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“INSTITUCIÓN DE UN ESTÁNDAR PROBATORIO GENERAL PARA LAS

DIVERSAS DECISIONES JUDICIALES DEL DERECHO COLOMBIANO”,


un desafío para el derecho procesal en pro de la función social.

SEGURA GUAUTA YIRA PATRICIA*


PARRA NAVAS DAVID ENRIQUE**

_________________________
* Estudiante de Derecho, VII semestre, Corporación Universitaria Republicana, patriciasegura1203@gmail.com.
**Estudiante de Derecho, VII semestre, Corporación Universitaria Republicana, petizotito@hotmail.com.
RESUMEN.

El estándar de prueba es una realidad ajena a nuestra tradición jurídica, tan así que para un
alto porcentaje de los funcionarios judiciales esto les resulta extraño o desconocido, no
obstante, en derecho comparado se han hecho diversos estudios acerca de este concepto, su
importancia y las diversas categorías o tipos existentes, sobre todo en el derecho
anglosajón, lo que nos lleva preguntarnos si ¿podemos instituir (crear y aplicar) un estándar
probatorio general para las decisiones judiciales acorde a la realidad del derecho
colombiano?

En Colombia se consagran dos estándares de prueba, probabilidad prevalente (para


derecho civil) y más allá de duda razonable (para derecho penal), los cuales nos
permiten identificar el grado de exigencia probatoria actual del sistema jurídico.

Los estándares actuales que se utilizan para dictar sentencia, dan muestra del umbral a
partir del cual cada juez puede aceptar un hecho o una hipótesis como verdadera dentro
del proceso, considerando que uno es muy bajo y permite fácilmente equivocaciones en
las decisiones afectando intereses individuales y el otro es muy alto y conlleva al
incremento de absoluciones de culpables, de allí que se proponga como regla probatoria
un estándar intermedio y dinámico propio para el sistema judicial colombiano.

PALABRAS CLAVES:

Estándar de prueba, Probabilidad prevalente, Duda razonable, Verdad absoluta, Verdad


relativa.
INTRODUCCIÓN

Este trabajo pretende ser una contribución al derecho procesal, haciendo un acercamiento a
la posibilidad de adecuar los estándares de prueba actuales en materia penal y civil a un
estándar probatorio general para las diversas decisiones judiciales acorde a la realidad del
derecho colombiano.

Esta investigación se encaminará a determinar cuáles son los efectos de la aplicación del
estándar “más allá de duda razonable” en materia penal y el estándar “prevalencia de la
evidencia” en materia civil, teniendo en cuenta el papel que cumplen los estándares
probatorios en las decisiones judiciales, como también analizaremos algunos criterios de
suficiencia de las pruebas que nos permitan vislumbrar el camino a seguir para realizar una
aplicación justificada y controlable de un estándar probatorio general.

METODOLOGÍA

Se realizó una investigación teórica, que se desarrolló a través de método de análisis-


síntesis, respecto de los estándares de prueba y su aplicación en el área de derecho procesal
penal y procesal civil.

Inicialmente se hizo un análisis de las ideas y conceptos, dados por los teóricos, para logar
una comprensión plena del tema, valorar los aportes y conocimiento de los autores
consultados, y analizar los puntos que los hacen coincidentes y divergentes. Obtenidos los
conceptos básicos de algunos autores relevantes, como lo son Michele Taruffo, Jordi
Ferrer, Carmen Vásquez, Parra Quijano, entre otros, procedemos a hacer la apropiación del
tema y presentar una propuesta de un estándar probatorio general para todos los procesos
judiciales.
“INSTITUCIÓN DE UN ESTÁNDAR PROBATORIO GENERAL PARA LAS
DIVERSAS DECISIONES JUDICIALES DEL DERECHO COLOMBIANO”,
un desafío para el derecho procesal en pro de la función social.

I. MARCO CONCEPTUAL

1. ESTÁNDAR DE PRUEBA

El estándar de prueba es el umbral, meta o grado de suficiencia probatoria, exigido a la


prueba para acreditarla como cierta y que permite saber si con ella los hechos en
controversia jurídica se consideran probados dentro de un proceso. “El estándar de prueba
es una medida que sirve para que el juez minimice los riesgos de equivocarse en la decisión
de un caso, en la medida que vela por un mínimo de razonabilidad en el juicio; de hecho
para aquellos escenarios en que la incertidumbre persiste, el estándar opera como un
sistema de distribución no discrecional de dichos riesgos entre el actor y el demandado,
vistos no como individuos sino como clases de litigantes” (Larroucau Torres, 2012).

1.1 FUNCIÓN Y FINALIDAD

“El estándar de prueba cumple dos funciones, a saber, una primera función denominada
heurística, que tiene relación con que el estándar de prueba es el criterio conforme al cual el
juez deberá formular su valoración final sobre los hechos de la causa” (Gascón A., 2008)
representando una guía para que el juez busque las pruebas y justifique su decisión a partir
de esa búsqueda y una segunda función denominada justificadora que opera después, pues
“el estándar de prueba es el criterio conforme al cual ha de reconstituirse la justificación de
la decisión probatoria” y debe proporcionar al juez los elementos necesarios para que a
partir de ellos pueda determinar cuándo ha sido alcanzada y, a su vez, le sirva como base
para la decisión que tome en el caso concreto” (Gascón A., 2008).
Del concepto de función podemos servirnos para denotar la finalidad de un estándar de
prueba, que se establece como la fijación formal de los hechos para obtener el
convencimiento del juez con el objetivo principal de obtener la verdad y que nos indica la
relevancia del parámetro objetivo que requiere el juez para tomar una decisión, haciendo
una distribución de los riesgos de errores y evitando equivocaciones en su decisión,
teniendo como base las pruebas que cada parte haya aportado y las que pueda solicitar de
oficio (en materia civil).

Frente a la “verdad”, cabe aclarar que no está concebida como el fin de un proceso,
pues ni siquiera las partes pretenden buscarla, son los litigantes quienes inducen la
prueba al proceso y en consecuencia pueden manipular la evidencia y ocultar
ciertos hechos que resulten contraproducentes para sustentar su pretensión, es decir,
cada parte en un proceso tiene su propio punto de vista y por ende su verdad
personal, basada en sus intereses, con la que intenta convencer al juez, fundando
éste su decisión con la prueba adquirida en el proceso que es la única herramienta
que tiene para conocer y reconstruir los hechos con tal grado de certeza que le
llevan a determinar la verdad probable. Así lo expresa Michele Taruffo,

(…) Las razones ideológicas se basan en la idea de que la verdad no debe ser perseguida en el
proceso (normalmente se refieren al proceso civil), y suelen tener detrás alguna concepción del
mismo en la que la búsqueda de la verdad no cumple un papel relevante o positivo. Las razones
técnicas, se basan en la imposibilidad fáctica de encontrar la verdad a través del proceso, bien
porque el juez no puede tener un conocimiento directo de la realidad, o bien por limitaciones de
tiempo o circunstancias de estilo.

No por ello podemos concluir que las decisiones judiciales posean un alto grado de
imprecisión, y consecuentemente de subjetividad, al depender de la voluntad, capacidad y
competencias de cada juez, puesto que hay normas determinadas para ejercer control sobre
su racionalidad y que aunque los hechos de la controversia jurídica no logren ser
reconstruidos en el proceso judicial, tal y como sucedieron fuera de él y en el pasado, lo
hará el juez al emitir su decisión en un caso, es tener la mayor aproximación posible a la
verdad de las proposiciones fácticas referidas a hechos de manera que tales proposiciones
serán calificadas de probables, pero no de verdaderas o falsas.

Entonces para hablar de la verdad en el proceso, tenemos que hacer algunas precisiones con
respecto a los conceptos de “verdad” “verdad absoluta” y “verdad relativa” pues bastante se
ha mencionado en los estudios realizados sobre este concepto, que de ninguna manera el
proceso tiene como propósito establecer verdades absolutas, si no relativas, enfatizando en
que la verdad no es más que una calidad de un enunciado fáctico.

El término “verdad” ha servido de motor a la acción humana presente en todas las etapas de
la evolución de la sociedad, ha sido una herramienta utilizada por el hombre para indagar y
poseer un tipo de conocimiento que le brinde certeza, seguridad, predicción y, además, que
le dé respuestas a los interrogantes derivados del mundo del cual forma parte, que lo llevará
a conocer el mundo y, con ello, a conocerse a sí mismo.

El derecho, por ser objeto de conocimiento, no es ajeno a la verdad y este concepto ha sido
tema de estudio principalmente en el campo del derecho probatorio, en relación con las
proposiciones referidas a los hechos que el juez toma como base de su decisión al momento
de resolver la controversia jurídica que ha conocido, ya que toma como base el
conocimiento sobre la verdad de las proposiciones fácticas de los hechos controvertidos
presentadas por las partes, y adicionalmente, el conocimiento dogmático del derecho que
será determinante para que la decisión judicial alcance un alto estándar de calidad
epistemológica y jurídica, que repercuta positivamente en la distribución de los riesgos de
errores y en la minimización de las equivocaciones.

Así las cosas, la decisión que profiere el juez, fundada de las descripciones fácticas
expuestas por las partes, con referencia no más que en las pruebas que han sido aportadas o
solicitadas durante el curso del proceso dan como resultado una verdad relativa. “De hecho,
las pruebas son el único instrumento mediante el cual un juez puede, en cierta medida,
conocer y, por tanto, reconstruir de modo verídico los hechos de la causa” (Rodriguez ,
Bolaño, & Algarín G., 2018)

“De lo anteriormente expuesto con carácter general puede afirmarse que la verdad siempre
es relativa, pues depende tanto de la información suministrada como del método empleado
para determinarla, por lo que en derecho no se habla de verdades absolutas y que la verdad
procesal es “relativa a las pruebas” no pudiendo fundarse más que en ellas, concluyendo en
la decisión sobre los hechos, en términos de probabilidad y no en términos de certeza, dicho
de otra manera, el problema de la verdad relativa puede ser correctamente reformulado en
términos de grados de confirmación probabilista que las pruebas pueden ofrecer a los
enunciados sobre los hechos” (Taruffo, 2009)

Así bien podemos concluir que el convencimiento del juez resulta relevante, pero ello
teniendo en cuenta la racionalidad y su correspondencia con un nivel aproximativo o de
probabilidad con la realidad de los hechos, como sucede con toda verdad empírica,
sometida a las limitaciones inherentes al conocimiento humano y en el caso del proceso,
adicionalmente condicionada por límites temporales, legales y constitucionales.

2. ESTÁNDAR “MÁS ALLÁ DE DUDA RAZONABLE” EN MATERIA PENAL

“El concepto de duda razonable, tiene dificultades en el derecho comparado a la hora de


tratar de definirla sin haberse podido lograr una concepción que no escape a las críticas,
habiendo una observación muy interesante en muchas de ellas, que resulta la presencia de
la subjetividad” (Laudan, 2013)

Este estándar es el empleado actualmente en materia penal, es la regla probatoria y regla de


juicio, que sigue el juez para emitir sentencia condenatoria, acreditando debidamente la
culpabilidad del acusado, teniendo en cuenta que de no darse de esta manera,
(proporcionando al acusado garantías procesales), es decir, cuando no sea posible alcanzar
el grado de conocimiento exigido al juez para proferir sentencia condenatoria y se mantiene
la duda debe aplicarse el principio rector del derecho penal denominado de presunción de
inocencia (in dubio pro reo) como regla de juicio.

“Se trata, por lo tanto, de la elección de una policy lo que explica la adopción del criterio de
la prueba razonable: la policy es la de limitar las condenas penales únicamente a los casos
en los que el juez haya establecido con certeza o casi certeza (o sea sin que exista, con base
en las pruebas, ninguna probabilidad razonable de duda) que el imputado es culpable”.
(Boletín Mexicano de Derecho Comparado, 2005)

Describe Haack que “(…) los estándares han evolucionado gradualmente y que se sugiere
que el estándar más exigente y actualmente más conocido “más allá de toda duda
razonable”, ha estado integrado al derecho angloamericano al menos durante setecientos
años. Sin embargo, que la exigencia de probar más allá de la duda razonable en los casos
penales data de principios de 1700, asunto que fue aclarado por el magistrado Brennan en
1970 en el caso In Re Winship al decir que “la exigencia de que la culpabilidad de una
acusación penal sea establecida más allá de toda duda razonable.” (Haack, 2013)

Por otro lado, “la duda razonable o resolver más allá duda razonable (beyond a reasonable
doubt, BARD), como producto de la historia de la teología cristiana que estuvo en la base
misma del proceso penal desarrollado por los juristas continentales, estando en juego la
salvación del Juez en las decisiones que tomaba. Duda que ha tenido su atención tanto en el
derecho continental, como en el anglosajón. La define como -un fósil, un fragmento mal
interpretado en el pasado cristiano-, pero -desde el punto de vista teológico, la duda era un
estado subjetivo de la mente. Era algo que afligía a los cristianos cuando estaban ansiosos e
inseguros sobre si debían actuar, preocupados por las posibles consecuencias de sus
decisiones-. Si bien hubo una preocupación de mancharse con sangre en un principio, esto
se habría superado con la ética judicial profesional hacia fines de la Edad Media.”
(Whitman, 2015)
Según Michele Taruffo, el estándar de la prueba más allá de duda razonable, si bien es
absolutamente válido en el derecho anglosajón, es muy difícil, si no imposible, definirlo
analíticamente, importando que el Juez penal pueda condenar solamente cuando haya
alcanzado la certeza de culpabilidad. Estas formulaciones que han sido propuestas para
definir con precisión cuándo una duda sobre la culpabilidad del imputado es razonable, se
han resuelto en tautologías o círculos viciosos, que en ocasiones estarían cercanos a lo
ridículo o lo insensato. (Taruffo, 2005)

2.1 APLICACIÓN EN EL DERECHO COLOMBIANO

La nueva legislación colombiana penal - Ley 906 de 2004- , sistema penal acusatorio, dentro
de los cambios que implementó al proceso penal colombiano, está la de limitar a la Fiscalía
General de la Nación, en sus facultades judiciales siendo de su competencia adelantar el
ejercicio de la acción penal investigando todos aquellos hechos que tienen características de
delitos, y presentar la acusación ante los jueces competentes.

A diferencia de los estatutos procesales anteriores, se estableció que deberá existir para el
juez el convencimiento de la responsabilidad penal del acusado, más allá de duda razonable
para proferir sentencia condenatoria. De la misma manera, cuando se hace referencia a la
prueba, se indica que el fin de ésta es proporcionar al juez conocimiento más allá de duda
razonable, de los hechos y sucesos materia del juicio y que se acusa a un determinado
sujeto, como autor o participe, orientadoras para proferir su fallo, haciendo alusión al
principio de presunción de inocencia, que en conjunto permiten aseverar que la duda razonable
exige fundamentalmente una apreciación objetiva de prueba exigible.

La jurisprudencia colombiana realiza algunos acercamientos al concepto de duda razonable


y expone conceptos que permiten determinar sus diferencias, con el concepto de certeza de
la Ley 600 de 2000, el cual se venía aplicando como estándar probatorio, así como se
demuestra en la sentencia radicada Nro. 28432 de 2007, de la magistrada María del Rosario
González de Lemos, en la que se cita:

“(…) La verdad se concreta en la correspondencia que debe mediar entre la representación


subjetiva que el sujeto se forma y la realidad u objeto aprehendido por aquel, que, tratándose del
proceso penal, apunta a una reconstrucción lo más fidedigna posible de una conducta humana con
todas las vicisitudes materiales, personales, sociales, modales, sicológicas, etc., que la hayan
rodeado, a partir de la cual el juez realizará la pertinente ponderación de su tratamiento jurídico
conforme con las disposiciones legales, para ahí sí, asignar la consecuencia establecida en la ley,
lo cual vale tanto para condenar, como para absolver o exonerar de responsabilidad penal”.

2.2 VACIOS

En la medida en que se aplica el umbral o estándar de prueba más exigente o alto,


inevitablemente, aunque se disminuyen las condenas falsas, también se aumenta las
absoluciones falsas.

En el derecho penal, proferir una condena errónea tiene un costo significativamente más
grave que si se da el caso de una absolución equivoca y es basado en ello que se impone el
estándar de prueba más exigente haciendo sumamente difícil condenar a alguien.

Ésta alta exigencia del estándar “más allá de duda razonable” no garantiza la no comisión
de errores de ningún tipo y debido a que el estándar es muy exigente, hay que ser
conscientes que ello implica un peligro para la justicia pública por la posibilidad de que
queden impunes muchas conductas tipificadas como delitos.
3. ESTÁNDAR “PROBABILIDAD PREVALENTE” EN MATERIA CIVIL

Este estándar también es conocido como la regla del “más probable que no” o
“preponderance of evidence”, y debe cumplir con varias condiciones para que el juez
realice su correspondiente aplicación en la decisión de un caso. En primera instancia el
juez debe considerar de las hipótesis presentadas una determinada que tiene mayores
probabilidades de verdad en comparación a las demás; en segunda instancia, habiendo
hecho el juez la elección de la hipótesis que tiene mayores probabilidades de verdad, éste
se regirá por criterios racionales, y de ninguna manera con criterios solamente subjetivos,
y como tercera instancia, esa hipótesis deberá ser razonablemente verdadera, con
fundamento en las pruebas que se aportaron en el respectivo proceso, teniendo en cuenta
que únicamente se da por verdad relativa lo que ha sido probado mediante las pruebas
aportadas, de esta manera el juez estará haciendo un empleo correcto del estándar de
probabilidad prevalente al dar por cierta la hipótesis cuyo grado de confirmación positiva
esté por encima del grado de confirmación negativa contraria, es decir, que el grado de
confirmación relativamente mayor tenga un grado de confirmación positiva superior a 50%.

3.1 APLICACIÓN EN EL DERECHO COLOMBIANO

A diferencia de algunos ordenamientos jurídicos entre otros el caso de Estados Unidos, en


el que se encuentra establecido en la ley o puede desprenderse de la normativa imperante,
en el ordenamiento jurídico colombiano, este estándar de prueba no se encuentra previsto
en una regla específica, y no existe ninguna norma expresa que haga referencia a este
estándar, pues lo único que hace referencia tacita de él está contemplado en el código
general del proceso en el artículo 169 -Prueba de oficio y a petición de parte-

Las pruebas pueden ser decretadas a petición de parte o de oficio cuando sean útiles para
la verificación de los hechos relacionados con las alegaciones de las partes. (…)
Es este artículo la base que indica al juez que su papel en el proceso será la verificación de
los hechos que alegan las partes y que en materia civil lo puede hacer con las pruebas de
oficio, el estándar de probabilidad prevaleciente funciona de manera intuitiva más como un
criterio de racionalidad mínima, bajo el concepto de dar formalidad al libre convencimiento
del Juez, que le otorga la discrecionalidad de este.

3.2 VACIOS

Este modelo de estándar, presenta ventajas que hacen cómoda su aplicación en los diversos
procesos, pero resulta ser un estándar insuficiente, teniendo en cuenta que la función que
se pretende cumplir a través de la aplicación de estos umbrales requerirá de otra
distribución de los riesgos que no necesariamente sea equitativa, ya que puede conducir a la
grave afectación de bienes jurídicos relevantes, razón por la cual se requiere emplear un
estándar de prueba más alto, de acuerdo sea el mayor o menor desarrollo y refinamiento en
este tópico del ordenamiento jurídico en cuestión.

II. EL DESAFÍO DE LA INSTITUCIÓN DE UN ESTÁNDAR PROBATORIO


GENERAL.

El derecho es un instrumento de transformación dentro de la estabilidad y el orden que


responde a las necesidades de la sociedad, cuya función social se refleja en las normas y
sentencias, de casos concretos en los que se analizan y se resuelven conflictos inherentes a
las relaciones sociales y jurídicas.

Desde la Sociología del derecho este es un instrumento de poder social y través del
equilibrio de intereses contradictorios debe alcanzar y promover la solidaridad de la
sociedad, es decir, que el derecho es un elemento importante del proceso de integración
social.
En consecuencia, de lo anterior y con el carácter regulador y de función social que tiene el
derecho, como ente legitimador jurídico, considerando las modificaciones de las
concepciones e instituciones que la sociedad requiere y con el objetivo de hacer de nuestro
ordenamiento jurídico una herramienta más eficaz, nos permitimos proponer en materia de
derecho procesal, la institución de un estándar probatorio general para las diversas
decisiones judiciales acordes al derecho colombiano.

Ahora bien, estas transformaciones corresponden a cambios mucho más que cosméticos o
“formales”, proponemos cambios profundos a la lógica de las instituciones del derecho
procesal, que atienden estos procedimientos, en pro de una garantía procesal eficaz,
generando una calidad de vida digna y dentro de la cual todos los sujetos puedan disfrutar
del pleno goce de sus derechos, contribuyendo a la sociedad colombiana en políticas
sociales y jurídicas.

La propuesta planteada nace del análisis hecho a las teorías de los dos estándares
probatorios mencionados anteriormente en este documento, que incluye dos
planteamientos: el primero enfocado a la creación de un estándar probatorio general, y el
segundo orientado a la institución de ese estándar creado específicamente para ser aplicado
por jueces profesionales.

La invitación a la creación de un estándar probatorio general tiene su génesis en los vacíos


encontrados al hacer la comparación de la finalidad que reiteramos no es más que la
distribución del error y la minimización de la equivocación de una condena, que conlleva a
garantizar los derechos e intereses afectados de un individuo, con resultados de sentencias
actuales que en materia civil evidencian vulneración de derechos (por ejemplo
patrimoniales) debido a la mínima exigencia del umbral probatorio, y los resultados de
impunidad en materia penal, favoreciendo de alguna manera al acusado en virtud de que no
se condena sino con un grado muy alto de certeza probatoria y bajo la premisa que es
preferible tener un sinnúmero de culpables absueltos que un inocente condenado y el
segundo planteamiento que sea creado específicamente para ser aplicado por jueces
profesionales que tiene el deber de motivación, basado en que los estándares que
actualmente se aplican en nuestro ordenamiento jurídico, demuestran que hemos optado por
recoger, normas de sistemas inquisitivos, es decir, nuestros sistemas corresponden a un
trasplante de estándares de prueba propios del sistema de common law, aplicado por jurados
que no tienen el deber de motivación.

Así pues, el estándar a instituir tendría dos características importantes (i) que el nivel de
certeza probatoria exigida sea intermedio comparada con los estándares actuales y además
(ii) que sea dinámica, la primera en la medida en que ese umbral delimite fronteras y la
segunda que corresponda al nivel de probabilidad que sea acorde con la ocasión, en otras
palabras, sujeta a la importancia de los derechos o intereses en conflicto, respondiendo de
manera general en todos los procesos a la pregunta de ¿hay suficiente evidencia para
convencer al juez? y que éste determine un presupuesto fáctico por acreditado en el
momento que la evidencia aportada dé como respuesta, que es mucho más o altamente
probable que haya ocurrido a que no haya ocurrido un hecho.
CONCLUSIONES

Si bien el sistema de libertad probatoria es un acto de confianza en las capacidades de los


jueces, en el entendido de que establece una fuerte barrera con las partes y con la prueba en
general que permite que esa información sea conocida por el juez y confía en que este
podrá sacar lo útil y pesarla según su mérito cumpliendo el deber de dar justificaciones
claras, concretas y razonadas sobre por qué prueba es adecuada o no, desde nuestra
perspectiva la institución del estándar planteado resulta ser una decisión adecuada.

Debemos contar con un sistema procesal acorde con las complejidades de la realidad,
especialmente en aquellos casos en que los jueces se ven enfrentados a una realidad
rápidamente alterable, variable y lo único que puede hacer el juez es controlarlas para así
reducir en mayor medida sus efectos nocivos en la racionalidad de su decisión, por tanto
deberán disponerse a operar con el estándar o exigencias probatorias que aseguren en
mayor proporción que no se cometerán errores en la decisión judicial.
REFERENCIAS

Boletín Mexicano de Derecho Comparado. (2005). Revista Jurídica UNAM, nueva serie, año
XXXVIII, núm. 114,.

Gascón A., M. (2008). Sobre la posibilidad de formular estándares de prueba objetivos. Alicante.

Haack, S. (2013). Probabilismo Jurídico, Una dimensión epistemológica. . En C. Vasquez,


Estandares de prueba, prueba cientifica,. Madrid: Marcial Pons.

Larroucau Torres, J. (2012). HACIA UN ESTÁNDAR DE PRUEBA CIVIL. REVISTA CHILENA DE


DERECHO, vol. 39 N° 3, 783 - 808.

Laudan, L. (2013). Verdad, error y proceso penal. Un ensayo sobre epistemología. Madrid: Marcial
Pons, Ediciones Jurídicas y Sociales.

Rodriguez , F., Bolaño, N., & Algarín G. (2018). De la valoración racional de la prueba en la verdad
procesal a la teoría de la probabilidad preponderante. JURÍDICAS CUC, vol. 14, no. 1.

Taruffo, M. (2005). Concocimiento y estandares de prueba judicial. Boletin Mexicano de Derecho


Comparado.

Taruffo, M. (2009). La prueba, artículos y conferencias. Santiago de Chile: Metropolitana.

Whitman, J. (2015). Orígenes de la duda razonable. Raíces teológicas del proceso penal. Buenos
Aires: Yale Law School - Facultad de derecho de la Univerisidad de Palermo.