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La imagen como un asunto de la producción de conocimiento y saber

Pablo Cartes
La imagen actual comprende espectáculo y vigilancia a la vez, ya que a partir de esta
nomenclatura se produce el saber sobre la sociedad. La imagen ayuda a inmortalizar la vida, el
recuerdo y la memoria es lo que mantiene a las personas aún parte de la historia, o las elimina.
Las personas sueñan con imágenes, por ello es que el orden visual impera para tornarse creíble
entre la sociedad. Las ideas comprenden imágenes, al igual que el lenguaje y sus palabras. No
es posible escapar de la mirada, siempre se ve algo, aunque no se pueda distinguir en colores o
formas más claras.
Está presente también una dimensión de lo visto y lo no visto, que forma parte de la realidad
porque se posee la noción de su existencia. Por ejemplo, la luminosidad se ha relacionado con
el saber, esto pues la mayoría puede distinguir el efecto claroscuro, salvo los ciegos congénitos.
No obstante, aquellos si bien no pueden ver como los demás, también generan imágenes a
través de estímulos auditivos y tacto.
En ese sentido, es que la mirada remite al sujeto, donde tenemos un “visto” y un “no visto”.
Aquí, lo visto se convierte en lo “real”, y es usado como una forma de control, desde el poder.
Lo anterior puede dimensionarse en los medios de comunicación. Un ejemplo son las marchas
estudiantiles, donde en los canales tradicionales se ve cómo la información es manipulada,
mostrando exageradamente el lado marginal de una situación, dejando de lado la otra realidad.
Y así, es como a la comunidad se le da a conocer solo un lado de la moneda, haciéndola creer
que esa es la realidad.
A pesar de que la representación de la imagen, como del lenguaje, puede ser expresada para
oprimir o emancipar, históricamente la imagen ha sido impositiva; cuando los españoles
llegaron a América, observaron sujetos diferentes a ellos en apariencia; desde entonces se les
consideró como bárbaros e irracionales; igual como sucedió con los griegos y aquellos que no
formaban parte de su cultura. Igual de violento es que se dijera que los hombres de raza negra
no tenían alma. Si se “decidía” que tenían alma, la práctica tenía que ser penada y prohibida
por la iglesia.
Las imágenes marcan antecedentes, delinean la historia. Las revoluciones (de todo tipo) se han
datado por hechos puntuales (toma de la Bastilla, Bombardeo a la Moneda) que simbolizan
todo un proceso construido anteriormente, marcando un futuro diferente. A su vez estos
acontecimientos cuentan con la actuación de ídolos, o personajes importantes que se destacan
por el papel cumplido, transformándose en mercancías manoseadas por los adherentes.
A través de la misma imagen, el saber que ésta propina hace sentir seguros a los individuos.
Les da actividades recreativas, un trabajo estable, una “vida” que cambia dependiendo del lugar
y su historia. En la era de la visualidad, el poder no quiere ser visto por nadie -como en la
antigüedad- por el contrario, ahora es el oprimido quien se hace conocido, quien sube fotos a
redes sociales constantemente, quien se siente famoso, o que siente que puede llegar a serlo.
Uno de los dos noticieros más vistos en Chile es el de CHV (Chilevisión), éste se caracteriza
por emitir “noticias” con las que la clase trabajadora se sienta identificada. Las “cuñas” rara
vez son sacadas de altas autoridades, sino que en la mayoría de las notas ocupan testimonios
de personas comunes y corrientes, quienes, a través del discurso de poder de Echeverría, dan a
conocer un supuesto malestar o gusto generalizado. Es el más visto porque ahí el desinformado
ciudadano se siente identificado, y piensa que su amigo o vecino puede salir en “La Tele”. La
prensa juega un rol muy importante para el poder, debido a su masividad y credibilidad, lo que
garantiza un alto nivel de manipulación. Si controlas los medios de comunicación masiva,
controlas la verdad.
Además ,existen muchas formas de control sutiles. A través de la visualidad, la publicidad se
abre paso mostrando modelos estereotipados, donde no solo venden algo para consumir, sino
que imponen prototipos a seguir. Lo anterior no solo se remite a figuras femeninas de
concepción machista ,por ejemplo, sino que además se adentra al ámbito de la vida cotidiana
de una manera incalculable. Un gerente debe ser pulcro, serio, limpio y ordenado. Un obrero
de la construcción debe ser sucio y usar casco. Así es como van creando imágenes mentales,
difíciles de desarraigar en el conocimiento colectivo.
Dentro de la misma línea, la “perfección” será algo digno de imitar, y será lo que cada vez más
buscarán las empresas para conseguir marketing. Debido a que la realidad no llega a lo
“esperado” programas computacionales han llegado a conseguir tan anhelado ideal. Photoshop
es una conocida herramienta, que los más ávidos usan para adelgazar toda parte del cuerpo
adelgazable, armonizar lo inarmonizable y ocultar lo “imperfecto”, que es repudiado.

Mientras que Foucault es reticente a la concepción de la sociedad del espectáculo, Debord la


defiende. No obstante, ambos reconocen que el poder vigila a las personas quitándoles la
libertad de decidir en muchos aspectos del desarrollo humano, ejemplos que podemos ver a
diario con la educación, la salud, el transporte y otros.
“El templo de la razón” es todo lo que nos rodea, incluyendo el lugar donde vivimos, la
institución en la que vamos, qué tal nos va, etcétera.
Si vamos al supermercado, lo que compramos es vigilado por el ojo invisible, el que se encarga
de controlar cada movimiento que damos. Hay cámaras por todos lados y tarjetas
personalizadas. Es por eso que el espectáculo no está alejado del control que posee el poder
panóptico, ya que, mediante éste se nos muestra una forma de vida que está mediatizada por
imágenes construidas que modifican y modelan una forma de pensar que es común.
La publicidad ayuda a la difusión de este poder controlador, nos dicen qué hacer, cuándo,
dónde, todo lo que necesitamos saber. Un ejemplo explícito es la existencia de autosatisfacción
que genera el poder consumir en “tales lugares”. Usan técnicas de persuasión masiva, asertivas,
para enamorar a cualquier público objetivo. La historia de la modernidad, en conjunto con el
querer asemejarse a un panóptico, ha llevado a la publicidad a estándares superiores. Muchas
veces lo llamativo de la sociedad nos lleva a consumir para saciar el ego. Como el festival
Lollapalooza, muchas veces los artistas no son lo interesante, sin embargo, muchos asisten por
las propagandas masivas que hacen sobre “vivir una experiencia maravillosa que te cambiará
la vida”.
La tecnología imperante en esta sociedad, ha llevado a tal magnitud los avances científicos,
que hoy en día con solo cargar un celular te mantienen vigilado todo el tiempo. Dar un like en
facebook, tener el gps prendido, elegir el idioma de los dispositivos. Todo lo anterior es parte
del engranaje que intenta controlar el “juego” de la mediatización

El estado de vigilancia del modo panóptico, ocupa un sistema ocular-centrista. El control que
pesa sobre la sociedad corresponde a la totalidad de su desarrollo cotidiano. Con esto se quiere
decir que existe una especie de Bio- control, el que va desde las relaciones de producción que
mantienen vigente al sistema, hasta la perpetuación de éste a partir de mecanismos distractores
y opresivos
Los movimientos sociales históricamente han sido tildados desde el poder como anomia social;
vale decir, un agente que no cumple con los criterios de la masa disciplinada e irracional. La
sociología sistémica entonces lo tildará de una conducta desviada. Producto de esto han
ocurrido matanzas y masacres contra quienes se han rebelado contra el poder. Otra forma de
castigar, no siendo con mecanismos tan radicales como los anteriormente nombrados, son la
masificación de cárceles, manicomios, entre otros centros de reclusión..

El control físico lleva la geografía a favor de quienes poseen los medios de producción y son
contemplados como autoridades morales en la sociedad. Tal mecanismo se arrastra de la edad
media, donde solo se podían realizar expresiones ligadas a la teología, dejando a la persona
completamente aislada (ejemplo de casas con ventanas diminutas que no permitían ver al
exterior).
Históricamente las edificaciones han estado al alcance del bloque en el poder: por ejemplo la
instauración de ciudades en caso particular chileno, en forma de Damero; o sea simulando un
tablero de ajedrez, donde las edificaciones más céntricas desde la plaza, confieren a las que
tienen mayor poder; no es casual que existan municipalidades, iglesias, bancos u otros, frente
a las plazas.
Otro punto importantísimo tiene que ver con el rol del ejército en la cartografía (elaboración
de mapas) fundamental, ya que instaura la referencia del espacio físico con el mundo. Muchas
veces hay mapas donde, por ejemplo, Norteamérica es más grande que Sudamérica, cosa que
en la realidad no es tal.
El capitalismo, mediante la globalización ha hecho ver al mundo de manera unificada. Así
controlan sicológicamente con las estrategias de consumo, con la mediatización de las
imágenes que significa el espectáculo. No les basta con regular las relaciones de producción,
pues antes la dominación solo recaía en las horas de trabajo, ahora el tiempo de ocio es
consumo, brutalmente controlad. Por ejemplo, el rol de la televisión al momento de incentivar
el consumismo es clave para entender el comportamiento de la sociedad. Noam Chomsky
afirma que una de las estrategias de manipulación a través de los medios de comunicación es
mantenerlos en una actitud infantil, débil, distraído con hambre de necesidades inexistentes y
que el sistema mismo le da como solución. La publicidad no vende productos, vende
emociones.
Mientras tanto, el ojo omnipresente es analogía de Dios, quien está observando todo y ante
cualquier pecado dispuesto a castigar. Este es el mito del cual el capitalismo se ha apoderado e
interiorizado con la instalación del Estado Burgués. Aquella vigilancia es a su vez invisible
ante quienes supervisan. En dictadura, esta vigilancia se estrecha fuertemente a la represión
física, la violencia sobre el cuerpo. El ordenamiento era estrictamente policial, lo que produce
un shock en el imaginario colectivo.
La soberanía por supuesto, le pertenece a quién establece el orden visual; extendiendo la
hegemonía, es decir, la configuración de sentidos comunes en la sociedad para que esta los
interiorice y les reproduzca, siendo parte de un espectáculo vigilado.