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REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA

EN SU NOMBRE
TRIBUNAL SUPREMO DE JUSTICIA
SALA CONSTITUCIONAL

Ponente: Magistrado Gustavo José Sosa Izaguirre

Expediente SC-2019-0001

ASUNTO: Recurso de Interpretación.

RECURRENTE: Doctora Luisa Marvelia Ortega Díaz, venezolana, titular de cédula de identidad No. V-
4.555.631, procediendo en su condición de Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela.

INTEGRACION DEL TRIBUNAL: Los magistrados elegidos y juramentados por la Asamblea Nacional de la
República Bolivariana de Venezuela (AN), según Acta Ordinaria No. 34-2017 y Acta Especial No. 5-2017, en
sesiones celebradas el 21 de julio de 2017 por la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela,
acordaron el 20 de septiembre de 2017, integrar el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), y que su funcionamiento
se verificara a través de sus Salas conforme al artículo 262 de la Constitución; cumpliendo así con el deber de
garantizar la vigencia de la Constitución, conforme lo dispone el artículo 333 de la Constitución de la República
Bolivariana de Venezuela.

La Sala Constitucional del TSJ queda conformada por los Magistrados: Miguel Ángel Martin Tortabu
(designado por el pleno como presidente); Elenis del Valle Rodríguez Martínez (designada por el pleno
como vicepresidente); Cioly Janette Coromoto Zambrano Álvarez, Luis Manuel del Valle Marcano
Salazar, Zuleima del Valle González, Gabriel Ernesto Calleja Angulo y Gustavo José Sosa Izaguirre.
Asimismo, se designó como Secretario Accidental de la Sala al Abogado Reynaldo Paredes Mena.

En cuenta del asunto, la presidencia de la Sala determinó resolver la presente causa bajo la ponencia del
Magistrado Gustavo José Sosa Izaguirre.

Seguidamente, procede esta Sala Constitucional a pronunciarse en los términos que siguen:
I
DEL RECURSO DE INTERPRETACION

La Fiscal General de República Bolivariana de Venezuela, solicita la interpretación constitucional de la


institución jurídica de la extradición, argumentando que en virtud del vacío normativo que se ha producido,
respecto de las solicitudes de extradición activa, que están siendo tramitadas por parte de quienes usurpan las
funciones de los integrantes del Sistema de Justicia en la República Bolivariana de Venezuela.
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Que los procesos de extradición, a tenor de lo previsto en el artículo 382 del Código Orgánico Procesal Penal,
se rigen de acuerdo con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, los
tratados, convenios y acuerdos internacionales suscritos y ratificados por la República, y las normas del mismo
texto adjetivo penal.

Que, en los procesos de extradición, son actores fundamentales tanto el Ministerio Público, como titular del
ejercicio de la acción penal y el Tribunal Supremo de Justicia, quien es el encargado de decidir si procede o no
la extradición de un imputado.

Que en la actualidad, existe un importante número de ciudadanos venezolanos y extranjeros privados de


libertad por solicitudes de extradiciones de Venezuela en distintos países del mundo, en virtud de “sentencias”
dictadas por un grupo de abogados que usurpan las funciones de “magistrados” del Tribunal Supremo de
Justicia, luego de haber sido designados por la ilegal Asamblea Nacional Constituyente que funciona al margen
del ordenamiento jurídico venezolano, esto de acuerdo con la sentencia dictada por la Sala Constitucional del
legítimo Tribunal Supremo de Justicia de fecha 25 de octubre de 2017.

En la referida decisión, queda claro que son ineficaces todos los actos dictados por la írrita Asamblea Nacional
Constituyente, entre ellos, la designación de los referidos magistrados del Tribunal Supremo que funciona
dentro del territorio de la República y de quien igualmente usurpa funciones de Fiscal General de la Republica.

Que se debe considerar lo dispuesto en el artículo 383 del Código Orgánico Procesal Penal, que prevé:
“Cuando el Ministerio Público tuviera noticias de que un imputado o imputada al cual le ha sido acordada
medida cautelar de privación de libertad, se halla en país extranjero, solicitará al juez o jueza de control inicie
el procedimiento de extradición activa. A tales fines se dirigirá al Tribunal Supremo de Justicia, el cual dentro
del lapso de treinta días contados a partir del recibo de la documentación pertinente y previa opinión del
Ministerio Público, declarará si es procedente o no solicitar la extradición, y en el caso afirmativo, remitirá
copia de lo actuado al Ejecutivo Nacional. En caso de fuga del acusado sometido o la acusada sometida a
juicio oral y público, el trámite ante el Tribunal Supremo de Justicia le corresponderá al Juez o Jueza de
Juicio. Si el fugado o fugada fuere quien esté o está cumpliendo condena el trámite le corresponderá al Juez o
Jueza de Ejecución.”

Que mientras persista la usurpación de funciones de los miembros que conforman el Sistema de Justicia, nos
encontramos ante un importante vacío legal frente a las solicitudes de información que están llegando a
nuestros embajadores venezolanos en los distintos países del mundo, por parte de las autoridades receptoras
encargadas de la tramitación de las solicitudes de extradiciones activas.

Que en el caso de Colombia, el Ministerio Público ha establecido unos criterios de funcionamiento, en los que
claramente se desconocen a las referidas autoridades ilegitimas, no obstante, en casos en que se ha constatado la
comisión de graves delitos, se ha privilegiado al principio de derecho internacional aut dedere aut judicare que
hace referencia a la obligación alternativa de los Estados de extraditar o juzgar a los sospechosos de la comisión
de un delito, contemplado expresamente en el artículo 2 del Convenio de Extradición de Montevideo (1933) de
la forma siguiente: “Cuando el individuo fuese nacional del Estado requerido, por lo que respecta a su entrega
ésta podrá o no ser acordada según lo que determine la legislación o las circunstancias del caso a juicio del
Estado requerido. Si no entregare al individuo, el Estado requerido, queda obligado a juzgarlo por el hecho
que se le imputa, si en el concurren las condiciones establecidas por el inciso b) del artículo anterior, y a
comunicar al Estado requirente la sentencia que recaiga”.

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Que la situación actual, requiere del establecimiento de pautas especiales para enfrentar las solicitudes de
información de los Estados, por lo que se hace necesaria una interpretación constitucional del asunto que
permita generar actuaciones uniformes a los miembros de los Poderes Públicos legítimos frente a esta
coyuntura, y así poder resolver de manera jurídica y constitucional el procedimiento a seguir para tramitar las
solicitudes de extradición.

Por las razones expuestas, solicita, se haga una interpretación constitucional de las normas relativas al proceso
de extradición, bajo la coyuntura de usurpación de funciones en la que se encuentra Sistema de Justicia y la
Cancillería venezolana.

Que en fecha 14 de marzo de 2019 se recibió diligencia emanada de la Dirección General de Actuación
Procesal del Ministerio Público Venezolano, en donde señala que el presidente de la República (e) Diputado
Juan Guaidó, designó a un grupo de representantes diplomáticos en distintos países de América y Europa,
quienes han iniciado el ejercicio de sus funciones y como representantes legítimos del Estado Venezolano, les
corresponde recibir y tramitar las comunicaciones institucionales de acuerdo con la legislación y acuerdos
internacionales de cada país receptor, relacionados con ciudadanos venezolanos y extranjeros que han sido
detenidos en los respectivos países con fines de extradición, por solicitudes judiciales emanadas de quienes,
dentro del país, ejercen ilegalmente funciones tanto de Ministerio Público como Jurisdiccionales.

Que cualquier trámite que los representantes diplomáticos otorguen a esas solicitudes, implicaría el
reconocimiento de una autoridad usurpada, especialmente la del Tribunal Supremo que funciona al margen del
ordenamiento jurídico.

Que en virtud del acto de subordinación de los magistrados del TSJ a la Asamblea Nacional Constituyente, se
deriva una importante consecuencia jurídica, tal como es la ilegalidad en el desempeño de funciones de
especialmente los de la Sala Penal, cuyas acciones ocupan el presente recurso. Sin embargo, a la fecha, siguen
produciéndose una serie de “sentencias” mediante las cuales se logra privar de libertad a ciudadanos
venezolanos y extranjeros, fuera de las fronteras de nuestro país, lo que ha generado un caos jurídico que
alcanza el plano internacional. Por ello, el objeto de nuestro recurso consiste en establecer procedimientos
claros, que permitan a nuestros representantes diplomáticos, ofrecer seguridad jurídica y respuestas acorde con
nuestro ordenamiento legal.
II
DE LA COMPETENCIA

Esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, está en el deber dentro del ámbito de su competencia
asegurar y proteger la integridad de la norma constitucional, así como garantizar la supremacía y efectividad de
las normas y principios que la componen, siendo la máxima y última interprete de la Constitución, velando por
su uniforme interpretación y aplicación.

Asimismo, dentro de sus atribuciones deberá conocer de los recursos de interpretación constitucional en los
términos contemplados en la ley, conforme dispone los artículos 266 numerales 1 y 6, artículos 333, 334 y 335
de la Constitución de la República, en concordancia con lo dispuesto en el artículo 25.17 de la Ley Orgánica del
Tribunal Supremo de Justicia y, siendo que en este caso se eleva al Alto Tribunal la interpretación de la
institución de la Extradición, prevista en la Constitución y desarrollada en la ley, se declara competente para
conocer el presente Recurso de Interpretación constitucional, en virtud de la situación coyuntural del
Sistema de Justicia en la República Bolivariana de Venezuela y del alcance de las normas que regulan la
extradición, respecto de las solicitudes de extradición activa. Así se declara.
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III
DE LA ADMISIBILIDAD DEL RECURSO DE INTERPRETACIÓN

Para esta Sala, la parte recurrente tiene el interés jurídico actual y legítimo, acreditando su condición como
Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela; procediendo en vigencia efectiva de los derechos y
facultades inherentes al cargo, lo cual le atribuye plena legitimidad para interponer la pretensión de
interpretación, además que el presente recurso no se encuentra incurso en causal de inadmisibilidad alguna, de
conformidad con lo previsto en el artículo 133 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, se declara
admisible el Recurso de Interpretación. Así se decide.

IV
DE LA DECLARATORIA DEL ASUNTO COMO URGENTE

En cuanto al procedimiento a seguir para sustanciar la pretensión de interpretación constitucional conforme


dispone el Capítulo II, artículo 128 de la Ley Orgánica del Tribunal Supremo de Justicia, esta Sala como máxima
interprete y garante de la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, considera
pertinente entrar a emitir pronunciamiento sobre el fondo del asunto planteado, dada la importancia,
transcendencia y complejidad coyuntural del mismo, donde plantea el riesgo de la validez y eficacia de las
normas, derechos y garantías constitucionales, el alcance de las mismas, la representación y relaciones exteriores
e intereses legítimos de la República, además de tratarse de una petición declarativa, son razones que justifican
la no apertura de tramite procedimental, conforme a los artículos 257 y 335 de la Constitución Nacional, en
consecuencia, se declara el presente asunto de carácter urgente, el cual debe resolverse con la menor
dilación posible, procediendo de inmediato la Sala Constitucional a dar respuesta sobre la pretensión. Así
se decide.
V
CONSIDERACIONES PARA DECIDIR

El presente recurso tiene por objeto que esta Sala Constitucional, como máxima y última intérprete del texto
legal fundamental, a tenor de lo dispuesto en el artículo 335 de la Carta Magna “haga una interpretación
constitucional, de las normas relativas al proceso de extradición, bajo la coyuntura de usurpación de funciones
en las que se encuentra el sistema de justicia y la cancillería venezolana, de conformidad con el artículo 266,
numeral 6 de la Constitución Nacional …”; vista la situación excepcional y de inseguridad jurídica, “que se ha
producido respecto a la solicitud de extradición activa, que están siendo tramitadas por parte de quienes
usurpan las funciones de los integrantes del Sistema de Justicia en la República Bolivariana de Venezuela”.

El planteamiento de interpretación que formula la Fiscal General de la Republica, requiere el análisis de las
distintas opiniones calificadas sobre el método de interpretación constitucional, y en este orden, Víctor García
Toma, en su obra “Métodos de Interpretación Jurídica. Interpretación y Aplicación de la Ley Penal”, Anuario de
Derecho Penal 2005. México, apunta que toda interpretación implementada conforme a los criterios, teorías y
principios desarrollados por la doctrina se somete a lo establecido en la Constitución, es decir, deberá siempre
preferirse la interpretación que sea conforme a la Constitución, dado el principio de supremacía constitucional
establecido en el artículo 7 de la Carta Magna, que la consagra como la norma suprema y el fundamento del
ordenamiento jurídico, y todas las personas que ejercen el Poder Público están sujetas a la Constitución.

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De esta manera, por su alcance, fuente o por su método, la interpretación que en cada caso se haga, debe estar
sometida fundamentalmente a los principios y normas constitucionales, sin que ello constituya una limitante en
los métodos de interpretación que pueden ser utilizados atendiendo casa caso.

El profesor Alberto Ramón Real, en su obra “Estudios de Métodos de Interpretación Constitucional”, publicado
en la Revista de Derecho Público en Uruguay en el año 2016, señala que es posible establecer entre otros, cuatro
tipos de interpretación constitucional, a saber:

1. Interpretación de la Constitución: Es la que consiste en asignar un sentido a la Constitución a fin de ayudar


a su correcta aplicación en la realidad.

2. Interpretación desde la Constitución: Consiste en que, obtenida una respuesta hermenéutica desde la
Constitución, se desciende a la legislación infra constitucional a fin de que esta última guarde coherencia y
armonía con las normas del texto constitucional.

3. Interpretación abstracta y conceptual genérica: Es aquella que parte de comprender teóricamente el texto
constitucional, sin necesidad de ligarlo a una contingencia real en la vida política. Su utilización se lleva a cabo
con un mero fin especulativo de conocimiento.

4. Interpretación específica y concreta: Es aquella consistente en comprender su aplicabilidad en una situación


o contingencia real, emanada de la vida política. Su utilización se lleva a cabo con un fin práctico de aplicación
de las normas.

Para Francisco Zúñiga Urbina, en su trabajo "Tendencias contemporáneas en la interpretación constitucional",


publicado en el libro Interpretación, Integración y Razonamiento jurídico", Ed. Jurídica de Chile, 1992, la
interpretación requiere que el sujeto que la realice, al llevar a cabo su labor, tome en cuenta los importantes
aspectos que se desprenden de la naturaleza de las normas constitucionales y también del contexto económico,
político, social y cultural, en que estas se hallan insertas. Este aspecto, ya se había puesto de relieve por Alexis
de Tocqueville, en su inmortal obra “La democracia de América” en la que refiere en este aspecto al papel de los
jueces estadounidenses.

Otros criterios doctrinarios como el del profesor de la Universidad de Bruselas, Chaím Perelman, en su obra
“L´interprétation juridique”, Archivos de Filosofía del Derecho, París 1972, establece una clasificación entre la
interpretación estática que “es la que se esfuerza por reencontrar la voluntad del legislador que ha votado el texto
de la ley; y la interpretación dinámica que “es la que interpreta el texto en función del bien común o de la
equidad, tal y como el juez lo concibe en la controversia que se le somete”.

En la hermenéutica jurídica, como ciencia de la interpretación, no basta con conocer las reglas de derecho,
siendo la fundamental tarea de la interpretación jurídica encontrar soluciones a los conflictos entre las reglas,
jerarquizando los valores que estas deben proteger. Esta jerarquización delicada de los derechos constitucionales
continúa siendo una de las principales áreas en la interpretación y aplicación de normas, sosteniendo el profesor
Perelman, que la vida del derecho presenta constantemente conflictos y el rol del juez es fijar los límites de cada
una de ellas.

En síntesis, la interpretación jurídica consiste en descubrir la solución en los supuestos dados con arreglo al
derecho vigente. La interpretación es siempre necesaria porque no existen asuntos totalmente claros, y a quien
incumbe la tarea de decidir la interpretación del derecho es a los jueces y funcionarios, al resolver los casos que
se presentan a su consideración. Esta dialéctica entre el legislativo, los jueces, la doctrina y la opinión pública

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constituyen la vida del derecho, conciliando de este modo la estabilidad y el cambio. (tomado de la Revista de la
Universidad de Granada. revistaseug.ugr.es/index.php/acfs/article/view/5163).

Finalmente, solo se puede hablar de una verdadera interpretación constitucional si se cumple con los siguientes
aspectos: 1. Que haya una Constitución rígida. 2. Que la Constitución sea válida. 3. Que el intérprete goce de
libertad para manifestar sus opiniones. 4. Que exista un Poder Legislativo democráticamente electo y 5. Que los
jueces sean independientes.

En cuanto a la figura de la “extradición” definida por Guillermo Cabanellas de Torres en el Diccionario Jurídico
Elemental como la “entrega que un país hace a otro, cuando éste así lo reclama, del acusado de ciertos delitos,
para ser juzgado donde se suponen cometidos”.

La extradición es uno de los mecanismos de asistencia internacional, destinado a impedir la impunidad de


aquellas personas que pretendiendo evadir la acción de la justicia, buscan refugio fuera del país donde
cometieron el hecho punible. La misma tiene su fundamento en el compromiso asumido por los Estados
miembros de la Comunidad Internacional de entregarse mutuamente a aquellas personas procesadas o
sentenciadas que, habiendo delinquido en el territorio de un Estado traspasan sus fronteras, se convierten en
prófugos de la justicia.

Es un instrumento de cooperación judicial internacional, siendo menester destacar que la Corte Constitucional de
Colombia ha señalado que “La extradición es un mecanismo de colaboración entre los estados para combatir el
crimen y garantizar que no haya impunidad. Su aplicación se rige, en primer término, por lo que dispongan a
este respecto los tratados públicos, como lo señala la Constitución Política, y sólo en su defecto viene a ser
aplicada la ley interna”. (Corte Constitucional. Sentencia 460/08 del 14 de mayo de 2008. M.P Nilson Pinilla
Pinilla. Colombia).

Este mecanismo permite que la persona reclamada sea juzgada o cumpla la condena que le ha sido impuesta en
el país que la requiere. Con su aplicación se busca combatir la criminalidad y evitar la impunidad.

La extradición es una figura de carácter procedimental y no es de naturaleza sancionatoria. En su aplicación no


se hace juicio alguno sobre la culpabilidad o la inocencia del ciudadano requerido, ni se impone ninguna sanción
penal, siendo relevante que el desarrollo del procedimiento se realice en estricto acatamiento del derecho a un
proceso debido, garantizando los derechos fundamentales de la persona reclamada.

Atendiendo al órgano que la solicite y a quien va dirigido, en el caso del Estado que eleva la solicitud de
extradición se conoce como extradición activa; y cuando el Estado recibe la solicitud de extradición se denomina
extradición pasiva, circunstancia que implica que deben cuidarse los protocolos legales de los países
involucrados.

En Venezuela la institución de la extradición no está supeditada a la existencia de un tratado, pues la misma


procede tanto desde el punto de vista convencional como consuetudinario, bien porque esté consagrada
expresamente en un tratado suscrito sobre la materia o encuentre su base en los principios de solidaridad y
reciprocidad internacional que obligan a los Estados a cooperar entre sí en la lucha contra la impunidad del
delito.

Las fuentes jurídicas de la extradición en nuestro país están en las regulaciones contenidas en la Constitución
Política, en el Código Penal y en el Código Orgánico Procesal Penal, en los Tratados Bilaterales o Multilaterales,
los Principios de Solidaridad y Reciprocidad Internacionales y los principios y normas constitucionales y legales.

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A mayor abundamiento, el profesor Alberto Arteaga Sánchez, en su trabajo “La Extradición en Venezuela”,
señala que, al conceder la extradición, es decir la extradición pasiva, la autoridad competente deberá verificar si
la solicitud cumple con los extremos exigidos por la Constitución Nacional y por las normas previstas en el
Código Penal y el Código Orgánico Procesal Penal, en cumplimiento a los siguientes principios:

1) Principios normativos que establecen prohibiciones de concesión de extradición en el país:

a) De los nacionales, previsto en el artículo 69 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, el


cual prohíbe la extradición de venezolanos y venezolanas, en los términos siguientes: El artículo 69 de la
Constitución Nacional expresa: “La República Bolivariana de Venezuela reconoce y garantiza el derecho de
asilo y refugio. Se prohíbe la extradición de venezolanos y venezolanas”.

Afirma el profesor Arteaga, que antes de tener rango constitucional, este principio ya estaba previsto en el
artículo 6 del Código Penal, según el cual la extradición de un venezolano no podía concederse por ningún
motivo. Como también dispone que el nacional requerido en extradición “deberá ser enjuiciado en Venezuela, a
solicitud de parte agraviada o del Ministerio Público, si el delito que se le imputa mereciere pena por la ley
venezolana”.

En igual forma, se dirige u orienta la Convención de Derecho Internacional Privado o Código Bustamante, muy
especialmente en su artículo 35, según el cual: “los Estados contratantes no están obligados a entregar a sus
nacionales. La nación que se niegue a entregar a uno de sus nacionales, estará obligada a juzgarlo”.

En tal virtud, la aplicación del referido principio no pretende la impunidad del nacional del Estado requerido,
sino hacer efectivo el derecho que tiene todo Estado de imponer por sí mismo un castigo a sus nacionales. Por
eso la previsión contenida en el citado artículo 6 del Código Penal.

Este principio se extiende a los extranjeros naturalizados, pues la naturalización en Venezuela tiene por
inmediata consecuencia equiparar al extranjero con el nacional, en lo que a sus derechos y deberes frente al
Estado se refiere, tal y como lo prevé el artículo 40 de la Constitución de la República que confiere a los
venezolanos por naturalización los mismos derechos que tienen los venezolanos por nacimiento, salvo las
restricciones establecidas en ella y en las leyes vigentes, al expresar la norma: “… Gozan de los mismos
derechos de los venezolanos y venezolanas por nacimiento, los venezolanos y venezolanas por naturalización
que hubieren ingresado al país antes de cumplir los siete (7) años de edad y residido en él permanentemente
hasta alcanzar la mayoridad”. Siendo así, es justo que los venezolanos por naturalización, la ampara de igual
modo el principio de no entrega de los nacionales.

b) No se concederá la extradición de un extranjero por ningún hecho que no esté calificado como delito por la
ley venezolana (Artículo 6 del Código Penal). Está disposición tiene consonancia con el artículo 49.6 de la
Constitución de la República Bolivariana de Venezuela: “Ninguna persona podrá ser sancionada por actos u
omisiones que no fueren previstos como delitos, faltas o infracciones en leyes preexistentes”.

c) “No se acordará la extradición a un extranjero acusado de un delito que tenga asignada en la legislación del
país requirente la pena de muerte o una pena perpetua”. Artículo 6 del Código Penal. Esta negativa se
fundamenta en la garantía constitucional de la inviolabilidad de la vida, consagrada en el artículo 43
constitucional y también a la garantía prevista en el artículo 44, numeral 3 eiusdem que dispone: “La pena no
puede trascender de la persona condenada. No habrá condenas a penas perpetuas o infamantes. Las penas
privativas de la libertad no excederán los treinta años”.

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d) No se concede la extradición de un extranjero por delitos políticos ni por infracciones conexas con estos
delitos. Artículo 6 de nuestra Ley sustantiva (Código Penal).

e) No se concederá la extradición si la acción penal o la pena han prescrito conforme a la legislación interna del
Estado requirente o la del Estado requerido, de acuerdo con la ley sustantiva.

2. Principios constitucionales que rigen la concesión de la extradición en Venezuela:

a) De la prohibición de negación de la extradición de extranjeros o extranjera: El artículo 271 de la Constitución


de la República señala: “En ningún caso podrá ser negada la extradición de los extranjeros o extranjeras
responsables de los delitos de deslegitimación de capitales, drogas, delincuencia organizada internacional,
hechos contra el patrimonio público de otros Estados y contra los derechos humanos. No prescribirán las
acciones judiciales dirigidas a sancionar los delitos contra los derechos humanos, o contra el patrimonio
público o el tráfico de estupefacientes…”.
Analizados los contenidos y alcances de los principios y normas constitucionales y legales sustantivas referidas a
la extradición en Venezuela, esta Sala pasa a considerar las normas adjetivas o procedimentales, referidas a la
extradición previstas en el Código Orgánico Procesal Penal, y a este respecto se observa que en Venezuela está
regulada como un procedimiento especial establecido en los artículos del 382 al 390 del referido Código, tanto
como para la extradición activa como para la extradición pasiva.
En la solicitud realizada por el Ministerio Público, refiere: “…con el objeto de interponer Recurso de
Interpretación, en virtud del vacío normativo que se ha producido, respecto de las solicitudes de extradición
activa, que están siendo tramitadas por parte de quienes usurpan las funciones de los integrantes del Sistema de
Justica en la República Bolivariana de Venezuela”.
Sin embargo, indica la representación de la vindicta publica en su petición, que las bases legales procedimentales
contenidas en los artículos 382 y 383 del Código Orgánico Procesal Penal (C.O.P.P), se establece que los
procesos de extradición, se rigen de acuerdo con lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de
Venezuela, los tratados, convenios y acuerdos internacionales suscritos y ratificados por la República y las
normas del mismo texto adjetivo penal; asimismo se dispone, que cuando el Ministerio Público tuviese noticias
de que un imputado al cual le ha sido acordada medida cautelar de privación de libertad, se halla en país
extranjero, solicitará al Juez de Control inicie el procedimiento de la extradición activa. A tales fines se dirigirá
al Tribunal Supremo de Justicia, el cual, dentro del lapso de treinta días contados a partir del recibo de la
documentación pertinente y previa opinión del Ministerio Público, declarará si es procedente o no solicitar la
extradición, y en caso afirmativo, remitirá copia de lo actuado al Ejecutivo Nacional. En caso de fuga del
acusado sometido a juicio oral y público, el trámite ante el Tribunal Supremo de Justicia le corresponderá al Juez
de Juicio. Si el fugado fuere quien esté cumpliendo condena el trámite le corresponderá al Juez de Ejecución.
Sostiene también la vindicta pública, que en cada uno de estos procesos participan tanto el Ministerio Público,
como titular del ejercicio de la acción penal y el Tribunal Supremo de Justicia, como órgano encargado de
decidir si procede o no la extradición de un imputado.

Esta Sala Constitucional, observa de los artículos ya referidos, así como del resto de las disposiciones legales
procesales que regulan la extradición en el Título VII del Código Orgánico Procesal Penal, que la única
interpretación que cabe con relación al contenido, alcance y aplicación de estas normas es la interpretación
literal, siguiendo las reglas de la hermenéutica jurídica; ya que como normas adjetivas definen claramente
procedimientos, formalidades, requisitos, lapsos y organismos e instituciones intervinientes, razones por las
cuales no estamos en presencia de un vacío normativo, toda vez que la normas que regulan la extradición en

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Venezuela, son concretas y literales a este respecto, siendo menester aclarar su aplicabilidad y alcance, de
acuerdo a la metodología extensiva y dinámica, tomando en consideración la situación de excepcionalidad y
coyuntura de la legitimidad de las personas que se encuentran en los más altos cargos del Sistema de Justicia y
de la Cancillería venezolana. Así se declara.

Seguidamente pasa esta Sala Constitucional, a considerar el fundamento de la solicitud de la parte recurrente,
cuando afirma que en la actualidad, existe un importante número de ciudadanos venezolanos y extranjeros
privados de libertad por solicitudes de extradiciones de Venezuela en distintos países del mundo, en virtud de
“sentencias” dictadas por un grupo de abogados que usurpan las funciones de “magistrados” del Tribunal
Supremo de Justicia, luego de haber sido designados por la ilegal Asamblea Nacional Constituyente que
funciona al margen del ordenamiento jurídico venezolano, esto de acuerdo con la sentencia dictada por esta
misma Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de fecha 25 de octubre de 2017, donde se declara:

“(…) SEGUNDO: Disuelta la Asamblea Nacional Constituyente de facto, que ha pretendido funcionar sin
la decisión expresa del pueblo de convocarla como lo exige el artículo 347 de la Constitución de la
República Bolivariana de Venezuela, y se hace un llamado a todas las autoridades nacionales, civiles y
militares, y al pueblo venezolano, a acatar esta decisión con carácter vinculante…”.

“ (…) TERCERO: Se declara la inmediata activación de la resistencia pacífica del pueblo


venezolano, habida cuenta que todo ciudadano investido o no de autoridad tiene el deber de colaborar en
el restablecimiento de la efectiva vigencia de la Constitución, tal como lo ordena el artículo 333
constitucional; por lo tanto, los ciudadanos civiles y militares tienen el legítimo deber de desconocer,
resistir y desobedecer toda actuación de la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente, conforme a lo
previsto en el artículo 350 constitucional (…)”.

En consecuencia, el Ministerio Público advierte la ineficacia de los actos emanados de la inconstitucional


Asamblea Nacional Constituyente, entre ellos la designación de los ilegítimos magistrados del Tribunal Supremo
de Justicia y de Tarek William Saab, como ilegitimo Fiscal General de la República, quienes desde el territorio
de la República ejercen al margen de la Constitución y la Ley las funciones como operadores y administradores
de justicia, por ende, opina la fiscalía que las personas que ocupan los cargos de magistrados lo realizan de
manera ilegítima; agrega la parte recurrente, que en fecha 15 de agosto de 2017, los sedicentes magistrados
cesaron en sus funciones cuando sometieron sus cargos a la consideración de la Asamblea Nacional
Constituyente (ANC) presentando la renuncia de sus cargos de magistrados y subordinándose a la espuria
Asamblea Nacional Constituyente.

Esgrime la representación fiscal, como fundamento complementario que “De tal acto de subordinación, se
deriva una importante consecuencia jurídica, tal como es la ilegalidad en el desempeño de funciones de los
Magistrados del TSJ, especialmente los de la Sala Penal, cuyas acciones ocupan el presente recurso. Sin
embargo, a la fecha, siguen produciéndose una serie de “sentencias” mediante las cuales se logra privar de
libertad a ciudadanos venezolanos y extranjeros fuera de las fronteras de nuestro país, lo que ha generado un
caos jurídico que alcanza el plano internacional…”.

Los argumentos sostenidos por la Fiscal General de la Republica sobre la ilegitimidad de las personas que
ocupan los cargos tanto de Fiscal General y los cargos de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, son
compartidos plenamente por esta Sala Constitucional, los cuales se encuentran en armonía con lo decidido por
esta Sala Constitucional en la sentencia del 25 de octubre de 2017, donde se declara:

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“… PRIMERO: Procedente la nulidad formulada por los ciudadanos DIEGO ENRIQUE ARRIA
SALICETTI, MARIA CORINA MACHADO PARISCA, ANTONIO JOSE LEDEZMA DIAZ y
CECILIA SOSA GOMEZ, en consecuencia son Nulos los Decretos del Ejecutivo Nacional N° 2.830 y
2.831 del 1 de mayo de 2017, mediante los cuales se convoca a un proceso nacional constituyente y crea
una comisión presidencial dirigida a elaborar una propuesta de las bases comiciales; así como también
son Nulas las Resoluciones del Consejo Nacional Electoral Nº 170607-118 y Nº 170607-119 del 7 de
junio de 2017, que procedió a sentar las bases comiciales y organiza el proceso que termina en la
elección de los constituyentitas, y en consecuencia la ineficacia de la Asamblea Nacional Constituyente
y de todos los actos dictados por ella, por haber ocurrido un fraude constitucional, conforme a las
motivaciones precedentes…”.

A mayor abundamiento, en sentencia de ejecución emitida el 25 de abril de 2019, en el juicio donde se decide la
nulidad de la Asamblea Nacional Constituyente, esta Sala Constitucional declara el Desacato del mandato
constitucional, y expresamente se establece la ilegitimidad de quienes han pretendido ejercer válidamente los
cargos de magistrados del Alto Tribunal y de Fiscal General de la Republica, al declararse:

“… Primero: EL DESACATO del mandato constitucional dictado en la sentencia que declara la


ineficacia de la Asamblea Nacional Constituyente y de todos los actos dictados por ella, por haber
ocurrido un fraude constitucional, el cual incurren las personas que integran la fraudulenta Asamblea
Nacional Constituyente, y los que en forma ilegítima detentan los cargos de magistrados del Tribunal
Supremo de Justicia que se encuentran en Caracas; el cargo ilegitimo de Fiscal General de la República,
que usurpa el abogado Tarek William Saab; el de Contralor General de la República, que usurpa el
abogado Elvis Amoroso; y el Defensor del Pueblo, que usurpa el abogado Alfredo José Ruiz Angulo,
quienes actúan en evidente complicidad con los integrantes de la ANC, siendo responsables civil y
penalmente conforme lo prevén los artículos 138 y 139 del texto constitucional, y demás leyes de la
República.

Segundo: INEXISTENTE las pretendidas autorizaciones de enjuiciamiento de los diputados German


Darío Ferrer, Freddy Guevara Cortez, Julio Andrés Borges Junyent y Juan Requesens, así como la
declaratoria de “continuación del juicio para que se verifique la posibilidad del allanamiento de la
inmunidad parlamentaria” del diputado Juan Gerardo Guaidó Márquez, presidente de la Asamblea
Nacional, y quien por disposición constitucional ejerce actualmente las funciones de presidente (e) de la
República Bolivariana de Venezuela.

Tercero: LA ILEGITIMIDAD de los integrantes de la Asamblea Nacional Constituyente; de las


personas que detentan inconstitucionalmente los cargos de magistrados del Tribunal Supremo de
Justicia que se encuentran en Caracas; así como la ilegitimidad de quienes detentan
inconstitucionalmente los cargos de Fiscal General de la República, abogado Tarek William Saab;
Contralor General de la República, abogado Elvis Amoroso; y el Defensor del Pueblo, abogado Alfredo
José Ruiz Angulo, quienes carecen de las potestades jurídicas necesarias para el ejercicio de tales
cargos, y en consecuencia son nulas y sin efecto jurídico todas sus actuaciones.

Cuarto: Se acuerda oficiar a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, a fin de que tome en
consideración en los informes de países que emite ese organismo garante de los derechos humanos en la
región, y se determinen las consecuencias de las personas que activamente vienen cometiendo graves
violaciones de derechos humanos, y que igualmente afectan la Institucionalidad democrática y el Estado
de derecho en Venezuela…”.

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Es criterio de esta Sala Constitucional, que si bien es cierto que las normas aplicables al procedimiento de la
extradición son concretas y específicas, también no es menos cierto, como se evidencia del fundamento y
análisis del recurso interpuesto por la ciudadana Fiscal, que dada la complejidad de la situación jurídica y
política de Venezuela, por la existencia, presencia y actuación de un régimen de facto, que secuestró los Poderes
Públicos a través de una fraudulenta, espuria e inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente que subordina
a las personas que en forma ilegítima asumen integrar el Sistema Judicial, a su elección, designación y
dependencia inconstitucional, cabe realizar una interpretación extensiva con base al alcance de la institución de
la extradición.

Además, por servirle estas personas ilegitimas, por acción u omisión, de sostén, fundamento y sobrevivencia a
un régimen dictatorial y autocrático que con su actuación no solamente ha destruido el Estado de Derecho, sino
también a los principios republicanos, convirtiendo al Estado venezolano en un Estado fallido e intervenida su
soberanía por participación de agentes e intereses foráneos, cuyas actuaciones implican que está comprometida
su responsabilidad civil, penal y administrativa, de conformidad con el artículo 25 de la Constitución de la
República, que dispone: “Todo acto dictado en ejercicio del Poder Público que viole o menoscabe los derechos
garantizados por esta Constitución y la ley es nulo; y los funcionarios públicos y funcionarias públicas que lo
ordenen o ejecuten incurren en responsabilidad penal, civil y administrativa, según los casos, sin que les sirvan
de excusa órdenes superiores”.

La responsabilidad individual también se deduce de la prohibición expresa establecida en la indicada sentencia


de esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, bajo la ponencia del Magistrado
Miguel Ángel Martín Tortabu, expediente Nro. 0001/2017, de fecha 25 de octubre de 2017, que declara la
nulidad de la Asamblea Nacional Constituyente; criterios y fundamentos estos sostenidos, ratificados y
reproducidos también en la sentencia que bajo la ponencia del Magistrado Luis Manuel Del Valle Marcano
Salazar, expediente Nro. 2017-002, de fecha 15 de diciembre de 2017, en la cual esta Sala Constitucional
declara el Estado Fallido que dirige el señor Nicolas Maduro Moros.

El proceder ilegitimo de las personas que asumen los cargos de magistrados y fiscal general, también se deducen
de la sentencia dictada bajo la ponencia del Magistrado Gabriel Ernesto Callejas Ángulo, expediente Nro. 2017-
004, de fecha 20 de marzo de 2018, donde esta Sala interpreta el derecho a la resistencia civil y; en la sentencia
dictada por la Sala Electoral de este Alto Tribunal, con ponencia del Magistrado Ildefonzo Ifill Pino, expediente
Nro. 2018-003, de fecha 14 de mayo de 2018, donde se dictamina la ilegitimidad de las personas que ocupan
ilegalmente los cargos de magistrados, elementos suficientes para ratificar que las actuaciones de quienes
han pretendido asumir ilegalmente los cargos de magistrados y de Fiscal General de la República, carecen
de validez y por ende no surten efectos legales. Así se declara.

La misma circunstancia se produce con las actuaciones del Canciller de la Republica, cuya designación es
ilegitima por haber sido designado por una persona que no detenta la condición de presidente de la Republica,
toda vez que el señor Nicolas Maduro Moros, no tiene la legitimidad para desempeñar el cargo de presidente de
Venezuela, al haber sido destituido del cargo por un juicio penal de corrupción y legitimación de capitales,
donde fue declarado culpable de tales delitos, sentencia emitida por la Sala Plena de este Supremo Tribunal, con
motivo del enjuiciamiento instado por la Fiscal General de la Republica, proceso que fue autorizado por la
Asamblea Nacional según las previsiones de la Constitución y la ley.

La ilegitimidad de Nicolas Maduro Moros, se ratifica por haber participado en una elecciones declaradas nulas
por sentencia de la Sala Electoral “supra” referida, ilegitimidad que se agrava al vencer el periodo constitucional,
y asumir el presidente de la Asamblea Nacional Diputado Juan Gerardo Guaidó Márquez, como presidente

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encargado al tenor del artículo 233 de la Constitución, así como también se le aplica al señor Jorge Alberto
Arreaza Monserrat, quien fue designado de manera ilegitima en el cargo de Canciller de la Republica.

Para esta Sala Constitucional, le asiste la razón al Ministerio Público, en cuanto a que nos encontramos, ante un
escenario excepcional e inédito en Venezuela, que requiere de una aclaratoria e interpretación, consistente en
comprender la aplicación de decisiones y resoluciones de contenido normativo, en una situación de contingencia
real, emanada de la vida histórica y política del país, y cuya utilización se lleve a cabo con un fin práctico de
aplicación de las mismas, atendiendo fundamental y primordialmente a su fuente de procedencia legítima, para
despejar cualquier duda o contradicción que pudiese sobrevenirle a las autoridades diplomáticas y consulares
venezolanas y a las autoridades de los Estados requeridos.

En este mismo orden, el Ministerio Público, argumenta que: “Mientras persista la usurpación de funciones de
los miembros que conforman el Sistema de Justicia, nos encontramos ante un importante vacío legal frente a las
solicitudes de información que están llegando a nuestros embajadores venezolanos en los distintos países del
mundo, por parte de las autoridades receptoras encargadas de la tramitación de las solicitudes de
extradiciones activas”.

Y continua la fiscalía recurrente, en diligencia complementaria, fundamentando lo siguiente: “… en días


recientes el Presidente encargado por mandato constitucional, Diputado Juan Guaidó, designó válidamente a
un grupo de representantes diplomáticos en distintos países de América y Europa, quienes han iniciado el
ejercicio de sus funciones, como representantes legítimos de Estado Venezolano, les corresponde recibir y
tramitar las comunicaciones institucionales, de acuerdo con la legislación y acuerdos internacionales de cada
país receptor relacionados con ciudadanos venezolanos y extranjeros que han sido detenidos, con fines de
extradición, por solicitudes judiciales emanadas por quienes dentro del país, ejercen ilegalmente funciones
tanto de Ministerio Público como Jurisdiccionales”.

Esta Sala Constitucional al respecto, ratifica su posición en el sentido de considerar, que no hay vacío legal en
las normas reguladoras de la institución jurídica de la extradición, sino una situación de expectativa e
inseguridad jurídica, ya que dichas tramitaciones realizadas por nuestros representantes diplomáticos
implicaría necesariamente el reconocimiento de autoridades de facto o ilegítimas; situación que se agrava, por el
uso del “Sistema de Justicia” con fines persecutorios, coactivos y de amedrentamiento por motivos políticos e
ideológicos, conclusión que se llega en razón de la necesaria respuesta jurisdiccional al alcance de las
normas reguladoras, y que forman parte de la metodología de la interpretación de las normas jurídicas,
en su solo sentido del alcance de las normas. Así se declara.

Al efecto la recurrente cita como ejemplo, los criterios de funcionamiento que el Ministerio Público ha
establecido en el caso de Colombia y hace referencia de la obligación alternativa de los Estados de extraditar o
juzgar a los sospechosos de la comisión de un delito, criterio contemplado expresamente en el artículo 2 del
Convenio de Extradición de Montevideo (1933).

Encontrándose Venezuela en una situación de crisis de institucionalidad derivada de un régimen que lo ha


convertido en un Estado Fallido, entre sus razones la ilegitimidad de origen y de ejercicio de las personas que
pretenden realizar actuaciones fuera de la Constitución y las leyes de la Republica, socavando las bases de una
institucionalidad democrática, desde el más Alto Tribunal del país, desde la Fiscalía General de la Republica y
de la Cancillería de la Republica.

Con fundamento a la necesaria interpretación de la institución de extradición contemplada en la Constitución y


desarrollas en las leyes, esta legitima Sala Constitucional a los fines de las tramitaciones de las solicitudes de
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extradición, determina el alcance de las normas reguladoras en el derecho positivo venezolano, debiendo tomarse
en cuenta lo siguiente:

Primero: Que todos los actos, decisiones, resoluciones, solicitudes emanadas o que emanen de los órganos de
facto que integran el Sistema de Justicia encabezados por las personas que en forma ilegítima ocupan el cargo de
magistrados del Tribunal Supremo de Justicia, la Fiscalía General, Cancillería y los representantes del régimen
de facto que dirige Nicolás Maduro Moros, en la ciudad de Caracas, Venezuela, son carentes y desprovistos de
validez y eficacia constitucional, desde que los integrantes de dichos órganos de facto, que conforman el Sistema
de Justicia, el día 15 de agosto de 2017, pusieron sus cargos a la orden, fueron ratificados y se subordinaron a la
espuria, ilegítima, fraudulenta e inconstitucional Asamblea Nacional Constituyente, todo de conformidad con el
artículo 25 de la Constitución de la República y de las citadas sentencias identificadas y especificadas
precedentemente.

Segundo: Deberán ser reconocidas como autoridades legítimas de Cancillería y de Relaciones Exteriores, los
funcionarios designados o ratificados por el Presidente Encargado de la República Bolivariana de Venezuela,
Diputado Juan Gerardo Guaidó Márquez y los jefes de misiones diplomáticas permanentes de la República,
designados o ratificadas por la soberana Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela, de
conformidad con el artículo 187.14 constitucional.

Tercero: Los funcionarios públicos en misión de relaciones exteriores, diplomáticas o consulares deberán
desconocer, cualquier actuación que pretende ser presentada como una decisión, instrucción, solicitud,
legislación o autoridad que provenga de los representantes del citado régimen de facto y de los organismos
integrados por personas que carecen de legitimidad de origen, de conformidad con el artículo 333 y 350 de la
Constitución de la República, con especial referencia a los procedimientos de extradición, en los cuales puedan
intervenir.

Cuarto: Todo funcionario público en misión de relaciones exteriores, diplomáticas o consulares, está en el deber
de acatar lo decidido en este fallo, y tienen que rechazar por ser inadmisible cualquier pretendida orden de los
actos emanados de los ilegítimos organismos y autoridades de facto, y muy especialmente los relativos a los
procedimientos de extradición, todo de conformidad con el artículo 25 de la Constitución Nacional; igualmente
deben colaborar con la reversión de cualquier solicitud y procedimiento de extradición que se esté tramitando de
forma inconstitucional y espuria, en salvaguarda de los principios y garantías constitucionales y del respeto a los
derechos humanos.

Quinto: Solo son competentes y se reconocen como autoridades legítimas, integrantes del sistema judicial
venezolano, para la tramitación de los procedimientos de extradición, conexos y a cualquier otro efecto
constitucional y legal, en ejercicio de sus competencias exclusivas y concurrentes a la Fiscal General de la
República Bolivariana de Venezuela, siendo su titular actual la ciudadana Luisa Ortega Díaz y al Tribunal
Supremo de Justicia de la República Bolivariana de Venezuela, integrado y representado por los magistrados
designados y juramentados constitucionalmente por la Asamblea Nacional, el día 21 de julio de 2017.

Cuarto: A los efectos de las autoridades extranjeras receptoras de la solicitud y procedimiento de extradición
activa y a falta de tratado internacional suscrito con el Estado receptor regirán las disposiciones normativas
vigentes del Estado receptor, debiendo tener en cuenta los criterios establecidos en esta decisión.

Quinto: Las autoridades diplomáticas y consulares venezolanas adicionalmente al cumplimiento de los deberes
inherentes al cargo, al cumplimiento de la Constitución de la República y de las leyes nacionales, deberán

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colaborar con el legítimo Ministerio Público, a los fines de informar los casos en proceso de extradición y la
situación en que se encuentren, al objeto de salvaguardar los derechos humanos de los involucrados.

Sexto: Siendo inconstitucional e ilegal el trámite de extradición por las personas que intervienen en forma
ilegítima, esta Sala Constitucional exhorta a la ciudadana Fiscal General de la República Bolivariana de
Venezuela, Dra. Luisa Marvelia Ortega Díaz, para que de conformidad con las atribuciones que le confiere el
artículo 285 de la Carta Magna, ordene investigación al señor Tarek William Saab, a todas las personas que
integran ilegítimamente los cargos del Tribunal Supremo de Justicia de facto, así como las actuaciones que
ejerce de manera ilegitima el señor Jorge Alberto Arreaza Monserrat en la Cancillería de la Republica, que
pudieran estar incursos en actuaciones que comprometen gravemente su responsabilidad civil, penal o
administrativa, y máxime cuando el régimen de facto representado por Nicolás Maduro Moros, se encuentra en
la actualidad investigado y procesado ante la Corte Penal Internacional de La Haya por delitos de lesa
humanidad y otros crímenes, así como las graves y sistemáticas violaciones de derechos humanos, destacando
esta Sala Constitucional que ante el secuestro de los organismos que integran al sistema de justicia, se
encuentran comprometidos su funcionamiento, institucionalidad, autonomía e independencia. Y así se declara.

VI
DECISIÓN

En fuerza de las razones antes expuesta, esta Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, impartiendo
justicia en nombre de la República Bolivariana de Venezuela y por autoridad de la Ley, declara:

Primero: Se declara COMPETENTE para conocer del recurso de interpretación constitucional incoado por la
Dra. Luisa Marvelia Ortega Díaz, en su condición de Fiscal General de la República.

Segundo: Se ADMITE la demanda de interpretación constitucional.

Tercero: La causa URGENTE y de MERO DERECHO.

Cuarto: RESUELTA la interpretación constitucional de las normas constitucionales y legales, relativas al


proceso de extradición bajo la coyuntura de ilegitimidad y funcionamiento de facto en la que se encuentra el
sistema de justicia y la Cancillería venezolana, de conformidad con el criterio y consideraciones expuestas en la
presente sentencia.

Quinto: Se EXHORTA a la ciudadana Fiscal General de la República Bolivariana de Venezuela, Dra. Luisa
Marvelia Ortega Díaz, para que de conformidad con las atribuciones que le confiere el artículo 285 de la Carta
Magna, ordene investigación al señor Tarek William Saab, a todas las personas que integran ilegítimamente los
cargos del Tribunal Supremo de Justicia de facto, así como las actuaciones que ejerce de manera ilegitima el
señor Jorge Alberto Arreaza Monserrat en la Cancillería de la Republica

Sexto: Se ORDENA publicar este fallo en la página principal del sitio web de este Tribunal y se mencione la
existencia del fallo y se remita a su texto íntegro. Publíquese y regístrese. Archívese el expediente.

Publíquese y regístrese. Remítase copia de la presente decisión al Presidente (E) de la República Bolivariana
de Venezuela, diputado Juan Gerardo Guaidó Márquez, a la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de
Venezuela; a la Fiscalía General de la República Bolivariana representada por la Dra. Luisa Ortega Díaz, a las
Jefaturas Diplomáticas y Consulares permanentes acreditadas, a la Secretaría General de la Organización de

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Estados Americanos (OEA), a la Secretaría General de la Organización de las Naciones Unidas, anexando copia
electrónica de la presente decisión, todo ello a los fines legales pertinentes.

Dada, firmada y sellada, por la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, en Washington, D.C. a los
Veinticuatro (24) días del mes de mayo de dos mil diecinueve (2019). Año 209 de la Independencia y 160 de la
Federación.

El presidente de la Sala,

Miguel Angel Martin Tortabu

La vicepresidente de la Sala,

Elenis del Valle Rodríguez Martínez

LOS MAGISTRADOS

Cioly Janette Coromoto Zambrano Álvarez

Luis Manuel del Valle Marcano Salazar

Zuleima del Valle González

Gabriel Ernesto Calleja Angulo

Gustavo José Sosa Izaguirre


Ponente
El Secretario Accidental,

Reynaldo Paredes Mena

El veinticuatro (24) días del mes de mayo de dos mil diecinueve (2019), siendo las 3:00 p.m. se publicó y registró la
anterior decisión, dejándose constancia de que la misma fue aprobada por los magistrados asistentes a la sesión
respectiva, no siendo suscrita por los magistrados Cioly Janette Coromoto Zambrano Álvarez, Zuleima del Valle
González y Gabriel Ernesto Calleja Angulo, quienes no asistieron a la sesión de aprobación.

El Secretario Accidental,

Expediente No. SC-2019-0001 Reynaldo Paredes Mena


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