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El aceite de palma mexicano

quiere ser sostenible


México se enfrenta al reto de evitar la deforestación que las
plantaciones de palma han producido en países asiáticos y
africanos.
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CARLOS MARÍ
Tabasco (México) 8 JUN 2018 - 00:37 CEST
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México ha encontrado un nuevo oro verde en la palma africana, un cultivo de alta


rentabilidad que facilitaría revertir las importaciones cada vez mayores de aceite
comestible. Pero se enfrenta a un reto: evitar una deforestación como la que se ha
producido en países asiáticos y africanos. La estrategia de la Secretaría de
Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural y Pesca (Sagarpa) es no tocar áreas
naturales protegidas y restringir el uso de fertilizantes de amplio espectro.

José Miguel Hernández, experto del Instituto Nacional de Investigaciones,


Forestales, Agrícolas y Pecuarias (Inifap), afirma que México cuenta desde hace
unos años con variedades propias para el suelo húmedo que garantizan la
sostenibilidad del territorio. “Aquí lo único que se hace es una reconversión
productiva, no se está derribando ningún tipo de selva. Generamos condiciones
óptimas para producir la palma con tecnología y en zonas que no son rentables para
otras actividades. Se están destinando suelos que antes eran para la ganadería
extensiva al cultivo de aceite”, explica.

En Tabasco, la euforia por incursionar en el negocio de la palma de aceite ha


derivado en que cientos de productores abandonen la ganadería o el cultivo de
plátano o yuca con la esperanza de obtener mejores rendimientos a partir del quinto
año, después de haber sembrado sus primeras matas.

Empresa palmera colombiana primera en


sostenibilidad
Aunque suena algo paradójico hablar del cuidado del medio ambiente en cultivos de palma
africana una empresa colombiana logró tal reconocimiento a nivel mundial.
No es un secreto que cerca de la mitad de los productos que encontramos en los
supermercados contienen aceite de palma, algo que de entrada no parecería negativo de no
ser porque estos aceites son cada vez más criticados debido al impacto ambiental que
genera el cultivo de palma africana. Un temor que se cimienta en la premisa de que si la
demanda de aceite de palma sigue aumentando, los bosques tropicales en los países
productores serán víctimas de un cultivo intensivo de palmas de aceite.

Y es que el cultivo de palma además de poner en peligro la biodiversidad de algunos


ecosistemas, también ha provocado numerosos conflictos sociales en diferentes países entre
ellos Colombia. Conscientes de estos desafíos los productores de palma a nivel mundial
crearon el estándar Roundtable on Sustainable Palm Oil (RSPO) con el objetivo de
promover el crecimiento y uso de productos elaborados con aceite de palma sostenible a
través de estándares globales creíbles. Garantizando a través de esta herramienta la
seguridad y trazabilidad de las cadenas de suministro con el objetivo de proporcionar
evidencias creíbles de que este aceite procede de recursos sostenibles.

Lo novedoso del caso es que por primera vez, una empresa colombiana se situó en el
primer lugar en el listado de las 50 empresas productoras de palma sostenible más
importantes del mundo. El Grupo DAABON, ubicado en Santa Marta, es el receptor de
dicho reconocimiento presentado durante la decimosegunda reunión anual de la Mesa
Redonda sobre Aceite de Palma Sostenible (RSPO), que reunió a más de 800 delegados de
40 países para analizar los desafíos que enfrenta la palmicultura en términos de
sostenibilidad. (Vea: ¿El gruo Daabon en el ojo del huracán?)

La evaluación fue elaborada a través de la herramienta SPOTT, diseñada por la Sociedad de


Zoológicos de Londres (Zoological Society of London), miembro activo de la RSPO, y
consultada por los más reputados actores de la cadena productiva de la industria palmera a
nivel internacional, osea son los propios productores de palma quienes evalúan qué tan
sostenibles son sus negocios.

La herramienta tiene en cuenta más de 50 indicadores de transparencia y compromisos


corporativos relacionados con temas críticos de sostenibilidad, a través de siete categorías
de mejores prácticas ambientales.

Un reconocimiento que ratifica a Colombia como uno de los mayores productores de aceite
de palma alrededor del mundo y que índica que dicha producción tiene un gran componente
dedicado a mitigar algunos de los impactos de esta industria sobre el medio ambiente.

La palma de aceite, fortaleza del agro para


la economía colombiana
En Al Campo, de Caracol Radio, hablamos con el
director de Cenipalma, Alexandre Cooman, sobre las
bondades de estos cultivos.
Cultivos de palma de aceite / Foto: Colprensa
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LUIS ENRIQUE RODRÍGUEZ
Bogotá
23/02/2019 - 11:19 COT
La producción de palma de aceite en Colombia va en crecimiento. Es uno de
los cultivos que más aumenta en Colombia y que se ha convertido en una buena
opción económica para los campesinos y una fuente de ingresos importantes para
el país.
Así lo destacó el director general del Centro de Investigación en Palma de
Aceite(Cenipalma), Alexandre Cooman, quien dijo que los cultivos de palma
de aceite están en 20 departamentos colombianos. Actualmente ocupa unas
530.000 hectáreas y genera empleo directo e indirecto para más de 170.000
personas.

Alexandre Cooman, director general del Centro de Investigación en Palma de


Aceite (Cenipalma) / Foto: cortesía Cenipalma

En entrevista con Al Campo, de Caracol Radio, el doctor Cooman destacó que


“ha sido un crecimiento sano el que ha tenido el sector”, en referencia a que utiliza
las áreas destinadas al sector agropecuario y no ha utilizado los bosques.
Sobre Cenipalma, dijo que es una entidad que nació hace 27 años con el
propósito de buscar soluciones a la enfermedad de la pudrición del cogollo y
desde entonces trabaja en investigación y en acciones para fortalecer el sector y
hacerlo más productivo.
Escuche en Al Campo, de Caracol Radio, la entrevista completa con el director
general de Cenipalma, Alexandre Cooman, los retos de la entidad y las
observaciones sobre el futuro de esta actividad, en el siguiente archivo de audio:

LA PALMA DE ACEITE, UNO DE LOS MAYORES CULTIVOS DE COLOMBIA


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CARLOS ROBERTO MURGAS
GUERRERO: MÁS DE 40 AÑOS
DOMINANDO LA PALMA DE ACEITE

El cultivo, la producción y el mercado de este cultivo y sus derivados, en el


municipio de María La Baja, Bolívar, se han convertido en un monopolio
liderado por el exministro de Agricultura, afectando a decenas de
comunidades a través del control que tiene sobre el distrito de riego.

Carlos Roberto Murgas Guerrero es, a la fecha, uno de los empresarios más
poderosos en el sector de la palma aceitera en Colombia. Es el creador de
buena parte de las empresas que hoy dominan este cultivo agroindustrial y
negocio en los departamentos de Bolívar, Cesar y la región del Catatumbo,
en Norte de Santander.
Su grupo empresarial, Oleoflores S.A., opera en casi 50 mil hectáreas de
palma sembrada. También es miembro honorario de la Federación Nacional
de Cultivadores de Palma de Aceite, Fedepalma.

Conocido como “el zar de la palma”, Murgas Guerrero no sólo ha ocupado


altos cargos, tanto públicos como privados, en el sector del agro
colombiano, sino que también cuenta con el apoyo de empresarios y
políticos con gran influencia en el país. Entre ellos Álvaro Uribe Vélez,
expresidente (2002-2010) y actual senador, y Juan Manuel Santos, actual
presidente de la República (2010-2018).

Murgas Guerrero es reconocido por haber puesto en marcha, durante su


periodo como ministro de Agricultura, en 1998, el modelo de desarrollo
socioeconómico de las “alianzas estratégicas productivas”. Esta es un
iniciativa que busca asociar a pequeños productores con empresas y así
apoyar el desarrollo económico de regiones vulnerables. Su hijo, Carlos
José Murgas Dávila, vicepresidente agroindustrial del Grupo Oleoflores,
afirma que “hoy en día este proyecto en María La Baja cuenta con más de
11.000 hectáreas de palma sembradas (6.500 en el Distrito de Riego y 4.500
por fuera del Distrito de Riego) y una proyección de 12.000 hectáreas al
finalizar el año 2018”.

En sus publicaciones, Fedepalma define este modelo como “un conjunto de


relaciones y arreglos formales entre productores de bienes agropecuarios,
comercializadores y agroindustriales y organismos de apoyo, públicos o
privados”. Los registros de Cámara de Comercio de una decena de sus
empresas evidencian que en esta cadena productiva, Murgas hace parte de
casi todos los eslabones.
Productores de Bienes AgroAgroindustriales & ComercializadoresOrganismos de
ApoyoEmpresas dedicadas a la inversiónExtractora María la Baja S.A.Murgas Muñoz
Hermanos Ltda (hoy Oleoflores S.A.)Sucesores de Carlos Murgas (en liquidación)Biodiesel las
Flores S.A. (Liquidado)Dangond & Murgas Sociedad de HechoMurgas & Lowe Sociedad de
HechoPromotora Hacienda las Flores S.A.Fundación Educativa Nuestra Señora de las
Flores FundefloresFundación para el Desarrollo Social de los Montes de María -
FundemaríaC.I. Oleoflores Ltda Murgas Dávila CIA S en CCadena Productivade la Palma de
AceiteLas “Alianzas Estratégicas Productivas” son un modelo de asociación entre los sectores
que toman partido en laindustria de la palma. El conglomerado empresarial de CarlosMurgas
Guerrero, está presente en todas estas actividades.*Información tomada de diez registros de
empresas en la Cámara de Comercio de Barranquilla

De ganadero a palmicultor

La historia de este empresario comienza hace más de un siglo, cuando en


1903 su abuelo, Carlos Murgas Puche, quien se dedicaba a la ganadería,
compró la “Hacienda Las Flores”, una finca ubicada entre los municipios
de Codazzi y San Diego, en el departamento del Cesar, 62 kilómetros al sur
de Valledupar. Entre las décadas de los 40 y los 50, la familia Murgas
comenzó la exportación de ganado hacia Venezuela y fue en el seno de este
negocio que Carlos Murgas Guerrero nació.

Aunque Murgas vivió buena parte de su juventud en Estados Unidos,


regresó a Colombia en 1966, graduado como Ingeniero Agrónomo de la
Universidad de Louisiana. Para esa fecha, el Gobierno construía el Distrito
de Riego de María La Baja, una infraestructura pública diseñada para
transportar el agua que nace en San Juan Nepomuceno y Carmen de Bolívar
e irrigar las tierras, para entonces cultivadas con alimentos, en los
municipio de María La Baja, Arjona y Mahates (Lea: María La Baja, un
retorno sediento). Ese mismo año se creó la Asociación de Usuarios del
Distrito de Riego, Usomaría, a la que pertenecían puntualmente los
beneficiarios del distrito.
Entretanto, en 1967 se constituyó la sociedad Murgas Muñoz Hermanos
Ltda., hoy Oleoflores, en la que también participaron sus tíos Ramona y
Alfonso Murgas Muñoz y su esposa María Victoria Dávila Dangond. Esta
compañía se dedicaba a la actividad ganadera y a la producción de cultivos
transitorios como arroz, algodón y sorgo (Ver archivo).

Pronto Murgas tomó la batuta del negocio familiar y emprendió viajes a


otras regiones del mundo, con miras a explorar nuevos mercados, según lo
documenta Oleoflores en una recopilación de los momentos claves durante
la creación y crecimiento del grupo agroindustrial (Lea documento
institucional).

ENERGÍAS RENOVABLES Y
DESARROLLO SOSTENIBLE EN
BOLIVIA
VIERNES, 31 DE ENERO DE 2014

Biodiésel, ¿energético no aprovechado?

Mientras Brasil se destaca como productor y consumidor de biodiésel, en Bolivia todavía


se discute el uso alternativo de este combustible pese a que es un país deficitario en la
producción de diésel fósil y depende de las importaciones para cubrir la demanda interna.

Una de las trabas para la producción comercial de este biocombustible en el país es la


falta de reglamentación de la Ley del Biodiésel 3207 promulgada el 30 de septiembre de
2005, coinciden representantes de la Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo
(Anapo) y de la Gobernación de Santa Cruz.
“Hay varias iniciativas privadas que están haciendo algunas inversiones preliminares para
producir biodiésel. Tenemos como base una ley, vigente ya hace muchos años, que
permite formular la cantidad de biodiésel para una producción, pero no tenemos el
reglamento que nos va a permitir realmente producir para comercializar”, dice Rolando
Zabala, gerente general de Anapo.

Al respecto, Gabriel Dabdoub, presidente de la Federación de Empresarios Privados de


Santa Cruz (FEPSC), afirma que el Gobierno debe incentivar la producción del
biocombustible. “Es importante tener una reglamentación para avanzar en investigación y
desarrollo. (El biodiésel) puede ser una alternativa de energía renovable en momentos en
que se importa productos como diésel y gasolina”, expresó.

El precio del diésel


Producir biodiésel sería menos costoso y “más conveniente” que importar diésel, si es que
se elimina la subvención del carburante no renovable.

A decir de Blas García, responsable del Proyecto Biodiésel en el Centro de Investigación


Agrícola Tropical (CIAT), el costo de la producción de biodiésel es de casi Bs 8, mientras
el litro de diésel subvencionado es de Bs 3.72. Pero sin subsidio el litro del combustible
costaría Bs 9.40 aproximadamente, tal como lo explica en un artículo el analista
energético Mauricio Medinaceli.

La demanda de este combustible va en aumento y la producción en descenso. En cuatro


años, el valor del diésel importado se incrementó un 43,26%, por lo que la dependencia
del país hacia este producto de origen venezolano aumentó en $us 596,17 millones.

En nueve meses de este año la importación de diésel superó $us 1.970 millones, en tanto
que en igual periodo del 2010 la factura fue de poco más de $us 1.375 millones, de
acuerdo con un registro publicado por el Instituto Boliviano de Comercio Exterior (IBCE).

Potencial de producción
Un estudio del Centro de Investigación Agrícola Tropical (CIAT) señala que con el 50% de
la producción de soya que no es empleada para el consumo interno ni la exportación,
Bolivia está en condiciones de producir 26 millones de litros de biodiésel al año.

La primera planta piloto de producción de biodiésel en el país, implementada por el CIAT,


dependiente de la Secretaría de Desarrollo Productivo de la Gobernación de Santa Cruz,
da luces para alcanzar este propósito.

Distante a 75 kilómetros al norte de la capital cruceña, en la Estación Experimental


Agrícola de Saavedra (EEAS), se encuentra la planta piloto de biodiésel que inició sus
operaciones con fines de investigación en procesos de producción del biocombustible con
materias primas (aceites) de diferentes especies vegetales.

El biocombustible se elabora allí a partir de aceites vegetales, a través del proceso


químico de transesterificación. Puede ser usado en el motor, puro o mezclado con
combustible derivado de petróleo y no requiere ninguna adaptación o modificación en el
motor.
En la planta, a nivel experimental, los investigadores del CIAT obtienen biodiésel de aceite
de soya, girasol y cusi, para evaluar la calidad y el rendimiento como biocombustible y así
obtener información sobre la potencialidad y viabilidad de su producción.

No obstante, existen mayores posibilidades de elaborar biodiésel de aceite de soya.


“Solamente con la superficie cultivada de soya que tenemos actualmente podríamos
producir biodiésel para hacer mezclas con diésel de petróleo y cubrir un 20% de la
demanda”, dijo.

Un proyecto alentador
En la planta, que tiene una capacidad de producción de 210 litros por día de biodiésel, no
se realizan los procesos de extracción de aceite de las especies vegetales, ya que el
proyecto no cuenta con prensas ni equipos de extracción de aceite, por lo que el CIAT
obtiene la materia prima (aceite) de empresas aceiteras para fines de investigación.

Esta planta fue diseñada por técnicos del CIAT y construida en acero inoxidable por la
empresa Planagro, que se adjudicó la construcción, instalación, montaje y puesta en
marcha por un monto de $us 56.000, financiado por la Gobernación de Santa Cruz.

Blas García informó que a la fecha los investigadores del CIAT están utilizando el
biodiésel en tractores agrícolas, como pruebas experimentales. Previamente, mezclan el
biodiésel y el diésel en una proporción de 80% y 20%, respectivamente.

Experiencia con piñón


Con el objetivo de generar información técnica sobre materias primas y procesos de
producción de biodiésel con aceites de especies vegetales que no compitan con la
seguridad alimentaria del país, el CIAT está trabajando en investigación con el piñón
(Jatropha curcas).

Se trata de una especie potencial para materia prima de biodiésel, por el alto contenido de
aceite que tienen sus semillas (39%). De acuerdo con explicaciones de Blas García,
contienen el doble de aceite en comparación con la soya, que tiene 18%.

La institución ha establecido ensayos de investigación con piñón en diferentes zonas


agroecológicas del departamento (Saavedra, Pailón, Camiri, Roboré, Cabezas y
Charagua), con la finalidad de evaluar su comportamiento y seleccionar materiales
genéticos altamente productivos, adaptados a las condiciones edafoclimáticas de cada
zona y, de esta manera, generar nuevas variedades de cultivos bioenergéticos para
biodiésel.

Por cada tonelada de grano de piñón se puede obtener hasta 390 litros de aceite de muy
buena calidad para biodiésel. Pero la semilla del piñón no es inofensiva, sino que es
tóxica. Por ello no se puede aprovechar su torta después de extraer el aceite para la
alimentación de animales.

En este sentido, los investigadores de muchos países están trabajando para generar
variedades que no sean tóxicas o desarrollan tratamientos físico químicos que permitan
destoxificar la torta del piñón sin degradar la proteína.
Cuando se logre conseguir alguna variedad altamente productiva de piñón que no sea
tóxica, según García, este cultivo comenzará a despegar y expandirse.

Proceso de Obtención del Biodiésel

La fabricación del biodiésel inicia con el aceite vegetal. Una vez obtenido, el aceite es
depositado en una unidad para su filtración y limpieza, luego pasa al reactor donde se
adiciona el metóxido (hidróxido de sodio y metanol) y se produce el proceso de la
transesterificación, en esta fase se separa la glicerina del biodiésel y se procede a su
decantación.

Una vez separado el biodiésel de la glicerina, se procede a su lavado con agua de buena
calidad, para sacar las impurezas y restos de jabones que se forman en la
transesterificación. Posteriormente, se realiza el secado del combustible mediante un
tratamiento térmico, obteniendo el producto final que es el biodiésel 100% puro. Para
evaluar su calidad, el biodiésel es mezclado con diésel en una proporción de 80/20.

Fuente

en 10:47 p. m.

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