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Teoría el Uso y Desuso

La primera persona en proponer una solucion al conflicto de la evolución fue el biólogo francés Jean Baptiste Lamarck.

Según exponía Lamarck en su libro, todas las especies existentes están continuamente esforzándose para adaptarse mejor a las condiciones del medio en que viven, cada especie va desarrollando progresivamente los órganos que más utiliza, mientras que se produce una continua atrofia de los órganos menos utilizados. De esta forma, los caracteres originales van siendo sustituidos lentamente en cada especie por una serie de caracteres adaptativos o caracteres adquiridos. Para demostrar su teoría, Lamarck ponía como ejemplo a la jirafa. Según él, los cuellos de las jirafas se alargaron debido a que necesitaban alcanzar las hojas de los arboles más altos.

La teoría de Lamarck fue criticada con vehemencia por la comunidad científica de su época, sus contemporáneos insistían en que las especies habían sido creado de manera independiente y que eran inmutables. Para probarlo, hicieron varios experimentos. Uno de ellos consistió en amputar la cola a ratones, que, aún después de 20 generaciones de haber sido sometidos a tal cambio, producían descendencia con cola. En otras palabras, mostraron que los caracteres adquiridos por interacción con el medio no se transmitían por herencia biológica. En esto, la visión de Lamarck, basada en el proceso de herencia de los caracteres adquiridos, no era adecuada, pero su intuición general de que las especies evolucionan resultó correcta.

Jean Baptiste de Monet (1744-1829), conocido universalmente por su titulo aristocrático de "caballero de Lamarck", fue el primero en exponer una teoría científica sobre la evolución, cosa que hizo en su libro "Filosofía zoológica" (1809).

Esta teoría, conocida como la "Teoría de los caracteres adquiridos", "Transformismo", o simplemente "Lamarckismo", es la primera teoría de la evolución y en ella, Lamarck concreta las ideas expuestas por los primeros científicos evolucionistas, como Erasmus Darwin (abuelo de Charles Darwin) o Georges-Louis Leclerc (conde de Buffon), y utiliza sus observaciones sobre fósiles y animales y plantas actuales para dar forma a toda una teoría con amplia base científica.

Dicha teoría recoge como ideas esenciales las siguientes:

Los seres vivos pueden sufrir cambios a lo largo de su vida para adaptarse a las circunstancias cambiantes o nuevas del medio en que habitan (es decir, los seres vivos evolucionan).

Estos cambios son caracteres adquiridos, ya que no se heredan de los progenitores, y se originan por el uso continuado o el desuso de ciertos órganos o partes del cuerpo a lo largo de la vida.

Dichos nuevos caracteres se transmiten a la descendencia y se van perfeccionando a lo largo de generaciones.

Como sabemos, esta teoría resultó ser errónea, siendo su error más evidente la idea de que los caracteres adquiridos a lo largo de la vida se pueden transmitir a la descendencia. Lamarck pensó que esto podría ocurrir en la naturaleza como consecuencia de la necesidad de los organismos de perfeccionarse y mejorar sus posibilidades de supervivencia cuando su entorno cambiaba. Esta exigencia vital era la que obligaba a la naturaleza a conservar esos cambios conseguidos con tanto esfuerzo. No le parecía lógico que los caracteres adquiridos para sobrevivir y adaptarse al entorno se perdieran y el ciclo natural tuviera que empezar de nuevo, pues de este modo nunca se consolidarían las variaciones entre los individuos y la idea de la evolución se encontraría en un callejón sin salida.

De este modo, la necesidad de alcanzar el alimento que cada vez se encontraba a mayor altura provocó que ciertos animales fueran estirando su cuello a lo largo de su vida, para poder llegar a las hojas de los árboles. Este alargamiento del cuello (una mejora originada por la necesidad de sobrevivir, es decir, un carácter adquirido) se transmitía a sus descendientes, pues de otro modo estos no habrían sobrevivido. Así, al cabo de muchas generaciones, dichos animales acabaron originando las actuales jirafas. Es decir, las condiciones naturales obligaban a los seres vivos a cambiar y a heredar esos cambios.

Su teoría fue casi tan duramente criticada como lo fue más tarde la de Darwin.

El más prestigioso científico de su época, el paleontólogo Georges Cuvier, creacionista convencido y autor de la teoría del catastrofismo, realizó numerosos experimentos con animales para demostrar que los caracteres adquiridos no se heredaban. Por ejemplo, si se cortaba la cola a ratones durante varias generaciones, estos animales seguían produciendo descendientes con cola.

Estas evidencias aportadas por Cuvier aniquilaron la teoría de Lamarck y su prestigio como científico, hasta tal punto que desde entonces cayó en el olvido y no volvió a publicar trabajo científico alguno hasta su muerte, que le llegó en la más absoluta pobreza y olvidado por la comunidad científica.

Sin embargo, la idea de que los seres vivos cambian quedó en el aire

naturalistas que leyeron su obra, por lo que sólo era cuestión de tiempo que apareciera una nueva

teoría más completa y fundamentada, como ocurrió 30 años después de su muerte, con la publicación de "El origen de las especies".

Pero la "Filosofía zoológica" no es su único trabajo importante. Lamarck fue un gran taxónomo, como demostró en su libro "Flora de Francia", en el que utilizó claves dicotómicas para la identificación de las especies vegetales.

También publicó una obra monumental, "Historia natural de los animales invertebrados", en 7 tomos, donde acuña el entonces nuevo término de "invertebrados". Igualmente, Lamarck fue el primero en usar el término "Biología" para las ciencias de la vida, término que no acabaría por imponerse hasta mucho tiempo después.

y en la mente de otros