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DIPLOMADO VIRTUAL

GESTIÓN Y LIDERAZGO EDUCATIVO INTERMEDIO

APUNTES CONFIANZA RELACIONAL


Cristina Aziz dos Santos

¿A qué se refiere?

La confianza es la base de cualquier tipo de relación, sea interpersonal o institucional. Aunque


todos saben lo que es la confianza, articular una definición precisa no es algo simple. Más complejo aún
es el desarrollo o construcción de relaciones de confianza y su evaluación, dada la dependencia que
tiene en percepciones no solo racionales sino también emocionales y de contexto.

En general, la confianza es un ingrediente omnipresente en la formulación e implementación de


políticas, en muchos sistemas de gobernanza, siendo por tanto un recurso estratégico y una condición
imprescindible para el logro de resultados y objetivos institucionales. En el caso de educación no es
diferente y muchos estudios han encontrado una correlación directa entre los niveles de confianza al
interior de la comunidad educativa y el mejoramiento escolar (Tschannen_Moran y Gareis, 2015; Cerna,
2014; Conejeros, Rojas y Segure, 2010; Bryk y Schneider, 2002).

El establecimiento y fomento de la confianza es, por tanto, fundamental para reestructurar la


educación y cobra aún más sentido para el nuevo Sistema de Educación Pública, siendo a la vez un reto
y una gran oportunidad. El liderazgo que se construirá desde los SLE será clave para lograr crecientes
niveles de confianza entre los actores del sistema escolar (directivos, docentes, estudiantes,
apoderados y comunidad en general) para que, así, a través de elementos del clima escolar, que incluye
el profesionalismo docente, cultura colaborativa y participación, se incremente paulatinamente la
eficiencia de los procesos de enseñanza-aprendizaje.

Según Bryk y Schneider (2002), la confianza presente en las relaciones interpersonales facilita el
funcionamiento diario del sistema educativo y de las escuelas en particular, actuando como un recurso
crítico para que los líderes generen un ambiente con estrategias de mejoramiento. De acuerdo a esos
mismos autores, la confianza puede asumir tres formas: confianza orgánica, confianza contractual y
confianza relacional. La forma que asume la confianza dependería de la naturaleza de la institución
social en la cual se producen las relaciones interpersonales.
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La confianza orgánica tiene sus raíces en la fe y se atribuye a personas o instituciones de una


manera más o menos incuestionable. La confianza contractual se encuentra dentro de un marco legal
que obliga a las personas a llevar a cabo responsabilidades específicas (relacionadas a normativas de
rendición de cuentas, por ejemplo), pero de acuerdo a Bryk y Schneider (2002) ésta no es suficiente
para el buen funcionamiento de las organizaciones educativas. Si bien es importante que las escuelas
cuenten con una clara base contractual, dada la naturaleza social y moral del quehacer educativo
también es necesario actuar de acuerdo a ciertas motivaciones comunes, tomar decisiones de forma
colectiva, generar esfuerzos extracontractuales para lograr los objetivos y movilizar la interdependencia
entre los actores educativos, especialmente directivos y docentes, hacia el logro de las metas de la
organización escolar. A partir de ese argumento, Bryk y Schneider construyen el concepto de confianza
relacional para enfatizar los fundamentos ético-sociales que están en la base del funcionamiento de las
escuelas.

Según Bryk y Schneider (2002) la confianza relacional cataliza consecuencias clave para la
organización escolar como lo son, por un lado, crear una cultura de apoyo que realce el compromiso
con esta y genere una orientación positiva hacia el cambio y, por otro lado, facilitar la estructura de
trabajo para la toma de decisiones en el conjunto de la comunidad de profesionales, con rendición de
cuentas y apoyo para la enseñanza del profesor. Esto influiría en el ámbito instruccional, mejorando el
compromiso y aprendizaje de los estudiantes.

Con relación a los líderes intermedios, existirá ciertamente confianza contractual entre estos y
el Ministerio de Educación (específicamente con la Dirección de Educación Pública), basada en la
selección mismas de los directivos de SLEs (por Alta Dirección Pública) y en la suscripción del Convenio
de Gestión Educacional (con una duración de 6 años prorrogable por un periodo), así como por medio
del Plan Estratégico Local elaborado por el Director Ejecutivo del SLE. Sin embargo, y como dicho
anteriormente, este tipo de confianza no será suficiente para alcanzar los objetivos de mejorar la
educación a nivel territorial. Para ello será necesario la construcción de confianza relacional entre el
nivel intermedio y el nivel escolar así como también dentro de cada establecimiento educativo. Como
afirman Bryk y Schneider (2002) la confianza relacional no se garantiza como un derecho, sino que debe
ser construida diariamente y por lo mismo requiere tiempo y esfuerzo concentrado, basado en
intercambios sociales interpersonales, relacionados a criterios y mediadores clave, que se detallan a
continuación.
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Características generadoras de confianza

Intuitiva y empíricamente, la confianza es un constructo poderoso cuando se considera la


influencia que puede tener en el comportamiento humano en la búsqueda de ciertos objetivos. La
construcción de confianza, sin embargo, depende de varios factores, entre ellos algunas facetas que
operan como criterios para discernir la confiabilidad en el otro.
Interdependencia (vulnerabilidad)

Primeramente, es importante tener claro que la confianza es relevante cuando dos o más partes
dependen unas de otras para algo que necesitan o les importa, es decir, cuando los intereses o metas
que se persiguen solo pueden ser alcanzados con la cooperación (activa o pasiva) de los involucrados
(Tschannen_Moran y Gareis, 2015).

En el caso de la educación, los objetivos a que aspiran las personas que trabajan para que todos
los estudiantes se desarrollen integralmente van más allá de lo que cualquier individuo por sí solo puede
lograr. Por lo tanto, los profesionales que trabajan en educación son necesariamente
interdependientes. Esta interdependencia está, a la vez, a la base de la vulnerabilidad entre los actores,
porque la confianza se caracteriza por la medida en que uno está dispuesto a confiar y hacer uno mismo
vulnerable a otro y hacerlo con una cierta sensación de facilidad o comodidad.

Para un líder educativo, tanto de nivel intermedio como escolar, esto puede significar ser
confiable para los demás en el sentido de reconocer, permitir y proteger las demostraciones de
vulnerabilidad de otros hacia sí mismo. También puede significar extender la confianza al demostrar
cierto grado de vulnerabilidad a los demás. En cualquier caso, las facetas de benevolencia, honestidad,
apertura, competencia y confiabilidad constituyen los comportamientos que potencialmente fomentan
la confianza entre líderes y la comunidad escolar.

Benevolencia
 Es la creencia que tiene un individuo de que otro individuo (o individuos) actuará de manera
de no perjudicarlo, resguardando su integridad y bienestar.
 Cuando no se confía en la benevolencia del otro, se invierte gran energía en prevenir o
impedir que el otro no tenga oportunidad de hacerle un perjuicio actual o futuro.
 Situaciones de alta confianza en la benevolencia de los otros hacen que personas no duden
en manifestar sus temores y limitaciones, permitiendo la colaboración.
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Honestidad
 Refiere a la integridad, autenticidad y carácter de la persona.
 Clave: consistencia entre lo que la persona declara (sus discursos) y lo que hace en la realidad
(sus acciones).
 No acomodar/manipular los hechos y asumir las consecuencias de los actos realizados
(incluyendo los errores) incrementa la percepción de honestidad.
 Revelación de mentiras o conductas impropias tiene impacto inmediato (y muchas veces
irremediable) en percepción de honestidad.

Apertura
 Manejo de la información es relevante para la relación que se establece con los otros.
 Cuando las personas están abiertas a compartir información (pertinente y relevante) se
vuelven más confiables. Omitir u esconder información tiene efecto contrario.
 Mal uso de información confidencial también implica consecuencias negativas para confianza.
 Circulación adecuada de información tiene consecuencias organizacionales positivas,
ampliando identidad e inhibiendo rumores.

Previsibilidad
 Previsibilidad respecto del otro y sus comportamientos permite anticipar sus acciones y
reacciones ante situaciones.
 Confianza se construye en las interacciones cotidianas dentro de la organización.
 Variabilidad de actitudes y conductas impide consolidar una relación de trabajo. En especial,
cambios de opinión y conducta frecuentes o no justificadas llevan a desconfianza en el otro.
 No siempre previsibilidad es positiva: hay comportamientos previsibles pero destructivos.

Competencia
 Todo rol o posición tiene asociado ciertos estándares de desempeño, que se basan en
competencias funcionales/conductuales y conocimientos del ejecutante.
 Personas deben ser percibidas como capaces de cumplir satisfactoriamente con las tareas y
responsabilidades que tienen encomendadas.
 Competencia se aprecia en capacidad de anticiparse o bien resolver adecuadamente los
problemas propios de la tarea asignada.
 Persona puede ser considerada confiable desde faceta de competencia pero no respecto de
facetas anteriores (vinculadas al carácter), y viceversa.
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Beneficios de la confianza

General
 Mayor satisfacción con el trabajo
 Menor conflictividad entre sus miembros
 Menor necesidad de controles y supervisión de tareas (“reducción costos y aumento rapidez”)
 Mayor identificación y compromiso con la organización
 Mayor disponibilidad a la cooperación entre los miembros de la organización y sus socios
 Mayor capacidad de innovación y aprovechamiento de las capacidades individuales
 Mayor resistencia y crédito a autoridad ante problemas

Específicos
 Actitud positiva de la comunidad escolar frente a innovación
 Aumento de identidad y compromiso profesional
 Fortalecimiento de la comunidad profesional docente
 Mayor compromiso de familias con educación

Desafíos y Oportunidades

Parte importante de la crisis de la educación pública en Chile se debe a que, de manera


creciente, las familias han optado por no matricular a sus hijos e hijas en establecimientos
educacionales municipales. Baja calidad, mala gestión y creciente inequidad han inevitablemente
comprometido la confianza en la educación gestionada desde el nivel local.

El nuevo sistema de educación pública debe cambiar esta situación, y para ello contiene los
elementos simbólicos, los recursos y los instrumentos de gestión para llegar a ser un espacio seguro y
confiable para las familias y un mejor lugar de enseñanza y de aprendizaje. El sistema educativo público
logrará mejorar los niveles de confianza pública en la medida en que tenga mejores capacidades de
acoger a sus estudiantes, de acompañarlos en su trayectoria educativa y de alcanzar resultados
positivos reconocidos y valorados por su comunidad. La base de la confianza es su capacidad de
reconocer en cada uno de sus estudiantes el potencial que hay en él y apoyarlo en su progreso.

La confianza pública se refuerza cuando la familia logra tener información y evidencia de los
logros de sus hijos, y cuando se reconoce el trabajo de sus directivos, docentes y asistentes de la
educación en ello. Las probabilidades de éxito de nuestros estudiantes se acrecientan si los padres y
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apoderados participan activamente en el aprendizaje de sus hijos e hijas, y si nuestras expectativas de


éxito son compartidas. Estas son las convicciones centrales sobre las que se debe construir el nuevo
sistema de educación pública, cuyo liderazgo intermedio es fundamental para aumentar los niveles de
confianza en el sistema y lograr una mejora escolar permanente.

Para lograr lo anterior los SLEs deben:

- Apoyar la sólida formación y desarrollo profesional de sus educadores y docentes, asegurando


que ellos cuenten con las capacidades idóneas para enseñar conforme a los requerimientos de trabajo
diferenciado que demandan las familias.
- Mantener una preocupación especial para que los establecimientos educacionales y sus aulas
sean acogedores, seguros y funcionales a la enseñanza y el aprendizaje, contribuyendo a generar un
clima de trabajo positivo.
- Promover espacios continuos de información, participación y compromiso de madres, padres
y apoderados para lograr el aprendizaje de sus hijos e hijas.
- Mantener información actualizada de la visión de las familias sobre el trabajo educativo de los
establecimientos educacionales del territorio.
- Asociarse con otros SLEs y organizaciones sociales, culturales y de trabajo en el territorio y el
país, que contribuyan a proporcionar a los estudiantes oportunidades y experiencias que enriquezcan
su aprendizaje.

Lecturas complementarias

Centro de Políticas Públicas UC (2016). Confianza municipal: percepciones desde la escala local.
Santiago: Centro de Políticas Públicas UC.

Centro de Políticas Públicas UC (2015). Confianza, la clave para el desarrollo de Chile. Santiago: Centro
de Políticas Públicas UC.

Cerna, L. (2014), “Trust: What it is and Why it Matters for Governance and Education”, OECD Education
Working Papers, No. 108, OECD Publishing, Paris.

Conejeros, M. E., Rojas. J. y Segure T., (2010). Confianza: un valor necesario y ausente en la educación
chilena. Perfiles Educativos, 32 (129): 30-46.

Tschannen-Moran, M. y Gareis, C. (2015). Principals, Trust, and Cultivating Vibrant Schools. Societies,
5: 256–276.
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Umekubo, L., Chrispeels, J. y Daly, A. (2013). Estrechos lazos en un distrito descentralizado: estudio de
caso de un distrito que mejora. Pensamiento Educativo. Revista de Investigación Educacional
Latinoamericana, 50(2), 69-96