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Cómo actúa la depresión en el cuerpo

Todas las emociones tienen una función y esa

función requiere que te pongas en movimiento. CLIC


PARA TUITEAR

Por ejemplo, cuando te enfadas, tu cuerpo se carga de energía para gritar y


golpear.

Quizá esto puede parecerte extraño, pero piensa que nuestro cuerpo se formó
cuando nuestros ancestros tenían que pelear por la comida o el territorio.

Ante esto, sus armas principales para defenderse eran los gritos y los golpes.

Sin embargo, a diferencia del cuerpo, nuestra sociedad ha evolucionado. Por lo


tanto, no siempre podemos permitirnos gritar y golpear.

Por mucho que tu jefe sea estúpido, no puedes soltarle un tortazo o gritarle que es
un inútil.

Este es el mecanismo inconsciente que sucede cuando quieres evitar tus


sentimientos:

1. Reprimes la energía que la emoción necesita. Es decir, tensas tus músculos


de la forma en la que has aprehendido a lo largo de tu vida.
2. Te impides vivirlos en profundidad para no hacer la acción que te
piden.

En mi caso, para evitar gritar cuando me enfado, aprieto la mandíbula.

Al entrar en contacto con esos patrones de tensión que has creado, tus emociones
enquistadas reaparecen.

Para entender un poco mejor cómo funciona la terapia de movimiento, puedes ver
este vídeo con dos ejercicios para expresar la rabia.
Volvamos a la depresión, que es el tema que nos ocupa hoy.

Nadie existe fuera de su cuerpo, por eso es importante saber cuáles son las tres
características que cumplen a nivel corporal las personas deprimidas:

Respiración débil y poco profunda


Hay una cita de Alexander Lowen, padre de la Bioenergética, que me gusta
mucho: “Vivimos en función de lo que respiramos.”

La respiración es nuestro mayor punto de conexión con la vida. De sobras


sabrás que puedes estar varios días sin probar el agua o la comida, pero bastan
unos pocos minutos sin aire para que mueras.

Puedes estar varios días sin comer, pero bastan

unos pocos minutos sin aire para que mueras. CLIC


PARA TUITEAR

Sin embargo, cuando recibes un golpe emocional, la retienes.

Piensa en lo que ocurre cuando te asustas mientras ves una peli de miedo: por un
instante, contienes el aliento.

Esto ocurre porque respirar nos pone en contacto con nuestros sentimientos.
Así, una persona con una inhalación completa y profunda, está conectada con la
vitalidad y con todos los aspectos que componen la vida.

Pero ya te he contado que, cuando tienes depresión, evitas sentir tus emociones.

Uno de los mecanismos más comunes para conseguirlo es inhalar y exhalar lo


mínimo posible.

Para conseguirlo, tu cuerpo adopta unos mecanismos concretos en forma de


tensión. Algunas personas encogen el pecho y otras híper desarrollan o ablandan
los músculos para crear una coraza protectora.

Falta de energía
Un cuerpo deprimido no tiene energía vital. Esta carencia de energía se debe,
sobre todo, a la reducción del metabolismo provocada por la falta de oxígeno.

Es decir, como las células no tienen el combustible suficiente, activan las


funciones básicas y nada más.

La energía débil puede verse:

1. A nivel corporal: los ojos carecen de brillo, la piel adopta un color


blanquecino, el movimiento se reduce al mínimo…
2. En la actitud: no apetece levantarse de la cama, hay desinterés o desilusión
por las actividades que antes gustaban, no hay ganas de socializar, etc.

Si has estado deprimido alguna vez o conoces a alguien que lo esté, sabrás que
es muy difícil devolver el interés a una persona deprimida, incluso por las
cosas que antes le gustaban.

Ante esto, tienes dos opciones:

1. Puedes obligarte conscientemente a hacer actividades, como hizo Edu


cuando tuvo depresión.
2. Puedes trabajar este aspecto con el cuerpo para que la recuperación
energética suceda de forma natural.

Poca conexión con la realidad


Si estás deprimido, ves el vaso de tu vida vacío. Interpretas lo que te sucede
siempre bajo el prisma de los pensamientos negativos.

De hecho, es bastante probable que te hayas creído tanto las historias que te
cuentas que no consideres que puede haber otra realidad distinta, mucho más
amable.

Pero lo cierto es que, si te alejas de tus pensamientos negativos para verlos desde
un punto de vista más objetivo, te darás cuenta de que la realidad no es tan
negra como tú creías.

A nivel corporal, la poca conexión con la realidad se traduce en una persona


desarraigada.

Una persona está desarraigada cuando no está en contacto con las sensaciones
en su pelvis y las piernas.
Cuando alguien no siente la parte inferior de su cuerpo, le ocurren dos cosas:

1. No está conectada con el placer. Y, por lo tanto, no puede disfrutar de la


vida.
2. No tiene una sensación interna de seguridad.

Es decir, con el desarraigo hay dudas en todo momento, porque no se sabe


distinguir entre los pensamientos negativos y la realidad.

Sin embargo, cuando una persona está arraigada, siente que sus piernas le
sostienen como si fueran las raíces de un árbol y experimenta una sensación de
seguridad en sí misma.

5 ejercicios para salir del estado depresivo


Ahora que conoces las tres características que cumplen a nivel corporal las
personas con depresión, te explicaré 5 ejercicios de terapia de movimiento y
escritura para revertir estos estados.

Enraizamiento
Este ejercicio es fundamental en la terapia de movimiento. Tanto si estás
transitando por una depresión como si no, te irá bien.

Al colocarnos en la postura de la foto, todo el peso de tu cuerpo recae sobre tus


piernas y pies.

De esa forma las tensiones que cargamos en la columna vertebral, la cabeza, la


barriga u otros lugares, se hacen presentes.

Cuando esto ocurre, nos resulta más fácil conectarnos con el momento
presente y soltar los pensamientos molestos que nos dan vueltas por la
cabeza.

De esta forma, aumenta tu conexión con la realidad y la sensación interna de


seguridad.
Abrir el pecho
Cuando enraíces, es posible que aparezca alguna emoción.

Quizá te enfadas, te saltan las lágrimas, sientes miedo o te da por reír. Si te pasa
algo así, te recomiendo que vivas esa emoción lo máximo posible.

No obstante, hay personas que están tan acostumbradas a desconectarse de sus


emociones que el enraizamiento no les produce efecto.

Si eso te pasa, puede que tu pecho esté cerrado, ya sea porque has hundido
esa zona o porque tus tejidos tienen tensión.

Para remediar y aliviar esas tensiones te recomiendo que movilices tu pecho


con estos ejercicios.

Con una práctica continuada de estos dos movimientos, te será más fácil
mantener esta parte sensible y, por lo tanto, te será más fácil detectar y vivir
conectado con tus emociones.

Vibración bioenergética
Como te he comentado, una de las características de un cuerpo deprimido es la
falta de energía.

Para subir ese nivel de energía, según mi propia experiencia, lo mejor es mover
el cuerpo.

Algunas personas hacen deporte. De hecho, yo también lo hago.

El verano pasado me picó la fiebre del running y me encantaba salir a correr tras
un día de mierda. Este año me ha dado por la natación.

Sin embargo, si estás deprimido es posible que no tengas ganas de activarte y


hacer todo lo que implica el ejercicio.

Si ese es tu caso, te recomiendo la vibración bioenergética. Sólo necesitas 5


minutos y lo puedes hacer en cualquier momento sin demasiadas complicaciones.

Respiración
Otro mecanismo para conectarte con el momento presente y alejarte de tus
preocupaciones es conectar con tu respiración. Casi seguro que has oído hablar
en algún momento de ello.

Al centrar tu atención en la respiración, lograrás conectarte con tu impulso


vital, cargarás el cuerpo de energía y te será más fácil apreciar tu realidad
presente.

Para poder aprovechar todos sus beneficios, te recomiendo que practiques la


respiración yóguica o bioenergética. Estos son los pasos:

1. Inhala en la base de tu abdomen.


2. Continúa pasando el aire por el pecho.
3. Termina la inhalación en tu garganta.
4. Exhala a la inversa. Suelta el aire por la garganta.
5. Destensa el pecho.
6. Deja ir el aire que hay en el abdomen.

Aquí tienes un vídeo donde se explica detalladamente.

Escritura automática
Para terminar, quiero darte otra herramienta que puede moverte mucho, en
especial si te quedas fácilmente encallado con pensamientos negativos en tu
cabeza.

Te detallo los pasos que debes seguir:

1. Cuando te des cuenta de que estás todo el rato pensando lo mismo, coge
libreta y boli y escribe todo lo que se te ocurra, sin juzgarlo. No tiene que
leerlo nadie más que tú, así que no te preocupes si estás siendo borde, si
dices tacos o si lo mandas todo a la mierda.
2. A medida que vas escribiendo tus pensamientos, fíjate en cómo te sientes.
¿Hay alguna sensación especial? Quizá sientes un nudo en el estómago o
en la garganta, o quizá tu pecho se relaja. Sea lo que sea, anótalo también y
trata de descubrir el motivo por que esa zona de tu cuerpo se ha movido.
3. Si no encuentras el motivo, no importa. Puedes escribir que no lo sabes. No
estás obligado a saberlo todo.
4. Escribe hasta que notes que no tienes nada más que decir.
5. Si te sientes bien al terminar, puedes dejarlo ahí. Si te sientes peor, coge un
bolígrafo de otro color y subraya las expresiones que más se repiten o las
que más dolor te causen.
6. Después, haz una lista con ellas. Al lado, en otra columna, apunta cuál es la
finalidad de ese pensamiento. ¿Es para torturarte? ¿Quieres culpar a los
demás de tus problemas? ¿O es porque prefieres evitar otro tema que te
corroe por dentro?
7. En una tercera columna, una vez tengas determinada la finalidad de ese
pensamiento, indica cómo podrías solucionarlo. ¿Qué podrías hacer la
próxima vez que aparezca esa frase o voz en tu mente?

A mí, uno de los mecanismos que mejor me funciona es ponerle un nombre.

Cuando detecto que me estoy haciendo la víctima, me digo a mí misma: ya está


aquí Penurias Pilkington (Penurias porque yo me llamo Núria y Pilkington por el
protagonista de la serie An idiot abroad, que acostumbra a quejarse por todo).

Así, me resulta más fácil reírme de mí misma y quitarles importancia a mis


pensamientos.

[Edu al habla: doy fe de que funciona, yo la llamo Chewaka y aprendí a


comprenderla :)]

Vive tus emociones en plenitud


Para no deprimirte, es fundamental que vivas tus emociones sin reprimirlas.
Porque la depresión sucede cuando llevamos mucho tiempo escondiendo nuestro
dolor interno.

Sí, lo sé, es difícil atreverse a sentir la tristeza, el miedo o la rabia. A corto


plazo es más fácil hacer ver que no están ahí y esconderlos.

Sin embargo, al reprimir esas emociones, a largo plazo las consecuencias para tu
salud mental y física pueden ser nefastas.

Las emociones que no expreses hoy vendrán mañana en forma de depresión,


ansiedad o de otra molestia.

De hecho, si lo piensas detenidamente es mejor llorar hoy 10 minutos o media


hora, por mucho terror que eso te cause que pasarte 10 meses sin salir de la
cama. ¿O no?

Si ya estás metido en una depresión, no es demasiado tarde. Atrévete a


escucharla, descubre qué dolor emocional has estado reprimiendo y encuentra
una forma de darle salida. Si no puedes tú solo, busca ayuda.
Bajo mi experiencia, siempre que he hecho terapia, mi autoconocimiento y
bienestar han aumentado de forma exponencial.

Si quieres, yo puedo acompañarte. Para ello, te daré herramientas de


autoconocimiento a través de la terapia de movimiento y la escritura.

Ahora te toca a ti:

¿Has vivido o vives una depresión? ¿Qué estás haciendo o hiciste para salir de
ella?

Me encantará que me cuentes tu experiencia en los comentarios.

Si te ha quedado alguna duda sobre los ejercicios, pregúntame lo que quieras.