Vous êtes sur la page 1sur 58

ACLARACIONES PRELIMINARES

Sin duda debemos vencer el temor al lugar común cuando nos disponemos a formular cualquier
apreciación sobre la importancia del pensamiento para el ser humano.

El motivo de este trabajo no es el de analizar la mente humana en forma abstracta, sino por el
contrario elaborar un método práctico que nos permita hacer un uso más perfecto, de nuestra
mente, en la medida que esto permitirá a lector poner en movimiento energías mentales
insospechadas que bien dirigidas sean para él una herramienta que le permita alcanzar los fines
que se proponga.

Digamos además, que todas las cosas que aquí expresamos pueden y de hecho han sido puestas a
prueba, lo que nos permite afirmar que toda persona que lleve a cabo el plan de trabajo que aquí
exponemos, en forma consciente y metódica, verá mejorar su rendimiento mental gradualmente
y se sorprenderá ante la inusitada eficacia de su fuerza mental.

Y precisamente en este hecho reside el sentido del presente curso.

El lector que encare en forma sistemática este método podrá hacer las siguientes
comprobaciones.

- Las horas de vigilia resultarán mucho más fecundas y productivas que antes.

- Verá aumentar notablemente lo que llamamos “capacidad de realización.”

- Su memoria se incrementará y otro tanto sucederá con su capacidad de concentración.

-La capacidad de dirigir activamente el pensamiento hacia los fines propuestos le permitirá
alcanzar estos más rápida y efectivamente.

Sin embargo las posibilidades de la mente distan solo de ser las arriba enunciadas, y a que la
energía psíquica parece burlarse de las fronteras que la ciencia intenta poner a sus funciones.

La Parapsicología ha demostrado la realidad de fenómenos tales como la Telepatía, o facultad de


transmitir pensamientos a distancia, La Precognición, o aptitud para conocer los hechos antes de
que éstos se produzcan, La Telekinesia, o sea la capacidad de operar sobre la materia por medio
del pensamiento, esto es sin intervención de medios físicos etc.

Por eso no hemos vacilado en publicar nuestro trabajo con sus ejercicios experimentales que
superan en mucho la mera disciplina mental para internarse en la Metapsíquica.

Lo hemos hecho, porque hace mucho dejamos atrás los prejuicios de un materialismo
racionalista que pretende limitar al hombre la unción cómoda y totalmente superada de, , ,
animal racional.

Hace miles de años los antiguos May as expresaron hermosamente la Divina Paradoja del ser
humano cuando dijeron

“,,,Somos en verdad hijos del barro, pero también somos hijos del cielo estrellado”

Y precisamente, porqué el hombre es algo más que sus funciones sus poderes mentales son hoy
motivo de asombro y polémica.
Saludable polémica, y a que el desarrollo masivo de los medios de comunicación amenaza con
producir “un hombre hacia afuera” , esto es un ser que bombardeado por los estímulos externos
(publicidad slogans jingles etc) , pierda por completo la capacidad de comunicación consigo
mismo y con la naturaleza.

Para ello, entre quienes estudian el apasionante y desconcertante mundo de los fenómenos
psíquicos, se discute si el ser humano ha perdido ciertos poderes mentales que antes poseía o si
por el contrario el hombre se halla en los umbrales de una mutación que lo hará dueño de dichos
poderes.

Nosotros no entramos en dicha polémica que, por otra parte, no hace a este curso aunque no
dudamos del hecho de que una importante transformación se está operando en la humanidad de
nuestros días.

En este sentido hacemos votos para que este texto obre como estimulo espiritual trascendiendo los
fines prácticos inmediatos, y actúe como propuesta para mejorar la calidad de vida anímica de
los lectores.
INDICE

Aclaraciones preliminares

¿Pensamos en realidad?

Ejercicio 1, Observación

Ejercicio 2 memorización

Una nueva actitud ante la vida

Querer es poder

Ejercicio 3 Proy ección de “ideas- fuerza”

Las formas y el pensamiento

El triangulo y la Piramidología

Ejercicio 4 Transmisión de energía

La energía piramidal Las formas en si mismas son capaces de producir energía

Otros elementos dominantes de la mente

El dinamismo menta de los colores

Hagamos trabajar a nuestra mente mientras nosotros realizamos otras tareas

Ejercicio 5 Mantram

Nuestra mente trabaja mientras dormimos

El arte de dejar de pensar

El dominio del y o por a meditación

La mente es un instrumento del y o

El hombre en el universo Materia mente y espíritu


¿PENSAMOS EN REALIDAD?

Es posible que el lector ante esta pregunta mueva su cabeza con desaprobación y se sienta
defraudado y hasta dude de la cordura de quien esto escribe.

Si supera el deseo de dejar ésta de lado y siente curiosidad de ver “a donde quiere llegar” le
proponemos alterar la pregunta. ¿Qué es exactamente pensar?

A esta pregunta le podemos dar varias respuestas a saber:

Pensar es percibir.

Pensar es tener conciencia.

Pensar es conocer.

El pensamiento es una relación entre el que piensa y lo que es pensado, etc,

De donde resulta que no es nada fácil definir el pensamiento en si mismo,

Podemos preguntarle: ¿En que piensa? Y de seguro obtendremos una respuesta, inmediata, Pero
no sucederá lo mismo si le interrogamos sobre como piensa,

Vemos entonces que es problemático separar el pensamiento del objeto pensado,

Decimos entonces: “Pienso en la película que vi el sábado,” “Pienso en los hermosos colores de
las flores que acabo de ver en aquella vidriera, “ etc, Esto no ofrece dificultad,

Intentemos ahora cerrar los ojos y afirmar mentalmente: Yo pienso,

Podremos comprobar que resulta difícil pensar el pensamiento disociándolo de cualquier objeto,
sin embargo, si aún por un momento lo hemos logrado, hemos dado un gran paso adelante.

¿En que consiste ese gran paso? Exactamente en que por un instante más o menos largo hemos
obligado a nuestra mente a obedecernos,

Hemos sustraído nuestro pensamiento de los estímulos involuntarios que lo ocupan y lo hemos
obligado a tomar conciencia de sí mismo, Y esto nos habrá dejado una enseñanza sumamente
útil.

Casi nunca somos dueños de nuestros pensamientos. Por el contrario, podríamos decir que
nuestros pensamientos son dueños de nosotros Nuestra mente vaga errabunda y descontrolada sin
obedecer plan alguno. No hay una voluntad que la obligue y la domine. En efecto, una multitud
de estímulos externos bombardea nuestros sentidos y estos transmiten la información a nuestra
mente. Esta toma en cuenta dichas percepciones y las “reconoce” . Así por ejemplo, al pasar
frente a una casa con un jardín, observamos las flores, tomando conocimiento de su color, su
fragancia, su número, su variedad, etc.

Nuestro proceso mental no termina ahí.. Por el contrario, memorizamos las circunstancias en que
hemos visto flores anteriormente y esto producirá una cadena de relaciones asombrosas.

El objeto externo que es percibido por nosotros desata una “reacción en cadena” que vale la pena
ser estudiada con detenimiento puesto que esto permitirá conocer a fondo el funcionamiento de
nuestra mente, tanto en cuanto a sus virtudes, como a sus defectos.

DIVAGACIÓN ES IGUAL A PÉRDIDA DE TIEMPO MENTAL

Aún cuando los elementos a los que hacemos referencia son simples en sí mismos, y conocidos
por el lector, su análisis resulta sumamente interesante y útil para el fin que nos proponemos.

Usted camina por la calle y observa una botella rota. Sin proponérselo, este hecho nimio e
intrascendente “desata” su mente de la siguiente manera:

“La botella rota es identificada por usted como perteneciente a una marca de vino. . . ésta trae a
su memoria la publicidad de dicho vino en la TV, su mente se ocupa ahora del corto publicitario,
ese corto que siempre pasan cuando usted ve tal serie o tal telenovela, etc. O sea, que de allí en
más, usted olvidó que el origen de todo ello lo desencadenó una botella rota. Esta reacción en
cadena de los pensamientos puede conducirnos a cualquier parte y de hecho podríamos llenar un
libro entero con esto.”

Observe usted el proceso que hemos descrito:

De la botella rota a la marca, de allí al corto publicitario, de allí a la serie o telenovela, etc.

El proceso de divagación mental suele romperse cuando un dato de may or interés acapara la
atención de nuestra mente, para iniciar un nuevo proceso.

El lector puede experimentar por si mismo esta reacción en cadena de los pensamientos o
asociación de ideas.

Hay desde luego mentes más vagabundas y otras que lo son menos, pero el proceso es común a
todo pensamiento. Además debe quedar claro que no podemos pretender crear una mente dura y
rígida que reemplace a nuestra simpática y efectiva mente “soñadora.” De lo que en realidad se
trata es de obtener un may or rendimiento de esa fabulosa capacidad que, entre otras, tiene
nuestro pensamiento.

EJERCICIO NUM 1: OBSERVACIÓN

El ejercicio que estudiaremos a continuación, no solo implica mejorar nuestra capacidad de


observación. Sino que de hecho constituirá la primera “brida” que pondremos a nuestra
caprichosa y vagabunda mente.

¿Sabe usted observar?

Claro que de inmediato usted buscará en su memoria una imagen cualquiera, por ejemplo, un
modelo de automóvil, o si usted es mujer, el modelo que lucía una joven que le fue presentada
hace dos o tres meses. Nosotros lamentablemente respondemos que no se trata de esto. Todos o
casi todos, poseemos capacidad para observar aquello que por una u otra razón nos interesa.

Su Yo superior no ha obligado a esa maravillosa herramienta con la cual cuenta y que se llama
“mente” a prestar atención o a observar el modelo de automóvil, el vestido de la mujer o el
contenido de la novela que nos apasionó. La mente errabunda se ha detenido en cualquiera de los
objetos mencionados, por su propia voluntad, y no por la voluntad del Yo superior.

Veamos ahora el ejercicio que nos proponemos:

Tome usted un objeto cualquiera, de ser posible aquél que posea para usted el menor interés,
porque de lo que se trata es de que nuestra mente cumpla con una tarea que el Yo superior le
ordena. Una pequeña rama, la colilla que acaba de apagar en el cenicero, la tapa de un libro, una
fruta o un lápiz. Cualquiera de estos objetos servirá perfectamente para los fines que nos
proponemos.

Obsérvelo minuciosamente es todos sus aspectos, tales como color, tamaño, peso relativo,
temperatura, textura, etc. Tome en cuenta cuanto tarda en alcanzar la temperatura de su mano
por la transmisión de su calor.

La duración de este ejercicio puede ser aproximadamente de unos cinco minutos , y es


conveniente que mientras dure la observación nos sentemos cómodamente evitando en lo posible
toda actitud rígida.

Tenemos en cuenta que existe una tendencia a “acompañar” todo esfuerzo mental con cierta
tensión de origen muscular, y esto no solo no ay uda sino que por el contrario dificulta la
concentración.

No frunza las cejas. No se aferre al objeto, ni lo aproxime a sus ojos. No adopte una actitud
forzada. Demasiadas veces hemos recibido la imagen falsa de que quien hace uso de sus poderes
mentales, tiene una actitud de alucinado, con los ojos desorbitados y las pupilas clavadas sobre
aquello que ocupa su atención

Cumplido el plazo que se había fijado, proceda a cerrar los ojos y memorizar los elementos
observados en el objeto elegido. Cabe destacar por a memorización lo señalado para la
observación. No se trata de un esfuerzo, sino más bien de una actividad tranquila y sedante

Una vez que hemos agotado los elementos memorizados, volvamos a fijar la atención en el
objeto elegido, intentando descubrir aquello que seguramente hemos pasado por alto.

Este ejercicio puede ser efectuado diariamente y sus resultados sorprendentes se observan
cuando descubrimos que mejora nuestra retentiva y que, aún sin proponérnoslo, logramos con
menor esfuerzo y en menor tiempo dirigir nuestra atención en nuestro trabajo.

Tras unas dos semanas de efectuar cotidianamente el mencionado ejercicio, intentemos por la
noche cerrar los ojos y memorizar la diagramación y el contenido del diario que hemos leído por
la mañana.

Veremos que, no solo recordamos el orden y la ubicación de los grandes titulares, sino que
nuestra memoria agudizada por la observación, retiene comentarios, noticias, o pequeños avisos
publicitarios que no recordábamos haber notado.

Esto demuestra que las capacidades mentales, tales como la atención, la memoria y a
observación, se educan.

Y esto nos lleva a otra importante conclusión Ante el mandato de una voluntad serena, constante
y dueña de sí misma, la mente se torna una dócil y efectiva herramienta de nuestro Yo superior.

MODO DE SER, MODO DE PENSAR


Lo que proponemos al lector es una suerte de toma de conciencia progresiva que nos permitirá
hacer un uso pleno y creativo de las enormes posibilidades que se abren para quien utiliza con
efectividad su mente.

Por esto no debe resultar extraño que nos permitamos ciertas disgregaciones que, a primera vista,
pueden aparecer como interrumpiendo la ilación del tema, pero que, sin embargo, tienen un
sentido no sólo en cuanto a su contenido, sino en cuanto al momento de la lectura en que se
plantean.

Puede interesar que nos detengamos en una comparación entre el vagabundeo de nuestra mente,
al que y a hemos hecho referencia, y el modo en que encaminaremos nuestra existencia. Es
evidente que todo ser humano desarrolla su vida sobre la base de ciertos objetos mediatos y
también de otros inmediatos.

Algunas personas se propondrán la obtención de dinero en abundancia, en tanto otras, e fin hacía
el cual dirigen sus esfuerzos no es otro que la obtención de prestigio y reconocimiento. Aquél
deseará, tal vez, vivir una vida plena y dichosa junto al ser amado en tanto que éste ansía dar
culminación exitosa a la carrera que ha elegido.

¿Cual es el verdadero secreto para alcanzar y llevar a cabo nuestros proy ectos? Tal vez el lector
nos responda que es necesario definir los propósitos, conocer su naturaleza, antes de hablar de
dicho “secreto”, si es que existe.

Pero nosotros insistiremos en afirmar que existe un elemento que es común, aún cuando los
objetivos sean tan dispares como los que hemos señalado antes. Y podemos dar ejemplos para
probar esta afirmación. Pensemos en las siguientes personalidades:

1. Un hombre de ciencia que se hace acreedor del premio Nóbel.


2. Un artista que tras años de labor recibe la aclamación del público.
3. Un industrial que alcanza un gran poder económico debido a su esfuerzo
personal.

Se tratará sin duda de personalidades distintas entre sí y tal vez opuestas. Sin embargo, bastará
que analicemos sus vidas para tener la certeza de que el secreto ha sido la constancia en la
obtención de los fines propuestos. Es decir, que estos tres hombres han pensado en la dirección
propuesta, o en otras palabras, han sabido dirigir su mente concentrándose en una dirección. En
síntesis han pensado positiva y eficientemente.

Y apresurémonos a aclarar que de algún modo esto significa que ellos han descartado todo
pensamiento o actividad que no fuese tan fundamental para la obtención de las metas propuestas.
Tal vez el hombre de ciencia hay a escrito algunas novelas , tal y como lo hace el gran astrofísico
Fred Hoy le, que además de científico es autor de varias novelas de ciencia-ficción, lo mismo que
Isaac Asimov.

Es posible que el acaudalado industrial sea al mismo tiempo un apasionado coleccionista de obras
de arte.

Quizás el artista aclamado por su público sea al mismo tiempo un hombre que ha conciliado su
arte con una actividad tan digna como la de carpintero, como en el caso de Luis Arata , que
confeccionaba muebles de estilo.

Así pues, de ningún modo nos encontramos con tres autómatas imposibilitados de llevar a cabo
algo que no sea su “oficio” esencial. Lo que, sin embargo, resulta indudable, es que cada uno de
ellos ha vibrado en una dirección fundamental.

En el caso de Fred Hoy le y de Isaac Asimov, si bien escribían “ficciones” su temática es tomada
desde un ángulo distinto, pero afín con sus investigaciones.

A Luis Arata, no le interesaba fabricar muebles, sino tomar clásicos estilos los cuales, “recreaba”
con una interpretación que, aunque ajustada, era personalísima.

Nuestro industrial amante del arte, aparte de la belleza de la obra que lo suby uga, debe pensar en
la inversión segura y la posibilidad de incrementar considerablemente su patrimonio o demostrar
al mundo su buen ojo para el negocio.

Podríamos pues, comparar, el pensamiento de aquellos de aquellos que logran llevar a la práctica
sus ideas, con el haz de luz solar que al atravesar un cristal convergente tal como el de una lupa,
es concentrado en un punto y puede quemar rápidamente un papel.

Los haces de luz que normalmente no alcanzan siquiera para elevar la temperatura normal de la
hoja de papel, convenientemente concentrados se han convertido en una poderosa fuente de
energía.

Asimismo un pensamiento disperso no resulta efectivo.

Carente de concentración, débil, sin una clara visión de los objetivos que se ha propuesto y fácil
presa de cualquier estímulo externo, por trivial que este sea, la mente humana deja de ser la más
poderosa y efectiva herramienta con la cual cuenta el hombre, pero dirigida por la voluntad del
Yo superior es capaz de obrar milagros.

La propuesta de esta obra puede a su vez ser comparada con la lupa que hace converger la
energía mental en un punto, evitando la dispersión y obteniendo en cambio la concentración
activa.
TRANSFORMEMOS EL VAGABUNDEO EN PASEO

Hemos visto cómo la mente se lanzaba al vagabundeo ante un estímulo cualquiera, formando
verdaderas corrientes de pensamiento que saltando de una idea a otra, conducían a nuestro
pensamiento por medio de una “cadena” de “ideas” a lugares muy distintos de aquellos de los
cuales habíamos partido.

Dijimos también que esta extraordinaria flexibilidad no es otra en si misma un defecto, sino que
había sido de gran utilidad al ser humano en su desarrollo cultural.

Antes de darles un segundo ejercicio, veamos como aprovechar esta característica mental que
dirige la cadena de ideas hacía un in determinado. Para poder captar perfectamente el sentido de
lo que aquí proponemos, daremos previamente un ejemplo simple:

Dos hombres salen a caminar por el campo, ambos toman caminos distintos desplazándose en
direcciones opuestas. Los dos marchan lentamente y sin apuro, deteniéndose por momentos y
observando aspectos del paisaje que se desarrolla ante ellos. Retornan al caer la tarde al lugar
desde el cual han partido, no obstante, aún cuando el paseo ha durado en ambos casos el mismo
tiempo y la marcha ha sido efectuada al mismo ritmo, vemos que el resultado obtenido por cada
uno de nuestros paseantes imaginarios no es el mismo.

El primero de ellos ha vagabundeado sin un objeto determinado y vuelve al punto de partida sin
haberse enriquecido lo más mínimo por el paseo. El segundo, en cambio partió no solo dispuesto
a disfrutar de la caminata, sino con el objetivo de analizar las distintas especies vegetales del
lugar y las características del mismo. Al retornar sabe más que al partir y su tiempo ha sido en
detrimento del placer de pasear.

Del mismo modo nuestra mente puede lanzarse a una de esas cadenas de asociación a as que
llamamos vagabundeo o aprovechar esta facultad de asociación dirigiéndola hacía un fin.

A lo primero lo llamaremos “divagar” en tanto que a lo segundo le damos el nombre de


“pensar.”

EJERCICIO NUM 2 MEMORIZACION

De ser posible, haga este ejercicio en un lugar en el cual los elementos de orden externos lo
perturben lo menos posible. Seleccione usted mentalmente un objeto cualquiera, por ejemplo, el
objeto mesa. Trate ahora de hallar todos los elementos posibles que se relacionen con la “idea”
mesa. Verá usted que surgen en su mente muchos m odelos de mesas que hay en su casa. Ahora
bien, obligue a su mente a no abandonar la selección de mesas que hay en su domicilio sin
haberla agotado. Una vez que esto hay a sucedido puede memorizar las mesas que existen en su
oficina y posteriormente las que ha visto en casa de sus amigos, en mueblerías, en bares, etc.

Usted podrá observar que su mente se rebela frecuentemente contra esta disciplina que se le
impone.

Su pensamiento quiere saltar del recuerdo de tal mesa a la “persona” que le invitó a usted a
sentarse en ella y de allí fugarse en cualquier dirección. Precisamente el valor de este ejercicio
reside en que su Yo superior obligue al instrumento que le pertenece por derecho propio y que
llamamos mente, a no discutir las órdenes que de él emanan y a seguir el camino que se le ha
impuesto.

Posteriormente a la clasificación de las “mesas” que usted ha efectuado, su mente encara un


tema tal, como es el material del cual se han construido las mismas. Como verá, se abre allí un
campo nuevo de meditación, tal como:

1. Tipos de madera, árboles de que provienen, ciertos tipos de cortes, transportes


y almacenamientos de los mismos, etc.
2. Proceso de fabricación de la mesa, herramientas que se utilizan , cola, clavos,
lustre, etc.

Pero recuerde que permanentemente su mesa encontrará “puertas”, encadenamientos por los
cuales intentará escapar de las tareas que se le obliga a cumplir ¡No se lo permita!. Usted está
agotando todos los elementos que existen en el depósito de su memoria en relación con el objeto
“mesa” .

Probablemente no repare usted de cuanta utilidad es este ejercicio. No importa en absoluto que el
objeto elegido, en este caso la “idea” mesa, carezca de interés para usted. Por el contrario,
cuanto más simple y más carente de atractivo sea la idea elegida, tanto may or será el provecho.

Cuando observamos a un levantador de pesas, no nos preguntamos sobre la necesidad que tiene
de alzar un peso determinado. Sabemos que el objeto llamado pesa es un medio por el cual
desarrolla lo que realmente le importa, es decir su aparato muscular.

Analógicamente, la idea elegida si es simple y hasta desprovista de interés, obligará a su mente a


un may or esfuerzo de concentración. Recuerde siempre que el sistema planteado requiere
constancia. Media hora diaria aplicada a los ejercicios mentales es siempre preferible a una
práctica aburrida y extenuante durante el in de semana.
Planificar nuestra vida es gobernarnos a nosotros mismos y sobre todo administrarnos mejor.

La constancia es un elemento clave en el autodominio de la mente.

El trabajo de memorización, la ejercitación de la capacidad memorística – tan devaluada en la


actualidad- es un actor clave en el desarrollo equilibrado del poder mental.

No olvide que de lo que se trata con estos ejercicios de memorización (como los anteriores de
observación) es de conseguir que la capacidad energética de la mente se someta al poder rector
del Yo superior, para poder alcanzar cada vez más elevadas metas.

En definitiva son estos objetivos superiores los que justifican nuestros esfuerzos en pro de una
sistemática educación de las facultades mentales.

RESUMEN

El motivo de este trabajo es elaborar un método práctico que nos permita hacer un uso más
perfecto de nuestra mente, esto nos permitirá poner en movimiento energías mentales
insospechadas.

Quien encare de forma sistemática este método, podrá hacer las siguientes comprobaciones:

1. Las horas de vigilia resultarán más productivas y fecundas que antes.


2. Aumentará notablemente la capacidad de realizaciones. Su memoria se verá
incrementada y aumentará su capacidad de concentración.
3. Poder dirigir activamente el pensamiento hacía los fines propuestos,
alcanzando estas metas más rápida y efectivamente.

Es sumamente importante el cumplimiento de los pasos en e orden que proponemos, es


conveniente agotar las posibilidades de cada paso antes de lanzarse al siguiente.

Debemos comprender la importancia de que nuestra mente nos obedezca, aunque al


principio sea por sólo unos instantes.

Debemos comprender que casi nunca somos dueños de nuestros pensamientos, sino que
ellos son dueños de nosotros.

Divagar es igual a pérdida de tiempo mental.


Realicemos varias veces, todas las que podamos, ejercicios de observación y
memorización. Estos ejercicios nos demuestran que las capacidades tales como la
atención, memoria y observación se educan.

Nuestro modo de pensar modela nuestro modo de ser. La constancia y la consagración


hacía los fines propuestos es el secreto del éxito.

La mente es una poderosa fuente de energía, y si está convenientemente concentrada,


puede producir milagros.

La capacidad de vagabundear de nuestra mente, transformémosla en una asociación


dirigida hacía un fin.

Aprendamos con el ejercicio de concentración en una sola cosa toda la riqueza de


posibilidades que nuestra mente nos ofrece.

Comprendamos de una vez por todas que el secreto para cualquier triunfo, y en especial
en éste, es la constancia.

UNA NUEVA ACTITUD FRENTE A LA VIDA

Varias escuelas espiritualistas han planteado una idea que desarrollaremos ahora aquí, en
la medida en que no dudamos que su compresión será útil a los fines que este ejercicio se
ha propuesto. Nosotros aceptamos confiadamente la idea de que existen dos estados
básicos para nuestra mente y nuestro ser en general. Estos estados son:

1. La vigilia. Mientras dura ésta, nos hallamos en pleno uso de nuestras


facultades y sobre todo de nuestra conciencia.
2. El sueño. Cuando la fatiga lo hace necesario, perdemos nuestra conciencia
durante un lapso determinado en el transcurso del cual recuperamos
nuestras energías. A l cabo de este tiempo despertamos volviendo a
nuestro estado de vigilia. Sin embargo, dichas escuelas han puesto en
duda que el estado de vigilia sea una garantía de plenitud de la
conciencia.

En quienes no han alcanzado un verdadero estado de vigilia en la cual hagan uso en


plenitud de su conciencia, subsiste un estado de ensueño.
El hombre mencionado, aún cuando camine por la calle, hable y trabaje, no se halla
despierto realmente. Por el contrario, quienes han experimentado los estados de plenitud
mental y de conciencia total afirman que el estado de vigilia en que antes se hallaban era
más parecido a un ensueño vago que a la verdadera conciencia.

No nos apresuremos a dejar de lado esta hipótesis por inaceptable, antes bien tratemos de
alcanzar sus verdaderos significados e implicaciones.

¿Cuales pueden ser estos intermedios entre la conciencia y la inconsciencia, o (si se


prefiere) entre el sueño y la vigilia? .

Estos estados no son otros que los de aquel que no es dueño de su mente. El hombre
incapaz de usar bien sus recursos mentales se halla más dormido que despierto.

Piense el lector que los análisis que hemos efectuado sobre la divagación mental en la que
generalmente nos hallamos sumidos y verá que éstos se asemejan más a un sueño que a
la plena conciencia.

¿Acaso no llamamos “dormidos” a las personas torpes e incapaces de coordinar con


rapidez sus acciones, no llamamos “soñador” a aquel que está siempre distraído y
desatento?

Así pues, la hipótesis de que existen tres estados de conciencia para el hombre no es tan
disparatada.

Quien no posea su mente no se posee así mismo y no se halla verdaderamente despierto.


Y lo que es más importante: el dormido carece de fines. Su falta de conciencia es falta de
voluntad. Así uno de los medios de plena conciencia es la posesión de conciencia de
nuestros fines.

Si nuestra vida es un conjunto de vagas apetencias más o menos inalcanzables vivimos en


dispersión, si carecemos de la capacidad de querer con exigencia aquello que nos
proponemos alcanzar, es seguro que jamás llegaremos a meta alguna. En tanto que si con
todo el poder de nuestra mente visualizamos los objetivos que nos hemos propuesto, nos
halamos “vibrando” en la frecuencia adecuada y generando verdaderas ideas-fuerza (Ya
hablaremos más delante de la formación ideas-fuerza).

De ahora en adelante aceptemos humildemente, pero firmemente, la idea de que tal vez
no estemos plenamente despiertos en tanto no seamos dueños de nuestras energías
mentales y en tanto no tengamos plena conciencia de nuestros fines.

No olvidemos que, si así lo hacemos, habremos empezado a vibrar en la dirección


adecuada, puesto que cambiar la imagen mental de nosotros mismos es comenzar a
cambiarnos a nosotros mismos.
QUERER ES PODER

Se torna absolutamente necesario, a estas alturas, hacer distinción entre el desear y el


querer.

Desear es anhelar, es sentir la necesidad de determinada cosa sin elaborar los medios
necesarios para alcanzarla. Preguntém onos ante las cosas que deseamos. Hagámoslo,
lealmente, de modo tal que nuestros fines queden claros. Para clarificar nuestros objetivos
es necesario que de algún modo los fijemos extray éndolos del confuso campo de la
divagación. Recordemos y apliquemos el ejercicio anterior. Tomemos la idea de objetivo
propuesto y desarrollémosla en todas sus implicaciones, del mismo modo que la
planteábamos por medio del ejemplo de la mesa. Así tendremos un panorama de aquello
que deseamos obtener, incluidos sus pros y sus contras.

En tanto meditamos sobre nuestro objetivo central, eliminemos por completo los términos
“desearía”, “quisiera”, “me gustaría” etc., en tanto se trata de términos que implican duda
deben ser reemplazados por términos que tengan implícita la idea de certeza. Así, por
ejemplo, si nuestro objetivo (o uno de nuestros objetivos) es la adquisición de una casa,
debemos comenzar a movilizar nuestra mente utilizando las siguientes frases que de ahora
en adelante denominaremos ideas-fuerza:

Yo quiero tener una casa propia.

Yo quiero tener una casa (con reemplazo del dubitativo y carente de fuerza: “y o deseo
una casa.”

Tenga en cuenta e lector que para el punto de vista que nosotros sustentamos , la
formulación “y o tengo una casa” implica de hecho algo más que una mera expresión de
deseos ¿Porqué es esto así? se nos preguntará. A lo que nosotros responderemos:

Una expresión de deseos no posee en sí ninguna fuerza operativa. Es el producto de una


mente mal dirigida y carente de capacidad de realización. Por el contrario, cuando usted
utiliza su mente en la dirección adecuada, está haciendo algo más que pensar, usted está
movilizando fuerzas mentales reales que son capaces de operar aún cuando usted no sea
plenamente consciente de ello. Es a esto a lo que llamamos ideas-fuerza.

Debe usted tomar plena conciencia de que existen dos hipótesis básicas que se plantean en
este momento.
1ª Hipótesis: La mente o el pensamiento carece de poder por sí mismo. Según esta
afirmación, el pensamiento nos sirve solo para planificar nuestras acciones, pero la mente
por si misma carece de todo poder. Esta es la idea que dominó el campo de cientificismo
mecanicista hasta no hace mucho tiempo y que aún es sostenida por todos los que niegan
los fenómenos que son estudiados por disciplinas tales como la parapsicología y la
moderna biopsicoenergética.

2ª Hipótesis: Para los que no adherimos a esta segunda hipótesis (entre lo s cuales nos
contamos), existen poderes latentes en la mente del hombre que, una vez desarrollados
mediante ejercicios adecuados, dan al pensamiento un poder en sí mismo. Los llamados
fenómenos paranormales que durante mucho tiempo fueron dejados de lado y tildados de
superchería, fraudes, etc., son actualmente motivo de serías investigaciones, no sólo a
nivel de instituciones privadas interesadas en estas extrañas manifestaciones, sino a nivel
universitario.

Hagamos pues una breve síntesis de los resultados obtenido en dichas investigaciones.

LOS LIMITES DE LA MENTE

Podemos afirmar con absoluta certeza que nos hallamos tan alejados de conocer los
límites del Universo físico infinito como los del Universo mental.

En la primera mitad del siglo XX, las concepciones sobre las cuales se sustentaba todo el
edificio del conocimiento humano se conmovieron Los principios que parecían
inamovibles y sobre los cuales no cabía albergar duda alguna entraron en crisis, así por
ejemplo, las ley es de la física newtoniana fueron discutida por la nueva física quántica
formulada por Plank, a la par que Einstein proponía una nueva aproximación a as
categorías de energía, espacio y tiempo que transformaría por completo nuestra visión del
Universo.

Al tiempo que esto sucedía en e campo de las Ciencias que estudiaban la materia, las
disciplinas psicológicas se internaban con nuevos ojos en el campo de la mente. Así, todo
aquello que parecía definitivamente condenado a ser catalogado con e pey orativo término
de superstición, fraude o superchería, atraía la atención de destacados hombres de
ciencia.

La cómoda y anticientífica actitud de dejar de lado todo lo que no se comprendía, era


superada por la voluntad de conocimiento que se internaba en e mundo desconocido de los
fenómenos paranormales.

Las antiguas disciplinas mágicas y místicas, que se basaban en la posibilidad de que el ser
humano pudiera movilizar en su provecho fuerzas o entidades cósmicas desconocidas,
eran tomadas nuevamente en cuenta partiendo de la suposición de que tras el lenguaje
misterioso y muchas veces oscuro utilizado por los alquimistas, los ocultistas y los magos,
podían esconderse ciertos conocimientos que el hombre moderno había dejado de lado o
simplemente olvidado.

Tímidamente y cambiando los antiguos términos por otros de nuevo cuño, los
parapsicólogos volvían a toparse con aquella antigua fuerza vital que para hombres como
Paracelso era un elemento completamente distinto a las fuerzas físico-químicas
conocidas.

Este principio superior se hallaba sujeto a las ley es desconocidas y su naturaleza era tal
que no solo trascendía las categorías del tiempo y del espacio, sino que podía dar a quien
lo supiese utilizar, el poder de obrar, sin contar con medios físicos sobre el mundo
material.

El papel del cerebro según esta tesis no sería el de crear el pensamiento, sino el de ser
receptáculo de energías cósmico-mentales superiores y desconocidas.

El hombre moderno parte del supuesto de que el conocimiento lógico y racional es el


único conocimiento posible. Sin embargo, pudiera existir un Conocimiento Superior que
puesto en práctica permitiera al hombre participar consciente y voluntariamente de estas
energías superiores.

Y, sin duda el instrumento con e l cual cuenta el ser humano para lograr este propósito es
su mente. Para que nos resulte más comprensible lo que afirmamos podemos hacernos el
siguiente planteamiento:

Cada célula de nuestro cuerpo es reemplazada en períodos dados.

No hay en nuestro cuerpo una sola molécula permanente, y las células de nuestro cerebro
cambian totalmente una veinte veces en el tiempo que dura nuestra vida.

Si el pensamiento es una “segregación” de nuestro cerebro ¿Cómo es posible que


recordemos cosas de nuestra niñez? .

Ninguno de los elementos materiales que componían nuestra masa encefálica es el


mismo, sin embargo nuestra mente es la misma.

Así, podemos decir que hay ago inmaterial que se halla sometido a ley es distintas a as que
rigen nuestro cuerpo material. Nosotros participamos de una energía superior a nosotros
mismos. Actuamos tomando o dirigiendo una parte de dicha energía hacía los objetivos
propuestos.

Ahora bien, durante toda la vida, un hombre puede hacer esto en forma inconsciente
¿Cuales serían sus posibilidades si lo hace de forma “consciente”? Usted podría hacerlo
así. Y precisamente esto es lo que queríamos decir cuando afirmamos qe querer algo con
la suficiente intensidad y concentración, es producir una “idea-fuerza”, y no meramente
expresar un deseo.

LAS DOS FORMAS DE ACTIVIDAD

Basándonos en lo dicho anteriormente podemos formular la siguiente afirmación: Existen


dos formas básicas de utilizar nuestra energía mental en forma práctica, esto es, para la
obtención de los fines que nos hemos propuesto en la vida.

La primera forma es la convencional y conocida, basada en la actividad mental, que se


traduce en una actividad motriz o física. Por ejemplo, hemos decidido adquirir una
vivienda y nos dirigimos a una empresa financiera a solicitar un crédito. Además de eso
vendemos nuestro automóvil y nos proponemos trabajar más horas a fin de reunir el
dinero necesario para la compra de la vivienda que hemos elegido. (Recuerde el lector la
primera hipótesis que mencionamos cuando hablábamos del poder de la mente) .

Según aquella, la mente carece de otro poder que no sea el de planificar las acciones de
índole material, por lo tanto, si nos adherimos a este planteamiento, lo único que podemos
hacer para adquirir una casa es lo enunciado más arriba La función de nuestra mente se
reduce a planificar determinadas acciones psicomotrices que tienen como fin la obtención
de aquello que nos hemos propuesto (en el ejemplo elegido, la compra de una casa) .

Empero, para nosotros existe una segunda posibilidad de accionar mentalmente que no
solo reforzará el método convencional, sino que generará ideas-fuerza cuy os resultados
asombrarán al lector.

Esta segunda forma de actividad mental está comprendida en el siguiente ejercicio.


EJERCICIO NUM 3: PROYECCION DE IDEAS FUERZA

Es conveniente, en primer lugar, que usted elija un momento y un lugar tranquilos.


Adopte una posición cómoda y utilice el siguiente método de relajación. Debe usted
recordar que la actividad mental pura no debe estar acompañada de tensión física alguna,
por lo tanto es conveniente que aprenda a relajarse. Para lograrlo existen varios métodos,
siendo el que proponemos aquí uno de los más simples y efectivos.

Usted se halla acostado y sus ojos están cerrados. Dirige su mente hacía los pies y
controla si efectivamente los músculos se encuentran plenamente relajados. Así, su mente
va “pasando revista” a la totalidad de su cuerpo evitando que subsistan tensiones
musculares que de otro modo pasarían inadvertidas.

Ejerza usted el siguiente autocontrol:

¿ “Están mis manos relajadas?” “Mi mente se retira de mis manos, hace otro tanto con
mis brazos”. Y va siguiendo así, de este modo usted “hace abandono su cuerpo”
paulatinamente, hasta que toda su actividad consciente parece concentrarse en su cabeza:
usted es su mente.

Puede ser útil visualizar su cuerpo como el lugar que usted ha abandonado
momentáneamente. Piense en sus miembros, como en algo ajeno, como en una
propiedad que dejó transitoriamente para volver en el momento que lo desee.

Este método de relajación no solo le servirá para concentrar su mente, sino que además le
proporcionará una sensación posterior de pleno descanso. (Tenga en cuenta que casi
nunca estamos plenamente relajados, y al mismo tiempo, conscientes.)

Obtenida la más completa distensión muscular posible, usted procederá a proy ectar su
idea-fuerza de la siguiente manera:

En primer lugar imagine un fondo oscuro. Para hacer esto nada mejor que visualizar la
imagen de un cielo sin estrellas. Partiremos de la suposición de que su “objetivo” es la
compra de una casa: en e fondo negro usted percibe ahora un punto luminoso, su mente
va a viajar hacía ese punto luminoso y a medida que usted se acerca con su pensamiento,
el punto se va convirtiendo en un círculo en cuy o interior usted va a penetrar.

Su pensamiento penetrará por fin dentro de círculo, el fondo negro ha desaparecido, usted
está recorriendo el jardín de su casa. En su bolsillo se encuentra a escritura que lo acredita
como propietario del inmueble . No sea modesto, imagine usted la más deseable de las
casas. Recuerde que se hala realizando una tarea mental distinta por completo a lo que
llamamos “soñar” .
Lo que en realidad usted está haciendo es proy ectar la fuerza mental necesaria para que
su proy ecto se realice. Debe tener en cuenta que de ningún modo esto implica que
reemplazará con este ejercicio de proy ección de energía mental las tareas
convencionales, tales como el solicitar el préstamo, vender su coche, etc.

Recuerde que no está intentando obtener “mágicamente” aquello que no pueda obtener de
otro modo. La tarea no consiste en reemplazar la actitud activa por una contemplación
pasiva. Por el contrario, usted está generando una energía menta que mejorará y
complementará “su actuar” cotidiano, dirigido a la obtención de sus fines. (En este
ejemplo seleccionado, la compra de una casa) .

“No crea” lo que estamos afirmando. Póngalo a prueba.

Elijamos un ejemplo concreto.

Usted es comerciante, quiere proteger su negocio de las inestabilidades del mercado,


conservar el stock de mercancías y consolidar su situación. Pues bien, encierre esta
imagen mental de su negocio “dentro” de un cubo. Visualice claramente este sólido
elemento geométrico que nada ni nadie puede quitar de sitio en que usted lo ha puesto. De
este modo, usted está emitiendo una onda mental, sólida, firme y estable, en relación con
su negocio.

En el caso del primer ejemplo (la obtención de una casa), recordará el lector que
elegimos como elemento de proy ección de fuerza mental el circulo. En efecto nosotros
en primer lugar “viajábamos” hacia la casa, esta era una estrella.

¿Porqué razón elegimos la estrella? Pues porque a estrella es un símbolo mental de


esperanza, suerte, etc. Luego la estrella se convertía en círculo. Las ideas circulares
siempre producen ideas de perfección, centro, universo que se basta a sí mismo.

De ahí, que hay amos mentalizado la casa deseada dentro de una estructura mental
circular, que alcanzamos como la flecha alcanza el centro del blanco y en la cual
penetramos finalmente. Mediante esta “geometría mental” nosotros facilitamos
enormemente el trabajo de nuestra mente Además, delimitamos el campo hacía el cual
dirigimos nuestra fuerza mental.

No “crea” usted en nuestras teorías.

Haga algo mejor que esto, póngalas en práctica y verá si son ciertas o no.

Ahora bien, obsérvese la figura que sigue a continuación.


Sin analizar los elementos que la componen, observará que experimenta una sensación de
inestabilidad, desequilibrio y asimismo de movimiento.

Tenga en cuenta que la sensación se pr oduce antes de que usted comprenda. mediante el
análisis de dichos elementos, la razón por la cual esa forma produce en usted tales
reacciones.

Toda forma esférica sobre un plano inclinado “generará” de inmediato las imágenes
mentales arriba mencionadas.

Veamos ahora esta otra figura.


El cubo es un elemento profundamente estático.

La “impresión” mental es de solidez, materialidad y asentamiento.

No es casual que en a antigüedad se le eligiera como símbolo del mundo material.

Así suponiendo que usted desea “producir” una idea dinámica, es decir, un pensamiento
cargado de fuerza mental, destinado a solidificar, proteger y estabilizar una situación,
mentalice dicha idea en el sentido de una forma cúbica.

Y no olvide que as formas pueden ser utilizadas como verdaderos generadores de energía
mental, tal como explicamos a continuación.

LAS FORMAS Y EL PENSAMIENTO

Es evidente que ciertas imágenes y a sean de índole visual, auditiva, sonora o táctil,
producen en nuestra menta determinados estímulos que pueden traducirse en un flujo de
energía de índole física.

Por ejemplo, el aroma de determinado perfume pone en movimiento nuestra capacidad


de evocación de una circunstancia que estuvo asociada con ese aroma especial, y esta
evocación se puede traducir en sensaciones de índole física.

Asimismo, un sonido inesperado puede sobresaltarnos y este sobresalto se traduce en una


aceleración de las palpitaciones de nuestro corazón, “piel de gallina”, estremecimiento,
etc.

En los casos mencionados, el estímulo proviene del exterior, pero el solo hecho de evocar
mentalmente determinadas imágenes o situaciones puede producir los mismos
fenómenos. Vemos entonces que la mente posee la capacidad de provocar fenómenos de
índole mental.

Pero se ha comprobado que no sólo las formas mentales concretas pueden activar nuestra
mente, sino que determinadas formas abstractas son capaces de incentivar el flujo de
energía mental.

La mente puede entonces utilizar estas formas dinámicas como verdaderos activadores de
energía psíquica.
LA PSICOLOGÍA DE LA FORMA

Para las corrientes espiritualistas, el Universo puede ser definido como el despliegue de la
multiplicidad de las formas a partir de la Unidad Esencial.

Precisamente por ello, el simbolismo de carácter religioso parte del hecho de que una
fuerza psíquica es forma en sí misma.

Por eso la forma se utiliza abstractamente para expresar procesos espirituales y mentales
interiores (esto es gran importancia para nosotros en la práctica, aún cuando solo puede
parecer excesivamente metafísico) .

La posibilidad de captar la fuerza expresiva de las formas, tanto las externas a nuestra
mente como las mismas mentales, es la posibilidad de comprender el misterioso lenguaje
del Universo como totalidad material y espiritual, y al mismo tiempo implica la
posibilidad de actuar mentalmente sobre el universo mismo.

Desarrollemos un ejemplo:

Para el cristianismo, la Cruz es ago más que un símbolo. En realidad la cruz es una forma
activa y dinámica .Una forma que tiene un poder psíquico suficiente como para operar
sobre el mundo externo e interno.

Y ello es así, porque la mente de cristiano ha hecho de la horma cruz una estructura
mental productora de energía psíquica. Esto no solo sucede con as estructuras simbólicas
religiosas. El dualismo sexual, por ejemplo, ha sido siempre expresado mediante formas
reconocibles:

Lo ovoide, horizontal, curvo, es femenino.

Lo recto, vertical y erguido, masculino.

Un ejemplo de esto es la tau, cruz que simboliza la unidad de los principios masculino y
femenino.

Otro tanto es el lingan hindú.


EL TRIANGULO Y LA PIRAMIDOLOGÍA

Aprovecharemos este análisis de distintas formas geométricas que operan como dinamizadoras
de las energías mentales, para referirnos al triángulo, y rozar de paso los fantásticos
descubrimientos hechos sobre lo que se da en llamar energía piramidal y que otros denominan
más genéricamente “ondas de forma” .

El triángulo, y en particular la pirámide, es una figura o cuerpo que tiene la estabilidad básica de
cuadrado pero que se “eleva” de la materialidad de sus caras básicas hacía la unidad del vértice.

Siendo el triangulo la representación gráfica de número tres no podemos menos que recordar el
sentido simbólico de este número.

El Universo se polariza y esta polaridad (dos polos, número dos) garantiza toda manifestación
formal.

En efecto, vemos que los pares dinámicos son la verdadera clave de todo desarrollo:

Hombre - Mujer

Día - Noche

Calor - Frío

Luz - Sombra
Los hombres de todos los lugares de la tierra expresaron mediante la forma piramidal, la voluntad
de ascender de lo inferior a los superior, de lo material a lo espiritual y de lo terrestre a lo cósmico
Ahora bien, el número 3 simboliza la polarización de los binarios o pares y esto explica la razón
por la cual todas religiones representan de uno u otro modo esta trinidad como la constitución de
la unidad divina en tanto que la manifestación es uno, la de dios manifestado es tres.

A modo de ejemplo podemos hablar de las figuras del Padre, Hijo y Espíritu Santo en el
catolicismo, imágenes equivalentes a las personas de Brama, Shiva y Visnhú entre los hindues.

Por todo esto, no es extraño que el triángulo, representación gráfica del número 3, hay a sido
elegido como símbolo religioso y espiritual. La figura triangular puede ser utilizada en dinámica
mental como visualización simple de radiaciones benéficas

EJERCICIO NUM 4 TRANSMISIÓN DE ENERGÍA

Deseamos generar fuerza mental que ay ude a la recuperación de una persona que se halla
enferma o decaída. Realizamos previamente el ejercicio de relajación que hemos descrito y
movilizamos nuestras energías mentales de la siguiente forma.

Visualizamos a la persona a la que queremos transmitir energía mental en un lugar lleno de luz y
alegre tal vez compartiendo una espléndida mañana de primavera con nosotros.

Sobre la escena que debe ser mentalizada de la horma más clara posible (aroma de flores,
frescura del agua que bebemos en la fuente, sensación física de vitalidad, etc), ubicamos un
triángulo radiante, esto es, una figura triangular de la cual se derraman benéficos ray os de
energía cósmica que bañan al o a los personajes de la escena

No debemos olvidar que todas nuestras visualizaciones parten siempre de querer y afirmar. Por
lo tanto, no son nunca dubitativas.

No olvidemos que no estamos “llenos de buenos deseos” hacia la persona o el objeto sobre el
cual dirigimos nuestra energía menta, sino que partimos de la base de que mediante determinada
práctica de visualización concentrada somos capaces de producir una verdadera onda de
“energía mental” .

Por esto, si nos hallamos actuando con el generador de fuerza real que llamamos “mente”, sobre
una persona a la cual deseamos transmitir energía para bien de su salud o de ánimo, nunca la
visualizaremos enferma o decaída, sino por el contrario radiante de vitalidad, alegría y salud.
Del mismo modo, si queremos una casa, mentalizaremos la mejor casa posible y , dentro de ella,
a nosotros mismos como dueños absolutos de la misma.

LA ENERGÍA PIRAMIDAL LAS FORMAS EN SI MISMAS SON CAPACES DE PRODUCIR


ENERGÍA

Un premio Nóbel, el doctor Luois W Alvarez, llevaba adelante un proy ecto destinado a
establecer si existían o no cámaras secretas dentro de las grandes pirámides de Egipto.

Dicho investigador diseñó un aparto para registrar “ray os cósmicos” a través de la masa de la
pirámide de Keops, para de este modo poder “ver” electrónicamente el interior de a
construcción y revelar los recintos secretos que pudieran existir.

Ahora bien, cuando finalmente se revelan los resultados en las mediciones, en a Universidad de
Berkeley se llega a la conclusión de que:

“O hay un error en las mediciones o por lo contrario, hay una fuerza misteriosa que desafía las
ley es científicas actuales y que parecen actuar precisamente en el interior de la pirámide de
Kefrén” .

La pirámide de Kefrén, fue la finalmente elegida por el grupo investigador, y toda a experiencia
figura en el libro “El poder mágico de las Pirámides”.

¿Acaso se trataba de una suerte de gigantesca pila o generador que actuaba allí dentro? No, no
era así.

Posteriores investigaciones llegaron a la irrefutable conclusión de que la forma piramidal,


cualquiera que sea su tamaño o el material del que esté construida dicha forma, actúa como un
condensador de energía de carácter desconocido.

Para que esto sea así, la pirámide debe conservar ciertas proporciones y estar orientada con una
de sus caras hacía el norte Veamos algunas propiedades de la “energía piramidal”:

1. Restablecer el filo de una hoja de afeitar permitiendo cientos de afeitados.


2. Actúa como fertilizador de los vegetales y semillas ubicados bajo la
estructura piramidal.
3. En el caso de que se trate de tejidos orgánicos muertos (carnes, vegetales,
etc) produce una acelerada momificación de los mismos.
4. Ubicados bajo una estructura piramidal, nuestro poder mental aumenta.
5. Además, la pirámide se convierte en un restaurador de energías vitales.

Estos son solo algunos aspectos de esta energía recién descubierta, y a que existen centros de
investigación que prosiguen las investigaciones.

Y no nos referimos tan solo a centros de experimentación sobre fenomenología paranormal, que
podría tacharse de acientífica, sino a laboratorios y departamentos de investigación científica que
existen en fundaciones universitarias estadounidenses.

Es probable que volvamos sobre el tema en posteriores trabajos. Pero, en lo que interesa a esta
ora en particular, bástenos con tener en cuenta que las formas en sí mismas pueden ser
convertidas en generadores de energía.

Investigadores franceses dedicados a investigar la Radiestesia, han obtenido resultados de


momificaciones de tejidos, etc., trabajando con estructuras distintas a la piramidal.

Digamos, sin embargo, que en todos los casos tiene que ver con estos fenómenos de naturaleza
desconocida el campo magnético terrestre.

OTROS ELEMENTOS DINAMIZANTES DE LA MENTE

Descartemos en primer lugar todo tipo de drogas o estimulantes. La parapsicología y a ha


investigado este campo sin resultado alguno. Por el contrario, los estimulantes parecen afectar
tanto la concentración como la posibilidad de emitir energía cerebral. Y rige tanto para las drogas
may ores como para los estimulantes habituales, tales como el alcohol el café, el tabaco o el té.

Con esto no queremos afirmar que usted deba dejar el café o el cigarrillo para poner en práctica
este programa que proponemos, pero no espere de estos elementos ninguna ay uda. Obviamente,
la ingestión de alcohol es un impedimento para cualquier tarea de índole mental. Así mismo es
preferible realizar los ejercicios no demasiado cerca de las comidas abundantes.

Existen otros dinamizantes mentales además de la forma y el color. Los perfumes son uno de
ellos.

Un sahumerio de buena calidad puede actuar como dinamizante. No es necesario recurrir al


ejemplo del incienso, el que se utiliza desde la más remota antigüedad de las ceremonias y ritos
religiosos para dar fe del poder de determinados aromas.

Las pitonisas de Delfos en la antigua Grecia ponían una hoja de laurel en su boca cuando
profetizaban y en una vieja obra de Magnetismo se afirma que el conocido clavo de olor era
utilizado por los hipnotizadores para aumentar sus poderes mentales.

Existen en plaza excelentes sahumerios en forma de varillas que se encienden y se dejan


consumir, pero si usted decide preparar su propio aroma puede recurrir a benjuí, en incienso, la
mirra, etc.

Como lo dijimos para los colores y las formas, es usted quien debe hallar los disparadores
mentales que necesita (si es que los necesita) . Ciertos objetos obran también de “dinamizadores
mentales” y este campo es tan dispar que no se puede siquiera intentarse una enumeración.
Demos sin embargo, algunos ejemplos tomados de las Ciencias Ocultas Existían y existen sin
duda, objetos rituales.

La famosa Vara Mágica no era otra cosa que una horma que permitía al operador concentrar su
energía mental o, como lo afirmaba un estudioso del siglo pasado “concentrar los fluidos
dispersos” . ¿Se ríe usted? .

Tal vez deje de hacerlo si piensa que “si le falta tal lapicero no puede escribir bien” o que “se ha
acostumbrado tanto a trabajar con su perro sentado a sus pies, que no puede concentrarse si el
animal le falta a su lado” .

Los ejemplo podrían multiplicarse, pero basta con dos.

Ese “lapicero”, ese “perro”, son verdaderas varas mágicas.

Piense el lector cuál o cuáles son las suy as. Hallará que posiblemente son varias. Cualquier
objeto puede ser un dinamizante mental y no busque usted una lógica en esto.

Tómelo tal y como es Busque estos objetos que le “transmiten algo” y úselos.

LA INTIMIDAD CREADORA

Confesamos que habíamos elegido como subtítulo el término “aislamiento” en lugar del de
“intimidad”. No hay duda que puede producir desagrado y temor el pensar en aislarse, en tanto
que esto implica incomunicarse, perder contacto con los otros. Sin embargo, nosotros creemos
que toda persona debería poseer un lugar propio, personal, en el cual pudiera en determinados
momentos quedar en soledad.
Más aún, estamos absolutamente convencidos del hecho de que la vida familiar y la vida de
relación en general mejoran cuando cada individuo conserva el derecho a la plena intimidad.

Si está a su alcance trate usted de lograr un ambiente en el cual pueda practicar sus ejercicios
mentales de concentración, o simplemente sentarse a leer, escuchar música o, si lo prefiere,
“estar con usted mismo”.

En esa habitación guarde usted sus objetos dinamizantes de energía mental (sus varas mágicas)
Analice el funcionamiento de su mente en forma permanente. Tome en cuenta los elementos
que producen su dinamización, prescindiendo de su lógica restrictiva.

Usted aprenderá que entre su mente y las cosas o ciertas cosas se establece una corriente de
simpatía que no puede ser explicada naturalmente. Es por esto que un objeto puede parecerle a
usted lindo o agradable en tanto que para otras personas carece por completo de tales atributos.

Los parapsicólogos han comprobado la existencia de una facultad: psicometría. Esta facultad
consiste en la posibilidad de que los objetos posean la propiedad de “saturarse de las atmósferas
en las cuales han estado y aún de las personas que las han poseído” .

Algunos sensitivos pueden tomar un objeto y describir con lujo de detalles a la persona que lo
posey ó. Precisamente las facultades psicométricas pueden ser desarrolladas partiendo de la
aceptación de que los objetos inanimados pueden, sin embargo, establecer corrientes con nuestra
mente. Del mismo modo nuestra mente puede cargar de energía psíquica un objeto.

Y esto es justamente lo que explica los llamados talismanes.

Un talismán no es otra cosa que un elemento simple (metal) o compuesto (dibujos, hierbas , etc.)
que se ha convertido en una suerte de pila conservadora de energía psíquica y emisora de
psicoenergía.

No se asombre el lector de lo que puede aparecer como superstición, y a que los departamentos
de investigaciones parapsicológicas de las grandes universidades de Estados Unidos, de la URRS
y Europa están realizando investigaciones con o que llaman precisamente “condensadores de
energía psíquica” (talismanes en otro lenguaje) .

EL DINAMISMO MENTAL DE LOS COLORES

Si hacemos coincidir un ray o de luz blanca o luz solar sobre un prisma, veremos que la superficie
cristalina y angular de éste tiene la propiedad de descomponer dicho haz de luz en siete colores.
Estos son

1. Rojo.
2. Anaranjado.
3. Amarillo.
4. Verde.
5. Azul
6. Índigo o Añil.
7. Violeta.

Sabemos también, que por encima del rojo se encuentran las gamas de infrarrojos y así mismo,
por debajo de violeta, los llamados ray os ultravioletas.

Pero, como estos últimos no pueden ser visualizados, no nos interesan para este trabajo.

El lenguaje popular ha definido perfectamente lo que llamaremos el dinamismo mental del


color, a través de modismos que son verdaderos ejemplos de intuición creadora y que en última
instancia demuestran que el pensamiento analógico (compara elementos de distinta naturaleza)
es tan común al hombre como el pensamiento lógico (mal que les pese a los racionalistas
mecanicistas) .

Así por ejemplo, alguien refiriéndose a un estado de ánimo que llamamos pesimismo, lo expresa
“colorísticamente” diciendo: “Por cierto que lo veo todo negro”.

Y aquel otro, defendiendo bellamente un estado de ánimo feliz y optimista, nos hace la siguiente
afirmación: Estoy tan contenta que lo veo todo color de rosa” .

¿Quién de nosotros no ha oído alguna vez definir como “gris” lo que es vulgar, aburrido o
simplemente mediocre”?.

De esta analogía surgen los dichos tales como “Una vida gris” “Era un hombre gris” .

¿Quién vio a alguna vez a nadie ponerse “ponerse verde de envidia”? Y sin embargo, esta
expresión es conocida por todos.

Ciertas escuelas espiritualistas afirman que el ser humano posee un segundo cuerpo de materia
mucho menos densa al que llaman cuerpo astral. Dicho cuerpo astral puede visualizarse por
personas sensitivas como un “aura” coloreada que rodea el cuerpo físico.

De hecho recientes descubrimientos fotoelectrónicos tales como la Cámara Kirlian han probado
la existencia de dicha aura en torno al objeto orgánico. Y no solo esto es cierto, sino que los
distintos estados de salud y de ánimo se relejan en cambios coloración y de intensidad en dicho
campo aúreo.
Es esta verdad la que reflejan los dichos populares, así como e arte de la pintura nos muestra en
las imágenes de los santos y los maestros espirituales una suave aureola que rodea la figura de
dichos seres.

Vamos a ver ahora el dinamismo de los colores y su posibilidad de utilización por la mente , del
mismo modo que lo hemos hecho con las formas y complementariamente a estas.

Se toman en cuenta las “vibraciones” tanto mentales como emocionales, así por ejemplo y
siguiendo la lista de los siete colores enumerados:

EL ROJO

Se le considera un color constructivo y poderosamente creador, obviamente relacionado con la


sangre y el fuego toma de ambos parte de su dinamismo. Implica dominio del hombre sobre la
materia. Se le considera incentivador de a sexualidad masculina. Las vibraciones mentales de
rojo son transmisoras del color, actividad y eventualmente, violencia.

EL ANARANJADO

Es un color que sintoniza perfectamente con los pensamientos de salud, exhuberancia y


abundancia. Es esencialmente solar y vigorizador. Recuerde el lector el dinamismo del triángulo
o la pirámide utilizados para transmitir fuerzas mentales de salud y energía vital. Puede
dinamizarse aún más dicho tipo de visualización si “tonificamos la forma mencionada con e color
anaranjado” .

EL AMARILLO

Se le considera generador de pensamientos lógicos y elevados. Genera actividad intelectual y


crea la necesaria calma que debe rodear a las tareas de índole más cerebral que emocional.
Puede ser utilizado cuando generamos energías mentales tendentes a obtener títulos
profesionales, aprobar exámenes, etc.

El amarillo era en a antigüedad el color de la iniciación en los grandes misterios espirituales.


EL VERDE

Reverdecer es rejuvenecer, abandonar la vida vegetativa pata tomar la vida activa. El color
verde está indisolublemente ligado a la mente del hombre, con la vida misma.

Y esto es así en la medida en que no es posible nuestra existencia sin vida vegetal Los ecólogos
hablan hoy de la necesidad de espacios verdes en las grandes ciudades. Así mismo lo
apocalíptico se expresa perfectamente en la frase: “todo verdor perecerá”.

Se afirma que las visualizaciones en color verde son útiles para generar acciones rápidas y bien
ejecutadas. Ponga usted abundante verde, sobre todo, verde claro en su mente.

EL AZUL

El azul claro es el cielo abierto, calma, vida diurna Las visualizaciones de color azul son
excelentes para generar ideas de felicidad, lealtad, confianza y fe.

El azul oscuro tiene vibraciones de sobriedad, elegancia, madurez Asimismo, tranquilidad y paz.
Es un color crepuscular y produce fuerzas mentales calmantes de situaciones violentas o
irritativas.

EL ÍNDIGO

Personalmente lo consideramos depresivo a la par que difícil de visualizar mentalmente.

EL VIOLETA

Es fundamentalmente un color devocional y nos predispone a lo religioso y lo místico. Es el color


de los misterios y su visualización nos devuelve hacía nosotros mismos, tornándonos
introspectivos.

LOS COLORES COMO DINAMIZADORES DE NUESTRA MENTE


Resulta así obvio decir que la utilización de los colores como dinamizadores mentales es
fuertemente subjetiva. Aconsejamos al lector realizar sus propias experiencias mentales con el
color. Estas experiencias pueden consistir en

1. Entrar en estado de relax físico y pasar revista de las reacciones de nuestra


mente hacia cada color. Tomar en cuenta los hechos , personas
ambientes y estados anímicos que nuestra memoria relaciona con
cada color. Observe el color elegido y tome nota de la “atmósfera
mental” que este crea.

Si no le sirve para ningún tipo de visualización, descártelo sin más, no tomando en

cuenta lo dicho anteriormente.

Recuerde que lo claro es generalmente multicolor y opuesto a lo oscuro. También es útil


intentar visualizar el aura de las personas. Recuerde que no nos referimos a los colores de
su vestimenta o de su piel. Los sensitivos afirman que la mejor forma de poner en
práctica la visualización del aura consiste en dejar vagar la vista a unos pocos centímetros
del contorno de a persona observada.

Según ellos, comenzamos por tener una “sensación de vaga coloración” y con la práctica
y el desarrollo de este tipo de visión logramos por fin ver perfectamente “el cuerpo
entero” de las personas.

Le recordamos que “no crea” en lo que decimos. ¡Póngalo en práctica! .

1. Otra forma de conocer el funcionamiento de su transmisor mental con


respecto a los colores consiste en hacer os ejercicios de concentración
en un ambiente iluminado sucesivamente por distintos colores.

Tal vez este sea el mejor método para comprobar el tipo de vibración mental que cada
tonalidad provoca en nosotros. Lo hemos puesto en práctica y da francos resultados.

Y si usted se decide a ejercitar asiduamente la Dinámica Mental, puede finalmente


solucionar el tipo y la coloración de la luz ambiental, de acuerdo con la naturaleza de las
formas de pensamiento que desee crear. En una palabra, proceda siempre partiendo del
hecho de que su mente es un instrumento creador en sí misma y al servicio de su Yo
superior.
Utilice los elementos que le proporcionamos en esta pequeña obra como pautas y no
como reglas fijas. Usted es un ser individual y único. Esto no implica, sin embargo, que la
Ley del Desarrollo Cósmico no se cumpla con usted.

HAGAMOS TRABAJAR A NUESTRA MENTE MIENTRAS NOSOTROS


REALIZAMOS OTRAS TAREAS

Hemos visto a lo largo de estas breves páginas que las posibilidades de nuestro
pensamiento son en realidad muy superiores a lo que habíamos imaginado y al mismo
tiempo, descubrimos que utilizamos mal y escasamente nuestro poder mental.

Veremos ahora como es posible que no dediquemos a totalidad de nuestra fuerza mental a
una sola actividad práctica, si ésta no tiene una gran importancia para nosotros.

Imaginemos un levantador de pesas que inclina su enorme cuerpo y utiliza la totalidad de


su poderoso brazo para levantar del suelo una pluma. Esta imagen mental nos dará de
inmediato la impresión de que existe en el acto contemplado un enorme desperdicio de
fuerza.

Sin embargo el acto de levantar una pluma para contemplar su forma o colorido no es
absoluto un acto carente de sentido o innecesario. Dada la estructura y naturaleza del
cuerpo humano, no hay otra posibilidad de levantar la pluma que la de agacharse,
extender el brazo y tomar entre los dedos a pluma.

Por otra parte, podemos decir que este acto insumirá para el atleta de nuestra historia un
mínimo de energía motriz, por lo tanto, no hubo en realidad un gasto de energía motriz
inútil.

Un ejemplo similar aunque no igual es el de una cascada, fuente inagotable de energía,


moviendo una pequeña rueda de molino. En este caso es obvio que gran parte del
potencial energético de la caída del agua está siendo desaprovechado.

Desde el punto de vista de molinero, la cascada cumple perfectamente con su función.


Pero nosotros sabemos que podemos obtener en dicho recurso natural a fuerza necesaria
para obtener energía hidroeléctrica y que la electricidad resultante puede mover con igual
eficacia el molino del molinero y mil molinos más, además de servirnos como fuente de
luz, calor, etc.
¿Con cual de los dos ejemplos podemos comparar a la función mental? .

Con el segundo sin lugar a dudas.

Nuestro pensamiento puede rendir mucho más de lo que rinde sin que por ello se agote su
formidable potencial.

LA UTILIZACIÓN DEL “MANTRAM”

Los hindúes denominaban “mantram” a una frase que tenga sentido concreto para
nosotros y que es potenciada mediante su repetición verbal o simplemente mental.

Dicho sistema es conocido en todas las religiones. Vemos que en las oraciones hay partes
que se repiten varias veces consecutivas, por ejemplo, las letanías del santo rosario en la
religión católica, o el “aum mani padme hum” de los lamas tibetanos.

¿Cuál es en realidad el sentido de dicha repetición? .

Pues no es otro que el de grabar en nuestra mente profunda o subconsciente la imagen


mental, en forma de fórmula o cántico.

Imaginemos nuestro plano mental en forma de un verdadero receptor y condensador de


Energía Cósmica. Ahora bien , existen formas de “dejar abierto dicho receptor”, aún
cuando no seamos conscientes de ello y a sea porque tenemos dirigida nuestra atención a
otra actividad o simplemente porque estamos dormidos. Un ejemplo concreto de esto es
el sistema de aprendizaje de idiomas durante el sueño.

Asimismo la llamada sugestión hipnótica que opera cuando el hipnotizado se halla


dormido.

EJERCICIO NUM 5 “MANTRAM”

Imagine una enorme cascada de energía mental que se derrama sobre usted desde el
Cosmos. Tome conciencia de que debe abrir los canales de su mente para q ue esta
energía penetre en ella, potenciándola. Sintetice dicha energía con la siguiente frase:

“Poder ilimitado, armonía absoluta, eterna duración” .

En primer lugar concéntrese sobre cada una de las palabras del “mantram”
comprendiendo su significado y así mismo el significado de su opuesto. Poder es el
opuesto de impotencia.

Armonía es una categoría contraria a la desarmonía, choque, conflicto, esto es,


infelicidad.

Duración eterna es lo opuesto a brevedad, carencia de tiempo, muerte. Por lo tanto, en la


frase “poder ilimitado, armonía absoluta, duración eterna” se hallan perfectamente
sintetizados los elementos que constituy en la felicidad.

Una vez que usted ha asumido perfectamente el sentido de la frase repítala rítmicamente
una y otra vez mientras camina, viaja, come o realiza cualquiera de as tareas habituales
que no requieren el uso de la totalidad de su energía mental.

Sienta que las palabras repetidas van penetrando en su mente profunda. No se preocupe
de retener y a el sentido de cada palabra. Eso y a lo hizo usted, ahora solo repita.

No vuelva una y otra vez sobre el significado de la rase que usted está repitiendo. Si se
concentra una vez en forma completa para captar lo que las palabras quieren decir, y a ha
interiorizado su esencia. De lo que se trata ahora es de mantener el estribillo rítmico hasta
que se olvide de lo que está haciendo.

Podrá el lector observar que súbitamente y tras momentos más o menos prolongados de
“olvido”, la frase invade su mente consciente como si brotara de su interior, y esto es
precisamente lo que está sucediendo.

Una parte profunda de su mente inconsciente no ha dejado un solo instante de estar en


contacto con el infinito mar de energía cósmica. No vacilamos en asegurar que los
resultados prácticos y reales que se obtienen de estos ejercicios son asombrosos.

El “mantram” que tomamos como ejemplo fue propuesto por la gran escritora inglesa
Dion Fortune, quien junto a otras personalidades fundó a principios de siglo un grupo de
estudios herméticos al que llamó “Golden Dawn” (Amanecer Dorado).

Usted puede elegir otro “mantram” que, como este, cubra la totalidad de sus necesidades
esenciales, o de lo contrario crear otros adecuados a una situación personal.

Suponga que no encuentra as ideas que necesita para mejorar su situación económica o
para resolver determinado problema que se le plantea. Piense en primer lugar que el mal
es el desorden y que en la Mente Cósmica de la cual su mente es parte, ha dejado de
existir la idea creativa o salvadora.

Claro está que usted no “puede sentarse a pensar” durante todo el día. Lo que sí que puede
hacer es poner su mente profunda a trabajar.

Parta de la frase: “De la Mente Cósmica vendrá la solución que busco” . Repita el
“m antram ” del modo que hemos propuesto y continúe con lo suy o. No se extrañe si
súbitamente, al cabo de una hora, o de un día, surge la idea que usted buscaba.

Su mente profunda ha estado “discutiendo el problema con la Mente Cósmica” y juntas


han hallado la solución.

Es absolutamente importante que usted esté completamente consustanciado con su


“mantram” altamente significativo. De lo contrario, puede no operar en absoluto en usted.
La fuerza no está en el sonido del “mantram” sino en el sentido La Iglesia Católica
comprendió perfectamente esto cuando tradujo la Misa al idioma de cada nación.

NUESTRA MENTE TRABAJA MIENTRAS DORMIMOS

La verdad de esta afirmación está demostrada por la existencia de actividad onírica


durante la etapa del sueño. Y, como hemos mencionado, se halla implícita en os métodos
de sugestión hipnótica y en los cursos de idiomas que se siguen mediante grabaciones que
escuchamos mientras dormimos.

La clave del aprovechamiento de nuestras posibilidades mentales durante el sueño, está


dada en el siguiente ejercicio:

Haga usted un buen relajamiento muscular general con el sistema de pasar revista a su
cuerpo físico desde los pies hasta los músculos faciales. Parta por ejemplo de la idea
siguiente: “Durante el sueño mi mente, utilizada por mí Yo superior va a encontrar la
respuesta al problema que me preocupa” . “No existen límites para mi Yo superior . Este
puede incluso abandonar mi cuerpo y desplazarse en el espacio” . “No solo será esto así,
sino que despertaré plenamente descansado y en absoluta posesión de todas mis
facultades” .

Existe un estado intermedio entre la vigilia y el sueño total que llamamos “duermevela” .
Pues bien, usted debe tratar de alcanzar ese estado efectuando la meditación que
enunciamos arriba.
Piense que no está dejando despierta una parte de usted que de otro modo dormiría, sino
por el contrarío está ordenado a su instrumento mental ocultar su vigilia permanente de un
modo productivo.

El lector dice a su mente: “No aproveches la ausencia de mi conciencia para


vagabundear y frecuentar ideas desagradables y dañinas (sueños desagradables,
pesadillas, etc)” .

“Ocúpate más bien de que mi sueño no sea perturbado y ahorra en parte el trabajo que
aguarda a mi conciencia cuando vuelva” .

Esa es la esencia del mecanismo.

No “crea” en él Póngalo a prueba.

Las posibilidades de utilización de nuestra mente mientras dormimos son múltiples,


Veamos algunas de ellas:

Encontrar un objeto perdido

Ordene a su mente que se dedique a la búsqueda del objeto mientras duerme. Si el


proceso le da resultado, experimentará por la mañana o durante el día siguiente la
sensación de recordar el lugar en donde el objeto se halla.

Abandonar Malas costumbres o rasgos de carácter que usted desea superar

Alcance el estado de duermevela dando a su mente la orden de “limpiar” su cerebro de


los elementos que usted desea erradicar (hábitos, inseguridad, timidez , irratibilidad, etc.).
Recuerde siempre que usted asume el rol de su Yo superior que utiliza la herramienta que
llamamos mente.

Piense que su mente no es a parte de usted.

(En las próximas páginas habaremos sobre como alcanzar la plena conciencia del Yo
Superior).
La mente actúa sobre el cuerpo

Ningún médico ignora cúal es el papel que la mente juega sobre el plano físico del paciente. Así
podemos decir que una persona que ha perdido el interés en vivir “se deja morir”. Dicho en otras
palabras: su mente se despreocupa del cuerpo, no actúa en defensa del organismo que
momentáneamente la sustenta.

En otros casos nos asombra la capacidad de otras personas de sobrevivir a las más grandes
contingencias y decimos: “A tal persona la salvó su deseo de vivir”.

Esto es, su mente generó fuerzas que actuaron sobre el organismo restituy endo las funciones y
hasta regenerando tejidos destruidos.

Ahora bien, existen algunas técnicas que pueden colaborar con el mantenimiento y el
restablecimiento de la salud.

LA RESPIRACIÓN PRÁNICA

El “prana” es para los hindú es el fluido vital que existe no solo en nuestro organismo, sino en el
universo entero La respiración es para el espiritualismo un proceso no solo físico sino psíquico La
respiración psíquica “baña” de energía nuestro organismo entero si la efectuamos
conscientemente.

He aquí como se realiza dicha respiración:

Acuéstese relajando todo el cuerpo y piense que va a absorber energía y distribuirla por todo el
cuerpo.

1. Inspire, llenando la parte superior del pecho como lo hace habitualmente.


2. Expanda los músculos del abdomen, “saque barriga”, para que de este modo
los músculos abdominales hagan descender el aire de sus pulmones
hacia la parte inferior de estos.
3. Contraiga ahora los músculos abdominales, haga entrar la barriga de modo
que el aire vuelva a subir a la parte superior.
4. Exhale el aire Durante un instante no respire nuevamente. Luego repita la
operación.

Esta manera de respirar mejora nuestra circulación y además efectúa un verdadero


masaje interno a nuestro abdomen. Al mismo tiempo que la realiza, sienta que un
hormigueo de vitalidad recorre todo su cuerpo.

Para nuestra visión del Universo como un todo orgánico, no es difícil aceptar que las
células que componen nuestro organismo poseen un grado de desarrollo mental propio. A
su vez, el órgano del cual dichas células forman parte posee un desarrollo mental superior
al de cada una de las células que lo componen. Por último existe una mente orgánica que
se encarga de regular todas las funciones de índole vegetativa, sin la menor participación
de nuestra mente consciente.

Cuando nos sentimos mal o deseamos preservar nuestra salud podemos ordenar a nuestra
mente orgánica o a la mente del órgano que no está cumpliendo bien con sus funciones,
que regularice estas Para ello concentre su mente en el órgano que está funcionando mal
y ordene a la mente de dicho órgano que regularice de inmediato sus funciones.

Quede claro que no pretendemos que usted reemplace al médico, y a que la existencia de
la Medicina también tiene un sentido de organización de la vida, pero lo que sí afirmamos
es que usted puede colaborar y mucho con la medicina que le hay an administrado.

El doctor Carl Simonon, joven médico californiano que es el jefe del Departamento de
Terapia Radiactiva de la Base Aérea Travis, publicó hace poco un informe sobre 50
pacientes de cáncer tratados sobre la base de que se ay udaran a sí mismos poniendo a
trabajar sus mentes y aplicando el poder del pensamiento a su problema

El método consistía en que el enfermo visualizara claramente y comprendiera su


enfermedad en lugar de cerrar su mente a esta realidad. Además se solicitaba a la mente
del paciente que visualizara un esquema defensivo en su organismo

En otras palabras que el paciente organizara mentalmente sus defensas.

El mencionado médico obtuvo grandes resultados de su audaz método, lo que le llevó a


afirmar: “La mente juega un papel mucho más importante en la curación de lo que
estamos dispuestos a admitir”.

“No es exactamente como se aprende en las escuelas de Medicina, pero lo cierto es que
funciona”.
EL ARTE DE DEJAR DE PENSAR

No pensar, o sea vaciar la mente, es sin duda un arte tal vez más difícil de lograr que el de
pensar. Empero no lo deje usted de lado, pues detener la maquinaria es una forma de
dominarla.

Por otra parte, este ejercicio es útil en tanto que al abandonar nuestro pensamiento
recibimos fuertes corrientes de energía de lo que llamamos Mente Cósmica.

La forma más simple de obtener este “vacío” mental es la siguiente: imagine una
habitación con una cama, con varias lámparas, dispuestas de tal modo que cuando usted
apague una de ellas se enciendan otras. Dejar en la oscuridad un lugar tal, sería por
supuesto más que trabajoso, por lo tanto debería usted buscar el cable del cual todas las
lámparas reciben la electricidad y desconectarlo de golpe.

Con la mente sucede algo similar. Resulta imposible eliminar los pensamientos o formas
mentales de uno a uno, de modo que cuando pretendemos vaciar la mente empezamos
por concentrar toda nuestra atención en el pensamiento. Por ejemplo, podemos visualizar
una horma geométrica luminosa contra un fondo oscuro, digamos un pequeño círculo
blanco sobre un fondo negro. Luego concentramos todo nuestro pensamiento en dicho
círculo, prescindiendo de analizar su forma, significado, color, e tc . Nos limitamos a
contemplar el círculo, que no es lo mismo que analizar. Luego en forma drástica y súbita
apagamos el círculo. Lo eliminamos de nuestra contemplación, quedamos frente a una
negrura total.

Si hemos efectuado bien esta práctica, durante un instante, habremos experimentado a


extraordinaria manera de gozar de plena conciencia y , al mismo tiempo tener vacía
nuestra mente.

Durante ese lapso podemos decir que hemos logrado la conciencia pura: el puro Yo
superior.

Tal vez una experiencia similar a esta fue la que hizo decir a un místico: “Cuando tu
mente esté libre de todo pensamiento. . . cuando tu corazón esté libre de todo deseo, en ese
momento oirás la voz de Dios” .

EL DOMINIO DE YO

Desde los tiempos más remotos, y venciendo la resistencias del materialismo, así como
las limitaciones impuestas por un cientifismo, que pretende hacer del hombre una mera
función condicionada en forma absoluta al medio extremo, el espiritualismo en su horma
más avanzada ha venido “transmitiendo” una enseñanza en la cual está de hecho
contenida la posibilidad de que el ser humano alcance la paz en el pleno desarrollo de sus
posibilidades (potenciales) espirituales y mentales.

Para este espiritualismo el ser humano es una chispa que emana de la Suprema
Inteligencia del Universo.

En la Tierra, es el “hombre” la máxima manifestación del absoluto, y en él conviven los


planos inferiores con los superiores.

Así comparte muchas de las características que son comunes a la vida vegetal y a la vida
animal, tales como las manifestaciones del índole vegetativa y los instintos que son
comunes a toda vida animada.

Pero existen, sin embargo, en la especie humana facultades superiores que la hacen
cualitativamente distinta de las especies animales.

Para la tesis espiritualista, estas facultades superiores no se limitan a las facultades


mentales que existen en may or o menor grado en todo hombre.

Existen además facultades superiores que se hallan en estado latente en el hombre y que
mediante un trabajo de desarrollo espiritual pueden desenvolverse plenamente.

Sin embargo, no hay desarrollo posible para quien no parta del conocimiento de si mismo.

En el hombre aún no desarrollado en ese sentido, el Yo se halla confundido con el No-Yo .


Aún no ha tomado pleno conocimiento de su Yo superior que es la emanación del
Absoluto, chispa divina y por lo tanto eterno, indestructible y por lo tanto inmortal.

Es fácil comprender estas afirmaciones si tomamos en cuenta los siguientes elementos.

En el animal no existe conciencia del y o. El animal percibe el mundo externo mediante


sus sentidos, sin embargo, no puede hacer otra cosa que identificarse con el mundo
externo. Por lo tanto, no existe en el animal la conciencia del Yo.

En el hombre primitivo o en aquel cuy o desarrollo no ha tenido lugar (y digamos de paso


que esa falta de desarrollo no es alta de cultura), el Yo aparece confundido con las
actividades primarias de índole instintiva. La meras necesidades del cuerpo aparecen
confundidas en la conciencia del Yo.

La may or adecuación de la mente superior nos muestra a un hombre en el cual los


sentidos se agudizan y se tornan más selectivos y sutiles que sus necesidades.
Es precisamente esa “sutilización”, que no es otra cosa que la sublimación de la que tanto
nos hablan los alquimistas, la que obliga al hombre a tomar conciencia de que hay algo
superior al cuerpo, y posteriormente a saber que también hay algo en él que es superior a
la propia mente.

Es asombroso ese proceso que va convirtiendo a la mente en algo cada vez más real, en
tanto que las necesidades corporales quedan relegadas a un segundo plano.

Claro está que a medida que el ser evoluciona por problemas que se plantean a su mente,
los interrogantes son may ores y más difíciles de resolver. Esto es así en la medida en que
el horizonte mental y el espiritual se amplía. De la misma manera que aquel que está
subido a un monte ve más allá que el que aún está en el llano.

Y, sin embargo, el hombre que cuenta con este grado de desarrollo aún cree que su mente
y su cuerpo son su verdadero “Yo” .

Las antiguas enseñanzas espirituales nos dicen que en esta etapa hay que continuar
avanzando hasta la comprensión de que el verdadero Yo superior se halla más allá de la
propia mente y por ende, que existen planos de conciencia que son superiores a los de la
mente concreta y abstracta. Cuando se llega a esta etapa del conocimiento se supera el
pesimismo tanto como la sensación de la vida como castigo y como absurdo.

Y esto sucede así porqué el que ha alcanzado este grado de desarrollo ha comprendido el
sentido cósmico de a existencia, tanto como el sentido divino.

Es por ello que los Grandes Maestros de la Humanidad han insistido de una horma o de la
otra en el hecho de que este conocimiento último es distinto a todos los otros, y que los
medios de alcanzar este elevado grado de conciencia no deben ser confundidos con las
formas del conocimiento meramente intelectual.

Los que han alcanzado la plena conciencia de Yo describen este estado más como una
iluminación que como mera comprensión de alguna manera Es también ésta una
experiencia liberadora en la medida que el Ser toma conciencia de su realización
indisoluble con el Absoluto y de la verdadera naturaleza de su alma inmortal.

EL RECONOCIMIENTO DEL YO POR LA MEDITACIÓN

Para realizar este ejercicio es menor retirarse a un lugar en donde las perturbaciones del
mundo exterior sean mínimas. Sentémonos confortablemente o de lo contrario hagamos
esta experiencia acostados.

Intentemos en primer lugar alcanzar un estado de reposo físico. Esto se consigue mediante
un progresivo y total relajamiento de los músculos Para ello resulta útil reconocer
mentalmente nuestro cuerpo desde los pies hasta la cabeza ejerciendo un verdadero
control para evitar que queden partes en tensión.

Una vez que el cuerpo ha quedado en estado de abandono, visualicemos nuestro cuerpo
como centro del mundo.

Esto puede provocarse mediante la repetición de la rase “y o soy ”, y al mismo tiempo


visualizar el hecho de que del mismo modo que giran los planetas alrededor del sol, así
giran los elementos del mundo exterior alrededor de nuestro y o.

Es conveniente no discurrir ni hacer filosofía mientras dura el ejercicio en la medida en


que no se trata de probarnos nada por medios intelectuales, sino de generar en nosotros un
estado de conciencia.

Por eso decimos: no discuta con usted mismo mientras hace estos ejercicios u otros Es
preferible una visualización ingenua a una elaborada tesis espiritual.

Además debe evitarse entrar en consideraciones de índole moral o psicológicas tales


como: “Yo soy más que aquél”, o “Yo soy de este modo o de aquel otro”.

El ejercicio está destinado a tomar conciencia del Ser más allá de sus características,
cualidades o defectos.

Pensamientos afines: “En la marea del mundo y o soy un centro de conciencia, así como
el sol es un centro de gravedad”. “Nada puede ser y o”. “Fui y o, seré” .

UNA FORMA MÁS ADELANTADA DE ESTE EJERCICIO

Usted ha logrado verse como centro de conciencia. Ha visualizado efectivamente lo que


anunciábamos antes El siguiente paso es incluir su cuerpo dentro de lo que no es su y o.

Dígase usted mismo: “Yo soy mi cuerpo , mi cuerpo es materia que no puede incluirse
dentro de mi Yo” . El ejercicio mental está destinado a tomar conciencia de la
independencia del Yo en relación a su vestidura corporal.

Visualice su cuerpo como compuesto de materia y energía , tal como sucede con la silla,
la mesa, a olla, el mundo, es decir, todos los elementos que giran alrededor de su Yo
como centro de conciencia.

Vea su cuerpo como una vestidura de su Yo superior.

Tome conciencia de que usted puede ver su cuerpo desde arriba , si así lo quiere. Aún
puede usted imaginar su propio cuerpo sin vida. Pero no puede hacer lo mismo con su Yo .
No puede usted ni por un instante imaginar su Yo destruido.

El espiritualismo afirma que en este hecho admirable reside la prueba de la naturaleza


inmortal del alma. Con cierto esfuerzo podrá aún imaginar su mente dormida,
inconsciente, pero no puede usted hacer otro tanto con su Ego.

Si lo piensa bien, verá el lector que le ha resultado curiosamente fácil visualizar su cuerpo
como elemento externo a su verdadero Yo . Esto es en sí mismo una prueba más de la
independencia del Yo con respecto al cuerpo.

Este ejercicio tiene la virtud de producir:

1. Un fortalecimiento de la conciencia.
2. Un fortalecimiento de la voluntad.
3. Una disminución del temor.
4. Una may or seguridad ante los obstáculos, el peligro y las dificultades en
general.

Estamos por lo tanto y a dispuestos para poner en práctica otro ejercicio que nos
demostrará la independencia del Yo con respecto no solo a cuerpo sino también con
respecto a la mente.

LA MENTE ES UN INSTRUMENTO DEL YO

El lector habrá reparado en el hecho de que estos ejercicios se basan en la distinción de dos
campos fundamentales.

El primero de estos campos es el del Ego o el Yo.

El segundo de estos campos es el del No-Yo.

Hemos incluido dentro del campo del No-Yo a nuestro propio cuerpo, pero ¿qué elementos
conforman en realidad nuestro Yo? .
En esta etapa aún identificamos a nuestro Yo con nuestra mente, pero enseguida veremos que
podemos sin dificultades continuar nuestro avance hacia la conciencia del Yo superior.

Esta meditación está destinada a diferenciar a la mente del Yo, incluy éndola dentro del No-Yo.

En posición de descanso físico y relajamiento muscular, visualice usted en primer lugar el


mundo de las sensaciones. Sin duda es un mundo cambiante por demás. El placer y el dolor, el
hambre y la sed, tanto como los deseos en general, carecen de la estabilidad necesaria como
para considerarlos parte del Yo superior.

En efecto nos hemos habituado a decir: “Yo tengo hambre o sed”, ó, “Yo experimento dolor en
tal parte”, pero esa identificación del Yo con el hambre , la sed, el dolor y el placer, no son más
durables que la necesidad que inspira dicha justificación.

Visualice usted la sensación de pacer o dolor y tome conciencia de que pueden ser más
fácilmente relacionadas con ese cuerpo que incluimos en el campo del No-Yo que del Yo
superior.

Tome conciencia de cuán fácil resulta afirmar: “Es mi cuerpo el que siente sed o hambre , o
dolor, no Yo. Si fuera Yo el que experimentara dichas sensaciones , mi Yo sería un elemento por
demás precario, pero en realidad Yo era el mismo sintiendo hambre que luego de haber comido”
.

“Mi Yo su perior no ha sido afectado por el deseo, y satisfecho éste no he dejado de ser quien
era” .

Así pues, no nos resulta difícil tomar conciencia de que las sensaciones no son nuestro Yo.

Cambiantes y perecederas como e mundo material, al que de hecho pertenecen, no pueden ser
fácilmente incluidas dentro del campo del No-Yo Lo que en realidad hemos hecho es tomar
conciencia de que tampoco la mente instintiva es el “Yo”. Así mismo podrá usted comprobar que
igual sucede con las emociones. También ellas son inestables y no nos dan las suficientes
garantías como para incluirlas dentro del Yo.

Medite el lector sobre los amores que sintió y y a no siente. Deténgase en los momentos en que
crey ó no poder sobrevivir a la pérdida o el alejamiento de un ser amado. Sin embargo, su Yo es
el mismo y usted se asombra por haber podido identificarse de tal modo con un sentimiento que
posteriormente ha desaparecido o ha visto su intensidad disminuida.

Otro tanto ha sucedido seguramente con el odio, la ira, los celos. Recuerde las circunstancias
durante las cuales usted sucumbía ante la ira o los celos que lo embargaban Su Yo era e l mismo
y , sin embargo, las emociones que usted identificaba con el Ego han desaparecido. Puede usted
entonces formular la siguiente afirmación:

“Mis sentimientos y emociones no son y o” .


Ya aclaramos que no se trata de dejar de sentir emociones , sino de adquirir la conciencia de que
el Yo superior trasciende también las emociones.

Al tomar conciencia de esto, no le será difícil al lector dar un paso más e incluir a mente
abstracta dentro de la categoría del No-Yo.

En efecto, bastará tener en cuenta as convicciones que tal vez en otro tiempo hay amos
sustentado. Veremos que seguramente existieron pensamientos e ideas que parecían fuera de
toda duda, y sin embargo, el tiempo se encargó de obligarnos a dejar de lado puntos de vista y
opiniones que habíamos sostenido con todo nuestro ser.

Y, no obstante, somos los mismos Nuestro y o superior es el mismo Asimismo nuestra mente
superior o abstracta no es tampoco nuestro Yo.

Y nos resulta entonces evidente que todo aquello que puede ser contemplado por nuestro Yo ,
analizado, visualizado y comprendido, necesariamente no puede pertenecer al Ego Nuestra
mente es una herramienta del Yo superior, aún en sus más altas manifestaciones.

Vemos que el mundo del No-Yo es sumamente mutable y relativo , en tanto que existe en
nosotros un principio, una chispa que permanece en tanto que todo lo demás pasa

Eso que sin duda no puede ser “puesto entre paréntesis” para ser analizado y que permanece
igual a sí mismo a través de los años en el Espíritu o el Yo superior.

Cuando una idea nos “perturba” hasta el punto de dominarnos, la herramienta se está
posesionando del amo Los medios están venciendo a los fines. Y el espíritu resulta esclavizado
por un instrumento creado para servirlo.

LOS HOMBRES EN EL UNIVERSO

MATERIA, MENTE, Y ESPÍRITU

Para e espiritualismo el ser humano no es una entidad aislada dentro del contexto de Universo.
Para las antiguas ciencias que se ocupan del estudio y desarrollo de los poderes y las funciones
que se hallan latentes en el hombre, esto no es una “casualidad” o un “fenómeno” en el cosmos.

La antigua Ley de Analogía que explicaba y definía esta unidad esencial entre el microcosmos
(hombres) y el macrocosmos (Universo), se hallaba inscrita en la Tabla de Esmeralda que según
la ley enda fue hallada inscrita en la Cámara Sepulcral de la gran Pirámide de Gizeh por
Alejandro Magno, quien la había tomado de las manos del cadáver del legendario Hermes
Trismegisto. Vale la pena la reproducción del extraño texto, puesto que hay en él una gran
identidad, con las más modernas concepciones de la cosmología.

Dicho texto dice:

“Es cierto sin duda y en verdad que lo de abajo es igual a lo de arriba y que lo que está arriba es
igual a lo de abajo, para la cabal realización de milagro de la unidad” .

Y del mismo modo que todas las cosas han salido de la palabra del Uno, así todas las cosas,
gracias al proceso nacerán de la unidad.

En efecto, para esta concepción del mundo, tras la apariencia de multiplicidad, se oculta la gran
unidad del Universo y esta unidad se hace manifiesta en todos los planos y no solo en el plano del
mundo material o de la materia.

Resulta en principio simple reconocer la unidad de mundo material. Todos sabemos que la
materia conforma nuestro cuerpo, que los elementos minerales y orgánicos que nos constituy en,
pueden ser halados también como componentes del mundo que nos rodea.

Ello no puede ser de otro modo y a que precisamente de ese mundo externo tomamos en forma
de alimentos dichos elementos, asimilándolos a nuestro organismo.

Es por lo tanto comprensible el concepto de la unidad de la vida, en tanto que vida orgánica, y a
que no podríamos vivir de no existir la vida vegetal y animal que nos es complementaria.

Este reconocimiento de los elementos de orden material que son comunes a toda vida es, sin
embargo, solo un primer paso. Sirve para que habituemos nuestro pensamiento y lo preparemos
para que efectúe el reconocimiento de que las distintas formas de vida no son sino componentes
de la vida universal.

Tras los velos de la multiplicidad y de las diferencias se halla oculta la verdad de la vida total de
la cual nosotros participamos. Cuando nuestra mente toma conciencia de esta extraordinaria idea,
experimentamos una vivificante sensación de expansión de nuestro Yo.

Recuerde siempre el lector “que tomar conciencia” es una experiencia distinta y de hecho
superior a la mera compresión intelectual.

La vivencia de la Vida Única de la cual somos parte , implica un mejoramiento de nuestra


relación con los demás seres humanos así como con los seres vivos en general.

Pero la compresión de la unidad va aún más allá y pide de nosotros un nuevo esfuerzo que se
verá recompensado con creces.

El universo está dejando de ser para nosotros un desierto ajeno y no pocas veces hostil para
convertirse en un todo palpitante de vida y resultará útil que meditemos sobre la energía que nos
hace mover y que se transforma en calor, irradiación y vibración.
Dicha energía está en el átomo y es vida también Dicha energía es irradiada por nuestro sol y
asimilada por los vegetales que nos sirven de alimento, transformándose en el laboratorio de
nuestro organismo en dinamismo y vitalidad.

Veamos entonces que es perfectamente posible aceptar la idea de que somos parte de la energía
única universal.

Cabe entonces que nos formulemos la siguiente pregunta:

¿ Esa herramienta de nuestro Yo que hemos aprendido a conocer y a dominar y que llamamos
mente, es un “fenómeno” aislado? .

Para respondernos bastará con que alcemos nuestros ojos al cielo estrellado y veamos el Orden
Maravilloso de los Mundos, y la organización de nuestro sistema solar, para que lleguemos a la
convicción de que éste no es un universo sin mente.

Los ciclos de las estaciones, el estallido casi súbito y brutal de la primavera nos revelan sin lugar
a dudas la presencia de la Mente Cósmica como manifestación de la vida cósmica única de la
que y a hemos hablado.

Por este camino hemos llegado a una respuesta adecuada a la pregunta que nos habíamos
formulado y que es la siguiente: nuestra mente no es un fenómeno aislado, por el contrario
nuestra mente es parte de la Mente Universal, y participa de ella del mismo modo que nuestra
vida es parte de la vida universal. Y de la misma manera que podemos recurrir a esa fuente
inagotable de energía que es el Universo, así también podemos hacer que nuestra mente participe
de la Mente Universal que es la herramienta del Absoluto, de la misma manera que (como
hemos comprobado en los anteriores ejercicios) nuestra mente es la herramienta de nuestro Yo
superior La coronación de esta verdad es obvia. Hay una Vida Universal análoga a nuestra vida .
Hay una Mente Universal análoga a nuestra mente. Hay por lo tanto, un Espíritu Universal al
cual los hombres le han dado muchos nombres, un Absoluto de cual nuestro propio espíritu es una
chispa divina.

De donde se desprende que: Hay un Espíritu Universal análogo a nuestro espíritu.

Y esto es precisamente lo que quería decir la antigua Tabla de Esmeralda cuando afirmaba que
“Es cierto sin duda y en verdad que lo que está abajo es igual a lo de arriba y que lo de arriba es
igual a lo de abajo para la cabal realización del milagro de la unidad”.