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Autoestima

¿Qué es la autoestima?

La autoestima significa tener una buena opinión de uno mismo y


sentirse bien sobre uno mismo como persona.

La gente con autoestima:

• Se siente valorada y aceptada por los demás.


• Siente que merece que la traten con respeto y justicia.
• Se acepta y se respeta a sí misma, incluso cuando comete errores.
• Cree en sí misma, incluso si no tiene éxito al principio.
• Percibe sus buenas cualidades, como ser amable, capaz o divertido.
• Se enorgullece de las cosas que consigue, como aprobar un examen
difícil de matemáticas o lograr con éxito una receta.
• Piensa cosas positivas sobre sí misma.
Tener una baja autoestima significa tener una mala opinión sobre uno
mismo y sentirse inadecuado, inferior o que no se merecen las cosas
buenas. La gente con baja autoestima:
• Se centra en los momentos en que fracasa en vez de en aquellos en
los que tiene éxito.
• Es crítica y dura consigo misma.
• Se siente insegura e inferior.
• Piensa en sí misma como una persona con muchos defectos y que no
merece cosas buenas.
• Espera que la gente no la acepte y puede permitir que la traten mal.
• Duda de su capacidad para hacer bien las cosas y tener éxito.
• Piensa cosas negativas sobre sí misma.

Tener autoestima es muy importante. Puede afectar prácticamente a


todo lo que hacemos. La autoestima nos ayuda a tener relaciones
positivas con los demás, nos da seguridad para probar cosas nuevas y
nos permite tener éxito. Tener una baja autoestima nos inmoviliza e
interfiere en nuestras relaciones, nuestros éxitos y nuestra felicidad
personal.

¿De dónde viene la autoestima?


La autoestima es la suma de nuestras propias ideas, opiniones y
sentimientos sobre nosotros mismos. Hay distintos elementos que
pueden influir en cómo aprendemos a pensar y a sentir sobre nosotros
mismos:

• Nuestros padres, nuestros profesores y las demás personas


que nos rodean. Cuando éramos pequeños, los adultos influyeron en
las ideas que desarrollamos sobre nosotros mismos. Si la gente que
nos rodeó se centró en nuestras cualidades, nos animó y nos apoyó, lo
más probable es que nuestra autoestima prosperara.

Pero si tus padres se pasaron más tiempo criticándote que


elogiándote, lo más probable es que te cueste desarrollar una sana
autoestima. Cuando los hermanos y los compañeros se meten mucho
con un niño, ridiculizándolo y diciéndole cosas crueles, también
pueden dañar su autoestima. Es fácil absorber los mensajes negativos
que recibimos para que se acaben convirtiendo en un aparte de lo que
pensamos sobre nosotros mismos.
• Nuestra propia "voz interior". Todos disponemos de nuestra propia
voz interior. Parte de esa voz refleja lo que pensamos sobre nosotros
mismos. Cuando algo no nos sale bien, el hecho de disponer de una
voz interior positiva nos puede recordar que nos tomemos las cosas en
perspectiva y animarnos a volverlo a intentar. Cuando pensamos en
nosotros con respeto y amabilidad, incluso cuando cometemos
errores, nuestra autoestima puede crecer.

Pero algunas personas tienen una voz interior crítica que detecta
errores en todo lo que hacen. Con el tiempo, escuchar una voz interior
negativa puede dañar tu autoestima tanto como si esas críticas
procedieran de otras personas. Algunas personas se habitúan tanto a
sus propias críticas internas que ni siquiera se dan cuenta de sus
efectos. Creen equivocadamente que sus pensamientos de que "no
valgo lo suficiente" son la "verdad".

Puesto que viene de tu propio interior, puedes recuperar el control


sobre esa voz interior que te dice que no te molestes por probar algo
porque seguro que fracasarás. Toma la decisión de que tu voz interior
sólo te dará una retroalimentación constructiva a partir de hoy.
• Las comparaciones entre nosotros y los demás. Cada uno de
nosotros tenemos una imagen o idea mental sobre nuestro "yo ideal":
la persona que nos gustaría ser o que creemos que deberíamos ser. Es
bueno aspirar a dar lo mejor de nosotros mismos y que otras personas
se conviertan en modelos de rol de cualidades positivas. Pero dar lo
mejor de nosotros mismos implica conocer nuestros propios puntos
fuertes y saberlos utilizar. Intentar ser nuestro mejor yo(en vez de
intentar ser como otra persona) nos ayuda a mantener una
autoestima fuerte.

Si, cuando nos comparamos con los demás, nos centramos sobre todo
en los aspectos en que parecen mejores que nosotros, bajaremos
nuestra autoestima. Hay personas que no pueden ver sus buenas
cualidades y facultades porque han caído en el hábito de ignorarlas o
de infravalorar lo bueno que tienen y de inflar lo negativo cuando
piensan en sí mismas. Centrarnos en nuestros puntos débiles e ignorar
nuestros puntos fuertes es la mejor receta para tener una baja
autoestima.

¿Acaso esperas lo imposible? Es bueno apuntar alto, pero las metas


que te planteas deberían estar a tu alcance. Por lo tanto, sigue
adelante y sueña con ser un gran atleta, pero céntrate en mejorar tu
forma de actuar en aspectos específicos.

¿Y si tengo una baja autoestima?


¿Y si resulta que tu autoestima es peor de lo que debería ser? ¿Es
posible hacerla crecer? ¡Por supuesto que Sí!

Puesto que nuestra autoestima es producto de nuestros propios


pensamientos y opiniones, se trata de algo que podemos construir y
hacer crecer. Implica esfuerzo y práctica, pero es evidente que te
puedes entrenar para pensar de una forma más positiva y verdadera
sobre ti mismo. Puedes desarrollar opiniones y sentimientos más
positivos sobre ti mismo.

Empieza fijándote en tu voz interior. ¿Acaso es demasiado crítica? ¿Eres


demasiado duro contigo mismo? Presta atención a qué es lo que esperas
sobre ti mismo. Y sustituye esa necesidad hacia la perfección por un
esfuerzo para dar lo mejor de ti mismo.
Intenta ser más respetuoso contigo mismo y acéptate más. Permítete
sentirte bien sobre aquello que sí ha conseguido, en vez de centrarte en
lo que todavía no hayas conseguido. Deja que el hecho de pensar y de
sentirte bien contigo mismo forme parte de tus hábitos saludables de
cada día, como cepillarte los dientes, hacer ejercicio, alimentarte bien y
dormir bien por la noche