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TEMA 1. INTRODUCCIÓN.

LA OBLIGACIÓN DEL CONTRATO

Ius civile se convierte en Derecho común y general.

Los derechos reales son aquellos que se refieren a los bienes y las cosas. El medio de transmisión de los mismos
son los contratos y las sucesiones.

Se extiende el Derecho de la persona y el Derecho de familia y, por supuesto, la regulación del mercado. Las
primeras normas que regulan el comercio del Mediterráneo es el Libro de Normas de comercio de pescadores.

Derecho de obligaciones forma el núcleo esencial del Derecho privado, que regula las relaciones de los
ciudadanos entre sí en planos de igualdad y que está referido a contenidos patrimoniales, es decir, que pueden
ser traducidos a valor económico y que pueden ser transmisibles. Afecta a las relaciones jurídicas que se dan
entre las personas en un ámbito subjetivo que llega incluso a la creación de los derechos de crédito o derechos
obligacionales.

 Prestación: facultad o conjunto de facultades que el derecho confiere.


 Deudor o parte pasiva: persona obligada a satisfacer o cumplir la prestación pactada.

Los derechos reales: confieren un determinado poder sobre un bien material o inmaterial (propiedad,
usufructo, hipoteca…). Son absolutos porque un derecho real se puede oponer frente a todos (erga omnes).

Los derechos de crédito son relativos pues solo se pueden oponer ante la persona concreta. Existen derechos
de crédito en virtud de los cuales se les puede exigir al deudor que se prive de realizar una conducta a la que
tiene derecho (prestación de no hacer). Son un conjunto de relaciones jurídicas que un sujeto activo llamado
acreedor puede exigir de otro sujeto pasivo llamado deudor que realice una determinada conducta llamada
prestación que puede consistir en dar, hacer o no hacer alguna cosa, es decir, en la entrega de un bien o la
realización de una prestación.

De los contratos entre particulares se encarga el Derecho civil. De los que se producen entre
empresarios y consumidores el Derecho de consumo; entre empresario y trabajador, el Derecho laboral; y
entre empresarios entre sí, el Derecho mercantil. La contratación civil viene regulada por la denominada
economía colaborativa.

Esto lleva a la tendencia de la unificación del régimen jurídico de los contratos, es decir, una unificación
de las normas europeas. Hay que aclarar que no todas las obligaciones nacen de la voluntad de las partes de
un contrato, sino que a veces surgen obligaciones de esta índole como consecuencia de distintos actos de las
personas, por ejemplo, por el hecho de cumplir la mayoría de edad, por el hecho de adquirir la propiedad de
un bien, por el hecho de cometer un acto lícito o ilícito. Las obligaciones pueden deducirse de conductas
voluntarias o las anteriormente citadas.

FENÓMENOS IMPORTANTES

- El mercado de bienes ya no está regulado por los impuestos.


- Hemos pasado de la propiedad al disfrute. Prima ahora el arrendamiento.

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OBLIGACIONES CONTRACTUALES

Gran importancia en el ámbito de la vida civil. Art.149.1 CE

Importancia en el ámbito económico al limitar el tráfico jurídico de los mercados. Intercambios contractuales
que regulan intercambios de bienes y servicios (Economía de mercado).

El Derecho debe garantizar que el contrato respete el interés de las partes y respeto de las normas y principios
que rigen la comunidad. Hay materias que no son o no pueden ser objetos de contrato, por ejemplo, la vida,
la libertad.

En Derecho patrimonial nos referimos al patrimonio y hay que tener en cuenta dos elementos.
Tradicionalmente los bienes patrimoniales importantes han sido los bienes inmuebles, es decir, la tierra y lo
que se construye sobre ella. Pero el mercado ha evolucionado y existen bienes muebles que pueden tener
mayor valor que los bienes inmuebles (ej.: cuadro de Picasso, bolsa de valores). Y, en segundo lugar, es otro
factor que vivimos día a día, por lo tanto, el derecho por antonomasia es el derecho de propiedad y el derecho
que nos permitía transmitirla era la compraventa. Sin embargo, hemos pasado a parecernos al Derecho
europeo y americano, y nos preocupamos por garantizarnos la posesión y el disfrute del bien, de ahí que
optamos por el arrendamiento, adquiriendo en la actualidad más importancia que el derecho de propiedad y
la compraventa.

Un fenómeno importante es la tendencia que surgió en el mercado por parte de empresarios y proveedores
en favor de los particulares: el Derecho de consumo, que regula las relaciones entre empresarios y
consumidores. Sin embargo, el legislador encuentra un problema, la economía colaborativa. El Derecho
Mercantil tiende a considerar que las partes son iguales. Sin embargo, en el Derecho de consumo, el
consumidor tiene una consideración más débil con respecto a la otra parte, por lo que se introducen principios
que tienden a protegerlo.

Orientado hacia el bien común, todo el Derecho de la contratación civil estará regulado en base al principio
que garantizará la transparencia y el equilibrio entre las partes, pero también hacia la autonomía de la
voluntad de las partes.

Habrá determinados bienes y servicios de gran relevancia social en cuyos contratos primará el interés general
sobre los intereses de los particulares.

El legislador utiliza distintas normas a la hora de regular el derecho de los contratos.

1) Creación de ramas autónomas del Derecho para regular relaciones jurídicas particulares (Derecho
Laboral).
2) Normas basadas en principios que protegen a una de las partes (Derecho Consumidor).
3) Consagración de los principios generales del derecho aplicables a todos los contratos por igual (arts.
1255,1258 1902 CC) que suelen contener limitaciones a la autonomía de la voluntad y consagran
figuras jurídicas destinadas a garantizar el equilibrio y la transparencia en los contratos porque el
149.1.8 CE establece como competencia exclusiva del Estado la regulación de las bases de las
relaciones contractuales y deben estar inspiradas en los propios principios constitucionales como el
de igualdad, transparencia, seguridad jurídica, interdicción de la arbitrariedad.

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El Derecho de los contratos forma el núcleo esencial del Derecho Privado porque en su seno se encuentran
todas las instituciones de carácter fundamental del mismo. Y en sus normas hay que conciliar intereses de
carácter económico y personal con el bien común y el interés general desde una perspectiva ética y social. Hay
autores que entienden que las reglas de las obligaciones constituyen el núcleo esencial del Derecho y que,
además, al estar recogidas en el Código Civil tienen una ventaja, pues este código es una obra muy sencilla de
entender por todos los ciudadanos aun sin tener estos grandes conocimientos jurídicos. Los principios del
Código Civil se van a infiltrar en las normas de Derecho Privado.

LAS NORMAS CARACTERÍSTICAS DE ESTE DERECHO DE OBLIGACIONES:

1) Prima el principio de autonomía de la voluntad.


2) Racionalidad de sus principios: la teoría de la voluntad es la que dice que la voluntad vincula al sujeto,
mientras que la teoría racionalista establece que quién vincula al sujeto es el conocimiento racional.
Si no existe éste, la voluntad está viciada. La voluntad contractual se tiene que construir sobre la base
de un conocimiento racional de las circunstancias y efectos del contrato. En la fase precontractual, el
deber de información es esencial. Los principios de autonomía y uniformidad de la voluntad de los
sujetos, por eso sus normas están dirigidas y fundamentadas en la necesidad de fijar el alcance de los
contratos y sus efectos y de ahí que la lógica y la racionalidad presidan todos los elementos del
derecho contractual, basada en la lógica del orden natural. El Derecho Contractual ha sido uno de los
que ha mantenido con mayor estabilidad los principios esenciales del mismo a lo largo de la evolución
histórica del derecho.
3) Racionalismo y voluntarismo: suponen que la razón y la voluntad son los elementos básicos del acto.
La voluntad a la hora de constitución, modificación o extinción de una relación basada en un proceso
racional y consciente de los efectos.
4) Influencia de la moral y la ética: presente la influencia de ciertos principios basados en la influencia
que en nuestro derecho privado de determinados valores morales procedentes del Derecho canónico.
Se da la influencia de determinados valores cristianos de la época medieval, de ahí que, por ejemplo,
nuestro derecho de los contratos tenga principios como el favor del más débil (el consumidor), de
equilibrio de las prestaciones, y la influencia del principio de buena fe que impide el enriquecimiento
injusto y la reparación del daño causado por el incumplimiento de un contrato e incluye la doctrina
del oficio del contrato en nuestra doctrina actual. O bien, la estabilidad y certeza de los contratos a
través de la seguridad jurídica.

 Buena fe: estándar jurídico, son conceptos que resumen grandes principios y valores sociales y que
tienen una ventaja, ya que, al no estar definidos por el legislador, su interpretación evoluciona
conforme lo hace la sociedad.
Concepto polisémico que se identifica con la idea de honradez subjetiva y objetiva y se incluye a través
de una serie de ideas:

BUENA FE OBJETIVA: buena fe objetivamente considerada no es una norma jurídica positiva, no hay
una ley de la buena fe. Está referida a una conducta, a una forma de comportarse de las personas en
las diversas situaciones jurídicas de carácter contractual que revelan una posición ética y moral del
sujeto, 1094 CC estándar jurídico que viene a consagrar un modelo objetivo de conducta social típica
de la conciencia social exige que sea observada por las personas en sus comportamientos.
Es un estándar jurídico que consagra un imperativo legal de conducta exigible a las partes del contrato
y, por tanto, se tiene en cuenta a la buena fe como un presupuesto de validez de un contrato, como
una causa de limitación de los derechos de las partes, como una fuente de deberes contractuales

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(1258 CC) exigibles a cada parte del contrato, e incluso puede servir como fundamento o causa de
exoneración de responsabilidad o de una sanción de una conducta contraria a la ley (1101, 1104 y
1107 CC). La buena fe se aplica tanto en la fase precontractual (ocultar información), como en la fase
de percepción del contrato (redacción: no introducir deliberadamente cláusulas oscuras), de ejecución
del éste (comportamiento conforme a lo pactado en el contrato y de manera honesta) y, finalmente,
incluso se aplica en caso de incumplimiento/responsabilidad.
Conducta objetiva de honradez, de comportarse en los tratos de una manera transparente, honrada,
recta. Ambas partes deben de actuar de acuerdo a ella tanto en la elaboración del contrato como en
la interpretación del mismo, así como en su ejecución.

BUENA FE SUBJETIVA: creencia o íntima convicción que ha de tener una persona de que el título que
le da derecho a poseer y disfrutar de un bien no tiene ningún vicio que lo invalide. Se aplica al campo
de los derechos reales.

Derecho contractual tiende a la uniformidad en el Derecho constitucional, unificación de los contratos a nivel
europeo, regulación uniforme de los contratos.

LA OBLIGACIÓN

CONCEPTO

Con el término de 'obligación' se hace referencia a una categoría de derechos subjetivos, llamados derechos
de crédito o derechos de obligación que, como todos los derechos subjetivos, suponen una relación entre dos
personas. Por virtud de una obligación, una persona (acreedor) puede exigir a otra (deudor) el cumplimiento
de una determinada prestación consistente en dar, hacer o no hacer alguna cosa. La obligación puede pues
contemplarse desde dos puntos de vista: desde el primero, del lado activo o del acreedor, la obligación
(derecho de crédito) confiere a este la facultad o poder de exigir algo del deudor; del lado pasivo o del deudor,
la obligación impone a éste el deber (deuda) de realizar una prestación. Esta obligación es importante cuando
es jurídicamente exigible.

IMPORTANTE: La doctrina actual considera que la patrimonialidad no debe ser un elemento o requisito
esencial del objeto de la prestación, es decir, que se admiten prestaciones no patrimoniales incluso en el seno
de obligaciones de contenido patrimonial.

ESTRUCTURA

Art. 1088. Toda obligación consiste en dar, hacer o no hacer (no impedir, tolerar) alguna cosa. Son las tres
clases de acciones objeto de obligación.

Art. 1089. Recoge el origen de las obligaciones. Las obligaciones nacen de la ley, de los contratos y casi
contratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en el que intervenga cualquier género de culpa o indulgencia.

También nacen de los contratos, negocio jurídico por el que dos o más partes se vinculan, en virtud de su
autonomía de la voluntad.

Las obligaciones nacen también de actos ilícitos que provocan un daño.

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Art.1090. Las obligaciones que aparecen en la ley se cumplen y se rigen por la ley de la que provengan y, en
todo caso, por lo dispuesto en el CC.

Art. 1091. Los contratos tienen fuerza de ley entre las partes.

La prelación de fuentes del art. 1 CC queda modificada: ley imperativa, negocios jurídicos(contratos) y la ley
dispositiva. Las personas, a través de los contratos, pueden modificar la ley dispositiva.

La cláusula del contrato, ese pacto, se hace ley entre las partes.

Art. 1092. Las obligaciones civiles que nazcan de los delitos se regirán por las disposiciones del Código Penal.
En concreto por el art. 110 y ss. del CP.

Todo delito va a ir acompañado del hecho ilícito de las obligaciones penales. Se reserva a la instrucción penal
que dirima tanto los asuntos penales como los civiles, aunque se puede reservar la parte civil a la jurisdicción
civil (desdoblamiento de la acción).

Art. 1093.
Las que se deriven de actos u omisiones en que intervenga culpa o negligencia no penadas por la ley, quedarán
sometidas a las disposiciones del capítulo II del título XVI de este libro.

Estructura de la obligación: la relación jurídica obligatoria

Cuando hablamos de obligación hablamos de un nexo que une en el seno de una relación jurídica a un sujeto
llamado acreedor con otro sujeto llamado deudor q viene obligado a realizar una prestación de dar hacer o no
hacer algo de manera que, si incumple de cualquier forma la prestación, el acreedor podrá satisfacer su interés
frustrado con los bienes del deudor. Esto significa que en la estructura de la obligación nos encontramos con
el débito y la responsabilidad.

Garantías de la obligación son mecanismos voluntarios para asegurar el cumplimiento de la prestación. Se


trata de una relación jurídica, es decir, el vínculo establece entre partes tiene relevancia para el derecho ya
que se derivan consecuencias económicas y jurídicas.

La relación tiene dos fases:

Debito: fase en la que se ha de cumplir la prestación pactada.

Responsabilidad: se inicia en caso de incumplimiento, es el deber jurídico de responder o resarcir los daños
jurídicos que cause el incumplimiento de una obligación. En el art. 1911 se establece el principio de
responsabilidad jurídica, se dice que el deudor responde del cumplimiento de sus obligaciones con todos sus
bienes presentes y futuros.

Vínculo

A ---------------------------- B

Poder Deber

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ORIGEN

Nuestro CC en su art. 1089 enumera las fuentes de las obligaciones diciendo que éstas "nacen de la ley, de los
contratos y cuasi contratos, y de los actos y omisiones ilícitos o en que intervenga cualquier género de culpa
o negligencia".

Los artículos siguientes están dedicados a desarrollar tan enumeración.


Por lo que respecta a las obligaciones derivadas de la ley, dice el art. 1090 que "no se presumen" y que "sólo
son exigibles las expresamente determinadas en este Código o en leyes especiales, y se regirán por los
preceptos de la ley que los hubiese establecido; y en lo que ésta no hubiere previsto, por las disposiciones del
presente libro". De ello se deduce que no es posible extender una obligación a casos no previstos, es necesario
que haya sido impuesta de forma expresa y taxativa por el legislador.

En cambio, cuando se trata de obligaciones nacidas de un contrato, es el propio contrato el que fija la ley del
mismo. En este sentido, dice el art. 1091: "las obligaciones nacidas de un contrato tienen fuerza de ley entre
las partes contratantes, y deben cumplirse a tenor de los mismos". Este precepto concibe el contrato como un
acto por el que los contratantes dictan para regular sus relaciones contractuales, una ley particular. No
obstante, se permite en ciertos casos que se modifique el contenido del contrato a instancia de una de las
partes y, en otros casos, se autoriza a una de las partes a no cumplir lo que se convino.

Los artículos 1092 y 1093 contienen normas de remisión.

Los contratos nacen como consecuencia de la autonomía de la libertad. El art. 1255 CC establece que "los
contratantes pueden establecer los pactos, cláusulas y condiciones que tengan por conveniente, siempre que
no sean contrarios a las leyes, a la moral ni al orden público".

 DOS RELACIONES JURÍDICAS. De hecho, se suelen producir muchas, cada derecho emparejado con su
obligación correspondiente. Se desdoblan obligaciones y derechos.

EJEMPLO: Si compro el pan, tengo el derecho a que me lo den y la obligación de pagarlo; el panadero
tiene el derecho a que le pague el pan y el deber de darme el pan.

SUJETOS

Son el elemento personal de una obligación. Por definición, en toda obligación han de concurrir
necesariamente dos sujetos: un sujeto activo(acreedor), titular del crédito, facultado para exigir el
cumplimiento, y un sujeto pasivo(deudor), obligado a realizar la prestación.

No obstante, en sentido estricto, más que de dos sujetos debe hablarse de dos partes, una acreedora y otra
deudora, pudiendo cada parte estar integrada por varios sujetos. Éstas están denominadas obligaciones con
pluralidad de sujetos o pluripersonales.

Los sujetos de la obligación, tanto el activo como el pasivo, han de estar determinados, ya que sólo entre
personas ciertas puede darse el vínculo obligacional. Pero en ocasiones, uno de los sujetos puede no estar
determinado individualmente, sino sólo en forma relativa, pudiendo su individualización depender en cada
momento de la relación en que el sujeto se encuentre con una cosa, o de hechos posteriores al nacimiento
del vínculo obligacional. Lo que en modo alguno podría admitirse sería la absoluta indeterminación del sujeto.

El sujeto puede ser titular de uno o varios derechos y u obligaciones.

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Acreedor y deudor pueden ocupar ambas posiciones el uno frente al otro. No se admite la validez de una
obligación sin que los sujetos sean determinados o determinables y ostenten la capacidad exigida en cada
momento.

Cuando actúan, los sujetos lo hacen de dos formas:

EN NOMBRE PROPIO: el sujeto tiene capacidad de obrar para asumir deudas ("En mi propio nombre y
derecho").

EN NOMBRE AJENO: los sujetos pueden actuar en nombre de otras personas físicas o de una persona jurídica
("En nombre y representación de..."). Ésta se da por acuerdo o por ministerio de la Ley.

Requisitos de los sujetos:


 El primer requisito de los sujetos es ostentar personalidad jurídica y capacidad de obrar.
Personalidad jurídica: aptitud para ser sujeto de derechos y deberes
Capacidad de obrar: aptitud para realizar actos jurídicamente relevantes y depende de la edad, el grado de
madurez y el tipo de acto jurídico que en cada caso se trate
 Determinabilidad: todos los sujetos deben estar determinados. Deben quedar identificados tanto el
acreedor como el deudor porque ha de saberse exactamente a quien se le puede exigir el
cumplimiento de la obligación, y el deudor deberá saber exactamente ante quién debe responder.
Hay q establecer los criterios por los que quedará determinado la identificación de los sujetos en los
casos donde no sea obligatorio identificarlos al principio. Acreedor y deudor pueden ocupar ambas
posiciones el uno frente al otro.
o Obligaciones prontev rew: obligaciones que surgen para las personas que en cada momento
sea propietario o poseedor de una cosa.

Poder (Sujeto A): parte activa, acreedor, crédito. Posee un derecho SUBJETIVO. Dentro del derecho subjetivo
se encuentran unas facultades, unas pretensiones (tener derecho a que otro dé, haga o no haga algo) y
acciones. Todo derecho tiene una acción y vincula a otra persona mediante una obligación.

Las acciones, con el tiempo, han recibido su propio nombre: de cumplimiento, de pago, de reclamación de
cantidad, indemnizatoria, reivindicatoria, declarativa, etc.

En juicio, la acción declarativa es anterior a la de condena.

*En el caso de un contrato de trabajo la pretensión es de condena y la pretensión en juicio se llama acción (de
cumplimiento del contrato, en este caso). Sin embargo, dentro del derecho subjetivo del trabajador no hay
facultades. La acción se convertirá, entonces, en un fallo o resolución judicial. Si no pagase, lleva a cabo el
trabajador una acción de cumplimiento de la sentencia.

Deber (Sujeto B): parte pasiva, deudor, deuda

Cuando se vinculan dos personas, una tiene una obligación y la otra, por consiguiente, tiene un derecho. Por
ello, las normas se pueden formular desde el punto de vista del derecho o del deber.

Quien tiene el poder, tiene el derecho a exigir que se cumpla; quien tiene la obligación, tiene el deber de
cumplir. En caso contrario, este último incurriría en responsabilidad.

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La responsabilidad: Deber de cumplimiento que conlleva una responsabilidad. Nacida la obligación, el deudor
tiene la obligación de cumplirla; pero, si no lo hace, genera una responsabilidad, no sólo la obligación, sino
que, en todo caso, responde con sus bienes presentes y futuros.

OBJETO (DEUDA): la prestación

Es el bien o servicio en el que consiste la prestación, que es la conducta de dar, hacer o no hacer que el deudor
debe realizar en favor del acreedor, de manera que la prestación es un deber de conducta del deudor y a la
vez es una facultad de exigir del acreedor. Existen autores que distinguen:
 Objeto inmediato de la prestación: es la prestación.
 Objeto mediato de la obligación: es el patrimonio del deudor.
Es necesario hacer un estudio de solvencia patrimonial antes de firmar el contrato.
Art 1088 CC:
En el supuesto de dar significa que la conducta del deudor consistirá en la realización de todos los actos
necesarios para que el acreedor entre en la posición legítima, pública y pacífica del bien pactado.
Existen normas del código civil que en los contratos civiles se consideran dispositivas, pero en los contratos de
consumo son imperativas, es decir, de obligatorio cumplimiento:
- Junto a la cosa principal habrá de entregarse todos los accesorios necesarios para su funcionamiento.
Art. 1097. Norma imperativa.
- El acreedor ha de recibir la cosa objeto del contrato y sus frutos q haya producido a partir del momento
en q surgiera la obligación de entrega. Art 1096. Esta norma si es dispositiva.
- El sujeto obligado a entregar la cosa objeto de contrato deberá conservarla con la diligencia necesaria
para evitar su pérdida o deterioro. Art. 1094. Es una norma imperativa, pero se puede pactar que,
hasta que llegue el momento de la entrega, puede conservar la cosa un tercero.

La prestación de hacer cosiste en una conducta q el deudor debe realizar para satisf un int legítimo del
acreedor. Nos encontramos en el mercado de servicios profesionales. Distinguimos:

- Obligación de medios, da lugar a un contrato de arrendamiento o prestación de servicios


profesionales: El deudor se compromete a poner de su parte toda su diligencia, conocimientos,
habilidades, competencia científica, ética profesional y medios técnicos precisos para tratar de lograr
un resultado. Para la comprobación si no se logra el resultado habrá que recurrir a la Lex Avtis donde
se valorarán conductas.
- Obligación de resultados, da lugar al contrato de obra: el deudor se compromete a lograr un resultado
concreto y determinado. Se deberá recurrir a normas técnicas para comprobar que el objeto cumple
con los requisitos técnicos. Aquí se valoran resultados.
La obligación de dar es compleja a la hora de valorar el resultado del cumplimiento no debemos asumir
criterios subjetivos sino parámetros objetivos de evaluación. Además, si en la obligación de hacer resultara
imprescindible que la cumpla el deudor en persona estamos ante una prestación infungible porque no puede
ser sustituida por otra, suelen ser obligaciones de hacer que se constituyen in tuito personae, se constituyen
por las cualidades personales específicas del deudor y que, por lo tanto, no puede ser sustituido el deudor por
otra persona. A veces, también es relevante la cualidad de la cosa objeto de contrato y tampoco es sustituible.

Las obligaciones de no hacer también se tratan de una conducta, pero, así como las obligaciones de hacer
implican una conducta activa, las de no hacer implican una pasiva, es decir, son obligaciones por las que el
deudor se compromete a abstenerse o a omitir una conducta a la que tendría derecho porque así se ha
pactado. También sería no oponerse a una conducta del acreedor, que implica omisión de conducta y
abstención de actos optativos.

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REQUISITOS DE LA PRESTACIÓN

Toda prestación ha de cumplir una serie de requisitos para que se considere válidamente constituida la
prestación, los preceptos básicos son los art 1271 a 1273.

- La prestación ha de ser posible: la prestación pactada, la conducta a realizar sea perfectamente


realizable y factible, es decir, que no haya razones que la imposibilitan. La imposibilidad puede ser
relativa (aquella causa q hace imposible la prestación y q solo afecta al deudor) o absoluta (afecta a
todas las personas, nadie puede realizar esa obligación). La imposibilidad de carácter subjetiva puede
ser relativa o absoluta. La imposibilidad originaria (aquella cuya causa existía al momento de constituir
la obligación) y sobrevenida (aquella cuya causa aparece posteriormente a la constitución de la
obligación). La imposibilidad absoluta de carácter originaria implica nulidad de la obligación, mientras
que la sobrevenida no supone nulidad de la obligación, sino que puede suceder que la obligación se
extinga o se transforme en una obligación de indemnizar, de manera que una obligación imposible
puede dar lugar a tres efectos distintos:
A) que la obligación se extinga, quedando el deudor liberado.
B) que la obligación no llegue a nacer o ser nula.
C) que la obligación se modifique, porque haya un cumplimiento subrogado (realice otra
persona la prestación) o que se transforme en una indemnización de daños y perjuicios tal y
como prevé el art. 1188.

El código civil no tiene un criterio único a la hora de tratar todos los tipos de imposibilidad porque distingue
en función de si la prestación es de dar, hacer o no hacer.

Imposibilidad funcional: la cosa existe, pero no cumple la función adecuadamente a la que ha sido destinada
bien.

Hay una imposibilidad de hecho: es aquella que hace que la prestación no pueda realizarse porque sea
materialmente imposible y la imposibilidad de derecho es se produce porque las normas jurídicas lo impiden.

Imposibilidad total afecta a toda la prestación o imposibilidad parcial que es solo una parte de la prestación la
que es imposible, pero si esa parte es esencial entonces se puede invocar como total.

Hay que distinguir la imposibilidad de la dificultad, esta última viene referida a que un cambio de las
circunstancias haga más gravoso, más difícil o más sacrificable el cumplimiento para el deudor. Si el grado de
dificultad es tan gravoso que el desequilibrio de las prestaciones es muy relevante entonces lo equiparamos a
la imposibilidad. Mientras que, en otro caso, se podrá aplicar una medida correctora que es la cláusula reus sc
stadibus que permite al juez reequilibrar las prestaciones. Existen cláusulas de estabilización que reequilibran
automáticamente las prestaciones

La imposibilidad puede desaparecer, es decir, puede ser algo circunstancial en cuyo caso no hace nacer de
nuevo la obligación ya que esta quedo sin efecto salvo que las partes en el contrato hayan previsto en una
cláusula estas circunstancias.

- Otro requisito es la licitud: el objeto de la obligación debe ser conforme al OJ y singularmente a las
normas imperativas. El concepto de licitud va más allá que el mero concepto de legalidad. Licitud no
es legalidad (conformidad con una ley positiva), es un concepto más profundo relacionado con la ética
y el orden social. La inobservancia de este deber de ilicitud del objeto conlleva la ilicitud de la
obligación, pero estaríamos ante normas imperativas no en el supuesto de normas impositivas.

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Además de la legalidad, hay que tener en cuenta el concepto de orden público y el concepto de la moral o
ética social. A tenor del art 1271 párrafo primero en conexión con el 1275 significa que no podrán ser objeto
de obligación prestaciones, servicios que sean contrarios a las leyes, a la moral, al orden público o a las buenas
costumbres. No hay una norma específica que defina que es el orden público, moral o costumbre, sino que
hay que analizar en cada caso para resolver la duda. Estos conceptos son conceptos que evolucionan. Si en la
prestación figuran cosas bienes o servicios que hayan sido declaradas fuera del comercio nos encontramos
ante una ilicitud de objeto y por tanto una obligación no válida. La moral y el orden público adquieren fuerza
de norma jurídica porque actúan como límites de la licitud de la prestación ya sean bienes o servicios, pero se
deben aplicar tales conceptos atendiendo a la realidad social del momento y al contexto de las situaciones.
Toda prestación que vaya en contra del interés social será considerada ilícita.

- Requisito de la determinabilidad: el objeto de la obligación debe ser determinado o determinable


expresando los criterios necesarios para su determinación en un momento posterior, la
indeterminación absoluta no es admitida por el derecho. La determinabilidad o la prestación
determinable es aquella prestación que puede ser concretada o identificada en un momento posterior
pero siempre sin necesidad de un nuevo pacto. Existen algunos tipos de obligaciones en las que hay
una cierta indeterminabilidad. En las obligaciones alternativas el deudor puede realizar alguna de las
prestaciones pactadas, pero siempre que estén determinadas. En las obligaciones genéricas el deudor
cumple entregando bienes del género pactado. Art 1247 CC establece el problema del precio, para
que el precio se tenga por cierto basta con que se establezcan los criterios de su determinación o se
establezca en función con referencia a un patrón de valor.
- Otro criterio es la determinación a través de un tercero: ese tercero puede actuar a su libre albedrío
o bien en función de unos criterios que se le establecen.
Esta persona que actúa como un árbitro tiene un poder pleno y absoluto, pero si su actuación no es
adecuada a los principios de la buena fe y la equidad se puede impugnar dejando ineficaz la obligación. Si
a juicio del tercero, la determinación no fuera posible la obligación sería ineficaz. En algunas ocasiones la
determinación puede ser realizada por criterios técnicos. Art 1256 CC considera que no puede ser ilimitada
la capacidad de determinar de una sola de las partes porque la validez y el cumplimiento de los contratos
no puede quedar al arbitrio de una de las partes.

VÍNCULO

Siguiendo la teoría tradicional, se entiende que en toda obligación existe una doble estructura que une el
débito y la responsabilidad. Ambas forman parte del ligamen obligacional de manera que, cuando hablamos
del débito hablamos del deber jurídico que liga a las partes y que les impone el cumplimiento de la prestación,
es decir, ambos contextos van íntimamente unidos, pero son diferentes. Hay supuestos en los que cabe una
responsabilidad sin deuda y otras veces hay deuda sin que haya responsabilidad. En el primer caso,
responsabilidad sin deuda encontramos las obligaciones naturales, en estas hay un deber moral de
cumplimiento, pero realmente el acreedor no puede exigir el cumplimiento. En el caso contrario, por ejemplo,
cuando se constituye una prenda en garantía de deudas futuras. Puede haber contratos donde la
responsabilidad se anula. Además, el art 1911 establece el principio de responsabilidad civil patrimonial de
carácter universal el deudor responde del cumplimiento de sus obligaciones con los bienes presentes y futuros
por eso dentro de la figura de la obligación débito y responsabilidad son fases de la propia obligación que se
dan unidas y el nexo o vinculo es el ligamen que une a las partes y por eso se llama obligatio reciproco. La
responsabilidad supone que el patrimonio del deudor lo liga al cumplimiento de sus obligaciones.

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CLASES DE OBLIGACIONES

POR RAZÓN DE SU ORIGEN

Pueden ser legales, contractuales u originadas por hechos ilícitos que conllevan responsabilidad civil. No existe
acuerdo en la doctrina sobre si la declaración unilateral de la voluntad es fuente de obligaciones. Otra forma
es la promesa pública de recompensa, que es admitida siempre y cuando esté bien publicada

POR RAZÓN DE LOS SUJETOS

Como ya se ha dicho, en toda obligación han de existir necesariamente dos partes: una acreedora y otra
deudora. Pero tanto en el crédito como en la deuda puede existir una situación de cotitularidad, es decir,
varios acreedores frente a un solo deudor, un sólo acreedor frente a varios deudores, o bien varios acreedores
y varios deudores, dando todo ello lugar a obligaciones denominadas pluripersonales o con pluralidad de
sujetos.

Estas obligaciones con pluralidad de sujetos, en las que resulta imprescindible para que realmente lo sean,
que la relación obligatoria entre las partes sea única, pueden ser de dos clases: mancomunadas y solidarias.
Tanto en unas como en otras puede ser la pluralidad activa, pasiva, o a la vez activa y pasiva, aunque esto se
da menos en la práctica.

A) MANCOMUNIDAD

Las obligaciones mancomunadas o parciarias son aquellas en que el crédito o la deuda se divide en tantas
relaciones obligatorias distintas cuantos son los cotitulares, cada deudor debe una cuota determinada
establecida en el contrato o sino las partes serán iguales (partes alícuotas). En el caso de varios acreedores
mancomunados, cada uno de ellos sólo puede exigir del deudor la parte que le corresponda; y si son varios
deudores, cada uno de ellos sólo está obligado a pagar su parte.

Hay obligación mancomunada, por tanto, en los siguientes supuestos:

 Mancomunidad ACTIVA: cada uno de los acreedores sólo puede exigir o reclamar del deudor la parte
que le corresponde en el crédito.

 Mancomunidad PASIVA: cada uno de los deudores sólo está obligado a cumplir la parte de la deuda
que le corresponde.

Las obligaciones serán mancomunadas en defectos de pacto en contrario. Es más, incluso después de haber
satisfecho el crédito solidario o una vez cumplida la deuda solidaria, en las relaciones internas entre los
coacreedores o codeudores las reglas aplicables son las de la mancomunidad. La solidaridad debe venir
expresamente pactada

Art. 1138 CC: "Si del texto de las obligaciones a que se refiere el artículo anterior no resulta otra cosa, el
crédito o la deuda se presumirán divididos en tantas partes iguales como acreedores o deudores haya,
reputándose créditos o deudas distintos unos de otros". (Definición legal de las obligaciones mancomunadas).
De este artículo se deduce que, si en el caso de la mancomunidad pasiva, alguno de los deudores resulta
insolvente, los demás no responden de la parte correspondiente a aquél.

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B) SOLIDARIDAD

El artículo 1137: "la concurrencia de dos o más acreedores o de dos o más deudores en una sola obligación no
implica que cada uno de aquellos tenga derecho a pedir, ni cada uno de estos deba prestar íntegramente las
cosas objeto de la misma. Solo habrá lugar a esto cuando la obligación expresamente lo determine,
constituyéndose con el carácter de solidaria. (OBLIGACIÓN SOLIDARIA)

Solidaridad ACTIVA: cualquiera de los acreedores podrá reclamar del deudor (o de cualquiera de los
deudores en su caso) la íntegra prestación objeto de la obligación. En esta solidaridad, el acreedor que extinga
la obligación, bien mediante el cobro, o por cualquiera de los otros medios de extinción de las obligaciones,
responde a los demás acreedores de la parte que les corresponde en la obligación. Si la obligación se extingue
mediante cobro, el acreedor que percibió la prestación quedará obligado a reintegrar a los otros acreedores
las partes que les corresponden en el crédito. Y si un acreedor condona por sí al deudor la obligación, ésta
queda extinguida, pero como ha hecho algo que perjudica a los otros acreedores y que no podía hacer,
responde de sus partes de la obligación a los otros acreedores, como si la deuda hubiese sido pagada.

Solidaridad PASIVA: todos y cada uno de los deudores quedan obligados a cumplir íntegramente la
obligación cuando el acreedor (o alguno de los acreedores) le compele a ello. Si uno de los deudores paga, la
obligación se extingue respecto a todos, pero como ha pagado por sí y por los otros codeudores, tiene derecho
a reclamar del resto las partes que le correspondan, con los intereses y anticipo. Y este derecho de reembolso
lo tiene el deudor que pagó la prestación incluso con aquel codeudor a quien el acreedor hubiese condonado
su parte.

** Se aplica el principio de concurrencia de culpas, es decir, el deudor culpable del incumplimiento tiene que
responder frente al acreedor y frente a los otros deudores (art 1147). Otro fenómeno importante es la
cobertura de insolvencia del 1145, si hay una insolvencia de un deudor solidario, el resto de deudores
solidarios tienen que cubrir su deuda a cada deudor.

 Solidaridad MIXTA: cuando existen simultáneamente varios acreedores y varios deudores.

Hay una unidad de objeto: se debe por el todo o se exige por el todo. Además, tienen un origen común,
donde la pluralidad trae causa de un mismo hecho, acto o negocio jurídico. La excepción es la solidaridad
impropia recogida en el artículo 1140 CC: "la solidaridad podrá existir, aunque los acreedores y deudores no
estén ligados del propio modo y por unos mismos plazos y condiciones". Puede haber distintos plazos para los
distintos deudores, como que uno cumpla inmediatamente y otro dentro de un año. El todo solo podrá exigirse
cuando haya pasado un año, hasta entonces solo la parte que estaba obligada a entregarse.

El cumplimiento de la responsabilidad solidaria extingue la obligación, pero no se agotan sus


consecuencias, ya que su cumplimiento ha de verse completado con el consiguiente “reparto interno” o
“arreglo de cuentas” entre la pluralidad de sujetos. Esta es la conocida acción de repetición, la cual supone
ejercer el mismo derecho que el acreedor por parte de uno de los codeudores para que los demás le devuelvan
su parte. Normalmente se hacen obligaciones solidarias ya que le interesa más al acreedor, pues de este modo
puede exigir la totalidad de la deuda a cualquiera de los deudores. La empresa debe asegurarse de que se
haga de este modo ya que por defecto será mancomunada.

La diferencia entre obligación solidaria y mancomunada se evidencia de forma notoria en caso de que
alguno o algunos de los codeudores sea insolvente (no cuente con bienes suficientes para hacer frente al
cumplimiento de sus obligaciones).

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1. En caso de obligación mancomunada, no estarán los demás obligados a suplir su falta (porque basándonos
en la independencia de las deudas y de los créditos, cada uno de los deudores debe responder exclusivamente
de su cuota o parte).

2. En caso de obligación solidaria, la falta de cumplimiento de un deudor será suplida por sus codeudores, a
prorrata de la deuda de cada uno (es decir, no se hará en partes iguales, sino en función de la cuota de cada
uno).

Derecho de repetición: posibilidad de que el deudor pase a ejercer la acción de acreedor dentro del grupo
deudor al que pertenece cuando se trata de una acción solidaria. El deudor que ha pagado toda la deuda
puede ahora exigirle al resto de deudores que le pague cada uno su parte correspondiente.

Notas características de la solidaridad:

 Pluralidad de sujetos

Solidaridad activa (varios acreedores)

Solidaridad pasiva (varios deudores)

Solidaridad mixta (varios acreedores y deudores)

 Unidad de objeto: se debe por el todo o se exige por el todo.

 Origen común: la pluralidad trae causa de un mismo hecho, acto o negocio.

*Excepción, solidaridad impropia.

POR RAZÓN DE LA PRESTACIÓN

OBLIGACIONES POSITIVAS Y NEGATIVAS: a tenor del art 1088 CC:

- Positivas: obligaciones cuya prestación consiste en dar o hacer. Imponen una conducta de actuación.
Hay una diferencia importante: por lo general en las obligaciones de dar, las cualidades personales del
deudor no son relevantes porque lo importante es la entrega de la cosa pactada. Sin embargo, en las
obligaciones de hacer la motivación del acreedor, en la mayoría de los casos, a la hora de constituir la
obligación son las cualidades personales del sujeto llamado a realizar la prestación. Hay que tener en
cuenta que en las obligaciones de hacer la imposibilidad que pueda sufrir el deudor a la hora de
cumplir es muy posible, es decir, el grado de inseguridad en el cumplimiento es más elevado por
cuanto que son personas cuya actuación no es sustituible, son prestaciones no fungibles, mientras
que en las obligaciones de dar hay muchas más posibilidades de que el objeto de la prestación pueda
ser sustituido por otro, de ahí que el alcance de la ejecución forzosa que establece el art 1098 supone
que, en este caso, el deudor, más que obligarse a cumplir la obligación por vía ejecutiva, lo que permite
es que el acreedor exija que la prestación o la realice un tercero o se le indemnice. En las obligaciones
de dar, el elemento coercitivo de que está dotado el acreedor para obtener la misma prestación
debida es más eficaz que en las de hacer porque en éstas no se puede materialmente obligar al deudor
a realizar un acto que no quiera
- Negativas: obligaciones cuya prestación consiste en no hacer. Imponen un deber de abstención u
omisión de conducta a la que se tendría derecho. Son menos frecuentes.

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Art. 1094 CC: El obligado a dar alguna cosa lo está también a conservarla con la diligencia propia de un buen
padre de familia.

Art. 1095 CC: El acreedor tiene derecho a los frutos de la cosa desde que nace la obligación de entregarla. Sin
embargo, no adquirirá derecho real sobre ella hasta que le haya sido entregada. (Tu adquieres la propiedad
cuando se produce un contrato y como consecuencia una posterior entrega.)

Art. 1096 CC: Cuando lo que se deba entregar sea una cosa determinada, el acreedor, independientemente
del derecho que le otorga el art. 1101, puede compeler al deudor a que realice la entrega. Si la cosa fuere
indeterminada o genérica, podrá pedir que se cumpla la obligación a expensas del deudor. Si el obligado se
constituye en mora, o se halla comprometido a entregar una misma cosa a dos o más personas diversas, serán
de su cuenta los casos fortuitos (sin culpa mía) hasta que se realice la entrega.

OBLIGACIONES TRANSITORIAS O DURADERAS: el criterio es la duración en el tiempo.

- Obligación de tracto único: aquella que se concreta en una prestación que se agota con uno o varios
actos determinados y concretos. Por ejemplo, comprar un libro.
- Obligación de tracto sucesivo o tracto duradero: es aquella que se mantiene de forma reiterada en el
tiempo a tenor del art 1157, es decir, se realiza de forma reiterada un determinado acto.
- Obligaciones continuadas, duraderas, o periódicas: imponen una conducta de carácter permanente
que ha de realizarse con periodicidad y que se mantienen en el tiempo.
OBLIGACIONES DIVISIBLES E INDIVISIBLES: en función de la naturaleza de la prestación y de la voluntad de las
partes, una obligación puede cumplirse en un solo acto o puede fraccionarse en varios. El Código permite que
las partes puedan atribuir el carácter de indivisible de una prestación cuyo objeto sea divisible pero no lo
contrario, un objeto indivisible no puede ser objeto de una obligación divisible.

No se puede obligar al acreedor a realizar una prestación como divisible si no se hubiese pactado así (art 1169).
El caso más interesante es cuando la prestación es divisible y existen varios acreedores o varios deudores,
entonces, salvo que la ley o el contrato lo prohíban, la prestación se dividirá en tantas cuotas como deudores
o acreedores haya. Si hay un solo acreedor o un solo deudor la prestación no será dividida salvo pacto en
contrario.

OBLIGACIONES LÍQUIDAS E ILÍQUIDAS: la obligación tiene que ser líquida, exigible (debe ser una deuda cuya
exigencia no esté puesta en duda) y estar vencida.

- Obligaciones líquidas: son líquidas cuando su cuantía está fijada por criterios numéricos o de cualquier
otro tipo antes de su cumplimiento de forma clara y concreta. Es decir, en una deuda líquida el
acreedor está en condiciones de establecer con claridad el importe de su crédito, el crédito se
cuantifica en una cifra exacta y determinada. Deuda cuyo alcance conocemos. Se considera liquida la
prestación tanto si la cuantía se expresa numéricamente en el contrato cuanto si basta con hacer una
simple operación numérica para determinarla.
El art 1108 CC dice que si la deuda es líquida se podrán imponer intereses de demora, lo que no sucede
si la deuda es ilíquida, aunque en este segundo caso el CC permite que, en caso de deuda ilíquida, se
imponga otro concepto indemnizatorio. Una vez liquidada la deuda en caso de impago, se puede
proceder por la ley de enjuiciamiento civil a solicitar el embargo de los bienes del deudor para
garantizar el cobro tal y como dice el 572 y ss de la ley de enjuiciamiento civil. Si en una obligación hay

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una parte de prestación líquida y otra de ilíquida, ambas siguen su propio régimen jurídico pudiendo
hacerse efectiva la liquida sin tener que esperar a la cuantificación de la ilíquida.
- Obligaciones ilíquidas: no se duda de la existencia de la obligación, sino que falta su concreción
numérica.
OBLIGACIONES CONJUNTIVAS Y ALTERNATIVAS: tenemos una obligación en la que hay diversas prestaciones.

- Conjuntivas: el deudor debe realizar todas las prestaciones pactadas.


- Alternativas: el deudor debe realizar sólo una de las prestaciones pactadas. Tiene varias prestaciones
en la obligación y una sola en el cumplimiento. En estas obligaciones es básico el acto de la elección,
acto por el que se decide cual es la prestación concreta que se va a realizar. Se concede la facultad de
elegir al deudor salvo pacto en contrario. Una segunda fase del acto de elección, es el de
concentración, donde ya se concreta la prestación elegida. La elección como manifestación de
voluntad debe ser unilateral y recepticia (debe ponerse en conocimiento de la otra parte). Una vez
hecha la elección, es irrevocable, puede hacerse de forma expresa o tácita. Las alternativas deben ser
lícitas y posibles. Sea cual sea la elegida, habrá de realizarse íntegramente porque no se permite que
ninguna de las partes imponga a la otra recibir o realizar parte de una y parte de otra. Si por alguna
circunstancia, todas las prestaciones menos una son imposibles entonces sólo se realizará esa. Si todas
las prestaciones son imposibles por culpa del deudor entonces responde el deudor con la
indemnización de daños y perjuicios. Incluso en el contrato se puede pactar que sea el acreedor quien,
en caso de incumplimiento, pueda elegir entre el precio del objeto del contrato o el valor que se le
atribuya en el mercado. Si la perdida no es imputable al deudor el CC 1136 párrafo primero le libera.
OBLIGACIONES FACULTATIVAS

- Facultativa: sólo se debe una prestación, pero subsidiariamente el deudor podría liberarse realizando
otra que se ha establecido en el contrato. Hay una sola prestación al constituirse la obligación, pero
hay dos en el cumplimiento. Se establece esa segunda prestación siempre y cuando la prestación
principal pactada sea imposible sin culpa del deudor. Pero se pacta una prestación determinada y solo
facultativamente y de forma subsidiaria se podrá realizar la otra, no es una obligación alternativa. Este
tipo de obligaciones se tienen que pactar expresamente en el contrato.
OBLIGACIONES ESPECÍFICAS, GENÉRICAS:

- Específicas: el bien objeto de la obligación se encuentra individualizado de forma determinada y


concreta. Esa individualización puede deducirse de la propia naturaleza del bien o puede venir
determinada del modo o la manera en que se haya incorporado al contrato objeto de la obligación.
- General: el bien objeto del contrato solo se determina o concreta por su pertenencia a un género. Es
decir, en principio el bien no está objetivamente determinado, individualizado, solamente se
determina la pertenencia a un género, es decir, solo se ha determinado por su género pudiéndose
concretar su peso, su número, su medida, pero siempre referida al género. En este caso se puede decir
que el deudor cumplirá entregando simplemente cualquier bien que pertenezca a ese género siempre
que entregue el peso, el número o medida pactada. Suelen tener por objeto cosas fungibles, cosas
que pueden ser sustituidas fácilmente unas por otras, en algún caso puede haber una cosa no fungible.
La distinción entre obligación genérica y especifica es importante a la hora de aplicar la doctrina de
los riesgos y de la responsabilidad. La obligación puede extinguirse por la pérdida de la cosa objeto del
contrato. En una obligación genérica, si la cosa objeto del contrato se extingue, el deudor no queda
liberado porque se aplica el principio genus non perit (género no perecio), esto quiere decir que el
deudor no queda liberado porque se entiende que el género no perece. En una obligación específica,
si la cosa objeto de contrato perfectamente determinada perece (pérdida) sin culpa del deudor, la

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obligación se extingue y el deudor queda liberado. Hay casos en que una obligación genérica tiene una
cierta delimitación porque la referencia al género se puede concretar por características como lugar
tiempo calidad, clase, variedad. En este caso si la cosa objeto de contrato perece, aunque sea
obligación genérica sí se libera al deudor siempre que no le sea imputado. Toda obligación genérica
hay un momento en el que tiene que producirse la llamada individualización o especificación que es
un acto o manifestación de voluntad contractual por la que se concreta, determina y especifica la cosa
objeto de la obligación dentro del género al que pertenece. En principio, este acto, salvo pacto en
contrario, corresponde al deudor que deberá escoger una cosa de la calidad convenida y si no se ha
concretado esa calidad deberá ser una cosa de calidad media. La especificación puede hacerse
simultáneamente o con posterioridad al cumplimiento. Si se hace antes del acto de cumplimiento, no
se aplicará el principio de genus non perit salvo que la haya elegido individualmente o unilateralmente
el deudor. Si el contrato no dice nada, el Código se lo atribuye al deudor. Cuando el incumplimiento
sea rentable para el deudor este incumplirá por lo que hay q diseñar el contrato de forma que al
deudor no le interese incumplir.

OBLIGACIONES PECUNIARIAS: El dinero es un bien rentable en sí mismo por ello aparecen los intereses que
rinden el dinero, que, por un lado, cubren la pérdida de valor adquisitivo y, por otro, es una forma de ganancia
de rentabilidad que da el dinero.

Son obligaciones cuya prestación tiene por objeto la entrega de dinero, ya sea considerando la moneda de
forma específica e individualizada, o bien obligaciones en las que se pacta un pago en una moneda. Las
verdaderas deudas pecuniarias son aquellas que representan las llamadas deudas de valor. En las deudas de
valor, el dinero es la medida en la cual se plasma el alcance de la obligación. El dinero es un simple medio de
cambio y pago porque el dinero como medio de valoración no necesita una entidad física concreta, sin
embargo, el dinero cuando actúa de medio de cambio si necesita esa entidad física para poder utilizarse en el
mercado de bienes y servicios. La doctrina distingue varias clases de obligaciones pecuniarias:
 Deudas de suma: la nota característica es que las piezas monetarias que habrán de entregarse para el
pago de la deuda carecen de relevancia siempre que sean piezas monetarias de curso legal. Lo
importarse es que el acreedor reciba la suma pactada en el contrato. En este caso se debe una suma
de dinero. La primera nota importante es que se aplica el principio genus non perit ya que se entiende
que el dinero no se agota. Otra nota importante es que en estas deudas se tiene en cuenta que el
dinero es un bien productivo por sí mismo de manera que el incumplimiento se sanciona con el pago
de los llamados intereses moratorios.
 Deudas de moneda individual: se señala la suma, pero también las monedas específicas en las que
deberá hacerse el pago al acreedor. Incluso se pueden establecer deudas en distintos tipos de
monedas y estas son muy peligrosas porque hay monedas muy estables, pero hay monedas muy
inestables.
 Deudas en especie monetaria: en las que ya se señala específicamente no solo la moneda, sino incluso
la pieza monetaria concreta en la que deberá hacerse el pago.
La diferenciación más interesante es la que habla de deudas de valor, aquí el dinero no se utiliza como medio
de intercambio o de pago, sino que se utiliza como instrumento de valoración de bienes y servicios, aquí es un
medio de valor. Es decir, la prestación no consiste en el pago de una suma sino en el pago de un valor. Es decir,
una deuda en dinero, tiene al dinero como un medio de intercambio de bienes y servicios, pero es mucho más
complejo cuando lo que se pacta es un valor. El dinero es un valor cuyo poder adquisitivo aumenta o disminuye
con la inflación o la deflación, es decir, el dinero sufre importantes alteraciones que pueden afectar
gravemente al contrato. Según haya inflación o deflación, el poder adquisitivo del dinero puede aumentar o
disminuir.

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Lo que puede suceder es que la economía de mercado, bien por su propio funcionamiento o bien por
intervención estatal provoca una modificación en el equilibrio, en la equivalencia entre una moneda y su
unidad que sirve de patrón de medida. Este fenómeno produce en las deudas de suma unas repercusiones
que muchas veces son injustas y que el derecho no puede admitir porque puede suceder que el acreedor
reciba un dinero con un poder adquisitivo menor del que se deriva en el contrato o puede suceder que
perjudique al deudor porque este se vea obligado a entregar un dinero cuyo poder adquisitivo ha aumentado.

La solución básica que el derecho tradicional ha utilizado ante estas situaciones es la aplicación del principio
nominalista que supone que el deudor deberá entregar la cantidad pactada asumiendo el acreedor los riesgos
de aumento o disminución del poder adquisitivo. Otros autores defienden la aplicación del principio
valorativo, donde el deudor deberá entregar la suma equivalente, necesaria para que abone el valor, el poder
adquisitivo que tenía el dinero en el momento de constituirse el crédito. Se aplica el principio nominalista.

No se deben intereses en tanto que no se hayan pactado expresamente en el contrato. El código es muy rígido
en la aplicación del principio nominalista, pero las deudas de valor no se adaptan a la aplicación del principio
nominalista porque aquí el dinero es medida de valor y no de cambio de manera que en este tipo de contratos
cuando son deudas de valor y no de suma será esencial determinar cuándo es el momento en el que ha de
hacerse la equivalencia entre el valor a satisfacer y el valor a entregar. El CC lo establece, en otros casos viene
pactado en el contrato y en otros, si nada se dice, el momento será el momento de liquidación de la deuda, es
decir, en el momento en el q se produce la liquidación es cuando se convierte una deuda de valor en deuda
de suma y eso es fundamental dejarlo marcado en el contrato.

La deuda debe estar vencida, líquida y exigible.

En consecuencia, se introducen las medidas correctoras nominalistas. Esta solución nominalista que impone
el CC puede modularse mediante distintos mecanismos:

 En caso de alteración sobrevenida importante se puede realizar un reajuste mediante normas legales
del valor de los créditos. También se introducen índices correctores (alquileres, IPC, etc.).
 Aplicación de la 'rebus sic stantibus': "dejar las cosas como estaban". En caso de alteración
sobrevenida relevante de la prestación, esta cláusula permite la revisión voluntaria o judicial del
contrato cuando éste haya resultado oneroso para alguna de las partes, siempre y cuando esta
alteración sea imprevisible y si el perjudicado no hubiese aceptado el riesgo del contrato. Se trata de
situaciones en las que se produce una modificación de las prestaciones de un contrato sobrevenidas
y muy gravosas imprevisibles para ambas partes del contrato. Interpretación restrictiva por parte de
los Tribunales de este principio. Con esta cláusula se pretende restablecer el equilibrio y la equidad
entre las partes de un contrato que esté en ejecución. La cláusula autoriza a adaptar lo pactado a las
nuevas circunstancias que han sobrevenido y que alteran la base económica del contrato, rompiendo
el equilibrio originario entre las prestaciones de las partes.
Para imponer demanda sobre esta cláusula es necesario que sea un contrato bilateral, tenga
obligaciones recíprocas y sea conmutativo. Cuanto más dure ese contrato, más posibilidades hay de
que los Tribunales acepten la cláusula. También observará el Tribunal que se haga esa alteración por
un hecho futuro no previsible. El juez va a ver que haya una alteración extraordinaria de las
circunstancias. En segundo lugar, va a observar que haya una desproporción importante entre las
prestaciones de las partes, es decir, que la alteración provoque una ruptura grave del equilibrio de las
prestaciones. En tercer lugar, las circunstancias que modifican la situación económica del contrato han
de ser imprevisibles, esto es, en el momento de perfeccionar el contrato, ni aplicando toda la diligencia

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exigible al caso, se hubiera podido prever. Ello quiere decir que la parte aceptada no sea causante de
la situación. El último requisito es que no haya otro medio para reequilibrar el contrato, que no se
haya incluido ninguna cláusula en el contrato que permita hacerlo. Deben darse todos estos requisitos
para poder acudir al Juez.
 Inclusión en el contrato de una cláusula de 'estabilización'. Ésta establece un pacto contractual en
virtud del cual se referencia la actualización del contrato median la aplicación de un índice corrector,
es decir, se remite la valoración final de la prestación a un patrón de valor: valor oro, valor plata, valor
divisa, valor del índice coste de la vida, valor del IPC, valor de inflación, siempre que sean lícitos,
objetivos y que no dependan de una de las partes del contrato. Esto permite tener un mecanismo de
fluctuación que permite, a su vez, controlar y así ajustar una deuda a las distintas fluctuaciones del
mercado.

El pago de la deuda pecuniaria se debe realizar dentro de los márgenes legales, se puede pactar el pago en
cualquier moneda siempre y cuando sea de curso legal. El CC permite que se pague la deuda pecuniaria por
medios sustitutivos siempre que el acreedor lo acepte y sólo surte efecto efectivo de pago cuando o bien se
realiza o bien se perjudica ese medio de pago por culpa del acreedor. (Art. 1170 CC).

ART. 1170 CC:


El pago de las deudas de dinero deberá hacerse en la especie pactada y, no siendo posible entregar la especie,
en la moneda de plata u oro que tenga curso legal en España.
La entrega de pagarés a la orden, o letras de cambio u otros documentos mercantiles, sólo producirá los
efectos del pago cuando hubiesen sido realizados, o cuando por culpa del acreedor se hubiesen perjudicado.
Entre tanto la acción derivada de la obligación primitiva quedará en suspenso.

DEUDA DE PAGO DE INTERESES

Los intereses, en general, están referidos al dinero y se consideran un fruto civil en la medida en que los
intereses son la remuneración que el acreedor está autorizado a exigir al deudor por el hecho de verse privado
temporalmente de la suma de dinero que se le arrenda.

Hay un sector de la doctrina que entiende que se puede transmitir el derecho de cobro del principal
conservando el derecho a percibir los intereses de manera que cualquier modificación o extinción en la
obligación principal afectara a los intereses.

Todos estos factores inciden directamente en el cálculo de los intereses pactados. Los intereses son un fruto
civil, son un rendimiento que produce el dinero y la ley entiende como intereses toda actividad que se cobre
como consecuencia del préstamo.

La periodicidad del cobro de intereses puede ser anual, semanal y siempre de forma periódica y conforme se
produzcan los vencimientos de capital, cada devengo de capital es autónomo por sí mismo y queda afectado
por la prescripción, es decir, por cada vencimiento nace un crédito autónomo.

Los intereses se fijan atendiendo a una serie de factores. Son principalmente: cuantía y tiempo. En
determinados casos se incluyen: el riesgo (solvencia del prestatario) y las garantías complementarias.

Los intereses se caracterizan por ser una cosa accesoria de otra principal, de manera que sigue las mismas
pautas que la organización principal. Hay autores que consideran que se puede transmitir el derecho a cobrar
los intereses, sin transmitir el derecho al cobro del capital.

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TIPOS DE INTERESES

Intereses legales: El origen de la obligación de pagos de intereses es legal, por imposición de ley y tienen una
cuantía que se determina por vía normativa, normalmente es la ley de Presupuestos del Estado la que los
establece. Tienen distintas funciones:

- Intereses moratorios: se abonan en concepto de indemnización por el daño que el deudor produce al
acreedor en el retraso del pago, es decir, suponen un retraso en el abono y, por tanto, actúan como
medio de reparación, de resarcimiento del daño para el acreedor. ABUSO: las entidades financieras
cobraban a la vez los intereses de demora e imponían cláusulas indemnizatorias. Estos intereses solían
ser intereses usurares.
- Intereses remuneratorios o retributivos: cumplen la función de los frutos, es decir, son intereses que
se abonan como retribución por el préstamo.

Intereses convencionales o voluntarios: son los establecidos por las partes del contrato. El CC no presume la
existencia de intereses, hay que pactarlos. Un sector de la doctrina entiende que los intereses son un elemento
esencial del contrato y que, por tanto, no están sometidos a limitación ninguna. No obstante, por influencia
de Derecho Canónico y del principio ético y de buena fe, tenemos unos límites éticos a esos pactos de intereses
(Ley de Usura). Esta ley declara nulos aquellos contratos de préstamos que contemplan intereses usurarios,
es decir, desproporcionados. Consecuencia: si se declara la nulidad del contrato por usurario el prestatario
queda obligado a devolver la suma.

La TAE suma todo lo que se obtiene del prestatario como consecuencia del dinero prestado

ANATOCISMO: por anatocismo, los intereses devengados y no pagados se acumulan al capital y siguen
produciendo intereses. En términos de la ley de usura, el anatocismo no debe ser admitido, sobre todo en
aquellos contratos en los que intervengan consumidores.

Hay que distinguir lo que se denomina el devengo, momento en que se produce el interés y que puede ser
distinto al de la exigibilidad, cuando el acreedor puede reclamar el pago de esos intereses. El CC entiende que,
si nada se pacta, ambos momentos son simultáneos, pero nada impide que en el contrato se establezca algo
diferente.

Por otra parte, en cuanto al pago de intereses, hay que recordar dos cosas:

 Art. 1108 CC: Si la obligación consistiere en el pago de una cantidad de dinero, y el deudor incurriere
en mora, la indemnización de daños y perjuicios, no habiendo pacto en contrario, consistirá en el pago
de los intereses convenidos, y a falta de convenio, en el interés legal. (Hay contratos en los que se
impone una cláusula penal)

 Art. 1110 CC: El recibo del capital por el acreedor, sin reserva alguna respecto a los intereses, extingue
la obligación del deudor en cuanto a éstos. El recibo del último plazo de un débito, cuando el acreedor
tampoco hiciere reservas, extinguirá la obligación en cuanto a los plazos anteriores. (Cuando expidas
recibo, si no han sido abonados los intereses deberán de hacerlo constar, pues la entrega del recibo
sin presencia es presunción de que se han pagado los intereses)

 Art. 1966 CC: Por el transcurso de cinco años prescriben las acciones para exigir el cumplimiento de
las obligaciones siguientes:
1.ª La de pagar pensiones alimenticias.

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2.ª La de satisfacer el precio de los arriendos, sean éstos de fincas rústicas o de fincas urbanas.
3.ª La de cualesquiera otros pagos que deben hacerse por años o en plazos más breves.
(Vencimientos sometidos a plazos de prescripción de 5 años. Para evitarlo, se sumaba toda la deuda
y reclamarla como deuda impropia)

LEY DE 1908 DE REPRESIÓN DE LA USURA

A pesar del tiempo transcurrido desde su publicación, la Ley de Usura de 1908 está en plena actualidad.

La aplicación de esta ley, también conocida como Ley Azcárate, nos permite combatir los intereses abusivos tanto en
consumidores como en empresarios, sean remuneratorios o de demora, o estén en el tipo o camuflados mediante comisiones.

En esta entrada recopilamos la jurisprudencia reciente sobre la Ley de Usura.

1.- Para a valorar el tipo de interés, se debe tener en cuenta tanto el tipo aplicado como las comisiones:

STS del Pleno de 25.11.2015:

“El interés remuneratorio estipulado fue del 24,6% TAE. Dado que conforme al art. 315, párrafo segundo, del Código de Comercio
, « se reputará interés toda prestación pactada a favor del acreedor », el porcentaje que ha de tomarse en consideración para
determinar si el interés es notablemente superior al normal del dinero no es el nominal, sino la tasa anual equivalente (TAE),
que se calcula tomando en consideración cualesquiera pagos que el prestatario ha de realizar al prestamista por razón del
préstamo, conforme a unos estándares legalmente predeterminados. Este extremo es imprescindible (aunque no suficiente por
sí solo) para que la cláusula que establece el interés remuneratorio pueda ser considerada transparente, pues no solo permite
conocer de un modo más claro la carga onerosa que para el prestatario o acreditado supone realmente la operación, sino que
además permite una comparación fiable con los préstamos ofertados por la competencia.”

2.- La referencia de comparación es el interés medio aplicado por las entidades financieras en operaciones similares:

STS del Pleno de 25.11.2015:

“El interés con el que ha de realizarse la comparación es el “normal del dinero”. No se trata, por tanto, de compararlo con el
interés legal del dinero, sino con el interés «normal o habitual, en concurrencia con las circunstancias del caso y la libertad
existente en esta materia» (sentencia núm. 869/2001, de 2 de octubre). Para establecer lo que se considera “interés normal”
puede acudirse a las estadísticas que publica el Banco de España, tomando como base la información que mensualmente
tienen que facilitarle las entidades de crédito sobre los tipos de interés que aplican a diversas modalidades de operaciones
activas y pasivas (créditos y préstamos personales hasta un año y hasta tres años, hipotecarios a más de tres años, cuentas
corrientes, cuentas de ahorro, cesiones temporales, etc.).”

La referencia de los tipos medios de interés está disponible en la web del Banco de España.

3.- Se consideran usurarios los intereses a partir del doble de los intereses medios aplicados a ese tipo de préstamo:

STS del Pleno de 25.11.2015:

“En el supuesto objeto del recurso, la sentencia recurrida fijó como hecho acreditado que el interés del 24,6% TAE apenas
superaba el doble del interés medio ordinario en las operaciones de crédito al consumo de la época en que se concertó el
contrato, lo que, considera, no puede tacharse de excesivo. La cuestión no es tanto si es o no excesivo, como si es «notablemente
superior al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso», y esta Sala considera
que una diferencia de esa envergadura entre el TAE fijado en la operación y el interés medio de los préstamos al consumo en
la fecha en que fue concertado permite considerar el interés estipulado como «notablemente superior al normal del dinero».

SAP S5 Oviedo 24.04.2017:

“(…) el parámetro a los efectos de determinar el carácter usurario de un préstamo sería la duplicidad con el interés medio,
comparación con el normal del dinero (no con otros como el interés legal), considerando como usurario el notablemente
superior, como lo sería el doble. Señaló además que corresponde a la entidad bancaria justificar las circunstancias por las que
se fijó dicho interés, como puede ser por causa de un mayor riesgo, acreditar pues el interés superior al normal o medio en el
mercado.”

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4.- Se aplica a todo tipo de préstamos y operaciones similares:

STS del Pleno de 25.11.2015:

“En este marco, la Ley de Represión de la Usura se configura como un límite a la autonomía negocial del art. 1255 del Código
Civil aplicable a los préstamos, y, en general, a cualesquiera operación de crédito «sustancialmente equivalente» al
préstamo. Así lo ha declarado esta Sala en anteriores sentencias, como las núm. 406/2012, de 18 de junio, 113/2013, de 22 de
febrero, y 677/2014, de 2 de diciembre.”

SAP Cartagena Sección 5 de 14.02.2017:

“(...) como señala la sentencia apelada, el art. 9 de la ley Azcarate, se aplicará a toda operación sustancialmente equivalente
a un préstamo de dinero, cualquiera que sea la forma que revista el contrato y la garantía que para su cumplimiento se haya
ofrecido.”

5.- Se aplica tanto a consumidores como a empresarios:

STS 2.12.2014:

“A) Dentro de la aplicación particularizada de la Ley de Usura, conviene resaltar que su configuración normativa, con una clara
proyección en los controles generales o límites a la autonomía negocial del artículo 1255 del Código Civil , especialmente
respecto de la consideración de inmoralidad de los préstamos usurarios o leoninos, presupone una lesión grave de los
intereses objeto de protección que, a diferencia de la tutela dispensada por la normativa de consumo y condiciones generales,
se proyecta tanto sobre el plano del contenido patrimonial del contrato de préstamo, sobre la base de la noción de lesión o
perjuicio económico injustificado, como en el plano causal de la validez estructural del contrato celebrado.”

6.- Se aplica tanto a intereses remuneratorios como a los de demora:

SAP Bilbao Sección 5 23.11.2016 citando la STS 2.12.2014:

“C) En la línea de lo expuesto, la noción de usura, estrictamente vinculada etimológicamente al ámbito de los intereses, se
proyecta sobre la lesión patrimonial infligida, esto es, sobre los intereses remuneratorios y de demora; STS de 7 de mayo de
2012. De forma que el control establecido debe interpretarse de un modo objetivable a través de las notas del “interés
notablemente superior al normal del dinero” (ya respecto al interés remuneratorio, o al de demora y, en su caso, al nivel de
los dos) y de su carácter de “manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso”, para extenderse a
continuación, al plano valorativo de la situación o relación negocial llevada a cabo en donde, también de un modo objetivable,
se analizan las circunstancias previstas por la norma: situación angustiosa del prestatario, inexperiencia del mismo y limitación
de sus facultades mentales.”

SAP Madrid Sección 18 de 6.3.2017:

“Pero, es más, el interés de demora se cifró en el 25%, por lo que se abunda más todavía en la situación donde tanto el interés
ordinario como el de demora son usurarios. Representando a la postre unos intereses notablemente superiores a los normales
del dinero, y desproporcionados para las circunstancias del caso. Las circunstancias expuestas, ponen de relieve que como se
explicitaba en la demanda en su día interpuesta, se esté en el caso de la concertación de un préstamo usurario, en el que los
intereses, tanto el ordinario como el de demora así como el vencimiento pactado, abocan a la consideración de que solo la
extrema necesidad y angustia del actor hoy recurrente, le llevaron a su conclusión. Reuniéndose con ello los requisitos previstos
en la Ley Azcarate de Represión de la Usura de 23 de Julio de 1908, lo que ha de conllevar la declaración de nulidad del préstamo
con garantía hipotecaria suscrito entre las partes litigantes.”

7.- Basta con que se cumpla alguno de los requisitos del artículo 1 de la Ley Azcárate para considerar el préstamo como
usurario:

STS del Pleno de 25.11.2015:

“3.- A partir de los primeros años cuarenta, la jurisprudencia de esta Sala volvió a la línea jurisprudencial inmediatamente
posterior a la promulgación de la Ley de Represión de la Usura, en el sentido de no exigir que, para que un préstamo pudiera
considerarse usurario, concurrieran todos los requisitos objetivos y subjetivos previstos en el art. 1 de la ley. Por tanto, y en
lo que al caso objeto del recurso interesa, para que la operación crediticia pueda ser considerada usuraria, basta con que se
den los requisitos previstos en el primer inciso del art. 1 de la ley, esto es, « que se estipule un interés notablemente superior
al normal del dinero y manifiestamente desproporcionado con las circunstancias del caso », sin que sea exigible que,
acumuladamente, se exija « que ha sido aceptado por el prestatario a causa de su situación angustiosa, de su inexperiencia
o de lo limitado de sus facultades mentales».”

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8.- La carga de la prueba sobre la justificación del interés aplicado recae sobre el banco:

STS del Pleno de 25.11.2015:

“En principio, dado que la normalidad no precisa de especial prueba mientras que es la excepcionalidad la que necesita ser
alegada y probada, en el supuesto enjuiciado no concurren otras circunstancias que las relativas al carácter de crédito al
consumo de la operación cuestionada. La entidad financiera que concedió el crédito “revolving” no ha justificado la concurrencia
de circunstancias excepcionales que expliquen la estipulación de un interés notablemente superior al normal en las operaciones
de crédito al consumo.”

9.- La nulidad del contrato es radical y no prescribe ni caduca nunca:

SAP Bilbao S5 23.11.2016:

“Estimamos aquí preciso recordar tal conceptuación en la medida en que la sanción en ella establecida es sanción de nulidad
absoluta tal y como dejó dicho la STS de 14 de julio de 2009 , comportando una ineficacia del negocio que es radical, absoluta y
originaria, que no admite convalidación confirmatoria, porque es fatalmente insanable, ni es susceptible de prescripción
extintiva, afectando dicha nulidad a la totalidad del convenio con la única consecuencia, establecida en el artículo 3 , de que ha
de retrotraerse la situación al momento inmediatamente anterior al préstamo. No podemos así entender, frente al criterio del
juzgador a quo, ni caducada la acción ni convalidado el contrato, lo que ha sido en la primera instancia con sustento en unas
normas que no resultan aquí de aplicación sino tan solo a los supuestos de nulidad relativa o anulabilidad.”. La consideración de
la imprescriptibilidad de la acción de la nulidad de un contrato sujeto a la Ley de Usura la declara, sin lugar a dudas, la sentencia
del Pleno de la Sala Primera del Tribunal Supremo, de 22 de noviembre de 2015 ” El carácter usurario del crédito “revolving”
concedido por Banco Sygma al demandado conlleva su nulidad, que ha sido calificada por esta Sala como « radical, absoluta y
originaria, que no admite convalidación confirmatoria, porque es fatalmente insubsanable, ni es susceptible de prescripción
extintiva» sentencia núm. 539/2009, de 14 de julio “.

En definitiva, una la Ley de Usura de 1908 está de plena actualidad y puede ser una herramienta muy potente para defender
los intereses de nuestros clientes.

PRUEBA DE LAS OBLIGACIONES

Se deben probar los hechos materiales, los actos jurídicos y las relaciones jurídicas e incluso las normas
consuetudinarias que se aleguen porque el juez solo puede decidir sobre la base de actos, hechos y relaciones
jurídicas cuya existencia modificación o extinción se le haya probado.

Quien alega un hecho a su favor viene obligado a probarlo porque la prueba de las obligaciones corresponde
a quien reclama su cumplimiento y la prueba de la extinción corresponde al demandado que se opone al
cumplimiento. Excepción: que haya una ley que disponga otra cosa y libere a una de las partes de la obligación
de prueba o que exista una presunción en favor de una parte.

LOS MEDIOS DE PRUEBA son los instrumentos públicos y privados, un documento es todo soporte material
que incorpora datos hechos narraciones con eficacia probatoria de cualquier tipo de relación jurídica. El
documento no se identifica exclusivamente con el papel escrito puede ser cualquier otro tipo de soporte. La
falta del documento supone el fallo a favor del consumidor. Hay que distinguir:

- Documento público: aquel que está autorizado por notario o funcionario público competente y tiene
un alcance probatorio máximo, afecta a terceros, pero a veces estos documentos deben inscribirse en
un registro.
- Documentos privados: son los emitidos por las partes sin que haya funcionarios y solo surge eficacia
probatoria entre las partes, no afecta a terceros.

LAS PRESUNCIONES son mecanismos de lógica deductiva, es decir, en base a un hecho probado se obtiene por
deducción la existencia de otro hecho o acto que está vinculado con él por un nexo de causa efecto. En las

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presunciones judiciales el juez parte de un hecho probado y, aplicando la lógica deductiva, entiende probada
su consecuencia. Hay que distinguir las presunciones legales que no admiten prueba en contra y las
presunciones que admiten prueba en contrario.

INTERROGATORIO DE LAS PARTES regulado en la ley de enjuiciamiento. LA PRUEBA PERICIAL.


LA PRUEBA TESTIFICAL. RECONOCIMIENTO JUDICIAL.

Autogestionar los propios intereses – Actos o negocios que puede realizar un tercero en representación de
otra persona, de ahí que se le llame representante y el otro representado. La representación puede venir
atribuida por dos vías: vía legal y vía voluntaria. Diferencia entre ambas (Art 1259).

Representación legal: atribuida expresamente por una norma, emana directamente de la ley, en este caso es
la ley la que fija el alcance y el contenido así como el ámbito al que se debe circunscribir la representación, es
decir, la ley otorga poderes al representante sobre la esfera jurídica y patrimonial del representado, se otorga
SIEMPRE en interés del representado porque son casos en los cuales el representado está en una situación
personal que hace necesario que, en defensa de su propio interés, se otorgue una representación. Por
ejemplo: deficiencias psíquicas o físicas, edad, situaciones personales que inciden en la capacidad de obrar
para evitar que los actos del representado puedan perjudicar… En consecuencia, la representación legal se
aplica en casos en los que la ley ha de tipificar expresamente, no cabe presumirla y su contenido y alcance la
fijaran la ley y en su caso la autoridad judicial.

Los casos más importantes serán siempre los fijados por la ley. Hay que destacar la patria potestad (los
titulares de esta representan a sus hijos menores o incapacitados. La utilización del término potestad es muy
delicada. Las potestades son derechos que se confieren a una persona que le permiten tomar decisiones sobre
la esfera patrimonial y personal pero siempre en interés y beneficio de la persona sobre la que se le concede).

La tutela: el tutor es el representante legal de un menor o incapacitado y, por supuesto, de nuevo deberá
ejercer las funciones tutelares en beneficio de la persona sometida a su tutela y, además, la tutela se somete
a una serie de controles judiciales como rendición de cuentas y demás.

El curador: no tiene otorgadas unas facultades tan amplias como los del tutor porque no alcanzan a la esfera
personal.

El defensor judicial es nombrado por el juez en determinados casos de conflicto de intereses y es un tercero
que interviene en ciertos procedimientos.

La representación legal de los ausentes: son personas que no se encuentran, su paradero es desconocido y se
hace necesario nombrar a una persona que se encargue del cuidado y gestión de sus intereses.

Guarda de hecho: el guardador de hecho no es un representante legal.

Necesidad de que se produzca una representación voluntaria:

En determinados ámbitos patrimoniales, existe la llamada representación voluntaria, aquí es el representado


el que, con plena capacidad de obrar, otorga un poder de representación a un tercero. El representado es el
mandante y el representante mandatario.

El mandato representativo puede ser expreso o tácito. El expreso se puede hacer en documento público o
privado e incluso el código admite el verbal. A falta de pacto expreso, el mandato es gratuito. El mandato

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general coincide con el llamado para ruinas porque comprende todos los negocios del mandante, sin embargo,
el mandato especial solo abarca los negocios concretos y determinados fijados en el contrato.

Hay que diferenciar la representación directa e indirecta. El alcance del poder del representante quedará
fijado por la voluntad del representado que será quien decida la esfera en la que se pueda actuar. Poder para
ruinas o poder cuasi limitados se otorgan en base a la confianza que permite realizar todo tipo de actos, hay
que distinguir la esfera personal y patrimonial.

Los actos de disposición y los actos de administración:

Los actos de administración permiten gestionar y administrar los asuntos, los intereses económicos de la
persona, pero no faculta para transmitir, vender o comprar porque los poderes que facultan para transmitir
la propiedad de bienes son los actos de disposición. La representación voluntaria no tiene contenido en el
ámbito personal por lo general. El representante siempre tiene que actuar en nombre e interés de su
representante. El código tiene muy claro que el deber del representante es el de actuar en el negocio jurídico
como si fuese suyo personal, pero en la representación directa se actúa en nombre y por cuenta del
representado y tiene efectos frente a terceros, en la indirecta actúa por interés y cuenta del representado,
pero no figura su nombre, el tercero no conoce la identidad del representante de manera que, en este caso,
el tercero que contrata con el representante no tiene acción contra el representado porque no le consta la
representación.

EL ENRIQUECIMIENTO INJUSTO O SIN CAUSA COMO FUENTE DE LAS OBLIGACIONES

Cuasicontratos: figuras jurídicas que están implícitamente recogidas en el CC si bien no tienen un soporte ni
una regulación legal concreta y especifica. Estaríamos ante tres figuras que tienen un cierto reconocimiento
legal en base a principios como la buena fe, la interdicción del abuso del derecho que hacen que el código de
alguna manera, aunque no lo recoja expresamente admita su aplicación y, en concreto, nos referimos al pago
de lo indebido o cobro de lo indebido, a la gestión de negocios ajenos y al enriquecimiento injusto.

En el primer lugar estaríamos en una situación en la que alguien por error de buena fe paga una deuda sin
fundamento (no es cierta) o bien paga por error a una persona que no es el acreedor, hay que otorgar una
acción para la persona que ha pagado lo indebido para recuperar lo que ha abonado. Esta figura si está
recogida en el cc en el art 1896 y ss y obliga a la restitución de aquello que se ha cobrado indebidamente, en
concreto en el 1895.

Se tiene muy en cuenta si ha habido buena o mala fe. El código distingue en el 1896 y 97 que el que ha aceptado
la cosa indebida de mala fe deberá devolverá con los frutos y rentas producidas o el interés legal que
corresponda y responder de los menoscabos, daños o perjuicios que se hayan producido. En el art. 1897, el
código establece que el que la recibe de buena fe, sólo responde de las pérdidas en cuanto con ellas se haya
enriquecido. Hay dos precisiones importantes, la del 1892: no hay obligación de restituir si se ha recibido de
buena fe creyendo que se le pagaba un crédito legítimo y subsistente y al recibirlo ha inutilizado el título o ha
dejado prescribir la acción. También establece el código que la prueba del pago incumbe al que pretende
haberlo hecho.

La gestión de negocios ajenos: situaciones en la que la persona atiende cuidar un interés, un negocio ajeno sin
ánimo de enriquecerse sino por mera liberalidad, ahí el código que no la regula expresamente, pero de la
disciplina del código deducimos que, si el negocio le evita un perjuicio a su dueño u obtiene una ganancia, al
menos deberá retribuir o abonar al gestor el coste.

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El enriquecimiento injusto o sin causa: se trata del hecho en el que se produce un desplazamiento patrimonial
de una persona hacia otra sin que haya una justa causa que lo fundamente, es decir, el OJ no admite por los
principios de ética y buena fe que se produzca ese desplazamiento patrimonial sin que exista una causa
legítima que justifique ese enriquecimiento, es decir, q no haya un negocio o contrato, que no haya una
sentencia que justifique ese desplazamiento patrimonial.

Hay dos figuras: el empobrecido y el enriquecido y se produce un desplazamiento patrimonial del patrimonio
del empobrecido al patrimonio del enriquecido sin justas causas. Esta figura, que tiene su origen en el derecho
romano y que pasó al derecho intermedio, no está recogida expresamente en el código civil de manera que
ha sido una figura de creación sobre todo doctrinal y jurisprudencial, no obstante, hay muchos autores que
estiman que, como se basa en la buena fe y en la equidad, expresamente se puede ver en art como el 1201 el
1158 el 1163. Lo cierto es que la jurisprudencia española lo ha aceptado plenamente, y el TS ha establecido
con toda claridad su contenido como figura jurídica consagrada. Los supuestos en los que se da una acción de
enriquecimiento injusto son:

- Los pagos sin causa: cuando se hace el pago indebido sin una causa legítima, no hay una prestación
que se deba cumplir.
- El uso o el consumo de una cosa ajena sin título para ello.
- Algún autor considera que hay enriquecimiento injusto cuando se percibe retribución cuando se
presta un servicio profesional sin título para ello.
- También es un caso cuando incorporamos en nuestro patrimonio rendimientos o frutos de una cosa
ajena.
Son situaciones en las que se percibe un enriquecimiento del patrimonio procedente de actos que no tienen
una legitimación para ello. Diez picazo dice que hay un enriquecimiento injusto cuando se dispone
gratuitamente en favor de una persona de un bien o de un tercero que ostenta un derecho de crédito contra
él.

Al margen de esto, quedan claro los requisitos que nuestra jurisprudencia exige para que se pueda ejercitar la
acción de enriquecimiento injusto.

- Tiene que haber enriquecimientos en términos de un aumento del patrimonio personal o económico
de una persona. Puede venir por dos vías: por aumento del patrimonio o porque se evita un
empobrecimiento que en otro caso se hubiese producido.
- Correlativamente al enriquecimiento de uno, tiene que haber un empobrecimiento del patrimonio del
otro. La pérdida puede venir por un quebrante patrimonial o bien porque se deja de percibir un
beneficio al que se tenía derecho.
- Que exista un vínculo o un nexo de causa efecto directa entre enriquecimiento y empobrecimiento.
- Debe haber una ausencia y constatar que no exista ninguna causa ya sea legal, contractual o de otro
tipo que justifique el desplazamiento patrimonial.
- Que no exista ninguna norma que excluya expresamente la aplicación del enriquecimiento injusto.
- La acción del enriquecimiento es subsidiaria: solo podrá hacerse valer cuando no exista otro medio
precedente para poder ejercitar una acción contra el favorecido. Hay sentencias que no exigen la
subsidiariedad, el carácter general del Supremo es exigirlo, pero en ciertos casos no ocurre esto.

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Efecto principal: como consecuencia de la acción de enriquecimiento surge el deber jurídico por parte
del enriquecido de abonar al empobrecido el quebrante patrimonial del que se ha beneficiado.
Por tanto, en primer lugar, al titular de la acción del enriquecimiento le compete probar todos los
requisitos, pero si la acción prospera, una vez prueben la cuantía del enriquecimiento o del quebranto
tendrá derecho a percibirla con sus intereses.
En segundo lugar, si hay varios sujetos enriquecidos, se les considera deudores solidarios para
garantizar el cobro por pago del otro.
En tercer lugar, objeto de la obligación del enriquecido, deberá entregar el bien obtenido o su valor
económico, es decir, deberá entregar el bien u objeto que le fue transmitido o el valor económico que
este posea, es decir, para el supremo es importante que se considere esta deuda como un valor. El
enriquecido no tiene la obligación de devolver más de aquello con lo que se benefició y el
empobrecido no tiene derecho a exigir más de aquello con lo que se empobreció. Por tanto, ni uno
debe abonar más de lo que se ha enriquecido ni el otro debe exigir más de lo que se ha empobrecido.
El supremo tiene muy claro que se trata de una deuda de valor y, por tanto, tendrá que ser evaluada
en su alcance por el juez y producirá intereses desde la resolución judicial.
En cuanto a la buena y mala fe para abonar frutos, intereses, mejoras y deterioros en la cosa u objeto
del enriquecimiento se aplican las normas y además la acción compete al empobrecido y a sus
herederos y la acción se dirigirá contra el enriquecido y sus herederos.
Se entiende que es una acción personal que no tiene plazo fijado y, por tanto, tiene un plazo de
prescripción de 5 años a contar desde que puede exigirse.
Entre las muchas sentencias que hay sobre esta materia: STC 27 marzo 1958:
El actor tuvo relaciones formales para el matrimonio con la hija del demandado y con objeto de
agenciarse una vivienda decidieron hacerlo en el piso primero de la casa de los futuros suegros, para
lo cual el demandante adelanto unas determinadas cantidades de dinero para arreglar el piso y
ponerlo en condiciones de comodidad y posteriormente se rompieron las relaciones... aparándose
…solicita que se le reintegren las cantidades gastadas en la vivienda. Hechos probados: el actor tenía
relaciones matrimoniales y que después decidió para residir arreglar el piso que era propiedad de los
futuros suegros para lo cual se hicieron obras y aumentó su valor. Al interrumpirse la promesa de
matrimonio, se dejaron de hacer las obras.
Las obras se realizaron sin consentimiento, el Supremo dice que queda probado que los materiales de
las obras los encargaban la hija y esposa del demandado, x lo que las obras se hicieron en
conocimiento de estas. Y que se probó que había un enriquecimiento del demandado y que hay que
cuantificar el importe de las obras realizadas porque de no haberse realizado el demandado no habría
obtenido una mejora en una vivienda que era de su propiedad. Por lo que el demandado no se puede
apropiar del enriquecimiento de su vivienda porque sería abusar de la buena fe por el
empobrecimiento que sufriría el demandante.
El demandado que sí hay una contraprestación que justifica el pago de la obra porque el actor fue
invitado a dormir a casa de la novia, y si se cuantifica esto vine a valer más o menos lo mismo que el
coste de las obras.
El Supremo dice que el hecho de que los novios sean invitados es una norma de costumbre y no se
puede aplicar en este caso. El Supremo les condena por acción de enriquecimiento injusto y tiene que
abonar el importe de las obras.

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ACLARACIONES (resumen)

Los derechos caducan, las acciones prescriben.

En los contratos, cada parte puede estar formada por uno o varios sujetos

El vínculo es el nexo que una a las personas

El objeto: dar, hacer, no hacer

El elemento esencial de una relación jurídica es el DÉBITO, aquella conducta que debe observar el deudor
como consecuencia de hacer suscrito la obligación.

La RESPONSABILIDAD también ese esencial y es el mecanismo que asegura que, en caso de incumplimiento
total o parcia del crédito, el deudor deberá responder de su incumplimiento total o parcial, porque éste
provoca unos daños y perjuicios. Ello ha generado toda la doctrina de la responsabilidad civil. Los contratos
pueden contener una cláusula que limiten o exoneren de responsabilidad, pero ésta no puede ir en contra de
la buena fe.

En el ámbito civil, el CC admite el establecimiento de cláusulas que limiten la responsabilidad.

ACLARACIONES (que se verán posteriormente)

FASES DE UN CONTRATO

1. Parte precontractual: de información, publicidad.


2. Parte de perfección: las partes manifiestan su pretensión de contratar, concurren los elementos
esenciales del contrato (art.1261 CC: consentimiento, objeto, causa).
3. Parte de ejecución: las partes realizan las prestaciones pactadas.
4. Parte de responsabilidad: en caso de incumplimiento.

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