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Narcotráfico y Sociedad

en Colombia:
Contribución a un Estudio
sobre el Estado del Arte

Alvaro Camacho Guizado

jnvestigfldor leí Instituto dee, Estuí


Estudios Políticos,
Jmversid íacionál de Colombí
NARCOTRÁFICO Y SOCIEDAD EN COLOMBIA

La producción y distribución de cocaína relaciones internacionales de Colombia como


es uno de los fenómenos que más ha contribuí- en la interna, para pasar luego a revisar la
do a configurar los rasgos centrales de la literatura relativa a los principales efectos en
coyuntura actual colombiana, y en la última la sociedad colombiana. Al final se presenta-
década del siglo XX los colombianos prob- rán algunas hipótesis en torno al significado
ablemente comprendamos sus profundos efec- que para nuestro inmediato futuro asume esta
tos en nuestra estructura social. La manera coyuntura histórica.
como se desenvuelvan sus procesos asociados
sin duda determinará en buena parte nuestro
El Problema Internacional
rumbo como sociedad en los próximos años,
Las relaciones internacionales de Colom-
pero esta resolución a su vez dependerá en
bia y en particular con los Estados Unidos han
gran medida de las diferentes definiciones que
experimentado cambios a partir de la década
se formulen sobre sus causas, efectos y dimen-
de los setenta, cuando el "problema de la dro-
siones y, en consecuencia, de los cursos de
ga" se convirtió en un fenómeno de enorme
acción que de allí se infieran. No hay que 2
importancia para ese país: lo que histórica-
olvidar, por lo demás, que una de las principa-
mente había sido definido como un problema
les fuentes de su complejidad radica en que el 3
de criminalidad y luego de salud, ha adquiri-
problema desborda los límites nacionales y
do crecientemente una dimensión de amenaza
c o l o c a al p a í s en el e p i c e n t r o de un 4
externa a la seguridad nacional, y esto se ha
problemainternacional, de manera que las
eventuales opciones que se diseñen interna- traducido en redefiniciones de las relaciones
mente en Colombia estarán necesariamente con los países productores en América Latina.
mediadas por esa circunstancia. Al convertir sus leyes internas en principio
internacional, el gobierno estadinense, a pesar
En este trabajo trataré de examinar va- de declaraciones públicas en contrario, no ha
rios de los diagnósticos que se han hecho a excluido la posibilidad de intervenir los países
partir de una revisión de algunos de los textos
productores y exportadores de droga a fin de
que lo han tratado tanto en la dimensión de las
eliminar las fuentes de la oferta y por tanto de
afrontar su problema de seguridad, aunque en
1 Ver la bibliografía que sobre el tema presentan Alejandro
Reyes y Ana María Bejarano, "Producción y tráfico de este terreno se expresan diferencias de apre-
drogas": Análisis Político, # 7, Mayo a agosto de ciación y acción tanto entre los Estados Unidos
1989; y Luis Fernando Sarmiento y Ciro Krauthausen,
"Bibliografía sobre el mercado ilegal de la cocaína", en
Análisis Político, # 12, enero a abril de 1991. CES, 1975 y La cara oculta de la droga, Bogotá,
2 Sea cual fuere el conjunto de explicaciones, el hecho Editorial Temis, 1988.
concreto es que, si bien nos ha correspondido ser las 3 D.F. Musto, "The Hístory of Legislative Control Over
amenazas de turno junto con Perú y Bolivia, a Colom- Opium, Cocaine and Their Derivatives", en Hamowy,
bia se da atención especial, dado que su participación op.. cit.; Alvaro Camacho, Droga y sociedad en Co-
como distribuidores mayoristas del producto la coloca lombia: el poder y el estigma, Cali-Bogotá: Cidse-Ce-
en la punta de la cadena. Cfr. Guy Gugliotta y Jeff Leen, rec, 1988, pp. 38-49; Lester Grinspoon and James
Kings of Cocaine, New York: Harper, 1990; Rensse- Bakalar, Cocaine: A Drug and Its Social Evolution,
laer W. Lee III, "Tráfico de drogas y países en desarrol- New York: Basic Books, 1985, Rosa del Olmo, "Dro-
lo"; Ethan A. Nadelmann, "Latinoamérica: economía gas: distorsiones y realidades" y Luis Suárez Salazar,
política del comercio de cocaína"; Richard B, Craig, "Conflictos sociales y políticos generados por la dro-
"El tráfico de drogas:implicaciones para los países ga", ambos en Nueva Sociedad, #102, julio-agosto de
suramericanos";Bruce Michael Bagley, "Colombia y la 1989.
guerra contra las drogas" y del mismo autor, "¿nueva 4 Gobierno de los Estados Unidos, "Estrategia para el
guerra de los cien años?", todos en Juan Tokatlián y Control de las Drogas de 1989", citado por Michael
Bruce Bagley (compiladores), Economía y política Reid, "El Plan Bush en América Latina", en Diego
del narcotráfico, Bogotá: CEI-Cerec, 1990; Jonathan García-Sayán (Compilador) Narcotráfico: Realida-
Marshall, "Drugs and United States Foreign Policy"; des y Alternativas. Lima: Comisión Andina de Juris-
Thomas Szasz, "The Morality of Drugs Control", am- tas, 1 9 9 0 ; Luis Alberto Restrepo, "Estrategia
bos en Ronald Hamowy (editor), Deafing with drugs: norteamericana de seguridad y tráfico de drogas, lec-
Lexington, Mass. Lexington Books, 1987 y Rosa del tura de un Informa al Congreso de los Estados Unidos",
Olmo, La sociopolítica de las drogas, Caracas, FA- en Análisis Político, No. 13, mayo a agosto de 1991.

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BOLETÍN SOCIOECONÓMICO N« 24 y 25 AGOSTO - DICIEMBRE de 1992

y los gobiernos latinoamericanos como en el


interior de las propias agencias oficiales de los mientras para los
5
países involucrados. En la propia sociedad
Estados Unidos el problema
norteamericana también hay inconsistencias y
tensiones entre los prohibicionistas, los libe- es el narcotráfico,
ralizadores y los libertarios, entre la CÍA y la para el Estado
D E A , entre las varias agencias relacionadas
con los controles financieros, entre el Legisla-
colombiano lo es
tivo y el Ejecutivo y entre las opciones políti- la narcoviolencia o
cas y las militares. narcoterrorismo
Inclusive en el panorama mundial se está
lejos de llegar a acuerdos fundamentales, co- difieren en el origen del problema: el gobierno
mo lo revelan las dificultades de aprobación estadinense lo localiza en la oferta, busca me-
unánime de la Convención de Viena, las polí- canismos unilaterales o bilaterales, lo liga con
ticas de la Comunidad Económica Europea y su problema interno de salud y seguridad, y lo
la existencia de una Liga Internacional An- relaciona con una política de conjunto para la
7
tiprohibicionista. contención de enemigos internacionales. El
Paralelamente varias investigaciones se colombiano, por su parte, lo ubica en la de-
han dedicado a examinar las posibilidades de manda, trata de que los mecanismos sean mul-
que los países productores puedan afrontar tilaterales, lo relaciona con su problema de
exitosamente la erradicación de sus cultivos, estabilidad social y democracia, lo examina a
así como las contradicciones entre esta exigen- partir de los costos sociales de la violencia
cia y los significados socio-culturales que és- suscitada por los intentos de represión y trata
tos tienen para la poblaciónproductora y con- de separar sus intereses nacionales de los inte-
9
sumidora de hojas de coca. reses estratégicos de los Estados Unidos. Jus-
Las relaciones entre Colombia y Estados tamente en este terreno se ubica una de las tesis
Unidos no escapan a estas ambigüedades, y centrales de este trabajo y que se tratará de
algunos autores han llamado la atención sobre especificar más adelante; mientras para los
las discrepancias tanto en las definiciones co- Estados Unidos el problema es el narcotráfico,
mo en los cursos de acción planteados por los para el Estado colombiano lo es la narcovio-
gobiernos de los dos países. Así, por ejemplo, lencia o narcoterrorismo: es decir, la capaci-

5 Coletta Youngers y John Walsh, "La 'guerra' contra las 7 Ver los comentarios a la Convención de Viena de Rosa
drogas en los Andes: una política mal encaminada" y del Olmo, Raphael Perl, Marcela López Bravo de Ruiz
Augusto Maxwell, "Una ley contradictoria", ambos en y Baldomero Cáceres, en García-Sayán, Narcotráfi-
Diego García-Sayán (Compilador), Coca, cocaína y co..., op. cit., pp. 97-152. Ligue Internationale Antipro-
narcotráñco: laberinto en los Andes, Lima: Comi- hibitionniste, "L'Antiprohibitionniste", # 1, Bruselas,
sión Andina de Juristas, 1989; Reid, op. cit.. Ver los 1989.
debates en torno del Plan Bush (Bennett) y el "Informe 8 Peter A. Lupsha, "El tráfico de drogas: México y Co-
de la Comisión de Política y Relaciones Internaciona- lombia, una perspectiva comparada"; Richard B. Craig,
les", en García-Sayán, Narcotráñco... op. cit., pp.153- "El tráfico de drogas: implicaciones para los países
224 y 241-44. suramericanos", ambos en Tokatlián y Bagley, op. cit.;
6 Gugliotta y Leen, op., cit; Penny Leraoux, In Banks we Alejandro Camino, "Coca: del uso tradicional al narco-
Trust, Garden City, New York: Doubleday-Anchor, tráfico"; Henry Oporto Castro, "Bolivia: el complejo
1984;Gustavo Gorriti, "Perú y el Plan Bush", en Gar- coca-cocaína"; Anthony Richard Henman, "Tradición
cía-Sayán, Narcotráfico... op. cit.; Randy E. Barnett, y represión: dos experiencias en América del Sur";
"Curing the Drug-Law Addiction: The Harmful Side Humberto Campodónico, "La política del avestruz",
Effects of Legal Prohibition", en Hamowy, op. cit.; todos en García-Sayán, Coca, cocaína..., op. cit.
Ethan Nadelmann, "Víctimas involuntarias: conse- 9 Juan Gabriel Tokatlián, "Seguridad y drogas: su signifi-
cuencias de las políticas de prohibición de drogas", cado en las relaciones entre Colombia y los Estados
Debate Agrario, # 7, Lima, julio-diciembre 1989; José Unidos"; del mismo autor, "Reflexiones en torno a las
Steinsleger, "Los paraísos financieros. El caso de Pa- drogas y la seguridad nacional: ¿la amenaza de la
namá", en García-Sayán, Coca, cocaína..., op, cit. intervención?", ambos en Tokatlián y Bagley, op. cit.

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NARCOTRÁFICO Y SOCIEDAD EN COLOMBIA

evitar un aislamiento y una calificación como


La ayuda propiamente amenaza para la seguridad interna de los Esta-
dos Unidos y simultáneamente exigirle reci-
dicha no solamente procidad a la comunidad internacional, al mis-
ha sido un poco mezquina, mo tiempo ha perdido autonomía para el
sino en parte inadecuada, manejo de su problema interno.
Entre los esfuerzos más notables en la
pues se trata de elementos internacionalización del tema se ha ubicado la
propios para la guerra de reunión de Cartagena de 1 9 9 0 , en la que los
guerrillas y no para la labor Estados Unidos, Colombia, Bolivia y Perú fir-
maron una declaración de cooperación. Hasta
policial
ahora, sin embargo, el resultado ha sido lán-
13
guido. Simultáneamente el gobierno estadi-
dad de los narcotraficantes de imponer por las nense, al tiempo que encuentra trabas para
armas sus puntos de vista tanto en sus relacio- hacer efectiva la "Iniciativa Andina", resultan-
nes internas como frente al Estado y a los te de esa reunión, ha tomado medidas hostiles,
10
movimientos populares. El problema de la como los intentos de establecer bloqueos na-
exportación de drogas se convierte así en un vales y aéreos y violaciones permanentes del
asunto menos importante. espacio aéreo que han sido denunciados y que
Respecto de los impactos económicos los han significado protestas de parte de la Canci-
debates no son menos candentes. En los países llería colombiana. Se ha llegado, supuesta-
consumidores éstos son permanentes, y en mente, a contemplar una acción militar direc-
1 4
ellos se mezclan tanto las razones de ideología t a . La ayuda propiamente dicha no
económica y política liberal, como los conoci- solamente ha sido un poco mezquina, sino en
dos de Milton Friedman y la revista The E c o - parte inadecuada, pues se trata de elementos
nomist, con las de ideología moral de quienes propios para la guerra de guerrillas y no para
consideran que la consecución de droga por la labor policial, como lo han afirmado altos
15
parte de los adictos significa una escalada de- oficiales de la policía colombiana. La des-
lincuencial. Otros se mueven en un terreno viación de esos recursos a la lucha antiguerri-
más propio de la economía política, y calculan llera ha sido denunciada inclusive por los mis-
los efectos positivos y negativos del negocio,
10 Alvaro Camacho, "Cinco tesis para una sociología
tanto para los Estados Unidos como para los política del narcotráfico en Colombia", ponencia pre-
países productores y exportadores. 11 sentada al Seminario Internacional sobre narcotráfico
y derechos humanos, Saint Antony's College, Oxford,
En las relaciones internacionales el efec- junio de 1990.
to político ha sido bastante ambiguo, pues si 11 Nicolás H. Hardinghaus, "Droga y crecimiento econó-
mico. El narcotráfico en las cuentas nacionales", en
bien ha estigmatizado la imagen de Colombia Nueva Sociedad, # 102, julio-agosto de 1989; Rensse-
y de los colombianos en el exterior, y ha colo- laer W. Lee III, Richard B. Craig y Ethan A. Nadel-
mann, artículos citados.
cado al Estado colombiano en la mira crítica 12 Es claro que no es ésta la única razón de la preocupación
de las organizaciones internacionales defenso- de esas organizaciones. La continua violación de los
12
derechos humanos en Colombia no es obra exclusiva
ras de los derechos humanos, también ha del narcotráfico. Al Estado colombiano le ha corres-
servido para montar un aparato de solidaridad pondido una alta cuota a este respecto.
13 Comisión Andina de Juristas, "Conferencia Internacio-
de otros estados que se dirige a apoyar decidi- nal 'A un año de Cartagena', Declaración Final", Lima,
damente al gobierno. La internacionalización marzo de 1991.
14 Cfr. Newsweek, 16 de julio de 1990. De hecho, fuerzas
del problema global ha tenido un efecto para- militares norteamericanas han ejecutado las operacio-
dójico, pues, si bien, al involucrar el consumo nes Hatrick I, II, y III.
15 Cfr. La Prensa, 13 de septiembre y 23 de noviembre
como base de la cadena Colombia ha buscado de 1989.

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AGOSTO - DICIEMBRE de 1992

logo, había sido profesor de la Universidad del


Cauca y en tal calidad se dedicó a estudiar el
significado de la coca para la población indí-
17
gena c a u c a n a . Paralelamente con el trata-
miento de orden antropológico, Henman ana-
lizó algunas dimensiones políticas, tanto del
orden interno en Colombia como del narcotrá-
fico propiamente dicho. A su juicio la política
antidroga no era más que una cortina de humo
para ocultar los procesos de corrupción, repre-
sión generalizada y monopolización del nego-
cio por parte de las mismas organizaciones
encargadas de combatirlo, es decir, los milita-
res. Para sustentar su tesis da una serie de
ejemplos en los que miembros de las Fuerzas
Armadas se vieron directamente involucrados
en casos delictivos asociados con el narcotrá-
mos aportantes de los fondos. Más reciente- fico.
mente, con ocasión de las discusiones en la Paralelamente con este texto se inició en
Asamblea Nacional Constituyente en torno de el país una serie de informes y análisis de corte
la extradición, altos funcionarios norteameri- periodístico en los que algunas de las afirma-
18
canos presionaron públicamente al gobierno y ciones de Henman recibieron ratificación.
a los constituyentes para que ésta no fuera Es de anotar, sin embargo, que varias de las
prohibida. afirmaciones del autor de Mama Coca proce-
Pero de otra parte se han logrado avances dían de algunas de estas publicaciones.
en cuanto a liberalización de aranceles de pro- En 1979, la Asociación Nacional de Ins-
ductos colombianos, peruanos y bolivianos tituciones Financieras organizó su simposio
por parte de la Comunidad Económica Europa, anual en torno del tema "Marihuana, M i t o -
en desarrollo de una política de cooperación Realidad", en el que por primera vez en el país
que contrasta con la de los Estados Unidos. se discutió extensamente el problema de la
19
marihuana. Allí se expusieron puntos de vis-
El Problema Nacional ta sobre aspectos médicos, jurídicos, interna-
En el panorama colombiano los debates cionales y socio-económicos tratados por ex-
en torno del tratamiento posible del tema han pertos tanto nacionales como extranjeros, y
dividido a la sociedad colombiana, y probable- fue la primera ocasión en que su presidente
mente el punto de acuerdo central es que se insinuó la posibilidad de legalizar la Cannabis.
trata sin duda de uno de los problemas más
graves que ha enfrentado el país. 16 El Espectador, 14 de octubre de 1990; United States
General Accounting Office, Report to Congressional
Requesters, Drug War. Observations on Counter-
1. Los Estudios Generales narcotics Aid to Colombia, Washington, septiembre
de 1991.
La literatura colombiana sobre el tema ha 17 Antonil, Mama Coca, Londres: Hassle Free Press,
tendido a crecer casi paralelamente con la 1978. Este libro fue posteriormente publicado en Co-
lombia por la editorial Oveja Negra con el mismo
acelerada incidencia real del fenómeno. En título, pero bajo el nombre verdadero del Autor, An-
1 9 7 8 apareció en Londres uno de los primeros thony Henman.
18 Alternativa, varios números.
trabajos dedicados presentar algunos aspectos 19 ANIF, Marihuana: legalización o represión, Bogotá:
de la coca en Colombia. Su autor, un antropó- Biblioteca ANIF de Economía, 1979.

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NARCOTRÁFICO Y SOCIEDAD EN COLOMBIA

Este debate sobre la legalización se prolongó Posteriormente, en 1 9 8 8 , Arango publicó


2 0
en otro libro de A N I F , en el que Ernesto otro libro en el que trató el problema de la
Samper reiteró sus argumentos sobre la nece- formación del complejo del narcotráfico en
sidad de controlar y poner a tributar una eco- Antioquia, a partir de una encuesta aplicada a
nomía informal y subterránea en cuyo funcio- veinte empresarios contrabandistas de droga.
namiento se estaba incubando procesos de Luego de estudiar brevemente el repertorio de
corrupción generalizada en el país, de toma de valores antioqueños tradicionales, encuentra
empresas por capitales de dudoso origen y que en los empresarios entrevistados esos vie-
sobre todo de crisis de los valores asociados jos valores tienden a reproducirse. En este
con el trabajo honrado y el respeto social. sentido ellos no constituyen un reto a los arre-
En 1 9 8 1 , el autor de este trabajo publicó glos culturales dominantes, y buscan, ante to-
un libro en el que trató de sustentar algunas do, un acomodo en su sociedad.
hipótesis relativas a dimensiones sociales de la Extraña esta afirmación, ya que si bien
producción y distribución de marihuana, ha- puede ser cierto que los nuevos empresarios
ciendo énfasis en el desarrollo de una nueva reproducen valores tradicionales, no parece
capa social que amenazaba la hegemonía tra- que la violencia de la que hacen continuo
dicional. Señaló igualmente algunos procesos despliegue forme parte de ese repertorio pro-
asociados con la corrupción y la represión, y pio de los prototipos antioqueños. Además,
resaltó algunas contradicciones y complemen- considerar que los mecanismos de acumula-
tariedades entre las viejas clases dominantes y ción de capital que usan los narcotraficantes
esa nueva burguesía con respecto a dimensio- puede tener paralelo con las formas tradici-
1
nes económicas y políticas. onalmente utilizadas por los antioqueños no
En 1 9 8 4 y 1 9 8 5 , Mario Arango y Jorge deja de ser un exabrupto. Más recientemente
Child escribieron dos libros en los que trataron el autor ha publicado un nuevo libro en el que
22 trata de analizar los elementos centrales de la
casi cualquier tema asociado con la cocaína. formación ética y valorativa tradicional de los
En un estilo bastante desigual y combinando antioqueños, para explicar cómo su decaden-
datos históricos con análisis políticos, afirma- cia está en la base de explicaciones acerca del
ciones fundamentadas con aseveraciones in- desarrollo tanto del narcotráfico como de la
creíblemente infundadas y hasta mal intencio- 23
nadas, los autores describen el problema a violencia urbana de Medellín.
partir de una bastante simplista teoría del im- Pero probablemente el libro sobre el tema
perialismo. En el segundo trabajo incluyen el que más éxito editorial ha tenido en el país es
problema de la extradición de colombianos a
Estados Unidos, y someten el tema de la extra- si bien puede ser cierto
dición a una amplia discusión.
que los nuevos empresarios
20 ANIF, La legalización de la marihuana, Bogotá:
Biblioteca ANIF de Economía, 1980. reproducen valores
21 Alvaro Camacho, Droga, corrupción y poder. Mari-
huana y cocaína en la sociedad colombiana, Cali: tradicionales, no parece
Cidse, Universidad del Valle, 1981. Un enfoque rela-
tivamente similar se encuentra en Myléne Sauloy, que la violencia de la que
"Historia del narcotráfico colombiano a través de sus
relaciones con el poder", en Memoria del V Congre- hacen continuo despliegue
so de Historia de Colombia, Bogotá: Icfes, 1986.
22 Mario Arango y Jorge Child, Narcotráfico imperio de forme parte de ese repertorio
la cocaína, Medellín: Editorial Percepción, 1984; Los
condenados de la coca,Medellín: Editorial J.M. Aran- propio de los prototipos
go, 1985.
23 Mario Arango, Los funerales de Antioquia la grande, antioqueños
Medellín: Editorial J.M. Arango, 1990.

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BOLETÍN SOCIOECONÓMICO N° 24 y 25 AGOSTO - DICIEMBRE de 1992

24
el de Fabio Castillo. Su autor recopiló lo que buscando algunos elementos comunes; otra
ha sido probablemente el mayor conjunto de destinada a examinar las transformaciones
información factual sobre el narcotráfico en más importantes producidas por el descenso
Colombia. Al hacer una historia detallada del de la producción y exportación de marihuana
desarrollo del negocio, de las diferentes orga- y el auge de la cocaína; otra sobre uno de los
nizaciones regionales, de los hechos más rele- temas más agitados en todo este problema: el
vantes en los intentos de penetración en la vida de la narcoguerrilla. El autor trata de mostrar
institucional nacional y de los correlativos in- la debilidad de las bases factuales y los propó-
tentos del Estado por controlar y/o erradicar el sitos claramente políticos, diseñados para obs-
fenómeno, Castillo ocasionalmente incurre en taculizar el programa de paz del presidente
inexactitudes flagrantes, así como en aventu- Betancur, que sirvieron para acuñar el térmi-
radas imputaciones a personas cuyas relacio- no.
nes con algunos narcotraficantes pueden haber En un texto publicado originalmente en
sido al menos ocasionales, indirectas y al mar- francés en 1 9 8 6 y luego en español en 1 9 8 8 , y
gen del negocio. dedicado a hacer un recorrido internacional
El celo purificador de Castillo lo lleva así del sendero de la coca, Alain Delpirou y Alain
a ver mafiosos prácticamente en todos los res- Labrousse tocan obviamente el problema co-
quicios de la vida nacional. Este sesgo reduce lombiano. Allí presentan, entre otras cosas,
relativamente el valor que de otra manera tiene una extensa documentación destinada a ilus-
el trabajo de investigación periodística del au- trar cómo en el plano internacional se configu-
tor. ró por autoridades estadinenses la teoría de la
En 1 9 8 8 el autor de este trabajo publicó narcoguerrilla, claramente destinada a involu-
25
un nuevo trabajo sobre el t e m a . Se trata de crar en el tráfico de drogas al gobierno del
una reedición ampliada del libro anterior, y en F S L N de Nicaragua. El muy conocido episo-
un intento de llevar la narración y el análisis dio del "Coca-gate", en el que se utilizó el
hasta finales del año 1987. Tres temas nuevos comercio de cocaína para recaudar fondos y
aparecen en este texto: una sección dedicada a financiar a la "Contra" nicaragüense, ilustra
un examen de la historia de las prohibiciones, esta forma de política del gobierno norteame-
ricano y muestra las contradicciones entre las
estrategias de la CÍA y la DEA.
El muy conocido episodio Daniel Pécaut, en el seguimiento que ha
del "Coca-gate", en el que se hecho de la situación colombiana a lo largo de
27
los últimos a ñ o s , se ha ocupado sistemática-
utilizó el comercio de cocaína mente del tema. Pécaut parte de un hipótesis
para recaudar fondos y según la cual la complejidad de la violencia
colombiana de los últimos se explica porque
financiar a la "Contra"
que la economía y política de la droga están en
nicaragüense, ilustra esta el centro de la creciente inextricabilidad de lo
forma de política del político y lo no político. Examina a partir de
allí el desarrollo de la actividad, y muestra
gobierno norteamericano
y muestra las contradicciones 24 Fabio Castillo, Los jinetes de la cocaína, Bogotá:
Editorial Documentos Periodísticos, 1987.
entre las estrategias de la 25 Alvaro Camacho, Droga y sociedad en Colombia: el
poder y el estigma, Cali-Bogotá: Cidse-Cerec, 1988.
CÍA y la DEA 26 Alain Delpirou y Alain Labrousse, El sendero de la
cocaína, Barcelona: Editorial Laia, 1988.
27 Daniel Pécaut, Crónica de dos decadas de política
colombiana, 1968-1988, Bogotá:Siglo X X I , 1989.

84
NARCOTRÁFICO Y SOCIEDAD EN COLOMBIA

cómo lo que en un principio fue concebido


como una economía paralela fue adquiriendo La constante acusación
unas dimensiones que pusieron a girar en torno
al gobierno colombiano
suyo vastas áreas de la vida política nacional.
Independientemente de los propósitos por su hipocresía y su
políticos que los narcotraficantes pudieran te- entrega a los intereses
ner, su acción llegó inclusive a minar las bases
norteamericanos llama la
del estado de derecho y a llevar al paroxismo
la institución del sicariato, ejemplo justo de la atención, pues constituye un
indistinción mencionada. Las complejas y elemento central en la
cambiantes relaciones entre narcotraficantes y
guerrillas han contribuido al desarrollo de la
autodefinición como
guerra sucia, en la que intervienen los milita- patriotas de los traficantes
res, los paramilitares, los sicarios, los aparatos
armados insurgentes y los movimientos cam-
pesinos. Pécaut piensa que la economía y la diarios extranjeros con afirmaciones sin sus-
política de la droga, pues, son pilares ineludi- tentación alguna. Se trata de afirmaciones que,
bles de la crisis colombiana actual. si bien pueden sensibilizar acerca de intimida-
No se puede finalizar esta reseña de la des de los llamados capos, no aportan mayor
literatura sin mencionar otros libros que han riqueza en términos de análisis ni fuentes de
circulado profusamente en las calles de nue- constatación. Veloza sostiene que la pugna
stras ciudades. Fabio Rincón es un periodista entre los carteles se desató a partir de la deci-
que se ha especializado en producir un libro sión de miembros del cartel de Medellín de
cada vez que hay un acontecimiento importan- asesinar al Ministro Lara Bonilla en 1 9 8 4 , en
te en la vida nacional. Entre los relacionados una decisión rechazada por los miembros de la
28 organización de Cali. A partir de ese hecho se
con el narcotráfico se encuentran mezclas de generalizó la confrontación, en la cual el con-
algunas informaciones con dosis elevadísimas trol de mercados internacionales también de-
de fantasía, imaginación y una retórica desor- sempeñó un papel importante. Según su autor,
denada y semibarroca que ha terminado por
el que en Medellín se haya desatado una alta
contribuir notoriamente a la banalización del
dosis de violencia adjudicable a los narcotra-
problema y a su conversión en un tema de best
ficantes y en Cali ésta haya sido relativamente
sellers poco relacionados con la producción de
reducida, responde en lo esencial al manejo
análisis o verdades.
Gustavo Veloza publicó en 1988 un libro
sobre la guerra entre las organizaciones maño-
sas colombianas que también tuvo su buen
29
éxito editorial: es un conjunto de informa-
ciones tanto sobre los orígenes de los diferen-
tes carteles como de las bases de su confronta-
ción en el que conviven las informaciones más
conocidas de la prensa nacional y algunos
28 Ver, entre otros, Ochoa, Colombia sin mafia, La
Extradición, Los recitales del 'Cartel', Lehder el
hombre, Leyenda y verdad de El Mejicano.
29 Gustavo Veloza, La guerra de los carteles de la
cocaína: G.S. Editores, 1988 (sin lugar de origen).
a
BOLETÍN SOCIOECONÓMICO N 24 y 25 AGOSTO - DICIEMBRE de 1992

táctico del asunto por parte de los miembros gocio. La constante acusación al gobierno co-
del cartel de Cali. lombiano por su hipocresía y su entrega a los
A finales de 1 9 8 9 el público colombiano intereses norteamericanos llama la atención,
se sorprendió con la publicación de un libro pues constituye un elemento central en la au-
30
con un título explosivo en el que su anónimo todefinición como patriotas de los traficantes,
autor se define como narcotraficante y procede quienes sí traen su dinero al país y crean em-
a presentar su alegato en favor de su actividad. pleo mientras los demás lo exportan o lo dis-
Este en verdad es un libro extraño, mezcla de frutan para ellos solos. Es igualmente llamati-
candor y astucia. Su valor fundamental reside va su autodescripción:
no tanto en la información factual, sino en el "Ante la implacable persecución
perfil que del negocio y sus titulares se elabo- que se ha desatado contra los narcotrafi-
ra. Vale la pena examinar algunas de sus afir- cantes, el hostigamiento de que han sido
maciones. La primera de ellas es el papel que victimas y la violencia que han sufrido
supuestamente desempeñan los narcotrafican- nuestras familias y nuestras propiedades,
tes norteamericanos, quienes se quedan con curiosamente, aún no me siento delin-
una porción enormemente mayoritaria del ne- cuente... No me considero delincuente,
pues yo me siento patriota, buen hijo,
buen esposo, buen padre y buen amigo...
En verdad, siendo narcotraficante, no me
siento delincuente ni pecador: a nadie he
matado ni mandado asesinar. A nadie he
robado o secuestrado: Mucho menos ex-
torsionado o chantajeado. No me he que-
dado con los ahorros de nadie. He pagado
mis deudas. No he realizado chanchullos
o negocios con el gobierno. Pago impues-
tos. Hago obras de caridad. Voy a misa.
Cumplo con mis obligaciones familiares.
Reconozco buenos salarios a mis trabaja-
dores. Hago obras sociales. Colaboro con
la política, sin exigir ni un puesto para
nadie. Creo, además en el sistema demo-
crático. Inclusive, admiro la sociedad
norteamericana. En muchos aspectos,
menos en su doble moral y en la discrimi-
nación hacia colombianos ni latinos... In-
clusive mi familia, que sabe de mis
actividades, no me ve como delincuente.
Ni mis amigos sanos. Ni con las personas
que llevó a cabo toda suerte de negocios.
Ni el cura que recibe mis limosnas. Ni el
político al que entrego mis aportes. Ni los
policías ni militares que son mis amigos...

30 Anónimo, Un narco se confiesa y acusa: carta abier-


ta al pueblo colombiano, Bogotá: Editorial Colombia
Nuestra, 1989.
NARCOTRÁFICO Y SOCIEDAD EN COLOMBIA

En una palabra, toda la gente que me Llaman la atención particularmente las


conoce, y que es mucha, no me trata como propuestas, especialmente porque provienen
delincuente, pues yo pienso que éste, co- de reconocidas autoridades en el tema algunas
mo el ladrón, secuestrador o asesino, es de las cuales han accedido a cargos de alta
una persona repudiada socialmente. Siyo responsabilidad política. Así, se sugiere redu-
no lo soy, es porque no soy delincuen- cir las ventajas comparativas de que disfruta el
te...Por todo lo anterior, no entiendo por- negocio, diseñar nuevas fórmulas de repre-
que (sic) ahora se me persigue y se me sión, pero que respondan a verdaderos diseños
busca para extraditar a los Estados Uni- previos, explorar las posibilidades de desp-
dos (pp. 39-40)". enalizar parcialmente el problema, propender
A su autorretrato agrega constantes dia- por el fortalecimiento del Estado con el fin de
tribas contra las dimensiones clasistas de la reducir la violencia, y diseñar políticas inter-
guerra desatada contra los narcotraficantes. En nacionales autónomas, que "desnarcoticen"
efecto, el autor reitera un argumento que le dio las relaciones exteriores y permitan asumir
Gonzalo Rodríguez Gacha en una entrevista con mayor realismo tanto las dimensiones in-
radial a un periodista colombiano, y en la cual ternacionales como locales del fenómeno. En
hizo énfasis en que si el negocio hubiera sido síntesis, la propuesta central consiste en pro-
controlado por la oligarquía tradicional, hoy pugnar por un Estado moderno, fuerte, de de-
no habría guerra: se trata, según el autor de la recho, que pueda asumir más exitosamente la
entrevista y el del libro, de una guerra de clases tarea de diseñar políticas y estrategias que,
contra una capa de trabajadores que ha logrado más allá de las respuestas tácticas, improvisa-
obtener algunas riquezas y posiciones en nues- das y determinadas por la acción misma del
tra sociedad. 31 narcotráfico, apunten a resolver realmente el
problema.
Muchas más afirmaciones contiene esta
confesión: reconoce, por ejemplo, que algunos En 1991 Ciro Krauthausen y Luis Fer-
narcotraficantes propietarios de tierras finan- 33
ciaron y dieron impulso a los paramilitares; nando Sarmiento publicaron un libro en el
que hay más de un millón y medio de trafican- que se inspiran en Max Weber para hacer una
tes que, si bien no han entrado en la guerra, no detallada descripción de la naturaleza de las
permitirán que el gobierno la gane; que el caso organizaciones narcotraficantes y sustentar la
de la captura y extradición Carlos Lehder no tesis de que los empresarios del negocio ma-
se repetirá, pues algunos de ellos ya han paga- nejan verdaderas empresas orientadas racio-
do sicarios para que venguen su eventual envío nalmente y que sus altos niveles de ganancias
a cárceles de Estados Unidos; que la violencia se derivan de que la clandestinidad del negocio
de los narcotraficantes es puramente defensi- impide que operen mecanismos de regulación
va, y que la base de toda la confrontación está legal. Los autores estudian los recursos utili-
en la amenaza de la extradición. Aunque es 31 Este carácter de luchadores neoliberales, demócratas y
anti-imperialistas de los narcotraficantes lo resalta Dia-
claro para el autor que la actividad es de índole na Duque en Colombia, una guerra irregular entre
fundamentalmente comercial, resalta igual- dos ideologías, Bogotá, Intermedio Editores, 1991. La
autora considera que las actitudes anticomunistas y el
mente la naturaleza política del narcotráfico, armar paramilitares para luchar contra las guerrillas y
y sus llamados al diálogo y al debate son el movimiento campesino convirtieron a Gonzalo Ro-
dríguez Gacha en un patriota.
insistentes. Uno de los trabajos más completos 32 Carlos G. Arrieta, Luis J. Orjuela, Eduardo Sramiento,
y de mejor calidad académica realizados hasta Juan G. Tokatlián, Narcotráfico en Colombia: Di-
mensiones políticas, económicas, jurídicas e inter-
ahora ha sido el que varios autores de la nacionales, B o g o t á , Coediuciones T e r c e r
Universidad de los Andes publicaron en Mundo-Ediciones Uniandes, 1990.
3 2 33 Cocaína & Co., Bogotá, Coediciones IEPRI-Tercer
1990 Mundo, 1991.

87
BOLETÍN SOCIOECONÓMICO N» 24 y 25 AGOSTO - DICIEMBRE de 1992

zados en las empresas (el capital, la violencia, debates es la discrepancia en las fuentes, ci-
el sistema de sicarios, la corrupción de apara- fras, cálculos y análisis aportados, lo cual no
tos del Estado), el sistema de redes clandesti- deja de ser paradójico si se considera, con los
nas (los enganches hacia adelante y hacia economistas, que su disciplina ha accedido a
atrás, las vinculaciones), en un bien organiza- un umbral de precisión y cientificidad que las
do arreglo expositivo y documental. demás ciencias sociales están lejos de alcan-
Si bien se trata de uno de los pocos textos zar.
que aplica una teoría sociológica sistemática Los primeros cálculos que se conocieron
al tema, justamente el apego a esta ortodoxia en el país fueron presentados por Roberto Jun-
weberiana desluce un poco la creatividad del guito y Carlos Caballero en 1 9 7 8 , y reciente-
análisis: uno de los puntos que tendría que ser mente el debate ha girado básicamente en tor-
resaltado es que no todas las organizaciones no de los estudios de Hernando José Gómez y
narcotraficantes, como organizaciones socia- Salomón Kalmanovitz, a quienes se agregan
les, actúan con los mismos patrones de racio- otros de Jesús Antonio Bejarano, Juan José
nalidad. Se sabe, por ejemplo, que existen Echavarría, Alicia Puyana, Eduardo Sarmien-
fuertes diferencias entre grupos regionales, y to y Miguel Urrutia.
que hay también sustanciales variaciones de Como consecuencia de las discrepancias
comportamiento social entre varias organiza- en las cifras, las interpretaciones sobre los
ciones. De otra parte, la racionalidad in- efectos globales también difieren.
strumental del negocio contrasta con las ex- Así, mientras algunos sostienen que tan-
presiones culturales de despilfarro y consumo to el ingreso neto de las exportaciones de droga
suntuario y conspicuo, con las prácticas vio- como su peso específico en el P B I son descen-
lentas de dominación local y con actitudes en dentes, otros consideran que ambos rubros
las que se mezclan la tradicionalidad terrate- crecen.
niente y el arribismo social de muchos trafi- Unos consideran que Colombia no es una
cantes. "narcoeconomía", y que la liquidación del ne-
gocio no tendría mayores efectos sobre la eco-
2. Los Impactos en la Economía nomía nacional, pero que los impactos del
En el terreno de lo económico los princi- negocio son más negativos que positivos, por
pales debates han girado básicamente en torno cuanto los ingresos estimulan el contrabando
de los montos de los ingresos al país y sus y la fuga de capitales, se concentran en pocas
manos, contaminan las exportaciones y dis-
efectos macroeconómicos y sectoriales. Lo
torsionan tanto los precios relativos de los
más notorio para quien se aproxima a estos
bienes predilectos de los traficantes como de

En el terreno de lo económico 34 Roberto Junguito y Carlos Caballero, "La otra econo-


mía", Coyuntura Económica, V. VIII, # 4, diciembre
los principales debates de 1978; Hernando José Gómez, "El tamaño del nar-
cotráfico y su impacto económico"; Salomón Kalma-
han girado básicamente novitz, "La economía del narcotráfico en Colombia",
ambos en Economía Colombiana, # 226-227, febre-
en torno de los montos de los ro-marzo de 1990;_Jesús Antonio Bejarano, "Implica-
ciones económicas del narcotráfico: el estado del
ingresos al país debate"; Juan José Echavarría, "Exportaciones de dro-
ga y crecimiento industrial", y Alicia Puyana, "Algu-
y sus efectos nas consideraciones sobre aspectos de la economía del
narcotráfico", ponencias presentadas al Seminario In-
macroeconómicos y ternacional sobre narcotráfico y derechos humanos,
Saint Antony's College, Oxford, junio de 1990; Eduar-
sectoriales do Sarmiento, "Economía del narcotráfico", en Arrie-
ta, et. al., Narcotráfico..., op. cit.

88
la asignación de recursos de la economía glo-
bal.
Otros, en cambio,afirman que esa "nar-
coeconomía" ha sido fundamental para soste-
ner la economía nacional, y que si no hubiera
sido por ella se habría presentado una crisis
cambiaría y las medidas de ajuste habrían sido
tan drásticas como las de otros países latinoa-
35
mericanos. De las posiciones de los primeros
se deduce que el narcotráfico es una especie de
excrecencia en el país y que su liquidación
tendría efectos benéficos para la economía
nacional. De los otros se deduce la inextrica-
bilidad del narcotráfico y el conjunto de la
economía y por lo mismo la casi imposibili-
dad de su eliminación.
Probablemente Echavarría tiene una
38
buena dosis de razón cuando afirma que en
propiables y objeto de reforma agraria. Se
este terreno, "estamos hablando de ciencia
puede presumir que algunos terratenientes de
ficción, ya que el resultado depende funda-
esas regiones, o bien vendieron sus tierras ante
mentalmente de los precios escogidos en el
la imposibilidad de competir en inversiones
cálculo. Las diferencias en ventas son extraor-
con los narcos (quienes habían incrementado
dinariamente elevadas como consecuencia de
los usos de tecnologías y variedades pecuarias
los enormes diferenciales de precios a lo largo
modernas, monopolizado las técnicas agrop-
de la cadena... Tampoco se sabe, entonces,
ecuarias de los vecindarios, y encarecido el
cuántos dólares llegan al país para ser destina-
precio de la mano de obra), con lo cual éstos
dos al contrabando, a la compra de propieda-
3
acrecentaban sus dominios, o bien sostuvieron
des rurales, o a otros fines".
el ritmo, con el consiguiente incremento de sus
Ahora bien, cualquiera que sea la dimen-
niveles de renta, e hicieron menos expropia-
sión real de la macroeconomía asociada con el
bles sus tierras. Y se supone también que las
narcotráfico, sus incidencias regionales y sec-
acciones de " limpiezas" se han traducido en
toriales no son despreciables. El ejemplo de
una reducción de la presión sobre la tierra, ya
la cuestión agraria sirve para ilustrar esta si-
que que los campesinos que sobreviven mi-
tuación: si bien el comportamiento de la eco-
gran a los centros poblados.
nomía agropecuaria ha respondido en lo fun-
En lo relativo a la construcción, las cifras
damental a variables de orden
35 Salomón Kalmanovitz, "La economía del tráfico de
macroeconómico, no deja de ser cierto que en cocaína", en Cien días vistos por Cinep, No. 6, junio
alguna medida las inversiones del narcotráfico de 1989.
36 Echavarría, art. cit., p. 5.
han d e s e m p e ñ a d o u n p a p e l c o n t r a r - 37 Hernando Gómez Buendía, Libardo Sarmiento Anzola
37
reformista. Aparentemente los narcotrafi- y Carlos Moreno Ospina, "Impacto del conflicto arma-
do y del narcotráfico sobre la producción agropecuaria
cantes controlan cerca del 4 . 3 % de las tierras en Colombia. 1980-1988", Bogotá: Instituto de Estu-
agrícolas del país ( 3 % del total del área rural dios Liberales-Misión de Estudios del Sector Agrope-
cuario, febrero de 1989; Libardo Sarmiento y Carlos
colombiana), y con los mecanismos de la Ospina, "Narcotráfico y sector agropecuario en Co-
cuantiosa inversión de capitales y la organiza- lombia", Economía Colombiana, # 226-227, febrero-
marzo de 1990; Alejandro Reyes, "La violencia y la
ción de grupos armados han frenado la posibi- expansión territorial del narcotráfico", art. cit.
lidad de que sus tierras sean consideradas ex- 38 Sarmiento y Ospina, art. cit.

89
BOLETÍN SOCIOECONÓMICO N° 24 y 25 AGOSTO - DICIEMBRE de 1992

también han sido bastante dispares. Así por


ejemplo, Osear Borrtro calculó inicialmente parece claro que el
que entre un 10 y un 2 0 % del valor transado
narcotráfico ha desarrollado
correspondía a negocios de narcotraficantes, y
planteó que entre 1979 y 1 9 8 8 el valor total de una tensión entre patrones
la venta de inmuebles atribuíbles a la actividad de acumulación salvaje
subterránea llegó a un total de 5.455 millones
39
de capital
de dólares. Sin embargo, Fabio Giraldo ano- y un repertorio de valores
ta cómo esta cifra correspondería a multiplicar culturales propios de sectores
por dos las captaciones acumuladas en el sis-
tema de valor constante en sus quince años de
sociales que no se avienen a
funcionamiento. 40
reconocer plenamente
Arguye Giraldo que si se acepta que las los nuevos aires del
transacciones de los barones de la droga se
realizan preferencialmente sobre viviendas lu-
cambio social
josas y de muy altos costos, y que éstas no
alcanzan a representar más del 10% de los de atracción y repulsión que inducen en los
metros cuadradados aprobados en cualquier sectores dominantes tradicionales, algunos 41

año, se llegaría finalmente a un estimativo de narcos tratan de construir una imagen de sí


aproximadamente 123 millones de dólares en mismos que los acerca a esos sectores tradicio-
1 9 8 8 , cifra inferior a la presentada por Borrero nales, demostrando así las bondades de un
para el mismo año. sistema que permite la movilidad social ascen-
En síntesis, a pesar de la paca uniformi- dente. 42

dad de la información económica sobre los Esta movilidad vertical involucra tam-
impactos del narcotráfico, y de que ésta no bién a quienes han incrementado sus ingresos
aporta bases realistas para conclusiones más o a partir del comercio y los servicios demanda-
menos precisas, los comentarios anteriores dos u ofrecidos por los narcos y por tanto han
pueden dar una medida aproximada de su experimentado alguna forma de ascenso so-
magnitud e importancia. Sin embargo, éstas se cial, y que a los ojos de buena parte de la
comprende mejor al examinar otros impactos población pueden confundirse con otros que
de la actividad. han hecho fortunas en actividades completa-
3. Los Impactos en la Sociedad y mente independientes del negocio de la droga.
la Cultura Parecería que una experiencia histórica global
Aunque no haya mucho acuerdo sobre de limitaciones en la movilidad social se tra-
cifras concretas, parece claro que el narcotrá- duce en que c u a l q u i e r a que pueda ex-
fico ha desarrollado una tensión entre patrones
de acumulación salvaje de capital y un reper- 39 Osear Borrero, "La finca raíz y la economía subterrá-
nea", Camacol, seminario "Economía ilegal, café y
torio de valores culturales propios de sectores construcción", Bogotá, 8 de noviembre de 1989. Cita-
sociales que no se avienen a reconocer plena- do por Kalmanovitz, "La economía del narcotráfico en
Colombia", art. cit.
mente los nuevos aires del cambio social. En 40 Fabio Giraldo Isaza, "Narcotráfico y construcción",
la base de esta contradicción entre economía Economía Colombiana, # 226-227, febrero-marzo de
1989.
y cultura parecería estar el desarrollo de una 41 Camacho, Droga y sociedad en Colombia, op. cit.
nueva fracción burguesa que simultáneamente 42 Mario Arango, El impacto del narcotráfico..., op cit.
Ver la carta de los hermanos Rodríguez Orejuela al
reta y apuntala una estructura de dominación alcalde de Cali en Semana, # 4 4 0 , 9 a 16 de octubre de
clasista global. Al lado de la política ambigua 1990, p. 20.

90
NARCOTRÁFICO Y SOCIEDAD EN COLOMBIA

perimentar cambios ascendentes más o menos cias y los diferentes, apuntalaron nuestra su-
drásticos en sus condiciones de vida se gana el puesta configuración como nación y una es-
estigma de ser mafioso. tructura particular de dominación buscan rati-
La movilidad vertical se acompaña con ficar su vigencia, a pesar de tantos y tantos
otra de carácter horizontal que afecta a cam- síntomas de su obsolescencia.
pesinos desplazados de sus tierras, a viejos Los narcotraficantes han sido aceptados
terratenientes reciclados como rentistas, a bus- o repudiados socialmente a partir de que en-
cadores de fortuna en zonas de cultivo de coca, carnan valores, aspiraciones, odios, temores y
a oficiales y ex-oficiales de las fuerzas arma- envidias de buena parte de la población.
das que encuentran sustento én el negocio de Dejar de ser pobre en un golpe de suerte
la violencia y la protección. o audacia, poder recorrer las calles de las ciu-
La doble movilidad ha generado apetitos dades en brillantes y costosísimos automóv-
y resentimientos frente a barreras sociales, iles, acompañarse de reinas y ex-reinas de
mayores esfuerzos para el logro y mayores belleza, lograr que personajes de la intelectua-
resistencias y condenas. Los ya viejos califica- lidad, el clero, la política, la farándula y el
tivos de "clase emergente" y "clase sumergen- capital les soliciten sus favores, todo eso con-
te" siguen describiendo un proceso complejo trasta con la arrogancia, la arbitrariedad, y la
de cambio social que no deja de tener efectos facilidad para ordenar asesinatos y/o actos te-
contradictorios. Y con ello también se ha exa- rroristas.
cerbado una profunda ambigüedad ética en Todo lo anterior da la impresión de que
nuestra sociedad; no se trata solamente de que se mueven en una sociedad moderna y favore-
se hayan afianzado nuevos valores asociados cen su desarrollo, pero al mismo tiempo reve-
con el éxito, la temeridad y la muerte ni que el lan sus predilecciones por lo tradicional no
43
machismo se haya salido de m a d r e : se trata sólo en sus deseos de poseer tierras, su admi-
también de que viejas concepciones sobre el ración por los caballos y otras simbologías
ordenamiento jerárquico de la sociedad, los campesinas, sino por los métodos de gestión y
credos religiosos y las verdades sempiternas competencia, caracterizados fundamental-
que negaron la existencia social de las diferen-

43 "Las implicaciones que tiene este nuevo sector econó-


mico tan grande, dinámico y rentable para la sociedad
colombiana son inmensas: Se han afianzado firmemen-
te viejos valores que adjudicaban el éxito en la vida a
la temeridad y a la suerte. El machismo se salió de
madre. El crimen corporativo terminó de abatir la ya
maltrecha institución de la justicia civil: La mafia
compró políticos, policías, militares, agentes de aduana
y guardianes de prisiones. Se unió con las fuerzas de la
ultraderecha nacional, que siempre han sido temerarias,
para liquidar a cientos de activistas, sindicalistas, maes-
tros y profesores universitarios, periodistas, jueces y
ministros. Sobreimpuesto a una álgida lucha entre los
movimientos político-militares, los partidos legales de
izquierda y los movimientos cívicos, por un lado, y un
régimen político que cada vez hace menos negociación
con sus opositores, recurriendo a la violencia para
derrotarlos, por el otro lado, el narcotráfico toma parti-
do por la derecha, aunque tenga sus específicas reivin-
dicaciones nacionalistas y antinorteamericanas, lo cual
conduce a que de vez en vez haga alianzas tácticas con
algunos movimientos político-militares". Salomón
Kalmanovitz, "Colombia en la encrucijada de la sin-
razón", en La encrucijada de la sinrazón y otros
ensayos, Bogotá: Tercer Mundo, 1989, pp. 23-24.
BOLETÍN SOCIOECONÓMICO N» 24 y 25 AGOSTO - DICIEMBRE de 1992

mente por la violencia y barbarie desplegada


tanto en su supervivencia como empresarios
como en las formas de resolver sus conflictos
con cualquier obstáculo que se les enfrente.
Hoy día no hay duda
Tiene razón Nora Segura cuando en su estudio de que la profundización
sobre la droga y la mujer en Colombia conclu- de la violencia
ye resaltando los efectos profundamente con-
44
ha sido el efecto
servatizantes del narcotráfico.
político principal del
4. Los Impactos en la Política y narcotráfico
Perspectivas Futuras
La sombra del narcotráfico, particular- Hoy día no hay duda de que la profundi-
mente en su versión de terrorismo, estuvo en zación de la violencia ha sido el efecto político
la base de las pasadas elecciones generales. Si 45
principal del narcotráfico, y parecería haber
bien no se ha probado su responsabilidad en un cierto acuerdo en que ésta tiene al menos
lamuerte de tres candidatos presidenciales, el tres expresiones: la que se ejerce en el interior
hecho es que uno de ellos había basado una de las organizaciones, como castigo de viola-
gran parte de su carrera política en el rechazo ciones de códigos propios del negocio; la que
de sus prácticas corruptas y criminales. E se ha desplegado contra funcionarios, institu-
independientemente de que algunos narcotra- ciones estatales y voceros de una opinión pú-
ficantes hubieran sido autores intelectuales de blica opuesta a su actuación, la cual ha incluí-
esas muertes, el hecho es que se convirtieron do el terrorismo con efectos indiscriminados
en una amenaza frontal al establecimiento po- sobre la población; y la que tiene como obje-
lítico, así no se pudiera decir que buscaran tivo dirigentes y organizaciones populares,
derrocarlo. especialmente campesinas y sindicales. 46
En
ellas los narcotraficantes establecen sistemas
44 Nora Segura "Mujer y droga: consideraciones sobre un de alianzas que, inclusive, pueden llegar a
problema no considerado", ponencia presentada a la
Conferencia Internacional sobre Narcotráfico y Dere- contradecirse entre ellas, lo que oscurece sen-
chos Humanos, Oxford, 11 14 de junio de 1990, Re- siblemente el panorama para su tratamiento
vista Foro, No. 14, abril de 1991.
político y jurídico.
45 Sobre la relación entre el narcotráfico y la violencia
hay en el país varios títulos. Ver, entre otros: Hernando
Pero si este es el panorama de la violencia
Gómez Buendía, "¿Cuál es la guerra? Colombia,
EEUU y la droga", Nueva Sociedad, # 106,marzo-
abril de 1990; Alvaro Camacho, "Cinco tesis para una No parece muy creíble que por razones del narcotráfico
sociología política del narcotráfico y la violencia en hayan muerto en un año 11.254, pero lo más significa-
Colombia"; Alejandro Reyes Posada, "La violencia y tivo es que el procedimiento estadístico tiene una cláu-
la expansión territorial del narcotráfico"; Iván Orozco sula de caeteris paribus lo suficientemente grande
Abad, "Los diálogos con el narcotráfico: historia de la como para hacerla inaceptable. Lo que allí aparece
transformación fallida de un delincuente común en un como supuesto es realmente una hipótesis que requiere
delincuente político"; Carlos Eduardo Jaramillo, "El no sólo prueba, sino la elaboración de categorías menos
asesinato colectivo en Colombia". Todos los anteriores englobadoras. Para una crítica de estas cifras, ver Al-
fueron presentados al Seminario Internacional sobre varo Camacho "El ayer y el hoy de la violencia en
Narcotráfico y Derechos Humanos, Saint Antony's Colombia: continuidades y discontinuidades", en Aná-
College, Oxford University, junio de 1990; Estanislao lisis Político, No. 12, 1991; y Rodrigo Uprimny "La
Zuleta, "La violencia política en Colombia", Revista violencia de los números: una crítica de las interpreta-
Foro, # 12, junio de 1990. Un ejemplo bastante reve- ciones del Ser-Fedesarrollo", en Coyuntura Social,
lador de las exageraciones que se producen en los No. 4,1991, y Rodrigo Losada Lora, "Respuesta a 'La
tratamientos estadísticos sobre la violencia del narco- violencia de los números'", en Ibid..
tráfico y sus relaciones con otras expresiones de con- 46 Alejandro Reyes Posada, "La violencia y la expansión
flictos sangrientos en el país se encuentra en un análisis territorial del narcotráfico", art. cit., Carlos Medina
de Coyuntura Social: en efecto, allí se presenta una Gallego, Autodefensas, Paramilitares y Narcotráfi-
cifra de 11.254 muertes producidas por la actividad en co en Colombia, Bogotá: Editorial Documentos Perio-
1989, lo que representa un 48% del total de homicidios. dísticos, 1990.

92
NARCOTRÁFICO Y SOCIEDAD EN COLOMBIA

rización.
Pero si bien la política Con la administración Gaviria se ha pre-
sentado un verdadero revolcón en el trata-
contra el terrorismo miento del problema. A partir de la reiteración
ha tenido un éxito indudable, de que el principal problema para el país era el
no se puede generalizar narcoterrorismo, y de que mediante medidas
puramente policiales y militares había sido
a las relativas al tráfico imposible reducir la actividad, el gobierno
transformó su política de guerra frontal en una
del narcotráfico, la que se ha desatado en su de apaciguamiento, y medidas judiciales por
contra no es menos preocupante. En efecto, lo las cuales algunos de los principales narcotra-
47
que fue una cierta tolerancia inicial, se convir- ficantes se entregaron a la justicia, a cambio
tió, luego de que el nivel de la confrontación de que se garantizara su no extradición y de
ascendiera como consecuencia de la escalada que les fueran respetados sus derechos huma-
de magnicidios, en una política que privilegió nos. La coincidencia de estos decretos con la
el tratamiento violento por parte de los orga- prohibición de extraditar colombianos que es-
nismos de seguridad del Estado, los que en tableció la nueva Constitución, hicieron posi-
muchas ocasiones han sobrepasado los marcos ble que estas medidas fructificaran.
de su propia legalidad y actuado violentamen- En el campo específico del tráfico, Gavi-
te. En el combate contra el narcotráfico se han ria ha seguido insistiendo en el carácter inter-
mezclado masacres, torturas y limpiezas, y nacional del problema, ha ratificado que la
con frecuencia los desbordamientos de las au- demanda está en la base del negocio y que
toridades han tenido como consecuencia estí- Colombia no ha recibido la reciprocidad me-
mulos a una guerra sucia en la que las víctimas recida por sus gestiones de interdicción y per-
han sido personas inocentes. secución de los traficantes. Pero a diferencia
Las políticas estatales no han tenido con- de Barco, quien no sólo no hacía énfasis en la
tinuidad: durante la administración Barco, al distinción, sino que buscaba ante todo ayuda
lado de medidas tendientes a facilitar la repa- internacional, Gaviria ha reclamado como
triación de los capitales del narcotráfico a tra- prioritaria una política internacional de reduc-
vés de amnistías fiscales, se redujeron las po- ción de aranceles y correspondencia comer-
sibilidades de inserción en la sociedad al cial, que resarza al país de sus esfuerzos. Esta
considerarlos enemigos de la humanidad. Y al ha sido esencialmente la posición oficial del
tiempo con estas condenas radicales se abrie- actual gobierno, que tuvo su principal foro de
ron espacios más o menos subrepticios para expresión en el Encuentro de Cartagena de
posibles negociaciones, aunque algunas de 1990.
ellas pudieran responder a intereses puramente Pero si bien la política contra el terroris-
personales de altos dignatarios gubernamenta- mo ha tenido un éxito indudable, no se puede
les. Paralelamente con la reiteración del dis- generalizar a las relativas al tráfico. Con la
curso democrático se dieron tolerancias y entrega de algunos capos de Medellín no se
complicidades con los excesos militares, aun- redujeron las exportaciones, y antes bien, se
que su jurisdicción penal sobre civiles hubiera fragmentaron las organizaciones exportado-
sido anulada. La política del presidente Barco ras. Se configura así un fenómeno del mayor
fue, así, contradictoria, ambigua y paradójica, interés: si se trataba, como se ha insistido, de
pero tuvo como saldo final la inevitable pola- unos carteles con alto grado de control interno
y de precios del producto en los mercados
47 Decretos 3030, 303 y 2054 de 1990. internacionales, no se entiende bien cómo al

93
a
BOLETÍN SOCIOECONÓMICO N 24 y 25 AGOSTO - DICIEMBRE de 1992

desmantelar las cabezas el negocio no sólo no den a confirmar esta afirmación.


se contraiga, sino que, por el contrario, se Más aún, el reciente desarrollo de culti-
vos de amapola abre nuevas fuentes de incer-
expanda. Parecería que se confirma la sospe-
tidumbre. No se sabe bien si se trata de expor-
cha de algunos analistas de que no se trataba tadores de cocaína que ahora diversifican o
necesariamente de rígidas organizaciones car- sustituyen el negocio o si son nuevos actores
telizadas, sino de otras más laxas y con facili- independientes de las organizaciones exis-
dades de entrada de nuevos exportadores. 48 tentes. Se sabe, eso sí, que si se desarrolla el
negocio, habría nuevas pautas organizativas:
Nuevas informaciones que muestran la diver-
se trataría, a diferencia de la cocaína, de una
sidad de organizaciones de tamaño e impor- producción interna de materias primas, sin
tancia variable en varias regiones del país tien- dependencias de los productores y exportado-
en el corto plazo un res peruanos o bolivianos, de la vinculación de
un apreciable número de productores de mate-
problema central consiste en ria prima, de tecnologías más complejas. Se
diseñar políticas estratégicas trataría de un negocio más independiente, y
destinadas a enfrentar el que tendría en su contra no sólo las experien-
tráfico, y en su puesta en cias oficiales colombianas en la persecución,
práctica tendrían que con- sino que involucracría más decididamente a un
conjunto de países, especialmente europeos,
templarse no sólo las para los cuales la heroína es mucho más pro-
dimensiones específicamente blemática que la cocaína, y que por esta razón
políticas de la violencia asumirían cartas más radicales en el combate
contra la actividad. Colombia, pues, se vería
asociada, sino aquéllas que inmersa en un nuevo contexto internacional en
no tienen como destinatario el que difícilmente podría vincular, como lo
al sistema político hace actualmente con Bolivia y Perú, a otros
países en la cadena.
En el corto plazo un problema central
consiste en diseñar políticas estratégicas des-
tinadas a enfrentar el tráfico, y en su puesta en
práctica tendrían que contemplarse no sólo las
dimensiones específicamente políticas de la
violencia asociada, sino aquéllas que no tienen
como destinatario al sistema político. En efec-
to, no por ser relativamente oscuras, las cons-
tantes muertes de ciudadanos en algunas re-
giones del país, y de las que se escuchan
rumores de que responden a luchas internas de
los traficantes, dejan de tener efectos en la
sociedad colombiana. De hecho, puede pen-
sarse que las medidas internas tendientes a
minimizar los niveles de confrontación políti-
ca, realmente sean efectivas, y esto es desde

48 Alvaro Camacho, "Cinco tesis...", art. cit.


NARCOTRÁFICO Y SOCIEDAD EN COLOMBIA

luego necesario para futuras acciones que re-


duzcan más aún los niveles del conflicto. Pero es claro que
Pero es claro que la ausencia de una es-
trategia global contra el negocio puede facili-
la ausencia de
tar el despliegue de las otras violencias. una estrategia global
De otro lado, tal carencia de estrategia contra el negocio
global hará que el gobierno estadinense no
quede satisfecho con la parcial solución inter-
puede facilitar el
na colombiana, y presione para que la acción despliegue de las
estatal se extienda a la erradicación de la pro- otras violencias.
ducción y exportación de cocaína y heroína.
Para esto se basará en que una parte muy
importante de la opinión pública de ese país diferentes, ¿esto implica que las calificaciones
considera que el problema de las drogas es el jurídicas también lo sean? Y en caso afirmati-
número uno, "más importante que el desem- vo, qué tratamiento se da a quienes son culpa-
pleo, las carencias en el sis- tema de bienestar ble de más de una de ellas? Y en caso negativo,
social, la educación nacional o la amenaza del ¿se puede dar el mismo tratamiento a todos los
49 culpables, independientemente de las califi-
comunismo a nivel internacional". ciones?
Adicionalmente, tanto de la existencia o Por otra parte, en los casos de los "Extra-
no de una nueva estrategia como del tipo de ditables" presos, el máximo término de prisión
presiones estadinenses y de otros países y las que les correspondería sería, según cálculos de
respuestas del gobierno colombiano depende- algunos juristas, de algo más de tres años, o sea
rá que se desate o no una nueva coyuntura de que a más tardar en 1995 estarían libres y
violencia con efectos tanto o más deletéreos supuestamente reintegrados a la sociedad. E s -
que los actuales: no se puede caer en la inge- to no dejaría de tener un tinte de absurdo
nuidad de creer que los narcos de "bajo perfil" jurídico, pues la penalidad no estaría en fun-
político son menos proclives a desatar una ción de la gravedad de los delitos cometidos,
violencia igual o más fuerte que la desplegada sino de la voluntad de negociación y prag-
por los del "Cartel de Medellín". Aquéllos matismo del gobierno. En efecto, por delitos
cuyas alianzas con algunos miembros de las menores que los imputados a los "Extradita-
Fuerzas Armadas o de aparatos de seguridad bles" un ciudadano corriente sería condenado
del Estado los hacen menos vulnerables a la a penas mucho mayores. No hay duda de que
acción justiciera estatal, en la medida en que este tipo de argumentos, esgrimido con la ha-
utilizan la corrupción como recurso para ocul- bilidad y locuacidad propia de algunos de
tarse y desplegar más eficientemente sus inte- nuestros juristas, será tenido en cuenta por una
reses y sus violencias, no pueden juzgarse buena parte de la opinión pública. Esta situa-
como menos complejos para la sociedad co- ción sí puede convertirse en una gran herida
lombiana y su tambaleante democracia. "narcisista" a la juridicidad del país legalista y
En efecto, si en el horizonte inmediato se "formal".
abre la opción de la reducción de la violencia Ahora bien, el hecho de que algunos de
política, quedan por plantearse soluciones a las ellos se entreguen no significa que muchos de
otras formas señaladas anteriormente. ¿Qué
hacer, por ejemplo, frente a la desplegada para
49 David Scott Palmer, "Política exterior norteamericana
liquidar competidores? Y qué de la que se y el plan Bush", en Comisión Andina de Juristas,
Narcotráfico: Realidades y Alternativas, op. cit., p.
dirige contra las organizaciones campesinas y 171.
populares? Si esas violencias son realmente

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BOLETÍN SOCIOECONÓMICO N" 24 y 25 AGOSTO - DICIEMBRE de 1992

sociales y políticas que han producido a la


Más allá de lo sociedad y al Estado por el terrorismo y los
50
magnicidios, no harán más fáciles las c o s a s .
estrictamente jurídico está la
Para el gobierno el perdón y olvido fun-
necesaria exigencia cionan para oxigenar sus programas y proyec-
de que el tratamiento tos democráticos para el futuro, pero para mu-
que se dé al problema logre chos esta política es suicida, y por lo mismo
no cesan en su intento de atizar el fuego de la
acabar con todas las formas retaliación y la intolerancia.
de narcoviolencia y Es decir, mientras se manifiesten esas
narcotráfico sin amenazar elevadas dosis de incapacidad de tolerar un
pasado para construir un futuro menos amena-
la legitimidad del Estado zante, en tanto el Estado colombiano sea tan
débil en la protección de sus ciudadanos, y la
fragilidad económica y legal de algunos y la
fortaleza de otros facilite que las armas sean
los ejecutores actuales de violencia asociada fuentes de privilegios; mientras la desatención
con ellos también lo hagan. La pérdida de al campesino lo haga vulnerable a la incitación
ingresos, unida a la socialización violenta su- al cultivo de coca o amapola, y la corrupción
puestamente ya bastante introyectada, sin du- de cuerpos armados y el amedrentamiento o la
da convertirá a los sicarios, pandilleros y pa- compra de jueces sirva de sostén a la actividad
ramilitares en fuerzas descontroladas capaces criminógena; en tanto el anticomunismo vis-
de originar una violencia que, al ser desorga- ceral legitime esas alianzas en aras de intentos
nizada, puede producir efectos profundamente de limpiar conciencias y permita considerar
complejos. que es correcto el aniquilamiento de los con-
De todos modos, si se llegara a resolver tradictores; mientras todo lo anterior siga vi-
el problema jurídico, la reinserción de los gente, existirán las condiciones para el des-
"Extraditables" y de quienes se entreguen no pliegue de una violencia que no por no ser
será muy sencillo, y dependerá de múltiples "política" es menos mortífera.
circunstancias. En primer lugar, de los tipos Más allá de lo estrictamente jurídico está
sociales en que se conviertan. la necesaria exigencia de que el tratamiento
Será de esperar que se reconstituyan co- que se dé al problema logre acabar con todas
mo empresarios legales, a partir de las fortunas las formas de narcoviolencia y narcotráfico sin
acumuladas? Esta opción dependerá también amenazar la legitimidad del Estado y el régi-
y justamente de la capacidad de recepción que men político, para lo cual es indispensable que
se tenga en ese mundo social. Algunas expe- cualquier opción se acoja muy severamente a
riencias con empresarios delincuentes están límites explícitos del Estado de derecho y se
aún muy frescas, de modo que no aportan aún diferencie por tanto de las prácticas violentas
bases para una especulación al respecto, pero de los narcotraficantes . De lo contrario el
sí es de esperar que la violenta criminalidad remedio puede resultar peor que la enferme-
desplegada, y muy especialmente las ofensas dad.

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