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Id Cendoj: 28079370282009100007
Órgano: Audiencia Provincial
Sede: Madrid
Sección: 28
Nº de Recurso: 88/2008
Nº de Resolución: 14/2009
Procedimiento: Recurso de apelación
Ponente: ENRIQUE GARCIA GARCIA
Tipo de Resolución: Sentencia

AUD. PROVINCIAL SECCION N. 28

MADRID

SENTENCIA: 00014/2009

AUDIENCIA PROVINCIAL DE MADRID

Sección 28ª

Rollo de apelación nº 88/2008

Materia: Sociedades. Impugnación de acuerdos sociales.

Órgano judicial de origen: Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Madrid

Autos de origen: juicio ordinario nº 392/2006

SENTENCIA NUM. 14/2009

En Madrid, a 23 de enero de 2009.

La Sección Vigésima Octava de la Audiencia Provincial de Madrid, especializada en materia


mercantil, integrada por los ilustrísimos señores magistrados D. Enrique García García, D. Alberto Arribas
Hernández y D. José Ignacio Zarzuelo Descalzo, ha visto en grado de apelación, bajo el nº de rollo 88/2008,
los autos del procedimiento nº 392/2006, provenientes del Juzgado de lo Mercantil nº 1 de Madrid, el cual
fue promovido por Dª. Mariana contra SOLUCIONES LOGÍSTICAS Y MANTENIMIENTOS SL, siendo objeto
del mismo acciones de impugnación de acuerdos sociales.

Han actuado en representación y defensa de las partes, el Procurador D. Ramón Rodríguez Nogueira
y el Letrado D. Fernando Sacristán Hidalgo por Dª. Mariana y la Procuradora Dª. María del Carmen Montes
Baladrón y el Letrado D. Ramiro Pérez Álvarez por SOLUCIONES LOGÍSTICAS Y MANTENIMIENTOS SL.

ANTECEDENTESDEHECHO

PRIMERO.- Las actuaciones procesales se iniciaron mediante demanda presentada con fecha 23 de
mayo de 2006 por la representación de Dª. Mariana contra SOLUCIONES LOGÍSTICAS Y
MANTENIMIENTOS SL, en la que, tras exponer los hechos que estimaba de interés y alegar los
fundamentos jurídicos que consideraba que apoyaban su pretensión, suplicaba que:

"(.) que se declare la nulidad del acuerdo de aumento de capital aprobado como punto segundo del
orden del día de la Junta General Extraordinaria de la sociedad SOLUCIONES LOGÍSTICAS Y
MANTENIMIENTOS SL, celebrada el 30 de abril de 2006, así como la nulidad de cualquier acuerdo
posterior, que se adopte tomando como base el capital social resultante del referido acuerdo nulo, todo lo
anterior con expresa imposición de costas a la sociedad demandada."

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SEGUNDO.- Tras seguirse el juicio por sus trámites correspondientes por el Juzgado de lo Mercantil
nº 1 de Madrid se dictó sentencia, con fecha 22 de octubre de 2007 , cuyo fallo era el siguiente:

"Estimando la demanda formulada por el Procurador D. . actuando en nombre y representación de Dª


Mariana , declaro la nulidad del acuerdo segundo adoptado en la Junta Genera Extraordinaria celebrada el
día 30 de marzo de 2006 de la entidad Soluciones Logísticas y Mantenimiento SL consistente en : " (.)
ampliación del capital social en la cifra de 180.300 euros mediante aportaciones dinerarias y modificación
del Artículo 5 de los Estatutos Sociales; plazo, forma y condiciones para la suscripción y desembolso de las
nuevas participaciones; apoderamiento del Administrador único y modificación del art. 5 de los Estatutos
Sociales.

Se condena a la parte demandada al pago de las costas causadas por la tramitación del presente
juicio."

TERCERO.- Publicada y notificada dicha resolución a las partes litigantes, por la representación de
Dª. Mariana se interpuso recurso de apelación que, admitido por el mencionado juzgado y tramitado en legal
forma, con oposición al mismo por SOLUCIONES LOGÍSTICAS Y MANTENIMIENTOS SL, ha dado lugar a
la formación del presente rollo ante esta sección de la Audiencia Provincial de Madrid, donde tuvo entrada
con fecha 11 de febrero de 2008 y ante la que se ha seguido con arreglo a los trámites de los de su clase.

La deliberación, votación y fallo del asunto se realizó con fecha 22 de enero de 2009.

Ha actuado como ponente el Ilmo. Sr. Magistrado D. Enrique García García, que expresa el parecer
del tribunal.

CUARTO.- En la tramitación del presente recurso se han observado las prescripciones legales.

FUNDAMENTOSDEDERECHO

PRIMERO.- El objeto del presente litigio lo constituye la demanda planteada por Dª. Mariana contra
SOLUCIONES LOGÍSTICAS Y MANTENIMIENTOS SL por la que perseguía la nulidad del acuerdo
adoptado en la junta general de 30 de marzo de 2006, que tenia por objeto la ampliación, en 180.300 euros,
del capital social de aquella entidad.

La resolución recurrida rechazó que hubiese mediado la infracción del derecho de información del
socio que se aducía en la demanda, ni antes de la junta ni durante ella, pero acabó anulando el acuerdo por
considerar que había sido adoptado con abuso de derecho, pues no consideró justificada la causa real para
la decisión de aumento del capital.

La entidad apelante-demandada, que está disconforme con tal resolución, se enfrenta, en primer
lugar, a un obstáculo de índole procesal opuesto por la demandante-apelada, que considera que el recurso
debería haber sido inadmitido, de plano, por no haber sido preparado conforme a las exigencias legales. Si
se superase tal óbice procesal, procedería abordar, por su orden correspondiente y hasta donde fuera
necesario, en caso de no prosperar antes alguno de ellos, los sucesivos motivos aducidos en el escrito de
apelación. En éste se alega incongruencia de la sentencia apelada al haber declarado la nulidad del
acuerdo social por una causa distinta de la alegada en la demanda; se aduce también la existencia de
contradicción interna en su motivación al rechazar inicialmente la existencia de una infracción del derecho
de información del socio para luego volver a rescatar tal vulneración legal; se afirma asimismo que existió
causa para la ampliación, que no se modificó la inicialmente anunciada y que la finalidad de dicha operación
era legítima; y, por último, se aducen diversos preceptos legales con la misma finalidad, suplicando además
que, en cualquier caso, no debería haber mediado la condena en costas que ha sufrido en la primera
instancia.

SEGUNDO.- La parte apelada cuestiona la admisibilidad de la apelación, pues denuncia la existencia


de defectos en el escrito de preparación del recurso, al que reprocha no haber expresado los
pronunciamientos objeto del mismo, como exige el artículo 457.2 de la Ley de Enjuiciamiento Civil , al
haberse limitado a impugnar "los pronunciamientos contenidos en los Fundamentos de Derecho Tercero,
Cuarto y la totalidad del Fallo" de la sentencia apelada.

Dado que el recurso de apelación se ha interpuesto contra una sentencia que contiene, además de la
condena en costas, un único pronunciamiento que declara la nulidad de un determinado acuerdo social,
cuya motivación se encuentra en los fundamentos de derecho citados, entendemos que la voluntad del

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demandado de recurrir los pronunciamientos de la sentencia que le eran perjudiciales era suficientemente
clara, razón por la cual consideramos que no puede considerarse mal admitido el recurso de apelación
según el criterio antiformalista seguido por este tribunal en ocasiones precedentes (entre otras en la
sentencia de la sección 28ª de la AP de Madrid de 7 de noviembre de 2008 , que citamos como simple
ejemplo de la línea interpretativa que estamos siguiendo respecto a dicho trámite procesal).

No se trata, además, de un posicionamiento particular de esta sección de la Audiencia Provincial de


Madrid, sino que podemos citar diversas resoluciones de otros tribunales en el mismo sentido. Así, la
sentencia de la sección 15ª de la Audiencia Provincial de Barcelona de 10 de noviembre de 2006 , en un
supuesto en que el apelante al preparar el recurso se limitó a manifestar que "recurría contra su parte
dispositiva", consideró bien admitido el recurso señalando: ". que el art. 209 de la misma ley rituaria,
establece que en cuanto a la forma y contenido de las sentencias, el fallo contiene los "pronunciamientos"
correspondientes a las pretensiones de las partes, mientras que los Fundamentos de derecho expresan las
razones y fundamentos legales del fallo y las normas jurídicas aplicables al caso. Es decir, en el fallo se
contienen los pronunciamientos, que al preparar el recurso debe indicarse que se recurren, lo que ha hecho
la parte demandada en su escrito de preparación, aunque sin especificarlos, defecto que no debe ser
sancionado con la inadmisión del recurso pues, conforme a reiterada jurisprudencia, debe entenderse que
se entenderán recurridos los que a la parte no le sean favorables".

Asimismo, la sentencia de la sección 2ª de la Audiencia Provincial de Zaragoza de 7 de marzo de


2007 , en relación a un escrito de preparación de un recurso de apelación que indicaba que estimaba
lesivos a sus intereses "los pronunciamientos que recoge en su fundamento de derecho tercero, así como lo
dispuesto en el fallo", para finalmente "poner de manifiesto la voluntad de esta parte de recurrir la referida
resolución", afirmó: "El escrito es desde luego procesalmente incorrecto -la fundamentación no contiene
ningún pronunciamiento y la indefinida referencia a "lo dispuesto en el fallo" resulta en principio inadmisible-,
pero carece de entidad bastante como para provocar la desestimación del recurso por inadmisión indebida,
pues la línea inequívoca del enfrentamiento entre las partes y la simple puesta en relación del fallo y los
fundamentos de derecho, de los que únicamente el tercero examina las cuestiones debatidas en el pleito,
concreta inequívocamente cuales son los extremos recurridos., condiciones en las que parece más
adecuado anteponer el criterio "pro actione" a una rigurosa inteligencia de la forma establecida para el
escrito de preparación, interpretación acorde con la doctrina constitucional que entiende que el acceso a los
recursos forma parte integrante del derecho a la tutela judicial efectiva garantizada por el art. 24.1 CE y
exige que a la hora de interpretar y aplicar los requisitos que la Ley exige para recurrir los Tribunales lo
hagan en el sentido mas favorable a la efectividad de ese derecho (SSTC 62/1989, 121/1990, 31/1992,
51/1992 , por todas ").

En la misma línea interpretativa la sentencia de la sección 2ª de la Audiencia Provincial de Sevilla de


29 de enero de 2007 indicaba: "El recurso de apelación, que frente a la sentencia de primer grado formaliza
la parte demandada con invocación de error en la valoración de la prueba y aplicación incorrecta de las
normas jurídicas, ha de reputarse admisible, por cuanto la expresión del escrito de preparación de impugnar
«todos los pronunciamientos contenidos en la sentencia» llena las exigencias del art. 457.2 de la LECivil ,
aunque hubiera sido deseable una mayor concreción. Debe aclararse que impugnar "todos los
pronunciamientos" no significa combatir también los hechos pacíficos y no controvertidos, pues los
pronunciamientos decisorios sólo se refieren a la parte dispositiva o fallo de la sentencia".

El propio Tribunal Constitucional en sentencia de 15 de diciembre de 2003 , amparando al recurrente,


ordenó que se dictara resolución teniendo por preparado el recurso de apelación en un supuesto en que
éste se había inadmitido porque en el escrito de preparación el apelante se limitó a afirmar que "la sentencia
era lesiva para sus intereses" y que se tuviera por "interpuesto" el recurso de apelación contra la sentencia.
El Tribunal Constitucional argumentó que ". la Ley de enjuiciamiento civil distingue dos fases o momentos
sucesivos en la formulación del recurso de apelación civil (arts. 457 y 458 ). La primera de ellas (que es la
aquí controvertida) es la fase de preparación del recurso (art. 457 ). La misma se sustancia ante el órgano
judicial que dictó la resolución impugnada, ante el que el recurrente, dentro del plazo legalmente
establecido, «se limitará a citar la resolución apelada y a manifestar su voluntad de recurrir con expresión de
los pronunciamientos que impugna». Con ello, el Tribunal a quo dispone de los elementos necesarios para
realizar el examen de su procedencia, que le permitirá fundar el juicio de admisibilidad, teniendo por
preparado el recurso, en su caso, y emplazando a la parte recurrente para que lo interponga de conformidad
con lo establecido en el art. 458 LEC . Por tanto, como apunta el Fiscal, la fase de preparación en la
tramitación del recurso tiene por objeto delimitar la apelación para controlar su admisibilidad, lo que requiere
manifestar, ante el órgano judicial que dictó la resolución y dentro del plazo legalmente fijado, la voluntad de
recurrirla, señalando desde un principio los pronunciamientos que se impugnan. De este modo, la
preparación determina o fija el marco en el que ha de situarse el objeto de recurso en la fase ulterior de

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interposición, que consiste en la exposición de las alegaciones en las que se fundamenta (art. 458.1 ).

Sentado lo anterior, el examen del contenido del escrito de interposición del recurso de apelación
presentado por el recurrente permite constatar, en el presente caso, el cumplimiento de los requisitos
establecidos por la legislación vigente para la sustanciación del trámite del recurso de apelación en su fase
de preparación pues, mediante el mismo, el recurrente procedió a manifestar, dentro de plazo, ante el
órgano judicial competente su voluntad de recurrir una resolución judicial recurrible, que contiene
esencialmente un único pronunciamiento principal condenatorio, del que el devengo de intereses y la
imposición de costas son consecuencias legales, y que califica expresa y formalmente de lesivo para sus
intereses, pudiendo entenderse suficientemente identificado el pronunciamiento impugnado. Partiendo de
estas premisas, acordar la inadmisión del recurso por considerar que el recurrente ha incumplido la
exigencia legal de previa preparación del recurso, al estimar que se interpone el mismo directamente, sobre
la base de que en su escrito se emplea el término "interponer", en lugar de "preparar", anunciar o cualquier
otro de significación semejante, entender que se solicita directamente la remisión de las actuaciones a la
Audiencia Provincial, lo que en efecto se pide, pero tras demandar su admisión y concluir que no se cita el
pronunciamiento impugnado cuando la Sentencia contiene un único pronunciamiento principal, entraña una
interpretación que ha de reputarse manifiestamente irrazonable respecto del requisito que se dice
incumplido, máxime cuando, como aducen recurrente y Fiscal, el órgano judicial no consideró la posibilidad
de subsanación (arts. 11.3 LOPJ y 231 LEC) de aquellas objeciones formales sugerida por el recurrente. Es
pertinente recordar a este respecto que, como afirmamos en nuestra STC 92/1990, de 23 de mayo, FJ 2 ,
"no debe rechazarse un recurso defectuosamente interpuesto o formalizado sin dar previamente ocasión a
la subsanación de los defectos advertidos, siempre que no tengan su origen en una actitud consciente o
maliciosa del interesado y ello no dañe la regularidad del procedimiento ni el derecho de defensa de la parte
contraria" (doctrina reiterada, entre otras, en las SSTC 213/1990, de 20 de diciembre, FJ ; 172/1995, de 21
de noviembre, FJ 2; 285/2000, de 27 de noviembre, FJ 4; 238/2002, de 9 de diciembre, FJ 4 )".

Por último, en sede de unificación de criterios se adoptó en el seno de esta Audiencia Provincial de
Madrid, con fecha 23 de septiembre de 2004 , un acuerdo de los magistrados integrantes de sus secciones
civiles que contempla que la previsión del artículo 457.2 LEC , relativa a la falta de cita de los
pronunciamientos impugnados en el escrito de preparación del recurso de apelación, no constituirá causa
de inadmisión del recurso si el pronunciamiento de la resolución recurrida es único, simple e indivisible,
además del accesorio pronunciamiento en costas. Lo cual es perfectamente trasladable al presente caso en
el que no hay otro pronunciamiento en el fallo de la resolución recurrida, al margen de la decisión sobre
costas, que la declaración de nulidad de un determinado acuerdo social, por lo que no pudo suscitar duda
alguna sobre el alcance del recurso objeto de preparación.

Por todo lo cual, debe ser rechazado el reparo formal opuesto por la parte apelada a la admisión y
tramitación del recurso.

TERCERO.- Considera la recurrente que la sentencia apelada incurre en defecto de incongruencia al


declarar la nulidad del acuerdo social por una causa distinta de la alegada en la demanda. La apelante se
queja de que la sentencia rechace la existencia de infracción del derecho de información del socio y, sin
embargo, acabe estimando la demanda por apreciar abuso de derecho, cuando según la propia recurrente
este argumento apenas es mencionado en el escrito rector del proceso.

Pues bien, supone una cierta paradoja que la propia recurrente tenga que reconocer que, siquiera de
modo complementario, tal argumento se citaba en la demanda, lo que de entrada permite descartar que no
fuera consciente de ello al tiempo de contestarla, lo que le habría permitido, por tanto, ejercer su derecho de
defensa frente a la misma sin ningún obstáculo efectivo para ello. Además, resulta difícil apreciar desviación
de los términos del debate por parte del juez al redactar la resolución recurrida cuando no sólo es que ya se
mencionara, en varias ocasiones, en el escrito rector del proceso un reproche de abuso hacia la finalidad del
acuerdo adoptado, respaldado por la expresa alegación de la correspondiente fundamentación legal al
respecto (el artículo 7 del C. Civil , que exige la actuación de buena fe y proscribe el ejercicio abusivo del
derecho) y por la explicación del mecanismo empleado para ello (como política pergeñada para reducir la
participación social de la actora), sino que incluso quedó identificado como materia controvertida en la
audiencia previa del juicio ordinario, actuación procesal en la que deben quedar delimitados los términos del
debate (artículos 414, 426 y 428 de la LEC ).

El juez no se desvió, por tanto, en su sentencia de los términos del debate planteado entre las partes
a propósito de la validez del acuerdo social objeto de litigio, ni de las causas que motivaban la pretensión
impugnatoria al respecto emprendida. De modo que no infringió el requisito de congruencia exigido por el
artículo 218.1 de la LEC .

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CUARTO.- La entidad recurrente denuncia asimismo que la resolución apelada incurre en una
contradicción interna en su motivación al rechazar inicialmente la existencia de una infracción del derecho
de información del socio aducido por la demandante y resucitar, en cambio, una posible vulneración del
mismo al estimar la existencia de abuso de derecho.

Debe reconocer este tribunal que tal contradicción podría existir en alguna medida, aunque se trata
de una circunstancia carente de trascendencia. Porque si el juez estimó la demanda fue porque consideró
que había mediado una maniobra abusiva por parte de la sociedad demandada al querer llevar adelante la
ampliación de capital con independencia de la existencia o no de causa para ello. Solo a mayor
abundamiento volvió a mencionar el derecho de información del socio a conocer las causas reales del
aumento de capital. De ahí que haya que relativizar la importancia de la alusión a este último argumento.

No obstante, este tribunal quiere dejar claro que habiendo sentado la resolución recurrida que no se
había incurrido, ni antes de la junta ni durante ella, en infracción del derecho de información que se había
esgrimido como fundamento de la impugnación planteada, hasta el punto que se entendió en dicha
sentencia que la actora lo habría utilizado como un simple pretexto para preparar su futura acción judicial (al
tratar de prefabricar una excusa para impugnar, lo que resulta censurable y no puede jugar en su favor), no
procedería, una vez descartada la vulneración del mismo, volver sobre dicho derecho como motivo para la
estimación de la demanda. Además, en materia de sociedades de responsabilidad limitada no hay, al
margen del derecho de información general del artículo 51 de la LSRL , unos requisitos especialmente
rigurosos en materia de información sobre modificaciones estatutarias, bastando con expresar en la
convocatoria los extremos que hayan de modificarse y con conceder la posibilidad de que sea examinada
en el domicilio social el texto íntegro de la modificación pretendida- artículos 71 y 73 de LSRL -, sin que se
exija un informe escrito del órgano de administración para justificar la propuesta, a diferencia de lo que
ocurre en materia de sociedades anónimas - artículos 144 y 152 del TRLSA; pese a lo cual el administrador
de SOLUCIONES LOGÍSTICAS Y MANTENIMIENTOS SL elaboró un informe para los socios con esa
finalidad. Por lo que, descartada la vulneración del artículo 51 de la LSRL y no puesta de manifiesto la del
artículo 71 del mismo cuerpo legal, la única razón viable para sustentar la posible nulidad del acuerdo
impugnado, siguiendo ese iter argumental, sería, exclusivamente, la constatación de que hubiese mediado
una actuación abusiva por falta de causa real y lícita que justificase su adopción. La parte demandante
debería, por lo tanto, haber puesto de manifiesto, mediante prueba directa, o siquiera indirecta (que
posibilitase, al menos, construir una presunción sólida - artículo 386 de la LEC ), que realmente había
existido una maniobra abusiva urdida mediante la aprobación de un acuerdo por la mayoría social para
obligarle, como socia minoritaria, a acudir, sin otra razón que perjudicarle, a una ampliación de capital si no
quería ver disminuido su porcentaje de participación en la sociedad a menos del 3% y con ello la
imposibilidad de ejercitar algunos de los derechos que se reservan para los que alcancen un 5 % en ella.

QUINTO.- La infracción legal que habría podido cometer la junta al adoptar un acuerdo de esa índole
habría que buscarla, al hilo de los alegatos del actor, en la previsión del artículo 7 del C. Civil que exige la
actuación de buena fe y proscribe el ejercicio abusivo del derecho, al aducir que la única finalidad
perseguida sería diluir la participación de la demandante en el capital social. Así lo entendió la resolución
recurrida que la dedujo del hecho de haber mediado una cierta volubilidad en la invocación de la causa para
la ampliación, lo que llevó al juez a presumir que mediaba una causa torticera en la actuación social. La
recurrente insiste, sin embargo, en su recurso, articulándolo formalmente en varios motivos, que sí había
causa para la ampliación, que no modificó la aducida y que la finalidad de aquélla era legítima.

Lo primero que debemos remarcar, ante discusiones de este tipo, es que la junta general de socios
es soberana para adoptar el acuerdo de ampliación de capital cuando lo estime preciso, no bastando para
justificar su impugnación la simple disconformidad del demandante con lo acordado por los órganos sociales
cuando éstos han estimado, con arreglo al principio mayoritario que rige en las entidades mercantiles, que
las circunstancias concurrentes lo hacían aconsejable. De manera que en el ámbito de la causa de
impugnación sustentada en un posible intento de abuso de derecho lo importante sería comprobar si la
operación de ampliación tenía realmente una justificación suficiente que permitiera comprender su adopción
por la mayoría del capital social. Si la ampliación tenía causa objetiva y lícita que la justificase no podrá
aducirse como motivo para anular el correspondiente acuerdo que éste no tuviera otra finalidad que
perjudicar a un determinado socio, aguando su participación. Si se revelase la existencia de una razón
objetiva para efectuar tal ampliación, lo que subyacería en este litigio sería la simple disconformidad de la
demandante con lo acordado por los órganos sociales, pese a que éstos hubiesen tomado su decisión con
arreglo al principio mayoritario que rige en las entidades mercantiles. Que el actor no pueda o no quiera
concurrir a dicha ampliación, efectuando el desembolso correspondiente, en nada afectaría a la legalidad
del acuerdo social.

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Pues bien, no se ha revelado que la finalidad aducida para la ampliación por el órgano de
administración fuese inexistente ni una mera maniobra ilícita. Se ha probado, en cambio, que la entidad
demandada cuenta con un volumen elevado de facturación (su importe de cifra de negocios supera
1.850.000 euros, según la cuenta de pérdidas y ganancias correspondiente al ejercicio 2005) y con una
nómina de trabajadores significativa (los gastos de personal ascienden a 987.838,28 euros), y sin embargo
operaba con un reducido capital de 18.030 euros, lo que no es, desde luego, una praxis muy equilibrada.
Por otro lado, el administrador elaboró un informe anexo a la convocatoria, aunque la ley no le obligaba a
ello (pues ya hemos dicho que en materia de SL no hace falta un informe justificativo), que señalaba
problemas relacionados con la tesorería como motivo para la ampliación, que es lo que también adujo en el
propio acto de la junta; y lo cierto es que las cuentas anuales de dicha entidad al cierre del ejercicio 2005
(que es el inmediatamente anterior al tiempo en que se plantea la ampliación en 2006) revela la existencia
en el balance de unos acreedores a corto plazo por importe de 720.330,08 euros frente a un activo
circulante de 885.635,20 euros; si se calcula con tales datos la ratio de solvencia o liquidez a medio plazo
de la entidad (cociente entre el activo circulante y el pasivo exigible a corto plazo) el resultado es un índice
del 1,2, que no alcanza lo que se considera, según las referencias usuales en análisis financiero, el valor
ideal para el ratio de liquidez, que debería aproximarse a 2, o, al menos, estar comprendido entre el 1,5 y el
2, sin que el sector en el que opera la entidad demandada suscite ninguna peculiaridad al respecto. Si
repetimos la operación, pero con los datos proporcionados por la empresa en un balance intermedio a 24 de
marzo de 2006, que fue elaborado con fines operativos e informativos justo antes del acuerdo y que le fue
entregado a la actora, la ratio resulta del 1,1. Por lo que, si bien es cierto que la entidad superaba el
denominado ratio de tesorería (o test del ácido: disponible + exigible / pasivo exigible a corto plazo), que es
el indicativo de problemas de liquidez inmediatos, puede considerarse razonable una decisión que
persiguiese, con un criterio de diligencia tendente a prevenir problemas a medio plazo, incrementar el ratio
de solvencia o liquidez en la entidad mediante el ingreso en tesorería de las aportaciones a realizar por los
socios, a la luz de una labor de análisis que está al alcance de los propios conocimientos de este tribunal
aplicados sobre la información contable que obra en los autos como prueba documental, sin necesidad de
tener que recurrir, por tanto, al asesoramiento de un tercero, como el perito propuesto por la parte
demandante, que también manejó alguno de los ratios aludidos y la referida documentación, pero no
pareció dispuesto a intentar sentar las conclusiones que podían extraerse al respecto.

Y con respecto a la posibilidad, apuntada en la sentencia y señalada por la parte actora, de que
pudiera mediar una voluntad real del administrador de aprovechar la operación para acometer nuevas
inversiones con el dinero aportado como consecuencia de la ampliación hay que efectuar las siguientes
precisiones. La primera, que hay que ser riguroso a la hora de extraer conclusiones, pues puede resultar
apresurado hacerlo cuando lo que existe es una mera intuición derivada de la presentación en el propio acto
de la junta, entre otra diversa documentación meramente complementaria, de una nota que mencionaba
una previsión de inversiones para la empresa en un plazo de seis meses en herramientas, vehículos y
mobiliario; no se desprende necesariamente de dicha nota, pese a la cuantía que indica, que toda la
ampliación de capital vaya a ser consumida de inmediato y solo con esa finalidad. Es más, entre el resto de
la mencionada documentación complementaria también se incluía un detalle de las obligaciones pendientes
de la entidad, con un plan de pagos a realizar en tres y seis meses, explicando los problemas de
disponibilidad que se preveían, lo que no se desvía, en absoluto, de la finalidad de la ampliación expuesta
por el administrador. La segunda, que efectuar una inversión gradual en seis meses en el equipamiento al
que se refería la citada nota no resultaría necesariamente incompatible con un aumento de capital
destinado, en principio, al incremento de la tesorería, sino al contrario, pues si la nueva aportación lo
permitiera y la situación social lo aconsejara sería también una finalidad legítima, pues las ampliaciones de
capital pueden servir para cualquier necesidad de fondos de la empresa, eludiendo procesos de
endeudamiento ante terceros, que supondrían aumentar el pasivo exigible de la sociedad. Se trataría, en
función de las circunstancias con las que el órgano de administración se enfrentase efectivamente en los
meses siguientes, de la adopción de decisiones que competen a la órbita empresarial, ajena, en principio, al
control judicial, y que el administrador deberá acometer bajo su responsabilidad. Y la tercera, que
precisamente por lo apuntado, si lo que la actora teme es que el administrador aduzca un motivo para la
ampliación en la junta, y se apruebe merced a ello la operación, y luego pueda utilizar los fondos para
embarcarse en inversiones ajenas a lo anunciado, el problema no estribaría en la ilicitud del acuerdo de
ampliación de capital, sino en la posibilidad de exigir responsabilidad al administrador si con ello causase
un quebranto a la sociedad o a los propios socios.

No encontramos, por tanto, en la argumentación aducida en la resolución recurrida, argumentos de


peso lo suficientemente sólidos para respaldar la conclusión de que la ampliación propuesta no tuviera más
objetivo que perjudicar a la actora, pues para ello debería, cuando menos, haber quedado perfectamente
claro, y no es el caso, que carecía de ninguna otra justificación (y las circunstancias que así lo evidenciasen
debería haberlas acreditado la demandante, en tanto que son hechos constitutivos de su pretensión

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-artículo 271.2 de la LEC -, y no la entidad demandada, cuyo administrador ni siquiera tenía obligación de
elaborar, a diferencia de lo que ocurre en las sociedades anónimas, un informe justificativo para la junta).
Sólo si realmente hubiera quedado patente en autos que no mediaba causa real y lícita, que justificase la
adopción del acuerdo de ampliación de capital de la entidad, y no se apuntase otro interés en ella que
perjudicar a la demandante, podría haberse opuesto reparos a la decisión de la junta general de socios, que
es soberana para adoptar el acuerdo de ampliación de capital cuando lo estime preciso y que no tiene otro
límite que el respeto a la ley, a los estatutos y no sacrificar el interés social en beneficio de tercero . Lo que
no cabrá es anular un acuerdo social de ampliación de capital simplemente porque un socio, que no oculta
sus discrepancias con el administrador, no desee invertir más, lo que estaría en su derecho de hacer si no
quisiera, aunque no podría eludir la consecuencia, ajustada a derecho, de que bajase su participación
social. Como tampoco estimamos razón suficiente para presumir el abuso, aunque sobre ello ni tan siquiera
haga hincapié la resolución recurrida, en que ya hubiese mediado otro intento, a mediados del año 2005, de
ampliar el capital, que la actora considera que se efectuó con precipitación y con defectos de forma, por lo
que, en efecto, se enfrentó a insalvables obstáculos de índole registral. Que la administración de la entidad
hubiera podido obrar de modo defectuoso, precipitado u obcecado en su error en el año anterior, o incluso
de forma manifiestamente ilegal, lo que la actora estaba en derecho de cuestionar o incluso impugnar en
defensa de sus derechos, no sería razón suficiente para teñir de ilegalidad un acuerdo ulterior, ya en el año
siguiente, que persigue conseguir, con arreglo a la legalidad, lo que antes no se tuvo el acierto de realizar
con arreglo a las exigencias de plazos y otros requisitos legales aplicables a este tipo de actuaciones
societarias.

SEXTO.- Por otro lado, no hay que olvidar que precisamente para evitar el "aguamiento" de la
participación social de la parte demandante existen mecanismos de prevención en la ley como el derecho
de suscripción preferente (artículo 75 de la LSRL ), en su doble vertiente, tanto política como patrimonial,
que posibilitaría al socio mantener el mismo porcentaje de capital social que poseía con anterioridad al
aumento, además de evitar que los derechos latentes e indirectos que corresponden a los accionistas sobre
el patrimonio y las reservas sociales puedan verse afectados incluso si la emisión de nuevas participaciones
se efectuase por un precio que no se correspondiese con su valor real (como puede ocurrir cuando no hay
que pagar prima de emisión). Ese es el mecanismo adecuado para conservar su porcentaje de participación
en la sociedad, que en modo alguno ha quedado comprometido en el presente caso, aunque ello supusiese
un esfuerzo económico para la interesada, y no el de impugnar un acuerdo que difícilmente podría reputarse
abusivo, pues su finalidad era proporcionar más recursos a la sociedad para el cumplimiento de su objeto
social. Lo que tampoco puede ser comprendido es que la demandante, parapetada en sus malas relaciones
con el administrador (para lo que dedicaba buena parte de su demanda a relatar posibles infracciones
cometidas en otras juntas, que hubieran debido reconducirse a su correspondiente cauce, que no es el que
aquí nos ocupa) y en su desacuerdo con la gestión social, pretenda exigir que se petrifique su participación
en el capital si no está dispuesta a efectuar el mismo esfuerzo económico que el resto.

SÉPTIMO.- No cabe, por todo ello, estimar que haya mediado el abuso de derecho (artículo 7.2 del
Código Civil ) que reprochaba la demandante a la decisión mayoritaria de la junta, pues la jurisprudencia
(sentencias del TS 21 diciembre 2000 , 16 mayo y 12 julio 2001 , 2 julio 2002 y 28 enero 2005 ) exige para
la apreciación del mismo los siguientes elementos: a) el uso de un derecho objetivo y externamente legal; b)
daño a un interés no protegido por una específica prerrogativa jurídica; y c) la inmoralidad o antisocialidad
de ese daño, manifestada en forma subjetiva (ejercicio del derecho con intención de dañar, o sin verdadero
interés en ejercitarlo -ausencia de interés legítimo-), o en forma objetiva (ejercicio anormal del derecho, de
modo contrario a los fines económico-sociales del mismo), sin que quepa invocar la sanción cuando el
exceso pernicioso en el ejercicio del derecho esté garantizada por precepto legal (sentencia del TS de 2 julio
2002, que cita las de 28 abril 1976 y 14 julio 1992 ). Y no concurrirían en este caso, a tenor de lo
anteriormente explicado, ni el segundo ni el tercero de dichos requisitos.

OCTAVO.-Las costas ocasionadas en la primera instancia deben ser impuestas a la parte actora, tal
como establece el nº 1 del artículo 394 de la LEC para las decisiones desestimatorias de la demanda.

NOVENO.- En materia de costas de la segunda instancia nos atenemos a lo establecido en el nº 2 del


artículo 398 de la L.E.C . para los casos de estimación total o parcial del recurso de apelación

Vistos los preceptos citados y demás concordantes de general y pertinente aplicación al caso, este
tribunal dicta el siguiente

FALLO

Que estimando el recurso de apelación interpuesto por la representación de SOLUCIONES


LOGÍSTICAS Y MANTENIMIENTOS SL contra la sentencia dictada el 22 de octubre de 2007 por el Juzgado

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de lo Mercantil nº 1 de Madrid , en el juicio ordinario nº 392/2006 del que este rollo dimana, debemos
revocar y revocamos dicha resolución, y en su lugar:

1º) desestimamos la demanda planteada por Dª. Mariana contra SOLUCIONES LOGÍSTICAS Y
MANTENIMIENTOS SL relativa a la impugnación del acuerdo de ampliación de capital adoptado en la junta
general de 30 de marzo de 2006;

2º) imponemos a la parte actora las costas derivadas de la primera instancia; y

3º) no efectuamos expresa imposición de las costas correspondientes a la apelación.

Así, por esta nuestra Sentencia, lo pronunciamos, mandamos y firmamos los ilustrísimos señores
magistrados integrantes de este tribunal.

PUBLICACION.- Dada y pronunciada fue la anterior Sentencia por los Ilmos. Sres. Magistrados que la
firman y leída por el/la Ilmo. Magistrado Ponente en el mismo día de su fecha, de lo que yo el/la Secretario
certifico.