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“Rincón Constructivo”

La ilusión se la llevó el rio

Por Lic. ANUAR CORTÁZAR CÁEZ


Con la naturaleza no se puede jugar porque nos cobra a mediano plazo las
inconsistencias y temeridades del ser humano. Mas fue lo que duro su
construcción en donde se suscitaron polémicas de ida y vueltas por los carteles de
los contratos a sabiendas de las irregularidades que se estaban dando en su
construcción, que el tiempo que demoró ver transitar paso a paso las
comunidades de Madrid, Guazo, Retiro, entre otras, poblaciones de gente
humilde, trabajadora, seria y responsable, les mataron la ilusión que duró mas de
20 años de lucha para que les construyeran el puente. Suscitan interrogantes que
ha encendido la llama de la desesperanza y de la desilusión, como. ¿Se hizo
estudio técnico del suelo?, ¿ El material no fue adecuado y no se hizo la
preparación del suelo?,¿ las bases y columnas fueron técnicamente diseñadas?.
¿Se demoró demasiado en su construcción?, estos y otros se siguen haciendo las
comunidades afectadas. Llega a mi mente aquella ranchera de Antonio Aguilar que
en una estrofa dice: “El puente roto le llamo yo/ a tu cariño que se rajo/ así dejaste
mi corazón/ hecho pedazo con tu traición”. Así quedó el corazón de las
poblaciones afectadas con una onda herida a quienes los constructores le
clavaron un puñal de doble punta, que puya a la entrada y a la salida. Prototipo de
los corruptos que no miran hacia las comunidades sino a llenar sus bolsillos a
cuesta de los humildes.

Engañaron a la comunidad pero la vergüenza y el bochorno es para la


administración municipal, que debe iniciar investigaciones, hacer cumplir la póliza
de contrato y exigirles a los contratistas a responder por los daños ocasionados a
las comunidades, y a Ecopetrol entidad que aportó la jugosa suma de más de 300
millones de pesos. A funcionarios irresponsables que omitieron sus funciones en
la vigilancia permanente en la construcción, de igual forma deben ser investigados
disciplinaria y penalmente, para que no sigan patrocinando las sinverguenzuras e
inoperancia en sus funciones, y las nuevas obras que vayan a construir se les
haga el acompañamiento técnico y no le causen a la administración desazones y
sofocos como el ocurrido con la caída del puente de Madrid.

Estas comunidades quedaron acéfalas para sacar sus productos del cual viven
para sostener sus hogares, lo pueden hacer por agua pero es mas costoso,
añoran el viejo puente de madera, aquel que por varias décadas aguantó los
avatares de la naturaleza, hoy por las noches sienten un huésped invisible y oyen
girar sus llaves y escuchar avanzar sus pasos, el rio de la infancia y el caño del
Chorro donde bebieron agua la niebla del espíritu, la claridad que ya no tendrán
sus pies para transitar por el puente de madera, ese que acunó sus penas y alegró
sus ilusiones en épocas de inviernos, ni este ni el de concreto están, solo la
soledad de un caño de agua que ya no tiene a quien saludar cuando pasa por el
lugar donde se cayó el puente.

A las dulces mujeres que a temprana hora pasaban por allí para traer los
hermosos, agradables y exquisitos bollos hechos con el amor del alma y ternura
de su sonrisa en muchas madrugadas.

Ahora las verdes aguas del arroyo se desplazan riéndose y llevando en su caudal
la irresponsabilidad e ineficacia, la insensatez y deshonestidad de sus
constructores.