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enfermos/

ROSARIO DE SANACION (Martes y Viernes)

PLEGARIA
Querido hermano que sufres a causa de tu enfermedad, o por la enfermedad de un ser querido,
o que quizás estas afligido y preocupado por alguna herida en tu corazón. o que oras para unirte
a Jesús y a María e interceder por el mundo entero.
Te invito a que nos unamos para pedir a Dios, por mediación de la virgen María, Madre de Jesús
y Madre nuestra, para que recibas en tu vida la acción del Espíritu Santo, que con su amor por ti
y su poder, quiere sanar todas tus dolencias.

Digno eres de eterna adoración y gloria, alabanzas al Padre Celestial por este medio de oración
que nos has dado para dirigirnos a Ti, de lo cual ahora doy testimonio, humildemente te
suplicamos que nuestro propósito no solo sea el hacerlo únicamente para que nos alivies en las
necesidades que padecemos, sino también, el de pedirte que nos concedas la gracia de hacer
tu voluntad y observar una vida acorde con las enseñanzas de tu bien amado hijo Jesús, Nuestro
Señor, que contigo vive y reina en unión del Espíritu santo. Amén

Gracias Dios mío!

COMIENZO
Se hace la señal de la cruz.

SEÑAL DE LA CRUZ:
+ Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro.
En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén
Señor abre mis labios, y mi boca proclamara tu alabanza.

Yo confieso ante Dios todopoderoso, y ante ustedes hermanos, que he pecado mucho de
pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso
ruego a Santa María siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes hermanos que
intercedan por mi ante Dios, Nuestro Señor.

Pidiendo perdón y perdonando.


Hoy señor nuevamente te pido perdón, no solo por mis pecados, sino también por los de toda la
humanidad. Yo también quiero renovar mi perdón. y te pido la gracia necesaria. Me perdono a
mi mismo por todos los errores del pasado remoto y del pasado próximo. Perdono a todos
aquellos que de algún modo me ofendieron o hirieron, perdono las circunstancias de la vida, en
las cuales te culpé o responsabilicé.
Líbranos señor de todo rencor y danos tu perdón. Dame tu paz y tu gracia y ellas me alcanzan.
Que así sea.

Ven Espíritu Santo Ven, , Llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos el fuego de tu
amor. Envía, Señor, tu Espíritu. Que renueve la faz de la tierra.
¡Oh! Dios que has iluminado los corazones de tus hijos, con la luz del Espíritu Santo; haznos
dóciles a sus aspiraciones para gustar siempre del bien y gozar de su consuelo. Por Cristo
nuestro señor. Amen.

JACULATORIA
Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima Sangre, escóndeme en tus Santas Llagas, líbrame
de todo peligro y de todo mal. envía a tus Santos Ángeles y Arcángeles para que me acompañen
a lo largo del camino. Amén.

Por el poder de tus Santas Llagas, libérame y sáname, señor.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren.

::::::::::::MISTERIOS DE DOLOR:::::::::::::::::
Espíritu Divino, Espíritu Santo que eres el que ora en nosotros, Espíritu de Jesús, te pedimos
que Tú mismo ilumines y guíes la meditación de estos misterios y unjas las palabras y des poder
a la oración para que sean sanadas nuestras vidas.
Jesús, que especialmente seamos sanados espiritualmente de todo aquello que es pecado, que
nos lleva a la ruina espiritual. Jesús, danos un arrepentimiento sincero de nuestros pecados para
que podamos contemplar Tus Misterios de Dolor unidos a la Virgen Dolorosa.

Pero a un dolor que es Redentor, a uno que trae la Gloria de la Resurrección. Por eso, quita en
este momento, Jesús todo obstáculo, cansancio, tentación, hazte cargo de mi sueño, de
cualquier preocupación para que podamos dedicar en este momento, Jesús, esta oración de
contemplación para honrar y dar Gloria al Padre y para nuestra santificación.

PRIMER MISTERIO DE DOLOR

Jesús ora en Getzemaní hasta sudar gotas de sangre…


Y el oró diciendo: “Padre, si es posible aparta de mi este Cáliz pero que no se haga mi voluntad
sino la tuya”. Y Tú Padre le enviaste un ángel para darle fortaleza y allí Jesús dijiste a Tus
discípulos dormidos: “Vigilad y orad para no caer en tentación”. Sigue ocurriendo hoy lo mismo
en el mundo, Jesús, Tus discípulos estamos dormidos. Siempre que hay que hacer algo, dejamos
la oración para un segundo momento y después no la hacemos. Jesús, queremos pedirte esa
gracia de conocer la voluntad amorosa del Padre y aunque nos cueste sacrificio, aunque fuere
la muerte, danos la gracia de hacerla con amor.

También queremos pedirte que sean vencidas las tentaciones de cada uno de nosotros por este
misterio que contemplamos con María Santísima, Señor ya que místicamente ella estaba unida
a Ti. Pues siempre lo ha estado, sobre todo en el momento y misterio de la cruz. Mira ahora
Jesús las tentaciones fundamentales de nosotros. Virgen vencedora de todas las batallas de
Dios, mira las batallas que estamos perdiendo. Las batallas donde el maligno está ganando,
especialmente estas tentaciones que nos hacen caer siempre en los mismos pecados. Y esa
tentación de abandonar la oración. Esa tentación de no abrazarnos al misterio de la cruz, a veces
buscamos a Dios por el placer que nos causa o por no tener problemas. Queremos buscarlo por
amor y seguirlo con ese misterio de la Cruz.

Las personas con mucha facilidad o por ignorancia, conveniencia o maldad rechazamos a
quienes padecen alguna enfermedad. Hasta llegamos a pensar que en la medida en que los
apartamos de nosotros o que nos alejamos de ellos, somos mejores. El Evangelio de San
Marcos, nos presenta la curación de un enfermo de lepra para dar a entender que Jesús no
despreciaba a los enfermos sino que los aliviaba.

El enfermo independientemente de la enfermedad que padezca y de las causas de haberla


contraído, necesita el amor, la comprensión, y la misericordia de quienes conviven con ellos.
Más aún el Evangelio nos enseña que cuando un enfermo se siente acogido y aliviado aunque
no sea curado, puede convertirse en mensajero entusiasta de buenas noticias para sus
hermanos.

En el primer misterio doloroso, contemplamos la agonía que Jesús experimentó en el huerto de


los olivos. Te pedimos Jesús, que así como con la oración venciste a Satanás, que quería hacerte
caer en el desanimo, la angustia y la desesperanza, también me des a mí el poder de orar con
perseverancia y ser así vencedor.
En este misterio te pedimos la salud para los enfermos de cáncer.

“La oración de fe, salvará al enfermo y el Señor lo levantará” [sant 5,15]

ORACION: Virgen Santísima, tú estás viendo las tentaciones fundamentales que hay en mi
vida. Tentaciones que me llevan a desconocer la verdad y a volver la espalda a la voluntad del
Señor. Tentaciones que me llevan a escoger el camino fácil, el camino cómodo, pero que me
apartan de la voluntad amorosa del Padre.
Pido a la Virgen María que por su intercesión, por esas gotas de sangre que sudó Jesús en
Getsemaní, cuando Él estaba cercano a su Pasión y por esa oración que nos enseñó el Padre
Nuestro donde nos dijo que le pidiéramos al Padre que no nos deje caer en la tentación y que no
ofendamos al Padre que está en el cielo. Concédenos esta gracia, oh, Virgen María por este
primer misterio de dolor que acabamos de meditar y es preciso sudar sangre, ayunar, vigilar, orar
constantemente. Merece la pena hacer como lo hizo Jesús, que lo hizo por nosotros, para que
nos mantengamos firmes en los caminos de Dios.

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVE MARIA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA
Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima sangre, escóndeme en tus santas llagas, líbrame de
todo peligro y de todo mal. envía a tus Santos Angeles y Arcángeles para que me acompañen
a lo largo del camino. Amén.

por el poder de tus santas llagas, libérame y sáname, señor. Amen.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren.
SEGUNDO MISTERIO DE DOLOR
Jesús es azotado…
Contemplamos cómo Jesús es atado en la columna. Lo amarraron, a Él que es la Verdad, que
nos hace libres. Amarraron físicamente aquél que trae la libertad plena de los corazones y que
vino a romper las cadenas y él se dejó atar para vencer tus ataduras, para romper tus cadenas.
Y a su Cuerpo Santo le dieron latigazos sin fin. Prácticamente no había una parte del Cuerpo
Santo de Jesús que no estuviera marcado por la punta del látigo. Todo su Cuerpo era una herida.
Pedacitos de Carne brotaron de ese Cuerpo concebido en el seno de María Santísima y chorritos
de sangre salpicaron a los mismos soldados romanos que le estaban flagelando.

Tú Jesús, sufriste todo eso para que los que estamos atados por cualquier situación de vicio
seamos hoy liberados. Para que nuestros cuerpos sean sometidos al orden del Espíritu. Señor,
Pablo decía que el sometía su cuerpo y sus palabras para que Tú fueras glorificado.

Señor, queremos pedirte en este momento por las ataduras que pueda tener el cuerpo místico,
por las heridas que pueda haber hoy en la Iglesia, en nuestros grupos de oración y en nuestras
comunidades. Esa Sangre de Jesús que se derramó por mi tiene un valor infinito. Señor, “por tus
heridas hemos sido sanados” dice el profeta. Por eso Jesús, yo quiero que Tú Sangre me
purifique y que esa atadura en esa columna, esa flagelación rompa hoy mis cadenas. Señor, que
no haya nadie ni nada que me impida hacer la Voluntad Amorosa del Padre.

Mírame Madre, tu que eres la mujer libre, Bendita eres María, gracias mi Señor.

Señor, gracias porque no sólo estás rompiendo cadenas pesadas, sino también hilos que no nos
permiten volar. Porque un pájaro puede estar amarrado por una cuerda o por un hilo, pero
amarrado siempre es esclavo. Que no haya nada en nuestra vida. Señor, ningún pecado, ninguna
tentación por pequeña o grande que sea; que todo sea roto hoy.

La confianza en Jesús produce la curación. La curación de Jesús no se limita a lograr un


equilibrio psicosomático sino en una nueva capacidad para ver la realidad como Él la ve, para
reconocerlo como Maestro, un hombre o una mujer curados están en condiciones de seguirlo
por el camino. Quien no ha sido curado de nada, quien cree que está sano, difícilmente puede
llegar a seguirlo.
Jesús, por este misterio que acabamos de contemplar y por la intercesión de la Virgen María, la
Omnipotencia Suplicante porque ese Cuerpo con el cual sufriste Jesús, fue tomado de María
Santísima. Por eso había algo de ella en ti en ese momento de la flagelación. Señor si dos
personas que son gemelas sienten una los dolores de la otra, que dolor no habría sentido también
ese mundo místico la Virgen María cuando fue flagelado Tu Cuerpo Santo y Glorioso.

Bendito seas Jesús por esas heridas, Señor que en este momento traen eficacia salvadora para
romper todas nuestras cadenas. Yo lo proclamo así Jesucristo, que no haya nada ni nadie que
me aten Señor, que me impidan conocer y hacer Tu Santa Voluntad.

En el segundo misterio contemplamos a Jesús que, atado en la columna, es azotado con látigos.

Señor que sin poder moverte por estar atado, sentías tan agudos dolores, te pedimos consueles
y sanes a quienes a causa de reuma, artritis, accidentes o parálisis, no tienen la libertad de
movimiento que quisieran. bendice las manos, los brazos, las piernas, los pies, la columna, las
vértebras, y todas las articulaciones, músculos y huesos.

Pídele, si es el caso, que corte todas las ataduras que pudo crear el maligno, por recurrir a la
superstición, al curanderismo o a la magia, y rechaza en el nombre de Cristo todas esas cosas.

“Yo haré venir sanidad sobre ti, y sanaré tus heridas, dice el Señor” [jer 30,17]

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVE MARIA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA
Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima sangre, escóndeme en tus santas llagas, líbrame de
todo peligro y de todo mal. envía a tus Santos Angeles y Arcángeles para que me acompañen a
lo largo del camino. Amén.

por el poder de tus santas llagas, libérame y sáname, señor. Amen.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren.

TERCER MISTERIO DE DOLOR


Contemplamos la coronación de Espinas…
¡Cómo Jesús siendo Rey de Reyes y Señor de Señores dejó que le coronaran un verdadero
gorro de espinas! ¡Que brutalmente fue golpeado por una vara! Y cuando nosotros nos
pinchamos con un simple alfiler en un dedo a veces lanzamos un grito. ¡Cómo estaría la cabeza
de Jesús total

¡Que dolor tan grande sentiste Jesús, por amor a nosotros, Señor! Fue para nuestra salvación
hoy, ahora en este tiempo, Señor. Y nos revelas que quieres curar, a través de esta imagen dices
que Tú Jesús, eres el Buen Pastor que conoces a Tus ovejas. Que tú, Virgen todavía sigues
presentándole a Jesús como en Caná de Galilea las necesidades de todos tus hijos.
Oremos también para que nosotros seamos sanados de todo complejo de superioridad o
inferioridad al ver a Jesús coronado de espinas. Siendo Rey, el llevó esa corona para que
tengamos el sano equilibrio en nuestra vida, para que se nos de una mente nueva, para que
tengamos el mismo sentir de Cristo Jesús.

Jesús por ese Dolor, por la Sangre que derramaste, Señor. Por esa Corona, por esas burlas que
te hicieron los soldados que se rieron de Ti, Señor…y los amabas. Danos la gracia, Jesús de
también amar y perdonar a nuestros enemigos y de tener una actitud de equilibrio de que no nos
importe lo que piensa la gente. Dios nuestro, Padre, gracias, Jesús porque estás sanando. Por
eso juntos meditamos y rezamos este misterio para que sea una realidad la eficacia salvadora
de Tú Corona de Espinas.

Queremos Señor pedirte por las personas que sufren las tentaciones, especialmente cuando
rezan el Santo Rosario. Y queremos pedirte por las personas que sufren tentación para no rezar
el Rosario, para distraerse cuando lo hacen. Vamos a pedir esta oración.

El evangelio de Lucas nos presenta la figura de la Virgen María como el mejor ejemplo de
discípulo, de quien ha sabido vivir el proyecto de Jesús.

Ella es la “llena de gracia” que acoge la palabra de Dios, la hace fructificar y engendra en sus
entrañas a Jesús, El Salvador.

La santidad ejemplar de la Virgen mueve a los fieles a levantar “los ojos a María, la cual brilla
como modelo de virtud ante toda la comunidad de elegidos.” Por lo general se subraya la
humildad y sencillez de María, pero no suficientemente su iniciativa, sentido de
responsabilidad, atrevimiento y valor. Especialmente en el mundo del sufrimiento, la imitación
de estas virtudes pueden ser fuente de dinamismo para los enfermos y sus familiares.

El abandono en la voluntad de Dios bien se conjuga con un “sano protagonismo”, que exalta la
presencia de la Gracia divina. En el corazón de María late la experiencia del altísimo descrita
en el Antiguo Testamento: el Señor libera, Dios conoce nuestros límites si nos dejamos poseer
por el Señor-Dios es capaz de hacer grandes maravillas; el Señor está cerca de los que
padecen. Dios guarda nuestra vida y es siempre fiel a sus promesas.

ORACIÓN. Virgen Santísima, de una manera mística pero real tú estás aquí con nosotros, tu
eres vencedora de todas las batallas. La Corona de Espinas de Tu Hijo ha traído por esa
humillación un triunfo muy grande. Obtenemos la Palma y la Corona de la Gloria, tú eres Reina,
tu Hijo es Rey, que ese reinado venga en este momento sobre nuestras tentaciones para que
sean vencidas por el poder de Nuestro Señor Jesucristo. Por tu intercesión especialmente las
tentaciones que van contra el rezo del Santo Rosario. Que sutilmente nos instan a no rezarlo, a
hacerlo distraídos, a dejarlo para más tarde, a no creer en su eficacia. Yo creo y confirmo que
este momento recibo una gracia muy especial, por tu presencia, Madre, para seguir rezando
todos los días contra viento y marea el Santo Rosario. Gracias Jesús, gracias María. Amén.
En este misterio le pedimos a María que toque nuestra cabeza, como hubiera querido poder tocar
la de su hijo, y poder curarlo. que nos libere de todo pensamiento de autodestrucción, de
pesimismo, y de todo complejo por las consecuencias que la enfermedad pueda causar a nuestra
imagen, también le entregamos a quienes sufren de problemas psíquicos, o de alguna dolencia
en su cabeza, cerebro, ojos, oídos, boca, garganta, vías respiratorias y pulmones.

“Fue tratado como culpable a causa de nuestras rebeldías y aplastado por nuestros pecados, Él
soportó en castigo que nos trae la paz y por sus llagas hemos sido sanados” [is 53,5] .

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVE MARIA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA
Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima sangre, escóndeme en tus santas llagas, líbrame de
todo peligro y de todo mal. envía a tus Santos Angeles y Arcángeles para que me acompañen
a lo largo del camino. Amén.

por el poder de tus santas llagas, libérame y sáname, señor. Amen.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren.
CUARTO MISTERIO DE DOLOR
Contemplamos la subida de Jesús al Calvario con la Cruz a Cuesta…
En la calle de la amargura se encontró contigo Virgen María y ustedes dos no pudieron hablarse,
pero se hablaron los corazones. Aquella mirada ha sido una de las miradas más impresionantes
de la historia. Tu Hijo quería quitarte el dolor y no podía. El te dijo con aquella mirada: “Madre
para esto vine al mundo, para cargar con los pecados de la humanidad” y tu le miraste y le dijiste,:
“hijo mío, mi destino está unido al tuyo” Entonces yo dije: “Ser madre es no sólo serlo en Caná
de Galilea, sino para ser madre también es en este misterio de la Cruz”. Tu comprendiste Jesús,
que la mirada de madre te daba fuerzas porque ella estaba invitándote a aceptar la voluntad
amorosa del Padre. Y tu Hijo también te fortalece porque le habías escuchado que era preciso
pasar por la tribulación, por la prueba, por el misterio de la Cruz para llegar a la Gloria.

Madre, en este misterio de dolor te queremos pedir por todos los que tienen una cruz muy
pesada, para hoy la sienta liviana. Aceptándola y ofreciéndola para que puedan sentir ese yugo
del Corazón de tu hijo suave y ligero y para que puedan poner sus ojo, no sólo en la propia Cruz
de Jesús. Por eso dame la gracia, Señor de no encerrarme en mis propias penas, de no
encerrarme en mi propio sufrimiento, sino de mirarte a Ti Señor, y de Sentir que Tú me ayudas
porque Tú te conviertes igual que Simón. Y quieres que yo también ayude a mis hermanos a
llevar la Cruz. Te lo pedimos por los que más sufren en el mundo, los que están oprimidos por el
demonio, los que no tienen que comer, los enfermos de la mente. Aquellos enfermos con dolores
sumamente fuertes en sus cuerpos, por aquellos hogares que están a punto de deshacerse. Por
aquellas personas que están a punto de quitarse la vida, por aquellas personas que piensan que
ya no pueden más, por los que han sufrido injusticias, por los que están encarcelados y sobre
todo aquellos encarcelados inocentes. Ten piedad Virgen María, mira ahora, Madre las penas de
mi propio corazón que sean sanadas para yo sea instrumento de la paz y del amor del Señor.

Por los que más sufren te pedimos ahora, Madre, alivia sus penas. Por esos méritos de Jesucristo
ascendiendo al calvario con la cruz a cuesta y con todas nuestras cargas, pecados,
enfermedades y problemas.

. En el cuarto misterio contemplamos, a Jesús que carga con la cruz, y que es acompañado por
su madre.

Señor, que al caer una y otra vez, te ibas golpeando con las piedras del camino, pero a pesar de
todo, seguías adelante, sana las dolencias de quienes sufren a causa de alguna enfermedad o
accidente, el deterioro de sus órganos interiores : corazón, riñones, estomago, intestinos,
páncreas o ganglios, toca con tus benditas manos, cualquier órgano que deba ser sanado.

“Y estas señales seguirán a los que crean : pondrán las manos sobre los enfermos y sanarán”
[mc16,17]
PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVE MARIA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA
Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima sangre, escóndeme en tus santas llagas, líbrame de
todo peligro y de todo mal. envía a tus Santos Angeles y Arcángeles para que me acompañen a
lo largo del camino. Amén.

por el poder de tus santas llagas, libérame y sáname, señor. Amen.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren.
QUINTO MISTERIO DE DOLOR

Contemplamos la Crucifixión y Muerte del Señor…


En la Cruz Venció Jesús todos los males y abrió camino a todos los problemas. Allí estaba junto
a la Cruz; la Virgen. Aquella a la que se le había dicho que para Dios nada es imposible. Estaba
sufriendo su hijo y ella se ofreció precisamente para nuestra salvación.
Pedimos que cada uno de nosotros sepamos recibir la luz en el momento del misterio de la Cruz:
estar como María Santísima al pie de la Cruz. Van a llegar tiempos de cruz para el mundo. La
Virgen tuvo la fortaleza, Jesús murió por ti y por mi y desde entonces se abrieron las puertas del
Cielo. Satanás fue vencido, el pecado destruido, abiertas las puertas del Cielo, porque la muerte
de Cristo es la obediencia perfecta al Padre y si en un árbol había vencido el demonio a Adán y
Eva en el Paraíso Terrenal en otro árbol ahora es vencido en el árbol de la Cruz por el nuevo
Adán que es Jesús y la nueva Eva que es María.

Vamos a ofrecer también este misterio para que no se siga crucificando también a Jesucristo,
por que no se sigan cometiendo tantos abortos, para que se detenga esta cultura de la muerte,
para que sea vencido el satanismo y la ola de violencia que hay, para que todos puedan hablar
del río de la vida que brota de esa herida abierta de Cristo en este misterio de la Cruz. Y ahora,
Señor que llueva sobre mí el río de la vida. Yo quiero abrir mi corazón y que el Agua y la
Sangre que brotaron de Tú Costado la inunde, Señor para hacer un solo corazón con el de
Jesús y de María. En este misterio pedimos también esa transformación total de nuestra vida,
esa conversión, esa opción fundamental por el Señor. Bendito seas Jesús, bendita seas Virgen
María.

Te pedimos Jesús que, con el poder de tus Santas Llagas, nos libres de toda enfermedad en la
sangre, sana a los enfermos de sida, renueva nuestras venas y arterias, toca a los hermanos
que necesitan diálisis. cúbrenos con tu preciosísima sangre y seremos salvados, ayúdanos a
estar de pie, como María lo estuvo al pie de la cruz, siendo tu consuelo.

“Dios mismo, subiendo a la cruz, cargo con nuestros pecados, empecemos una vida santa. y por
sus llagas fueron ustedes sanados” [Ped 2, 24]

PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVE MARIA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén
GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo, como era en el principio, ahora y siempre,
por los siglos de los siglos. Amén.

JACULATORIA
Señor Jesús, cúbreme con tu preciosísima sangre, escóndeme en tus santas llagas, líbrame de
todo peligro y de todo mal. envía a tus Santos Angeles y Arcángeles para que me acompañen a
lo largo del camino. Amén.

Por el poder de tus santas llagas, libérame y sáname, señor. Amen.

Santa María, Salud de los Enfermos. Ruega por nosotros y por todos los que sufren.
3 AVE MARIAS:

1-Dios te salve, María Santísima, Hija de Dios Padre , Virgen purísima antes del parto, en tus
manos encomiendo mi fe para que la ilumines, llena eres de gracia el Señor es contigo; bendita
Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María, Madre
de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
2-Dios te salve, María Santísima, Madre de Dios Hijo, Virgen purísima en el parto. en tus
manos encomiendo mi esperanza para que la alientes , llena de gracia el Señor es contigo;
bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús. Santa María,
Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén
3-Dios te salve, María Santísima, Esposa de Dios Espíritu Santo, Virgen purísima después
del parto, en tus manos encomiendo mi caridad para que la inflames. llena eres de gracia el
Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre,
Jesús. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén.
Dios te salve, María Santísima, Templo y Sagrario de la Santísima Trinidad, Virgen concebida
sin mancha del pecado original

SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra, Dios te salve.
A tí llamamos los desterrados hijos de Eva, a tí suplicamos, gimiendo y llorando, en este valle de
lágrimas. Ea, pues, Señóra abogada nuestra, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, y
después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre .

¡Oh clemente, oh piadosa ,oh dulce Virgen María ! Ruega por nosotros Santa Madre de Dios
para que seamos dignos de alcanzar las promesas y gracias de nuestro Señor Jesucristo. Amén.

LETANIAS
LETANIAS DE LOS ENFERMOS
PARA IMPLORAR SALUD DE CUERPO Y ALMA
Señor Jesús, que curaste al ciego de Betsaida (Mt 8,22) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús que curaste a dos ciegos en Cafarnaúm (Mt 9,27) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a dos ciegos en Jericó (Mt 20,29) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a un ciego y mudo (Mt 12,22) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste al sordomudo en Decápolis (Mt 7,34) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a un leproso en Galilea (Mt 1,41) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a diez leprosos en Galilea (Lc 17,11) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste al paralítico de Cafarnaúm (Mt 9,1) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste al paralítico de la piscina (Jn 5,1) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste al hombre de la mano atrofiada (Mt 12,9 ) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a la mujer hemorroísa (Lc 8,42 ) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a un hombre hidrópico (Lc 14,1 ) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste al siervo del centurión (Mt 8,5) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste al hijo del funcionario real (Jn 4,50 ) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a la suegra de San Pedro (Mc 1,25) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a un niño lunático (Mt 17,18) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste al poseso de Cafarnaúm (Mc 1,25) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a un poseso mudo (Lc 11,14) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a una joven posesa de Canán (Mc 7,24) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que curaste a dos posesos de Gerasa (Mt 8,28) Ten piedad de nosotros
Señor Jesús, que resucitaste a la hija de Jairo (Mc 5,41) Ten misericordia de nosotros
Señor Jesús, que resucitaste al hijo de una viuda (Lc 7,14) Ten misericordia de nosotros
Señor Jesús, que resucitaste a tu amigo Lázaro (Jn 11,1-43) Ten misericordia de nosotros
Señor Jesús, que resucitaste Tú mismo del sepulcro (Mc 16,6) Ten compasión de nosotros
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Perdónanos Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Óyenos, Señor.
Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo.
Ten piedad de nosotros.
Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies las oraciones que te
dirijimos en nuestras necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y
bendita. Ruega por nosotros Santa Madre de Dios para que seamos dignos de alcanzar las
gracias y misericordias de Jesucristo Nuestro Señor.

Amén.

Acordaos,
¡Oh, piadosísima Virgen María!, que jamás se ha oído decir que ninguno de los que han
acudido a vuestra protección, implorando vuestra asistencia y reclamando vuestro auxilio, haya
sido desamparado. Animado por esta confianza, a Vos acudo, oh Madre,
Virgen de las vírgenes y, aunque gimiendo bajo el peso de mis pecados, me atrevo a
comparecer ante tu presencia soberana. Oh, Santa Madre de Dios, no desechéis mis
súplicas, antes bien, dígnate escucharlas y acogerlas benignamente.
Amén.

“Oh, María sin pecado concebida,


rogad por nosotros que recurrimos a vos.”

Oremos:
Te rogamos, Señor, que infundas en nuestros corazones tu gracia para que , así como por el
anuncio del Angel conocimos la encarnación de Jesucristo tu Hijo, así por su Pasión y Cruz
seamos conducidos a la gloria de la Resurrección . Por el Mismo Jesucristo Nuestro Señor.
Amén.
El Señor Todopoderoso nos bendiga, nos guarde de todo mal y nos lleve a la vida
eterna. Amén.

En el nombre del Padre, y del Hijo, † y del Espíritu Santo. Amén


Santo Rosario por los enfermos
29 DomingoENE 2017
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ENFERMOS
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SANTO ROSARIO POR LOS ENFERMOS
ORACIONES PARA ANTES DEL ROSARIO
Buenas Noches Familia del Santo Rosario, Red mundial cristiana de oración, Grupos
adheridos, Rosario Viviente Universal Santa Filomena y casas Misioneras
Queridos hermanos, que la paz del señor sea con todos nosotros.
Amén
Damos inicio al Santo Rosario.
Nos hacemos la señal de la cruz y nos ponemos en la presencia del señor, Rezamos el
Pésame y el Credo.
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Amén
VEN ESPIRITU SANTO
Ven Espíritu Santo ven, ven por medio de la dulce y poderosa intercesión del corazón
inmaculado de María tu amadísima esposa.
Señor Jesús, Salud de nuestras almas, ten compasión de los que sufren en su cuerpo, de los
que tienen penas en su corazón y de los que sufren en su alma en el mundo entero. Ten
compasión de ellos, Señor, bendícelos a todos y haz que muchos, si es tu voluntad, recobren la
salud, que su fe crezca y se mantengan abiertos a las maravillas de tu amor. Hoy te pedimos que
nuestros hermanos enfermos sean testigos de tu presencia y de tu entrega en la cruz por la
salvación del mundo.

Señor Jesús, Salud de nuestras almas, Tú nos has revelado que ya has tomado sobre Ti todas
nuestras dolencias y por tus santas llagas hemos sido curados. Hoy, Señor, te presentamos con
fe a todos los enfermos que se han encomendado a nuestras oraciones, te pedimos, si es tu
santa voluntad, que los alivies en su enfermedad y que les concedas la salud. Hoy oramos
también por todos aquellos a quienes les pides que en la enfermedad compartan tu Cruz; haz
que crezcan en la fe, en la esperanza y que te ofrezcan su enfermedad para gloria de tu Nombre,
para que tu Reino siga extendiéndose más y más a través de la aceptación de su dolor.

“Vengan a mí todos los que están cansados y agobiados que yo los aliviaré, dice el Señor” (cf.
Mt 11,28).

“Las penas de la enfermedad, los dolores, la congoja moral, las molestias, deben llevarnos
continuamente al pie de la cruz del Salvador; y ahí, con él, en unidad de sentimientos, en una
fusión de corazones, con el alma henchida de agradecimiento, de amor, de contrición, ofrecer al
Padre celestial, en unión de los martirios del Hijo, todo lo que se padece, pero con la mayor
intensidad de amor”

“Queridos enfermos, la Iglesia reconoce en ustedes una presencia especial de Cristo que sufre.
Dentro de nuestro sufrimiento está el de Jesús, que lleva a nuestro lado el peso y revela su
sentido. Cuando el Hijo de Dios fue crucificado, destruyó la soledad del sufrimiento e iluminó su
oscuridad. De este modo, estamos frente al misterio del amor de Dios por nosotros, que nos
infunde esperanza y valor: esperanza, porque en el plan de amor de Dios también la noche del
dolor se abre a la luz pascual; y valor para hacer frente a toda adversidad en su compañía, unidos
a él”.
“El Hijo de Dios no ha eliminado de la experiencia humana la enfermedad y el sufrimiento sino
que, tomándolos sobre sí, los ha transformado y delimitado. Delimitado, porque ya no tienen la
última palabra que, por el contrario, es la vida nueva en plenitud; transformado, porque en unión
con Él, de experiencias negativas, pueden llegar a ser positivas. Jesús es el camino, y con su
Espíritu podemos seguirle”.

“Para crecer en la ternura, en la caridad respetuosa y delicada, nosotros tenemos un modelo


cristiano a quien dirigir con seguridad nuestra mirada. Es la Madre de Jesús y Madre nuestra,
atenta a la voz de Dios y a las necesidades y dificultades de sus hijos. María, animada por la
divina misericordia, que en ella se hace carne, se olvida de sí misma. Ella es la Madre de todos
los enfermos y de todos los que sufren. Es la Madre del crucificado resucitado: permanece al
lado de nuestras cruces y nos acompaña en el camino hacia la resurrección y la vida plena”.

“La Cruz es «la certeza del amor fiel de Dios por nosotros. Un amor tan grande que entra en
nuestro pecado y lo perdona, entra en nuestro sufrimiento y nos da fuerza para sobrellevarlo,
entra también en la muerte para vencerla y salvarnos… La Cruz de Cristo invita también a
dejarnos contagiar por este amor, nos enseña así a mirar siempre al otro con misericordia y amor,
sobre todo a quien sufre, a quien tiene necesidad de ayuda»”.

Oremos unidos a María Santísima


Madre Santísima en tus manos amorosas, queremos depositar a todos los enfermos del mundo,
a los que forman parte del ministerio de Pastoral de la Salud, dales amor para tratarlos; fuerza
para sostenerlos; esperanza ante la adversidad y confianza para su aún en medio del sufrimiento
de los enfermos, crean en su corazón que el Espíritu, está transformando su interior para plasmar
el rostro de Cristo en cada uno de ellos y así el Padre, los tome y los envuelva en su amor
Misericordioso para llevarlos a casa. Amén.
Para ti hermano que sufres, rezar el Rosario es una manera excelente para vencer tu soledad,
aprovechar tu tiempo y pedir a Jesús y a la Santísima Virgen, fuerzas y valor para llevar tus
sufrimientos.

Pero sobretodo, meditando la vida de Jesús y de María, es como puedes comprender el valor
del dolor para la redención humana.
Señor Jesús, queremos velar contigo, queremos estar junto a Tí. Quizá no se nos ocurran
muchas cosas, pero queremos estar, queremos sentir tu amor, como cuando nos acercamos a
una hoguera, queremos amarte, queremos aprender a amar. Lo importante es estar abiertos a
tu presencia. Y agradecer, alabar, suplicar. Y callar, escuchar, no decir nada, simplemente estar.
Acógenos como discípulos que quieren escuchar tus palabras, aprender de ti, seguirte siempre.
Acógenos como amigos. Y haz de nosotros también tus testigos, testigos del amor.
Señor Jesús, toca esta noche nuestro corazón, danos tu gracia, sálvanos, llénanos de la vida
que sólo tú puedes dar.

Hagamos presente en nuestra oración la agonía del mundo, para que unida a la de Cristo, sea
redimida.

INTENCIONES
1. Por los agonizantes, que no se sientan solos.
2. Por los enfermos crónicos, que no pierdan la paciencia.
3. Por los que están desesperanzados o deprimidos, que encuentren razones Para la esperanza
4. Por los que sienten solos, que encuentren la cercanía que necesitan.
5. Por los que están encarcelados, que se les mire y trate con respeto.
6. Por los desempleados, que encuentren trabajo.
7. Por los drogadictos, que puedan recuperarse.
8. Por los inmigrantes, que sean acogidos.
9. Por los que sufren el hambre y todo tipo de exclusión, que puedan sentarse a la mesa de la
creación.
10. Por los enfermos terminales

ORACIÓN
Señor, Tú eres el buen pastor y Tú has dicho: «vengan a mí todos los que están cansados y
cargados y Yo los aliviaré».
Venimos a tu presencia junto con aquellos que ahora atraviesan momentos de dificultad, que
padecen alguna enfermedad, que se sienten incomprendidos, olvidados; que están alejados de
ti, que necesitan de tu paz y de tu alivio celestial, te suplicamos Señor Dios Padre, bendícelos a
todos. Pon tu mano Señor Jesús, de buen pastor sobre cada uno de ellos y por los méritos de tu
pasión y tu cruz sánalos y alívialos física y espiritualmente, en la santa Voluntad del Padre y en
tu Santo nombre. Dales el consuelo que cada uno busca en ti.
Y a los enfermos que Tú no vas a sanar hoy porque en tu plan providencial, tú tienes algo distinto
para ellos, te pedimos que les des fortaleza a ellos y a su familia para que nunca desesperen y
que sepan ofrecer sus sufrimientos uniéndolos a tus sufrimientos en la Cruz, para darle un valor
de redención. Te lo pedimos en Tu Santo Nombre Señor Jesús, orando con el Espíritu Santo y
con la intercesión de la Santísima Virgen.
Gracias Señor porque has escuchado nuestras oraciones. Amén
SÍMBOLO DE LOS APÓSTOLES
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único
Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María
Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilatos, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió
a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la
derecha de Dios, Padre todopoderoso.
Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia
católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la
vida eterna. Amén

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos
quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón
haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno.
Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir
la penitencia que me fuere impuesta. Amén
PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén
3 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas
las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén
GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
1. En el primer misterio luminoso, contemplamos el bautismo de Jesús en el rió Jordán.
A través de este misterio vamos a renovar el sacramento del bautismo.
Por el poder de Tu bautismo y el nuestro, Danos Señor, una nueva efusión del Espíritu Santo, y
libéranos de toda influencia que el maligno haya tenido o tenga sobre nuestras vidas. Libéranos
de las tentaciones de desaliento, búsqueda de poder, celos o rivalidad.
Dales a todos los laicos que te sirven en la iglesia, el deseo de renovarse cada día, para que,
guiados por Ti, sean constructores de la civilización del amor.
Te aseguro que el que no nace del agua y del espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. Lo
que nace de la carne, es carne, lo que nace del espíritu, es espíritu. [jn3,5-6]
Reflexión:
Hermano(a), hoy tu puedes ser un ángel para el enfermo o anciano, que no tiene a nadie, para
acompañarlo y animarlo en su soledad, y ayudarle a levantarse del desánimo o vacío, en que se
encuentra.
Cuando las lágrimas son iluminadas por el sol de la fe, se forma en el alma, un hermoso arco iris
de la paz.
A través de este misterio vamos a renovar el Sacramento del Bautismo.
Por el poder del Bautismo danos Señor una nueva Efusión del Espíritu Santo y libéranos de toda
enfermedad del cuerpo y del espíritu.
María, Tu siempre intercediste por Jesús en sus momentos de agonía con tu oración.
Te pido que también intercedas siempre por nosotros en todo momento, para que seamos
capaces de cumplir la misión para la cual fuimos creado por Dios. Madre intercede por nosotros,
para que nuestra alma sea sanada de todo apego al mundo y al Pecado. Madre intercede por
todos los enfermos y asístelos con tu protección y oración en los momentos difíciles de la vida.
Por tanto, es la fe la que les mueve a comprometerse plenamente para curar a los enfermos,
como lo ha hecho siempre a lo largo de la historia. Es la esperanza la que les hace capaz de
perseverar en esta misión, no obstante los innumerables obstáculos que encuentra.
Oremos para que la fe y la esperanza estén siempre presentes en los que asisten a los enfermos.
Por este misterio pedimos a Maria Santísima interceda ante Jesús por la salud de los
enfermos que te encomendamos; conocidos y desconocidos. Que no les falte a ninguno
los cuidados y comprensión que necesitan para tener esperanza y reponerse de los males
que les afectan. Pedimos por los enfermos de Cáncer por los que te rogamos les des
esperanza en su curación, Señor. ¡Te lo pedimos, Señor!!
PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
Amén
10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el
que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen

En el segundo misterio, contemplamos a Jesús que en Caná de Galilea transforma, ante


el pedido de María, el agua en vino.
Te pedimos Jesús, a través de este misterio, que así como transformaste el agua en vino,
transformes también en nuestros hogares, comunidades, iglesia y país, aquellos vínculos
afectivos que están rotos, enfermos o heridos. muéstranos las heridas de nuestros corazones
que ya están maduras para ser sanadas; danos la fuerza para perdonar las ofensas recibidas,
de manera que así traigas sanación y, aquello que en nosotros había perdido su sabor y fuerza,
sea transformado como el agua en vino de excelente calidad.
“María dijo a los que estaban sirviendo :hagan todo lo que él les diga” [jn 2,5]
Reflexión:
Hermano(a), hoy como ayer, también nosotros manipulados por las apariencias dejamos al
anciano o al enfermo, sólo esto nos hace reflexionar que debemos acompañar al enfermo, sin
hacer juicios o condenar el origen o causa de la enfermedad, hoy como Iglesia, es el momento
para practicar la caridad y la solidaridad.
Si amas Jesús, ¡qué fácil es sufrir por él!, porque, donde reina el amor, no hay dolor, y si lo hay,
se le ama (Sn. Agustín).
María, te pedimos que intercedas ante Jesús para que así como transformó el Agua en Vino,
transforme también nuestras vidas, nuestros pensamientos, palabras y obras. Transforme
nuestros hogares, comunidades, Iglesia y país y aquellos vínculos afectivos que están rotos,
enfermos o heridos y Nos muestre las heridas de nuestros corazones para ser sanadas, cure las
heridas que nosotros mismos nos hemos causado por Falta de Perdón y de Comprensión,
purifique nuestra alma, de manera que podamos sentir que NO tenemos ningún Resentimiento
contra ninguna persona ni en contra de nosotros mismos y nos dé la fuerza para perdonar las
ofensas recibidas de manera que así nos llegue la Sanación y aquello que en nosotros había
perdido su sabor y su fuerza (nuestra Fe, Esperanza y Caridad) sea Transformado como el Agua
en Vino de excelente calidad.
En fin, es la caridad la que le sugiere acercarse debidamente a las diferentes situaciones y les
permite percibir las peculiaridades de cada enfermo y ofrecer una respuesta en forma adecuada.
Pidamos que sea la caridad la que nos guíe, para dar el mejor servicio a los enfermos.
Por este misterio pedimos a Maria Santísima interceda ante Jesús por los que padecen
enfermedades mentales. Que la Sanidad les preste la atención necesaria y se vean
aliviados en sus padecimientos. También te rogamos por sus cuidadores y familiares que
conviven con ellos. Dales la paciencia, fuerza que necesitan y salud para que puedan
atenderles, en una enfermedad que desgasta mucho al cuidador.. ¡Te lo pedimos, Señor!!
PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén
10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el
que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen

En el tercer misterio, contemplamos a Jesús, que anuncia la venida del Reino, invitando a
la conversión.
Por el poder de este misterio, te pedimos señor, nos concedas a todos los cristianos, el don de
discernimiento, para darnos cuenta de cuales son las tentaciones que con mayor frecuencia nos
roban tu alegría, y nos privan de experimentar en nosotros tu divina presencia, quita de nuestro
caminar diario, todo aquello que no nos deja proclamar con el poder de tu espíritu, la venida de
tu Reino, haciendo así que nuestra tarea evangelizadora se vea diluida. en este misterio, también
te entregamos la convivencia en nuestros hogares y la economía familiar, para que tu las
ordenes, de modo que podamos llevar tu palabra y tu amor como constructores de unidad.
“Desde entonces Jesús comenzó a proclamar: “vuelvan a Dios, porque el Reino de los Cielos
esta cerca” [mt 4, 17]
Reflexión:
Hermano(a), tú no seas espectador del enfermo o anciano que en ocasiones se avergüenzan de
la enfermedad o discapacidad que tienen y se sienten excluidos, sin nadie que los atienda, sé
valiente y recuerda que Jesús dijo: ”En verdad les digo que, cuando lo hicieron con alguno de los
más pequeños de mis hermanos, me lo hicieron a mí”. Mt. 25,40
Madre Dolorosa, cuanto dolor en tu Corazón…!, sufriendo junto con Jesús el peso enorme de
nuestro Pecado, para que venga a nosotros el Reino de los Cielos. Por tu intercesión pedimos a
Jesús que quite de nuestro caminar diario todo aquello que No nos deja proclamar con el Poder
del Espíritu Santo la Venida del Reino. Por eso llenos de confianza por la intercesión de María
te pido Señor Jesús amado, por los méritos de Tu Corona de Espinas, que me Sanes de las
enfermedades que me afligen en el alma y en el cuerpo. Envuélveme en Tu Amor sanador,
Dame la Luz que necesito y la Voluntad Tuya para entregarme totalmente a Ti, para hacerte Mi
Señor y Mi Dueño, Mi Amor Verdadero.
Que No quede ningún área dentro de mí que no la ofrezca a Ti. Entra profundamente en mi ser,
para que con la Pureza de Tu Amor y de Tu Santo Espíritu, llegues a donde nadie pudo llegar.
Sólo Tú con tu Fuego Divino puedes purificar hasta lo más profundo de mi alma. Te entrego
Jesús todas las cosas, los pensamientos, las actividades, las posesiones, las cosas que me atan
a lo pasajero, a lo mundano, para que sea purificado totalmente y sea libre para Ti, para vivir de
Tu Amor y así se haga en mí Tu Voluntad para que Venga Tu Reino.
Con esta actitud de profunda coparticipación, la Iglesia sale al encuentro de los heridos por la
vida, para ofrecerles el amor de Cristo mediante las numerosas formas de ayuda que la
caridad” le sugiere para socorrerlos. A cada uno ella repite: ¡Animo, Dios no te ha olvidado!
Cristo sufre contigo. Y tú, ofreciendo los sufrimientos, puedes colaborar con Él para redimir el
mundo.
Pidamos para que ese ánimo, se encuentre no solo en el enfermo sino también en los que
queremos servirlos.
Por este misterio pedimos a Maria Santísima interceda ante Jesús por Nuestros hermanos
enfermos en los hospitales en terapia intensiva conectados a aparatos,para que,
experimentando el misterio de la cruz,sientan también la presencia cercana y maternal de
la Virgen Maria
PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén
GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén

JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el
que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen

En el cuarto misterio, contemplamos la transfiguración de Jesús.


Te pedimos Señor, que así como llamabas con frecuencia a tus discípulos, a ir a un lugar
apartado para orar al padre, también suscites en cada uno de nosotros el anhelo de crear cada
día momentos de desierto para contemplar tu rostro, quita de nuestras vidas toda atadura de
indiferencia, pereza o tibieza espiritual, que provenga de nuestra herencia familiar, o que
nosotros mismos hayamos provocado por pecar, al no valorar y olvidar las bendiciones y las
gracias que nos has dado en el transcurso de nuestras vidas. Libera nuestros pies y nuestros
corazones de las trabas que pone el maligno, con el propósito de que no participemos con
frecuencia en la santa misa y en los grupos de Oración. Enséñanos con Tu Santo Espíritu a orar
con poder, por las necesidades de la iglesia y del mundo entero.
“De la nube salio una voz, que dijo: este es mi hijo amado, a quien he elegido, escúchenlo”[ mt
17,5]
Reflexión:
Hermano(a): Necesitas ser como Simón de Cirene con los enfermos o ancianos, ayudarles a
cargar con esa cruz que cada uno tenemos y que no podemos ni debemos renunciar a ella, pues
es nuestro medio de salvación pero con la ayuda de otra persona, podemos hacer que sea más
ligera.
“Plantad en vuestra alma a Jesús crucificado y todas las cruces de este mundo os parecerán
rosas”. San Francisco de Sales
María, así como con frecuencia los discípulos de Jesús iban a un lugar apartado para orar al
Padre también hoy nosotros junto a Ti queremos estar a los Pies de la Cruz y decirle: Señor
Jesús, vengo humildemente a los Pies de Tu Cruz, ante tu Cuerpo crucificado, allí donde Tu
recibiste todas las consecuencias del Pecado (enfermedades, debilidades y muerte). Señor
Jesús, por Tu Santo Nombre, humildemente imploro Tu Misericordia y te pido por los Méritos de
Tu Pasión, Agonía y Muerte, y por los méritos de las Penas del Inmaculado Corazón de María,
que me Sanes (pidamos por aquella enfermedad, dolor o pecado que necesitemos ser sanados).
También te pido que Sanes a (recordemos el nombre de la persona por quien queremos
interceder). Señor, No tengas en cuenta nuestro Pecado sino la Fe de Tu Iglesia. Y por Tu
Santo Nombre te pido que pases con Tus Santas manos sanando mis dolencias, ungiéndome
con Tu Espíritu.
Tu conoces nuestros problema, Tómalo Señor Jesús. Resuelve esa situación según Tu divina
Voluntad.
Señor Jesús, Tu eres el Dios que nos sana, hoy me despojo de mi enfermedad y te la entrego a
Ti, para que dispongas de acuerdo a Tu Misericordia. Que No sea Mi Voluntad sino la Tuya, para
la Gloria de Tu Santo Nombre.
Sáname Señor Jesus por el Poder de Tu Nombre.
Sáname Señor por el Poder de Tus Llagas.
Sáname Señor por los méritos de Tu Preciosa Sangre derramada por nuestros pecados, Sáname
Señor a mi y a aquellas personas que ahora te presento….
Por el Poder de Tu Santo Nombre y por intercesión de María Santísima, te pido Señor que cortes
cadenas y ataduras en mi vida y en la vida de mis seres queridos (nombrarlos).
Por el Poder de Tu Santo Nombre, ante quien toda rodilla se dobla en el cielo,
en la tierra y en los abismos y por los méritos de tu Pasión, Muerte y Resurrección,
te pido Señor que rompas Maldiciones, maleficios, pactos, consagraciones, ofrendas e
invocaciones a espíritus inmundos que hayan invocado mis antepasados y mis familiares o que
yo mismo haya realizado a lo largo de mi vida.
Liberanos Señor de toda presencia maligna en nuestras vidas.
Señor, Yo no Soy digno de que entres en mi Casa, Pero una Palabra tuya bastará para sanarme.
Pongo Toda mi confianza en Ti, porque Tu tienes Todo el Poder para Sanarme. Porque eres
nuestro Dios Misericordioso con Caridad inigualable, porque me amas y hoy estás trayendo la
Salvación a Mi Vida y a Mi Casa.
Te doy gracias Virgen María, Madre Santa por tu intercesión.
En Cristo está la esperanza de la verdad y de la plena salud, la salvación que Él trae es la
verdadera respuesta a los interrogantes últimos del hombre. Ya no hay contradicción entre salud
terrena y salud eterna, pues el Señor ha muerto por la salud integral del hombre y de todos los
hombres (cf. 1P 1, 2-5). La salvación constituye el contenido final de la Nueva Alianza.
Oremos para que Cristo sea el centro de todo nuestro trabajo y asistencia a los enfermos y en
ellos veamos como el Padre, el rostro de Cristo.
Por este misterio pedimos a Maria Santísima interceda ante Jesús Por todos los religiosos
y religiosas consagrados al servicio de los enfermos y pobres: para que, como María en
su visita a Isabel, sean imagen de la solicitud de Cristo por los hermanos que nos
necesiten.
PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,
como era en el principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén
JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el
que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen

En el quinto misterio, contemplamos la institución de la sagrada eucaristía.


Por el poder de tu cuerpo y de tu sangre, te pedimos Jesús, en este misterio, que sigas liberando,
protegiendo y bendiciendo, a todas las comunidades cristianas en nuestro país y en el mundo
entero. a ti, que eres alfa y omega, principio y fin, te rogamos que hagas fluir la gracia presente
en cada misa celebrada desde la institución de la eucaristía en la ultima cena, hasta el día de
hoy, así también como el poder de tu gracia en cada misa, que en este momento se este
celebrando en cualquier rincón del mundo, despierta, sana y fortalece el corazón de aquellos
jóvenes a quienes estas llamando al servicio de tu altar y de tu pueblo, fortalécelos en las luchas,
que sostiene y que sostendrán. dales, por nuestra oración, la fuerza para que te digan: aquí estoy
Señor, para hacer tu voluntad.
“Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes y dáselo a los pobres, y tendrás un tesoro en
el cielo. luego ven y sígueme.[mt 19,21].
“Jesús les dijo; yo soy el pan que da vida. el que viene a mi, nunca tendrá hambre y el que cree
en mi, nunca tendrá sed” [jn6, 35]
Reflexión:
Hermano(a): No tenemos que esperar a que se muera nuestro enfermo o familiar, para
acompañarle o resaltar sus cualidades, sino que en vida es nuestra oportunidad que no se sienta
solo y encuentre en nuestra compañía un sentido cristiano al sufrimiento, con la esperanza de
que el mañana será mejor.
¡Qué triste es el lamento de Jesús:”Esperé que alguien se compadeciese de mí, y no hubo nadie;
alguien que me consolase y no hallé”! (Sal. 68, 21)
En este Rosario todos los que estamos aquí en catedral junto a María, te rogamos a Ti Jesús
que eres el Divino médico del alma y del cuerpo, y que por medio de la oración y la Eucaristía te
acercas a nosotros, para sanarnos de todas nuestras enfermedades, te rogamos que esta tarde
escuches nuestras plegarias.
Amado Jesús, creo que estás vivo y resucitado. Creo que estás presente en el Santísimo
Sacramento del Altar y en cada uno de los que en Ti creemos. Te alabo y te adoro.
Te doy gracias Señor, por venir hasta mi como Pan Vivo bajado del Cielo. Tu eres la plenitud de
la Vida, Tu eres la Resurrección y la Vida. Tu eres la Salud de los enfermos. Hoy quiero
presentarte mis dolores y todas mis enfermedades porque Tu eres el mismo, Ayer, Hoy y
Siempre. Y eres Tu mismo quien me alcanza hasta donde estoy.
Tu eres el Eterno Presente, me conoces como nadie y conoces todas mis necesidades.
Ahora, Señor te pido que tengas compasión de mi. Visítame a través de Tu Palabra, para que
todos reconozcan que Tu estás Vivo Hoy en Tu Iglesia !
Renueva mi Fe y Confianza en Ti, te lo suplico Jesús.
Ten compasión de mis sufrimientos físicos, de mis heridas emocionales y de cualquier
enfermedad de mi alma. Ten compasión de mi Señor. Bendíceme y haz que vuelva a encontrar
la salud. Que mi Fe crezca y me abra a las maravillas de Tu Amor, para que también sea testigo
de Tu Poder y de Tu Compasión. Te lo pido Jesús, por el Poder de Tus Santas Llagas, Por Tu
Santa Cruz y por Tu Preciosa Sangre. Sáname Señor.
Sana mi cuerpo, sana mi corazón, sana mi alma.
Dame vida y vida en abundancia !. Te lo pido por intercesión de María Santísima, Tu Madre, la
Virgen de los Dolores, la que estaba presente de pie junto a Tu Cruz. A ella que fue la primera
en contemplar Tus Santas Llagas, nos la diste por Madre.
Tu nos has revelado que Ya has tomado sobre Ti, todas nuestras dolencias, nuestros pecados,
nuestras enfermedades y por Tus Santas Llagas, hemos sido sanados.
Hoy, Señor, te presento en Fe todas mis enfermedades y te pido que me sanes completamente
y en fe te doy gracias por todo lo que hiciste, lo que estás haciendo y lo que vas a hacer.
María, concebida sin mancha de pecado, su disponibilidad es total, tanto ante la voluntad divina,
como ante el servicio de los hombres, y plena es, por tanto, su armonía profunda de la que brota
la alegría. Por eso nos dirigimos a ella implorándola como “Causa de nuestra alegría” La alegría
que la Virgen nos da es una alegría que permanece incluso en medio de las pruebas.
Pidamos a Nuestra Madre, nos permita ser perseverantes en nuestra oración a ella, para que
aprendamos a ser servidores que Ella quiere en nosotros, ante los enfermos.
Virgen María, las madres sienten amor muy particular por el hijo o la hija clavado en el lecho
del dolor. Tú, la mejor de las madres, mira con amor especial también a todos nuestros
hermanos enfermos y hazles sentir, más que a nadie, las caricias de tu mano bondadosa. Te
rogamos también por tantos hijos tuyos que no tienen lo necesario para vivir con dignidad.
Infúndeles valor para que no sucumban ante el peso del sufrimiento, y ayúdalos a poner toda
su confianza en la Providencia paternal de Dios. Suscita en todos nosotros sentimientos de
compasión, amor y generosidad para prestarles toda la ayuda que esté en nuestras manos
ofrecerles.

Por nuestra comunidad cristiana:Red Mundial Cristiana de Oración para que tenga
siempre los ojos atentos y el corazón sensible a las necesidades de quien sufre, y se
convierta así en oasis de la misericordia del Padre.Por este misterio pedimos a Maria
Santísima interceda ante Jesús Escucha, Padre, nuestra oración y danos un corazón
compasivo como el de María, para que nos mostremos siempre más atentos a las
necesidades de nuestros hermanos que sufren y nos comprometamos, sin miedo, a
acompañarles. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.
PADRENUESTRO
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén

10 AVEMARÍA
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén
GLORIA
Toda la Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo,. como era en el principio, ahora y
siempre, por los siglos de los siglos. Amén
JACULATORIA
María, Virgen Inmaculada,Mujer del dolor y de la esperanza, Muéstrate benigna hacia todo el
que sufre Virgen Santísima, ruega por nosotros! Amen
INVOCACIÓN ESPECIAL A SANTA MARÍA POR LOS ENFERMOS
Madre y Señora Nuestra intercede especialmente ante tu Querido Hijo, Nuestro Señor
Jesucristo, por estos enfermos que ponemos en tus manos. Que el mismo Jesucristo les de
fuerzas para resistir su enfermedad y fueran curados de sus dolencias si así lo quiere su Divina
Providencia. Amén
“Señor alivia a tus hijos necesitados de salud y de tu Amor,alivia sus almas,consuélalos
Señor.Perdona sus pecados y cuando los llames a tu presencia permite Señor que entren en tu
Reino. Amén”.
Jesús mío, sé que Tú me amas. Aquel a quien Tú amas está enfermo. Si es posible, pase de mí
este cáliz de sufrimiento. Pero añado yo también aquello que Tú dijiste en el huerto de
Getsemaní: “No se haga mi voluntad, sino la tuya”.Fortaléceme y consuélame, Jesús mío. Madre
nuestra, Virgen Santísima, Tú que curas a los enfermos, ruega por mí ante tu Santo Hijo. Amén.

Oración
Maria, madre nuestra, te pedimos que nos ayude a liberarnos de la superficialidad, de las
frivolidades, las cosas sin fundamentos y las apariencias, haz que nada nos impida tener
capacidad para reflexionar y así vivir conforme a los caminos señalados por tu Hijo Jesucristo.
Maria, madre nuestra, te pedimos que el mal no triunfe en el mundo, te rogamos para que las
mezquindades no dominen a los hombres, te suplicamos que no libres de las injusticias y de todo
mal que la rodea, y˙danos a vivir en la paz de Jesús.

Maria, madre nuestra, te rogamos tu fuerza amorosa, para desterrar nuestro egoísmo, y así poder
reconocer todo lo que nuestro buen Padre y su único hijo han hecho por nosotros.
Maria, madre nuestra, queremos tu inspiración para estar siempre motivados en nuestra
participación con nuestra Iglesia, para asi construir una forma de vida lejos del egoísmo y la falta
de caridad, pero cerca del amor y la fraternidad.

Maria, madre nuestra, danos tu ayuda, para que no tener flaquezas en la constante ayuda que
debemos dar a los niños abandonados y sin hogar, y para que la solidaridad sea nuestra misión
de cada día.

Maria, madre nuestra, contagiamos de esperanza, para que nunca desesperemos y la angustia
no nos haga caer, fortaleceros para no desfallecer en el camino al encuentro con el Señor

Maria, madre nuestra, enséñanos a cumplir los preceptos de amar y respetar a nuestros
hermanos, sin distinción de color de piel, edad, condición económica, sexo y nacionalidad y así
vivir conforme a lo enseñado por tu Hijo Jesucristo.

Maria, madre nuestra, muéstranos el camino del amor y la valoración de los hombres por la
dignidad que Dios le entrego, haz que veamos en cada hombre, mujer o niños, los el Señor ve
en ellos.

Maria, madre nuestra, entréganos tu consejo maternal para saber como entregar amor a los que
estan postrados por la enfermedad, para llevarles alivio a su corazon dolido y entregar la fuerza
de la recuperación

Maria, madre nuestra, no permitas que renuncie a los sacrificios que debemos hacer para vivir
en armonía y concordia con todos nuestros hermanos, ellos tus hijos, ay˙danos a ser
comprensivos.

Maria, madre nuestra, Libranos de todo libertinaje y de toda posibilidad de ser permisivo con lo
actos de inmoralidad que conducen al hombre a la vida sin dignidad.

Maria, madre nuestra, condúcenos por un camino de belleza familiar, para que las relaciones
entre padres e hijos conozcan la comprensión mutua y la aceptación mutua de los cambios
generacionales

Maria, madre nuestra, te imploramos tu asistencia, porque no queremos que los bienes
materiales nos hagan olvidar los verdaderos valores que dan sentido a nuestra existencia, y así
ver la vida conforme a las enseñanzas de Jesús.
Maria, madre nuestra, deja que copiemos de tu sencillez, para vencer los deseos de
vanagloriarse y de soberbia, porque nuestros débiles corazones necesitan imitarte para no caer
en malas actitudes.

Maria, madre nuestra, solo mirándote a ti, lograremos enriquecer nuestra existencia con valores
morales y lejos de toda vida perniciosa, por eso te pedimos que nuestros ojos vivan dirigidos a
ti, modelo de amor y santidad.

Maria, madre nuestra, eres la fuerza que necesita nuestra fe, para que viva empeñada en el
descubrimiento de las hermosas enseñanzas de tu Hijo en los Evangelios, quédate siempre con
nosotros.

Maria, madre nuestra, con tu ejemplo, queremos no dejarnos engañar por la maldad y vivir con
un corazón puro, por eso te pedimos que nos des una visión que nos permita ver lo bueno, donde
este y sin prejuicios.

Maria, madre nuestra, con tu ayuda incondicional, queremos asumir el compromiso de trabajar
por las cosas justas y equitativas, y de denunciar la actitudes de injusticias, especialmente con
los mas desposeídos.

Maria, madre nuestra, orientanos para que nunca actuemos en contra de los hombres y para que
nuestro prójimo reciba de nosotros por encima de cualquier dificultad una palabra de aliento y
amor.

Maria, madre nuestra, enseñananos madre buena a superar nuestra actitud egoísta, critica y
exigente con nuestros hermanos, asi como vivir siempre en el camino de la comprensión y la
misericordia.

“Virgen y Madre del Santo Rosario, a tus pies depositamos las necesidades y súplicas que
tantos hijos tuyos nos encomiendan. Ruega al buen Jesús por todos los que confían en tu
bondadosa y poderosa mediación.
SALVE
Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve.
A Ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a Ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle
de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos
misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh
clementísima, oh piadosa, oh dulce siempre Virgen María!
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de Nuestro Señor Jesucristo. Amén

OREMOS.-
Omnipotente y sempiterno Dios, que con la cooperación del Espíritu Santo, preparaste el cuerpo
y el alma de la gloriosa Virgen y Madre María para que fuese merecedora de ser digna morada
de tu Hijo;
concédenos que, pues celebramos con alegría su conmemoración, por su piadosa intercesión
seamos liberados de los males presentes y de la muerte eterna. Por el mismo Cristo nuestro
Señor. Amén

ORACIONES DESPUÉS DEL ROSARIO.-


Al terminar este Santo Rosario a nuestra Madre María, Rezamos por las intenciones del Santo
Padre y en reparación a las Ofensas al Sagrado Corazón de Jesús y para Ganar las Santas
Indulgencias Plenarias.
PADRENUESTRO.-
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino;
hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros
perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén
3 AVEMARÍA.-
Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las
mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra
muerte. Amén

GLORIA.-
Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos Amen.

Oración
Oh Dios, cuyo unigénito Hijo, con su vida, muerte y resurrección, nos alcanzó el premio de la
vida eterna: concédenos, a los que recordamos estos misterios del Santo Rosario, imitar lo que
contienen y alcanzar lo que prometen. Por el mismo Jesucristo, Nuestro Señor. Amén.

Por estos misterios santos de que hemos hecho recuerdo, te pedimos, ¡oh María!, de la Fe santa
el aumento; la exaltación de la Iglesia; del Papa el mejor acierto. Que el gentil conozca a Dios;
que el hereje vea sus yerros. Que todos los pecadores tengamos arrepentimiento. Que los
cautivos cristianos sean libres de cautiverio. Goce puerto el navegante y de salud los enfermos.
Que en el purgatorio logren las ánimas refrigerio. Y que este santo sacrificio tenga efecto tan
completo en toda la cristiandad, que alcancemos por su medio, el ir a alabar a Dios en tu
compañía en el cielo. Amén.
Oración final
Amado Padre, te entrego esta oración con todo mi corazón por todos los enfermos que sufren
males físicos, que los consume o tortura día a día.

Has que esa cruz sea liviana y la carguen con paz, con serenidad y con valor. Te pido que por
medio de la enfermedad lleguen a ti! Tengan fe en tu poder de sanación y se conviertan en
testimonio vivos de tu Amor infinito y tu Misericordia Divina por todos nosotros.

Ten piedad por los niños enfermos, dales valor para soportar el dolor, dales paz, calma sus
corazones y que el Espíritu Santo se albergue dentro de sus almas para que sean fuertes y
valientes.

Te pido Señor Bendito que cargues y lleves a tus hijos que sufren dolores musculares, cuerpos
atrofiados, carga también al invalido, lleva de la mano a los que tienen enfermedades graves, a
los que han perdido algún miembro de su cuerpo u órganos, dales una segunda oportunidad;
sostén en tu regazo a los que padecen del corazón . Consiente a los que sufren de las
enfermedades terminales.

Te pido Señor Amado por los que tienen cáncer, dales toda tu bendición. Ungelos con tu
sangre bendita para que puedan aceptarla, llevarla y superarla con toda la fe de tu poder.
Vuélvenos en evangelizadores de tu palabra.

Bendice a los ancianos enfermos que están cercándose más a tu gloria y que tengan el tiempo
suficiente en preparar sus almas para ser recibidos como se debe. Consuela a sus familias
para la despedida y que oren mucho por su salvación.

A toda persona que entra en cirugía, dale paz.


A toda persona que sale de cirugía, dale esperanza.

Bendice las manos que curan, cuidan y dedican su tiempo a los enfermos.

Señor de la Misericordia, ampáranos en tus brazos. Cúbrenos con tu agua y sangre bendita,
líbranos del mal, aleja las enfermedades del mundo, ayúdanos a cuidarnos y valorar la vida.
Ten Piedad de nosotros. Amén.

Plegaria
Señor Jesús, te adoro y te soy gracias por la fe que me has dado en el Santo Bautismo. Tú
eres el Hijo de Dios hecho Hombre, Tú eres el Maestro, Tú eres el Mesías Salvador.

En este momento quiero decirte como Pedro: “No hay bajo el cielo otro nombre dado a los
hombres en el cual podemos ser salvados”.

Te recibo y te Adoro, Señor Jesús, en mi corazón y en mi vida: Tú debes de ser siempre mi


único Señor, mi esperanza y mi alegría.

Yo pongo a tus pies mi pobreza, mi sufrimiento y mi enfermedad. Sáname, Señor, por el poder
de tu poderosa Palabra, por tus Llagas gloriosas, por tu Santa Cruz, por tu preciosísima
Sangre.

Tú eres el Buen Pastor y yo soy una de las ovejas de tu corral: ten compasión de mí y sálvame.

Tú eres Jesús, que ha dicho: “Pidan y les será dado” y “Tengan fe en Mí”. Señor, el pueblo de
Galilea venía a traer sus propios enfermos a tus pies y Tú los sanabas. Así, yo también te pido
la sanación de mi cuerpo y de mi alma.
Tú eres siempre el mismo, Tú tienes siempre el mismo poder, Porque Tú vives en la eternidad
y estás siempre en medio de nosotros. Yo creo que Tú puedes sanarme, porque tienes la
misma compasión que tenías por los enfermos que encontrabas. Tú eres la Resurrección y la
Vida.

Gracias, Jesús, por lo que haces: Yo acepto tus planes de amor para mí, porque todo lo que
haces es bueno. Creo que me manifestarás tu gloria y que me darás paz y salvación. Aún
antes de saber cómo intervendrás, te doy gracias y te alabo, Tú eres el Amor de mi vida. Amén.

Bajo Tu Protección
Bajo tu protección nos acogemos Santa Madre de Dios, no desoigas nuestras súplicas en
nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todos los peligros, Virgen gloriosa y
bendita.
Ruega por nosotros, Santa Madre de Dios ,Para que seamos dignos de alcanzar las promesas
de Nuestro Señor Jesucristo. Amen
Oración
Te suplicamos, Señor, que derrames tu gracia en nuestras almas para que lo que, por el anuncio
del Ángel, hemos conocido la Encarnación de tu Hijo Jesucristo, por su Pasión y Cruz, seamos
llevados a la gloria de la Resurrección. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Oración
Dios Padre, amigo de la vida, que estás presente en todo el universo y en la más pequeña de
tus criaturas, derrama en nosotros la fuerza de tu amor. Dios de los pobres, ayúdanos a rescatar
y cuidar a los abandonados y olvidados de esta tierra que tanto valen a tus ojos. Sana nuestras
vidas, para que sembremos hermosura y no contaminación y destrucción. Toca nuestros
corazones y enséñanos a descubrir el valor de cada persona y de cada cosa, porque todos
somos custodios de la salud de nuestros hermanos y de la salud del mundo. Amén
María, Madre nuestra,
que en Cristo nos acoges como hijos,
fortalece en nuestros corazones la espera confiada,
auxílianos en nuestras enfermedades y sufrimientos,
guíanos hasta Cristo, hijo tuyo y hermano nuestro,
y ayúdanos a encomendarnos al Padre que realiza obras grandes.Amen
Ave María Purísima. Sin pecado concebida.

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amen