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UN PAR DE GUANTES Cuando Jesús empezó la vida pública, él sabía que sólo iba a

A un hombre le regalaron un par de guantes forrados de piel. Como quedarse físicamente en el mundo por pocos años, y después
vivía en la costa y, por cierto, no necesitaba los guantes, los guardó regresar a la casa de su Padre. Por eso escogió a los Apóstoles para
en una gaveta y pronto se olvidó de ellos. De modo que no le continuar su misión cuando el tiempo de su regreso llegara.
servían porque no los usaba. Algún tiempo después le llamaron Escogió personas normales, humildes, sin talentos y características
para que trabajara en Puno y entonces se acordó de los guantes. especiales.
Al fin encontraría uso para aquello que él consideraba un regalo sin A ellos, Jesús explicó cuál iba a ser su misión. Les dijo que tenían
utilidad. que proclamar el Evangelio, predicar lo que estaban escuchando y
Cuando metió la mano en uno de los guantes, sintió que algo dar testimonio con su vida. Les hizo una promesa, que iba a enviar
impedía que el dedo pulgar se acomodara en su lugar. Para su gran su Espíritu para protegerles y animarlos la tarea del Anuncio. Pero
sorpresa, lo que impedía era un billete de cien dólares enrollado. también les dijo que tenían que sufrir, como iba a sufrir él.
Revisó los otros dedos del guante y descubrió que en cada uno de Cuando Jesús fue crucificado, ellos se encerraron en el cenáculo,
ellos había un billete de cien dólares. Los billetes habían estado allí donde habían celebrado la Última Cena, y se quedaron allá también
todo el tiempo, pero él no se había dado cuenta. después de la Resurrección de Jesús. Encerrados en el cenáculo,
A nosotros a menudo pasa lo mismo. En nuestro bautismo hemos los Apóstoles:
recibido el Espíritu Santo que nos ha convertidos en templos  Estaban paralizados por el miedo. Temían que lo que había
suyos, pero no nos damos cuenta de su presencia y de su fuerza pasado a Jesús, iba a pasarle a ellos.
transformadora.  Estaban llenos de dudas. Dudaban de todo lo que habían
escuchado, puede ser también que dudaban todo lo que
Nos preguntamos habían visto.
 Sus mentes estaban confundidas. No sabían lo que iban a
hacer ahora.
1. ¿Qué reflexión puedes sacar de esta anécdota?
2. ¿Cómo puedo la presencia del Espíritu Santo dentro de mí?
Pero la experiencia de Pentecostés cambio toda esta situación.
Cristo resucitado y exaltado a la derecha del Padre derrama su comunidad extiende el ministerio salvífico del Señor hasta que Él de
Espíritu Santo sobre los Apóstoles el día de Pentecostés y después nuevo se manifieste al final de los tiempos (cf. 1 Cor 1, 6-7). El Espíritu
sobre todos los que han sido llamados. La alianza nueva que Cristo en la Iglesia forja misioneros decididos y valientes como Pedro (cf.
pactó con su Padre se interioriza por el Espíritu Santo, que nos da la Hch 4,13) y Pablo (cf. Hch 13,9), señala los lugares que deben ser
ley de gracia y de libertad que él mismo ha escrito en nuestros evangelizados y elige a quiénes deben hacerlo (cf. Hch 13,2).” (DA
corazones. Por eso, la renovación de los hombres y 150)
consiguientemente de la sociedad dependerá, en primer lugar, de la
acción del Espíritu Santo. Las leyes y estructuras deberán ser
animadas por el Espíritu que vivifica a los hombres y hace que el
Evangelio se encarne en la historia.” (Puebla 198-199).

EL FUEGO QUE TRANSFORMA


El Espíritu Santo toma la forma de fuego. En la tradición judía el
fuego era signo de especial manifestación de Dios que hablaba
para instruir, guiar y salvar a su pueblo. En todas las culturas el
fuego es también un símbolo de fuerza transformadora. El fuego
no deja nada igual. Transforma, cocina, quema, forja, purifica, da
energía, da calor, da luz, da vida. El fuego del Espíritu Santo quemó
todas las dudas e incertidumbres que tenían los apóstoles y les dio
la valentía y la energía de cumplir con su misión hasta el martirio.

EL ESPÍRITU SANTO ACTÚA EN LA IGLESIA


La presencia del Espíritu Santo en los Apóstoles y en la Iglesia
naciente ayudó a cambios radicales y arriesgados para anunciar en
todo momento y lugar la Buena Nueva. “A partir de Pentecostés, la
Iglesia experimenta de inmediato fecundas irrupciones del Espíritu,
vitalidad divina que se expresa en diversos dones y carismas (cf. 1 Cor
12, 1-11) y variados oficios que edifican la Iglesia y sirven a la
evangelización (cf. 1 Cor 12, 28-29). Por estos dones del Espíritu, la