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Juan Pedro Medina García Estudiante de Grado de Periodismo

TRABAJO SIGLO XIX

Historia Social y Política Contemporánea. Tema 3.

SIMÓN BOLÍVAR Y LA INDEPENDENCIA IBEROAMERICANA.

Antecedentes

2

Movimientos independentistas

2

Abdicación del rey de España

3

Ayuda británica

4

Segunda Revolución en Venezuela

4

Manifiesto de Cartagena

5

Campaña Admirable

5

Segunda República de Venezuela

6

Manifiesto del Carúpano y Carta de Jamaica

7

El germen de la Gran Colombia

7

Antecedentes de la unión

8

El gobierno de Bolívar

8

Últimos meses de Bolívar

9

Conclusiones

9

Carrera militar

10

Unión americana

10

Reconocimiento internacional

11

Más allá de la muerte

11

Bibliografía

12

Antecedentes.

Juan Pedro Medina García Estudiante de Grado de Periodismo

Con Carlos IV en el trono de “Las Españas” en el que sucedió a su padre meses antes de la Revolución Francesa, el Siglo XIX se iniciaba con una Europa marcada por el Imperio Napoleónico y en medio de unas relaciones internacionales alteradas ante la nueva distribución de poderes en el continente.

Al otro lado del Atlántico, los primeros años del siglo, igual que las décadas anteriores se vivían en medio de revueltas y alzamientos en varios países que supondrían el germen del proceso de independencia de varios territorios.

Los historiadores distinguen tres periodos en este proceso: Las primeras revueltas y orígenes del independentismo, entre 1740 y 1807; los procesos de la independencia, entre 1808 y 1830 y la consolidación de esa independencia a partir de 1831 y que se prolonga hasta 1983 cuando las islas de San Cristóbal y Nieves, en las Antillas, consiguen su independencia de Gran Bretaña.

Así, mientras Napoleón llegaba al poder en Francia, un joven de 15 años, nacido en Caracas (Venezuela), Simón Bolívar, llegaba a España para continuar sus estudios en Madrid, por expreso deseo de su tío Carlos, quien se hizo cargo del joven después de que él y su hermano hubieran vivido con su abuelo materno tras quedar huérfanos unos años antes.

En España, Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Ponte Palacios y Blanco, que así fue bautizado en la Catedral de Caracas, conoció a María Teresa Rodríguez del Toro y Alayza, dos años mayor que él, con la que se casó en mayo de 1802. Tras una breve estancia en La Coruña, la pareja partió el 15 de junio hacia Caracas, donde María Teresa falleció en enero de 1803 víctima de unas fiebres malignas.

Movimientos independentistas

Ese mismo año, el militar de origen guineano Jean Jacques Dessalines, proclamaba la independencia de Haití mientras Antonio Nariño regresaba a su Colombia natal con intenciones similares. Bolívar optaba por realizar un nuevo viaje a Europa, donde coincidió con un antiguo profesor suyo y un primo de su esposa, ante los que juró solemnemente en el Monte Sacro de Roma que liberaría a su patria. Era el 15 de agosto de 1805 y pocos meses después, ya en Venezuela, se unió a la causa revolucionaria.

Entretanto, la situación en España se complicaba cada vez más. La derrota ante la armada británica en la batalla de Trafalgar (octubre de 1805) fue un duro golpe para España. A esto hay que añadir su incorporación al bloqueo continental para debilitar a Gran Bretaña, las guerras y la invasión de las tropas francesas tras el Tratado de Fontainebleau, lo que debilitó notablemente las arcas públicas. Godoy propuso entregar los cuatro virreinatos en los que se dividía la América española a otros tantos infantes que pasarían a denominarse “príncipes regentes”, pero su proyecto no llegó a materializarse ya que el Motín de Aranjuez pondría el punto final al reinado de Carlos IV, dando paso a la primera etapa de Fernando VII como monarca.

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Con España en una situación débil y complicada políticamente, en el continente americano la Corona Británica también preparaba la conquista de la América española en medio de un ambiente cada vez más enrarecido que desembocaría no tanto en un levantamiento de los sometidos americanos contra los dominadores españoles, sino en una guerra civil abierta entre españoles nacidos en América y españoles nacidos en la península.

Abdicación del rey de España

En 1806, Simón Bolívar, viaja desde Europa a Estados Unidos donde Francisco de Miranda estaba preparando la invasión de Venezuela dentro de su proyecto de crear un gran imperio independiente que agrupara a todos los territorios que estaban en poder de españoles y portugueses desde la margen derecha del río Misisipi en el norte, hasta la Tierra del Fuego en el extremo sur del continente. Este gran imperio sería la Gran Colombia, en honor a Cristóbal Colón, un proyecto que llegó a plantear al presidente norteamericano Thomas Jefferson.

Bolívar se traslada a Caracas donde encuentra una gran agitación social y política ante la inestabilidad de los representantes de la Corona. Esta situación convertiría en imparable el proceso independentista, acelerado tras las noticias que a primeros de julio de 1808 llegaron desde Trinidad y que hablaban de la abdicación del rey de España a favor de Napoleón.

Los dirigentes españoles trataron de guardar la noticia en secreto para evitar que se produjera alarma social, pero la llegada pocos días después de un barco francés en el que viajaban varios comisionados de Napoleón, sólo sirvió para confirmar la noticia, más aún cuando los franceses se jactaban de la desaparición de la monarquía.

Estas noticias fueron respondidas por muestras de indignación popular que se agravaron cuando poco después llegó a puerto una fragata inglesa cuyo capitán afirmó que la lucha en España para rechazar a los franceses continuaba y que Napoleón no tenía la situación dominada. Así, el orden vigente en la colonia se rompió y se formaron dos bandos, uno con Bolívar al frente, partidario de proclamar la independencia y otro formado por los criollos, -españoles nacidos en el continente americano-, que eran partidarios de Fernando VII.

Esa división, fruto de la que se vivía en la Península fue creciendo y así en medio de ese clima enrarecido llegó a la capital venezolana la noticia de la creación de la Junta Central de España e Indias, la cual fue seguida por el desembarco en Venezuela del mariscal de Campo Vicente Emparan, nombrado Capitán general de Venezuela y Gobernador de Caracas. Acusado de ser partidario de los franceses, en abril de 1810 los miembros del Cabildo de Caracas constituyen una Junta Conservadora de los Derechos de Fernando VII en un acto que termina con la firma del Acta de Independencia y constitución de la Primera República el 5 de julio de 1811.

La revuelta del 19 de abril de 1810 obligó al entonces Capitán general de Venezuela, Vicente Emparan, a ceder sus poderes a esa Junta, lo que supuso la expulsión de los funcionarios españoles de sus puestos para embarcarlos rumbo a España.

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Cuando la noticia llegó a la península, se dispuso el bloqueo de las costas de Venezuela, pero la llama independentista ya estaba encendida y su ejemplo fue seguido por otras juntas americanas. De esta forma, Venezuela se convirtió en el país donde había arraigado con más fuerza la idea de la independencia.

Ayuda británica

Las noticias de lo ocurrido en Caracas llegaron a oídos del almirante Alexander Cochrane, comandante de las Fuerzas Navales Británicas en el Caribe, quien decidió poner a disposición de la Junta de Caracas una corbeta, la Wellington para trasladar a Londres una misión diplomática para pedir el apoyo de los británicos a la causa de Fernando VII, dado que tras sus diferencias anteriores, España y Gran Bretaña eran ahora aliadas ante el peligro que suponía para Europa el avance de Napoleón.

Simón Bolívar junto a Andrés Bello y Luis López Méndez encabezaban esa misión diplomática que se encontró en Londres con una situación no prevista, ya que los británicos no venían con buenos ojos que desde Venezuela no se aceptara la autoridad del Consejo de Regencia español. Así el apoyo político fue imposible, aunque los británicos, en una hábil maniobra, desviaron la negociación hacia acuerdos comerciales que posibilitaron la apertura de relaciones comerciales y que los británicos presionaran a España a favor de los intereses de Venezuela.

De vuelta a Caracas, Bolívar se convirtió en un importante miembro de la denominada Sociedad Patriótica, una asociación independentista que gestionaba una publicación llamada “El Patriota de Venezuela”, a través de la cual divulgaba sus postulados. A través de esta asociación se expresaron las posturas opuestas a la Constitución del 21 de diciembre de 1811 ya que los miembros de la Sociedad Patriótica consideraban que era un calco de la Constitución de Estados Unidos y no se adaptaba a la situación real de Venezuela.

Con el estallido de la crisis de la sociedad colonial venezolana que derivaba hacia un enfrentamiento armado, Bolívar decide incorporarse al ejército como coronel a las órdenes de Francisco de Miranda, militar de gran prestigio y experiencia que fue el encargado de llevar las riendas del proceso en sus orígenes. Bajo sus órdenes coincidieron los que más adelante serían los dos grandes libertadores de América Latina, el propio Simón Bolívar y José San Martín.

Segunda Revolución en Venezuela

En un país abocado en la práctica a una guerra civil, Bolívar era el encargado de poner el contrapunto a la estrategia del general Miranda, un militar de gran cultura educado en el siglo XVIII que, además despreciaba a los criollos y prefería rodearse de oficiales extranjeros.

La gran derrota de Miranda llegó en abril de 1812 en la Batalla de San Carlos, donde el general Monteverde derrota a un ejército compuesto prácticamente en su totalidad por venezolanos. Puerto Cabello se subleva y Bolívar tiene que huir, pero tras la capitulación de Miranda ante Monteverde, que se produjo en unas condiciones muy favorables para los rebeldes, un grupo de oficiales entre los que se encontraba Bolívar,

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entregó al general al ejército español, que lo trasladó a España y lo encarceló en el castillo de las Siete Torres, cerca de Cádiz, donde murió cuatro años después.

Algunos historiadores apuntan a Bolívar como el promotor de la conjura contra Francisco Miranda y la achacan al odio que el general tenía a los criollos, además de considerarlo responsable de la capitulación ante Monteverde, ya que lejos de las estrategias militares planteadas por Miranda, Bolívar era partidario de la guerra de guerrillas y del principio de triunfar a toda costa, incluso eliminando obstáculos en sus propias filas.

Por su parte, Monteverde era un militar sin experiencia y en lugar de cumplir los términos de la capitulación firmada con Miranda, se dejó llevar por el deseo de venganza de los partidarios del rey de España, lo que llenó las cárceles venezolanas de seguidores de Miranda, lo que desembocó en la que se dio en llamar “Segunda Revolución de Venezuela”.

Manifiesto de Cartagena

Bolívar recibió permiso de Monteverde para trasladarse primero a la Isla de Curasao, ocupada por los ingleses y más tarde a Cartagena de Indias, en Nueva Granada –actual Colombia-, donde el proceso independentista que llevaba más de dos años en marcha había dado pie a la formación de varias Juntas supremas que peleaban entre sí.

Desde Cartagena de Indias, considerada entonces la plaza mejor fortificada de todo el continente, Bolívar elaboró el manuscrito conocido como el “Manifiesto de Cartagena” en el que analizaba las causas que provocaron la caída de la “Primera Revolución de Venezuela” y esbozaba al tiempo un plan político que esbozaba una guerra ofensiva y sin cuartel. Asimismo, exhortaba a Nueva Granada a no caer en los mismos errores que Venezuela y promover la unión de los distintos pueblos de América hasta lograr la independencia.

En Cartagena de Indias, Bolívar solicita al Gobierno de Nueva Granada integrarse en su ejército, lo que supondría el inicio de su prestigio militar posterior. Primero al mando de una guarnición de setenta hombres en la localidad de Barrancas y desoyendo las órdenes de su superior, lanza una ofensiva para derrotar a las tropas realistas en las orillas del río Magdalena, lo que le permitió liberar varias poblaciones como Tenerife, El Guamal, El Banco, Puerto Real de Ocaña o Talamameque con un ejército especialmente cruel.

Campaña Admirable

Los logros de Bolívar llegaron a oídos del Comandante General de Pamplona, Manuel del Castillo, quien pidió su ayuda para detener los avances de las tropas realistas que amenazaban con entrar desde Venezuela. Tras conseguir el permiso del Gobierno de Cartagena para adentrarse en el territorio de las Provincias Unidas de Venezuela, el coronel Bolívar derrotó a las fuerzas españolas en la batalla de Cúcuta, en febrero de 1813. Esta victoria le valió el nombramiento de ciudadano de la Unión y la concesión del rango de Brigadier al mando de la división de Cúcuta.

El éxito militar de Bolívar y su pretensión de continuar avanzando hacia el interior de Venezuela comenzó a despertar los recelos de Manuel del Castillo, quien no pudo evitar

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que tras la autorización de Nueva Granada, Bolívar iniciase una campaña por los Andes venezolanos desde Cúcuta en la que no encontró resistencia y consiguió avanzar hasta Mérida, tomando pacíficamente la ciudad.

Esta campaña, que quedaría para la historia como la “Campaña Admirable”, le valió el título de “El Libertador” que le concedió el Cabildo de Mérida y que le acompañaría a lo largo de toda su trayectoria. Sin embargo, otras fuentes históricas recuerdan el lado oscuro de Bolívar quien se comprometió a “destruir en Venezuela la raza maldita de los españoles europeos, en el que van incluidos los isleños de Canarias” y llegó a ofrecer el grado de alférez a aquel de sus hombres que le presentara “veinte cabezas de españoles y de capitán al que presente cincuenta”.

Segunda República de Venezuela

Igual que en Mérida y con los ecos de la “Campaña Admirable” resonando en la zona, Bolívar continuó avanzando prácticamente sin resistencia y tomando las ciudades que encontraba a su paso hasta llegar a Caracas el 6 de agosto de 1813, donde recibió el nombramiento de Capitán General con el título de “El Libertador”, y que también le convertía en dictador de Venezuela, en una ceremonia que algunas fuentes históricas han llegado a comparar con las que protagonizaba Napoleón.

En la capital venezolana, El Libertador, organizó el régimen militar, creó un nuevo sistema fiscal manteniendo el Consulado y puso en marcha una nueva administración de justicia, atendió a la actividad agraria y modificó el gobierno municipal, dando la nacionalidad a extranjeros que se habían mostrado amigos de la causa republicana.

Desde el “Manifiesto de Cartagena” Simón Bolívar había insistido en las carencias de la élite ilustrada que defendía la independencia y así, con la guerra civil, la falta de unidad, la valoración excesiva que se daba al régimen federal, el apego a las ideas religiosas y las propias intrigas de la política, de las que Bolívar no era desconocedor, le llevaron a afirmar que “nuestra división y no las armas españolas, nos tornó a la esclavitud”.

La vida de la Segunda República se prolongó poco más de un año y es que las operaciones militares que se pusieron en marcha para asegurar lo que parecía ser la batalla final tuvieron escaso éxito y sus fuerzas se fueron debilitando ante un ejército realista movido por el saqueo y el pillaje que ejecutaba a todos los prisioneros. Bolívar también se dejó llevar por esa “sed de sangre” y ordenó asesinar a todos los españoles que se encontrasen en cárceles y hospitales de Caracas y de Isla Margarita.

Esa salvaje medida sirvió de poco a las tropas de Bolívar, quien tras varios encuentros posteriores con tropas del rey decidió salir de Caracas y dirigirse hacia las regiones orientales para unir sus fuerzas a las de Santiago Mariño, una retirada considerada “estratégica” que provocó la muerte de muchos seguidores de la República y que recibió un duro golpe en la batalla de Aragua, donde Bolívar fue derrotado por las tropas de José Tomás Boves.

Con la Segunda República gravemente herida, las tropas realistas ganaban posiciones y sólo la zona oriental del país y la isla de Margarita continuaban en poder de los republicanos, aunque divididos en facciones con caudillos que se esforzaban por defender sus respectivos territorios hasta la batalla de Urica, tras la que una Venezuela

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prácticamente arrasada, se unía a la causa de Fernando VII que había sido restituido en el trono de España.

Manifiesto del Carúpano y Carta de Jamaica

En esta época, Bolívar escribe el “Manifiesto de Carúpano”, previo a la “Carta de Jamaica”, dos documentos en los que expresa sus criterios políticos respecto a la situación que impedía el desarrollo de gobiernos republicanos en Venezuela y afirmaba que “el establecimiento en fin de la libertad un país de esclavos, es una obra tan imposible de ejecutar súbitamente que está fuera del alcance de todo poder humano; por manera que nuestra excusa de no haber obtenido lo que hemos deseado es inherente a la causa que seguimos; porque así como la justicia justifica la audacia de haberla emprendido, la imposibilidad de la adquisición califica la insuficiencia de los medios”.

Fernando VIII, por consejo de Lord Wellington, decidió enviar a América un ejército de soldados regulares a las órdenes del general Pablo Morillo, quien había recibido la consigna de “proceder con benignidad”, lo que afectó al entusiasmo de los realistas venezolanos. Después de recorrer el país sin demasiada oposición, el general Morillo lo dio por “pacificado” y se vio en situación de hacer lo propio con el Virreinato de Nueva Granada, que había proclamado su independencia un año antes.

Bolívar se trasladó a Cartagena en busca de ayuda de Nueva Granada para su causa y, aunque encontró una situación bastante complicada para ese gobierno, recibió su apoyo para ser reconocido como jefe de los venezolanos que se encontraban en esa zona y el presidente de las Provincias Unidas de la Nueva Granada, Camilo Torres, le encargó la conducción de la guerra. Tras tomar Santa Fe y otras ciudades, Bolívar dejó Nueva Granada, -que volvería a manos del ejército español poco después-, y partió hacia Jamaica donde no encontró una situación agradable e incluso sufrió un intento de asesinato.

El germen de la Gran Colombia

Poco después se refugió en Haití, que había declarado su independencia de Francia y era el lugar de asilo de los republicanos del continente americano. Desde allí organizó una nueva expedición militar hacia Venezuela con más de un millar de hombres, conocida como “la expedición de Los Cayos” que recaló en Isla Margarita, desde donde expresó su intención de “liberar a toda Venezuela” y fue donde surgió la idea de “la Gran Colombia” que creció gracias tanto a batallas como a acuerdos políticos en los que Bolívar, en algunos casos apoyados por los británicos, tuvo un papel predominante.

La Gran Colombia fue un país de América creado inicialmente por la unión de Venezuela y Nueva Granada al que posteriormente se sumaron Panamá y Ecuador, el cual existió jurídicamente hasta 1831, con Simón Bolívar como primer presidente de este país que aglutinaba la mayor parte del territorio del norte de Sudamérica y varias islas del Caribe.

Esta República de la Gran Colombia, -que no tiene que ver con la actual República de Colombia- nació en el Congreso de Angostura, en 1819 y fue ratificada posteriormente en el Congreso de Cúcuta en 1821.

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Precisamente ese año las tropas republicanas acabaron con la oposición del ejército realista con las victorias de las batallas de Carabobo y del lago de Maracaibo, lo que permitió la liberación definitiva de Venezuela.

Así las cosas, sólo quedaban algunos reductos aislados fuera de la República de la Gran Colombia, como Guayaquil, que se sumó a la unión después de que el general Sucre venciese a las tropas españolas en la batalla de Pichincha. En Guayaquil fue donde José de San Martín y Simón Bolívar establecieron su estrategia para liberar al resto de Perú, aunque tras el encuentro, San Martín se dirigió a Argentina y Bolívar, junto a Sucre, acometieron el ataque a Lima que supondría la independencia de Perú y el nombramiento de Bolívar como dictador.

Conseguido el objetivo de unificar la mayor parte de los países latinoamericanos, Bolívar se mantuvo en la presidencia de la Gran Colombia hasta mayo de 1830, con varios presidentes “interinos” y “encargados”, logrando una unión americana independiente que algunos han querido ver como la continuación de la sublevación de Tupac-Amaru.

Antecedentes de la unión

Esta sublevación pasó a la historia como la mayor rebelión anticolonial que se dio en Hispanoamérica durante el siglo XVIII y estuvo liderada por José Gabriel Condorcanqui Noguera, Marqués de Oropesa también llamado José Gabriel Tupac Amaru al ser descendiente del último Sapa (supremo emperador) Inca ejecutado por los españoles en el siglo XVI.

Fue el primero en pedir la libertad de toda Hispanoamérica de cualquier dependencia, tanto de España como de su monarca, eliminando también las distintas formas de explotación indígena que se aplicaban. Decretó también la abolición de la esclavitud negra por primera vez en Latinoamérica y sus principios supusieron que las autoridades acabaran con la clase indígena noble y reprimieran duramente todo lo que tuviera origen andino para evitar la posibilidad de que una rebelión así volviera a producirse.

Volviendo a la unión americana lograda por Bolívar y sus seguidores y materializada en la Gran Colombia, sus principios pasaban por la obtención de nuevas garantías gracias a los nuevos estados, los cuales serían iguales, ninguno más fuerte que otro y en los cuales se conservaría el orden interno tanto entre todos ellos como dentro de cada uno.

Otro de los principios de la unión era que “la fuerza de todos concurriría al auxilio del que sufriese por parte del enemigo externo o de las facciones anárquicas” y afirmaba que “el Nuevo Mundo se constituiría en naciones independientes, ligadas todas por una ley común que fijase sus relaciones exteriores y les ofreciese el poder conservador en un congreso general permanente”, una serie de principios que, salvando las distancias podrían recordarnos a alguna unión o alianza de estados de la actualidad.

El gobierno de Bolívar

El Gobierno de Bolívar se caracterizó por la puesta en marcha de instituciones básicas dentro de la organización de los nacientes estados, como Venezuela, Perú y Colombia, principales integrantes de la “Gran Colombia” un Estado íntimamente ligado a Bolívar

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y que fue incapaz de continuar sin él. Mientras Bolívar gobernó por decreto, la cohesión se mantuvo, aunque con algunas dificultades, pero cuando éste dejó la presidencia, una serie de problemas, como la diferencia de caracteres, costumbres e intereses entre los distintos pueblos que integraban la unión, unido a la crisis económica que dejó la guerra, además de la falta de interés de algunas zonas, dieron al traste con la unión. En ese proceso de disolución también intervinieron Inglaterra y Estados Unidos, promoviendo los movimientos críticos, que se sumaron a las reclamaciones de mayor autonomía para sus territorios que demandaban por una parte los venezolanos y por otra los peruanos.

Últimos meses de Bolívar

Los problemas que fueron surgiendo durante el gobierno de Bolívar en los países de la Gran Colombia y el declive de la unión fueron mermando su capacidad y también supuso un duro golpe el intento de asesinato que sufrió el 25 de septiembre en Bogotá, - conocido como la Conspiración Septembrina-, del que resultó ileso gracias a la ayuda de su compañera sentimental.

Tras este suceso, el ambiente que rodeaba a Bolívar se enrareció, lo que unido a la tuberculosis que sufrió le llevó a dejar la presidencia. Una serie de revueltas internas acabaron con la Gran Colombia y así, el 13 de enero de 1830 se declaraba la independencia de Venezuela, con José Antonio Páez como presidente, el cual desterró a Bolívar, quien expresó su deseo de volver a Europa, aunque su estado de salud acabó con su vida en Santa Marta, a donde había llegado desde Bogotá.

En sus últimos días aprovechó algunos momentos de lucidez para dictar su testamento y su última proclama, en la que destacaba su deseo de que al menos su muerte sirviera para consolidar la unión y la desaparición de los partidos.

Bolívar falleció a mediodía del 17 de diciembre de 1830 en la Quinta de San Pedro Alejandrino, en Santa Marta. Como indicó el comunicado oficial sobre su muerte “A la una y tres minutos de la tarde murió el sol de Colombia”.

Conclusiones

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios nació en una familia acomodada, perteneciente a la clase criolla, -como se denominaba a los nacidos en América, pero de origen español y terratenientes en su mayor parte-, la cual se encontraba entre los privilegios de la oligarquía española que ostentaba el poder y los estratos más bajos de la sociedad integrados por mulatos y esclavos en su mayoría. El hecho de haber nacido y crecido en ese ambiente de privilegios, pero imbuido siempre de un sentimiento de rebeldía hacia los españoles, fue fraguando las ideas del joven Bolívar, que era el menor de los cuatro hijos de Juan Vicente Bolívar y Ponte y María de la Concepción Palacios y Blanco.

Simón y sus hermanos quedaron huérfanos a los nueve años de edad, convirtiéndose en herederos de una gran fortuna. Tras la muerte de sus padres quedaron al cuidado de su abuelo materno y de su tío Carlos, con quien Simón fue enviado a Europa, para continuar su educación. Una etapa obligada para un joven su categoría, durante la cual se produciría un hecho muy importante en su vida.

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Además de la directa toma de contacto con la realidad del “imperio” español que no

atravesaba uno de sus mejores momentos en medio de la inestabilidad política interna, las tensiones y enfrentamientos con Gran Bretaña y la amenaza de Napoleón que se convertiría posteriormente en invasión y Guerra de la Independencia, Bolívar se casó, lo que aparentemente estabilizaría su situación, aunque su matrimonio duró poco a causa de unas fiebres que acabaron con la vida de su esposa, María Teresa Rodríguez cuando

la pareja regresó a Venezuela.

Después de ese primer golpe emocional, los ánimos revolucionarios que Bolívar había venido respirando desde niño se acrecentaron y en un segundo viaje a Europa, pronunció, en Italia más concretamente, ese juramento solemne de liberar a su patria, por lo que a su regreso se alistó en el ejército.

Carrera militar

Cuentan los historiadores que no fue un militar profesional, -aunque toda su vida la dedicara prácticamente al ejército-, sino que tuvo una formación militar básica en la que cabían poco más que disciplina y jerarquía. No obstante, otras fuentes apuntan que las tácticas que utilizaba procedían de batallas romanas o principios militares de Maquiavelo, ya que entre sus lecturas se cuentan las historias de Polibio y la Guerra de las Galias de Julio César, además de textos militares de Mauricio de Sajonia, e incluso estudios sobre Napoleón.

A pesar de su escasa formación militar, en la práctica demostró saber estar al frente de

un ejército y ser un auténtico líder como estratega, aunque también es criticable su trato al enemigo o incluso su escasa lealtad a sus superiores en los inicios de su carrera

militar, llegando a entregar a los españoles a su general por discrepancias en algunas técnicas y puntos de vista.

Respecto al trato a sus enemigos, se han criticado algunos episodios especialmente sanguinarios y más específicamente su práctica de la “guerra a muerte” que supuso el

final de la Primera República de Venezuela, una actitud que lejos de reportarle ventajas

se traduciría en un endurecimiento de las batallas en las que numerosos seguidores de la república serían perseguidos o perderían la vida, una postura que en algunos casos se llegó a ver como una vuelta a los principios contra los que inicialmente luchaba.

Unión americana

Quizá por la experiencia vivida en la caída de la Primera República o por un cambio de mentalidad, a partir de ese momento se marcaría como objetivo unir a los países del norte de Sudamérica y buscar alianzas en otras zonas del continente o incluso en Europa para lograr su objetivo sin desviarse de él, lo que acabaría convirtiéndolo en el dictador de lo que se denominó la Gran Colombia y durante los años en los que esta se mantuvo, teniendo varios presidentes interinos o encargados.

De esta forma, ha pasado a la historia como cuarto presidente de Venezuela; presidente en dos ocasiones de la República de Colombia; primer presidente de la Gran Colombia; dictador de Guayaquil y del Perú y Libertador de Bolivia.

Reconocimiento internacional

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Precisamente el título de “libertador”, que recibió formalmente al constituirse la Primera República de Venezuela le acompañaría toda su vida, durante la que recibió numerosos reconocimientos y honores hasta la actualidad. Así, incluso su carrera ha sido incluso reconocida por España, su enemigo en el proceso de independencia de Latinoamérica y ciudades como Cádiz, Madrid, Barcelona, Sevilla o Santa Cruz de Tenerife le han dedicado monumentos o incluso lleva su nombre un aulario de la Universidad de Cádiz. También hay sendos bustos del libertador en San Cristóbal de La Laguna y Garachico,

en la isla de Tenerife, de donde procedían parte de sus antepasados.

A estos reconocimientos en España hay que añadir los innumerables monumentos,

plazas, calles, aeropuertos, estaciones, estadios, o incluso ciudades que llevan su nombre no sólo en Latinoamérica, sino en Estados Unidos, Francia o Portugal entre otros. La moneda de Venezuela lleva su nombre, el nombre del país se cambió recientemente a “República Bolivariana de Venezuela” y su figura dio origen a una

corriente política, el “bolivarismo”.

Más allá de la muerte

La historia de Bolívar no termina con su muerte el 13 de junio de 1830, en la ciudad

colombiana de Santa Marta. Doce años después, sus restos serían trasladados desde la

catedral basílica de la ciudad hasta Venezuela, como el propio Bolívar había dejado indicado en su testamento. Allí fueron depositados en la cripta de la Santísima Trinidad

de la catedral de Caracas, donde también se guardan las cenizas de sus padres y de sus

dos hermanas. Años después, en 1876 los restos mortales de Bolívar se trasladaron al Panteón Nacional de Venezuela.

Ya en el siglo XX, más concretamente en 1947, Andrés Eloy Blanco pidió al Congreso venezolano que los restos de Bolívar no estuvieran en un sarcófago de plomo al considerar este material “innoble” para el libertador. En 1972 se abrió el sarcófago y la urna que contiene sus restos se cubrió con una bandera de Venezuela.

Más recientemente, en 2010, una de las personas que más ha idealizado y promovido la figura de Bolívar, Hugo Chávez, ordenó exhumar los restos para analizarlos y

comprobar si murió por causas naturales o fue asesinado y tras realizar pruebas de ADN la urna de plomo que contenía los restos fue sustituida por otra de metacrilato sellada al vacío y con detalles de oro, la cual se introdujo en otra hecha en madera de un árbol autóctono de Venezuela y con un escudo del país en oro, todo ello cubierto por una nueva bandera de la República Bolivariana de Venezuela que fue bordada por mujeres

de siete zonas diferentes del país.

Bibliografía

Juan Pedro Medina García Estudiante de Grado de Periodismo

Historia de España, Marqués de Lozoya. Tomo IV, Salvat. Historia General de España y América. Tomo XIV, Rialp. Laura Lara Martínez, Historial Social y Política Contemporáneas, CEF Instituto Cervantes. Independencias Americanas. www.cervantes.es Mº de Educación y Cultura. Las Independencias Iberoamericanas. pares.mce.es Wikipedia. Simón Bolívar; La Gran Colombia. es.wikipedia.org Biografías y Vidas. Simón Bolívar. www.biografiasyvidas.com Gobierno de Venezuela. Próceres de Venezuela. www.gobiernoenlinea.ve