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La falta de estudios, inventarios y monitoreo de las direcciones

estadales de Ambiente e Inparques ocasionaron, según auditorías


de la Contraloría General de la República de 2014, la realización de
actividades, obras y asentamientos ilegales en los parques
nacionales Médano de Coro y Canaima, en el Área Boscosa
Pedernales y en el Monumento Natural Piedra La Tortuga. Estas
acciones amenazan la conservación de cuatro zonas que por ley
deben ser protegidas de manera especial.
Una de las principales fuentes de información que arroja el buscador
de Google sobre el Monumento Natural Piedra La Tortuga es el sitio
oficial de la institución responsable de proteger y conservar este
lugar. La página del Instituto Nacional de Parques señala que el
monumento no sólo tiene un valor arqueológico y paisajístico
elemental del estado Amazonas, sino que forma parte del
patrimonio cultural de las etnias predominantes en esta zona. “Es un
espacio para el resguardo de testimonios culturales de nuestros
antepasados”, dice. A pesar de ese reconocimiento, documentos
oficiales revelan que ha sido el mismo Inparques quien ha
incumplido con su labor y ha ocasionado acciones que amenazan
contra la preservación de éste y otros tres parques nacionales que
están bajo régimen de administración especial del Estado
venezolano.
Se trata de una serie de auditorías realizadas en 2014 por la
Contraloría General de la República a las direcciones estadales del
entonces Ministerio de Ambiente y de Inparques, que fueron
consignadas en las memorias y cuentas de la institución y
procesadas en datos abiertos por Vendata para su reutilización. Las
evaluaciones señalan que las sedes locales de ambos organismos
en los estados Amazonas, Falcón, Delta Amacuro y Bolívar faltaron
a sus obligaciones de ley y en consecuencia promovieron acciones
ilegales como el tráfico de madera, la tala de árboles y actividades
mineras en los parques nacionales Médano de Coro y Canaima, en
el Área Boscosa Pedernales y en el monumento Piedra La Tortuga.
Estos lugares forman parte de las Áreas Bajo Administración
Especial (Abrae), una denominación jurídica-territorial creada en la
Ley Orgánica de Ordenación del Territorio para proteger a un grupo
extenso de zonas ecológicas que por su potencial pueden ser
usadas con fines productores, protectores o recreativos. Cerca del
70% del territorio nacional está bajo esta figura a la que pertenecen,
a la fecha, 43 parques nacionales incluyendo los cuatro
mencionados en las auditorías.
La Contraloría estableció en sus exámenes que el incumplimiento
institucional de Ambiente e Inparques violaron disposiciones de
siete normativas legales: Ley Orgánica del Ambiente, Ley de
Gestión de la Diversidad Biológica, Ley Orgánica para la
Ordenación del Territorio sobre Administración y Manejo de Parques
y Monumentos Naturales, Ley Orgánica del Poder Público
Municipal, Ley Forestal de Suelos y de Aguas, Normas para la
Administración de Actividades Forestales, en Reservas Forestales,
Lotes Boscosos, Áreas Boscosas Bajo Protección y Áreas Boscosas
en Terrenos de Propiedad Privada Destinadas a la Producción
Forestal Permanente, y Ley Orgánica de los Consejos Comunales.
El Instituto Nacional de Parques está actualmente dirigido por Josué
Alejandro Lorca Vega, quien se desempeña en el cargo desde junio
de 2018. Previamente laboró como miembro suplente de la directiva
de la Fundación Misión Jóvenes de la Patria “Robert Serra” y
director de la oficina de seguimiento y evaluación de políticas
públicas del despacho del ministro de Educación Superior, según
enlista el buscador de Gacetas Oficiales de Vendata.
Esta plataforma de datos abiertos también sistematizó las metas y
objetivos planteados por Inparques durante 2013 y 2014 y halló que
la mitad no fue cumplida. El procesamiento evidenció, además,
inconsistencias en la información presupuestaria consignadas por
Inparques en las memorias y cuentas del Ministerio de Ambiente
para esos dos años. Esta cartera de Estado ha sufrido diferentes
transformaciones pero sólo de nombre: actualmente se le conoce
como Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo y las
memorias y cuentas de 2016 y 2018 no han sido publicadas.
Ausencia del Estado
De acuerdo a la Contraloría General de la República, las direcciones
estadales de Ambiente y de Inparques no realizaron estudios,
investigaciones o inventarios que permitieran establecer el grado de
destrucción, degradación y fragmentación de los ecosistemas en los
cuatro parques nacionales. “La ausencia de estos estudios e
investigaciones se debe a la falta de planificación de dichas
actividades e inclusión de las mismas en los planes operativos,
reglamentación y planes de uso, así como la falta de personal
profesional y técnico en las Unidades de Vigilancia y Control
Ambiental, para dar respuesta a los efectos de intervención de los
recursos naturales existentes”, quedó asentado en la memoria y
cuenta de la entidad contralora para 2014.
En el caso del monumento Piedra La Tortuga se halló personal
insuficiente de Inparques, inexistencia de planes de ordenamiento y
reglamentos de uso, instalaciones abandonadas o afectadas por el
hurto, y falta de presupuestos debidamente definidos para
contrarrestar estas circunstancias. “Se observó una instalación de
pozo profundo para el combate de incendios que se encuentra
inoperativa por el desvalijamiento (hurto) del banco de
transformadores de electricidad, bombas y cableado eléctrico”, se
detalla. La auditoría concluye en que los vacíos en las obligaciones
de Inparques posibilita actividades ilícitas y genera un “alto impacto
degradante” en la flora y la fauna de la zona.

Esta falta de vigilancia y monitoreo por parte de Inparques y de la


dirección estadal de Ambiente parece provocar situaciones aún más
graves en el Área Boscosa Pedernales, ubicada en Delta Amacuro.
En junio de 2014, la sede local del Ministerio de Ambiente respondió
a Contraloría que sólo realizaban inspecciones de vigilancia y
control a solicitud de esa cartera o en respuesta a denuncias de
residentes de las comunidades aledañas. Esto, señala la auditoría,
conlleva a que se realicen “actividades en el área protegida que
generan destrucción, degradación y fragmentación de los
ecosistemas”. El ente contralor halló, por ejemplo, un tubo metálico
con residuos provenientes de un pozo petrolero que se encontraba
a escasos metros. “(Esto ocasiona) disminución de oxígeno al
generarse manchas de alquitrán, destruyendo las fuentes de
alimentación en las especies superiores, e introducción de agentes
cancerígenos en la cadena alimenticia”, concluye.
Otras de las fallas que se identifican en la labor de las instituciones
públicas son las que se presentaron en la evaluación del estado del
Parque Nacional Médanos de Coro. La auditoría señala, por un
lado, que la dirección regional de Inparques en Falcón no cuenta
con programas de bioseguridad para prevenir riesgos a la
conversación del lugar. Identifica, además, en los alrededores tres
asentamientos urbanos ilegales con servicios básicos precarios.
“Esta situación obedece a que las autoridades competentes no
consideraron gestionar el desarrollo social, económico y
conservación ambiental ni priorizaron a las comunidades
organizadas que hacen vida en las áreas del parque para
reubicarlas en un nuevo urbanismo”. La Contraloría sostiene que la
instalación de estos asentamientos no garantiza un progreso
sustentable y sostenible entre el ecosistema, la diversidad
biológicas y los demás recursos naturales del área bajo protección.
Para los años 2013 y 2014, la incapacidad de Inparques para
solventar sus deficiencias también quedó plasmada en las
memorias y cuentas del Ministerio de Ambiente. De las 59 metas
que Inparques se planteó durante los primeros 15 meses de esos
dos años, en temas de proyectos, equipos, planes y vigilantes para
la conservación y mantenimiento de parques nacionales y
recreativos, incumplió la mitad. Por ejemplo, para 2013 se planteó
diez proyectos de infraestructura y ninguno fue ejecutado.

Actividades ilegales
El gobierno de Nicolás Maduro autorizó en 2016 la explotación de
coltán, oro y diamante en el área conocida como Arco Minero del
Orinoco o Arco Minero de Venezuela. Es una extensión de 112 mil
metros cuadrados que abarca parte de los estados Bolívar y
Amazonas. Esta autorización ha sido rechazada por organizaciones
medioambientales locales que han considerado un impacto negativo
de esa explotación en un área donde también está ubicado el
Parque Nacional Canaima, una de las cientos de áreas venezolanas
bajo protección especial del Estado que también es Patrimonio
Natural de la Humanidad.
En contraposición al gobierno, en 2014 la Contraloría General de la
República (CGR) advertía sobre la existencia de actividades
mineras sin permisología estatal que estaban poniendo en peligro la
conservación del parque. “De la inspección in situ practicada en
fecha 14?05?2014 a la Comunidad Indígena de Campo Alegre,
ubicada geográficamente en las coordenadas siguientes: N 04° 45’
80” y W 61º l2’ 00”, en el sector oriental del Parque Nacional
Canaima, se evidenció la práctica de la actividad minera en las
cercanías del río Kukenan, realizada con la utilización de equipos de
bombas a gasolina y cintas transportadoras para la extracción de
oro”, señala la CGR.
La auditoría sostiene que estas acciones se originaron por la falta
de gestiones ambientales de las autoridades para evitar el deterioro
del ecosistema y por las actividades “desmedidas e irracionales” de
los habitantes de la comunidad Campo Alegre en la extracción de
los recursos auríferos. “En consecuencia, se causan daños de
contaminación a la principal fuente de agua del estado Bolívar y
parte del territorio venezolano, así como al ecosistema del Parque
Nacional Canaima”, concluye el informe.
En diciembre de 2018, un estudio de la organización colombiana
Infoamazonía junto a la Red Amazónica de Información
Socioambiental Georreferenciada detectó que de los 2,315 puntos
mapeados de extracción ilegal de minerales en seis países de la
Amazonia, el 82% está ubicado en Venezuela.
La ausencia del Estado en este parque ha provocado, además, la
instalación de grupos de crimen organizado que han hecho de la
actividad minera un negocio bastante lucrativo pero al mismo tiempo
violento. Al menos 12 masacres se han producido en las minas
explotadas del arco desde 2016.
Ver imagen en Twitter
Valentina Quintero@valendeviaje

Estas fotos minería en Canaima las tomé yo misma desde una avioneta. Por eso
los pemones cerraron la pista

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7:57 - 1 jun. 2015

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Así como la Contraloría detectó actividades mineras en Canaima,


también encontró acciones ilegales que amenazan la conservación
del monumento Piedra La Tortuga en el estado Amazonas. “Se
observó una entrada ilegal de vehículos (carretera de tierra) ubicada
en las coordenadas N 05º 34’ 15,3” y W 067º 35’ 20,96”, que sirve
para la extracción ilegal de madera y palma de cucurito, así como
un acceso ilegal de vehículos (puerto clandestino) ubicado en las
coordenadas N 05° 34’ 38,0” y W 067º 35’ 33,5” que sirve para el
contrabando de mercancías”, señala la auditoría. La CGR también
halló indicios de pesca ilegal.
El hallazgo de tráfico ilegal de madera es consecuente con las
investigaciones que en 2012 inició la policía criminal internacional
con su “Operación Plomo” en Latinoamérica. La operación permitió
a Interpol incautar para 2013 alrededor de 40 millones de dólares en
tráfico ilegal de madera en Venezuela y comenzar a poner al país
en el rastro de los países habituales en esa actividad.
“Es notable el papel de Venezuela en esta última ronda de
incautaciones de madera, sobre todo teniendo en cuenta que la
cantidad incautada en un mes representó más de tres veces la
cantidad total de madera incautada a nivel internacional durante la
primera fase de la operación”, señaló en su momento una nota de la
plataforma de investigación regional de crimen organizado y
corrupción InSight Crime.
Las auditorías de la Contraloría también revelan la existencia de una
de las principales causas de contaminación ambiental a escala
mundial: la tala y quema de árboles. Estas acciones provocan
destrucción de la biodiversidad de los bosques y contaminación del
agua, que terminan influyendo en la cadena alimentaria del hombre.
“En el Caño Wakajara de Manamo, estación geográficamente
ubicada en las coordenadas siguientes: N.º 1046876-E566279, la
vegetación y el suelo presentan evidencias de afectación por tala y
quema de árboles, en aproximadamente una hectárea, y apertura
de canal de drenaje (trinchas)”, dice la CGR en referencia a una
zona ubicada dentro del Área Boscosa Pedernales del estado Delta
Amacuro.
De acuerdo con la Organización de Naciones Unidas para la
Alimentación, o FAO por sus siglas en inglés, Venezuela es el
décimo país con mayor pérdida anual de bosque.
Obras ilegales
Además de las faltas en las obligaciones de Inparques y de las
actividades ilegales que ésto ha provocado, la Contraloría General
identificó tres obras que fueron dispuestas en dos de los parques
nacionales auditados sin contar con la permisología
correspondiente. Estas construcciones, dice la CGR, afectan la
conservación de los biomas (flora y fauna) presentes en estos
lugares.
En el monumento Piedra La Tortuga, la empresa estatal
Corpoamazonas construyó una planta de procesamiento de asfalto
a pesar de la negativa del Ministerio de Ambiente. “Se evidenció que
la Dirección Estadal del Poder Popular para el Ambiente-Amazonas
consideró no factible la instalación de la referida planta. No
obstante, se constató que Corpoamazonas S.A instaló y colocó en
funcionamiento la planta en cuestión, sin contar con el debido
estudio de impacto ambiental, ni la permisología correspondiente”,
señala la auditoría.
Corpoamazonas es una empresa pública creada para implementar
proyectos que promuevan el desarrollo integral del estado
Amazonas. Es decir, una empresa del Estado omitió velar por las
mismas obligaciones que el Estado establece. En 2014, esta
compañía estaba dirigida por la militante del partido de gobierno,
exministra de Hugo Chávez para los Pueblos Indígenas y actual
diputada de la Asamblea Nacional, Nicia Maldonado.
La Contraloría también considera ilegal dos construcciones
realizadas en los Médanos de Coro, en Falcón. Según la entidad
contralora, ambos proyectos carecen de documentación de soporte
y permisología. “Se constató la existencia de dos contrataciones:
‘Construcción Parque Divino Niño’, por la cantidad de Bs.
1.200.000,00; y ‘Construcción Plaza Magglio Ordóñez’, por un
monto de Bs. 499.696,91 ejecutadas específicamente en el Paseo
Monseñor Iturriza, durante el año 2012, las cuales no tienen ningún
soporte relacionado con la solicitud de los permisos, ni la respectiva
autorización por parte del Instituto Nacional de Parques para la
ejecución de las obras antes mencionadas, tal como lo prevé el
artículo dos, párrafo único del Plan de Ordenamiento y Reglamento
de Uso del Parque Nacional Médanos de Coro”, señala la auditoría.
El informe no señala qué entidad pública o privada estuvo a cargo
de la construcción de las obras, pero señala que la alcaldía de Coro
no tramitó las respectivas autorizaciones. “(Esto) incide
negativamente en la administración y conservación, toda vez que se
efectúen construcciones que no estén acordes para preservar y
conservar los ecosistemas y paisajes del Parque Nacional Médanos
de Coro”, puntualiza.