Vous êtes sur la page 1sur 17

UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA

FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES


ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

REALIDAD ECONÓMICA DEL PERÚ

EL VIRREINATO DEL PERÚ (1530 – 1820) Y LA ETAPA INDEPENDENTISTA (1820 – 1824)

La minería y la economía colonial

Desde el siglo XI y hasta mediados del siglo XVII, una gran parte del territorio peruano se
encontraba bajo el dominio del imperio Inca. Allí estaban asentados un conjunto muy relevante
de comunas agrícolas sedentarias, relativamente autónomas en su organización económica,
pero muy integradas comercial, cultural y militarmente mediante una extensa serie de caminos y
canales. Hacia 1530, bajo la orden de Francisco Pizarro, los españoles conquistan estos
territorios dando origen al Virreinato del Perú.

Esta nueva organización política supuso la transformación de una base económica comunitaria
a una economía de tipo feudal, dominada por una cúpula militar y eclesiástica, que se basaba
fundamentalmente en la explotación de oro y plata, y se reservaba para sí el monopolio del
comercio colonial. En este período se sentarían las bases de la estructura económica peruana
hasta principios del siglo XX.

Hacia 1770 existieron tres hechos relevantes que afectaron la organización económica colonial.
El primero de ellos fue un conjunto de reformas políticas que dieron origen al Virreinato del Río
de la Plata y a las capitanías de Chile y Quito, dándoles autonomía administrativa y financiera,
haciendo perder a Lima los ingresos de las minas de Potosí y los privilegios del comercio
sudamericano que había tenido durante más de dos siglos. La segunda fue el crecimiento
demográfico por el arribo de inmigrantes de España y África, y la tercera fue un conjunto de
reformas de la administración borbónica que aumentó el mercado y la producción local. A pesar
de que las dos últimas tuvieran efectos positivos, la primera transformación tuvo un resultado
negativo lo que hace pensar que la economía peruana de esa época ingresaba en un cambio
de ciclo, incluso antes de las luchas independentistas.

La actividad minera era el centro de la economía del Virreinato. Los centros mineros más
importantes eran Potosí (actual Bolivia, en esa época: “Alto Perú”), Cerro de Pasco y
Huancavelica (actual República de Perú, en esa época: “Bajo Perú”). La riqueza minera de
Potosí era muy importante, ya que alrededor de un 70% de la explotación total de plata del
Virreinato provenía de este yacimiento. La explotación del metal se hacía mediante el régimen
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

de explotación llamado “mita” o trabajo esclavo indígena (principalmente en Potosí). En cuanto


a la técnica utilizada, ésta constaba en mezclar la plata extraída con mercurio para purificarla.
Sin embargo, hacia el final de la época colonial (tras 1795) la explotación mostraba signos de
estancamiento. Esto se debía a la escasez de mercurio para el tratamiento de las
explotaciones, lo que daba cuenta de la nula mejora en las técnicas de explotación durante
todos esos años

Entre las otras actividades económicas estaba la agricultura y la ganadería, sobre todo en la
zona costera, donde el cultivo de caña de azúcar tenía una base de exportación importante. A
la vez, también existían un conjunto de industrias artesanales, como la de obrajes, que
suministraban telas y frazadas para la población y los ejércitos.

A partir de 1809 el Virreinato, como centro político de la corona española, estuvo en guerra
contra todos los movimientos emancipadores del resto del continente. Si bien los costos de la
Guerra de Independencia fueron elevados para todos los países, para Perú lo fueron mucho
más, ya que no sólo tuvo que pagar los costos de su propia independencia sino que también
fue el reservorio español durante toda la resistencia. Durante todo este período se destruyó
capital y se generaron significativas pérdidas humanas, mientras los costos de la guerra fueron
financiados con la suba de impuestos que deprimieron el consumo. Sumado a ello, la carencia
de producción de hierro y acero hacía que los armamentos debieran ser importados, eliminando
así cualquier efecto expansivo que pudiesen llegar a generar los gastos de guerra.

Entre 1821 y 1824, los ejércitos de San Martin y Bolívar convergieron en territorio peruano,
poniendo fin a la dominación española en el continente. Sin embargo, los efectos de la guerra
generaron una depresión en la economía peruana que perduraría durante casi 25 años más.

En términos más generales, muchas veces suele interpretarse las dificultades de la economía
peruana tras la independencia haciendo referencia a la inexistencia de un “marco institucional”.
En este sentido, y como consecuencia de un movimiento de independencia no gestado
internamente, el Estado independiente no tuvo suficiente legitimidad y fuerza política: la elite
peruana al frente del Estado no tuvo la capacidad para ejercer un liderazgo político en el terreno
del fomento de la producción.
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

LA ECONOMÍA DEL GUANO Y EL SALITRE (1845-1878)

Durante el período que transcurre desde 1820-1824 hasta 1845 la economía peruana estuvo al
ritmo de la disputa política interna entre los distintos caudillos hasta que se logró cierta
estabilidad, con la elección que consagra presidente a Ramón Castilla (1845-1851). El principal
elemento que se destaca de este período es una fuerte caída en la producción minera. En
cambio, aparecen el guano y el salitre en las zonas costeras del sur, como nuevas
producciones orientadas a la exportación, que ordenan el funcionamiento de la economía y
serán sumamente relevantes para financiar al Estado.

Respecto al contexto internacional, si bien la economía peruana ya estaba integrada a un tipo


de división internacional del trabajo desde el período colonial, el crecimiento de la exportación
de guano y salitre marcó el ritmo de la economía peruana y, en la misma sintonía que el resto
de la región donde se consolidaban los modelos primario-exportadores, lo hizo marcado por la
influencia de la hegemonía global inglesa.

A pesar de que el cambio se produjo desde la explotación de un recurso mineral metálico a la


explotación de un recurso mineral no metálico, este cambio tuvo una serie de consecuencias
muy importantes sobre la economía peruana. Por un lado, durante la época virreinal y el auge
de la explotación minera existía una suerte de reparto de funciones entre las sierras del interior
(donde estaban los yacimientos) que se encargaban de la explotación del recurso, y las costas
(donde estaban los puertos de exportación) que organizaba su comercio. Pero, a diferencia de
la plata, la producción de guano no necesitaba ser transformada ni transportada para su
comercialización, ya que se hallaba en unas cuantas islas al lado del mar. Por ello, los
encadenamientos hacia el resto de la economía fueron menores: la exportación de guano no
requería demanda de insumos (sal, mulas, llamas, mercurio, tejidos, cuero, sebo y pólvora), ni
de los servicios de infraestructura y transporte (construcción de caminos). De esta forma, “el
multiplicador” de la demanda resultaba mucho menor. La mayor relevancia del guano en la
economía peruana se refleja en un aumento de la recaudación fiscal y en las exportaciones
hacia 1850, en tanto que la producción total de plata disminuye.

Respecto a la organización interna de la explotación del guano, antes de 1842 la explotación se


producía mediante un sistema de licencias, primero privadas y, entre 1842-1847, de sociedad
mixta de capitales ingleses y franceses con el Estado. Hacia 1850 el presidente Castilla entregó
grandes concesiones para la extracción y comercialización de guano a las elites peruanas. Un
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

tiempo más tarde, el presidente José Rufino Echenique (1851-1855) dispuso el reconocimiento
de las deudas impagas durante el periodo guerra. De este modo, en base a los recursos del
guano y el negocio financiero, se buscó fortalecer el orden interno mediante la creación de un
sistema de alianzas con las elites locales.

Esta nueva estructura dio lugar al nacimiento de una elite comercial y financiera alrededor de
los “consignatarios del guano”. Estos, además, pudieron actuar como prestamistas de un
Estado en hambruna monetaria, lo que les permitió convertirse en agentes financieros del
gobierno, un negocio mucho más lucrativo que el de la inversión de esos mismos capitales en
otras actividades como la agricultura o minería.

Desde el punto de vista de la clase dirigente peruana, las principales trabas al desarrollo
económico en esta etapa se debían principalmente a la falta de vías de comunicación, la falta
de población y, sobre todo, a la escasez de capitales.

Ahora bien, las fuertes transferencias de recursos por las concesiones de guano y el sistema de
endeudamiento buscaron solucionar dicha escasez de capitales, transfiriendo capitales a
manos privadas con los que se sentaron las bases de las primeras relaciones capitalistas. Sin
embargo, una parte de la literatura cuestiona estas políticas. Esta elite no estaba
verdaderamente interesada en llevar adelante su propia revolución democrática en la economía
y en el Estado, así como avanzar en la desintegración de las relaciones de producción de
origen pre-capitalista, que liberasen recursos y mano de obra para iniciar la acumulación, sino
que seguía vinculada social e ideológicamente con las formas de acumulación dominadas por
las clases terratenientes El problema era que estos comerciantes no sólo no eran “burgueses”
(en el sentido de organizadores de fuerza de trabajo) sino que tampoco eran normativamente
“nacionales”: en la práctica resultaban profundamente dependientes de las relaciones
comerciales con el extranjero.

Respecto a la infraestructura, hacia 1870 y con la llegada de la elite liberal modernizadora al


gobierno, representada por Manuel Pardo (1872-1876), se generó un importante programa de
construcción de ferrocarriles con la visión de que éstos removerían los obstáculos al crecimiento
y prepararían al país para su desarrollo económico, tomando créditos extranjeros en base a las
rentas del guano.
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

Durante todo este período, los ingresos fiscales del Estado peruano estuvieron casi
completamente determinados por la exportación de guano, y en segundo lugar por los
préstamos tomados con el grupo de los “consignatarios” locales y el exterior.

Sin embargo, hacia 1870 la extracción de guano también se hizo más dificultosa. Como se
observa en el Gráfico 2, a partir del año 1870 las exportaciones de guano sufren una fuerte
caída con un leve repunte en el año 1874, aunque sin lograr recuperarse. Al mismo tiempo, los
precios de venta disminuyeron por la competencia con fertilizantes químicos, a la vez que las
necesidades financieras del Estado no habilitaban retrasos en la liquidación de los
consignatarios. Ante esta situación, el gobierno liberal de Pardo decidió entregar el monopolio
comercial y financiero a la firma francesa Dreyfus, obteniendo mejores condiciones financieras
para el Estado, con la intención de sacar un importante flujo de ingresos de aquéllos.
Lamentablemente, estas medidas no dieron el resultado esperado, lo que culminó con
el default de la deuda del Estado peruano y puso fin al ciclo de expansión guanero.

En cuanto a la explotación de salitre, ésta tuvo un régimen diferente ya que su incorporación


como mercancía al comercio internacional se produjo algo más tarde. Hasta 1868, la
explotación era libre, momento a partir del cual se establece un impuesto. Hacia 1873, para
igualar la explotación con el nuevo régimen monopólico privado del guano, se estableció el
monopolio estatal de su comercialización, y en 1875, en medio de la crisis fiscal del Estado, se
dispuso la expropiación de las salitreras.

La estatización de las salitreras y otros elementos desataron el conflicto armado conocido como
“Guerra del Pacífico” en 1879 entre Perú y Bolivia con Chile. La guerra culmina en 1883 con la
victoria chilena, y con la anexión a territorio chileno de las provincias salitreras de Tarapacá y
Arica en el desierto de Atacama, y la clausura de la salida al mar del territorio boliviano.

Como balance de este período, podría decirse que el resultado de los ingresos del guano y el
salitre en términos de desarrollo fue casi nulo. La renta del guano que obtenía el Estado
peruano se esfumó en cubrir las necesidades de su burocracia interna (ejército, administración,
estructuras políticas, etc.) y la otra parte, obtenida por los consignatarios nacionales, por un
lado fluía al Estado para valorizarse bajo la forma de nuevos empréstitos y, por otro lado, servía
para pagar la importación de bienes de consumo suntuarios. Fue debido a este tipo de
consumo, como muestra el Cuadro 1, que en el período 1850-5 a 1860-6 las importaciones
totales crecieron un 51%. A su vez, y a contramano de cómo se lo había planificado, los
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

ferrocarriles no lograron traccionar el resto de la economía debido a la fragmentación y


estrechez del mercado interno, la baja productividad de muchos sectores, y la existencia de
relaciones coloniales ejercidas por algunos grupos que detentaban sobre una porción relevante
de la fuerza de trabajo.

LA REPÚBLICA OLIGÁRQUICA Y LA “PATRIA NUEVA” (1895-1930)

El fin del conflicto armado con Chile dejó muy afectada a la economía peruana. El período que
transcurre desde 1883 a 1895 fue de “reconstrucción de la economía nacional”. En el plano
político, estuvo marcado por disputas económicas por el poder entre los caudillos, y en el plano
económico implicó el agotamiento del guano y el salitre y la vuelta de la minería (de la mano del
cobre) junto con la aparición de otras producciones agropecuarias (azúcar, algodón, y lana).

En el plano político, el período que se inicia en 1895 tiene dos etapas. La primera que va desde
1895 a 1919 es de predominio de gobiernos aristocráticos, agrupados en torno del “partido civil”
conformado por familias limeñas que gozaban de poder económico y prestigio social4. Este
primer período fue la edad de oro del modelo oligárquico primario exportador.

A partir de la segunda etapa, el poder oligárquico comenzó a ser cuestionado con la


emergencia de una clase media constituida por empleados estatales, civiles de las fuerzas
armadas, comerciantes y profesionales. Estas transformaciones se consolidaron hacia 1920 con
el gobierno de Augusto Leguía y Salcedo (1919-1930), gobierno conocido bajo el nombre de
“oncenio de Leguía”, debido a los 11 años de gobierno de este presidente. En términos
políticos, si bien Leguía era miembro del “partido civil” oligárquico, durante su gobierno llevó a
cabo medidas de apertura democrática a las clases medias, y brindó el reconocimiento de
derechos a las comunidades indígenas reflejado en el dictado de una nueva constitución y en la
supresión de algunos beneficios que los “civilistas” habían concedido a los grandes
terratenientes del sur.

En el plano económico, la principal actividad de la economía peruana continuó siendo la


exportación de materias primas. Sin embargo, culminada la etapa del guano y el salitre, en este
período aparece la exportación de cobre y petróleo. Ambos productos de exportación
irrumpieron con mucha fuerza: en el caso del petróleo, entre 1900 y 1930 éste pasó de no tener
registro dentro de las exportaciones, a representar un 30% del valor total de las mismas.
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

En cuanto al cobre, en julio de 1901 se sanciona un nuevo código minero. Éste declaraba la
propiedad minera de los yacimientos perpetua e irrevocable, donde la única causal de
caducidad era la falta de pago del canon al Estado nacional. A la vez, la importación de
maquinaria e insumos requeridos para tal fin estaba exenta del pago de derechos aduaneros. El
régimen de trabajo en la mina se regía por el sistema de “enganche” que consistía en el
reclutamiento de trabajo indígena por salarios insuficientes y muchas veces de manera
compulsiva, con un sistema de “endeudamiento” donde la calidad de deudor permanente los
sujetaba a una relación coercitiva con su empleador. En cuanto a su producción, entre 1901 y
1929 la producción de cobre se incrementó cerca de un 460%; sin embargo el fuerte
crecimiento del resto de las exportaciones provocó que su participación en el total no
aumentara tanto.

En cuanto a la producción de azúcar, ésta estuvo controlada por los terratenientes del sur, los
cuales fueron muy importantes durante las primeras etapas de los gobiernos civilistas-
oligárquicos. Entre 1900 y 1920, las exportaciones de azúcar representaron entre un cuarto y
un tercio de las exportaciones totales, para luego perder protagonismo frente a la expansión de
la actividad petrolera y minera.

El rasgo distintivo de esta época es la participación a gran escala del capital extranjero en el
control de los resortes centrales de la economía peruana, en particular del capital
norteamericano. El capital británico poseía la Peruvian Corporation, una empresa que tenía un
predominio absoluto del transporte pesado y que en esta época obtuvo la concesión de los
ferrocarriles por 75 años. El capital norteamericano por su parte, poseía la Cerro Pasco Mining
Corporation y la Southern Peru Copper, las cuales tenían el control sobre la explotación de
cobre, la International Petroleum Corporation (IPC) que dominaba la explotación de petróleo, y
la compañía Grace, dedicada a la producción agropecuaria y con participación en el transporte
marítimo.

Respecto a la cuestión demográfica, la escasez de población siempre significó un problema


para el desarrollo de la economía peruana. Durante la época anterior a la conquista el territorio
del altiplano ocupado por el imperio Inca, estaba muy poblado. Sin embargo, con la llegada de
los conquistadores españoles y el sometimiento de los pueblos originarios, la densidad
demográfica tardó cuatro siglos en recuperar sus niveles: no fue sino hasta los primeros años
del siglo XX que la población alcanzó el nivel que había tenido antes de la conquista. En ese
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

ínterin la política estatal estuvo fuertemente enfocada en los programas de promoción de la


inmigración europea y asiática.

LA CRISIS DE 1930 Y EL PERÍODO DE INDUSTRIALIZACIÓN DIRIGIDO POR EL ESTADO


(1945-1975)

Durante las décadas de 1930 y 1940 la economía peruana, al igual que el resto de la región,
estuvo marcada por las consecuencias de la Gran Depresión y, posteriormente, por las
influencias económicas y políticas de la Segunda Guerra Mundial. En 1930, el proyecto político
de la “nueva patria” del presidente Leguía fue interrumpido por un golpe de Estado, y por una
seguidilla de gobiernos militares y civiles fraudulentos que reemplazaron la Constitución de
1920 e impusieron un clima de fuerte represión interna. A diferencia de los gobiernos militares
anteriores que se habían hecho cargo de la conducción del Estado frente al colapso temporal
de los gobiernos de las elites, en este período las elites utilizaron a los militares para llevar
adelante un programa que ellos mismos en el gobierno ya no podían concretar.

Hacia 1931 nace el APRA (Alianza Popular Revolucionaria Americana) que tendrá mucha
relevancia en la vida política de Perú. El partido fue fundado por Haya de la Torre, de
orientación socialista, con un discurso antimperialista, nacionalista y un fuerte predicamento
entre las masas populares.

En cuanto a lo económico, las consecuencias de la crisis internacional de 1930 se hicieron


sentir en la economía peruana. Entre 1929 y 1932 las exportaciones de cobre cayeron un 69%,
las de lana un 50%, las de algodón un 42%, y las de azúcar un 22% (Hunefeldt, 2004). El plan
económico de los gobiernos civiles y militares conservadores de la época consistió en combinar
políticas de represión de las demandas sociales con cierto intervencionismo estatal (control de
precios, fomento de créditos agrícolas, etcétera).

Sin embargo, el aislamiento del mercado internacional generó una menor dependencia de los
mercados internacionales. La contracción de la inversión extranjera permitió la incursión de
pequeños capitales nacionales en los mercados de exportación de azúcar y cobre dominados
por las grandes empresas estadounidenses. Nuevas minas de distintos minerales fueron
puestas en producción (zinc, mercurio, estaño y plomo), complementando las tradicionales
exportaciones de plata y cobre, a la vez que apareció el pescado como un nuevo producto
relevante entre las exportaciones hacia los Estados Unidos (cuando la segunda guerra mundial
cortó el abastecimiento desde Europa y Asia).
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

En 1940 gana las elecciones el “frente patriótico”, una alianza apoyada por el APRA y liderado
por un miembro de la clase acomodada y ex presidente Manuel Pardo. Durante su gobierno
(1939-1945) se adopta una agenda de políticas populares en beneficio de los trabajadores, se
crea la “Superintendencia de Bienestar Social, que establece un salario mínimo y mantiene un
estricto control de precios sobre alquileres y bienes de consumo masivo, y se aumentan los
impuestos directos como mecanismos de financiamiento del Estado, al tiempo que se cancela la
totalidad de la deuda externa. A la vez, se legaliza el APRA y se crea en 1944 la Confederación
de Trabajadores de Perú.

Durante las dos décadas entre 1948-1978 se sucedieron gobiernos militares y civiles de
distintas inclinaciones políticas. Sin embargo, podemos caracterizar tres etapas. En la primera
hay dos gobiernos, uno militar a cargo de Manuel Odría (1948-1956), y otro civil, presidido por
Manuel Prado (1956-1962, segundo mandato), donde la economía tuvo un rápido crecimiento
basado en las exportaciones de recursos naturales y la penetración masiva de capital
internacional. La segunda, presidida por Fernando Belaúnde Terry (1963-1968), fue testigo de
un crecimiento más lento, con mayor desigualdad, y mostró el fracaso de los gobiernos civiles
en el manejo de la conflictividad social. La tercera etapa comienza en 1968 y duraría hasta
1978: ésta se inaugura a partir de un golpe militar de los sectores nacionalistas y progresistas
del ejército encabezado por Juan Velasco Alvarado (presidente entre 1968-1975).

El nuevo gobierno de Velasco Alvarado promovió un conjunto de reformas estructurales que


buscaba dar forma a un capitalismo de Estado, así como aumentar la participación de los
trabajadores en el proceso de producción. Para ello, dispuso la expropiación de la empresa,
concesiones, industria de refinado y tierras conexas a la firma IPC en el Talara, nacionalizó el
complejo minero expropiando las firmas americanas Cerro Pasco, Marcona y Southern Peru
(que controlaban el 85% de la producción), la industria pesquera (donde cinco empresas eran
propietarias de la mitad de la producción, tres de ellas de capital extranjero) y finalmente realizó
una extensa reforma agraria que incluía la estatización de canales de comercialización y
transporte de la producción. Las expropiaciones también incluyeron la banca, empresas de
servicios públicos (electricidad y agua), distintas empresas de comercialización (algodón) y
medios de comunicación masivos.

La economía peruana quedó organizada en torno a un conjunto de grandes empresas estatales


surgidas del proceso de nacionalización. La empresa Centromin se hizo cargo del cobre,
Hierroper de la explotación de mineral de hierro, además del procesamiento, refinación y
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

comercialización del material, estableciendo un virtual control directo sobre el resto de la


producción privada remanente. Petroperú fue la empresa encargada de la explotación petrolera,
Pescaperú de la producción pesquera y Echap de su comercialización. Por su parte, Entelperú
tenía a su cargo la administración del servicio telefónico y Enafer de los servicios ferroviarios
(ex Peruvian Corporation). A ello se sumaban otras empresas estatales como la corporación de
acero (Siderperú), la corporación de fertilizantes (Fertiperú), la aerolínea nacional (Aeroperú) y
la compañía naviera (CPV), entre otras.

En la práctica, el Estado asumió el papel económico de la gran burguesía nacional ausente,


quedando bajo el control privado actividades aisladas como la industria ligera, la actividad
inmobiliaria y de la construcción, y el comercio de la producción final. A su vez, se llevó
adelante un proceso de creciente participación de los trabajadores en la gestión de las
empresas como en la distribución de los beneficios.

Según ambos autores, el proceso de industrialización así como el volumen y estructura de las
inversiones en “capital social fijo” deben ser planificados y acarreados por el Estado, dado que
“no se puede confiar en la iniciativa privada para que ésta realice el nivel adecuado de inversión

El otro problema importante de Perú consistía en las necesidades de garantizar la oferta de


alimentos en las áreas urbanas (trigo, aceites vegetales, carne, leche, e insumos industriales).

Este último problema ya había sido advertido en los años 60 por autores del desarrollo como
Nurkse (1964) y Kalecki (1991[1960]). Según el primero, si se encara una industrialización para
el mercado interno, se requiere de un avance complementario en la agricultura y en la
productividad agrícola; es decir, se requiere de un “progreso eslabonado” y un “crecimiento
balanceado” entre agricultura y manufactura, de forma tal de poder suministrar el alimento
necesario para sostener a los nuevos trabajadores industriales. En efecto, según el autor, “es
imposible impulsar aisladamente el desarrollo industrial interno” (Nurkse (1964:356). Por su
parte, Kalecki (1991[1960]) también alegaba que para lograr un proceso de industrialización
rápido se requiere primero de la expansión de la producción agrícola.

Hacia 1975 una interna dentro del partido militar gobernante desplazó del poder al general
Velasco, el cual fue reemplazado por el ex ministro de economía Francisco Morales Bermúdez
(1975-1980). Hacia el interior del gobierno, los sectores en pugna se debatían si profundizar las
reformas de los ocho años anteriores, o dar lugar a una apertura democrática. La crisis
económica y la conflictividad social manifestada en dos paros nacionales (1976 y 1977) daban
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

cuenta de un descontento generalizado con la situación, marcando la pauta hacia la vuelta de la


democracia. En 1978, el Aprista Víctor Raúl Haya de la Torre preside la asamblea constituyente
y se sanciona una nueva Carta Magna. En 1980 se llama a elecciones y gana (por segunda
vez) Fernando Belaúnde Terry (1980-1985).

LA VUELTA DE LOS GOBIERNOS CIVILES, REFORMAS Y APERTURA 1980-2000

El gobierno de Belaúnde Terry no reformó la estructura heredada de los gobiernos militares; sin
embargo, su política económica estuvo marcada por una visión liberal, en línea con el
crecimiento del monetarismo a nivel internacional y regional. En el plano político, en este
período aparecen los movimientos guerrilleros Sendero Luminoso (desprendimiento del PC con
una línea maoísta) y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru o MRTA.

Durante los primeros años de la década del ochenta la economía peruana creció impulsada por
una leve mejora en los términos de intercambio. Sin embargo, esta expansión se vio
interrumpida en el año 1983 debido al fenómeno meteorológico “el niño”, que afectó al conjunto
de la economía nacional, principalmente a la producción agropecuaria (sequías de extrema
gravedad e inundaciones), haciendo caer el producto un 12%.

Respecto al problema alimentario, durante este periodo existió una escasez estructural de
abastecimiento de alimentos que fue especialmente más severo que lo habitual debido a la baja
productividad del sector agropecuario. La reforma agraria y la política de nacionalizaciones de
la década anterior mostraba deficiencias y la producción agropecuaria mostraba signos de
estancamiento. En este contexto, el plan económico del gobierno de Belaúnde dirigió una
política de “desarrollo agropecuario”, procurando cierta apertura en relación a los monopolios
estatales existentes, intentado fomentar la producción de alimentos con poco éxito, debido al
fenómeno de “el niño”.

En los años siguientes, durante el gobierno de Alan García (1985-1990), la política aperturista y
de privatización del sector agropecuario se profundizó. Sin embargo, la situación de la
producción alimentaria no mejoró. El estancamiento del final de la década de los ochenta se
explica por varios elementos. Por un lado, la política de “parcelización” (privatización y
subdivisión) de las cooperativas quitó competitividad internacional a los productores
(principalmente de algodón y azúcar), debido a que la producción se organizó en base a
establecimientos de menor escala.
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

Por otro lado, estaba el problema de la conflictividad social desatada por la lucha armada que
llevó adelante Sendero Luminoso en las zonas agropecuarias. Los desplazamientos internos
implicaron la reducción de la producción agrícola. El conflicto armado en Perú desencadenó un
fuerte proceso de migración interna desde las zonas rurales hacia las urbanas y hacia la selva,
particularmente desde 1980. Desde ese entonces, alrededor de medio millón de personas han
abandonado sus localidades, de los cuales la mayoría son de procedencia rural e indígena,
pertenecientes a comunidades campesinas, nativas y grupos étnicos.

Del Cuadro 6, puede evidenciarse una fuerte correlación entre el porcentaje de atentados
subversivos, y el porcentaje de desplazamientos internos por departamentos para los años
1988-1993. En el Cuadro 7 por su parte, pueden identificarse las zonas con mayor número de
desplazados y de retornantes para los años 1980-1997.

Este fenómeno repercutió sobre la vida económica y social de las personas desplazadas: las
personas afectadas perdieron sus activos (vivienda, capital físico, tierras, etc.) y sus redes
sociales; una vez asentados en las ciudades se incorporaron a los mercados laborales de forma
precaria, mayormente en el sector informal, y con bajas remuneraciones, lo cual agravó su
situación de pobreza.

Sin embargo, el principal problema de la economía peruana durante todo este periodo se
encontró en el sector externo. Durante la década de los ochenta, el promedio de los términos de
intercambio fue un 20% menor que el promedio de la década anterior, en tanto que durante los
noventa, éste permaneció estancado y en niveles bajos.

En este marco, cualquier expansión de la actividad generaba un crecimiento aún mayor de las
importaciones, sobre todo de alimentos, que se manifestó en un déficit comercial persistente
financiado con deuda externa. El pago de las cargas financieras sobre el presupuesto público
presionaba sobre el mercado de cambios que, en un contexto de escasa oferta de divisas,
desató la crisis hiperinflacionaria de los años 1989 y 1990.

Las elecciones de 1990 se definieron entre el escritor Mario Vargas Llosa y Alberto Fujimori. El
llamado de Vargas Llosa hacia un movimiento que se encaminara al libre mercado y hacia la
eliminación de subsidios inclinó la balanza a favor de Fujimori que, con el apoyo en segunda
vuelta del APRA y el resto de los partidos de izquierda, venció con el 57% de los votos. Sin
embargo, una vez en el poder, el programa económico de Fujimori no se alejó mucho de la
propuesta del candidato opositor. En el contexto del consenso de Washington, propuso un
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

“tratamiento de shock” para la economía peruana, el que combinaba un programa de austeridad


para reducir el déficit fiscal y la inflación. Igualmente, durante su primer año de gobierno la
inflación alcanzó su peor registro.

En términos generales, no fueron el programa de austeridad fiscal y reforma estructural lo que


terminó con la inflación, sino el atraso cambiario y la apertura comercial. El plan del gobierno
fue fijar el tipo de cambio, a pesar de la fuerte apreciación real que ello conllevaba. El período
de desinflación ocurrió recién después de 1992, cuando el tipo de cambio real se mantuvo
prácticamente constante. Esta política de utilizar el tipo de cambio como ancla estabilizadora de
precios provocó la masiva pérdida de competitividad de la producción manufacturera orientada
al mercado doméstico que, sumado a una apertura comercial generalizada, desarticuló el
entramado productivo local (Jiménez, 2000).

Como resultado del proyecto aperturista, entre 1990 y los 2000 las exportaciones aumentaron
un 85%, en tanto que las importaciones lo hicieron en un 130%, sobre todo las de bienes de
consumo final.

RECUPERACIÓN DEMOCRÁTICA Y CRECIMIENTO, ¿EL FIN DE LA HISTORIA? 2000- 2014

El modelo neoliberal instalado por Fujimori a principios de la década del 90 se mantiene hasta
el día de hoy. Los distintos gobiernos que se suscitaron desde entonces dirigidos por Alejandro
Toledo (2001-2006), Alan García (2006-2011) y Ollanta Humala (2011-actualidad), aunque de
distinto signo político, profundizaron la reprimarización de la economía y el rol pasivo del
Estado.

Desde el año 2000 hasta hoy, Perú tuvo la segunda mayor tasa de crecimiento de América
Latina, por detrás de Panamá. Creció a un promedio anual de 6,4%, mientras la media en
América Latina y el Caribe fue de 3,9%. En consecuencia, en 2006 el PIB per cápita volvió a
superar al valor alcanzado en 1975.

A la vez, la inflación promedió 2,8%, uno de los guarismos más bajos de la región. Los
indicadores sociales también son buenos: la población en situación de pobreza pasó de 54,7%
en 2001 a 25,8% en 2012 y la tasa de desempleo nacional se ubica en mínimos históricos:
3,7% (CEPAL, 2014). Estos resultados llevaron a instalar la idea de un “milagro peruano,”
principalmente en los medios de comunicación (INFOBAE 30/12/2011; Cadena CNN
20/05/2014; Cronista Comercial 27/05/13).
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

Pero al igual que a lo largo de toda la historia de Perú, no se puede analizar el


desenvolvimiento de su economía sin considerar la evolución del precio de las commodities.
Desde el inicio de los 2000’ los precios de las commodities han tenido un fuerte aumento, sobre
todo en minerales y combustibles, gracias a la mayor demanda proveniente desde China
(Ocampo, 2011). Como consecuencia, los términos de intercambio en Perú revirtieron la
tendencia bajista que mostraron desde mediados de los 70’. En 2013, a pesar de haber
mostrado una caída respecto a 2012 del 5%, fueron 83% superiores a los del año 2000. De
todas formas, los términos de intercambio entre 2000 y 2013 promediaron 38% por debajo de
los de 1970 y 1983

Como era esperable, las exportaciones peruanas se dispararon, pasaron de USD 6.955 M en
2000 a USD 42.177 M en 2012 (+506%). En particular las ventas al exterior de productos
mineros crecieron 622% y aumentó su participación en el total de las exportaciones de 46% en
los 90’ a 59,5% entre 2006 y 2013. Si a ello se suma el importante incremento en las
exportaciones de petróleo, las cuales pasaron de USD 381 M en 2000 a USD 5.205 M en 2013,
se entiende la reprimarización de las ventas del Perú al exterior: las commodities representaron
el 76% de las mismas entre 2006 y 2013, 6p.p. más que en los 90.

En consecuencia, las exportaciones comprendieron entre 2006 y 2013 casi un cuarto del PBI,
10p.p. más que en los 70, cuando los términos de intercambio alcanzaron su valor más alto. De
esa forma, la economía peruana depende aún más de una variable exógena como es la
demanda de sus productos de parte del resto del mundo. Si consideramos que dentro de sus
exportaciones totales las commodities aumentaron su participación, la vulnerabilidad a la que
está expuesta la economía peruana es aún mayor. El precio de las materias primas demostró a
lo largo de la historia ser más cambiante y cíclico que el de los bienes manufacturados.

El boom de las exportaciones incentivó mayores inversiones de empresas internacionales en el


Perú. La inversión extranjera directa (IED) se triplicó en la última década llegando a 6% del PIB
en 2012 (FMI, 2014), con un cuarto de su stock concentrado en el sector minero (su
participación aumentó 10p.p. desde 2005).

El mayor ingreso de divisas a la economía peruana le permitió al Banco Central de Perú


incrementar sus reservas internacionales en USD 56.000 M desde 2001 hasta 2013. El
incremento en el stock de reservas relajó la restricción externa, disminuyendo la presión en el
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

mercado de cambios que, junto con una mayor integración financiera, permitió disminuir la tasa
de interés activa y expandir el crédito privado.

La política de acumulación de reservas internacionales por parte del Banco Central le permitió
ante la salida de capitales en la crisis de 2008/09 mantener el tipo de cambio constante
atenuando los efectos sobre el nivel de actividad. Sin embargo, la economía peruana se
encuentra parcialmente dolarizada: el 45% de los préstamos son en moneda extranjera, con lo
cual un brusco cambio en el tipo de cambio puede generar problemas de insolvencia en las
firmas y las familias.

La contrapartida del crecimiento liderado por las exportaciones primarias (productos mineros,
hidrocarburíferos y agrícolas) ha sido la profundización de la heterogeneidad en la economía.
En efecto, los sectores relacionados con el sector externo son los de mayor productividad y
generan sólo el 10% del empleo mientras los sectores de menor productividad concentran entre
el 70% y el 80%.

Además de la baja generación de empleo, la especialización en productos primarios implica


bajas posibilidades de derrames positivos hacia otros sectores, así como escasos
eslabonamientos hacia adelante y hacia atrás en la estructura productiva. Podríamos decir,
entonces, que los “links inter-industriales de oferta y demanda” y las “complementariedades de
demanda”, dos conceptos clave utilizados en las teorías de Hirschman (1958), Rosenstein-
Rodan (1943,1957) y Nurkse (1964), son muy bajas en la producción de este tipo de bienes. A
saber, los “links inter-industriales” hacen referencia al hecho de que la expansión en la
producción de un cierto sector tendrá implicancias directas e indirectas en otros sectores,
mientras que las “complementariedades de demanda” en cambio, hacen referencia al hecho de
que la expansión de ciertas industrias aumentará el producto y generará demanda para la
producción de otras industrias. En palabras de Nurkse (1964:357) “una expansión de la
industria tendrá efectos sobre la renta y el gasto tendiendo a inducir también a otras industrias a
que se expandan los sectores activos tenderán a impulsar hacia adelante a los sectores
pasivos”.

A estos problemas propios de la especialización productiva primaria, se le adicionan dos más


reconocidos tempranamente por Nurkse (1952,1964). Por un lado, estos productos sufren de
una elasticidad ingreso de la demanda muy baja con lo cual “impulsar las exportaciones frente a
una demanda inelástica o estacionaria no es una alternativa de desarrollo prometedora”
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

(Nurkse (1952:576)). Por otro lado, los estímulos a la generación de comportamientos


orientados a la innovación en este tipo de productos son escasos; en palabras del autor: “la
agricultura es un sector de la actividad económica conservador, a veces feudal, siempre sujeto
a la tradición, en la cual no se puede confiar que surja la innovación” (Nurkse (1964:357)).

Asimismo, la participación de los salarios en el producto ha ido en caída, mientras en el 2000


representaban el 35,2%, en 2013 lo hicieron por 29,9%. Existió una redistribución desde los
ingresos del trabajo hacia el capital. La concentración productiva y las diferencias de
productividad, a su vez, generaron una distribución personal del ingreso muy desigual.

El impacto en la economía se traduce en un mercado interno menos dinámico. Desde 2000, el


consumo privado es la fuente de demanda que menos creció, perdiendo participación en el PBI:
pasó de representar el 54,1% al 47,2%. La ausencia de mercados internos se evidencia de
forma más marcada fuera de Lima y el eje exportador de la costa, ya que, excluyendo la
actividad primario-exportadora, limita severamente las posibilidades de desarrollo de industria y
agricultura industrial, y a la vez limitando las posibilidades de crecimiento descentralizado, lo
que impacta necesariamente sobre la desigualdad (Mendoza, Leyva, Flor 2012). En efecto, en
2011 un 5% de la población captaba el 22,5% de los ingresos (CEPAL, 2014).

De todas formas, si el mercado no es capaz de generar las condiciones para expandir el


mercado interno, el Estado podría hacer políticas industriales y sociales (gasto público) que
generasen las condiciones para ello. El problema es que la consolidación del modelo neoliberal
en los 2000 le quitó al Estado herramientas para poder ir en esa dirección. En 1999 se sancionó
la ley de responsabilidad fiscal, la cual se modificó en 2005 y estableció como meta un déficit
del sector público no financiero límite del 1% del PIB. Desde 2003, el resultado primario siempre
fue positivo, excepto en 2009 cuando representó 0% del PIB. En 2013 se sancionó una ley de
responsabilidad fiscal, cuya principal diferencia es que la regla fiscal de un límite máximo de 1%
de déficit fiscal sobre el PIB se aplica sobre el resultado estructural del Sector Público Privado
No Financiero (SPNF), es decir, sin considerar los ingresos provenientes de variaciones en el
precio de las materias primas.

La política monetaria también se volvió más rígida. Solucionado el problema del sector externo
(años 90), la estabilización del tipo de cambio funcionó como ancla nominal de la dinámica
inflacionaria. A partir de 2002 el Banco Central de Perú (BCRP) se guía por un esquema de
metas de inflación. Hasta 2006 la inflación objetivo era de 2,5%, con un desvío de 1 p.p.
UNIVERSIDAD NACIONAL “SAN LUIS GONZAGA” DE ICA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y NEGOCIOS INTERNACIONALES
ESCUELA ACADÉMICO PROFESIONAL DE NEGOCIOS INTERNACIONALES
ASIGNATURA: REALIDAD NACIONAL E INTERNACIONAL

mientras que desde 2007 se redujo a 2%. Si se espera una inflación mayor, el BCRP sube la
tasa de interés de referencia y, por el contrario, si se proyecta un guarismo inferior, la reduce.
En términos de esta política, entre los años 2000-13 la inflación promedio fue de 2,6%.

De todas formas, el gobierno incentivó la inversión pública por medio del canon minero e
hidrocarburífero. El canon representa el 50% del impuesto a la renta tanto petrolera como
carbonífera, y se reparte entre los gobiernos regionales y municipales pertenecientes a la zona
de extracción. El problema es que la inversión pública no es autónoma, sino que depende de la
evolución de la producción local llevada a cabo por empresas extranjeras y de la demanda
internacional de esos productos.

En el período 2000-2013, la inversión fue el componente más dinámico de la demanda. El 80%


de la misma fue llevada a cabo por el sector privado, poniendo de relieve el rol secundario del
sector público en la economía y su baja capacidad de poder transformar la estructura productiva
(CEPAL, 2014). La apreciación del tipo de cambio real (23,4% durante el período) y la
disminución en los precios internacionales de los bienes de capital incentivaron la inversión vía
mayores importaciones de maquinaria y equipo, las cuales pasaron de USD 2.114 M en 2000 a
USD 13.654 M en 2013.

En este sentido, el mayor dinamismo que muestra la formación de capital fijo importado da
cuenta de que los mayores niveles de inversión se concentraron en los sectores exportadores
de materias primas, de uso de tecnología y capital importado. Mientras en 2007 la inversión en
minería, hidrocarburos y electricidad representaba 41% del total, en 2011 llegó al 64%, y en
2014 se ubicaría en 74% (CEPAL, 2014). Como el sector minero es el de mayor productividad
de la economía, la especialización de la inversión en este sector implicó una ampliación de la
heterogeneidad estructural de la economía peruana.