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UNIVERSIDAD NACIONAL DE INGENIERÍA

RECINTO UNIVERSITARIO SIMÓN BOLÍVAR


FACULTAD DE ELECTROTECNIA Y COMPUTACIÓN
CIENCIAS SOCIALES

GUIA DE TRABAJO INDEPENDIENTE

I.- DATOS GENERALES:


Asignatura: Historia de Centroamérica y Nicaragua
Modalidad: Matutino
Unidad IV: intervenciones de los Estados Unidos en Centroamérica (1910-1926).
Tema 1: Hegemonía de los Estados Unidos en Centroamérica

II:- CONTENIDO:
Hegemonía de los Estados Unidos en Centroamérica:
 Diplomacia del Dólar y su impacto sociopolítico e intervención económica.
 Diplomacia de las Cañoneras (Big Stick)
 Política de buena Vecindad
 Guerra Constitucionalista de 1925.
 Resistencia Nacionalista 1926-1933.
 Política de los Derechos Humanos
 Dictadura y Geopolítica (1934-1979)

III.- OBJETIVOS

1. Contextualizar la intervención de los Estados unidos en Centroamérica (1910-1979), a fin de la toma de


conciencia de los nacionales en este período.
2. Caracterizar las formas de intervención y dominación estadounidense en Nicaragua y sus consecuencias
(geográficas, socioeconómicas y políticas).
3. Valorar las luchas defensoras y los movimientos sociales por la sociedad nicaragüense, a partir de la
presencia militar norteamericana y la instauración de la dictadura somocista con el propósito de fomentar la
identidad nacional.
4. Exponer sobre las formas intervención y dominación estadounidense en Nicaragua y sus consecuencias
(geográficas, socioeconómicas y políticas).

IV.- ACTIVIDADES:
1.- Elaboración en papelógrafos de esquemas gráficos representando en ellos una de las formas de políticas
de intervención y dominación estadounidense en Nicaragua.
2- Prepararse para ser expuesto de forma grupal (4) estudiantes en el aula de clase.

V.- BIBLIOGRAFÍA (Que puede consultar)

• Historia de Nicaragua: Texto Básico.(2002) Capítulo I. Managua: Editorial Ciencias Sociales. UNAN.
• Reyes Monterey José (1989). Apuntamientos Básicos para el Estudio de la Historia General de Nicaragua.
Editorial Universitaria León, Nicaragua Libre.
1
• Romero, Jilma. Coordinadora. (2007) Historia de la Costa del Caribe de Nicaragua un enfoque regional
págs. 57-91.
• Kinloch T., Frances. Historia de Nicaragua. Editorial Hispamer, 2008.

VI.- EVALUACIÓN:
- En la clase se presentará el trabajo realizado en papelógrafo y entregarlo al docente para su evaluación
correspondiente..
- Evaluación: Sumativa: Valor 5 puntos.
-

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UNIDAD 4: INTERVENCIONES DE LOS ESTADOS UNIDOS EN CENTROAMÉRICA (1909-1980).

POLÍTICAS DE INTERVENCIÓN ESTADOUNIDENSE.

POLÍTICA DIPLOMACIA DEL DÓLAR

Diplomacia del Dólar es un término usado para describir el esfuerzo de los Estados Unidos, especialmente bajo la
presidencia de William Howard Taft, para alcanzar sus objetivos en América Latina y Asia Oriental a través del uso
de su poder económico por garantizar préstamos realizados en el extranjero. El término fue acuñado originalmente
por el presidente Theodore Roosevelt. También fue utilizado en Liberia, donde los préstamos norteamericanos se
dieron en 1913. Entonces era conocido como la diplomacia del dólar, porque el dinero que hizo posible pagar a los
soldados sin tener que luchar, la mayoría estaría de acuerdo en que era un salario considerablemente escasa. El
término también utilizado históricamente por los latinoamericanos para mostrar su disconformidad con el papel que
el gobierno de los EE.UU. y las corporaciones de Estados Unidos han jugado en el uso de poder económico,
diplomático y militar para abrir los mercados extranjeros

El presidente Theodore Roosevelt sentó las bases de este enfoque en 1904 con su Corolario Roosevelt a la
Doctrina Monroe (en virtud del cual los Estados Unidos Marines fueron enviados con muchas veces a América
Central) mantiene que si cualquier nación en el hemisferio occidental se encontraba política y financieramente tan
inestable como ser vulnerable al control europeo, los Estados Unidos tenía el derecho y la obligación de intervenir.
Taft continuó y amplió la política, comenzando en América Central, donde se justifica como un medio por defender el
Canal de Panamá. En marzo de 1909, intentó, sin éxito, establecer el control sobre Honduras por la compra de su
deuda con los banqueros británicos Diplomacia del Dólar no siempre fue pacífica.

En Nicaragua, EE.UU. "intervención incluyó la participación en el derrocamiento de un gobierno y el apoyo militar"


de otro. Cuando estalló una revuelta en Nicaragua en 1912, la administración de Taft rápidamente del lado de los
insurgentes (que había sido instigada por los intereses mineros de Estados Unidos) y envió a las tropas
estadounidenses en el país para apoderarse de las aduanas. Tan pronto como el control de EE.UU. consolidada a lo
largo del país, el Secretario de Estado Philander C. Knox anima banqueros EE.UU. para entrar en el país y ofrecer
préstamos sustanciales al nuevo régimen, lo que aumenta el apalancamiento financiero de los EE.UU. en el país.

Dentro de dos años, sin embargo, el nuevo pro-U.S. el régimen se enfrentó a una revuelta de sus propios, y, una
vez más, la administración de las tropas estadounidenses desembarcaron en Nicaragua, esta vez para proteger a la
tambaleante y corrupto régimen de EE.UU. Las tropas estadounidenses permanecieron allí durante más de una
década. Otro punto peligroso nuevo problema fue la revolución a balazos el Caribe, ahora ampliamente dominado
por los intereses estadounidenses. Con la esperanza de atajar problemas, Washington instó a los banqueros de
Estados Unidos a la bomba de dólares en el vacío financiero en Honduras y Haití para impedir la entrada de fondos
extranjeros. Los Estados Unidos no permitiría que las naciones extranjeras para intervenir, y en consecuencia se
sintió obligado a prevenir la inestabilidad económica y política. El Departamento de Estado convenció a cuatro
bancos de Estados Unidos para refinanciar la deuda nacional de Haití, preparando el escenario para la intervención
en el futuro

De 1909 a 1913, el presidente William Howard Taft y el Secretario de Estado Philander C. Knox seguido una política
exterior caracterizada como "diplomacia del dólar". Taft compartió el punto de vista sostenido por Knox (un abogado
corporativo que había fundado el gigante conglomerado de EE.UU. Steel) que el objetivo de la diplomacia debería
ser la creación de la estabilidad en el extranjero, ya través de esta promoción de la estabilidad de los intereses

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comerciales norteamericanos. Knox consideró que no sólo era el objetivo de la diplomacia para mejorar las
oportunidades financieras, sino también para utilizar el capital privado para promover los intereses estadounidenses
en el exterior. "Diplomacia del dólar" se hizo evidente en extensas intervenciones de Estados Unidos en Cuba y
América Central, especialmente en las medidas adoptadas para salvaguardar los intereses financieros
norteamericanos y del gobierno de Estados Unidos en la región.

En China, Knox asegura la entrada de un conglomerado bancario estadounidense, encabezado por JP Morgan, en
un consorcio europeo financiado por la financiación de la construcción de un ferrocarril desde Huguang a Cantón. A
pesar de los éxitos, "la diplomacia del dólar" no se puede contrarrestar la inestabilidad económica y la marea de la
revolución en lugares como México, República Dominicana, Nicaragua, y China. Diplomacia del Dólar, conocido
como "[una] política destinada a promover los intereses de los Estados Unidos en el extranjero mediante el fomento
de la inversión de capital de los EE.UU. en el extranjero", fue iniciada por el presidente William Taft.

Los Estados Unidos se sintió obligado, a través de la Diplomacia del Dólar, para mantener la estabilidad económica
y política. Diplomacia dólar de Taft no sólo permitió a los Estados Unidos para obtener beneficios financieros de los
países, pero también se resistió a otros países extranjeros cosechar ningún tipo de beneficio económico. En
consecuencia, cuando los Estados Unidos se beneficiaron de otros países, otras potencias mundiales no podían
cosechar los mismos beneficios. "Taft mantienen un enfoque activista de la política exterior. Por un lado, fue el
iniciador de lo que se conoce como diplomacia del dólar, en el que Estados Unidos utilizó su poderío militar para
promover los intereses comerciales estadounidenses en el extranjero. Taft defendió su diplomacia del dólar como
una extensión de la Doctrina Monroe. Taft fue uno de los principales del arbitraje como el método más viable para
resolver los conflictos internacionales "(MultiEducator, Inc.). Convirtiendo rápidamente en una potencia mundial,
Estados Unidos trató de impulsar su influencia en el extranjero. El presidente Taft se dio cuenta de que al iniciar la
Diplomacia del Dólar, sería pernicioso para el beneficio económico de otros países. Así, los Estados Unidos se
beneficiarían enormemente.

Después del derrocamiento de José Santos Zelaya por medio de la nota Knox, el gobierno de Estados Unidos
continúa con la ejecución de su política por medio de los pactos Dawson.

PACTOS DAWSON:

El 11 de octubre de 1910, Estados Unidos nombró a Tomás Dawson agente especial en Nicaragua, con el objetivo
de vender el reconocimiento de su país al Gobierno presidido por el liberal Juan José Estrada. Con el supuesto de
lograr la rehabilitación de las finanzas y pagar a extranjeros y nacionales sus reclamaciones, se le encomendó
negociar un empréstito garantizado con un porcentaje de los derechos de aduanas. Además, debía procurar la
redacción de una constitución que diera garantías “convenientes” a los extranjeros y una compensación por las
muertes de Cannon y Groce.

Dawson llegó a Nicaragua el 27 de octubre de 1910, a bordo de un barco de guerra. Por indicación que este agente
especial hiciera a los líderes insurrectos, éstos firmaron lo que se denominaría Pactos Dawson. Al día siguiente,
acomodando las cosas a los intereses de su país, Dawson informó al Departamento de Estado que, en las
condiciones de Nicaragua, la realización de una elección presidencial popular resultaba impracticable y peligrosa
para la paz, de allí que las cosas tuvieran que hacerse en correspondencia con los pactos que llevaban su nombre
(Nearing y Freeman, 1973: 192-194). (Moncada Fonseca Nicaragua 1910-1937)

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CONTENIDO DE LOS PACTOS DAWSON:

 Excluir a zelayistas de la vida política y cargos públicos


 Promulgar nueva Constitución Política
 Indemnizar propietarios nacionales y extranjeros por pérdidas económicas sufridas bajo el gobierno de
Zelaya
 Contratar préstamos con bancos de EE.UU para cancelar deudas con Europa
 Dar el 51% de las acciones del ferrocarril a banqueros de EE.UU en garantía de préstamos.
 Crear una comisión mixta de nicaragüenses y norteamericanos para controlar impuestos, Banco Nacional y
gastos del Estado.
 Realizar elecciones supervisadas por los marines

La forma en que se concretó la realización de los Pactos Dawson fue el Tratado Castrillo-Knox, suscrito en
Washington el 6 de junio de 1911. Encerraba el compromiso de Nicaragua para celebrar un contrato de préstamo,
con el supuesto de que consolidara su deuda interna y externa; ajustara los créditos liquidados o no, y colocara su
hacienda pública sobre bases estables y sólidas (Quijano, 1987: 202-203).

El monto total contemplado en el proyecto de empréstito ascendía a 15 millones de dólares. El borrador del contrato,
presentado a Nicaragua por Brown Brothers and Seligman, expresaba que estos banqueros de Nueva York se
pagarían a sí mismos el empréstito, en calidad de acreedores suyos, para:

a) El establecimiento de un banco administrado por banqueros yanquis.


b) El mejoramiento del ferrocarril que ellos controlaban.
c) La construcción de un nuevo ferrocarril, con dinero del país
d) La liquidación de sus reclamaciones.

El Senado de EEUU, pese a Taft, se negó tres veces a ratificar el Tratado Castrillo-Knox. (Nearing y Freeman, 1973:
197-198). Pero Nicaragua cumplió sus principales disposiciones como si lo estuviera.

LOS EMPRÉSTITOS DE 1911, 1912 Y 1913: SAQUEO DE LOS BIENES NACIONALES

En 1911, como resultado de la no ratificación del Convenio Castrillo-Knox, de los 15 millones de dólares previstos
como empréstito, Nicaragua sólo obtuvo un millón 500 mil dólares. De éstos, cien mil se utilizaron para conformar el
capital inicial del Banco Nacional, capital que nunca salió de los bolsillos de los banqueros porque lo tomaron, al
igual que un porcentaje de las rentas de aduanas, como garantía de pago. Los directores de dicha institución se
escogerían por los banqueros, a quienes les fue otorgado el derecho para adquirir el 51% de sus acciones y el
derecho preferente para comprar el resto las mismas. Además, no se gravarían con impuestos, consumos,
contribuciones, rentas y otras fuentes de ingresos.

La mayor parte del empréstito, un millón 400 mil dólares, se depositó en Nueva York. Pretendidamente, se
destinaría a la realización de la reforma monetaria. A ésta se le sumaron 500 mil dólares de un empréstito
suplementario por 725 mil dólares, de marzo de 1912. Con los 225 mil restantes se cubrieron determinados gastos
internos. Se garantizó, en parte, con las rentas de aduanas, ferrocarriles y bancos. Pero los 500 mil dólares de la
estabilización tampoco salieron de los banqueros, quedaron otra vez en Nueva York. Además, adquirieron el
derecho de compra del 51 % de las acciones de los ferrocarriles, por un millón de dólares. El saldo Ethelburga, otra

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garantía, valorado en casi 2 millones de dólares, lo adquirieron, al parecer, al 25 %, pero cobraron a Nicaragua 6
millones 250 mil dólares (Quijano, 1987: 42-48).

El 8 de octubre de 1913, Nicaragua suscribió con los Brown Brothers un tercer empréstito por dos millones de
dólares. Se garantizó: con un gravamen sobre los derechos de aduanas subsiguientes a los concedidos con
anterioridad; con las acciones prendadas del Banco Nacional y del Ferrocarril del Pacífico que pertenecieran a
Nicaragua. Además, el país vendió el 51% del capital del Ferrocarril Nacional del Pacífico en un millón de dólares, y
el 51 % de las del Banco Nacional por 153 mil dólares. Como si ello no bastara, en caso de que la “República”
“deseara” vender sus acciones prendadas en el Banco y en los Ferrocarriles, daría el derecho preferente de compra
a Brown Brothers.

Al final, los banqueros sencillamente se prestaron para pagarse a sí mismos, o dieron dinero a cambio de
apoderarse de los bienes del país. Entregaron 750 mil a la República, 153 mil al Banco. Y eso fue todo. Pero
adquirieron un crédito por un millón 60 mil dólares, hipotecaron las aduanas administradas por un agente suyo y se
apoderaron del Ferrocarril y del Banco. Pagando todo, Nicaragua salió debiendo un millón 60 mil dólares a los
banqueros, perdió el saldo Ethelburga, sus bancos y ferrocarriles pasaron a ser controlados y manejados por los
Brown Brothers (Quijano, 1987: 90-92).

POLÍTICA DEL GRAN GARROTE (BIG STICK)

Política del Gran Garrote. Formulada por el presidente Teodoro Roosevelt (1901-1909) basada en la aplicación del
uso de la fuerza contra los países que se negaran a aceptar sus ofertas "generosas"

La utilización de la fuerza como mecanismo de dominación se puso de moda a partir del gobierno de Teodoro
Roosevelt. Cómo antecedente está la guerra hispano-cubana-norteamericana, primera guerra imperialista, que
ocurrió precisamente en Cuba y trajo como resultado la pérdida de la independencia al imponerse la República
Neocolonial.

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Cuba no fue el único país sobre el cual cayeron las garras del águila del norte. A partir de ese momento se aplicaría
el Big Stick o Gran Garrote caracterizada por las intervenciones militares en Santo Domingo, Panamá, Nicaragua,
México, Haití y Cuba.

Nicaragua fue intervenida militarmente a partir de 1912. 2.700 marines norteamericanos invadieron Nicaragua “para
proteger los intereses de Estados Unidos durante un conato de revolución dirigido por el General Benjamín Zeledón,
dando comienzo a una ocupación que se mantendría casi continuamente hasta 1933, siendo expulsados por el
General Augusto C. Sandino y su Ejército Defensor de la Soberanía Nacional.

POLÍTICA DE BUEN VECINO (BUENA VECINDAD)

Fue una iniciativa política creada y presentada por la administración del gobierno estadounidense presidido por
Franklin D. Roosevelt en el marco de la conferencia panamericana de Montevideo en diciembre de 1933, en lo
referente a sus relaciones América Latina durante los años 1933-45, cuando la intervención de Estados Unidos en
los asuntos internos de los países latinoamericanos fue moderándose (Estados Unidos había invadido abiertamente
varios países de la región en los primeros años del siglo XX, como Haití, República Dominicana o Nicaragua).
Buscaba particularmente la solidaridad hemisférica contra amenazas exteriores, en especial de las potencias del eje
durante la Segunda Guerra Mundial, por lo tanto esta política influyó en que casi todas las naciones
latinoamericanas apoyaran a Estados Unidos en dicho conflicto bélico.
(http://es.wikipedia.org/wiki/Pol%C3%ADtica_de_buena_vecindad)

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Roosevelt aplicó esta política a las naciones del Hemisferio Occidental, afirmando: “Nunca antes el significado de las
palabras „buen vecino‟ ha sido tan patente en las relaciones internacionales”. Con esta política, Roosevelt regresó a
la intención original de la Doctrina Monroe, tal como la formuló el secretario de Estado de los EU, John Quincy
Adams.

LA POLÍTICA DE BUENA VECINDAD Y EL NACIMIENTO DE LA DICTADURA SOMOCISTA

El fin de la ocupación de Nicaragua por los marines estadounidenses fue producto de la lucha abnegada del pueblo
nicaragüense. Pero, esa lucha, por sí sola, no hubiera bastado para que una potencia como Estados Unidos
decidiera el retiro definitivo de sus tropas. La lucha de los patriotas debió conjugarse, por tanto, con una coyuntura
internacional que la favoreciera.

La situación internacional fue, en efecto, condición primordial para que se lograra el objetivo planteado. Entre otras
cosas, ello se debió a que a los estadistas estadounidenses no podían serle indiferentes las posiciones que, con
respecto a su política exterior, tuvieran los gobiernos de los países latinoamericanos. Necesitaban establecer acá
nuevos mercados y enfrentarse a los que, en ellos, poseyeran las potencias europeas. No casualmente, la defensa
de los intereses comerciales de EEUU en América Latina, movió a congresistas de este país a pronunciarse en
contra de la intervención en Nicaragua. El senador Wheeler, por ejemplo, declaró que la intervención en Nicaragua,
aun haciendo a un lado el aspecto moral del asunto, perjudicaba notablemente los intereses comerciales de su país
que, justamente, estaba buscando nuevos mercados en Centroamérica y Sudamérica. (Selser, 1981: T 2. 13-14).

La imposibilidad de vencer al Sandinismo; la presión internacional de pueblos y gobiernos contra la intervención en


Nicaragua; la cercanía de otra guerra mundial que obligaba a los imperialistas estadounidenses a resguardar el
continente americano para sí, frente al expansionismo alemán y japonés; la existencia de la Guardia Nacional como
instrumento sustituto de los marines (Barahona,1989: 49) y la grave crisis económica que estremeció a todo el
mundo capitalista y, particularmente, a EEUU; fueron, entre otros, los factores que empujaron a esta potencia
imperialista al abandono del territorio nicaragüense .

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Pero ello mismo condujo a la proclamación de la política de "Buena Vecindad". Esta nueva estrategia de
dominación, aparece como una fórmula tendiente a no comprometer directamente a EEUU en los asuntos internos
de los países latinoamericanos. Por tal razón, se postuló el principio de no-intervención, con lo cual se quería
significar que, en lo posterior, EEUU no tomaría ninguna decisión concerniente a las naciones latinoamericanas, sin
antes "consultar" a sus gobernantes.

“Hubo tiempos no muy lejanos -decía J. Byrnes, Secretario de Estado de F.D. Roosevelt- cuando nosotros
aplicamos la Diplomacia del Dólar y la intervención; y fuimos acusados de imperialismo yanqui. Pero la experiencia
nos ha enseñado que para tener buenos vecinos debemos ser “Buenos Vecinos”. Hemos descubierto que el
entendimiento y la “Buena Voluntad” no pueden ser comprados o ganados por la fuerza.” (Ulloa et-al: 1988: 153). La
principal forma de penetración imperialista en el continente tendría, a partir del momento en que se proclamó esta
política, un carácter primordialmente económico. La intervención militar directa pasaría a segundo plano. Pero, con
el mismo fin (defender sus intereses económicos, políticos y militares), EEUU fomentó por varios rincones de
América Latina la existencia de dictaduras militares, a las que financiaría, asesoraría y apertrecharía. La imposición
de regímenes militares y entreguistas en Centro América demostró, mejor que nada, en qué consistía la Buena
Vecindad:

En Guatemala, se implantó la de Jorge Ubico (1931-1944); en El Salvador, la de Maximiliano Hernández Martínez


(1935-1944); en Honduras, la de Tiburcio Carías Andino (1935-1949); en Nicaragua, la de Anastasio Somoza García
y sus herederos (1934-1979)*. En el Caribe, se impuso la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo (1930-1938-1952) de
República Dominicana.

En el caso de Nicaragua, la instauración de la Guardia Nacional (GN) se concibió desde inicios de los años veinte.
Empero, el paso definitivo se emprendió en 1927, año en que se inició la guerra de liberación nacional. Ello prueba
que su creación, a lo inmediato, obedeció a la necesidad de hacerle frente a la causa de los patriotas sandinistas.
Pero la GN respondía, igualmente, a la necesidad imperialista de garantizar estabilidad en el seno de las clases
dominantes locales, haciendo desaparecer a las fuerzas militares que estaban bajo el control directo de cada una de
las facciones en pugna.

En consecuencia, la estabilidad del dominio externo exigía la cohesión, así fuera relativa, de las clases opresoras
criollas, políticamente representadas por el Liberalismo y el Conservatismo. Sin esta condición, era imposible evitar
el constante estallido de la rebeldía popular y la injerencia de otras potencias en los asuntos internos de Nicaragua.

Así se explica que los imperialistas estadounidenses definieran a la GN como un ejército "apolítico", como lo
expresa, por ejemplo, Richard Millett, anotando que ello se constituyó en uno de los objetivos esenciales de la
política de su país en el Caribe (Millett, 1979: 62-63). Se quería que este cuerpo castrense estuviera fuera del
control de las facciones en pugna, para someterlo al estricto control de un grupo de individuos que representara, por
encima de todo, los intereses de la dominación imperialista. La creación de la GN fue, en este sentido, el paso inicial
y primordial para el establecimiento de la dictadura somocista. En realidad, para garantizar sus intereses
geopolíticos y económicos en Nicaragua, el dominio externo debió encargarse de establecer en ella un aparato
militar de dominación (Moncada Fonseca, Nicaragua 1910-1937)

POLÍTICA ALIANZA PARA EL PROGRESO

En Nicaragua comenzaron con empeño y dedicación las medidas y las fórmulas de la Alianza para el Progreso,
como si fuera otra nación democrática del continente, aspecto que resultaría contradictorio con los principios
originarios de la Alianza y la Carta de Punta del Este . Nicaragua era un escenario político de contención en la

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esfera de influencia y la seguridad nacional de los Estados Unidos. El país, con un gobierno de derecha y con
niveles de pobreza superiores a la media con respecto al continente, no debía por ningún motivo convertirse en otra
Cuba en el continente. Ciertamente era un país pobre, pero “estable políticamente” y consustanciado con los fines
del modelo anticastrista propiciado por los Estados Unidos en la región.

Para el momento cuando John F. Kennedy obtiene la presidencia de los Estados Unidos en noviembre de 1960, ya
se percibía un notable cambio en su discurso hacia América Latina, que hasta entonces había permanecido
relegada de la agenda política republicana de la Casa Blanca. Este giro se hace evidente a través de la
promulgación de una Alianza para el Progreso para promover el desarrollo socio-económico de la región,
condicionada por la incorporación de esta al concierto de la democracia occidental. En palabras de Kennedy:...para
alcanzar estas metas, la libertad política debe acompañar al progreso material. Nuestra Alianza para el Progreso es
una alianza de gobiernos libres y debe perseguir el objeto de suprimir la tiranía en un hemisferio donde no hay
legítimo lugar para ella.

NICARAGUA SOMOCISMO Y ALIANZA PARA EL PROGRESO

Nicaragua estuvo sometida al dominio político de la familia Somoza entre 1936 y 1979. Durante todo ese tiempo la
población no gozó de las libertades públicas y las elecciones libres propias de una democracia típica occidental.
Fueron los mismos miembros de la familia los que ejercieron directamente el control del poder: Anastasio Somoza

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García (1936-1956), Luis Somoza Debayle (1957-1963) y Anastasio Somoza Debayle (1967-1979). En los breves
intermedios en que esto no ocurrió fueron personajes de confianza quienes se hicieron cargo del gobierno: René
Schick (1963-1967) y Fernando Agüero (1972-1974).

Paradójicamente, el programa de la Alianza para el Progreso fue implementado durante el lapso que correspondió la
sucesión de los gobiernos oligárquicos liberales-antidemocráticos de Luis y Anastasio Somoza Debayle. No
obstante, fue en la gestión interina del doctor René Schick (1963-1967) que demostró su capacidad gerencial y de
apertura desarrollista y cuando el grueso de las reformas y los programas de la Alianza alcanzaron su máximo
efecto. Gracias al control de la Guardia Nacional, que fue utilizada como si se tratara de una guardia pretoriana, los
Somoza controlaron el país de una forma claramente personalista. Los Somoza llegaron a controlar buena parte de
la economía nacional, a tal punto que en 1979 poseían la tercera parte de los activos económicos existentes en
Nicaragua.

LA POLÍTICA DEL ANTICOMUNISMO Y EL PRAGMATISMO DE LA ALIANZA EN NICARAGUA

Con respecto a la política exterior, en el contexto del enfrentamiento Este-Oeste marcado por la guerra fría,
Nicaragua se convirtió en un leal aliado de los Estados Unidos y actuó como factor clave en cualquiera de las
amenazas de peligro comunista que se planteara en la región.

Durante esta época, Estados Unidos puso más énfasis en resolver los problemas de su política interna, limitándose
a ayudar a los regímenes dictatoriales, en retribución los países del hemisferio debían enarbolar y mantener una
orientación política anticomunista. Los Estados Unidos propiciaban, además de apoyo militar, una débil inversión
económica privada. Manteniendo los sistemas dictatoriales y auspiciando esa pequeña inversión, la potencia del
norte perfilaba una política exterior para América Latina que, según juicio de Matthews y Silvert, era una política
miope debido a que solamente se limitaba a combatir el comunismo a toda costa, pero sin levantar ni un dedo para
impedir y ni siquiera para oponerse a la dictadura de derecha, a pesar de su evidente carácter anti popular.

Federico Gil, coincide con los dos autores anteriormente mencionados. En la conclusión de su libro expresa: La
política de Estados Unidos ha mantenido siempre dos objetivos: evitar la influencia de potencias extracontinentales
en el hemisferio occidental y hacer de Latinoamérica una esfera especial de influencia de Estados Unidos, esto
último mediante muy diversos medios, entre ellos el comercio y la inversión, la diplomacia y las actividades militares.
Los países latinoamericanos también han tenido dos metas constantes en su política respecto a Estados Unidos:
asegurarse la ayuda de Estados Unidos con objeto de evitar toda injerencia por parte de potencias
extracontinentales, y al mismo tiempo encontrar la manera de restringir la predominante influencia estadounidense.

En su mensaje enviado al congreso el 14 de marzo de 1961, el presidente John F. Kennedy, solicitando que se
asignen 600 millones de dólares para el desarrollo económico y social en América Latina, planteaba lo siguiente:
Nos hemos de encontrar con un grave e inminente peligro de que los pueblos desesperados se vuelvan al
comunismo o a otras formas de tiranía como su única esperanza de un cambio. Fuerzas bien organizadas, hábiles y
fuertemente financiadas están constantemente instándolas a que sigan este sendero.

En ese sentido, Nelson Rockefeller, asistente especial del presidente, enfatizaba: “Es cierto que, a corto plazo, los
dictadores manejan con eficacia a los comunistas. Pero a la larga, Estados Unidos tiene que alentar el surgimiento
de democracias en Latinoamérica, si se quiere derrotar al comunismo dentro del área.” A pesar de que el momento
parecía propicio para la tendencia demócrata en el poder y para el mismo Kennedy, debido a que de los doce
militares que gobernaban a los 20 países latinoamericanos en 1954, sólo quedaban en 1961 la mitad; los demás
habían sido depuestos o asesinados (Remón, de Panamá; Castillo Armas, de Guatemala y; Somoza, de Nicaragua).

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Todo esto dio origen a la fundación de la primera escuela para enseñanza de tácticas contrarrevolucionarias. En una
acción combinada del Pentágono, el Departamento de Estado y los militares latinoamericanos, la ayuda para la
“acción cívica” encomendada a éstos permitía que se convirtieran en figuras nacionales, futuros caudillos y hasta
gobernantes con galardones ganados como “benefactores” de sus pueblos. Robert Kennedy afirmó:
“...condecorábamos a dictadores; alabábamos a regímenes retrógrados, y se nos identificó cada vez más con
instituciones y hombres que mantenían a sus pueblos en la miseria y el miedo”.

En efecto, con el triunfo de la Revolución Cubana los Estados Unidos “haciendo caso omiso de los principios
democráticos con que fue formulada La Carta de Punta del Este” incorpora a Nicaragua, con su forma de gobierno
dictatorial y nepótico, a su estrategia global contrarrevolucionaria para evitar una nueva victoria popular en el
continente. Se destacan entre estos esfuerzos, la reformista Alianza para el Progreso que, entre los años 1960 y
1967, significó para el país centroamericano:

• Ingreso al Mercado Común Centroamericano. Amarre absoluto de la burguesía industrial financiera de Nicaragua
con el capital norteamericano.
• Propuestas “civilistas” electoras (Imposición de René Schick en 1963).
• Reforma agraria.
• Distintas medidas de tipo tributario.
• Incremento de la ayuda militar al régimen.

La política desarrollista, que a través de la Alianza para el Progreso se impone en el país con el fin de frenar las
tensiones sociales y revolucionarias, se complica en la práctica debido a que la familia Somoza y sus aliados locales
y extranjeros, entendieron “...el desarrollismo de la Alianza más como una ventaja puramente económica que como
un programa Interamericano para contrarrestar las tensiones sociales y evitar otra Cuba.”

Durante los ocho primeros años de la Alianza ocurrieron dieciséis golpes de estado en países latinoamericanos que,
asociados a la forma en que los Estados Unidos reaccionaron, y en que algunos casos intervinieron en ellos,
determinaron en gran medida el destino de la Alianza.

No obstante, la dictadura de los Somoza permaneció ilesa en todo el trayecto de la década de los sesenta de
cualquier golpe proveniente del ala militar, aun cuando al inicio de la misma década había hecho su aparición el más
importante movimiento revolucionario de Centroamérica y una de las piezas claves en la lucha contra Somoza, ese
era el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), movimiento guerrillero, surgido al principio de los años 60,
paralelo al establecimiento de la Alianza.

En ese contexto político y social de la realidad nicaragüense, la cual no se distanciaba demasiado a la de muchos
países de la región inspirados por la triunfante Revolución Cubana, Levinson y Onís hacen una advertencia: Las
presiones de hoy vienen de los marginados, grupos excluidos, por definición, de la participación política. Los
esfuerzos de la izquierda para traer este grupo a la arena política plantean graves amenazas contra las estructuras
de poder existentes. Sus válvulas de escape tradicionales son claramente inadecuadas para acomodar a los
marginados, cuyo número y demandas en ascenso hacen surgir el potencial revolucionario de un cambio radical en
la estructura social.

La contención al comunismo en el continente tendía a llevar a los Estados Unidos a oponerse a todas las
revoluciones y se convertía, por tanto, en aliado de oligarquías impopulares y corruptas del hemisferio. El presidente
Johnson dijo en la ciudad de México: “No nos dejaremos detener por aquellos que dicen que el cambio es el
comunismo‟‟. Ese cambio se expresaba tentacularmente con vinculaciones insurgentes en un área próxima al

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epicentro de seguridad de los Estados Unidos: Centroamérica. Allí el debate entre los actores políticos para
mantener el control social y los grupos reaccionarios motivados en crear un nuevo orden, era mucho más radical
que en cualquier otra región del hemisferio. Así pues, Schick y los Somoza apoyaron entusiastamente la creación
del Consejo de Defensa Centroamericano (CONDECA) en 1964 para contrarrestar movimientos insurgentes en el
área. Dicho Consejo fue establecido por cláusula de la nueva Carta de Organización de Estados Centroamericanos,
para la “seguridad colectiva” contra una eventual agresión comunista en la región.

El CONDECA era una especie de Estado Mayor supranacional y, a la vez, un mecanismo para llegar a un frente
común, no sólo contra cualquier posible invasión de parte de Cuba, sino contra la subversión interna sustentada por
los comunistas. Dice Monteforte que tomando en cuenta el sentido que tenía el término comunista para los grupos
gobernantes centroamericanos, se llega a la conclusión de que el CONDECA era un instrumento de defensa de los
intereses oligárquicos civiles y militares, y de los intereses norteamericanos políticos, económicos y militares en la
región. Tanto táctica como estrategia correctamente eslabonadas, respondían a la praxis del anticomunismo
conducida por los herederos de las repúblicas atomizadas y bananeras de Centroamérica atadas al hilo conductor
de la política de contención del comunismo dirigido desde Washington. Nicaragua no será la excepción, sino el
epicentro de la disputa.

POLÍTICA DE DERECHOS HUMANOS DE JIMMY CARTER

Al asumir la presidencia de los Estados Unidos Jimmy Carter por los demócratas a mediados de la década de los
años setenta del siglo XX, los Estados Unidos vivían una serie de crisis política y económica en general, y que se
expresaba en: la reducción de su hegemonía en el mundo particularmente en Vietnam en 1975 al salir derrotados
militarmente, el auge del movimiento de liberación en África, logrando triunfar, Angola, Etiopia e Irán al ser
derrocado el SHA (fiel aliado de Estados Unidos en Asia en 1979). Así mismo, las luchas populares en Nicaragua,
el Salvador, Guatemala y Grenada (compilación profesor Jorge Hernández)

La agudización en extremo de las contradicciones interimperialistas en su lucha de competencia ante la necesidad


de nuevos repartos del mundo, debido a constantes victorias en todo el mundo, las cuales redujeron las esferas de
influencia de los diferentes grupos internacionales de Poder.

En este contexto de relaciones internacionales se conformó la política norteamericana hacia América Latina. El
objetivo de Carter era mejorar la deteriorada imagen de Estados Unidos, en primer término ante los países
subdesarrollados, para lo cual incluyó como elemento sustancial en su política latinoamericana la campaña en pro
de los “derechos humanos” con vistas a ratificar su papel de líder de la “democracia universal”.

PRINCIPIOS FUNDAMENTALES DE LA POLÍTICA DE CARTER HACIA LATINOAMÉRICA

1- La no elaboración de una política única para todos los países de la región, sino de políticas independientes para
cada país, acorde a sus peculiaridades y a los intereses de Estados Unidos en cada uno de ellos.
2- Un nuevo enfoque hacia los gobiernos progresistas del área con vistas a lograr un acercamiento en las
relaciones con éstos, con ciertos estímulos en el plano económico y dando de lado a la política de desestabilización.
3- Propiciar el establecimiento de -democracias restringidas o viables- en los países sometidos a dictaduras
militares para evitar el surgimiento de movimientos radicales de liberación y para remozar un poco la fachada
democrática de Estados Unidos.
4- Estructurar la política exterior norteamericana alrededor de un eje central: la defensa de los derechos humanos,
política que, partiendo de presupuestos del derecho burgués, estaba dirigida contra la comunidad de países
socialistas y los gobiernos de corte progresista y antiimperialista. Para demostrar que Estados Unidos estaba de

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verdad interesado en la efectividad de esta política, debían tomarse algunas medidas, en especial con las dictaduras
más represivas de la región.

La política de Carter hacia el subcontinente estuvo condicionada por las luchas liberadoras y por la confrontación
entre los sistemas socialista y capitalista, reafirmándose una vez más que, con independencia de una u otra
administración, son éstos los factores que en realidad inciden en el curso de la política exterior de la Casa Blanca.

Es por ello que en septiembre de 1977, ante las presiones externas y la situación interna, Somoza tuvo que limitar el
estado de sitio y la censura sobre los medios de difusión, en especial sobre el diario La Prensa, el cual dirigía Pedro
Joaquín Chamorro, quien aprovecho la oportunidad para denunciar la corrupción de los funcionarios del gobierno y
la represión a que era sometida la población.

Durante la administración de Jimmy Carter, la violación a los derechos humanos en varios países no cesaron
comprobándose que esa política estaba cargada de demagogia y que más bien sirvió como válvula de escape para
evitar el desencadenamiento del movimiento social y revolucionario, como en el caso de Nicaragua en donde esa
demagogia se demostró muy claramente, pues la dictadura jamás fue abandonada por Estados Unidos aunque para
fines propagandísticos se decía, que a la dictadura se le había suspendido la ayuda militar. (Compilación profesor
Jorge Hernández)

Ante el auge popular revolucionario y los avances del FSLN, Carter decidió adoptar nuevas posiciones con relación
al dictador, ya que la violación de los derechos humanos no era una razón tan fuerte como para permitir el triunfo de
una segunda revolución popular en Latinoamérica. Así, el gobierno norteamericano aprobó un crédito de 12 000 000
de dólares para Nicaragua.

Expresándose ese apoyo entre 1977 y 1979 con; la triangulación que hacía los Estados Unidos con otros países
para que le vendieran armamento al régimen somocista, entre ellos los fusiles galil vendidos por Israel, vehículos
para llevar a cabo la represión en campos y ciudades como los jeep, camiones y equipos pesados, para ayudar al
hijo del dictador Anastasio Somoza Portocarrero alias el chigüín, esto los obtuvo Somoza a través del llamado
paquete España, los vehículos fueron conocidos como Ebros y de color anaranjados.
También la dictadura consiguió bombas lacrimógenas de Argentina, esto solo es una muestra de que la dictadura
jamás fue abandonada por el imperialismo y otros aliados externos, con esa ayuda la dictadura logró reprimir y
realizar operaciones limpiezas durante y después de combates realizados en el período de 1977-1979.

Con respecto a esta política de los derechos humanos, los demócratas Charle Wilson por Texas y John Murphy por
New York en la cámara de representantes el 23 de junio de 1977 expresaban de forma general con respecto a
Nicaragua:

“Que se tenía que obedecer al Departamento de Estado y no a las denuncias de la represión somocista de 1974 a
77, que Nicaragua siempre había votado a favor de Estados Unidos, que Nicaragua siempre ha acompañado a los
Estados Unidos, para que no se levantara el embargo a Cuba” etc. (Apuntes de Historia de Nicaragua Selección de
lecturas 1980, tomo II, Unan Managua, páginas 326, 327,328). (Hernández, Jorge. 2014).

Finalmente, se da el retiró aparente del apoyo a Somoza hasta el asesinato de Bill Stewart, periodista E.U. junio
1979.

14
POLÍTICA DE RONALD REAGAN
Las relaciones entre Nicaragua y Estados Unidos continuaron deteriorándose a medida que el imperialismo
reforzaba su política agresiva, brindando apoyo a los grupos de exguardias somocistas que se entrenaban en
territorio hondureño, en Miami, Nueva Orleáns y California. El panorama contempló intentos de desarrollo de bandas
contrarrevolucionarias en distintos departamentos del país, las cuales fueron desarticuladas en varias ocasiones,
por las fuerzas de la Seguridad, el Ejército y las Milicias Populares Sandinistas.
A su vez, los partidos tradicionales derechistas y el emergente Movimiento Democrático Nicaragüense (MDN)
realizaron en forma cada vez menos encubierta, una labor proselitista para tratar de desacreditar al Frente
Sandinista de Liberación Nacional.
Desde que el Presidente Ronald Reagan tomó posesión de su cargo en 1981, comenzó a ejecutarse un proyecto
norteamericano encaminado a destruir la Revolución Popular Sandinista. Este proyecto combinó las agresiones
militares con las económicas (acciones encubiertas de la Agencia Central de Inteligencia- CIA, Chantaje y
amenazas en procedimientos de intervención abierta, provocaciones armadas por parte del Ejército hondureño y el
incremento de los ataques contrarrevolucionarios de las bandas somocistas.
La política exterior yanqui para América Latina y el Caribe fue elaborada por el denominado “Comité de Santa Fe”
Los ideólogos reaccionarios que integran este Comité parten del presupuesto falaz de que Estados Unidos se
enfrenta a la “influencia comunista” en América Central por la política de “subversión y desestabilización” de Cuba y
de la URSS (Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas) en esa región.
De esta manera los ideólogos atribuyen el desarrollo y auge de las luchas revolucionarias a la “injerencia comunista”
y plantean que la crisis centroamericana está dada en el contexto de la “confrontación ideológica este-oeste” Estos
planteamientos tratan de encubrir la verdadera esencia de los problemas de la región, ocultando las causas reales
de los problemas económicos y sociales.
Política desestabilizadora y agresiva:
- Las acciones de hostigamiento económico fueron un arma permanente de la política agresiva de Estados Unidos
contra Nicaragua.
- Los programas de desestabilización económica por parte del gobierno de Reagan se llevaron a cabo en el plano
de la acción práctica y de la intervención política. Con el objetivo de impedir la independencia económica
nicaragüense y la ejecución de los proyectos de transformaciones sociales internas propugnadas por la Junta de
Gobierno de Reconstrucción Nacional.
- Desestabilización económica como un paso intermedio hacia acciones de fuerza que permitieran el derrocamiento
del gobierno revolucionario.
- Aplicación del bloqueo económico en 1981, decretado por Ronald Reagan como sanciones económicas.
- Articulación y organización de la contrarrevolución interna en Nicaragua.

- Apoyo político económico, militar y financiero de los grupos de exguardias somocistas que operaban desde
territorio hondureño.
- Dentro de su estrategia, el imperialismo norteamericano trata de obstruir las fuentes de créditos externos utilizando
su influencia y el poder que ejercen en los centros financieros internacionales.

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- La política imperialista se manifestó además, en la suspensión de los préstamos que le había otorgado a
Nicaragua.
- Organización y preparación militar de grupos contrarrevolucionarios en Honduras y en el propio territorio
norteamericano.
- Fomentó el clima de tensión e incertidumbre para contribuir a la fuga de capitales, crear conflictos económicos y
estimular el éxodo de profesionales, y provocar actos de violencia para hacer imperar el terror, apoyando la
formación de bandas contrarrevolucionarias dentro y fuera del país.
LA GUERRA DE BAJA INTENSIDAD. 1984-1986
Esta fase de la política de Reagan se caracteriza por el conocimiento tácito de la fortaleza del régimen de Managua.
Se diluye el discurso de la intervención militar directa, que llegó a su clímax en octubre de 1983 con la invasión a
Granada, aunque la discusión y el tono agresivo se mantienen a través de la realización de ejercicios militares en
Honduras y en las aguas del Pacífico y el mar Caribe. El elemento clave que determina esta nueva fase de política
es el Informe Kissinger, aparecido en enero de 1984. Por primera vez el gobierno Reagan logra tener un documento
que, además de ser la expresión de un sector muy amplio de la compleja red que compone el sistema político, el
gobierno y el Congreso —por tener un carácter bipartidista—, permite tener una percepción integral y coherente de
la crisis en el conjunto de América Central. Además incluye sus famosas recomendaciones, que serán integradas
como guía de la política de Estados Unidos a la región.
La nueva estrategia de contención activa plasmada en el Informe Kissinger proporciona, en primer lugar, una política
nacional unificada, en segundo término, una coherencia ideológica, y, por último, permite a Estados Unidos pasar a
la ofensiva militar, diplomática ,y política frente a Nicaragua —y también frente al FMLN salvadoreño, que goza en
estos momentos de gran credibilidad internacional.

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La nueva doctrina incluye también la noción de "contraterrorismo", que se basa en acciones terroristas encubiertas,
dado que se supone que una de las armas fundamentales del "enemigo" son las acciones terroristas contra
objetivos norteamericanos. En esta lógica se inscriben numerosos atentados contra la infraestructura nicaragüense,
como la destrucción de los depósitos de combustible del Puerto de Corinto en octubre de 1983 y el minado de los
puertos durante 1984.
La doctrina de la Guerra de Baja Intensidad se convierte en oficial al momento de asumir Reagan el segundo
periodo de la presidencia de su país, en enero de 1985.
Guerra de Baja Intensidad es sinónimo de guerra prolongada. Esta, a diferencia de las necesidades que suponía la
percepción de que era posible una victoria rápida —donde la solución de contención sería fundamentalmente militar
a través de las FDR—, supone también el dar credibilidad política y diplomática a este esfuerzo. Por ello, uno de los
avances más notorios de Reagan es la legitimación de los grupos contrarrevolucionarios.
Fuente: Lozano, Lucrecia y Manaut, Raúl Benítez. De la contención pasiva a la guerra de baja intensidad en
Nicaragua. 1986.

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sociedades indígenas al 31 de diciembre del 2014 (Compilación).
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 http://imperialismonorteamerica.blogspot.com/p/que-es-el-destino-manifiesto-el-destino.html
 http://www.ciepac.org/neoliberal/esp/neoliberalismo.html)
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 Lozano, Lucrecia y Manaut, Raúl Benítez. De la contención pasiva a la guerra de baja intensidad en
Nicaragua. Cuadernos Políticos, número 47, México, D.F., editorial Era, julio-septiembre de 1986, pp. 75-88.
 http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/contenido/CP.47/CP47.7.LucreciaLozano.pdf
 Moncada Fonseca, Manuel. Nicaragua 1910-1937: Imposición del dominio yanqui en Nicaragua y
Resistencia Sandinista
 Muro, Mirtha. et.al. Nicaragua y la Revolución Sandinista. Editorial Ciencias Sociales. Habana, Cuba. 2984.
 Núñez Soto, Orlando Los 17 años que empobrecieron a Nicaragua
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 Lozano, Lucrecia y Manaut, Raúl Benítez. De la contención pasiva a la guerra de baja intensidad en
Nicaragua. Cuadernos Políticos, número 47, México, D.F., editorial Era, julio-septiembre de 1986, pp. 75-88.
 http://www.cuadernospoliticos.unam.mx/cuadernos/contenido/CP.47/CP47.7.LucreciaLozano.pdf

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ANEXO

EL ESTADO BAJO LA INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA

1. ETAPA 1910-1925. INTERVENCIÓN NORTEAMERICANA

CARACTERÍSTICAS GENERALES:

 Supone un retroceso en el funcionamiento del Estado Nacional y por supuesto limitaciones en el ejercicio
soberano. Las condiciones establecidos (1911) a través de los Pactos Dawson determinaron la naturaleza
del Estado: Es decir un Estado Intervenido por los Estados Unidos no solo en los aspectos económicos y
políticos sino militarmente a través de la presencia permanente de tropas norteamericanas
 Estadio débil, fracturado y sin liderazgo.
 Sucesión presidencial con previa aprobación del Secretario de Estado,
 Entrega nominalmente la expresión geográfica de la nación. Tratado Chamorro-Bryan firmado el 5 de agosto
de 1914,
 Nueva Constitución de 1912 limitada por el establecimiento de organismos supranacionales: Alta Comisión y
Comisión Mixta de Reclamaciones. La creación de mecanismos supra nacionales supeditó a las
instituciones de Estado y su funcionamiento. Economía Dependiente, ocupación militar.
 Control norteamericano de las actividades aduaneras, ferrocarril, mineras, café, banca, etc., a partir de la
firma de los Planes Financieros (1917)

La experiencia de las reformas que José S. Zelaya aplicara al Estado, fue el último gesto de modernización del siglo
XIX sobre el aparato regulador. Continuando un poder de factura muy singular que se caracterizó por su debilidad,
por el fraccionamiento y sin liderazgo.

Se apostó, entre otras cosas, a tratar de revertir muchas de aquellas reformas, especialmente la relacionada al
establecimiento del Estado laico. Sin embargo, la situación del país no era la mejor al momento de asumir el nuevo
gobierno que recayó en Juan José Estrada como líder de una coalición. El país padecía la depreciación de los
billetes nacionales y no contaba con suficientes fondos para la administración pública, esta situación impactaba
sobre el normal funcionamiento del Estado y le restaba capacidad reguladora.

Las contradicciones indicadas afloraron bien pronto entre los líderes del gobierno, pues tanto Luis Mena como
Emiliano Chamorro aspiraban a la primera magistratura, mientras Juan J. Estrada empezó a hacer gestiones para
rehabilitar la economía del país y ganar el reconocimiento del gobierno norteamericano.

Condiciones adversas para el país estaban presentes en ese caso y en medio de las profundas necesidades que
se vivían se gestaron los instrumentos para la intervención norteamericana. Debe considerarse ante de todo que
existían acuerdos ―de palabras‖ entre los líderes conservadores y liberales que habían llevado adelante la guerra
contra Zelaya, en los cuales se acordó no desechar las reformas liberales aplicadas sobre el Estado por aquel
gobierno.

El nuevo gobierno debió negociar con el enviado especial norteamericano, Thomas Dawson, la firma de ciertos
documentos con lo cual ganaría el reconocimiento norteamericano y alguna ayuda económica para los planes de
rehabilitación económica. El billete del país padecía depreciación y el gobierno enfrentaba una cantidad de reclamos
de parte de inversionistas norteamericanos que se decían afectados por el poder anterior.

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El 27 de octubre de 1910 llegó al país el enviado especial, Thomas Dawson para culminar estas gestiones. Lo que
resultó fue la firma de los llamados ―Pactos Dawson que son la expresión de la intervención norteamericana.
Cuatro convenios se firmaron en los cuales se acordaba:

• La designación de Juan José Estrada como presidente temporal y Adolfo Díaz como Vice.
• La elaboración de una nueva constituyente.
• Un programa de rehabilitación de la Hacienda pública mediante la gestión de empréstitos.

La firma de los convenios y el cumplimiento de los mismos dieron forma a un Estado que conservaba sus
instituciones reguladoras pero quedaba controlado por agentes norteamericanos, igual que funcionamiento normal y
el producto de las aduanas y rentas más importantes. Con la intervención norteamericana actuando sobre
Nicaragua, la entidad estatal que se había modernizado en los periodos anteriores, sufrió el cercenamiento de
algunas de sus funciones y facultades.

En concordancia con la letra de los Pactos Dawson Estrada convocó a una constituyente que se esperaba
mantuviera la validez de las reformas liberales que habían acordado de palabra los líderes del movimiento. Pero
paralelo a la discusión de la nueva constituyente, se conformaron ciertos mecanismos supra estatales que
funcionaron por encima del Ejecutivo como fueron la Comisión Mixta de Reclamaciones y la Alta Comisión que eran
mecanismos rectores del Estado, para decidir algunos de sus temas neurálgicos del momento.

La Comisión Mixta de Reclamaciones habría sido creada con el propósito de responder a los reclamos que
inversionistas extranjeros y nacionales presentaron ante el nuevo gobierno por daños causados por José S. Zelay a
y luego la ―guerra de Mena. Entre los reclamantes extranjeros que solicitaban indemnización por daños que
causara José S. Zelaya estaban aquellos que habían sido beneficiados por este con la concesión de enclaves en
bosques, tierras, minas, ríos y otros.

Este mecanismo supra estatal estuvo compuesto por dos agentes norteamericanos y un nicaragüense que
estudiaban los casos de reclamos y decidían la validez de los mismos para responder al reclamante. Aunque no
siempre las decisiones de la Comisión fueron favorables a los reclamantes, hay que entender que era un
mecanismo impuesto por la intervención decidiendo sobre los asuntos domésticos del país.

Otro de esos mecanismos fue la Alta Comisión instrumento de caracteres supra estatales creado a propósito de la
firma de los Planes Financieros que empezaron a ser ejecutados en 1917. La Alta Comisión se estableció para
administrar el presupuesto y los recursos tributarios del estado, de manera que se priorizara el pago de las
obligaciones que Nicaragua tenía con banqueros norteamericanos.

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Junto con la Alta Comisión también funcionó un Colector de Aduanas nombrado por la intervención con el propósito
que este cumpliera tareas de funcionarios nicaragüenses relacionados con el cobro de impuestos y elaboración del
presupuesto de la nación.

En medio de la incapacidad que reflejaba el funcionamiento del Estado para administrar sus propios recursos, por
los efectos de la intervención norteamericana, enfrentaba una evidente crisis económica agravada por la baja del
mercado internacional debido a la primera guerra mundial que comenzó en 1914, un poco antes que Nicaragua
firmara con Estados Unidos el Tratado Clayton-Bulwer.

A pesar de la firma del tratado mencionado Nicaragua siguió sufriendo los efectos de la crisis económica y
atrasando los pagos por los empréstitos que había contraído con los banqueros. Finalmente, en diciembre de 1916
Nicaragua recibió el pago definitivo de los 3 millones correspondientes al tratado pero solo recibió
$250,000 pues se le había hecho adelantos de dinero.

Con todo este dinero lo administraron también los agentes de la intervención que priorizaron el pago a los
banqueros. De manera que ante la necesidad de contraer nuevos préstamos con estos, el nuevo gobernante,
Emiliano Chamorro y los agentes de la intervención, decidieron elaborar los llamados Planes Financieros.

Los mecanismos citados funcionaron entre 1917 y 1925 cuando el país saldó sus cuentas con los banqueros
norteamericanos. Desde el inicio de la década del 20 el gobierno de Nicaragua estuvo en capacidad de entregar
importantes sumas de dinero a la deuda que sostenía con los banqueros norteamericanos. Así, desde el gobierno
de Diego M. Chamorro y luego con Bartolomé Martínez culminaría, en 1925 la cancelación de toda deuda con los
banqueros.

De esta manera es que se inició la nacionalización de aquellos instrumentos que aún estaban hipotecados en
manos de los agentes de la intervención. Esos instrumentos eran el ferrocarril y el Banco Nacional., además de la
Compañía de Ultramar. Las gestiones habrían significado el término de la presencia de tropas y personal
norteamericano en el territorio nicaragüense, por lo que abandonaron en 1925.

El Estado recuperaba así sus funciones normales para ejercer soberanía sobre el territorio y sus recursos. Producto
de esto también había de entenderse la desaparición de la Alta Comisión que había supervisado el cumplimiento
estricto de los Planes Financieros durante la década. Sin embargo, el Estado seguía sufriendo algunas debilidades
institucionales que la exponían a las acciones de algunos caudillos que se creían pre destinados para gobernar el
país.

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