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UNIDAD 3.

“EL DISCURSO SOCIAL” – ANGENOT.

Discurso social se refiere no a los elementos empíricos, sino a los sistemas genéricos, los repertorios tópicos, las reglas de
encadenamiento de enunciados que, en una sociedad dada, organizan lo decible, lo narrable y opinable y aseguran la división del
trabajo discursivo. Discurso social como hecho social, como hecho histórico.

Capítulo 1: El discurso social: problemática de conjunto.


Angenot se propone analizar la totalidad de la producción social del sentido y de la representación del mundo, producción que
presupone el sistema completo de los intereses de los cuales una sociedad está cargada. Es la totalidad de lo que se imprime y se
enuncia institucionalmente.  Tratar de lleno la masa de los discursos que hablan, que hacen hablar al socius y llegan al oido del
hombre en sociedad. Todos estos discursos tienen eficacia social y públicos cautivos, cuyo habitus dóxico conlleva una
permeabilidad particular a esas influencias.
Toma como objeto concreto la totalidad de la cosa impresa en francés (un muestreo extenso) producida en el año 1889. Corte
sincrónico arbitrario para describir y dar cuenta de lo decible de la época. (Análisis del discurso social en 1889).
Hablar de discurso social es abordar los discursos como hechos sociales e históricos. Son hechos que funcionan
independientemente de los usos que cada individuo les atribuye, que existen fuera de las conciencias individuales.
Retoma lo que se narra y extrapola de las manifestaciones individuales aquello que puede ser funcional en las relaciones sociales,
que en el plano de la observación se identifica por aparición de regularidades, de previsibilidades.
El análisis de los discursos es antagonista de la descripción de la lengua de la lingüística, porque en ésta última las funciones
sociales son neutralizadas.
Se trata de exponer las contradicciones y funciones para describir la hegemonía, entendida como un conjunto complejo de reglas
prescriptivas de diversificación de lo decible y de cohesión, de integración.
Los procedimientos al interior del discurso se dan xq se dan, no xq sea una regla, no hay una lógica deductiva. Idea de
acontecimiento, azar, aparece de repente, actúa como la novedad. Hay reglas de encadenamiento en los discursos q hacen
emerger lo q sucede en todo el discurso.
Las estrategias son múltiples pero no aleatorias xq corresponden a una época  espíritu de época (1889: la angustia y la
preocupación atraviesan todo).

Una interacción generalizada: Lo toma de Bajtín. Los géneros y los discursos no son recíprocamente impermeables. Hablar de
discurso social será describir un objeto compuesto, formado x una serie de subconjuntos interactivos, de migrantes elementos
metafóricos, donde operan tendencias hegemónicas y leyes tácitas. Los enunciados no son cosas, sino eslabones de cadenas
dialógicas, no se bastan a sí mismos, son reflejos unos de otros, están llenos de ecos y recuerdos, penetrados x visiones del
mundo, tendencias, teorías de una época.  Intertextualidad (circulación y transformación de ideologemas) e interdiscursividad
(interacción e influencia mutua de las axiomáticas del discurso).  Estas nociones convocan a la investigación de reglas o
tendencias capaces de definir e identificar un estado determinado del discurso social.
Lo q se enuncia en la vida social acusa estrategias x las q el enunciado reconoce su posicionamiento en la economía discursiva y
opera según este reconocimiento. El discurso social como unidad global, es la resultante de esas estrategias múltiples aunque no
aleatorias.

Alegoresis, interlegibilidad: A la lectura de un texto se superponen vagamente otros textos que ocupan la memoria (alegoresis).
La interlegibilidad hace que los textos de una época sean leidos con cierta estrechez monosémica, que anula lo inesperado y
reduce lo nuevo a lo previsible.

Formas y contenidos: Tanto la forma como el contenido comunican un mensaje. No se debe disociar el contenido de la forma, lo
que se dice y la manera adecuada de decirlo. Los rasgos específicos de un enunciado son marcas de una condición de producción,
de un efecto, de una función. El uso para el cual un texto fue elaborado puede ser reconocido en su organización y en sus
elecciones linguísticas.

Todo es ideología: (ver como se relaciona con ideología de Verón) No opone ideología a la la ciencia, todo es ideología. Todo
lenguaje es ideológico, “allí donde se encuentra el signo, se encuentra también ideología”, “todo signo es ideológico”
(Bajtín/Voloshinov). Los tipos de enunciados, la verbalizacion de los temas, los modos de estructuración, es decir, rodo lo que se
puede identificar en el discurso lleva la marca de maneras de conocer y de representar lo conocido que no son necesarias ni
universales, sino que manifiestan intereses sociales. En toda sociedad la masa de discursos engendra un decible global.
Hegemonia: Más allá de la diversidad de los lenguajes, de los estilos, las opiniones, el investigador puede identificar las
dominancias interdiscursivas, las maneras de conocer y de significar lo conocido que son lo propio de una sociedad, es decir la
hegemonía (Gramsci): Se trata de reconstruir las reglas generales de lo decible y lo escribible de una época.
Completa los sistemas de dominacion política y explotacion económica que caracterizan una formación social. La hegemonía que
se va a abordar es la que se establece en el discurso social, en la manera en que una sociedad dada se objetiva en textos, en
escritos. La hegemonía discursiva es solo un elemento de la hegemonía cultural mas abarcadora. Es el conjunto de los repertorios
y reglas y la topología de los estatus que confieren a esas entidades discursivas posiciones de influencia y prestigio y les procuran
estilos, formas, microrelatos y argumentos que contribuyen a su aceptabilidad.

Hegemonía, legitimación y aceptabilidad: La hegemonía es un conjunto complejo de diversas normas e imposiciones que operan
contra lo aleatorio, lo marginal, indican los temas aceptables y las maneras tolerables de tratarlos, instituyen la jerarquía de las
legitimidades (de valor, distinción y prejuicio) sobre un fondo de relativa homogeneidad, y estratifican grados y formas de
legitimidad. La hegemonía impone dogmas, fetiches y tabúes. Es un “canon de reglas” y de imposiciones legitimadoraas y como
un instrimento de control social.  Interviene estableciendo quien puede decir que y en que circunstancias y como se instauran
las reglas de transcodificación. No supone ausencia de contradicciones, es la resultante de las relaciones de fuerza y de los
intereses de todos los interlocutores sociales.

Hegemonía, Estado, Clase dominante: La hegemonía no es algo que exista en el aire, su base es el Estado-Nación. Hay una
relación directa entre la realidad inmaterial de una hegemonía sociodiscursiva y los aparatos del estado, las instituciones
coordinadas de la sociedad civil, el comercio del libro y del periódico, y el mercado nacional que se crea. No identificar hegemonía
con ideología de la clase dominante. No corresponde a una ideología dominante, sino a una dominancia en el juego de las
ideologías. La hegemonía es social porque produce discursivamente a la sociedad como totalidad. No es propiedad de una clase.
Pero como instituye preeminencias, legitimidades, intereses y valores, naturalmente favorece a quienes están mejor situados
para reconocerse en ella y sacar provecho.

Componentes: Elementos que componen el hecho hegemónico o, mejor dicho, los diferentes puntos de vista desde los que ese
hecho puede ser abordado:
1- Lengua legítima: Lengua oficial-literaria adquirida desde el nacimiento, que unifica y centraliza el pensamiento literario-
ideológico. El lenguaje no es entendido como código universal y sistema de reglas abstractas, sino que lo que se considera
es el francés literario, la lengua nacional. Esa lengua incluye los saberes de protocolo, las expresiones idiomáticas y los
tropos legitimadores, se trata de un lenguaje ideológicamente saturado.
2- Tópica y gnoseología: Refieren a los topos o lugares del verosímil social a los que todos los que intervienen en los debates
se refieren. Todos los presupuestos colectivos de los discursos argumentativos y narrativos, propios de una determinada
época y sociedad. La gnoseología es un conjunto de reglas que determinan la función cognitiva de los discursos, constituye
esquematizaciones del mundo que precondicionan los juicios de valor, las elecciones. Es lo que se ha llamado a veces
“estructuras mentales”. Se trata de identificar la gnoseología dominante que sirve como “manual de uso” para las tópicas.
3- Fetiches y tabúes: Son los “intocables” que están representados en el discurso social y son esencialmente producidos x él.
4- Egocentrismo/etnocentrismo: La hegemonía engendra el yo y el nosotros que se atribuyen el derecho de ciudadanía
alrededor de la confirmacion permanente de un sujeto-norma que juzga, clasifica y asume sus derechos. La hegemonía
también define en su centro a un enunciador legítimo que se arroga el derecho de hablar sobre “alteridades”,
determinadas en relación con él. Toda doxa señala y rechaza como extraños, a-normales e inferiores a ciertos seres y
grupos.
5- Temáticas y visión del mundo: Las temáticas son los repertorios de temas obligados, temas valorizados, de los que todos
hablan y de los que hay que estar informados. Éstas temáticas se organizan paradigmáticamente, de ellas se desprende una
visión del mundo, un cuadro-relato de la coyuntura con un sistema de valores, previsiones para el futuro e imperativos
inmanentes de acción. Para la época que le interesa a Angenot cree distinguir una visión del mundo difusa que identifica
como paradigma de la desterritorialización y visión crepuscular del mundo. Ese paradigma reagrupa sistemas de
predicados: disolución del yo, fin de una raza, fin de un mundo, fin de un sexo (femenino), invasión de los bárbaros, fin del
sentido, fin de lo verdadero, fin de lo estable.
6- Dominantes de Pathos: El temor es definido como ese efecto del discurso que engendra un sentimiento doloroso difuso,
suscitado por la figuración de un peligro inminente que causaría destrucción o desgracia (esto es de Aristóteles). Angenot lo
toma, sostiene que la angustia es efecto de una visión del mundo, pudo ser un medio parcialmente adecuado de
adaptación al cambio y ofrece en 1889 diversos “beneficios secundarios”.
7- Sistema topológico: Es necesario pensar la hegemonía como convergencia de aspectos unificadores pero también como
diferenciación regulada, como un sistema de división de las tareas discursivas, un conjunto de discursos específicos
reagrupados en regiones o campos.

La hegemonía como denegación de sí misma: Existe la idea de que se habla de todo y de todas las maneras posibles, permanece
oculta la presión de la hegemonía.

Discurso social y el “resto” de la significación cultural: Estudiar un estado del discurso social es aislar, de los hechos sociales
globales, un conjunto de prácticas mediante las cuales la sociedad se objetiva en textos y en lenguajes. También es distinguir de
entrada la manera en que una sociedad se conoce de la manera en que funciona. El mapa discursivo no traspone fielmente los
accidentes del terreno. El análisis del discurso no es válido como análisis de la coyuntura global. Se podría llamar discurso social a
la totalidad de la significación cultural (monumentos, imágenes, espectáculos, etc) y a la semantizacion de los usos socialmente
diferenciado (la gestualidad, la vestimenta, etc). Pero Angenot sostiene que la relación que puede establecerse entre la
significación objetivada en los textos y la significación inscripta en el cuerpo del hombre social es una de las relaciones más
problemáticas para pensar e interpretar. Se limita a la semiosis discursiva. La manera en que la sociedad se conoce y se habla
determina parcialmente las acciones concretas de los grupos sociales, Pero también es cierto que no es fácil explicar la diferencia
entre la doxa y el curso de las cosas. Por ejemplo hacia 1889 los intelectuales estaban inmersos en una fase de depresión
ideológica, de angustia crepuscular, sin embargo ese pesimismo se corresponde muy poco con catástrofes reales.

Capítulo 2: Retorno al método.


Análisis del discurso social en su totalidad, no es análisis sectorial (por ejemplo sólo el discurso político). Pensar históricamente el
discurso social y percibirlo en su totalidad, hacer enuneraciones tan completas y revisiones tan generales que no omitan nada.
Percibir el poder de los discursos en su omnipresencia. Conecta los campos literario, científico y filosófico, el discurso político, el
de la prensa, el de la publicidad y todo lo que parece inscribirse y difundirse en lugares particulares. Examinar la
interdiscursividad, porque hay cosas que no son inteligibles en su inmanencia, sino en su relación con otros textos. Éste análisis
conduce a abordar dominios menospreciados y poco trabajados (café concert, prensa francesa, etc). Intenta demostrar una
cohesión intertextual global que forma la lógica unitaria de una cultura.

Estudio en corte sincrónico: Sincrónico corto pero no estático, no como la lingüística estructural.
Elección del año  tomar distancia de un siglo. Corresponde al momento de emergencia de ciertas modernidades periodisticas,
politicas, estéticas. Es una entidad arbitraria, un corte en un flujo continuo, constituye un muestreo que vale para los años
anteriores y posteriores.
El año 1889 tiene algo de arbitrario (constituye un primer muestreo que vale para los años anteriores y posteriores) y algo que no,
en tanto corresponde a una coyuntura “rica” (por conmemoración del Centenario de la Revolución, Exposición universal,
irrupción de innovaciones estéticas, emergencia de nuevos paradigmas científicos como la psicología experimental, la
criminología o la teoría de la sugestión). El estudio sincrónico no permite seguir los cambios, pero permite aislar las disidencias,
los desplazamientos que simplemente no han tenido continuidad ni desarrollo.

REFERENCIAS TEÓRICAS
- Antonio Gramsci (hegemonía)
- Walter Benjamin
- Mijail Bajtin
- Michel Foucault (control social por los discursos del saber y de la autoridad, panóptico)
- Michel Pecheux/ Regine Robin, Eliseo Veron (análisis del discurso)
- Pierre Bourdieu (habitus)

Capítulo 3: Funciones del discurso social.


Saturación y expansión: El discurso social es un dispositivo para ocultar, para desviar la mirada porque sirve para legitimar y para
producir concenso. La novedad corre el riesgo de ser interpretada en relacion con el corpus disponible según las legibilidades
recibidas y por eso puede no ser percibida. La variedad de los discursos parece saturar el campo de lo decible. El discurso social
parece permitir hablar de todo y de múltiples maneras, transformando por eso mismo lo no decible en impensable. Pero para
quien habla o escribe el discurso social está siempre ya allí, con géneros, sus temas y sus preconstructos, por eso nadie puede
hablar en un vacío, siempre lo hace en respuesta a algo. La hegemonía extiende el campo de temáticas y de saberes aceptables
imponiendo ideas de moda y parámetros narrativos o argumentativos, de modo que los desacuerdos y las búsquedas de
originalidad se inscriben también en referencia a los elementos dominantes, confirmando esa dominancia aún cuando traten de
disociarse u oponerse a ella.
Solamente un análisis global del sistema sociodiscursivo, de sus equilibrios y fallas, permite contar con los elementos para
identificar una ruptura verdadera o falsa. Ruptura que además podría no ser otra cosa que la reactivación de ideas antiguas.
Inversamente la novedad misma puede ser interpretada en relación con el corpus disponible y por lo tanto no ser percibida.

Representar el mundo: El discurso social tiene el monopolio de la representación de la realidad, que contribuye en buena medida
a hacerla realidad. Representar lo real es ordenarlo y homogeneizarlo, el resultado es una unidad relativa de la visión del mundo.
Implica también ignorar, dejar en las sombras, distraer la mirada de aquello que no es “interesante”.

El memorial y la conjuración del olvido: Frente a la realidad del olvido, que hace que del pasado no quede casi nada, el discurso
social se presenta como conjuración ficcional de ese olvido, como una conmemoración de un pasado reconstituido (ejemplo las
fechas patrias en el discurso político). Pero hay otro memorial que se sitúa en el campo de la ficción (ejemplo en la novela).

Legitimar y controlar: El discurso social contribuye a legitimar prácticas y maneras de ver, asegura beneficios simbólicos. Los
discursos de control son indispensables para q lo social funciones, para q funcionen la explotación y la dominación. Se construye
el mundo social y se lo objetiva, rutinizan y naturalizan los procesos sociales. El discurso siempre está allí como mediación,
interposición de una forma de lo colectivo inerte en las relaciones entre los humanos.
La hegemonía funciona como censura y autocensura, dice quién puede hablar, de qué y cómo. Los discursos de control son
indispensable para que lo social funcione (explotación y dominación), pero no constituyen la totalidad de la reproducción social.
Se trata de restricciones económicas y también de semantizaciones primarias inscriptas en el cuerpo del hombre social, que
interioriza en habitus, disposiciones, lo práctico y el destino “objetivo” (Bourdieu). Los discursos sociales construyen el mundo
social en el sentido de que lo objetivan, y al permitir comunicar esas representaciones rutinizan y naturalizan los procesos
sociales. Tienen su parte (no toda) en la sociedad panóptica, vigilar a los obreros (por miedo a la locura socialista), a las mujeres
(por miedo a los desarreglos y las histerias emancipatorias), a los colegiales (por miedo a la neurosis onanista) – Foucault- pero en
sí mismos no son performativos. Siempre está allí, como mediación, en las relaciones con los humanos.
Si bien hay “pregnancias” y nuevas “jugadas”, casi no se producen rupturas fecundas, sobre todo no en forma repentina ni de
manera clara e irrevocable. Las rupturas innovadoras se producen, pero son siempre efectos en cadena y probablemente nunca
algo propio de un solo momento o de un solo individuo.

Sugerir y hacer hacer: La ideología produce representaciones, modelos de prácticas y comportamientos. Los discursos sobre la
historia contribuyen ampliamente a “hacer la historia”, haciéndola conocer de un modo determinado. Muchas veces la acción se
engendra a partir del relato. De esta manera, el discurso social puede abordarse como vectorialmente óntico (representar e
identificar), axiológico (valorizar y legitimar) y pragmático (sugerir, producir reacción).

Producir la sociedad y sus identidades: El discurso social representa la sociedad como unidad, es un dispositivo de integración,
siendo dialécticamente compatible con las identidades que al mismo tiempo procura y legitima.
La lógica de la hegemonía dóxica es el consenso, el sentido común, la opinión publica, el espíritu cívico. Esta producción de la
sociedad como un todo visible sigue siendo dialécticamente compatible con las identidades, las distinciones, jerarquías, prestigios
q los diferentes discursos legitiman.

Bloquear lo indecible: La hegemonía impone temas y estrategias cognitivas, al mismo tiempo que rechaza y escotomiza la
emergencia de los otros. Tabúes oficiales.

Una pragmática sociohistórica: El sentido de un texto es inseparable del hecho de tener una función social y de que se vector de
fuerzas sociales. Estudiar los discursos sociales no se trata de hablar solamente de gramáticas, de retóricas, de organizaciones
temáticas, sino de evaluar también la aceptabilidad, que se corresponde con lo opinable y lo verosímil de una época. Con las
distancia de una o dos generaciones, el discurso social ya no funciona, su eficacia parece haberse evaporado, eso no se explica
por la inmanencia de un texto. Por eso hay que trabajar con hipótesis que incluyan la identificación de los tipos sociales
productores y receptores, las condiciones de lectura y desciframiento. Las nociones de aceptabilidad, legitimidad, competencia,
necesitan que se les restituya una dimensión histórica relativista, las de interés, gusto, creencia, disposición, habitus, que se las
trabaje sociológicamente. También debe incluirse el análisis del encanto de los discursos, el encanto puede ser la resonancia, el
prestigio, la emoción.

Producción de las individualidades y de las identidades: El discurso social no solamente produce objetos, sino que instituye
destinatarios de esos objetos que produce, identificándolos. Los seres humanos en general subestiman las restricciones que
pesan sobre sus elecciones, sus preferencias, sus libertades, pero la perspectiva sociológica no invita a reducir al individuo a una
marioneta del discurso social. La hegemonía deja un margen y la posibilidad de dominar la dominación mediante un trabajo
crítico.