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CRISTÓBAL BERNALDO DE QUIRÓS, “EL OBISPO INDIGNO”.

PROMOCIÓN RELIGIOSA, VIDA PRIVADA, MÉRITOS Y SERVICIOS DE UN PRELADO EN


INDIAS, 1618 – 1684*

POR: CAROLINA ABADÍA QUINTERO**

Resumen:
El acercamiento interpretativo a las Relaciones de Méritos y Servicios, y los Testamentos,
permite construir un perfil completo y complejo de personajes históricos precisos, en este
caso de los integrantes de las elites eclesiásticas indianas, en el que se resaltan elementos
como procedencias familiares; descendencias; asuntos vitales de la carrera eclesiástica como
cargos ocupados, títulos obtenidos y servicios prestados a la Corona; pertenencias a
corporaciones que vislumbran redes y sociabilidades; bienes poseídos como bibliotecas,
ajuares, mobiliarios, solares, esclavos, tierras y estancias; y deudas y deudores. Haciendo uso
de estos documentos y de las explicaciones propuestas por la historia política de la iglesia en
Indias, el interés del presente texto es construir el perfil biográfico de Cristóbal Bernaldo de
Quirós, quien fue obispo de Popayán entre 1672 y 1684, con el fin de entender su circulación
por las sedes episcopales indianas y de ahondar en el problema de la promoción eclesiástica
en el mundo hispánico.

Palabras claves:
Circulación, Promoción religiosa, Méritos y Servicios, Testamentos.
Abstract:

*
Este artículo hace parte de la tesis de investigación doctoral titulada “La notoria virtud de un mérito’. Redes,
poder y negociación en el obispado de Popayán, 1546 – 1714”, merecedora de la beca de investigación Slicher
van Bath-de Jong 2017 concedida por el Centro de Estudios y Documentación Latinoamericanos, CEDLA, de
la Universidad de Ámsterdam.
**
Candidata a Doctora en Historia y Maestra en Historia, Centro de Estudios Históricos - El Colegio de
Michoacán; Magister en Historia y Licenciada en Historia, Departamento de Historia – Universidad del Valle;
Becaria CLACSO-CONACYT; Becaria Casa de Velázquez 2017; Becaria van Bath de Jong 2017; Tesista
participante Grupo de Estudios Religión y Cultura, GERyC [Colmich-Colmex-UNAM-TEC Campus México];
Investigadora grupo de investigación ‘Religiones, Creencias y Utopías, Universidad del Valle. Correo:
carolinaq@colmich.edu.mx / carolina.abadia@correounivalle.edu.co

1
The interpretative approach to the Relations of Merits and Services and Testaments allows
us to construct a complete and complex profile of precise historical figures, in this case of
the members of the Indian ecclesiastical elites, in which elements such as family origins are
highlighted; Descendants; Vital matters of the ecclesiastical career as occupied positions,
titles obtained and services rendered to the Crown; Belongings to corporations that envisage
networks and sociabilities; Property owned as libraries, furnishings, furnishings, plots,
slaves, lands and rooms; And debts and debtors. Making use of these documents and the
explanations proposed by the political history of the church in the Indies, the interest of the
present text is to construct the biographical profile of Cristóbal Bernaldo de Quirós, who was
bishop of Popayán between 1672 and 1684, with the purpose of To understand its circulation
by the Indian episcopal sees and to delve into the problem of ecclesiastical promotion in the
Hispanic world.

Key Words:
Circulation, Religious Promotion, Merits and Services, Testaments.

Estudiar a las elites eclesiásticas indianas es un trabajo que falta por hacer en la historiografía
latinoamericana. Esta necesidad pasa por entender las aspiraciones políticas, las decisiones
cotidianas, los conflictos públicos y privados, y las relaciones con las corporaciones
representantes del rey, de los obispos, arzobispos e integrantes de los cabildos eclesiásticos
indianos. Para lograr esto es necesario construir los perfiles de quienes encabezaron la iglesia
indiana teniendo en cuenta que la movilidad de sus carreras elemento estructurante de su
cursus honorum, estuvo determinada por un elemento vinculante con la monarquía y presente
en las tradiciones castellanas: la promoción. Lograr una promoción en los círculos de poder
monárquico brindó a diversas elites de los reinos vinculados a la corona de Castilla durante
la baja Edad Media, la posibilidad de ascender y mejorar sus estilos de vida probando al rey
que se tenían los méritos y las virtudes suficientes para lograr un cargo. Esta tradición, al
igual que otras tantas, se impuso en Indias con los primeros conquistadores y colonizadores
peninsulares quienes buscando la recompensa por la empresa liderada en América solicitaban
al rey puestos de responsabilidad política y económica.

2
La iglesia católica no estuvo exenta de estas posibilidades pues como plantea Mark
Burkholder, el ascenso en el interior de las corporaciones de poder hispánico imperó tanto
para las Audiencias como para aquellas corporaciones eclesiásticas como las universidades
y cabildos catedrales1, a partir de un proceso que apelaba a servicios y méritos, y a la vez a
recomendaciones y validaciones de cualidades, actitudes y calidades, recomendaciones que
son una muestra a pequeña escala de las clientelas, relaciones y/o redes de poder a las que
pertenecían aquellos que buscaban una promoción. Esta movilidad eclesiástica estuvo regida
por la figura jurídica del Patronato Real concedido por el papado al rey Fernando el católico,
el 28 de julio de 1508; así el soberano obtenía el deber de patrono y vicario de la iglesia
católica en los territorios de la monarquía, con el poder para erigir y/o perpetuar beneficios
eclesiásticos, ordenar la recolección y distribución decimal, establecer los límites de las
diócesis y elegir prelados y prebendados para las Indias2.

¿Cómo acercarse entonces al estudio de la promoción eclesiástica en el mundo indiano? Parte


de la respuesta a este interrogante la brinda la reconstrucción de perfiles de estas elites
eclesiásticas mencionadas a partir de dos documentos característicos de la época: las
Relaciones de Méritos y Servicios, y los Testamentos. Ambos ofrecen información sobre los
cargos obtenidos, los estudios realizados, los proyectos liderados, los servicios prestados a la
República y a la Corona, la limpieza de sangre y la pertenencia a círculos de poder, todos
elementos que permiten ir comprendiendo la dinámica de movilidad eclesiástica
característica de la época. El objetivo de este texto es hacer la reconstrucción del perfil de
Cristóbal Bernaldo de Quirós, obispo de Popayán entre 1672 y 1684, para así exponer las
características más destacadas de su carrera eclesiástica y su personalidad, así como brindar
un ejemplo de cómo se vislumbraba la promoción religiosa en el siglo XVII durante la
monarquía de los Austria.

1
Mark A. Burkholder y D.S Chandler, De la impotencia a la autoridad. La corona española y las audiencias
en América 1687 - 1808, Primera (México: Fondo de Cultura Económica, 1984), 16.
2
León Lopetegui y Felix Zubillaga, Historia de la Iglesia en la América Española. Desde el descubrimiento
hasta comienzos del siglo XIX. México. América Central. Antillas, Biblioteca de autores cristianos 248 (Madrid:
La Editorial Católica, 1965), 127.

3
Murdo Macleod3 menciona que el estudio del ascenso en la monarquía hispánica se puede
hacer a partir de un tipo documental: las ‘Relaciones de Méritos y Servicios’. Estos
documentos a partir de la información personal que era validada de manera escrita por
algunos testigos que debía el postulante presentar y comprobada por las Audiencias, es
posible dar cuenta en el caso de los eclesiásticos, de sus grados, su aprendizaje, su posición
institucional, su presencia en redes y/o clientelas que consolidaban ciertos favoritismos que
podían tener resonancia en Audiencias y cortes, su participación en diversos proyectos de
índole religiosa, en fin, de su cursus honorum. Servicios y méritos debían ir junto a otro tipo
de testimonios referidos a:
- La limpieza de sangre que probaba la pertenencia a familias de cristianos viejos,
primer requisito para lograr una promoción.
- Los méritos literarios que incluían los estudios realizados y el grado obtenido.
- Una conducta arreglada referida al comportamiento ejemplar y al trato dado a
pares y feligreses4.
- Méritos eclesiásticos.

Si bien el estudio de una o unas cuantas relaciones de méritos y servicios posibilita el


acercamiento minucioso a un personaje, el seleccionar, como sugiere Macleod, un grupo
consistente de estos documentos en una escala de tiempo amplio podría revelar “cambios
graduales”5 de hechos históricos precisos, además de servir en la reconstrucción de grupos
biográficos específicos y lo más interesante, de redes de poder en el interior de las principales
corporaciones de gobierno indiano.

Existe también dentro del amplio espectro documental indiano otra fuente que brinda
información autobiográfica relevante para la construcción de perfiles eclesiásticos: los
testamentos. Éstos si bien surgen bajo una motivación distinta a las relaciones de méritos y

3
Macleod, “Self-Promotion: The Relaciones de Méritos y Servicios and Their Historical and Political
Interpretation”, 26.
4
Víctor Hugo Medina Suarez, “La consolidación secular en el obispado de Yucatán, siglo XVIII.” (Tesis para
optar al grado de Doctor en Historia, Centro de Estudios Históricos - El Colegio de Michoacán A.C, 2014),
186.
5
Macleod, “Self-Promotion", 36.

4
servicios, contienen otro tipo de datos personales y privados con los que es posible hacer una
construcción pormenorizada de la vida, de los bienes, de la carrera, del linaje familiar, de las
amistades, secretos, miedos y devociones de un individuo. Los testamentos son escritos por
la cercanía de la muerte, por el miedo al más allá que obliga a la organización de las cosas
terrenales y espirituales, por el presentimiento que peligra la vida, por un sentimiento de
sinceridad funesta que lleva a hacer públicos los sentires, las culpas y las deudas. El
testamento surge entonces por un espectro de riesgo vinculado a la proximidad de la muerte,
al peligro que advierte la realización de un viaje o al ocultamiento de las fortunas personales
a partir del cambio de residencia.

En los testamentos se encuentran evidenciados elementos como el corpus material de bienes


del testador, las asignaciones piadosas, los gustos devocionales, y desde una lectura más
estructural, una sucesión de sustratos temporales o solidaridades mentales en palabras de
Pavón y García de la Borbolla, en los que se interconectan los antepasados y almas que
estaban a cargo del testador [pasado], sus descendientes, albaceas, deudores y herederos
[presente], y los intercesores celestiales y encargados de dar cumplimiento a la memoria
testamental [futuro]6. El acercamiento a cada uno de estos personajes permite la
identificación, al igual que las relaciones de méritos y servicios, de pertenencias familiares,
sociales, religiosas y políticas del testador y en un grado más íntimo, de filiaciones
sentimentales, de emotividades en las que se denota el lado más humano de quien está
próximo a morir y tiene la necesidad de destacar y gratificar amistades, familiares y
compadrazgos.

El ejercicio documental de cruzar la información brindada por estos dos tipos de fuentes
permite el acercamiento a elementos históricos que rondan los universos públicos y privados
de los personajes a estudiar, universos que están, además, inscritos en el terreno de la
materialidad, de la espiritualidad, de la mentalidad, y de los escenarios socio – políticos
propios del contexto indiano. El obispo Bernaldo de Quirós mandó redactar dos Relaciones

6
Julia Pavón Benito y Ángeles García de la Borbolla Paredes, Morir en la Edad Media. La muerte en la Navarra
Medieval., Primera (Valencia: Universitat de Valencia, 2007), 15.

5
de Méritos y Servicios: una en 1666 y otra en 1669, que se encuentran en la Sección
Indiferente General del Archivo General de Indias – Portal PARES; mientras su testamento,
fechado en 1676, se encuentra en el Fondo Colonial Judicial - Sección Civil del Archivo
Central del Cauca en Popayán. No sobra decir que ambos documentos poseen algunas
limitaciones referidas a las omisiones que el declarante del documento podía hacer de su
familia, sus bienes y posesiones, y sus amistades; estos ocultamientos se dan en la necesidad
de no comprometer la virtud, los beneficios del alma y la aparición de acreedores. Este
peligro puede ser salvado metodológicamente contrastando la información que brindan en
conjunto ambos documentos e identificando algunos elementos de su vida personal y familiar
con otras fuentes históricas.

No son muy profusos los datos biográficos de Cristóbal Bernaldo de Quirós en la


historiografía regional colombiana. Manuel Bueno y Quijano menciona que fue español y
antes de ser obispo de Popayán fue obispo de Chiapas7, mientras en la reciente historia del
arzobispado de Popayán se indica que la gran obra de Bernaldo de Quirós fue la construcción
de la torre de reloj de tres cuerpos que hizo parte de la segunda catedral payanesa, obra que
fue exaltada en carta dirigida al rey en 1674 por el cabildo civil payanés 8. Quirós nació en
1618 en Madrid, fue nombrado el 1 de septiembre de 1670, obispo de Chiapas, y dos años
después, el 16 de mayo de 1672, promovido a la sede payanesa donde murió el 11 de mayo
de 1684.

La primera relación de méritos de Bernaldo de Quirós es una copia transcrita en Madrid en


1666, de la relación de méritos original que reposaba en la sala del Consejo de Indias,
realizada con el fin de ser remitida a la Nueva España.9. Este documento indica que el prelado
fue hijo de Juan Bernaldo de Quirós, guardarropa y ayuda de cámara de Felipe II y Felipe
III, y caballerizo de la reina Margarita; su abuelo, también de nombre Juan Bernaldo, sirvió

7
Juan Buenaventura Ortiz y Bueno y Quijano, Manuel Antonio, Historia de la diócesis de Popayán, dos
estudios (Bogotá: A B C, 1945), 154.
8
Popayán. Religión, Arte y Cultura, (Arquidiócesis de Popayán - Talleres FERIVA, 2014), 144.
9
Archivo General de Indias [en adelante AGI], Indiferente General, “MÉRITOS: Cristóbal Bernardo de
Quirós”, 6 de julio de 1666, Sig.: INDIFERENTE,198, N.9, fs. 23 – 24.

6
de ayuda de cámara10 “de la casa de Borgoña, al menos desde 1573 y hasta 1574, cuando
promocionó a guardarropa; tuvo el oficio hasta enero de 1597” 11. Por línea materna fue nieto
de Garci Mazo de la Vega, quien sirvió por 20 años a la corona como tesorero general del
Consejo de Hacienda y secretario personal de la reina Margarita12.

Al respecto, se encuentra mención en la lista de servidores de la Casa de Felipe III, a su padre,


quien “del cargo de guardajoyas pasó al de gentilhombre de la Casa, en el que juró el 23 de
noviembre de 1600. El marqués de Velada, en cuyas manos juró, ordenó asimismo que
gozase de médico, botica y posada, como lo tenían siendo guardajoyas” 13; y quien parece ser
su tío, de nombre Gabriel Bernaldo de Quirós, “capellán nombrado el 2 de marzo de 1595” 14.
Su abuelo materno, Garci Mazo de la Vega, fue también “veedor y contador de la caballeriza
del rey desde el 8 de enero de 1599 […] caballero de Santiago y desde el 7 de enero de 1600,
por renuncia de Luis Méndez de Jibaja, regidor de Madrid”; 15. Toda esta relación de cargos
del padre y abuelos de Bernaldo de Quirós muestra que eran parte de la cámara del rey, es
decir del grupo de oficios dedicados a servir a la persona misma del monarca, entendido esto,
como el servicio de su cuarto, su cuerpo, vestidos y joyas, honores cumplidos por hidalgos y

10
Sobre los oficios de los ayudas de cámara: “los ayudas de cámara percibían 10 placas de gajes y un cofre de
carruaje. Además, se les daba de comer en una mesa que compartían con el barbero de corps y su ayuda. Tenían
a su cargo la plata, ropa blanca y cofres de la cámara, además de ocuparse de la lumbre de la estancia. Hacían
la cama del sumiller de corps y, faltando los gentileshombres de cámara, se encargaban de la de Su Majestad y
de cubrir en las comidas privadas del monarca”, en Rubén Mayoral López, “Capítulo II. La Cámara y los oficios
de la Casa”, en La monarquía de Felipe III: la Casa del Rey, ed. José Martínez Millán y María Antonietta
Visceglia, vol. I (España: Fundación MAPFRE- Instituto de Cultura, 2008), 586–587.
11
José Martínez Millán et al., “Apéndice I. Oficiales. 2. Relación alfabética de los miembros de las casas de
Castilla y Borgoña”, en La monarquía de Felipe II: la Casa del Rey, ed. José Martínez Millán y Santiago
Fernández Conti, vol. II. Oficiales, ordenanzas y etiquetas (Madrid: Fundación MAPFRE TAVERA, 2005), 63.
12
AGI; “MÉRITOS: Cristóbal…”, f. 24.
13
Ignacio J. Ezquerra Revilla et al., “Apéndice I. 1. Lista alfabética de los servidores de la Casa de Felipe II”,
en La monarquía de Felipe II: la Casa del Rey, 95.
El guardajoyas “tenía a su cargo tanto las joyas como los objetos de oro y plata con que se servía de ordinario
en la capilla, cámara y oficios de boca. También guardaba los ornamentos de la capilla, tanto los ricos como los
que se usaban de ordinario […] custodiaba los objetos y se ocupaba de su encargo, compra y distribución, no
solo de los necesarios para el oficio y el servicio de Su Majestad, sino también para el resto de las Casas Reales”,
en Mayoral López, “Capítulo II. La Cámara y los oficios de la Casa”, 552.
14
Ezquerra Revilla et al., “Apéndice I. 1. Lista alfabética de los servidores de la Casa de Felipe II”, 96.
15
Mazo de la Vega “nació en Valladolid, de don Francisco Mazo y de doña Juliana Vega [...] En 1607 fue
nombrado secretario de la reina en lugar de Pedro Franqueza, cargo que ejerció hasta 1611”, en Félix Labrador
Arroyo, “Apéndice IV. 1. Relación alfabética de criados de la Casa de la reina Margarita de Austria (1599 -
1611)”, en La monarquía de Felipe III: la Casa del Rey, ed. José Martínez Millán y María Antonietta Visceglia,
vol. II (España: Fundación MAPFRE- Instituto de Cultura, 2008), 863.

7
gentileshombres de las pequeñas noblezas castellanas. Otro familiar identificado en la
licencia de pasajero a Indias del obispo, dada en 1640, fue su tío, el capitán Martín Alonso
Bernaldo de Quirós, caballero de la orden de Santiago y alcalde ordinario de la villa de
Torrelaguna16.

Según da cuenta el Rasgo genealógico. Epitome de las glorias, antigüedad, y servicios de la


gran casa de Quirós17, este linaje se remonta al siglo IX, adquiriendo prestancia por sus
servicios de armas contra los moros y luego como gentileshombres de la cámara del rey de
Castilla desde el siglo X. El primer título que se registra en la familia es el de condes de San
Antolín del Sotillo, el cual les fue retirado varias veces por cuenta de algunos reyes
castellanos como Pedro II, sin embargo, son reconocidos a lo largo de la edad media como
parte de la nobleza asturiana. Juan Bernaldo de Quirós VI [bisabuelo], fundó el 17 de
septiembre de 1565, por facultad real, mayorazgo “patronato de una capilla, y entierro para
sus sucesores18, títulos heredados por su hijo Juan, abuelo del obispo y caballero de la orden
de Santiago, quien contrajo matrimonio con María Bernaldo de Quirós, su prima segunda
gracias a la dispensa concedida por el papa Pío V y por el rey Felipe II. Don Juan Bernaldo
de Quirós padre poseía los títulos de caballero de Santiago “gentilhombre del rey don Felipe
IV [por la fecha es más Felipe III], alcaide de Zacatena, alguacil mayor de la Real
Chancillería de Valladolid y presidente del reino de los Charcas, tercer señor del mayorazgo
de Tordelaguna”19, quien casado con doña Leonor Mazo de la Vega tuvo por hijos a don Juan
Manuel, caballero de la orden de Santiago y heredero del mayorazgo; doña Teresa, carmelita
descalza; don Antonio, jesuita y predicador del rey Carlos II; don Gabriel, primer marqués
de Monreal, “caballero comendador de Castroverde, en el orden de Santiago, y muy

16
AGI, Casa de Contratación, “Cristóbal Bernaldo de Quirós, Sevilla, 30 de junio de 1640, sig.:
CONTRATACION,5423, N.50, f. 3v.
17
Juan Baptista Gómez, Rasgo genealógico. Epitome de las glorias, antigüedad, y servicios de la gran casa de
Quirós, hechos en defensa de la Santa Sede, y de los Cathólicos Monarcas de España, desde Constantino
Bernardo de Quirós su progenitor, hasta que dividida en varias ramas salió de tan feliz tronco la de los
marqueses de Monreal, y sucesivamente hasta el actual. (Madrid: Imprenta de D. Pedro Joseph Alonso y
Padilla, 1744), 43.
18
Ibíd., 132.
19
Ibíd., 140.

8
estimado, ministro de la majestad del señor rey don Carlos II” 20, ayuda de cámara real, y
secretario de la traducción latina en el Consejo de Estado21; y don Cristóbal a quien se dedican
las siguientes palabras:

Don Cristóbal Bernaldo de Quirós, obispo de Popayán, quien en el dilatado


tiempo de cuarenta años, que obtuvo el gobierno de las santas iglesias catedrales
de los reinos de Lima, Quito y Arequipa, emprendió en servicio de dios, y de los
vasallos del rey nuestro señor, hazañas tan heroicas en aquellos vastos dominios,
que dilatándole la fama de sus particulares virtudes por todos aquellos reinos, se
competían estos piadosamente en la solicitud religiosa de tenerle por su pastor,
cuya gracia pretendieron alcanzar eficazmente de la majestad de señor rey don
Carlos Segundo: Y usando igualmente de las armas, que de las virtudes, ayudó
a las conquistas y pacificación de los indios chocoes y chorucos. Asistía a estas
empresas con su persona y con ella servía de consuelo a los que la apetecían, por
sus heroicas virtudes y enfrenaba su respecto a los que con poco celo impedían
los triunfos de la fe y de las armas católicas: enviaba a otras partes doctos
varones, que con celo apostólico los instruyesen en la religión católica, y
extirpasen la idolatría de aquellas provincias, como más dilatadamente consta de
las repetidas representaciones hechas al señor rey don Carlos Segundo, en honor
de este gran prelado, por los cabildos eclesiásticos y seculares de las expresadas
ciudades22.

El análisis del linaje del obispo demuestra que su familia tenía una larga presencia en los
círculos de la nobleza asturiana cercana a los reyes castellanos, adquiriendo parte de sus
títulos precisamente en los servicios que como pequeña ‘casa’ dieron a los monarcas,
situación que podría corroborarse con la adquisición a mediados del siglo XVII del
marquesado de Monreal. Puede ser también que esta elevación de su categoría se diera en el
marco de la política imperial de compra de títulos nobiliarios y cargos en las burocracias
reales.

20
Ibíd., 143–144.
21
Para 1673 se le encuentra como secretario de la reina gobernadora como bien da cuenta una real cédula
presentada por el obispo al cabildo civil payanés, en Archivo Central del Cauca [en adelante ACC], Fondo
Cabildo, Tomo 4, “Presentación por parte del obispo Bernaldo de Quirós de una real cédula donde se concede
la gracia de pagar el veinteavo en lugar del quinto para la fundición de oro por tiempo de 6 años”, Popayán,
mayo de 1673, f. 153v.
22
Baptista Gómez, Rasgo genealógico, 140–142.

9
Cristóbal Bernaldo de Quirós realizó sus estudios en las universidades de Alcalá y
Salamanca, obteniendo en esta última, en 1630, el grado de Bachiller en Cánones. Ingresó a
la carrera eclesiástica en 1641 cuando se ordenó como sacerdote en Lima a título de una
canonjía en el obispado de Arequipa la cual ocupó hasta 1647; en este obispado también fue
juez eclesiástico, y provisor y vicario general en sede vacante. Sin embargo, el expediente de
licencia de pasajero a Indias de la Casa de Contratación data 1640 como año de
nombramiento de Quirós en la canonjía arequipeña, probablemente alguno de los dos
documentos posea un error de datación o exista un extraño nombramiento previo a la
ordenación, lo cual era incurso en la época.

Para 1648, Bernaldo de Quirós fue promovido a tesorero de la catedral de Quito donde
ascendió con el tiempo a chantre y arcediano, además fue provisor en 1655 del obispo
Agustín de Ugarte Sarabia, examinador y de nuevo provisor y vicario general entre diciembre
de 1660 y enero de 1664; dan cuenta además sus ‘Informaciones’ al Consejo de Indias que,
sin ser deán de Quito, asumió este cargo “muchos años por impedimento del que lo era” 23.
En diciembre de 1661 tomó posesión como canónigo de la iglesia catedral de Lima “donde
es juez ordinario del Santo Oficio, y dice el arzobispo le ha nombrado por provisor para las
enfermedades y ausencias del propietario y que ha procedido y procede cuerdamente” 24. En
nota al margen se indica el haber sido considerado en tercer lugar para el obispado de
Huamanga. Respaldando la carrera y los servicios y méritos de Bernaldo de Quirós escriben
a su favor al Consejo de Indias y al rey: el presidente y el pleno de la Audiencia de Quito, el
cabildo catedral quiteño y los obispos Ugarte y De la Peña, al igual que el arzobispo de Lima
Pedro de Villagómez y la Audiencia de Lima.

La segunda Relación de Méritos y Servicios también copia transcrita de otro documento, está
fechada en Madrid el 18 de agosto de 166925. Encabezan el documento las postulaciones del

23
AGI, Audiencia de Lima, “Informaciones: Cristóbal Bernaldo de Quirós”, Lima, 1672, sig.: LIMA,259, N.17,
f. 44.
24
AGI; “MÉRITOS: Cristóbal…”, f. 23.
25
AGI, Indiferente General, “MÉRITOS: Cristóbal Bernaldo de Quirós”, 18 de agosto de 1669, Sig.:
NDIFERENTE,199, N.70, fs. 371 – 373.

10
personaje a diversos puestos: en 1660 es presentado en tercer lugar para la tesorería de la
iglesia de Lima; en 1665 se da su ya mencionada postulación al obispado de Huamanga; en
1669 es considerado de nuevo en tercer lugar para obispo de anillo del arzobispado de Lima;
y finalmente, en consulta del 23 de abril de 1670, es nombrado obispo de Chiapas para luego
ser promovido a Popayán26. Como información adicional esta segunda relación menciona
que: 1) Bernaldo de Quirós se graduó en 1640 como Licenciado en Cánones de la
Universidad de Sevilla; 2) en el obispado arequipeño fue además juez asesor de rentas
decimales, y provisor y vicario general en sede vacante; 3) en la temporada en la que ejerció
como prebendado en Quito fue desde 1651, junto con el obispo Ugarte, juez adjunto de las
causas criminales de los prebendados, y el Tribunal del Santo Oficio en Lima le nombró
comisario; 4) en la universidad en Quito le fue encargada la Cátedra de Moral “con mucho
aplauso y concurso de estudiantes” 27.

El mérito no se adquiría solo con la ocupación de un cargo sino con un dechado de virtudes
mencionadas y elogiadas por el grupo de personas que validaban las calidades y cualidades
del postulante. De Bernaldo de Quirós el obispo Ugarte dice que por sus “buenas partes y
letras será digno de promoción a una prebenda de mayor importancia en Lima, México,
Charcas o Puebla”; mientras Martín de Arriola, presidente de la Audiencia de Quito
mencionaba que “era sujeto de gran talento y buenas letras, y [es] merecedor de cualquier
dignidad de la iglesia de Lima y que en las materias tocantes al servicio de su majestad
mostraba la nobleza de su sangre”, anotando que había vencido todas las dificultades que se
le presentaron, gobernando con “buena disposición y talento”, comportándose con “general
aprobación y especialmente con virtud […] distribuyendo la renta de su prebenda (siendo
corta) en limosnas que hacía a los pobres” 28 y que era sujeto de buenas capacidades que
merecía ser promovido a una de las iglesias mayores de Indias. Fernando de Velasco,
presidente de la Audiencia de Quito, en 1654, año en el que Quirós se desempeñaba como

26
La cédula de la reina gobernadora presentando a Cristóbal Bernaldo de Quirós al cabildo catedral de Popayán
está fechada el 10 de enero de 1673; Archivo Histórico Arquidiocesano de Popayán [en adelante AHAP],
Cédulas, Libro de cedulario, Popayán 1563 – 1762, Rollo 535, leg., 10621, f. 33.
27
AGI; “MÉRITOS: Cristóbal…”, f. 372.
28
Ibid.

11
chantre de la catedral quiteña y provisor, mencionaba que tenía buen proceder y que ha
“gobernado con buenos medios” 29, razones que obligaban a la Audiencia que presidía a
presentarlo al rey “para que se sirva de hacerle la merced que fuere servido,
promoviéndole”30, situación que se presentaría ese mismo año al ser ascendido a arcediano31.
Para 1664, el virrey y presidente de la Audiencia de Lima, don Diego de Benavides y de la
Cueva, conde de Santisteban, define a Bernaldo de Quirós como “hijo, nieto y hermano de
antiguos criados” 32 del rey y de sus reales antecesores Felipe II y Felipe III, y exalta su
experiencia de gobierno y de justicia en las iglesias y catedrales indianas en las que ha
procedido con “rectitud, desinterés e inteligencia […] remitiéndole yo algunos negocios de
esta audiencia en que ha manifestado sus letras y su talento para el régimen de una iglesia y
en particular la de apelaciones de esta metropolitana” 33, todas razones que estimaba el virrey
eran suficientes para que se le tuviera en cuenta en la consulta de obispados y para que fuese
premiado por sus altas virtudes. Estas prácticas de reconocimiento en el que se destacan el
mal o buen nombre y fama de un personaje demuestran la incidencia en las carreras no sólo
eclesiásticas sino civiles y militares de una proto opinión pública asentada en las
corporaciones y elites de poder hispánico. Esta circulación pública de los méritos de las elites
es entendida por Jean-Pierre Dedieu como una publicidad que permitía a la corona regular
las actuaciones de sus oficiales y de los eclesiásticos en los aparatos de poder monárquico 34.

En 1662, el deán de la catedral metropolitana de Lima, Juan de Cabrera y Benavides, instaba


al rey a que tuviera en cuenta a Bernaldo de Quirós para que fuere nombrado prelado en
cualquiera de las sedes vacantes que existieren en las tierras peruanas, dado su “virtud y
letras, y buen nombre de los primeros eclesiásticos de estos reinos”35, en los que se

29
AGI, Audiencia de Quito, “Recomendación de Cristóbal Bernardo de Quirós”, Quito, 19 de julio de 1654,
sig.: QUITO,13, R.7, N.24, f. 1.
30
Ibid.
31
Ibid., f. 2.
32
AGI, “Informaciones: Cristóbal Bernaldo…”, f. 1v.
33
Ibid.
34
Jean-Pierre Dedieu, “Amistad, familia, patria... y rey. Las bases de la vida política en la Monarquía española
de los siglos XVII y XVIII”, Melanges de la Casa de Velázquez 35, núm. 1 (2005): 39.
35
AGI, “Informaciones: Cristóbal Bernaldo…”, f. 1v.

12
encontraba desde cerca de 21 años”36. De nuevo, en noviembre de ese año, Cabrera le escribía
al rey solicitándole que su jubilación pudiera cumplirla en las catedrales de La Plata o
Arequipa dado su avanzada edad, 74 años, de los cuales 46 los había servido en la catedral
de Lima “ascendiendo desde canónigo, por todas las dignidades hasta la de deán” 37, dicha
petición la presentaba porque si bien había intentado cumplir con los servicios y deberes de
la metropolitana limeña, debía estar en quietud soportando los achaques de la vejez, y esto
no le permitía asistir al coro y asumir las demás funciones del cabildo, por lo que pedía su
retiro y proponía le sucediera en el cargo Bernaldo de Quirós, quien a pesar de ser canónigo
le resultaba de virtud notoria para asumir el deanato limeño. Dada la posibilidad de que fuera
gravoso para la corona y la mesa capitular mantener la congrua de ambos, Cabrera estimó
dividir a la mitad ésta, dotando de 3000 mil pesos de pensión a Quirós en el caso de que
resultare su elección, cosa que no sucedió. Buena recomendación recibió también en 1664
del arzobispo de Lima, Pedro de Villagómez para que fuera tenido en cuenta como candidato
para el obispado de Huamanga, dada “la rectitud, limpieza, letras y suficiencia y otras muchas
y buenas partes que concurren en el Doctor Don Cristóbal Bernaldo de Quirós” 38.

La promoción en la catedral limeña no se dio y para 1670, como lo atestigua el notario


eclesiástico Pedro de Medina, Bernaldo de Quirós ya era “el canónigo más antiguo de dicha
santa iglesia”39, esta situación indica la posibilidad de que en el Consejo de Indias se
presentaran mejores candidatos en términos de preparación y calidades, o candidatos más
adecuados a los intereses de la corona en las catedrales indianas. A pesar de su nombramiento
como obispo de Chiapas, la intención de retornar al arzobispado de Lima no cesó, pues dos
cartas, una fechada en 1671 y otra en 1672, muestran que la candidatura de Bernaldo de
Quirós a un puesto eclesiástico de alto nivel en la principal sede eclesiástica de la América
Meridional fue persistente. La carta de 167140 enviada por el cabildo civil de Lima a la reina
gobernadora doña Mariana de Austria, para que ella presentara a Felipe IV, al referido

36
Ibid.
37
Ibid., fs. 26 – 26v.
38
Ibid., f. 30.
39
Ibid.
40
Ibid., f. 74.

13
Quirós, en la vacante del arzobispado de Las Charcas, indica que a pesar de su nombramiento
obispal en Chiapas y de haber sido consagrado en Lima, Bernaldo de Quirós no había
emprendido el viaje a territorio chiapaneco por un suceso en particular: la muerte del
arzobispo Villagómez le había retenido en la capital peruana al tener que ejercer el cargo de
provisor y vicario general en sede vacante; fue también propicio que se encontrara vacante
el arzobispado de Charcas y que los integrantes del cabildo lo propusieran para esta sede que
por demás era cercana a Lima y en la que Bernaldo de Quirós podía conseguir una renta
mayor.

En la carta de 1672, el cabildo civil hizo recordación de las veces que había escrito a Felipe
IV exaltando a Bernaldo de Quirós “refiriendo con especialidad sus grandes méritos y
servicios […] las amables prendas que le adornan que le han granjeado general aplauso en
todos estados eclesiástico y secular y la nobleza del común del pueblo le clama y siente con
afectos muy del corazón”41, para acto seguido proponer al monarca que se nombrara
provisionalmente al obispo de Chiapas como arzobispo ínterin limeño mientras se elegía un
sucesor, dada su amplia experiencia espiritual en dicho territorio y máxime cuando era
necesario realizar la visita general, empresa que no había sido posible con el arzobispo
Villagómez por sus múltiples enfermedades. Instaba además el cabildo al conde de Lemos,
virrey del Perú, a que no permitiera la partida de Bernaldo de Quirós a Chiapas por la gran
estima que le tenía la ciudad.

Ya instalado en Popayán y después de sus múltiples candidaturas y recomendaciones, es con


el testamento de Bernaldo de Quirós que se esclarecen algunos rasgos privados de su carácter,
sus gustos, bienes y tratos personales. Este documento escrito en 1676, momento en el que
el mencionado personaje ocupaba el cargo de obispo de Popayán y estaba a punto de realizar
la visita general a su obispado; ninguna enfermedad le aquejaba siendo la proximidad del
viaje por el territorio de la diócesis el motivo de redacción de la memoria testamental42.

41
Ibid., f. 75.
42
ACC, Fondo Colonial Judicial, Sección Civil, “Testamento que el Ilmo. Sr. Quirós otorgó en 1676 al salir en
visita a todo su obispado…”, 14 de julio de 1676, sig.: 8154 (Col. J I -15 cv), fs. 1 – 11.

14
En su testamento el prelado exalta la fe que profesa desde el momento en el que recibió el
bautismo. Acto seguido dispone su funeral y si fuera el caso de que muriese durante la visita,
su cuerpo fuese enterrado como un sacerdote particular “en la parroquia, iglesia o ermita más
cercana donde pereciere”43. Sólo dos pedidos especiales hizo el obispo Bernaldo de Quirós
con respecto a su disposición final: que fuere abierto su pecho, sacado el corazón y en su
lugar puesta una inscripción escrita de su puño y letra que rezaba en el frente “Jesús María
yo os doy el corazón y el alma mía”, y en el reverso “San José, San Pedro y San Nicolás
obispo sean en mi auxilio”44; y que en caso de morir en Popayán, sus huesos reposaran
finalmente en la catedral, al pie del altar de la Inmaculada Concepción justo en el lugar donde
el sacerdote posaba los pies para decir misa. El funeral además del ceremonial previsto —
misa de cuerpo presente—, debía estar acompañado de una vigilia en la que se debía rezar
un novenario dedicado a los nueve meses que estuvo Jesús en el vientre de María, y en el que
debían de participar todos sus servidores y fieles.

Su devoción principal fue la del rosario mariano de la que admitió tener una vocación
especial, pidiendo a sus “hermanos y compañeros prebendados” 45 y a aquellos devotos del
rosario y del misterio de la Inmaculada Concepción se acordaran en sus oraciones de su alma.
Además, confesó Bernaldo de Quirós pertenecer a 24 cofradías, entre ellas la de San Pedro
de Lima y seguir devotamente a las congregaciones de San Agustín, Santo Domingo, La
Merced, San Francisco y el Escapulario de Nuestra Señora del Carmen a cuyas iglesias en
Lima se les debía dar noticia de su muerte para que atendieran con misas y sufragios su alma,
no pudiéndoles legar dinero por no poseer mayores bienes.

Con respecto al obispado de Popayán señala que había tenido que atender “negocios graves
de justicias”46 y profundas necesidades espirituales; en particular, Bernaldo de Quirós realiza
una autocrítica de su gestión obispal afirmando que en varios sucesos y ante varias personas
fue presa de la pasión: “y muchas veces la venganza de mis pasiones, por mi demasiada

43
Ibid., f. 2.
44
Ibid., f. 2v.
45
Ibid., f. 4v
46
Ibid.

15
soberbia y ambición de quererlo mandar todo y que todos se me humillen” 47. Este tipo de
declaraciones nacidas en un intento por limpiar la conciencia y avanzar al más allá con los
pecados confesados, dan otro cariz a los conflictos en los que el obispo fue protagonista. Los
documentos del cabildo de Popayán exponen que Bernaldo de Quirós tuvo muy sonados
pleitos con el gobernador de Popayán, Miguel de García, quien fue excomulgado por el
prelado por atacar su fuero eclesiástico y desautorizarle públicamente acusándolo de no ser
buen juez. Reconoce el obispo su responsabilidad en los hechos que llevaron a la celebración
de un cabildo abierto en la ciudad para dirimir las diferencias entre ambos personajes, además
de aseverar que, ante las denuncias de persecución presentadas por García a la Audiencia de
Santa Fe, él había “indeseado” le ocurrieran “malos sucesos” 48. Al parecer del obispo, sus
actitudes frente al gobernador no fueron prudentes al excederse como malo y perverso en la
venganza, en vez de haber contestado con una “pacífica satisfacción, sin ponerle óbice en su
buen nacimiento y procedimiento, excediendo en el modo y en la esencia y citándole sus
mayores daños e inquietudes” 49. Asumiendo su responsabilidad en el pleito y los excesos de
su comportamiento público, Bernaldo de Quirós indica que nunca tuvo conocimiento por
escrito o de palabra de los malos tratamientos que García había recibido en Popayán, le pide
perdón, enaltece su nobleza y cristiandad, y solicita al cielo también les perdone a los dos
por los escándalos que habían causado en la ciudad.

Dedica el prelado palabras de elogio y agradecimiento a su cabildo catedral y a los


prebendados que hasta ese momento le habían acompañado en la tarea de administrar la sede
payanesa, a quienes solicita perdón en el caso de que hubieran sido objeto de su enojo y de
su mal ejemplo; sobre todo reitera sus disculpas al arcediano Luis Rojas de Paramo por
inmiscuirse en sus negocios personales como muestra de los excesos que cometía en sus
obligaciones obispales. Estas confesiones y disculpas particulares que pide el prelado, se
contrastan con el recuerdo de los deslices juveniles de los que no da mayor referencia, y con
el mal ejemplo que pudo haber dado como obispo y en general eclesiástico, exponiendo con

47
Ibid., f. 5v.
48
ACC, “Testamento que el Ilmo.…”, f. 5v.
49
Ibid., f. 6.

16
esto su persona misma y su hasta el momento intachable carrera: “perdón de tantos yerros de
la vida pasada de mozo, con tantas y tan repetidas ignorancias, culpas y enormes pecados por
los cuales debiera morir en un suplicio como delincuente […] los de obispo en mayor edad
y obligación más culpables y en particular los de misión y cargo de nuestro oficio de
prelado”50.

En la última parte del testamento el obispo nombró entre sus albaceas testamentarios al
licenciado Pedro Domínguez de Monroy, comisario del santo oficio, a quien Bernaldo de
Quirós nombró como juez superior y gobernador del obispado en su ausencia; el licenciado
Pedro de Arboleda y Salazar, provisor general y quien años más tarde fue maestrescuela y
deán del cabildo catedral de Popayán; el licenciado Marcos de Toro y Velasco, cura de la
catedral y vicario y capellán mayor de las monjas de la Encarnación; y al capitán Joseph de
Morales, depositario general de Popayán. Éstos debían encargarse de las amplias deudas del
prelado que no son mencionadas en el testamento pero que según su testador constaban en
diversas escrituras públicas que se hallaban en Lima, Chiapas, Quito y Popayán, y que
ascendían a los cerca de veinte mil patacones51. Además, de todos los albaceas, Domínguez
de Monroy debía encargarse de realizar los pagos sobre las deudas de mayor antigüedad y
necesidad.

Ya con respecto a la disposición de sus bienes el obispo decidió donar a la iglesia catedral de
Popayán una “imagen de nuestra señora, su rostro hermosísimo, solo con su marco dorado
grande y una vidriera cristalina que le adorna y cubre todo” 52, además de la totalidad de los
elementos que conformaban su pontifical [mitra, báculo, capa, casulla gremial] junto con una
imagen de la Inmaculada Concepción que se encontraba en su oratorio; a Pedro de Arboleda

50
ACC, “Testamento que el Ilmo.…”, f. 6v.
51
Para la muestra el cobro que Alejandro Martín hace en 1684, poco después de muerto el obispo, de 6000
patacones que le había dado en préstamo en 1671 a Bernaldo de Quirós en Lima para que realizara el viaje al
obispado de Chiapas, dinero que regresaría el prelado en Guatemala dada la cercanía de su sede obispal. No
obstante, la escritura parece corroborar que Quirós no solo no pagó su deuda, sino que nunca tomó posesión de
la silla chiapaneca, en ACC, Fondo Colonial Judicial, Sección Civil, “Un poder otorgado en Guatemala por
Estrada en 1684 y escrituras a su favor y de Alejandro Martín…”, Lima, 13 de octubre de 1684, sig.: 8147 (Col.
J I – 15 cv), fs. 1 – 22.
52
ACC, “Testamento que el Ilmo.…”, f. 9v.

17
y Salazar varios cuadros de Santo Domingo, Santa Catalina y de la virgen del Rosario, junto
con una imagen de la virgen de la Soledad que estaba sobre su recamara y que había traído
de España; a Pedro Domínguez, una pintura de San Cristóbal con su marco dorado también
traída de España; a Joseph Morales, una imagen de Santa Teresa de Jesús; y a Marcos de
Toro y Velasco otras pinturas de Santo Domingo y Santa Catalina, y de la virgen y María
Magdalena.

No consta en el testamento pero si en una causa judicial seguida en 1686, por el teniente
gobernador, capitán Diego de Aguinaga, que Bernaldo de Quirós tuvo a su servicio por más
de 20 años a dos negros esclavizados naturales de Lima, Juan de Dios y Úrsula de Cárdenas
y Quirós, quienes ante el temor de ser incluidos en el remate de bienes del obispo intentaron
refrendar su libertad. Ambos indican que el prelado antes de su muerte les había prometido
la libertad ante varios testigos, entre ellos tres de sus albaceas —el deán Arboleda, el
comisario Domínguez de Monroy y el capellán Velasco—, y su secretario personal
Bernardino Fuerte; libertad que era solo un trámite legal, pues refieren los dos que el prelado
siempre les trató como personas libres; dice al respecto la negra Úrsula a quien Quirós
adeudaba 200 pesos: “como entregó dicha cantidad a su señoría ilustrísima la cual me
pertenecía y nunca traté de cobrarla, ni pedirla, porque me decía siempre que no era esclava
sino libre y que por tal me tenía […] en diferentes ocasiones le oyeron decir como yo no era
esclava de su señoría ilustrísima, que me tenía en lugar de su hija por mucho amor que me
tenía”53. Las razones del porqué no aparecieron referidos Úrsula y Juan de Dios en la
memoria testamental las atribuyen a esta condición de libertad atribuida por Quirós y a la
brevedad con la que realizó su testamento en el que tampoco constan sus deudas. Cabe
considerar que, ante la negativa de Quirós de confesar sus errores del pasado, que ante el
trato paternal dado a Juan de Dios y Úrsula quienes poseían el apellido del prelado y que
frente al silencio de su presencia en el testamento, podría existir algún tipo de relación filial

53
ACC, Fondo Colonial Judicial, Sección Civil, “Causa seguida ante el teniente de gobernador de Popayán,
capitán don Diego de Aguinaga por Úrsula de Cárdenas y Quirós y Juan de Dios esclavos que fueron del
obispo…”, Popayán 17 de octubre de 1686, sig.: 10231 (Col. J II – 14 – cv), f. 1, 2.

18
entre el obispo y ambos negros, relación que habría que confirmar. Ambos adquirían después
de tomados los testimonios de los testigos, la libertad.

Conclusiones preliminares
Las palabras circulación, movilidad y ascenso dan cuenta de una práctica de poder en la que
participaban los grupos clericales y civiles pues el proceso de promoción religiosa debía pasar
por las Audiencias, el Consejo de Indias y al final, el monarca a quien se le proponían ternas
de candidatos para arzobispados, obispados, prebendas y otros diversos puestos eclesiásticos.
Así, el estudio de los procesos de promoción religiosa permite comprender la lógica y
tendencia de la circulación religiosa presente en los obispados y arzobispados del mundo
hispánico, y, a la vez, acercarse al análisis del movimiento tanto de los individuos como de
las ideas, devociones y objetos que éstos llevaban consigo.

Lo cierto es que tantas recomendaciones y cartas exaltando los buenos oficios del
mencionado canónigo y luego obispo, demuestran las buenas relaciones que tuvo con los
diversos poderes eclesiásticos —arzobispo, cabildo catedral, Santo Oficio—, y civiles —
virrey, audiencia, cabildo civil—, y lo importante que resultaba para estas corporaciones
mantener un personaje de las calidades de Quirós en una de las dos capitales virreinales de
mayor importancia en el mundo indiano. Es posible con esto entrever que las
recomendaciones, los servicios y méritos si bien eran requisito para optar por la promoción,
no estaban por encima de la política del imperio, pues aun teniendo las recomendaciones
hechas por las personalidades de más alto rango en el Perú y Quito, Bernaldo de Quirós no
consiguió el ascenso al que todos le postularon en las principales catedrales de Indias, por el
contrario terminó en un obispado denominado por la historiografía como de ‘bajo perfil’, en
donde no sólo continuó con su labor eclesiástica sino que logró amalgamar antiguas y nuevas
amistades, enfrentar nuevos conflictos y legar deudas y mobiliarios. En efecto y en parte, su
vida pública, privada y cotidiana se esbozó a partir de los documentos que heredó a la
historia: su testamento y sus relaciones de méritos y servicios.

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Bibliografía
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Indiferente General.
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dividida en varias ramas salió de tan feliz tronco la de los marqueses de Monreal, y
sucesivamente hasta el actual. Madrid: Imprenta de D. Pedro Joseph Alonso y Padilla,
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