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Las runas son las escrituras de los antiguos pueblos germanos.

Su nombre viene de la raíz


“run” que significa “secreto”, “susurro”. Por lo tanto las runas son algo que se dice en voz baja
de manera que hay que estar muy atento para comprender, y que además solo se comparte
con la persona indicada. No son un invento si no un descubrimiento, formas y nombres que
invocan verdades trascendentales. Sus grafías son estilizaciones que representa y evocan
sabiduría y poder, verdaderos esquemas que reflejan nuestra realidad interna.
Comprendemos, entonces, que las runas son un instrumento que sabiamente utilizado nos
permiten conocernos a nosotros mismos, comprendiendo el camino que vamos transitando de
regreso a Dios.

La verdadera dimensión de las runas es a nivel espiritual, y por lo tanto es desde allí que
permean todo los aspecto de la vida del ser humano y de la creación. Correctamente
consagradas, actúan como un mandala, un yantra o un objeto sagrado que por un lado nos
inspira y despierta a una Verdad superior, mientras que por otro son invocación y fuente
continua de esa sabiduría y poder que representan.

Podemos hoy afirmar que el camino de las runas es un camino espiritual que se va develando
durante su transito.

Quienes han oído de las runas las reconocen como una mancia o ve la mancia como su
principal función y la idea central es poder develar en ellas nuestros estados internos o
posibilidades en la realidad creada. De aquí podríamos decir entonces que son una forma de
iluminar nuestro interior, develando desde la comprensión toda la sabiduría y poderes que
residen allí dentro nuestro. Podemos hallar aquí la idea de Dios como conocimiento espiritual
a través de ODIN su canal de unidad, como podría ser Cristo Buda o Krishna, y decir que se
enciende una vela de sabiduría de otra cultura como tantas.

Decimos que es una forma de comunicar, en un “codigo” diferente con una estructura
diferente. De igual manera que otras corrientes espirituales las runas también tienen su
esencia de la Verdad.

Las runas pertenecen a una antiquísima sabiduría germana que fue truncada en su evolución y
continuidad. Esto implica traducir a nuestro mundo espiritual siglo 21