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Texto breve…entre comillas.

Hace algún tiempo Fidel me refería sobre una de sus obras realizadas en la Habana: a
partir de costras retiradas de una pared en ruina, remendaba y desplazaba la palabra
cosmos de su lugar de origen, un aviso publicitario de un hotel homónimo que por obra de
arte lo traslada a los muros de una sala de exposición. La palabra Kosmos, significa en su
origen griego “adorno” o también “orden bello”. Y es que solo porque el universo nos
muestra a diario esa armonía tan apabullante, pudo la palabra Kosmos, en el orden del
pensamiento griego acabar designando el universo, lo real. ¿No es acaso este gesto, el de
recoger la palabra fracturada, un acto de negociar la presencia con lo real? ¿No recoge,
esta palabra gastada un entre, que como comillas, selecciona una versión de nuestra
realidad?

Para Fidel, el obrar, el estar en obra, es siempre un cercamiento del momento y la palabra.
Después de todo, incluso una imagen siempre lleva consigo una textualidad implícita.
Siempre leemos imágenes. Habitamos el mundo que podemos interpretar, el que
podemos leer o releer como nos lo recuerda a diario con sus obras. Estar en arte, es estar
en interpretación, es decir, en política. En todo caso estar en política, estar en eterna
interpretación, nos obliga a medirnos con la realidad, a darnos la talla con el sentido
común. Entre comillas o no, entre la realidad y lo real, o entre lo político o no de la
amistad, este marco de lo real, del limite y lo limitado, nos invita, al menos por un
instante, a pensarnos resistentes a las dictaduras que el presente otorga.