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HISTORIA DEL PROTESTANTISMO EN AMÉRICA LATINA

Dr. Luis Dimas Jolón

Lectura # 1

Alumno: Abner Elí Gómez Arreaza


Carné: 1-16-2410
Fecha: 09 de febrero del 2,019
INTRODUCCIÓN

En la presente lectura, se desarrollarán los orígenes del protestantismo en


Guatemala, cuáles fueron sus antecedentes, cómo se desarrolló, y qué efectos produjo.
Además se verá el período histórico de 1,976 al 86 de la Iglesia Protestante en Guatemala.
Se desarrollará también cuáles eran las creencias religiosas de los guaraníes, cuál era su
concepto de Dios, del pecado, de la salvación y del fin de los muertos; cuáles eran sus
costumbres sociales y qué acción realizaron los misioneros con ellos. Por último, veremos
los temas bíblicos en la teología náhuatl, cuál era su teología cosmogónica, cómo se
desarrollaba su teología moral, y qué similitudes tenía su teología ritual con las creencias
del cristianismo.
ORÍGENES DEL PROTESTANTISMO EN GUATEMALA
Antecedentes:
La mayoría de los historiadores, sean católicos, protestantes, o seculares, hacen referencia a
la Reforma Protestante del siglo XVI como la génesis del protestantismo, y hacen una
necesaria relación entre el protestantismo norteamericano y el latinoamericano. Los
auténticos protestantes latinoamericanos nos consideraos los verdaderos continuadores de
la traducción bíblica, interpretada correctamente en los tiempos de la Reforma. Es cierto
que tenemos diversidad de tradiciones eclesiásticas, pero con una raíz bíblica e histórica
común.
Establecimiento del protestantismo en Guatemala:
Aunque sea difícil de creer, fue un movimiento filosófico antirreligioso que se desató en
Europa, lo que propició la llegada del protestantismo a América Latina. Específicamente en
Guatemala, Pablo Burgess, en su biografía de Justo Rufino Barrios, afirma que el
protestantismo fue invitado a venir porque el presidente creía que sería beneficioso para el
país en aspectos comerciales y por la inmigración. No se puede negar entonces, que el
establecimiento del protestantismo en Guatemala se debió a factores sociales, políticos y
económicos, más que religiosos. Sin embargo, fue en los estratos sociales más bajos, los
que produjeron los primeros convertidos al Evangelio, y donde la obra prosperó.
Para muchos, el protestantismo buscaba cambiar la sociedad latinoamericana (en este caso
guatemalteca) atrasada, colonial, tradicional, feudal y católica en una sociedad moderna,
“neo-colonial”, educada, capitalista y protestante. Eso era lo que el presidente Barrios
buscaba. Esta teoría del origen evangélico latinoamericano, debe provocar en nosotros una
actitud más consciente, de no negar que somos el resultado de corrientes filosóficas,
sociales, políticas, económicas y religiosas, pero a la vez, de no considerarnos un elemento
más de la sociedad, porque la Iglesia tiene un origen y destino divinos, por lo que no
debemos conformarnos a ser solo espectadores de acontecimientos, sino generadores de
tales movimientos.
Desarrollo del Protestantismo en Guatemala:
Primeras Actividades: Las primeras misiones que llegaron a Guatemala se dedicaron a la
predicación del Evangelio en el área rural, con gran porcentaje de población indígena. Esta
obra se realizó entre los grupos más marginados de la sociedad: los campesinos. Lo que
provocó que la labor fructificara rápidamente. Es un hecho innegable que fue el
protestantismo el que rescató, en cierta medida, a muchos de su total marginación, y
proveyó nuevos valores tanto de carácter religioso/espiritual como socio-cultural. Si bien es
cierto, los indígenas siguen marginados en la sociedad guatemalteca, incluso dentro del
protestantismo, éstos se encontrarían en condiciones aún más deplorables si el Evangelio no
hubiera llegado a ellos.
Es de destacar entonces, que el Evangelio ha servido como un agente de cambio en la
sociedad guatemalteca. Por supuesto que aun queda mucho por hacer, no solo entre los
indígenas, sino en toda la sociedad, pero podemos decir que el mayor aporte del
protestantismo en Guatemala ha sido la incorporación de los sectores más bajos en el área
social.
Actividades de Consolidación: Con el correr de los años, los misioneros se dedicaron a la
tarea de consolidar y fortalecer a la naciente iglesia. En Guatemala, podemos decir que el
liderazgo de la Iglesia Evangélica es más nacional que muchos otros grupos religiosos no
evangélicos que pululan en América Latina. Sin embargo, debemos señalar que la
formación de este liderazgo nacional fue hecha por misioneros norteamericanos, y eso ha
dejado en este liderazgo, la mentalidad de aquellos misioneros. Esta mentalidad a veces se
refleja en actitudes separatistas y exclusivistas. Como hijos de Dios, nacidos de nuevo, es
nuestra responsabilidad de formar nuevas generaciones con una nueva mentalidad basada
en nuestros fundamentos bíblicos.
Uno de los aspectos más negativos de nuestra historia como evangélicos protestantes en
América Latina es la falta de unidad. Estamos tan divididos que nadie sabe quiénes somos.
Es cierto que se han dado cambios para mejorar esta situación, pero no podemos negar que
aún nos queda mucho camino por recorrer. Es más, al mirar nuestra composición social
evangélica en Guatemala, nos estamos dividiendo más que antes. Porque antes no nos
dividíamos socialmente, la mayoría de iglesias eran heterodoxas, es decir, que incluían a
personas de todos los estratos sociales. Hoy ya pueden identificarse iglesias clasistas. Antes
nos dividíamos doctrinalmente en arminianos y calvinistas, hoy ya nos dividimos en una
serie de denominaciones, algunas ni se identifican como evangélicas. Es tiempo devolver a
ser un factor integrador de la sociedad y contribuir a la unidad de la familia guatemalteca.
Actividades de Expansión: A partir de los años 50 se celebraron actividades evangelistas
masivas que produjeron un impacto social y crecimiento de la iglesia. Socialmente, estos
eventos produjeron un despertar de la identidad y notoriedad de la iglesia evangélica de
Guatemala, se reconoce que esa iglesia es parte importante de la sociedad y que puede
penetrarla con el Evangelio incluso en las esferas de poder.
HISTORIA DE LA IGLESIA EN 1976-1986
Años de temores y esperanzas (1,976-1,986):
En este periodo Guatemala experimenta rápidos y profundos cambios. Inicia con el año del
terremoto (1,976) y concluye con el establecimiento del gobierno de la Democracia
Cristiana (1,986). Se pueden observar tres factores importantes: a) momentos de unidad en
el llamado “pueblo evangélico” por la asistencia social después del terremoto y la
celebración del Centenario Evangélico, y uno de disensión por cuestiones políticas. b) el
crecimiento numérico del protestantismo sin precedentes después de febrero de 1,976, a tal
punto de proyectar ese crecimiento a otros países a través de la labor misionera. Y c) el
involucramiento en la necesidad de la sociedad, por tanto hay una transición de la
“conciencia social” a la “acción política”.
1. El marco nacional: La historia de nuestro país se fundamenta en la riqueza de las
culturas pre-colombinas. Un legado hasta hoy presente en muchas de nuestras
costumbres. La historia de la conquista, la colonia y los primeros años de
independencia, son la misma historia de la iglesia católica romana por ejercer el
poder de forma hegemónica. Hasta la Revolución Liberal de 1,871 es que el Estado
guatemalteco se independiza del clero y se inicia la modernización del país.
2. Las ideologías subyacentes: Para entender lo que ocurre en esta década, es
importante conocer las posiciones ideológicas que pugnan en el seno de la sociedad
guatemalteca. Por un lado el viejo conservadurismo amarrado a sus concepciones de
ley y orden a cualquier costo y por el otro el liberalismo democrático. Además
irrumpen dos nuevas corrientes antagónicas: el neo-liberalismo y el marxismo-
leninismo.
3. Los antecedentes religiosos: A la etapa de 1,923-1,981, el Dr. Zapata le llama “la
Explosión de la Obra Evangélica”. Sin lugar a dudas, la evangelización se
sistematiza y planifica estratégicamente a partir del movimiento “Amanecer”. En el
campo teológico, ocurre un florecimiento importante de todas las instituciones
teológicas. Y también llegan a Guatemala los aires renovadores del catolicismo
romano manifestado en el pregonado compromiso con los pobres (Teología de la
Liberación) y el auge de los movimientos carismáticos.
El servicio social: el terremoto de 1,976:
Este fenómeno telúrico propició acciones mancomunadas de asistencia social por parte de
las Iglesias Evangélicas. Muchas de las cuales continuaron con sus propios programas
después de la emergencia y otras los transformaron en programas de desarrollo.
La violencia generalizada:
El periodo del presidente Lucas García fue posiblemente uno de los más sombríos que ha
conocido Guatemala. Todos los sectores de la sociedad, incluida la Iglesia Evangélica,
fueron golpeados por el régimen. Aun en medio de estas dificultades, las iglesias continúan
creciendo, y también se levantan con gran éxito los movimientos nacionales de oración e
intercesión por Guatemala.
La fiesta y la esperanza: El Centenario
Una amplia gama de denominaciones se involucran a celebrar conjuntamente los primeros
cien años de la obra evangélica en Guatemala. El 23 de marzo de 1982, la nación entera se
conmueve cuando el general Efraín Ríos Montt declara su fe en Cristo como Rey y
Salvador. ¡Nunca antes había ocurrido algo similar en la historia de América Latina!
El centenario provocó la unidad de las iglesias sobre las diferencias denominacionales. La
culminación del servicio en noviembre de 1,983 ha sido una de las más grandes
concentraciones en la historia del país: más de un millón de personas reunidas.
Los derechos ciudadanos: COCIEG
La Alianza Evangélica de Guatemala y el Consejo de Misiones de Guatemala forman la
Comisión Coordinadora de la Iglesia Evangélica de Guatemala (COCIEG). El mandato de
COCIEG es claro: deslindar responsabilidades de la Iglesia con la política y exigir respeto a
los derechos ciudadanos de la comunidad evangélica. A fines de 1,983, también se forma la
Comisión de Responsabilidad Social bajo la influencia de la obra y persona del Dr. Emilio
Núñez.
¿La política en la Iglesia o la Iglesia en la política?: las elecciones de 1,985
Siempre ha habido evangélicos involucrados en la política nacional, por eso es un error
creer que el problema de la relación entre la Iglesia Evangélica y la política surgió con la
candidatura del ingeniero Jorge Serrano Elías en 1,984. La Iglesia nunca ha sido un ente
aparte que posea características sociales, económicas o políticas diferentes a la sociedad
guatemalteca, por lo que no es extraño que se involucre en la vida social. Recordemos que
uno de los frutos del Reino es precisamente la recuperación de la libertad y la dignidad.
Un gobierno cristiano y demócrata:
La Iglesia Católica se ha identificado a sí misma como el Reino de Dios en la tierra y como
tal ha buscado “cristianizar” la sociedad por el ejercicio del poder temporal y la
proclamación de las directrices que debe seguir la sociedad. Es comprensible entonces que
la Doctrina Social de la Iglesia ejerce influencia sobre el partido Democracia Cristiana y en
las ideas del gobierno del presidente Cerezo.
Las lecciones de la década:
Como hemos visto, este periodo se caracteriza por dos circunstancias que evidencian la
unidad de propósito de los evangélicos guatemaltecos: la caridad cristiana y la
conmemoración del esfuerzo misionero. Pero también se produce la disensión en la práctica
política. Otro punto a resaltar es el fruto social que el crecimiento del protestantismo en
Guatemala empieza a dar: entre los más positivos se cuentan con la difusión de valores
morales que enaltece: el trabajo, el cumplimiento de los deberes ciudadanos y la capacidad
crítica de libre examen.
CREENCIAS RELIGIOSAS DE LOS GUARANÍES
No es fácil distinguir si la creencia religiosa considerada guaraní es genuina y si ya fue
influida por la fe cristiana. La religión guaraní fue, entre los pueblos indígenas de América,
la que estuvo más próxima a la fe traída por los europeos.
El concepto Guaraní de Dios:
Los guaraníes creían en varios dioses pero con la preponderancia de uno: Nanderuvusú, que
traducido podría significar Nuestro Gran Padre. A este mismo dios le llaman Tenondeté,
que traducido significa: el Principio o el Antecesor de todas las cosas.
El dios de los guaraníes es un dios preexistente, nada existió antes y es el causante de todo
lo que llegó a ser. Tupá es la palabra con la que generalmente se designa a Dios
actualmente en el idioma guaraní. Tupá es la forma divina más próxima del hombre que
guarda en efecto correspondencia con Jesús.
El dios de los guaraníes es un dios creador que creó el universo y todo cuanto en él existe.
Es, además, un ser espiritual; he aquí el punto donde el concepto guaraní de dios llega a una
altura en que supera a todos los pueblos naturales de América, así como donde más se
aproxima al concepto cristiano de Dios. El dios guaraní es espíritu puro, sin forma, solo
perceptible por sus atributos, que anima e impregna todo el universo. Es la fuente del bien y
del mal, permite que ambas cosas sucedan; es inexorable, nada desvía de sus designios, su
voluntad no se cambia resultando ineficaz toda compenetración. No existe plegaria al dios
guaraní. Es extraño este hecho de la ausencia de plegaria en la cultura religiosa de los
guaraníes.
El Culto entre los Guaraníes consiste en una danza: el ye-ro-ky
Los guaraníes creían que en esta danza adquirían bríos, fortaleza espiritual, mediante esta
danza o culto el indio se rejuvenece y se transporta a la morada de los dioses. En el ye-ro-
ky, el indio entra en éxtasis. El dios de los guaraníes no exigía bárbaros sacrificios
humanos, pero era temido y considerado como dios benevolente. Además, para los
guaraníes, no había un pueblo predilecto de dios.
Los semidioses
Dentro de la cultura religiosa guaraní existe una serie de semidioses que son algo así como
genios protectores que hacen justicia y castigan. Uno de los semidioses que llego a tener
trascendencia fue Añá, los misioneros vieron en éste un equivalente al diablo, de tal manera
que actualmente en Paraguay se llama Añá al diablo. Sin embargo, no era un ser maligno, o
por lo menos, no tan maligno como el diablo de la concepción cristiana.
El pecado, Angaipá
En qué consiste el bien y en qué consiste el mal es un problema en la cultura guaraní. La
palabra angaipá es la combinación de tres palabras: ang, es alma o espíritu; ai, es podrido;
pá, es enteramente o completamente. Pecado en guaraní seria entonces “alma enteramente
podrida o alma enteramente enferma”.
La Salvación y el Cielo
La palabra salvación es pysyró, y la palabra cielo es yvaga. El cielo o mejor el paraíso, lo
ubicaban en la tierra, más allá del mar; es la tierra sin mal, una morada de abundante caza y
de toda índole de árboles frutales que maduran en todas las épocas del año, de hecho, la
palabra yvaga quiere decir el hogar o la mansión de las frutas.
La reencarnación y el fin de los muertos
Los guaraníes creían en la reencarnación y hasta en la transmigración de las almas.
Pero no de todas las almas, sino de algunos hombres especiales. Además, los guaraníes
practicaban la antropofagia; era un horrendo rito guerrero religioso que tenía que ver con la
reencarnación. Este hábito se funda en la idea de que el valor se transmigra a través de la
carne. Consumiendo un pedazo del cuerpo del valiente (asado a fuego lento), uno asimila
sus virtudes para la guerra.
Según los investigadores, la religión guaraní tiene por base estos principios fundamentales:
1. Hay un Dios Supremo que todo lo creó y todo lo gobierna.}
2. Dios es puro espíritu siempre invisible.
3. Dios es la causa de todo, así lo bueno como lo malo.
4. Hay varios semidioses, agentes justicieros con poder sobrenatural.
5. El alma es inmortal.
6. El espíritu de los difuntos permanece cierto tiempo en su anterior morada y tiene
gran poder sobre los vivos.
7. Cada uno de los seres vivientes está bajo el amparo de un genio protector especial.
Costumbres sociales de los Guaraníes
Los guaraníes practicaban la poligamia. El guaraní escogía a su primera esposa y con esta
vivía. La primera esposa tomaba parte activa en la elección de las otras esposas y dirigía a
éstas. La familia guaraní la constituyen todos los que viven en la casa mientras vivan allí.
Rasgos muy importantes en la costumbre de vida íntima guaraní fue el casamiento muy
temprano, se casaban entre los 12 y 14 años de edad. Además, el divorcio era una
institución conocida por los guaraníes, y tanto la mujer como el hombre, gozaban del
derecho del repudio.
La acción de los Misioneros sobre la Cultura Guaraní
Paraguay fue escenario de dos grandes misiones religiosas de Sudamérica: la jesuita y la
franciscana. La primera fundó un imperio económico, político y religioso. Aunque fue la
segunda la que influyó más en la formación religiosa del pueblo paraguayo.
TEMAS “BÍBLICOS” EN LA TEOLOGÍA NAHUATL
El horror con que los misioneros católicos vieron las herejías del paganismo indígena de
América no sólo provino de la naturaleza del cristianismo católico del siglo XVI, hubo otra
razón que exasperó a los líderes espirituales de la conquista española: la similitud entre
algunas prácticas y doctrinas de la teología azteca y las prácticas y doctrinas cristianas. Los
aztecas habían logrado madurar un sistema teológico bastante racional y sistemático como
para refutar los ataques del catolicismo. La religión fue entre ellos la fuerza más poderosa y
vital que sostuvo su cultura y su civilización. Y quizás fue por la similitud de prácticas y
creencias religiosas con el catolicismo, que el indígena halló difícil la aceptación de la
nueva religión.
Teología Cosmogónica
El sistema de religión náhuatl está gobernado por el fatalismo, éste es la noción que se
deriva de la experiencia existencial que el hombre tiene del dolor, del sufrimiento y de la
muerte, que son experiencias inescapables de la vida, pero las que el hombre busca alguna
explicación. Ellos encontraron esa explicación en Ometéot, quien es la esencia de todas las
cosas; todo pertenece a él. Es, por otra parte el Gran Poder, y contiene en él los dos sexos
(masculino y femenino). Bajo el nombre de Iplanemohuani, Ometéotl es Aquel a través de
quien la vida es posible (o sea el dador de la vida), él es quien da vida y movimiento a todas
las cosas. El hombre y todo lo que existe son productos de la mente creadora de Ometéotl.
En última instancia, Ometéotl no tiene forma ni medida, es infinito, es aliento, viento,
espíritu.
La teología náhuatl tenía concepciones bastante abstractas, éstas fueron concretizadas e
historizadas en muchas formas. La encarnación de Ometéotl es Quetzalcóatl, una
concretización de la divinidad. La historia de Quetzalcóatl habla del principio del alma
individual, que puede alcanzar una conciencia superior liberada por la experiencia del
sufrimiento en el que el pecado (el lado oscuro de la vida) es tan necesario como el lado
brillante. La conquista y presencia del europeo en tierras de América fueron consideradas
como el cumplimiento de la profecía del regreso de Quetzalcóatl para establecer su reinado
en México.
La religión azteca en sus principios teológicos más abstractos mantiene una dialéctica del
bien y del mal, la liberta humana y el destino de los dioses. En la práctica en cambio, el
fatalismo pareció ganar la batalla: el hombre no puede alterar el destino que los dioses le
deparan.
Teología Moral
La naturaleza y el destino del hombre ocupan un lugar central en la teología náhuatl. El
hombre no es producto de la casualidad, es la encarnación de una partícula celestial. Al
nacer, el hombre viene a este mundo sin personalidad (eso decían los sabios). El desarrollo
de la personalidad del hombrees, pues, esencial. Por esta razón, el ideal del hombre es
aspirar a ganar un conocimiento directo de Ometéotl y sus distintas manifestaciones.
La teología azteca, como otros sistemas de religión, luchó con el destino final del hombre y
el misterio de la muerte. Los tlamatinime (sabios) no estaban totalmente seguros de la
naturaleza del más allá, aunque abrigaban la idea de una vida posterrenal. La teología
náhuatl concibió, pues, al hombre con personalidad, libre voluntad, alma y destino. Una
personalidad cuyo desarrollo dependía de su unión con lo divino; una libre voluntad para
decidir sus propias acciones morales; un alma que es una partícula celeste de la divinidad, y
un destino inexorable que los dioses le asignan.
Teología Ritual
En esta destacan los ritos de la confesión y el bautismo.
CONCLUSIONES

Como hemos visto, el protestantismo en Guatemala fue y sigue siendo una agente
de cambio, no solo social, porque ha traído inclusión para los sectores más bajos de la
sociedad; sino también espiritual, por cuanto ha provisto esa identidad al pueblo
guatemalteco. Sin embargo, no debemos de cerrar nuestros ojos a la realidad; aún queda
mucho por hacer y ciertos aspectos negativos, como la falta de unidad, que deben ser
cambiados.
Las experiencias vividas en la época 1,976-1,986 deben dejarnos como lección que
a Guatemala le quedan por vivir días difíciles. En la actualidad podemos ver esa agitación
política, económica, social y aun religiosa que está afectando nuestra nación. Es nuestra
responsabilidad como Iglesia estar preparados para poder afrontar lo que venga, teniendo
como fundamento el Espíritu Santo que Dios no has dado y la Palabra de Vida, la cual nos
provee de valores morales del Reino.
Al estudiar los diferentes puntos teológicos de las culturas precolombinas de
América Latina, podemos darnos cuenta que en el hombre siempre ha estado ese anhelo por
lo espiritual, la necesidad de tener a quien adorar y la seguridad de la existencia de un Ser
Supremo, creador de todo. Por lo cual es entendible que Iglesia Católica haya usado esos
elementos para “cristianizar” a los indígenas, pero eso ha provocado un sincretismo
religioso que aún perdura hasta nuestros días.