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Rosario, 02 de julio de 2019.

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Y VISTOS: El caso identificado bajo C.U.I.J.
nro. 21-07000993-2 del registro de la Oficina de Gestión Judicial de Primera
Instancia de Rosario, seguido a CARLOS OSVALDO GARCÍA, sin apodos,
argentino, nacido en Paraná, Provincia de Entre Ríos, el 18 de marzo de 1951, hijo de
Florencio y Rosalía Nievas, de estado civil casado, estudios secundarios completos y
cursos técnicos, gasista, domiciliado en calle 25 de mayo 1242 piso 2 dpto. 1218 de
Rosario, titular del D.N.I. nro. 8.524.731; PABLO DANIEL MIÑO, sin apodos,
argentino, nacido en la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe, el 03 de marzo de
1984, hijo de Juan Ramón y Norma Lucía Riquelme, de estado civil soltero, estudios
primarios, desocupado, domiciliado en calle Brisel 6974 de Rosario, titular del DNI
nro. 30.891.745; MARIELA CALVILLO, (a) “Marie”, “Marieca”, “China”,
argentina, nacida en Rosario, Provincia de Santa Fe, el 03 de agosto de 1971, hija de
Américo Calvillo y Norma Bernarda Bauer, casada en primeras nupcias con Carlos
Oscar Repuppili, actualmente separada, con estudios terciarios, corredora
inmobiliaria y coach ontológico profesional, de ocupación coaching, domiciliada en
Presidente Roca 831 Piso 5 dpto. B de Rosario, titular del DNI nro. 22.095.799;
CARLOS OSCAR REPUPILLI, sin apodos, argentino, nacido en Empalme Villa
Constitución, Provincia de Santa Fe, el 03 de septiembre de 1960, hijo de Juan Mario
y María Elena Nannini, casado en primeras nupcias con Mariela Calvillo,
actualmente separado, estudios universitarios, abogado, domiciliado en Del Valle
Ibarlucea 1336 de Rosario, titular del DNI nro. 13.952.259; NORMA BERNARDA
BAUER, sin apodos, argentina, nacida en Rosario el 18 de junio de 1946, hija de
Carlos Alberto Bauer y Evarista Banchero, viuda, con estudios terciarios, jubilada,
domiciliada en calle España 11 piso 1 dpto. B de Rosario, titular del DNI nro.
5.448.413; JOSÉ LUIS ALLALA, sin apodos, argentino, nacido en la ciudad de
Rosario, Provincia de Santa Fe, el 10 de noviembre de 1969, hijo de Eugenio Efren
Allala y Susana Florentina Balcaza, soltero, con estudios primarios y de oficio
gasista, domiciliado en Pasaje Razzori 4149 de Rosario, titular del DNI nro.
21.008.690; GERARDO LUIS BOLAÑO, argentino, nacido en Malabrigo,
Provincia de Santa Fe, el 19 de agosto de 1971, hijo de Luis María Bolaño y Delia
Ayala, de estado civil casado, con estudios secundarios completos, de ocupación
empleado, domiciliado en calle Arenales 140 de la localidad de Álvarez, Provincia de
Santa Fe, titular del DNI nro. 22.206.743; GUILLERMO SEBASTIÁN OLLER,
sin apodos, argentino, nacido en Rosario el 18 de enero de 1980, hijo de José Andrés
y Adela Mirta Jasinowicz, de estado civil soltero, con estudios secundarios, de
ocupación operario en la firma “Litoral Gas S.A.”, domiciliado en calle Gálvez 2138
dpto. 3 de Rosario, titular del DNI nro. 27.882.165; LUIS ALBERTO CURABA,
argentino, nacido en Rosario el 23 de enero de 1950, hijo de Luis Curaba y Ana
Josefina Tombessi, de estado civil casado, con estudios secundarios, jubilado,
domiciliado en Avda. Pellegrini 734 piso 8 dpto. C de Rosario, titular del DNI nro.
7.841.777; CLAUDIO DANTE TONUCCI, argentino, nacido en la ciudad de
Rosario el 02 de julio de 1958, hijo de Spartaco Tonucci y Gina Lorenzetti, de estado
civil casado, de profesión Ingeniero Mecánico con un pos título en Administración de
Empresas, ocupación Jefe de Mantenimiento de redes en la Empresa “Litoral Gas
S.A.”, domiciliado en calle Tucumán 2925 de Rosario y titular del DNI nro.
12.525.684; VIVIANA BEATRIZ LEEGSTRA, sin apodos, argentina, nacida en la
ciudad de Rosario el 13 de julio de 1961, hija de Luis Leegstra Lurá y Elsa Beatriz
Cabaud, divorciada, con estudios universitarios, Ingeniera, de ocupación Gerente
Técnica en la empresa “Litoral Gas S.A.”, domiciliada en calle Baigorria 285 de
Rosario, titular del DNI nro. 14.392.104; todos por el delito de estrago culposo
agravado, en calidad de autores y/o coautores, tramitado por ante este Tribunal
pluripersonal del Colegio de Jueces de Primera Instancia del Distrito Judicial nro. 2
integrado por los Dres. Marcela Canavesio, Carlos Leiva y Rodolfo Zvala, con
intervención por el Ministerio Público de la Acusación de los Dres. Graciela
Arguelles, María Eugenia Iribarren, Valeria Piazza Iglesias y Miguel Moreno; por la
parte querellante los Dres. Ángelo Luis Rossini, Luis Ernesto Rossini, Marina Gahn
y Alejandro José Pirchi, en representación de los Sres. Horacio Jesús Gianángelo,
DNI 11.274.402, Sonia Mercedes María Bolveson, DNI 10.938.020 y Adrián Jesús
Gianángelo, DNI 29.163.897; y en su carácter de defensores técnicos los siguientes
letrados en la asistencia técnica de quienes se indica en cada caso, a saber: Dres.
Hugo Bufarini y Abi Zoppi por Carlos Osvaldo García; Dras. Florencia Chaumet y
Liliana Álvarez del SPPDP por Pablo Daniel Miño; Dres. Walter Fabián Calenta y
Gustavo Andrada por José Luis Allala; Dres. Víctor Corvalán y Evelyn Quain por
Mariela Calvillo, Norma Bernarda Bauer y Carlos Oscar Repupilli; Dres. Oscar
Walter Stramazzo y Gustavo Peirone por Guillermo Sebastián Oller, Luis Alberto
Curaba, Claudio Dante Tonucci y Viviana Beatriz Leegstra; y Dres. Oscar Walter
Stramazzo y Walter Stramazzo por Gerardo Luis Bolaño.
Y CONSIDERANDO:
1) Escuchados los alegatos finales de las partes, sobre un debate
desarrollado durante múltiples jornadas orales y públicas, el Tribunal estima
necesario dar a conocer algunas reflexiones que han precedido a la toma de decisión;
pues, en un suceso tan trascendental como el que nos ocupa, resulta indispensable
cumplir de manera rigurosa y clara con el principio de publicidad de los actos de
gobierno, es decir, lograr que las evaluaciones, criterios y resoluciones de este
Tribunal adquieran el mayor alcance posible respecto de los integrantes legos de la
sociedad, lo cual en materia judicial muchas veces no se ha logrado.
2) En tal sentido, no escapa al razonamiento que la explosión,
incendio y posterior derrumbe de la torre central del edificio ubicado en calle Salta
2141 de nuestra ciudad, ocurrida el 6 de agosto de 2013 en horas de la mañana, que
dejara el luctuoso saldo de 22 personas fallecidas, múltiples heridos de distinta
consideración e inmensas pérdidas materiales, ha configurado la mayor catástrofe en
la historia de nuestra ciudad que enlutó a toda la comunidad.
Quienes hoy constituimos este Tribunal no estamos ajenos a tal
conmoción y entendemos el dolor que, aun indescriptible, han sufrido las víctimas
directas e indirectas. Asimismo, como Magistrados independientes e imparciales, no
podemos desconocer la misión de un Tribunal de enjuiciamiento.
Así, dable es destacar que el presente proceso judicial tiene por
finalidad desentrañar las causas del siniestro producido y las conductas atribuidas a
quienes, de una u otra manera, podrían haber coadyuvado, con acciones u omisiones,
a su causación, a efectos de impartir justicia, la que sólo podrá alcanzarse si la
conclusión a la que se arriba, conforme a las pruebas producidas, se ajusta
estrictamente a determinar si del obrar desplegado por los acusados se desprende
efectivamente su responsabilidad penal o por el contrario su desvinculación con el
resultado acaecido; y ello, porque, sabido es que puede considerarse tan injusta la
absolución de un culpable como la condena de un inocente.
Importa, en consecuencia, destacar dos cuestiones que han de
enmarcar la tarea del tribunal: a) Qué se juzga y b) qué no se juzga.
a) Qué se juzga: Se ha traído a juzgamiento una serie de hechos
originados en el proceder de ciertas personas físicas, cuyas conductas individuales, a
criterio del Ministerio Público de la Acusación y del Querellante, se consideran
típicamente ilícitas y productoras de un resultado disvalioso, en el caso como
constitutivas del delito de Estrago Culposo agravado, previsto y sancionado por el art.
189 del C.P. Se juzga, entonces, si la ocurrencia de la tragedia de calle Salta 2141
tuvo su génesis como consecuencia de lo hecho por cada uno de los imputados, en el
contexto de una actividad riesgosa, aunque legalmente permitida, en tanto sus
acciones u omisiones importaran o no la constitución de una supuesta “cadena de
responsabilidades”, que derivara o aportara a la producción del suceso en estudio.
Brevemente: Se juzga un delito imprudente y no intencional o doloso. Un delito en
donde el resultado (peligro concreto) y las consecuencias personales y materiales son
tan evidentes como no controvertidas; pero sí, se discute, quien y/o quienes violando
su deber de cuidado produjo un estrago que pusiera en peligro de muerte de alguna
persona o causara la misma.
A través de un sistema procedimental caracterizado como
“acusador y adversarial”, las partes exponen sus diferentes teorías del caso, ofrecen y
producen la prueba que consideran demostrativa de su postura, quedando las mismas
expuestas al contralor de la contraria, y finalmente alegan sobre el mérito que
entienden han alcanzado. En este sistema procesal, el Tribunal, aparece como un
tercero independiente e imparcial; ya que no procura la producción de prueba alguna
ni asume la búsqueda de la verdad. Su función se limita a dirigir el debate, resolver
objeciones y analizar en forma objetiva los elementos incorporados conforme al
criterio de la sana crítica racional, y luego de ello, procede a fundamentar su
conclusión, absolviendo o condenando a quienes han sido acusados. Además, de
corresponder, también le atañe al Tribunal determinar la sanción que, en función de lo
pretendido por las partes, se juzgue en calidad y cantidad proporcional a la magnitud
del hecho injusto y el grado de culpabilidad del o los justiciables y orientada a la
resocialización; evitando, así, incurrir en una reacción penal con un fin
ejemplarizador y basada en una responsabilidad por el resultado o por la conducción
de vida.
Vale poner de resalto que el Tribunal llamado a sentenciar tiene la
obligación de fundar sus decisiones con argumentos de naturaleza jurídica, y no de
interés social; por lo que el Juzgador debe tener presente que, a la hora de resolver,
debe despojarse de sus propios prejuicios, comentarios de terceros y de afirmaciones
de alto impacto mediático que no se corresponden con la producción probatoria,
debiendo ceñirse, al zanjar el conflicto, a las particulares circunstancias del caso y al
derecho aplicable; porque ello, es la única manera de tratar a propios y extraños,
como iguales y merecedores de idéntico respeto que el que corresponde al resto de
los integrantes de la sociedad.
b) Qué no se juzga: No concierne juzgar aquello que, aún presente
en el caso, desborda este ámbito jurisdiccional; y, está dado por la imposibilidad de
judicialización de la política en materia de servicios públicos.
Este Tribunal, igualmente carece de jurisdicción para pronunciarse
sobre la reiterada mención y alusión a comportamientos de personas jurídicas, como
Litoral Gas y/o Enargas, quienes en tanto no han sido traídas a juicio resultan ajenas a
toda decisión judicial.
3) Sentado estos lineamientos, cabe destacar que en el presente
proceso se encuentran acusadas once personas como autoras y/o coautoras del delito
de Estrago Culposo Agravado afirmando el bloque acusador que con sus conductas u
omisiones, realizaron aportes que aumentaron el riesgo permitido, y por tanto,
incidieron directa o indirectamente en la producción del siniestro traído a examen,
formando de tal manera una “cadena de responsabilidades” constitutiva del delito
investigado.
Luego, siguiendo el planteo afirmado por los acusadores y
abocado el Tribunal al examen crítico de la rendición de pruebas, se advierte que
dentro de la referida cadena de responsabilidades se ha prescindido, no obstante, de
algunos de sus “eslabones”, como también que sus teorías del caso presentan fisuras
argumentales que denotan “cierta” autocontradicción en sus diseños; por ejemplo, se
acusa a los integrantes de la Administración del Consorcio, por actuar junto con el
gasista García a “espaldas” de Litoral Gas, es decir en la clandestinidad respecto de
ésta última, lo que hubiera permitido el acaecimiento de la tragedia: y, asimismo, se
acusa al personal de la licenciataria, que desconocía, por tal motivo, los trabajos que
iban a realizarse el 6.8.13. A su vez, por un lado se acusa a un operario, cuya labor
consistió en cerrar la llave de paso del edificio, en fecha 25.7.13; y, por el otro, a
quienes rehabilitaron el servicio el día posterior, sosteniendo que dicha rehabilitación
fue violatoria de la normativa vigente, y aportó a la producción del hecho.
Tales puntualizaciones, debilitan la postura acusatoria. A más de
ello, debe agregarse lo que este Tribunal considera, en base al estudio integral de las
probanzas incorporadas, como errónea interpretación realizada con relación a la
valoración de los testimonios rendidos durante el debate; especialmente los vertidos
por los peritos actuantes, expertos en la materia (gasistas), y normativas de
procedimientos vigentes. De igual modo, no puede soslayarse la insuficiente y/o
ausente justificación jurídico-penal que permita apreciar, válida, cierta e
inequívocamente que las conductas atribuidas exhiben todos y cada uno de los
elementos que las constituyen como delito; y cuyos fundamentos se darán a conocer
en el momento procesal oportuno.
Finalmente, el estudio del caso, a la luz del principio tanto
constitucional como convencional por el cual ningún ciudadano debe construir o
probar su estado de inocencia, todo ello ha llevado a este Tribunal a alcanzar un
grado de convicción tan sólo parcial respecto de la postulación acusatoria.
4) En consecuencia, habiéndose clausurado el debate oral y
público y deliberado en secreto el Tribunal, de conformidad con lo dispuesto en el art.
331 del C.P.P.S.F., este Tribunal pluripersonal del Colegio de Jueces Penales de
Primera Instancia del Distrito Judicial nro. 2, por mayoría, y en nombre del Poder
Judicial de la Provincia de Santa Fe;
FALLA: I.- Rechazar el planteo invalidatorio propuesto por
los Dres. Oscar Walter Stramazzo, Walter Stramazzo y Gustavo Peirone en relación a
la defectuosa atribución de los hechos endilgados a sus asistidos, por improcedente
(arts. 246 y 248, ambos del C.P.P.S.F. "a contrario sensu").
II.- ABSOLVER a JOSÉ LUIS ALLALA, con
demás datos de identidad consignados en el exordio, por insuficiencia probatoria
(arts. 189 y 45 del C.P.A. “a contrario sensu” y art. 333 inc. 3 del C.P.P.S.F.).
III.- ABSOLVER a GERARDO LUIS BOLAÑO,
GUILLERMO SEBASTIÁN OLLER, LUIS ALBERTO CURABA, CLAUDIO
DANTE TONUCCI y VIVIANA BEATRIZ LEEGSTRA, con demás datos de
identidad consignados en el exordio, por insuficiencia probatoria (arts. 189 y 45 del
C.P.A. “a contrario sensu” y art. 333 inc. 3 del C.P.P.S.F.).
IV.- ABSOLVER a MARIELA CALVILLO,
CARLOS OSCAR REPUPILLI y NORMA BERNARDA BAUER, con demás
datos de identidad consignados en el exordio, por insuficiencia probatoria (arts. 189
y 45 del C.P.A. “a contrario sensu” y art. 333 inc. 3 del C.P.P.S.F.).
V.- ABSOLVER a PABLO DANIEL MIÑO, con
demás datos de identidad consignados en el exordio, por insuficiencia probatoria
(arts. 189 y 45 del C.P.A. “a contrario sensu” y art. 333 inc. 3 del C.P.P.S.F.).
VI.- CONDENAR a CARLOS OSVALDO
GARCÍA, con demás datos de identidad consignados en el exordio, como AUTOR
penalmente responsable del delito de estrago culposo agravado, previsto y reprimido
en el artículo 189 párrafo segundo del C.P.A., por acreditación suficiente y fundante
de su responsabilidad penal (art. 333 inc. 3 del C.P.P.S.F.).
VII.- Imponer, como consecuencia jurídica de la
condena, mensura de la magnitud del injusto y el grado de culpabilidad, la pena de
CUATRO AÑOS de PRISIÓN, ACCESORIAS LEGALES Y COSTAS (arts. 5,
12, 40, 41 y 29 inc. 3 del C.P.A. y 331, siguientes y concordantes del C.P.P.S.F.).
VIII.- DIFERIR el COMPUTO DE PENA para el
momento procesal oportuno (art. 333 inc. 4° del C.P.P.S.F.).
IX.- Disponer el DECOMISO de los efectos
secuestrados y su oportuna destrucción (art. 23 C.P.A. y 333 bis del C.P.P.S.F.).
X.- RECHAZAR la pretensión de imposición de
COSTAS del proceso al MPA esgrimida por el Dr. Víctor Corvalán y a la querella
formulada por el Dr. Walter Fabián Calenta (arts. 444 y 448 inc. 2 del C.P.P.S.F.).
XI.- Tener PRESENTES LAS RESERVAS de
recursos ordinarios y extraordinarios efectuadas por las partes.
XII.- APLAZAR la regulación de honorarios
profesionales de los letrados particulares hasta tanto cumplimenten los recaudos de
ley.

XIII.- Anoticiar a las partes y al acusado que los


fundamentos del presente fallo estarán a su disposición y serán puestos en su
conocimiento por intermedio de la Oficina de Gestión Judicial de este Colegio de
Jueces Penales de Primera Instancia del Distrito Judicial nro. 2 dentro del plazo de
ley, comenzando a correr el plazo de impugnación a partir de su notificación (art. 331
párr. 6 del C.P.P.S.F.).

XIV.- Hacer saber a las víctimas por intermedio de


la Oficina de Notificación Judicial de este Colegio de Jueces, su derecho a participar
en las audiencias que pudieran fijarse en el marco del régimen de ejecución penal a
fin de que en el término de tres (3) días de notificadas personalmente o por cédula en
el domicilio aportado o que brinde los integrantes del Ministerio Publico de la
Acusación, manifiesten su voluntad de ser citadas, debiendo en tal caso informar el
modo en que recibirán las comunicaciones; sin perjuicio de la posibilidad de asistir
espontáneamente a las mismas luego de vencido dicho plazo a fin de ejercer sus
derechos; todo ello de conformidad con lo previsto por el art. 11 bis de la Ley 24.660
y su modificatoria 27.375 y art. 80 inc. 10 del C.P.P.S.F.

XV.- Firme, líbrense las comunicaciones de ley y procédase


al encarcelamiento del condenado, el que deberá ser puesto conjuntamente con el
legajo a disposición del Juez de Ejecución Penal del Colegio de Jueces de Primera
Instancia que corresponda (art. 338, 421 y concordantes del C.P.P.S.F.).

Insértese y agréguese copia.

DISIDENCIA PARCIAL DEL DR. CARLOS LEIVA

1) Imponer a Carlos Osvaldo García, como consecuencia jurídica


de la condena, mensura de la magnitud del injusto y el grado de culpabilidad, la pena
de tres (3) años de prisión -cuyo cumplimiento se deja en suspenso-, sin accesorias
legales por no mediar el presupuesto de ley.

2) Mandar que, durante el lapso de cuatro (4) años y bajo las


prescripciones del art. 27 bis, in-fine, el condenado deberá cumplir con las
siguientes reglas de conducta: a) fijar residencia, la que no podrá variar sin dar
aviso a la autoridad de control; b) colocarse bajo la Dirección de Control y
Asistencia Pos-Penitenciaria; c) prestar servicios de utilidad pública, no
remunerados, en instituciones del Municipio de Rosario o de la Provincia de Santa
Fe, en la modalidad y cantidad que se coordine con el organismo de control
(estableciéndose que dichas tareas, en ningún caso, podrán tener una carga horaria
inferior a doce -12- horas semanales); d) realizar estudios y prácticas necesarias
para su capacitación profesional (autorizándose a tal fin a la Dirección de control
para que articule, conjuntamente con el Ministerio de Educación, el adecuado
programa, nivel e institución en la que deberá llevarse a cabo tal actividad),
debiendo acreditarse documentalmente dicha formación.(arts. 40, 41 y 12 a
contrario sensu, 27 y 27 bis del CPA; art. 332 del CPPSF).-