Vous êtes sur la page 1sur 4

El Alma Matter y la Comunidad, Un acercamiento necesario!

Elaborado por Marlon Martinez


Doctorado en Ciencias de la Educación
6 Semestre Catedra: Seminario
Facilitadora: Dra. Yolanda Colmenares
UERG

La Universidad debe ser un espacio de promoción y cambio social, generadora de motivación en


el colectivo para la profundización de conocimiento y la adecuada utilización de la técnica al
servicio de una transformación de la naturaleza sin mayores daños ecológicos y ambientales que
lamentar.

Así mismo, los actores universitarios deben tomar en cuenta la perspectiva fenoménica
como mirada orientadora en la construcción del conocimiento desde escenarios
extrauniversitarios, como factor subjetivo para darle respuesta a los desafíos que nos impone la
gerencia académica. A propósito de estas ideas, Guijarro y Chávez (2006), señalan:

Las instituciones de educación superior, específicamente las universidades,


deben modificar sus esquemas gerenciales con la finalidad de alcanzar calidad,
eficiencia, eficacia, pertinencia, excelencia, equidad y producción de bienes
sociales, que permitan establecer relaciones entre las asignaciones
presupuestarias y el cumplimiento de las funciones básicas de las casas de
estudio superiores, como: docencia, investigación, extensión y producción de
acuerdo a los niveles exigidos y demandados por la sociedad.
En relación con este señalamiento, en la actualidad los modelos gerenciales en las
instituciones de Educación Universitaria, parecieran no estar adaptados al contexto de las
funciones básicas como es docencia, la investigación y extensión, sino que están
descontextualizados en la función gerencial, pues ésta es orientada verticalmente, desde un nivel
centralizado.

Cabe destacar, que en la actualidad, a propósito de las reformas políticas, educativas y de


desarrollo que adelanta el gobierno nacional, las instituciones universitarias de Venezuela se han
sumado a estos cambios generando un nuevo modelo de desarrollo denominado “Socialismo del
Siglo XXI”. Este modelo comprende la democracia participativa y una economía mixta,
respondiendo a las necesidades del país y promoviendo un mundo multipolar.

La Educación Universitaria en sus funciones básicas como son la docencia, investigación y la


extensión, específicamente a partir de la extensión universitaria, se debe propiciar la integración
generando en las universidades una real cultura de interacción con las organizaciones
comunitarias que establezcan alianzas y promuevan el intercambio de saberes. De allí que, la
instituciones universitarias como fuentes de conocimiento deben asumir el reto que plantea el
plan de la nación en establecer interacción con su entorno.

Entonces, el estudio de esta significativa interacción debe ser abordando desde una
perspectiva epistemológica fenomenológica, puesto que esta visión de la realidad debe permitir
un mayor interés y profundidad al estudio comprensivo del fenómeno social de la interacción de
la universidad con las comunidades a través de la extensión. La fenomenología, según Husserl
(2007), “es el estudio de la ciencia del fenómeno, puesto que todo aquello que aparece es
fenómeno”, es decir, una ciencia de objetos ideales, por tanto a priori y universal, porque es
ciencia de las vivencias.

Reconocer la educación y las relaciones universidad-sociedad, como una tarea permanentemente


inacabada, nos aproxima al carácter relativo y gradual del acto educativo, inmerso en una
dimensión crítica que asume significados propios que emergen del sistema educativo
complejizado. Se trata de cuestionar y problematizar la educación y buscar nuevos supuestos
teóricos que validen su historicidad. Atributo vinculado a la existencia del ser humano, su
socialización y obra.

La educación al estar representada en un sistema social complejo, participa de las


transformaciones que en él ocurren y de las distintas formas que modelan y producen el cambio
educativo, como parte de la regulación social de ese sistema. Sin embargo, en esa
conceptualización ha predominado la visión del cambio planeado e instrumental, incluso
controlado e intencional.

De acuerdo con la autora Rodríguez Romero (2003), los procesos de cambio, sean estos naturales
o planeados, han incrementado la complejidad de la educación como sistema social, lo cual, a su
vez, ha alterado la visión de renovación educativa, no sólo por el influjo de las nuevas
condiciones socioculturales y económicas de las sociedades contemporáneas, sino también por la
introspección y asimilación que hace el propio sistema, lo que permite distinguir cuatro
categorías para explicar el cambio educativo: innovación, mejora, desarrollo y reforma.

La relación de la Universidad con la comunidad se ha de entender, que existe y ha existido la


designación del conocimiento teórico y práctico que siendo producido en las universidades tiene
aplicación directa en el medio social para la resolución de problemas o necesidades propias del
colectivo. Es un conocimiento que responde a situaciones puntuales y que necesariamente no ha
de ser profundo ni complejo, sólo basta que tenga utilidad y uso para el beneficio de una
comunidad o comunidades en el entorno social organizado.

La Universidad debe ser un espacio de promoción y cambio social, generador de motivación en


el colectivo para la profundización de conocimiento y la adecuada utilización de la técnica al
servicio de una transformación de la naturaleza sin mayores daños ecológicos y ambientales que
lamentar. En este contexto ideal se ha de construir una extensión universitaria que cumpla la
misión social totalizadora de orientar la respuesta de las universidades del país en razón de una
alianza estratégica integral que fortalezca y ayude al alcance de los objetivos políticos del
proyecto de país en un tiempo histórico determinado. No se trata de ideologizar la actividad
extensionista, sino de transformarla en un instrumento de acción social al servicio de la política
educativa del Estado y no al servicio de las intencionalidades, que pueden ser buenas, de grupos
académicos distorsionados de la realidad histórico-conflictual que exista.

Por ello, para conocer ese nivel de satisfacción es necesario hacer una evaluación de los
programas ofrecidos por el Sector Universitario en cuanto a formación de los estudiantes y los
actores sociales del entorno universitario, ésta evaluación es el elemento esencial a la hora de
distinguir el aporte entregado por cada trabajador y el reconocimiento de sus cualidades que
permitan, a partir de esto, alcanzar una adecuada retribución profesional y laboral.

En lo que se refiere a la retribución, es importante recalcar que esta no debe ser mirada
exclusivamente como un estipendio monetario, sino que es mucho más amplia y que debe
responder a las propias expectativas del trabajador, por lo que la empresa debe ser capaz de
identificar aquellos factores que provocan insatisfacción laboral y, por otro, aquellos factores que
motivan al personal y que, por tanto, generan satisfacción en ellos.
En el umbral de la Venezuela del siglo XXI, existe la necesidad de discurrir los mecanismos
de vinculación de la Universidad con la sociedad, y de modo particular, los modelos de extensión
universitaria que han venido sirviendo de soporte a la actuación de los gerentes educativos en
sentido general, a los fines de incorporar variantes más cercanas a la visión gerencial humana,
máxime aun cuando se trata de la gerencia social universitarias vinculada a la dinámica de las
organizaciones comunitarias.

Esto significa, repensar el camino recorrido hasta ahora por la teoría y práctica
extensionista, para postular un nuevo enfoque que promueva un desarrollo social equitativo sin
exclusión, que garantice la producción de nuevos conocimientos y el dialogo de saberes
responsables, así como la formación de profesionales que sean ciudadanos comprometidos en la
búsqueda global de un desarrollo más humano, equitativo y sostenible.

Entonces, por tratarse de la interacción de la universidad con el entorno como epicentro para
lograr el bienestar o vinculación social fundamental que axiológicamente se traduce en un asunto
de humanidad, implica orientar el esfuerzo y las energías desplegadas a través de una gestión
académica más humanizante para coadyuvar en el empoderamiento político y social de las
comunidad organizadas en consejos comunales.

Como una derivación de lo expuesto, se reconoce que en el quehacer gestionario y


extensionista experimentado en las universidades, confluye lo cognitivo con lo formativo, pero
también lo axiológico con lo ético. Esta visión hace entonces obligante plantearse un proceso
gestionario y transformador, el cual debe sustentarse en los principios del dialogo bidimensional,
lo cual define la sinergia creativa entre extensión universitaria y dinámica comunitaria, lo cual
permea todo el espacio de acción de la gestión desde la ontología de las interacciones humanas.

Finalmente, si bien es cierto que la universidad representa el núcleo embrionario y funcional de


la sociedad del cocimiento, también representa una sociedad que debe comprender e interpretar a
profundidad sus relaciones con el contexto para promover la libertad y la participación
democrática y protagónica en Venezuela.