Vous êtes sur la page 1sur 3

T-

84 SALUST¡O GUERRA DE JUGURTA 85

cían fuerza en pro del crimen y la infamia de otro, como si gurta lo recibió con el máximo celo, aun cuando lo contal¡a
: de su propia gloria se tratase. Unos pocos en cambio, para entre sus enemigos en Roma, y, dándole y prometiéndole
quienes eran más caros el bien y la equidad que las rique- muchas cosas, logró que antepusiese a su prestigio, a su
zas, opinaban que había que echar una mano a Adérbal y lealtad, en fin, a todos sus intereses, el i¡rterés del rey. A los ¿
a castigar severamente la muerte de Hiénsal, y, entre todos, el restantes miembros de la comisión, abordándolos por el
que más Emilio Escauro22, individuo de la nobleza, desen- rnismo camino, los conquistó en su mayoría; unos pocos tu_
vuelto, intrigante, ávido de poder, de honores y riquezas, vieron más amor a su lealtad que al dinero. En ei reparto, la s
s quien por lo demás ocultaba hábilmente sus defectos. Éste, parte de Numidia que toca a Mauritania, más exuberante en
al ver que la generosidad del rey resultaba mal vista y des- tienas y población, fue entregada a Jugurta. Adérbal se que_
carada, temiendo lo que suele pasar en semejantes circuns- dó con aquella otra de mejor aspecto que utilidad, que con_
tancias, que el abuso encendiera la mecha del odio, refrenó taba con rnás puertos y estaba dotada de más construcciones.
su ánimo en su habitual rapacidad. El te¡na parece exigir que exponga brevemente la geo_ lr
16 Triunfó, sin embargo, en el senado la parte aquella que grafia de África y mencione los pueblos con los que tuui-
z anteponía a la verdad el dinero o el favor. Se da un decreto mos guerra o arnrstad. Pero de los lugares y tribus que, a 2
para que una comisión de diez hombres 23 repafiera entre causa del calor, lo quebrado del terreno y también los de_
Jugurta y Adérbal el reino que había tenido Micipsa. El jefe siertos, han sido poco frecuentados, no es fácil que cuente
de la comisión era Lucio Opimio2a, hombre ilustre y con po- cosas seguras; lo demás lo despacharé lo más brevemente
der en ese rnomento en el senado, porque al morir Gayo Graco que pueda.
y Marco Fulvio Flaco, siendo él cónsul, había esgrimido con En la división del orbe de la tierra la mayoría pone al :
r gran denuedo la victoria de la nobleza contra la plebe25. Ju- África corno tercera parte; unos pocos consideran que sólo
existen Asia y Europa y que África está en Europa. Tiene el q
22
Marco Emilio Escauro, nacido en 162, edll en 122, pretor en l19,
Africa por límite a Occidente el estrecho entre nuestro mar y
cónsul en I I 5, censor en I 09.
23
Estas embajadas se elegían dentro del senado; el jefe de la delega-
el Océano; a Oriente, una llanura en declive que es el lugar
ción era el comisionado de más alto rango. que los nativos denominan Catabatmo. El mar es bravo, sin s
2a
Pretor en 125, cónsul en l2l. Se hizo ilustre durante su pretura por puertos; el campo, fértil en cosechas, bueno para el ganado,
haber reprimido una rebelión en Fregelas, motivo porel cual los opt¡mates improductivo para los árboles, hay escasez de agua de lluvia
le eligieron como candidato al consulado del l2l con el fin de utilizarlo
y de manantial. La raza de sus hombres posee cuelpo salu_ o
contra los Cracos.
2s
Salustio representa la lucha política de estos tiempos conlo un en- dable, es veloz y aguanta las fatigas; a la mayoría lleva a la
frentamiento entre nobleza y plebe, aunque muchos nobles luchan al lado nluerte la vejez, como no sea los que perecen a hieno o por
de la plebe. En ésta se debe incluir buen número de equites. En todo caso, las fieras, pues la enfermedad pocas veces cioblega a nadie.
la vieja lucha entre las clases sociales evoluciona con los tiempos, y lo que
Añadamos que hay muchísimos animales de especie dañina.
antes se discutía de¡rtro del senado sale a la calle desde el instante en que
alguncs políticos, nobles al principio, hallan en el tribunado de la plebe un
Pero sobre los hombres que habitaron el África origina_ z

amra para combatir. riamente y los que llegaron después y la manera como se

T
86 sALUSTTo GUERRA DE JUGURTA 87

mezclaron entre sí, aunque me he apartado de la tradición quienes paulatinamente se mezclaron con los getulos por
que sigue la rnayoría, no obstante, conforme a la traducción medio de rratrimonios, y collo, probando sin cesar campos,
que se nos hizo de los libros púnicos supuestamente del rey habían llegado a unos lugares y luego a otros, se llamaron a
Hiénsal26 y también conforme a lo que los habitantes de es- sí mismos nómadas. Todavía los edificios de los númidas
ta tierra opinan que son los hechos, voy a hacer una brevísi- egrestes, que ellos llaman mapales, de forma alargada y cu-
ma exposición. Por lo demás, el crédito de este asunto será biertos por flancos recurvados, son como los cascos de las
el de mis fuentes. elnbarcaciones. Con los medos y armenios en cambio se fu_
18 Originariamente ocuparon el África27 los getulos y li- sionaron los libios (pues estos vivían más cerca del mar afri_
bios, huraños e incivilizados, cuya alimentación era carne cano; ios getulos estaban rnás expuestos al sol, no lejos de
de animales salvajes y el forraje de la tierra, como las bes- la zona tórrida) y pronto tuvieron fortalezas, pues separados
z tias. Estos individuos no eran gobernados por hábitos, leyes de España por el eshecho, habían establecido la costumbre de
o mando de nadie; nómadas y trotamundos, tenían por resi- intercambiarse mercancías. Poco a poco los libios desvirtua- I (.)

: dencia la que obligaba la noche. Pero cuando Hércules28 pe- ron su nombre, llamándolos en su lengua bárbara moros en
reció, según creen los africanos, en España, su ejército, lugar de medos. El poder de los persas creció en breve y, ac_ II
compuesto de razas diferentes, se desba¡rdó al instante cada to seguido, con el nombre de númidas, se separaron de sus
cual a su aire, una vez que perdió a su jefe y muchos apete- progenitores a causa de su gran número, y se establecieron
q cían el mando para sí. De entre este número, los medos, per- en aquellos parajes próximos a Cartago que se llaman Nu_
sas y armenios2e se trasladaron en barco al África y ocupa- rnidia. Después los unos y los otros, apoyándose recíproca_
s ron los lugares más cercanos a nuestro mar, pero los persas mente, sometieron a su imperio, por las annas o el rniedo, a
anduvieron más hacia el interior del Océano, e, invirtiendo sus vecinos, y alcanzaron renombre y gloria para sí, sobre
los cascos de los barcos, los usaron como chozas, ya que n0 todo ios que habían avanzado más hacia nuestro mar, pues
había madera en los campos ni posibilidad de comprarla o los libios son lnenos- guerreros que los getulos. Finaimente,
o intercambiarla con los hispanos; el vasto mar y el descono- la parte inferior de África quedó en su mayor extensión en
r cimiento de la lengua les impedía el comercio. Éstos fueron manos de los númidas, y todos los vencidos se fundieron
con la raza y el nombre de los dominadores.
26
Hiénsal II, hrjo de Cauda. Por lo demás, no está claro si este geniti- Después, los feniciosr0, unos para disminuir la pobla_
vo denota poscsión o autoría: Hiénsal pudo ntuy bien haber escrito r¡na
ción en su patria, otros por ambición cle poder, mediante el
obra sobre África, pues hay testimonios ltterarios accrca de la cultr-lra de la
casa real de los núnlidas. lel'antarniento de la plebe y de algunos otros ansiosos de
27
Ahora este nornbre incluye Egipto y el norte del Sáhara. Los getulos
son varias tribus que vivían al sur de ntoros y númidas.
28 r')
No parece que este mito esté docunlentado en otras fuentes. La fecha tradicional de ra fundación de cartago es el gr4; útica fLre
2e
Afimación poco creíble, por lo que algunos piensan que estos pue- fundada antes, en I l0l. Exceso de población, razones comerciales gue_
o
blos han sido aquí introducidos por su habilidad y pasión por la equita. nas civiles pueden estar en la base de estas funcjaciones de coloniai,
al
ción; otros estiman que estos nonrbres pueden estar corrompidos. igual que entre los griegos.
88 SALUSTIO GUERRA DE JUGURTA 89

cambios, fundaron en la costa Hipona, Hadrumeto, Leptissl lo que ternía su alma, ha logrado el premio de su crimen, es-
y otras ciudades que, prosperando en breve, fueron las unas, timando que era cierto lo que había escuchado a sus amigos
z bastión, y las otras, gloria de sus metrópolis. Pues de Carta- en Numancia, que en Roma todo estaba en venta, así como
go considero mejor no decir nada que decir poco, ya que la enardecido también por las promesas de quienes poco antes
ocasión nos aconseja acudir prestos a otra parte. había atiborrado de regalos, dirigió su atención al reino de
¡ Así pues, hacia Catabatmo, lugar que separa Egipto del Adérbal. Él era violento y belicoso; aquél al que pensaba z
África, siguiendo el mar, está primero Cirene, colonia de Te- atacar, en cambio, tranquilo, pacífico, de caracter apacible,
ra,y a continuación las dos Sirtes, y entre éstas, Leptis; lue- propicio para sufrir una afrenta más que temible. En conse- ¡
go, los altares de los Filenos, punto que en dirección a Egip- cuencia, de pronto penetra en su territorio con un gran con-
to tuvieron corno límite de su imperio los cartagineses, y, tingente, apresa a muchas personas con sus rebaños y demás
+ más adelante, otras ciudades púnicas. El resto del territorio botín, incendia los caseríos, asoma en son de guerra con su
s hasta Mauritania lo ocupan los númidas, los moros son los caballería por la mayor parte del país. Después, regresa a 4
más próximos a las Españas. Según mis noticias, más allá su reino con toda la muchedumbre, pensando que Adérbal,
de Numidia viven los getulos, unos en sus chozas, y otros, movido por el dolor, se vengaría con la acción del daño cau-
menos civilizadamente, de un sitio para otro; después de sado, y que el hecho constituiría para él un motivo de gue-
o ellos vienen los etíopes, y a continuación una zona abrasada na. Pero aquéI, como no se consideraba al mismo nivel en
por el calor del sol. cuanto al armamento y ponía su confianza en la amistad con
t De modo que, durante la guerra contra Jugurta, la mayor el pueblo romano más que en los númidas, envió unos em-
parte de las ciudades de proveniencia púnica y los territorios bajadores a Jugurta para protestar por el daño inferido. Si s
que los cartagineses habían ocupado recientemente, los ad- bien le trajeron una respuesta insultante, Adérbal decidió
ministraba el pueblo romano con sus magistrados. Gran par- aguantar todo antes que emprender la guerra, porque ante-
te de los getulos y los númidas, hasta el río Muluya32, esta- riormente la había probado y le había salido mal. y no por o
ban en manos de Jugurta. Mandaba sobre todos los moros el ello disminuía la ambición de Jugurta, porque con su imagi-
rey Boco, desconocedor del pueblo romano excepto de su nación había conquistado ya el reino entero. De modo que r
nombre, y asimismo una incógnita para nosotros hasta en- emprendió la guena y la búsqueda manifiesta de dominar
tonces en lo que hace a la guerra y la paz. De África y sus toda Numidia, no como antes, con un puñado para saquear,
habitantes, para lo que el tema requiere, sea bastante con lo sino tras organizar un gran ejército. Por lo demás, por donde r
dicho. pasaba destruía ciudades y campos, se llevaba cl botín, in-
¡0 Después de que, tras el reparto del reino, los comisiona- fundía ánimos a los suyos y terror a los enemigos.
dos abandonaron África, y ve Jugurta que, contrariamente a Cuando Adérbal comprendió que se había llegado a tal zr
situación que debía abandonar su reino o conservarlo por las
llRespectivamente, Bizerta, Sousse y Lamta de hoy día. Cirene, de
arnas, a la fuerza organiza unas tropas, y sale al encuentro
más abajo. es Grennah.
12
Este río constituía el limite entre Mauritania y Numidia.
de Jugurta. En esto, ambos ejércitos hicieron alto no lejos z