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El otro yo de Pep Guardiola

Tan compatible con la caballerosa imagen que siempre ofrece en las ruedas de prensa es
la que muestra Pep Guardiola en ocasiones, sea sobre el césped o en temas que afecten a
su vestuario si considera que se está cometiendo una injusticia con sus jugadores, a los
que defiende a ultranza pase lo que pase. No es pan de cada día ver al técnico enfadado
con alguien, pero tampoco se puede decir que lo que sucedió en el Parken de
Copenhague sea algo inédito. De hecho, en las dos temporadas y pico que lleva como
entrenador del Barça ha sido expulsado tres veces y también ha tenido pequeños
incidentes con Mircea Lucescu y con José Mourinho, entrenando respectivamente a
Shakhtar Donetsk e Inter de Milán.
Comenzando por el último episodio, la discusión del martes se originó en el momento
en el que Guardiola le recriminó al entrenador noruego del Copenhague, Stale
Solbakken, que hubiera pedido una sanción para Pinto de cuatro partidos y que le
hubiera calificado como "manzana podrida" tras lo sucedido en el Camp Nou, cuando
un silbido del meta andaluz engañó e hizo parar a Santín cuando se marchaba solo hacia
la portería. Busquets se metió entre los dos para intentar evitar que la cosa fuera a
mayores y fue el de Badia el que acabó encarado con el entrenador local.
El primer rifirrafe que tuvo Pep con un entrenador se produjo el 1 de octubre del 2008,
en el segundo partido de la liguilla de la Champions disputado en terreno del Shakhtar.
Lucescu le recriminó a Guardiola que sus jugadores no hubieran devuelto la pelota en la
jugada del gol del empate para el Barça, cuando los ucranianos la habían tirado fuera
debido a la lesión de un jugador. "Es una vergüenza hacer esto, menudo 'fair play'.
Vencer así no es propio del Barcelona. En otro estadio, de Inglaterra o Italia, no
hubieran salido vivos", dijo furioso Lucescu. Guardiola no dudó después en defender la
actuación de Bojan.
También es famoso el momento en el que la temporadapasada, en el transcurso del
Barça-Inter de semifinales de Champions, Mourinho se acercó a Pep tras ver cómo el
banquillo culé celebraba la expulsión de Motta y cuando éste conversaba en la banda
con Ibrahimovic le dijo: "Así es muy fácil, ¡eh!". Hace unos días, 'Mou' dio una versión
diferente de sus palabras en Canal Plus: "Pensáis que es fácil pero el partido aún no ha
terminado", dice que dijo.
En cuanto a expulsiones, la primera que sufrió Guardiola como técnico del Barça se
produjo en la vuelta de los cuartos de la Liga de Campeones de hace dos temporadas,
ante el Bayern Múnich. Pep reclamó insistentemente un penalti sobre Messi, que
encima vio amarilla en la acción, y el inglés Howard Webb le envió a la grada.
Posteriormente, Pep fue expulsado por Rubinos Pérez en el penúltimo partido de Liga,
ante Osasuna, de esa misma temporada, tras protestar airadamente una roja directa
injusta que vio el debutante Muniesa. El episodio más famoso y que más repercusión
tuvo se dio en el Almería-Barça de la Liga pasada, cuando Clos Gómez lo echó por
protestar otro penalti sobre Messi. Guardiola acusó al colegiado de falsear el acta y el
técnico fue expedientado.