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UNIVERSIDAD AUTONOMA DE COLOMBIA

FACULTAD DE DERECHO

OBLIGACIONES Y RESPONSABILIDADES

TRABAJO DE INVESTIGACIÓN

DANIEL OSPINO VARGAS

FECHA: 26/03/2019

DIFERENCIA ENTRE ACCIÓN PAULIANA Y LA DE SIMULACIÓN

Aunque a primera vista la acción pauliana y la acción de simulación son similares, existen varios
aspectos que las hacen completamente diferentes.

Cuando un deudor se insolventa para evitar que el acreedor le embargue sus bienes, puede hacerlo
mediante una venta real o efectiva, o mediante un traspaso de bienes a un familiar o amigo
(testaferro), pero tal traspaso será sólo en apariencia, simulado.

Frente a estas maniobras fraudulentas del deudor, el acreedor puede recurrir a la acción pauliana o
a la acción de simulación, y para saber cuándo utilizar una u otra, es importante conocer sus
diferencias.

La principal diferencia radica en el tipo de negocio realizado por el deudor para insolventarse.

Si el deudor vendió sus bienes mediante un negocio jurídico real, con todas las de la ley, la acción
que se ha de seguir es la pauliana, con la cual se busca que el juez ordene la revocación del contrato
de compraventa o de la escritura, de manera tal que los bienes regresen al patrimonio del deudor a
garantizar la deuda con el acreedor.

Cuando el deudor vendió sus bienes de forma simulada, es decir, que hizo que un familiar o amigo
apareciera en las escrituras, pero sin cederles la real propiedad de los bienes, lo que procede es la
acción de simulación, con la cual se busca que el juez ordene la inexistencia del contrato o escritura
respectiva, puesto que no hubo tal negocio, ya que todo fue simulado, en apariencia para engañar
al deudor.

Aquí sea advierte claramente la principal diferencia entre estas figuras: La acción pauliana busca
revocar un negocio real y efectivo. La acción de simulación busca declarar que ese negocio nunca
existió. En una se revoca el negocio y en la otra se declara inexistente, dos conceptos muy diferentes.

Otra diferencia importante tiene que ver con el aspecto probatorio. En la acción pauliana, cuando el
negocio jurídico ha sido oneroso, hay que probar la mala fe del tercero que compró los bienes
vendidos por el deudor, mientras que en la acción de simulación para nada importa la buena fe de
ese tercero.

Esto de comprobar la mala fe del tercero es complicado, ya que es difícil probar que la persona que
le compró los bienes a quien se insolventó, lo hizo de mala fe, en confabulación para perjudicar al
acreedor, y si esa mala fe no se prueba, la acción pauliana no prospera.

Existen otras diferencias que luego iremos abordando, de manera tal que se pueda profundizar un
poco más en este tema que puede resultar de interés general para cualquier persona que en
cualquier momento se puede ver afectada por una situación de estas.
Para intentar lograr una mayor claridad respecto a las diferencias que existen entre la acción
pauliana y la acción de simulación, transcribiremos a continuación apartes de la sentencia de la sala
civil de la Corte suprema de justicia, del día 14 de junio de 2007, expediente 00129.

En dicha sentencia se hace un amplio análisis de las principales diferencias de estas acciones, como
a continuación se evidencia

ANALISIS JURISPRUDENCIAL: Ahora, resulta pertinente, pues acrece la claridad que demanda la
decisión que ocupa la atención de la Sala, memorar la sentencia de Casación de 22 de agosto de
1967, ya que se vislumbra en el recurso confusión en punto de las diferencias que existen entre la
simulación y la acción revocatoria o acción pauliana, determinación, cuyas precisiones medulares
fueron reiteradas en sentencia del 10 de junio de 1992, en la que se acotó que “4. La acción
pauliana o revocatoria (…) es la que otorga la ley a los acreedores de una persona para obtener la
revocación de los actos de su deudor que, aunque reales y perfectos en sí mismos, han sido
otorgados por éste de mala fe (consilium fraudes) y en perjuicio de los derechos de los mismos
acreedores (eventos damni).

“La acción paulinana tiene, pues, como materia propia un acto jurídico, verdadero y completo, que
únicamente por la doble circunstancia de haber sido efectuado en perjuicio de los acreedores que
tenía el otorgante en el momento de celebrarlo y a sabiendas de ese perjuicio, cuyo conocimiento
por el deudor estriba en el que éste tenía de su mala situación patrimonial, permite a aquellos
acreedores preexistentes considerar como inoponibles a los mismos tal acto y hacer declarar, en
consecuencia, su ineficacia, en la medida del perjuicio sufrido, entendiéndose que este perjuicio sólo
se ha producido cuando el acto ha determinado la insolvencia del deudor o contribuido a agravarla”
(G.J.T.CXIX, pág. 191).

“IV. A manera de recopilación de lo que desde antiguo se viene manifestando en relación con las
diferencias existentes entre la acción pauliana y la de simulación, cabe decir lo siguiente, apreciadas
ambas tanto en su estructura como en su función, y mirada la cuestión únicamente en cuanto toca
con la simulación absoluta pues, como se ha dicho, con la simulación relativa la distinción es tan
grande que no cabe confusión posible.

IV.1. Mientras que con la acción pauliana se impugna un acto realmente ejecutado por el deudor, en
la de simulación se busca destruir una mera apariencia para que se haga luz sobre lo que, de hecho,
quisieron las partes. Esta diferencia trae una consecuencia de cardinal importancia, hecha residir en
que, al prosperar la acción pauliana, el bien salido del patrimonio del deudor se reintegra al mismo.
En cambio, en la simulación, cuando ésta es absoluta, se demostrará que el bien se ha desplazado
del patrimonio del deudor, pero en apariencia meramente.

IV.2. A términos de lo que prescribe el artículo 2491, los acreedores, para la prosperidad de la acción
pauliana, deben demostrar que el acto cuestionado lo fue en perjuicio suyo, es decir, que por su
causa se produjo o se incrementó la insolvencia del deudor, y que, además, éste lo realizó
fraudulentamente, es decir, conociendo el mal estado de sus negocios. Tales aspectos, en cambio,
no tienen por qué formar parte del tema probatorio en el proceso instaurado por los acreedores con
el propósito de demostrar que es simulado un determinado acto del deudor. Y no tienen por qué
involucrarse en razón de que, a diferencia de lo que ocurre en la acción paulina, en la que el perjuicio
(interés) que legitima al acreedor es la insolvencia de deudor, en la simulación, ese perjuicio
caracterizador del interés, tiene, como ha sido expuesto por la doctrina, una más amplia connotación
en vista de que no reside tanto en la disminución de la garantía general de los acreedores, como en
las dificultades o contingencias a que queda sometido el ejercicio de un derecho, el cual, por ende,
se coloca en peligro de perderse.

IV.3. Además, dentro del proceso adelantado con base en la acción simulatoria, no será
indispensable demostrar que el tercero fue partícipe del fraude a los acreedores, como sucede
cuando el acto impugnado mediante la acción pauliana lo es a título oneroso. El consilium fraudis
puede aparecer comprobado con ocasión de la acción simulatoria, pero lo cierto es que no constituye
un elemento definidor de la misma. Aquí, desde luego, hay un acuerdo entre las partes, pero él
concierne es al propósito de engañar, de tender un manto sobre la realidad; ese acuerdo puede,
como se dice, ser igualmente fraudulento, pero la presencia del fraude en la simulación es apenas
coyuntural o de hecho, por lo cual se comprobación jurídicamente no genera ninguna consecuencia;
como tampoco la genera su no comprobación. Al acreedor lo único que le interesa es demostrar la
inexistencia del acto, porque ello es bastante para precaver el perjuicio que de otro modo se le puede
irrogar.

“V. En frente, pues, de esas diferencias tan radicales no es posible sostener que la acción de
simulación queda inserida en la pauliana, cuando es un acreedor quien la ejercita. ….”

ACCIÓN OBLICUA

En Colombia la acción oblicua no tiene una expresa consagración legal, pero su presencia puede
inferirse de varias normas del ordenamiento jurídico. Estas normas son: (i) el artículo 407 numeral 2
del CPC (hoy el artículo 375 del CGP); (ii) el artículo 1295 del C.C.; (iii) el artículo 1451 del C.C.; (iv)
el inciso final del artículo 1468 del C.C.; y (v) el artículo 2513 del C.C.

Dicho lo anterior, la acción oblicua es aquella que intenta el acreedor contra el deudor de su deudor,
en nombre de este último. Esto quiere decir que el acreedor ejerce los derechos en cabeza su deudor
frente a terceros, los cuales no han sido ejercidos por este por descuido, desinterés, malicia o desidia
de su parte.

La acción oblicua es de contenido variable pues busca: (i) prevenir el eventual deterioro de la prenda
general del deudor debido al no ejercicio de sus derechos; y (ii) recomponer la prenda general
mediante el ejercicio de derechos a los cuales ya ha renunciado el deudor.

Sentencia del 18 de Julio de 1977 (Castro vs Aguilar, M.P: Uribe Holguín)

ACCIÓN PAULIANA

Artículo 2491. Acción de rescisión


En cuanto a los actos ejecutados antes de la cesión de bienes o a la apertura del concurso, se
observarán las disposiciones siguientes:

1. Los acreedores tendrán derecho para que se rescindan los contratos onerosos, y las hipotecas,
prendas* y anticresis* que el deudor haya otorgado en perjuicio de ellos, siendo de mala fe el
otorgante y el adquirente, esto es, conociendo ambos el mal estado de los negocios del primero.

2. Los actos y contratos no comprendidos en el número precedente, inclusos las remisiones y


pactos de liberación a título gratuito, serán rescindibles, probándose la mala fe del deudor y el
perjuicio de los acreedores.

3. Las acciones concedidas en este artículo a los acreedores, expiran en un año, contado desde la
fecha del acto o contrato
Lea más: http://leyes.co/codigo_civil/2491.htm
ACCIÓN OBLICUA

Oblicua:

Código Civil:

Art: 1295.

Art: 1451.

Art. 1468, inc. final.

Art: 2513.

Código General del Proceso:

Art: 375

Naturaleza reconstitutiva de la acción oblicua: Corte Suprema de Justicia en sentencia del 18 de


Julio de 1977 (Castro vs Aguilar, M.P: Uribe Holguín)

BIBLIOGRAFÍA:

http://hipertexto-obligaciones.uniandes.edu.co/lib/exe/fetch.php?media=csj_2-julio-1993.pdf