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EL AUMENTO ,REDUCCIÓN, EXONERACIÓN Y EXTINCIÓN DEL

DERECHO ALIMENTARIO
EL AUMENTO O REDUCCIÓN DE ALIMENTOS
Cuando la obligación alimentaria se cumple mediante la entrega periódica de
una
pensión, se suscitan varias cuestiones, especialmente relativas al monto de
aquélla,
a su aumento, reducción o exoneración.
Si bien en los casos normales en que el alimentante y los alimentistas hacen
vida
común en el seno del hogar, no existe problema sobre el monto de los
alimentos,
desde que la situación económica de la familia determina el tren de vida de sus
miembros, en cambio, cuando la obligación alimentaria se cumple mediante la
entrega periódica de una pensión, se suscitan varias cuestiones, especialmente
relativas al monto de aquélla, a su aumento, reducción o exoneración.
Acerca del monto, el artículo 481 establece una regla general; la cuantía de los
alimentos se fija por el juez teniendo en cuenta la necesidad del que los pide y
la
posibilidad de quien los presta, sin que sea necesaria una investigación
rigurosa de
los medios económicos del deudor. Al iniciar este capítulo se mencionó ya los
elementos de juicio que el juzgador debería sopesar con tal propósito; y
también se
mencionó el distinto alcance de la prestación alimentaria según que se trate de
alimentista menor o mayor de edad.
En todo caso los alimentos que se deben por regla general son los congruos,
es
decir, los que sean compatibles con la condición de las partes.
Sin embargo, como también hay casos en que el monto de la prestación
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experimenta variaciones, unos en el sentido de ampliarse y otros en el de
restringirse. Entre éstos últimos, se hizo, mención específica de los casos de
inmoralidad o de haber incurrido éste en causal de indignidad sucesoria o de
desheredación.
Una vez fijada en su monto, la pensión debe comenzar a regir. Si ha habido
juicio
de alimentos, la fecha en que comienza la vigencia de la prestación es la de la
citación con la demanda.
A partir de entonces, la pensión de entonces puede permanecer inmodificada
durante tiempo determinado o ser objeto de variaciones. Dígase, como
principio
universalmente aceptado, que en esta materia no hay cosa juzgada; y que por
tanto,
el que una sentencia haya fijado el monto de la prestación no impide que otra
sentencia lo modifique. Ello ocurrirá cuando hayan variado la necesidad del
alimentista y/o la posibilidad del alimentante; la modificación puede dirigirse
hacia un
aumento de la pensión o, por el contrario, orientarse a su reducción.
Aunque en un número de casos, el aumento o la reducción de la pensión
deberá ser
materia de un nuevo juicio, el artículo 482 del nuevo Código trae una
importante
innovación:
Articulo 482º.- Incremento o disminucion de alimentos
“La pension alimenticia se incrementa o reduce según el aumento o la
disminucion
que experimenten las necesidades del alimentista y las posibilidades del que
debe
prestarla. Cuando el monto de la pension se hubiese fijado en un porcentaje de
las
remuneraciones del obligado, no es necesario nuevo juicio para reajustarla.
Dicho
reajuste se produce automáticamente según las variaciones de dichas
remuneraciones”.
Cuyo objeto es evitar en lo posible, por economía procesal y sobre todo
atendiendo
al legítimo interés de los particulares, la necesidad de aquel nuevo proceso de
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cuando el monto de la pensión se hubiese fijado en un porcentaje de las
remuneraciones del obligado, supuesto en el cual no se necesita nuevo litigio y
el
reajuste opera automáticamente.
Sobre este particular, uno de los problemas más importantes consistió durante
mucho tiempo en determinar la fecha desde la cual ha de regir el nuevo monto
de la
pensión.
En ausencia de norma expresa de la ley civil o procesal, la jurisprudencia del
Tribunal Supremo había tenido múltiples oportunidades de fijar un criterio
uniforme
acerca de la fecha del aumento: éste debía regir desde que la sentencia que lo
ordenó quedase firme. El problema, sin embargo, fue resuelto de modo
inequívoco
y en sentido contrario al que había establecido la Corte Suprema: el D.L.
17248,
expedido con fecha 29 de noviembre de 1968, preceptúo que la nueva pensión
debe
regir desde la fecha de citación con la demanda. El D.L. 21177 y el D.L. 128
ratificaron el mismo criterio.
Encontramos fundada esta solución, no sólo por analogía con lo establecido
para la
vigencia de la pensión original, sino por lógica y aún por la necesidad moral de
frenar una eventual conducta maliciosa del obligado. Lo primero, porque el
aumento
que se ordena en función del acontecimiento o circunstancia que determina o
aconseja la variación del modo original – resulta necesario desde que tal
evento o
circunstancia se produce. Y lo segundo, porque el criterio establecido por la
Suprema Corte entrañaba, sin desearlo ni buscarlo, una incitación al obligado
malicioso para dilatar al máximo el séquito del juicio de aumento.
En cuanto a la fecha a partir de la cual debe regir la reducción, el mismo D.L.
21177
preceptúo que también es la de la notificación de la demanda, criterio que ha
mantenido el D.L,128.
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EXONERACIÓN DE LOS ALIMENTOS
En lo que hace a la exoneración, la regla general, contenida en el artículo
1038 del C. de P.C., consiste en que, una vez fijada la pensión, sólo por
sentencia, recaída en juicio especial seguido por los mismos trámites que
el
de alimentos, puede declararse su extinción.
Esta regla planteaba, sin embargo, dos reflexiones, a saber:
¿POR QUÉ A DE SEGUIRSE JUICIO SOBRE EXONERACIÓN EN
AQUELLOS CASOS EN QUE SALVO PRUEBA EN CONTRARIO POR
PARTE DEL ALIMENTISTA LA OBLIGACIÓN ALIMENTARIA TIENE
UN
TÉRMINO PREFIJADO?
Si, por ejemplo, los hijos tienen derecho a alimentos sólo hasta dieciocho
años; execto en los casos señalados en la ley: exepciones que
corresponde invocar y probar si son pertinentes ¿qué justificación tiene
obligar al alimentante a que instaure, prosiga y gane un juicio de
exoneración, con los agravantes de tener que seguir sirviendo la pensión
durante el séquito del juicio y pese a haber sobrepasado ya el alimentista
la edad hasta la cual tenía derecho a alimentos, o de no poder lograr el
reembolso del exceso pagado o de tener que incoar otra acción para
lograrlo, o de estimular así al alimentista malicioso a dilatar el pleito al
máximo posible? El D.L. 20177 estableció que cuando la petición se
acompaña con las partidas correspondientes, se resuelve de inmediato
dentro del mismo expediente en que se fijó la obligación alimentaria.
Este criterio ha sido repetido por el D.L. 128 para dichos casos, lo mismo
que cuando el alimentista ha muerto.