grado que​, solamente espera hasta que sea quitado de en medio el que
ahora impide, y entonces será manifestado aquel inicuo​, etc.
Debe tenerse especial cuidado en percibir quién es el que impide, que retiene la manifestación del Anticristo.
Esto puede explicarse de dos maneras: (1) como aquel que ​impide y obstaculiza, tal es el modo en que
Crisóstomo explica, y después de él Oecumenio15, o (2) ​el que sostiene firmemente el reinado o comanda,
como Agustín quiere. Cada significado tiene un lugar aquí. Tal es el caso del emperador que, al poseer el
poder de Roma, ha detenido o impedido la revelación del Anticristo. Porque ¿Cómo el Anticristo iba a
gobernar Roma mientras el emperador controlara los asuntos del estado? Por lo tanto, ​ο κατεχων​, o, en otras
palabras, el emperador romano debe ser quitado de en medio antes de que el Anticristo pudiera ser revelado,
para que el camino sea allanado delante de él. De hecho, Pablo expresa esto a veces en el género neutro por
το κατεχων (versículo 6), cada vez que indica la autoridad de Roma, o, a veces en el género masculino,
μονον ο κατεχων16 ​(versículo 7), siempre que el emperador mismo está indicado.

Tampoco se debe descuidar la fuerza de la palabra ​μονον17: ​el que ahora impide hasta el momento en que
sea quitado de en medio, como si éste fuera un obstáculo único [y final], y una vez que fue removido, el
Anticristo iba a ser revelado. De hecho, concluimos en Apocalipsis 17 que éste y ningún otro era el
pensamiento de Pablo: (a) que el emperador romano es comprendido por ​τον κατεχοντα18, y (b) que el
tiempo en el cual el Anticristo iba a ser revelado se remite a la época de la división del imperio romano,
dispersado entre diez reyes (designados por diez cuernos), que estaban a punto de dar a luz al reino de la
Bestia19. Esto se confirma por el hecho de que el Anticristo está establecido como la última cabeza de la
Bestia y el hecho de que no fue capaz de convertirse en sucesor a menos que muriera la sexta cabeza (es
decir, la de los emperadores, que era en ese momento), y fuese quitada de en medio. Tampoco los antiguos
tenían otra opinión.
 
12.- Pues, aunque algunos atribuyen ​τον κατεχοντα al ​Espíritu y ​la gracia que podrían impedir esa
apostasía, y otros la atribuyen al ​decreto de Dios que designa su propio tiempo final a todos, sin embargo,
la mayoría está de acuerdo con nuestra interpretación. Las escuelas griegas lo explican ​por el trono de los
romanos, que ahora impide el reinado​. Así que Tertuliano, ​Sobre la Resurrección de la Carne (capítulo
34): "Sólo retenga quien gobierna, hasta que esté fuera del camino, que sólo puede ser el Estado
Romano, cuya ruptura y dispersión entre diez reyes producirá al Anticristo, y entonces el inicuo será
revelado". Y también en cuanto al mismo tema, ​Apología (capítulo 32), "Y hay”, dijo, “otra mayor necesidad
de orar por los emperadores, incluso por la estabilidad de todo el imperio y por los asuntos del estado
romano, porque la mayor fuerza que amenaza al mundo entero y que amenaza horribles calamidades al
final de la era sabemos que se retrasa por la continuada existencia del imperio romano. Por lo tanto, no
estamos dispuestos a poner [la profecía] a prueba, por eso oramos por la demora del Anticristo al
favorecer la permanencia de los romanos". Tertuliano testifica en otro lugar que los fieles oran por un
retraso del fin​, no por una extensión del fin del mundo (que algunos querrían permanente), sino por el
retraso del fin del imperio romano, cuya disipación sería seguida por la aparición del Anticristo.

Cirilo de Jerusalén, ​Catequesis​, "Por otra parte, el Anticristo fue profetizado para venir cuando los tiempos
del imperio romano se hayan completado." Crisóstomo también relata expresamente esta misma opinión,
alegando que Pablo habló oscuramente "porque no quiere asumir en vano enemistades y peligros
inútiles". Oecumenius y Theophylactus20 siguen a Crisóstomo en referencia a estas palabras, "El que
domina, que se mantenga firme, es decir," dice, "el imperio romano será tomado de nuestro medio,
momento en el que él, el Anticristo, lo llevará a su fin." Ambrosio, sobre II Tes. 2, dijo: "Y entonces el
maligno será revelado, el Apóstol dice que el Anticristo aparecería después del desvanecimiento del
imperio Romano". Hiero a Algasi (Argumento 111) lo expresa así: "Sólo cuando salga el imperio romano,
que ahora domina a todos los pueblos, cuando esté fuera del camino, ciertamente vendrá el Anticristo", lo
cual confirma en Jeremías, capítulo 25. Y a Gaudencio, como él mismo dijo, cuando Roma fue tomada y ​lo
que es más - consumida por el fuego​, entendió que el imperio occidental se acercaba a su fin. "El que
dominaba está fuera del camino", dijo, "¿y no entendemos que el Anticristo se acerca?". Agustín (​Ciudad
de Dios​, libro 20, capítulo 19), aunque confiesa que no sabe qué es lo que ha dominado, sin embargo,
esas palabras, ​Aquel que domina, lo dejen dominar​, cree que puede ser correctamente interpretado como
significando el imperio romano "como si se dijera, el que gobierna, que gobierne hasta que esté fuera del
camino, es decir, sacado del camino, y luego será revelado el maligno que nadie duda significa el
Anticristo." Sedulius [22] sobre II Tes. 2, "El que como ​rey de los romanos mantiene el ​dominio​, que

15
​Teólogo de principios del siglo sexto que escribió el comentario griego más antiguo existente sobre el
Apocalipsis.
16
​El que ahora impide​.
17
​Solo.
18
​El que ahora impide.
19
​Ap.17: 10-13.
20
​Teofilacto de Ohrid (d.1081), arzobispo bizantino de Achrida, quien escribió comentarios sobre todos los
libros del NT, excepto el Apocalipsis.
mantenga ​su propio gobierno hasta que se encuentre fuera del camino, es decir, hasta que el reino ​que
ahora tiene sea sacado del camino. Esto ocurrirá antes de que el Anticristo sea revelado. Esto se dijo en
relación con el imperio romano y, además, dicen que Pablo no quiso escribir esto abiertamente para no
cometer calumnia, esto porque habría parecido desear que el imperio romano llegara a caer mal, cuando
se esperaba el imperio eterno." Anselmo, ​Glossa Interlinearis​, de Lira, [23] Tomás, y no pocos de nuestros
otros adversarios reconocen lo mismo.

13.- Dado que, de hecho, esta interpretación se ha resuelto de una vez por todas, queda por probarse que
esta profecía se ha cumplido durante mucho tiempo, es decir, el dominio de los emperadores romanos
(que impidió la aparición del Anticristo), de hecho, ha sido sacado de en medio, y como resultado de la
remoción del imperio, el Anticristo, como una consecuencia necesaria, ha sido revelado. Aunque no
parezca necesario demostrarlo en absoluto, puesto que los acontecimientos de la vida real gritan a su
cumplimiento (incluso si ​nosotros guardamos silencio), sé que nuestros adversarios están gritando de
vuelta que, por el contrario, el imperio romano todavía no ha sido removido y, por lo tanto, el Anticristo
todavía está para ser esperado.

De hecho, la duda se elimina fácilmente si distinguimos entre el ​viejo y el nuevo imperio​; esto es, el orden
de los viejos emperadores, coincidiendo con el tiempo de Augusto (como veremos enseguida), y la serie
de nuevos emperadores, que tuvo su comienzo en la época de Carlomagno. De hecho, profeso que el
nuevo imperio todavía permanece, conservando el nombre y la porción de la imagen del primero, pero el
antiguo imperio romano ha desaparecido desde hace bastante tiempo. Que esta profecía sólo puede
referirse al antiguo imperio romano, Pablo lo demuestra de muchas maneras:

(1) En primer lugar, al hablar de ese imperio que estaba en su día (no un imperio futuro), impidiendo la
revelación del Anticristo, Pablo declara, "el que domina", no, "el que domina​rá​". Así que era
imposible que los nuevos [Santos Romanos] emperadores que aún no existían, pudieran ser los
que entonces gobernaban el imperio u obstaculizaban al Anticristo. Sólo podían ser los viejos
emperadores, que controlaban los asuntos de estado en aquel tiempo, a los que Pablo describe.

(2) El Apóstol discute cómo el imperio pudo obstaculizar la manifestación y el dominio resultante del
Anticristo. ¿Cómo es entonces que un monarca, que tiene el título y el nombre de emperador, que
reina en Alemania, es capaz de impedir la revelación y el dominio del Anticristo en Roma, o en
Jerusalén (donde los Pontífices lo pondrían), y donde el emperador no tiene jurisdicción?

(3) Según el apóstol Juan, el imperio que impide la revelación del Anticristo fue la sexta cabeza de la
Bestia, el estado romano. Pero los nuevos emperadores eran los jefes del estado alemán, no del
estado romano, ni tampoco se les puede llamar la sexta cabeza, sino más bien una cierta imagen y
sombra de ella. La segunda Bestia, es decir, el Anticristo, autoriza la creación de una imagen, le da
vida y hace que la imagen hable.

(4) El imperio, de que habla Pablo, debía dividirse en diez cuernos o diez reyes. Pero es sólo en el
nuevo imperio, formado por esos diez segmentos divididos, donde se les llama reinos. Tampoco se
espera que este nuevo imperio se vuelva a dividir, resultando en el ascenso de diez reyes más.

(5) Los emperadores romanos, de los cuales el Apóstol escribió en el Apocalipsis, precedieron al
Anticristo y obstaculizaron su aparición. El Anticristo, la segunda Bestia, les sucedió, ejerciendo
todo su poder. En verdad, el nuevo imperio es la imagen de la antigua Bestia, ya sea del propio
imperio o del estado romano, y el Anticristo supervisa la formación de la imagen, haciéndola hablar
también. Por lo tanto, el imperio al que Pablo habla debe ser más antiguo en cuanto que es su
autor.

(6) No pocos Pontífices, vencidos por la fuerza de la verdad, están de acuerdo con nosotros aquí.
Faber Stapulensis está de acuerdo: "¿Dónde está la monarquía romana, quién es el que tiene las
riendas del imperio del mundo, cuando vemos que la actual monarquía carece de su cabeza?" Y
más claro que todos, Salermo: "El imperio romano ha sido derrotado hace mucho tiempo, porque el
que ahora es el emperador romano es la sombra más tenue del antiguo emperador en que ni
siquiera controla la ciudad de Roma, y, ​de hecho, los emperadores romanos han cesado [de ser]
durante muchos años". Justiniano: "Hace mucho tiempo el imperio romano fue empujado de nuevo
a estos estrechos, de modo que apenas tiene una cierta sombra delgada del imperio". Barón,
comentando que el emperador era griego y los cónsules, ni siquiera romanos, dijo: "Así, el imperio
de Occidente, que era romano, se ha derrumbado completamente, cayendo de cabeza ante los
bárbaros". Barradius, también de acuerdo (Tom. 1, libro 4, capítulo 4), con respecto a los judíos
que niegan que el Cristo ha venido porque el imperio romano todavía estaba de pie, dijo: "Se
replica [a los judíos incrédulos] que la monarquía de los romanos ya no existe como se ha
probado".

14.- Por lo tanto, dado que el imperio es necesariamente entendido como el del antiguo imperio, debe
concluirse claramente que cuando este imperio terminara el Anticristo iba a ser revelado. Ciertamente el
resultado correspondió exactamente a la profecía. Porque, como resultado de la revelación del Anticristo,
el imperio comenzó a debilitarse en el oeste, convirtiéndose en infame por la tiranía del Romano Pontífice,
que poco a poco expuso su verdadera identidad. Y así, cuando los emperadores descendieron del trono,
los Romanos Pontífices ascendieron al trono. De hecho, podemos señalar tres etapas únicas hasta el final
del imperio, resultando en su retirada del camino:

La primera etapa fue cuando la sede del imperio fue trasladada por Constantino, A. D. 331, de la antigua
Roma al nuevo asiento de Constantinopla, dejando vacante la sede del Pontífice. Pero más precisamente,
si podemos confiar en las palabras de los mismos Pontífices, Constantino cedió la ciudad al [obispo de
Roma como] Pontífice, “declarando en la ciudad misma la monarquía de cada uno de los dos poderes a
los Romanos Pontífices" (Dist. 96, c. Constantino).

La segunda etapa es cuando, después de la división del imperio en Oriente y Occidente, con Roma
abandonada, no sólo los emperadores de Occidente colocaron su asiento en Ravenna o Milán (saliendo
así fuera del camino o retirándose), pero fueron también expulsados del mundo, en el año de Cristo 475.
Fue entonces cuando, con el imperio occidental derrotado por los godos, la línea ancestral de sus
emperadores obviamente pereció con Augústulo II, cuya línea, sobre todas los demás, impedía la
revelación del Anticristo. Augústulo II fue obligado a abdicar por Odoacro, rey de los Hérulos. Ni en Roma
ni en todo el imperio occidental hubo otro emperador, hasta 325 años más tarde, cuando el Romano
Pontífice estableció un nuevo imperio en el occidente, como si fuera una imagen de lo antiguo. Aunque los
godos gobernaron por lo menos setenta años por la fuerza armada, no obstante, los reyes romanos no se
referían a ellos, ni los godos deben ser contados entre las cabezas del estado romano, sino más bien
entre los enemigos del estado y del imperio romano.

La tercera etapa aparece cuando los emperadores griegos recuperaron Roma e Italia de las manos de los
godos, primero por los esfuerzos de Belisario, luego de Narses. Después de la expulsión de los godos en
el año 552, cualquier jurisdicción que los griegos tuvieron en Italia y Roma se perdió por medio de las
artimañas de los Papas, aproximadamente en el año 727. Los Papas, habiendo extorsionado a varios
αξιωµατα ​de los emperadores y habiendo usurpado el título de Pontífice Universal, obtuvieron la mayor
primacía en la Iglesia de manos de Focas, el asesino. Los papas fueron así capaces de ejercer su tiranía
en el oeste, creciendo y avanzando a la altura de ese poder supremo que todavía tienen hoy.

15.- De hecho, este misterio no podría ser cumplido o seguir siendo un misterio si fuera revelado de una
vez o en un solo momento del tiempo. Pero, aunque su gradual progreso, poco a poco, en varios grados
se oculte a muchos, podemos discernir al Anticristo en medio de nosotros. Así, este misterio puede verse
en sus múltiples etapas:

Primero vemos la concepción del misterio del Anticristo, que ya estaba comenzando a operar desde el
tiempo de los Apóstoles, siendo Satanás un preludio para él, seguido por las persecuciones neronianas, a
través de las numerosas herejías encendidas por falsos teólogos, luego por las diversas disputas que
surgen en la Iglesia por aquellos que se esfuerzan por ser los primeros; tales como Diótrefes que amaba
tener la preeminencia (3 Juan 9).

En segundo lugar, observamos ​el nacimiento y la revelación del Anticristo, que comenzó a observarse
alrededor del año 606, en la época de Bonifacio III, que no sólo obtuvo el título de ​obispo universal del
emperador Focas (que el emperador Mauricio había cedido previamente a Constantinopla), pero incluso
se aseguró con la dirección de todas las iglesias desde su asiento romano. Así, el Papa Bonifacio usurpa
la monarquía espiritual.

Tercero, el Anticristo puede ser percibido ​creciendo a la edad adulta observando a los Pontífices desde los
días de Bonifacio III, a través de los de Benedicto IX, o Gregorio VII, alrededor del siglo X, cuando el
21
Anticristo reclamó la monarquía temporal para sí mismo.

21
[En 1075, Gregorio VII publicó el ​Dictatus Papae​, veintisiete axiomas donde Gregorio expresa sus ideas sobre cuál ha
de ser el papel del pontífice en su relación con los poderes temporales, especialmente con el emperador del Sacro
Imperio. Estas ideas pueden resumirse en tres puntos:
En cuarto lugar, el Anticristo es considerado como ​floreciente y reinante en la más negra oscuridad del
Papado de Gregorio VII, hasta la Reforma de Lutero.

En quinto lugar, el Anticristo se puede ver ​decreciendo y cayendo​, desde ese momento en que, poco a
poco, sus fundamentos fueron socavados por el sonido de la trompeta evangélica hasta que sea
consumido por completo en la gloriosa venida de Cristo.

En realidad, estos dos períodos de la destrucción del Anticristo son señalados por el Espíritu Santo. El
primero fue iniciado por el ​Espíritu de la boca de Cristo​, es decir, por la palabra del Evangelio, que desde
el tiempo de la Reforma debe resonar en todo el mundo. A continuación, su destrucción se ve en la
gloriosa aparición de Cristo (II Tesalonicenses 2: 8), pues así es designado por ​επιφανεια της
παρουσιας​, porque ciertamente la venida ilustre es justamente llamada por el nuevo nombre designado,
παρουσια επιφανης. ​No se puede imaginar una llegada más gloriosa que la que se producirá en ese día
crucial. Porque cuando poco a poco, en varias etapas, el Anticristo llegaría a la altura de su impiedad, de
la misma manera debía ser disminuido y debilitado, mientras que la verdad evangélica estaba siendo
restaurada a su estado original. Esta restauración se ve en la resurrección milagrosa de los dos testigos
muertos que fueron despertados. Tampoco se pronosticó el resultado. En la medida en que el imperio
papal experimenta un temor tan grande de la Reforma, exactamente de la misma manera la fuerza del
Anticristo debe ser debilitada por la predicación de la palabra divina en los últimos días. Es de
conocimiento común que el imperio papal experimenta este miedo diariamente. A este respecto,
Bellarmine se queja con frecuencia (pref. Tom. ​Controv​., Y libro 3, ​del Romano Pontífice​, capítulo 21):
"Desde que el Papa fue declarado [por los herejes protestantes] como el Anticristo, el imperio [Papal]
creció y se desarrolló cada vez más a través de sus decretos".

La Persona del Anticristo:


La apostasía es un rasgo clave
16.- En tercer lugar, hemos dicho antes que la ​Persona del Anticristo debe ser examinada para que
podamos ver qué ​clase de persona debe ser y por qué ​características se describe por el Espíritu Santo.
Varias características vienen a la mente, pero destacamos sólo las extraordinarias y más notables. La
primera es la ​apostasía​, que Pablo le atribuye (II Tesalonicenses 2: 3), ​εαν μη ελθη ηαποστασια
πρωτον​, "sin que venga antes la apostasía, y se manifieste el hombre de pecado". Por un lado, en este
contexto, la ​apostasía ​podría indicar al apóstata maldito mismo, el abstracto puesto para lo concreto, que
es lo que Crisóstomo, Teodoro, Ecum., Jerónimo y otros quieren; o bien, puede tomarse en el concreto,
como Agustín: "A menos que primero haya venido el fugitivo". Tampoco los Pontífices lo niegan.
Bellarmine (1.iii., ​Del Romano Pontífice​, cap.2) dice: "Los intérpretes griegos y Agustín están
completamente de acuerdo en su enseñanza que, según Pablo, el Anticristo mismo puede ser reconocido
por la apostasía". Así también Suárez, Malvenda y otros de nuestros adversarios están de acuerdo.

Por lo tanto, el rasgo de la rebeldía se entiende como una característica singular y notable del Anticristo.
Los Pontífices quieren hacernos creer que es una apostasía ​política del Imperio Romano a la que nos
referimos aquí. Pero eso es imposible, en primer lugar, porque la apostasía es de naturaleza religiosa, no
política, y segundo, porque la apostasía en cuestión no es la que necesita ser llamada por un nuevo
nombre, porque se entiende que esta apostasía es la deserción de Dios, La verdadera fe y la religión
profesada una vez. Pablo mismo explica (1 Tim.4: 1): "el Espíritu dice manifiestamente, que en los
venideros [o ​últimos​] tiempos ​αποστησανται τινες της πιστεος​, algunos apostatarán de la fe". La
mayoría de los Padres nos apoyan en este punto (Crisost., Teófilo., Ecumen., Teodoro.), El último de los
cuales llama el ​αποστασια, "alejamiento de Dios". Agustín coincide (​Ciudad de Dios​, libro 20, cap. 19),
como lo hace Cirilo de Jerusalén (Catec., 11). De los Pontífices, Tomás, de Lira, Alcázar, [38] Suárez
(tom.2, q.59, art.6, dist.34): "Aunque la mayoría de los latinos comprenden que se trata de la deserción del
imperio romano, se entiende mejor con respecto a la deserción de Cristo", etc. Este es el punto de vista
que Pablo infiere. Específicamente, la deserción de la fe una vez aceptada previamente. De hecho, todos

1. El papa es señor absoluto de la Iglesia, estando por encima de los fieles, los clérigos y los obispos, pero también de
las Iglesias locales, regionales y nacionales, y por encima también de los concilios.
2. El papa es señor supremo del mundo, todos le deben sometimiento, incluidos los príncipes, los reyes y el propio
emperador.
3. La Iglesia romana no erró ni errará jamás. (Wikipedia)]
los herejes que carecen de fe en uno o más de los puntos fundamentales de la ortodoxia son considerados
apóstatas, pero aquí Pablo habla de una cierta deserción notable, católica [o sea, universal] podría
decirse, cuya cabeza y jefe iba a ser el Anticristo, por lo que la mayoría, si no todos, los jefes de la fe son
derrocados. Ciertamente, esta es la fuerza y el énfasis de la cláusula aquí citada.

17.- Aunque ciertamente se entiende que la apostasía es una característica significativa y notable del
Anticristo, no debemos concluir que toda clase de deserción de la fe, incluida una negación pública del
cristianismo (por la que otras religiones son conocidas), se entiende aquí. Tampoco se pierde la fuerza de
nuestro argumento original debido a la falta de una aparente deserción de la fe por parte del Papado. Los
Pontífices desean que sean eliminados [como sospechosos que encajan perfectamente en la descripción
del Anticristo] porque no niegan específicamente a Cristo. Sin embargo, cualquier deserción extraordinaria
de la fe ciertamente basta para que uno sea considerado apóstata, aunque uno no niega totalmente la fe.
De esta manera, la palabra ​αποστασιας corresponde al hebreo, que significa ​rebelde​, en cuyo sentido se
dice que los rubenitas y los gaditas, debido a un altar erigido cerca del río Jordán, han ​apostatado o se
han ​rebelado contra el Señor (Josué 22:18-19). No era, entonces, que los hijos de Israel creían que estas
tribus habían desechado completamente la religión, sino porque estaban realizando ritos religiosos en un
lugar [y de un tipo] diferente al establecido por Dios, es que los israelitas se separaron de aquellos
hermanos que fueron rebeldes al mandato del Señor. Por lo tanto, incluso si el cristianismo no es
absolutamente negado, la deserción de la fe todavía se considera muy real si los errores en cuestión son
de importancia capital, especialmente si los cultos idólatras se introducen en contra de ella. Sin duda, la
idolatría en las Escrituras a menudo se denomina apostasía y deserción. En cuyo caso debemos entender
que la apostasía del Anticristo no es la negación completa del cristianismo, sino que, por el contrario, se
dice que se sienta en el templo de Dios, es decir, en la Iglesia cristiana, en para ejercer su tiranía. Y es en
nombre del ​cristianismo ​que él la oscurecerá, introduciendo su apostasía maldita.

18.- Esta marca de apostasía, sobre todas los demás, se aplica al Romano Pontífice. Tampoco es difícil
establecer la carga de la prueba requerida. Para el Papa, como cabeza y fundador de esta apostasía
católica, en verdad ha desertado de la fe de Cristo: en parte a través de errores e innumerables herejías
introducidas en el dogma; en parte a través de supersticiones ordenadas en ritos; en parte a través de la
idolatría firmemente establecida en la adoración al culto, como se vio antes (​Disputa I. II. III. IV.).
Bellarmine (libro 3, ​Sobre el Romano Pontífice​, cap. 2) clama en protesta, "Incluso si", dijo, "debemos
atribuir a la tesis de Calvino [que el hombre de pecado puede ser identificado por] una general apostasía
de la fe, y que durante muchos años el reino del Anticristo ya se estaba formando y cobrando impulso, no
se seguiría, sin más evidencia, que el Papa es el Anticristo, porque la pregunta aún permanecería: ¿Quién
es el que desertó de la fe y la religión de Cristo, la Iglesia Católica Romana o las Iglesias Protestantes?”
De cierto, aceptamos de buena gana la condición de que los que se encuentran en la apostasía son los
que debemos considerar y sospechamos de mantener una relación con el Anticristo. Por lo tanto, nos
corresponde examinar con seriedad a los que están en ambos lados para determinar quién ha guardado la
fe de Cristo y quién ha desertado de ella. Si nuestros adversarios pueden demostrar que somos nosotros
los que hemos dejado la fe de Cristo, apostatando de la verdad, no intentaremos defender nuestra
posición para evitar que esta señal del Anticristo caiga sobre nosotros. Sin embargo, si podemos
demostrar, más claramente que la luz del mediodía, que los católicos romanos son los culpables del delito
de apostasía, ¿no sería cierto que esta deserción es justamente acusada en su contra, y no como se
quejan, que han sido injustamente heridos por nuestras acusaciones? Además, al comparar la doctrina
transmitida en ambos lados, demostramos fácilmente este hecho.

Cristo quiere que ​sola Scriptura​, inspirada por Dios, sea recibida por nosotros como la regla perfecta de fe
y moral. El Papa niega que la Escritura sola sea una regla de fe adecuada, las tradiciones no escritas
deben ser unidas. Estas tradiciones, junto con las Escrituras, deben ser igualmente adoptadas y
veneradas. Deben ser considerados en reverencia como el medio para influenciar la piedad. Cristo desea
que su palabra sea creída por sí misma porque no recibe su autoridad del hombre. En nuestra opinión, el
Papa desea que la autoridad de la palabra se derive de su Iglesia. Cristo desea que no se reconozca a
ningún juez supremo al fallar en controversias que no sean las de Dios hablando en las Escrituras. El
Papa sacrílegamente reclama esta prerrogativa para sí mismo.

Además, Cristo enseña que solo él es el Mediador, designado por el Padre, el único que es el camino, la
verdad y la vida, sin el cual ningún hombre puede venir al Padre. Sin embargo, el Papa fuerza a
innumerables mediadores sobre nosotros. Los mediadores que, dice, deben revelarnos el camino al cielo
para nosotros. Además, Cristo testifica que no hay otro sacrificio aparte del suyo; ninguna otra satisfacción
por la cual podamos obtener la remisión de los pecados y la recompensa de la salvación. Pero el Papa
insiste en los castigos humanos y las satisfacciones, mientras demanda un nuevo sacrificio propiciatorio
llamado la misa. Aunque Cristo estableció que los hombres deben ser salvados por la gracia solo a través
de la fe, el Papa también incluye obras. Mientras que Cristo instituye solo dos sacramentos, el Papa
decreta siete. Cristo ordena que nadie más que Dios sea objeto de culto y adoración, sin embargo, el Papa
adora también a las criaturas. Cristo se declara a sí mismo como la única cabeza y el novio de la Iglesia,
pero el Papa también se lo otorga a sí mismo. Cristo se somete a los magistrados, ordenando a sus
siervos que sean igualmente sujetos. Sin embargo, el Papa somete a los magistrados, gobernantes y
emperadores a sí mismo. No dejemos, en efecto, de hacer notar que hay muchas otras cabezas de
doctrina en las cuales difieren de nosotros. ¿Se puede decir verdaderamente que aquellos que enseñan
tales doctrinas y defienden tales dogmas guardan la fe de Cristo? ¿O no son declarados culpables por los
desiertos de la deserción y el hecho de la apostasía?

19.- Para confirmar esta apostasía más obvia, el Apóstol es especialmente eficaz en el pasaje (1
Tim.4:1-3) donde, hablando de la apostasía de los últimos tiempos, dice, "que el Espíritu dice
manifiestamente que en los venideros tiempos algunos apostatarán de la fe, escuchando a espíritus de
error y a doctrinas de demonios, que con hipocresía hablarán mentira, teniendo cauterizada la conciencia.
Que prohibirán casarse y mandarán abstenerse de las viandas", etc. Estas palabras, más dignas de
nuestro recuerdo, son aquellas por las cuales Pablo entrega la profecía de una cierta apostasía futura de
la Iglesia Cristiana visible en los últimos tiempos, su deserción de la fe. Más precisamente, describe el
gran misterio de la piedad en la última línea del capítulo anterior. Al principio da una caracterización
general de este misterio cuando dice que algunos se apartarán de la fe, escucharán espíritus de error y
engañosos, ​πλανοις​, o, como otros entienden, ​πλανης​, espíritus y seductores en error. Si los demonios
mismos son referidos como los espíritus, que no son solo aquí llamados espíritus mentirosos (1 Reyes
22:22); o si son los teólogos falsos y falsos profetas los referidos, los que son seducidos y conducidos por
demonios (quienes, de hecho, no están desacostumbrados a ser designados frecuentemente así, 1 Juan
4: 1 ss.); o si, lo que no es menos satisfactorio, las doctrinas erróneas y falsas están aquí para ser
entendidas así por la voz del espíritu (1 Corintios 14:32; 1 Juan 4: 1-3). ​No creáis a todo espíritu​, es decir,
a toda doctrina; y en el mismo lugar, el ​Espíritu de Dios y el ​Espíritu del Anticristo se mencionan como
sinónimo de la doctrina de Dios y la del Anticristo. Rápidamente señala que estas doctrinas erróneas son
las doctrinas de los demonios, por lo cual debemos entender que la adoración idólatra es su principal
cabeza. Porque es en este culto que la esencia y el alma de esa inmensa apostasía se encuentran
merecidamente. La idolatría es la marca única de la apostasía, por la cual se la puede distinguir de todas
las demás blasfemias, sectas y herejías de todas las épocas y tiempos. Porque, según el apóstol, así
como ​abrazar la fe cristiana es apartarse de los ídolos al Dios verdadero y viviente (I Tesalonicenses 1: 9),
entonces, ​desertar de la fe es volverse a los ídolos, abandonar al Dios viviente y su Hijo Jesucristo. De ahí
que, en lugares en el Apocalipsis, el Misterio de Babilonia se describa bajo la marca de ​la Ramera y la
Madre de las fornicaciones​, es decir, de las idolatrías.

Además, con buena razón, tales idolatrías son llamadas ​doctrinas de Demonios​. Esto se debe a su origen
y funcionamiento exterior: el Demonio es su autor y creador, como si tuviéramos que entender que de ese
Espíritu de error y Padre de mentiras, todas las falsas doctrinas, especialmente la idolatría, conducen al
Demonio como su creador. Además, este término describe acertadamente sus objetos de adoración
porque estas doctrinas se centran en el culto a los demonios en la mente de los paganos, como explica
Joseph Mede. No es sin razón que Mede, y otros después de él, demuestran que lo que se llama ​la
enseñanza del Señor es del Señor, como lo es la ​enseñanza sobre el bautismo y la imposición de manos
(Hebreos 6: 2). Por lo tanto, se notará que la teología idólatra de los gentiles concerniente a los demonios
se predice que será restaurada entre los cristianos. Además, los demonios entre los paganos eran ​Deastri​,
o dioses inferiores, dioses intermedios entre los Dioses más elevados y los hombres mortales, como
afirma claramente Platón en el Simposio. Plutarco también nota esto con respecto a la ausencia de
Oráculos, quienes fueron considerados defensores o mediadores de los hombres, sin los cuales "uno no
podía acercarse a los Dioses más elevados", como dice Platón en el mismo lugar. Apuleyo habla del
Demonio de Sócrates: "Llevan las peticiones y las buenas obras de los hombres hacia el cielo, mientras
llevan los dones y la ayuda de los dioses a la tierra. Al hacerlo, no usurpan la soberanía de los Dioses
celestiales". Y nuevamente, "Todas las cosas suceden por la voluntad, el poder y la autoridad de los
Cielos, aunque por el cumplimiento, el esfuerzo y el ministerio de los Demonios". Y hay mucho más sobre
esta teología de los gentiles. Note las obras de Plutarco, sobre la ausencia de los Oráculos, Apuleyo (loc.
Cit.), Jámblico, sobre los Misterios, y especialmente sobre Agustín, libro 8 de ​La Ciudad de Dios​. Así que
no es sin razón que se les llame doctrinas de demonios, ya que ​objetivamente los demonios eran objeto
de adoración de ese culto, y ​subjetivamente porque el contenido de la adoración de todo ese culto estaba
dirigido por el demonio mismo, el espíritu maligno.

Esto lo muestra claramente el Apóstol en 1 Cor.10: 20 cuando dijo: ​Estas cosas que los gentiles sacrifican
(en realidad, los infieles en sus sacrificios), ​sacrifican a los demonios​, es decir, a los espíritus malignos. De
hecho, no lo hacen intencionalmente, porque pensaban que adoraban a dioses verdaderos. Pero, en
realidad, adoraban a los demonios a través de sus sacrificios en la medida en que obedecían y seguían
explícitamente el ritual demoníaco. Y toda la autoridad que se ejerce en el culto, ya sea por aquellos que
hablan oráculos o que ministran, se ejerce a través de la actuación de los demonios, que se dedican a
recibir adoración a través de imágenes (Salmo 96: 5). De donde Pablo, en el mismo lugar, hace mención
de la ​copa de demonios en oposición a la ​copa del Señor que, instituida por el Señor, fue embebida para
el honor del Señor, mientras que, por el contrario, el cáliz de los demonios era embebido por el honor de
los demonios. Mediante este símbolo y mediante este rito, el vino era consagrado a los demonios.
Verdaderamente, está establecido con toda seguridad, en cumplimiento de las profecías, que estas cosas
que tenían un lugar central en la teología de los gentiles predicen exactamente la adoración idólatra ahora
acostumbrada en la Iglesia Romana, específicamente el culto de los Santos y los Ángeles. No puede sino
estar ciego, el que no ve esto demostrado en detalle por el más sabio Mede, y recientemente por el
célebre teólogo Pierre Jurieu.

20.- Sin embargo, Pablo no considera suficiente dar solo una descripción de esa apostasía predicha. Para
aclarar la profecía, agrega una caracterización de las ​personas y sus ​intermediarios​, por quién y a través
de los cuales se iba a introducir esa deserción. Lo hace cuando sugiere que aquellos que estaban a punto
de apartarse de la fe adhiriéndose a espíritus descarriados lo harían al ​decir mentiras con hipocresía, con
cauterizar su conciencia, prohibir el matrimonio y abstenerse de comer​. De hecho, estas palabras están
comúnmente acostumbradas a ser expresadas ​intransitivamente en relación con las personas
mencionadas en el versículo anterior, que estos serían mentirosos por su hipocresía, que tendrían una
conciencia cauterizada, prohibirían contraer matrimonio y ordenarían la abstinencia de los alimentos. Pero
la sintaxis del verso es contraria a esta interpretación porque estas personas descritas, que están a punto
de desertar (versículo 1), se expresan tanto en el caso nominativo como genitivo. Por lo tanto, se
entienden mucho más fácilmente de forma transitiva, de modo que esos genitivos se rigen por las palabras
εν υποκρισει​. Por esta razón, el medio o la forma en que se introdujeron esas doctrinas de los demonios
(con el fin de seducir a los hombres) se expresa como a través de los medios de la ​hipocresía o el fraude
de los ​mentirosos​. Es cierto que parece especialmente sorprendente que los cristianos, que poseen no
solo la luz de la razón, sino también la luz de la palabra, puedan ofrecer su asentimiento a doctrinas falsas
y fatales (como lo son las doctrinas de los demonios). Muestra la capacidad de Satanás para elogiar y
persuadir, ya que utiliza estos dos medios, la ​hipocresía y la ​falsedad o las fábulas, por medio de sus
ministros. El primero exhibe una falsa devoción y piedad, mientras que el segundo manifiesta
pseudo-milagros, por los cuales los hombres son más fácilmente aceptados. Además, por cada uno de los
medios descritos, es claramente evidente que estas erróneas doctrinas de demonios, de hecho, ya se ha
introducido y establecido en la Iglesia Cristiana.

También es apropiado que, de alguna extraña manera, el Anticristo sea único en la historia eclesiástica,
por lo que la Iglesia nunca ha conocido a un enemigo así. Porque, por eso, con el velo de la humildad y la
piedad artificial, ha fortalecido los cultos idólatras de los restos e imágenes sagrados. Verdaderamente, a
partir de entonces, mediante falsos milagros y falsos augurios, por leyendas fabulosas, por escritos
engañosos y falsas suposiciones, se enraizó cada vez más en los corazones de los hombres. Estos
engaños los ministros del Anticristo lograron a través de la astucia y el ψευδολογων, innumerables fraudes
como impostores, que, aunque muestran la apariencia exterior de piedad y humildad son, en realidad,
hipócritas. Sin embargo, a pesar de su exterior piadoso, su naturaleza interna probaría ser poco sana,
contaminada y corrompida, el resultado de una conciencia cauterizada, marcada como por un hierro de
cauterización, haciéndolos ásperos, insensibles y desvergonzados. Ciertamente, las marcas de ​prohibir el
matrimonio y ​prohibir los alimentos toleradas por estos mentirosos nos permiten identificarlos fácilmente.
Por lo tanto, es con buena causa que Pablo singulariza estas leyes particulares de celibato y ayunos, que
tienen a los demonios como autores, y que son tan contrarios a la enseñanza divina. Estas doctrinas, que
han sido introducidas contra la Iglesia Cristiana por estos hombres más poderosos, han resultado en el
cumplimiento de esta profecía en particular en la mayor medida y grado. De hecho, es bien sabido que la
idolatría surgió en la Iglesia al mismo tiempo que se instituyó el celibato y la vida monástica, teniendo los
mismos fundadores, a saber, Pablo y Antonio, patriarcas de los monjes del siglo IV.

21.- Por lo tanto, no necesitamos retrasar nuestra investigación sobre el cumplimiento de la profecía de la
apostasía de Pablo en los últimos tiempos, ya que la realidad de su cumplimiento nos grita al mirar a
ningún lugar más que a la Iglesia Romana misma. Porque es aquí donde uno puede encontrar la
deserción de la fe, los espíritus de error y las doctrinas de los demonios que enseñan la idolatría
obligatoria, doctrinas que permanecen firmemente arraigadas en nuestros días. Y es también aquí donde
podemos encontrar la hipocresía de los mentirosos, cuyas conciencias han sido cauterizadas, introdujeron
las leyes del celibato y los ayunos. Es una certeza que estas marcas se ajustan a la descripción de no más
que el Pontífice y la Iglesia Romana. También es tan cierto que estas marcas no pueden atribuirse a
nosotros. Porque no hemos desertado de la fe una vez entregada a los Santos, ni hemos introducido
doctrinas erróneas o idolatrías, ni hemos prohibido el matrimonio a nadie, ni hemos prohibido el uso de
alimentos. Pero, ¿quién dudaría de que esto se aplique a nuestros adversarios? Está claro que dan fe de
estas doctrinas y prácticas. Tampoco exculpa su culpa al tratar de desviar la atención de ellos hacia el
herético cristiano Taciano, los Encratitas, marcionitas y maniqueos, quienes condenaron el matrimonio y el
uso de ciertos alimentos. Por supuesto, al acusar a otros como culpables, de ninguna manera excusa la
culpa de la Iglesia Romana, a menos que puedan probar que no evitan el matrimonio ni la comida.

Pero quizás lo más importante es que el texto de Pablo no se refiere a la apostasía de la Iglesia cristiana
en los primeros siglos, sino a ​los últimos tiempos en que se levantaría. Además, Pablo centra su atención
en aquellos que fueron investidos con la autoridad para decretar la abstinencia de alimentos y la
prohibición del matrimonio. Entonces, aunque los herejes mencionados efectivamente enseñaron y
condenaron tales cosas, no tenían la autoridad y el poder de gran alcance para decretar y obligar como lo
hacen los Pontífices. Es en vano argumentar, ciertamente, como lo hacen nuestros oponentes, que Pablo
solo habla de ​algunos​, ​τινες​, ​que se apartan de la fe [indicando, dicen, una pequeña porción, lo que
excluiría a la Iglesia Católica Romana en todo el mundo]. Porque, además del hecho de que el Apóstol
incluyó en su profecía los primeros comienzos de esa apostasía, es obvio que este pronombre no excluye
a una multitud. Más bien, impide la interpretación de la universalidad en un sentido absoluto. Por lo tanto,
el pronombre ​algunos indica que no todos son absolutamente apóstatas, sin excepción, porque Dios
siempre ha tenido su propio pueblo [el Elegido], a quienes mantiene inmunes del error. Es claro que en la
Escritura ​algunos​, ​τινες​, se toma como significando ​muchos (compare Juan 6:60 con el versículo 64,
Romanos 11:17 con el versículo 32, 1 Cor.10: 7-9 con Éxodo.32: 3; Num. 14: 1 con 25: 4).

La persona del Anticristo:


Su naturaleza adversaria se opone a Cristo
22.- Además, de esta apostasía surgen dos marcas más del Anticristo señaladas por Pablo: su ​Asalto a
Cristo, y su ​Arrogancia​, que se describen mejor por las palabras ​ο αντικειμενος​, ​Enemigo y
υπεραιρωμενος​, ​Rival​. Él debe ser un enemigo de Cristo, que ataca su doctrina, pero no como un
enemigo público y abierto, desnudo y sin disimulo, como dicen, mientras asalta a Cristo, sino que debe ser
disfrazado y oculto [actuando sigilosamente y con subterfugio]. Él lleva a cabo esto mientras profesa estar
a favor de Cristo​, pero en verdad se muestra ​en contra de Cristo​, ​Αντιχριστον​. Bajo el pretexto de un
vicario, él usurpa la autoridad del Señor, echándolo de su legítimo trono. Por lo tanto, esta apostasía se
llama, ​μυστηριον της ανομιας​, ​el misterio de la iniquidad​, y en la frente de la ramera de Babilonia se
inscribe el nombre de ​Misterio (Apocalipsis 17: 5), porque la impiedad del Anticristo debe ser mística, es
decir, ​revestida con el nombre de piedad como bien sostiene el lenguaje. Por esta razón, el Anticristo debe
introducirse en la Iglesia a través de pasajes subterráneos, y de esta manera, por el engañoso pretexto de
la religión y la piedad, establecer su dominio. En esta consideración, el Anticristo, bajo el pretexto sutil de
la piedad, ciertamente ve la copa de oro de la ramera Babilonia (por la que emborracha a los hombres),
como la oportunidad de prescribir supersticiones a los borrachos, supersticiones que hace atractivas bajo
el nombre de misterios. Por lo tanto, se proclama que viene "con todo engaño de iniquidad" o iniquidad
seductora (II Tesalonicenses 2:10). De la misma manera, el Anticristo es presentado como ​Engañador,
Impostor y ​Seductor (2 Juan 7), quien ciertamente podría engañar a los más avistados, quien debe seducir
a los moradores de la tierra (Apocalipsis 13:14), que ​con hipocresía habla mentiras (1 Timoteo 4: 2), y
quien, mediante el astuto pretexto de piedad en conjunción con una profesión de cristianismo [ortodoxo],
es capaz de seducir con mayor habilidad a los hombres, alejándolos de Cristo. Porque, si el Anticristo
atacara a Cristo en guerra abierta, ¿quién, entonces, no podría discernir al enemigo de Cristo? Por lo
tanto, dime, por favor, ¿qué misterio habría y qué sabiduría se necesitaría para reconocer a semejante
Anticristo?

Por lo tanto, el Anticristo debe ser el enemigo de Cristo, no manifiesto, sino oculto y secreto, que atacaría
a Cristo bajo el nombre de Cristiano, y que, bajo los cuernos del Dragón semejante al Cordero, vomitaría
blasfemias. De manera similar, los traidores exhiben el nombre de su rey y su autoridad, para engañar a
sus súbditos más fácilmente. Así también, el Anticristo y otros apóstatas exhiben el nombre de su rey,
Jesús, y su autoridad, con el propósito expreso de engañar a los cristianos (Ap. 13: 11; 2 Cor.11: 14-15).
Este mismo principio está previsto en las Escrituras al describir a los falsos profetas como lobos voraces
que se ponen las pieles de ovejas, Satanás se transforma en un ángel de luz y sus ministros, que también
se transforman en ministros de justicia.
23.- Además, nos preguntamos quién podría ser tan ingenuo como para negar que el Pontífice sea el
Adversario de Cristo después de haber investigado a fondo este misterio de la iniquidad, que es tan
evidentemente hostil al misterio de la piedad. Tampoco es, afirmamos, necesario presentar muchas
nuevas pruebas para explicar esta oposición, después de haber ofrecido suficientes pruebas en las
secciones anteriores sobre su deserción de la fe, su introducción de adoración pagana y su pretensión de
supremacía en la Iglesia. gobierno. Hay, por supuesto, innumerables otros errores que podríamos
enumerar, tantos nuevos como antiguos. Errores que todos lo muestran por el apóstata que es. Pero baste
por ahora observar, en lo que se refiere a su ​función mediadora​, de qué manera el Pontífice se opone a
Cristo:

1. En general, a través de la presentación de otros mediadores e intermediarios, a quienes delega en


ese cargo, y,
2. Específicamente, en su reclamo de autoridad infalible como profeta de Dios.
3. Además, el Papa se opone a Cristo al crear un ​sacerdocio con el poder de ofrecer el sacrificio de la
Misa y de perdonar los pecados.
4. Por último, el Romano Pontífice se opone al ​reino de Cristo, cuyo poder y dominio usurpa aquí en
la tierra.

Además, su ataque a Cristo no es abierto, a diferencia de los judíos y musulmanes, sino que es un
misterio, oculto, velado por el manto del cristianismo, bajo el pretexto de un vicario. Nuestros adversarios
no pueden refutar nuestra lógica y conclusión. Cuán vehementemente argumentan que el Papa no puede
ser el Anticristo en virtud del hecho de que no es enemigo de Cristo, sino que viene en el nombre y la
religión de Cristo, y se profesa a sí mismo como su siervo y vicario. No ven cómo es posible que él pudiera
negar a Cristo en la práctica mientras lo profesaba en palabras, o cómo, bajo el velo de la piedad, podía
beber el veneno de la iniquidad.

La persona del Anticristo:


Él imita a Cristo
Así como el Anticristo muestra su naturaleza adversaria atacando a Cristo, él muestra su orgullo y
arrogancia al emular la gloria de Cristo, exaltándose incluso por encima de Cristo. Porque así Pablo afirma
en II Tes. 2:4: "Oponiéndose, y levantándose contra todo lo que se llama Dios, ó que se adora; tanto que
se asiente en el templo de Dios como Dios, haciéndose parecer Dios". Esto lo interpretamos para indicar
que el Hombre de pecado, el Hijo de la perdición, exhibiría tal orgullo, a pesar de ser un hijo de la tierra,
que se mostraría más grande que todo lo que se llama Dios; es decir, cuando se habla de los reyes y
príncipes que en las Escrituras se llaman dioses (Salmo 82: 1,6; Juan 10:34). También se descubrió que
esto era cierto al referirse a la augusta majestad de los ​emperadores romanos que fueron llamados dioses,
como se puede ver a menudo en las monedas de Augusto.

Además, el ​Compendio de Dio enseña: "Quería llamarse Rómulo, pero a fin de desviar la mala voluntad,
para que el nombre de cualquier rey no pareciera demasiado embellecido, prefirió que se lo llamara
Augusto". Las cosas que están en la categoría de alto cargo y culto se llaman ​Augustas​, para indicar una
condición superior a la de los hombres mortales. De ahí que los que eran emperadores griegos fueron
llamados ​σεβαστος​, ​venerable Augusto​, como si dijéramos, ​el santo de Dios (Dio, libro 53). Tampoco
limitamos el orgullo del Anticristo al admitir que se exalta a sí mismo sobre aquellos que son llamados
dioses en la tierra. Porque él también se coloca por encima de aquellos que son invocados como dioses
en los cielos: los Ángeles y los Santos. Ni el grado de su arrogancia se detiene allí, en tanto que se asienta
en el templo de Dios reclamando para sí mismo poder supremo, universal y divino para gobernar la Iglesia,
se manifiesta a sí mismo como Dios en la tierra.

Así que a medida que avanzamos de la hipótesis a la tesis, observando la primacía y el dominio (a veces
temporal, a veces espiritual) del Pontífice, que se ha apropiado para sí mismo por su propia autoridad,
¿quién podría ser más adecuado que el Hombre de pecado? Quien hoy no sabe que él se muestra
superior a reyes y príncipes, más aún sobre emperadores, mientras se apropia de la autoridad para
coronarlos o destronarlos a voluntad, para absolver a sus súbditos de su juramento de fidelidad, o para
transferir sus reinos a otros (como se mostró extensamente, ​Disputa. V​). ¿No se muestra por encima de
los ángeles, cuyo juez se jacta de haber sido nombrado, cuando afirma que tiene el derecho de gobernar
sobre ellos como sus súbditos? ​Inocencio IV (C. Canonum)​: "Toda criatura está sujeta al autor de los
cánones, que también es el vicario del Creador; cuyo poder fue creado más grande que todo poder,
extendiéndose a las cosas celestiales, a las cosas terrenas y a las cosas del inframundo, de modo que
todas las rodillas se doblan ante él", etc. (​Anton. Summ., p.3, l.22, c.5​). ​Clemente VI, en su Bula
perteneciente al año del jubileo, ordenó a los ángeles benditos que llevaran directamente al cielo las almas
de aquellos que, después de haber declarado que venían a Roma con el propósito de peregrinar, murieron
en el viaje, pero que por suerte se habían confesado en el camino: "Ordenamos directamente a los
ángeles del Paraíso llevar al alma a la gloria del Paraíso después de que esa alma haya sido
completamente absuelta del Purgatorio". Este extracto es de las obras de Balseus sobre la vida de
Clemente VI.

¿No se muestra el Papa por encima de los Santos cuando desea emitir un juicio final sobre las almas, ya
sea atribuyéndolas al catálogo de los santos o rayéndolos del libro de la vida? Además, de la misma
manera y según los ​Pontificales​, cuando el Papa, el ​dios Deificado (si usurpara la palabra usada por
Tertuliano), de acuerdo con su propio juicio, decide no solo el grado de veneración y honor debidos a los
santos, pero incluso el grado de su santidad y divinidad, "para que, a menos que Dios haya agradado a los
hombres, no sería Dios", como dijo Tertuliano (​Apol. cv​).

Y si dirigimos nuestra atención a otras áreas, tales como los numerosos objetos de culto que la Iglesia
Romana afirma ser dignos de veneración, como las imágenes de la cruz, las reliquias de los santos, los
altares, el sacramento del altar, que comúnmente se llama el ​cuerpo del Señor​, ¿el Papa no se muestra
superior cuando él consagra y autoriza su culto? Al hacerlo, estos ídolos lo honran, y además, si puedo
usar la expresión, entonces se vuelven sujetos a él. Por lo tanto, en las procesiones papales, el crucifijo se
muestra como un símbolo exterior de su alto cargo. Sin embargo, Dios, el humilde Mesías mismo, fue
llevado por una humilde bestia de carga, mientras que el Papa, en un presuntuoso despliegue de pompa,
es llevado en lo alto sobre los hombros de los príncipes.

La persona del Anticristo:


Él gobierna como Dios en el lugar de Dios
26.- Verdaderamente, tales muestras vanas de orgullo y arrogancia hacen una burla del Dios santo
cuando se ve al Romano Pontífice actuando en el lugar de Dios, sentado en el templo de Dios como Dios,
mostrándose a sí mismo ser Dios. Parece increíble que cualquier persona, excepto un hombre demente,
se comporte de una manera tan extraña, tomando sobre sí mismo el nombre y la autoridad de Dios. Sin
embargo, [el Papa] ha sido revelado, descubierto y expuesto como alguien que viene como representante
de Dios con el poder de Dios, reclamando títulos y honores propios de Dios solamente. Estos se atribuye a
sí mismo por su propia autoridad y decreto. Y, de hecho, en lo que respecta a sus nombres, no se puede
negar que a través de los escritos de los pontífices, el Papa se llama ​Dios​, como ya se vio anteriormente
(​Disputa III​).

* Glossa del Derecho Canónico ​Extr. Juan XXII llama expresamente al ​Papa nuestro Señor Dios​. El
Papa Nicolás, citado por Graciano (​Dist. 69, capítulo 7​) dice: "Se demuestra de manera manifiesta
y satisfactoria que el Papa no puede ser obligado por el poder secular ni desatado por él, ya que es
evidente que Dios no puede ser juzgado por los hombres".

* Stapleton (en el ​Prefacio a Gregorio​, capítulo 16, ​Princip. Doctrin.​), nombra al Papa "el mejor, el
más grande y supremo Espíritu en la tierra".

* P. Rubio. (1.3., ​A una Roma Restaurada​) dijo: "Todos los líderes del mundo honran y adoran al
Papa como el Dios más elevado".

De ahí que según el Derecho Canónico, encontremos estas palabras impías, "Debido a que la opinión del
Papa y la opinión de Dios es una opinión, no hay más que un tribunal entre Dios y el Papa. Y como nadie
tiene autoridad de Dios aparte de la otorgada al Papa, solo hay un tribunal de Dios y del Papa, porque el
Papa juzga como si fuera Dios. Por lo tanto, nadie puede oponerse a su opinión".
* (Agustín. ​Triump​, pregunta 6, 1, Tiber, ​Deci.​, Vol. 3, respon.14, núm.57, Menoch. Cons.51,
núm.13), "El Papa tiene estatus divino. Lo que aprueba o desaprueba, todos deben aprobar o
desaprobar".

* (Gloss. Dist.19), "Nadie debería cuestionar al Papa, incluso si él debe conducir a innumerables
personas de cabeza al infierno con él".

* (Dist.40), "El Papa mantiene a todos los mortales sujetos a él. Toda criatura humana está bajo
obediencia a él".

Extra. De Major. C. ​Unam sanctam​, e innumerables declaraciones similares que serían demasiado
tediosas como para mencionarlas. Tampoco pueden excusarse estas blasfemias impías bajo el pretexto
de que no son más que oratorios o hipérbolas panegíricas que no deben tomarse como dogmas. Porque
no solo tienen el consentimiento de los más altos maestros aprobados de su Iglesia (además del hecho de
que fueron introducidos a través de los concilios de los Papas en el derecho canónico y en los libros
comunes), sino que no saben que tales epítetos han sido atribuidos a los papas por sus aduladores. Los
Papas no solo no rechazaron esos nombres, sino que los respaldaron de buen grado, sin considerar en
ningún momento la eliminación de estas títulos blasfemos y contumaces de sus libros autoritativos.
Irónicamente, su celosa agudeza para cortar y censurar a los buenos escritores al instituir los Índices de
Libros Prohibidos era laxa y ciega cuando se trataba de ellos mismos.

De hecho, al reclamar el derecho de apropiarse del nombre de Dios para sí mismos, no solo reclaman los
atributos de Dios, sino que también reclaman los títulos de Cristo el Señor. ​Bellarmino tampoco niega esto
(​de Concil. Auctorit​.1.ii.c.17), "Todos los nombres", dice, "que se atribuyen a Cristo en las Escrituras, de
cuya fuente se establece que gobierna sobre la Iglesia, todos son atribuidos al Pontífice." Por lo tanto, si
Cristo es llamado ​Cabeza, Esposo, Fundamento, Pastor de los pastores de la Iglesia, Príncipe de la fe,
Señor de la Casa de Dios, León de la tribu de Judá, Raíz de David​, etc., todos generalmente reconocen
que estos nombres no son menos atribuidos al Pontífice. En vano, uno introduce el argumento de que el
Papa también se llama a sí mismo ​siervo de siervos​. ¿De qué le sirve al Pontífice usar la humildad fingida
para llamarse ​el siervo de siervos​, cuando en realidad demuestra ser insufriblemente orgulloso al reclamar
la autoridad del Señor de los Señores? Así es como Trevirensis Præsulum lo ve, en una queja sobre el
Papa Nicolás, en sus obras, ​Aventi. Annal.4​, "Usted muestra la máscara del Pontífice ante usted, pero
ejerce una tiranía; bajo la ropa de un pastor sentimos un lobo. El título, Papa, le malrepresenta como
padre, porque con sus obras se muestra como Júpiter. Aunque dice que es el siervo de siervos, también
afirma ser el Señor de los Señores", etc.

27.- Pero, en realidad, los nombres de Dios que usan los Papas son insuficientes para demostrar el
cumplimiento de la profecía a menos que se pueda demostrar que con ellos viene la supuesta autoridad y
el poder de Dios. Verdaderamente, ¿quién puede dudar de que el Papa, como si fuera Dios, se ha
apropiado del poder necesario para llevar a cabo la obediencia a su autoridad? Porque, ¿no reina en el
lugar de Dios, jactándose de haber adquirido todo el poder en el cielo y en la tierra? ¿Y no tiene el derecho
de establecer leyes y ordenar conciencias? ¿No se jacta de ser infalible y sin pecado, el intérprete
supremo de la Sagrada Escritura y el juez supremo de las controversias, de quien no es lícito apelar? ¿Él
no hace que lo pecaminoso sea sin pecado, y por el contrario? ¿No desea el poder absoluto? ¿O no se
conduce él mismo en lugar de Dios cuando se jacta de ser el Señor y el Monarca de todo el mundo, que
controla el triple reino de los cielos, la tierra y el inframundo? cuyo sello es la tiara papal con la triple
corona ricamente adornada, cuyo sello es el sello de un rey. ¿Y no posee el más alto poder sobre reyes y
príncipes, incluso entre los mismos emperadores, tanto en asuntos espirituales como temporales, para
poder derribarlos de sus tronos y transferir reinos a su propia voluntad?

¿No se presenta incluso por encima de Dios, cuando por su propia autoridad suspende la autoridad de la
Escritura y se concede a sí mismo el derecho de dispensar y anular las leyes divinas y humanas, como se
ejemplifica en la liberación de los hombres de los juramentos y votos y la determinación de grados de las
relaciones sanguíneas [para que los matrimonios se puedan considerar lícitos o ilícitos como él lo
decreta]? ¿No reclama el derecho de prescindir de muchos otros preceptos legales, todo en contra de la
autoridad de enseñanza de los Apóstoles, porque él es más grande que los Apóstoles? ¿Y no puede
eliminar la enseñanza del Antiguo Testamento por el hecho de que es más grande que todos sus autores?
¿No abroga el Papa los diversos mandatos de Cristo al tiempo que presenta a aquellos que son contrarios
a ellos, transfiriéndose a sí mismo la autoridad de prescindir de los preceptos de Cristo a voluntad? Y, por
último, ¿no castiga con mayor condena los pecados cometidos contra sí mismo y su régimen que los
cometidos contra Cristo? Si esto no es evidencia suficiente para declarar culpable al Papa de gobernar en
el lugar de Dios, entonces ¿qué es?
28.- Entonces, debemos concluir que el Pontífice se revela como ​el Hombre de pecado​, ​el hijo de
perdición​, y ​exento de la ley, que Pablo atribuye al Anticristo, II Tes. 2: 3. De hecho, se le llama
propiamente el Hombre del pecado, primero, por el hecho de que, aunque usurpa el título de santidad, él
mismo es un pecador notable (pecados que los escritores pontificios no intentan ocultar cuando describen
los crímenes más graves de los Papas), y segundo, porque él es el autor de los pecados de los demás. De
hecho, él es el Hijo de la perdición, no solo pasivamente, porque está dedicado a la perdición a la manera
de Judas, quien traicionó al Señor con un beso (Juan 17:12), pero también activamente, porque, como el
ángel destructor del abismo, él seduce a otros a unirse a él en el mismo pozo sin fondo de la perdición, Ap.
9:11. Finalmente, recibe ese nuevo título, ​ο ανιμος​, el Sin Ley, porque se presenta como uno ​Exento de la
Ley​, es decir, que se libera de todas las leyes, que no puede ser juzgado por nadie, aunque puede juzgar
a todos los demás; quien piensa que es permisible hacer lo que le plazca, para que su voluntad siempre
prevalezca sobre la voluntad y la ley de Dios. Tampoco permite, bajo ninguna circunstancia, investigar su
carácter y acciones; porque sus acciones, de cualquier clase, deben considerarse irreprochables y lícitas,
como lo es su carácter para ser considerado intachable y santificado, de hecho, la misma esencia de la
santidad misma. "El Papa no está sujeto a ninguna ley", figura entre las posiciones papales indicadas en
los escritos de Hortensis. "Él tiene el poder preeminente, completo, absoluto e ilimitado al que no pueden
oponerse, por el cual él gobierna todas las cosas, ya sea por encima de la ley, fuera de la ley o en contra
de la ley porque él es como Dios en la tierra", etc. (​Tiber. Dici​.1.iii.resp.14; ​Bertachi repert. Dictione Papa;
Glossator Gratian, Causa 9, Quæst.3, Canon Nemo.) "El Consejo no puede juzgar al Papa. Incluso si el
mundo entero se opusiera públicamente a él, el Papa debe detener su rebelión por decreto papal.” El
Canon continúa explicando: "El juez pontificio no puede ser juzgado por emperadores, clérigos, reyes ni
por el pueblo". De dónde viene ese capricho impúdico de desafiar cualquier cosa. Dist.40, Canon ​Si Papa​,
"Ningún mortal puede presumir de encontrarlo culpable porque, como juez de todos los hombres, el Papa
no puede ser juzgado por nadie".

La persona del Anticristo:


Su marca la marca de la bestia
29.- Ciertamente podemos agregar al catálogo de pecados sucios cometidos por el Anticristo el de la
idolatría​, el pecado específico profetizado por Juan en el Apocalipsis, al describir el asiento del Anticristo
como el de una ​ramera​, ​la madre de las fornicaciones​. De hecho, ya hemos probado que este nombre fue
lanzado de la manera más merecida sobre la sede romana ​(Disputa II-IV)​, por lo que no es como si no
hubiéramos abordado este punto en particular. Por lo tanto, ahora pasamos a nuestro quinto punto, que se
centra en el ​Número y la ​Marca de la Bestia. Apocalipsis 13:16-18 dice: "Y hacía que a todos", Juan
hablando de la segunda Bestia, "a los pequeños y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, se pusiese una
marca en su mano derecha, o en sus frentes, y que ninguno pudiese comprar o vender, sino el que tuviese
la señal, o el nombre de la Bestia, o el número de su nombre. Aquí hay sabiduría: el que tiene
entendimiento, cuente el número de la Bestia; porque es el número de hombre, y el número de ella,
seiscientos sesenta y seis." No deseo investigar más profundamente de lo necesario en cuanto al
significado de la antigua bestia. No pocos sostienen que es el antiguo imperio romano bajo los
emperadores paganos, mientras que la mayoría siente que representa el reinado del Anticristo, que
describiremos con más detalle más adelante. Es en este punto de vista que Bellarmino está de acuerdo
con nosotros (libro 3, ​de Ponti.​, Capítulo 15), "El mismo Anticristo", dice, "es manifestado por dos bestias:
una, en razón del poder real y la tiranía, por la que reunirá a la fuerza a sus hombres; la segunda, en razón
de las artes mágicas que emplea, a través de las cuales él, con astucia, seducirá a los hombres." Baste
decir que designamos a la Bestia que asciende de la tierra como el Anticristo, no en el sentido de que
simboliza su título de monarca y príncipe terrenal, para representar su poder temporal, pero más bien su
poder espiritual que simboliza su oficio como pseudo-profeta y seductor (que Bellarmino observa, ​loco cit.​),
quien debe imprimir su marca en la frente y la mano derecha de todos y cada uno de su pueblo, sin
excepción, independientemente de su estado, riqueza, sexo y edad. Es como si con ese símbolo, la señal
solemne de su absoluto poder sobre todos, él marcará a todos sus adoradores. Es a través del Anticristo
que el Diablo, ese dios falsificado, imita a Cristo. Porque como se dice que Cristo marca a todo su pueblo
en sus frentes con el sello de Dios, Apocalipsis 7, para distinguirlos de los hijos de esta generación,
también la Bestia desea marcar los suyos.

30.- Los intérpretes no están de acuerdo con qué es esta marca. De hecho, es cierto que el Espíritu Santo
alude a la antigua costumbre de inscribir un estigma en la mano. O también puede estar refiriéndose al
término militar para soldados que se llaman ​inscritos con marcas en la piel de por vida (según Veget.,
1.ii.c.5). O podría atribuirse a los destinados al servicio público; o aquellos que fueron entregados a la
servidumbre, en cuyas frentes se quemaron estigmas, no solo por el castigo debido a la contumacia, sino
también por la clasificación. De esa forma, los esclavos se distinguían por el estigma de su maestro, que
literalmente les marcaba lo que les llevaba a llamarse inscriptos, marcados o estigmatizados. No debemos
concluir entonces que los Pontífices desean que se imprima una marca visible literal en las frentes y las
manos derechas, lo que aparentemente podría encajar en esta marca enigmática y profética, como lo hace
con los Stylopars. Sirve para nuestro propósito que cualquier símbolo que comparta esta cualidad común
de la marca sea propuesta como una posible solución.

Ya sea que entendemos que significa ​la conformidad de la vida y la doctrina del Anticristo​, como lo hacen
Dionisio el Cartujo [57] y Alberto el Grande, [58] o con Tomás, ​la profesión de un culto ilícito​, por el cual
aquellos dispuestos a ser seguidores de el Anticristo se distinguen de otros; y por esto se sujetan a él,
como por un juramento militar y una servidumbre voluntaria, a fin de someterse y avanzar su autoridad
mediante declaración pública y trabajo. Por estas razones, es importante que reconozcamos que la marca
impresa en la ​frente y la mano derecha ​simboliza la fe y las obras. Así lo señala Agustín (​Ciudad de Dios​,
libro 20, capítulo 9), Primasio [59] en Apocalipsis 13 y otros. De esta misma manera, Cristo marca los
suyos; en parte por una marca interna, es decir, por el Espíritu que da fe eficaz con caridad (2 Timoteo
2:19, Efesios 4:30), y en parte por una marca externa en la frente (Ezequiel 9: 4; Rev. 9 : 4) a través de la
profesión de fe, y en la mano a través de la ​práctica​, para que ellos, al profesar públicamente la verdad, no
muestren vergüenza del Evangelio (Rom.1: 16).

31.- Esto postulado, no es difícil encontrar esa ​marca entre los Pontífices. Porque incluso si accedemos a
los deseos de nuestros adversarios al permanecer en silencio con respecto a ​la señal de la cruz​, cuyo
signo imprimen en la frente con su mano derecha, como es su costumbre para distinguir a los católicos de
los reformados; [60] y concede eso permanecemos en silencio respetando el ​crisma de la confirmación​,
que todos deben recibir en la frente de parte del Obispo, cuya necesidad es tan grande que dicen: "sin
confirmación del Obispo, uno no puede ser cristiano" (De Consec. Dist .5, A. Ut Jejun.); y se concede que
permanezcamos en silencio incluso sobre el ​sacramento de las sagradas órdenes​, en el cual se dice que
una ​marca está impresa por la unción en la cabeza y en la mano derecha, que se dice que es indeleble​,
[61] y sin la cual no se puede tener ninguna oficina o beneficio, preguntamos: ¿hay una sola persona que
no sepa que no puede ser recibido en la comunión romana el que no está dispuesto a estar sujeto al
Papa? ¿Y que esta sujeción y obediencia es necesaria para la salvación? Por lo cual uno solo necesita
observar la profesión de fe romana ordenada por Pío IV, que es como si introdujera un nuevo símbolo
romano por cuya marca se distingue a los fieles y [esto] por su solemne voto de sumisión y promesa al
Papa. Decretado por el Concilio de Trento, y contenido en la Bula de Pío IV, encontramos el modelo del
juramento de profesión de fe. [62] Esto ya lo hemos mostrado en ​Disput. l​, "Yo, N., con fe firme, creo y
profeso", etc. Este juramento obliga al confesor a someterse al Papa para que se le considere fiel y en
comunión con él. Este juramento también vincula a esa persona a la observancia de sus rituales de culto y
a las tradiciones de la Sede Romana; tradiciones como el culto a los santos, las imágenes, el culto de las
reliquias, la adoración de la cruz y la Eucaristía, la frecuencia de las Misas, las peregrinaciones a lugares
sagrados, etc. Tal persona tiene la marca romana. Es en este sentido que el autor de 2 Macabeos 4:10
llama a la observancia de los ritos gentiles ​una marca griega, por la cual se distingue a la religión griega o
gentil. En conclusión, entonces, esta ​profesión del papismo ​es el medio por el cual el Papa une a los suyos
propios a través de promesas públicas o juramentos especiales, y con razón se llama una​ marca latina​.

32.- El hecho de que, ciertamente, se dice que el Anticristo prohibiría "que ninguno pudiese comprar ó
vender, sino el que tuviera la señal", se entiende claramente que tuvo su cumplimiento real en el reinado
pontificio, más que en algún evento futuro. Deje que Gregorio VII sea nuestro testigo, quien, como el autor
de ​Guliel. Conquestori dijo que "no permitió que nadie comprara o vendiera nada que él percibiera que no
obedecía a la Sede Apostólica" (Bertold, append., ​Ad Herm Contr, A. D, 1084). Alejandro III, quien, en
Synodo Turomensi, escribió contra aquellos que se habían retirado de la sujeción a la sede romana,
declarando que "cuando han sido identificados, está prohibido ofrecerles refugio o protección, o realizar
transacciones comerciales con ellos," etc. (Gulielm. Neubrig. Rerum Anglic., 1.ii., capítulo 15). Asimismo,
los Concilios de Letrán sostuvieron ​contra los albigenses​: "Decretamos que los albigenses, con sus
defensores y amparadores, estén sujetos a anatema, y ​prohibimos, bajo el castigo de anatema, a
cualquiera que presuma tenerlos en sus hogares o en sus tierras, o para apoyarlos, o para hacer negocios
con ellos," (​Decreto Greg​., 1.vt7.c.8). Martín V, quien mejor cumple esta profecía, escribe en su Bula de la
Condena de Errores de Wycliffe y Huss (una Bula agregada a las Actas del Concilio de Constantino),
prohibiendo estrictamente "que hombres de este tipo [63] tengan casas, críen familias, celebren contratos,
ejerzan negocios al por mayor, comercien, o se les permita la comodidad de la humanidad con los fieles
de Cristo". [64] Tal era la Bula de Pablo III contra Enrique VIII, rey de Inglaterra, porque había rechazado
el yugo de los Pontífices. Esta Bula, dirigida a todos los cristianos, prohibió "que tengan tratos comerciales
con Enrique y sus súbditos, o que concierten contratos con él", etc. Se demostró que se cumplía la
exactitud de esta profecía al pie de la letra según la declaración de Carthusianus, [65] que dice sobre este
tema, "Los cristianos en ese tiempo", es decir, en el tiempo del Anticristo, "serán rechazados como si
fueran excomulgados, y comprar y vender no será permitido, con la excepción de aquellos sellados con la
marca del Anticristo".

Y, además, debemos notar que estos decretos persisten hoy entre los Pontífices. Porque sus penosos
dogmas confirman fácilmente este hecho, "que es legal saquear a un hereje de sus bienes" (Caus.15,
quæst.4, Glossa). "Es legal que un padre desherede a su hijo por ser hereje. Los hijos pueden asumir la
responsabilidad legal de un padre herético. Tampoco es el deber de una esposa rendir benevolencia a un
marido herético" (en los escritos de Simanchus). Según Bellarmino (libro 5, ​de R. P.​, chap.7), "Permitiré
que los sujetos nieguen la obediencia a un Señor herético. Está prohibido que los cristianos toleren a un
rey herético si intenta obligar a sus súbditos a abrazar su herejía". Y debemos agregar que, de acuerdo
con el juicio de los Romanos Pontífices, cualquiera es determinado de ser un hereje, incluso el más
ortodoxo, si su fe no concuerda con su fe y con la de la Iglesia de Roma.

La persona del Anticristo:


El nombre y el número de la bestia
33.- A la marca se agrega el ​nombre y el ​número de la bestia​. Estos pueden entenderse de varias
maneras: por un lado, de manera exegética e interconectados​, de modo que estos tres términos pueden
considerarse sinónimos en la medida en que este último término se extrae del término anterior, ya que no
pocos coinciden en que parece para ser claramente insinuado en Rev.13: 17, donde estos tres conceptos
están conectados: "Nadie puede comprar o vender a menos que tenga la marca, o el nombre de la Bestia,
o el número de su nombre", es decir, un nombre que tiene este número; de donde en otro lado hay
simplemente la mención de una marca (Apocalipsis 14: 9), o de la marca del nombre de la bestia
(versículo 11), o de la marca y el número de su nombre (Apocalipsis 15: 2).

Y, por otro lado, estos tres términos pueden verse ​distintivamente​, como diversos. Esta opción se
considera más que las otras. De hecho, la Marca, en general, designaría la profesión de un culto
anticristiano; el ​Nombre​, que significa el título apropiado de la Bestia por el cual la Bestia se distingue de
otras bestias; el ​Número de su nombre sería el número expresado por dicho nombre. Es cierto que todos
estos términos tienen el mismo objetivo, sin duda para que, con esta profesión, nombre y número se
designen marcas únicas de anticristianismo.

Además, este nombre no es personal, sino un nombre gentil místico y común, no muy diferente del
nombre del ​estado romano o ​latino​, cuya cabeza final debe ser el Anticristo. De esta premisa no
deberíamos dudar, especialmente si el nombre ​romano o latino incluyera el número necesario de la Bestia.
El número de su nombre se denomina así porque las letras de las que se compone el nombre alcanzan
ese número. Esto se ajusta a la práctica de los hebreos y los griegos, que a menudo usaban sus letras
para simbolizar números. Ciertamente, una razón por la que se llama ​número de hombre es porque su
cómputo es conocido por los hombres que ya usan tales métodos, y su intelecto es capaz de captar su
significado. Es de esta misma manera que se usa la frase medida de hombre (Apocalipsis 21:17), es decir,
la que es habitual y fácilmente comprensible para los hombres. Vemos el mismo concepto expresado en
Isaías 8: 1, en estilo de hombre​, que se refiere a lo que los hombres usan y comprenden con frecuencia o
que la capacidad de contar es una propiedad innata del hombre. Además, este nombre y número se
expresa como tres palabras completas, como sostiene la transcripción real de Montano, o por tres
números griegos, ​Χ, ​ξ​, ​ς​; ​Χ teniendo el valor numérico de 600, ​ξ teniendo el valor numérico de 60, y ς
teniendo el valor numérico de 6, el número total es 666. No solo los Reformados siguen este método de
cálculo, sino también lo hacen casi todos los pontífices. Por lo cual Suárez [dice] (libro 5, Chap.19, no.11),
"En cuanto al nombre de la Bestia, todos enseñan que será de un tipo consistente con las letras cuyo valor
total, de acuerdo con el sistema griego, contendría el número 666." Tampoco es una idea reciente. Ireneo,
el discípulo de Policarpo, testifica (libro 5, capítulo 30), "que aquellos que habían visto a Juan cara a cara,
han enseñado que el número del nombre de la bestia, de acuerdo con el cálculo de los griegos a través de
las letras contenido en ella, es seiscientos sesenta y seis".
34.- Además, aunque antes de la llegada del Anticristo habría sido difícil comprender el misterio de ese
número (como Ireneo mismo admitió la dificultad de predecir el nombre antes del cumplimiento de la
profecía, "que es más cierto y menos arriesgado afirmar el nombre en el cumplimiento de la profecía en
lugar de especular y precipitadamente adivinar los nombres que uno quiera"), sostenemos que hoy, al
seguir ese método aceptado y popular de la computación a través de letras numerales, no estamos
introduciendo alguna metodología oscura y desconocida. Tampoco deseamos desviarnos del tema en
cuestión al revisar y refutar las opiniones de intérpretes que han tratado de descubrir el misterio de ese
número. Incidentalmente, debemos notar que sus opiniones parecen poco apropiadas y claramente ajenas
al contexto, porque deseamos que el nombre y el número de la Bestia consistan, no tanto en el valor
numérico de las letras, sino en las doctrinas; y que el método de contar no se considera tanto literal como
figurativo para las doctrinas y prácticas anticristianas, por las cuales se distinguen las obras manipuladoras
de la Bestia y el Anticristo. También tenemos un número notable finito, no indefinido, para que pueda
demostrarse que los errores y las blasfemias del Anticristo no son ni ligeros ni pocos.

Pero el comentario de Grotius es quizás el más extraño de todos, cuando persiste en ofrecer al emperador
Trajano como la solución, uno cuyo nombre más conocido es ​Ulpius​, ​Ο YΛΠΙΟΣ​, cuyo nombre asciende al
número 666, siempre que al final de el nombre uno no escriba una ​Σ mayúscula (que es equivalente a
200), sino que escriba ​ς, que se postula para el número seis. No podemos evitar preguntar, ¿por qué se
aludiría a Trajano en esta profecía en lugar de otros Césares que eran mucho peores y le causaron a la
Iglesia mucho más daño? Una vez más, ¿por qué la tercera persecución se observará por encima de los
demás? En tercer lugar, el número, el nombre y la marca se refieren a la misma persona. Grotius mismo
admite que Trajano no requirió una marca [lo que lo elimina como la solución al misterio]. Finalmente, ¿por
qué Grotius sugiere que busquemos el número en los prænomen comunes ​Ulpius y no en el nombre
Trajano​? Y por último pero no menos importante, ​Ο YΛΠΙΟΣ no es equivalente a 666 porque la sigma
final, de cualquier forma que se escriba, si Ε o σ o ς es siempre equivalente a 200. Por lo tanto, ​Ο indica
70,​ Y ​400, ​Λ ​30, ​Π ​8, ​Ι ​10, ​Ο​ 70, ​Σ​ 200, que hacen la suma 860.

35.- Por lo tanto, desechamos estas opiniones, mientras nos aferramos firmemente al punto de vista
popular y más comúnmente aceptado que sostiene que el Pontífice, su rango y su gobierno, están
descritos correctamente por esta profecía. De hecho, podemos calcular su nombre en griego o hebreo, los
dos idiomas por los cuales Dios dio sus oráculos y profecías (envolviéndolos en el misterio), sin embargo,
la suma de sus letras arrojará el mismo resultado. Porque, si el cálculo se hace en griego, lo cual es
bastante apropiado teniendo en cuenta que la Revelación fue escrita en griego para los griegos, no
aparece ningún otro nombre adecuado que el nombre ​Lateinos, ​Λατεινος​, como Ireneo conjeturó. Y, si el
nombre ​Romanus se debe contar en los caracteres hebreos, significará ​asiento romano o ​romano​, como
determinó John Foxe. Además, el término hebreo comprende el mismo significado que el del término
griego. Porque ​Romanus o ​Lateinos es el nombre de la bestia antes mencionada y es ese nombre que el
Papa impone a todos sus discípulos. Es sobre esta misma Bestia que convergen todas estas y otras
marcas del Anticristo; es decir, marcas tales como hacer que toda la tierra, que lo sigue, se maraville; el
que blasfema el nombre de Dios; y el gran poder que tiene sobre las cabezas de todos los pueblos y
lenguas, etc. El hecho de que este nombre contenga el número 666 en griego y en hebreo no es un punto
de disputa:

Λ α τ ε ι ν ο ς

30  1  300  5  10  50  70  200  666 

Por lo tanto, el ​Romano Pontífice y su ​Asiento están indudablemente indicados. Porque él es


verdaderamente ​latino y posee los restos del imperio latino y el antiguo asiento. No por casualidad, no
permite que el culto público se realice en otro idioma que no sea el latín, ni publica sus documentos y
decretos oficiales en ningún otro idioma. Además, los ortodoxos orientales llaman a la iglesia ​romana con
el nombre de iglesia ​latina​, como se ve en los concilios generales donde esta distinción se hizo
meticulosamente entre los padres u obispos occidentales, llamados ​latinos​, mientras que el resto se
llamaba ​griegos​. Por lo tanto, el nombre de ​Lateinos (en griego) o ​Romano (en hebreo) es totalmente
coherente con el cumplimiento de esta profecía, ya que predice que la sede de la Bestia será Roma,
donde permanece hasta el día de hoy. La verdad está expuesta.

De esta interpretación surge la conclusión oportuna de que no es necesario considerar el método sutil e
ingenioso ideado por el famoso Potterus por el cual se obtiene una extracción de la raíz cuadrada de 666
por el número raíz 25 multiplicado por sí mismo, con la fracción 41 restante; de la misma manera, el
número 144 (el número de la asamblea de vírgenes de la Nueva Jerusalén) se deriva de la raíz cuadrada,
12, multiplicada por sí misma. Vemos este número varias veces en la descripción de la Jerusalén celestial,
de Apocalipsis a la que se atribuyen 12 fundamentos, 12 puertas, 12 ángeles, 12 tribus, etc. De manera
similar, Potterus, por varias razones, encuentra que el número 25 es único al papado. Nosotros, sin
embargo, optamos por dejar de lado esta opinión porque la abrumadora preponderancia de la evidencia
apunta a los nombres antes mencionados.

36.- Belarmino y otros adversarios discuten en vano cuando protestan que el nombre ​Latino​, cuando
significa Romano​, no está escrito en griego con '​ει​', sino más bien con un ​Iota simple, que luego daría un
número diferente. Esta opinión ignora el hecho de que Ireneo, que sin duda sabía griego de manera
competente desde que escribió en griego, sostiene esto: "El nombre ​Λατεινος​", dice, "es muy coherente
con los hechos porque esta denominación tiene una autoridad muy sólida, porque son los latinos los que
ahora gobiernan." También ha sido una costumbre de larga data con los griegos convertir la letra griega
Iota en un diptongo ​'ει​' cuando se coloca antes de la letra ​Nu​, como son los nombres ​Antoninus, Sabinus,
Latinus y muchos otros. Scaliger nota esto como se ve en las ​Crónicas de Eusebio, p.106. Y se observa
que los antiguos romanos emplearon el diptongo '​ει​' para ​Iota​, que hemos estado usando ahora durante
mucho tiempo, como ​queis, preimus, capteivei​, que se ven en las obras de Plauto, etc. Ennius es otro
autor autoritativo: ​Quamprimum Caseei, populei tenuere Lateinei​.

En respuesta a esta refutación, nuestros adversarios nos recordarían que hay varios otros nombres que
dan la suma de 666. Sin embargo, no argumentamos solo por el nombre de la Bestia, sino por el nombre
que se correlaciona con las numerosas otras marcas de la bestia. Esto no se puede decir de los otros
nombres sugeridos. Agregue a esto el hecho de que el nombre latino o ​romano es el nombre de la primera
Bestia. Cualquier otro nombre que contenga el número 666 se busca en vano a menos que refleje este
punto esencial. Finalmente, incluso Belarmino concluye erróneamente que si ​latino debiera ser el nombre
del Anticristo, "debería ser exclusivo para él y familiar como tal. Sin embargo, el nombre latino no es
exclusivo del Papa, sino que es común. Y tampoco es familiar, porque los papas nunca se refieren a sí
mismos como ​latinos​". Agrega que cualquiera que sea la solución al nombre de la Bestia, debería ser
exclusiva del Anticristo solo. Pero nuestra solución, sostiene, refleja el nombre de la primera Bestia, el
estado romano, en un uso gentil y común, no singular para un dios.

Distinguiendo Signos del Anticristo:


Él opera Milagros Mentirosos
37.- La ​señal del Anticristo se centra en sus ​éxitos y ​obras​, especialmente en los ​milagros y ​señales que
se le atribuyen. Pablo dice (II Tesalonicenses 2: 9), "con grande potencia, y señales, y milagros". Como lo
dice Apoc. 13: 13, "Y hace grandes señales". Esto es confirmado por Mateo 24:24, "se levantarán falsos
Cristos, y falsos profetas, y darán señales grandes y prodigios", etc., que Belarmino, Malvenda y otros
admiten que se refieren al Anticristo. Además, Pablo explica más la naturaleza de estas señales cuando
las llama ​milagros mentirosos​. Belarmino correctamente observa (libro 3, ​de Pont. Rom​., Cap.15) esto se
puede entender ya sea con respecto a su origen​, en razón de la causa eficiente, porque son de Satanás,
el Padre de las mentiras, que no es capaz de exhibir milagros verdaderos (lo cual Pablo observa cuando
afirma que la venida del Anticristo "es según operación de Satanás, con grande potencia, y señales, y
milagros mentirosos"); o formalmente​, con respecto a su naturaleza intrínseca, porque se los considerará
incrédulos y legendarios, aunque sean inventos de la imaginación de hombres mentirosos, o portentos de
falsos espíritus, por eso se dice que se hacen delante de los hombres (Rev. 13:13), es decir, señales
falsas que parecen ser reales, pero logran evitar la detección de los observadores porque son astutos
pseudo-milagros. Y finalmente, ​teleológicamente​, en razón de su propósito final, porque su intención es
fortalecer la mentira. Además, esta es la razón principal por la cual el Anticristo realiza estos milagros
mentirosos: ganar hombres por creer en sus mentiras; mentiras que llevan a los hombres de la verdad al
error, como lo explican Crisóstomo y Agustín.

38.- No es difícil entender verdaderamente que el cumplimiento de estas profecías termina en los
Pontífices. ¿Quién no sabe de la pretensión de los milagros reclamados por los latinos a través de los
siglos? ¿Y qué otra religión utiliza tales afirmaciones como parte de su dogma? Los judíos no reclaman
tales milagros modernos; los turcos no intentan propagar su religión en virtud de los milagros, sino por la
fuerza y ​las armas; los ortodoxos están contentos con los milagros de Cristo y los Apóstoles, y por eso no
buscan otros. Y aunque creen que la manifestación de los milagros fue necesaria para el nacimiento de la
Iglesia para que los infieles se convirtieran a la fe por ellos, sin embargo, no creen que los milagros sean
necesarios para que los conversos modernos profesen fe en la Iglesia establecida, de modo que "El que
todavía busca milagros para creer, es él mismo un gran milagro por su incredulidad, aunque el mundo
crea", como dice Agustín en ​La ciudad de Dios​, libro 22, capítulo 8. Y el que "no cree a pesar de la
evidencia de milagros que se han realizado en el pasado, creerían mucho menos incluso si se le
presentaran nuevos milagros", como Stella, en Luc. ii. 29, observa correctamente.

Por otro lado, los Pontífices se jactan de sus propios milagros. Más precisamente, su costumbre es
colocarlos entre los signos especiales de la Iglesia. Por lo tanto, uno solo es considerado ilustre y santo
entre ellos que ha obrado milagros. Además, todas las venerables reliquias e imágenes dignas de
peregrinación y honor por los fieles, son aquellas que supuestamente han obrado milagros. Pero sean
cuales sean sus reclamos de milagros, los protestantes reformados decimos que son ​milagros mentirosos
porque:

(1) No se adhieren a la enseñanza bíblica, sino que fortalecen y perpetúan el error y la falsedad. Esto solo
demuestra su prevaricación, llevando a los hombres de la verdad de Cristo a las mentiras de Satanás,
mientras que contienen una porción de la verdad.

(2) En su mayor parte, son meras ilusiones, pretensiones fraudulentas y engaños, el resultado de espíritus
malignos u hombres impíos, exagerados para obtener ganancias y ventajas, lo que se puede probar con
varios ejemplos.

(3) A pesar de cualquier aparente base de verdad, estos presuntos milagros no pueden elevarse por
encima de las fuerzas de la naturaleza, sino que deben atribuirse a los augurios de los demonios o las
maravillas de los magos. Esta verdad ineludible por sí sola prueba la falsedad y la vanidad de los
supuestos milagros que, según ellos, realizan sus santos.

Pero es aún mejor escuchar a sus propios testigos testificar contra este fraude tan grave. "De vez en
cuando ocurre en la Iglesia", dice Lyranus sobre Daniel que, "el mayor engaño que engaña al pueblo es el
de los milagros ficticios realizados por sacerdotes y aquellos que creen en ellos para obtener beneficios
temporales". Biel, en ​Can. Miss​. C. 49, dice que "Dios permite que los milagros, que son obra de
demonios, ocurran mientras los hombres meditan, mirando imágenes, con el propósito expreso de
engañar a los infieles". "[Milagros que supuestamente ocurren] en el amado sacramento", dice Alex de
Hale, en ​4.sent.q.53​," claramente es de origen humano o demoníaco". La confesión honorable de Melchior
Canus se refiere a este mismo punto, cuando se queja profusamente en el libro 2, ​Loc. Teol​. que las
hazañas de los santos están contaminadas por historias falsas y exageradas. Él declara: "Un gran número
de nuestra gente sirve a sus propias pasiones sesgadas [hacia sus santos patronos favoritos] mediante la
fabricación deliberada de leyendas al punto en que son a la vez vergonzosas para ellos y repugnantes
para nosotros". Luego agrega que tales cuentos fueron inventados para engañar para obtener ganancias
y, después de enumerar varios otros puntos relacionados con este tema, presenta el argumento
encontrado en la ​Legenda Aurea​. Él dice: "un hombre poseído de una cara de hierro y corazón de plomo,
que carece de un espíritu serio y prudente, fue el autor de los relatos de [las fabulosas] señales y milagros
que leemos más a menudo que los milagros genuinos. Ciertamente, los numerosos libros que contienen
las leyendas de los santos perpetúan estos mitos, tales como ​Speculum Historiale, San Vicente, San
Antonio, Conformidades Francisco​, etc.

Para confirmar este punto, podemos ver la evidencia de un aumento de las estatuas en las iglesias, el Via
Crucis, extrañas manifestaciones y desórdenes que hacen una burla [del verdadero cristianismo], incluso
la manifestación de [los Dolores de María a través de] lágrimas angustiadas, gemidos y confesiones
públicas, visiones frecuentes de Cristo, María y los Apóstoles, falsas sanaciones de enfermedades y miles
más de similares mentiras y burlas, que todos los Pontífices usan para asegurar su autoridad y dominio.
Por lo tanto, una variedad de idolatría se infiltró en la Iglesia, como la adoración de estatuas, la celebración
de misas y oraciones por los muertos, las llamas ficticias del purgatorio y el tráfico de indulgencias, todo lo
cual necesitó la invención y diseminación de innumerables falsedades. Si no hubiéramos visto con
nuestros propios ojos el cumplimiento de la profecía de Pablo que termina en los Romanos Pontífices,
donde él habla de que Dios envía "operación de error, para que crean a la mentira" (II Tesalonicenses
2:11), claramente haría parecer demasiado increíble que los hombres, imbuidos de extraordinarios
poderes de razonamiento, iluminados por la luz del Evangelio, hubieran sido capaces de volverse tan
trastornados como para dejarse llevar en errores tan asquerosos al creer tales obvios milagros
evidentemente burdos y fétidos. Por lo tanto, las ​pretensiones fraudulentas y ​engaños son una parte
integral de este tema, por lo que los Pontífices han estado muy ocupados promoviendo y confirmando su
imperio, ya sea falsificando y corrompiendo los libros de autoridades confiables, o inventando revelaciones
falsas, o diseminando falsas leyendas atribuidas a sus santos y reliquias, o por innumerables otras fábulas
que apoyan el linaje de los papas. Todas estas acusaciones han sido probadas por nuestro lado,
protestantes como Chamier, en ​imprimis libro 16. De Antichrist, un chap.9, usque ad 14, et celeb.​; y Jurieu
in ​Præjudiciis, p.12 y sigs​.

Distinguiendo Signos del Anticristo:


Crueldad y Violencia
Avaricia y Libertinaje
39.- La ​crueldad y la ​violencia del Anticristo siguen rápidamente a los talones de su ​fraude y ​engaño en
señales y milagros. Estas marcas se revelan en el gobierno tiránico del Anticristo y la persecución de los
verdaderos creyentes, descritos en las Escrituras como "Y le fué dado [a la Bestia] hacer guerra contra los
santos, y vencerlos." (Apocalipsis 13) y como "la mujer embriagada de la sangre de los mártires de Jesús"
(Apoc.17), acerca de quien ya hemos hablado en nuestra ​Disputa V & Vl​. Podemos agregar a esas marcas
el ​libertinaje y la riqueza​, cuando se lo retrata como una "mujer vestida de púrpura y escarlata, y dorada
con oro, y adornada de perlas" (Apocalipsis 17: 4), en quien se dice que todos los que tenían naves en el
mar se enriquecieron de su abundancia (Ap.18: 16,19). En verdad, preguntamos, ¿dónde puede uno
encontrar todas estas profecías cumplidas, incluso al pie de la letra, sino en el Romano Pontífice y su
Curia? Quién no puede evitar observar el ​Patrimonio de Pedro​, que se burla de Pedro, junto con el mundo
entero, ya que muestra abiertamente el enorme lujo disfrutado por su Corte y Curia Pontificia, que incluyen
tesoros de rango de cada asqueroso tipo, además de recibir inmensos ingresos de sus propiedades, entre
otros medios. ¿Quién no está obligado a reconocer que nadie más que esa mujer vestida de púrpura y
escarlata se ajusta a la descripción de una reina que se jacta de estar libre de toda pena? Y para
demostrar cuán contundente es la evidencia de su culpabilidad, no necesitamos hablar de la venalidad de
sus oficios eclesiásticos, ni de la venta de Annatarum, ni de su venta del Palio Episcopal, ni de su venta de
dispensaciones, ni de sus rentables Jubileos, o su venta de indulgencias, o el ​Taxæ Cancellaræ​, donde
todos los crímenes viles se absuelven por el pago monetario; y por innumerables otras astucias por las
cuales el Anticristo está acostumbrado a juntar riquezas, legalmente e ilegalmente, haciendo que casi todo
el mundo sea responsable ante él y sujeto a impuestos.

40.- Podríamos, por supuesto, aumentar aún más nuestros argumentos mediante la utilización de las
pesadas Escrituras de Daniel, tales como las relacionadas con la sincronicidad entre ​Antíoco y el ​Anticristo
venidero; pero habrá ocasión de hablar de ellas en otro lado. Creemos firmemente que todas las pruebas
que hasta ahora se han presentado y explicado son más que suficientes para demostrar irresistiblemente
que esas marcas y características, por las cuales el Anticristo, su reino y su gobierno están delineados en
las Escrituras por el Espíritu Santo, acuerdan y armonizan exactamente en nada menos que el Romano
Pontífice. Pero el que todavía no está satisfecho puede consultar con los otros grandes nombres entre los
protestantes. Para la mayoría de los eruditos en todas partes, que examinaron la evidencia sin parcialidad,
unánimemente pronunció el mismo veredicto. Hablamos de hombres como Sereniss. M. James, rey de
Gran Bretaña, en su obra real y ​Apología a los príncipes (​iii. Plassaus en su ​Historia del papado​), William
Whitaker, Francis Junius, Lambert Danæus, Daniel Chamier, Lewis Molinæus, Vignerius, Powelius,
George Downame, Samuel Maresius, Joseph Mede, y varios otros. Y finalmente el teólogo más erudito
Pierre Jurieu en su libro, ​De Prejuicios Contra el Papado​, y en ​El Cumplimiento de las Profecías (cuando la
Parte 1 fue publicada el año anterior), donde explica su argumento de que el Papado es el Anticristo con
tanto grado de precisión y fuerza de razonamiento que, después de cosechar, apenas hay lugar para
recoger.

Testimonio Católico Romano:


El Papa es el Anticristo
41.- Para que podamos fortalecer nuestro caso contra los argumentos de nuestros adversarios, ahora
produciremos y publicaremos pruebas del testimonio de los propios pontífices, Pontífices que abiertamente
reconocen al Anticristo como el que ocupa la sede del Papa en la sede romana. . Aproximadamente en A.
D. 600, el Papa Gregorio I insinuó claramente que ése era el caso, cuando Juan, el Patriarca de
Constantinopla, usurpó el título de ​Ecumenicus​, que el Papa quiso aplicar solo a sí mismo. En su Epístola
al Emperador Mauricio, libro 4, carta 30, "Además, digo con confianza que cualquiera que se llame a sí
mismo sacerdote universal, o desee ser llamado así, se muestra, por esta autoexaltación, como el
precursor del Anticristo porque por esta exhibición de orgullo se sitúa superior a los demás, etc." Y en la
carta 36, "El rey del orgullo está cerca y es un sacrilegio decirlo, pero un ejército de sacerdotes se ha
preparado para él, para servir como soldados esclavizados, que han sido ordenados para exaltarlo, que
voluntariamente se presentan sometidos a él y bajo su obediencia".

Hacia el final del siglo X aparece el espléndido testimonio de Arnulf, obispo de Orleans, quien, durante el
Sínodo de Reims, lloró sobre el miserable estado de la Iglesia en su época, diciendo: "Oh, Roma, debes
estar de luto, la que una vez trajo las brillantes glorias de los Padres a nuestros antepasados, pero en
nuestros días ha derramado monstruosas y oscuras tinieblas [que durarán] hacia edades futuras".
Después de mencionar varios depravados Pontífices, como de los Octavianos, Bonifacios y otros
monstruos de su clase, como él los llama, concluye al final: "Reverendos Padres, ¿a quién consideran que
es este hombre, que se sienta en un trono tan elevado? Y pregunto, ¿cómo ves a este hombre brillando en
traje púrpura y dorado? Porque no hay duda de que si está desprovisto de caridad, y si está orgulloso en
virtud de su propio intelecto, entonces él es el Anticristo sentado en el templo de Dios, mostrándose que él
es Dios".

Estas fueron las edades de hierro y plomo acerca de las cuales Baronius se lamenta, comenzando
aproximadamente en el año 900 d. C., en el que las prostitutas Theodora y Marozia gobernaron la
impotente Iglesia, empujando monstruos en el Asiento Pontificio (libro 5, ​Crónicas​), "Por casi 150 años,
cerca de cincuenta pontífices, de Juan VIII, hasta León IX, fueron encontrados con gran deseo de
compartir la naturaleza virtuosa de sus antepasados, ellos mismos apóstoles de apostasía en vez de
apóstoles de la sucesión apostólica." El imperio anticristiano llegó a principios del siglo XI, en el momento
del reinado de Gregorio VII. Este hecho ha sido reconocido y atestiguado públicamente por numerosos
hombres que vivían entonces, como recuerda Aventinus en el libro 5 de sus ​Anales de Baviera​: "Muchos
calumnian a Gregorio frente a la asamblea; maldicen a Hildebrando; lo declaran como el Anticristo que,
bajo la apariencia de piedad, se deshilacha; simula cuidar del bien público otorgándose títulos honorables;
él fomenta la obra del Anticristo bajo el título de Cristo; en Babilonia se sienta en el templo de Dios; él es
ensalzado sobre todo lo que se adora, como si fuera Dios; se jacta de que no puede equivocarse", etc. En
el siglo XIII, el emperador Federico II concurre, (​Petrum de Vineis​, libro 1 de las ​Epístolas​), donde afirma,
"que el Papa es la Bestia que se levanta del mar, un gran Dragón seduciendo al mundo, y es el Anticristo",
etc. También confirma este sentimiento en una carta a los príncipes alemanes, (Aventinus, libro 7).

También está el memorable testimonio de Eberhardo, Obispo de Salzburgo, quien, en el Concilio de


Ratisbona, demuestra por varios argumentos [a sus compañeros obispos] que todas las marcas del
Anticristo se encuentran en el Papa [Gregorio IX]. Este testimonio también está contenido en el mismo
libro 7 [de Aventinus]. Después de haber precedido sus comentarios al declarar que Cristo es la señal que
distingue a los cristianos de los demás, y que Cristo admitió el abandono de la búsqueda de la paz,
Eberhardo continúa:

"Con el mayor esfuerzo, Jesús también amonestó que evitemos falsos cristos, falsos profetas que,
vestidos con piel de oveja con el nombre de cristianos y un título pontificio, desean gobernar y
engañarnos. Es apropiado que sean reconocidos por sus obras espinosas, especialmente la
avaricia, el libertinaje, la lucha, el odio, la envidia, las guerras, el deseo de tener dominio y la
ambición ciega. ¿Puede haber un significado más obvio para estas palabras que nuestro
Emperador celestial profetiza? Él solo puede estar señalando a los fariseos y escribas de Babilonia
que, bajo el título de Sumo Pontífice, discernimos, a menos que seamos ciegos, un lobo salvaje
cuya piel se siente como la piel de un pastor ... Ciento setenta años antes, Hildebrando primero
sentó las bases del reinado del Anticristo, bajo la apariencia pacífica de la religión, pero, en
realidad, fue el primero en inaugurar esta nefanda guerra que ha sido fielmente continuada por sus
sucesores ... Quien es el siervo de los siervos desea ser Señor de Señores, como si fuera Dios;
desprecia las asambleas sagradas y los concilios de los hermanos, mejor dicho, de sus propios
Señores ... Habla grandes cosas como si fuera Dios y siempre está intrigando y tramando en su
corazón cómo fortalecer su dominio. Para este fin él cambia las leyes, promulga las suyas,
corrompe, saquea, defrauda, ​mata; ese hombre moralmente depravado a quien están
acostumbrados a llamar el Anticristo, sobre cuya frente está escrito el nombre de desprecio, ​yo soy
Dios, no puedo equivocarme​; él se sienta en el templo de Dios y su dominio es muy amplio".
Eberhard elabora más en el mismo libro citado anteriormente. Llevaría demasiado tiempo informar todos
los testimonios que aparecieron en los siglos posteriores corroborando la verdad del Anticristo papal; si
fuéramos a citar las obras de Petrarca, o Marsilio de Padua, con respecto a su ​El Defensor de la Paz,
parte 2​; o Nicholaus de Clemangis, ​Sobre el Estado Corrupto de la Iglesia​; Alvarus Pelagius, Theodoric de
Nieheim, Mantuanus, Vesselus, Groningensis, y no pocos otros. Estos testimonios los omitimos porque ya
han sido publicados por otros. Baste decir que las opiniones sostenidas por nuestros constituyentes con
respecto al Anticristo papal no son novedosas de ningún modo, sino que han sido expresadas durante
siglos por aquellos que han sido criados en el seno de la Iglesia Católica Romana.

Argumentos de los adversarios para un futuro,


Desconocido Anticristo Expuestos
42.- Sin embargo, nuestros adversarios persisten en defender el punto de vista opuesto, esforzándose
siempre por oscurecer esa verdad más clara. Sus principales argumentos se pueden resumir así:

(1) Primero, que el Anticristo sería un individuo único y singular cuya revelación ocurriría en el fin del
mundo, después de que el evangelio se predicara en todo el mundo (Mateo 24:14) y después de la
desolación del imperio romano, para que él pueda reinar por tres años y medio.

(2) Segundo, que él sería descendiente de judíos, y restauraría el templo, la circuncisión, el sábado y otras
ceremonias legales.

(3) Tercero, que Enoch y Elías vendrían como los ​dos Testigos​ mencionados en Apocalipsis 11.

(4) Cuarto, que negaría abiertamente a Cristo y su encarnación (1 Juan 2:22), y atacaría todas las
enseñanzas de nuestro Salvador. Dado que, alegan, estas cosas no se pueden decir del Papa, [él no es ni
el Anticristo], ni se le puede conocer porque aún no ha venido.

(5) Quinto, que los puntos de vista de los Padres difieren ampliamente de nuestra visión. Porque muchos
son de la opinión de que el pasaje de Pablo [II Tes. 2] debe entenderse que habla de Calígula y Simón el
Mago, y que la Revelación debe ser entendida para hablar de Trajano, Apolonio y Domiciano.

Teoría futurista de una sola persona refutada:


Anticristo una sucesión de hombres
ocupando el mismo cargo
43.- Con respecto al primer punto de nuestros oponentes, ellos teorizan falsamente que el Anticristo
necesita ser una persona, singular y única, cuando, de hecho, una persona puede ​representar una
sucesión de personas​, y no estar limitada a una ​numéricamente literal única persona​. De esta manera,
Pablo habla de ​ο κατεχων​, designando al emperador romano, en un sentido general, o la autoridad del
imperio, y no a ningún emperador en particular. Entonces, el término ​uno puede ser entendido a veces
como un individuo determinado, un hombre único y singular. O se puede entender que significa una
persona que tiene un cargo civil o eclesiástico, en cierto sentido que nunca muere, porque siempre es
sucedido por otro. Es por esta última interpretación que decimos que el Anticristo es uno, por las
siguientes razones:

(1) Debido a que el misterio del Anticristo ​ya estaba obrando en el tiempo del Apóstol (II Tesalonicenses
2), argumento que no podría mantenerse si el Anticristo aún no nos ha sido revelado, y está limitado a una
persona específica solamente.
(2) Debido a que el Anticristo debe ser el fundador y el jefe notable de una apostasía universal (de II
Tesalonicenses 2: 3; Apocalipsis 13:16), que no podría ser el trabajo de un solo hombre en un breve lapso
de tiempo, sino que de muchos hombres durante siglos.

(3) Porque lo que se describe místicamente en las Escrituras como Bestias no son individuos singulares
literales, sino ​estados individuales de hombres bestiales. Vemos este principio ejemplificado por las ​cuatro
Bestias de Daniel 7. Las cuatro Bestias son cuatro reinos: a) Asiria, que está representada por el león; b)
persa, por el oso; c) macedonio, por el leopardo; y, d) Romano, por la terrible Bestia. De la misma manera,
el ​Carnero​ representa a los reyes de los medos y persas; el ​macho cabrío​, a los reyes de los griegos.

(4) Las siete cabezas de la Bestia de siete cabezas no son siete gobernantes individuales del estado
romano, sino el número equivalente de gobiernos o formas especiales del régimen que controlarían el
estado. Verdaderamente, el Anticristo debe ser la última cabeza de esta Bestia, no como un solo
gobernante individual, sino más bien como una forma única de autoridad [eclesiástica] cuyo gobierno es
todo el imperio.

(5) Debido a que su principado se llama Babilonia y la ​gran ciudad​, presupone un gobierno de muchos en
sucesión, porque a) su ascenso y grandes hazañas no podrían suceder durante el gobierno de un solo
hombre, y porque b) el espíritu del Anticristo no está contenido en un solo individuo, sino que ya se lo ve
obrando a través de muchos (1 Juan 2, 4).

(6) Finalmente, debido a que el Anticristo iba a ser revelado una vez que el imperio romano fue eliminado,
y debe ser destruido solo por la venida gloriosa de Cristo, la lógica necesariamente exige que el Anticristo
no sea un solo hombre, sino una sucesión de muchos.

44.- Tampoco está probada la posición de nuestros oponentes, por ejemplo, del pasaje de Juan 5:43,
donde designarían al Anticristo como ​αλλος​, "otro" que viene en su propio nombre, que no es enviado por
Dios, y que hace un pretexto de la misión divina, sea lo que sea. Maldonatus afirma su interpretación como
cualquier otro​; Salmero está de acuerdo: ​acerca de quién sea que pueda ser entendido​. Jansen entendió
que ​esto se ha cumplido con bastante frecuencia​. La palabra griega ​αλλος nunca significa un cierto
individuo, excepto con el artículo agregado, a menos que, es decir, el que discute lo contrario está
intentando un engaño astuto. Tenga en cuenta la regla de gramática aplicada en Matt. 5:39: 'vuélvele [​a
ese​],' ​και την αλλην​, es decir, ​el otro​; también en Juan 20: 8: ​ο αλλος μαθητης​, ​el otro discípulo​; y en
Matt. 4:21 [donde 'otro' significa más de una persona]: ​vio ​αλλους δυο αδελφους​, ​otros dos hermanos​. La
antítesis de esto realmente no concluye nada, porque en Juan 5:43 el pronombre "Yo" en "Yo he venido en
nombre de mi Padre", y el pronombre "Otro" en "Otro viniere en su propio nombre", tienen temas
diferentes: 'Yo' significa una cierta persona individual única, sin duda, pero no necesariamente es cierto
que 'otro' se entiende que es igualmente expresivo como una persona. Por ejemplo, vemos en Juan 21:18,
Otro te ceñirá​, donde ​otro no significa claramente una persona, sino una sin especificación. Del mismo
modo en 1 Cor. 3:10, "yo como perito arquitecto puse el fundamento, y ​otro edifica encima", es decir, ​quien
sea sin ser específico. ​Uno y ​muchos son opuestos [que aún pueden coexistir juntos en una idea], al igual
que el [único] buen pastor en comparación con los muchos ladrones y lobos.

Tampoco se puede argumentar que dado que Cristo es único, el Anticristo debe ser único de la misma
manera. Porque, aunque Cristo y el Anticristo son ambos cabezas de sus respectivas Iglesias, con un
cuerpo de sacerdotes que los sirven, Cristo es inmortal, siempre siendo la única Cabeza única, mientras
que el Anticristo es mortal quien, después de su muerte, debe ser sucedido por otro, quien llena su asiento
vacante.

De hecho, de ninguna manera es la individualidad numérica singular del Anticristo contada a partir de un
artículo de prefijo colocado antes de su nombre. Este postulado erróneo no es enseñado por el Apóstol en
II Tes. 2: 3 y 2: 8, [donde él llama al Anticristo] ​'el hombre de pecado, ​aquel inicuo' porque [la gramática
griega reconoce que] un artículo definido se coloca ante un sujeto indefinido tan frecuentemente como lo
es antes de un tema definido. En Matt. 12:35, '​el hombre bueno' y '​el hombre malo' pertenecen
indefinidamente a cualquier hombre bueno o malvado, no solo expresamente acerca de uno. Además,
tome el ejemplo de Marcos 2:37, donde el griego se traduce ​ο ανθρωπος​, ​el hombre​, pero en inglés lo
traducimos para referirnos al ​hombre en un sentido congregacional. Por el contrario, si el artículo
pertenece a alguien cierto y definido, no necesariamente significa un individuo, literal y único, sino que
puede usarse como una forma de hablar, tanto expresa como determinadamente.

Por lo tanto, ​ο κατεχων significa no solo una persona individual, sino el Imperio Romano en general; y ​ο
βασιλευς del reino, significa no solo un rey específico, sino el rey de cualquier región determinada. En
otras palabras, el mismo género o especie. Finalmente, tal artículo a menudo no se coloca al lado de ??, o
?? y ??, para significar más clara y visiblemente lo que está en cada uno (ya sea un hombre bueno o
malvado), y lo que se dice acerca de la frase, ?? [persona principal]; así como el diablo es llamado ​ο
πειραζον aunque hombres malvados y [humanos] [el tentador], ​ο πονηρος [el maligno], también se
refiere a los tentadores. En este sentido, se dice acertadamente que el Anticristo es ​ο ανθρωπος
αμαρτιας​ [el hombre de pecado] y ​ο ανομος​ [aquel inicuo].

Teoría futurista de la revelación del anticristo


al final de los tiempos refutada:
El Anticristo ya está en medio nuestro
45.- Nuestros adversarios se han ingeniado libremente para colocar la revelación del Anticristo en el fin del
mundo, aunque en la época de Pablo la red de ese nefasto misterio ya se estaba tejiendo. El surgimiento y
el reinado resultante del Papado ha demostrado el cumplimiento actual de esas profecías. Tampoco es la
tesis falsa de un futuro Anticristo apoyado por Mat. 24:14, donde el final, [que interpretan como el
advenimiento del Anticristo], aún no ha llegado hasta que el evangelio sea predicado en todo el mundo.
Por 'el final' puede significar el final de la era o la destrucción de Jerusalén. Por lo tanto, antes de que esto
ocurra, el evangelio debe predicarse en todo el mundo. De hecho, Pablo testifica que esto ya ha tenido
lugar en su tiempo, Col.1: 6. O, 'el final' puede referirse a la desolación del imperio romano, que ya hemos
demostrado que ocurrió siglos antes. O quizás esa frase se usa porque se dice que el Anticristo se
despertaría en los ​últimos tiempos [1Tim.4: 1]. Debemos notar que los ​últimos tiempos se mencionan de
diversas maneras en las Escrituras:

(1) Algunas veces para el ​final de los tiempos​, en cuyo sentido ​εχσατη ημερα​, ​el día postrero​, significa el
día de la resurrección y el fin del mundo (Juan 6:39, 11:24; 1 Pedro 1: 5).

(2) A veces se refiere a un período y ​duración de tiempo​, como el período que comprende la duración del
tiempo entre el primer y el segundo advenimiento de Cristo, simplemente designado ​los postreros tiempos
(Hechos 2:17, Hebreos 1: 2, 1 Pedro 1: 20), porque es la última dispensación de Dios, después de la cual
no se puede esperar ninguna otra, solo la eternidad.

(3) O debido al hecho de que la duración desconocida entre los advenimientos tiene varios períodos, el
último período es, por lo tanto, especial y comparativamente llamado ​los postrimeros días​, es decir, de los
últimos tiempos finales. En este sentido, Pablo dice (1 Timoteo 4: 1), que habría apostasía ​επ υστεροισ
καιροις​, ​en los venideros tiempos​, y Pedro dice (2 Pedro 3: 3), ​επ εσχατου των ημερων​, ​en los
postrimeros días ​vendrán burladores. Pero esos últimos tiempos no deben ser entendidos como
inmediatamente anteriores al juicio final, en un lapso corto de algunos años, sino que deben entenderse
como designar algún notable intervalo de tiempo que debe preceder al fin del mundo. De ahí que, si bien
se dijo verdaderamente que el Anticristo se levantaría en los últimos tiempos, no puede necesariamente
concluirse de esa declaración de que él precederá el fin del mundo por unos pocos años, como los
Pontífices nos quieren hacer creer, más bien que debe manifestarse en el último período de tiempo.

Teoría futurista de los 3½ años del Anticristo


Reinado del Terror refutado:
Principio Protestante Año-Día Establecido
46.- Ciertamente, esto se establecerá más claramente después de haber respondido a la objeción de
nuestros adversarios con respecto a ​la duración del Anticristo​, la que restringen a tres años y medio, de
Apocalipsis 12: 6. Es aquí donde se dice que la mujer permanece en el desierto por 1260 días. También
citan Apocalipsis 13: 5, donde se dice que se le da el poder a la bestia para hacer la guerra a los santos
por 42 meses. Sin embargo, esta explicación es errónea porque las Escrituras no están hablando de días
naturales, consistentes con el significado literal del término "día", sino que hablan místicamente de ​días
proféticos que representan el número de años. Es en este sentido que los setenta y siete años de Daniel
se proponen como relativos a semanas, lo que significa semanas de años, no días literales.

Además, podemos demostrar el error de la premisa de nuestros oponentes simplemente mostrando la


imposibilidad del cumplimiento de los eventos predichos dentro de tan corto espacio de tiempo. Según los
Pontífices, el Anticristo debe conquistar todo el mundo, aplastar a todos los cristianos, abolir todo el culto
de la religión cristiana, restablecer Jerusalén y su templo por segunda vez, unirse con Gog y Magog, y
completar otras tareas similares que son imposibles de lograr en un intervalo tan corto. Y cuando
examinamos el testimonio del Espíritu Santo con respecto a la verdad del asunto, encontramos que:

(1) Diez reinos se levantarían al mismo tiempo junto con la bestia;

(2) Pueblos e innumerables naciones lo adorarían;

(3) Él debe hacer la guerra a los santos y vencerlos;

(4) Debe forzar a todos los habitantes de la tierra a su adoración, no por la fuerza de las armas, sino por
las artimañas de la seducción;

(5) Después de que todos los habitantes de la tierra se embriaguen con el vino de su fornicación, la
ramera debe yacer sobre la bestia mientras los reyes se prostituyan con ella y los mercaderes se
enriquezcan con la abundancia de sus deleites.

Preguntamos, ¿quién no puede evitar ver la imposibilidad de lograr todos estos eventos en solo dos o tres
años? La lógica dicta un intervalo de tiempo mucho mayor, que puede entenderse como indefinido, como
se ve en ciertos lugares en las Escrituras, o definido, como parece indicar en otros.

Teoría futurista de un Anticristo judío Falsa:


La Escritura lo revela como un cristiano
profesante
47.- En cuanto al ​origen del Anticristo​, nuestros oponentes especulan que él será un judío, que desciende
de la tribu de Dan. Esto es pura invención, ideada por algunos de los Padres de la Iglesia y no tiene
sustancia. Incluso Belarmino no le da credibilidad a esta idea. Porque si el Anticristo fuera judío, ¿cómo
podría decirse que a través de la apostasía desertaría de la fe, una fe que nunca tuvo, sentado en la
Iglesia, una Iglesia a la que nunca estuvo unido? Verdaderamente, esta hipótesis que propone que el
Anticristo descienda de la tribu de Dan es débil e inútil por varias razones: Apocalipsis 7: 4 demuestra que
no se menciona a Dan entre los 144 mil sellados. Tampoco Emanuel Sá niega esta verdad cuando afirma
que no se puede explicar por qué esa tribu en particular fue omitida. De hecho, a pesar de que insisten tan
enérgicamente que el Anticristo tendrá su asiento en Jerusalén, restaurando el templo y reinstituyendo las
ceremonias legales, [esto] es contrario a las palabras de Cristo, que enseña que el templo de Jerusalén
nunca se construirá por segunda vez. (Mateo 23:38; 24: 2; Lucas 19:44), y es contrario a las palabras de
las Escrituras que en ninguna parte hablan de la restitución del culto de Levítico ahora abolido por el
evangelio. Por lo tanto, el Templo en el cual se dice que el Anticristo se sienta, no puede ser el templo de
Jerusalén, maldito a la desolación eterna, sino que debe ser la Iglesia de Dios, también llamada el templo
de Dios en la Escritura. Es la Iglesia profesante donde el Anticristo debe penetrar, estableciéndose en su
asiento más sagrado, como hemos demostrado antes por numerosos argumentos. 
Teoría futurista de Enoch y Elías
(Apocalipsis 11: 3)
Testificando por 3½ días literales es falsa
48.- La teoría de ​Enoch y ​Elías tampoco tiene validez. Nuestros adversarios citan Génesis 5:24 y
Malaquías 4:5 en apoyo de su afirmación de que estos dos abandonarán el Paraíso y reencarnarán en el
fin del mundo, oponiéndose al Anticristo. Él mata a estos testigos, pero después de tres días resucitan de
entre los muertos, mientras todos miran como son llevados al cielo, Ap. 11:3. La certeza de que esta
interpretación no es más que un cuento de hadas queda demostrada por el hecho del profundo silencio de
las Escrituras con respecto a su supuesto traslado al Paraíso. De hecho, las Escrituras nos dicen que
después de que Enoch caminó con Dios, es decir, después de que vivió en el mundo piadosa e
intachablemente, ya no se lo veía porque Dios lo llevó a sí mismo, ciertamente al cielo para que no viera la
muerte. Tampoco el pasaje de Eclesiástico 44:16 enseña lo contrario; de hecho, la versión de la Vulgata
sostiene que "fue llevado al paraíso para dar arrepentimiento a las naciones". Pero la versión griega
expresa lo contrario: solo se dice que fue "un ejemplo de arrepentimiento para las generaciones
posteriores", para que aprendieran a entender con este ejemplo y disfrutaran de la gloria apropiada. De
hecho, se dice expresamente que Elías ​fue llevado al cielo (2 Reyes 2:11), donde, al dejar de lado la
mortalidad, se vistió de inmortalidad, y no pudo estar más sujeto a la muerte, es decir, de la mano del
Anticristo o no, o para tener alguna necesidad de resurrección.

Tampoco es posible extraer este argumento de Ap. 11:3, donde se hace mención de ​dos Testigos que
fueron asesinados y luego resucitados, porque estos Testigos no son sino los pocos cristianos piadosos
que defendieron la verdad del Evangelio antes de la Reforma, que fueron levantados divinamente para
resistir al Anticristo. Los reformadores fueron aquellos que parecieron levantarse, por así decirlo, de entre
los muertos, para continuar el testimonio contra el Anticristo y para la verdad del Evangelio después de las
masacres de aquellos cristianos antiguos. Y, por último, Malaquías no escribió acerca de un Elías
personal, literal, sino uno místico, que apareció hace algún tiempo en la persona de Juan el Bautista, como
Cristo lo declara en Mateo 11:14.

El Ataque del Anticristo y su Negación de Cristo es


Oculta e implícita; No abierta y explícita
49.- Ahora abordamos la cuarta respuesta de nuestros oponentes contra la verdad del Anticristo papal. En
contención está la interpretación de la Escritura que predice el asalto y la negación de Cristo por parte del
Anticristo. ¿Debe entenderse como ​abierta y ​explícita en cuanto a la profesión externa, o implícita ​y ​oculta
en cuanto a la verdad real del asunto? Nosotros los reformados sostenemos firmemente que el Anticristo
debe negar a Cristo, no de la primera, sino de la segunda manera; que debe ser un enemigo de Cristo
disfrazado, que, bajo el pretexto del nombre de Cristo, gobernaría sobre la Iglesia de Cristo, atacando a la
persona de Cristo, sus oficios y sus buenas obras. Por lo tanto, no debe esperarse que el Anticristo se
declare abiertamente como el enemigo de Cristo (aunque en realidad se muestra como tal), ni se jactaría
de ser realmente el Cristo, lo cual hicieron los pseudo-Cristos. En cambio, se apropiaría de las cosas que
son solo de Cristo, lo que hemos demostrado que los Papas realmente han hecho, citando numerosas
pruebas. La observación de Agustín en este punto está bien aceptada: "No estemos atentos a la lengua,
sino a los hechos. De manera similar, el Anticristo es un mentiroso, que por su boca profesa a Jesucristo,
pero con sus obras lo niega". Así, cuando el Papa usurpa el triple oficio de Cristo, destruye el evangelio de
Cristo por sus propias tradiciones, destruyendo también la redención de Cristo por sus propias
indulgencias, purgatorio, misas y recompensas; todo esto mientras verbalmente profesa que Jesús es el
Cristo. A pesar de su profesión, se debe considerar que ha negado a Cristo, junto con el Padre, por sus
propios actos y obras.

Además, los Pontífices sostienen que se dice "que el Anticristo aboliría el sacrificio de la Misa",
introduciendo "la abnegación del bautismo". De hecho, en las obras de Daniel (11:31), se predice que
Antíoco aboliría el continuo sacrificio que se ofrecía diariamente bajo la ley. Una vez más, la realidad
refleja la verdadera naturaleza de esta disputa, ya que se dice que el Anticristo no abolió el sacrificio de la
Misa, sino que instituyó esta observación idólatra, expandiéndola. Al hacerlo, él destruye la fuerza y la
eficacia del sacrificio ofrecido una vez por Cristo por nosotros, mientras que al mismo tiempo derroca tanto
la adoración espiritual como racional instituida por Dios en el Nuevo Testamento.

El Anticristo también introduce la adoración idolátrica del ​Dios de las fuerzas [Mauzim]​, sobre lo cual el
Ángel habla en Daniel 11:38, y muchos lo entienden con respecto a ​Antíoco con respecto al ​Júpiter
Olímpico​, que era visto como el principal y más poderoso de los Dioses. Esta estatua fue colocada en el
templo de Jerusalén para obligar a la gente a cumplir con su culto de adoración, 2 Macabeos 6:2.
Entonces, con respecto al Anticristo, es más apropiado que se remonte a la idolatría de Roma, porque
honra y adora al dios-hostia de la Misa, que era verdaderamente desconocido para los Padres. De hecho,
él adora a los Ángeles y a los Santos como protectores, ayudantes y ​defensores​, honrándolos
magníficamente con oro, plata y cosas preciosas, en ornamentadas exhibiciones externas, y construyendo
inmensos santuarios para su veneración. Tal despliegue lo vemos en la práctica consuetudinaria de los
pontífices según la cual los puntos vocálicos y el significado del texto original hebreo son reemplazados
por la traducción griega de los Setenta y la traducción latina Vulgata. Esto se ve fácilmente en Salmos 27:
1, 28: 8, y 31: 2,4, donde la palabra ​defensor se usa para traducir la palabra hebrea ​fuerza​, [compartiendo
así la gloria de Cristo con los Ángeles y los Santos a quienes también llaman ​defensores​].

Argumento futurista
utilizando los Padres de la Iglesia
contra la interpretación protestante respondida
50.- El quinto argumento utilizado por nuestros detractores para demostrar que estamos equivocados
pertenece a las interpretaciones de los ​Padres de la Iglesia, que no fueron profetas cuyo testimonio divino
debía de ser creído, sino que fueron intérpretes que proponían solamente lo que ellos suponían que
significaban las profecías. Esta verdad, señala Agustín en el libro 20, capítulo 19, de ​La ciudad de Dios​.
Tampoco es sorprendente que, basados ​en los eventos actuales de su época (eventos que aún no habían
proporcionado una luz para comprender las profecías), estén en desacuerdo, exponiendo muchos
significados extraños desde la verdad profética. Para todos es bien sabido que es mucho más fácil
observar el cumplimiento de una profecía que predecir lo que aún no se ha cumplido. Esta última es de
revelación divina relegada a unos pocos, mientras que la primera es conocida por la experiencia real
establecida en medio de nosotros, [para que todos la vean y comprendan]. De ahí que, si los Padres no
estaban calificados para sentarse como Jueces finales en las controversias de su época, mucho menos
deberían sentarse como Jueces en esta controversia, una que es relevante solo para nuestros tiempos.

Incluso hoy en día existen aquellos entre los sabios que intentan distorsionar los pasajes de Pablo y Juan
para favorecer la interpretación de los Pontífices. Este Hugo Grotius lo intentó públicamente utilizando una
fabricación nueva, y hasta ahora inaudita. Aquí hay un hombre notable en el aprendizaje, pero en la
religión siempre de fe dudosa. Además, sus interpretaciones desviadas no corresponden a las creencias
de los Pontífices, quienes las desatienden a favor de las Escrituras del Anticristo aceptadas por los
Reformados. La vanidad de tales imaginaciones inútiles ha sido probada abundantemente por nosotros, y
por otros, entre ellos el famoso Maresio, por lo que no necesitamos desviarnos ahora para refutarlo.

Por lo tanto, habiendo sido persuadido de que el Papa es el Anticristo, y como en verdad es claro por las
palabras de la Escritura que esto es así, debemos concluir que nuestra secesión de su comunión es
sumamente necesaria y que es completamente imposible que haya una reconciliación entre nosotros, si
las cosas permanecen como están.