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Fernanda Troncoso Alarcón

Filosofía Medieval y Renacentista


Licenciatura en Lengua y Literatura

La intimidad del converso

En las Confesiones de San Agustin resulta evidente observar el carácter íntimo y

reflexivo que se vislumbra en sus libros. La propia experiencia desde la infancia hacia la

adultez nos expone un camino de autoaprendizaje, con altos y bajos, que ha sido iluminado

por Dios. Con la fe puesta en él, este ente todopoderoso, multiplica y provee de la sabiduría

arrebata bajo el pecado original según su creencia. De manera que, en este ensayo se

expondrá la idea de cómo la experiencia intima se vincula en la comprensión de la dicotomía

de razón y fe. ¿Se puede argumentar con base teórica sobre esa irracional dicotomía?

San Agustín inicia relatando su vínculo a temprana edad con la fe, en la cual reside

su creencia en Dios. Su primer libro nos muestra la inexperiencia de un joven que se deja

llevar por pulsiones y por los deseos, aquellos que lo alejan del entendimiento. Sin embargo,

siempre destaca el carácter misericordioso de Dios y la necesidad de encontrar o volver a él.

San Agustín expuso lo siguiente: “Por amor de tu amor hago esto, recorriendo con la

memoria, llena de amargura, aquellos mis caminos perversísimos, para que […] me recojas

de la dispersión en la que anduve divido en pedazos cuando, apartado de ti, que eres unidad”

(13). Él decía que mientras más se alejaba más necesidad tenía de buscarse a sí mismo en los

otros, pero con el tiempo se dio cuenta que Dios vive en su interior y mientras más lo vea en

él, más podrá conocerse y, por ende, podrá ver más la claridad de la verdad ya que Dios vive

y reside en él.

Más adelante, en el relato de sus confesiones, él ya se muestra mucho más cercano a

Dios, pues se había abocado a la tarea de conocerlo y conocerse, comprendió que todo se

explica y se entiende con la fe, pues esta no requiere justificación, ya que siempre ha estado
en nosotros. Siguiendo el camino, él se hizo converso y de ahí comprendió su alma libre,

pero bajo la sabiduría y grandeza de su fe y creencia, vio la claridad de la vida, la riqueza y

la salvación. Así pues, él comprende que la fe es un fundamento natural de la razón, la cual

se pierde, pues las personas nacen con el pecado original. Es por ello, que la invitación al

auto-conocimiento es fundamental para ver las verdades y no caer en la ignorancia. San

Agustin dice que Dios al tener la totalidad del ser, nos puede conocer, pues él está en nosotros

y nos ha iluminado con la verdad. Es por ello, que transitar un camino interior de auto-

conocimiento, nos permite, en nosotros mismos, encontrar la verdad, es decir, la razón. Pues,

somos individuos iluminados por él, al existir, nos conocemos, lo cual nos lleva a comprender

que sí hay verdad, pues nuestra existencia no se puede negar.

Finalmente, la dicotomía de razón-fe, se entiende, según San Agustín como el proceso

que seguido bajo la creencia en Dios, fe, nos lleva a transitar un recorrido donde nos

encontremos con nosotros mismos. Como expone en sus confesiones, hay momentos en los

cuales se puede perder el camino, pero solo llegando a él, encontramos la razón.
Bibliografía

San Agustín de Hipona. Confesiones. Trad. Ángel Custodio Vega Rodríguez. Biblioteca de

autores cristianos, 2000. San Agustín. Web. 27 agosto 2018 <

http://www.augustinus.it/spagnolo/copyright.htm>