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Importancia de la Igualdad de Género

La igualdad de género es la lucha por otorgar derechos humanos fundamentales a


millones de niñas y mujeres.

La igualdad de género es importante. Los derechos de millones de niñas y mujeres


a la educación, la salud, la identidad, el trabajo, la participación política y a no ser
agredidas dependen de esto. Y, por encima de todo, el derecho a vivir.

Además, los asesinatos de mujeres por su género aún son una epidemia en todo el
mundo, especialmente en América Latina.

La desigualdad de género equivale al estancamiento del progreso social, debido a


que las niñas y las mujeres representan la mitad de la población mundial, es decir,
ellas son la mitad del potencial para el avance de la sociedad.

Por estos motivos, la igualdad de género es el Objetivo 5 de Desarrollo Sostenible.


El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) destaca que "ha
sido demostrado una y otra vez que empoderar a las mujeres y niñas tiene un efecto
multiplicador y ayuda a promover el crecimiento económico y el desarrollo" en el
mundo.

"Poner fin a todas las formas de discriminación contra las mujeres y niñas no es solo
un derecho humano básico, sino que además es crucial para acelerar el desarrollo
sostenible", resalta el PNUD.

Igualdad de género y la economía mundial

El crecimiento económico de un país aumenta más rápido con la plena participación


de las mujeres en la fuerza de trabajo, indicaron varios estudios en países de la
Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Además, al
aumentar los ingresos del hogar procedentes de lo que ellas ganan se modifican los
patrones de gasto en beneficios de las hijas e hijos.

Sin embargo, las mujeres aún no tienen una participación plena en el trabajo y no
gozan de igualdad monetaria en este ámbito, pese a desarrollar las mismas
actividades que los hombres. Por ejemplo, en Latinoamérica las mujeres ganan un
84 por ciento de lo que ganan sus compañeros, según la Comisión de Estudios para
América Latina (CEPAL).
Un artículo de la Universidad de Valencia, en España, también señala que la
igualdad laboral entre hombres y mujeres estimularía el crecimiento de las
economías al mitigar el impacto de la reducción de mano de obra.

Asimismo, si se eliminan las desigualdades entre hombres y mujeres en el ámbito


laboral se añadiría un 26 por ciento más de riqueza al Producto Interior Bruto (PIB)
mundial y contribuiría al crecimiento de la economía pública y privada.

Pese a desigualdad de género, en la actualidad las mujeres ya generan el 37 por


ciento del PIB mundial. En un estudio, el Instituto McKinsey asegura que si existiera
un mayor grado de paridad e igualdad entre hombres y mujeres que hacen el mismo
trabajo se añadirían hasta 28 billones de dólares a la economía mundial en 2025,
esto significa un incremento del 26 por ciento del PIB.

Aunado a esto, las mujeres constituyen el 41 por ciento de la fuerza laboral


remunerada no agrícola, un aumento en comparación con el 35 por ciento en 1990.

¿Cómo afecta la desigualdad a niñas y mujeres?

La falta de acceso a la educación y a oportunidades de trabajo es una de las


principales consecuencias de la desigualdad de género en el mundo.

Según la ONU, 781 millones de personas adultas y 126 millones de jóvenes en todo
el mundo no tienen competencias básicas de alfabetización, entre ellas más del 60
por ciento son mujeres. Esto trae consigo un acceso reducido a los recursos
económicos y productivos, condiciones deficientes de salud y bienestar y mayores
obstáculos para la la participación de esferas de toma de decisiones.

Pero la consecuencia más grave de la desigualdad de género es la violencia física


y sexual. Actualmente, una de cada tres mujeres en el mundo ha sufrido estos
abusos, principalmente por parte de un compañero sentimental.

La igualdad de género es una lucha que aún persiste. Su importancia radica en


otorgar derechos humanos fundamentales a millones de niñas y mujeres. Es el
Objetivo 5 de Desarrollo Sostenible para una sociedad más justa y sana.

Sin importar su edad, color de piel, condición social, si son casadas o solteras, miles
de mujeres en todo el mundo son víctimas de la violencia de género, la cual puede
ser psicológica, física, verbal, económica, patrimonial y feminicida; esta última tiene
el fatal desenlace de la muerte violenta de las mujeres.
El feminicidio es la expresión más brutal en la escalada de violencia en contra de la
mujer. El aumento de este crimen en el mundo muestra que la violencia contra las
mujeres es social y generalizada. Además, es el resultado de las relaciones de
desigualdad de género, así como la permisibilidad de la sociedad a esa violencia.

En Latinoamérica y el Caribe los asesinatos de mujeres solo por su género han


crecido en los últimos años y más del 90 por ciento de los casos permanecen
impunes.

Según la directora adjunta de ONU Mujeres para América Latina y el Caribe, Lara
Blanco, Latinoamérica registra las tasas más altas de feminicidios en el mundo, con
hasta 2.600 casos al año.

Asimismo, datos de la Oficina de Naciones Unidas para las Mujeres (ONU-Mujeres),


indica que 14 de los 25 países con mayor tasa de feminicidios se encuentran en
América Latina. De estos países, destacan Honduras, El Salvador, Guatemala y
Nicaragua. También México y Argentina presentan una situación dramática.

Matrimonio y mutilación infantil


Mientras más tarde el mundo en actuar para construir la igualdad de género, más
niñas seguirán sufriendo las consecuencias. Actualmente, casi 15 millones de niñas
menores de 18 años contraen matrimonio cada año, es decir, unas 37.000 al día.

Otro tragedia que afecta a las menores es la mutilación genital. Unas 133 millones
de niñas y mujeres han sido víctimas de ablación en los 29 países de África y el
Oriente Medio, donde esta práctica es más habitual. Algunas de sus consecuencias
son un alto riesgo de hemorragia, infección prolongada (incluido el VIH),
complicaciones en el parto, infertilidad y muerte.

Promover la igualdad de género


Todos podemos aportar para ayudar a erradicar la desigualdad de género. Para
ello, es necesario impulsar el derecho de las niñas a la educación, luchar contra los
prejuicios sociales y concienciar a a nuestras familias sobre el tema.

La ONU sugiere aportar fondos para campañas educativas contra prácticas


culturales como mutilación y el matrimonio infantil, así como organizaciones y
movimientos sociales que buscan "cambiar las leyes que limitan los derechos de las
mujeres y las niñas".
La igualdad de género es una lucha que aun continua. Puesto que su importancia
radica en poderle otorgar los derechos humanos fundamentales a millones de
mujeres con el objetivo de tener un desarrollo sostenible logrando así una sociedad
justa y sana.

Te preguntarás por qué la igualdad de género es algo tan importante y el derecho


de millones de mujeres a la educación, la salud, la identidad, el trabajo, y a no ser
agredidas dependen de esto. Es simple ya que esto va por encima de todo, y los
asesinatos de mujeres simplemente por su género se ha convertido en una
epidemia en todo el mundo, en especial en América Latina.

Esta desigualdad de género equivale a un estancamiento del progreso social. Ya


que las mujeres representan la mitad de la población mundial, lo que quiere decir,
que son la mitad del potencial para lograr un avance de la sociedad.

"El empoderamiento de las mujeres es un aspecto fundamental para impulsar el


crecimiento económico y de esta manera promover el desarrollo social", explica la
Organización de las Naciones Unidas (ONU).

Por tal motivo, la igualdad de género es el Objetivo de desarrollo Sostenible. Que


es una de los programas de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) con el
que se ha demostrado una y otra vez que el empoderar a las mujeres tiene un efecto
multiplicador y ayuda a promover el crecimiento económico y el desarrollo" en el
mundo.

"Ya que al poner fin a todas las formas de discriminación que existan en contra las
mujeres no solo que es un derecho humano básico, sino que además es necesario
para acelerar un desarrollo sostenible".

Educar en igualdad de género en las escuelas y desde la primera infancia


La importancia de educar en igualdad de género desde edades tempranas radica
en el potencial de los niños y niñas. A estas edades (0-12 años) están libres de
prejuicios, por lo que implementar una enseñanza igualitaria repercute en su
desarrollo desde una perspectiva de género.

Este hecho favorece la interiorización de un comportamiento cívico en condiciones


igualitarias y con una visión común, es decir, una actuación responsable en la
sociedad en la que vivimos, donde por el hecho de ser hombre o mujer no debe
establecerse la imposición de unos determinados roles sociales.
Todo este impulso debe canalizarse desde iniciativas a nivel institucional e
individual, para así poder encaminar la enseñanza en la senda de la igualdad de
género. Primando su inculcación en edades tempranas, donde todavía no existe en
el esquema mental del niño o niña la visión patriarcal de la sociedad actual.

Recursos y buenas prácticas para educar en igualdad

Las herramientas, unidas a los recursos oportunos, nos proporcionan la fuente


inagotable para educar en una sociedad cada vez más igualitaria, pero con amplia
brecha abierta en torno al género. Pero, la escuela nos debe ofrecer el espacio más
adecuado para favorecer este tipo de educación, que debe ser transversal y tratada
con toda la naturalidad posible desde las primeras etapas escolares.

Existen herramientas especializadas para educar en igualdad de género que


pueden suponer una ayuda extraordinaria para el docente o educador, que son de
fácil acceso y con una aplicación lo suficientemente útil como para considerarla
efectiva. Como no podía ser de otra manera, tenemos que hablar de las TIC, como
principales herramientas para la igualdad de género, que se encuentran unidos a
infinitos recursos disponibles al alcance de un clic.

" La igualdad, la coeducación, es un camino que se debe iniciar en las familias y


continuar en las escuelas".

Estrategias y acciones de los centros escolares

Son muchos, casi infinitas las estrategias, planes y acciones que se pueden llevar
a cabo en los centros escolares. Todas estas pasan por ser efectivas cuanto más
pronto comiencen a implementarse entre los alumnos de etapa infantil y primaria.
Pero, no debe ser exclusiva de estas etapas, ya que esta se puede y debe seguir
tratando y actualizando a lo largo de todo el sistema educativo incluyendo, por qué
no, el ámbito universitario.

Todas estas estrategias deben estar basadas en unas premisas que pasan por estar
encaminadas a la no discriminación entre juegos de niños y niñas, la no
diferenciación de funciones o colores, la seguridad en sí mismo del género
femenino, los roles que adopten en los trabajos grupales o en los diferentes juegos,
la proliferación de "cambio de roles" en diversas actuaciones o actividades llevadas
a cabo, etc.

Todo ello debe conllevar un plan integral en cada centro en el que también se haga
partícipes a las familias, así como a los distintos agentes que intervienen en la
educación, al profesorado y a los equipos directivos. Además, todo debe basarse
en un sistema evaluable con el tiempo y la implantación de los distintos planes, a
través de entrevistas, de una observación activa y un seguimiento de las actividades
que se realizan.

La igualdad, la coeducación, es un camino que se debe iniciar en las familias y


continuar en las escuelas. Por ello, los docentes somos responsables de que
nuestro alumnado sepa qué es un camino de respeto, de valorar las capacidades
de todos y todas y de igualdad en todos los aspectos. Un camino duro, pero con
grandes recompensas.

La equidad de género: una deuda pendiente

Una vez entendido el concepto de género, podemos hablar de la problemática que


se genera con la inequidad de género. Desde los comienzos de las sociedades, en
casi todas ellas se estableció la noción de que el hombre era el más fuerte y más
capaz de todos los géneros, así como también que la mujer debía quedar relegada
sólo a la responsabilidad de las tareas domésticas. Esta dinámica, increíblemente,
se mantuvo en esas mismas condiciones sin ser mutada o cambiada hasta
principios del siglo XX, tal vez el siglo más revolucionario para la mujer.

Desde logros políticos, pasando por laborales y culturales hasta identitarios,


sexuales y de todo tipo, la mujer pudo luchar y lograr que se cambien muchos
elementos que representaban desigualdad frente al hombre. Sin embargo, el
desequilibrio todavía existe y aún hoy encontramos prácticas, formas de
comportamiento o actitudes que reproducen la idea de que la mujer es inferior al
hombre.

La equidad no es sólo un derecho, es también un deber

En los últimos tiempos han surgido en la mayoría de las sociedades occidentales


una gran variedad de géneros que, al igual que la mujer, presentan condiciones de
vida desiguales frente a la predominancia del hombre y de lo masculino. Reconocer
los derechos de todos estos géneros no es solamente una lucha por concretar sus
derechos, tanto tiempo relegados, sino que es además un deber que tiene que ver
con la idea de que somos todos seres humanos y por lo tanto debemos ser tratados
y reconocidos del mismo modo.

La posibilidad de debatir y charlar sobre estas cuestiones, así como luchar en favor
de ello, es importante para asegurar a todos iguales condiciones de vida.
Importancia de la equidad de género en el desarrollo sostenible

Los distintos factores que llevan a la falta de un Desarrollo Humano Sostenible se


dan, en muchas ocasiones, de manera conjunta. Muchos de estos casos, aunque
parezca extraño, tienen como principal problema la exclusión de género y las
desigualdades a las que se enfrentan las mujeres en la actualidad.

Según la Declaración de los Derechos Humanos dictada en la ONU (1948), se


considera que el desarrollo incluía el respeto a los derechos de las personas, el
avance social y el mejoramiento del nivel de vida. Como se ve, en este caso incluye
diversos elementos, sobre todo lo esencial que es el progreso; pero no solo esto,
sino que el desarrollo también está ligado a la libertad de la persona y los fines que
esto tiene para su desarrollo. Es decir, se debe eliminar aquellos elementos que
impiden el albedrío, como son la pobreza, ausencia de oportunidades, las
limitaciones del sistema, etc. De esta manera, los derechos humanos se encuentran
inscritos a nivel internacional, incluyendo diversos factores, entre ellos la igualdad
de género.

Este aparece en la Carta de las Naciones Unidas, en donde se declara los derechos
iguales para hombres y mujeres, además de la proteger e impulsar los derechos
humanos de las mujeres como parte del compromiso que todo país debe tener. De
la mano con los derechos humanos, existe la Declaración y Plataforma de Acción
de Beijing, en donde se firmó un compromiso para proteger la igualdad de género
de la mujer. Pero el órgano internacional que tiene más participación en lo que
igualdad de género y empoderamiento de la mujer se refiere, es la Comisión de la
Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW), que fomenta los derechos de la mujer
y registra los problemas que atraviesan estas a nivel internacional, y elabora normas
que buscan la igualdad y el empoderamiento femenino. A partir de ello, se entiende
que los derechos humanos deben ser respetados sin excluir las condiciones de las
personas. El garantizar su respeto va de la mano con las adecuadas condiciones
de derechos y vida con los que cada persona debe contar. Es decir, respecto a los
derechos de las mujeres rurales, quienes forman parte del mayor porcentaje de
pobreza en el país y además se encuentran en situación de exclusión y
centralización por parte del gobierno, ya que las regiones fuera de la capital, a pesar
de ser fuente de comercio, no cuentan con las mismas oportunidades y cuidados de
sus habitantes; estas deberían estar más respaldadas por el Estado

La Organización Nacional de las Naciones Unidas también reconocen que el papel


de la mujer es muy importante para el desarrollo, debido a ello mediante el
Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, se busca incentivar distintas
intervenciones y políticas públicas que mejoren la calidad de vida de la mujer en el
mundo. Sin embargo, la ONU, mediante ONU Mujeres no solo busca un
empoderamiento económico de la mujer como las organizaciones anteriormente
mencionadas, esta es conciente que para lograr los objetivos del milenio se debe
lograr, además, reducir la discriminación contra la mujer en todos los campos y
reducir la violencia contra esta, y un liderazgo y participación política activa de las
mujeres ya sean urbanas o rurales.