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BACULO, véase SERPIENTE BAJO, véase DISPOSICION BARBA, véase CABELLERA BARCA El simbolo del barco se halla en estrecha conexién con el del arca y presenta como éste varias dimensiones. Son muchos los textos evangélicos que podian justificer la representacién de la barca en el arte rominico, escenas diversas que tienen lugar en el lago de Tiberiades: pesca milagrosa, Jestis cami- nando sobre las aguas. Sin embargo, los milagros son frecuentes sobre todo en la imaginerfa primitiva, y en la época que nos interesa rara ver se ven esas escenas ilustradas literalmente. Hallamos una ex- cepcién en el claustro de Moissac, junto a la curacién del paralitico por San Pedro: se trata de escenas que ilustran Ia idea de la barca de la Iglesia, que conduce ala salvacién, y al lado puede verse la Corte celestial. La escama* que adorna el pilar vecino indica, segin el lenguaje asociativo, que embarcando con ellos se alcanzaré el cielo. En diversas imagenes roménicas, el tema de la nave esta inspirado en un texto de San Agustin (La Vida feliz 1, 1-4) en el que compara la vida en este mundo a la navegacién en barca: «La vida en este 75 mundo es como un mar proceloso a través del cual debemos conducir nuestra nave hasta el puerto; si sabemos defendernos de navegar hacia las sirenas, ‘nos conduciré a la vida eterna». En Chanteuges, el tema de la barca de San Pedro esti extrafiamente tratado en un contexto que le asemeja al Viaje funerario del alma en el antiguo Egipto (cf. La Simbologia, p. 80, fig. 18). Hay intermediarios coptos, en particular un fresco de Chelias (Alto Egipto). La barca, en forma de media luna, decorada con el motivo del zigzag*, que significa a la vez el agua y los altos y bajos de la vida, es conducida por dos remeros en direccin a un animal andréfago. Este tiltimo se dispone a tragar al muerto, quien lleva, no obstante, dos talismanes que recuerdan el cayado de Osiris o bien el cetro con el flagellum del faraén, a saber, un baculo y un ciliz. ‘Ademis, imagen del vencedor, se presenta de frente, al contrario de los remeros, y en el centro de la composicién, indiferente a las amenazas del mons- truo. En cambio, el personaje que no ha sabido resistir a la tentacidn de la sirena (fig. 39 y foto 69) se ve en Cunault, en el curioso capitel que hace juego con la Anunciacién (foro 68): tema de extraordinaria densidad en el que se revela un espiritu gndstico. La mar esté encrespada, la sirena con la cabellera suelta tienta al hombre, presentindole también el pez que aqui tiene un sentido erdtico. Entre el agua que ondea, los cabellos enmarafiados y la barca dividida en tres niveles, lo que recuerda el zigzag antes mencionado, existe una semejanza intencionada. Pero la sirena-pez no es omnipotente: un hombre acepcién corriente de toro padre, ni con los valores de fecundidad que se atribuian en general a los bovinos. Por eso, aun conservando al Buey su puesto en el Tetramorfos —por lo demis inferior, abajo y a Ia derecha, como punto de Megada de la estria descendente—, se preferira el Cordero para significar las virtudes cristianas, porque éste evoca también el sacrificio y, al mismo tiempo, la pureza virginal por su blancura, o bien el ciervo, imagen del bautizado, conectando con el ritual de Ia monteria (fr CAZA). Tenemos que reconocer que la comparacién de Cristo con el toro fecundador, principio de vida, hecha por algunos Santos Padres, dificilmente podia tener mucha aceptacién, como tampoco la de algunos tedlogos que asemejaban a Cristo a Jipiter que se cambié en tcro para raptar a Europa. Cristo- toro cargé sobre s! los pecados del mundo en su sacrificio. Ternero, vaca, toro conservaron, pues, en general en el arte romanico su sentido pagano, el de un vicio: la gula y, en el caso del toro furioso, la violencia. Por otra parte, la Biblia ofrece prefigura- ciones: el becerto era entre los Moabitas imagen del dios Beelfegor y los Cananeos habian hecho de él un idolo. Sabido es igualmente que los hebreos, durante la estancia de Moisés en el Sinai, fundieron un becerro de oro para adorarlo, Este episodio es el que se halla representado de manera magistral en Vézelay, donde vemos a Moisés, portador de las tablas de la Ley, que va a destruir al idolo con su bastén (fig. 12); un demonio con la cabellera erizada —no faltan demonios en Vézelay— huya espantado del becerro, ya la derecha un hebreo trae una cabra para el sactificio. En el dintel de la pequefia portada de Chatlieu (cf. Borg,, foro 128), aparecen los sactificios antiguos del toro, al que un hombre sujeta por los cuernos, del becerro, del carnero y de la cabra en contraposicién al milagro de las bodas de Cand, que anuncia la 77 BUEY institucién de la Eucaristia, En la clave de la gran portada de esta misma iglesia aparece el Cordero (foto 23). Segin E. Mile, habria que ver aqui una ilustracibn del tratado de Pedro el Venerable contra Pedro de Bruys: «El buey, el becerro, el carnero y la cabra rociaban con su sangre los altares judios; s6lo el Cordero de Dios que borra los pecados del mundo descansa sobre el altar de los cristianos», Otra ilustracién de ese mismo texto la vemos en la portada del Cordero de Ledn: alli se encuentran todos los animales sactificiales, mientras que el Cordero ocupa la parte superior del timpano: oveja y cordero de una ménsula, el carnero del sacrificio de Abrahin en el dintel entre el judio y el gentil vestidos como caballeros y, finalmente, los toros bajo los pies de los santos que encarnan la fe y la esperanza, San Isidoro (foto 70) y San Vicente (foro 71); éstos enmarcan el timpano en las enjutas a la manera de San Pedro y Santiago en la portada Miégeville de Toulouse (fotos 8 y 9). Esas imagenes de t0r0s son al mismo tiempo imagen del paganismo anterior vencido por esos santos, porque los tauro- bolios ejecutados en honor de la Gran Diosa desempefiaban un gran papel en Espafia y Aquitania en la época galo-romana, como lo demostraba sobre todo el bajorrelieve que representaba antiguamente cen Ia catedral el martirio de San Saturnino (Saint Sernin). De este bajorrelieve no queda mas que el aries-leo (foto 36). Segin Thiollier, el coradpeta (= toro furioso) y la svastica de la imposta exterior de Saint-Romain-le- Puy (cf. F.V.R., foto 69) son pruebas de la imitacién de monedas marsellesas con esos motivos, que se han hallado en abundancia en la regién, especialmente en el oppidum de Essalois, cerca de Saint-Rambert (Loira). La mascara de buey en los frisos de mo- dillones 0 en los capiteles, en Velay, mezclada con ruedas y $ invertidas celtas, es un recuerdo del paganismo anterior. CABELLERA Y BARBA €s simbolo de virilidad, los cabellos largos son el atributo normal de la’ mujer lujuriose —sirena, mujer de mala vida, gran prostituta del Apocalipsis (17, 4-6). Los largos cabellos de la sirena-pez se retuercen en volutas, adoptan la forma de medialunas en un capitel exterior de Cunaule (foto 69). En Chauvigny las trenzas son caracteristices de BABI- LONIA MAGNA MERETRIX, que tiene la actitud grosera de las piernas separadas (foto 93). Une los dos vicios mayores, llevando a la derecha la copa de las abominaciones y a la izquierda a bolsa. Los argos cabellos de la lujuriosa son claramente el contrapunto de la barba del hombre en la pareja del capitel de los pavos reales de Elna. En Saint-André- e-Bas (en Vienne), una contorsionista que se sujeta las trenzas, complementaria del acrdbata que se coge Ja barba, se halla en la basa de una columna, as{ como un personaje masculino que se sujeta el vientre (cfr. HOMBRE EN CUCLILLAS). Su posicién baja con relacién a las Virrudes de los capiteles hace de elles representaciones de los vicios. En Beaulieu, cerca del Puy, los modillones son todos de virutas, salvo las dos miscaras femenina y masculina: mujer de largas trenzas y peinado rebuscado, hombre karbudo y con larga cabellera. En los capiteles de las jambas de la portada de Olordn, la mujer desnuda sentada en cuclillas, de largos cabellos, hace pareja con el hombre al que ha transformado en mono con patas de ave de rapifia, 79 Uno y otra se oponen a los barbudos de los otros capiteles en Ia parte occidental, que se cogen la barba o los labios en la actitud clisica del acrébata y que conceden la mayor importancia a la cabeza: son los Vicios del espiritu. Eva tiene con mucha frecuencia esos largos cabellos trenzados, por ejemplo en la «roca» del Louvre (que en el juego de ajedrez lamamos «torre»). La oposicién de Adan barbudo, a quien el angel coge justamente de Ia barba para arrastrarle fuera del paraiso, y de Eva con largos cabellos, de los que la tira su marido, aparece en el capitel del Génesis en Notre-Dame du Port, en Clermont (cf. Auv. R., foto 32). En el octégono de Montmorillon pueden verse figuras de doble rostro que estigmatizan a nuestros primeros padres, que se presentan con los mismos rasgos que en el ejemplo anterior. Se ve, pues, una perfecta coherencia entre estos diferentes temas, cuya prolongacién se verificaré al final de la Edad Media en la regién de Vienne y de Forez; al aproximarse el Renacimiento, el pecado de Iujuria es menos temido y deshonroso, ya que la iconografia estd menos determinada por los monjes. En las jambas de la catedral de Saint-Jean de Lyon, en la portada Sur de las iglesias de Saint-Bonnet y de Saint-Maurice de Vienne, una mujer con la cabellera suelta hace pareja con un rey barbudo, imagen de la lujuria y del orgullo. Un tema bien conocido del lujurioso barbudo, autentificado por un texto es el de la Lucha de los barbudos que viene del Apocalipsis de Beato, en particular del de Saint-Sever. Se trata, dice E. Male,