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ISSN Nº: 0327 649 X

REVISTA DE HISTORIA
AÑO XV - NÚMERO 30 - FINES DE 2006

Sumario ▼
ARTÍCULOS ENTREVISTA
La construcción simbólica de la A Temma Kaplan

HISTORIA
AÑO XV - NÚMERO 30 - FINES DE 2006
identidad del Ejército argentino
GALERÍA DE TEXTOS
Acomodación social del Isabel I. Sueños de peligro
mormonismo durante el régimen
peronista (1946-1955) ARCHIVOS

Una ciudadanía de residencia: la


La historia en el domino digital
30
DE
experiencia de los extranjeros en HISTORIA Y EDUCACIÓN
la ciudad de Buenos Aires (1882- La historia de América en los La construcción simbólica de la identidad del
1917) textos escolares de Brasil
REVISTA Ejército argentino / El mormonismo durante el
Del elitismo al nacionalismo LECTURAS
régimen peronista / La experiencia política de los
obrerista: la derecha argentina y Notas sobre el pensamiento extranjeros en la ciudad de Buenos Aires / La
la cuestión obrera en los años político contemporáneo: a derecha argentina y la cuestión obrera en los
treinta propósito de Mazzini y el fascismo
años treinta / Los sueños de Isabel I / La historia
en el domino digital / Mazzini y el fascismo /

Entrevista a Temma Kaplan


30
Escriben: Badaro / Ceriani Cernadas / González Bernaldo /
Rubinzal / Palermo / Levin / Poster / Prislei / Sabino Dias
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REVISTA DE HISTORIA
AÑ O X V – N Ú M E R O 3 0 – F I N E S D E 2 0 0 6

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Índice
Artículos

La construcción simbólica de la identidad del Ejército


argentino: un análisis histórico a partir de la imagen
del Colegio Militar de la Nación
Foto de tapa: Modistas en Máximo Badaró 7
huelga, Buenos Aires, marzo
de 1917, AGN El general y el profeta. Acomodación social del
mormonismo durante el régimen peronista (1946-1955)
César Ceriani Cer nadas 29

Una ciudadanía de residencia: la experiencia de los


extranjeros en la ciudad de Buenos Aires (1882-1917)
Las ilustraciones pertenecen Pilar González Ber naldo 47
a Osvaldo Jalil (Buenos
Aires, 1950), Homenaje por Del elitismo al nacionalismo obrerista: la derecha
2, 2004 y Grabados, 2005 argentina y la cuestión obrera en los años 30
Mariela Alejandra Rubinzal 67

Entrevista

“Me siento parte de una generación que transformó la


manera de hacer historia”
Entrevista a Temma Kaplan
Silvana A. Paler mo 89

Galería de textos

Isabel I. Sueños de peligro


Carole Levin 109

Archivos

La historia en el domino digital


Mark Poster 127

Historia y educación

La historia de América en los textos escolares de Brasil


María de Fátima Sabino Dias 145

Lecturas

Notas sobre el pensamiento político contemporáneo:


a propósito de Giuseppe Mazzini y el fascismo
Leticia Prislei 155
ISSN: 0337 649 X

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Reseñas

Her nán Camarero y Carlos Miguel Herrera


Artículos
El Partido Socialista en la Argentina. Sociedad,
política e ideas a través de un siglo
Ilana Martinez 169

Anahí Ballent
Las huellas de la política. Vivienda, ciudad, peronismo
en Buenos Aires (1943-1955)
Gustavo Nicolás Contreras 173

Marcos Novaro
Historia de la Argentina contemporánea. De Perón
a Kirchner
María Cecilia Erbetta 176

Raúl Fradkin
La historia de una montonera. Bandolerismo y
caudillismo en Buenos Aires, 1826
Magdalena Candioti 181

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La construcción simbólica de la identidad
del Ejército argentino: un análisis histórico
a partir de la imagen del Colegio Militar
de la Nación
Máximo Badaró*

Introducción Ejército también despertaba poco interés


entre las clases dirigentes y acomodadas.

D
urante la segunda mitad del siglo Como observa Miguel Scena: “La alta bur-
XIX los gobier nos argentinos tuvie- guesía no mostraba inclinación por las ar-
ron serias dificultades para organi- mas y, salvo en casos aislados, sobre todo
zar y reclutar un Ejército nacional. Hasta la en familias tradicionales del interior, no
llegada de Mitre al gobier no en 1862, las mandaba a sus hijos a la Escuela Naval o al
provincias detentaron una fuerte autonomía Colegio Militar. La preferencia absoluta ten-
militar basada en las llamadas “guardias na- día a la Facultad de Derecho, pues el título
cionales”, milicias locales integradas por de abogado, más las relaciones familiares,
población civil enrolada por el poder políti- podían asegurar […] una carrera de alto
co local. Las provincias se negaban a ceder prestigio y sólidas entradas económicas. La
su autonomía militar al gobier no nacional, clase media acomodada, con su imbatible
lo cual también suponía un monopolio casi mimesis hacia la alta burguesía, seguía los
absoluto en el reclutamiento de la tropa. El pasos y preferencias de ésta, y también sus
Ejército nacional organizado por Bartolomé hijos eran abogados o a lo sumo, médicos.
Mitre comenzó a modificar la autonomía Las profesiones llamadas liberales asegura-
militar provincial, aunque no la desterró en ban status y buen pasar”.2
for ma automática. De hecho, durante sus La creación del Colegio Militar en
primeros años el Ejército nacional dependió 1869, denominado más adelante Colegio
del aporte de efectivos de las “guardias” Militar de la Nación (CMN), fue un hito im-
provinciales y locales para el reclutamiento portante en el proceso de organización de
de su tropa.1 un ejército nacional, ya que materializó el
A fines del siglo XIX y comienzos del proyecto de diferentes gobier nos de crear
XX el Ejército nacional detentaba una ima- una academia de for mación de oficiales. No
gen social fuertemente negativa, que tenía obstante, hubo que esperar hasta la sanción
su origen, principalmente, en los métodos del servicio militar obligatorio en 1901 pa-
de reclutamiento forzoso aplicados tanto en ra que esta academia se transfor mara en la
la época de las guardias nacionales como en fuente exclusiva de reclutamiento y for ma-
la guerra del Paraguay y en las expediciones ción de oficiales. En efecto, hasta 1901 el
militares contra poblaciones indígenas. El reclutamiento de oficiales continuó realizán-

* Investigador del IDAES-UNSAM.

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Entrepasados - Nº 30, fines de 2006: 7-28
dose en base a sis la asociación del Ejército con las ideas de mia de for mación inicial de oficiales, desde bólicos para que los cadetes y los aspirantes
criterios sociales y re- moralidad, patriotismo y fe cristiana. las primeras décadas del siglo XX hasta la a cadetes puedan pensar y evaluar en los
comendaciones políticas, en La situación de desprestigio social y de actualidad. mismos tér minos la identidad de militar y su
paralelo al reclutamiento efectua- abrupta pérdida de poder político que atra- La profundidad del análisis de este largo condición de ciudadanos.
do por el CMN. vesaba el Ejército a finales de década de período histórico estará sujeta a la existen-
En su origen el Colegio Militar no fue 1980 lo enfrentó a la necesidad de imple- cia y la disponibilidad de estos folletos y do-
creado para for mar a jóvenes de la clase al- mentar políticas orientadas a reconvertir los cumentos en los archivos consultados y a su Al comienzo fue el cuerpo
ta o de familias acomodadas sino más bien significados de su identidad institucional. Es- relevancia respecto de los objetivos de este
para albergar a sectores desfavorecidos de ta reconversión no ha implicado un cambio trabajo.5 Si bien este enfoque acarrea el Un hecho central en la modificación de
la sociedad. Las expresiones de su primer drástico en las categorías simbólicas y con- riesgo de incurrir en saltos históricos impor- la imagen social del Ejército ar gentino, y
director, el coronel Czetz, pronunciadas a ceptuales (metáforas, imágenes, analogías, tantes, considero que las características del en la adquisición de una relevancia política
pocos años de la creación del CMN, son símbolos, conceptos, etc.) que el Ejército ha discurso militar reflejado en estos documen- y moral diferente, fue la sanción en 1901
ilustrativas al respecto: “El Colegio Nacional utilizado durante más de cincuenta años pa- tos per miten minimizar este riesgo. En efec- de la mencionada ley de servicio militar obli-
Militar es un hecho; […] operándose en la ra elaborar, legitimar y transmitir hacia el to, se trata de un discurso que muestra una gatorio. Esta ley asignó a los oficiales una
opinión pública la revolución que va consi- conjunto de la sociedad ideas específicas fuerte tendencia a la continuidad, la acumu- tarea política relativamente inédita hasta
derando a este Colegio, ya no como un acerca de su identidad institucional, sino que lación y la profundización en el tiempo, con entonces: ellos debían contribuir a desper-
gran beneficio para los hijos y huér fanos de más bien se expresa en la incorporación de relativa autonomía respecto de las diferen- tar el sentimiento nacional en los conscrip-
gente pobre sino un honor para cualquie- categorías nuevas que conviven con las más tes coyunturas nacionales e institucionales, tos todavía apegados al país de sus padres
ra”.3 La intención de que el CMN y la pro- tradicionales o las resignifican. El ámbito de de las categorías simbólicas y conceptuales inmigrantes. Rouquié encuentra en esta si-
fesión militar se conviertan en un lugar y la educación y la formación militar ha sido utilizadas para asignar sentidos al CMN y a tuación algunos de los factores que influye-
una actividad de honor comenzó a concre- uno de los principales escenarios de esta re- la identidad militar. ron en el cambio de la imagen social del
tarse recién a finales de la década del 20, conversión, que en el caso del CMN se inte- El análisis pondrá en evidencia cómo a Ejército y en su intervencionismo en la po-
cuando el Ejército adquirió un ascendiente gró a una serie de reformas iniciadas en la partir de los años 30 el Ejército argentino lítica nacional: “Los oficiales son explícita-
social del que carecía hasta entonces. segunda mitad de la década de 1990: cam- fue incorporando, a los recursos utilizados mente for mados para esta misión social y
La construcción de una imagen de pres- bios en los planes de estudios, en los patro- para definir y difundir ideas acerca de su política. Tienen conciencia de una misión
tigio y de honor fue el resultado de un pro- nes de autoridad y disciplina, y en las bases identidad institucional, categorías concep- que los coloca de entrada infinitamente por
ceso histórico y político a lo largo del cual el sociales de reclutamiento de cadetes. tuales y simbólicas que apuntaban a resaltar encima de sus conciudadanos, ya se ven
Ejército fue incorporando diferentes catego- El objetivo de este trabajo es explorar una deter minada distinción moral de la ins- aparecer los elementos de un mesianismo
rías simbólicas y conceptuales para dar sen- los sentidos que han asignado los documen- titución castrense. Mostraré las característi- que es el motor del activismo militar bajo to-
tido a su identidad institucional. Influencia- tos públicos del Ejército argentino al CMN, cas novedosas del discurso actual del Ejérci- dos los climas. Porque deberes superiores
do y apoyado por otros sectores sociales a la carrera militar y a la figura del oficial, y to con imágenes e ideas fuertemente arrai- necesitan derechos más amplios, fuera del
como la Iglesia Católica, el Ejército comen- analizar los cambios y continuidades en las gadas en una cosmología militar tradicional orden común”.7 Así, el Ejército comenzaba
zó a elaborar a partir de 1930 una imagen categorías conceptuales y simbólicas utiliza- inspirada, principalmente, en analogías del lentamente a convertirse en el “portaestan-
institucional que lo asociaba con la idea de das para tales fines durante momentos es- mundo militar con el mundo religioso cató- darte de la Nación” y en “escuela de mora-
“reserva moral de la nación”. Esta imagen, pecíficos del siglo XX.4 Este análisis per mi- lico.6 Esta cosmología exalta en tér minos lidad” de los jóvenes varones argentinos.
reforzada por los diferentes gobier nos civi- tirá avanzar en la comprensión de las imá- morales la diferencia de los militares respec- El cambio en la relevancia política y so-
les y militares que se sucedieron en el poder genes e ideas acerca de la identidad del to del conjunto de la sociedad, al tiempo cial del Ejército que introdujo la ley de 1901
político nacional desde 1930, ter minó de Ejército que esta institución ha intentado que los ubica en un lugar de excepcionali- no acarreó un aumento inmediato de la
consolidarse a fines de los años 60 y perdu- transmitir hacia el conjunto de la sociedad dad social y moral particular, y dificulta una afluencia de aspirantes a ingresar CMN ni
ró sin grandes modificaciones hasta media- durante la mayor parte del siglo XX. Para adecuación de los significados de la identi- un cambio en las categorías conceptuales
dos de los 80, cuando la restauración de un esto me basaré en un análisis de los folletos dad institucional del Ejército a un modelo utilizadas para describir y caracterizar
gobier no democrático reveló los crímenes y documentos que el Ejército ha utilizado democrático de relaciones entre el Estado, la carrera militar. Por un lado,
cometidos por los militares durante la última para infor mar al público general las condi- la institución militar y la sociedad. Es decir, desde su origen hasta 1910
dictadura militar (1976-1983) y puso en cri- ciones de ingreso al CMN, la única acade- no ofrece los recursos conceptuales y sim- el CMN funcionó bajo

Archivo
)8( Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
)9(
constantes dificultades de reclu- CMN: “Desde el momento de su ra, sobre todo después de las crisis económi- con los nombres de los cadetes fallecidos en
tamiento. Los candidatos a reci- incorporación, los cadetes beca- ca de 1929 que había afectado en forma di- el golpe.
bir las becas superaron la cantidad dos son sostenidos por el Gobier no recta a estos sectores sociales. Además del golpe de Estado de 1930,
de becas ofrecidas recién en 1910, de la Nación, quien provee a su ali- uno de los principales motores de los cam-
cuando la carrera militar comenzaba a mentación, vestuario, equipo, libros y bios en la significación social y política de la
despertar mayor interés social, segura- útiles de estudio, asistencia médica, etc., Del cuerpo a la moralidad figura del oficial fue el estrechamiento de
mente como producto de la visibilidad sin que el cadete o su familia tengan nece- (1930-1945) vínculos entre el Ejército y la Iglesia Católi-
que había tenido el Ejército en los festejos sidad de efectuar ningún gasto”.11 Así, hacia ca argentina. Desde finales de la década del
del Centenario.8 Por otro lado, en la prime- 1916 la principal preocupación de los reclu- Las definiciones simbólicas y sociales de 20 la Iglesia Católica, que no había encon-
ra década del siglo XX el Ejército todavía no tadores del CMN se orientaba a encontrar la carrera militar, de la figura del oficial y del trado un lugar de protagonismo dentro del
recurría a categorías morales para construir jóvenes corporalmente fuertes, sanos e inte- CMN comenzaron a experimentar cambios modelo de Estado liberal anterior al golpe
simbólicamente la figura del oficial, como lo resados en ingresar a una carrera que se en- importantes a partir del golpe de Estado de de 1930, había comenzado a desplegar una
haría a partir de 1930. En efecto, durante contraba en pleno proceso de moder niza- septiembre de 1930, en el que el general política de “conquista” del Estado a través
las primeras dos décadas del siglo XX pre- ción y profesionalización. José Félix Uriburu derrocó al gobier no de- de su penetración doctrinaria en las filas del
valeció una definición institucional de la fi- Al desarrollar la “misión civilizadora” mocrático de Hipólito Yrigoyen. El CMN Ejército, de su cristianización y de la crea-
gura de oficial que privilegiaba sus dimen- que le había otorgado el servicio militar obli- fue una de las pocas unidades militares que ción de lo que Loris Zanatta denominó “el
siones prácticas y corporales antes que sus gatorio, el Ejército continuaba no obstante apoyó y participó activamente en la ejecu- mito de la nación católica”, según el cual el
atributos morales o su relevancia política y acumulando influencia política y social. Al- ción del golpe. Los cadetes del CMN no só- catolicismo era la única y verdadera ideolo-
social. gunos hechos políticos habían contribuido lo intervinieron en éste (hubo dos cadetes gía nacional: “católico” y “ciudadano” de-
En 1916, por ejemplo, las condiciones en estos procesos. En 1916, por ejemplo, muertos y numerosos heridos) sino que bían for mar parte de la misma definición de
de ingreso que debían reunir los aspirantes se había aplicado por primera vez la deno- también asistieron como invitados especia- la nacionalidad argentina.14
no estaban relacionadas con dimensiones minada “Ley Sáenz Peña”, a partir de la les, vistiendo el unifor me de parada, al jura- Para la Iglesia Católica argentina la cris-
religiosas, confesionales, educativas o socia- cual la población masculina mayor de vein- mento del general Uriburu como presidente tianización del Ejército, que en ese momen-
les, sino con aspectos corporales. La condi- te años había podido votar en las elecciones de la Nación (de facto). to detentaba un poder social y político en
ción esencial para ingresar al CMN era de- presidenciales que dieron como ganador al El golpe otorgó a los cadetes una ines- creciente aumento, era un recurso para
mostrar un buen desempeño físico: “El can- candidato de la Unión Cívica Radical, Hipó- perada visibilidad pública y una novedosa avanzar en la cristianización del Estado y la
didato a ingreso deberá ofrecer el máximo lito Yrigoyen. Las elecciones se habían rea- relevancia política, al tiempo que también sociedad. Para esto era necesario identificar
de condiciones físicas que aseguren el éxito lizado sobre la base de padrones confeccio- contribuyó a transfor mar la carrera militar la noción de “militar” con la de “católico”.
en su carrera y el fácil desempeño como mi- nados por el Ejército, que había intervenido en un importante canal de acceso a espa- A partir de 1931, los cuarteles y las acade-
litar”.9 Los candidatos a cadetes debían po- en el control de las ur nas. cios de poder y en una opción de prestigio mias militares como el CMN se convirtieron
seer “una per fecta ar monía en el desarrollo Estos hechos, que ligaban a la institución y movilidad social.12 Los cadetes del CMN en los principales escenarios de las activida-
de todas las partes del cuerpo, que le per mi- castrense con el desarrollo del orden institu- gozaban una inusitada popularidad entre las des de adoctrinamiento, como conferen-
ta la fácil realización de toda clase de ejerci- cional y la vida política en general, habían elites y los barrios distinguidos de la Capital cias, charlas y cursos, de los capellanes del
cios y de sports”.10 La ar monía corporal del tenido un impacto positivo en el prestigio Federal, y recibían numerosos reconoci- clero castrense. Estas actividades también
aspirante era evaluada en tér minos de su social del Ejército y contribuido a incremen- mientos y agasajos públicos: fueron home- incluían ceremonias de bautismo y comu-
potencialidad para el correcto desarrollo de tar el todavía escaso número de aspirantes najeados en una cena en el Jockey Club, los nión de integrantes del Ejército, como la
la actividad militar y no, como ocurriría a que recibía el CMN. Así, a partir de la segun- gober nadores se hicieron fotografiar junto a realizada en octubre de 1933 en el CMN,
partir de la década del 30, en función de los da mitad de la década del 20 los padres de ellos, se montó una obra teatral que exalta en donde participaron 17 oficiales y 522
atributos morales que debería representar clase media baja de origen inmigrante co- la actuación de Uriburu y los cadetes en el cadetes.15 La amalgama de sentidos entre
en la figura del oficial. A su vez, los benefi- menzaron a “enviar” a sus hijos a la carrera golpe, se editó una novela titulada Roman- “militar” y “católico” se materializó oficial-
cios económicos que representaba la carre- de las armas para que accedieran no sólo al ce de un cadete, los cadetes fueron conde- mente en 1936, cuando la ceremonia de
ra militar para los jóvenes aspirantes y sus creciente prestigio social que comenzaban a corados por las “comisiones de damas” de bendición de las espadas de los nuevos sub-
familias eran difundidos abiertamente en los detentar los militares sino también a los be- la aristocracia argentina,13 se bautizó las ca- tenientes por parte de los obispos y los ca-
documentos públicos que promocionaban el neficios económicos que ofrecía esta carre- lles de un barrio de conurbano bonaerense pellanes adquirió carácter oficial.16

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A partir de la segunda mitad de la déca- A fines de 1940 se creó en el CMN una rante se reviste a partir de ahora de signifi- para ejercerlas una vez
da del 30 el Ejército delegó en la Iglesia Ca- cátedra de “moral” diseñada y dictada por cados que apelan a valores morales como el ter minados los estudios en
tólica la mayoría de los cursos y actividades el capellán del instituto. A su vez, a partir “sacrificio”, la “abnegación” y la “resisten- for ma satisfactoria”. Asimis-
relacionados con la for mación moral e inte- de ese año la bendición de espadas de los cia”. mo, el documento tampoco hace
lectual de sus cuadros. “Entre 1938 y 1941 nuevos subtenientes comenzó a realizarse Otro elemento novedoso es que el men- referencias a dimensiones religiosas
las conferencias y las clases de moral de los en la Catedral Metropolitana y con el máxi- saje central del documento se dirige princi- o confesionales. Aunque habiendo co-
capellanes ascendieron de 399 a 2.896. mo despliegue ceremonial posible.19 En palmente a los padres de los potenciales as- menzado a apelar a categorías como la
[...] Fue en 1938 cuando se registró el ma- 1944 la identificación entre la carrera mili- pirantes, bajo el título: “Reflexiones que in- “vocación” o las “aptitudes morales”, las
yor salto hacia adelante de toda la década, tar y la religión católica alcanzó un grado teresan a los padres de los jóvenes que se “advertencias” y las “recomendaciones” del
tanto a nivel de adoctrinamiento ideológico de oficialización aún mayor, cuando el Ejér- dedican a seguir la carrera militar”.22 Aun- folleto instructivo de 1936 continuaban ins-
como de práctica religiosa en los cuarteles, cito introdujo entre los requisitos de ingre- que en for ma solapada, en estas “reflexio- criptas en un modelo que resaltaba las exi-
lo que induce a pensar la hipótesis de que el so al CMN la presentación del certificado nes” se vislumbra un modelo de relaciones gencias corporales que requería la carrera
retor no laicista alentado por Ortiz en la so- de bautismo católico, invocando la Consti- entre familia-Ejército-nación que se profun- militar y enfatizaba principalmente su di-
ciedad civil se correspondió con un esfuerzo tución Nacional en sus artículos 2, 76, 80 dizaría con el tiempo: la familia “entrega” mensión “profesional”.
igual de la Iglesia, en sentido contrario, de y 86. La “Foja de datos personales del ca- sus hijos varones a “la nación” a través del De todos modos, la imagen del cadete
confesionalización del Ejército”.17 En 1939, dete” también debía incluir el nombre de la Ejército, que se erige como el mediador e y de la profesión militar que construye es-
el vínculo entre la Iglesia Católica y el Ejér- iglesia donde éste había sido bautizado. La intérprete legítimo de aquella entidad tras- te documento parece más bien un rezago
cito fue reforzado con la introducción en el medida tuvo sin embargo escasa vigencia.20 cendental. En este modelo los oficiales ac- de una época que, aunque muy cercana en
for mulario de inscripción al CMN de una Aunque fue omitido rápidamente en 1945, túan como sacerdotes laicos que en el mar- el tiempo, ya había sido superada en el pla-
pregunta sobre la filiación religiosa del aspi- el requisito de presentación de la fe de bau- co del servicio militar obligatorio predican la no de las ideas y los significados. Para
rante y sus padres.18 tismo católica volvió a instaurarse en 1959 nacionalidad argentina a los jóvenes varo- 1936 la imagen y el prestigio social del mi-
Asimismo, es necesario señalar que los y se mantuvo for malmente en los folletos nes provenientes de diversas regiones del litar habían experimentado un cambio sus-
católicos nacionalistas que desde comienzo de inscripción al CMN por más de treinta país y que se encuentran, en muchos casos, tantivo respecto de la que circulaba social-
de los años 30 habían adquirido un papel años.21 fuertemente ligados a la cultura y la nacio- mente en las décadas previas al golpe de
protagónico en el interior de los cuarteles y Los documentos que reflejan las condi- nalidad de sus familias de origen inmigrato- Estado de 1930. En efecto, en 1936 estas
de la vida política y social argentina, no es- ciones y los programas de ingreso al CMN rio. El documento señala que es el padre imágenes se construían con referencia a
taban solos en el plano inter nacional, sino durante la primera mitad de los años 30 no quien debe hacerse cargo de “entregar” a categorías morales y valores religiosos que
acompañados por un fuerte giro de países se encuentran en los archivos consultados su hijo a “la nación” por inter medio de su asociaban a la figura del militar con la
europeos como Alemania, España e Italia para esta investigación, lo cual dificulta la ingreso al Ejército: “El padre, por su expe- “esencia” de la “nación católica” y la “pu-
hacia ideologías reaccionarias y contrarre- exploración de los modos en que los aspec- riencia y responsabilidad en la familia, es reza moral” de la sociedad. La ausencia de
volucionarias. El antiliberalismo, la oposi- tos señalados anterior mente impactaron en quien debe decidir sobre la intención mani- referencias explícitas a dimensiones religio-
ción a la democracia, el anticomunismo, la la imagen que el Ejército construía sobre los fiesta por su hijo de seguir la carrera militar, sas y morales en el documento de 1936
idea de la existencia de “jerarquías natura- cadetes y el CMN en sus documentos públi- sabiendo que muchas causas pueden provo- responde posiblemente al hecho de que
les” y de la supremacía moral de las Fuerzas cos. El único documento encontrado co- car falsa o aparente vocación en el joven”.23 ese año el país estaba gober nado por el ge-
Ar madas frente al conjunto de la sociedad, rresponde al “Programa y condiciones de Las nociones de “nación” o de “patria” neral Agustín P. Justo, un importante re-
y una fuerte dimensión religiosa, eran algu- ingreso” de 1936 y muestra una importan- no aparecen evocadas en ninguna parte del presentante de la tradición liberal del Ejér-
nos de los elementos centrales del clima te diferencia respecto de su homólogo de documento de 1936, ni tampoco se seña- cito que gozaba de un alto prestigio entre
ideológico predominante en estos países 1916 (el único documento hallado previo al lan diferencias morales entre los militares y los oficiales. Justo se oponía a la difusión
durante la década del 30, y del cual se de 1936). Aunque no en for ma central, las las personas dedicadas a otras actividades o del nacionalismo católico dentro el Ejército
nutrían la mayoría de los ideólogos “aptitudes naturales”, la “vocación” y las profesiones; por el contrario, el documento e impulsaba su profesionalización y su ale-
civiles y militares que influían en “cualidades morales” comienzan a aparecer simplemente señala, sin profundizar, que jamiento de la política nacional.
el pensamiento social y político como requisitos necesarios para el ingreso a “las aptitudes que se requieren para seguir Durante el gobier no de Justo (1932-
de los ejércitos latinoameri- la carrera militar. El énfasis del documento la carrera de ar mas, no son las mismas que 1938) se tomaron importantes medidas re-
canos. de 1916 en las condiciones físicas del aspi- se necesitan para iniciar y concluir otras, y lativas al mejoramiento del entrenamiento y

Archivo
) 12 ( Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
) 13 (
la for mación militar, la organización institu- contenido que el documento homólogo de ra del militar, muestran que para esa fecha pio igualitario que sólo se defiende entre
cional y el per feccionamiento técnico. Se 1936. Fue en 1947 cuando este documen- estas dos dimensiones habían adquirido sig- iguales, entre aquellos que están sujetos a
construyeron, por ejemplo, el predio y los to incorporó algunas modificaciones impor- nificados asociados con la idea de “excep- “la lógica del desafío y la réplica”,28 el obje-
majestuosos edificios que confor man el tantes. El primer punto lleva el título “La vo- cionalidad social”. Los jóvenes comenzaban tivo final de esta defensa es restablecer una
CMN actual y la impresionante sede del Es- cación profesional” y describe una lista de a ser llamados a ingresar a una institución relación jerárquica.29 Para defender el “ho-
tado Mayor, ubicada a pocos metros del edi- seis motivos por los cuales los cadetes sue- que no sólo les ofrecería una “profesión” si- nor” de una nación y resguardar sus jerar-
ficio emblemático del gobier no nacional, la len fracasar en la carrera militar. Se trata de no que también representaba un camino quías sociales, los militares debían estar al
Casa Rosada, a la cual supera ampliamente los mismos motivos señalados en el folleto para concretar una “vocación natural” y ad- mismo tiempo dentro y fuera de la socie-
en tamaño y presencia. de 1936, a los que se agrega, en primer lu- quirir un status social y moral que los dife- dad, esto es, for mar parte de ella pero ubi-
La “democracia” promovida por Justo gar, la “falta de una arraigada vocación”. renciaba del resto de la sociedad. En este cados en la categoría de “reserva”. En tan-
se basaba en prácticas electorales fraudu- Este documento se inscribe en un momen- sentido, un apartado del documento de to “depositario” y “guardián” de una “esen-
lentas impulsadas desde el propio gobier no, to particular de la relación entre la sociedad, 1947 titulado “Advertencias” señalaba: “El cia” particular, el militar integra, según este
que generaban fuertes críticas de diversos el Estado y el Ejército. En 1947 Perón esta- Colegio Militar tiene la misión de for mar modelo, una “reserva” sustentada en valo-
sectores sociales y políticos. Si bien contri- ba en su segundo año como presidente de oficiales para el Ejército. El honor que im- res y principios que están ubicados fuera del
buyó a reforzar el prestigio social y la auto- la Nación y era uno de los principales pro- porta vestir el unifor me militar, que signifi- mundo, alejados de la cultura profana y ba-
nomía del Ejército, la política militar de Jus- motores de la elevación del prestigio social ca convertirse en celoso depositario y nal de la vida cotidiana.
to no mer mó la actividad política dentro de y moral de los miembros del Ejército tanto guardián de las glorias y tradiciones de Como ha indicado Émile Durkheim,
la institución ni frenó la influencia ya insta- dentro de la Fuerzas Ar madas como en la la Nación, exige a los jóvenes que in- la identificación de un espacio separa-
lada de los capellanes castrenses y los gru- sociedad.24 gresan a este Instituto, poseer tal cú- do y diferente del orden cotidiano,
pos nacionalistas católicos en la vida de los La búsqueda por parte de Perón del re- mulo de virtudes y gran vocación, de un “mundo aparte”, es el pun-
cuarteles y en la construcción de los signifi- conocimiento social del Ejército también iba que les per mita desempeñarse sin to de partida central para la clasifi-
cados de la identidad militar. En los años fi- acompañada de un intento de modificación inconvenientes, en las duras y múlti- cación de objetos, lugares y seres
nales de su gobier no Justo mantuvo una po- de las pautas sociales en las que se basaba ples tareas de la vida del soldado”.26 como entidades “sagradas”.30 Este
lítica de concesión hacia las actividades de hasta entonces el reclutamiento de los ofi- En esta cita aparecen en for ma clara modelo de concebir la carrera militar
la Iglesia, los capellanes castrenses y los sec- ciales. En septiembre de 1947 el Congreso muchos de los significados que caracteriza- acarreaba, en el plano de la for mación de
tores nacionalistas del Ejército, quienes ha- Nacional sancionó la ley 13.024, por la ban desde finales de los años 30 la defini- oficiales, una fuerte preocupación del Ejér-
bían tomado el control ideológico de la ins- cual se facilitaba a través de becas ofrecidas ción castrense de la carrera militar y de la fi- cito por separar a sus miembros del común
titución. por el Estado el acceso de los hijos de subo- gura del oficial, así como las ideas predomi- de la gente e identificarlos con los estratos
ficiales, obreros y empleados a los liceos mi- nantes dentro del Ejército respecto de su re- más altos de las jerarquías sociales y políti-
litares. Al poder completar el secundario en lación con el contexto político y social na- cas del país. A su vez, en la medida en que
Los años de Perón (1946-1955) un liceo militar, estos jóvenes provenientes cional. El recurso a la categoría “honor” el joven ingresa al CMN para “custodiar” las
de estratos populares podían alistarse como ubica a la carrera militar bajo un sistema de “glorias” y las “tradiciones de la Nación”, el
En 1946, Juan Domingo Perón, un oficiales de reserva o ingresar al CMN; esta valores y códigos de conducta que define y “honor que importa vestir el unifor me mili-
egresado del CMN, llegó a la presidencia de medida amenazaba así con disolver la férrea evalúa las relaciones sociales desde la lógica tar” supone la obligación de preservar y de-
la Nación por inter medio de elecciones de- división existente entre los oficiales y subo- de la defensa, la humillación y la venganza. fender el honor de los oficiales que lo pre-
mocráticas. Su gobier no contribuyó a pro- ficiales y democratizar una institución que Si el honor es un atributo o un valor moral cedieron en esa tarea de custodia. La carre-
fundizar los cambios operados desde 1930 estaba mayoritariamente reservada a los ligado a la imagen social que una persona ra militar aparece así como una actividad
en los modos institucionales de definir sim- sectores de clase media y, en menor medi- logra construir de sí misma y que recibe a su orientada esencialmente hacia la defensa
bólicamente la carrera militar. Hasta 1947, da, alta.25 vez de los demás, es decir, “un sentimiento del pasado en el futuro. Asimismo, desde el
los documentos que infor maban el progra- Los modos en que el documento de que es vivido frente a los otros”,27 su man- momento en que el mundo militar es conce-
ma y las condiciones de ingreso “condiciones de ingreso” de 1947 interpe- tenimiento y reproducción supone un cons- bido como un espacio material y simbólico
al CMN mantuvieron laba a los potenciales candidatos a ingresar tante estado de alerta y de control de la re- trascendente o fuera del mundo banal, los
el mismo al CMN y los significados que el propio Pe- lación entre la imagen dada y la recibida. oficiales deben ser definidos por su “voca-
rón asignaba a la carrera militar y a la figu- A su vez, si bien el honor es un princi- ción natural”, antes que por su “trabajo”,

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“oficio” o “profesión”. En este contexto la con el sagrado propósito do, es base, pilar, seguro y reaseguro en la “Al llegar a la etapa de la vida donde se cris-
“vocación militar” es presentada como una de no apartarse jamás, du- defensa de la Nación, su Constitución y sus talizan y se deciden las vocaciones, bueno
cualidad inmanente en las personas, que só- rante su vida profesional, de leyes. Por ello procede entender que el ofi- es reflexionar si para ello se tienen cualida-
lo puede reforzarse o consolidarse cuando esa verdad axiomática que rige la cial de vocación verdadera es hombre al ser- des y entusiasmo, en lo que significan para
es “verdadera” y anterior al ingreso al mun- existencia de la Institución. Ello im- vicio exclusivo de la ley y sólo le correspon- un joven argentino las aulas y los laborato-
do militar. Se trata de una cualidad esencial pone al oficial dedicar su vida exclusi- de actuar lealmente para que el gobier no rios gloriosos del Colegio Militar de la Na-
y no de una capacidad adquirida. vamente al Ejército, sin derivaciones ha- cumpla sus grandes objetivos en bien del ción. No sólo el halago material, la inmedia-
El fallido golpe de Estado del general cia problemas del poder civil ni hacia la ges- país”.34 ta recompensa del beneficio directo propor-
Benjamín Menéndez contra Juan Perón de tión de sus órganos responsables”.32 A su vez, al definir la carrera militar es- cionan al hombre […] satisfacciones perdu-
septiembre de 1951 cambió la relación del Este párrafo es quizá una de las apela- te documento apelaba a un modelo que co- rables y duraderas. Casi podría decirse que
gobier no con el Ejército y motivó el desplie- ciones más explícitas que hayan aparecido braría mayor presencia en los años siguien- esta suerte de triunfos dejan a la postre una
gue de una política de mayor injerencia del en los documentos institucionales del Ejérci- tes: las analogías entre el mundo militar y el innoble sensación de amargura y desencan-
gobier no nacional en las doctrinas militares. to a que la defensa de “los grandes intere- religioso: “El militar debe manifestarse con- to. Muy distintas son aquellas recompensas
En 1953, el gobier no de Perón introdujo en ses de la Nación” no se traduzca, bajo nin- for me con su situación. Efectivamente, si que tienen su raíz en el desinteresado desa-
los materiales de estudio del CMN y de guna circunstancia, en la intervención de los siente incontenible y auténtica vocación, rrollo de la vocación, en el ejercicio de nues-
otras unidades militares el “Reglamento pa- oficiales en la política y en el ejercicio del hará de su profesión un verdadero sacerdo- tras virtudes espirituales y en el acendra-
ra adoctrinamiento, educación e instrucción gobier no civil. Si bien la “defensa de la cio al servicio de la Patria, que honrará al miento de nuestros valores trascendentales
del Ejército y el Manual de doctrina y orga- Constitución” o del “orden democrático” Ejército y se honrará a sí mismo si practica e inmarcesibles: el amor a Dios, a la Patria,
nización nacional”. La política de adoctrina- for mará parte más adelante del listado de constantemente los más puros valores mo- a nuestros semejantes. […] La Patria espera
miento apuntaba a garantizar la “lealtad” de “misiones institucionales” señaladas en los rales”.35 siempre de sus jóvenes se encuentren inspi-
los unifor mados a la figura de Perón, quie- “programas y condiciones de ingreso”, a lo rados por estos últimos anhelos. Si así fue-
nes al expresarla abiertamente se veían be- largo del siglo XX ningún otro documento ra, ninguna carrera como la de las ar mas
neficiados, en muchos casos, con preben- de este tipo ha definido esta misión desde La “revolución libertadora” puede ofrecer oportunidades más brillantes
das como la adjudicación de automóviles o su negativa –es decir, lo que ella no es o no (1955) para el cumplimiento de las fecundas aspi-
de ascensos. debería ser– y en for ma tan explícita como raciones desinteresadas: el Colegio Militar
En 1953 el Ministerio de Guerra agregó en 1953. Después del derrocamiento de Perón de la Nación –fundado por uno de los hé-
unos párrafos al texto de las “condiciones Sin embargo, al mismo tiempo que in- por el golpe militar de septiembre de 1955, roes civiles y militares más representativos
de ingreso”, que apuntaban principalmente tentaba alejar a los militares del terreno de los documentos y folletos de condiciones de de nuestra naturaleza democrática y ciuda-
a introducir modificaciones en los sentidos la política, esta definición los insertaba en ingreso al CMN dejaron de referirse a la dana– es, al mismo tiempo que hogar de
asociados a la noción de “vocación profe- un mundo de relaciones sociales basadas y “lealtad” y de nombrar a la intervención de hombres fuertes, honrados y cultos, templo
sional”.31 Los párrafos agregados constitu- evaluadas con arreglo a valores que, siendo los militares en la política civil y guber na- de idealismo y forja de nacionalidad”.36
yen un intento explícito por separar la ca- de origen militar, constituían el parámetro mental como ejemplo de una concepción En tanto valor moral con el que se pre-
rrera militar de la esfera de la política y del sobre cuya base se juzgaban moralmente los equivocada de la “misión” del oficial. El fo- tendía distinguir al comportamiento de los
gobier no. Escritos en for ma de reglas a se- comportamientos de los integrantes y sim- lleto de 1955, por ejemplo, si bien continúa militares, el “desinterés” tenía significados
guir, afir man: “La resolución de abrazar la patizantes del peronismo: la lealtad y la trai- resaltando, al igual que los folletos de años políticos y profesionales particulares en el
carrera militar no debe ser adoptada sino al ción. Así, el documento de 1953 sugería anteriores, las dimensiones morales, voca- contexto de 1955. Por un lado, el recurso a
tér mino de un minucioso análisis de las fa- que en el marco del Ejército la lealtad mili- cionales, honoríficas y trascendentales del esta categoría moral se inscribía en un pro-
cultades del interesado. Al respecto los jóve- tar y la lealtad peronista se conjugaban en mundo militar, introduce un énfasis parti- ceso de “desperonización” de las Fuerzas
nes deben saber: a) Que salvaguardar los for ma efectiva en la lealtad de los oficiales cular en la noción de “desinterés” y en Ar madas y de la sociedad en general im-
más grandes intereses de la Nación es la mi- al gobier no constitucional de Perón:33 “Los su identificación como valor moral plantado por el gobier no militar del general
sión suprema del Ejército y la razón de su integrantes del Ejército deben merecer la característico de este mundo. En Pedro Eugenio Aramburu desde finales de
existencia como instrumento de orden y se- confianza del Gobier no de la Nación. Ello el capítulo I de este documen- 1955. Los jóvenes eran llamados a optar
guridad. De ello debe inferirse que todos los es razonable que así sea, porque el Ejército, to, denominado “Orienta- por una actividad “desinteresada”, que en-
oficiales han de egresar del Colegio Militar en las relaciones con el poder civil del Esta- ción profesional”, se lee: contraba su justificativo en valores morales

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y no en los beneficios materiales y simbóli- energías concurrentes, cábele al militar una La imagen de excepcionalidad moral que rrera militar y a la figura del oficial, estos
cos que ella podía ofrecer por su cercanía de las más altas e ideales: ser el guardián de el Ejército construía en sus documentos so- significados no fueron alterados con la lle-
con el poder político. La referencia a la no- las otras tres. Guardia per manente de ho- bre la figura del oficial se vio reforzada por gada de Perón al gobier no ni con el perío-
ción de “desinterés” apuntaba justamente a nor para vigilar el ámbito y ejercicio de la li- el marco político e ideológico de la Guerra do que precedió a su derrocamiento; por el
diferenciar el mundo militar del terreno de bertad donde el trabajo crea bienestar; el ar- Fría. En efecto, el Ejército argentino, que en contrario, las ideas presentes en un período
la política y, más ampliamente, del mundo tista, obras inmortales; el investigador, la la segunda mitad de la década de 1950 bus- fueron profundizadas y reforzadas en el otro
“civil”. Se reforzaba así la imagen del Ejér- técnica que per fecciona y enaltece”.38 caba elementos teóricos que permitieran re- tanto a través del recurso a las mismas cate-
cito como una institución sustentada en va- Al leer estas citas escritas para ser leídas conceptualizar su doctrina militar y eliminar gorías y metáforas conceptuales como a tra-
lores y principios trascendentes, no terrena- por potenciales aspirantes a la carrera mili- las concepciones ligadas al período peronis- vés de la incorporación de categorías nove-
les, como un “templo del idealismo” separa- tar, resulta difícil pensar que los jóvenes que ta, se encontró con una “oferta” doctrinaria dosas. Tampoco hubo modificaciones im-
do de una sociedad que era presentada co- finalmente optaban por ese camino consi- proveniente de países como Francia y Esta- portantes entre los folletos de ingreso al
mo politizada, racionalista y utilitaria. deraran la intromisión de los militares en la dos Unidos,41 que habían comenzado a de- CMN de 1955, ya analizado, y su homólo-
El CMN prometía a los potenciales aspi- política nacional como una desviación de sarrollar la teoría de la “guerra contrarrevo- go de 1958, año en que el gobier no de fac-
rantes a cadetes el ingreso a una elite social sus objetivos profesionales. La defensa del lucionaria”. En términos generales esta teo- to y provisional presidido por el general
y moral encargada de representar y trans- “honor militar” representaba, según este ría indicaba que la principal actividad de los Aramburu había sido sucedido por Arturo
mitir en sus prácticas cotidianas, dentro y documento, un modo privilegiado de ejer- ejércitos occidentales estaba orientada a lu- Frondizi, el candidato de la Unión Cívica
fuera de la unidad militar, “la esencia de la cer la ciudadanía: “el joven argentino cum- char contra un “enemigo interno” asociado Radical Intransigente triunfante en las elec-
nacionalidad”. Esto es particular mente evi- plirá un noble servicio a la Patria al ingresar con el “comunismo internacional”. ciones de 1958.
dente en las líneas que continúan a la cita como cadete del Colegio Militar de la Na- Si bien no era un elemento radicalmente En el folleto de “condiciones de ingre-
anterior del documento de 1955: “El solda- ción”.39 Al ingresar a esta institución el “jo- novedoso en la doctrina del Ejército argenti- so” de 1958 aparece un concepto que, jun-
do, el hombre de ciencia, el artista y el tra- ven argentino” se sentiría “ligado a una glo- no, sobre todo en lo referido a la noción de to con los existentes hasta entonces, carac-
bajador son los cuatro puntos cardinales riosa tradición, una de las for mas más altas “enemigo interno”, esta teoría ofreció un terizaría en adelante las definiciones cas-
que delimitan el ser de la Patria. Los cuatro de realizarse en la vida”, una “tradición” sustento doctrinario para legitimar el proce- trenses de la carrera militar: la idea de “ser-
se integran y se complementan. Imposible que, según este documento, era anterior a so de cambio ideológico que pretendían im- vicio”. La asociación de la carrera militar
desconectar sus fuerzas sin poner en peligro la for mación del Estado-nación argentino y primir en la doctrina militar los sectores libe- con la noción de “servicio” apuntaba a defi-
la esencia de la Nación misma”.37 Estos vinculaba al “soldado argentino” de enton- rales que se habían apoderado del Ejército y nir una ética profesional en la que el indivi-
“cuatro punto cardinales” poseían no obs- ces con el “conquistador español”: “Vieja del poder político nacional en 1955. Como duo, con sus intereses personales y especí-
tante una jerarquía moral y política particu- prosapia y brillantes ejecutorias tiene gana- observa Alain Rouquié: “La lucha contra el ficos, se diluye en favor de un interés colec-
lar. Si bajo este modelo de carrera militar el das nuestro Ejército Argentino desde los ya comunismo vino a reemplazar el antipero- tivo. La “profesión militar” y “la Patria”
oficial tenía como misión honorífica la cus- lejanos tiempos de nuestra Independencia. nismo”.42 En este proceso el Ejército adoptó aparecen así como los principales “clientes”
todia de un orden jerárquico que lo incluía Heredero de las heroicas virtudes castella- un discurso, difundido principalmente por de la “vocación” del oficial. El Ejército actúa
en los estratos más altos bajo la for ma de nas, de aquellos hombres casi milagrosos Estados Unidos, en el cual las fuerzas arma- como una suerte de mediador terrenal de
“reserva”, los miembros de la institución que sólo con su valor y su fe conquistaron das latinoamericanas aparecían como las re- las relaciones entre el ciudadano y “la Pa-
castrense no esperaban ser evaluados por la un continente, nuestro soldado supo hacer presentantes de la libertad, la democracia y tria”. El “servicio” a esta entidad trascen-
sociedad “medio civil” con arreglo a los sis- la Patria palmo a palmo sin que le arredra- los valores occidentales en la lucha contra la dental se consuma en el ejercicio de la pro-
temas corrientes de clasificación social. El ran llanos inmensos, selvas impenetrables, amenaza comunista mundial. fesión militar.
militar se ubicaba dentro y fuera de los sis- montañas inaccesibles, calores tórridos ni Por lo tanto no resulta extraño que el do-
temas de clasificaciones jerárquicas utiliza- fríos australes. Sobrio, fuerte, alegre y dis- cumento de 1958 indicara que “los benefi-
dos para evaluar el prestigio, el estatus y los puesto fue labrando e independizando este Los curas laicos de la patria: cios que reporta la carrera militar son de ín-
comportamientos del conjunto de la socie- suelo que es hoy nuestro patrimonio, nues- los años 60 y 70 dole moral más que material”.43 Esto tam-
dad. Así, el citado documento tro orgullo y nuestra esperanza. Qué mejor bién suponía una asociación explícita de la
aclaraba: “Pero, de destino para un joven generoso y honrado Así como 1930 había marcado el co- carrera militar con el mundo religioso: “Po-
todas esas que continuar siendo su custodio y su pala- mienzo de un proceso de modificación pro- cas profesiones exigen tanto como la milicia
dín”.40 funda de los significados asignados a la ca- en lo que a vocación se refiere, pues el hom-

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bre que jura morir por su bandera lleva im- fir mado por el mayor capellán (R) Fiorino fensa de la “identidad nacional católica”. La políticos y guber namentales no era concebi-
plícito en su juramento el dedicar la vida to- Ángel Pizzolato Omega, titulado “El oficial “vocación militar” aparecía así como la da por los militares argentinos como una
da al sacerdocio de las armas”.44 Los milita- de las Fuerzas Ar madas”. Dedicadas a exal- amalgama per fecta de las “vocación católi- desviación de sus objetivos profesionales,
res, como indica Brian Loveman, se consi- tación moral de la figura del “oficial”, las ca” y la “vocación de argentinidad”. Así, la menos aún podría serlo si la misión que ofi-
deraban los “curas laicos de la Patria”.45 En dos páginas del texto comienzan de este misión del Ejército “fue cada vez menos la cialmente asignaban a los oficiales los folle-
efecto, para comienzos de la década del 60 modo: “Entre los hombres, que voluntaria- de la defensa del territorio y de la legalidad tos de ingreso al CMN era, según señala el
el ideario del catolicismo y de la práctica mente pagan tributo a sus deberes sociales, constitucional y cada vez más la de «la na- documento citado, la de llevar a cabo “la be-
religiosa eran el marco interpretativo hay uno que en su cumplimiento, los abar- cionalidad». […] Para el Ejército cristiano es- lla tarea de engrandecer la República”, sien-
central en la definición institucional ca a todos”. El texto continúa con cinco pá- to significó, concretamente, la identifica- do ellos mismos los baluartes de la “argen-
de la carrera militar y de la figura rrafos que empiezan con la frase “Ese hom- ción entre nación y catolicidad, sobre la ba- tinidad”. “El país ofrece a su juventud toda
del oficial. De hecho, en 1959 bre…” y siguen con descripciones de este ti- se de la cual la defensa de la primera pasa- la gama de las vocaciones esenciales… Pe-
el Ejército volvió a solicitar po: “Ese hombre, entregado resuelta y to- ba necesariamente a través de la promoción ro hay una vocación que las comprende a
como requisito de ingreso talmente a su misión específica, no sólo de la segunda”.49 todas, por su amplio sentido comunitario,
al CMN la fe de bautismo del educará a sus hijos, sino que se dedicará A comienzos de los años 70 los sentidos su raíz auténticamente nuestra, su conteni-
cadete. En 1963, por ejemplo, con alma a la educación de los ajenos. […] que asociaban la carrera militar con la prác- do histórico y que pone al hombre íntegra-
uno de los folletos de ingreso seña- Sufrirá hambre, para que otros coman, sos- tica católica y la defensa de una identidad mente al servicio de la Patria: es la vocación
laba: “Los señores padres pueden es- tendrá largas vigilias, para que otros pláci- nacional católica estaban más que consoli- de argentinidad y uno de sus órganos fun-
tar seguros de que el personal directivo, damente duer man, meditará profundamen- dados. Así lo expresa el documento de damentales de ejecución es una institución
docente y sus instructores dedicarán todos te, mientras otros se divierten, porque él de “condiciones de ingreso” de 1972, año en tradicionalmente arraigada en el seno mis-
los esfuerzos y experiencias para formar a todos se sentirá padre. […] Este hombre… que el CMN tenía como director a quien mo de la República. Su nombre: Ejército
sus hijos en principios de respeto a Dios, a verá cual ninguno a su patria con su pasado fuera, cuatro años más tarde, el emblema Argentino, donde siempre existe un terreno
la Patria, a la Familia, a la Disciplina y al Ho- que se renueva, con su presente que se de una dictadura que violaría sistemática- propicio y un lugar favorable para cualquier
nor, en sólidas normas ético-profesionales. acrecienta y con su futuro que mancomuna- mente los derechos humanos de miles de preferencia del intelecto y del alma. Su
La misión del Colegio Militar de la Nación es damente se labra, porque a su celosa custo- personas, el entonces general Jorge Rafael puerta de entrada –ya lo veremos– es el Co-
proporcionar al Ejército subtenientes moral- dia se encuentra todo ello. De allí que su pa- Videla. El documento señala: “El Colegio legio Militar de la Nación.”51
mente formados en los valores del espíritu tria sea su religión y su bandera el centro de Militar de la Nación edita el presente folleto Llamados a constituirse en emblema
que hacen a la esencia de nuestra Patria y de su «culto» […] Este hombre… es el OFICIAL como una contribución al esclarecimiento de juventud, nacionalidad y morali-
nuestra cultura Occidental, Democrática y de tierra, mar y aire, que a los argentinos público del funcionamiento, estilo de vida, dad, los jóvenes que aspiraban a
Cristiana”.46 recuerda a un San Martín o un Belgrano o espíritu y objetivos inmediatos y mediatos incorporarse al CMN debían,
Del mismo modo, el folleto informativo a un Güemes, cuyos ejemplos debe seguir y que confor man la profesión militar y la pro- como requisito de ingreso,
de las condiciones de ingreso de 1965 resal- cuya bandera, nunca –ni tan siquiera con yección, al seno de la Patria, de nuevas ge- “acreditar antecedentes
taba, bajo un tono de advertencia: “La pro- una leve claudicación– puede salpicar. Quie- neraciones de jóvenes argentinos, en cuya intachables de moralidad,
fesión elegida es un verdadero sacerdocio, ra Dios ilustrarlo, fortalecerlo y mantenerlo mente y alma está la mejor esperanza de la honorabilidad y conducta,
nutrido fundamentalmente de los valores del en la Verdad, en la Justicia y en la Caridad nacionalidad. El Colegio Militar quiere, con personales y de familia”: “Se ne-
espíritu. […] El aspirante debe estar conven- para bien de la Patria en la Paz y en la gue- este mensaje, arrojar luz sobre su alta mi- cesitan hombres nacidos y for ma-
cido de la necesidad imperiosa del cumpli- rra”.48 sión –for mar para la comunidad oficiales ín- dos al amparo de su amor por la Pa-
miento del deber en su forma más pura, lo Allí donde la “misión” del sacerdote era tegramente dedicados a la bella tarea de en- tria, por el trabajo silencioso y sin osten-
que le impondrá obligaciones con total sacri- la evangelización cristiana del pueblo, al mi- grandecer la República– y rendir homenaje tación, por su entrega abnegada a una in-
ficio de sí mismo, sin egoísmos de ninguna litar le correspondía la prédica de la “nacio- a la institución señera que confor ma –en los clinación mental y espiritual con rasgos de
especia; con las miras puestas sólo en bene- nalidad”. Los objetivos del sacerdote y del avatares de un pasado de sacrificio, un pre- sacerdocio: la vocación superior de la ar-
ficio de una institución que se fundamenta militar se complementaban, ambos compar- sente de trabajo y un futuro de grandeza– gentinidad, cuyas primeras manifestaciones
en la fe en Dios y en la entrega total y de- tían una única “misión”: la reafir mación de uno de los pilares básicos de toda vocación se despiertan, se desarrollan y se ejercitan
sinteresada al Servicio de la Patria”.47 la “nación católica”. Los jóvenes ingresaban de argentinidad: el Ejército Argentino”.50 en un organismo ejemplar: el Colegio Mili-
Este documento concluía con un texto al CMN para garantizar la prédica y la de- Si desde 1930 la incursión en asuntos tar de la Nación”.52

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Según este documento el CMN era un Estado anterior mente sujetos al control mi- Malvinas. Los fracasos políticos, por su par- del servicio militar. Al generar un cuestiona-
“crisol de hombres y puntal de todas las vo- litar; una fuerte disminución del porcentaje te, estaban relacionados a la fuerte pérdida miento generalizado sobre los métodos y las
caciones”. En este contexto de exaltación del presupuesto nacional asignado al fun- de legitimidad social de las Fuerzas Ar ma- prácticas utilizadas por el Ejército para la
institucional del papel moral y espiritual del cionamiento de las Fuerzas Ar madas, el jui- das argentinas, principalmente a causa de la for mación de sus cuadros, este “caso” tam-
Ejército, no resulta extraño que los jóvenes cio y la condena de militares acusados de brutalidad de sus acciones represivas duran- bién aceleró la implementación de los cam-
que ingresaron al CMN a comienzos de los violaciones a los derechos humanos duran- te la última dictadura militar. Ligados a la di- bios que venían planificándose dentro de la
años 70 hayan concebido sus actividades te de la ultima dictadura militar y la puesta mensión política, los elementos éticos de institución desde finales de los años 80. El
profesionales como cruzadas guiadas por la en práctica por parte del nuevo gobier no esta “crisis de identidad” militar se resumen “caso Carrasco” se produjo en un período
unión eter na de la “cruz y la espada”. Así lo democrático de diversas medidas que apun- en la figura de los desaparecidos, las tortu- marcado por el protagonismo político e ins-
sugiere el documento citado de 1972: “En taban a lograr una mayor subordinación de ras, el robo de niños y los ilícitos económi- titucional del general Martín Balza, quien
los más alejados rincones del solar nativo, las Fuerzas Ar madas al poder político civil. cos cometidos por los hombres que repre- fuera jefe de Estado Mayor del Ejército en-
antes que el camino, antes que el sembrado, Por otra parte, los militares argentinos tam- sentaban a la institución que se postulaba tre 1991 y 1999. Este oficial fue uno de los
antes que cualquier otra manifestación de bién debieron enfrentar las reconfiguracio- como la “reserva moral de la nación”. impulsores de importantes modificaciones
vida organizada y ciudadana, estuvo la uni- nes del panorama político, ideológico, eco- Aunque no en for ma directa, esta “cri- en la estructura organizacional y educativa
dad militar, y con ella la cruz y la escuela”.53 nómico y estratégico inter nacional origina- sis” tuvo un impacto relativamente im- del Ejército, y también se convirtió en el
Al menos en los documentos de difusión das a partir del fin de la Guerra Fría, como portante en la modificación de los sen- primer jefe militar superior en realizar
de la carrera militar consultados en los ar- la desactualización de hipótesis de conflicto tidos asociados al CMN y a la carre- una “autocrítica” pública por las vio-
chivos, este modo de definir al Ejército y al tradicionales, el cambio en desarrollos doc- ra militar. Los cambios fueron ge- laciones a los derechos humanos
CMN no sufrió cambios durante el período trinarios y la redefinición de la función y las nerados por iniciativa propia del cometidas por el Ejército argen-
de la última dictadura militar (1976-1983). misiones hasta entonces corrientes en las Ejército. Así, el Instituto de Ense- tino durante la última dictadura
Estos documentos continuaron reforzando Fuerzas Ar madas. ñanza Superior del Ejército (IESE) militar.
con un énfasis similar al de años anteriores A lo largo de 1987, 1988 y 1990 algu- se incorporó en 1990 al régimen de Así, a partir de 1994 los docu-
la imagen de los militares como “reserva nos sectores del Ejército argentino efectua- universidades provinciales, que convir- mentos públicos del Ejército comenza-
moral”.54 Esta imagen perdió protagonismo ron una serie de levantamientos militares tió oficialmente al CMN en un “instituto ron a asociar a la for mación militar con
en los folletos públicos del CMN durante los con el objetivo de modificar las nuevas con- universitario”. Esta modificación apuntaba la noción de “carrera profesional”. Los
primeros años del período democrático diciones de subordinación de las Fuerzas a incorporar una valoración de los conoci- folletos que infor maban las condiciones de
inaugurado en 1983, aunque per maneció Ar madas al poder civil y criticar el desarro- mientos técnicos y las capacidades intelec- ingreso al CMN empezaron a publicar cua-
con fuerza la analogía y la asociación de la llo de los juicios a los militares acusados de tuales del oficial, y asociar la identidad insti- dros que ilustraban el “plan de carrera del
carrera militar con el sacerdocio y la excep- violación a los derechos humanos. Antes tucional del CMN con la de otras universida- oficial” y describían la “for mación profesio-
cionalidad moral. que cuestionamientos al nuevo orden de- des públicas y privadas. nal militar” y los “estudios de grado y pos-
mocrático, estos levantamientos militares De todos modos, estas modificaciones grado” desde el ingreso al CMN como cade-
respondían principalmente a conflictos in- recién comenzaron a ser notorias a partir te de primer año hasta la adquisición del
Los años de democracia ter nos de la corporación militar, y se propo- de 1994, cuando el CMN incorporó a sus grado de general. Según un documento de
nían restaurar el “honor” de los unifor ma- planes de estudio carreras de grado recono- 1994, este “plan de carrera” comprendía
La restauración de gobier nos democrá- dos argentinos. Según algunos autores, es- cidas por el Ministerio de Educación Nacio- una etapa de “for mación” en el CMN, en
ticos en los países del Cono Sur de Améri- tos acontecimientos pusieron en evidencia nal y equivalentes a las ofrecidas por univer- donde se adquirían los títulos de licenciatu-
ca Latina iniciada a mediados de la década una suerte de “crisis de identidad” de las sidades civiles. En estos cambios también ra en Administración, Ciencias Exactas o el
de 1980 implicó la redefinición del rol de Fuerzas Ar madas argentinas, que compren- influyeron los impactos políticos y sociales título terciario de Analista Administrativo
las fuerzas ar madas y de su relación con el día aspectos militares, políticos y éticos liga- de la muerte en 1994 de un soldado cons- Contable.56
poder político. En la Argentina, el fin de la dos principalmente al accionar castrense cripto a causa de los malos tratos infligidos La redefinición de las características de
dictadura y la transición a un gobier no de- durante la última dictadura militar.55 por sus superiores. El llamado “caso Carras- la for mación militar de mediados de la dé-
mocrático en 1983 desencadenaron fuertes Los elementos militares de esta crisis es- co” (según el apellido del soldado fallecido) cada de 1990 fue acompañada por la in-
cambios en las relaciones político-militares: taban relacionados con la derrota de las actuó como disparador de la anulación por corporación al discurso castrense de la no-
una importante reducción de sectores del Fuerzas Ar madas argentinas en la guerra de decreto presidencial del carácter obligatorio ción de “sociedad de conocimiento”. Esta

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noción empezó a funcionar dentro del Ejér- ción y Matemática Aplicada (esta última fue rente. El Colegio Militar de la Nación con- ca egoísta e individualista del mundo civil.
cito como un marco interpretativo novedo- eliminada a finales de la década) se sumó la voca a jóvenes aspirantes de ambos sexos El folleto de 1999, por el contrario, valora
so que per mitía justificar y legitimar tanto carrera de Contador Público Nacional, im- de todo el país, quienes responden al llama- positivamente la satisfacción de intereses
en el plano inter no como en el ámbito pú- partida para los cadetes de la especialidad do de su vocación, que reconoce una esca- individuales y la consagra como un modo
blico y político las modificaciones en los de Intendencia. Ese mismo año el CMN la de valores singular, un estilo de vida que válido de establecer un vínculo de continui-
programas de estudio. El Ejército debía es- abrió la carrera de oficial al ingreso de mu- le es propio y el desafío de emprender un dad y complementariedad, y no de oposi-
tar preparado para desarrollarse en la “so- jeres. Al menos en tér minos for males, ellas futuro apasionante”. ción, entre la sociedad y la institución mili-
ciedad del conocimiento” y por lo tanto de- pueden alcanzar los mayores grados de la Son diversos los significados novedosos tar. No obstante esto último, el eslogan
bía mejorar la capacitación de sus cuadros. jerarquía militar al igual que sus pares hom- que introdujo el folleto y el eslogan de también apela a un modo tradicional de de-
Así, el discurso castrense comenzó a reva- bres. 1999. En primer lugar, es relevante la utili- finir la carrera militar en su relación con el
lorizar la dimensión “académica” de la for - Los cambios realizados en la forma- zación del tuteo a través del cual se intenta mundo civil: mientras que la primera ten-
mación militar y a definir al CMN como ción y en la composición de género de crear una relación de proximidad que esta- dría como objetivo principal “servir a la Pa-
“un instituto universitario” de “excelencia los cadetes del CMN generaron en ba ausente en el tradicional recurso al mo- tria”, el segundo se caracterizaría por la
académica”. las autoridades militares la necesi- do impersonal del “usted”. La utilización del búsqueda del beneficio personal e indivi-
Definida implícitamente como una so- dad de encontrar nuevas cate- tuteo también se corresponde con un as- dual: “te sirve a vos”.
ciedad más democrática, esta “sociedad del gorías conceptuales para pecto central del eslogan: la aparición del En segundo lugar, si bien la apelación al
conocimiento” constituye un diagnóstico redefinir la identidad insti- individuo como destinatario principal del “futuro” como horizonte de referencia tem-
sobre el mundo contemporáneo al cual ad- tucional de esta academia mi- mensaje, quien es interpelado como entidad poral de la carrera militar es un elemento
hirieron las autoridades del Ejército durante litar y, al mismo tiempo, inten- autónoma, autosuficiente e independiente innovador del folleto y los eslóganes de
los años 90 y del cual adoptaron algunas ca- tar aumentar la baja tasa de aspi- de la injerencia de terceros, como los pa- 1999, su alcance es limitado, ya que otros
tegorías discursivas para redefinir pública- rantes que había tenido durante la dres, familiares o tutores. Los folletos de in- documentos similares del Ejército se encar-
mente su identidad institucional.57 La valo- mayor parte de la década de 1990. En greso anteriores a la década del 90 se diri- gan de modificarlo. En efecto, la apelación
ración institucional del “conocimiento” se- este marco, el departamento de comuni- gían principalmente a los padres o tutores al “futuro” aparece modificada en la “Car-
ría, según esta perspectiva, la demostración cación institucional del Ejército creó en del posible aspirante. En la actualidad, por ta a los aspirantes”, un texto fir mado por el
explícita del carácter “democrático” del 1999 el eslogan que constituye hasta la ac- el contrario, los potenciales aspirantes a ca- director del CMN que acompaña, al menos
“nuevo Ejército”. Así lo expresa el general tualidad el eje de la campaña de promoción detes son interpelados en tanto individuos desde 1999, el documento que reciben los
Martín Balza, uno de los principales artífices del CMN: “El Colegio Militar de la Nación te autónomos y no en su calidad de “hijos”, jóvenes que solicitan el for mulario de ins-
de las modificaciones del sistema educativo ofrece un futuro apasionante. Porque servir “jóvenes argentinos”, “cristianos”, futuros cripción al CMN. En lugar de ser convoca-
militar realizadas a comienzos de la década a la Patria, también te sirve a vos”. “militares”, integrantes de una familia, una dos al “desafío de emprender un futuro
del 90: “Debíamos adaptar nos a los acele- Uno de los principales folletos produci- religión o un sector social y económico de- apasionante”, esta “carta” indica que la ca-
rados y profundos cambios, que exigían dis- dos para la campaña fue un tríptico que ter minado. rrera militar que eligen los aspirantes se ca-
posición de conocimientos científicos y téc- contiene en su tapa el nuevo eslogan y una Estas dimensiones también se modifican racteriza por “un legado de gloria que ten-
nicos adecuados para la reflexión crítica, la fotografía de cadetes desfilando. En el inte- con el doble significado del verbo ‘servir’ drán la responsabilidad de preservar”. El
independencia de juicio y la creatividad. rior del folleto hay una gran frase que dice que utiliza el nuevo eslogan. En este mensa- texto apela en este sentido a un tópico ar-
Tratamos de diseñar el Ejército del conoci- “Descubrí tu futuro” y fotografías de cadetes je el individuo no se funde completamente gumentativo clásico en las definiciones cas-
miento, en el cual sus miembros estuvieran realizando deportes, desfilando, estudiando en la identidad colectiva de “cadete” o de trenses del horizonte temporal al que se
capacitados para establecer sólidos diagnós- en la biblioteca, atendiendo en clase, ha- “oficial” sino que encuentra en ella un espa- orienta la profesión militar: antes que a la
ticos y adecuados asesoramientos para las ciendo saltos hípicos, participando de ejer- cio para la realización sus propios “intere- construcción de un futuro idéntico o dife-
cambiantes circunstancias a nivel nacional, cicios militares con tanques y en trincheras, ses”. En este punto el eslogan innova radi- rente al presente, el oficial está orientado a
regional e inter nacional”.58 saltando en paracaídas, compartiendo mo- calmente respecto de un tópico tradicional la preservación o recuperación de un
En 1997 el Ejército introdujo nuevos mentos recreativos, etc. Las fotografías ilus- de la retórica castrense: la identificación del pasado siempre “glorioso”.59
cambios en los contenidos de la for mación tran frases como: “Tu vocación por el país “desinterés” como valor moral característi-
universitaria impartida a los cadetes del puede desarrollarse en el Colegio Militar de co de la carrera militar y elemento de dife-
CMN. A las licenciaturas en Administra- la Nación: Bienvenido a una carrera dife- renciación en relación con la supuesta lógi-

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Ideas finales 4
Este artículo se basa en un capítulo de mi 19
Ídem, p. 363. documentos de “condiciones de ingreso” anterio-
tesis de doctorado. Agradezco los comentarios y 20
res a 1953.
Frente a esta medida “la DAIA (principal
En la actualidad, tanto el eslogan y las sugerencias de Elizabeth Jelin al conjunto de la 32
mutual judía del país) presentó un reclamo for mal “Programa y condiciones de ingreso al Co-
tesis. También agradezco los comentarios de Fe-
frases del folleto de 1999 como la “Carta a ante el gobier no en abril de 1945, paso que fue legio Militar de la Nación”, 1953, Archivo CMN.
derico Lorenz y Juan Suriano a una versión ante-
los aspirantes” forman parte de las campa- exitoso, ya que la disposición quedó sin efecto.
rior de este artículo. 33
Para un análisis antropológico sobre la ca-
ñas de promoción del CMN y del material Claro está que se trató de una victoria relativa, ya
5 tegoría “lealtad” en el lenguaje de Perón, véase
que reciben los cadetes que solicitan el for- He consultado el Archivo del CMN y el Ar- que no implicaba la desaparición de medidas dis-
Fer nando Balbi, “La lealtad antes de la lealtad:
mulario del inscripción a esta academia mili- chivo General del Ejército. criminatorias por vías menos visibles. El regla-
honor militar y valores políticos en los orígenes
tar. Estos elementos discursivos resumen en 6
Adopto la definición de “cosmología” del mento del CMN establecía que era atribución del
del peronismo”, en A. Rosato y F.R. Balbi
forma emblemática cómo conviven en el dis- antropólogo Stanley Tambiah: “Las nociones director conceder o negar el ingreso de los pos-
(comps.), Representaciones sociales y procesos
curso institucional del Ejército categorías sim- cosmológicas de una sociedad son todos los prin- tulantes al instituto”, Ch. Buchrucker, F. Brown y
políticos, Buenos Aires, Antropofagia, 2003.
cipios orientadores y las concepciones que se G. Jozami, ob. cit., p. 13.
bólicas y conceptuales cargadas de significa- 34
mantienen como sacrosantas, que se utilizan “Programa y condiciones de ingreso al Co-
dos novedosos con categorías que se encuen- 21
Si bien en la actualidad este requisito ha si-
constantemente como patrones y modelos y se legio Militar de la Nación”, 1953, Archivo CMN.
tran fuertemente arraigadas en la cosmología do eliminado, la filiación religiosa continúa ocu-
consideran como dignas de perpetuación sin mo- 35
Ídem.
militar tradicional, dentro de la cual predomi- pando un lugar importante en la evaluación infor-
dificaciones importantes”; S. Tambiah, Culture,
nan ideas y valores inspirados en modelos or- mal de los aspirantes. 36
Thought and Social Action. An Anthropologi- “Programa y condiciones de ingreso. Cole-
ganicistas de la sociedad y analogías del mun- cal Perspective, Cambridge, Harvard University 22
“Programa y condiciones de ingreso al Co- gio Militar de la Nación”, 1955, Archivo del CMN.
do militar con el mundo religioso. La repre- Press, 1985, p.130 (mi traducción). legio Militar”, 1936, Archivo Histórico CMN. 37
Ídem.
sentación del Ejército como un depositario 7 23
Ídem, p. 85. Ídem.
de valores morales diferentes a los que orien- 38
Ídem.
8
tan las prácticas de la sociedad y la imagen Véase Alain Rouquié, Poder militar y so- 24
“Durante los primeros años de su gobier no, 39
Ídem.
del Ejército como un “tutor” de esta última e ciedad política en la Argentina, Buenos Aires, el presidente Perón no dejaba pasar ninguna
intérprete privilegiado de los “verdaderos in- Emecé, 1994, p. 111. oportunidad de ensalzar el sentimiento de supe- 40
Ídem.
tereses” de la nación, continúan siendo tópi- 9 rioridad que los militares experimentaban frente a
“Programa y condiciones de ingreso al Co- 41
Para un análisis de este proceso véase Er-
cos centrales en los modos en que la institu- legio Militar”, 1916, Archivo CMN. los demás grupos profesionales y sociales, y de
nesto López, Seguridad nacional y sedición mi-
ción militar construye significados acerca de apelar a su espíritu de cuerpo”, A. Rouquié, ob.
10
Ídem. litar, Buenos Aires, Legasa, 1987.
cit., 1994, p. 74.
su identidad institucional. El análisis que he 42
11
Ídem. A. Rouquié, ob. cit., p. 348.
realizado en este trabajo sugiere que el Ejér- 25
Ídem, p. 87; R. Potash, ob. cit., p. 128.
43
cito argentino carece de los recursos simbóli- 12
En 1932, por ejemplo, el número de aspi- 26
“Programa y condiciones de ingreso. Cole-
“Programa y condiciones de ingreso al Co-
cos y conceptuales para reformular en térmi- rantes inscriptos para ingresar al CMN se duplicó gio Militar de la Nación”, 1958, Archivo CMN.
legio Militar de la Nación”, 1947, Archivo del
nos democráticos los significados de la iden- con relación a los inscriptos en 1929. CMN. 44
Ídem.
tidad militar, lo cual implica una dificultad pa- 13
Véase A. Rouquié, ob. cit., pp. 236-237. 27
Pierre Bourdieu, “Le sens de l’honneur”, 45
Brian Loveman, For la Patria: Politics
ra redefinir su dimensión de ciudadanía.
14
Loris Zanatta, Del Estado liberal a la Na- en Esquisse d’une théorie de la pratique, París, and the Armed Forces in Latin America, Wil-
ción católica, Buenos Aires, Universidad Nacio- Seuil, 2000, p. 38. mington, Scholarly Resources, 1999.
nal de Quilmes, 1996, p. 32. 28 46
Notas Ídem, p. 24. “Programa y condiciones de ingreso. Cole-
15
Ídem, p. 149. 29
gio Militar de la Nación”, 1963, Archivo CMN.
Julian Pitt-Rivers, Antropología del honor
1 16
Subrayado original.
Véase Oscar Oslack, La formación del Es- Ídem, p. 232. o la política de los sexos, Barcelona, Crítica,
47
tado argentino, Buenos Aires, Planeta, 1997, p. 17
1979. “Programa y condiciones de ingreso. Cole-
Ídem, p. 360.
99. 30
gio Militar de la Nación”, 1965, Archivo CMN
18
Émile Durkheim, Les formes élémentaires
2 Christian Buchrucker, Fabián Brown y (subrayado en el original).
Miguel Scena, Los militares, Buenos Aires, de la vie religieuse, París, Presses Universitaires
Gladys Jozami, Los judíos en el Ejército: ausen- 48
Editorial Universidad de Belgrano, 1980, p. 124. de France, 1980. Ídem.
cias y presencias, Buenos Aires, CEANA, 1999,
3 31 49
Citado por M. Scena, ob. cit., p. 89. p. 8. Estos párrafos no estaban presentes en los L. Zanatta, L., ob. cit., p. 384.

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50 56
“Programa y condiciones de ingreso”,
CMN, 1972, Archivo histórico del CMN.
Folleto infor mativo sobre el Colegio Militar
de la Nación, 1994, Archivo CMN.
El general y el profeta
51
Ídem. 57
Uno de los principales difusores a nivel Acomodación social del mor monismo durante el
52
Ídem.
mundial de la noción de “sociedad del conoci-
miento” es Alvin Toffler, un conocido “gurú” nor-
régimen peronista (1946-1955)
53
“Programa y condiciones de ingreso. Cole- teamericano de las teorías de la administración
César Ceriani Cernadas*
gio Militar de la Nación”, 1972, Archivo CMN. empresarial. Este autor sostiene que el conoci-
54
miento es la más democrática fuente de poder,
En el Archivo del CMN sólo he encontra-
porque puede ser adquirido por cualquier perso-
do los documentos de 1976 y 1977. La ausencia
na. Véase A. Toffler, El cambio de poder, Ma-
de documentos me impide realizar afir maciones
drid, Atalaya, 1992. Introducción etnográficas– el estudio se orienta hacia dos
acerca del impacto de la derrota en la guerra de
58 propósitos interconectados: 1) presentar
Malvinas en el modo en que el Ejército promocio- Martín Balza, Dejo constancia. Memorias

E
de un general argentino, Buenos Aires, Planeta, n los inicios de 1954 los mormones una descripción e interpretación sobre el
nó la carrera militar a partir de 1982. No obstan-
te, otros documentos consultados indican que, al 2001, p. 118. argentinos vivieron uno de sus mo- proceso de cambio social en el mor monis-
menos en los documentos públicos del Ejército, mentos cumbres: la primera visita de mo contemporáneo, tomando como caso
59
La “Carta a los aspirantes” también se en- ejemplar lo acontecido en la Argentina du-
estos impactos no se manifestaron en for ma in- un profeta al país, en una gira internacional
cuentra en la página de inter net del CMN: www-
mediata. cuya agenda incluyó también Chile, Brasil, rante los años 50, y 2) ofrecer nuevos datos
.colegiomilitar.mil.ar.
55 Perú y Uruguay. Dos motivos centrales lleva- sobre el campo religioso durante el peronis-
Véase E. López y D. Pion-Berlin, Demo-
ron a que la máxima autoridad de la Iglesia mo, indagando particular mente en las rela-
cracia y cuestión militar, Universidad Nacional
de Quilmes, 1996. de Jesucristo de los Santos de los Últimos ciones entre política y religión. La hipótesis
Días (IJSUD) incluyera la Argentina como que sostiene el trabajo es que el proceso de
país de visita. Por un lado, el afianzamiento “nacionalización” del mor monismo argenti-
de la obra misionera en ese territorio a par- no –iniciado en la década de 1950– tuvo en
tir de la implementación de nuevas estrate- la favorable coyuntura del campo religioso
gias de acercamiento a la sociedad mayorita- durante el gobier no peronista, signado en
ria y la preparación del liderazgo nativo. Por un conflicto emergente con la Iglesia Cató-
otro lado, la reciente buena predisposición lica y una estratégica apertura a las diversas
del gobierno nacional respecto de las mino- comunidades religiosas, una vía proclive pa-
rías religiosas y de los emprendimientos es- ra la acomodación social.
tadounidenses, estuvieran éstos ligados al Una estructura ternaria organiza el traba-
mundo de la economía o la religión. Es así jo. En primer lugar, se expone un análisis
como dos días después de haber arribado al histórico-sociológico orientado a situar algu-
país, el profeta David McKay, junto al emba- nos elementos clave de la experiencia mor-
jador estadounidense y otras personalidades mona, tanto en su país originario como en el
importantes, se reuniría con el presidente contexto latinoamericano. Uno de los temas
Juan Domingo Perón en su despacho ofi- centrales que aquí se presentan gravita en
cial. Aquí se ubica el objeto particular de es- torno de los cambios estructurales operados
te artículo: desentrañar las vinculaciones en- en la IJSUD a partir de los años 50, donde
tre el régimen peronista (1946-1955) y la entran en juego las estrategias de acomoda-
denominada Iglesia mormona. ción a la sociedad mayoritaria y las nuevas
Sostenido en un conjunto heterogéneo formas, muy cercanas al mundo de la políti-
de fuentes –documentales, historiográficas y ca profesional, en que la jerarquía mormona

* Universidad de Buenos Aires-Conicet.

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Entrepasados - Nº 30, fines de 2006: 29-46
pone en escena la acción religiosa (aniversa- publicado en enero de 1830, en los meses torializado. La experiencia capital del éxo- miliar, la conducta honesta y obediente y el
rios, giras de presidentes, entrevistas con re- siguientes se organiza la Iglesia de Jesucristo do, la difícil pero exitosa colonización de cuidado corporal, a medida que declinan
presentantes del mundo de los nego- de los Santos de los Últimos Utah y la consiguiente fundación de un cen- otros temas como la llegada del milenio y
cios y la política, etc.). En segundo Días. tro religioso y económico de gran enverga- los misterios del Reino de Dios.7
lugar, el trabajo inquiere en la Como observó in situ el dura repercutieron sensiblemente en el ima- Es fundamentalmente a partir de 1950
cuestión religiosa durante la déca- literato franco-ar gentino ginario mor món y en las representaciones cuando la Iglesia mor mona se encaminó ha-
da peronista, examinando la situa- Paul Groussac en su derrotero sobre la propia historia y la tradición religio- cía una asimilación en la “vía principal de la
ción del campo religioso argentino y sus por Utah en 1897, “el mor monismo sa.3 En 1890, y ante la presión ya insoste- vida norteamericana”, al decir del sociólogo
dislocaciones durante este período histórico. muestra realizado en nuestro tiempo un ex- nible del gobier no federal, la cúpula ecle- Ar mand Mauss.8 El fin de la Segunda Gue-
En la tercera parte, el estudio se detiene en perimento completo”.1 Y este experimento siástica abjura de la poligamia, práctica que rra Mundial, con el consiguiente nuevo ma-
el caso de los propios mormones argentinos no fue otro que la transmutación de una re- había condensado simbólicamente el deseo pa político y el rol de Estados Unidos en es-
durante los años 50, explorando allí las es- ligión en un pueblo, proceso devenido en autonómico de constituir “un pueblo apar- te contexto, fueron correlativos a cambios
trategias de adaptación social que ellos pon- un momento capital de la experiencia histó- te”. Desde esa fecha hasta el presente, la importantes operados en la Iglesia fundada
drán en juego y que tendrán como meta una rica y cultural norteamericana. Me refiero a Iglesia mor mona ha buscado integrarse a la por Joseph Smith. En la perspectiva de los
nacionalización del liderazgo eclesiástico lo- la expansión fronteriza hacia el oeste y la sociedad norteamericana, limpiando pro- miembros estos cambios son conocidos co-
cal. Finalmente, la propuesta es analizar un marca indeleble que grabó en el imaginario gresivamente esa imagen estigmatizada de mo la etapa de “expansión global”. En su
acontecimiento histórico: la reunión entre el y en el ethos nacional, así como también en secta ominosa de escasa reputación moral e carácter de organización corporativa, con la
profeta mormón y el presidente Perón. A su estructura y desarrollo económico. Abo- inicuas prácticas sexuales. for mación de un jerarquizado cuerpo buro-
partir del ensayo de una etnografía histórica, cados en un proyecto radical de autonomía Es posible interpretar esta estrategia crático, la IJSUD se ha visto exitosamente
se buscará comprender ese acontecimiento social, sostenido en fuertes lazos de paren- acomodaticia a partir de lo que el sociólogo involucrada en las instituciones económicas
en tanto rito político, desentrañando la lógi- tesco, mensajes de renovación religiosa y David Snow denominó –con relación a los y políticas de Estados Unidos. El modelo
ca de dones y contradones que le otorgaron originales proyectos de organización socio- movimientos sociales– la congraciación operativo del liderazgo eclesiástico, su dis-
un sentido válido, legítimo y eficaz para los política, la historia de este grupo es de éxo- dramática (dramatic ingratiation).4 Con- posición y su dinámica, van a estar en gran
actores sociales involucrados. dos territoriales, conflictos inter nos y lealta- siste en transmitir la impresión de que los parte inspirados en el mundo de la gerencia
des imperturbables. valores, los propósitos y las conductas del empresarial y los negocios.9 A partir de es-
Ya asesinado el profeta en 1844 y con grupo están en confor midad o por lo me- tos años, los elegidos para ocupar estos al-
Expansión y acomodación en la ciudad de Nauvoo, Illinois, asediada por nos no son incongruentes con ciertos valo- tos mandos serán reclutados especialmente
el mormonismo contemporáneo las milicias populares antimor monas, el gru- res, tradiciones y estándares nor mativos del ámbito de la gerencia de negocios, el
po emigra en 1846 hacia el sudoeste más dentro de la sociedad mayor. Como sugiere marketing y las leyes. Otro de los puntos
En una original confluencia de creencias allá de la frontera. Bajo el liderazgo del pro- Alejandro Frigerio, el esfuerzo aquí “no es- centrales en este proceso viene dado por
y prácticas del folclore mágico y el hermetis- feta sucesor, Brigham Young, arriban a la taría en desarrollar nuevos valores, sino en una creciente participación mor mona en la
mo, enmarcados en un protestantismo cultu- región del Gran Lago Salado en el territorio establecer un puente con los valores, con- vida política nacional estadounidense, pero
ral en pleno reavivamiento religioso, el mor- de Utah, hasta ese momento al margen de ductas o tradiciones locales y mostrar cómo ya no en carácter mesiánico-teocrático al
monismo surge a fines de 1820 en el no- la acción colonizadora de los euroamerica- los del grupo se alinean con éstos”.5 En el estilo de Joseph Smith y Brigham Young,
roeste norteamericano. Su fundador y pri- nos. Allí establecen en 1847 la Nueva Sión caso mor món, esta congraciación dra- sino a partir de una incorporación
mer profeta fue Joseph Smith (1805-1844), (Salt Lake City), centro neurálgico de la cul- mática ha traído aparejada una pro- directa a la estructura de la “Ame-
quien se propuso restaurar la “verdadera” tura y la Iglesia mor mona. La marcha al gresiva “recristianización”, volcado rican democracy”. El ejemplo
Iglesia de Cristo y develar secretos perdidos oeste tuvo un profundo impacto tanto en la cada vez más hacia una teología cris- más cabal al respecto fue el de Ez-
sobre la historia del continente americano y creación de los santos individuales como en tocéntrica emparentada a los valores ra Taft Benson, uno de los grandes
la naturaleza humana. Estos misterios, se- la confor mación del mor monismo como del “protestantismo ascético intramunda- hombres del mor monismo moder no, que
gún afirmó el naciente profeta, yacían en un una “nueva tradición religiosa”, con doctri- no”, según la clásica caracterización de Max llegó a ocupar el cargo de presidente de la
antiguo libro, el Libro de Mormón, escondi- nas, prácticas, cánones y narrativas pro- Weber.6 La retórica de la Iglesia acentuará Iglesia entre 1985 y 1994. Designado
do en la cima de un cerro cercano a su casa pias.2 Unido a esto, es preciso tomar en así tópicos como la importancia del trabajo apóstol en 1944, en 1953 el presidente
natal. Ya teniendo su propio libro sagrado, consideración su carácter fuertemente terri- y la racionalización económica, la unión fa- Dwight Eisenhower lo nombra secretario de

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Agricultura, cargo que ocupará por doble líderes políticos y/o empresarios, son algu- tud. Son los años de gloria del denominado juventud y los medios de comunicación.16
mandato hasta 1961, con el previo consen- nas de las actividades que nos inducen a “catolicismo integrista”, detentador –en pa- Como sostiene Alain Rouquié: “La influen-
timiento del entonces profeta David McKay. pensarlas como aquel tipo de “liturgia políti- labras de Jean Meyer– “del principio único cia del régimen sobre la juventud, su inten-
Este último fue precisamente el encargado ca que exalta la unidad y el consenso” y don- de «redención social» contra la lucha de cla- ción de movilizar a las mujeres por medio
principal de convertir a la IJSUD en una or- de, en su analogía con los ritos religiosos, ses y contra el capitalismo liberal”.13 En el del Partido Peronista Femenino (gracias al
ganización mundial y también en redefinir la “reencontramos actuando los tres ingredien- caso argentino, el golpe militar de 1943 fue otorgamiento del derecho de voto) y su mo-
construcción y representación de la política tes: sacralidad, territorio, predominio de va- recibido jubilosamente por amplios sectores nopolización de la ayuda social ignorando la
en la jerarquía mor mona. lores y símbolos colectivos”.11 de la Iglesia Católica, que veían en esta ins- función caritativa de la Iglesia irritaban a los
Si bien la relación entre mormonismo y For mado en el ámbito de la educación, titución la única barrera contra la “revolu- prelados mas jóvenes. [...] Si bien muchos
política nacional fue cercana y conflictiva David Omen McKay constituyó la autoridad ción social” y la corrupción de la clase polí- católicos no querían ni sindicatos cristianos
desde sus orígenes, la entrada al siglo XX general de mayor duración y actividad en tica dirigente. Ya a partir de la década del ni partido democristiano, deseaban poder
trajo aparejados profundos cambios en la historia de la IJSUD. Uno de los pun- 30 asistimos a un nexo cada vez más fuerte sustraer a sus hijos de la influencia del pero-
las relaciones de esta comunidad con la tos centrales de la era McKay fue la entre la Iglesia y el Ejército, bajo el progre- nismo, de sus organizaciones, de sus cere-
sociedad mayoritaria y en su propia es- apertura pública de la Iglesia en rela- sivo afianzamiento de la identificación entre monias, de su culto; esperaban mucho de la
tructura interna. Es posible analizar es- ción con la sociedad civil mayoritaria, catolicismo y nacionalidad y el temor com- Iglesia contra el intento de movilización po-
te fenómeno adaptando la conceptua- al tiempo que inaugura las giras mun- partido frente a los conflictos sociales.14 lítica forzada y la inmoralidad de que acusa-
lización de Marc Abeles sobre “la diales de los profetas mor mones; él El vertiginoso ascenso del coronel Perón ban a los medios oficiales”.17
puesta en representación de lo políti- mismo es “el presidente que más via- al poder, luego de los acontecimientos capi- Uno de los puntos interesantes a desta-
co” y hablar de una puesta en escena jó por todo el mundo en la historia de tales del 17 de octubre de 1945 y el apoyo car en tor no de la cuestión religiosa duran-
de lo religioso.10 En efecto, como sos- la Iglesia”.12 Antes de introducir nos es- incondicional de numerosos contingentes de te el peronismo fue la creciente visibilidad
tiene este autor en torno del orden de la pecíficamente en uno de estos viajes del trabajadores, trajo dudas y ambigüedades a social de instituciones religiosas que a par-
política, en la religión el “hacer ver” se profeta, aquel que lo llevó a la Argentina y varios sectores del catolicismo argentino. El tir de la segunda y la tercera década del si-
constituye también como una dimensión a otros países sudamericanos, es preciso in- discurso del líder, si bien tenía algunos pun- glo XX comienzan a competir con la Iglesia
consustancial, y es así un lazo genérico el dagar algunos rasgos centrales del campo tos de encuentro con la doctrina social de la Católica por la salvación y la cura de almas.
que une religión y representación (a partir de religioso argentino en el período histórico li- Iglesia Católica, era fuertemente secularista Dos fenómenos independientes y correlati-
símbolos, ceremonias, ritos, narrativas, dia- gado al advenimiento del peronismo y sus y de corte claramente político. No obstante vos, que al conjugarse deter minaron la ma-
críticos identitarios, etc.). A partir de la pos- años hegemónicos. –y como afirma Susana Bianchi–, “desde yor visibilidad de estos agentes religiosos
guerra, la IJSUD va a definir una nueva que Perón asumió la presidencia (4 de junio pueden ser puestos en evidencia. En primer
puesta en representación de lo religioso a de 1946), la Iglesia Católica mantuvo la fuer- tér mino, el naciente conflicto con la Iglesia
partir de un giro en la dimensión política que El peronismo y el campo religioso te presencia dentro del espacio público que Católica dio pie a que progresivamente –en
comienza a envolver la figura presidencial. Y (1946-1955) ya había adquirido durante los años 30”, es- palabras de Lila Caimari– “las actitudes ofi-
aquí, el nuevo rol que irán adquiriendo las pecialmente en el ámbito de la educación ciales hacia las religiones no católicas cam-
relaciones públicas de la jerarquía mormona A partir de los años 30 la Iglesia Católi- publica y la relación económica con el Esta- biaran de tono”, pasando el gobier no a re-
con la “política grande” y los medios masi- ca latinoamericana volverá a ejercer una ac- do.15 Pero hacia 1949, cuando el proyecto vestir de una “nueva legitimidad” a estas di-
vos de comunicación será determinante. Si ción social y política decisiva, luego de la peronista abarcaba todas las dimensiones de versas empresas de salvación.18 En segundo
revisamos la agenda del presidente mormón propuesta secularizante de los gobier nos li- la vida social argentina, los conflictos co- lugar, varios de estos grupos se encontraban
desde los años 50 hasta la actualidad, nos berales y cercana al emerger de los movi- menzaron a emerger. El enfrentamiento en- en un momento de afianzamiento social,
encontramos con que, más allá de las dife- mientos nacionalistas. Es el período de re- tre el gobierno y el catolicismo eclesiástico, tanto en las campañas proselitistas y el cre-
rencias, ésta presenta un interesante parale- conquista de la sociedad civil donde, a caba- que llegará a su punto álgido en 1955, tuvo cimiento de fieles como en la organización
lo con la de cualquier político profesional llo de la Acción Católica, la Iglesia de Roma su origen en la progresiva opacidad de la de la obra en el país. Con relación al con-
contemporáneo. Desfiles, aniversarios, inau- buscó confor mar una verdadera “contraso- presencia católica en las principales esferas texto histórico específico, es posible dife-
guración de sitios históricos de la Iglesia, de- ciedad”, a partir de su participación en sin- sociales y culturales del Estado-nación: la renciar cuatro categorías de agentes religio-
dicaciones de nuevos templos, giras nacio- dicatos, partidos políticos, escuelas, medios educación pública, la estructuración y repre- sos que abrogaban por difundir su mensaje:
nales y mundiales, reuniones regulares con de comunicación y movimientos de juven- sentación de la familia, los roles sexuales, la protestantes históricos (bautistas, metodis-

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tas, anglicanos y luteranos), “sectas” nor- cias espiritistas, y de modo especial su sim- Tres elementos son entonces posibles de 3) 17 de marzo de 1954: “Perón recibe la
teamericanas (mor mones, adventistas, Tes- patía por la Escuela Científica Basilio, man- correlacionar: 1) revisión del gobier no pero- visita de los pastores evangelistas Teo-
tigos de Jehová, principalmente), congrega- tuvo una coherencia durante toda la década nista respecto de su política económica y doro Hicks y Angelo Arvizu”.
ciones pentecostales y grupos espiritistas de gobier no. La prohibición en 1945 de las social; 2) revisión de las relaciones diplomá- 4) 6 de abril de 1954: “Vicario Ortodoxo
(Escuela Científica Basilio, Confederación emisiones radiofónicas de los grupos pro- ticas con Estados Unidos, y 3) revisión de la en la Presidencia”. “El Gral. Perón reci-
Espírita Argentina). testantes locales, la obligación de la ense- política y nor mativa legal sobre la libertad bió a Monseñor Filipos Huchan, vicario
En el caso de la comunidad judía sus re- ñanza religiosa católica en los colegios pú- de expresión religiosa. patriarcal de la Iglesia Siriana Ortodoxa
laciones con el régimen también se vieron blicos en 1946 (hecho que también agitó las Las restricciones impuestas a diarios y de Antioquía”.
atravesadas por tendencias ambiguas y con- conciencias espiritistas), la creación en revistas norteamericanas fueron levantadas 5) 8 de abril de 1954: “Los representantes
tradictorias, tanto de una parte como de la 1948 del Fichero de Cultos para todas las bajo expreso pedido de Eisenhower a Pe- de la Convención Evangélica Bautista...
otra. En el ámbito institucional, ésta se man- instituciones no católicas, la censura de los rón. Al mismo tiempo, las emisiones radio- concurren a Casa de Gobier no para
comunaba fundamentalmente en la Delega- mensajes radiofónicos en 1949 y el proyec- fónicas de muchos grupos protestantes de presentar sus saludos al Gral. Perón”.
ción de Asociaciones Israelitas de Argentina to de refor ma constitucional con la nueva origen anglosajón fueron reanudadas con 6) 18 de noviembre de 1954: “Miembros
(DAIA), creada en 1935. La animosidad de Ley de Ministerios (cuyo artículo 21 restrin- total libertad y el gobier no planteó una pos- de la Iglesia Cristiana Evangelista concu-
ésta hacia el gobierno de Juan Domingo Pe- gía toda práctica religiosa no católica al in- tura distinta para con las confesiones pro- rrieron a la Casa de Gobier no para salu-
rón residía en sus relaciones originarias con terior de sus propios templos), fueron medi- testantes o evangélicas que existían en el dar y conversar con el Gral. Perón”.
el nacionalismo católico, de fuertes raíces das que obviamente irritaron a buena parte país: de una actitud ciertamente hostil se 7) 4 de enero de 1955: “El jefe de Estado
antisemitas, y en la conflictiva política inmi- del protestantismo ver náculo. Como conse- volcó hacia una condescendiente. fue saludado por el representante de la
gratoria. No obstante, Perón estableció con- cuencia de estas restricciones, y “en defen- La misma actitud se extendió a distintas Iglesia Cristiana Evangélica, señor Ri-
tactos cercanos con representantes de la co- sa de la libertad religiosa”, grupos evangéli- corrientes de la Iglesia Ortodoxa y la comu- cardo Luzzi, quien concurrió acompaña-
munidad y buscó fundar una institución pa- cos, católicos ortodoxos e instituciones de la nidad judía (incluyendo un acercamiento do por miembros de esa congregación”.
ralela visiblemente a favor de la “Nueva Ar- comunidad judía (la DAIA especialmente) con la DAIA) y se mantuvo vigente en la
gentina”: la Organización Israelita Argentina efectuaron diversas movilizaciones y pre- creciente feligresía espiritista de la Escuela Es en este contexto particular donde
(OIA), constituida en 1947. Pese a no reem- sentaciones de fir mas en aras de abolir es- Científica Basilio. Un indicador interesante hay que ubicar la visita que realizó el profe-
plazar a la DAIA en su carácter de institu- tas reglamentaciones.20 de esta complacencia del gobier no peronis- ta mor món David McKay al presidente Pe-
ción madre, aquélla logró una relativa in- Hacia 1951 la situación empieza a cam- ta respecto de la pluralidad religiosa nos vie- rón, desafortunadamente ausente en los re-
fluencia, y hombres significativos del gobier- biar de rumbo, cuando el conflicto con la ne dado por el registro fotográfico de las vi- gistros fotográficos consultados, ocurrida el
no, como el posterior embajador en Israel Iglesia Católica se encontraba en plena fer- sitas a la presidencia de líderes de diversas 3 de febrero de 1954, e inaugurando así
Pablo Manguel, el empresario José Ber Gel- mentación. El problema sociorreligioso ya confesiones. A partir de 1953 (no hay re- aquel año fecundo de encuentros
bard y el periodista Luis Elías Sojit, militaron estaba planteado, en medio de una crisis gistros previos a esta fecha) es posible ubi- con distintos líderes y repre-
en sus filas. Tal vez esta relación tan paten- económica, debido al crecimiento de la deu- car cronológicamente siete visitas importan- sentantes religiosos. An-
te con el régimen explique su paralelo oca- da inter na y el endeudamiento del país, y tes que Perón recibió en su despacho, junto tes de abordar esta cues-
so, pues desapareció en 1955.19 una política de acercamiento en las relacio- al ministro de Relaciones Exteriores y Culto tión, es necesario revisar
Como fue puesto de manifiesto, la rela- nes con Estados Unidos.21 Es factible obser- y el jefe de Ceremonial:24 con mayor detenimiento la si-
ción del gobier no peronista con la Iglesia var la visita de Milton Eisenhower en julio tuación social de los mor mones en la Ar-
Católica fue contradictoria y cambiante: de de 1953 y la “calurosa recepción” que el 1) 13 de noviembre 1953: Perón recibe gentina durante este período histórico.
un cortejo inicial (1946-1949) a un enfren- gobier no peronista le brindó como la me- en su despacho oficial al comisionado
tamiento cada vez más enérgico (1950- cha disparadora de este renovado, aunque del Ejército de Salvación, al comisiona-
1955). Lo mismo se podría afir mar, pero no declarado, tipo de relaciones políticas y do jefe en la Argentina y al teniente co- Visibilidad y nacionalización de
en sentido inverso, sobre la relación del pe- económicas.22 Asimismo, estas relaciones ronel del Ejército de Salvación, “quienes la Iglesia mormona local
ronismo con estos grupos religiosos compe- dan cuenta del viraje en la política económi- concurrieron a saludarlo”.
tidores, particular mente el caso de los pro- ca y social del régimen, acomodándose –co- 2) 17 de febrero de 1954: “Delegados ad- El arribo oficial de la Iglesia mor mona a
testantes (ortodoxos y heterodoxos) y pen- mo sugiere Noemí Girbal-Blacha– a una de ventistas en la Presidencia […] quienes Sudamérica tuvo lugar en 1925 y precisa-
tecostales. Por su parte, la afinidad de Pe- tipo liberal que luego se verá profundizada le hicieron entrega de diversos ejempla- mente en la ciudad de Buenos Aires. Res-
rón y sus cercanos seguidores con las creen- por la llamada “Revolución Libertadora”.23 res de sus obras”. pondiendo el pedido de una familia de san-

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tos alemanes recientemente radicada en para el trabajo misionero y que la gente no actividades comerciales u oficios varios (car- dades deportivas o musicales, conferencias,
esa ciudad, la jerarquía eclesiástica envió a es prejuiciosa… En las capitales de Perú y pintería, albañilería, mercado de alimentos, emisiones radiofónicas, folletos, notas perio-
un apóstol y dos élderes25 (versados espe- Bolivia ellos visitaron oficiales guber namen- etc.). La conversión al mormonismo implica- dísticas, contactos con funcionarios naciona-
cialmente en los idiomas alemán y castella- tales que le garantizaron a la Iglesia el dere- ba una posibilidad de cambio social y la inte- les o municipales y legisladores. Así se expo-
no) a estudiar la posibilidad de iniciar allí la cho de realizar trabajo misionero […] y el gración en un grupo con fuertes lazos mora- ne está cuestión en la historia apologética
obra proselitista. Aunque en tér minos cuan- per miso para predicar fue también obtenido les, todo dentro de una aceitada y burocráti- del mormonismo local y en una comunica-
titativos fue una experiencia débil, unas en Río de Janeiro”. ca organización. En una conversación infor- ción personal con su autor: “El presidente
cuantas familias aceptaron las “verdades del Para 1950 los santos también comien- mal con una joven de treinta y cinco años, Brown continuó los programas atléticos y
Evangelio Restaurado” y hacia fines de zan a experimentar cambios importantes tercera generación en la IJSUD, me comen- musicales a fin de quitar los prejuicios y ga-
1925 la Misión Sudamericana –con como fruto de una nueva política en la taba el carácter de “club social” que presen- nar la confianza de la gente. En esa época,
sede en Buenos Aires– iniciaba su presentación pública de la Iglesia y taba el mormonismo para aquellos primeros veinticinco años después de la apertura de la
acción. La obra misionera se efec- de la necesidad de cimentar un li- miembros de la Iglesia en la Argentina, dan- Iglesia en la Argentina, el esfuerzo misional
tuó primeramente entre familias derazgo religioso nativo. Por aquel do cuenta así de su carácter socializador. La había decrecido entre los inmigrantes alema-
alemanas radicadas en el sur y en el entonces toda la República Argen- importante movilidad social que trajo apare- nes y fue dirigido a toda la población. [...] Se
oeste de la ciudad, en las localidades tina confor maba una sola Misión, re- jado el primer gobierno de Perón (1946- imprimieron manuales ejecutivos y se orga-
de Dock Sud y Liniers respectivamen- gida por un presidente y dos conseje- 1952) fue también concomitante a este len- nizaron comités de publicidad, deportes y
te. Con el tiempo, la acción proselitista se ros. La mirada de la Iglesia mor mona sobre to proceso de crecimiento de la comunidad programas radiofónicos. Eran muy frecuen-
fue extendiendo hacia otros contingentes la Argentina y Sudamérica no difería de la mormona argentina, y muchos de estos pri- tes los artículos en los diarios, algunos de
sociales de origen italiano y español, frutos del protestantismo anglo-norteamericano, meros miembros se asentaron luego entre ellos con comentarios a favor y otros contra-
de la febril inmigración de europeos a la Ar- afianzada aun más por la propia experien- las clases medias de la población. rios a la Iglesia, todos contribuían a ha-
gentina durante fines del siglo XIX y las pri- cia en la exitosa colonización de Utah y la En 1949 fue designado como líder cerla conocer”.28
meras décadas del XX. creación de la “Nueva Sión”. Ambos –al de- máximo de la Misión Argentina el esta-
El trabajo de los misioneros en Buenos cir de Jean Meyer– “soñaban con «civilizar» dounidense Harold Brown, que ocupará Los misioneros, según el método
Aires consistía en repartir folletos donde se a los latinos convirtiéndolos a una fe que en- ese cargo durante tres años, hasta que en de proselitismo en los 40 y 50, cuan-
invitaba a todo público a asistir a los “cultos gendraría la prosperidad”.26 Los misioneros 1952 será reemplazado por Lee Valentine, do llegaban a algún lugar lógicamen-
y servicios religiosos”. En estos servicios, mor mones aparecían así como pedagogos cuyo período finalizará en 1956. Con ape- te tenían que hacerse conocer, en-
tonces era muy común que jugaran
uno de los élderes entrenados en el idioma no sólo de una nueva religión sino de todo nas treinta y dos años, el nuevo presidente
béisbol, básquet, se integraran a clu-
propio de la congregación predicaba sobre un estilo de vida, donde valores como el ya había servido como misionero en la Ar-
bes locales. Como una manera de
las doctrinas y creencias del grupo e instaba ahorro, el trabajo, la salud y el cuidado cor- gentina entre 1937 y 1940, y en los años acercarse a la gente, de decir: “vean,
a los participantes a seguir conociendo más poral se erguían como centrales. Más allá previos a su designación desempeñó dos ta- somos normales”.
en aras de for mar parte de la “Iglesia Ver- entonces de sus elementos doctrinales y ex- reas importantes ligadas al gobierno esta-
dadera”. De regreso a Utah, dos de los pri- clusivistas, la predica mor mona abrogaba dounidense: prestó servicios en el Departa- Con relación a los artículos en la prensa,
meros misioneros que llegaron a Buenos por implantar, como sostuvo Max Weber, mento Federal de Investigaciones (FBI) en es interesante destacar el relativo al nuevo
Aires, los élderes Ballard y Pratt, recorrie- “la típica moral burguesa de la respetabili- Washington y México, y entre 1946-1949 nombramiento de Brown como presidente
ron algunos países de Sudamérica (Bolivia, dad y la diligencia”.27 actuó como cónsul en Montevideo, Uru- de la Misión Argentina. En su edición del 23
Perú y Brasil) buscando también la po- Los miembros argentinos, que por guay. Será Brown el encargado en el área de marzo de 1949, el diario Crítica publica
sibilidad de evangelizar en esas tie- aquel entonces rondaban el millar y la local de poner a prueba las nuevas perspec- una nota –con foto del propio Brown junto
rras. Según publicó la revista oficial mitad vivían entre los límites de la Ca- tivas de la Iglesia con relación a los métodos al ex presidente W. Ernest Williams– bajo el
de la IJSUD, Liahona, en su edición pital Federal, provenían en su mayo- proselitistas y al tipo de relaciones que bus- sugestivo titulo “Los misioneros mormones
del 5 de octubre de 1926: “Sudamérica ría de contextos socioeconómicos rela- ca establecer con la sociedad mayoritaria. matean, cantan milongas y se tratan de
ofrece un campo fértil para el trabajo misio- tivamente bajos. Eran, como ya dijimos, mi- En el caso del mormonismo en la Argentina «che»”: “De la misma manera que es funda-
nero de la Iglesia, reportó el Élder Ballard, grantes alemanes, italianos y españoles, y su durante 1950 las estrategias se observan es- mental –agrega el presidente Young– el otro
quien afir mó que los gobier nos de los varios mundo social era el de las clases medias-ba- pecialmente en el deseo de lograr mayor vi- principio moral del mormonismo, por el
países visitados manifestaron complacencia jas urbanas, ligados en general a pequeñas sibilidad a partir de diversas acciones: activi- cual estimo que ningún país del mundo debe

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temernos a nosotros en lo que del artículo, donde el cronista cita las pala- tarde recibí un telegrama del presidente Ha- mona, la visita del profeta no pasó desaper-
concierne a su política. La bras de Brown, da cuenta de cómo un gé- rold Brown, que decía: «Lo acabo de desig- cibida para algunos medios de comunica-
prédica de la Iglesia mormo- nero discursivo propio de la época, que ge- nar presidente de la Rama de Arroyito. La ción. Las primeras referencias relativas a la
na es la obediencia a la ley, néricamente podemos llamar “populista”, rama fue clausurada por la policía. Como llegada de McKay aparecieron en dos impor-
la vida moral y el respeto al es utilizado aquí para legitimar la acción usted es argentino, tengo la certeza de tantes diarios porteños, La Nación y Clarín,
derecho ajeno, y para nuestro mor mona en el país. que la volverá a abrir»”.33 el 1 de febrero de 1954. En el primero de
credo la traición a la patria El otro punto principal de la presiden- La gran certeza de Brown –aparte del éstos, bajo el título “Visitará nuestro país el
equivaldría a una virtual traición a la Igle- cia de Brown estuvo dado por la organiza- hecho de que efectivamente consiguió el jefe de los mor mones”, se infor maba:
sia. [...] Y el nuevo presidente, el señor ción del liderazgo nativo, pues fue el prime- per miso oficial para reabrir esa “rama– fue “Acompañado por su esposa llegará hoy a
Brown, agrega entonces: «Hay un aspecto ro en “desarrollar confianza en los miem- percibir la necesidad histórica de que era el ésta el señor David O. McKay, presidente de
que a veces no se tiene en cuenta, y es la bros locales, otorgándoles cargos y respon- momento indicado para “nacionalizar” al la Iglesia de Jesucristo del Último Día [sic],
enorme contribución que han prestado los sabilidades y a la vez capacitándolos”, se- mor monismo. El camino apropiado para como oficialmente se llama a la secta mor-
misioneros mormones al estrechamiento gún comenta Hugo Salvioli, uno de los pio- llevarlo a cabo fue a partir de establecer mona, la cual posee un templo en nuestra
cultural entre Estados Unidos y Argenti- neros del mor monismo argentino.31 Den- nuevos puentes con la sociedad argentina capital –en Virrey del Pino 2130–, además
na. Hay en el pueblo norteamericano un tro de este incipiente liderazgo local co- (según aparece claramente en la comentada de mil quinientos miembros dispersos en el
verdadero interés por la vida auténtica del menzaría a destacarse la figura de Juan nota de Crítica) y al mismo tiempo ir orga- país, en veinticinco filiales, con sesenta pas-
pueblo argentino, narrada por quienes han Carlos Ávila, quien en 1955 será nombra- nizando un liderazgo propio. Durante estos tores a su frente. El señor McKay cuenta
compartido dicha vida popular. Los misione- do primer consejero de la Misión Argenti- años los santos, al igual que los otros gru- ochenta años de edad y hace casi cincuenta
ros mormones se han congregado en agru- na, y es el primer argentino en ocupar un pos evangélicos y protestantes que actua- desempeña esa jefatura, cuya sede se halla
paciones llamadas Clubes de los Ches, por lugar destacado en la estructura jerárquica ban en el país, también vieron limitado su en Salt Lake City, la bella ciudad del Estado
alusión al típico saludo porteño. Hay tres de mor mona. Sin entrar en detalles, es intere- rango de acción debido a la creación del Fi- de Utah construida por los mormones al ser
estos clubes, en California, en Utah y en Ari- sante comentar un suceso relativo a la épo- chero de Cultos y la censura de las emisio- desterrados de distintos estados de la
zona. Los misioneros hacen allí difusión fol-
ca de la misión de Ávila (1950-1952), pues nes radiofónicas.34 No obstante, según las Unión”.35
clórica y han arraigado hasta la costumbre
representa otro ejemplo interesante de las crónicas y fuentes históricas no parecen ha- Dos días después de su llegada, el jefe de
del mate. Puedo asegurarles que han contri-
vinculaciones entre las estrategias acomo- ber participado en alguna de las ya comen- los mormones y el presidente de la Misión
buido a disipar muchas ideas erróneas» [...]
daticias de la IJSUD y el inicio del lideraz- tadas movilizaciones realizadas por distintas Argentina fueron recibidos por el jefe de Es-
«Vengo a este país», nos dice [Brown], «muy
go nativo, en el marco de una coyuntura confesiones religiosas minoritarias. tado. El encuentro entre Perón y McKay no
satisfecho. Ya conozco a su pueblo. He
histórica específica. Los años 50 fueron así tiempos de len- fue fortuito ni secreto sino que estuvo teñido
convivido con él. Y conocer al pueblo ar-
A comienzos de 1950 Ávila fue nom- to pero seguro crecimiento de la congrega- de todo el ceremonial propio de las reunio-
gentino, es quererlo»”.29
brado misionero. Según sus propias pala- ción mor mona argentina. Un hecho espe- nes entre líderes políticos. Acompañado por
Esta nota periodística constituye un
bras: “Harold Brown me dijo que sería el cial, ocurrido casi a mitad de década, es hoy el embajador de Estados Unidos, el ministro
ejemplo notable de las imbricaciones entre
política y religión durante el peronismo, así primer misionero llamado por dos años des- interpretado por los propios mor mones na- de Relaciones Exteriores y Culto y el jefe de
como también de las nuevas estrategias de pués de la Segunda Guerra Mundial”.32 La tivos como fundamental en el desarrollo de Ceremonial, McKay se entrevista con Perón
congraciación dramática que el mor monis- idea original de Brown era que Ávila saliera la iglesia en el país: la primera visita de un en la Casa de Gobierno. Que Mckay haya
mo local puso en escena. Asimismo, nos in- a misionar junto a su her mano Miguel Án- profeta. Nos introducimos así en la última concurrido con el embajador estadounidense
vita a pensar de qué for ma la religión gel, pero ésta se vio truncada por la falta de parte de este estudio. es sin duda un hecho importante a destacar,
–como la política– se halla íntimamente li- recursos. Como seguidamente dilucidare- teniendo en cuenta el señalado giro operado
gada a la dimensión nacional de la vida mos, el objeto de Brown era claramente es- en las relaciones diplomáticas con Estados
social; a la for ma –según señala Federico tratégico dada la situación del mor monismo Dos potencias se reúnen: el Unidos. La buena relación de trabajo entre
Neiburg– en que se nacionalizan identida- argentino por aquellos años, cuando el dis- encuentro entre McKay y Perón Perón y Albert Nufer había sido ratificada
des, “ideales, valores y for mas de sensibili- curso nacionalista de Perón aún concorda- con la referida visita de Milton Eisenhower
dad propios de los grupos sociales que pa- ba con los intereses de la Iglesia Católica. En 1954 los santos argentinos sumaban hacia julio de 1953, donde pese a lo previs-
san a controlar áreas estratégicas en el fun- En palabras de Ávila: “La primera área que unos mil quinientos miembros y pese al es- to el embajador fue ratificado en su puesto.
cionamiento de los Estados”.30 La frase final me asignaron fue Rosario. Dos meses más caso conocimiento público de la Iglesia mor- Asimismo, recordemos que la IJSUD, por

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intermedio de su apóstol Benson, mantuvo misioneros y contó que había tenido una “la religión y la actividad religiosa conlleva nión se relaciona con el rito protocolar del
relaciones estrechas con el gobierno de Ei- entrevista con el Presidente Perón. Durante una dimensión espacial que ha sido poco intercambio de regalos. Es posible analizar
senhower. la entrevista el Presidente Perón le pregun- estudiada pese a que incide fuertemente en dos tipos de intercambio que se establecie-
La reunión entre los líderes fue revelada tó al Presidente McKay: «¿Qué puedo hacer su visibilidad y en el debate social que se en- ron entre estos líderes: uno for mal y con-
por todos los grandes diarios de Buenos Ai- por usted?»; el Presidente Lee Valentine, tabla sobre [el lugar de] la religión en la ciu- creto, del que sólo tenemos los regalos mor-
res y de circulación nacional (aparte de los ya que era muy hábil, comentó: «Las capillas dad”.39 Asimismo, la dimensión espacial mones y que seguidamente describiremos, y
nombrados, La Razón, La Prensa y Crítica), son demasiado chicas para una conferencia resulta especialmente importante para com- otro generalizado y simbólico: el ofreci-
puesto que constituyó parte de la agenda del de esta magnitud. Queremos alquilarle un prender la competencia de los grupos reli- miento del teatro Cervantes por parte de
día del presidente Perón: “Fue intensa la la- teatro para la conferencia». El Presidente giosos en el interior del campo, en la medi- Perón (símbolo material de la “nueva amis-
bor cumplida ayer por la mañana por el jefe Perón le ofreció el Teatro Nacional Cervan- da en que se esfuerzan por ocupar diversos tad” entre Perón y los mor mones) y el dis-
del Estado, general Perón, en la Casa Rosa- tes, en Córdoba y Libertad. Es una sala muy lugares de la ciudad (fundamentalmente curso de McKay en tor no del presidente ar-
da [...] Posteriormente, el primer mandatario linda, con palcos. En esos días la estaban céntricos), donde la hegemonía católica da gentino y su gobier no. Ambos hechos per-
recibió en audiencia especial al doctor David refaccionando y pintando. Perón ordenó a cuenta al mismo tiempo de una estructura y miten ilustrar simultáneamente las estrate-
O. McKay, superior de la Iglesia de Jesucris- los encargados que se apresuraran y lo tu- una topografía del poder.40 Como ya he- gias de acomodación social del mor mo-
to de los Santos de los Últimos Días, quien vieran listo para la ocasión. Y así lo hicie- mos observado, la “libertad de cultos” y nismo durante la década peronista y
concurrió acompañado por el embajador de ron. Entonces comprendí que Perón aho- la “tolerancia” religiosa se constituye- las tácticas peronistas con relación a
los Estados Unidos, señor Albert Nufer, y el ra era amigo de los mormones, porque ron en cuestiones de relevancia du- los cultos “protestantes” de origen
jefe de ceremonial, señor Raúl Margueirat. antes había habido un poco de persecu- rante la década peronista (1946- norteamericano.
También estuvo presente en esa reunión el ción por parte del gobierno. Habían clau- 1955). Primero, cuando la Iglesia Luego de numerosas peripecias
canciller [Jerónimo Remorino]”.36 surado un par de ramas, no otorgaban visa, Católica y el régimen se mantenían y vicisitudes, ligadas a los vaivenes
Más que esta noticia oficial sobre las acti- entre otras cosas. Dicen que Perón habló en buenos tér minos, con las medidas de la historia argentina luego del de-
vidades de la presidencia, los diarios capitali- en inglés con el Presidente McKay y que en tor no de la educación religiosa y el rrocamiento del gobierno peronista
nos no ofrecieron información alguna res- fue una entrevista muy cordial”.37 registro de culto que indignaron y movi- en 1955, durante 1990 fue restaurada
pecto de los motivos subyacentes de la reu- El momento no podía ser más favorable lizaron a protestantes, ortodoxos y judíos; y trasladada al Archivo General de la Nación
nión. Es verdad que Perón solía recibir en la para que la IJSUD se acercara al gobier no, finalmente, cuando el conflicto con el cato- la biblioteca personal de Juan Domingo Pe-
Casa de Gobierno a numerosas y heterogé- y que hasta pidiera al propio presidente un licismo eclesiástico era insostenible, con las rón, compuesta por aproximadamente
neas personalidades, ligadas al campo del de- espacio para realizar el encuentro religioso prohibiciones a la Iglesia de realizar proce- 3.800 registros bibliográficos. Siguiendo
porte, el espectáculo, las ciencias o –como entre los santos argentinos y su profeta. siones y manifestaciones públicas. De esta una intuición personal realicé una lectura ín-
pusimos en evidencia– la religión misma. Sin Ahora bien, no es lo mismo realizar el even- manera, el debate sobre el pluralismo reli- tegra del índice y bajo la numeración 2.444
embargo, la visita de McKay dio un paso más to en la capilla –ámbito privado y confesio- gioso no sólo se desarrolló, y lo mismo ocu- y 2.756 encontré dos respectivos ejempla-
de ser un mero saludo al presidente, puesto nal– que en el Teatro Nacional Cervantes rre en la actualidad, en el ámbito de las con- res de Las doctrinas y convenios de la Igle-
que había intereses pragmáticos en ambas –lugar público y célebre–. Mucho menos en ciencias individuales, las leyes o los medios sia de Jesucristo de los Santos de los Últi-
partes. Para dilucidar la dimensión profunda una época cuando obtener el per miso para de comunicación, sino que también se cons- mos Días (edición 1948) y El Libro de Mor-
del acontecimiento y el giro de la política del realizar una reunión pública era –en pala- tituyó a través de estas dimensiones conflic- món (edición 1952). Al tenerlos en mis ma-
gobierno con relación a la pluralidad religio- bras de Lila Caimari– un “privilegio de po- tivas de las prácticas espaciales.41 nos pude comprobar que efectivamente
sa y Estados Unidos, es preciso recurrir a las cos” y cuando el conflicto con la Iglesia Ca- El encuentro entre McKay y Perón fue constituían dos obsequios otorgados y dedi-
fuentes mormonas y del propio Perón. tólica estaba en plena evolución.38 todo un éxito; los mor mones argentinos cados a Perón por el propio McKay. En la
En primer tér mino, la referida obra apo- Diversos estudios antropológicos han iban a tener la posibilidad de escuchar el contratapa de ambas ediciones de lujo, fo-
logética intitulada Historia de los Mormo- puesto en evidencia que los lugares no testimonio de un “profeta moder no” (mo- rradas en cuero y en perfecto estado de con-
nes en Argentina. Allí encontramos el tes- constituyen espacios inertes, neutros, sino dern-day prophet) en un teatro histórico servación, se leen las dedicatorias que con
timonio de Juan Carlos Ávila, luego de su construcciones simbólicas y políticas, ancla- del centro de la ciudad, que constituía asi- mano temblorosa (recordemos que por ese
propio encuentro con McKay, donde pone das en un marco cultural de referencia y li- mismo la primera reunión puertas afuera entonces McKay tenía ochenta años) el pre-
en evidencia la siguiente cuestión: “El Presi- gados a la contingencia histórica y su multi- que realizaron los mor mones argentinos.42 sidente de la Iglesia mormona le escribió a
dente McKay realizó una conferencia para vocidad. Como sostiene Alejandro Frigerio, Uno de los puntos a destacar de esta reu- su “colega” argentino:

Archivo
) 40 ( Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
) 41 (
To His Excellency, President En la mañana del domingo 7 de febrero cimiento.45 El discurso no deja lugar a du- relación entre la religión, la política y la di-
Juan D. Perón. de 1954, en el teatro Cervantes y ante un das: la gratitud de McKay es la devolución mensión nacional de la vida social. Entra-
with appreciation from David O. auditorio de quinientas personas, el presi- ante los dones ofrecidos por el presidente mos aquí en un terreno de evidente comple-
Mckay dente McKay habló a sus fieles, siendo tra- jidad, teniendo en cuenta especialmente
de la República. Aunque cuidándose de re-
President of the Church of Jesus
ducido por su propio hijo Robert, que diez marcar la apoliticidad que deben guardar los que el mor monismo constituye una religio-
Christ of Latter-Day Saints
años atrás había hecho su misión en varios misioneros afuera de su propio país, McKay sidad cultural fuertemente territorializada y
Feb. 3 1954 [Doctrinas y conve-
países sudamericanos.43 Parte del discurso hace gala de una fina her menéutica ponien- con un ethos social propio, aunque en im-
nios]
que allí pronunció fue publicado en el Men- do en afinidad dos “banderas” centrales tan- portantes consonancias con el ethos nacio-
To His Excellency, President sajero Deseret, por entonces la única publi- to de la IJSUD como del régimen peronis- nal norteamericano.
Juan D. Perón cación regular que los mor mones nativos te- ta: la autosuficiencia mormona y la inde- Los cambios inter nos y estructurales
with the complements of Presi- nían. “Siento una gratitud profunda esta pendencia económica peronista. El prime- que la IJSUD experimentara luego de la Se-
dent David O. Mckay mañana al parar me ante ustedes y al pensar ro de ellos expresa uno de los ideales más gunda Guerra Mundial, cuyo asunto capital
Feb. 3 1954 en los cinco días de visita en la Argentina. remarcados del mor monismo: que los pro- será la expansión mundial del movimiento,
Church of Jesus Christ of Latter- Digo gratitud, porque el dar gracias es la ac- pios miembros puedan solucionar sus también se pondrán de manifiesto en la Ar-
Day Saints [Libro de Mor món] titud exter na de la gratitud, la gratitud es el “asuntos temporales” (= económicos) a par- gentina. Las políticas de acercamiento a la
sentimiento mismo. Estoy agradecido esta tir de la organización, la responsabilidad y la sociedad ver nácula, a partir de los medios
Resta ahora indagar en aquel otro inter- mañana por la posibilidad de estar con us- perseverancia en el trabajo. El segundo ma- de comunicación y de programas deporti-
cambio de dones que se dio entre ambos je- tedes aquí en este her moso teatro. Estoy nifiesta la piedra angular del régimen, a par- vos y musicales, serán decisivas y darán ini-
fes y que nos per mite vislumbrar los intere- hondamente agradecido por el privilegio de tir de la cual –como Perón mismo afir ma- cio también a una nueva etapa del mor mo-
ses paralelos entre mor monismo y peronis- haber conocido al Presidente de esta gran ba– fue posible mantener “el edificio de la nismo en el país. El otro punto clave de es-
mo hacia mediados de 1950. república. Mediante su bondad y cor- realidad política y de la realidad social”.46 te período, en absoluto desligado al punto
La colaboración oficial del go- tesía –como el Presidente Valen- anterior, vendrá dado por la necesidad de
bier no de Perón para con la visi- tine sin duda les habrá expli- afianzar el liderazgo nativo a partir de la for-
ta de McKay y comitiva fue un cado– tenemos el privilegio Consideraciones finales mación de misioneros, presidentes de ra-
hecho: el jefe de Estado no só- de juntar nos aquí con devo- mas y consejeros de Misión. Si bien duran-
lo lo recibió en la Casa de Go- ción esta mañana. Su Presi- Es factible examinar las relaciones entre te los primeros años de esta época (1946-
bier no sino que le ofreció un lugar dente es un gran líder, un anfi- mor monismo y peronismo (1946-55) desde 1951) la Iglesia mor mona encontrará cierta
como el Teatro Nacional Cervantes trión muy amable, y todo un caballe- tres puntos de vista distintos, no excluyen- reticencia por parte del gobier no, sin que
para realizar la esperada conferencia del ro. Hago propicia la oportunidad para ex- tes sino más bien complementarios: 1) co- esto incidiera en su interés de tender puen-
profeta mor món. Ante semejantes dones presar públicamente la gratitud de la Prime- mo concomitante al proceso de “nacionali- tes con la sociedad argentina, diversos fac-
otorgados por Perón, el jefe mor món no ra Presidencia de la Iglesia por su actitud fa- zación” de la Iglesia mor mona e inicio del li- tores en juego fueron alterando poco a po-
podía dejar de recibirlos y –especialmente– vorable hacia nuestros adherentes. Aconse- derazgo local, junto al afianzamiento del sis- co el estado de la cuestión.
devolverlos; en el sentido de retribuir tan jamos a nuestros misioneros que no inter- tema misionero y al nuevo rumbo en el tipo En un mundo social netamente politiza-
generosa predisposición del mismo gobier- vengan en la política inter na de ningún país de relaciones públicas que se buscó tender do, el conflicto emergente entre el régimen
no que cuatro años antes les clausuraba ra- donde está establecida la Iglesia; pero quie- con el gobier no y la sociedad argentina; 2) peronista y la Iglesia Católica se verá refleja-
mas y no les otorgaba visas a los misione- ro decir que concuerdo sinceramente con como espejo invertido del tipo de relaciones do asimismo hacia el interior del propio
ros. Y la for ma en que David McKay “de- los principios fundamentales de este gobier- que se fueron plasmando, y cada vez con campo religioso. Tema escasamente indaga-
volvió” a Perón esas importantes ofrendas no, y quisiera mencionar especialmente uno mayor antagonismo, entre la Iglesia Católi- do por historiadores o sociólogos, abocados
fue a partir de un discurso de congracia- de ellos: que la prosperidad no puede fun- ca y el régimen peronista, y 3) como metá- más que nada a descifrar la lógica particular
ción dramática, donde buscará exponer darse sobre dinero prestado.”44 fora de las relaciones políticas y económicas de la disputa gobierno-catolicismo, la cues-
las afinidades electivas entre mor monismo “Los dones circulan con la certeza de entre Estados Unidos y la Argentina. tión religiosa durante la década peronista
y peronismo, a fin de lograr mayor legitimi- que serán devueltos”, escribió Marcel Mauss El primero de estos puntos toca uno de ofrece un interesante potencial heurístico
dad y respeto de la pequeña comunidad en su renombrado ensayo, y lo mismo po- los temas principales que surge a partir de para problematizar tópicos como los proce-
mor mona argentina. dríamos afir mar con relación a este aconte- la investigación, encaminado a observar la sos de politización de la vida social y el pa-

Archivo
) 42 ( Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
) 43 (
pel que los sistemas religiosos juegan en cracy credits as a movement mobilization stra- 14
Véase Susana Bianchi, Catolicismo y pe- 24
Archivo General de la Nación, Sección Fo-
ellos, la “libertad de cultos” y el pluralismo tegy”, Symbolic Interaction, 2 (2), 1979, pp. ronismo. Religión y política en la Argentina tográfica, ítems “Perón” y “Visitas Presidencia-
religioso en la historia argentina, y el peso 23-43. (1943-1955), Buenos Aires, Trama-Prometeo Li- les”.
que las relaciones internacionales (diplomá- 5
bros, 2001; Lila Caimari, Perón y la Iglesia Ca- 25
Alejandro Frigerio, “Estableciendo puentes: El Quórum de los Doce Apóstoles de la
tólica, Buenos Aires, Ariel, 1995; Roberto Di
ticas y/o comerciales) pueden ejercer sobre articulación de significados y acomodación social Primera Presidencia constituye la máxima jerar-
Stefano y Loris Zanatta, Historia de la Iglesia
la estructura no invariante e históricamente en movimientos religiosos en el Cono Sur”, Alte- quía eclesiástica después del profeta y sus dos
Argentina. Desde la conquista hasta fines del
configurada de todo campo religioso.47 ridades, 9 (18), Universidad Autónoma Metropo- consejeros. Asimismo, los apóstoles representan
siglo XX, Buenos Aires, Grijalbo-Mondadori,
Sin ánimos entonces de dar por conclui- litana, 1999, pp. 5-18
2000; Fortunato Mallimacci, “El catolicismo ar-
la vanguardia misionera de la Iglesia, y son mu-
da esta problemática, sino más bien de es- chas veces los encargados de inaugurar nuevas
6
Max Weber, Ensayos sobre sociología de gentino desde el liberalismo integral a la hegemo-
bozar nuevas preguntas, la indagación his- misiones en territorios inéditos. Además, la cate-
la religión, I, Madrid, Taurus, 1992. nía militar”, en 500 años de cristianismo en Ar-
tórica realizada sobre la visita del presiden- goría de elder se ubica en el grado superior de
gentina, Buenos Aires, CEHILA-Centro Nueva
7
Véase Lawrence Young, “Confronting tur- la jerarquía sacerdotal mor mona, en el sacerdo-
te mor món en 1954 y su encuentro en Ca- Tierra, 1992, pp. 197-368; Loris Zanatta, Del
bulent environments: Issues in the organizational Estado liberal a la Nación Católica. Iglesia y cio de Melquisedec (el de Aarón constituye el
sa de Gobier no con Perón ofrece un ejem-
growth and globalization of mor monism”, en Ejército en los orígenes del peronismo, Ber nal, grado primario e inferior). Pese a que muchos
plo interesante sobre la vida religiosa y po-
Mary Cornwall, Tim Heaton y Lawrence Young Universidad Nacional de Quilmes, 1996. miembros integran esa categoría, sólo a los mi-
lítica de los argentinos en uno de los mo- sioneros y a las autoridades generales se los
(orgs.), Contemporary Mormonism. Social
mentos clave de la historia nacional. 15
S. Bianchi, ob. cit., p. 85 nombra explícitamente antecediendo siempre su
Science Perspectives, Urbana, University of Illi-
nois Press, 1994, pp. 43-63. 16
Véase S. Bianchi, ob. cit.; L. Caimari, ob. status de elder. Al resto de los miembros, más
cit; Mariano Plotkin, Mañana es San Perón, allá del grado sacerdotal, simplemente se los lla-
8
Notas Ar mand Mauss, “Refuge and retrenchment: ma “her manos”.
Buenos Aires, Ariel, 1993.
The Mor mon quest for identity”, en Mary Corn-
26
1 wall, Tim Heaton y Lawrence Young (orgs.), 17
Alain Rouquié, Poder militar y sociedad Jean Meyer, ob. cit., p. 278
Paul Groussac, Del Plata al Niágara
(1925), Buenos Aires, Dictio, 1980, p. 296. Contemporary Mormonism. Social Science política en la Argentina, II: 1943 -1973 (1978), 27
M. Weber, ob. cit., p. 208.
Perspectives. Urbana, University of Illinois Press, Buenos Aires, Emecé 1998, p. 105.
2 28
Véanse Jessie Embry, “Ethnic American 1994, pp. 24-63; “Identity and boundary main- Néstor Curbelo, Historia de los mormo-
18
Mor mons: the development of a comunnity”, en Véase L. Caimari, ob. cit., p. 197 nes en Argentina, Buenos Aires, Gráfica Inte-
tenance: Inter national prospects for Mor monism
Dean Davies (ed.), Mormon Identities in Transi- at the dawn of the Twenty -first century”, en 19
Véase S. Bianchi, ob. cit., pp. 232-239; gral, 2000, p. 71.
tion, Londres, Cassel, 1996; Mark Leone, Roots Douglas Davies (ed.), Mormon Identities in Emilio Corbière, “Perón y los judíos”, Todo es 29
Crítica, Buenos Aires, 23 de marzo de
of Modern Mormonism, Cambridge, Harvard Transition, Londres, Cassel, 1996, pp. 9-19. Historia, Nº 252, junio de 1980; Leonardo 1949, contratapa (mi subrayado).
University Press, 1979; Richard y Joanna Os- Senkman, “Etnicidad e inmigración durante el
9
tling, Mormon America: the Power and the Pro- Véase War ner Woodworth, “Brave New 30
Federico Neiburg, “Politización y Universi-
primer peronismo”, Estudios Interdisciplinarios
mise, San Francisco, Harper Collins, 1999; Jan Bureaucracy”, Dialogue: A Journal of Mormon de América Latina y el Caribe, 2-3, 1992, pp. dad. Esbozo de una pragmática histórica de la po-
Shipps, Mormonism: The Story of a New Reli- Thought, 20 (3), 1987, pp. 25-36. 5-38. lítica”, Prismas, 3, 1999, pp. 51-72.
gious Tradition, Urbana, University Of Illinois 10
Marc Abeles, “La mise en représentation 31
20
Santiago Canclini, Los evangélicos en el Citado por N. Curbelo, ob. cit., p. 114.
Press, 1985. du politique”, en Marc Abeles y Henri-Pier Jeudi, tiempo de Perón. Memorias de un pastor bau- 32
Citado por N. Curbelo, ob. cit., p. 116.
3
Véanse Richard Francaviglia, The Mormon Anthopologie du Politique, París, Gallimard, tista sobre la libertad religiosa en la Argentina,
Landscape: Existence, Creation, and Percep- 1997, pp. 247-271. Buenos Aires, Mundo Hispano, 1970.
33
Citado por N. Curbelo, ob. cit., p. 116 (mi
tion of a Unique Image in the American West, 11 subrayado).
Ídem, p. 257 21
Véase Noemí Girbal-Blacha, “Dichos y he-
Nueva York, AMS Press, 1979; Hildi Mitchel, 34
12 chos del gobier no peronista (1946-55). Lo fácti- En el diario histórico de la misión aparece
“«Being There» British mor mons and the history Historia de la Iglesia en la Dispensación
co y lo simbólico en el análisis histórico”, Entre- la siguiente inscripción, con fecha del 18 de julio
trail”, Antropology Today, 17 (2), 2001, pp. 9- del Cumplimiento de los Tiempos, Utah, Iglesia
pasados, 13, 1997, pp. 63-78. de 1950, donde se devela una de las dificultades
14; Steve Olsen, “Community celebrationes and de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días,
que por ese entonces la Iglesia mor mona tenía
the Mor mon ideology of place”, Susntone, 5 (3), 1993, p. 627. 22
A. Rouquié, ob. cit., p. 103; S. Bianchi,
con el gobier no peronista: “Today we receive a
1980, pp. 40-45. 13 ob. cit.; Joseph Page, Perón. Una biografía,
Jean Meyer, Historia de los cristianos en denial from Inmigration Department on our re-
4 Buenos Aires, Grijalbo-Mondadori, 1999.
Véase David Snow, “A dramaturgial analy- América Latina, siglos XIX y XX, México, Vuel- quest for extensions on missionary visas ... Since
23
sis of movement acomodation: Building idiosyn- ta, 1991, p. 216. N. Girbal-Blacha, ob. cit., p. 76 our missionaries were unable to obtain any other

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) 45 (
type of visa than one for tourists were are now 41

beginning to suffer the results of the new decrees


El 15 de octubre de 1951 se llevó a cabo
la gran conferencia pública de la Escuela Científi-
Una ciudadanía de residencia: la experiencia
and the strict attitude of the Inmigration authori-
ties”; Historia de la Misión Argentina (1925-
ca Basilio en el estadio deportivo Luna Park, don-
de se registraron episodios de violencia cuando
de los extranjeros en la ciudad de Buenos
1953), Departamento de Asuntos Públicos, Pre-
sidencia del Área Sudamérica Sur, IJSUD.
un grupo de jóvenes de la Acción Católica ingre-
saron por la fuerza y agredieron a varios adeptos
Aires (1882-1917)
35 espiritistas. Un mes después de la visita del pro- Pilar González Bernaldo*
La Nación, Buenos Aires, 1 de febrero de
feta mor món, el 17 de marzo de 1954, Perón re-
1954, p. 2.
cibió en su despacho al predicador pentecostal
36
Clarín, Buenos Aires, 4 de febrero de estadounidense Theodore Hicks (acompañado
1954, p. 3. por su par local Angelo Arvizu), y le otorgó el tonces una homogeneidad cultural que la

D
urante el período de las grandes mi-
per miso oficial para realizar sus aglutinantes y de-
37
Citado por N. Curbelo, ob. cit., p. 120- graciones transatlánticas de masas presencia de los extranjeros amenazaba–.2
batidas “campañas de sanación” en el estadio de
122 (mi subrayado). la República Argentina recibió alre- El modelo de integración republicana, que
Atlanta durante junio.
38
L. Caimari, ob. cit., p. 201. dedor de cinco millones de extranjeros. Estas apuntaba a la transfor mación jurídica del
42
Las sucesivas visitas de grandes líderes cifras parecen escasas comparadas con los extranjero en nacional, fue la respuesta di-
39
Alejandro Frigerio, “La ciudad católica: el mor mones a Buenos Aires siempre se efectuaron señada para responder al doble problema
más de treinta millones que se dirigieron ha-
orden religioso-espacial de Buenos Aires”, po- en lugares reconocidos de la ciudad, como el cén-
cia Estados Unidos, pero son significativas si de la asimilación. Ahora bien, a pesar de la
nencia presentada en la IV Reunión de Antropo- trico cine Ópera cuando vino el profeta Ezra Taf
tenemos en cuenta la proporción de extran- “liberalidad” del régimen de naturalización
logía del Mercosur, Curitiba, 12-14 de noviembre Benson en 1979, o bien el estadio de fútbol del
de 2001. club Vélez Sarsfield en 1996, con relación al últi- jeros respecto de la población total: mientras en la Argentina, los extranjeros aparente-
mo viaje de un presidente mor món al país (el vi- los extranjeros representaban el 14,7 por mente manifestaron una gran indiferencia
40
“Como sucede con todo espacio apropiado hacia la posibilidad que ofrecía la ley.
gente y nonagenario Gordon B. Hinkley). ciento de la población total de Estados Uni-
socialmente, la ciudad de Buenos Aires es un es-
43 dos en 1890, constituían el 25,5 por ciento La hipótesis de este trabajo es que el
pacio construido, diferenciado, en el cual cada lu- Néstor Curbelo, comunicación personal.
de la población argentina en 1895 y alcan- dispositivo jurídico y legislativo para “poblar
gar tiene un valor, posee marcas y atributos sim- 44
Citado por N. Curbelo, ob. cit., p. 122. zaban el 30 por ciento en 1914. Las cifras la nación de ciudadanos” inducirá, a través
bólicos que designan, entre otras cosas, la rela-
ción que los diferentes grupos sociales mantienen 45
Marcel Mauss, “Ensayo sobre los dones. son aun más sorprendentes si consideramos de la retracción del campo de la ciudadanía
con ella, y que muestran también las relaciones de Motivo y for ma de cambio en las sociedades pri- la distribución regional. Entre las décadas de al de la nacionalidad, a poblar la nación de
los grupos sociales entre sí. El área central de la mitivas”, en Sociología y antropología, Madrid, 1880 y 1920 los extranjeros representaban extranjeros. Veremos en un primer momen-
Capital Federal contenía –y sin duda aún contie- Tecnos, 1979, pp. 155-263. entre 45 y 55 por ciento de la población de to cómo estas dos nociones, aunque prove-
ne– una máxima concentración de todos los sím- 46 la ciudad de Buenos Aires. Más de dos hom- nientes de campos semánticos diferentes,
N. Girbal-Blacha, ob. cit., p. 66.
bolos de la autoridad política y del poder econó- bres sobre tres mayores de dieciocho años tienen tendencia a confundirse a lo largo del
mico, social y cultural: la Casa Rosada y el Con- 47
Véase Pierre Bourdieu, “Genèse et structu-
que habitaban la ciudad en 1895 eran jurídi- siglo XIX. El predominio del modelo repu-
greso Nacional, la catedral, las sedes de los clubes re du champ religieux”, Revue Française de So-
camente extranjeros.1 blicano de integración, de inspiración fran-
sociales de elite”, F. Neiburg, ob. cit., p. 74. ciologie, XII, 1971, pp. 295-334.
La cuestión de la “asimilación” de los cesa, que exige la naturalización como con-
extranjeros se planteó tanto en tér minos de dición de integración, tendió a silenciar
soberanía –numerosos son los políticos e in- otras for mas de ciudadanía que no reposan
telectuales que alertaban a la opinión públi- sobre la nacionalidad.3 Es el caso de la cate-
ca sobre el peligro de que se desarrollara en goría de “ciudadano residente” que aborda-
territorio nacional una “colonia” compuesta remos en la segunda parte. A pesar de la
de individuos que habían jurado fidelidad a singularidad de la misma, el derecho acor-
una potencia extranjera– como de identidad dado a los extranjeros de participar en la vi-
–la identidad nacional comienza a exigir en- da política local a través del voto en las elec-

* ICT-Université Paris VII Denis Diderot.

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) 46 ( Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
Entrepasados - Nº 30, fines de 2006: 47-65
ciones municipales no ha merecido la debi- se fue definiendo la ciudadanía de residen- política y fuente de legitimidad del Estado te al goce de derechos políticos. Los artícu-
da atención de la historiografía argentina. cia en una relación con la república que no como al vínculo social y al sujeto de dere- los 36 y 43 de la Constitución de 1853
Con ello no estamos negando la existencia pasaba por la soberanía. Aquí será cuestión cho. De esta amalgama deriva la idea de (arts. 40 y 47 de la Constitución concorda-
de una abundante bibliografia en tor no del de aproximarse a esta particular configura- que el vínculo social y los derechos indivi- da con las refor mas hechas por la Conven-
tema de la participación política de los inmi- ción de la ciudadanía que parece ignorar las duales son un producto de la nacionalidad ción Nacional de Santa Fe del 23 de sep-
grantes. Pero buena parte de este debate fronteras jurídicas entre nacionales y extran- como vínculo de fidelidad hacia el Estado. tiembre de 1860) fijan como condición pa-
presupone la asimilación entre nacionalidad jeros. Por último, veremos cómo los extran- Empero, más que una sinonimia absoluta lo ra ser candidato a diputado y senador tener
y ciudadanía. De manera tal que tanto el jeros declinaron la representación en un te- que constatamos es la existencia de dos no- cuatro o seis años respectivamente “de ciu-
diagnóstico sobre el desinterés de los ex- rreno diferente del de la sobe- ciones cuyos campos semánticos tienden a dadanía en ejercicio”.12
tranjeros que se manifiesta por los bajos ín- ranía. Para ello analizaremos confundirse sin anularse totalmente. Confu- En un mismo texto coexisten así tres de-
dices de naturalización,4 como los análisis tanto los discursos que buscan sión semántica que será sistemáticamente finiciones diferentes de la ciudadanía: como
que cuestionan esta visión y destacan que la movilizar a la población ex- deplorada por los constitucionalistas argen- ejercicio de derechos civiles, como fidelidad
ciudadanía no es la única vía de participa- tranjera como las figuras de tinos que denuncian la falta de rigor de los a un Estado y como ejercicio de derechos
ción política5 no reparan en la figura del ciu- mediación política que se des- juristas y hombres políticos.9 políticos. Ambigüedad semántica que se
dadano residente. Debemos sin embargo prenden de esas prácticas. Así, si tomamos la Constitución argenti- manifiesta durante el debate legislativo que
destacar una serie de artículos que alimenta- na de 1853 podemos encontrar tres acep- precederá la promulgación de la Ley de
ron este debate hacia fines de los años 80 y ciones diferentes del tér mino ‘ciudadano’. Ciudadanía sancionada por el Congreso de
que, buscando rectificar la tesis del desinte- Los extranjeros y la ciudadanía El artículo 8º utiliza este vocablo para hablar la Nación el 1 de octubre de 1869 como ley
rés de los extranjeros por la política, se de- del habitante.10 Esta primera acepción re- 346.13 En el texto de ley se utilizan de ma-
tuvieron en su participación en el gobier no Hoy es casi natural considerar los tér mi- mite al ciudadano como sujeto de derecho y nera sistemática los tér minos ‘ciudadano’ y
local sin presumir que ello implicaba la in- nos ‘extranjero’ y ‘ciudadano’ como anta- se aplica, siguiendo la tradición jurídica ar- ‘ciudadanía’ para hacer referencia a la na-
tervención en la política facciosa.6 La rique- gónicos. No obstante la naturalidad de esta gentina, tanto a nacionales como a extran- cionalidad. Así en su título II, destinado a fi-
za de este debate fue producto de un en- oposición, convengamos en que fue históri- jeros que gozan, según el artículo 20, de los jar el procedimiento para la naturalización,
cuentro fructífero pero relativamente fugaz camente construida y es por consiguiente mismos derechos civiles que los primeros. se habla de “ciudadano por naturalización”.
entre la historia de las migraciones que es- arbitraria. La sinonimia entre nacionalidad y En otros artículos de la misma Constitución Esta utilización indistinta del tér mino ‘ciuda-
taba entonces en plena efervescencia y una ciudadanía, sobre la cual se funda la antino- la frontera entre nacionales y extranjeros dano’ y ‘nacional’ planteará problemas
renovada historia política que acompañó el mia extranjero-ciudadano, es además bas- aparece mejor trazada a través de una clara cuando aborde el título IV de la ley sobre
proceso de transición democrática en la Ar- tante reciente en la historia y reside en el sinonimia entre ciudadano y nacional en “derechos políticos de los argentinos”. Allí
gentina. Pero entrada la década del 90 los vínculo establecido entre las revoluciones li- oposición al extranjero. Es el caso particu- se precisa que es posible ser ciudadano y no
caminos de ambos se vuelven a bifurcar. La berales de fines del siglo XVIII y el Estado lar del artículo 64, modificado ejercer los derechos políticos. Durante el
historiográfica política va a dirigirse hacia el nacional. Este proceso es suficientemente por la Convención de Buenos debate del proyecto de ley el senador Piñei-
campo de la representación política y de la conocido y no nos detendremos en él. Sin Aires de 1860. Este artículo, ro señala el problema que comportaría la
historia electoral que tenderá a excluir, sal- embargo, no es super fluo recordar que en destinado a definir las compe- introducción de una distinción dentro de la
vo la notoria excepción de Cibotti, a los ex- América la revolución liberal se conjuga con tencias del Congreso, estable- noción de ciudadanía, objeción a la que res-
tranjeros, y la historiografía migratoria aso- la ruptura del vínculo colonial. Ello explica ce en su inciso 11 que compe- ponde el senador Aráoz observando que “la
ciará la perspectiva microanalítica con el de- que también aquí, y estaría tentada de decir te al Congreso dictar “las le- ciudadanía es el ejercicio de los derechos
sarrollo de los estudios de redes sociales y sobre todo en América, la noción de ciuda- yes generales para toda la ac- políticos, no el simple nacimiento”.14 A pe-
cadenas migratorias que la aleja de la pro- danía y de nación están profundamente im- ción sobre naturalización y sar de las reservas expresadas por Aráoz, la
blemática política.7 Aunque la cuestión de la bricadas. ciudadanía, con sujeción al principio de la ley es promulgada invocando la necesidad
participación política no ha sido completa- Es a lo largo del siglo XIX cuando cons- ciudadanía natural”.11 La Constitución utili- de instaurar un instrumento jurídico para
mente abandonada, como lo demuestra una tatamos en la Argentina, como en otras za así la noción de “ciudadanía natural” pa- poblar la nación argentina de ciudadanos.15
reciente compilación de Ber nasconi y Frid.8 partes de América, la utilización indistinta ra hacer referencia al principio de jus soli. La ley de ciudadanía de 1869 consagró
A través del análisis de los debates legis- de las palabras ‘ciudadano’ y ‘nacional’ pa- Podemos por fin constatar una tercera en la República Argentina el principio de
lativos y de los textos de ley veremos cómo ra hacer alusión tanto al vínculo de fidelidad acepción del tér mino ‘ciudadanía’ que remi- jus soli absoluto, pues a diferencia de otros

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países que optaron por el derecho de suelo, del decreto del 14 ni, ello puede ser consecuencia de la coexis- Una ciudadanía de residencia
la naturalización es automática para los hi- de diciembre de tencia y confusión de diferentes reivindica-
jos de extranjeros nacidos en el país, sin re- 1889 el principio ciones entre aquellas de los que reclaman La tesis de la exclusión de los extranje-
querir de su parte una manifestación expre- de la naturalización automática, cuando las una extensión de la participación de los ex- ros de la ciudadanía política se funda en la
sa de la voluntad de adquirirla. Respecto de iniciativas locales van a multiplicarse. Así el tranjeros en las elecciones municipales –el carencia de derechos políticos de éstos.26
las exigencias para la naturalización, la ley proyecto presentado en 1890 por los dipu- derecho al voto estaba vinculado al pago de ¿Cómo leer en este marco interpretativo la
contempla la posibilidad de reducir los dos tados Olmedo, Mansilla, Dante y Molina impuestos–, otros que exigían la restitución participación de los extranjeros en el go-
años de residencia requeridos. En otros tér- propone que todo extranjero con más de de este derecho derogado por la nueva bier no local? ¿Estos derechos políticos de
minos, la ley es concebida para alentar y fa- siete años de residencia en el país y casado Constitución de 1890 en Santa Fe y los que votar y ser elegido acordados a los residen-
cilitar la naturalización.16 De manera que con una argentina devenga argentino, salvo militaban por una ley de naturalización au- tes no llevarían a cuestionar el concepto de
antes de la promulgación de la ley de inmi- manifestación explícita de su deseo de con- tomática.21 La actitud un tanto contradicto- “ciudadanía” como pertenencia a un Esta-
gración y colonización de 1876 el dispositi- servar su nacionalidad de origen. El diputa- ria de apoyar la iniciativa de naturalización do-nación?
vo jurídico y legislativo estaba ya instalado do Barroeteveña presentó un nuevo pro- automática rechazando al mismo tiempo la Numerosos son los trabajos que asocian
para poblar la Argentina de ciudadanos, en yecto en 1894 en el que el tiempo de resi- naturalización voluntaria también se explica el proceso de ruptura con la moder nidad
el doble sentido de miembros de la comuni- dencia requerido se reducía a cinco años. por el hecho de que los extranjeros veían política que implica la instrucción de la figu-
dad política e individuos que han jurado fi- Dos años más tarde el diputado Morel pre- allí una manera de acceder a la nacionalidad ra del ciudadano moder no.27 Sin embargo,
delidad al Estado. Ahora bien, a pesar de la sentó un proyecto similar. Las iniciativas de argentina sin perder la originaria (era la ma- debemos reparar en el hecho de que al mis-
coherencia del proyecto, la mayoría de los este tipo siguieron surgiendo de manera nifestación de la voluntad de naturalizarse mo tiempo que juristas y hombres políticos
inmigrantes van a per manecer extranjeros bastante regular hasta el gobier no de Juan que provocaba la pérdida de la nacionalidad buscan fundar el nuevo orden institucional
para la nación. Si la ley aportaba una solu- Domingo Perón, pero ninguna de ellas lo- de origen). Cabe preguntarse por qué los en el principio de soberanía nacional, se in-
ción para los hijos –a los que naturalizaba gró imponerse. Aunque en los debates se extranjeros manifiestan tanto apego a su troduce la distinción entre ciudadanía local y
de manera abusiva, según las denuncias de hacía referencia a los efectos nefastos que nacionalidad de origen. Si nos fiamos en los ciudadanía nacional. El estatuto provisional
los cónsules–, la proporción de extranjeros este tipo de leyes puede tener sobre el flujo escritos de ciertos miembros de las elites de de 1815 establece una distinción entre los
adultos con relación a los nacionales co- migratorio, evocando el ejemplo de Brasil, las colectividades, ello se debe al vínculo requisitos para el voto activo y el pasivo pa-
mienza a convertirse en un serio problema la mayor resistencia provino del principio afectivo que los unía a la patria.22 Esta vi- ra los empleos de “república” de aquellos
para las clases dirigentes. El fenómeno al- de naturalización automática que contradice sión es compartida por algunos argentinos exigidos para los empleos de “gobier no”.28
canzó para ellos proporciones alar mantes la exigencia de adhesión voluntaria que fija que, como Domingo F. Sar miento, veían en La noción de “república” remite aquí a la de
hacia fines de los años 80, cuando llegaban la ley de 1869, ella misma fiel al espíritu de la educación patriótica un remedio a este “pueblo” como corporación política territo-
casi a los doscientos mil arribos de inmi- la Constitución.19 problema.23 Para otros, en cambio, los ce- rial. Son las corporaciones políticas o pue-
grantes al año, que se traducía en registros Algunos de esos proyectos fueron no los con que defienden su nacionalidad de blos que sirven de base no solamente al mo-
electorales con solamente 8 por ciento de la sólo aprobados sino incluso impulsados por origen constituyen más bien una reacción vimiento insurreccional que encar na los va-
población masculina en edad de votar.17 En- numerosos grupos de extranjeros que se or- de defensa de privilegios adquiridos que de lores de la Revolución Francesa, sino tam-
tonces el debate público incitó una serie de ganizaron políticamente en tor no del Cen- verdadero patriotismo.24 bién a la definición de pueblo como funda-
propuestas legislativas destinadas a promul- tro Político de Extranjeros, que declaraba Cada una de estas razones tiene su cuo- mento del poder político. Esta cuestión ha
gar una ley de naturalización automática co- en 1891 disponer de más de cincuenta mil ta de verosimilitud y per mite explicar que a sido suficientemente trabajada por los histo-
mo solución a este problema.18 adherentes.20 A primera vista resulta un tan- pesar de la movilización política en tor no riadores de la revolución de independencia
Desde entonces fueron varios los pro- to paradójico constatar que los extranjeros, del proyecto de naturalización automática, y por eso no es necesario dete-
yectos de ley de “naturalización automáti- que per manecían indiferentes a las posibili- el fracaso de este proyecto de ley no desem- nerse aquí.29 Resaltemos sola-
ca” de los extranjeros luego de un tiempo dades de naturalización que les brindaba la bocó en un aumento de las naturalizaciones mente que hay en la asociación
de residencia en el país; tiempo que oscila, República Argentina, se organizaran políti- individuales, lo que lleva a la amarga cons- ciudadano-república una ins-
según los proyectos, entre dos y diez años. camente para reclamar los derechos políti- tatación de que la nación como proyecto de cripción en la comunidad polí-
El primero de esos proyectos fue el de Esta- cos que la naturalización que rehusaban les sociedad moder na producto de la inmigra- tica que no pasa por la noción
nislao Zeballos en 1887. Pero es a partir de ofrecería. Dos explicaciones son posibles. ción estaba desembocando en una repúbli- de nacional pero que instala la
1889, año en que Brasil introduce a través Por un lado, como señala Lilia Ana Berto- ca sin ciudadanos.25 de residente-ciudadano en el

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campo de la ciudadanía moder na. Es sobre un acto”.34 La disociación entre la ciudada- ley será votada y las primeras elecciones les en ese sentido, y la de los
el par república-ciudadano que la cuestión nía y la nacionalidad es llevada a tal punto municipales convocadas para febrero de que intentan disminuir e incluso
de la participación de los extranjeros en los que per mite a Daireaux for mular el princi- 1855, con la participación de los residentes impedir la participación de los
empleos de la república va dar lugar a la for- pio de ciudadanía de residencia en tér minos mayores de veinticinco años, tanto naciona- extranjeros en la vida local. La
mulación de los derechos políticos de los re- de soberanía. les como extranjeros. Es importante consta- posición mayoritaria será em-
sidentes en la democracia local. El estatuto de 1815 no se traduce inme- tar que al mismo tiempo que se está for mu- pero la de fidelidad a la tradi-
La for mulación de derechos vinculados diatamente en una realidad institucional. lando en la esfera nacional una definición ción jurídica que vincula la par-
a la residencia debe mucho al estatuto de Recordemos que la ruptura del vínculo colo- restrictiva de la ciudadanía como vínculo de ticipación al gobier no local a la
“vecino” en el mundo hispánico que otorga- nial desencadena una serie de conflictos en- fidelidad hacia un Estado, en el marco local residencia.
ba ciertos privilegios como el de participar tre poderes que reivindican la estatalidad se está diseñando la figura del ciudadano re- La nueva ley municipal será
en el gobier no municipal y beneficiarse con instalando la guerra civil como horizonte de sidente que introduce una disociación de las ratificada en octubre 1865 y re-
ciertos cargos honoríficos.30 Si las condicio- los proyectos constitucionales. Todo ello lle- nociones de nacionalidad y ciudadanía que girá el gobier no municipal hasta la crisis de
nes de fortuna y de “pureza de sangre” son va a aplazar la promulgación de un texto la primera implica. 1880. El gobier no nacional victorioso fede-
explícitamente exigidas, las investigaciones fundamental hasta mediados de siglo. Los En 1865, una nueva ley municipal será raliza la ciudad de Buenos Aires haciendo
de Tamar Herzog muestran que la residen- diferentes poderes que se suceden manifes- sancionada por la asamblea del Estado de depender la municipalidad de Buenos Aires
cia y la implicación social de la misma jue- tarán, por otro lado, una gran desconfianza Buenos Aires.38 Las razones que se invocan del poder nacional. Un año más tarde será
gan un papel considerable en la obtención hacia el poder de los Cabildos que podían, para introducir el nuevo proyecto hacen a presentada una nueva proposición de ley
de este estatuto.31 Con la ruptura del víncu- invocando su condición de república, inten- las dificultades a las que se vieron confron- municipal, por iniciativa del Congreso. Los
lo colonial la figura jurídica de vecino despa- tar sustituir a los poderes revolucionarios. tadas las autoridades municipales luego de debates serán arduos y extensos pues detrás
rece junto con el Cabildo como corporación En el caso de Buenos Aires ello incita a Ri- que Buenos Aires acogiese a las autoridades de cuestiones técnicas y de orden institucio-
política de Antiguo Régimen. En este senti- vadavia a suprimir el Cabildo de Buenos Ai- nacionales. Manera un tanto eufemística de nal pesa la amenaza de ver erigirse sobre la
do no es posible postular que no hay solu- res en 1821,35 institución que será sola- aludir al conflicto que estalla en 1863 entre municipalidad un Estado dentro del Estado
ción de continuidad entre la noción de veci- mente restaurada en 1855, gracias a la ley ambas autoridades –nacionales y provincia- o, como denuncia uno de los representan-
no y la de ciudadano. Sin embargo, no po- municipal de 1854. les– en tor no del control de la municipalidad tes, un cuarto poder en la República. Ello
demos obviar que la figura de vecino perdu- El artículo 3º de la flamante ley munici- y que lleva a bloquear totalmente el funcio- explica el lugar relativamente secundario
ra en el lenguaje político de la república. pal establece que los miembros de la muni- namiento de la municipalidad de Buenos Ai- que tendrá en el debate la cuestión del dere-
Ella puede hacer referencia al estatuto so- cipalidad serán “vecinos” de Buenos Ai- res. La ley de 1865 introduce por primera cho de voto de los extranjeros.40
cial del antiguo vecino y en ese sentido ser res.36 Cuando durante la discusión del pro- vez la distinción entre nacionales y extranje- El debate se centra en lo que se conside-
utilizada como sinónimo de “notable”.32 Pe- yecto de ley Ireneo Portela, ministro de ros. En su artículo 6º, destinado a definir las ra la cuestión mayor: la naturaleza y la exten-
ro también remite al derecho vinculado al Gobier no, pide que se precise si la noción condiciones de participación de los extran- sión del poder municipal. Se polariza entre
domicilio como a los vínculos contraídos. de “vecino” debe comprender tanto a los jeros a la vida municipal, se exige de éstos aquellos que, siguiendo a Alexis de Tocque-
Las dos nociones, derechos vinculados a la nativos como a los extranjeros, tanto Car- el pago de un impuesto o el ejercicio de una ville, ven en la municipalidad una escuela de
residencia y lazos sociales que ella implica los Tejedor como Bartolomé Mitre y To- profesión liberal o científica, exigencias de la democracia y un lugar de aprendizaje de
–de sociabilidad y de solidaridad–, están rres, todos miembros de la comisión encar- las que se ven exentos los nacionales.39 Si el las libertades políticas, y los que citando a
profundamente imbricadas y es en tor no de gada de la redacción del proyecto, respon- principio en general será aceptado, la discu- Hippolyte Taine, conciben el poder munici-
esta asociación que podrá for mularse el den que “la adición es inútil, ya que no hay sión girará en tor no del monto del impues- pal como una instancia administrativa desti-
concepto de ciudadanía que no remite al derecho para limitar en este artículo el nú- to exigido. A través de ella lo que está en nada a gestionar los intereses locales. No es
principio de nacionalidad.33 El abogado mero de extranjeros que puedan ser muni- juego es el grado de ampliación de los dere- sin embargo difícil imaginar que el alinea-
francés Emilio Daireaux lo constata en todo cipales, cuando pueden serlo sin excepción chos políticos locales entre los extranjeros. miento sobre una o otra posición no respon-
caso cuando afir ma: “No se todos los que sean vecinos o miembros del De la lectura de la discusión del proyec- de únicamente a razones doctrinales. Detrás
podrá citar una ley que res- municipio que es lo mismo”.37 to de ley podemos distinguir dos posiciones de este debate, cuya calidad teórica eviden-
pete más la soberanía del Encontramos aquí una primera defini- encontradas: la de quienes reivindican la cia que la mayoría de los representantes ha-
vecino y que más sacrifique ción de la ciudadanía local muy amplia pues tradición jurídica de derechos ligados a la bían pasado por las aulas de la Facultad de
la propia por la validez de incluye a todos los hombres residentes. La residencia, alegando los antecedentes loca- Derecho, se estaba dirimiendo la cuestión

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del futuro político del autonomismo en Bue- La primera observación que podemos ciones un proyecto de refor ma de la ley de bier no nacional retomó la vieja práctica de
nos Aires. Que la cuestión doctrinal viene en hacer de la lectura de ese largo debate legis- 1882 es nuevamente presentado en el Con- nombrar comisiones. Sólo con la refor ma
muchos casos a cerrar definitivamente la lativo concier ne a la cuasiunanimidad res- greso. El mensaje enviado por el presidente de 1917 la situación se regularizó y el sufra-
“cuestión capital” lo sugiere el hecho de que pecto del sujeto de derecho: el residente o Roca a la Cámara de Diputados da cuenta gio universal fue definitivamente instaurado
son los diputados por Buenos Aires quienes vecino, noción que sigue comprendiendo a del conflicto que enfrenta al concejo con el para los nacionales.
optaron por alinearse en la posición tocque- nativos y extranjeros. Cabe señalar como intendente y plantea la necesidad de modi- Entre 1882 y 1917, con las múltiples
villeana y defender la autonomía de la ciudad segunda característica notable de este pro- ficar el artículo 56 de la ley que otorgaba al interrupciones que hemos señalado, nacio-
mientras que los representantes del interior yecto de ley, que será finalmente aprobado, concejo el poder de “remover al Intendente nales y extranjeros participaron en la vida
defendieron la tesis de la municipalidad co- la de hacer extensiva a los nativos la condi- Municipal por mala conducta”.44 El proyec- local. Como veremos, fueron pocos los que
mo instancia meramente administrativa.41 ción impositiva que ya existía para el voto to de refor ma propuesto no sólo modifica- se dejaron tentar por esa escuela de las li-
Sin embargo, las dos posiciones doctri- de los extranjeros, limitando para los prime- ba ese artículo limitando el poder del conce- bertades políticas, entre los cuales los ex-
nales implican dos definiciones diferentes ros el principio de sufragio universal instau- jo sino que restringía la participación electo- tranjeros no eran los menos. La pregunta
de la vida política local que tiene implican- rado en la región desde 1821. Algunos de- ral de los extranjeros multiplicando por cua- que se plantea aquí no es tanto cómo se ar-
cias sobre la participación de los extranjeros nuncian lo que califican como una aberra- tro o por cinco el monto del pago de im- ticulaban estas elecciones a la dinámica po-
en ella. Es difícil saber cuántos de los que ción institucional pues el modelo institucio- puestos requerido para ser electores o can- lítica criolla sino una más básica aún: ¿cómo
participaron del debate más general sobre nal de extensión gradual del sufragio se en- didatos al concejo. Es posible que esta vo- se insertaba la categoría del ciudadano-resi-
la naturaleza del poder municipal maneja- cuentra así invertido: democracia local res- luntad de limitar el acceso de los extranjeros dente en el campo de la representación po-
ban este parámetro. Es sin duda el caso de tringida, sufragio universal para represen- al concejo esté vinculada al papel activo que lítica supuestamente reservado a la esfera
Pedro Goyena, que hizo referencia explícita tantes nacionales.43 En oposición a este ar- algunos de ellos tuvieron en el conflicto en- de la soberanía?
cuando acusaba al gobier no de tículo, el diputado Fer nández tre el concejo y el intendente Alvear.45 El
promover una definición restricti- denunciaba la doble desigual- proyecto de modificación no obtuvo la
va del poder municipal como for- dad que ello introduce para los aprobación del Congreso. El presidente ter- Extranjeros y representación
ma indirecta de limitar una parti- nativos. Impugna el argumen- mina resolviendo el conflicto a través de un
cipación política de los extranje- to ampliamente utilizado du- procedimiento bastante extendido que con- Para abordar esta cuestión concentrare-
ros. Y ello no por razones doctri- rante el debate respecto del sistía en esquivar la oposición parlamentaria mos nuestro análisis en el estudio de la par-
nales sino porque los extranjeros impuesto como garantía de por vía administrativa. Invocando vicios de ticipación de las tres principales colectivida-
pueden serles electoralmente adversos: “Y, representación, recordando que ello llevaría procedimiento, anuló las elecciones de abril des migratorias de la ciudad de Buenos Ai-
francamente, no comprendía el argumento a restringir aun más la representación de los de 1885 y nombró a los concejales.46 Des- res en las elecciones municipales de
del señor Ministro cuando lo estudiaba bajo nativos al ser los extranjeros mayoritarios de entonces el poder municipal estuvo en 1883.49 Se trata de las primeras elecciones
este aspecto. Pero ahondando un poco en entre los contribuyentes, cuando los nati- manos de una comisión cuyos miembros municipales bajo el régimen de la ley de
él y aplicándole el análisis, llegué a sospe- vos, sobre quienes gravaba exclusivamente eran nombrados por el Poder Ejecutivo, sin 1882, aunque no las primeras en que los
char esto: será que en las condiciones de con el tributo de sangre, verían su participa- que ello cancelara totalmente los conflictos extranjeros votaban.50
peregrinación, de cambios de población, de ción en el gobier no local restringida. A pe- entre las diferentes comisiones y sus presi- Buenos Aires tenía entonces 378.660
individuos, de zona a zona, de pueblo a sar de la solidez del razonamiento y de la re- dentes.47 El Congreso decide regularizar la habitantes.51 Los extranjeros representaban
pueblo, los estrangeros, los que se van, los tórica nacionalista que lo sustentaba, el situación a través de una ley que fije las mo- la mitad de la población de la ciudad. La pri-
que se quedan, influirán en el espíritu del principio del voto restringido para nativos y dalidades de los nombramientos de los mera colectividad migratoria en la Argenti-
Presidente cuando se trata de legislar sobre extranjeros será finalmente adoptado aun- miembros del consejo.48 Luego de la revolu- na y en Buenos Aires era la italiana con un
la Municipalidad de la capital”.42 A esta vi- que la ley exigió un monto mayor para los ción que provocó la renuncia del presidente total de setenta mil residentes en la ciudad
sión Goyena opone la de aquellos que de- extranjeros. Miguel Juárez Celman en 1890 el Congre- de Buenos Aires en 1883 que representa-
fienden la idea de la municipalidad como es- Una vez votada la ley a fines de 1882 so restableció la ley municipal de 1882, y la ban 18 por ciento de la población total de
cuela de libertad y lugar de aprendizaje de se convocó a las primeras elecciones para municipalidad volvió a instalarse y a funcio- la ciudad.52 Las cifras para los españoles y
los intereses colectivos, haciendo de la mu- abril de 1883. Sin embargo, el consenso nar nor malmente. En todo caso las eleccio- franceses de que
nicipalidad el lugar y la práctica que trans- institucional no fue de largo aliento pues nes tuvieron lugar con una relativa regulari- disponemos son
for ma al vecino en ciudadano. sólo un año después de las primeras elec- dad hasta 1900. Luego de esta fecha el go- las del censo de

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1887: los españoles eran alrededor de ciencia cívica de los italianos no es que garantiza una cierta estabilidad política, Club Industrial, será apoyada por dos gran-
treinta mil y los franceses, de veinte mil. Si ajena al hecho de que los directores a pesar del fraude endémico.58 El hecho de des cotidianos: L’Operario Italiano y El
tenemos en cuenta la pirámide de edad de de los dos principales periódicos de que los extranjeros se incorporen a los clu- Correo Español. Los dos clubes buscan asi-
los extranjeros y la tasa de masculinidad al- la colectividad eran candidatos a bes locales –aunque introduciendo, como mismo establecer contactos directos con los
canzamos un porcentaje similar de naciona- concejales de las listas presentadas veremos, sus propias lógicas– no es un dirigentes de las asociaciones de extranje-
les y extranjeros en edad de votar en 1883. por los dos clubes electorales que se asunto menor pues les per mite participar ros.62 Es probable que el apoyo del dirigen-
Es necesario aclarar que no todos los hom- disputaban la elección.55 en las instancias de concertación política lo- te de una u otra asociación haya dado lugar
bres extranjeros mayores estaban en condi- Los resultados fueron, sin embargo, me- cal aportando a ellas nuevos elementos de no sólo a negociaciones en tor no del núme-
ciones de votar. Además de las nor mas im- diocres. Según La Patria Italiana se inscri- negociación y de estabilidad institucional.59 ro y el nombre de los candidatos de cada
positivas y de residencia éstos debían, como ben en los registros electorales un total de Es en estos espacios y a través de este tipo colectividad sino también del programa po-
los nacionales, inscribirse en los registros 3.295 vecinos, cuando los electores poten- de prácticas donde opera la ecuación po- lítico.63 Ello podría explicar, por ejemplo, el
electorales. Como ello no era obligatorio, ciales, según el mismo diario, eran 26 mil. der-autoridad. Con la salvedad, para el caso carácter anticlerical que toma el programa
suponía en primer lugar que estuvieran bien Es decir, sólo el 12,7 por ciento de los elec- de los extranjeros, de que ello no puede re- del Club Cosmopolita. Si esta postura es co-
infor mados, de ahí el papel clave desempe- tores juzgaban conveniente inscribirse en posar en la soberanía aunque puede, como herente con la política de separación de la
ñado por la prensa. Por eso la campaña los registros para elegir a sus representantes veremos luego, tener una incidencia en el Iglesia y el Estado que llevaba a cabo en ese
electoral municipal comenzó en enero y fue en el concejo municipal.56 A pesar de la evi- per fil de los candidatos extranjeros. mismo momento el gobier no de Roca, la
destinada en un primer momento a incitar a dente moderación del espíritu cívico de los Dos clubes políticos se disputaron las utilidad que podía tener en un programa
los electores potenciales a inscribirse en los vecinos-contribuyentes, cabe señalar la pre- elecciones de 1883. El primero, conducido municipal parece vinculada más a la volun-
registros electorales. Una vez cerrados los sencia significativa de los extranjeros. En por el senador nacional Antonio Cambace- tad de ganar adhesiones de ciertas asocia-
registros comenzaba la campaña propia- efecto, ellos representaban la mitad de los res, agrupaba a los hombres próximos a ciones que eran claramente anticlericales,
mente dicha en tor no de las listas de candi- inscriptos en las dos parroquias para las Roca. Activo en la política desde los años como las logias masónicas bien implantadas
datos. En estos dos momentos, de moviliza- cuales disponemos de datos sobre empa- 70, Cambaceres buscaba dar cauce a su en el círculo de negociantes y comerciantes
ción y de negociación, la prensa periódica dronados.57 Si tenemos en cuenta que no ambición política de acceder al puesto de extranjeros o ciertas asociaciones de ayuda
jugaba un papel central tanto para los na- todos los extranjeros responden a las exi- intendente de la ciudad de Buenos Aires. La mutua como Unione e Benevolenza.
cionales como para los extranjeros.53 gencias de la ley, podemos concluir que la elección del nombre “cosmopolita” para Sin embargo, parecería que el Club
Hemos consultado para esta investiga- movilización parece ser mayor entre ellos identificar al club per mite suponer la inten- Cosmopolita otorgó una mayor centralidad
ción los principales periódicos de las tres que entre los nacionales. Este fenómeno in- ción de movilizar a la población extranjera. a la cuestión de la representación comunita-
primeras colectividades extranjeras en Bue- cita a rever la tesis de los extranjeros exclui- Cambaceres era hijo de un industrial fran- ria. En todo caso el objetivo de garantizar
nos Aires: La Patria Italiana, L’Operaio dos del espacio político for mal. cés que llegó al país en 1829. A pesar de una representación a lo que hoy calificaría-
Italiano, El Correo Español, Le Courrier Los periódicos extranjeros participaron haber nacido en Buenos Aires, no pierde ni mos de “minorías étnicas” figura explícita-
de la Plata, L’Union Française, así como también activamente en la segunda etapa sus vínculos con Francia ni con la colectivi- mente en el programa del club.64 Y según
algunos títulos de la prensa local, como La de la campaña, destinada a movilizar a los dad francesa local.60 Para garantizarse el las infor maciones que publican Walls y Cit-
Prensa y El Diario. La primera observación electores en tor no de una lista de candida- apoyo de las diferentes colectividades ex- tadini en sus periódicos esta cuestión estuvo
concier ne al lugar que los distintos periódi- tos. La primera observación que podemos tranjeras tomará contacto con los notables en el centro de la negociación de las candi-
cos extranjeros van a acordar a la campaña hacer al respecto es que los extranjeros se de cada una de ellas. Nombró en la direc- daturas. Así, según las infor maciones de Le
electoral. Si desde comienzos de enero los insertaban en las for mas organizativas loca- ción del comité del Club Cosmopolita a Cit- Courrier de la Plata se había convenido
diferentes cotidianos cubrieron esta infor- les, tanto los clubes parroquiales como los tadini, director del periódico La Patria Ita- con Cambaceres que doce de los veintiocho
mación, los títulos italianos destinaron un clubes políticos. Estos dos tipos de organi- liana, y a Walls, director del principal perió- candidatos de la lista del club serían extran-
mayor lugar a la campaña de empadrona- zaciones políticas que nacen conjuntamente dico de la comunidad francesa, Le jeros, repartidos de la siguiente manera:
miento.54 La Patria Italiana reitera así la en los años 50 responden a dos lógicas di- Courrier de la Plata.61 Sin embar- cuatro italianos, tres franceses y dos espa-
reproducción del “Manuale dell’Elettore”, ferentes –que podríamos resumir rápida- go, el Club Cosmopolita no mono- ñoles. La distribución de candidatos según
traducción de la ley municipal de 1882 con mente en lógicas de liderazgos territoriales y poliza la totalidad de los órganos de las nacionalidades no tiene únicamente en
una explicación de los derechos de los ex- políticos– pero que se articulan para hacer opinión de las colectividades extran- cuenta la importancia numérica de la pobla-
tranjeros en la Argentina. Esta precoz con- posible una cierta concertación interelites jeras. La otra lista, promovida por el ción sino también el apoyo brindado por las

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elites comunitarias. Ello explicaría por qué que le corresponde de acuerdo al tamaño potencialmente electores, brindaba a los di- ni, Bloisi apoyó al Club Industrial, y figuró
los franceses, que eran la tercera comuni- de la colonia y a su importancia económica rectores de periódicos étnicos una buena como candidato a concejal por la parroquia
dad en orden de importancia numérica, lo- en la ciudad de Buenos Aires.66 Según el di- platafor ma electoral. Sin embargo no son del Socorro. Como Cittadini, Bloisi perdió
graron obtener un concejal más que los es- rector del periódico y candidato a concejal éstos los per files más exitosos, a juzgar por las elecciones frente al candidato del Club
pañoles y sólo uno menos que los italianos. por la lista “oficial”, la presencia de repre- los resultados de las elecciones de 1883. Cosmopolita. Pero, a diferencia de Cittadi-
Las elecciones del 22 de abril de 1883 sentantes de la colectividad en el concejo Veamos primero el caso de Basilio Cittadi- ni, su candidatura es un fracaso total pues
dieron como resultado un triunfo por am- municipal era también una buena manera ni, director de La Patria Italiana. En el mo- obtiene sólo dos votos frente a los 147 del
plia mayoría de la lista oficial o del Club de velar por los intereses de la colectividad mento de la elección Cittadini tiene cuaren- candidato de la oposición. En los dos casos
Cosmopolita. Los periódicos italianos se fe- frente a los otros colectivos migratorios.67 ta años y catorce de residencia en la Argen- se trata de notables de la comunidad y la
licitaron por los resultados, pues de los diez Algo similar planteaban Walls o López de tina. Ejercía ya como periodista en Italia y presencia de ambos en las listas se explica
extranjeros elegidos, cuatro eran italianos. Gómara. Esto sugiere que las elecciones llegó a la Argentina con un contrato para por la lógica de representación comunitaria
Le Courrier de la Plata lamentó, en cam- municipales ofrecían a las colectividades ex- dirigir el periódico La Nazione Italiana. de la cual hablaban abiertamente los perió-
bio, que los resultados no hubieran dado a tranjeras un mecanismo de resolución polí- Fue luego promotor de un nuevo periódico, dicos. Sin embargo, ambos pierden. Ello
la colectividad francesa la representación tica de la competencia intercomunitaria a El Italiano, que dirigió con su compatriota hace pensar que ni la inserción en la políti-
que merecía.65 En efecto, sólo un francés través de la representación for mal en una Aníbal Blosi. El per fil de Cittadini corres- ca local –es el caso de Cittadini quien a pe-
fue elegido concejal entre los diez extranje- institución de gobier no local. Ello explicaría ponde sin lugar a dudas a la descripción que sar de integrar la lista oficialista que gana
ros y los veintiocho miembros del concejo. la importancia relativa de los extranjeros en las ciencias sociales hacen del liderazgo ét- ampliamente las elecciones pierde en su pa-
Para Walls la responsabilidad recaía sobre la las elecciones. nico: paesani y director del principal perió- rroquia– ni el liderazgo étnico y la disponi-
colonia francesa que no asistió a votar ma- Ahora bien, ¿por qué si la cuestión de la dico de la colectividad, es miembro de las bilidad de una clientela entre la colectividad
sivamente como la italiana. representación comunitaria era tan impor- comisiones directivas de las más importan- son elementos definitorios en el resultado
El balance realizado por los periódicos tante para las distintas colectividades de ex- tes asociaciones étnicas.69 Candidato por la de las elecciones.
de las diferentes colectividades es bastante tranjeros, éstos no se organizaron política- parroquia Catedral al Norte, Cittadini per- Veamos otros per files menos previsi-
contradictorio. Si buena parte del discurso mente como una fuerza comunitaria? En dió las elecciones frente a otro extranjero, bles, como el de Domingo Crisogono Bor-
de unos y otros es previsible –los periódicos otros tér minos, ¿por qué no surgió un par- el médico Bortolazzi (117 votos contra 84 tolazzi. Su éxito electoral, como el de otros
que habían apoyado a Cambaceres se felici- tido o una lista de los italianos, o una alian- para Cittadini), de nacionalidad suiza o ita- médicos extranjeros, puede explicarse por
taban del triunfo de la democracia local, los za de distintas colectividades extranjeras? liana según las fuentes. Revés tanto más el doble ascendiente sobre la población de
que apoyaron la lista perdedora denuncia- Más aún cuando parecían disponer de todas sorprendente pues Bortolazzi no es candi- la parroquia y de la colectividad, que com-
ban el fraude–, veremos que otro parámetro las herramientas para hacerlo: una densa dato de ninguna de las dos listas “locales” binaba vínculos étnicos y profesionales.72
aparece en la evaluación de los resultados. red asociativa en tor no de la cual se conso- que se disputan las elecciones.70 Es el caso también de Juan A. Boeri, naci-
Así, aunque la lista de Walls resultó amplia- lidaban leaderships comunitarios, publica- La otra figura de periodista-representan- do en San Remo en 1849 y llegado a Bue-
mente ganadora, el periódico se lamentó de ciones periódicas bien implantadas y la po- te comunitario, Aníbal Bloisi, presenta un nos Aires cuando tenía catorce años. Hizo
los resultados obtenidos. Inversamente, Ló- sibilidad de institucionalizar esa presencia recorrido similar al de Cittadini: como éste, sus estudios en esta última ciudad, donde
pez de Gómara en El Correo Español, pe- comunitaria a través del derecho de voto en tiene alrededor de cuarenta años, una pro- obtuvo primero el diploma de far macéutico
riódico que había apoyado la lista derrotada, las elecciones municipales. longada residencia en la ciudad de Buenos en 1870 y de médico en 1876. Como mé-
al mismo tiempo que denuncia el fraude se Veamos el caso de los italianos, la colec- Aires, una inserción en la vida de la comu- dico fue miembro de la Academia de Medi-
felicita por los resultados que aseguran una tividad más movilizada y que obtuvo mejo- nidad a través de la participación en la di- cina Argentina. A través de sus estudios y
presencia de dos españoles en el concejo. res resultados. Entre los candidatos tene- rección de varias asociaciones de la colecti- su profesión se insertó en una prestigiosa
De todo ello podemos inducir que el pa- mos en primer tér mino dos directores de vidad italiana. Ambos son masones y han si- red que lo conectaba con las elites locales y
rámetro étnico-comunitario parece haber periódicos de la colectividad. Se trata de no- do iniciados en la misma logia, la Unión Ita- con la administración pública.73 Pero al
jugado un papel importante en la moviliza- tables de la colectividad que disponen de un liana del Rito Escocés y de obediencia a la mismo tiempo anudó vínculos con la colec-
ción, incluso antes de la negociación de las importante medio de movilización y de ne- Gran Logia Argentina pe- tividad italiana a través de
listas de candidatos. La Patria Italiana inti- gociación. La Patria Italiana tiene una tira- ro integrada mayoritaria- la participación en las aso-
ma a sus compatriotas a ir a votar a fin de da de once mil ejemplares y L’Operaio Ita- mente por italianos.71 Pe- ciaciones comunitarias. Te-
asegurar a la colectividad italiana el lugar liano, de seis mil.68 Esta masa de lectores, ro a diferencia de Cittadi- nía treinta y cuatro años

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) 59 (
cuando se presentó en 1883 como candi- con el Estado.75 Todo ello sugiere que las ¿Qué podemos concluir de esta prime- to de prácticas infor males y mucho más de
dato al concejo municipal. La prensa italia- candidaturas exitosas parecen ser aquellas ra incursión en el tema? En principio cabe la participación for mal a un sistema que les
na lo mostraba como alguien muy popular que dibujan figuras de mediación entre ló- señalar la notable continuidad de la catego- otor ga los instrumentos políticos de for ma-
en la colectividad y en la parroquia. Sus gicas étnicas y lógicas políticas. En efecto, ría de ciudadano-residente a lo lar go de to- lización de lógicas comunitarias y al mismo
vínculos con la elite local no parecen tam- independientemente del debate sobre la da la historia de la Ar gentina independien- tiempo los obliga a insertarlos en el terre-
poco ajenos al éxito de su candidatura.74 naturaleza del poder municipal, las eleccio- te. Con ciertas salvedades, como la refor - no de la representación política. En otros
Fue candidato en la parroquia de San Tel- nes municipales revelan la presencia de ló- ma constitucional de Santa Fe, los extran- tér minos, por esta vía podríamos encon-
mo por la lista de Cambaceres y disputó la gicas representativas en la movilización de jeros residentes gozaron de derechos polí- trar un modelo explicativo que per mita
elección a un eminente miembro de la elite los extranjeros. Vemos así a las diferentes ticos locales. Ni el abrupto aumento de flu- pensar cómo coexisten e incluso se autoa-
local, Rufino Varela, y a otro médico italia- colectividades extranjeras utilizar las elec- jos ni la difusión de la ideología nacionalis- limentan dos procesos que parecerían an-
no, Nuncio Romero. El 22 de abril Boeri ciones municipales para dar una dimensión ta pudieron acabar con esta tradición jurí- tagónicos: la consolidación de lógicas co-
triunfó ampliamente por 124 votos contra institucional a su presencia en la tierra de dica. Claro está que ella tuvo una existen- munitarias que debilitan la autoridad del
11 de los candidatos del Club Industrial, acogida. Ello comporta una lógica comuni- cia histórica inter mitente, principalmente Estado como emanación de la soberanía
Varela y Romero. Podemos suponer que taria: no sólo con relación a la sociedad lo- en la ciudad de Buenos Aires, pero por ra- nacional y la contribución de los extranje-
los votantes italianos de San Telmo hayan cal sino también con relación a las otras co- zones que hacen más a factores políticos ros a la consolidación de la autoridad polí-
preferido votar por un paesa- lectividades migratorias, sean locales que al volumen de extranjeros pre- tica a través de su incorporación a espacios
no, pero ¿por qué Boeri y no éstas definidas con criterios na- sentes en ella. ¿En qué sentido haber repa- y prácticas de representación y concerta-
Romero? Además, Nuncio Ro- cionales o regionales. Pero nin- rado en ello puede contribuir a una mejor ción políticas donde se produce la ecua-
mero tiene un per fil similar al guno parece poder transfor mar comprensión de los procesos políticos y ción poder-autoridad. Repensar esta expe-
de Boeri: era italiano, médico exitosamente esa lógica comu- sociales que acompañaron la experiencia riencia histórica constituye una necesidad
(aunque, a diferencia de Boeri, nitaria en base política si no se migratoria en la Ar gentina? Como ya ha si- imperiosa no sólo para entender mejor los
se diplomó en la Universidad de introduce una dimensión ciuda- do señalado, la categoría del ciudadano-re- procesos sociales y políticos sobre los cua-
Nápoles) y notable de la colecti- dana que transfor ma los intereses particu- sidente está revelando una disociación en- les se asienta la Ar gentina de hoy, más aún
vidad (era vicepresidente del Hospital Italia- lares en bien común. De ahí la importancia tre la noción de ciudadanía y la de naciona- para poder repensar el fenómeno de la
no). Lo distingue en primer tér mino la op- que tiene la figura del “ciudadano-residen- lidad, circunstancia que incita a rever una movilidad hoy en día sin claudicar de los
ción política local. Boeri se presentó por el te” que per mite fundar la representación historiografía migratoria aún fuertemente valores democráticos. La disociación entre
oficialismo; Romero, por la oposición. Pe- sobre una base política. marcada por el modelo interpretativo de la nacionalidad y ciudadanía que la categoría
ro también era candidato del oficialismo integración republicana que asocia integra- de ciudadano-residente comporta, per miti-
Cittadini sin que ello le haya garantizado el ción política a nacionalidad. Con ello no ría aportar una respuesta plausible a uno
triunfo. La diferencia entre Boeri y Rome- A modo de epílogo estamos olvidando la existencia de una co- de los tantos “efectos colaterales” de la lla-
ro no es tanto la densidad de los vínculos rriente historiográfica que ha postulado la mada “mundialización”: una renovación de
étnicos sobre los cuales parecen asentar En este trabajo hemos querido llamar la participación de los extranjeros en la polí- flujos migratorios en un marco de regula-
ambos sus candidaturas sino la diversidad atención sobre un fenómeno que tiene hoy tica. Pero ha llevado en muy pocos casos a ción estatal que se acompaña de una dismi-
de los mismos. Mientras Romero era un una importancia considerable en el debate analizar esta experiencia a través de la no- nución inquietante de los derechos ciuda-
notable de la colectividad, Boeri combinaba sobre política de integración en Francia y en ción de ciudadanía a pesar de la existencia danos de los migrantes, como las múltiples
el per fil de leadership comunitario con una Europa y que fue planteado de manera lla- de la categoría del ciudadano-residente co- manifestaciones de los “indocumentados”
adscripción territorial como notable parro- mativamente temprana en la Argentina. mo fenómeno jurídico y experiencia políti- deja sospechar. Frente a la hipotética con-
quial inserto en una red de poder local a Confrontado con el contexto actual, la expe- ca que integra a los extranjeros en el cam- solidación de una autoridad mundial que
través de la corporación médica. Su paso riencia argentina del siglo XIX aparece co- po de la ciudadanía política. Dejando de la- defina una ciudadanía universal, la catego-
por las aulas de la Facultad de Medicina po- mo doblemente inédita: por la precocidad do la dimensión teórica de una experiencia ría del ciudadano-residente puede ser una
dría ser un elemento diferenciador impor- de la experiencia y la “naturalidad” con que que desafía la teoría política moder na del respuesta que la historia nos brinda.
tante a los efectos de explicar su lugar en la se la introdujo y se la mantuvo sin duda, pe- Estado, ella per mite iluminar desde otra
profesión y su participación a las redes de ro también por el desinterés que manifestó perspectiva la experiencia política de los
poder que ligan cada vez más a los médicos al respecto la historiografía argentina. extranjeros. Ésta resulta menos del produc-

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Notas Migratorios Latinoamericanos, 4, diciembre 9
Véase Agustín de Vedia, Constitución Ar- 18
Sobre el debate público véase Domingo F.
de 1984, pp. 475-482; “Hacer política en Bue- gentina, Buenos Aires, 1907; J.M. del Campo, Sar miento, La condición del extranjero en
1
Véase Guy Bourdé, Urbanisation et immi- nos Aires: los italianos en la escena pública por- “Condición de los extranjeros domiciliados en la América, Buenos Aires, Librería de la Facultad,
gration en Amérique latine. Buenos Aires (XIX- teña 1860-1880”, Boletín del Instituto de His- República Argentina respecto de la nacionali- 1928; Emilio Daireaux, Vida y costumbres en el
XXe siècle), París, Aubier, 1974. toria Argentina y Americana Dr. E. Ravignani, dad”, tesis mecanografiada, 1916. Plata, Buenos Aires, F. Lajouane, 1888.
tercera serie, N° 2, primer semestre de 1990; 10 19
2
Véase Lilia Ana Bertoni, Patriotas, cosmo- Véase “Constitución de la Confederación Véase Her melindo Rocha, Naturalización
Lilia Ana Bertoni, “La naturalización de los ex-
politas y nacionalistas. La construcción de la Argentina”, 1 de mayo de 1853, en Arturo Sab- del extranjero, Buenos Aires, FDCS, 1914.
tranjeros, 1887-1893: ¿Derechos políticos o
nacionalidad argentina a fines del siglo XIX, say (comp.), Las Constituciones de la Argentina 20
nacionalidad”, Desarrollo Económico, vol. 32, Véase L.A. Bertoni, ob. cit., pp. 135-147;
Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, (1810-1972), Buenos Aires, Eudeba, 1975.
N° 125; Romolo Gandolfo, “Inmigrantes y polí- Ema Cibotti, “La elite italiana de Buenos Aires: el
2001. 11
tica en Ar gentina: la revolución de 1890 y la La Convención de Buenos Aires reunida en proyecto de nacionalización del 90”, Anuario,
3
El propio T.H. Marshall, en un texto que ha campaña en favor de la neutralización automá- 1860 va a proponer una modificación del artícu- 14 (1989-1990), Universidad Nacional de Rosa-
servido de referencia a la renovación de los estu- tica de residentes extranjeros”, Estudios Migra- lo 64 inciso 11 del texto constitucional de 1853 rio, pp. 227-248; Rómulo Gandolfo, “Inmigran-
dios sobre ciudadanía y representación, plantea torios Latinoamericanos, año 6, Nº 17, 1991, introduciendo en el texto constitucional el princi- tes y política en la Argentina: la revolución de
un modelo de extensión de la ciudadanía que ha- pp. 23-55. pio de la ciudadanía natural. Véase “Informe de la 1890 y la campaña en favor de la naturalización
ce total abstracción de los extranjeros que quedan 6
Comisión Examinadora de la Constitución Federal automática de residentes extranjeros”, Estudios
Es el caso de los trabajos de Ezequiel Gallo
excluidos “naturalmente” de ella. Un estimulante presentado a la convención del Estado de Buenos Migratorios Latinoamericanos, año 6, N° 17,
(Londres, 1976), Colonos en armas. Las revolu- Aires”, en Diario de Sesiones de la Convención 1991.
intento de interrogar la participación política de
ciones radicales en la provincia de Santa Fe del Estado de Buenos Aires, Buenos Aires, Im-
los extranjeros desde la perspectiva de la ciudada- 21
(1893), Buenos Aires, Instituto Di Tella, 1977; Véase “La nostra propaganda”, L’Operaio
nía lo encontramos en Susana Villavicencio (ed.), prenta del Comercio del Plata, 1860.
Eduardo Míguez, “Política, participación y poder. Italiano, 26 de julio de 1890. Para esta cuestión
Los contornos de la ciudadanía. Nacionales y 12
Los inmigrantes en las tierras nuevas de la Pro- Véase “Constitución de la Confederación véase L.A. Bertoni, ob. cit.; E. Gallo, ob. cit.
extranjeros en la Argentina del Centenario,
vincia de Buenos Aires en la segunda mitad del si- Argentina”. 22
Buenos Aires, Eudeba, 2003; véase T.H. Mars- Véase por ejemplo E. Daireaux, ob. cit., t.
hall, “Citizenship and Social Class”, en Class, Ci- glo XIX”, Estudios Migratorios Latinoamerica- 13
Véase “Ley de Ciudadanía” en Congreso II, cap. II.
tizenship and Social Development, Chicago, nos, 6-7, agosto-diciembre de 1987; Marta Bo- Nacional, Cámara de Diputados, Actas de sesio- 23
naudo, Silvia Cragnolino y Élida Sonzogni, “Dis- Sobre este tema véase L.A. Bertoni, ob.
1964. nes del año 1869, Buenos Aires, Imprenta del
cusión en tor no a la participación política de los cit.
4
Siglo, 1874, pp. 478-480, texto que, luego de
Véase Domingo F. Sar miento, La condi- colonos santafesinos, Esperanza y San Carlos”, 24
varias abrogaciones, sigue hoy en vigencia en la Reproche que apunta tanto a denunciar la
ción del extranjero en América, Buenos Aires, Estudios Migratorios Latinoamericanos, 9, República Argentina. doble protección jurídica de los extranjeros en re-
Librería de la Facultad, 1928; Gino Ger mani, Po- agosto de 1988, pp. 295-330; “La cuestión de la
14 lación con los nacionales como de la desigualdad
lítica y sociedad en una época de transición: de identidad política de los colonos santafesinos: Véase “Vigésimo tercera sesión ordinaria
de unos y otros frente a las obligaciones militares.
la sociedad tradicional a la sociedad moderna, 1880-1898. Estudio de algunas experiencias”, del 13 de julio de 1869”, en Congreso de la Na-
25
Buenos Aires, Paidós, 1962; Oscar Cornblit, Anuario, Rosario, N° 14, 1989-1990; Carina ción, Cámara de Senadores, Actas de sesio- Véase Tulio Halperín Donghi, “¿Para qué
“European Immigrants in Argentine Industry and Frid de Silberstein, “Administración y política: los nes..., pp. 359-360. la inmigración? Ideología y política inmigratoria
Politics”, en Claudio Véliz (ed), The Politics of italianos en Rosario (1860-1890)”, Estudios Mi- 15 en la Argentina (1810-1914)” (1976), en El es-
En este sentido van a intervenir los diputa-
Conformity in Latin America, Londres-Oxford, gratorios Latinoamericanos, 6-7, agosto-di- pejo de la historia. Problemas argentinos y
dos Alsina y Granel. Véase Diario de sesiones de
1967; Torcuato Di Tella, “El impacto inmigrato- perspectivas latinoamericanas, Buenos Aires,
ciembre de 1987. la Cámara de Senadores, sesión ordinaria del
rio sobre el sistema político argentino”, Estudios Sudamericana, 1987, pp. 191-238.
7 13 de julio de 1869.
Migratorios Latinoamericanos, 12, agosto de Ema Cibotti, “Sufragio, prensa y opinión 26
Véase D.F. Sar miento, ob. cit. La tesis del
1989; Fer nando Devoto, “Las sociedades italia- pública: las elecciones municipales de 1883 en 16
Ello independientemente de las dificultades
efecto de la presencia masiva de extranjeros en el
nas de ayuda mutua en Buenos Aires y Santa Fe. Buenos Aires”, en Antonio Annino (coord.), His- administrativas que podían encontrar los extran-
sistema político argentino fue retomada por Gino
Ideas y problemas”, Studi Emigrazioni, año toria de las elecciones en Iberoamérica, siglo jeros para hacer efectivo ese derecho.
Ger mani, Política y sociedad en una época de
XXI, N° 75, septiembre de 1984; Historia de la XIX, Buenos Aires, Fondo de Cultura Económi- 17
Véase Departamento General de Inmigra- transición: de la sociedad tradicional a la socie-
inmigración en Argentina, Buenos Aires, Suda- ca, 1995, pp.143-175.
ción, Memorias de migraciones, D. Cantón y dad moderna, Buenos Aires, Paidós, 1962. Te-
mericana, 2003. 8
Alicia Ber nasconi y Carina Frid, De Europa J.R. Jorrat, Elecciones en la ciudad. 1864- sis que hicieron suya autores como Oscar Corn-
5
Hilda Sábato y Ema Cibotti, “Inmigrantes a las Américas. Dirigentes y liderazgos (1880- 2003, t. I: 1864-1910, Buenos Aires, Instituto blit en “European Immigrants in Argentine In-
y política, un problema pendiente”, Estudios 1960), Buenos Aires, Biblos, 2006. Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, 2005. dustry and Politics”, en Claudio Véliz (ed.), The

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Politics of Conformity in Latin America. Lon- 36
“Los miembros de la Municipalidad serán 44
Cámara de Diputados, 4ª sesión ordinaria cosmopolita” y Aníbal Blosi, director del periódi-
dres, Oxford, 1967, y Torcuato S. Di Tella, “El vecinos de la ciudad de Buenos Aires, mayores de del 14 de mayo de 1884 bajo la presidencia del co L’Operaio Italiano, candidato de la lista “club
impacto inmigratorio sobre el sistema político ar- 25 años, o emancipados y con un capital de doctor Ruiz de los Llanos. Se lee el mensaje de industrial” de la oposición.
gentino”, Estudios Migratorios Latinoamerica- 10.000 $ o en su defecto, profesión, arte u ofi- Julio A. Roca al Congreso de la Nación del 14 de 56
Véase “La prima tappa”, La Patria Italia-
nos, 12, agosto de 1989. cio que produzca una renta equivalente”; Recopi- mayo de 1884 en el que éste da cuenta del con-
na, 27 de febrero de 1883, p. 1, col. 1.
27 lación de los debates de leyes orgánicas muni- flicto. Cf. Recopilación..., t. III, pp. 321-325.
Según la línea interpretativa que iniciara 57
cipales y sus textos definitivos. Fuentes selec- 45
Los extranjeros representan 40 por ciento
François-Xavier Guerra en Modernidad e inde- Como es el caso del italiano Boeri, perso-
cionadas, coordinadas y completadas en cum- de los inscriptos en la parroquia de La Piedad.
pendencias, Madrid, Mafpre, 1992. naje sobre el cual volveremos luego.
plimiento de la resolución del H. Concejo de Véase E. Cibotti, “Sufragio...”.
28 46
Véase “Estatuto Provisional para la direc- Julio 29 de 1938, Buenos Aires, Concejo Deli- Cámara de Diputados, 24ª sesión ordina- 58
Sobre esta cuestión véase nuestro trabajo
ción y administración del Estado, dada por la berante de la Ciudad de Buenos Aires, 1938, t. I. ria del 13 de julio de 1885. Mensaje de Julio A.
Civilidad y política en los orígenes de la Na-
Junta de Observaciones nuevamente establecida 37 Roca al Honorable Congreso aprobando la reso-
24ª sesión ordinaria del 7 de agosto de ción Argentina, Buenos Aires, Fondo de Cultura
en Buenos Aires a 5 de Mayo de 1815”, Buenos lución del intendente municipal de la Capital sus-
1854, en ídem. Económica, 2001. Para un análisis más detallado
Aires, Imprenta del Estado, 1815. pendiendo la elección de miembros del Concejo
38
de la lógica territorial, véase Pilar González Ber-
29 Ley que organiza nuevamente la institu- Deliberante y nombrando a los integrantes del
Véase F.-X. Guerra, ob. cit. naldo, “Sociabilidad, espacio urbano y politiza-
ción municipal de la ciudad de Buenos Aires, san- Concejo.
30
ción”, en Hilda Sábato y Alberto Lettieri
Véase V. Tau Anzoátegui y E. Martire, Ma- cionada el 2 de noviembre de 1865 por la Legis- 47
Como es el caso del conflicto que estalla (coords.), La vida política. Armas, votos y voces
nual de historia de las instituciones argentinas, latura de la provincia de Buenos Aires. En Reco-
en 1887 y que acabará con la destitución de Ra- en la Argentina del siglo XIX, Buenos Aires,
Buenos Aires, Machi, 4ª ed., 1975. pilación ..., t. I, pp. 116 y ss.
mos Mejía. Fondo de Cultura Económica, 2003, pp. 191-
31 39
Véase Tamar Herzog, “La vecindad: entre Las otras condiciones son comunes para 48
204.
Ley N° 2675 del 6 de noviembre de 1889
la condición formal y la negociación continua. Re- nacionales y extranjeros: tener más de veinticin- 59
autorizando el funcionamiento de una comisión Sobre esta cuestión ver nuestro trabajo
flexiones en torno a las categorías sociales y las re- co años y residir en la parroquia.
municipal, en Recopilación…, t. V, pp. 9-20. “Sociabilidad y política”, en Conceptuar lo que
des personales”, Anuario IHES, 15, 2000; Defi- 40
El proyecto de ley es presentado durante la 49
se ve. François-Xavier Guerra historiador, Méxi-
ning Nations. Immigrants and Citizens in Early Un trabajo pionero sobre estas elecciones
10ª sesión de la Cámara de Diputados del 29 de co, Instituto Mora, pp. 419-460.
Modern Spain and Spanish America, New Ha- enfocado sobre todo en la colectividad italiana en
mayo de 1882. Es debatido durante las sesiones 60
ven-Londres, Yale University Press, 2003. E. Cibotti, “Sufragio, prensa y opinión pública”. Por lo demás, el periódico L’Union Fran-
del 7, 9, 11, 14, 16, 17, 18 y 21 de agosto y del
32 50
çaise lo presenta como francés. Véase L’Union
Véase la intervención de Sar miento en el 1 de septiembre. El 23 de octubre pasa a la Cá- Lo que parecen ignorar algunos extranjeros,
Française, 23-24 de abril de 1883.
debate sobre ley electoral de 1857 en Cámara de mara de Senadores. que seguramente no conocieron la experiencia de
61
Senadores del Estado de Buenos Aires, Diario de 41
los años 50. Véase L’Union Française, 23-24 de Los contactos con la comunidad francesa
Pizarro, diputado por Córdoba, es uno de
sesiones de la Cámara de Senadores del Esta- abril de 1883, p. 1, cols. 2-3, Le Courrier de la deberían ser relativamente importantes pues los
los pocos que ataca frontalmente la tesis central de
do de Buenos Aires, Buenos Aires, Imprenta El Plata, 8 de abril de 1883, p. 1, col. 1; El Correo periódicos franceses tienen a presentarlo como
los tocquevilleanos negando que la municipalidad
Orden, 1858, sesión del 29 de septiembre de Español, 21 de abril de 1883, p. 1, col. 4. un representante de la colectividad. Véase L’U-
sea escuela de la libertad. “Sostengo que no, señor
1857. 51
nion Française, 23-24 de abril de 1883, p. 1,
Presidente. Desde que las Municipalidades dejaron Véase G. Bourdé, ob. cit., p. 177.
33
cols. 2-3.
Es de lamentar que Privitellio en su suge- de ser lo que en otra época fueron; desde que per- 52
La cifra de setecientos mil es de Ema Ci- 62
rente trabajo sobre “vecinos y ciudadanos” no dieron, y esto hace tres siglos, su carácter político, Es necesario recordar que el desarrollo
botti. Los datos de que disponemos provienen de
haya reparado en la cuestión de los vecinos ex- el régimen municipal no es el sancta sanctorum asociativo entre los extranjeros de Buenos Aires
los censos de 1869 y 1887.
tranjeros. Véase Luciano de Privitellio, Vecinos y de la libertad pública”; ídem, pp. 200-201. es ya en esta época considerable: diecisiete aso-
53
ciudadanos. Política y sociedad en la Buenos 42 Para el papel de la prensa en las eleccio- ciaciones de italianos, seis de españoles y ocho
Cámara de Diputados, 42a sesión ordinaria
Aires de entreguerras, Buenos Aires, Siglo Vein- nes véase Hilda Sábato, La política en las calles. de franceses.
del 17 de agosto de 1882”, en Recopilación...,
tiuno, 2003. Entre el voto y la movilización. Buenos Aires 63
t. III, p. 218. Para el Club Industrial, véase Le Courrier
34 (1862-1880), Buenos Aires, Sudamericana,
Emilio Daireaux, ob. cit., t. II, p. 48. 43
de la Plata, 29 de marzo de 1883; La Patria Ar-
Esta rareza institucional perdurará hasta la 1998; E. Cibotti, “Sufragio...”.
35
gentina, 28 de marzo de 1883 y 19 de abril de
Sobre historia de la municipalidad, véase refor ma de 1917 que instaura el principio del su- 54
Véase E. Cibotti, “Sufragio...”. 1883.
José María Sáenz Valiente, Régimen municipal fragio universal para las elecciones municipales.
55 64
de Buenos Aires. Su organización y funciona- Para esta cuestión véase L. de Privitellio, ob. cit., Basilio Cittadini, director de La Patria Ita- Véase. La Patria Italiana, 11 de febrero
miento desde 1810, Buenos Aires, Grau, 1911. pp. 39-54. liana, era candidato de la lista “oficial” del “club de 1883.

Archivo
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) 65 (
65
cos, como lo deja sospechar el libro de actas re-
1883.
Le Courrier de la Plata, 22 de abril de
dactado en ese idioma. Véase Archivo de la Gran Del elitismo al nacionalismo obrerista:
66
La Patria Italiana, 14 de febrero de
Logia Argentina, Logia Unión Italiana.
72
la derecha argentina y la cuestión obrera en
1883. La presencia de extranjeros entre los mé-
67
La Patria Italiana, 26 de enero de 1883.
dicos era relativamente importante en este perío- los años 30*
do, antes de que la consolidación de un campo
68
Los dos cotidianos juntos tenían una tirada profesional médico haga atractiva esta profesión Mariela Alejandra Rubinzal**
similar a la de La Prensa, el periódico local con para los miembros de las elites sociales que tradi-
más tirada. Véase Censo Municipal de Buenos cionalmente se volcaban hacia la carrera de dere-
Aires, 1887. cho. Véase Ricardo González Leandri, Curar,
69
persuadir, gobernar. La construcción histórica Introducción en la segunda mitad de la década cuando
Sobre modelos interpretativos de leadership pueden observarse más claramente los es-
de la profesión médica en Buenos Aires ( 1852-
étnico véase la síntesis de Xosé Manuel Núñez

E
1886), Madrid, CSIC, 1999; R. González Lean- s bien conocida la caracterización fuerzos por acercar a la clase trabajadora al
Seixas, “Modelos de liderazgo en comunidades
dri, Las profesiones. Entre la vocación y el in- historiográfica de la derecha argenti- movimiento nacionalista. Los estudios han
emigradas. Algunas reflexiones a partir de los es-
terés corporativo. Fundamentos para su estu- na como una tradición política elitis- destacado que algunas organizaciones –en-
pañoles en América (1870-1940)”, en Alicia
dio, Madrid, Catriel, 1999. Sobre los médicos
Ber nasconi y Carina Frid, De Europa a las Amé- ta y conservadora. Así eran descriptos los tre las cuales sobresale la Alianza de la Ju-
extranjeros, véase Alfredo Kohn Loncarica, “His-
ricas. Dirigentes y liderazgos (1880-1960), integrantes de La Nueva República y otros ventud Nacionalista (AJN)– otorgaron a la
toria de la inmigración médica en la República
Buenos Aires, Biblos, 2006. Sobre liderazgos ét- grupos de intelectuales que ayudaron a cuestión social un lugar privilegiado en su
Argentina”, tesis de la Facultad de Medicina,
nicos vinculados a la política local, véase María crear el clima propicio para ejecutar el pri- agenda y desarrollaron una retórica encen-
198.
Bjerg y Her nán Otero, “Inmigración, liderazgos mer golpe de Estado en la Argentina. Fer- didamente revolucionaria. Hasta dónde lle-
73
étnicos y participación política en comunidades Véase Vicente Cutolo, Diccionario..., cita-
nando Devoto sostiene que el nacionalismo gó este proceso de popularización y cuáles
rurales”, en ídem; respecto del liderazgo de Citta- do por A. Kohn Loncarica, ob. cit.
de los años 20 fue de tipo desmovilizador y fueron sus principales características es un
dini, véase E. Cibotti, “Sufragio...”. 74
Incluso figura en la prensa que apoya la lis- podría ser considerado una vertiente del tema pendiente para la historiografía sobre
70
El médico funda su campaña sobre un pro- ta contraria como un hombre de Cambaceres. conservadurismo.1 Ahora bien, un impor- la derecha argentina. En estas líneas preten-
grama de higiene pública. El programa de Borto- Ello podría explicar que en 1884 propusiera la tante grupo de historiadores subraya que en demos abordar algunas de las aristas que
lazzi será publicado por periódicos extranjeros y destitución del intendente Alvear, gran enemigo
los años 30 existe un proceso por el cual la confor man ese fenómeno.
nacionales. Véase Le Courrier de la Plata, 26 de de Cambaceres.
derecha argentina sufre ciertos cambios que En los convulsionados años 30 la dere-
abril de 1883; La Nación, 25 de abril de 1883. 75
Véase R. González Leandri, Curar, per- afectan su estructura y visión del mundo, y cha pasa de ser una configuración de pe-
71
Aparentemente en la logia se utilizaba el suadir… que transfor man sus rasgos elitistas.2 En es- queños grupos de intelectuales conspirado-
italiano como lengua para los trabajos masóni- te sentido, los autores señalan que se pro- res a un movimiento militante, con organi-
dujo un proceso de popularización que im- zaciones relativamente estables y con inten-
plicó la inclusión de militantes no prove- ciones de movilización de masas. Así, de
nientes de la elite. En efecto, es sobre todo una retórica conservadora se pasa a una ra-

* Este trabajo es parte de mi tesina “La derecha y la cuestión social en la Argentina. La cuestión
obrera en la perspectiva del nacionalismo en Buenos Aires (1935-1943)”, dirigida por el profesor Da-
río Macor y codirigida por la doctora Sandra McGee Deutsch, Facultad de Humanidades y Ciencias, Uni-
versidad Nacional del Litoral, Santa Fe, diciembre de 2005. Una versión preliminar de este artículo fue
presentada en el proyecto UBACyT “Trabajadores, cultura y política en Argentina, 1890-1945”, dirigi-
do por la doctora Mirta Zaida Lobato y codirigido por el doctor Juan Suriano, marzo de 2006. Agra-
dezco a todos los integrantes del proyecto y especialmente a sus directores por sus comentarios, críticas
y sugerencias para elaborar este artículo. También agradezco a Daniel Lvovich, Sandra McGee Deutsch
y Ernesto Bohoslavsky sus pacientes y dedicadas lecturas de distintas versiones de este trabajo.

** Universidad Nacional del Litoral-Conicet.

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Entrepasados - Nº 30, fines de 2006: 67-85
dicalizada en contenidos sociales; de prácti- centralidad en la trayectoria del fenómeno. rucker plantea que en realidad los filofascis- de la historia y la política, que
cas asociadas a la producción intelectual y a Tal proceso se desarrolla en el contexto de tas integraron un sector importante del na- implicó un discurso político
las acciones represivas contra el movimien- un marcado avance de la industrialización cionalismo no sólo hasta mediados de la dé- configurado bajo la for ma de
to obrero se transita hacia una actitud me- por sustitución de importaciones y del sos- cada sino por lo menos hasta 1945, aunque denuncia de un complot y la
nos implacable y más abierta a los sectores tenido crecimiento numérico de la clase es sabido que en muchos casos esta tenden- consecuente “cruzada” en de-
populares. Ciertamente no todo el movi- obrera. Se destaca, para mediados de la dé- cia perduró aun más allá de este año. Los fensa de la nación.10 Esta defi-
miento nacionalista circula por idénticas cada de 1930, el aumento de la conflictivi- trayectos historiográficos sobre el naciona- nición per mite deslindar el nacio-
vías, así que encontraremos numerosos ca- dad laboral y de las luchas sindicales princi- lismo argentino se bifurcan en este punto: nalismo de derecha de otras expresiones
sos de nacionalistas que reaccionan negati- palmente a partir de la gran huelga de los por un lado quienes conceptualizan el fenó- políticas como el nacionalismo populista de
vamente ante este giro del programa o pen- trabajadores de la construcción en 1935. meno como un caso de fascismo periférico FORJA o el conservadurismo autoritario y
samiento político. Sin embargo, puede afir- En este marco, la redefinición de la derecha y por el otro, quienes sostienen que no exis- corporativo de Manuel Fresco en su etapa
marse que un importante sector del nacio- respecto de la cuestión obrera y la aparición te sustento suficiente para tal afir mación.8 de gober nador de Buenos Aires.
nalismo exhibió una particular síntesis polí- de grupos de obreros nacionalistas alcanzan En general, hay consenso en indicar que el Desde nuestra perspectiva, la diferencia-
tica y sindical que podríamos llamar nacio- sus for mas más definidas. nacionalismo en la Argentina tomó la for- ción más importante va a ser aquella desti-
nalismo sindicalista. En cuanto a la defini- ma de movimiento de extrema derecha que nada a marcar una separación entre la “vie-
ción de este fenómeno podría describirse per maneció por fuera del sistema de parti- ja” y la “nueva” derecha con respecto a la
como una tendencia dentro del nacionalis- Los recorridos historiográficos dos, y que se destacó por su continua frag- llamada cuestión social. En el caso argenti-
mo argentino dedicada a penetrar, organi- mentación en pequeños grupos a pesar de no, una de las fracturas se originó en la es-
zar y transfor mar al mundo obrero. Su ob- El concepto de nacionalismo para desig- los reiterados intentos de unificación.9 La trategia de resolución de la cuestión obrera,
jetivo fundamental era reunir a los “autén- nar a un deter minado grupo situado a la década de 1930 fue testigo de una extraor- que dividió a las agrupaciones más tradicio-
ticos obreros” para lograr sanear el sin- derecha del espectro político fue em- dinaria proliferación de grupos y periódicos nalistas de las más radicalizadas y profascis-
dicalismo de las “ideas disolventes” pleado desde una perspectiva acadé- nacionalistas que per manecieron separados tas. “La LCA [Legión Cívica Argentina], el
del socialismo y el comunismo.3 mica tomando en cuenta la autoads- durante todo el período. Ambiciones perso- grupo más numeroso de principios de la dé-
Sostenemos como hipótesis cripción de los propios actores.4 Los nales, rivalidades y genuinas diferencias de cada de 1930, y la Alianza Juventud Nacio-
principal que el nacionalismo, ade- historiadores han estudiado profusa- opinión podrían explicar algunas de estas nalista (AJN), el más grande de finales de
más de popularizar sus filas y radica- mente el aspecto doctrinario del fe- divisiones. esa década, intentaron atraer una base po-
lizar su discurso con el objetivo de nómeno elaborando otras definicio- Daniel Lvovich define el nacionalismo pular, mientras que la Liga Republicana re-
atraer a las masas, logró aproximar- nes, tales como aquellas que subrayan de derecha aislando diferentes dimensiones, chazó con desdén algo semejante.”11 Mar-
se al mundo obrero como nunca an- los elementos político-ideológicos co- a saber, en primer lugar se caracteriza por cus Klein enfatiza la ruptura que provocó la
tes. Así, intentó liderar a los trabajado- munes, tributarios de ideas europeas, cu- un núcleo ideológico ampliamente compar- aparición de la AJN en el mundo de la de-
res y organizarlos creando entidades sindi- ya difusión realizaban principalmente a tra- tido basado en tres pilares: antiliberalismo, recha. Según Klein, el nacimiento de este
cales. En otras palabras, existió un novedo- vés de escritos y publicaciones periódicas.5 antiizquierdismo y corporativismo. A éstos grupo señala la declinación y el fracaso del
so proceso, de corta duración, basado en la La relación entre los nacionalistas argenti- se suman la reivindicación de pertenencia al nacionalismo elitista y antipopular. Afir ma
proliferación de agrupaciones obreras na- nos y los fascistas europeos fue propuesta catolicismo y el antisemitismo, dos rasgos que puede ser descripta como una organiza-
cionalistas durante los años 30. Esta propa- por Cristián Buchrucker quien sostiene que que se presentan con distintas intensidades ción fascista: a través de la movilización de
gación de entidades –algunas muy frágiles y el nacionalismo restaurador presenta una y radicalidad en los grupos nacionalistas de masas esperaban crear un régimen que tras-
efímeras– denota una novedosa estrategia sumatoria de rasgos fácilmente homologa- la época. En segundo tér mino, “la conside- cendiera al comunismo y al capitalismo, ha-
nacionalista de captación y movilización de bles a los casos europeos.6 Marysa Navarro ración de la nación como un bloque cultu- cían una evaluación positiva de la violencia
la masa obrera. Nuestra pretensión es abar- Gerassi –en un trabajo pionero sobre el ca- ralmente monolítico, cuya preservación re- como medio y fin ensalzaban las virtudes
car los momentos más definidos del proce- so argentino–7 señalaba un primer período quería una sociedad jerárquicamente orde- militares y tomaban tanto la filosofía vitalis-
so de popularización del movimiento na- signado por el influjo extranjero (sobre todo nada”. La oposición al feminismo sería una ta como el principio del líder.12
cionalista en un espacio acotado –concen- el fascismo italiano) que luego sería supera- consecuencia lógica de esta visión orgánica Imprimiendo una nueva mirada sobre el
trándonos en la ciudad de Buenos Aires y el do por otras influencias (catolicismo, rosis- de la sociedad. Y por último, en tercer lu- tema, Alberto Spektorowski argumenta que
conurbano– pero a la vez relevante por su mo, antiimperialismo). Por su parte, Buch- gar, una visión decadentista y conspirativa los nacionalistas integrales, luego del fra-

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caso del uriburismo, hacen hincapié cada revisionismo histórico, la justicia social, el Desde su perspectiva lo que predominaba los conservadores. Creo, en resumen, que
vez más insistentemente en la necesidad de antiimperialismo, el antisemitismo, el culto era una interpretación aristocrática-xenó- son dictatoriales y militaristas, más que fas-
integrar las masas obreras a la nación viran- de la virilidad y la crítica de la oligarquía.15 foba de los problemas sociales en la cual cistas”.19
do hasta una postura antiburguesa y anti- una situación de conflictividad se explicaba Algunos años más tarde, muchos nacio-
capitalista.13 El nacionalismo integral –ori- por la existencia de extranjeros. Esta vi- nalistas expresarán inquietudes semejantes.
ginado en la Europa de principios de siglo La cuestión social en la sión de la cuestión social sería, según el Bruno Jacovella, quien había participado
XX– evoluciona hacia el fascismo, y ambos perspectiva de los años 30 autor, una especie de doctrina particular - del nacionalismo elitista, proponía en 1941
pretenden ser una tercera vía entre el libe- mente nacionalista que coloca a los inmi- un nacionalismo antiburgués que adquiriera
ralismo y el socialismo marxista, para lo La cuestión social, como categoría grantes en el lugar de portadores de frus- el carácter de revolución social para destruir
cual llegan a proponer otra solución a los analítica, refiere en sentido amplio a las traciones y resentimientos capaces de per- a la oligarquía que había obligado a la socie-
problemas presentados por la revolución consecuencias del proceso de industrializa- turbar la paz social. Sin embar go, la reduc- dad argentina a adoptar for mas de vivir y
tecnológica y la intelectual a la sociedad eu- ción y moder nización que impactan en las ción de la cuestión social al componente pensar que no le eran propias –la inmigra-
ropea de principios de siglo. Aunque los sociedades.16 Esta cuestión refería princi- extranjero parecía alcanzar a un amplio es- ción y los judíos habían contribuido a efec-
procesos de moder nización económica y palmente –aunque no exclusivamente– a pectro de actores que compartían con los tuar estos atropellos–. Por tanto proponía
política en la Argentina no equivalían a los los cambios y los problemas planteados en nacionalistas la misma imagen prejuiciosa “solicitar el apoyo popular para un progra-
europeos, el autor señala que la nueva inte- el mundo del trabajo. En la Ar gentina, la del sindicalismo de izquierda compuesto ma nacionalista que hiciera vibrar los dolo-
lectualidad nacionalista argentina no repa- crisis económica mundial de 1930 puso de en su mayoría por trabajadores extranje- res y esperanzas de la multitud argentina”.20
raba en tales diferencias. manifiesto el agotamiento de un modelo ros: “En la óptica dominante entre los ca- Por su parte, Rodolfo Irazusta, her mano de
Más allá del aspecto retórico y doctrina- de producción que había tocado sus límites tólicos y los conservadores en general, la Julio, viró desde una posición tradicionalis-
rio, McGee Deutsch sostiene que es posible previamente. La fuerte dependencia del inmigración ter minaba sirviendo de chivo ta y conservadora a otra en sintonía con la
verificar un cambio notable en la composi- mercado exterior provocó una serie de expiatorio de la crisis social del país”.18 No nueva perspectiva sobre la cuestión social.
ción de la estructura social del movimiento. problemas que hicieron colapsar el desa- obstante, en el transcurso de los años 30 Si en 1930 se oponía al intento del Depar-
La investigadora estadounidense destaca rrollo de la macroeconomía (caída de las se configuraron otras perspectivas sobre tamento Nacional del Trabajo de hacer
que a principios de esa década existía en el exportaciones, fuga de capitales, derrumbe los problemas sociales. cumplir el descanso dominical porque –se-
movimiento nacionalista, por lo menos, un de los precios de las materias primas) y Dentro del universo del catolicismo, gún él– era una ley “contraria a las conve-
61 por ciento de miembros pertenecientes también de la doméstica (suba de precios monseñor Gustavo Franceschi recordó a su niencias y modalidades de la población”,21
a la oligarquía14 mientras que al final de la de productos básicos, desocupación). Pero público de clase alta –el 1 de mayo de años más tarde proponía un programa na-
década este grupo llega tan sólo al 21 por lo más decisivo fue el impacto en la per- 1931– que el magisterio de la Iglesia admi- cionalista en el cual,entre otros puntos, se
ciento del total de los nacionalistas. McGee cepción de gran parte de la sociedad ar - tía el capital pero no el capitalismo, ya que efectuara “una repartición equitativa de los
Deutsch entiende que los nacionalistas del gentina, al menos de la elite dirigente y de la propiedad debía tender a fines sociales. bienes nacionales entre los argentinos […]
tipo de la Legión Cívica Argentina (LCA), la clase alta en su conjunto, de que se acer- Asimismo, en el campo del nacionalismo una justa regulación de las ganancias entre
Unión Nacionalista de Estudiantes Secunda- caban tiempos terribles. Comenzó a inva- hay que destacar como pionero a Manuel obreros y campesinos, entre agrarios y co-
rios-Alianza de la Juventud Nacionalista dirlas una inquietante sensación de desaso- Gálvez, quien criticó a la mayoría de sus pa- merciantes, entre productores y consumido-
(UNES-AJN), Federación Obrera Naciona- siego y temor. “Ese temor cada vez más res como reaccionarios de clase alta con es- res, protegidos todos ellos de la voracidad
lista Argentina (FONA), Crisol y Clarinada justificado comenzaba a corroer las seguri- caso interés por la justicia social. Decía que capitalista”.22 En un tono mucho más popu-
encajan en la definición de Ernst dades que habían hecho posible construir los nacionalistas adoptaban sólo los rasgos lista, Enzo Valenti Ferro –miembro de la
Nolte del fascismo como “un una sólida conciencia nacional apoyándose derechistas del fascismo –su énfasis en el or- LCA– proclamaba, en 1934, una justicia
movimiento que trata de im- en una promesa de futuro antes que en la den, la disciplina y la jerarquía– pero igno- social nacionalista a través de una ley de vi-
ponerse sobre la izquierda memoria de un pasado compartido.”17 Es- raban completamente sus aspectos izquier- viendas, un programa de emergencia obre-
y de atraer una amplia tos elementos fueron deter minantes en el distas: “Son más nacionalistas que fascistas, ra para asegurar atención médica e indem-
franja de adherentes me- proceso genético de la ideología naciona- que se interesan poco o nada por la parte nizaciones por accidentes.23 El reconoci-
diante métodos radicaliza- lista. Cristian Buchrucker sostiene que pa- socialista del fascismo; y que, a pesar de sus miento de graves problemas en el mundo
dos”. Los rasgos fundamen- ra el denominado nacionalismo uriburista declaraciones, y que tal vez de sus deseos, del trabajo y de las legítimas demandas
tales de estos grupos eran el la cuestión social no era un tema central. no dejan de tener algunas vinculaciones con obreras –junto con el temor por el avance

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de la izquierda– modificó la representación salvaguardando el principio de defensa de la de los conflictos sociales al tiempo que la op- manifiesto, en 1933, donde decían que “la
inicial que ligaba el conflicto social a la me- producción”.24 En este sentido el concepto ción represiva y paternalista demostró sus lí- actividad perturbadora de las fuerzas profas-
ra existencia de inmigrantes radicalizados. de “ar monía de clases” en contraposición al mites, particularmente visibles en el alar- cistas no es tan grave”. Agregaban que los
A través de distintos medios de difusión de lucha de clases era un dispositivo presen- mante aumento y fortalecimiento de la orga- sindicatos debían concentrar su preocupa-
–como Crisol y Bandera Argentina– se te tanto en el discurso católico como en el nización de la clase obrera y en su inclina- ción en los salarios y en las condiciones de
enuncian los contor nos de una doctrina so- nacionalista. Más allá de los aspectos mora- ción por el socialismo y el comunismo. trabajo ya que en la Argentina no estaban
cial nacionalista centrada en la supresión les que ambos denostaban en sus discursos dadas las posibilidades para el triunfo del
del trabajo de la mujer en las fábricas, la de- (la avaricia del capitalista, el egoísmo de los fascismo.28 Los nacionalistas acordaban
fensa de la familia obrera, el salario digno empresarios), los nacionalistas llegaron a Las organizaciones obreras con algunos de los principios que los diri-
para el trabajador, el concepto del trabajo proponer cambios de orden económico y nacionalistas gentes sindicalistas proclamaban: las reivin-
como “un derecho y un deber social”, la vi- social como la participación de los obreros dicaciones obreras debían ser meramente
vienda obrera, entre otros temas. Existían en las ganancias industriales. Hacia mediados de la década del 30 la económicas y los obreros no debían inmis-
vínculos muy sólidos con el pensamiento del En el terreno de las prácticas existieron corriente sindicalista pierde su posición de cuirse ni ser influidos por partidos políticos.
catolicismo social; muchos principios algunas diferencias importantes, por poder y dirección en el movimiento obrero. Sin embargo, la perspectiva antidemocráti-
que sostenía el nacionalismo tenían ejemplo el intento sostenido en es- Mediante la fuerza, precedida de largas y co- ca, antiliberal y la furia antisemita a partir
sus raíces en esta corriente. En tos años, por parte del nacionalis- rrosivas discusiones, los dirigentes sindicalis- de las cuales el nacionalismo organizaba su
principio, ambos sostenían que la mo, de movilizar a los trabajado- tas son desalojados de la conducción de la visión del mundo distinguía a ambas co-
izquierda había penetrado con éxi- res. Uno de los escenarios más Confederación General del Trabajo (CGT), rrientes.
to el mundo del trabajo provocando notables fueron los primeros de entidad representativa de la clase obrera ar- El intento de atraer a los obreros al mo-
la “perdición” del proletariado, des- mayo en Buenos Aires: los naciona- gentina desde su constitución en 1930.26 El vimiento se presentó tempranamente, pero
cristianizando a las masas. El problema so- listas ocuparon las calles y las plazas con socialismo, apoyado por el comunismo, to- fue a mediados de la década que esta ten-
cial se acentuaba cuando los obreros orga- movilizaciones, banderas y cánticos; en tan- maría a su cargo la tarea de dirigir al movi- dencia adquiere relevancia. A principios de
nizados y dirigidos por militantes de izquier- to, los obreros católicos mantuvieron ma- miento obrero por aquellos años en los cua- 1932 el nacionalista Laferrère recibe la no-
da intentaban socavar las bases del or- yor mente sus actividades en un ámbito les los resortes de la economía se reacomo- ticia de que un grupo de amigos había pen-
den social, a través de sus luchas y sus más privado a través de sus misas y daban después de la gran crisis mundial. Pa- sado fundar una “asociación resueltamente
reivindicaciones de clase. Creían, si- almuerzos multitudinarios. ra los nacionalistas este hecho fue suma- nacionalista para hacer propaganda entre
guiendo los preceptos de la encíclica La preocupación nacionalista por mente inquietante: “Lo que importa son las los obreros”. La iniciativa estaba, según La-
Rerum Novarum, que había que ela- la cuestión social incluyó necesaria- masas de trabajadores que van a ser absor- ferrère, destinada al fracaso ya que, en su
borar una alter nativa antiliberal y antiiz- mente una definición ante el problema de bidas por los más audaces”.27 El avance de opinión, para fortalecer al nacionalismo ha-
quierdista para “reconquistar” los espacios la integración de los sectores populares a la la izquierda sacudiría al nacionalismo, visce- bía que reflotar las actividades de la tradicio-
fabriles; que había que ter minar con los nación. Los problemas del modelo produc- ralmente antiizquierdista, el cual buscará a nal Liga Republicana. Ese mismo año es
abusos del capitalismo y la avaricia de los ción, de las condiciones de vida de los traba- partir de entonces nuevas estrategias para creada la primera agrupación obrera nacio-
capitalistas; que había que encontrar una jadores, de las formas de control y regula- desplegar en el campo obrero. nalista por la LCA; se llamó Federación
ar monía entre el capital y el trabajo. La ción de las normas laborales, entrarían Existieron distintos tipos de conflictos Obrera Nacionalista Argentina. El movi-
Unión Sindicalista Argentina, organiza- ahora a formar parte de la noción de dentro de la CGT antes de 1935. Nos inte- miento nacionalista per maneció dividido
ción sindical nacionalista creada en Estado nacionalista. En un sentido resa mencionar particular mente las tensio- hasta la llegada del peronismo; incluso des-
1937, pretendía evitar las luchas socia- práctico, esto significaba la participa- nes que generó el avance de los regímenes pués, mientras algunos nacionalistas denun-
les a través de una actitud conciliatoria. Pre- ción política de los obreros a través de la or- fascistas en Europa. Los socialistas argenti- ciaron el populismo de Perón, otros –como
tendía “ganarse la más absoluta confianza ganización corporativa de la sociedad y el nos reclamaban una reacción contundente la Alianza Libertadora Nacionalista– lo apo-
de la masa trabajadora, pues será su mejor mejoramiento de su condición material me- de repudio a los autoritarismos europeos. yaron activamente. ¿Cuán profundo fue el
defensora” y al mismo tiempo convencer a diante el aumento de la producción capitalis- Por el contrario, los sindicalistas tendían a cambio de la composición social del nacio-
los capitalistas de la importancia de su rol al ta, la independencia económica y la justicia despolitizar el problema haciendo hincapié nalismo originariamente elitista?
implementar el orden y la jerarquía “para el social.25 La óptica del nacionalismo evolucio- exclusivamente en las políticas laborales. La La popularización implicaba una trans-
más justo reconocimiento de los derechos, nó hacia una postura moderna de resolución junta ejecutiva de la CGT dio a conocer un for mación de la base social del nacionalis-

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mo en el sentido de la inclusión de sectores dría más éxito una nueva estrategia: captar la Agrupación de Talabarteros, grupos vin- blaban de justicia social, patriotismo, sacrifi-
no provenientes de la elite. Entre septiem- a sectores más amplios de la población. El culados con la Agrupación de Tranviarios cio, y tenían el objetivo de ampliar su base
bre de 1934 y enero de 1935 se dieron una llamado proceso de popularización se dio Nacionalistas; la Falange Argentina Nacio- proletaria “para constituir una sociedad ar-
serie de episodios de violencia perpetrados en las filas de las antiguas y de las nuevas nal Sindicalista que incluía en sus filas a la mónica sobre las bases del corporativismo
por los nacionalistas de la LCA. Los agreso- agrupaciones. El nacionalista Bonifacio Las- Federación Obrera de Entre Ríos; la Agru- que elimine definitivamente del cuerpo so-
res esperaban la realización de un acto o tra estaba entusiasmado con el nuevo ímpe- pación Obrera Adunista (ADUNA), creada cial a todos los parásitos”.34
una reunión que convocara a un público nu- tu de los nacionalistas y hablaba de una con- en 1937, que agrupaba a los obreros men- El Nacionalismo Laborista –creado por
meroso –en sinagogas, locales partidarios, versión de las masas al nacionalismo. Ban- docinos en la denominada Organización José María Rosa– puede incluirse dentro de
teatros y cines– para tirar petardos y lí- dera Argentina era uno de los periódi- Obrera Adunista de Mendoza; el Frente la tendencia del nacionalismo sindicalista
quidos inflamables. Luego de una in- cos que encabezaba esta nueva ten- Obrero Nacionalista Argentino,33 creado aunque sus componentes no eran obreros
vestigación policial se llevó a cabo dencia, decía: “La incomprensión también en 1937, armó la Agrupación de de la industria. Su retórica colocaba en pri-
un proceso judicial que ter minó de muchos de nuestros hombres Obreros Albañiles en 1939; la Unión Sindi- mer lugar los problemas del mundo del tra-
con la condena en 1938 de cinco del pasado, algunos de los cuales ni calista Argentina (USA), fundada en 1937, bajo intentando solucionar los conflictos so-
de los catorce participantes de los siquiera creían en la existencia de tenía una publicación llamada Sindicalismo ciales a través de medidas contundentes:
hechos. El resto quedó sobreseído problemas sociales en nuestro país, y contaba con el Sindicato Argentino de Co- proponían medios para garantizar a los pro-
por prescripción de la causa. Es par- ha hecho que la agremiación obrera rredores del Comercio de la Alimentación y pietarios agrícolas el derecho a comprar las
ticular mente interesante analizar los da- fuera vista como un peligro social”.30 afines; dentro de la Central Sindical Obrera tierras que cultivaban; propiciaban impues-
tos de los implicados: eran catorce hombres La derecha argentina intentó atraer a de la Falange Española se encontraba la tos a los ingresos inmerecidos, a la ganan-
de entre veintidós y cuarenta y cuatro años. elementos populares y también ambicionó Corporación Obrera de Entre Ríos; en 1939 cia excesiva, a la herencia y al dinero inver-
Existe infor mación sobre las ocupaciones organizarlos sindicalmente y movilizarlos en aparece el Centro Obrero Nacionalista Ar- tido en el exterior.35 Decían que la remune-
de ocho de ellos: la mayoría son empleados el espacio público. Incluso, no sólo apunta- gentino (CONA) y un año más tarde el Par- ración del trabajo debía guardar relación
(uno era empleado bancario); luego siguen ban a captar a los obreros desorganizados tido Obrero Restaurador Argentino. En el con el costo de vida del trabajador y su fa-
los albañiles; un estudiante, un peón y un –como hicieron la mayoría de los regímenes Partido Fascista Argentino, creado en 1932 milia; y que la ayuda a los desocupados po-
obrero gráfico. Ninguno de ellos es un pro- fascistas– sino también se dirigieron a los y dirigido por Hugo Passalacqua, participa- dría funcionar como solución provisoria pe-
fesional o miembro de la elite porteña. En obreros socialistas.31 Pensaban que era ne- ban obreros de origen italiano; mientras que ro había que desterrarla como sistema ya
cuanto a las nacionalidades, ocho eran ar- cesaria la organización y, sobre todo, el el Nacionalismo Laborista, fundado en que fomentaba la haraganería. Planteaban
gentinos y seis extranjeros (un alemán, un control de los obreros porque la mayoría 1935, estaba conformado por trabajadores una refor ma de la legislación penal estable-
portugués, un español y tres italianos).29 Es- eran inmigrantes o sostenían un débil senti- no industriales –choferes, almaceneros, ciendo agravantes a diversos delitos entre
ta muestra parece indicar que efectivamen- miento patriótico; pero también argumen- etc.–, actores, pequeños comerciantes. los cuales se encontraban “los abusos y
te durante la década del 30 el nacionalismo taban la necesidad de un régimen de justicia Abriendo un paréntesis, podría ser útil aco- exacciones cometidas en perjuicio de la po-
incluyó a personas inmigrantes y plebeyas económica “sin el cual no es posible realizar tar algunas características sobre estos dos úl- blación obrera y trabajadora”.36 Dentro del
que antes per manecían ajenas al círculo del un gran país”.32 timos grupos ya que tienen connotaciones orden económico proyectaban una especie
nacionalismo. Las agrupaciones obreras y los sindica- particulares. En cuanto a los militantes de nivelación capitalista de for ma que
¿Cómo explicar la tendencia inclusiva tos que aparecen en el período son los si- del Partido Fascista Argentino eran, los trabajos, las transacciones, los
dentro de una corriente sostenida en princi- guientes: Sindicato Obrero Nacionalista Ar- como señalamos, en su mayoría in- negocios de reducidas ganancias,
pios básicamente tradicionalistas, antidemo- gentino (SONA) creado en 1934, dentro del migrantes italianos, trabajadores en así como también los lotes de me-
cráticos, anticosmopolitas, antiliberales? cual se encontraba el Sindicato de Obreros y distintos ramos de la industria y ar- nos de cien hectáreas, estarían
Una parte de la respuesta se encuentra en Empleados de Pizzerías; la denominada Sub tesanos, que expresaban su admi- exentos de impuestos o paten-
los cambios de la estrategia política. En Comisión de Asuntos Gremiales de la LCA, ración por el régimen de Benito tes.37 Alberto Spektorowski sostie-
1936, luego de un nuevo fracasado intento creada en 1935, que organizaba a obreros Mussolini. Se hallaban integrados al ne que “las for mulaciones de justicia
de golpe de Estado dirigido por el general marítimos y madereros; la Federación Obre- universo de obreros nacionalistas, como social no representaban un mero inten-
Molina, Enrique Osés dijo que los naciona- ra Nacionalista Argentina (FONA), creada lo atestigua la participación de oradores del to demagógico destinado a destruir la lucha
listas debían olvidarse definitivamente de es- en 1932 por la LCA, en la que encontramos nacionalismo sindicalista en actos organiza- de los partidos obreristas contra el sistema.
ta vía de acceso al poder. Pensaba que ten- la Agrupación de Empleados de Comercio y dos por el Partido Fascista Argentino. Ha- La justicia social, para el nacionalismo ar-

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gentino, representaba el el secretario de la intervención oficial de las tos y vivienda a trabajadores en varias par- Nación y Crítica, difundían las actividades
contenido práctico del sen- dos entidades sindicales ferroviarias cuyo in- tes de la Capital, con la especial participa- de las distintas agrupaciones de esta corrien-
tido comunitario del nacio- terventor fue el mayor Raúl Pujol.41 ción de las mujeres en estas tareas.44 La te para los actos del día del trabajador.48 Las
nalismo orgánico”.38 Los grupos que confor maban el nacio- FONA desarrolló una profusa actividad po- marchas sobre la avenida Santa Fe y las con-
Por último, nos queda la nalismo sindicalista tenían una serie de ac- lítica y una intensa campaña de agremia- centraciones en la plaza San Martín eran
más conocida AJN, que surge tividades regulares como reuniones, inscrip- ción. Decían que eran una “organización uno de los recursos más notables, pero no el
en 1937 de la mano de su ague- ción de adherentes en locales propios o creada por obreros conscientes, deseosos único, para disputar la primacía de la izquier-
rrido jefe Juan Queraltó, quien pro- prestados (por otras organizaciones o por de mejorar la situación actual en que vivi- da en el movimiento obrero. Las agrupacio-
mueve la aparición de la Vanguardia Obre- algún diario nacionalista), conferencias ca- mos”.45 Su discurso muchas veces colisiona- nes desplegaban también una serie de tácti-
ra Argentina (VOA) en 1939. Si bien no tu- llejeras, asambleas para resolver algún con- ba con las tendencias más tradicionalistas cas para ganar adherentes. En primer lugar,
vo el éxito esperado por los nacionalistas, flicto laboral, participación en movilizacio- dentro del movimiento: en 1936 la Unión iniciaban campañas para la formación de
intentaron constituir un sindicato de la cons- nes y actos del 1 de mayo. No sólo busca- Nacional Corporativa Argentina (UNCA)46 sindicatos allí donde no existiesen, en los lu-
trucción y crearon un Sindicato de Conduc- ron atraer a los trabajadores brindando ser- expulsa a la FONA de sus filas por apoyar gares donde los obreros se encontraban de-
tores de Ómnibus. vicios como atención médica gratuita o ase- reclamos obreros impulsados por sindicatos sorganizados, pero también en aquellas fá-
El lugar de estas entidades y la influen- soría legal en casos laborales, sino también “rojos”.47 Este conflicto no hizo desapare- bricas ganadas por el socialismo o el comu-
cia de los trabajadores dentro del movimien- emprendieron una campaña de “concienti- cer a la agrupación, que, por el contrario, nismo. Su objetivo principal era avanzar so-
to eran una fuente de conflicto. Mientras zación” a través de cursos y conferencias es- fue extendiendo sus actividades: si bien en bre los sindicatos autónomos “para disputar
Fer mín Mares –obrero nacionalista que es- pecialmente dirigidos a los trabajadores. Ar- un principio tenía su centro en la localidad a los rojos la dirección del movimiento obre-
cribía la columna gremial en el periódico gumentaban que el “objetivo primordial co- de Avellaneda –donde desarrollaban ro”. En segundo lugar, convocaban a afi-
nacionalista Crisol– les asignaba a los traba- siste en elevar el nivel moral y cultural del conferencias, cursos de capacitación liados de todas las entidades naciona-
jadores nacionalistas un lugar fundamental, obrero” proporcionando al hombre de tra- y lecturas comentadas–, luego su listas para asegurar la eficacia de las
Fer nando García Della Costa estaba dis- bajo “elementos de juicio que le per mitan radio de acción se extendió a toda campañas de afiliación. Las afilia-
puesto a reconocerles sólo una función edu- orientarse conscientemente en estos mo- la Capital Federal, donde solían ciones de la FONA (Federación) se
cativa restringida al ámbito sindical: “El sin- mentos, difíciles por todo concepto, de la vi- realizar actos callejeros en distin- hacían en tres direcciones distintas
dicalismo nacionalista debe servir tan sólo da universal”.42 Una de las funciones de es- tos puntos de la ciudad. Todos los de la Capital Federal, lo cual indica
para imprimir conciencia cívica ante los tos grupos era enlazar a trabajadores nacio- años celebraban sus aniversarios con un importante crecimiento de la agru-
problemas del trabajo a una clase la que se nalistas con empleadores de la misma ten- un oficio religioso y un acto en el ce- pación que inicialmente tenía domicilio
quiere apartar de su misión nacional”.39 Be- dencia. Por ejemplo, el SONA había organi- menterio de la Recoleta donde estuvieron, en Avellaneda y un solo espacio físico en
nito Andrade Agulleiro, quien escribía para zado una bolsa de trabajo para ubicar a los hasta 1937, los restos de Uriburu. En 1936 Capital. La FONA buscará sostener la idea
las publicaciones Cabildo y Crisol, fue un trabajadores nacionalistas desocupados y, a crearon una entidad denominada Socorro de “autonomía” respecto de otras organiza-
elemento clave de este movimiento. Era un su vez, para que los empleadores eligieran a Blanco, que organizaba misas en memoria ciones: “La FONA como organización es, y
militante de izquierda que leyendo Crisol estos “auténticos” obreros y no a inmigran- de los caídos en la Revolución Rusa y junta- necesariamente debe ser, independiente pa-
–“uno de cuyos ejemplares llegó fortuita- tes comunistas. Estas prácticas se pueden ba dinero para ayudar a los nacionalistas en ra unificar la lucha del nacionalismo en el te-
mente un día a sus manos”– se convenció emparentar fácilmente con las realizadas la Guerra Civil Española. Fue la primera rreno sindical”.49 Por su parte, la reciente-
de que debía for mar parte de esa gesta y así por la Liga Patriótica Argentina (LPA) en la agrupación que organizó actos para el 1 de mente creada Agrupación Obrera Adunista
fue que “abjuró de la religión del marxismo- década precedente. Como señaló McGee mayo, a través de los cuales trataron de –entidad que tenía adherentes mendocinos
leninismo”.40 En 1943 la editorial La Ma- Deutsch, la LPA trató de controlar la oferta confor mar una identidad obrera nacionalis- agrupados en la Organización Obrera Adu-
zorca publica un libro de su autoría titulado de la mano de obra mediante la for mación ta. nista de Mendoza– organizó su propia cam-
Técnica de infiltración comunista, que fue de las “brigadas de trabajo libre”.43 Estos actos se transformaron en una paña en la prensa nacionalista. Para atraer a
el tercer tomo de la Colección Anticomunis- Alberto Spectorowski señala que la LCA práctica sistemática del nacionalismo sindi- los trabajadores se valía de frases como
ta dirigida por Bruno Jacovella, conocido desarrolló una serie de prácticas basadas en calista y adquirieron notable visibilidad en la “Obligación al trabajo; derecho al trabajo.
por su virulento antisemitismo. En agosto un nuevo concepto de “solidaridad”. En es- ciudad de Buenos Aires. De hecho, no sólo Sólo el nacionalismo te ofrece esta tranquili-
de 1943, después del golpe del Grupo Ofi- ta línea, según el autor, se inscribe la funda- los diarios nacionalistas sino también la gran dad” o “Miseria. Hambre. Fantasmas terri-
ciales Unidos (GOU), Benito Agulleiro será ción de la FONA y la provisión de alimen- prensa comercial, como los periódicos La bles que sólo el nacionalismo ahuyenta”. Al

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igual que la FONA, la cam- Buenos Aires, reaccionaron negativamente en promover las reformas sociales necesa- cional y la reconquista de nuestros derechos
paña de los obreros adunis- ante su retórica radical y violenta.54 Los jó- rias para atraer a los trabajadores a las filas absorbidos por la actual sociedad”.58
tas estaba dirigida a “todos venes de la Alianza odiaban tanto el marxis- nacionalistas. La Vanguardia Obrera Nacio- La VOA trató de avanzar en la rama de
los obreros nacionales sin mo como la sociedad liberal, capitalista y nalista es creada en 1939 y se constituye co- la construcción, tradicionalmente de izquier-
distinción de entidades”. El burguesa. Dentro de su programa se inclu- mo rama obrera de la AJN; posteriormente da, concentrando sus esfuerzos en crear un
Sindicato Argentino de Co- yen dos aspectos bastante novedosos: la su nombre cambiará a Vanguardia Obrera sindicato de la construcción. Sobre las cau-
rredores del Comercio de la Ali- distribución de tierras fiscales entre los cam- Argentina (VOA).56 La comisión de la Van- sas del fracaso de la AJN-VOA en captar y
mentación y Afines, de la Unión Sindicalista pesinos “sin tierras” y la división de los lati- guardia estaba encabezada por Miguel Truji- nacionalizar a la clase obrera argentina
Argentina, presidido por Roberto Rolón fundios; junto con el acceso a la educación llo, quien desde 1935 venía participando en existen algunas explicaciones. Leonardo
–quien había sido uno de los líderes del PFA superior para las clases populares. Como actividades de la LCA, por ejemplo, en las Senkman entiende que la composición de
a principio de los años 30–50 organizó en el decía De Imaz, la AJN recurría al uso de la conferencias callejeras. La conformación de los aliancistas (“su extracción social juvenil-
popular barrio porteño de la Boca un festi- violencia como medio para alcanzar sus fi- la VOA respondía al declarado intento de populista”) y su visión anacrónica de un Es-
val artístico. Las jornadas artísticas y recrea- nes. La historiadora McGee Deutsch advier- disputar el predominio del marxismo en el tado nacional-sindicalista serían los elemen-
tivas –como la actuación de artistas líricos y te: “La prensa infor maba de las habituales campo obrero. El primer acto público se rea- tos fundamentales que trabaron el objetivo
los números radiofónicos– se realizaron en escaramuzas y provocaciones recíprocas lizó en la plaza Flores y el tema principal de de ampliar las bases de la agrupación con
el teatro Verdi, y se podía asistir retirando entre la Alianza y la izquierda, especialmen- la convocatoria fue el repudio a los altos pre- miembros de los sectores populares.59 Por
gratuitamente las entradas en los almacenes te en la Universidad de Buenos Aires, pero cios de los medicamentos que incidían desfa- su parte, Klein enfatiza que evidentemente la
del barrio. Decían que todas estas activida- pasó por alto muchos alborotos violentos vorablemente en el costo de vida de la fami- Alianza era populista pero no se trataba de
des se hacían “en defensa del tradicional al- en barrios obreros. El hecho de que la AJN lia obrera. A su vez, esta agrupación organi- un “movimiento popular”, sino de una orga-
macén argentino”.51 fuese más plebeya que otras organizaciones zó un cuerpo médico que prestaría atención nización de jóvenes provenientes de la clase
La AJN se coloca en el espectro radica- nacionalistas y que desafiara deliberada- gratuita a los adherentes y a sus familiares, media baja.60 Argumenta que el fracaso de la
lizado de este nacionalismo obrerista. Na- mente a los trabajadores en su espacio pu- también contaría con un grupo de abogados VOA se explicaría por la combinación de
ció como entidad afiliada a la LCA y anun- do haber deter minado que esos choques para la defensa de los obreros en casos de una retórica violenta junto con sus simpatías
ció su propósito de convertir al nacionalis- fuesen particular mente encar nizados”.55 violación patronal de las leyes de trabajo.57 por los fascismos europeos, los cuales perse-
mo en millares de jóvenes trabajadores. La Alianza contaba con filiales en las Miguel Trujillo se reunía con obreros de dis- guían a los trabajadores organizados. Por
Fue, sin duda, la organización más impor- provincias y poseía una organización estric- tintos gremios para elaborar estrategias de nuestra parte podemos agregar que la sólida
tante del período aunque es difícil precisar tamente jerárquica que especificaba las ta- captación acordes con la realidad de cada cultura obrera, cosmopolita y democrática
el número de miembros ya que los especia- reas y responsabilidades de cada uno de sus sindicato: se había iniciado una serie de ta- que la izquierda supo cultivar en la Argenti-
listas brindan más de una estimación.52 miembros dentro de la estructura de la orga- reas de “penetración silenciosa” en fábricas na aluvional funcionó como barrera para la
Juan Queraltó –presidente de la agrupa- nización. Proponían la limitación de la pro- y sindicatos. Se elaboró un manifiesto de extensión del nacionalismo sindicalista.
ción– la definirá como un movimiento “emi- piedad privada, la nacionalización del petró- ideas y principios, destinado a ser distribuido Las organizaciones nacionalistas más
nentemente proletario” basado en la justicia leo y de los servicios públicos, el control de en las fábricas y talleres, que sería la carta de importantes elaboraron un cierto cuerpo de
social. El historiador Ronald Dolkart sostie- la inmigración y el rechazo a los inmigrantes presentación de los militantes de la Van- ideas bajo la for ma de manifiestos o
ne que “un esfuerzo especial fue hecho pa- judíos. Klein la presenta como la verdadera guardia en los lugares de trabajo. Be- programas políticos y en esos docu-
ra reclutar miembros entre la clase obrera e renovación del nacionalismo en los años 30. nito Agulleiro alentaba la tarea de mentos se podría encontrar cierta
impartir un denso adoctrinamiento en una El discurso y las prácticas motorizaban la esta agrupación y creía que debían línea coherente compartida. La
escuela de la AJN”.53 La retórica de los jó- idea de conformar un ultranacionalismo re- comenzar urgentemente a “desple- Unión Sindicalista Ar gentina
venes de la Alianza resultaba particular men- volucionario que provocara el renacimiento gar la única obra que da frutos a este (USA), cuyo lema era “pensamien-
te avasallante con las ideas del nacionalismo de la nación y detuviera la declinación social respecto, organizando conferencias ca- to y acción”, difundirá un programa
tradicional. El sociólogo José Luis de Imaz para ingresar en una nueva era de grandeza llejeras en las puertas de los talleres y fábri- que presenta los rasgos más comunes del
describe, en un escrito autobiográfico, las nacional. Los dirigentes de esta agrupación cas, haciendo de cada trabajador un verdade- nacionalismo obrerista de la década del
tensiones familiares que provocaron su afi- creían que los obreros se volcaban al comu- ro defensor de la causa nacionalista, herma- 30. Los puntos del programa se pueden
liación a la AJN. Sus padres, quienes perte- nismo debido a la situación social que atrave- nando así con nuestros productores, em- agrupar en grandes temáticas: a) la confor-
necían al círculo nacionalista y católico de saban; por tanto, sus estrategias se basaban prendiendo la campaña de la liberación na- mación de sindicatos nacionalistas que re-

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presenten a los “auténticos” huelgas obreras y a los paros patronales. Al El nacionalismo sindicalista abogaba por realizar obras de beneficencia. Héctor Ber-
trabajadores y combatan “las igual que otras agrupaciones, luchaban por la organización de un Estado fuerte y “éti- naudo explicaba que el nacionalismo venía
ideas extremistas inter nacio- el derecho a la vivienda propia del obrero, co”, es decir, “que concluya con los privile- a restaurar la fractura entre economía y mo-
nalistas y disolventes” de sindi- los seguros sociales, las pensiones para la gios de los poderosos y con las explotacio- ral que el liberalismo había provocado, y
calistas y partidos políticos ex- vejez, y la obligatoriedad del trabajo.63 nes del capitalismo inter nacional”. Éste de- que la idea liberal de la propiedad en tanto
tranjerizantes; b) la organización En cuanto a las nutrientes ideológicas de bía ser verdaderamente representativo, derecho absoluto sería trocada por el con-
del trabajo y la producción basada en la par- estos grupos existen pocas referencias di- otorgando a los hombres de trabajo la par- cepto nacionalista de propiedad como fun-
ticipación de los sindicatos; c) la creación de rectas de los propios actores sobre las lectu- ticipación en el gobier no del país a través ción social. El concepto de una economía
un código y una magistratura del trabajo ras que hacían y la circulación de textos que del sindicato. La evolución hacia un antica- social en contraposición a una economía in-
que aseguraran un cuerpo de leyes laborales promovían. Probablemente, los periódicos pitalismo nacionalista fue señalada por algu- dividualista, propia del capitalismo, se ex-
y de asistencia social que regulen el mundo nacionalistas eran el material más cotidiano nos autores. Klein sostiene que los planteos presaba en la idea de que “el fin de la eco-
laboral; d) la ar monización de las relaciones y al alcance de sus militantes. En éstos eran anticapitalistas aparecen con la AJN en nomía no es la productividad del capital en
entre capital y trabajo a través de una polí- frecuentes los artículos sobre los modelos 1937. Sin embargo, ya estaban presentes sí sino la satisfacción de las necesidades del
tica salarial que contemplara la situación in- fascistas europeos, y ello no sólo implicaba en la FONA enunciados a través de una pueblo”.66 El nacionalismo era, casi invaria-
tegral del trabajador y no sólo el volumen y la presencia de una filiación ideológica –o particular conjunción: se proclamaba un blemente, ambiguo en este punto; a mu-
las horas de producción; e) la nor malización por lo menos de cierta simpatía– con los re- cambio revolucionario que trascendiera el chos grupos radicalizados les interesaba
del equilibrio familiar reintegrando a la mu- gímenes autoritarios, sino también una reci- sistema capitalista unido a la perduración de mostrarse como anticapitalistas aunque to-
jer al hogar y reglamentando el trabajo in- procidad al financiamiento económico que la propiedad privada. Presentaba un discur- leraban uno de sus pilares fundamentales: la
fantil y de las mujeres que trabajan a domi- recibían de éstos. Tanto el concepto “inte- so en muchos aspectos radicalizado y si propiedad privada.
cilio, y f) el aseguramiento del orden social gral” de la cuestión social en el fascismo co- bien mantenía los pilares morales del nacio-
imponiendo leyes de disciplinamiento y mo el sistema corporativo eran elementos nalismo (la defensa de la familia cristiana, el
control para la producción y el trabajo, e in- que podrían corregir –según la lectura y la lugar de la mujer, etc.), comenzó a plantear Conclusión
fundiendo el patriotismo y la tradición.61 En apropiación de los nacionalistas– los aspec- la posibilidad de realizar una crítica severa al
ese manifiesto anunciaron su intención de tos negativos de la situación social en la Ar- capitalismo y llegó a proponer al obrero co- La atracción del sindicalismo nacionalis-
solicitar personería jurídica. De hecho en gentina de los años 30. El problema social mo sujeto del cambio histórico. En una de- ta podría haber radicado en que se trataba
octubre de 1937 esta agrupación envía una abarcaba dos órdenes, el material y el espi- claración publicada en 1936 decían que “la de una propuesta antiizquierdista pero que
nota al Departamento Nacional del Trabajo ritual, en la medida en que el hombre es organización sindical de los trabajadores no tenía fines revolucionarios, característica
pidiendo su inscripción en la lista de las en- cuerpo y espíritu. Por lo tanto el sistema puede limitarse a luchar solamente por pe- propia de los fascismos. Resaltaban el as-
tidades sindicales y la participación de dele- político, que tenía que responder dando so- queñas mejoras económicas pecto social de sus manifiestos y programas
gados de la USA en las reuniones.62 Sin lución al problema social, debía tener en que al poco tiempo resultan políticos, la creación de una magistratura
embargo, en el censo de asociaciones pro- cuenta esos dos aspectos de la vida del ineficaces, otra misión más del trabajo, los seguros sociales, la vivienda
fesionales realizado por el Departamento hombre. “Por eso la historia contemporá- trascendente está reserva- obrera, los ajustes de salarios mínimos, y al
Nacional del Trabajo en 1941 no figura ni nea presenta al movimiento universal antili- da a los sindicatos obreros: mismo tiempo defendían la moral tradicio-
la USA ni ninguna otra entidad nacionalis- beral habitualmente denominado «fascis- atacar el mal social en sus nal, fundamentalmente centrada en el re-
ta. La Agrupación Obrera Adunista también mo», preocupándose tanto de los aspectos raíces, encaminando su ac- greso de la mujer obrera al hogar. El sindi-
publicó en la prensa nacionalista su mani- injustos de la distribución de la riqueza ma- ción a conmover las mismas calismo católico planteaba parecidos objeti-
fiesto patrocinando el contrato colectivo de terial, dinero, como de los aspectos morales bases del sistema capitalista”.65 vos, pero desprovistos del ropaje revolucio-
trabajo y la obligación del empleador de res- de esa riqueza, como son las alegrías, la cul- Crisol explicaba que el nacionalismo, nario. Los líderes nacionalistas combinaban
petarlo. La ar monía laboral se conseguiría a tura, las artes, la religión. Es lo que podría- contrariamente al marxismo, admite el con- en su retórica la conquista de las reivindica-
través de la creación de tribunales del traba- mos denominar la economía integral de los cepto del “capital” y favorece la iniciativa ciones del trabajo, la movilización de los
jo donde se resolverían adecuadamente los pueblos, ya que por economía puede y de- privada pero con ciertos límites: debía obli- sectores populares, la destrucción violenta
conflictos surgidos de la relación necesaria- be entenderse el gobier no y dirección de to- garse al capitalista a invertir sus ganancias de la oligarquía y la construcción de un nue-
mente asimétrica entre empleador y obrero. dos los bienes sociales e individuales, dentro creando más trabajo, o bien a entregarlas al vo orden justo. Sin embargo, las contradic-
Se proclamaba fuera de la legalidad a las de una concepción de ar monía social.”64 Estado en for ma de impuestos, o, incluso, a ciones inter nas que presentaba esta corrien-

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te impedirían su difusión en el mundo del fascismo y tradicionalismo en la Argentina mo- mismo autor Antecedentes de la derecha ar- cit., pp. 254-255, y Noriko Mutsuki, Julio Ira-
trabajo. De hecho, un discurso que por un derna. Una historia, Buenos Aires, Siglo Vein- gentina; S. McGee Deutsch y Ronald Dolkart zusta: treinta años de nacionalismo argentino,
lado proponía la redistribución de la rique- tiuno, 2002. (comps.), La derecha argentina, Buenos Aires, Buenos Aires, Biblos, 2004, p. 61.
za, la justicia social y la reivindicación de los 2
Ediciones B, 2001. 20
Me refiero fundamentalmente a los siguien- Citado por E. Piñeiro, ob. cit., p. 167.
derechos de los trabajadores, pero que al tes trabajos historiográficos: Marcus K. Klein, 9
Véase Elena Piñeiro, ob. cit. 21
Citado por F. Devoto, ob. cit., p. 192.
mismo tiempo pretendía recortar la autono- “Argentine Nationalismo before Perón: The case 10
Daniel Lvovich, El nacionalismo de dere-
mía del movimiento sindical y coartar las of the Alianza de la Juventud Nacionalista, 1937- 22
Citado por E. Piñeiro, ob. cit., p. 167.
cha en la Argentina. Desde sus orígenes hasta
prácticas políticas, produjo rechazo en un c.1943”, Bulletin of Latin American Research,
Tacuara, Buenos Aires, Claves para Todos, 2006. 23
Véase R. Dolkart, “La derecha durante la
movimiento obrero que se destacó por su vol. 20, 2001; Sandra McGee Deutsch, Las de-
11 década infame 1930-1943”, en S. McGee
activismo y participación en la esfera públi- rechas. La extrema derecha en la Argentina, el S. McGee Deutsch, ob. cit., p. 266.
Deutsch y R. Dolkart (comps.), ob. cit., p. 163.
Brasil y Chile (1890-1939), Buenos Aires, Uni-
ca. El despliegue del antisemitismo y del 12
Véase M. Klein, ob. cit.
versidad Nacional de Quilmes, 2005; Alberto 24
Bandera Argentina, “Ha quedado consti-
violento ataque a ciertos sindicatos de iz- 13
Spektorowski, “Argentina 1930-1940: naciona- Véase A. Spektorowski, ob. cit., pp. 62- tuida la Unión Sindicalista Argentina”, 28 de sep-
quierda impactaría negativamente con la
lismo integral, justicia social y clase obrera”, Es- 63. tiembre de 1937, p. 4.
tradición cosmopolita y con la fuerte solida- tudios Interdisciplinarios de América Latina y 14
ridad obrera. La elite argentina de fines del siglo XIX y 25
Véase A. Spektorowski, ob. cit.
el Caribe, vol. 2, N° 1, 1990.
Lamentablemente no es posible elabo- principios del XX estaba compuesta por un gru-
26
3
Las expresiones señaladas entre comillas po de terratenientes concentrados sobre todo en Véanse Hugo del Campo, Sindicalismo y
rar una estimación cuantificable de la pro- peronismo. Los comienzos de un vínculo per-
son las usadas por los propios actores nacionalis- la región pampeana que controlaban una parte
porción que representaba el nacionalismo durable, Buenos Aires, CLACSO, 1983; Tor-
tas, mientras que las bastardillas las utilizamos pa- del comercio exterior de car nes y cereales. Véa-
sindicalista en el mundo obrero. Al menos, cuato S. Di Tella, Perón y los sindicatos. El ini-
ra destacar categorías utilizadas por la historio- se S. McGee Deutsch, Las derechas, p. 49.
podemos afir mar que existió un desarrollo grafía. cio de una relación conflictiva, Buenos Aires,
15
ascendente, y fue 1937 –justamente un Ídem, p. 313. Planeta, 2003; Hiroschi Matsushita, Movimiento
4
año después del cambio de la CGT a ma- Véase María Inés Barbero y Fer nando De- 16 obrero argentino 1930-1945. Sus proyecciones
Véase Juan Suriano (comp.), La cuestión
voto, Los nacionalistas, Buenos Aires, Centro en los orígenes del peronismo, Buenos Aires,
nos socialistas y comunistas– el momento social en Argentina (1870-1943), Buenos Aires,
Editor de América Latina, 1983. Siglo Veinte, 1987; Juan Carlos Torre, La vieja
de mayor profusión de las entidades obre- La Colmena, 2000. Sobre la cuestión social an-
ras nacionalistas. Al respecto, parece evi- 5
Elena Piñeiro, La tradición nacionalista tes de los años 30, véase Juan Suriano, “El Esta- guardia sindical y Perón, Buenos Aires, Suda-
dente que los esfuerzos del nacionalismo ante el peronismo. Itinerario de una esperanza do argentino frente a los trabajadores urbanos. mericana, 1990.
por or ganizar a los trabajadores bajo el sig- a una desilusión, Buenos Aires, A-Z, 1997, p. Política social y represión (1880-1916)”, Anua- 27
Enrique Osés, “La escisión en la masa
no de la autenticidad y la patria fueron una 12. rio. Escuela de Historia de la UNR, 2ª época, obrera”, Crisol, 19 de diciembre de 1935, p. 1.
consecuencia del avance de la izquierda. 6 N° 14, 1989-1990. En lo que respecta al catoli-
Cristian Buchrucker, Nacionalismo y pero- 28
Véase H. Matsushita, ob. cit., p. 111.
cismo social, véase Lila Caimari, Perón y la Igle-
La novedad en los años 30 proviene de la nismo. La Argentina en la crisis ideológica
sia Católica. Religión, Estado y sociedad en la 29
“Cinco nazis que cometieron varios hechos
combinación de los impulsos represivos mundial (1927-1955), Buenos Aires, Sudameri-
Argentina (1943-1955), Buenos Aires, Ariel, delictuosos fueron condenados”, Crítica, 28 de
con los intentos de incorporación de obre- cana, 1987.
1995; y Loris Zanatta, ob. cit.
ros “auténticos” al movimiento nacionalis- 7
mayo de 1938, p. 5.
Marysa Navarro Gerassi, Los nacionalis- 17
ta. Se per filaba así una nueva visión del Tulio Halperín Donghi, La Argentina y la 30
tas, Buenos Aires, Jorge Álvarez, 1968. “El movimiento obrero y el «Frente Popu-
mundo que interpretaba como imperiosa- tormenta del mundo: Ideas e ideologías entre
8
lar»”, Bandera Argentina, 18 de junio de 1936,
En la primera línea se ubicarían Cristian 1930 y 1945, Buenos Aires, Siglo Veintiuno,
mente necesaria la inclusión de estos sec- p. 1.
Buchrucker; Sandra McGee Deutsch y Marcus 2003, p. 17.
tores a la nación, y la movilización de los 31
Klein; mientras que en la segunda Marysa Nava- 18
Antonio Varela, El nacionalismo argenti-
mismos constituía la base de cualquier in- L. Zanatta, ob. cit., p. 63.
rro Gerassi, Loris Zanatta, Del Estado liberal a no y los obreros socialistas, Buenos Aires, Im-
tento de tomar el poder. la Nación católica. Iglesia y Ejército en los orí- 19
Manuel Gálvez, Este pueblo necesita, prenta López, 1935.
genes del Peronismo (1930-1943), Buenos Ai- Buenos Aires, Librería García Santos, 1934. Gál- 32
“Los sindicatos....”, Bandera Argentina,
res, Universidad Nacional de Quilmes, 1996, y vez sostiene una interesante polémica con Julio
10 de enero de 1937, p. 1.
Notas David Rock, La Argentina autoritaria. Los na- Irazusta, uno de los fundadores de La Nueva Re-
33
cionalistas, su historia y su influencia en la vi- pública, sobre la cuestión social. Véase F. Devo- Se trata de un desprendimiento de la Fe-
1
Véase Fer nando Devoto, Nacionalismo, da pública, Buenos Aires, Ariel, 1993; y del to, ob. cit., pp. 190-191-192; D. Lvovich, ob. deración Obrera Nacionalista Ar gentina que

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agrupa a varios de los militantes de la primera 47
“Unión Nacional Corporativa Argentina. obrero como paso previo para la for mación de 60
M. Klein, “A Comparative…”, p. 244.
FONA. Comunicado”, Crisol, 10 de mayo de 1936. la VOA en aquella provincia. Bandera Argenti- 61
“La Unión Sindicalista Argentina. Su pro-
34
na, 30 de agosto de 1939. Más datos acerca del
“Partido Fascista Argentino”, Crisol, 10 48
“Conmemorarán hoy la fiesta de los traba- grama de principios y de acción”, Crisol, 23 de
proceso de constitución de un sindicato de con-
de mayo de 1936, p. 2. jadores diversas agrupaciones de obreros”, La noviembre de 1937, p. 3; Bandera Argentina,
ductores de ómnibus integrante de la VOA de
35 Nación, 1 de mayo de 1938, p. 9; “La fiesta del 28 de septiembre de 1937, p. 4.
Véase S. McGee Deutsch, ob. cit., p. 283. San Juan, dirigida por el jefe Pascual Alberto
trabajo fue celebrada ayer con varios actos desa-
36
Sevilla, en Bandera Argentina, 30 de septiem- 62
Bandera Argentina, 17 de octubre de
Véase El Nacionalismo Argentino, publi- rrollados en for ma ordenada”, La Nación, 1 de
bre de 1939. 1937, p. 3.
cación del Nacionalismo Laborista, junio de 1935. mayo de 1942, p. 5; “Los fascistas desvirtuaron
57
37 ayer el significado del 1 de mayo”, Crítica, 2 de “Vanguardia Obrera Argentina”, Bandera 63
“Agrupación Obrera Adunista. Los princi-
Ídem.
mayo de 1940, p. 4. Argentina, 25 de agosto de 1939, p. 2. pios que sustenta”, Crisol, 4 de agosto de 1937,
38
A. Spektorowski, “Ar gentina 1930- 58 p. 2.
49
Véase Crisol del 22, 23, 24, 25, 27 y 31 Benito Agulleiro, “Luchar por las reivindi-
1940”, p. 73.
de julio de 1937. caciones obreras es la consigna actual de la Van- 64
“El confusionismo mental de los «sociales».
39
Fer nando García Della Costa, “Estamos 50
guardia Obrera Argentina”, Crisol, 20 de julio de La justicia social y la «sociología» liberal-burguesa
Véase M. Klein, “A Comparative Analysis
contra la reacción de la beatería hipócrita de la 1940, p. 4. de ahora”, Crisol, 11 de noviembre de 1938, p. 1.
of Fascist Movements in Argentina, Brazil, and
reacción que usa a la Patria como un mito”, Cri- 59
Chile. Between the Great Depression and the Se- Véase Leonardo Senkman, “Populismo la- 65
“El nacionalismo tiene la solución para el
sol, 23 de marzo de 1943, p. 5.
cond World War”, tesis doctoral, Institute of La- tinoamericano, etnicidad y organizaciones fascis- problema obrero. Una declaración de la FONA”,
40
Benito Agulleiro, Prólogo a Técnica de in- tin American Studies, School of Advanced Study, tas: los casos de la AIB brasilera y la ALN argen- Crisol, 19 de junio de 1936, p. 1.
filtración comunista, Buenos Aires, La Mazor- Londres, 2000, p. 213. tina”, en Si Somos Americanos. Revista de Es- 66
“La falacia de la prosperidad es oficialmen-
ca, 1943, p. 7. 51
tudios Fronterizos, vol. VI, año 5, Iquique, Insti-
“Unión Corredores de Comercio”, Bande- te proclamada”, Crisol, 1 de septiembre de
41
tuto de Estudios Inter nacionales, Universidad Ar-
Véase T.S. Di Tella, ob. cit., p. 207. ra Argentina, 7 de febrero de 1939, p. 3. 1937, p. 1.
turo Prat, 2004, p. 101.
42 52
“Legión de Mayo. Ciclo de conferencias”, Mientras que Enrique Zuleta Álvarez en su
Crisol, 24 de agosto de 1935, p. 3. ya clásica obra El nacionalismo argentino,
43
Buenos Aires, La Bastilla, 1975, menciona de
Estas brigadas se encontraban totalmente
modo indeter minado la existencia de decenas de
subordinadas a las decisiones de los dirigentes de
miles de adherentes, Navarro Gerassi calcula só-
la Liga, ubicadas en el escalón más bajo de la je-
lo unos 11 mil para todo el país. McGee
rarquía, carecían “de voz y de todo poder dentro
Deutsch y Lvovich coinciden en sostener una ci-
de la organización”; S. McGee Deutsch, Contra-
fra que oscilaría entre los 30 mil y los 50 mil
rrevolución en la Argentina 1900-1932. La Li-
miembros. Por su parte, Klein cree que la cifra
ga Patriótica Argentina, Buenos Aires, Universi-
mencionada por Navarro Gerassi es más plausi-
dad Nacional de Quilmes, 2003, p. 17.
ble que las otras disponibles, aunque señala que
44
Véase A. Spektorowski, “The fascist and los tres mil miembros mujeres que esa autora
populist sindromes in the argentine revolution of afir ma que existían en los años 40 es una exa-
the right”, en Stein Larsen, Fascism outside Eu- geración.
rope, Nueva York, Columbia University Press, 53
R. Dolkart, “La derecha...”, p. 189.
2001, pp. 544-545.
54
45
Véase José Luis de Imaz, Promediados los
“Federación Obrera Nacionalista Argenti-
cuarenta, Buenos Aires, Sudamericana, 1977.
na. Un manifiesto a los obreros”, Crisol, 13 de
55
marzo de 1935, p. 3. S. McGee Deutsch, ob. cit., p. 300.
46 56
Entidad creada en 1935 con el objetivo de Es probable el aprovechamiento de la es-
agrupar a las for maciones nacionalistas del perío- tructura nacional de la AJN para la or ganización
do. Puede ser considerada un ejemplo más de la de obreros de distintas regiones del país, por
constante fragmentación y del reiterado fracaso ejemplo, la intención de la filial de la AJN de
de unificación del frente nacionalista. San Juan que constituyó un consejo gremial

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Entrevista

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“Me siento parte de una generación que
transfor mó la manera de hacer historia”
Entrevista a Temma Kaplan
Silvana A. Palermo

seis años. Mi madre y yo nos mudamos

T
emma Kaplan nació en Estados
Unidos y es profesora de Historia con ellos cuando mi padre partió para Eu-
y Estudios sobre la Mujer en la ropa durante la Segunda Guerra Mundial
Universidad de Rutger. Ha publicado por casi tres años. De todos modos, cuan-
Anarchists on Andaluzia (1868-1903) que do él regresó, seguimos viviendo cerca de
recibió el Berkshire Society Prize en ellos, de mi tía y mis primos. Mis abuelos
1977 (hay edición castellana de Crítica, eran inmigrantes de Rumania, fueron pri-
1977), Red city, Blue Period: Social move- mero a Canadá, donde nacieron mi tía ma-
ments in Picasso’s Barcelona, University yor y mi madre, y luego migraron a Esta-
of California Press, 1992 (hay edición dos Unidos.
castellana de Península, 2003), Crazy for La vida con ellos fue bastante maravillo-
Democracy: Women in Grassroots, Rou- sa. Era una familia extensa, mucho más tra-
tledge, 1997, Taking Back the Streets: dicional que la familia tipo de mi genera-
Women, Youth and Direct Democracy, ción. Allí aprendí dos cosas importantes pa-
University of California Press, 2004. ra mi vida posterior. Por un lado, en las fa-
Acaba de visitar Buenos Aires para dic- milias grandes uno aprende que debe saber
tar una conferencia en las Jornadas a quién escuchar y a quién prestar mayor
sobre Historia, Género y Política en atención. En la mía, era mi abuela ma-
los 70 realizadas entre el 10 y el ter na quien tenía todo el poder. A
12 de agosto del 2006. En oca- diario, compartiendo con ellos –ca-
sión de su visita, concedió es- si como una antropóloga–, me
ta entrevista que revisa su tra- fui dando cuenta de la impor-
yectoria en el campo de la histo- tancia de las relaciones de poder.
ria social, los estudios de la mujer Eso luego me sirvió para entender
y género. mejor la política.
Además, al vivir con tanta gente, es-
tuve rodeada de cuentos y de historias.
–Me gustaría comenzar por preguntar- Mi tía más joven siempre leía cuentos tru-
te cómo fue tu vida en la ciudad donde culentos de Andersen o los her manos
pasaste tu infancia. Grimm que, en verdad, a mí me asustaban
–Nací en Brooklyn, Nueva York, en bastante. Mi abuelo contaba anécdotas de
una familia de clase obrera que poco a po- su juventud en Rumania. Mi abuela, a pesar
co se convertiría en una familia de clase de ser analfabeta, hablaba tres idiomas: ru-
media. Viví con mis abuelos hasta que tuve mano, ídish e inglés. Aunque su inglés era

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Entrepasados - Nº 30, fines de 2006: 89-105
rudimentario, me contó muchísimas histo- dedicamos a estudiar a Carlomagno, la mú- abuelo de mi padre compró sus papeles a chos civiles–, objetaban las ideas de la Ilus-
rias, entre otras los cuentos judíos de la Cá- sica y las danzas merovingias y carolingias, un tal Kaplan para salir de Rusia porque es- tración y criticaban el laicismo de Voltaire,
bala, de números de la suerte, de hombres y visitamos el museo The Cloisters, dedica- taba en el servicio militar y se suponía que pues ellos eran fuertemente religiosos. Fue
sabios e, incluso, cuando yo tenía cinco do a la arquitectura medieval. Quienes fui- no podía irse del país. Era un socialista todo un desafío pero me gustó y participé
años, me enteré cómo había llegado a Esta- mos allí –algunos todavía seguimos en con- menchevique y se había involucrado en los en marchas, conferencias y otro tipo de ac-
dos Unidos. Cuando ella tenía seis años y su tacto– la recordamos como una experiencia sindicatos textiles y de confección. No obs- tividades.
her mana menor cinco ambas trabajaban en muy fecunda, una pregunta nos llevaba a la tante, fue una persona muy violenta con sus Luego me uní a las protestas contra la
Yasi, un pueblo que era como Berisso, una otra. Aprendimos cómo aprender. Eso me hijos y su mujer, por lo cual sus hijos se in- guerra en Vietnam, me opuse a la invasión
comunidad obrera, pero en la cual predomi- for mó y realmente me cambió la vida. clinaron a posiciones de centro-derecha. soviética a Praga y el asesinato de Martin
naba la industria textil. Ellas trabajaban con Mis padres decidieron mudarse y lamen- Como muchos otros trabajadores, mi padre Luther King me generó una rabia y una tris-
su mamá y un día, de pronto, se dieron tablemente no me per mitieron quedar me simpatizaba con los conservadores y votó a teza enor mes. Me sumé siempre a movi-
cuenta de que su madre se había muerto con mis abuelos para poder seguir asistien- Dwight Eisenhower y a Richard Nixon. No mientos de base, pues no militaba en nin-
mientras trabajaba. Recurrieron a los veci- do a esta escuela. Nos fuimos a las afueras creo que haya sido su participación en la gún partido, lo cual era muy típico de mi ge-
nos quienes, como eran muy pobres, reali- de la ciudad de Nueva York, donde la escue- Segunda Guerra Mundial lo que lo influen- neración. Durante el mayo francés estaba
zaron una colecta para pagar el telegra- la era mucho más tradicional, autoritaria y ció, sino más bien el autoritarismo de su pa- en Barcelona; quise ir pero no me per miti-
ma que les mandaron a sus her manos nacionalista. Debíamos escribir poemas pa- dre lo que lo alejó de la izquierda. ron cruzar la frontera. No obstante, fue
mayores que estaban en Canadá. trióticos y no se hablaba de política. Como Por mi parte, empecé a participar en el interesante estar en Europa en la pri-
Desde allí, les enviaron el dinero el colegio no me incentivaba, recurrí a la bi- colegio secundario, junto con unos amigos, mavera del 68 y allí supe del asesi-
a ambas para sus pasajes. Así blioteca. Pedía prestadas todas las novelas en la protesta contra la prueba de ar ma- nato de Robert Kennedy. Al re-
estas dos niñas viajaron largas que había –desde la a hasta la z–, al- mentos nucleares. Durante los años 50, los gresar a Estados Unidos, viajé
hasta Alemania y luego se gunas lindísimas como La guerra y la paz y norteamericanos, los rusos, los franceses, inmediatamente a Chicago
embarcaron a Canadá, don- otras no tanto. Me apasionaban las novelas probaban sus ar mamentos a cielo abierto, para asistir a una manifes-
de consiguieron trabajo en una históricas. Creo que mi pasión por la histo- en zonas alejadas, en islas del Pacífico, cu- tación que duró casi tres
fábrica de chocolate. Mi abuela se ria viene de allí. A algunos historiadores les yas consecuencias eran terribles para las días, donde hubo una repre-
adaptó mejor, bueno, le encantaba el despiertan sospechas, pues no se trata de poblaciones del radio cercano, que sufrie- sión impresionante, pero a la
chocolate... Por supuesto, a mí tam- historias “veraces”, pero a mí me encantan. ron enfer medades y problemas de contami- cual fue todo el mundo: grupos del
bién, porque era muy mimada de mi abue- Claro que esto fue antes del nacimiento de nación. Además, por esa misma época co- movimiento de derechos civiles, oposi-
la. Cuando me estaba contando este episo- la historia social. De todos modos, cada vez menzaba el movimiento por los derechos ci- tores a la guerra, los Panteras Negras. De
dio la interrumpí, diciéndole: “¡Abuela, có- que estoy visitando un país o comenzando viles. Una de las acciones que emprendimos allí regresé a Nueva York y después me fui
mo pudiste hacerlo!”. Y ella, en voz alta, un tema nuevo busco una novela histórica fue el boicot a las tiendas Woolworth por- a Harvard, donde inicié mis estudios de pos-
me recalcó: “¡Hay que sobrevivir!”. Creo que me sirva de puerta de entrada a la vida que tenían cafeterías segregadas. El movi- grado.
que era la lección de vida que quería brin- cotidiana. miento se organizó en todo el país y noso- –¿Cómo fue tu experiencia universita-
dar me. Sin duda, mi abuela fue una perso- –A propósito de política, ¿cómo surgió tros en el norte protestábamos todos los sá- ria?
na muy importante para mí. tu interés por estos temas? ¿Eran parte de bados frente a este negocio exigiendo el fin –Mis estudios de licenciatura los hice en
Claro que también existía un poco de ja- la conversación familiar? de la discriminación. la Universidad de Brandeis, en Boston, a
leo en la familia, problemas, tensiones. Por –Esto es interesante. Mi madre siempre Al ter minar mis exámenes en 1966, pesar de ciertas resistencias de mi padre,
eso, disfruté mucho cuando comencé la es- fue socialista y votó a un socialdemócrata me fui a Mississippi durante cuatro meses quien no quería que dejara Nueva York. Mu-
cuela. Además, en esa época, algunas es- llamado Nor man Thomas, quien se presen- para enseñar en Tougaloo, una universidad chos de mis profesores eran europeos, ale-
cuelas de Nueva York eran muy progresistas tó como candidato en varias elecciones pre- para estudiantes negros. No había muchos manes que habían llegado a Estados Unidos
y avanzadas en la manera de enseñar. A los sidenciales en los años 30 y 40. A veces me libros, pero sí algunos textos sobre la Ilus- a causa de la persecución a los judíos y el
nueve años ingresé en una clase especial, daba a leer algunas noticias sobre la labor tración, por lo cual elegí esta temática. Fue inicio de la Segunda Guerra Mundial, inclu-
de niños de nueve y diez años, donde los de los sindicatos, sobre la oposición a leyes un descubrimiento para mí la discusión ya yendo a Herbert Marcuse y muchos otros
maestros nos estimulaban a aprender aque- represivas, o cosas similares. En cuanto a que si bien los estudiantes eran muy radica- antropólogos e historiadores. Los cursos
llo que nos interesaba. En una ocasión nos mi padre, su familia vino de Odessa. El les –en tér minos de la defensa de los dere- con Marcuse sobre historia de la civilización

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) 91 (
occidental nos acercaban a la historia euro- bió sobre esta época y también publicó es- mos el nacimiento de algunos de los nuevos tecimientos, co-
pea y también a la filosofía pues leíamos tupendas novelas históricas. Así comencé a Estados que surgieron tras la descoloniza- mo querían mis pro-
mucho a los clásicos. Enseñaba en el área tener curiosidad por España y Cataluña. ción. Además, mi amistad con otros latinoa- fesores, y la vida cotidia-
de historia de las ideas y ofreció un curso –Por cierto, me preguntaba cómo sur- mericanos como Juan Corradi o fundamen- na, que era lo que me intere-
mientras escribía su libro El hombre unidi- gió tu interés por América Latina y Espa- talmente Clara Lida, quien era una estu- saba también, aunque en ese con-
mensional. Fue un hombre del que apren- ña. diante más avanzada y fue mi gran amiga, texto daba vergüenza decirlo.
dimos mucho también por su sentido de la –Surgió de la revolución en Cuba, que me inclinaron a estudiar esa región. En cier- Cuando estaba entrando a la escuela
vida pues le gustaba bromear, el cine, los atrajo la atención de los estudiantes radica- to modo es lo que me ocurrió más tarde, ya de graduados en Harvard, se publicó La
corrillos; era muy humano, buena persona. les de todos los países del mundo. Además, como docente, trabajando en Stony Brook formación de la clase obrera inglesa, y me
La mayoría de los profesores eran muy en mi caso, tenía mucho interés en la situa- con colegas latinoamericanistas como Bar- cambió la vida. Al leerlo, descubrí una ma-
buenos y atraían estudiantes de todo el ción del campesinado del Perú y obtuve una bara Weinstein y Brooke Larson y en con- nera de hablar de la clase obrera, de sus ac-
mundo, por lo cual en la universidad se ge- beca para viajar a América Latina. Estuvi- tacto con muchos estudiantes latinoameri- ciones y vivencias, del arte, de las tradicio-
neró un clima estimulante y diverso. Re- mos tres meses allí, visitamos quizá dema- canos. nes... Me ofreció un lenguaje para expresar
cuerdo un profesor del área de historia del siados países, pero conversábamos con es- –Has hablado de tu afición por las lo que a mí me interesaba. También leí un
arte, Léo Bronstein, que enseñaba historia tudiantes, vivíamos en casa de familias, no novelas históricas, en parte por las bio- libro, cuya publicación era anterior, Rebel-
del arte occidental pero con quien tomé un era la vida de turistas. Pasé tiempo en Perú, grafías. Curiosamente, tu tesis de licen- des primitivos, de Hobsbawm. En mi opi-
curso sobre historia del arte árabe, por en Lima, en Cuzco, cuando sólo había un ciatura se centra en Mariátegui y la diser- nión, ambos brindaron una nueva manera
ejemplo. También había latinoamericanis- hotel pequeño y nada de turismo masivo to- tación sobre el médico español Luis Si- de estudiar los nuevos movimientos socia-
tas: un historiador dedicado a Uruguay, un davía, a principios del 60. Y al final escribí marro y sus conexiones con el anarquis- les. Porque los sociólogos analizaban fenó-
antropólogo con mi mismo apellido, tam- una tesis de licenciatura sobre José Carlos mo. Me pregunto si esto revela tu incli- menos sociales y políticos moder nos, pero
bién un profesor que enseñaba sobre cam- Mariátegui, aprendí sobre Víctor Raúl Haya nación por el género biográfico, las suge- no había una manera de examinarlos desde
pesinado. Fue interesante porque como de la Torre, y lo interesante es que leí a Ma- rencias de tus directores o bien es simple una perspectiva histórica. Yo había estado
alumna más avanzada estaba Joan W. Scott riátegui antes que a Antonio Gramsci. Lue- coincidencia. buscando y leyendo, por ejemplo al historia-
y otra gente que luego fue importante en la go, entendí sus puntos en común, sus in- –Me gustaría que dejaras bien en claro dor comunista D.H. Coll, que escribió sobre
historia de las mujeres, pero por entonces fluencias intelectuales, ambos vinculados al esta cuestión. A mí me interesaba una ma- los campesinos en Inglaterra, pero no en-
no discutíamos estos temas. Incluso, para idealismo italiano de la Primera Guerra nera de hacer historia que no tenía un nom- contré un lenguaje para reflexionar; se tra-
uno de mis cursos de historia de Gran Bre- Mundial. Esto también se vinculaba a mi cu- bre en esa época, hasta que se editó el libro taba de una historia más esquemática, no
taña escribí sobre las sufragistas pero, aun- riosidad por el marxismo. Como decía Mar- de Edgard P. Thompson, La formación de me ofrecía problemáticas, conceptos y mé-
que a mi profesor le gustó, me desanimó, cuse, en la universidad Marx y Freud esta- la clase obrera inglesa. Antes de su publi- todos.
creo que para proteger me, pues me dijo ban presentes en todos los cursos que tomá- cación o la de los trabajos pioneros de Eric El problema para mí, y vuelvo a la pre-
que seguramente quería escribir sobre cosas bamos en esa época. Hobsbawm, existía una historia social pero gunta anterior sobre mi inclinación por
más importantes. Es decir, en Brandeis, a la par que ad- con “s” minúscula, digamos así; eran histo- América Latina, es que al entrar a Harvard
Tomé, entonces, varios cursos con Mar- quiría un buen conocimiento de la historia rias de las fiestas, por ejemplo, pero no era había profesores especializados en América
cuse, quien daba historia de la civilización de Europa me iba especializando en la de historia ni sociología, sino folclore. Algunas Latina, John Womack y Thomas Skidmore,
occidental, de los griegos a la actualidad. América Latina. Escribí infor mes finales de de ellas fueron escritas por investigadores pero no se ofrecían muchos seminarios so-
Una de las clases fue sobre las cruzadas lo más variados: sobre los mapuches, San amateurs, a quienes les atraía la historia lo- bre la región. Tomé la mayoría de mis cur-
y la toma de Algeciras, un episodio Martín y la masonería o el comercio entre cal, el car naval, los mercados. A mí me gus- sos sobre historia europea. Cuando le dije a
que definió como uno de los más Boston y América Latina. Me iba familiari- taba esta literatura, pero en mi período de David Landes que me interesaba el campe-
importantes de la historia euro- zando así con los fondos documentales, los for mación mis profesores estaban en contra sinado en Perú, me contestó que él era pro-
pea hasta la Segunda Guerra periódicos sobre América Latina. Tuve una de este tipo de historia, pues se suponía que fesor de historia de Europa y me sugirió que
Mundial. Me fui a leer todo for mación muy abierta. A esto contribuyó la debía escribirse sobre los grandes hombres, leyera un libro que acaba de publicarse: la
sobre el tema y llegué a presencia de muchos estudiantes extranje- los grandes acontecimientos. Personalmen- historia de Cataluña de Pierre Vilar... Así,
una historiadora, Zoe Ol- ros, de América Latina y de África. Hacía- te, utilizaba las biografías para acercar me a entonces, aprendí catalán y escribí mi pri-
denburg, quien escri- mos reuniones, fiestas e incluso celebrába- los dos mundos: las ideas, los grandes acon- mer trabajo sobre la historia obrera en Bar-

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celona. Luego, Theodore K. Rabb, especia- –Finalmente, ¿la vida de Simarro te vador pero muy amable, que me custodiaba res bibliotecas del siglo XIX en Barcelona y
lista en los siglos XVI y XVII, me propuso atrapó? en ese edificio abandonado, sin calefacción. contaba con un material fascinante.
que en vez de trabajar sobre la Inquisición –¡No, no... no tanto! Sin embargo, Pasábamos juntos cuatro o cinco horas al –¿Qué te llevó a pasar de la historia de
en el Perú escribiera sobre la nacionaliza- aprendí muchísimo. No publiqué mi diserta- día, aunque, naturalmente, nunca le conté los intelectuales a los anarquistas?
ción de los monasterios de Felipe II. Al ter- ción sino tan sólo algunos artículos. Pero lo qué investigaba. –Siempre he tenido interés en los anar-
minar mi doctorado, mis dos investigacio- importante para mí es que aprendí cómo Lo interesante es que España estaba vi- quistas; en verdad, ése fue mi primer amor.
nes más fuertes eran sobre historia de Espa- argumentar y escribir, que creo es lo que de- viendo la ola de movimientos estudiantiles También había leído novelas sobre el tema,
ña. Asimismo advertí que no sólo yo sino be dejar de positivo el proceso de tesis. En contra Franco en 1967, 1968. Comencé a antes de Rebeldes primitivos. Me atrae
especialmente la CIA estaba interesada en parte, se debió, como decía, a que pude si- conocer a periodistas, a Joseph Fontana en particular mente este tipo de movimiento
el campesinado, porque era la época de la tuar a Simarro en el contexto de una co- Barcelona, gente interesada en escribir una político descentralizado. No sabemos mu-
invasión estadounidense a Cuba y la crisis rriente intelectual de profesionales influen- historia de España diferente. Pasé mucho cho, pero contamos con algunos estudios
de los mísiles. Luego supimos que algunos ciados por el positivismo, interesados en el tiempo en el Ateneo, un lugar universitario como el de James Joll y otros, pero del
antropólogos –no todos– tenían relaciones desarrollo de ciencia sobre la base de inves- al que asistían profesionales de distintas dis- anarquismo en general. Y, en verdad, el
con esta agencia, pues existía una preocu- tigación empírica. Él, como primer profesor ciplinas. Era el único lugar abierto tras el al- anarquismo era parte de la historia intelec-
pación seria por la movilización campesi- de psicología, leía a un intelectual argenti- muerzo, así que iba allí a trabajar todos los tual, pero no quería repetir este enfoque.
na. Descarté entonces Perú, aunque no, Bunge –sobre el que se ha publicado días y conocí a mucha gente. Por eso, me De hecho escribí sobre los anarquistas y la
siempre me acompañó el interés por bastante en el último tiempo- y co- invitaron a asistir a un monasterio de Mont- liberación de la mujer, como una manera de
la cuestión de las resistencias cultura- menzaba a vincular la psicología con serrat, en Cataluña, de unos sacerdotes pro- comenzar a abordar el anarquismo desde
les de larga duración. la neurología. Empecé a verlo en gresistas que per mitieron que tuviéramos el una perspectiva distinta. Quería explicarlo
Me quedé con España y ese contexto científico, cultural y primer congreso sobre la Guerra Civil, el como un movimiento social, me interesaba
pensé en los anarquistas, pero político. Y lo más interesante primero sobre este tema luego de la guerra. escribir la historia de las bases, ir más allá
tampoco parecía sencillo investi- era que para crear un campo cien- Aunque no trabajaba sobre estas cuestio- de quienes escribían sobre la doctrina o los
gar estos temas en tiempos del fran- tífico debía tomar una posición polí- nes, como ya me había integrado me invita- periódicos y entender a esos campesinos,
quismo. Así llegué a Luis Simarro, un tica, pues sus investigaciones –sobre ron. Entre las casi treinta o cuarenta perso- tan pobres e iletrados, que adhieren a ese
dirigente masón, que era un movimiento anatomía, por ejemplo– lo enfrentaban nas que había, era la única mujer. Era gra- movimiento.
relativamente progresista opositor a las necesariamente con el poder de la Iglesia. cioso que los padres se disculparan conmi- Mi investigación sistemática sobre el te-
violaciones de los derechos civiles, que de- Vale la pena estudiar estos personajes y me go porque no podía comer en su comedor, ma comenzó más tarde, gracias a una beca
nunció el affaire Dreyfus y defendió a Fran- gustaría dirigir a algún estudiante que pro- que era sólo para hombres. Gabriel Tortella de la Universidad de Califor nia, en Los Án-
cisco Ferrer tras la semana trágica catala- fundizara estos temas en su tesis. Aunque solía acompañar me a una cafetería cerca- geles. Cuando comencé a trabajar en los ar-
na. Estos profesionales for maban parte de puede que, quizá, resulte difícil acceder a la na. Fontana, un poco avergonzado, me chivos en Andalucía y en Jerez de la Fron-
un clima intelectual de renovación, muchos documentación. confesó luego que le hubiera gustado acom- tera me di cuenta de que había que prestar
de ellos escritores, científicos y médicos, –¿Cómo fue, entonces, tu investiga- pañar me, aunque no sólo por gentileza sino atención a la estructura económico-social.
que se involucraron en ligas y asociaciones ción en España? porque no le gustaban los padres, aunque Jerez era un centro vitivinícola, tenía una
de defensa de derechos individuales. No lo- –Me fui a España. Había estado allí an- fueran progresistas. población importante, por ejemplo, y man-
gré, ni he llegado a entender sus relacio- tes de entrar a Harvard, pero para la inves- Era una época interesantísima. Comen- tenía un activo intercambio comercial con
nes, que eran inter nacionales, pero cuya tigación pasé ocho meses en Madrid y cua- zaron a abrirse algunos archivos que salían Inglaterra. Era una manera de comenzar a
militancia tenía rasgos muy originales. Al- tro en Barcelona. Los papeles de Simarro a la luz desde la Guerra Civil. Creo que al- hacer una historia social, que en verdad no
gunos se vincularon con sindicatos, movi- estaban en su despacho en el Centro de Es- gunos bibliotecarios fueron héroes de la re- existía aún en los años 60. Pero, como de-
mientos políticos; en España, por ejemplo, tudios Científicos, en un lugar abandonado sistencia y habría que escribir sobre ellos, cía, no teníamos todavía una manera de
se or ganizaron para denunciar la tortura, tras la Guerra Civil Española. También en la porque guardaron papeles increíbles. Sa- abordar estas cuestiones. Además de Hobs-
que se utilizaba de manera abierta con los universidad había muchos de sus papeles, bían lo que tenían y, en ocasiones, logra- bawm y Thompson, también Char-
anarquistas. En verdad, tuve y sigo tenien- incluidos sus contactos con los masones. ron resguardarlos. Así me facilitaron docu- les Tilly lo estaba inten-
do interés en estas redes de intelectuales Entonces, la universidad pagó un bedel, un mentación sobre los anarquistas. Incluso tando desde
progresistas. hombre de origen campesino muy conser- Fontana, cuyo padre tuvo una de las mejo-

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la sociología, pero aún no sabíamos muy zones fueron mucho más variadas y com- –¡Ah... es la época! Es verdad, tras los dios debido a la represión franquista. Al es-
bien cómo comprender un movimiento so- plejas. Por cierto, éste es un debate aún en anarquistas me dediqué a Barcelona, aun- cribir sobre Barcelona, ya estaban saliendo
cial desde la perspectiva de sus bases. el propio campo progresista en el que no que también publiqué algunos trabajos so- libros buenísimos sobre historia de España,
Opté, entonces, por una biografía co- quiero entrar. bre historia de la mujer. El proyecto sobre se publicaban los trabajos de Fontana,
lectiva. Para esto recolectaba infor mación Lo interesante es que al pasar el proce- Barcelona fue cambiando y cambiando. De Mercedes Vilanova, especialistas más in-
muy diversa, listas de gente arrestada du- so para que se me reconociera como profe- hecho, hice tres versiones de este libro. Ini- for mados que yo. Entonces, debía tener
rante la manifestación, gente que escribió sora per manente en la Universidad de Cali- cialmente escribí capítulos sobre la clase claro cuál podía ser mi contribución, de-
una carta o artículos en periódicos. Me ba- for nia, Los Ángeles, mi trabajo debía ser obrera en la industria textil catalana, que seaba hacer una historia de la ciudad, pero
sé en los archivos de toda España, pero evaluado. Una de las cartas de referencia luego deseché pues no quería hacer una his- tenía que enfocar un aspecto, definir una
también en el archivo del Institute of Social sobre mi libro se la pidieron a Hobsbawm. toria económica. Luego pensé en un estu- tesis concreta, pues escribir una historia
History, en Amsterdam, que es espléndido. Al principio, me dio temor porque un co- dio comparativo de las ciudades rojas euro- total de la ciudad es inabarcable, por su-
Me ayudaron muchísimo los directores, Ru- mentario desfavorable de un marxista podía peas, que todavía me gustaría hacer. Me ha- puesto. Sin duda, iba a ser el público espa-
dolph De Jong y su asistente Thea Druiker, ser devastador para mí. Pero fue generoso bría encantado organizar un congreso sobre ñol pero también los estudiantes de habla
quienes me avisaban sobre materiales dis- –él me había conocido y sabía que era la cultura de esas ciudades: Bolonia, Turín, inglesa. En este sentido, era un público
ponibles, documentaciones que recibían. de izquierda– y aseguró estar conven- Nottingham, Petrogrado.... Estas ciudades más joven, para quien Cataluña ya no sim-
Elaboré seiscientas fichas de personas, al- cido de mi argumento, porque, cla- con una historia de artesanos radicales, que bolizaba la cuna del anarquismo sino una
gunas de las cuales sólo tenían dos o tres ro, mi libro llega hasta 1903 y sabían leer, publicaban revistas, mantenían ciudad famosa por su apertura cultural, su
datos: que la persona había estado en la no alcanza la Guerra Civil. sus asociaciones, realizaban sus fiestas. Me ambiente transgresor, su clima vanguardis-
cárcel, que había escrito algo, o cosas por Por lo tanto, encontró ra- preguntaba si es verdad que allí está la gé- ta y cosas por el estilo.
el estilo. Algunos de ellos eran conocidos; zonable mi interpreta- nesis de la historia del socialismo. Todo el Finalmente, me atrapó la época y las
la mayoría, sin embargo, no. De este mo- ción... dentro de los límites mundo tiene interés en tal congreso pero conexiones entre el arte culto y el arte po-
do, creí aproximar me a la gente común de mi período. no lo hemos hecho, porque las idas son ba- pular. Pensé que podía acceder a Barcelona
que componía este movimiento. El proble- Quedé contenta con el libro, ratas, pero es costoso organizarlo. Dese- desde el punto de vista de Pablo Picasso,
ma era que la historia social se escribía has- aunque fue un trabajo solitario y lo hi- ché, en consecuencia, esta idea también. quien no había sido anarquista, aunque hay
ta entonces en función de las tendencias de ce bajo cierta presión. Sentía un gran De cualquier modo seguía interesada en la algunos historiadores del arte que sostienen
los análisis seriales, pero no a partir de los compromiso con los anarquistas, pero a la cultura popular en esta ciudad y las tradicio- que sí. Era un artista poco propenso a to-
protagonistas y sus acciones. De este mo- vez estaba apremiada por asegurar me mi nes que la habían influenciado. Esto me mar riesgos y su decisión de adherir al co-
do, buscaba recuperar la intencionalidad de empleo. Se tradujo al castellano y recibí un obligó a prestar atención a una historia lo- munismo llega tras la Segunda Guerra Mun-
estos individuos, su decisión de participar y premio al mejor libro escrito por historiado- cal que estaba disponible pero que pa- dial. Lo interesante es que dado que vivía en
arriesgarse. ras mujeres editado en inglés. Mi estilo na- saba inadvertida. Escritores que se una ciudad politizada, debió tomar partido.
–¿Crees que fue este enfoque lo que te rrativo, sin embargo, todavía estaba atado a concentran en la historia de los En Barcelona, no se podía ser neutral y él
permitió hacer un aporte innovador, por las for malidades académicas, era mucho lugares: los cafés del barrio, no fue neutral. Además, su familia vivió en
ejemplo, rediscutir la interpretación del más rígido que el estilo con el que escribo las plazas, las fuentes, las Barcelona, aunque nació en Málaga, sus
milenarismo? actualmente. fiestas, el teatro de títeres. amistades estaban allí, toda su vida estuvo
–Creo que sí. Esa argumentación de –Tras dedicarte a los anarquistas, co- De hecho, era algo que me muy vinculada a la ciudad.
Hobsbawm no me convencía. La idea de mienzas a trabajar en lo que sería tu se- gustaba leer desde que estaba Creo que lo que aprendí fundamental-
que el anarquismo era entendible en el siglo gundo libro, Ciudad roja en el período azul. en el colegio. mente en este proceso, y aun cuando esta-
XIX pero que en el siglo XX o durante la En su introducción, explicas que habías Por lo tanto, tras años de lectu- ba escribiendo artículos, es que escribir un
Guerra Civil se convierte en un movimiento pensado escribir sobre la formación de la ras y de pensar, se me ocurrían nue- libro no equivale a traducir tu tesis o inves-
atrasado, el causante de la derrota republi- clase obrera en Barcelona. Sin embargo, vas ideas. A la vez, la eventual audiencia tigación. Exige pensar en quién es la au-
cana, me parecía simplificadora. La creen- el libro se transforma en un estudio de la de mi libro se modificaba. Mientras escribía diencia, de qué manera podrán entender
cia de los comunistas, arraigada aún, de que cultura política de la ciudad. ¿Cómo pa- mi libro sobre el anarquismo sabía per fec- mejor lo que se les presenta, cuál es la tesis
se podría haber ganado la guerra me pare- sas de la historia de la comunidad obrera tamente que lo hacía para un público espa- que unifica y da sentido al conjunto de capí-
ce menos problemática, siendo que las ra- a la cultura de Barcelona? ñol, que carecía aún de este tipo de estu- tulos. Hay que prestar atención a los niveles

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de análisis, al sentido narrativo con una cro- portaban muy poco a los académicos tradi- so para entender a aquellos que leían, pues bién contra
nología clara, pero con capítulos que ejem- cionales. creo que el sentido que le adjudicaban a la ellas. Me atraían
plifican una tesis más amplia, por más que –¿Quieres decir que para hacer histo- lectura, lo que ésta significaba, adquiere re- sus planteos pero re-
cada capítulo debe ser una unidad. Es decir, ria social no había sólo que ampliar los ar- levancia en función de ese mundo visual. chazaba a la vez un feminis-
hay que tener en mente al lector. chivos sino construirlos? Estimo que los cuadros no estaban ilustran- mo que consideraba burgués.
–De hecho, lo que me sorprendía en –Exacto, para hacer historia social he- do ideas sino al revés: las ideas explicaban Tuve una gran discusión con una ami-
algunos capítulos de tu libro es cómo se mos construido los archivos. Además, esto los cuadros; me parece al menos que el ba- ga de años a propósito de la publicación
hilvanan, con aparente naturalidad, histo- plantea problemas sobre los que aún esta- lance es diferente. En mi opinión, hay que del libro de Anaïs Nin, la española que fue
rias muy minuciosas con interpretaciones mos reflexionando, pues no es igual que el entender lo visual para entender la mentali- a Francia y publicó varias memorias de su
muy generales y teóricas. ¿Cómo se logra archivo de Indias. De todos modos, la cons- dad de esta población urbana de fines del si- vida sexual, de su relación con su amante.
este balance? trucción del archivo, o de la fuente y su tra- glo XIX. En mi opinión, su experiencia era totalmen-
–Es verdad, a mí me parece fundamen- bajo, no nos exime del análisis posterior. –Pasando a otro tema, al hablar sobre te irrelevante para mí. No obstante, a aquel
tal trazar el cuadro grande y a la vez pintar Por ejemplo, los recuerdos que tiene la gen- tu militancia no has mencionado el femi- congreso también asistieron mujeres obre-
con minuciosidad el cuadro chico. Por te sobre la Guerra Civil, los lugares donde nismo. ¿Cómo nació tu relación con los ras, de clase baja, latinas, negras. Entonces,
ejemplo, en el capítulo sobre la acción co- hubo enfrentamientos, quiénes y cómo mu- movimientos de mujeres y con el feminis- continué trabajando con ellas, y también
lectiva de las mujeres, que salió publicado rieron, constituyen un acervo muy rico. Sin mo? contribuyendo con un periódico alter nativo
primero como un artículo sobre la concien- glorificar esta memoria de una manera ro- –En 1965 militaba en un grupo de estu- El Viejo Topo. Desde allí, junto a las protes-
cia femenina y que ha sido muy utilizado, mántica, debemos prestarle atención y creo diantes democráticos y participaba de una tas contra la guerra, contra la expansión de
allí intenté obtener toda la infor mación dis- que estos historiadores intentaron preser- actividad de organización en un barrio de la universidad sobre Cambridge que com-
ponible sobre estas mujeres. Traté de ave- varla y analizarla, las dos cosas. dominicanos, que habían llegado tras la in- praba tierras, contra las manifestaciones del
riguar quiénes eran, qué hacían, sus rela- Me siento parte de una generación que vasión norteamericana en 1965. Se trataba imperialismo, les dábamos espacio también
ciones, sus estrategias, cómo eran vistas creo, en mi opinión, transfor mó totalmente de trabajadores fabriles y era la primera vez a las cuestiones feministas.
por los demás, el efecto de sus acciones. la manera de hacer historia, el grupo de in- que yo trabajaba solamente con mujeres. Por mi for mación, sin embargo, los pri-
Claro que a la vez se trataba de proponer gleses marxistas, las historiadoras feminis- Había militado antes, como contaba, en meros grupos feministas me generaban sen-
una explicación más comprensiva, más ge- tas. Y ha sido muy difícil, pues tuvimos que grupos mixtos. Sin embargo, jamás sentí, timientos contradictorios. Entendía que
neral. empezar de cero y hacer los archivos. De como otras de mis compañeras, rencor por contribuían a generar conciencia, pero mu-
Me parece que ésta ha sido la intención todos modos aún hoy, teniendo ya modelos haber cumplido posiciones secundarias. chas de sus integrantes pertenecían a la cla-
y el aporte de muchos historiadores como disponibles, se requiere de una gran creati- Nunca hice una taza de café que no bebí, ni se media alta y sus problemas eran muy di-
Anna Davin, Sheila Rowbotham, Sally Ale- vidad porque, en verdad, nunca se sabe con tipié un escrito para otros. Este grupo era el ferentes de los míos. Cuestionaban a sus
xander, vinculados al History Workshop qué fondos documentales vamos a contar. primero solamente de mujeres con el que madres, por ejemplo, porque tras ter minar
Journal, revalorizar la cultura popular, pres- En el caso de la ciudad roja, debí pres- trabajaba. Teníamos discusiones políticas, sus carreras universitarias no habían segui-
tando atención al mínimo detalle pero en- tar atención a los materiales visuales, no pero a ellas también les gustaba bailar, ma- do su profesión por casarse y tener una fa-
marcándolo en contextos más amplios, en sólo a los periódicos y la literatura. Es quillarse, tener sus fiestas de bodas. Y me milia. Mi madre, en cambio, había querido
la explicación de problemas históricos más verdad que a fines del siglo XIX Bar- integré a una sociedad femenina que desco- pero no había podido ir a la universidad. Te-
abarcadores, sin caer en grandes relatos. celona era un centro intelectual ac- nocía, porque viniendo de la izquierda me nía una sensación de extrañamiento, escu-
Esto exige prestar atención a archivos y tivo, pero había 30 por ciento de había opuesto durante mi vida a aquellas chaba decir que las mujeres sufren esto, de-
documentación que no era parte de los pa- alfabetos, es decir que debe re- prácticas y gustos que consideraba expre- ben hacer lo otro, pero no me sentía iden-
trimonios históricos tradicionales: el diario cordarse que la mayoría no sión de valores burgueses. Tuve la oportuni- tificada. Me preguntaba, como dice esa pro-
de un zapatero que puede encontrarse en leía, por lo tanto lo que la dad de compartir un mundo con ellas, que feta del siglo XIX: ¿entonces yo no soy una
un desván, o bien la memoria local. Recu- gente miraba en las calles, hasta entonces yo no había tenido. mujer?.
perar estos testimonios ha sido la tarea y el los carteles, los dibujos, A fines de 1968, mis amigas organiza- Cuando obtuve mi primer trabajo en la
material básico para muchos historiadores es fundamental para ron congresos feministas, que ejemplifica- Universidad de Califor nia, me fui con mi
socialistas interesados en la cultura popu- aproximar nos a su ban lo que vendría a ser la segunda oleada primer marido allí. Empecé a enseñar y allí
lar, pues estos archivos previamente im- cosmovisión. Inclu- de feministas. Estaba con ellas pero tam- me fui dedicando a la historia de la mujer.

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No fue fácil porque era muy jo- en la universidad y me dediqué nio denuncia que su padre le pegó y no la consideran sus enemigos. Es decir, se cae
ven, tenía veintiséis años; la ma- a dirigir este centro de investiga- dejó ir a la escuela, denuncia el abuso de su en el esencialismo, se le atribuyen a las mu-
yoría eran ayudantes hombres, pe- ción, con una vida muy activa, marido. ¿Por qué dice esto ahora? No tenía jeres cualidades esenciales: desinterés, pa-
ro iba saliendo mejor. En 1970, en- conferencias, seminarios, pero no necesidad de incluir estas confesiones en su cifismo, pureza, y hay líneas dentro del ma-
tonces, había que ofrecer seminarios, daba clases. narrativa, podría haber seguido sosteniendo ter nalismo que le asignan incluso una ética
uno de ellos sobre historia de la mujer. Me di cuenta de que escribir la una imagen de una comunidad obrera ar- superior a la masculina.
Entonces, diseñé uno llamado “Mujeres historia de las mujeres no era hacer la mónica, unificada en la lucha por la causa Esto no quiere decir que el estudio de
y capitalismo” donde integrábamos la his- historia del feminismo. Pienso que mi proletaria. Utilizo mucho este testimonio en estos movimientos, y aun desde perspecti-
toria de Estados Unidos con África y Amé- contribución consistía en insistir en esta- mis clases para plantearles esta problemáti- vas con las que podamos discrepar, no re-
rica Latina, leíamos el debate sobre la tran- blecer esa diferencia. Todavía ahora escu- ca a mis estudiantes, para discutir y reflexio- sulte valioso. Ahora prestamos atención a
sición del feudalismo al capitalismo. Al año cho presentaciones o leo trabajos donde es- nar sobre las contradicciones de las mujeres los movimientos de madres que previenen
siguiente realizamos uno para graduados, ta distinción parece esfumarse. La presen- que se involucran en estos movimientos. el uso de la bebida en los conductores para
“Mujeres y socialismo”. Había estudiantes cia de las mujeres en un movimiento no Mas aún, muchos de estos movimientos de disminuir los accidentes o las madres que
trabajando sobre sindicatos en Estados Uni- convierte a éste en feminista, lo cual no sig- mujeres no son progresistas sino de dere- protegen la salud y seguridad de sus hijos en
dos, sobre el movimiento socialista de muje- nifica que no merezca estudiarse, por el cha, por ejemplo las mujeres del Ku Klux barrios pobres. La agenda se ha ampliado;
res en Austria; hicimos una clase bastante contrario. Por ejemplo, las Madres de Plaza Klan. Asociarlos a una ideología especifica lo que necesitamos es teorizar y dar cuenta
marxista, feminista, con matices de historia de Mayo representan uno de los movimien- también es un error. Por eso me interesó de cuáles son los móviles que conducen a
laboral, de campesinos. Empecé a apren- tos de mujeres más importante de finales mucho explicar por qué las mujeres se mo- estas mujeres a actuar políticamente.
der, nuevamente, a partir de la práctica, co- del siglo XX en el mundo, no puede dudar- vilizan, cómo se organizan y en qué cam- –Para explicar esta movilización feme-
mo me había pasado con la historia de Es- se de ello, pero no son feministas. Muchas bian su modo de pensar. nina has propuesto el concepto de “con-
paña. También entró a trabajar un gran his- de ellas se oponen al aborto, por ejemplo. –Entonces, no calificarías este activis- ciencia femenina”. La pregunta que cabe
toriador de África, Terence Ranger, quien Por eso en Bar nard organizamos duran- mo femenino como una forma de feminis- formularse es por qué debemos distinguir
publicó, en 1969 o 1970, un libro sobre te tres años un seminario sobre movimien- mo. No lo definirías como feminismo ma- la participación femenina de la masculina
profetas en Malawi, África del Sur, pero no tos de mujeres, movimientos de mujeres ternalista, ¿verdad? ¿Qué te parece este para explicar la presencia de las mujeres
habló de las mujeres que habían sido profe- que se presentan como “mater nales”. Parti- concepto? en la protesta social.
tas. Entonces, me invitó a organizar con él ciparon especialistas en historia de la cultu- –Es justamente el debate que hay que –No, no es que importe diferenciarla de
un seminario sobre mujeres en África y allí ra, como Ann Mc. Clintock, en literatura y plantear. Preferimos llamar nos el grupo la conciencia masculina sino de la feminista.
escuché trabajos interesantísimos. Yo había otras. Todas estaban investigando diversos “madreísta” y no mater nalista. Por mi par- La intención consiste en mostrar la hetero-
sido contratada como profesora de España grupos de mujeres, como aquellas que orga- te, tengo problemas con esa noción aun geneidad en los móviles que llevan a la ac-
y Portugal, pero también trabajaba con los nizaron la huelga de mujeres por la paz en antes de que fuera for mulada. “Mater nalis- ción colectiva a las propias mujeres. De
estudiantes de América Latina, que tenían Estados Unidos. Hemos entendido que es- mo” sugiere algo paralelo a pater nalismo, otro modo, correríamos el riesgo de caer en
allí a Bradford Burns como profesor. Y co- tas mujeres se movilizan inicialmente para que no creo que lo sea o que ayude a defi- una posición muy esencialista.
mencé a dar cursos sobre historia compara- defender los derechos de su comunidad, no nirlos. De hecho, el concepto de pater na- Creo que ésta es la crítica que algunas
tiva de los movimientos sociales de mujeres. para ganar derechos sólo para ellas en tan- lismo ha generado intensos debates y re- investigadoras más jóvenes for mulan a mi
–Así fue como las mujeres se convirtie- to individuos. Hemos notado también que quiere ser definido con precisión, pues se le trabajo, sugiriendo que he derivado la con-
ron en uno de los protagonistas centrales algunas de ellas luego cambian, toman con- adjudican múltiples significados. Otro de ciencia del fundamento biológico. No estoy
de la ciudad roja. ¿Cómo lograron final- ciencia de que el status femenino no es igual los riesgos con la definición de mater nalis- de acuerdo; creo que, en parte, mi concep-
mente tanto protagonismo como Picasso? al masculino, algunas cambian su modo de ta es el de asignarle necesariamente un va- tualización está basada en una noción de
–Me interesaba volver sobre este punto. pensar, incluso aquellas que siguen manifes- lor positivo, asociando estas luchas de las conciencia que viene del marxismo, que
Éste fue un momento en el que publiqué el tando su diferencia con las feministas, como mujeres con la paz, la vida. Hay que tiene varios significados y que es motivo
artículo sobre la conciencia femenina y em- Domitila Barrios de Chungara, quien estuvo pensar que estas mujeres pueden par- de debate. No deseaba hacer una dis-
pecé a ser directora de investigaciones de la en contra de las feministas en el primer ticipar en nombre de la defensa de tinción entre la conciencia del hom-
mujer en Bar nard College, de la Universi- congreso mundial de la ciudad de México sus hijos y su comunidad y ser im- bre y la de la mujer sino de cómo
dad de Columbia. Dejé entonces mi cargo en 1970. De todas maneras, en su testimo- piadosas con los hijos de quienes cada cultura, a través de la educa-

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ción y la socialización, define tareas, obliga- el desabastecimiento, también reclamaban autoridad y su capacidad de li- tración a nivel municipal, quizá
ciones, derechos y capacidades de hombres como madres. Ahora, ¿qué quiere decir es- derazgo. alguno de sus miembros llega a
y mujeres. Hay sociedades para las cuales to en ese contexto social y político? Muchas –En la conclusión de ese li- alcalde, pero no quieren salir de
ser pescador es una actividad masculina y de ellas eran mujeres con militancia en par- bro afirmas que, a pesar de que su ámbito local. Ésta es una cues-
otras que definen esa tarea como femenina. tidos políticos de derecha, profesionales que las mujeres protagonizaron esa re- tión pendiente; ha sido un problema
Siempre digo que eso no es fijo, que es con- tenían ayuda doméstica y quizá pasaban po- volución política que democratizó la histórico lograr que movimientos bien
dicional. No hay una conciencia femenina co tiempo con sus hijos, o algunas no te- política, hay pocas razones para ser arraigados localmente puedan organi-
en tér minos absolutos, abstractos o univer- nían hijos. Sin embargo, no es irrelevante optimistas. Entonces, ¿como evalúas zarse como federaciones a escala nacio-
sales, sino que ésta es social y culturalmen- que digan que militan como madres. Aquí los cambios que traen aparejados estos nal e inter nacional. Hemos tratado esta
te condicionada. Y he tratado de ser cuida- qué quiere decir; no podemos etiquetarlo movimientos, en particular en el sistema cuestión en el Congreso de la Mujer en
dosa al respecto. Sí debemos reconocer que como un ejemplo de conciencia femenina político formal o tradicional? Beijín, pensando cómo podría realizarse
en algunas sociedades las mujeres aprenden sin descubrir su significado. En algunos ca- –Creo que sí dejan su huella e impactan una acción coordinada, conjunta. Algunas
desde niñas que su misión en la vida es ser sos puede haber manipulación; en otros, sobre la política, pero no de una manera veces resultó como Woolworth o como la
madres y cuidar su familia. Puede que haya puede haber otros procesos en juego, esto tradicional, por eso me interesan estas or- campaña contra Nike. No creo que sea im-
mujeres que no lo hagan, pero hay una es lo que debemos analizar. ganizaciones. Hay dos clases de movimien- posible. ¿Podemos hacerlo? No sé, quizá.
ideología sobre qué es ser mujer y qué es la –¿En tu libro Crazy for Democracy: tos políticos: unos pueden ser jerárquicos y Pero hay que hacerlo.
feminidad. Women’s Grassroots Movements te propu- otros son menos jerarquizados, construidos –Tu último libro, Taking Back the
Se trata de un concepto al que manten- siste contribuir a este debate sobre la par- sobre la base de relaciones horizontales. Streets: Women, Youth and Direct Demo-
dría a pesar de las críticas, pero no se le ticipación política de la mujer? De hecho, éste es el tipo de movimientos cracy, retoma estas cuestiones desde el
puede adjudicar a priori un contenido de –Sólo en parte. Aspiraba a ir más allá y en los que he militado y no en los partidos punto de vista de los protagonistas. Me
análisis. La conciencia surge en el proceso abrir la agenda de investigación sobre otras políticos tradicionales, no por estar en con- interesa que cuentes cómo fue tu expe-
histórico, que debe examinarse. Vuelvo al cuestiones. Traté de entender que pasó con tra sino porque no encontré ninguno en mi riencia de trabajo con el testimonio oral.
ejemplo de la lucha de las madres contra la las mujeres y los grupos durante la militan- país que me satisficiera. No obstante, creo –Este material iba a for mar parte del li-
última dictadura militar. Desde la perspecti- cia. Escribí sobre los movimientos de muje- que a pesar de sus debilidades y limitacio- bro Crazy for Democracy, pero como no
va del gobier no, ser buena madre significa- res en Sudáfrica y en Estados Unidos. El ob- nes los movimientos descentralizados ofre- soy socióloga y quería prestar atención a la
ba cuidar y velar por los hijos y la familia. jetivo consistía en mirar el proceso de cam- cen más posibilidades para el ejercicio de la for mación de públicos democráticos a la vez
En nombre de estos principios, varias muje- bio además de la organización inter na de democracia inter na. Los liderazgos son que recuperar a los protagonistas de esos
res se movilizaron, organizaron y le recla- estos movimientos, los lazos entre sus parti- más flexibles o bien son rotativos, la gente movimientos, me parecía interesante pro-
maron al gobier no la aparición de sus fami- cipantes. Sobre todo, me preocupé por la debate cuestiones que le interesan concre- fundizar en los cambios individuales de las
liares. No había nada esencial en ellas, esto construcción de los liderazgos, pues he lo- tamente. A mí me parece que son en cier- personas que actúan en política en los pro-
era lo que las mujeres habían aprendido du- grado distinguir dos tipos de movimientos: to modo la esperanza para la democracia. cesos de transición de regímenes autorita-
rante su vida, lo que se suponía era su de- en algunos casos se trata de una suerte de Sus resultados en algunos casos resul- rios a democráticos en Chile, la Argentina y
ber y la misión de la mujer en ese lugar y directoras de una orquesta sinfónica. En tan insoslayables. Hoy los movimientos so- España.
momento. Hay que entender el proceso otros, no actúan como directoras sino más bre la protección del medio ambiente cuen- En el caso español, había comenzado a
que las llevó a esta decisión y qué signifi- bien como artesanas, ejecutan diferentes ta- tan con casi diez mil organizaciones en Es- interesar me en la transición en los 70 y ha-
cado tiene para ellas ser madres, qué reas y realizan múltiples ocupaciones, pero tados Unidos. En muchísimos pueblos tie- bía escrito artículos en la prensa alter nativa.
obligaciones y derechos conlleva. To- no quieren dirigir. En ambos casos asumen nen grupos dedicados a cambiar las relacio- Volví luego en los 90 para realizar entrevis-
mando otro ejemplo, las mujeres riegos, enfrentan costos y obtienen benefi- nes con la industria, con las multinaciona- tas. Y lo que me atrajo, una vez que empe-
de la burguesía y la clase media cios. Para algunas de ellas, el liderazgo su- les, para proteger el medio ambiente; han cé la investigación, fue dar me cuenta de que
en Chile que manifestaban en pone mucha soledad además de responsabi- logrado modificar leyes, crear conciencia y la memoria es el proceso de construcción
contra del gobier no de Sal- lidad. En otros casos, el anonimato puede for mar un movimiento. El problema de es- del recuerdo. La memoria no es estática, se
vador Allende, en nombre brindarles una mayor cercanía con las ba- tos movimientos radica en su relación con sitúa en una época histórica puntual y con
de sus familias preocu- ses, pero a la vez dificulta la for mulación de la política representativa a nivel nacional. el paso del tiempo los relatos cambian mu-
padas por la carestía y estrategias propias, la consolidación de la En ocasiones logran influenciar la adminis- cho. Uno puede olvidarse de algunas cosas

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y no de otras o construir el relato en otro –To da vía res y las familias obreras en las huelgas o su hay interés al respecto. Esto es interesante,
contexto. El contexto es todo; a mí me pa- estoy pensando en protagonismo en la for mación de la comu- porque la historia de los trabajadores está
rece que para la historia el contexto es to- voz alta al respecto. Es nidad. en crisis pero, sin embargo, dada su vitali-
do, y el análisis es fundamental para todos decir que mi balance es aún Converso con mis estudiantes sobre es- dad en esta región puede que mantenga
los fondos. provisional, incluso modifico mi to. Hay quienes creen que ambas cosas no una agenda de investigaciones amplia y
Hay cierta admiración por la historia opinión al aprender más y debatir so- pueden combinarse, pero será un desafío a abierta al debate.
oral porque se le atribuye el valor de la au- bre estas cuestiones en cursos que enseño resolver al avanzar en estudios de caso con- Iba a presentar esto en mi charla inau-
tenticidad. No es así; los testimonios consti- con algunos colegas. Personalmente, me cretos. Por mi parte, no soy pesimista pero gural en el congreso, pero debí acortarla
tuyen un fondo documental, a veces muy gusta la historia de género y hemos ganado pienso que no va a resultar sencillo. De to- pues era muy larga y no quedó lugar para
necesario pues no tenemos otra vía de ac- mucho. Estamos hablando de la sexualidad das maneras, la historia de los trabajadores estas cuestiones historiográficas. Sin em-
ceso, pero que exige el mismo análisis críti- en tér minos mucho más amplios y reflexio- de América Latina, que se escribe en Esta- bargo, creo que es una tarea pendiente y
co que las demás fuentes con las que traba- namos, por ejemplo, sobre la construcción dos Unidos, mantiene la preocupación por que vale la pena que sigamos reflexionando
jamos los historiadores. Es la voz de un ac- de la masculinidad. esta problemática y creo que aquí también sobre ello.
tor específico, no es la voz que representa a El riesgo es que volvamos a una histo-
los que no tienen voz. Por lo tanto es preci- ria de hombres, pues encuentro que se ha-
so definir quién habla, qué sabemos sobre ce difícil en esos estudios integrar la femi-
esta persona, su situación personal, su po- neidad o a las mujeres. Más aún, parece
sición social, política, su educación, las co- que se le presta cada vez más atención al
sas que le preocupan hoy y aquellas que po- estudio de la masculinidad y no de la femi-
dían preocuparle años antes. nidad. Creo que algo parecido sucede con
Hay personas que naturalmente son há- los estudios sobre la construcción social de
biles y disfrutan de contar su historia y ya la raza, el tema de cómo la clase obrera se
tienen una estructura ar mada, donde desta- define como blanca, por ejemplo. Es muy
can ciertos hechos de su vida, minimizan interesante e innovador, pero temo que el
otros, en fin, presentan una versión. Otros énfasis recae en el estudio de las ideologías
no tanto. Por estas razones, la crítica del y los grupos tradicionales, mientras que la
testimonio es fundamental. agencia, la intencionalidad, las visiones de
Además es preciso ser cuidadoso por- otros sectores más excluidos, pasan a un
que el investigador construye una relación segundo plano.
con el o la entrevistada. El documento pro- Se estudian temas interesantísimos, por
ducido es el resultado de esa interacción ejemplo, la feminización de los obreros mi-
que en ocasiones puede ser sencilla, com- grantes, que viven solos en los lugares cer-
plicada, tensa. Todo esto afecta al testimo- canos a su trabajo, y cómo perciben estas
nio y el investigador debe tenerlo necesa- tareas. Lo mismo que los guerrilleros, que
riamente en cuenta. Hay algunos investiga- como el Che pensaban que las mujeres eran
dores que les ofrecen a sus infor mantes necesarias para realizar las tareas domésti-
leer la trascripción de la entrevista, en mi cas. Lo que sucede es que ya no se incluyen
caso lo he hecho con algunas de ellas, aun- las mujeres como actoras en este proceso;
que no con todas. puede que ocurra, pero parece cada vez
–Para terminar, quería pedirte un ba- más difícil. Sin duda se aprovechan las fuen-
lance sobre el tránsito de los estudios de tes tradicionales, pero dejamos de lidiar con
historia de la mujer a los estudios de gé- el desafío que plantea obtener infor mación
nero. ¿Qué piensas sobre estos cambios sobre aquellos actores marginados, como lo
en los enfoques y las problemáticas? son, por ejemplo, las acciones de las muje-

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Galería de textos

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Isabel I. Sueños de peligro
Carole Levin*

E
n la Inglaterra del siglo XVI, los adivinos y algunos libros populares se
complacían en explicar la simbología de los hechos que aparecían en
los sueños.1 Algunos señalaban que si alguien veía a la reina en un
sueño, pronto disfrutaría de honor, alegría y prosperidad. Otros, en cambio,
respondían que si alguien en realidad soñaba que era una reina, sería enga-
ñado en el futuro.2 Las diversas maneras en que se interpretaban los sueños
sobre reinas en un siglo en el que había monarcas mujeres que efectivamente gober naban
sugiere a la vez la lealtad hacia una reina en particular –Isabel– y la sensación de inseguri-
dad que provocaba el reinado de una mujer, especialmente en tiempos de grandes cambios
religiosos. Existen documentos históricos que narran sueños tanto de reinas de la época co-
mo sobre ellas. También contamos con relatos de sueños pertenecientes a reinas, que pue-
den haber ocurrido o no, pero que se repetían y se usaban para una variedad de objetivos
políticos y religiosos. Si algunos sueños o relatos de sueños sugerían ciertamente honor y
alegría, una mayor cantidad de ellos manifestaban divisorias y angustias religiosas, políticas
o culturales. Sólo para que no nos sintamos mucho más racionales y superiores que los isa-
belinos que soñaban con su reina, en febrero de 1992 el noticiero de la cadena CBS infor-
mó que el 40 por ciento de los británicos encuestados afir maba soñar con Isabel II y, du-
rante la presidencia de Bill Clinton, mucha gente –especialmente mujeres– admitía que so-
ñaba con él.
Desde que se comenzó a registrar la historia, los sueños de la gente han sido narrados
y se los ha tratado con respeto. Por difícil que resulte comprender los sueños actuales, es
un desafío aun mayor interpretar sueños y teorías sobre los sueños de épocas pasadas. Co-
mo observa Keith Thomas, “en el siglo XVI todavía se asignaba importancia a los sueños”,3
y los sueños aún se relacionaban con otras creencias sobrenaturales. Los sueños y las con-
versaciones sobre los sueños pueden dar nos infor mación sobre los temas más significativos
de este período, especialmente en los espacios en los que se cruzan la religión y la política,
la muerte y el poder, aunque debemos ser cautos en nuestras interpretaciones. “Los sueños
son”, como señala Charles Carlton en su trabajo sobre los sueños de William Laud, arzo-
bispo del siglo XVII, “fuentes efímeras”.4
La literatura popular y los documentos históricos de Inglaterra a principios de la Edad
Moder na incluyen una considerable cantidad de registros de sueños y abundantes textos so-
bre sus significados. Es especialmente relevante la cantidad sueños de y acerca de monar-

* Willa Cather Professor, Departament of History, University of Nebraska. Chicago.

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Entrepasados - Nº 30, fines de 2006: 109-124
cas, sueños inundados de sangre, que reflejan profundas angustias cultu- Pero aunque los sueños tienen el poder de perturbar nos, sostiene Nashe, no son un me-
rales, sobre todo teniendo en cuenta la centralidad que la imagen de la dio para conocer el futuro.
sangre tenía en el siglo XVI y los diversos significados que la palabra po- Nashe presenta una serie de sueños de monarcas que luego afir ma que fueron mal in-
día contener. En la Edad Media y a principios de la Edad Moder na, par- terpretados o que carecían de poder profético. Pero aun en este caso las imágenes de al
te del poder de la sangre provenía de las contradicciones y las combina- menos uno de ellos siguen siendo fascinantes. “Luis XI soñó que nadaba en sangre en la ci-
ciones de opuestos que contenía. Como destaca Bettina Bildhauer, “la ma de los Alpes, lo que el padre Roberto (un santo er mitaño de su época) interpretó como
sangre puede ser purificadora y contaminante, nutritiva e incomible. La un vaticinio de que moriría en las guerras que pronto mantendría contra Italia; aunque des-
sangre refuerza y viola a la vez los límites corporales”.5 El vino de la co- pués vivió mucho tiempo y prosperó en todos sus emprendimientos”.10
munión representaba la sangre de Cristo, y en lenguaje bíblico y teológi- Aunque Nashe tiene razón al afir mar que el sueño no era un pronóstico, o que al me-
co hablar de sangre representaba con frecuencia la matanza del sacrificio. La sangre tam- nos el análisis del padre Roberto era por completo inexacto, no sería sorprendente que Luis
bién era el lugar donde supuestamente residían la emoción y la pasión. La palabra sangre XI hubiera tenido un sueño como ese en medio de las sangrientas guerras entre los france-
[blood] se podía usar para connotar parentesco y nacionalidad; sangre real –o simplemen- ses y los Habsburgo. Soñar que se nada en sangre sería una pesadilla espantosa pero com-
te la sangre– podía significar el linaje o la familia real. Los médicos sangraban [let blood] prensible para un rey en cuya conciencia pesan tantas muertes. Podríamos ver el sueño de
a los enfer mos para tratarlos y curarlos.6 Luis como una analogía visual del grito apasionado y visceral que el Enrique V de Shakes-
Este trabajo se ocupa de la importancia de los sueños de los monarcas narrados en la In- peare lanza la noche en que se dispone a enviar a sus soldados a luchar en la batalla de
glaterra de principios de la Edad Moderna, especialmente los supuestos sueños que Isabel I Agincourt al día siguiente: “¡Sobre el Rey! ¡Dejemos que nuestras vidas, nuestras almas, /
tuvo acerca de su conflicto con María Estuardo y los sueños de advertencia para Isabel en nuestras deudas, nuestras prudentes esposas, / nuestros hijos y nuestros pecados recaigan
momentos de su reinado marcados por los enfrentamientos y el peligro. Los intentos de Ma- sobre el Rey! / Debemos soportarlo todo” (Enrique V, IV, i, 230-233).11
ría Estuardo de derrocar a Isabel, la consiguiente ejecución de la reina de Escocia, en 1587, Enrique debía “soportarlo todo”, aunque ter minó con una gran victoria, mientras que
y la llegada de la Armada española al año siguiente fueron causas de gran angustia. El otro Luis nadaba en la sangre que posiblemente pertenecía a aquellos que habían muerto en sus
período de gran perturbación se vivió cerca del final del reinado, alrededor del momento de guerras mientras él se esforzaba por llegar a la cima de las montañas, otro claro signo de
la rebelión que el conde de Essex encabezó en 1601. Estos sueños atestiguan el profundo victoria. Y, como veremos, la sangre y los monarcas solían ir de la mano con demasiada
impacto psicológico que tales peligros ejercían sobre el pueblo de Inglaterra. frecuencia en los sueños referidos en la época.
En la Inglaterra de fines de la Edad Media y principios de la Edad Moder na los sueños El médico y astrólogo francés Oger Ferrier, que puede haber atendido durante un tiem-
se interpretaban de diversas maneras: como palabras de Dios o de los ángeles, como mo- po a la reina madre Catalina de Médicis, sostenía que los sueños podían ser divinos, natu-
dos de predecir los acontecimientos futuros o distantes, como medios de entender los pro- rales o diabólicos en origen. Como médico, instaba a sus pacientes a compartir sus sueños
blemas de la propia vida anterior o como una manera de enfrentar angustias profundas. como un aporte útil para el diagnóstico. Afir maba que interpretar los sueños no era un ar-
También podían ser el resultado de un hechizo o podían ser enviados por algún demonio te supersticioso sino que se podía hacer en for ma correcta, particular mente en relación con
para confundir o causar problemas. O bien podían ser sueños “vanos” sin importancia, me- la astrología.12
ros fragmentos de la jor nada que se revivían, o el resultado de los excesos al consumir de- Aun las personas del status social más alto se tomaban los sueños en serio. Algunos
ter minados alimentos. En Terrors of the Night [“Los terrores noctur nos”], publicado en creían, sin duda, que Dios enviaba vívidos sueños de advertencia, especialmente a aquellos
1594, Thomas Nashe afir maba: “Un sueño no es otra cosa que espuma burbujeante o fri- de rango elevado. Margarita de Valois, por ejemplo, escribió sobre las premoniciones en
volidad de la fantasía, que el día dejó sin digerir. [...] Durante el día, ator mentamos nuestros los sueños: “Algunos piensan que Dios protege en for ma extraordinaria y particular a los
pensamientos y nuestra imaginación con diversas preocupaciones y proyectos; durante to- personajes ilustres, y que a aquellos espíritus en los que los rayos de su excelencia brillan
da la noche, aquéllos tiemblan y se estremecen por el terror de su sufrimiento reciente, y con más esplendor les envía, mediante sus ángeles buenos, avisos secretos de los acciden-
aún continúan pensando en las perplejidades que han soportado”.7 tes que les están preparados, ya sean buenos o malos”.13
En lo que podríamos considerar una perspectiva muy moder na, Nashe sugiere que to- Margarita –hija de Enrique II de Francia y Catalina de Médicis, y primera esposa de En-
dos nuestros pecados y la culpa que pesa sobre nuestras conciencias regresan a nosotros rique IV– era una mujer de inteligencia y coraje. Registró una serie de sueños de adverten-
por la noche. “Bien han llamado los poetas a la noche la enfer mera de las preocupaciones, cia que, según afir maba, había tenido su madre Catalina, y que predecían las muertes de
la madre de la desesperación, la hija del infier no.”8 Si esto suena sorprendentemente mo- Enrique II, el marido de Catalina, y de algunos de los
der no, Nashe también atribuye al demonio el origen de la desesperación: “En el tranquilo hijos de ambos. Estos sueños no sólo eran bien cono-
silencio de la noche se asegurará de sorprender nos. [...] Conoce bien a los niños, a los ton- cidos en la Francia de principios de la Edad Moder na
tos, a los enfer mos y a los locos [...] y a ellos revela con descaro el asombroso tesoro de su sino que con frecuencia se repetían también a través
prodigio”.9 del canal, en la Inglaterra de la época.

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La muerte de un monarca resultaba impactante, sobre todo cuando era violenta o ines- go, la crónica describe una serie de sueños. La fuente principal de estos sueños era el Ges-
perada. Enrique II de Francia murió por accidente durante un tor neo en 1559, quizá des- ta Regum [“Hechos de reyes”] de William de Malmesbury.17 Una noche, Guiller mo soñó
pués de olvidarse de bajar su visera. Según su hija Margarita: “Precisamente la noche an- “que tenía rotas las venas de los brazos, y que la sangre brotaba en gran abundancia”.18 En
terior a ese desgraciado tor neo, [Catalina] soñó que veía al Rey, mi padre, herido en un ojo, la fuente original del sueño, Guiller mo era sometido a una sangría; pero esto se pierde en
tal como lo estuvo al día siguiente, y cuando se despertó, le suplicó varias veces que no par- la versión del siglo XVI. Su sangre salía a chorros, tan copiosamente que bo-
ticipara en el tor neo”.14 rró el sol del cielo y transfor mó el día en noche. Un libro de sueños medieval
Por supuesto, como le ocurrió a Casandra, las advertencias de Catalina –si es cierto que sugiere que “ver oscurecer el aire presagia vergüenza”, y el libro de sueños de
las ofreció– fueron ignoradas. Este sueño de advertencia también era muy conocido en la Thomas Hill, del siglo XVI, explica que si un hombre sueña que “ve que le sa-
Inglaterra de Isabel, aunque en este caso la reina se llama Margarita en lugar de Catalina. le sangre del costado, esto indica que sobrevendrán riesgos y peligros”.19 Tal
Thomas Hill refiere que “el día anterior a aquel en que Enrique, el rey de Francia, fue he- interpretación no es sorprendente; soñar que la sangre fluye de uno mismo se-
rido en el ojo, la reina Margarita, su esposa, según refieren los hombres, creyó ver en sus ría aterrador. La imagen de ese sueño también podría evocar otros ejemplos
sueños que el ojo del Rey se le salía. Pero como si el destino lo urgiera a seguir adelante, parecidos, igualmente temibles. Jacobo VI de Escocia, posterior mente Jacobo I de Inglate-
él desatendió la sincera y amistosa advertencia; [...] la lanza se rompió y un pequeño frag- rra, escribió en su Daemonologie [“Demonología”] (1597), y era una creencia ampliamen-
mento de madera le golpeó gravemente el ojo, a tal punto que, pocos días después, murió te difundida, que “si el cadáver es manipulado por el asesino en algún momento posterior,
a causa de esa herida”.15 verterá chorros de sangre”.20 El rey Guiller mo, que pronto moriría misteriosamente y no
Ahora bien, aunque este relato del sueño de advertencia de Catalina sea presentado por sería más que un cadáver, vertía sangre a chorros en este temible sueño. La imagen sería
su propia hija, la autenticidad de este sueño nos parece hoy altamente improbable. Pero potente para cualquiera, pero en el caso de un rey, su significado sería aun más poderoso
también sugiere cuán importante era en el siglo XVI darle algún sentido a una experiencia y aterrador, tanto para sí mismo como para sus súbditos. Se decía que el rey era el repre-
tan horrorosa. sentante de Dios en la Tierra, aun un rey como Guiller mo, con su relación supuestamente
Por cierto, Enrique II de Francia no fue el único rey histórico que murió por un acciden- problemática con los clérigos; su sangre sería sagrada, muy diferente de la de una persona
te violento. Otro fue Guiller mo II, apodado Rufo, que murió en 1100 alcanzado por una común. En septiembre de 1539, un artillero de la Marina fue denunciado ante las autorida-
flecha perdida, o no tanto, mientras cazaba. También su muerte fue vinculada a algunos des por afir mar que si la sangre del rey Enrique VIII y la suya se colocaran en sendos cuen-
sueños en los siglos siguientes. En la Edad Media, crónicas como Flowers cos una al lado de la otra, nadie reconocería la diferencia. Afir mar algo así sería negar la
of History [“Flores de la historia”], de Matthew de Westminster, en realidad santidad y la naturaleza especial del rey. Del mismo modo, el sueño atribuido a Guiller mo
un texto escrito por Matthew Paris con algunos agregados, describía los nu- sugeriría que los actos sacrílegos de un rey no sólo le acarreaban la amenaza de la muerte,
merosos actos de impiedad y justicia de Guiller mo Rufo; el rey incluso obli- sino también la de la pérdida de su naturaleza única. La naturaleza intensamente simbólica
gó a Anselmo, el arzobispo de Canterbury, a exiliarse. Según la crónica, una y sagrada de la sangre resonaba con fuerza en los individuos del siglo XVI de un modo bas-
noche Anselmo tuvo la visión de que todos los santos de Inglaterra se que- tante diferente de las dolorosas connotaciones que la sangre tiene en la actualidad.
jaban ante Dios por la tiranía de Guiller mo y sus actos de destrucción de La importancia de la sangre del rey y sus connotaciones religiosas son aun más extre-
iglesias. Dios dijo: “Que venga Albano, el protomártir inglés”, y le entregó mas en el siguiente sueño, referido en las Holinshed’s Chronicles. Robert FitzHammon le
a éste una flecha en llamas. Dios le dijo a Albano: “Observa la muerte del dijo a Guiller mo que un monje había soñado
hombre del que ustedes se quejan ante mí”. Albano recibió la flecha y dijo:
“Y yo se la daré a un espíritu malvado, un vengador de pecados”. La arrojó al suelo y la que había visto al rey mordisquear la imagen de Cristo crucificado, con los dientes, y que
envió volando por el aire como un cometa. Por esta visión el arzobispo Anselmo supo in- en el momento en que estaba por comerse las pier nas de la misma imagen, Cristo lo ha-
mediatamente que el rey había muerto esa noche atravesado por una flecha. La mañana si- bía pateado con fuerza, hasta dejarlo yacente sobre la tierra; entonces de su boca salie-
guiente, Anselmo celebró misa, reunió sus libros y se dirigió a su iglesia en Canterbury. ron llamas y tal abundancia de humo que el aire se oscureció.
Mientras se acercaba a la catedral, supo que efectivamente el rey, alcanzado por una flecha
mientras cazaba en el Bosque Nuevo, estaba muerto.16 El rey intentó bromear sobre el sueño y sugirió que debía pagársele al monje que lo ha-
Por dramática que sea la visión de Anselmo, más alar mante resulta un relato isabelino bía contado. Le dijo a FitzHammon: “Dadle entonces cien chelines y pedidle que sueñe
sobre la muerte de Guiller mo, y los sueños que allí se refieren ofrecen una lectura mucho con una mejor fortuna para nuestra persona”.21 No obstante, según Holinshed, Guiller mo
más compleja de la religión y la violencia, el poder y la muerte. Las Holinshed’s Chroni- quedó preocupado por el sueño y dudaba si debía o no ir a cazar al Bosque Nuevo ese día
cles [“Crónicas de Holinshed”] describen el gobier no de Guiller mo como caracterizado por –1 de agosto, día de la recolección de la cosecha–, tal como lo había planeado. Para un
la “obstinada codicia, despojando a los ricos y acaudalados para gastar y despilfarrar todo rey antirreligioso, el 1 de agosto podía ser un día particular mente perturbador: no sólo era
en excesos, desenfrenos vanos y regalos concedidos a los que menos se los merecían”. Lue- un festival de la cosecha sino que también conmemoraba la milagrosa liberación de San

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Pedro de la cárcel. Durante la comida, Guiller mo bebió mucho más de lo que solía; esto le o era simplemente el efecto de una fuerte indigestión. Los
dio el valor para salir de caza, y, por lo tanto, morir, alcanzado por una flecha y, sin du- protestantes, como Thomas Cranmer, arzobispo de Canter-
da, con una abundante pérdida de sangre. Lo que sabemos es que ese día el Guiller mo his- bury durante los reinados de Enrique VIII y Eduardo VI, pen-
tórico esperó para ir de caza hasta después del almuerzo; su costumbre era salir al amane- saban que los sueños se debían ignorar, ya que “[han] enga-
cer. Pero, como nos lo recuerda su biógrafo moder no, Frank Barlow, no podemos saber ñado, destruido y derrocado a muchos hombres buenos”.24
a qué obedeció la demora. Es posible que no se sintiera bien después de los excesos de la Algunos monarcas estaban de acuerdo con la afir mación de Cranmer. El sucesor de Isa-
noche anterior; quizá tenía negocios importantes que atender primero, o, también, Barlow bel, Jacobo VI y I, hijo de María Estuardo, estaba convencido de la existencia de la brujería
sugiere como posibilidad, “fue detenido por avisos de peligro relativos a su persona”.22 Sin y, como se señaló antes, escribió sobre ella, además de ser la fuerza principal que sostuvo
embargo, es muy dudoso que estos sueños tengan alguna exactitud histórica. Como seña- más de cien procesamientos a principios de la década de 1590. Sin embargo, a pesar de
la Warren Hollister: “En el caso de Rufo, si alguna realidad existe detrás de estas historias, estas creencias, afir maba que los sueños no se podían considerar profecías. En Basilikon
[es] probablemente [...] que era habitual descubrir siniestros portentos en todo el reino. Ru- Doron [“Presente real”], escrito para su hijo Enrique en 1599, Jacobo le decía: “No pres-
fo no era amigo de la Iglesia, y los clérigos deben de haber soñado a menudo con su muer- tes atención a ninguno de tus sueños, ya que todas las profecías, visiones y sueños proféti-
te y su condena. Quizá sea cierto que recibió una advertencia antes de salir para su última cos se realizan y se detienen en Cristo; por lo tanto, no prestes atención al enojo ni en sue-
expedición de caza; sin duda, había recibido avisos de ese tipo durante años”.23 ños ni en cualquier otra cosa; porque ese error proviene de la ignorancia y es indigno de
Sin embargo, creo que no deberíamos desechar el sueño a causa de su dudosa autenti- un cristiano”.25
cidad, y su significado histórico no proviene de haber sido efectivamente infor mado al rey Jacobo practicaba lo que predicaba. Cuando él decidió volver a Escocia en 1617, en el
como una advertencia el día de su muerte sino de su desarrollo como explicación período en que también era rey de Inglaterra, su esposa Ana soñó que ese viaje sería muy
o medio de comprensión en los siglos posteriores a su muerte. Como ya he seña- peligroso para él y le rogó que lo cancelara. Jacobo se negó a escuchar esa irracionalidad
lado, el significado de la sangre era muy importante en ese momento. Uno de los propia de mujeres y viajó de todos modos. A diferencia de la historia de Catalina de Médi-
modos más eficaces de blasfemar era decir “la sangre de Dios” [“God’s blood”], cis y Enrique II, regresó sano y salvo. Ahora bien, aparentemente, en 1622 Jacobo se to-
que es la manera como la palabra bloody [literalmente, “sangriento”; en for ma fi- maba los sueños más en serio, cuando soñó que su antiguo tutor, George Buchanan, vino
gurada, “maldito”] se introdujo en el lenguaje como un tér mino popular. La san- a decirle que hacía dos años que la muerte pendía sobre él. El embajador veneciano refie-
gre era la for ma más íntima en que un creyente podía encontrarse con Dios. Una re: “Cuando el Rey se despertó, hizo que algunos de los caballeros más íntimos de su cá-
de las luchas teológicas más críticas entre católicos y protestantes giraba en tor no mara lo pusieran por escrito”.26
de quién tenía acceso al vino de la cena de comunión que, según los católicos La madre de Jacobo, María Estuardo, provocó numerosos sueños de aprehensión. Tan-
creían con fir meza, era la sangre de Dios. Mordisquear el crucifijo era una paro- to gran parte del pueblo inglés como su reina habían sentido una intensa angustia por las
dia de tomar la comunión; la imagen del rey arrojado al suelo por el pie del hijo conspiraciones de María desde que había huido a Inglaterra en 1568. Esta aprehensión re-
de Dios –quien lavó en persona los pies de los pobres el jueves previo a la Pascua–, un ri- crudeció con la rebelión del norte en 1569. El miedo fue aun mayor después de que el Pa-
tual que los gober nantes ingleses de fines de la Edad Media y principios de la Edad Moder- pa excomulgó formalmente a Isabel en 1570, a lo que siguió, un año después, la conspira-
na –incluida Isabel– imitaban. ción Ridolfi, un plan para asesinar a Isabel y poner a María en el trono con la ayuda de tro-
Sin embargo, si la muerte violenta y accidental de un monarca causaba consternación, pas extranjeras. El duque de Norfolk le aseguró a Isabel que él no tenía ninguna relación con
cuánto más catastrófica, cuánto más sangrienta, era la ejecución deliberada de una reina. Y María, puesto que quería poner su cabeza en una almohada segura; quién sabe, sin embar-
esto a pesar de que María Estuardo había tenido que abdicar el trono de Escocia, había hui- go, qué sueños pensaba Norfolk que podría tener en esa almohada como resultado. Después
do de prisión y atravesado la frontera con Inglaterra más de dieciocho años antes de ser de- de todo, se había obligado a María a abdicar y se la había enviado a prisión por el asesina-
capitada en Inglaterra en febrero de 1587, cuando la puesta en escena de la muerte violen- to de su segundo marido, Enrique Estuardo, lord Darnley, y la sospecha de que su tercer ma-
ta de una mujer ungida reina sacudió los fundamentos del incipiente mundo moderno. Mien- rido, James Hepburn, lord Bothwell, lo había asesinado con la connivencia de María. Sin
tras que, en el pasado, se había obligado a abdicar y se había eliminado en forma secreta a embargo, después de su promesa a Isabel, Norfolk continuó con su plan de casarse con la
algunos gobernantes, en este caso los ingleses habían insistido en la legalidad de la ejecución reina escocesa, y su papel en la conspiración Ridolfi le valió la ejecución al año siguiente. Pa-
de María Estuardo. No es sorprendente que un acontecimiento como ése perturbara el sue- ra 1586, los protestantes vivían aterrorizados por la idea de que los partidarios de María pu-
ño de los europeos y que las pesadillas sobre el destino de María se usaran como metáfora dieran asesinar a Isabel, mientras que los católicos temían profundamente que ésta, que en
de quienes acusaban a la protestante Isabel. Como vimos con Margarita de Valois, la creen- 1571 y 1572 se había negado a escuchar a los miembros del Parlamento que reclamaban
cia en la importancia de los sueños provenía del peldaño más alto de la sociedad. la cabeza de María, accediera finalmente a hacerla ejecutar. Esta furia y este miedo se mani-
Una serie de escritores posteriores a la Refor ma, sin embargo, intentaron desarrollar cri- festaban en sueños reales y sueños referidos durante su reinado. Anthony Babington, el lí-
terios por los cuales se podría saber si el sueño venía de Dios y de los ángeles, del Diablo, der de lo que sería la última conspiración, en 1586, para asesinar a Isabel y poner a María

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en su lugar, poseía una copia de las profecías atribuidas a Merlín, el mago de la corte del rey sé qué cosa podría haber hecho. Pero como me lo dijo
Arturo. A veces, estas profecías eran vinculadas a ciertos sueños y se usaban como prueba de un modo agradable y con una sonrisa, le respondí a
del derecho de María a gobernar, así como de la maldad de Isabel. Su Majestad que era bueno para mí que yo no estuviera
Isabel mencionó sus propios sueños en algunas ocasiones. También, aparentemente, cerca de ella mientras durara ese humor; sin embargo,
pensaba en ellos de diversas maneras. En 1590 escribió en francés un extenso poema que tomando sus palabras le pregunté honestamente qué significaban, y si, habiendo llegado
comentaba algunas de las dificultades y los sinsabores de gober nar,27 un texto que, en par- hasta ese punto, ella no estaba completamente decidida a llevar adelante la ejecución de
te, se refería a sus propios sueños: “Poco a poco recordé / (porque estaba muy triste) / que acuerdo con la orden que había emitido. Su respuesta fue «Sí», confir mada por un solem-
el sueño que me afligía / el sueño que había pasado / parecía ator mentar me”. ne y vehemente juramento; sólo pensaba que podría haber recibido una for ma mejor, por-
Isabel bien puede haberse sentido ator mentada por algunos de sus sueños. Ella tam- que esto arrojaba todo el peso sobre ella”.30
bién parecía creer que éstos podían ser advertencias de varios modos diferentes. A veces Teniendo en cuenta que Isabel debía de haber estado pensando mucho en María Estuar-
se refería a un sueño en particular como advertencia indirecta. En 1578 mencionó un do en esos días difíciles, es posible que hubiera soñado con su rival, cuya vida estaba tan
sueño de ese tipo a sir Christopher Hatton durante las negociaciones con los franceses entretejida con la de ella, aunque nunca se conocieron. Pero también era una for ma prác-
en tor no de su matrimonio con el duque de Alençon, objetado intensamente por Robert tica de advertirle a Davison que ella se iba a sentir disgustada si se enteraba de la ejecución
Dudley, conde de Leicester, que fue el favorito de la reina durante lar go tiempo. Hatton de María; sin embargo, la incongruencia entre lo que ella dijo sobre el sueño y cómo lo di-
le escribió a Leicester que la reina “soñó con un matrimonio que parecía perjudicial para jo –de un modo agradable y con una sonrisa– debe de haber confundido a Davison. Él en-
ella”.28 Podría tratarse del matrimonio con Alençon o podría ser el matrimonio secreto de vió la orden, fue encerrado en la Torre por sus esfuerzos y multado con severidad. Aunque
Leicester con la condesa de Essex, sobre el que no se había infor mado a Isabel, pero que la multa le fue perdonada, Davison per maneció veinte meses en la Torre y nunca se le per-
ella bien puede haber sospechado. mitió volver al servicio de la reina.
Si Isabel estaba lo suficientemente preocupada durante estas negociaciones matrimonia- Isabel puede haber tenido un sueño sobre María Estuardo, pero no el relatado en el
les, fuera como para ver su sueño perturbado, fuera para usar la metáfora del sueño como Martyre de la rayne d’Escosse [“El martirio de la reina de Escocia”] de Adam Blackwood
un mensaje indirecto, mucho más angustiada estaría con la duda de si hacer ejecutar o no (París, 1587), un panfleto católico que demonizaba a Isabel como la “bastarda”, y se refe-
a María Estuardo después de la conspiración de Babington. Aunque en 1587 ella puede ha- ría a “sus designios bárbaros y crueles” al perseguir “la cabeza de la Reina”, María Estuar-
ber querido que María muriera, se resistía a asumir públicamente la responsabilidad por su do. Blackwood, el sobrino del obispo católico de Orkney que estudió y vivió en París duran-
ejecución. Isabel tenía la esperanza de que quizá sir Amyas Paulet, que se ocupaba de la te la mayor parte de su vida adulta gracias a la generosidad de María Estuardo, había sido
custodia de María, resolviera el problema por ella, pero expresaba horror ante la idea de un ardiente partidario de María por muchos años.31 Según Blackwood, después de que Isa-
un asesinato privado en lugar de una ejecución pública. Burghley y Walsingham estaban bel le indicó al conde de Shrewsbury que hiciera ejecutar a María, “la Harpía no pudo dor-
convencidos de que la ejecución de María era indispensable, pero eran conscientes de la mir en toda la noche porque tenía otra diablesa dentro de su alma, que la ator mentaba de
presión de Escocia y Francia para evitarla29 y la profunda ambivalencia de la propia Isabel un modo extraño y vengativo por la ejecución de su prima, hasta el punto de que ella se
en tor no de la ejecución de alguien que alguna vez había sido ungida reina. Walsingham es- arrepintió de haber dado la orden”.
taba enfer mo y lejos del Consejo; aunque Burghley sufría de gota, asistió y argumentó con En el relato de Blackwood, Isabel es una harpía cuya alma está poseída por un demo-
vigor a favor de la ejecución, en lugar de un asesinato privado. Pero era William Davison, nio que ator mentaba su sueño: una clara descripción de una pesadilla. Blackwood consig-
recientemente nombrado secretario, quien debía conseguir la fir ma de Isabel para la orden nó que, a la misma hora, el conde de Leicester estaba acostado y sir Walter Mildmay, “uno
de ejecución de María. Una vez que la tuvo, Davison la remitió y la reina escocesa, con va- de sus familiares”, se le acercó y le comunicó que sobrevendría “el evidente peligro y la rui-
lentía y jactancia, enfrentó la muerte en febrero de 1587. Les tomó cuatro na de Su Majestad” si, con “inexcusable crueldad”, María era ejecutada “sin derecho, sin
días a los miembros de la corte reunir el valor para darle la noticia a Isabel. razón, sin apariencia de justicia”. Al llamar a Mildmay familiar de Leicester, Blackwood
La reina respondió con lágrimas y furia, y Davison se convirtió en el chivo ex- también aludía a la brujería, ya que en el siglo XVI, familiar podía significar “pertenecien-
piatorio. Éste fue enviado a la Torre y, desde allí, le mandó a Walsingham un te a la propia familia u hogar” o bien “un demonio”. Blackwood narra luego que Leicester
infor me sobre lo que había ocurrido entre él e Isabel en tor no de la cuestión “se levantó de la cama, tomó apresuradamente su manto, fue a buscar a la reina para ha-
de María Estuardo, incluyendo la siguiente descripción de una conversación blarle de estas circunstancias, que podían instigar una tragedia sangrienta si su orden era
que se desarrolló cuando ella fir mó la orden de ejecución: “A la mañana si- ejecutada”. Al principio, Isabel cambió de opinión porque el argumento de Leicester le pa-
guiente, Su Majestad [...], al ver me llegar, me llamó y [...] sonriendo me con- reció convincente, pero finalmente, Isabel, la “Harpía”, confir mó la sentencia de muerte de
tó cuán perturbada estaba por un sueño que había tenido la noche anterior, María.
en el que la reina de Escocia era ejecutada. Simulando estar tan conmovida Esta versión, sin embargo, no es la única que narró Blackwood. Para completarla, agre-
con lo que me había ocurrido, de tal modo que, en ese estado de ánimo, no gó que “hay quienes lo cuentan de otro modo”, un claro reconocimiento de que el registro

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y la interpretación de los sueños podían ser dirigidos con fines políticos. Su segunda ver- El fantasma, después de decir lo que dijo, se desvaneció inmediatamente. Cocker per-
sión ubica a una de las damas de compañía de Isabel dur miendo en la misma habitación cibió esto como la llegada de un fantasma o una visión; sin embargo, al leer hoy sobre ello
que la reina. La dama de compañía, madame de Stratford, dio un terrible grito que desper- uno podría pensar que Cocker, acostada en su cama, estaba en realidad dor mida. Tuvo un
tó a la reina; la dama, entonces, comenzó a llorar. Isabel le preguntó a madame por qué sueño que expresaba su preocupación por la seguridad de la reina y la necesidad de que
lloraba, y “ella declaró que había visto cómo decapitaban a la reina de Escocia y que, inme- ella emprendiera alguna acción, hiciera alguna advertencia para proteger a la monarca, o
diatamente después de esto, también le cortaban la cabeza a Isabel”. Isabel respondió “que bien ésta “moriría de la muerte más cruel”. El sueño también podría representar los mie-
la misma visión se le había aparecido en sueños y la había dejado enor memente aterroriza- dos de que ocurrieran tragedias. El hecho de que el mensajero de la advertencia fuera un
da”.32 La reina católica y la reina protestante; en esta descripción, una es equivalente a la fantasma sin género definido agregaba una sensación escalofriante a la experiencia de Coc-
otra, y si una pierde la cabeza, también lo hará su contraparte. Presumiblemente, un sue- ker. El inconsciente de Mary estaba, en palabras de Keith Thomas, “haciendo explícitas mu-
ño como ese le causaría terror a Isabel, aunque dada la fuente, es altamente improbable que chas cosas que no se podían decir en for ma directa”.37 1587 fue un año de mucho miedo
alguna vez lo haya tenido. Pero, lo que es más importante, para los lectores del texto de para los ingleses; la ejecución de María finalmente convenció a Felipe II de España, en
Blackwood, la versión reducía la fortaleza y la autonomía de Isabel, y, al ser narrada en se- 1588, de enviar su Ar mada a conquistar Inglaterra y devolverla a la fe católica. No es sor-
gundo lugar, mostraba a la “Harpía” y “diablesa” a la vez aterrorizada y débil, y tan mere- prendente que la gente soñara y que considerara sus sueños suficientemente relevantes co-
cedora de la ejecución como María. mo para infor mar al gobier no. A fines de agosto de 1588 un hombre llamado Brookes en-
La narración del último sueño de Isabel es también de una fuente católica y, nuevamen- vió a lord Burghley un relato de tres sueños que había tenido, “porque pensé que era bue-
te, quizá cuestionable como sueño real, pero poderoso en tanto imagen. En 1607 Elizabeth no para el reino de Inglaterra”. Brookes soñó con luces plateadas brillantes y estaba con-
Southwell –que había escapado a Italia con el hijo ilegítimo de Leicester, sir Robert Dudley, vencido de que esto significaba un triunfo inglés sobre España.38
se había hecho pasar por su paje y se había casado con él después de que ambos se con- La Ar mada produjo una de las crisis más graves del reino de Isabel. Más de una déca-
virtieron al catolicismo– escribió “Una verdadera relación de lo que ocurrió después de la da después, otra grave crisis fue la rebelión de Essex de 1601. Esto también provocó que
enfer medad y la muerte de la reina Isabel”. Mientras que sir John Neale ha una mujer tuviera sueños de advertencia para Isabel. En dos sábados sucesivos a principios
juzgado el manuscrito carente de credibilidad, en particular en la escena en de 1601, Joan Notte tuvo sueños de advertencia “acerca del asesinato que sería dirigido
la que el cadáver de Isabel explota, Catherine Loomis ha sostenido hace po- contra la Reina”. Los sueños de Notte están llenos de miedo por el papel que el conde de
co que los eruditos deberían darle otra mirada.33 Sea lo que fuere que le ocu- Essex estaba decidido a desempeñar en la política de Inglaterra y el peligro que esto signi-
rrió o no a Isabel después de su muerte, en su manuscrito Southwell afir mó ficaba para Isabel. Estos sueños eran tan poderosos que John Notte, “insistentemente im-
que poco tiempo antes de morir Isabel le dijo a lady Scrope, en un modo pulsado por mi esposa”, infor mó a John Gar nons, un ex juez de paz que ellos conocían
“muy privado y confidencial”, que “una noche ella había visto su propio bien, acerca de los sueños de advertencia, y él, a su vez, remitió la infor mación a Robert
cuerpo, extremadamente delgado y temeroso, en su cama, a la luz del fue- Cecil. Gar nons se tomaba en serio estos sueños de advertencia. “Aunque alguna parte de
go”.34 Seguramente los ex patriotas católicos creerían que, en su último sue- los escritos mencionados parecen ser sueños imaginarios. [...] Si aún estuviera en mi cargo
ño, Isabel se había visto a sí misma en el Infier no. de juez de paz, habría investigado sobre ello yo mismo. Si la edad y la salud me lo hubie-
No sólo existen relatos de los sueños de Isabel sino que ésta también apareció en nu- ran per mitido, le habría llevado los papeles con mis propias manos.” En uno de esos sue-
merosos sueños de sus súbditos. Están, por ejemplo, los famosos sueños del astrólogo Si- ños, Ana Bolena volvía para advertirle a su hija sobre el peligro en que se encontraba; Ana
mon For man, brillantemente explicados por Louis Montrose.35 Lo que sigue es descripto le decía a Isabel que no se alejara de la corte.39
como la visita de un fantasma, pero hoy muchos sostendrían que en realidad había sido un Es fascinante que en este sueño sea la madre de Isabel y no su padre Enrique VIII
sueño. quien regresa para hacer la advertencia, especialmente cuando el sueño también es de
Una noche de 1587 Mary Cocker, la esposa de un labrador de Hertfortshire, estaba una mujer. Quizá Joan Notte imaginaba que una madre sería la que más se preocuparía
acostada cuando vio lo que sin dudas pensó que era un fantasma, “una cosa brillante de lar- por la seguridad de sus hijos, sobre todo si se trataba de una hija mujer más que de un
gas proporciones, sin for ma, vestida como si fuera en seda blanca”. La criatura no hacía hijo varón.
más que pasar por al lado de su cama hasta que, finalmente, ella reunió el valor para en- ¿O acaso la propia muerte de Ana Bolena, espectacular y horrorosa, era un asunto de
frentarla. “En nombre de Dios, ¿qué eres tú y por qué me molestas?”. La visión o el fan- memoria pública tan importante que cualquier preocupación por el destino de Isabel se fun-
tasma dio una clara respuesta: “Ve junto a tu Reina y dile que no reciba nada [...] de nin- diría con la imagen de esa masacre ritualizada –la decapitación– de la reina anterior? Po-
gún extraño, porque le están fabricando una joya que quien la envía, si puede, se la entre- dríamos preguntar nos si en algún nivel de su conciencia Joan Notte reconoció un vínculo
gará en sus propias manos, o bien no la entregará; la cual, si ella la recibe, será su destruc- entre Ana Bolena –una reina consorte cuya vulnerabilidad se expresaba mediante ataques
ción. Y si tú no le dices esto [...], morirás de la muerte más cruel que la que alguien expe- a su reputación sexual y su incapacidad para producir un hijo varón vivo– y su hija Isabel,
rimentó alguna vez”.36 la reina entonces en el trono, a quien algunos de sus súbditos llamaban prostituta y tam-

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poco tenía un heredero de su cuerpo. A Ana Bolena la mató su marido, el hombre que tan- un lugar seguro un tesoro que había escondido; esto era algo que yo había vis-
to la había deseado, le había escrito cartas de amor apasionado y había esperado casi sie- to en otro sueño”. Como ocurre en los sueños, la casa de Drake se transfor-
te años para hacerla su reina. Aunque era treinta años menor que la reina, Essex suplica- mó entonces en el palacio de la reina. “Desde allí entramos a otra habitación,
ba sus favores actuando como un amante, y los rumores de inconducta sexual que habían donde vi a una mujer que parecía de algo más de cincuenta años. El Hombre
circulado por el reino acerca de Leicester y Hatton aparecieron por última vez en la for ma Común me dijo: «Mira, allí está Isabel, la reina de Inglaterra»”.
de cuchicheos sobre Isabel y Essex. El rey Enrique había hecho ejecutar a su esposa Ana. Isabel estaba sentada en un banco bajo. Tenía un cordero muerto, abierto
El pueblo debe de haber temido que Essex deseara matar a Isabel para llegar a ser rey. ¿Y en dos, en la falda. Lucrecia la vio “tomar con ambas manos la sangre que
por qué Ana Bolena le advierte a su hija que no salga de la ciudad? En el inconsciente de contenía el cordero y beberla con gran placer”. Sentada junto a Isabel “había
Joan Notte, ¿qué es aquello que Ana Bolena ve tan peligroso para la reina si ella se va al una mujer muy her mosa, aunque muy pálida y vistiendo luto, como una viu-
campo? ¿Acaso la corte y Londres, el centro del poder, y la partida de Isabel, su abandono da”. Isabel le dijo a la her mosa viuda que bebiera la sangre del cordero, pero
de ese poder, van a ponerla en terrible peligro? No podemos saber las respuestas, pero las la mujer de negro se negó. El rechazo hizo enojar mucho a la reina, “y se puso de pie y,
preguntas mismas son provocativas. En extraño paralelismo, en el preciso momento de la tomando una espada de su costado, golpeó de repente a la mujer y le cortó la cabeza”. Pe-
ejecución de Ana Bolena, el refor mador escocés Alexander Ales, que vivía en Inglaterra, ro el sueño no ter minaba allí. A continuación Isabel se lavaba la sangre del cordero de las
era perturbado por un sueño que lo despertó alrededor de las dos de la mañana, el 19 de manos y le entregaba el cordero a Drake, quien ordenaba que se les diera a sus soldados el
mayo de 1536. En el sueño, veía el cuello de la reina con gran detalle.40 resto de la car ne y la piel. Drake ordenaba a sus hombres “que colgaran la car ne del cor-
Como ocurrió con la visión de Cocker, se infor mó a las autoridades –que pensaban que dero en sus estandartes”, lo que Lucrecia interpretaba como un insulto dirigido a Felipe II.
su reina corría gran peligro en 1601– acerca de los sueños de Notte. Sin embargo, la re- “Luego el Hombre Común me llevó de regreso a través del mar hasta el Viejo. Mientras lo
belión de Essex fue dominada fácilmente. A pesar de su popularidad, nadie salió a unírse- hacía, oí el sonido de tambores de guerra”.42
les a Essex y a sus hombres cuando marchaban por las calles de Londres. La gente del si- Una semana después, el 23 de diciembre, Lucrecia tuvo otro sueño que sugiere cuánto
glo XVI estaba convencida de que los sueños efectivamente podían ser advertencias. Pero temían los españoles a Isabel. Lucrecia vio “a la reina inglesa María, que apareció con una
no sólo los súbditos de Isabel soñaban con la reina. soga en las manos y cerca de su garganta. El Viejo Pescador le preguntó: «¿Por qué apare-
El relato de la ejecución de María Estuardo y el papel que desempeñó Isabel en ella céis así?»”. La respuesta de María en el sueño podría haber sido la que la María histórica
se difundió por Europa e influyó en los sueños de aquellos que, lejos de Inglaterra, refle- habría dado en ese momento si hubiera tenido la oportunidad. “¿No os parece que lo me-
jaban una variedad de angustias religiosas y políticas. En 1590 una mujer de veintiún rezco, ya que todos los pecados que comete mi her mana recaen sobre mí? Hubo un tiem-
años, Lucrecia de León, hija de un empleado jurídico en Madrid, fue arrestada por orden po en que podría haber remediado la situación y no lo hice”.43 Corresponde preguntarse
del propio Felipe II y debió comparecer ante la Inquisición española a causa de la difu- también si Lucrecia era consciente de que, en parte, lo que salvó la vida de Isabel fue la in-
sión que se había dado a sus sueños. Los sueños de Lucrecia eran muy críticos del rey fluencia de Felipe cuando éste era el consorte de María. El sueño reflejaba una brizna de
Felipe II; los opositores al rey alentaron a Lucrecia a narrar sus sueños, los registraron y culpa porque los católicos no se habían ocupado de Isabel años antes, cuando tuvieron la
los usaron para predecir el desastre para España en virtud de las políticas equivocadas del oportunidad de hacerlo.
rey. Richard Kagan sostiene que “la verdadera importancia de estos sueños reside en su Las imágenes contenidas en el sueño de Lucrecia son, por cierto, poderosas y horripi-
crítica social y política de la España de Felipe. [...] Como comentarios sobre los hechos lantes. El guía del sueño de Lucrecia no explica el simbolismo de la espantosa escena de la
históricos”.41 reina con el cordero muerto, pero el cordero, una imagen religiosa particular mente poten-
Los sueños de Lucrecia reflejaban los intereses y las preocupaciones políticas de mu- te que suele representar al propio Jesucristo, podría aludir a los católicos perseguidos; asi-
chas personas mientras España se preparaba para la guerra con Inglaterra. En algunos de mismo, resulta convincente la identificación que Kagan y Osbor ne hacen de la viuda con
sus sueños, los guías de Lucrecia, que son designados como el Hombre Común, el Hom- María Estuardo, ejecutada diez meses antes. Para los contemporáneos de Lucrecia, este
bre León y el Viejo, la llevaban a visitar países extranjeros; Inglaterra era un destino fre- sueño también era poderoso y perturbador, una demostración de la crueldad de Isabel co-
cuente, y Lucrecia tuvo varios sueños no sólo sobre el peligroso navegante Francis Drake mo enemiga de España. Lucrecia había conocido al doctor Alonso de Mendoza, un canó-
sino sobre la propia reina, Isabel. Su sueño más vívido y horroroso sobre Isabel ocurrió el nigo adjunto a la Catedral de Toledo, tres meses antes. Kagan nos dice que “fue después
18 de diciembre de 1587. Lucrecia soñó que ella y su guía “volaron a través de los mares de estudiar este sueño en particular cuando Mendoza reconoció que los sueños “no provie-
y llegaron a un puerto, donde había muchos barcos, grandes y de mediano tamaño, que se nen de un espíritu maligno, ni parecen ser ficciones compuestas por una invención huma-
estaban preparando”. Ella había visto a Drake en un sue- na o diabólica; más bien, son verdades que nos aconsejan sobre la rigurosa justicia del Cie-
ño anterior y allí estaba él de nuevo, listo para pagarles a lo que merecemos por nuestros pecados”.44
los marineros que lucharían contra España. Para poder Ésta es una reina poderosa, masculinizada, que no teme a la sangre ni a la masacre, que
pagarles, Drake fue hasta su casa y “vimos cómo sacó de literalmente ofrece sangre para beber, y que desenvaina su espada con destreza contra

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aquellos que rechazan sus órdenes. El sueño sobre Guiller mo Rufo narrado en las Holins- 13
Margarita, reina consorte de Enrique IV, The History of M. de Valois, traducida por Robert Co-
hed’s Chronicles, en el que el rey mastica realmente el cuerpo de Cristo, servía como una drington, Londres, 1650, p. 49.
inversión paródica de la propia misa. En el sueño de Lucrecia sobre Isabel, en el que la rei- 14
Ibídem.
na le ofrece a su rival sangre para beber, resuena este simbolismo. Sin embargo, el rito, con
15
la espada además de sangre, no expresa redención, sino muerte. T. Hill, The Pleasant Art of the Interpretation of Dreams, s/p.
A través de la historia los sueños han sido modos poderosos de explorar sueños y an- 16
Véase Matthew de Westminster, Flowers of History, citado por Frank Seafield, The Literature
gustias profundas. Aunque es probable que los sueños descritos hayan sido apócrifos, nos and Curiosities of Dreams: A commonplace book of speculations concerning the mystery of
proporcionan una valiosa comprensión de la psiquis de una época desaparecida hace tiem- dreams and visions, Londres, 1869, pp. 108-109.
po. Los sueños sobre Isabel y María Estuardo, inventados como propaganda en textos co- 17
Véanse Frank Barlow, William Rufus, Berkeley-Los Ángeles, 1983, p. 427; C. Warren Hollis-
mo el de Blackwood; quizá un truco retórico de la misma Isabel en su conversación con Da-
ter, “The Strange Death of William Rufus”, Speculum. A Journal of Medieval Studies, t. XLVIII, Nº
vison; un ejemplo de advertencia a una reina amada en el cuento de fantasmas de Cocker,
4, octubre de 1973, pp. 640-641.
y una pesadilla de peligro en el sueño de la española Lucrecia, son todos ventanas hacia un
18
modo de comprender a Isabel y María, la crisis religiosa y política, en la Inglaterra de fines Raphael Holinshed et al., Holinshed’s Chronicles of England, Scotland, and Ireland, ed. de
del siglo XVI. Henry Ellis (1577), reproducida en 1809, Londres, 1965, III, p. 44.
19
Steven R. Fischer, The Complete Medieval Dreambook: A Multilingual, Alphabetical Somni
Traducción: Mariana Podetti Danielis Collation, Ber na, 1882, p. 132; Hill, Interpretation of Dreams, s/p.
20
James Craigie (ed.), Minor Prose Works of King James VI and I, Edimburgo, 1982, p. 56.
21
Notas Holinshed’s Chronicles, III, p. 44.
22
1 F. Barlow, William Rufus, p. 425.
Agradezco especialmente a Carolyn Biltoft, Jarrod Brant, Jo Eldridge Car ney y Elaine Kruse por
23
la ayuda que me brindaron en este proyecto. W. Hollister, “The Strange Death of William Rufus”, p. 642.
2 24
Véase The Seytonian Dreamer’s Sure Guide Collected from the Writings of Andrew Seyton, K. Thomas, Religion and the Decline of Magic, p. 128. Véase Thomas Cranmer, The Works
Celebrated Seer of Cumberland, Londres, 1820, p. 24. of Thomas Cranmer, ed. de John Edmund Cox, Cambridge, 1844-1846, II, p. 43; John Foxe, Acts
3 and Monuments, ed. de Stephen Reed Cattley, Londres, 1838, VIII, pp. 454-455.
Keith Thomas, Religion and the Decline of Magic, Nueva York, 1971, p. 128.
25
4 Charles McIlwain (ed.), The Political Works of James I, Cambridge, 1918, p. 45.
Charles Carlton, “The Dream Life of Archbishop Laud”, History Today, Nº 36, diciembre de
1986, p. 14. 26
Calendar of State Papers, Venetian, vol. XVII, 1621-1623, ed. por Allen B. Hinds, Londres,
5
Bettina Bildhauer, “Blood”, en Carl Lindahl, John McNamara y John Lindow (eds.), Medieval 1911, pp. 444-445.
Folklore: A Guide to Myths, Legends, Tales, Beliefs, and Customs, Oxford, 2002, p. 45. 27
Los editores de Elizabeth I: Collected Works aceptan que este poema es de Isabel: “No encon-
6
Véase el Oxford English Dictionary disponible en línea. tramos rasgos en este manuscrito que invaliden nuestra suposición de que este poema es una compo-
sición completa y original de Isabel” (p. 413, nota 1). Véase Elizabeth I. Collected Works, ed. por Ja-
7
Thomas Nashe, Terrors of the Night, Or A Discourse of Apparitions, en Alexander Grosart nel M. Mueller, Mary Beth Rose y Leah S. Marcus, Chicago, 2000. En un principio, Steven May y An-
(ed.), The Complete Works of Thomas Nashe, Londres, 1883-1885, vol. 3, pp. 234-255. ne Lake Prescott sostuvieron lo mismo, pero actualmente piensan que se trata de una traducción que
8
Ídem, p. 220. Isabel hizo de un original desconocido. Véase May y Prescott, “The French Verses of Elizabeth I”, En-
glish Literary Renaissance, 24, Nº 1, invier no de 1994, pp. 9-43. La traducción es de los editores y
9
Ídem, pp. 223-224.
el pasaje citado está en la página 415: “Little by little I remembered / (For I was so sad) / That the
10
Ídem, p. 259. dream that grieved me – / The dream that was past – / Seemed to tor ment me”.
28
11
“Upon the King! Let us our lives, our souls, / Our debts, our careful wives, / Our children, and Véanse Derek Wilson, Sweet Robin: A Biography of Robert Dudley, Earl of Leicester, Lon-
our sins lay on the King! / We must bear all”; G. Blakemore Evans et al., The Riverside Shakespea- dres, 1981, pp. 229-230; Eva Mabel Tenison, Elizabethan England, vol. III: 1575-1580, Royal Lea-
re, Nueva York, 1997, 2ª ed. mington Spa, Warwick, publicado por la autora, 1933, p. 148.
12 29
Lynn Thorndike, A History of Magic and Experimental Science, Nueva York, 1941, VI, pp. Véase, por ejemplo, Susan Doran, “Revenge her Foul and Most Unnatural Murder? The Impact
478-480. of Mary Stewart’s Execution on Anglo-Scottish Relations”, History, 85, 2000, pp. 589-612.

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Archivos
30
Calendar of State Papers Relating to Scotland and Mary Queen of Scots, vol. IX: 1586-
1588, editado por William K. Boyd, Glasgow, 1915, pp. 287-295, párrafo de la p. 284: “A discour-
se sent by Secretory Davisone, beinge then prisonere in the Towere of London, unto Secretarye
Walsynghalm, contaynynge a somary reporte of that which passed between hir majestie and him in the
case of the Skotyshe Queene, from the signynge of the warrante to the tyme of his restrainte”.
31
Georgianna Ziegler, “Mary Stuart”, en Elizabeth I: Then and Now, Washington, 2003, p. 107;
James Emerson Phillips, Images of a Queen: Mary Stuart in Sixteenth-Century Literature, Berke-
ley, 1964, pp. 106-109.
32
Adam Blackwood, Martyre de la rayne d’Escosse, París, 1587, pp. 345-349. Mi especial agra-
decimiento para Carolyn Biltoft y Jordan Stump por proveer me la traducción.
33
John E. Neale, “The Sayings of Queen Elizabeth”, History, 10, octubre de 1925, pp. 212-213;
Catherine Loomis, “Elizabeth Southwell’s Manuscript Account of the Death of Queen Elizabeth”, En-
glish Literary Renaissance, 26, 3, 1996, pp. 482-510.
34
C. Loomis, “Elizabeth Southwell’s Manuscript”, p. 485.
35
Véase Louis Montrose, “Shaping Fantasies: Figurations of Gender and Power in Elizabethan Cul-
ture”, Representations, I, 2, 1983, pp. 61-94.
36
P.R.O., SP 12/200, f. 65, en K. Thomas, Religion and the Decline of Magic, p. 600.
37
K. Thomas, Religion and the Decline of Magic, p. 600.
38
Lansdowne Manuscripts, vol. 99, párrafo 34.
39
Historical Manuscript Commission, Calendar of the Manuscripts of the Most Honourable, the
Marquis of Salisbury. Preserved at Hatfield House, 24 vols., ed. por R. A. Roberts, Londres, 1883-
1976, vol. 11, p. 135.
40
Véase Retha War nicke, The Rise and Fall of Anne Boleyn, Cambridge, 1989, p. 236.
41
Richard Kagan, Lucrecia’s Dream: Politics and Prophecy in Sixteenth-Century Spain, Berke-
ley, 1990, p. 2. Para leer más sobre Lucrecia, véase Roger Osbor ne, The Dreamer of Calle de San
Salvador: Visions of Sedition and Sacrilege in Sixteenth-Century Spain, Londres, 2001. Estoy muy
agradecida a Anne Cruz, que me habló sobre el libro de Osbor ne y me prestó un ejemplar.
42
R. Osbor ne, The Dreamer of Calle de San Salvador, p. 61.
43
Ibídem.
44
R. Kagan, Lucrecia’s Dream, p. 71.

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La historia en el dominio digital
Mark Poster*

Disciplinas digitales distante, mediado por máquinas infor máti-


cas. La infor mación digital está en el server,

¿Q
ué es lo que está en juego en la en el ciberespacio, en el disco rígido, en el
alteración de la estructura mate- RAM, nunca tangible para los seres protegi-
rial de los objetos culturales, al dos por el universo newtoniano. En contras-
pasar de la for ma manuscrita e impresa a la te, en el mundo de los átomos, la epistemo-
for ma digital de archivos de computadora? logía de la presencia/ausencia estuvo vigen-
En particular, ¿de qué manera está afectan- te al menos desde que Platón introdujo una
do este cambio a las disciplinas académicas jerarquía en la cual la voz tiene privilegio
organizadas en tor no de for mas estables de respecto de la escritura. En el dominio de
“archivos” simbólicos? De manera más es- los átomos (llamémoslo, para nuestra con-
pecífica incluso, ¿cómo se ha visto afectada veniencia, el mundo analógico), la verdad
la historia a partir de la digitalización de la consiste en una cierta relación respecto de
escritura? ¿La digitalización es, simplemen- la presencia, sea la presencia en la concien-
te, un método más eficiente para la repro- cia de un hablante concreto, o en la repre-
ducción, el archivo y la transmisión de do- sentación de esa conciencia en voz o, final-
cumentos, cuya disponibilidad en espacio y mente, en la representación de esa voz en
tiempo aumenta para que los historiadores un texto impreso o manuscrito. La episte-
la apliquen en técnicas y métodos de inves- mología de lo analógico, o su ideología si se
tigación? ¿O, por el contrario, causa modi- prefiere, es aquella de lo original definido
ficaciones a la hora de que los historiadores como lo que subsiste en la conciencia: en
constituyan una verdad? primera instancia, la verdad existe en la
Katherine Hayles sugiere que la cultura conciencia. La voz, la escritura y la impre-
digital incorpora a los procedimientos epis- sión sostienen esa epistemología a través
temológicos de las ciencias humanísticas y del complemento de la representación. La
sociales una lógica de patrón-inter ferencia, crítica de Jacques Derrida a esta epistemo-
que se contrapone con la lógica anterior de logía incorpora “prórrogas” de tiempo y es-
presencia-ausencia.1 En el dominio digital pacio al interior de la ideología de la presen-
de ceros y unos,2 todo es, en principio, in- cia, interpretando el lado reprimido como la
mediatamente presente y al mismo tiempo posición de la ausencia. La deconstrucción

* Publicado originalmente en Historien. A Review of the Past and Other Stories, 4th Volume
(2003-2004), Atenas, Cultural and Intellectual History Society, Nefeli Publishers.

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Entrepasados - Nº 30, fines de 2006: 127-142
se mantiene dentro de la epistemología de para revertir el binomio presencia/ausencia. del pasado, de introducción de teorías con tan a encarar la cuestión no a partir de pro-
la presencia/ausencia, complicando sus in- En segundo lugar, por la incorporación del orientación crítica y de autorreflexión sobre babilidades estadísticas sino a estar abiertos
tenciones, dando vuelta sus prioridades, po- binomio azar/patrón. Lo que está en juego los supuestos con los que se trabaja. Aque- a la investigación.
niendo en cuestión la metafísica de su ori- no es el desplazamiento de sistemas de ver- llos que de todas maneras insistieron en ha- Si no es posible garantizar con certeza
gen, pero, sin embargo, no ter mina de des- dad analógicos por sistemas digitales sino el cerlo, como Hayden White, se encontraron, quién es un historiador, ¿será más fácil defi-
cartar sus tér minos. establecimiento de un campo donde ambos por lo general, rechazados o puestos al nir qué califica como un trabajo histórico,
Si la cultura digital constituye una epis- están presentes, de manera independiente y margen. De manera notable, la misma con- con conocimiento y verdad históricos? Una
temología de azar/patrón, entonces se in- con formas mixtas. Así, estamos ante una si- clusión puede obtenerse en relación con respuesta simple sería pensar que son tra-
serta en una nueva lógica de verdad dentro tuación bastante complicada. otro cambio en el énfasis de la disciplina bajos históricos aquellos que son aceptados
de un mundo atrapado por el binomio anti- histórica: el giro, en los 90, hacia la histo- como tales por los historiadores. Pero en-
guo de presencia/ausencia. Uno podría de- ria cultural y global. Aunque hoy los tonces, como el lector habrá notado, en-
cir que hoy en día, en el tiempo de las má- La disciplina disciplinada campos de investigación son radical- tramos en un círculo lógico incómodo.
quinas infor máticas, en una era donde los mente diferentes a aquellos de las dé- En mi experiencia personal, las cáte-
objetos culturales residen en el interior de En esta situación complicada, con tan- cadas de 1950 y 1960, las reglas dras de los departamentos de histo-
esas máquinas, las estrategias de interpreta- tos temas en las agendas de las ciencias hu- epistemológicas siguen siendo las ria que ofrecen doctorados en his-
ción se orientan hacia la cuestión del patrón manísticas, la capacidad de la disciplina, sin mismas. toria muchas veces afir man, al en-
al interior de la inter ferencia. La verdad no certezas y confundida, para responder al Una pregunta que se sigue de contrarse con papers de estudiantes,
encuentra hoy su origen en la conciencia si- desafío y las oportunidades de los nuevos este resumen del estado de la discipli- e incluso ante trabajos publicados, “es-
no en el proceso interpretativo que capta medios depende, en parte, de cuán fuerte- na es quién puede ser considerado un to no es historia”. Este comentario se ar-
los patrones a partir de un fondo de inter fe- mente están definidos los límites de la disci- historiador confiable. A medida que los ticula no con la coherencia de los textos
rencia. Así, uno podría estar de acuerdo plina o de cuán abiertos están los historia- nuevos medios desafían muchos de los há- de los alumnos o la calidad de su esfuerzo
con Neal Stephenson y su Cryptonomicon dores ante los nuevos desarrollos que influ- bitos de la disciplina, es urgente indagar so- de investigación sino más bien con el aspec-
y darle prioridad a la cuestión de la verdad yen en sus métodos y supuestos. Entre la bre la capacidad de ésta para enfrentarse a to teórico del trabajo. Con frecuencia, los
en relación con la decodificación de men- década de 1970 y la de 1990 la disciplina lo que puede ser percibido como raros pro- historiadores trazan una frontera alrededor
sajes, a la identificación de patrones a histórica orientó sus intereses hacia los te- cedimientos nuevos para la investigación. de su disciplina excluyendo a los trabajos
partir de la inter ferencia de signos en- mas sociales y lo cotidiano, alejándose En este sentido, la mayoría de las veces los académicos que son, al menos en la super-
criptados.3 En este caso, uno sabe de las grandes políticas o la historia in- académicos de los departamentos de histo- ficie, históricos en el sentido pedestre de
que el patrón existe, pero el agente telectual. A pesar de que muchos de ria responderían que sólo son miembros del que tratan sobre el pasado. En realidad, si-
que lo creó está tan desplazado estos historiadores jóvenes eran “gremio” de historiadores aquellos que tie- guiendo a Michel Foucault, uno podría de-
de la presencia de los signos (a marxistas, la epistemología empíri- nen un doctorado de algún departamento signar la frase “esto no es historia” como
partir de la mediación de la máquina ca que había caracterizado a la histo- de historia. Pero al menos para tres casos una “regla de for mación” de la disciplina.6
y del proceso de codificación, entre ria política cambió muy poco en el pa- importantes –Edward P. Thompson para la Muchas veces a los estudiantes se les infor-
otros) que la decodificación debe dirigir- so a la historia social. Los historiadores historia social británica, Arthur M. Schlesin- ma, y sin dudarlo, que sus trabajos “no son
se hacia el texto puro, al arreglo de signos sociales, al igual que sus antepasados, ger en la historia política de Estados Unidos historia” cuando presentan en sus textos
y a la aplicación de métodos como la esta- buscaron los registros de los actos conscien- y Philippe Ariès para la historia cultural teorías posestructuralistas, por ejemplo.
dística y otros algoritmos que no suponen tes de los agentes.4 Independientemente del francesa– ese criterio es insuficiente: ningu- Voy a presentarles algunos ejemplos del
una conciencia creadora sino sólo un pa- paso del campo histórico hacia lo social, los no de ellos obtuvo un doctorado en histo- problema a partir de mi propia experiencia.
trón relacionado con el lenguaje. Los men- historiadores, aferrados a las metodologías ria.5 Como un criterio de calificación alter- En una entrevista de trabajo en mi universi-
sajes encriptados constituyen un paraíso pa- establecidas, se defendieron rechazando las nativo, muchos eruditos de otras disciplinas dad, una historiadora joven presentó un pa-
ra la lingüística estructuralista, que conside- nuevas innovaciones teóricas que recorrie- escriben libros que son de lectura obligato- per sobre las condiciones históricas del psi-
ra que el significado surge sólo a partir de la ron las humanidades en el último tercio del ria en los cursos universitarios de historia. coanálisis lacaniano en la década de 1920 a
serie de símbolos. siglo XX. Las fronteras de la disciplina se Estas importantes excepciones al criterio partir de la relación entre la emergencia del
Así, la epistemología se complica, en cerraron ante cualquier insinuación de “fic- común (y hay muchos más ejemplos, que psicoanálisis francés y las instituciones lega-
primer lugar, por la movida deconstructivista ción”, de cuestionamiento de la objetividad incluyen a Herodoto y Tucídides) nos alien- les. Miembros distinguidos del departamen-

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to votaron en contra de su con- protestantes y los no liberales. documentos a un nuevo nivel de importan- la cual, de manera significativa, expandió el
tratación argumentando que La- Espero que este relato de mis ex- cia. Muchas veces no está claro si los docu- control corporativo de la cultura y, para los
can “no es historia”. En otro caso, periencias personales deje en claro mentos de la web fueron subidos por perso- historiadores, redujo el acceso a las colec-
una estudiante graduada de la Uni- que no pretendo que se elimine la nas doctoradas en historia. El pedigrí de los ciones de datos.9 Así, la cultura digital abre
versidad de Toronto me comentó que “portería”, pero sí señalar que los his- sitios web es de una notable incertidumbre. una nueva dimensión política al problema
su consejero le recomendó encarecida- toriadores tienen un sentido demasiado No obstante, estos sites, que incluso son a de la accesibilidad, lo que afecta seriamente
mente que no incluyera el nombre de estrecho de lo que puede incluirse dentro veces muy populares, albergan un rico teso- a los historiadores, aunque no conozco nin-
Foucault en su tesis, ni siquiera en un pie de sus fronteras. Así, hoy en día, con la cul- ro de textos, imágenes y sonidos. gún reclamo que la American History Asso-
de página, porque “eso no es historia”. De tura digital introduciendo sus nuevas condi- Sumado a las preocupaciones por la au- ciation haya presentado ante la DMC. En
nuevo, hace algunos años, presenté a mi ciones de verdad, la disciplina histórica de- tenticidad, otro aspecto problemático de la primera instancia, entonces, la digitaliza-
departamento la propuesta de un distingui- be repensar el lugar de su línea Maginot7 y historia en la web es la creciente privatiza- ción modifica la naturaleza de los documen-
do colega del departamento de literatura los historiadores deben redefinir quiénes y ción de las colecciones de documentos y, lo tos históricos a partir de convertirlos en ma-
francesa de mi campus que pretendía dictar qué puede incluirse en su club. que es peor, la concentración cada vez ma- terial de gran disponibilidad, de introducir
un curso en el departamento de historia so- yor de las compañías que son dueñas de dudas de certificación y de abrir la cuestión
bre la relación entre historia y literatura en esas bases de datos. En cierto sentido, el ac- del acceso a cuestiones políticas controver-
el siglo XVIII, una época en la que los lími- Datos históricos ceso a los documentos históricos siempre siales.
tes entre ambos discursos eran, como mu- fue difícil para el académico. Las coleccio- Un segundo aspecto de la digitalización
cho, confusos. Fue simple: muchos colegas La digitalización de textos, imágenes y nes son muchas veces controladas por go- de la infor mación es que convierte a todos
se despacharon con la frase “esto no es his- sonidos presenta varios niveles de proble- bier nos, corporaciones e individuos priva- los documentos en potencialmente flexibles
toria”. Y un ejemplo más: en 1963, mien- mas a la hora de definir la naturaleza de la dos que se muestran reacios, por diversas y modificables según el gusto del lector/es-
tras intentaba obtener los créditos para cali- verdad histórica. La primera cuestión que razones, a ponerlas a disposición de los in- pectador/escucha. En el presente, existen
ficar como estudiante no graduado para un está en la mente de los historiadores es el vestigadores. Una habilidad que no se ense- muchos for matos de documento cerrados.
programa para graduados en historia, tomé destino de los datos que originalmente te- ña a los estudiantes de grado, pero que es Algunas novelas en hipertexto, por ejem-
un curso en la St. Johns University en nían for mas manuscritas o impresas y que esencial para los historiadores, es el diseño plo, pueden leerse y el lector puede agregar
Queens, Nueva York, que era dictado por ahora se ubican en archivos digitales en in- de estrategias para superar esos obstáculos. “enlaces”, pero los núcleos de la historia no
un profesor que, a la vez, era un cura cató- ter net. Roy Rosenzweig ha demostrado la Las dificultades legales son casi siempre las pueden modificarse. De la misma manera,
lico. En la clase anunció, para mi ingenua rapidez con la que los historiadores han más molestas: la ley de copyright, de un so- el for mato PDF de Adobe prohíbe la altera-
sorpresa, que los historiadores más impor- convertido documentos en archivos digita- lo golpe, impide el acceso a muchos tipos ción de los documentos y previene el cortar-
tantes del momento (hizo mención al más les y los han subido a la red.8 Un archivo de documentos. Sin embargo, la digitaliza- pegar de pasajes. Muchos de los libros y ar-
célebre historiador norteamericano de ese importante, American Memory, el recurso ción cambia y extiende la naturaleza de los tículos digitalizados se encuentran disponi-
tiempo sobre Francia, R.R. Palmer, de la online del programa de biblioteca digital de obstáculos. Debido a que la distribución y la bles en la red en for mato PDF. Los artículos
Universidad de Princeton) consideraban de la Library of Congress (NDLP), contiene copia se vuelven gratuitas, inter net aligera de JSTOR y de Netlibrary están en PDF. Es-
manera automática que existían dos clases más de cinco millones de registros. Hay a la carga de muchas de las tareas de investi- tos for matos cerrados quizá faciliten la dis-
de académicos que no eran historiadores: disposición incontables versiones digitaliza- gación. Desde el hogar uno puede acceder tribución amplia de documentos pero pre-
los comunistas y los católicos. A pesar de das de publicaciones académicas, en parti- a innumerables documentos y localizar in- servando sus for mas originales o, como di-
que ese tipo de consideraciones no suelen cular de historiadores de JSTOR (Scholary for mación muy fácilmente. Sin embargo, rían algunos, su integridad. Obligada por los
reconocerse en publicaciones oficiales o en Jour nal Archive) y de Projet Muse. Profeso- las grandes ventajas de la cultura digital for matos de impresión y papel, la cultura
los paneles de la convención de la Ameri- res y aficionados a la historia, recreadores ponen en duda muchos de los sistemas moder na, por siglos, ha debido atenerse a
can Historical Association, son lugares co- de la Guerra Civil, personas encargadas de establecidos de control. Como respues- los for matos cerrados. Pero la cultura di-
munes en la práctica, en las decisiones y en las genealogías familiares y otros grupos, ta, las industrias del cine y la música gital está mucho mejor preparada que
la actividad institucional de los departamen- han creado miles de sites, construidos a presionaron con dureza para soca- la imprenta y la transmisión mediáti-
tos de historia. Los “porteros” tienen el di- partir de la combinación de aportes de his- var lo mejor de inter net con la ca tradicional para abrir los objetos
fícil trabajo de mantener el límite de la his- toriadores profesionales con amateurs, lo aprobación, en 1998, de la ley culturales a, por ejemplo, la lectu-
toria en contra de la ficción, la teoría, los no que eleva la cuestión de la veracidad de los Digital Millennium Copyright, ra y reescritura simultánea de

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textos, la observación y el rediseño de imá- cuenta la importancia de la historia para los la verdad”. También puede concluirse que constructivo sobre la com-
genes y la escucha y transfor mación de pie- Estados-nación, consultaban las colecciones los historiadores sociales de los 70 en ade- presión del texto histórico.
zas sonoras. Los programas de procesa- oficiales de documentos, los historiadores lante, incluyendo a muchas mujeres, conti- En otras disciplinas, como la
miento de textos y diseño de imágenes y so- de la segunda mitad del siglo XX, preocupa- nuaron la asociación entre verdad y senti- antropología, la crítica literaria y
nidos per miten que la audiencia se coloque, dos por grupos antes ignorados (la clase tra- miento, aunque en una mezcla más comple- la historia de la arte, los investiga-
al mismo tiempo, en la posición de autor, bajadora, las mujeres) y las instituciones (la ja de experiencia de género. dores han comenzado a estudiar los
artista o compositor. Más aún, la red de ob- familia, los sindicatos), se volcaron a los do- La for ma física de los documentos, tan- medios que contienen a los objetos
jetos digitales estimula a estos personajes a cumentos legales, los registros de las igle- to papeles impresos como manuscritos, culturales. Los museos han atraído mu-
convertirse en distribuidores. Funciones que sias y los datos sobre la propiedad de la tie- condicionaba la arquitectura del archivo. El cha atención en estos campos en tanto
antes estaban separadas para el mundo de rra. Tanto los historiadores políticos como papel requiere ser protegido de los elemen- son importantes elementos constitutivos
la imprenta y la transmisión radiotelevisiva, los sociales consideraron la visita al archivo tos de la naturaleza, y los papeles que se de la práctica epistemológica de esas disci-
hoy convergen o, al menos, tienen fronte- como un requisito para la erudición, y en consultan poco, como los que están en los plinas. Se entiende que la manera en la cual
ras borrosas. La cultura digital introduce ella invirtieron gran energía emocional. archivos, son propensos a guardarse en lu- se conservan y se ponen a disposición los
principios de recepción que recuerdan a la En un estudio pionero sobre la cuestión gares oscuros y con poca atención respec- objetos culturales tiene influencia en el tipo
época anterior a la de la reproducción me- de género relacionada con las prácticas de to de su ordenamiento. Por su naturaleza, de conocimiento que se produce sobre ellos.
cánica: las tradiciones de narración oral y la historia, Bonnie Smith demuestra la fas- los archivos en papel son expulsivos, remo- Jacques Derrida medita sobre la influencia
música folclórica en las cuales cada recep- cinación emocional de los historiadores por tos, inaccesibles y están pobremente orga- de los archivos de e-mail en la asociación psi-
ción implicaba una transfor mación. En el el trabajo de archivo. Smith diferencia el se- nizados. Los archivos digitales, por el con- coanalítica temprana.12 Su uso del término
modelo digital, estas prácticas, que en otro minario de grado, caracterizado por un esti- trario, no obligan a ningún viaje, sólo hace ‘archivo’ es más general o metafórico que el
tiempo se limitaban a la proximidad de la lo de racionalidad cívica, del viaje al archivo falta “sur fear” con un navigator o un ex- que aplican los historiadores, porque incluye
voz, hoy pueden diseminarse globalmente. donde los historiadores encontraban “amor, plorer, metáforas que encierran la ausencia en la categoría cualquier tipo de información
Como resultado, los documentos históricos melodrama e, incluso, obsesión”.10 Llegar del viaje geográfico. Los repositorios ahora conservada. En este sentido, los museos y las
son pasibles de perder su “integridad” y al archivo era algo arduo, en especial en el pueden obtenerse en un search con la faci- bibliotecas públicas también deberían califi-
convertirse en elementos abiertos a la trans- siglo XIX. Los historiadores se veían a sí lidad de una base de datos algorítmica, apo- car como archivos. Con la definición de De-
for mación continua: una pesadilla para los mismos en tér minos heroicos, teniendo que yando un dedo en el teclado o con el movi- rrida, un archivo denota una colección mate-
historiadores. superar obstáculos, costos e inconvenientes miento del mouse. La infor mación puede rial de información que se distingue de aque-
para acceder a desordenados registros de extraerse con una simple operación de cor- lla guardada en la memoria, a pesar de que
los trazos auténticos del pasado. En este tar-pegar del procesador de texto, ya no el cerebro es ciertamente un ente material y
Archivos digitales contexto, era fácil que se estimularan las hace falta la ardua copia manual o con má- la memoria cambia su química casi minuto a
emociones. Incluso el legendario fundador quina de escribir. Los nuevos archivos pro- minuto. Si otras disciplinas se han interesado
Desde el principio, el archivo ha sido de la historia moder na, Leopold von Ranke, bablemente despierten menos emociones en el funcionamiento de los archivos, los his-
una pieza central para la epistemología de fue afectado por ellas. Así describió su ex- de conquista heroica para los hombres o toriadores han puesto la atención en la me-
la historia. Para los historiadores, viajar periencia en el archivo: “Ayer tuve un dulce emociones análogas en las mujeres. Es po- moria. En años recientes, han explorado la
para consultar archivos durante el siglo y magnífico encuentro con el objeto de mi sible que el nuevo contexto digital reduzca historia oral y el testimonio como una conti-
XIX era el equivalente al trabajo de amor, una preciosa italiana con la que espe- la intensidad emocional que los historiado- nuación de la historia social, pero también
campo para los antropólogos, un ro producir un her moso prodigio romano- res invierten en el archivo y, quizá, anule la en nuevas direcciones como la cuestión del
hito sine qua non para la profe- ger mánico. Me desperté al mediodía, com- ilusión, característica de generaciones pre- trauma histórico.13 Mientras que los historia-
sionalización. A comienzos de la pletamente exhausto”. El archivo era la oca- vias, de que los archivos contienen la ver- dores se han enfrentado con los temas de la
década de 1970 los archivos sión para agitaciones emocionales especial- dad del pasado, que la reunión de docu- epistemología de la memoria y se han con-
cobraron nueva importancia mente masculinas. Smith concluye su análi- mentos encierra, por sí misma, lo que Ran- centrado en la comparación entre registros
gracias a la corriente de la sis indicando la imbricación entre archivos, ke llamaba “el pasado tal como fue”.11 Po- escritos a mano/impresos con la evidencia
historia social. Si los his- verdad y sentimiento: “Los archivos se con- siblemente, los archivos digitales minen la oral, han dedicado mucha menos atención a
toriadores del siglo virtieron en los repositorios suntuosamente falsa objetividad de los historiadores y pro- los archivos y su transformación potencial en
XIX, teniendo en imaginados del conocimiento y los avales de porcionen un giro más autorreflexivo y formatos digitales.

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Por mi curiosidad sobre la cuestión del que constituyen una buena parte del “archi- Historiadores online mo los del William Blake Archive editado
reconocimiento que le daban los historiado- vo” de la historia antigua con la satisfactoria por Morris Eaves, Robert Essig y Joseph
res a la importancia del archivo para la ver- completud y unidad del significado en las na- Además de la digitalización de docu- Viscor ni (http://www.blakearchive.org/),
dad de su disciplina, llevé a cabo algunas rrativas históricas, subrayando “la disonan- mentos históricos, los textos producidos por subieron a la red la poesía de William Blake,
búsquedas en publicaciones online, utilizan- cia entre arqueología analítica e historia sin- los historiadores también están migrando cuyos textos impresos incluían dibujos que
do la última tecnología de la Califor nia Digi- tética”.15 Ernst propone que habrá una nue- hacia for matos computarizados y apare- eran parte integral de la lectura. Los edito-
tal Library. Busqué la palabra ‘archivo’ en va historia que tendrá su punto de partida en ciendo online. Se están publicando trabajos res usaron la web para transferir, de la ma-
textos y títulos de artículos en algunas de las las bases de datos de hipertextos donde los en revistas online, las publicaciones impre- nera más fiel posible al original en papel,
publicaciones líderes del campo: American módulos de documentos están organizados sas están disponibles en la web e incluso trabajos que habían aparecido anterior men-
Historical Review, History and Theory, en un modo yuxtapuesto y heterogéneo. monografías y otros trabajos más extensos te en rudimentarias for mas multimedia. Es-
Journal of Modern History, French Histo- “¿Es posible que la computadora tenga la se suben a la red. También existe un núme- te modo de transferencia de códigos, sin
rical Studies y Journal of Interdisciplinary mejor memoria del pasado?”, pregunta su- ro de centros para la investigación histórica embargo, ignora la diferencia entre medios
History. En el AHR, desde la década del gestivamente.16 Su polémica con la historia que trabajan directamente la cuestión de los impresos y digitales, utilizando las ventajas
60, la palabra ‘archivo’ apareció 119 veces; narrativa, sin embargo, retoma los linea- nuevos medios, como el Center for History de la web sólo como un medio de difusión.
entre History and Theory (que se remonta- mientos de la objetividad de la profesión. Un and New Media en la George Mason Uni- Por el contrario, la biblioteca digital Perseus
ba sólo hasta 1988) y Journal of Modern modelo sintético de arqueología y los archi- versitiy. De todas estas maneras, los estu- (http://perseus.mpwg-berlin.mpg.de/), de
History juntos apareció 120 veces. Una vos digitales, en su opinión, es más factible dios de los historiadores están presentes ca- Gregory Crane, que cubre textos latinos y
búsqueda en las dos publicaciones restantes que las historias elaboradas de la historiogra- da vez más en la red global de computado- de la antigua Grecia, y otros sitios como el
no arrojó ningún resultado. De las 239 fía convencional. Los archivos digitales, pa- ras. Una cuestión, que viene de nuestra dis- de George Landow, cuyas bases de datos
menciones, sólo un artículo trabajaba cues- ra Ernst, hacen que la historia regrese a la cusión anterior sobre la infor mación digital, apuntan al trabajo de Charles Dickens, pre-
tiones sobre los archivos en relación con la base metodológica de la fidelidad al docu- persiste: ¿de qué manera el usuario puede sentan características mejores de la cultura
verdad histórica. Podría concluirse que, en mento, la vieja cosecha empírica. estar seguro de la autenticidad de los sitios digital. Landow construyó bases de datos
comparación con el gran interés de los his- Ernst continúa con el binomio historia/ web que presentan estudios históricos? Es multimedia que incluyen trabajos literarios,
toriadores por la memoria y su relación con ficción. Quizá la digitalización per mita mo- muy fácil para cualquiera copiar una parte estudios históricos sobre el período e imá-
sus huellas en los papeles, el cambio en el verse más allá de esta oposición. Las bases de mi página y pegarla en la suya usando su genes de época.19 Como muchos han argu-
for mato de los archivos no preocupa dema- de datos computarizadas sugieren lo insepa- nombre, quizá introduciendo algunos cam- mentado, la transferencia de textos a la
siado. rable de la necesidad discursiva por la “na- bios en el diseño. Esos actos, que en la era red, incluso si se limita a la yuxtaposición
Pero una tecnología más antigua repor- rrativización” (la introducción de la “fic- de la imprenta eran considerados plagio (y de muchos objetos culturales en una sola
tó resultados un poco mejores: un e-mail en- ción”) y la insistencia en poner atención a la que son bien conocidos por los educadores), base de datos, introduce una asociación ló-
viado a un amigo preguntándole por la digi- for ma material de la infor mación. Los docu- son muy propensos a multiplicarse con la gica del espacio que corre en contra de la
talización de los archivos me aportó una re- mentos digitales, por ejemplo, requieren de- digitalización y el nuevo principio de la va- lógica lineal del material impreso. El hiper-
ferencia interesante.14 Un catedrático ale- cisiones estéticas en cuanto a la presenta- riabilidad del objeto cultural. texto promueve el “salto” de un sitio a otro,
mán, Wolfgang Ernst, estaba comparando ción de la infor mación, incluso en cuanto a La cultura digital también facilita la pro- sin estructura jerárquica o de árbol (como
los archivos digitales con las narrativas histó- las palabras clave que servirán de índice, lo ducción de nuevos textos por parte de los en el caso de las páginas numeradas o las
ricas en relación con la evidencia arqueoló- cual afecta en gran medida el acceso a los historiadores, textos que combinan compo- fichas del catálogo de una biblioteca), para
gica. Ernst argumenta que las inscripciones datos. Al mismo tiempo, los documentos di- nentes visuales y de audio. Los documentos controlar la narrativa del descubrimiento o
sobre piedras de la antigüedad romana en- gitales recuerdan al investigador sobre su no multimedia son tan fáciles de crear como la investigación. Todavía no está claro de
frentan al historiador con trozos de informa- autenticidad, porque no son reliquias del pa- un texto. La visión de Ted Nelson de “Xa- qué manera estas características de la cultu-
ción, formando una especie de archivo que sado, sino transcripciones recientes.17 En nadu”, una biblioteca de hipertextos global ra digital (hiper media y links asociados)
sólo puede comprenderse con la narrativa este sentido, los archivos digitales obedecen que se propuso a mediados de la década van a afectar las narrativas históricas.
histórica, forzando los límites de la evidencia a los cánones epistemológicos que parten del 60,18 anticipó lo que hoy es realidad Si la for ma material de la red presenta
que está a la vista. Así, se contraponen los de las reglas familiares del uso asociadas a con la inter net global. Algunos un desafío para la disciplina histórica atada
fragmentos mudos, modulares, parciales y fuentes más convencionales. académicos, co- a los libros, también incorpora una amena-
fuertemente ambiguos de las inscripciones za a los procesos institucionales de certifi-

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cación. Cualquiera, incluso un estudiante gran variedad de salas de dad que escribieron Don Slater y Daniel Mi- dad recibió inter net como algo que combi-
del primer tramo de la carrera de historia, chat, tablones de anuncios, ller, The internet: an antropological ap- na y refuerza las prácticas culturales locales.
puede publicar su trabajo en la web. En cafés electrónicos y salas de en- proach. Basándose en entrevistas con los El “liming”: “ocupar el tiempo con bromas
cierto sentido, la frase de Carl Becker “ca- cuentro. Personas que trabajan lugareños a fines de la década de 1990, el sofisticadas, bailes e ir a otros lugares (una
da hombre es su propio historiador” se en lugares lejanos y la gente “de la libro tiene muchas sorpresas: en Trinidad, esquina, una disco, la casa de alguien, otra
vuelve una realidad literal.20 No hay obstá- diáspora” en general, utilizan inter- inter net no es vista como una extensión del isla)”, fue citado con regularidad como el
culos para la presentación pública de la net para mantener contacto diario imperialismo estadounidense sino como un placer local que más se buscaba recuperar
erudición histórica. La práctica de lectores con la familia y amigos que tienen en instrumento completamente adaptable a las en o a través de inter net”.22 Así lo hacen a
expertos y referencistas trabajando para sus lugares de origen. Los jóvenes ex- condiciones locales. Trinidad, a pesar de ser través de e-mails o salas de chat. Para los de
editoriales y publicaciones se ve sobrepasa- panden sus contactos sociales con el una nación del Tercer Mundo, tiene un alto Trinidad, inter net no fue vista como una
da por la cultura digital. La facilidad para la messenger, y los juegos online son una grado de uso de inter net. La única catego- tecnología extraña, aprendida con dificultad
publicación presenta un enor me problema importante actividad para miles de ellos. La ría social que queda fuera de la cultura de la y percibida como algo alterador de su com-
para todas las disciplinas, incluida, por su- telefonía sin cables se está convirtiendo en red es la población de más edad, rasgo que portamiento; su uso fluyó directamente a
puesto, la historia. Para el estudiante o el digital. En algunos lugares, la banda ancha recorre a todos los países. Los de Trinidad partir de hábitos culturales preexistentes.
aficionado, la cuestión es más compleja. per mite la videoconferencia. Millones inter- no ven a inter net como algo intimidatorio, Este esquema muy básico de los sor-
¿Hasta qué punto aceptarán los comités de cambian música en for mato digital a través una tecnología de los arcanos, sino como prendentes hallazgos de Miller y Slater indi-
evaluación de los departamentos y campus de la red. En realidad, la cultura digital está algo fácilmente asimilable a sus patrones ca la importancia de los estudios empíricos
la publicación online para la obtención de diseñada y caracterizada por la intimidad re- culturales de existencia. En el momento en sobre el uso de inter net. Sus resultados
créditos y puestos en las universidades? mota, por la comunicación mediada por que se llevó a cabo el estudio, un tercio de contradicen la mayoría de los supuestos so-
Mientras que la economía de las editoriales máquinas… En pocas palabras, por la reali- la población tenía acceso a ella en el hogar bre los nuevos medios. Sin embargo, su
desalienta la publicación de monografías dad virtual. Enlazada con la vida real, la rea- y los cybercafés proliferaban en el paisaje trabajo también es problemático por los su-
cortas y conferencias revisadas, las casas lidad virtual obedece a leyes significativa- urbano.21 puestos que adoptan: parten de asumir que
de publicación están comenzando a lanzar mente diferentes de aquellas que nos son fa- Miller y Slater ofrecen un panorama “necesitamos estudiar inter net como algo
“libros” exclusivamente en for mato digital. miliares en la sociedad. Los supuestos de completo del uso de inter net en Trinidad: continuo e integrado con otros espacios so-
Este tipo de publicaciones, ¿logrará obte- los historiadores sobre los individuos y los qué grupos la usan y de qué manera, qué ciales”.23 En otras palabras, los autores dan
ner el status de los libros en papel? A me- grupos se ven fuertemente desafiados por aspectos son los más utilizados, de qué ma- por hecho que la distinción entre lo virtual
dida que las revistas especializadas van apa- los encuentros sociales mediados por la nera se relacionan la economía política de y lo real no representa ningún obstáculo
reciendo de for ma digital, se van borrando computación en red y las máquinas infor- Trinidad e inter net y, sobre todo, cómo se epistemológico para su investigación. A
las líneas entre la distribución en papel y máticas. La conexión en la red, donde na- enlazan la historia y cultura de Trinidad con partir de aquí, se dedican simplemente a
online. De nuevo, la cultura digital desesta- die sabe realmente quién es cada uno, pre- el uso de la red. Los autores proponen que entrevistar a los habitantes de Trinidad so-
biliza las tradiciones establecidas para la senta un enor me problema para la teoría y la larga historia del exilio de muchos habi- bre el uso que hacen de inter net. Incorpo-
evaluación y la reseña académica. la metodología. ¿De qué manera pueden es- tantes de Trinidad crea las condiciones ma- raron a su estudio la figura del agente ra-
cribir los historiadores la historia de la vida duras para el uso de inter net: como los ciu- cional, uno que utiliza tecnologías, se inte-
en la pantalla cuando es dudoso quién está dadanos están dispersos alrededor del mun- gra en prácticas, expresa for mas culturales
Vida online actuando y hasta qué punto el actor es un do, necesitan medios baratos, como la red, y tiene una comprensión absoluta de todas
ser humano, una máquina, o una combina- para comunicarse. Inter net per mite, según estas experiencias. Los historiadores pen-
La cultura digital presenta aun más difi- ción de ambos? afir man Miller y Slater, una consolidación sarán que este agente es convincente, dado
cultades para los historiadores: no es sólo de la etnicidad de Trinidad. Más aún, el es- que ha sido el gran protagonista de la escri-
que los archivos y los estudios históricos tudio muestra cómo los naturales de Trini- tura histórica. Sin embargo, es indispensa-
pueden encontrarse online, sino que la vida Un ejemplo de la etnografía dad se representan a sí mismos a través de ble que se plantee la pregunta, dado que
en sí sucede, al menos en parte, en inter- páginas web y otras características de la hoy los hombres se incorporan al mundo
net. La experiencia histórica en sí es, en Uno de los estudios más ricos y con más red, otra manera a través de la cual inter net de las computadoras y la cultura di-
parte, digital. Hoy, las cartas personales se matices sobre la experiencia social en inter- fortalece la identidad local. Finalmente, los gital. Por ejemplo,
envían por e-mail. Proliferan en la red una net es la etnografía del uso de ella en Trini- autores registran que la población de Trini-

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¿qué alteraciones se producen en la cons- imagen de un sujeto con ciertas caracterís- ces combina distintas conversaciones en pectos básicos de las disciplinas. La facili-
trucción cultural de un sujeto bajo esas con- ticas presupuestas por el investigador se constante cambio y entrelazada compleji- dad con la que los estudiantes pueden inter-
diciones? La pregunta quizá no pueda con- contradice con los múltiples enlaces entre dad. Pero, de todas maneras, ese texto es cambiar y colgar en la red sus propios tra-
testarse desde los agentes históricos que hombre y máquina en las culturas digitales. muy diferente de, por ejemplo, la trascrip- bajos introduce, potencialmente, alteracio-
tienen motivos para desestimar la cuestión. Necesitamos, entonces, estudiar las cone- ción de un juicio. Éste es un registro de un nes fundamentales para la experiencia edu-
Si las prácticas culturales tienden a trabajar xiones y ensamblajes de los seres humanos diálogo en voz alta con agentes copresentes cativa. Más aún, la investigación en la web
a un nivel inconsciente, es aun más posible con distintos medios. Nuestras categorías, hablando sobre acciones anteriores. Aquél propone una lógica de asociación, una
que los cambios profundos en los modos profundamente humanistas, necesitan ser no tiene referente exter no: el archivo epistemología horizontal sobre un régimen
culturales no sean reconocibles. En el pre- modificadas para dar cuenta de esta expe- hace referencia solamente al en- discursivo “plano” en el que todos los sitios
sente caso, las personas de Trinidad saben riencia social con los medios. cuentro o intercambio. Los agen- son equivalentes, dependiendo más de los
que pertenecen a ese lugar, pero como Finalmente, queda todavía una cuestión tes de la sala de chat existen protocolos de búsqueda que de la calidad
agentes no pueden ser conscientes de có- más difícil: la cultura digital se integra en mientras están dentro de ella intrínseca o del financiamiento de la pági-
mo llegaron a serlo y de que esa identidad otras culturas de los medios y las relaciones y sólo a través de sus interven- na. Así, se reemplaza la jerarquía vertical
se sostiene a través de prácticas discursivas cara a cara, situaciones en las que las per- ciones textuales. El lenguaje en de búsqueda del catálogo de fichero, la dis-
inmersas en campos que consisten en rela- sonas están cerca y despliegan, primaria- el chat, mediatizado por computa- posición de la biblioteca, la organización
ciones fuerza. Sería muy poco probable, mente, el lenguaje como medio. Los seres doras en red y softwares, constituye material lineal del libro y el criterio del pro-
para los de Trinidad o para cualquier otro humanos, hoy, entran y salen constante- el agente en el acto de enunciación. fesorado y la disciplina. Sumado al efecto
grupo, preguntar de qué manera, cuando mente de diferentes configuraciones mediá- ¿Qué categorías analíticas, podemos pre- nivelador de la arquitectura de la web, la
estoy chateando en la red, puedo saber si ticas. Así, se plantean preguntas sobre có- guntar nos, se necesitan para hacer inteligi- cultura digital promueve una epistemología
la persona que conversa conmigo es de Tri- mo se manejan estas transiciones y cómo ble esa conexión humano-máquina? ¿Qué del enlace y el módulo. Lo que es intere-
nidad y de qué manera, bajo esas condicio- cada experiencia mediática afecta a las ontología del sujeto y del objeto es capaz de sante en el texto digital no es tanto la cade-
nes, puedo representar mi verdadera iden- otras. Un estudio que investiga esta condi- volver coherentes estos contactos mons- na de símbolos sino las conexiones que se
tidad como natural de Trinidad. ción multimedia es el que hace Nancy Baym truosos y extraños? hacen entre objetos culturales preexisten-
El estudio histórico y de la ciencia social sobre las telenovelas. Su trabajo se concen- tes, sea el texto, el sonido o la imagen. En
sobre los medios suele concentrarse en los tra principalmente en la comparación entre el mundo analógico, la educación superior
“efectos”: por ejemplo, ¿puede un progra- el ver televisión con la participación de Use- Enseñar historia con fomenta el régimen de verdad de la argu-
ma que muestra violencia llevar a que los net (un medio televisivo y digital) junto con tecnología digital mentación, la retórica y la investigación ex-
espectadores actúen violentamente? O, in- la conversación telefónica y el diálogo pró- haustiva. ¿De qué manera los docentes ads-
cluso, los reportes de los noticieros sobre el ximo. El libro ofrece un modelo para estu- La cultura digital trastoca, de todas las criptos a estos hábitos epistemológicos
actual nivel de violencia en la sociedad, dia el denso paisaje de los medios en el maneras imaginables, los criterios conoci- evaluarán el enlace entre una imagen y un
¿pueden aumentar su incidencia? Estos es- mundo actual.24 dos para la enseñanza de la historia. Ansie- módulo de texto tomado de algún docu-
tudios contienen el dudoso supuesto episte- Una última cuestión sobre la que dad en peligroso aumento por el plagio en mento? Esa conexión, ¿será entendida al-
mológico de una teoría sensacionalista de me gustaría llamar la atención de la web, preguntas por e-mail a los profeso- guna vez como un logro de aprendizaje?
la acción (los datos del exterior son inter na- los historiadores y los cientistas res, subida de trabajos de estudiantes a la Los historiadores, probablemente, no
lizados por los sujetos, llevándolos, en algu- sociales es la siguiente: cuan- red, evaluación online, investigación onli- son mejores ni peores que las cátedras de
nos casos, a reproducir esos datos). Este do uno estudia el archivo de ne y entrega de trabajos en el for mato de otras disciplinas a la hora de adaptarse a la
principio epistemológico se vuelve aun más una sala de chat en el esfuer- los nuevos medios, educación a distancia… clase de la era digital. Un aspecto de las
cuestionable, creo, en relación con inter- zo para comprender la vida on- En estas y otras maneras, la cultura digital nuevas circunstancias que ha logrado algu-
net. Las teorías sensacionalistas de la ver- line, lo único que se tiene es el ofrece innovaciones para la educación su- na atención ha sido la creación de herra-
dad presuponen un agente anterior a los “guión” digital, un guión que no re- perior. Algunas de las novedades son rela- mientas de aprendizaje online. Hay mu-
medios que se ve afectado por la infor ma- presenta un acto social, sino que más tivamente inocuas, como bajar materiales chos ejemplos de exitosas páginas web dise-
ción como una fuerza exter na. Las prácti- bien es ese acto social. Además, la lectura online o usar el e-mail para facilitar la ad- ñadas por cátedras y graduados para esti-
cas culturales y sociales son mucho más de un archivo de chat deja de lado la veloci- ministración de la clase. Otros cambios, mular la educación en historia. Enseguida
complejas que eso. En cualquier caso, la dad del texto en la pantalla, que muchas ve- por el contrario, prometen transfor mar as- viene a la mente el University of Virginia

Archivo
) 138 ( Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
) 139 (
Center for Digital History, con sus proyec- La historia como una historia ta este momento ha culminado en los me- Women + The New Technoculture, Nueva
tos “valle de la sombra” (sobre la guerra ci- de los medios dios digitales, tiene también que ver con York, Doubleday, 1997.
vil), “Jamestown virtual” (un paseo online cuestiones de la materialidad del medio, la 3
Véase Neal Stephenson, Cryptonomicon,
por la ciudad colonial), varias bases de datos Las drásticas novedades de la cultura di- relación de éste con los agentes, el contac- Nueva York, Harper Collins, 1999.
digitales como el “proyecto fugitivos de Vir- gital sugieren, finalmente, que la historia de to entre sujetos y objetos, la pregunta sobre 4
Véase Mark Poster, Cultural History and
ginia” (sobre esclavos que huían) y el “pro- los medios se convierte en un tópico de gran los humanos y las máquinas, la alteración
Postmodernity: Disciplinary Readings and
yecto Dolly Madison” (una base multimedia importancia para los historiadores. Esta in- de las configuraciones de espacio-tiempo, el Challenges, Nueva York, Columbia University
sobre la esposa del presidente). Innumera- novación relativamente inofensiva en el re- tema de la vida artificial y el límite cambian- Press, 1997, p. 101.
bles historiadores han producido excelentes pertorio epistemológico de la disciplina de- te entre vida y no vida, y una plétora de
5
herramientas de enseñanza que, en tér mi- bería despertar menos resistencia que algu- De los tres, sólo Schlesinger tuvo un pues-
otros problemas que reconfiguran de mane-
nos generales, están disponibles para todos to en un departamento de historia.
nas otras de las sugerencias que planteé en ra fundamental los objetos del análisis histó-
los educadores del campo. Sólo se puede este trabajo. Los estudiantes de otras disci- rico, la figura del historiador como sujeto de 6
Véase Michel Foucault, The Archeology of
aplaudir estos experimentos de cultura his- plinas podrían beneficiarse mucho del traba- la historia y el status de la historia como ré- Knowledge, Nueva York, Panteón, 1972, p.
tórica digital. jo histórico comparativo que puede ofrecer- gimen de verdad. La historia de los medios 529.
Pero otros aspectos de la aplicación de se en la web. Demasiados estudios sobre in- despierta nada menos que la pregunta so- 7
La línea Maginot fue una línea de fortifica-
la cultura digital a la educación superior ternet, por ejemplo, tienen el defecto de la bre la historia de lo humano y lo no huma- ción y defensa construida por Francia a lo largo
son menos dignos de ser celebrados. En el falta de perspectiva sobre el tema, y se pier- no.27 La cultura digital, después de todo, de su frontera con Alemania e Italia después del
campo de la educación a distancia también den deslumbrados por la novedad de la nue- impone el tópico de las computadoras co- fin de la Primera Guerra Mundial. [N. de la T.]
se han llevado a cabo importantes experi- va tecnología. Ya se han hecho trabajos im- mo agentes, poniendo en cuestión la cate- 8
Véase Roy Rosenzweig, “The Road to Xa-
mentos. Pero en ellos se encierran grandes portantes sobre temas que van desde la im- goría de agente en sí, un problema difícil nadu: Public and Private Pathways on the History
peligros. Impulsos pecuniarios, tan desata- prenta al telégrafo, la fotografía y otras téc- para los historiadores. Finalmente, la rapi- Web”, Journal of American History, 2001, 88
dos en la cultura estadounidense, se com- nicas visuales del siglo XIX, el teléfono, el ci- dez de la introducción de la cultura digital (2), pp. 548-579.
binan con la tecnología digital para produ- ne, la radio, la televisión y otros, demasiado sugiere otro tipo de problema, uno que no 9
numerosos para mencionarlos a todos.25 Michel Les Benedict, “Historians and the
cir paquetes de softwares de educación a creo que los historiadores hayan trabajado continuing controversy over fair use of unpublis-
distancia que socavan los principios bási- Debo destacar que no todas estas historias hasta el momento: el cambio rápido en los hed manuscript materials”, American Historial
cos de la educación, la reflexión crítica y la fueron escritas por historiadores. medios implica un cambio rápido en las ca- Review, 91(4), 1986, pp. 859-881, discute estas
libertad académica. El advenimiento de la A pesar de que, aparentemente, existen tegorías analíticas, lo que lleva al reconoci- cuestiones en relación con la revisión de la Ley
cultura digital ha animado a muchos perso- muchos trabajos notables sobre la historia
miento de la naturaleza tentativa de ese tipo de Copyright de 1976.
najes “empresarios” a ver la educación su- de los medios, constituir el campo para la
de herramientas epistemológicas. Así, nos 10
Bonnie Smith, The Gender of History:
perior como un potencial mercado. Sin historia de los medios no es una tarea sim-
alejamos definitivamente del binomio certe- Men, Women, and Historical Practice, Cam-
ningún tipo de cultura educativa, estas ple. Una cuestión es la relación de un me-
za/relativismo y, en la nueva era de regíme- bridge, Harvard University Press, 1998, p. 116.
compañías imaginan que se puede mejorar dio con otro y la relación entre nuevos y vie-
nes de verdad condicionales, abandonamos 11
la eficiencia con la que se transmite la in- jos medios. Jay Bolter y Richard Grusin Véase Peter Novick, That Noble Dream:
el proyecto de la historia “tal como fue”.
for mación desde la mente del profesor a la proponen la interesante hipótesis de lo que The “Objectivity Question” and the American
del estudiante. Sólo necesitan capturar la ellos llaman el “remedio”, la compleja ma- Historial Profession, Nueva York, Cambridge
Traducción: Melina Graves University Press, 1988.
mente del maestro en un sistema de graba- nera en la que los nuevos medios buscan
ción digital y luego transferirla a un softwa- desautorizar y reforzar, al mismo 12
Véase Jacques Derrida, “Archive fever: A
re que se convierte en un artículo para la tiempo, su carácter novedoso.26 freudian impresión”, Diacritics, 25 (2), 1995, p.
Notas
venta. La perversión de la educación se ve Más aún, la cuestión de la 353.
facilitada por la cultura digital y debe ser historia de las máqui- 13
1 Véase Dominick LaCapra, History and
combatida por los profesores de todas las nas infor máti- Véase Katherine Hayles, “Virtual bodies
Memory alter Auschwitz, Ithaca, Cor nell Uni-
cas, que and flickering signifiers”, October, 66, otoño,
disciplinas. versity Press, 1988; Writing History, Writing
has - 1993, p. 387.
Trauma, Baltimore, Johns Hopkins University
2
Véase Sadie Plant, Zeroes + Ones: Digital Press, 2001.

Archivo
) 140 ( Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
) 141 (
Historia y educación
14 25
La persona en cuestión es Dominck LaCa- Para la imprenta, véase Adrian Johns, The
pra, a quien agradezco su colaboración. Nature of the Book: Print and Knowledge in
15
the Making, University of Chicago Press, 1998;
Véase Wolfgang Ernst, “Modular readings
para el telégrafo, James Carey, Communication
(Writing the monument): The case of Lapis Satri-
as Culture: Essays on Media and Society, Nue-
canus”, Rethinking History, 3 (1), 1999, p. 61.
va York, Routledge, 1989; para la fotografía y
16
Ídem, p. 62. otras técnicas visuales, Jonathan Crary, Tecni-
17
ques of the Observer: On Vision and Modernity
Véase Lev Manovich, The Language of
in the Nineteenth Century, Cambridge, MIT
New Media, Cambridge, MIT Press, 2001.
Press, 1992; para el teléfono, Claude Fischer,
18
Véase Theodor Nelson, “A file structure America Calling: A Social History of the Telep-
for the complex, the changing and the indeter mi- hone to 1940, Berkeley, University of Califor nia
nate”, Proceedings of th AMC National Confe- Press, 1992; para el cine, Leo Char ney y Vane-
rence, 1965, pp. 84-100. sa Schwartz (eds.), Cinema and the Invention of
19
Modern Life, Berkeley, University of Califor nia
Véase George P. Landow, Hypertext 2.0,
Press, 1995; para la radio, Susan Douglas, In-
Baltimore, Johns Hopkins University Press,
venting American Broadcasting (1912-1922),
1997, p. 210.
Baltimore, Johns Hopkins University Press,
20
Carl Becker, Everyman His Own Histo- 1987; para la televisión: Lynn Spigel, Make
rian, Nueva York, Crofts, 1935, p. 586. Room for TV: Television and the Family, Ideal
21
in Postwar America, Chicago University Press,
Véase Daniel Miller y Don Slater, The In-
1992.
ternet: An Ethnographic Approach, Nueva
26
York, Berg, 2000. Véase Jay Bolter y Richard Grusin, “Re-
22
mediation”, Configurations, 4 (3), 1996, pp.
Ídem, p. 89.
311-358.
23
Ídem, p. 5. 27
Véase Felix Guattari, “Machinic Heterogi-
24
Véase Nacy K. Baym, Tune In, Log On: nesis”, en V. Conley (ed.), Rethinking Technolo-
Soaps, Fandom, and Online Community, gies, Minneapolis, University of Minnesota Press.
Thousand Oaks, Sage, 2000.

Archivo
) 142 ( Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
La historia de América en los textos
escolares de Brasil
María de Fátima Sabino Dias*

cionales y, dentro de ellas, la organización

N
o es necesario justificar la impor-
tancia, incluso hoy en Brasil, de la de la disciplina de historia de América y sus
presencia del texto escolar como respectivos textos escolares. En este senti-
un material indispensable en el trabajo del do, son necesarias algunas preguntas para
profesor. Además de representar un instru- comprender la relación entre el contexto
mento pedagógico, de ser un producto fa- sociocultural, la disciplina escolar y los valo-
bricado y comercializado como mercancía y res transmitidos por los textos: ¿Cómo se
de servir de soporte cultural, el texto esco- articulan los contenidos sobre historia de
lar constituye una fuente histórica relevante América con el contexto? ¿Qué personajes,
para percibir y comprender los cambios y fechas, héroes y narrativas fueron creados
per manencias o las rupturas en el interior para componer una memoria oficial y esco-
de una deter minada disciplina escolar. lar sobre América? El texto escolar ¿fue un
Desde esa perspectiva, años atrás reali- instrumento que posibilitó pensar sobre la
cé una investigación bajo el título “A «Inven- identidad latinoamericana, confor me la pro-
ção da América» na cultura escolar no Bra- puesta de varios intelectuales?
sil” cuyo objetivo fue el análisis de la orga- Si los contenidos y las disciplinas esco-
nización y constitución de la enseñanza de lares fueron seleccionados de acuerdo con
la historia de América.1 En este artículo pre- el contexto histórico que los produjeron,
sento un análisis de los textos escolares en ¿cómo esos valores se impusieron en la cul-
la historia de Brasil hacia los años 50. El ob- tura escolar a través de la enseñanza de la
jetivo es reflexionar sobre cómo los conteni- historia de América? En el proceso cultural
dos de historia americana transmitidos en de extensión del nacionalismo y de la ame-
los libros escolares fueron conectados con ricanización, Brasil se afir mó a través de su
la cuestión del nacionalismo y qué imagen relación con otras naciones americanas de
elaboró la sociedad brasileña respecto de las cuales se diferenció o con las que se
los pueblos americanos, al tomarlos como identificó.
referencia para la construcción de su identi- Por este motivo, nos interesan las imá-
dad nacional. genes transmitidas por los textos escolares
Nacionalismo, americanismo y civiliza- que, en alusión a los contenidos de historia
ción for maron el trípode del contexto cultu- de América, se utilizan para percibir a los
ral en el que surgieron las refor mas educa- pueblos americanos, y los modos en que

* Universidad Federal de Santa Catarina.

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Entrepasados - Nº 30, fines de 2006: 145-151
ese “otro” es percibido, asimilado, imitado constituciones históricas quedaron por nato Ortiz, colocó a los intelectuales como por el espíritu expansionista una de las cau-
o negado. cuenta de la “fantasía del dibujante o pin- mediadores simbólicos de esa tarea, en el sas de ese aislamiento.5
En verdad, el Estado, las elites y los in- tor”, resúmenes que favorecían apenas la sentido de establecer una ligazón entre lo Ese tipo de nacionalismo, que enaltecía
telectuales brasileños, al volverse sobre sí memorización. La mayoría de los autores, “particular y lo universal, lo singular y lo sus tradiciones de luchas, de conquistas, ya
mismos en tor no de la construcción de una al seguir el programa oficial, no tomaron en global”.3 estuvo presente en las obras de historia de
nación, utilizaron también como punto de consideración los aspectos sociales y cultu- La disciplina de la historia y los textos Brasil, en el inicio del régimen republica-
referencia a los demás pueblos americanos, rales de los pueblos americanos; otros utili- escolares, que deberían ser transmiso- no. Según Olavo Bilac: “Grandes
que se constituyeron en un espejo que le re- zaron un lenguaje árido y difícil, inadecuado res de ese contenido nacional, desde acontecimientos, empero, tenían que
velaba su propia imagen. para la lectura de los alumnos. Los temas la Refor ma Francisco de Campos, venir a conciliar a los partidos y sal-
Las fuentes documentales seleccionadas sobre la América precolombina y la Améri- en 1931, caminaron en el sentido var el Brasil de ese delirio político, en
remiten a siete textos escolares de historia ca española, según el autor, no pasaban de de “reforzar la unidad de la Patria, el que se agotaban sus fuerzas. Las
de América. Los criterios que guiaron la “meras reseñas”. garantizando aún las amarras con el guerras contra Rosas, Aguirre y Solano
elección de estas obras fueron el número de A ese problema, el autor añadía aun la mundo civilizado y la viabilidad de cons- López llegaron a unir, en un mismo impul-
ediciones, por indicar la inserción de los presión ejercida por las editoriales, que im- truirse un país moder no, amoldado a una so de patriotismo, a todos los brasileños. El
textos escolares en la cultura escolar, y la pusieron una reducción significativa de pá- elite adecuadamente preparada”.4 Segundo Imperio no estaba predestinado a
institución a la cual estaban vinculados ginas, algo que llevó a la supresión de Si la mayoría de las obras didácticas so- consumirse en luchas sin glorias y fútiles. La
los autores, por ofrecer elementos pa- partes importantes de los textos histó- bre historia de América, publicadas de guerra del Paraguay tenía que dar al Brasil
ra identificar la tendencia del pensa- ricos sobre la historia americana. So- acuerdo con el programa oficial de 1951, su bautismo de sufrimiento y heroísmo”.6
miento histórico y educacional que bre la base de las observaciones de fueron, según Guy de Hollanda, mera reedi- Ese nacionalismo fue traspuesto para
orientó los contenidos de historia de la profesora Pantaleão, Guy de Ho- ción o adaptación de los programas y textos los textos escolares de historia de América
América en la década del 50. llanda critica el énfasis en el aspec- escolares de las refor mas educacionales de en la década del 50. Con respecto a la po-
Hasta la refor ma de Capane- to político de la historia, donde el las décadas anteriores, y esas refor mas, lítica exter na brasileña para la región del
mam en 1941, la historia de Améri- programa contribuía poco al apren- programas y textos escolares reflejaban el Plata, todos los autores indagados estable-
ca en los programas escolares no pa- dizaje del alumno “porque supera su sentido nacionalista junto a un establecido cían una relación entre la historia del Brasil
saba más allá de un apéndice de la capacidad para la comprensión de sentido de progreso y civilización, ¿qué fue y sus vecinos Paraguay, Uruguay y la Ar-
historia general. En la década del 50 hechos meramente políticos”. preservado o modificado en los programas gentina. Era una historia sucinta, descripti-
aparecieron, en cambio, innumerables A pesar de la ausencia de un análisis y en los contenidos de historia de América va, justificadora de la expansión territorial,
obras didácticas organizadas para atender crítico más profundo sobre la enseñanza de en la década de 50? ¿Cómo la concepción que marcó las cuestiones inter nacionales de
los nuevos programas de historia de Amé- la historia de América, la crítica a la histo- de la historia, asociada al nacionalismo, fue Brasil en el siglo XIX.
rica. Los autores de textos escolares apro- ria basada en los hechos y en la cronología expresada en los contenidos históricos ame- Según Antonio Moraes, “la historia bra-
vecharon lo que ya había sido publicado en de las fechas y acontecimientos políticos in- ricanos? sileña es un continuo proceso de expansión
1931, ocasión en que la Refor ma Francis- corporados en los programas y textos esco- De los contenidos analizados en territorial [...]. El imperativo de apro-
co de Campos introdujo los estudios del lares de la historia de América, ya había si- los textos escolares, aquellos referen- piación constante de espacio y la
continente americano paralelamente a los do apuntada por algunos estudiosos de la tes al expansionismo brasileño en la consolidación del espacio conquista-
de la historia general, y los reprodujeron época. región del Plata son los que más re- do pueden ser considerados uno de
“con ligeros arreglos, de páginas escritas, Los intelectuales brasileños tuvieron un flejan la cuestión nacional e inter na- los hilos conductores de la for mación
hace más de veinte años para su historia de papel fundamental en la organización y di- cional, articuladas a la trilogía nacio- brasileña”.7 Resalta el autor el papel
la civilización”.2 fusión de la historia nacionalista. La Revo- nalismo-americanismo-civilización. de la for mación territorial en la organi-
Guy de Hollanda afir ma que, considera- lución del Treinta y el Estado Nuevo intro- J.B. Mello e Souza comenta de for ma zación de la política nacional y de la for ma-
da en conjunto, la producción didáctica de dujeron en esos intelectuales la necesidad sucinta en la unidad VI de su obra compen- ción de la nacionalidad, que se utilizó de la
la historia no presentó mejoras cualitativas de pensar en la construcción de una identi- dio de historia de América el aislamiento a conquista territorial y de la construcción del
en ese período. Algunos problemas aún dad nacional en el marco de un Estado que que fueron sometidas las colonias latinoa- territorio como elemento de identidad:
per manecieron en los textos escolares de pretendía ser reconocido por el mundo civi- mericanas, principalmente las luso-hispáni- “Desde su cuna, lo nacional es en mucho lo
historia de América: ilustraciones cuyas re- lizado. Esa idea de construcción, según Re- cas, y atribuye a las rivalidades provocadas territorial”.

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La configuración terri- de fines de los siglos XIX e inicios del siglo El discurso sobre las intervenciones bra- tada como “ciudadanos de segunda clase”,
torial era, por lo tanto, XX raza y medio for maron elementos im- sileñas durante el Imperio aparecía de for- “clase amor fa”, “inculta”, “bárbara”.
uno de los elementos fun- portantes para la construcción de la identi- ma estereotipada, evidentemente marcado Esa ambigüedad se manifiesta en los
damentales para la conso- dad nacional.11 Cualidades como “pereza”, por elementos nacionalistas. Dice Silva, al textos escolares. De un lado los grandes
lidación nacional, que en “indolencia”, hasta aquel entonces conside- abordar la intervención brasileña en el Para- personajes: hombres cultos, brillantes, nota-
Brasil tuvo sus orígenes en el radas como inherentes a la raza, eran aquí guay, que ese país “injustamente nos agre- bles. Del otro, la ausencia de participación
período colonial. En ese proceso se destacó sustituidas por la “bravura”, la “índole aven- diera, invadiendo el sur de Mato Grosso y popular. Al pueblo le faltaba “la necesaria
la figura del “bandeirante paulista” (expedi- turera” de los bandeirantes. En ese sentido, Rio Grande do Sul. De esa campaña que educación política para comprender las
cionario), responsable por la ampliación de las cuestiones cartográficas asociadas al ex- nos costó enor mes sacrificios, nada gana- ventajas de ser libre”, por eso optaron por
las fronteras del Brasil, sobre todo en el pansionismo portugués en el sur de Brasil y mos, habiendo el Brasil perdonado a los el dominio español.18 Esa misma idea es
transcurso de los siglos XVIII y XIX. Según a las vicisitudes de los bandeirantes trans- vencidos la propia deuda de la guerra”.14 compartida por J.B. Mello e Souza al refe-
Raquel Fontes do Amaral Pereira, “ésa es mitían los valores justificadores de la nacio- Las “tradiciones inventadas”, afir ma rirse a la primera fase de la independencia
una herencia colonial de gran importancia nalidad, y no per mitían “integrar” lo nacio- Stuart Hall, “tor nan las confusiones y los de la América española: “Se nota que la
sobre la construcción nacional porque, sin nal al espacio y al hombre sudamericano en desastres de la historia ininteligibles [...], gran masa popular (criollos y mestizos),
exageración, manifiesta una capacidad que el concepto de la “unidad’ y de la identidad convirtiendo los desastres en triunfos”.15 gente inculta en su mayoría, per manece fiel
debe ser atribuida a los brasileños por haber americana, confor me las ideas de algunos Los textos escolares aquí analizados fueron a la monarquía española, incluso teniendo
sido los responsables de la expansión del te- intelectuales de la época. los mecanismos utilizados por el Estado pa- razones para quejarse contra los gobier nos
rritorio”.8 La mayoría de los autores de los textos ra la construcción de una identidad nacional locales. Las ideas de independencia son
Eric Hobsbawm afir ma que uno de los escolares analizados se mantenían fieles a y americana. Así como el nacionalismo, el compartidas por los hombres cultos, y por
criterios que per mitía a un pueblo ser clasi- una visión de la historia empeñada en la va- americanismo expresaba posiciones conflic- la minoría que los acompañaba”.19
ficado como nación era su capacidad para lorización de los hechos, de los héroes de tivas, ora negado, ora asimilado, ora inven- En efecto, el movimiento de indepen-
la conquista: “No hay nada como un pue- la raza blanca y de la visión mitológica, tando valores e imágenes, en la tentativa de dencia de las colonias iberoamericanas fue
blo imperial para tor nar una población bandeirista, tipificada, de los institutos his- construir una unidad americana, “una Amé- conducido por los criollos. No obstante, en
consciente de su existencia colectiva como tóricos, hacia una orientación ingenua de rica para los americanos”. el período de la preindependencia la histo-
pueblo”.9 hechos históricos, marcada entre nosotros Es en el período de preindepen- ria colonial conoció una serie de re-
Esa visión nacionalista aparecía en los por el positivismo científico de Langlois- dencia cuando los autores vueltas populares contra el
textos escolares de historia de América: Seignobos.12 reconocen algunos hé- dominio metropolitano;
Joaquim Silva describe la ocupación de la En la unidad sobre el Brasil indepen- roes latinoamericanos. la mayoría fue reprimi-
Ar gentina y de Paraguay abordando los diente, todos los autores destacaban la polí- Joaquim Silva destaca da por los criollos.
siete pueblos de las misiones y relacionan- tica exter na brasileña, justificando las accio- a Francisco de Miranda Cuando en el inicio del
do el conflicto portugués-español en tor no nes militares de Brasil en la región del Pla- y a Simón Bolívar como las siglo XIX éstos se subleva-
de la Colonia de Sacramento. Era una his- ta. Afir ma Joaquim Silva: “La política exter- “figuras máximas de América”, y a ron contra las metrópolis ibéricas,
toria de la conquista y población de esa re- na de Brasil no se desvió de su ideal de con- José de San Martín como “un gran argenti- la mayoría de la población se mantuvo neu-
gión y de los tratados políticos que envol- cordia, fiel a los principios de la buena ve- no”.16 Sin cuestionar el papel político que tra. Dice Jacques Lambert que “cuando al-
vían el conflicto. Caracterizaba al bandei- cindad entre las naciones de América y coo- ejercieron esos personajes en la historia de gunos de esos dominados se envolvieron en
rante por la “bravura, la índole aventurera, perando para la paz del mundo”.13 la independencia americana, Ruggiero Ro- las guerras de la independencia fue porque
y que heredaron de la india, su madre, la La imagen que Brasil hacía de sí mismo, mano observa que las naciones de América sus dominadores pudieron coaccionarlos a
astucia, la robustez, el conocimiento de las en la comparación con el “otro”, pueblos su- Latina no pretendían construir una nación y hacerlo, ya sea porque las venturas y el pi-
prácticas de los hijos de la selva, cuya len- damericanos, era la de un Brasil que conta- hacer funcional al Estado sino, más bien, te- llaje de la guerra no dejaban de tener sus
gua conocían”.10 ba con hombres fuertes, valientes –garantía nían un proyecto “civilizador”.17 Si por un atractivos; y aun, ellos participaban de com-
La bravura y la índole bandeirante eran de territorialidad, componente importante lado ese proyecto per mitió la emergencia bates tanto de uno como del otro campo”.20
asociadas a la idea sobre el “carácter” brasi- de la construcción de nacionalidad–, y de un de grandes figuras que llevaron a cabo tal En el discurso nacionalista se omitía la
leño. Para Ortiz, para los parámetros epis- Brasil pacífico, cordial, que al perdonar a los proyecto “civilizador”, por otro lado per mi- participación del pueblo en los movimientos
temológicos de los intelectuales brasileños vencidos cooperaba con la paz mundial. tió que la mayoría de la población fuese tra- sociales y políticos mientras se destacaban

Archivo
) 148 ( Histórico de Revistas Argentinas | www.ahira.com.ar
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el territorio y la trayectoria individual de de- nas. Para no identificar a Brasil con nues- La unidad americana proclamada en el 8
Raquel Fontes do Amaral Pereira, “A Geo-
ter minados personajes. Para encuadrarse tros vecinos, modelo de incapacidad políti- discurso panamericano fue construida bajo grafía e as bases da for mação nacional brasileira:
dentro del mundo civilizado, la escuela, la ca, los autores de los textos escolares resal- una América dividida, fragmentada, com- uma interpretação fundamentada nas idéas de
disciplina y el texto escolar de historia de taban las ventajas del régimen monárquico puesta por una nación superior, modelo a Inácio Rangel”, tesis de doctorado, São Paulo,
América cumplían la tarea de difundir una en Brasil, lo que contribuyó a “asegurar la ser copiado por otras “inferiores”, “atrasa- USP, 1997, p. 130.
memoria a través de símbolos nacionales, unidad nacional”, buscando en esa singula- das”. América fue incapaz de mirarse a sí 9
Eric Hobsbawm, Nações e nacionalismo
de las tradiciones comunes a las naciones ridad los rasgos de una nación civilizada. misma como una. El proyecto de inclusión desde 1780, São Paulo, Paz e Terra, 1991, p.
latinoamericanas, de la historia de los pre- Unidad ésta que no “estaba inscripta en de historia de América y los valores trans- 50.
cursores de la independencia, con el ob- nuestro «destino histórico», y que tam- mitidos por la cultura escolar fortalecieron 10
Joaquim Silva, História da civilização,
jetivo de construir parámetros de poco constituyó un milagro de nues- un “nosotros” brasileño, volcado hacia la São Paulo-Río de Janeiro-Recife, Cia. Ed. Nacio-
una identidad nacional-americana, tra astucia política. Unidad que lle- construcción de la unidad de nación brasi- nal, 17ª ed., 1937, p. 69.
donde los héroes se destacaban gó a ser seriamente amenazada y leña, y reforzaron y estimularon una identi- 11
Véase R. Ortiz, ob. cit., p. 41.
como ideales supremos de esa cuya conservación fue hecha a dad nacional positiva, apuntando hacia un
identidad colectiva. hierro y fuego”.22 proyecto civilizador, cuyo modelo era Esta- 12
Véase Carlos Guilher me Mota, Ideología
A la acción de los precursores de Los textos escolares no apunta- dos Unidos. da cultura brasileira (1933-1974), São Paulo,
la independencia hispanoamericana los ban a la diversidad entre los procesos Ésta es, igualmente, la percepción que Ática, 3ª ed., 1977, p. 79.
autores dedican, de manera más localizada de independencia de Brasil y de los demás implícita o explícitamente fue transmitida a 13
J. Silva, ob. cit., p. 93.
y biográfica, el proceso de independencia, países de América Latina. Buscaban en el través de los textos escolares aquí analizados.
14
Ídem, p. 103.
reforzando, al referirse a las “naciones pla- proceso de colonización y de posindepen-
tinas”, su capacidad para la libertad y la de- dencia los factores de esas diferencias, por- 15
Stuart Hall, “A queatão da identidade cul-
mocracia, pues fueron los ingleses quienes que necesitaban fortalecer el discurso de la Notas tural”, Textos Didáticos, 18, IFCH-Unicamp, di-
dieron al pueblo “la nítida conciencia de sus unidad nacional. Para los brasileños, la im- ciembre de 1995, p. 43.
derechos y de su valor”.21 portancia de Brasil en una América Latina 1
Maria de Fátima Sabino Dias, “A «Invenção 16
J. Silva, ob. cit., p. 157.
Mas la incapacidad para la democracia era “aquello mismo que hacía la flaqueza de da América” na cultura escolar no Brasil”, tesis
17
continuó siendo la marca registrada de la América española con relación a él”, de doctorado, Campinas, Unicamp, 1997. Ruggiero Romano, “Algunas consideracio-
nes alrededor de nación, Estado (y Libertad) en
las elites políticas de las naciones pla- o sea, la manutención de la unidad del 2
Hélio Viana, “Ensino econceito de História
Europa y América centro-meridional”, en Rober-
tinas. En la posindependencia, al imperio luso-americano y la fragmen- da América”, Revista Cultura e Política, 28, Río
to Blancarte (org.), Cultura e identidad nacio-
contrario del período anterior, los au- tación en varias naciones del imperio de Janeiro, 1942-1944, p. 164.
nal, México, Fondo de Cultura Económica,
tores reforzaron las diferencias a través hispanoamericano. 3 1994, p. 24.
Renato Ortiz, Cultura braileira e identida-
del antihéroe, representado por la figura del Así como la historia de América aten- de nacional, São Paulo, Brasiliense, 1985, p. 18
caudillo. Esos caudillos estuvieron presentes dió a la necesidad de construcción de la na- Antonio Borges Her mida, História da
139.
América, São Paulo, Cia. Ed. Nacional, 44ª ed.,
en toda la América española, sobre todo ción brasileña, su conclusión como discipli-
4
Circe M.F. Bittencourt, Pátria, civilização e 1961, p. 131.
“en los campos del Plata”. Her mida apunta na escolar en el ciclo primario también se
trabalho, São Paulo, Loyola, 1990, p. 92. 19
al argentino Juan Manuel de Rosas como el alineó a la política del panamericanismo, J.B. Mello e Souza, ob. cit., p. 133.
“más notable” de los caudillos, pero venci- cuyo objetivo era asegurar una idea de uni- 5
Véase J.B. Mello e Souza, História da 20
Jacques Lambert, América Latina, São
do con la ayuda de las tropas brasileñas. dad americana, no solamente como una América, Río de Janeiro, Aurora, 2ª ed., 1957.
Paulo, Edust, 1979.
Los autores, al definir el caudillismo co- política estratégica sino como una for ma 6
Circe M.F. Bittencourt, ob. cit., p. 225. 21
mo una característica común a todas las na- de fortalecer la posición de Estados Unidos J.B. Mello e Souza, ob. cit., p. 144.
7
ciones hispanoamericanas, evidenciaban la en América. Si para Estados Unidos era Antonio C.R. Moraes, Ideologías geográfi- 22
R. Fontes do Amaral Pereira, ob. cit., p.
cas. Espaço, cultura e política no Brasil, São
incapacidad de esos pueblos para autogo- importante involucrar a Brasil en su políti- 175.
Paulo, Hucitec, 1988, pp. 94-96.
ber narse. Para Lambert, el siglo XIX dise- ca imperialista, ser aliado de los estadouni-
minó la teoría de la superioridad de los pue- denses era para las elites nacionales un pa-
blos angloparlantes y de la inferioridad so más en el camino de la moder nidad y de
“congénita” de las naciones latinoamerica- la civilización.

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Lecturas

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Notas sobre el pensamiento político
contemporáneo, a propósito de
Giuseppe Mazzini y el fascismo
Leticia Prislei*

quierda académica y los cosmopolitas. La

G
iuseppe Mazzini es una figura sig-
nada por los debates propios de primera es partidaria de la “política de la di-
una herencia en combate de la que ferencia” (mujeres, homosexuales, negros)
pretenden apropiarse distintas corrientes para cultivar sus diversidades culturales en
ideológicas. Sea la tradición republicana li- orden de obtener reconocimiento y valor
beral, sea la izquierda socialista, sea el mis- como individuos, y justicia y protección co-
mo fascismo, buscan argumentos para colo- mo miembros del grupo. En tanto los cos-
carlo como símbolo de sus orígenes. Este mopolitas niegan que la pertenencia a la
escrito se propone recorrer algunos itinera- nación tenga un valor moral. Los límites
rios argumentativos a la luz de los debates nacionales son datos puramente arbitrarios
de los últimos años en tor no de los proble- y occidentales, no hay menos obligaciones
mas de la moder na cultura política cuando con los individuos que están más allá de las
se intenta conjugar las ideas de na- fronteras que con los que viven den-
ción, justicia y democracia. tro de ella. Rorty, por su parte, argu-
menta que una nación no puede re-
1. Martha Nussbaum articula un diá- for marse a sí misma si no está orgu-
logo en polémica con un artículo de llosa de sí, si no tiene una identidad
Richard Rorty publicado el 13 de fe- en la que se reconoce.
brero de 1994 en The New York Ti- En sede italiana, Norberto Bobbio
mes comenzando un debate propues- considera que los procesos de nacio-
to por la Boston Review al que se nalización y democratización se die-
pliegan en sede italiana Gian Enrico ron en momentos diferentes y el pri-
Rusconi y Maurizio Viroli.1 Este últi- mero se usó para obstaculizar el se-
mo en la Introducción a la edición ita- gundo. Por lo tanto, en estos casos
liana de La querelle entre cosmopolitas y resultaría aceptable la tesis de que una Cons-
patriotas sostiene que entre los europeos la titución liberal democrática no necesita la
misma se traduce en la confrontación de los idea de nación.
partidarios de los principios universales de Pero Rusconi se acerca a los comunita-
la libertad y de la justicia con los partidarios ristas democráticos norteamericanos y ase-
de los valores de la unidad étnica y religio- gura que una Constitución liberal democrá-
sa de la nación. En cambio, en sede nortea- tica necesita de un patriotismo que consista,
mericana, las aguas se dividen entre la iz- en primer lugar, en reconocerse positiva-

* Universidad Nacional del Comahue-Universidad de Buenos Aires.

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Entrepasados - Nº 30, fines de 2006: 155-166
mente en una historia común “que culmina 2. Emilio Gentile en sus análisis sobre el regeneración moral los jacobi- el pueblo era una asociación concebida co-
en una nación democrática”. Los proble- modo de sacralización de la política durante nos italianos consideraron ines- mo comunidad mística de creyentes, unida
mas que quedan abiertos son que, en tanto el fascismo mediante el montaje del culto cindible el nexo entre revolu- en el culto de la religión de la patria. A la
unidad cultural o moral, la nación como tal del litorio rastrea las raíces ideológicas del ción política, revolución social terza Italia, Mazzini le asignaba la misión
no es sostén y puede ser un peligro para la nacionalismo del régimen en la misma tra- y transfor mación religiosa. Por de preparar el advenimiento de una huma-
democracia por la obvia razón de que ésta dición cultural y política peninsular.2 tanto, debería haberse actuado nidad de naciones libres, her manadas en
vive del pluralismo y del conflicto no sólo Desde la creación del Estado nacional, dando vida a una nueva reli- una “ar monía universal”, que tendría su
social y político sino también cultural y mo- la meta más alta de los patriotas italianos gión laica con un apropiado aparato de centro sacro en Roma, cuna de la civilidad
ral. Por tanto, la idea que sugiere el tipo de del Risorgimento fue la renovación civil y fiestas y de ritos aptos para educar a los y lugar donde periódicamente la civilidad se
unidad que la democracia necesita no es la moral de los italianos: hacer un pueblo de ciudadanos en el sentimiento de igualdad y renovaba, redimida del absolutismo papal y
nación, sino la patria, entendida como li- ciudadanos libres educándolos en la fe y en libertad, respeto a la ley y el amor al bien devenida capital de la Italia unida; Roma se-
bertad común de un pueblo protegida por el culto de la “religión de la patria”. común. No obstante, esa nueva religión lai- ría la sede de un concilio de las naciones,
las leyes y la Constitución y por las costum- Con el romanticismo se inaugura el au- ca no tiene éxito en la cultura política italia- que habría fundado la nueva unidad religio-
bres de la república. Patria es un concepto ra sacral de la idea de nación, elevándola a na. Sin embargo, el mito reemerge tanto sa de Europa.
político y sólo existe donde existen la liber- suprema entidad colectiva, a la cual el ciu- en el misticismo político mazziniano como
tad y la igualdad civil y política. Puede pro- dadano debía dedicación y obediencia hasta en el fascismo. 3. Renzo de Felice remite a Alfredo Rocco
vocar en los ciudadanos un tipo de virtud el sacrificio de la vida asociando la noción Los conflictos en la oposición intransi- en “La dottrina política del fascismo”, con-
política que necesita la república: el amor a de misión con la pasión y las figuras de los gente de la Iglesia al movimiento revolucio- ferencia dada en Perugia en 1925 donde
la ley y la Constitución que defienden la li- mártires de la patria. Además, la divinidad nario y al nuevo Estado nacional conllevan emergen la influencia de Vicenzo Cuoco,
bertad común del pueblo y que nacen del de la patria desde el settecento se liga a la a la radicalización, en sentido laico, en la un meridional que propaga el pensamiento
buen gobier no y de la participación activa Revolución Francesa, es decir, a la concep- búsqueda de una “religión de la patria”. És- de Giambattista Vico.3 Mazzini lo menciona
de los ciudadanos. Sobre todo necesita jus- ción del Estado como educador del pueblo ta encontró en la cultura laica del Risorgi- en su correspondencia y de ahí provendrían
ticia, no homogeneidad cultural, religiosa o en el culto de la nación. Para Rousseau, el mento la más alta y fascinante expresión en las ideas sobre las funciones del ciudadano
étnica. Se trataría de un “patriotismo cons- Estado nacional debía reunir las dos cabezas el misticismo político de Giuseppe Mazzini. como deber y como misión. Se niega el in-
titucional”. En Italia los sectores dirigentes del águila –poder político y poder religioso– Para el revolucionario genovés el pro- dividualismo y se acepta la concepción del
intelectuales y políticos serían responsables instituyendo una real “religión política”, pa- blema de la religión de la patria era la esen- ciudadano como medio para alcanzar los fi-
de no haber sabido traducir el patriotismo ra “ reconducir todo a la unidad política, sin cia misma de la revolución nacional. En ese nes de la nación.
provocado por la resistencia en una cultura la cual no habrá nunca un gobier no ni un sentido, la joven Italia era una “nueva reli- En tanto, en “Origini e dottrina del fas-
política difundida. En “Descender de la cos- Estado bien constituidos”. gión política” que concebía la vida política cismo”, escrito de agosto de 1927, Gio-
mópolis” Rusconi reflexiona que para que De modo que la religión civil del Risor- como dedicación de todo el ser a la patria, vanni Gentile sostiene que las guerras son
una democracia funcione necesita lealtad gimento se basa en que los rasgos de la como apostolado y acción revolucionaria for mas de resolución de las crisis. Los orí-
política y solidaridad cívica, es decir, la co- búsqueda de una religión civil de la terza consagrada a la “religión del martirio” para genes remotos de la crisis se hunden en el
munidad política de pertenencia en Occi- Italia son perceptibles durante todo el cur- la “resurrección de la nueva Italia”. El Esta- Risorgimento cuando se despierta política-
dente es la nación. Señala que los riesgos so del Risorgimento. Son varios los ele- do nacional debía ser la creación de una re- mente la “nueva Italia”. Allí tiene origen el
de los norteamericanos se concentran en mentos que entraron a for mar parte del pa- volución política y religiosa, realizada por movimiento nacional, para lo cual son fun-
tor no del etnocentrismo. En consecuencia, trimonio de los mitos político-religiosos de los italianos regenerados por la “nueva fe” damentales la voluntad y el pensamiento de
los cosmopolitas podrían caer en un sutil la cultura italiana. Las raíces se localizarían, patriótica. Así, la terza Italia, unida en re- los poetas, de los pensadores y de los escri-
imperialismo cultural occidentalista y los pa- por una parte, en el sectarismo carbonario pública, en el modelo ideal de Mazzini, se tores políticos. De Alfieri a Foscolo, de
triotas en un banal y acrítico norteamerica- y sobre todo en la masonería: una religiosi- configura como una teocracia democrática, Leopardi a Manzoni, de Mazzini a Giober-
nismo. dad laica fundada en la tradición democrá- fundada en una concepción mística y reli- ti, van tejiendo una trama nueva, que es un
tica risorgimental y caracterizada por un giosa de la nación y en la unidad de fe del nuevo pensamiento, una nueva alma, una
militante anticlericalismo. Pero, por otra, pueblo. Dios y pueblo eran los elementos nueva Italia. Para Mazzini, la vida no es un
las raíces llevarían a la Revolución France- prevalecientes de esta teología política don- juego, sino una misión. El individuo tiene
sa donde en el mito de la revolución como de el dios mazziniano era un dios político y una ley, un fin, y por él ha de sacrificar in-

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) 157 (
cluso la vida. Según Gentile: “Ninguna re- de propiedad privada y para el Estado na- habría debido crear la unidad de fe de la na- filosofía política fundada en el individualis-
volución más que nuestro Risorgimento cional. Para la mayoría de los liberales el ción en sí misma, organizando las masas en mo. Órgano para administrar un agregado
hace evidente este carácter de idealidad, de problema de las masas y el Estado se redu- el Estado. de egoísmos, no para formar la conciencia
un pensamiento que precede a la acción”. cía al problema de la defensa del Estado res- El pensamiento de Mazzini estaba domi- de la nación: sin espíritu religioso, era una fi-
Primera jugada que conducirá a situar a pecto de las masas, cuestión que provoca el nado por el principio de unidad: quería rea- losofía escéptica respecto de las masas, utili-
Mazzini en los orígenes del movimiento na- descrédito de la democracia liberal. lizar la unidad moral del pueblo educando a taria e individualista. La política liberal debía
cional fascista. La imagen negativa del Estado liberal los ciudadanos en el culto a la nación, sin por su naturaleza desenvolverse en los an-
–acusado de oligárquico, autoritario, inefi- aniquilar la libertad y la dignidad de cada in- gostos límites de la oligarquía, cerrada en el
4. Emilio Gentile analiza otra cuestión rele- ciente, corrupto, mediocre, inepto en la dividuo aislado; quería realizar la unidad so- horizonte burocrático y parlamentario, sin
vante: el problema de las masas y del Esta- conducción de la política exterior– en los cial a través del asociacionismo cooperati- vínculos morales con el alma del pueblo. El
do en el radicalismo nacional, que tuvo una inicios del novecento tuvo una grandísima vo, sin destruir la propiedad privada. Estado liberal, con una visión mezquina y co-
importancia fundamental en la historia de la influencia sobre la for mación política de las La unidad de fe, las bases fundamenta- tidiana de los intereses nacionales, no pro-
Italia Unida.4 Desde el Risorgimento fue el nuevas generaciones, ya que éstas encon- les de unidad moral y de la unidad social yectaba su acción en el futuro y hacia el
motivo principal del conflicto entre el mo- traron la confir mación y la validación del eran centrales en la organización estatal mundo porque no tenía fe en el primado y
deratismo liberal y el radicalismo mazzi- anatema surgido de Mazzini contra el propuesta por Mazzini. El nuevo Estado na- en la misión de civilidad de la Italia renacida.
niano. El mito del Estado nuevo inser- Estado generado del compromiso cional, además, debía encar nar un principio El idealismo mazziniano per meó el espí-
ta sus raíces en la tradición anti- monárquico-liberal. La herencia religioso porque, según Mazzini, un Estado ritu de las nuevas generaciones que, sufrien-
moderada del radicalismo mazzi- ideal de la protesta mazziniana ali- ateo e indiferente, separado de cualquier do por la mediocridad de la Italia giolitiana,
niano, y se conecta, a través de esta mentó su actitud hostil hacia la demo- creencia colectiva, se habría disuelto en la anhelaban reemprender la revolución na-
tradición, a la experiencia del Estado ita- cracia liberal existente y sentó las premi- anarquía del individualismo y en el materia- cional incumplida, y contribuyó a la for ma-
liano. El nuevo Estado fue construido por sas para el mito del Estado nuevo. lismo de los intereses privados. ción del mito del “Estado nuevo”. Adverti-
los liberales sobre una base social restringi- Mazzini había soñado con una Italia que En la concepción mazziniana el Estado mos, no obstante, que no hay linealidad ne-
da. La clase dirigente era consciente de la resurgía por iniciativa del pueblo, purificada nuevo tenía los caracteres y las funciones de cesaria. Por supuesto, no se trata de una in-
extrañeza de la mayoría de los italianos res- de la lucha contra la esclavitud, plena de en- una teocracia laica. En la perspectiva de fluencia recibida con rigor filológico, sino,
pecto de las nuevas instituciones que debe tusiasmo y de fe como “un ángel coronado Mazzini, el problema de las masas y el Esta- como sucede en las influencias ideológicas,
sostener con el dinero y la sangre. Los libe- por un doble bautismo de gloria en el pasa- do se habría resuelto con la educación na- hay alteraciones conscientes e inconscien-
rales se debaten entre fundamentar el poder do y en el porvenir que aportaba a las na- cional de las masas, con su participación en tes, revisiones, inversiones, desviaciones y
en la legitimidad de la voluntad popular y el ciones la buena novedad de una época de la vida del Estado, con el sentimiento de manipulaciones.
temor a la participación política de las ma- justicia y de amor”. La Italia liberal era para unidad moral, con la organización social re- El radicalismo mazziniano, sin embargo,
sas. En esta última temían tanto la reacción él “un organismo inerte”, al que le faltaba novada en las for mas del asociacionismo dio algunos importantes elementos a la nue-
católica como la subversión comunista o el “el alimento fecundador de dios, el alma de patriótico. Genios político-religiosos rete- va política nacional que acentuó los motivos
despotismo plebiscitario. Concebían la la nación”. nían el deber de despertar la conciencia nacionalistas respecto de los humanitarios e
emancipación de las masas como un movi- El mazzinianismo creó el mito del Risor- ador mecida de las masas, llamarlas a la vida influyó en la evolución del sentido nacional
miento molecular, espontáneo y gradual, de gimento como revolución nacional incum- de la nación, transfor marlas en pueblo, es de movimientos inter nacionalistas, como el
individuos que debían distinguirse y elevarse plida: el movimiento risorgimental no había decir, en una colectividad nacional cons- sindicalismo revolucionario y el socialismo
de la plebe amor fa practicando las virtudes realizado una “revolución integral” porque, ciente de su misión de civilidad. refor mista, o católicos, como la democracia
cívicas: la buena moral, el trabajo, el aho- sofocado en las angustias de los compromi- Para Mazzini la política era actividad de radical de Murri. Es plausible sostener que el
rro, la obediencia a las leyes, el respeto a la sos diplomáticos y del moderatismo, no ha- integración del individuo en la comunidad éxito de la ideología nacional en la cultura
patria y a la propiedad. El pensamiento libe- bía emancipado a las masas, no había dado nacional. El individuo debía ser educado pa- política italiana –especialmente después de
ral no contemplaba una política de masas. al pueblo italiano la conciencia del primado ra concebir la vida como deber y misión, pa-
En ese sentido, Giolitti considera las mani- y de la misión de civilidad en el mundo. ra vencer el egoísmo en la dedicación a la
festaciones, las organizaciones y los movi- La “revolución integral” unitaria habría patria. Desde el punto de vista de la religión
mientos de masas un peligro social que hay debido desarrollarse con la participación de laica mazziniana el Estado liberal aparecía
que reprimir, una amenaza para el régimen las masas; cumplida la unificación política, como sin alma, realización mediocre de una

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la Primera Guerra Mundial– se dio princi- cultura y política fundado en El régimen unitario liberal sólo había modi- miento de las masas por parte de los inte-
palmente a través de la mediación del radi- Florencia por Giuseppe Prez- ficado en parte estas condiciones. Sin em- lectuales nacionalistas y burgueses, y qué
calismo mazziniano, que operó como leva- zolini en 1908–, italianismo bargo, se consideraba que los italianos no reacciones suscitó en ellos. Es cierto que
dura en la elaboración de nuevas síntesis significaba una renovación in- tenían conciencia nacional, disciplina social despertaron sus temores, pero entendieron
nacional y social, y en la for mación de mo- ter na, educación civil de los ni sentido de la solidaridad colectiva. Fran- que en la política contemporánea las masas
vimientos políticos radicales, enemigos del italianos, rescate de la plebe cesco Saverio Nitti, liberal y democrático, eran imprescindibles para alcanzar el éxito.
socialismo inter nacionalista y adversarios de meridional, moralización de la sostenía como los nacionalistas que era ne- A diferencia de los liberales, los elementos
la democracia liberal existente. vida pública, correcto funcio- cesario darles a los italianos un sentido de de una cultura de la organización de las
El radicalismo nacional del período gio- namiento del régimen parla- comunidad nacional y que la disciplina so- masas afloraron en las reflexiones del radi-
littiano derivaría del mazzinianismo algunos mentario, moder nización de cial era el tejido conectivo de cada grande calismo nacional sobre el fenómeno de la
temas fundamentales que luego confluyeron la sociedad y del Estado sobre organismo político. organización. Sea en el campo político y
en el mito del “Estado nuevo”: el italianis- la base de las democracias eu- El radicalismo nacional acusó a la clase sindical, sea en el económico y productivo,
mo, el sentido de la comunidad y de la soli- ropeas. Para otros, era la realización de la dirigente liberal de no haber for mado la estos elementos fueron elaborados con la
daridad social, y la educación de las masas expansión colonial y en lo inter no el logro conciencia nacional. Por ende, atribuyó a contribución de ideas provenientes de fuen-
en el culto a la nación. del disciplinamiento social contra el socialis- esta carencia la causa de la revolución in- tes diversas: el asociacionismo mazziniano,
En cuanto al italianismo, era un motivo mo y la democracia. cumplida del Risorgimento –en el sentido el organicismo positivista e idealista, la psi-
muy difundido en la cultura política antigio- En tanto, los nacionalistas creían que el mazziniano– y a la incapacidad de los libe- cología colectiva y la observación directa de
littiana y se apoyaba en el sueño mazzinia- primer proyecto de Estado nuevo fue ela- rales de hacer una “revolución integral” las organizaciones del proletariado, que tu-
no de una “nueva Italia”, protagonista en la borado por el nacionalista Alfredo Rocco, y educando a las masas en el sentimiento de vo efectos miméticos en los movimientos
escena del mundo. El tema de la nueva Ita- sería adoptado por el fascismo que realiza- la patria haciéndolas participar en la vida que sostenían la necesidad de una reacción
lia no se vinculaba a la nostalgia retórica ría las estructuras fundamentales luego de del Estado. A la falta de industrialización se burguesa. Para el radicalismo nacional el
por las glorias del pasado sino a la sugestión la conquista del poder. El nacionalismo se sumaban problemas sociales y culturales nacimiento de la organización era el fin del
de la moder nidad y a la confianza en el fu- expresaba en la retórica de la grandeza ro- que dificultaban acelerar el paso moder niza- individualismo liberal. La organización, ad-
turo de una nación italiana renovada y revi- mana y renacentista, pero seguía con el ojo dor para alcanzar a las grandes potencias vertía en aquellos años Robert Michels, era
gorizada en sus recursos humanos y pro- atento al mundo moder no basado en el de- en la carrera imperialista. El radicalismo na- el único instrumento para dar consistencia
ductivos, tema que atrajo a un revoluciona- sarrollo económico, la industrialización y el cional acusó al Estado liberal de haber des- a un movimiento de masas, el único medio
rio inter nacionalista como Benito Mussolini expansionismo. Asimismo, en el aspecto cuidado e ignorado el problema de las ma- para constituir una voluntad colectiva y la
y también en 1905 a Giovanni Amendola, referido al deseo insatisfecho de grandeza sas, poniendo en peligro el futuro de Italia. conditio sine qua non para la dirección so-
filósofo antipositivista, intervencionista en que había acompañado la vida del Estado El radicalismo nacional descubrió que la cial de las masas. Su diagnóstico sobre el
la guerra, fundador –junto con Francesco italiano, el nacionalismo fue una variante multitud era la nueva protagonista de la so- inevitable proceso de for mación de una oli-
Nitti, en 1922– del Partido Democrático moder na del italianismo mazziniano, pero ciedad contemporánea. En ese sentido Sci- garquía en la organización de masas alen-
Italiano, hostil tanto a Giolitti y los socialis- alteró el espíritu originario con el injerto de pio Sighele, uno de los fundadores de la psi- taba al radicalismo nacional en la esperan-
tas cuanto a los fascistas y animador –junto una visión de las relaciones humanas como cología colectiva, así lo sostenía en L’inte- za de salvaguardar el rol de las minorías di-
con Benedetto Croce– del “Manifiesto de naturales y brutales relaciones de fuerza in- lligenza della folla editado en Turín en rigentes aun gracias al desarrollo de una
los intelectuales antifascistas”. compatibles con el idealismo mazziniano. 1903. política de masas. Las ideas de Michels, co-
Muchos jóvenes tenían la certeza maz- Al italianismo lo complementaba otro Los capítulos sobre el nacionalismo de rroboradas con las teorías de Wilfredo Pa-
ziniana de que el pueblo italiano poseía in- tema recurrente en la nueva cultura política Papini, Prezzolini sobre la política de Mari- reto y Gaetano Mosca y los aportes de
natas cualidades que lo destinaban a la nacional: la convicción de que sólo las na- netti, los de Alfredo Rocco –que entendió Gustave Le Bon, son el patrimonio del ra-
grandeza, de modo que conjugaban un ciones dotadas de cohesión inter na habrían que la organización de las masas era un dicalismo nacional en sus confrontaciones
nuevo primado civil, espiritual y cultural podido participar como protagonistas de la for midable instrumento para restaurar so- con el socialismo y en el modo de pensar
con la ambición imperialista a un vasto do- política del mundo en la edad del imperialis- bre bases sólidas y mo- una política de masas
minio italiano. mo. Es sabido que en Italia los regionalis- der nas la soberanía abso- para el Estado nuevo.
Para algunos de los participantes en el mos son fuertes; los desniveles económicos, luta del Estado– muestran A la política de los
grupo de La Voce –periódico semanal de profundos; los conflictos sociales, ásperos. cómo se da el descubri- doctrinarios y de los

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demagogos, a los “profesionales de la polí- sentimiento y del mito en la política de ma- fundida entre la burguesía y los sectores me- mente organizado–, de la rápida e inespera-
tica”, el radicalismo nacional oponía la sas. El antirracionalismo político fue la con- dios, que creían en los valores nacionales, da victoria sobre los adversarios, de la fácil
“política de los competentes”, es decir, de secuencia de una desvalorización racional preparando la grave disolución de la ligazón conquista del poder, que dieron a los fascis-
los productores que trabajaban para acre- de la razón como principio directivo de la entre idea de nación e idea de libertad, que tas la sensación de estar dotados de una ili-
centar la riqueza del país, que conocían sus historia y de la política. Se siguen las obser- había sido fundamental en mitada y eficaz voluntad de
propios intereses, que podían representar y vaciones sobre la función del sentimiento y la ideología risorgimental y potencia capaz de superar
guiar la nación en un modo más auténtico del mito en la política de masas, hechas por en los primeros cincuenta obstáculos que a otros les
y seguro respecto de los hombres políticos Gustave Le Bon y Georges Sorel, autores años de vida del Estado uni- parecían insuperables. Esta
que discutían en el Parlamento para satisfa- conocidos y apreciados por la nueva cultura tario. La base social del mito del Estado disposición se inscribió en tendencias gene-
cer los intereses de la clientela electoral. El política. nuevo eran los sectores medios que al prin- rales de la cultura europea del tiempo cuan-
régimen parlamentario era el gobier no de Lo que el socialismo había hecho por el cipio estaban contra el fascismo. Fue un do predominaron los mitos del voluntarismo
los incompetentes. La nueva cultura políti- proletariado, argumentó el radicalismo na- error del socialismo ignorar el patriotismo y del juvenilismo, la euforia ideológica y la
ca debía ayudar a los sindicatos, las asocia- cional, podría hacerse por la burguesía y de los sectores medios y su propia relevan- pasión por lo nuevo, la revuelta contra el
ciones profesionales, las federaciones. El por la nación: la política de masas y el fenó- cia como sector de la sociedad con aspira- “sistema” y la fe en la acción creativa, en la
Estado nuevo debía representar la nación meno de la organización eran situaciones ciones propias. “potencia del “espíritu” para modificar y
de los productores, debía estar constituido modernas que habían consentido finalmen- El fascismo no fue una consecuencia ló- modelar la “realidad”.
por un régimen de los competen- te la nacionalización de las masas. gica y necesaria del radicalismo nacional. Es
tes. Además, la transfor mación La “revolución integral” soñada verdad que los que favorecieron al Estado 5. Al trabajar sobre los discursos parlamen-
del proletariado en una masa or- por Mazzini se constituía así en nuevo despreciaron el régimen parlamenta- tarios de Giovanni Gentile, Francesco Per-
ganizada y potente, llevada a cabo una meta realista. A través de una rio existente y aspiraron a sustituirlo por fetti sostiene que éste presenta “La nuova
por el socialismo, mostraba que nueva constitución orgánica del nuevas for mas de organización del Estado, política liberale” entre el liberalismo y el ro-
era posible for mar el alma de las Estado se podía for mar en los ita- un nuevo sistema de relaciones entre el po- manticismo practicando una relectura del
masas con la disciplina, la devo- lianos el sentido de la comunidad der y las masas, pero no todos pensaban Risorgimento.5 En la opción entre continui-
ción a los jefes, el entusiasmo en y de la solidaridad social. Se podía que el Estado nuevo fuese incompatible con dad y ruptura en el fascismo, Gentile estará
una fe. educar el sentimiento de las ma- la democracia liberal. El fascismo compuso por la continuidad y plena realización del
Mientras el racionalismo mate- sas en la religión de la nación e in- en una nueva síntesis los temas del radica- proyecto mazziniano. Según Per fetti, la iz-
rialista de los socialistas y el inte- culcar en el pueblo la fe en la mi- lismo nacional pero éstos no eran de por sí quierda fascista se aleja de la lectura genti-
lectualismo antidemagógico de los liberares sión de Italia en el mundo. El ejemplo era el anticipaciones protofascistas, tanto que pu- liana de la continuidad con Mazzini. Sin em-
rehuyeron hacer explícita la apelación al Japón imperial, como lo creyera Enrico Co- dieron componerse de otro modo y dieron bargo, Giuseppe Parlato sostiene que “la iz-
sentimiento de las masas, el radicalismo na- rradini. resultados diferentes y antitéticos a los deri- quierda fascista no se sentía simplemente
cional lo consideró un buen terreno donde En suma: el italianismo, el sentido de vados de la síntesis fascista. Por ejemplo, una de las almas del movimiento fascista, si-
fundar la religión civil de la patria. comunidad y de la solidaridad social, la po- los combatientes democráticos, el socialis- no que se consideraba titular de una gran
El antirracionalismo, presente en las co- lítica de masas, la cultura de la organiza- mo nacional-refor mista, la “nueva democra- herencia política. Se creía continuadora de
rrientes de derecha y de izquierda en la nue- ción, la idea de la nación como unidad or- cia” de Giovanni Amendola, la “democracia la «izquierda nacional italiana», vale decir, de
va cultura política, y el uso frecuente de la gánica difusa antes de la Primera Guerra futurista” de Filippo Marinetti. aquella izquierda que parte de Mazzini, Ga-
simbología y el lenguaje religiosos por par- Mundial, más que ideas o conceptos eran Por tanto, en la lectura de Emilio Genti- ribaldi y Pisacane, pasa por el socialismo no
te del radicalismo nacional no eran manifes- temas, indicando con este tér mino su natu- le, el elemento catalizador de la síntesis fas- inter nacionalista, confluye en el sindicalis-
taciones decadentistas de una degeneración raleza compuesta –para decirlo con Johann cista, que operó por evolución del mito del mo revolucionario, realizando el encuentro
de la conciencia política unida a estadios de Huizinga–, “seres en acción e inmersos en Estado nuevo en el mito del Estado totalita- entre clase y nación, y se mete en el gran
delirio verbal estetizante, sino la aplicación un ambiente”. En la época giolitiana aún no rio, fue la presencia de una particular dispo- río del fascismo”.6
rudimentaria e inmediata de una nueva téc- están contra el liberalismo y en rechazo a la sición del espíritu, de un “estado de ánimo En otra clave el libro titulado Pensieri
nica política, que se inspiraba en una parti- democracia parlamentaria. fascista”, producto de la guerra y corrobora- sulla democrazia in Europa de Mazzini es
cular intuición de la naturaleza humana y en El mito del Estado nuevo hundió sus raí- do por la experiencia del squadrismo –un introducido por Salvo Mastellone.7 Allí se
una realista valoración de la importancia del ces en la desconfianza en el liberalismo, di- maximalismo de los sectores medios militar- recogen ocho artículos de Mazzini publica-

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dos en 1846 en el Peoples’s Journal. Por Address to Feargus O’Connors de Marx y chos personales, pero ter mina en la inac- cultura política contemporánea– en esta
entonces en Londres –donde Mazzini era Engels había sido leída por Mazzini y habría ción; en tanto la otra adopta una utopía y ocasión pone el foco en la genealogía y los
considerado el exiliado más ilustre en los inspirado sus artículos Sobre la democra- recurre a un sistema de gobier no autorita- efectos de la política devenida religión lai-
círculos intelectuales frecuentados por Tho- cia en Europa publicados entre agosto de rio, como el saintsimonismo y el comunis- ca. Quizá una de las primeras reflexiones
mas Carlyle, John Stuart Mill, Charles Dic- 1846 y junio de 1847. En ese mo, arribando “a la violación de la libertad remiten a la diversidad y complejidad de los
kens, Thomas Macaulay, John Russell– se período sus artículos también de cada uno en nombre del bienestar de to- intentos fallidos en la consecución de tal
había publicado el 25 de julio de 1846 Ad- habrían sido discutidos en los dos”. Por ello Mazzini apela a un naciona- meta.
dress to Feargus O’Connors, director del círculos de influencia del socia- lismo donde el fin sea la humanidad y el Ante los desafíos del individualismo libe-
Northern Star, fir mada por Karl Marx y lismo alemán, en particular por punto de apoyo la patria, es decir, una na- ral y los colectivismos socialistas en el pen-
Friedrich Engels, y el Cracow Manifesto. los Frater nal Democrats, y ha- cionalidad que conciba a los pueblos libres samiento político aparece el esbozo de la
En la primera, Marx y Engels afir maban que brían incentivado, junto a otras y frater nalmente asociados, una asociación búsqueda de una tercera vía, de la cual el
“la clase obrera de Inglaterra sabe muy bien voces polémicas, la redacción de países basada en la organización de pue- misticismo mazziniano procura una alter na-
que ahora la gran lucha entre el capital y el del Manifiesto comunista. blos libres e iguales unidos en un pacto fun- tiva. La sacralidad sigue, entonces, un nue-
trabajo, entre burgueses y proletarios, entra El debate sobre la democracia llevaría a dado en el reconocimiento de sus tradicio- vo curso, una de cuyas derivaciones se en-
en una etapa decisiva”, esa lucha no es con- Mazzini a explorar tanto el pensamiento li- nes, sus lenguas y sus rasgos propios. contraría con la sutil inteligencia de Giovan-
tra la “aristocracia terrateniente” sino con- beral cuanto al conde de Saint-Simon y Pie- Según Mastellone, con la llegada de la ni Gentile para colocarlo en los orígenes de
tra la “clase media”; por tanto el verdadero rre Leroux, articulando una unidad exposi- república italiana desde 1946 se opaca la una imaginaria genealogía prestigiosa del
conflicto social es “entre la democracia de tiva ya que explica a los lectores ingleses referencia a Mazzini y no se estudia la eta- fascismo.
la clase obrera y el liberalismo de la clase que se distancia tanto de la teorización jurí- pa de exilio en Londres que per mitiría recu- Sin duda, la exploración historiográfica
media” dado que se persigue la fundación dica del individuo, cuanto de una visión au- perar la impronta democrática en el italiana ha descartado toda simplificación
de una democracia proletaria antiburguesa. toritaria del Estado. Por tanto, según Mas- pensamiento del exiliado genovés. de uno de los más densos dispositivos don-
En septiembre de 1847 se publica en el tellone, aboga por una sociedad democráti- La finalidad de la democracia no se de confluyen los dilemas más complejos del
Northern Star el Manifiesto of the frater- ca moralmente mejor en la cual el derecho agotaría en el pensamiento mazzi- pensamiento político moder no: las ideas de
nal democrats to the democracy of Euro- de voto sea dado a todos y a todas, favore- niano en el sufragio universal, el de- revolución inconclusa, la exigencia –entre
pe fir mado por Har ney de Inglaterra, Mi- ciendo también la asociación del trabajo sarrollo individual y el aumento del el deseo y el temor– de la educación y la in-
chelot de Francia, Schapper de Alemania, con el intelecto y con el capital para mejo- bienestar sino que incluiría el desa- tegración de las masas, la búsqueda de un
Holm de Escandinavia, Oborski de Polonia, rar la vida del hombre. Mazzini criticaría a rrollo moral de la sociedad civil; sustento de “Estado nuevo”, la construcción de un lu-
Schabelitz de Suiza. A su vez, Engels le en- “todos los socialistas” y a “todos los creado- la misma sería que las clases populares to- gar colectivo en y con el mundo, la irrepre-
vía una carta a Marx sobre la necesidad de res de utopías” asignarse a sí mismos y a maran parte en la vida política para realizar sentatividad de los representantes, la su-
escribir un manifiesto. En Bruselas se había sus compañeros –en tanto se autovalorizan la libertad y la justicia. puesta fiabilidad de los competentes, las ra-
fundado la Asociación Democrática, comité como los más capaces– la direc- Por su parte, Massimo Rosati, discípulo cionalizaciones acerca de la fecundidad del
vinculado con la Frater nal Democrats de ción de la sociedad. De modo de Mauricio Viroli, sostiene que el fascismo irracionalismo, la demonización o la exalta-
Londres. En noviembre de 1847 la Liga de que correrían el riesgo de cons- inhibe de pensar un patriotismo democráti- ción de las clases medias y, finalmente, el
los Comunistas tiene un congreso en la ca- tituir una casta de intelectuales, co. Recurre a Jürgen Haber mas y su idea juego de las ideas creencias, temores y ex-
pital británica. Marx retarda el envío del ma- de sacerdotes que se imponen de moder nidad como proyecto inconcluso y pectativas en un contexto histórico deter-
nifiesto pedido, razón por la cual, en enero desde arriba a las masas, olvi- nuevamente remite a los debates entre co- minado. Porque de ello se trata cuando no
de 1848, Schapper, Bauer y Moll insisten dando que el impulso siempre munitaristas y liberales con que iniciamos sólo vale considerar el contexto de produc-
para que Marx envíe el manifiesto. viene de abajo. En cuanto a los este trabajo.8 ción de las ideas sino la particular articula-
La tesis de Mastellone es que el Mani- comunistas, habían criticado explícitamente ción genealógica que en deter minado con-
fiesto, en sus capítulos “Proletarios y co- su idea de nación contraponiéndole su con- *** texto social, económico, político y cultural
munistas” y en “Burgueses y proletarios”, dición de cosmopolitas. En ese sentido, el producen derivaciones inimaginables en
sigue el mismo orden temático que Mazzini pensador italiano considera que el cosmo- El recorte de lecturas que he realizado otros contextos donde circulan sin escánda-
había desarrollado en Pensieri sulla demo- politismo tiene dos vías: una de ellas se cen- –resultante de mis interrogaciones actuales lo. De manera que lo decible y lo actuable
cracia. Cuestión que confir maría que la tra en la libertad del individuo y en los dere- sobre las derivaciones del fascismo en la o, como se decía no hace tanto, las ideas y

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la praxis no son sólo versiones ajustadas o
Reseñas
2
Véase Emilio Gentile, Il culto del littorio.
disonantes de lo mismo sino engendrado- La sacralizzazione della política nell’Italia fas-
ras de historias cualitativamente diferentes cista, Bari, Laterza, 1993-2001.
en momentos distintos cuyos efectos dejan 3
Véase Renzo de Felice, Autobiografía del
su marca en millones de seres humanos. fascismo. Antología di testi fascisti (1919-
En síntesis, volver a interrogar al Mazzi- 1945), Turín, Einaudi, 2001.
ni del largo siglo XIX en las estribaciones fi- 4
Véase Emilio Gentile, Il mito dello Stato
nales del corto siglo XX, atravesado por la
Nuovo. Dal radicalismo nazionale al fascismo,
experiencia del fascismo italiano, implica la Bari, Laterza, 1982-1999.
busca indiciaria, quizá desoladora, sin ser
5
por ello menos acicateante, de ver los de- Véase Francesco Per fetti, “Giovanni Genti-
sencantos de la política para recuperarla, le, una filosofía per lo Stato etico”, en Giovanni
Gentile, Discorsi parlamentari, Bolonia, Il Muli-
sin embargo, ante la tozuda posibilidad de
no, 2004.
un mundo más justo para una mayoría que
6
sigue situada aún en un espacio demasiado Giuseppe Parlato, La sinistra fascista. Sto-
inofensivamente coral. ria di un progetto mancato, Bolonia, Il Mulino,
2000.
7
Véase Giuseppe Mazzini, Pensieri sulla de-
Notas mocrazia in Europa, Milán, Feltrinelli, 1997-
2005, introd. de Salvo Mastellone.
1
Véanse Martha Nussbaum et al., Piccole 8
Véase Massimo Rosati, Il patriotismo ita-
patrie, grande mondo, Bolonia, Reset-Donzetti,
liano. Culture politiche e identitá nazionale,
1995, y Martha Nussbaum et al., Cosmopolitas
Bari, Laterza, 2000.
o patriotas, México, Fondo de Cultura Económi-
ca, 1997.

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Her nán Camarero y Carlos Miguel Herrera
El Partido Socialista en la Argentina. Sociedad,
política e ideas a través de un siglo
Buenos Aires, Prometeo Libros, 2005, 413 pp.

E
ste libro contiene un importante nú- aplicación del método cognoscitivo de la
mero de ponencias presentadas en historia como disciplina.
las jor nadas “El Partido Socialista en Sin embargo, las últimas dos décadas
la Argentina: sociedad, política e ideas a han presenciado un importante avance en
través de un siglo”, realizadas en Buenos esta área, puesto que el Partido Socialista se
Aires, los días 20, 21 y 22 de abril de convirtió en un objeto de interés dentro del
2004, organizadas por la Facultad de Filo- campo académico, incorporándose a una
sofía y Letras de la Universidad de Buenos incipiente corriente de trabajos que puede
Aires y el Institut Universitaire de France. englobarse bajo el rótulo de “historia de las
Según refieren sus compiladores, Her- izquierdas” y a cuyo amparo se han desa-
nán Camarero y Carlos Miguel Herrera, la rrollado una serie de estudios diversos que
propuesta original tendió a propiciar una de van desde perspectivas culturalistas a traba-
las primeras síntesis de la historia del Parti- jos de historia intelectual, hasta estudios
do Socialista desde miradas necesariamente más clásicos de historia política. El adveni-
plurales, que lograra desplazar a los análisis miento democrático significó, entonces, un
de corte militante predominantes hasta el enor me impulso para las investigaciones
momento. Tanto desde dentro de las filas que desde diferentes ángulos se cuestiona-
partidarias como desde posiciones críticas, ban sobre los obstáculos y las posibilidades
estas producciones tienen como fin legiti- de la democracia en la Argentina. Nuevos
mar o impugnar las acciones del partido. horizontes de problemas y preguntas se han
Ambas operaciones se encuentran en un ido ampliando desde fines de los 80 en ade-
misma registro de análisis que obstaculiza lante. Con ambiciones explicativas, la reno-
problematizar históricamente el objeto de vada producción historiográfica pretende
estudio elegido. Destacan que, en su vasta profundizar en áreas inexploradas dentro de
mayoría, estas obras se dieron por fuera del la trayectoria de los trabajos sobre el Parti-
ámbito académico, razón por la cual sus ob- do Socialista.
jetivos no se encuadran en consonancia con El objetivo central de esta obra será, en-
las ambiciones epistemológicas de la “histo- tonces, compilar algunos exponentes de es-
ria profesional” sino que buscan sostener te nuevo núcleo de investigaciones, para el
posiciones políticas concretas a partir de caso específico de la historia del Partido So-
trabajos con una pretensión histórica. La cialista en la Argentina. Su aparición es una
fór mula general de estos estudios combinó muestra de la vitalidad que han adquirido en
for matos ensayísticos con operaciones fuer- los últimos años los estudios sobre las iz-
temente interpretativas que relegaban la quierdas. A nuestro juicio su valor radica no

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sólo en asentar sobre bases más fir mes el da por una hipótesis inicial que supone ana- de sistematización de la educación en la que el socialismo realiza luego de la crisis de
esfuerzo colectivo de revisión historiográfica lizar la historia del partido como la de una Ar gentina. Al mismo tiempo, intenta dar 1929 y el impacto de nuevas teorías econó-
realizado en este campo sino en el estímulo saga de escisiones y fracturas inter nas que cuenta del problema que se le plantea a micas dentro del partido. Estos debates es-
que implica para el desarrollo de nuevos in- tienen como explicación final, en palabras una doctrina inter nacionalista a la hora de tarán articulados al cambio de rol de los Es-
terrogantes sobre las prácticas políticas en de los autores: “Una falla genética que debe enfrentarse con la cuestión de la confor - tados poscrisis y a las disyuntivas que la
la Argentina. situarse en el carácter inestable y bifronte mación de la nación. El autor realiza un in- nueva coyuntura político-ideológica del
La publicación está confor mada por de su proyecto político, que aunaba un pro- teresante recorrido a través de los debates mundo de entreguerras abrirá a las socialde-
quince artículos marcadamente heterogé- grama inicial de transfor mación social radi- inter nos relevados en La Vanguardia para mocracias tanto europeas como latinoame-
neos, aunque esto sea, tal vez –dado el es- cal con un modelo de accionar de refor ma explicar cómo el Partido Socialista elaboró ricanas.
tado de la cuestión sobre los estudios del por integración social” (10). Este postulado construcciones y resignificaciones de la his- Otra de las líneas de trabajo que pode-
Partido Socialista–, inevitable. será retomado en algunos de los artículos toria en una clave funcional a su propio mos distinguir con algún esfuerzo son
A pesar de que los compiladores argu- de la compilación, más no en todos ellos. proyecto político. Preocupado también por aquellas que se centran en el estudio de las
menten que establecieron “un corte temáti- Por lo tanto, no es conveniente considerar- la participación del Partido Socialista en la distintas escisiones que sufrió el Partido
co, que individualizará algunos de sus ele- la como la pregunta que atraviesa el texto esfera educativo-cultural se enmarca el ar- Socialista. En este sentido Daniel Campio-
mentos más característicos junto con otros sino, más bien, como parte de las propias tículo de Osvaldo Graciano (que por anali- ne, en uno de los artículos más breves de
menos estudiados” (413), no se logró una preocupaciones de Camarero y Herrera. zar un período posterior a la Primera Gue- la compilación, se propone investigar la
organización de este tipo sino que el crite- De hecho, no se encuentra ninguna discu- rra Mundial se encuentra varios capítulos escisión del grupo de militantes que final-
rio final de estructuración de la obra respon- sión general que relacione la vasta cantidad por delante, lo cual, sostenemos, no ayuda mente constituyó el Partido Socialista In-
de a un orden netamente cronológico. Ra- de trabajos que contiene el libro, como tam- a generar los “temas-problema” que el li- ter nacional, para lo cual rastrea los deba-
zón por la cual la compilación ter mina sien- poco parece haber un debate que los articu- bro pretende rescatar), quien trabajó con tes inter nos en La Vanguardia a partir de
do algo fragmentaria e inconexa. Es impor- le. Si bien la obra no es del todo pareja, tie- los proyectos científico-educativos de diri- un recorrido metodológico clásico dentro
tante destacar que el criterio de ordena- ne la virtud de reunir los escritos de varios gentes socialistas en el ámbito universita- de la historia de las ideas políticas. La mis-
miento cronológico es tan válido como cual- investigadores y contribuye, de esta mane- rio. Uno de los aspectos que más destaca ma operación cognoscitiva será realizada
quier otro, en especial si nos encontráse- ra, a la constitución de un campo historio- el autor es el hecho de haber detectado un por Leticia Prislei, quien analiza la escisión
mos frente a un conjunto de trabajos que gráfico que aún no consigue tomar for ma “vacío” en la investigación, puesto que se de los socialistas independientes y sus tra-
versasen en tor no de un mismo “tema-pro- definida y coherencia inter na. Por esta ra- propondrá analizar la inexplorada relación diciones ideológicas. La autora plantea una
blema”; sin embargo, en una obra donde zón, la compilación cuenta con el mérito de entre el partido y su proyecto de educación interesante discusión con las posiciones
los trabajos atraviesan líneas analíticas di- mostrar la “cocina” de las investigaciones superior. historiográficas clásicas que entendía a es-
versas, la cronología pierde utilidad y algo en curso para este área. Luego figuran una serie de trabajos que tos militantes como “traidores” a la causa
de sentido. Dividir el libro, entonces, en sec- El primero de los artículos es un trabajo centran sus miradas en la relación del Parti- socialista.
ciones temáticas no hubiese resuelto la de Ricardo Martínez Mazzola dedicado al do Socialista con las socialdemocracias eu- Los trabajos de Carlos Miguel Herrera,
mencionada heterogeneidad de los artícu- desarrollo del Partido Socialista durante la ropeas (recordemos que se encuentran tam- Cecilia Blanco y María Cristina Trotti tam-
los, pero le habría dado una muy conve- segunda presidencia de Julio Argentino Ro- bién dispersos en el libro y debe ser el lec- bién analizan las divisiones inter nas del Par-
niente apariencia de orden. ca. A través de una historia de las ideas po- tor el que atentamente establezca estas rela- tido Socialista pero haciendo hincapié en
Los compiladores inauguran la obra con líticas, el trabajo intenta dar cuenta de la ciones). Patricio Geli analiza la presencia del los problemas ideológicos y estratégicos del
un por menorizado artículo, de su autoría, constitución de las bases ideológicas del Partido Socialista argentino en la II Inter na- partido; todos ellos, en mayor o menor me-
donde realizan una doble operación: por un partido a partir de sus lecturas sobre la rea- cional, enfatizando las remarcables diferen- dida, retoman la hipótesis inicial de Cama-
lado elaboran un sólido recorrido historio- lidad política en la cual estaba inserto y las cias que existen entre los partidos socialistas rero y Herrera planteada en el primer texto
gráfico sobre las producciones referidas al limitaciones que las mismas establecerán en de América Latina con los europeos. Pen- del libro. Se incorporarán, en cada caso, los
Partido Socialista, de central importancia el futuro. sando también en las relaciones ideológicas problemas específicos de la época, como el
para todo aquel que desee conocer el esta- El libro continúa con el trabajo de Mar- con la izquierda europea se enmarca el es- fenómeno peronista o el surgimiento de la
do de la cuestión de los estudios en esta tín Becerra sobre las relaciones político- tudio de Juan Carlos Portantiero, ubicado nueva izquierda en la Argentina.
área; y por otra parte, proponen una sínte- educativas de los primeros socialistas en el temporalmente en la década del 30, que se En el artículo de Her nán Camarero so-
sis histórica del Partido Socialista, atravesa- contexto del avance estatal para la etapa centra en las renovadas lecturas políticas bre la difícil relación establecida entre el

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Partido Socialista y el movimiento obrero Uno de los trabajos que se instala solita- Anahí Ballent
sindicalizado, a partir de un estudio de la riamente en la obra es el de Dora Barran-
Confederación Obrera Argentina (COA), el cos, por ser la única de las investigaciones Las huellas de la política. Vivienda, ciudad,
autor también relaciona el análisis de la cen- que incorpora el problema planteado por
tral obrera con la hipótesis inicial del libro los estudios de género. En ella se analiza la peronismo en Buenos Aires (1943-1955)
para explicar el porqué de la volátil relación posición del Partido Socialista con respecto Buenos Aires, Universidad Nacional de Quilmes-Prometeo Libros,
entre partido y clase. al rol político de la mujer y los debates acer-
Desde una perspectiva similar, Nicolás ca del sufragio femenino. 2005
Iñigo Carreras analiza las contradicciones Si bien la compilación, como ya se men- parte al estudio de las políticas estatales y

A
nahí Ballent estudia desde una
del Partido Socialista, pero esta vez a partir cionó, tiene altibajos en la lectura y carece perspectiva abarcadora la arquitec- las dos siguientes al análisis de las estéticas
de las estrategias que éste establece durante de un criterio unificador por fuera de la his- tura, la ciudad y la vivienda en el te- arquitectónicas.
la etapa 1932-1936 para combatir el frau- toria del Partido Socialista en sí misma, su rritorio de la Capital Federal y el conurbano En la primera, “Estado, ciudad y vivien-
de electoral. Mediante fuentes policiales el lectura es de suma importancia para un pú- bonaerense durante el peronismo. Su moti- da, instituciones y problemas”, considera el
autor registra la paradoja en la cual cae un blico académico interesado en el área, pues- vación principal es expresamente la perdu- debate desarrollado por los refor madores
partido que se presenta a sí mismo como el to que su principal mérito es el de reunir or- rabilidad en el imaginario político peronista sociales, los arquitectos y el Estado respec-
principal adalid de la lucha parlamentaria al gánicamente algunos de los resultados más de la obra pública y las políticas estatales to de una política de vivienda masiva en la
tiempo que defiende sus votos en violentos relevantes de la nueva producción historio- emprendidas en el período que va desde etapa preperonista, comparándolo con la
enfrentamientos ar mados. Preocupado gráfica sobre el partido. 1943 a 1955. En este sentido, su análisis novedad cuantitativa, planificadora y simbó-
también por las prácticas y las estrategias El libro cumple así con un doble objeti- parte de tres interrogantes estructurantes: a lica que trajo el gobier no de Juan Domingo
del Partido Socialista, pero ubicado en la vo: el de difundir la producción historiográ- través de qué procesos llegan a asociarse Perón. El objetivo de Ballent apunta, por un
etapa del fraude tardío, el estudio de Andrés fica para los especialistas en el tema y el de ciertas for mas visuales con una deter mina- lado, a vincular y contrastar las políticas de
Bisso analiza los discursos de intelectuales y promover el debate y el planteo de nuevos da política, qué relaciones se trazan entre vivienda y urbanística, así como los usos de
militantes para comprender las lecturas que problemas sobre un área de trabajo en con- las políticas y los procesos de transfor ma- la ciudad promovidos por la acción estatal
el partido realizó de la particular coyuntura for mación dentro de la investigación histó- ción material y sus representaciones en el antes y durante el peronismo. Por el otro,
que estaba viviendo. Así, la apelación “anti- rica: la historia de las izquierdas en la Ar- plano simbólico y qué tipo de selección de analiza la relación entre políticas sectoriales
fascista” se convirtió en la principal estrate- gentina. imágenes y for mas operaron en la construc- (proyectos y acción de cada una de las de-
gia discursiva para la movilización política, ción de imaginarios políticos (20). pendencias estatales) y política (significado),
la cual encontraría sus límites más dramáti- Ilana Martínez El abordaje que propone nos remite a la cual estará signada por la declaración del
cos a la hora de posicionarse frente al fenó- (Universidad de Buenos Aires) entender el proceso a partir de una doble derecho a la vivienda y subrepticiamente
meno del peronismo. perspectiva. Una de ellas implica la conside- también a la ciudad, ambos coincidentes
ración desde el plano material, los procesos con la realidad social y política que emerge
urbanos y las estéticas arquitectónicas; la el 17 de octubre.
otra se refiere al plano de las políticas públi- Tanto la segunda (“Arquitectura rústica,
cas, la planificación estatal y la simbología ciudades jardín y desconcentración urba-
política que se construye desde el poder. De na”) como la tercera parte (“Arquitectura
esta manera, intenta abarcar el problema moder nista, vivienda colectiva, concentra-
partiendo del supuesto de que técnica y po- ción urbana”) se organizan en tor no de la
lítica mantienen cada una su especificidad, vinculación entre tipologías estéticas y tipo
explicando particular mente en su punto de de urbanización resultante, así como de los
encuentro el proceso de transfor mación significados políticos y sociales que repre-
material proyectado durante el peronismo. sentaba cada una de ellas. En este sentido,
A través de esta doble mirada, que presen- la autora entiende que durante el peronis-
ta en la introducción, Ballent organiza el mo coexistieron dos representaciones del
contenido del libro dedicando la primera habitar moder no que apelaron a diferentes

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) 173 (
imaginarios: la arquitectura rústica y la mo- bro: revistas de arquitectura, publicaciones gunas figuras de la elite técnico-política y su la idea de un plan urbanístico coherente y
der nista. Sus diferencias son planteadas, estatales, archivos de arquitectos como el relación con sus respectivas dependencias unívoco.
por un lado, desde lo for mal y material, y de Jorge Sábate, censos, actas de congre- estatales, haciendo menos aprehensible el Retomando el núcleo central, Las hue-
por el otro, desde su capacidad evocativa, sos de arquitectura, folletos de exposicio- proceso. De la misma manera, la imposi- llas... marca la relación que se establece en-
la cadena de asociaciones que provoca y el nes, maquetas, filmaciones y fotos, princi- ción de la opción de redistribución de la ciu- tre técnica y política durante el peronismo.
universo de significados en el cual se inser- palmente. dad existente frente al de transfor mación La relación mencionada parte de que la téc-
ta. Planteada de este modo, la arquitectura Por otro lado, propone una nueva ópti- radical de la misma no es explicada jerarqui- nica es la base material que per mite el desa-
moder nista apela a lo urbano y cosmopoli- ca interpretativa que rescate la pluralidad zando causas, sino que cuestiones técnicas, rrollo de ciertos procesos sociales y políti-
ta privilegiando estéticas consagradas inter- del peronismo, argumento que renuncia a políticas, partidarias y económicas crean un cos, a los cuales impulsa a su vez. Por lo
nacionalmente. En cambio, lo rústico remi- una interpretación lineal y única del fenó- clima de multicausalidad donde actúan co- tanto es entendida no sólo como símbolo o
te a for mas ver náculas y tradicionales que meno y propone un protocolo para obser- mo posibles hipótesis más que como una imagen sino también como instrumento. De
jerarquizan imágenes campestres y folclóri- varlo desde una doble perspectiva, que in- explicación (37 y 38). Por lo tanto, para la este modo, la técnica es puesta como me-
cas consagradas con anterioridad en la Ar- tenta dar cuenta de diferentes proyectos y autora “lo más importante es la tensión, diadora entre la política y la sociedad. En
gentina. realidades que convivieron al mismo tiem- que en ese carácter dual y en esa tensión correspondencia con esta posición, Ballent
Centralmente el libro está estructurado po, no en un enfrentamiento final, irresolu- encontramos una clave de las for mas de privilegia el estudio de los debates y las de-
en tor no de dos planteos. Por un lado, que ble, sino como movimiento de opuestos que operar del peronismo” (272). cisiones de la elite técnico-política, los cua-
el peronismo no creó nuevas for mas sino se repelen y se necesitan al mismo tiempo. El enfoque propuesto por Ballent tam- les definen las características del habitar po-
que se apropió del debate arquitectónico y Es decir que propone pensar por un lado en bién es solidario con una serie de trabajos pular creando ciertos hábitos, costumbres e
político sobre vivienda popular desarrollado contradicciones del día a día y por el otro en que cuestionan la idea de un Estado central imaginarios. Focalizando en este aspecto
antes de 1943 y lo plasmó a partir de la un despliegue de periódicas resoluciones, y unitario, proponiendo partir de la com- considera escasamente la for ma en que son
construcción masiva. En este sentido, am- movimiento que en definitiva sería la for ma prensión del Estado como un espacio de percibidos la arquitectura y el urbanismo
bas estéticas, más allá de sus diferencias, se de operatividad política del peronismo. Este conflicto entre diferentes sectores que pug- por los ciudadanos, sin aprovechar en pro-
asientan sobre un proceso de moder niza- protocolo, por lo tanto, lo asimila a un dra- nan por imponer sus intereses. De este fundidad fuentes como el libro de visitas a
ción estructural del habitar colectivo que ma barroco más que a una tragedia clásica, modo, en su análisis privilegia desglosar el una exposición de la obra pública del go-
cierra una etapa del debate arquitectónico y ya que no opera “en un sentido único, sino aparato estatal en sus múltiples reparticio- bier no peronista, en el cual los asistentes
político abierto a fines del siglo XIX. Esta hi- que está cargado de sentidos interpretables, nes bajo el supuesto de la falta de coheren- escribieron su opinión sobre el tema. Por lo
pótesis abona una línea interpretativa desa- lleno de desvíos y cambios súbitos de direc- cia y homogeneidad del peronismo en los tanto, centra su estudio en la actuación de
rrollada por la historiografía en los últimos ción que exigen ser contemplados desde primeros años de gobier no, donde las de- los refor madores sociales (higienistas, socia-
años, en la cual las continuidades se desta- una doble óptica’’ (271). Visto desde esta pendencias estatales mantenían un cierto listas, católicos, nacionalistas, principal-
can más que las rupturas. Es decir, el pero- doble escala, propuesta por Beatriz Sarlo grado de autonomía y donde muchos de mente) que impulsaron modelos de vivienda
nismo es visto principalmente como el rea- (Punto de Vista, 80), convivieron en el pe- sus proyectos, funciones y decisiones se popular, luego masificados durante el pero-
lizador de proyectos refor mistas que fueron ronismo un plan de transfor mación radical superponían y no pocas veces se contrade- nismo. En este marco, aborda el problema
impulsados por refor madores sociales, polí- de la ciudad frente a uno de redistribución cían. De esta manera, afir ma, “el éxito de de la producción de escenarios propuestos
ticos y arquitectos con anterioridad a su del espacio existente, así como una estética las políticas sectoriales y el fracaso de las desde el Estado, deteniéndose en las for mas
aparición. Siguiendo este trayecto, el análi- rústica y otra moder nista. globalizadoras, o, en otros tér minos, el éxi- visuales que prioriza la política para identifi-
sis de Ballent antecede las tres partes en las Sin embargo, Ballent afir ma no conten- to de las políticas del peronismo para de- carse y cómo éstas deter minan la confor-
que divide el libro con un capítulo dedicado tarse con la comprobación de la diversidad sencadenar procesos sociales sobre la ciu- mación de un imaginario político.
al estudio de la etapa preperonista, conti- sino que considera que se debe indagar en dad, y las dificultades para controlar el de- A su vez, Ballent confluye en otra pers-
nuando una operación ya realizada por la las lógicas, los conflictos o los efectos de esa sarrollo de esos procesos” (272). Así, la su- pectiva historiográfica que tiende a periodi-
historiografía en los campos gremial, eco- pluralidad. Aunque, dificultando una com- perposición de funciones de las varias de- zar los años peronistas, marcando sus par-
nómico y político, pero ahora centrado en prensión en profundidad, esta pluralidad y pendencias estatales, los diferentes pro- ticularidades, en este caso arquitectónicas.
las for mas de habitar. En este marco, no só- las contradicciones latentes en el peronismo yectos impulsados, los contrastes en la Éstas son analizadas a partir de una tensión
lo es renovador su tema sino también sus no aparecen asociadas a grupos sociales ni concepción estética, los conflictos entre las entre una primera etapa en que se privile-
fuentes, muchas de las cuales ilustran el li- a programas políticos específicos, sino a al- figuras de la elite técnico-política, discuten gia la ejecución rápida, y donde el Estado a

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partir de su acción impulsa el cambio del autora, ter minada en 1997. Su edición en escrito, tanto por su lectura de fácil acceso luz de la fracasada Revolución Argentina y
habitar guiado por un plan de refor ma so- 2005 corresponde al impulso que la histo- como por las escasas referencias bibliográfi- del último gobier no peronista. La política y
cial más que por una planificación coheren- riografía está dando a los trabajos que pro- cas en el cuerpo del texto. la economía que había instaurado el popu-
te, en el cual convivieron proyectos de ponen aproximaciones focalizadas y bien El principal objetivo del libro es tratar lismo durante el período de sustitución de
transfor mación radical con otros de redis- documentadas sobre el peronismo, así co- de explicar cómo en una sociedad caracte- importaciones generan inestabilidad a la vez
tribución de for mas y espacios ya existen- mo también a la renovación de abordajes rizada por un relativamente alto nivel de que bloquean cualquier tipo de refor ma por
tes. Y una segunda donde se impone la metodológicos, como el presente que vincu- desarrollo social y cultural fue posible que lo que la solución tiene que ser “drástica”
idea de planificación, aunque en un Estado la política, historia y arquitectura. Esta no- se impusiera la barbarie durante los años para dar fin a las tres patas principales del
que relega la política de vivienda, como lo vedad, el extenso trabajo con fuentes así co- del Proceso. La tesis principal es que la úl- populismo: al sindicalismo poderoso y poli-
marca el segundo plan quinquenal, cuando mo el estudio de un nuevo campo de la rea- tima dictadura militar ha significado por un tizado, el empresariado acostumbrado a vi-
la burocratización del régimen priorizó vías lidad de aquella época, puede llegar a des- lado la culminación de una etapa caracteri- vir de la subvención estatal y el Estado ine-
indirectas de construcción a través de so- pertar el interés del lector motivado por es- zada por el declive económico, la inestabi- ficiente involucrado en todo tipo de activi-
ciedades inter medias o créditos individua- tudiar el peronismo en sus diferentes esfe- lidad política y la conflictividad social y por dad productiva y de servicios.
les. Esto no sería más que la contracara de ras. De este modo, a partir de un estudio otro, el establecimiento de un nuevo orden El aporte más interesante que hace No-
un proyecto que prioriza la propaganda a concreto del habitar popular y la planifica- social. varo a este planteo se vincula con el espíri-
través del espectáculo público de masas y la ción urbana durante el peronismo, nos En el comienzo de este libro el autor tu “contrarrevolucionario” que adopta el
exaltación del régimen a partir de monu- acercamos, desde el punto de vista arquitec- –más allá de los alegatos metodológicos– golpe militar de 1976 dado que la lucha que
mentos y exposiciones de la obra de go- tónico, al conocimiento de la relación entre muestra el uso político que se puede hacer se entabla es contra “el demonio” a la ma-
bier no. De esta manera, Ballent logra vin- la política de obras públicas del peronismo de la historia: si en el pasado contribuyó a nera de una cruzada, la destrucción purifica-
cular una periodización política y económi- y su influencia en la confor mación de un la construcción de una nación basándose dora y el disciplinamiento por el terror. Los
ca del peronismo con las características de imaginario político perdurable y sus deter- en la lógica de la unanimidad, en la actua- militares saben que tienen que deshacer to-
sus obras arquitectónicas, marcando una minantes. lidad la misma puede, a partir de diversas do aquello que a sus ojos ha contribuido a la
relación directa. interpretaciones historiográficas, aportar decadencia argentina, pero en su lugar no
Por último, señalaremos que Las hue- Gustavo Nicolás Contreras valores que fortalecen la vida democrática pueden articular nada nuevo que lo pueda
llas… está basada en la tesis doctoral de la (Universidad Nacional de Mar del Plata) de los pueblos. reemplazar. Por otra parte, con respecto a
En el capítulo I se presenta la crisis del la autoridad del Estado, en vez de lograr una
modelo agroexportador y las dos conse- recomposición y fortalecimiento de la mis-
cuencias más importantes que ésta provocó ma, los castrenses actúan en un sentido
en el país: inestabilidad política –alter nancia contrario pues ejercen el poder no sólo a
de gobier nos cívico-militares– y el comienzo través de éste sino por encima y por deba-
Marcos Novaro de la decadencia económica. Son estos fac- jo de él.
tores los que contribuyen a un progresivo En los capítulos siguientes (III, IV y V) el
Historia de la Argentina contemporánea. debilitamiento y colonización del Estado por autor se concentra en analizar el devenir,
parte de los distintos actores. Asimismo, se- (capítulo III), el desempeño (capítulo IV) y
De Perón a Kirchner rá a mediados de los 60 cuando se produz- las causas (capítulo V) que provocan la caí-
Buenos Aires, Edhasa, 2006, 326 pp. ca el antecedente más relevante con respec- da de la Junta Militar. La imagen que emer-
to a la dictadura militar de 1976: la Revolu- ge a la hora de analizar el funcionamiento

E
l 24 de marzo de 2006 se conme- 1976 hasta 1983. En este último libro No- ción Argentina (1966) y la intención de és- del gobier no nacional es la de un “monstruo
moró el 30º aniversario del último varo se suma al dialogo y nos brinda desde ta de institucionalizarse como un régimen con varias cabezas” que no tiene articulacio-
golpe militar y esto generó tanto des- el lugar de cientista social su interpretación autoritario de más largo aliento. nes definidas en materia de políticas públi-
de el Estado como desde los diferentes sec- sobre la historia reciente. En este sentido el Una de las cuestiones centrales del capí- cas y que es propenso tanto a actuar sin
tores de la sociedad civil una amplia gama principal atractivo de este trabajo reside en tulo II es la presentación del diagnóstico que control como a quedar inmovilizado por
de interpretaciones sobre los sucesos histó- la posibilidad de divulgación en ámbitos no realizan las Fuerzas Ar madas en 1976 acer- múltiples bloqueos inter nos. En el momen-
ricos acontecidos en el período que va de académicos dada la manera en que ha sido ca de la situación argentina considerada a la to de legitimar el proceso y la búsqueda de

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consenso por parte de la sociedad civil, No- posterior creación de la “teoría de los dos Fuerzas Ar madas al nuevo orden institucio- para llevar a cabo medidas de tipo neolibe-
varo analiza en profundidad sucesos que demonios” durante la democracia. nal. Esta posición, según Novaro, no ter mi- ral que poco condicen con la tradición del
son decisivos: desde la eliminación de los Entre los capítulos VI y hasta el capítulo na de satisfacer a ninguna de las partes y le peronismo histórico. Se impone un “capita-
elementos subversivos de la sociedad hasta VIII del libro el autor analiza el gobier no de genera importantes costos políticos al presi- lismo exitoso” en el cual hay ganadores y
el Mundial de Fútbol de 1978, el conflicto Raúl Alfonsín quien tiene como objetivo dente ya que pierde gran parte de su auto- perdedores (pocos de los primeros y mu-
por el canal de Beagle y la guerra de Malvi- fundamental el regeneramiento de la demo- ridad y del control sobre las situaciones. chos de los segundos) donde priman consi-
nas. Uno de los argumentos centrales es cracia, la repolitización de la sociedad a tra- El autor presenta la imagen de un Al- deraciones como el “ser alguien”, entre el
que precisamente por la desarticulación rei- vés del radicalismo a la vez que se propone fonsín con altos y dignos ideales aunque atraso y el progreso.
nante en el interior del frente militar –la ine- ar mar un nuevo sistema político en donde muy ingenuo y voluntarioso en cuanto a las A lo lar go del capítulo X Novaro da
xistencia de un fuerte liderazgo– y la ausen- el peronismo no sea el actor hegemónico. medidas políticas que lleva a cabo. Si bien cuenta de la consolidación del menemismo
cia de un proyecto político con un sosteni- Dada la crisis inter na del Partido Justicialis- pierde numerosas batallas en el terreno y por ello analiza las distintas relaciones
do apoyo civil se puede explicar –en parte– ta es un momento propicio para que la económico y social, logra llevar a cabo el que establece Menem con los actores so-
el disciplinamiento por el terror especial- UCR pueda articular en su propio espacio principal objetivo que perdura en toda su ciales más importantes a lo lar go de dos
mente en los primeros años del proceso. la demanda de libertad política (propia de su gestión: preservar el orden democrático períodos presidenciales. Un eje central de
Serán las presiones exter nas de los organis- tradición) con la de justicia social (caracterís- aun cuando el costo sea muy elevado en su gestión es la refor ma del Estado y las
mos inter nacionales de derechos humanos tica del peronismo). Finalmente los hechos tér minos políticos para su líder. La imagen transfor maciones que supuso en la distribu-
y la amenaza de una condena lo que provo- demostrarán que se produce la situación in- opuesta que presenta Novaro –y de allí el ción del gasto social. Además, el menemis-
cará un aletargamiento de la faz clandestina versa: a partir de 1985 serán los renovado- contraste– es la de un Menem audaz y am- mo recibe de la opinión pública sucesivas
–y un progresivo desmantelamiento del res peronistas los que podrán aunar en su bicioso que está decidido a lograr la gober- denuncias por casos de corrupción, entre
aparato represivo– para una posterior eta- discurso estas dos tradiciones y volverán a nabilidad y la recomposición de la autori- los que se destacan el de María Soledad
pa de pacificación social. ocupar los espacios de poder que habían dad que la sociedad está reclamando. Esto Morales y los dos atentados (Embajada de
La mirada del autor está puesta en las perdido en 1983. provoca, entre otras cosas, la entrega anti- Israel y AMIA). Con relación al sistema po-
representaciones que tienen los militares La democracia que propone Alfonsín cipada del poder al riojano por parte del lítico, el suceso más relevante es el Pacto
acerca de la realidad: si bien habían desata- genera grandes expectativas en la sociedad presidente radical. de Olivos, que ter mina debilitando aun más
do la mayor crisis económica del país (expli- que luego no podrán ser satisfechas dadas Cuando el autor comienza a estudiar al la imagen de Alfonsín como opositor. Será
cada en detalle en el capítulo IV), la mayo- las posibilidades reales que tiene el gobier- menemismo establece una división por eta- durante la segunda gestión donde comien-
ría de ellos siguen convencidos de que han no de cumplirlas fundamentalmente por el pas: la construcción de la hegemonía me- cen a ser visibles las debilidades estructura-
salvado al país del caos populista y de la giro que adopta la economía y por las ver- nemista (capítulo IX), la consolidación (ca- les que supone la convertibilidad, no obs-
subversión. daderas capacidades del Estado –en tér mi- pítulo X) y su declive (capítulo XI). Esta pe- tante la crisis –el Tequila– es aliviada gra-
Contrariamente a las versiones que sos- nos de recursos y eficacia– para poder riodización del tiempo político se encuen- cias al apoyo de los or ganismos inter nacio-
tienen que la Junta Militar fue desplazada afrontar situaciones que son parte de un tra estrechamente vinculada con el funcio- nales. También se plantean los lineamien-
del gobier no por una oposición civil activa, nuevo modelo de acumulación. En otras namiento del régimen de convertibilidad tos para la segunda refor ma del Estado.
Novaro argumenta que luego de la derrota palabras, la libertad política no alcanza pa- que deviene el pilar fundamental para lo- A lo largo del capítulo XI, el autor mues-
de Malvinas y el retiro del apoyo social, el ra cubrir el descontento que generan los grar la gober nabilidad durante la década tra cómo se presentan los primeros signos
poder militar cae por sí solo. En el capítulo fracasos sociales y económicos a la luz de del 90. del declive político del menemismo a la vez
V el autor muestra que la sociedad respon- la promesa alfonsinista de lograr “justicia En el capítulo IX, Novaro relata cómo que la convertibilidad queda fuera de toda
sabiliza a los militares no sólo del fracaso social”. durante la construcción de la hegemonía crítica. Se pide al gobier no el comienzo de
militar sino también de la crisis económica Con respecto al juzgamiento por las vio- menemista (1991-1995) se genera en la una etapa “social” para contener los efectos
y la violación de los derechos humanos es- laciones a los derechos humanos, Alfonsín opinión pública un fuerte consenso antipar- no deseados del modelo especialmente des-
tableciéndose así una relación de víctima- desarrolla una política del “justo medio” que tidario y antiestatal (que será propicio para de el peronismo. La oposición (Alianza)
victimario en el cual la sociedad se declara intenta por un lado satisfacer la demanda de las posteriores privatizaciones de los servi- construye su crítica a partir de las denuncias
inocente y víctima de todo tipo de atrocida- justicia que requiere la sociedad y por otro cios públicos) ante el caos emergente. Car- por corrupción y los desbordes presidencia-
des impartidas por parte del Estado. Éste sacar del cuerpo militar a los elementos más los Menem construye con los demás actores les, todos elementos del plano político, pe-
será un antecedente importante para la peligrosos para asegurar la lealtad de las sociales y políticos el consenso necesario ro no se cuestiona el modelo económico.

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De ahí el impacto que adquiere la propues- ordenadores de los argumentos que se suce- veintitrés años, Novaro realiza una apuesta tantes de la llamada “memoria completa”) o
ta del vicepresidente Carlos “Chacho” Álva- den a lo largo de los capítulos sean, por un fuerte por este régimen político y de allí su las declaraciones públicas de un ex dictador
rez de la refor ma política. Asimismo, el ca- lado, el rol que cumple la inflación que inci- crítica al régimen autoritario. La relación sosteniendo que hay que finalizar de una
da vez más inviable modelo económico de tanto en la puja distributiva como en el que entabla entre la historia y la política ar- vez por todas la principal misión de la últi-
plantea dos soluciones: agudizar la ortodo- debilitamiento de la autoridad estatal y por gentina es un elemento fundamental para ma dictadura militar.
xia o buscar una salida ordenada de la con- el otro, el endeudamiento exter no a partir respaldarla. Y ésta no es una cuestión me-
vertibilidad. El gobier no opta por la prime- de 1983. nor en un escenario nacional donde vuelven María Cecilia Erbetta
ra y la UCR por la segunda, con lo cual se En este último libro Novaro nos remite a resurgir voces del pasado (los represen- (UN La Plata-UNSAM/IDAES)
genera una crisis en el interior del oficialis- tanto explícita como implícitamente a ante-
mo. Desde la renuncia de Álvarez en octu- riores trabajos suyos que han tratado sobre
bre de 2001 hasta diciembre se acentúan algunos aspectos parciales de la historia ar-
los conflictos provocando la caída del go- gentina reciente, entre los que se encuen-
bier no aliancista y una salida caótica de la tran La dictadura militar 1979-1983
convertibilidad. (2003) y Política y poder en el gobierno
Finalmente en el último capítulo del li- de Menem (1995), en coautoría con Vicen- Raúl Fradkin
bro, el autor muestra cómo desde la renun- te Paler mo.
cia de Fer nando de la Rúa se vuelve a po- Esto hace que cuando analiza la década La historia de una montonera. Bandolerismo y
ner en el centro de la escena al peronismo del 90 Novaro vuelva a recrear el mismo caudillismo en Buenos Aires, 1826
y su capacidad de regeneramiento que le esquema conceptual –que ya tiene más de
per mite restablecer la autoridad estatal. Es diez años– con relación al menemismo, Buenos Aires, Siglo Veintiuno, 2006, 220 pp.
en este contexto donde asume Eduardo aunque no utilice el tér mino ‘neopopulis-
Duhalde, quien logra un saneamiento de mo’ (y por ende su visión sobre las identi- do, La historia de una montonera es la vía

L
a historia de una montonera que
las cuentas públicas con lo que se estable- dades políticas) por el que fuera en repeti- nos presenta Raúl Fradkin en este elegida por el autor para indagar el conjun-
ce una relativa estabilidad luego de la crisis das ocasiones criticado. Se concentra no libro es eso y muchas cosas más. Es to de procesos políticos, sociales, económi-
general. Nuevamente las disputas en el in- obstante en analizar la construcción de la la historia de las transfor maciones de las cos y culturales que lo hicieron posible y lo
terior del peronismo –dada la bicefalía par- nueva hegemonía peronista por parte de condiciones materiales de vida y de produc- tor nan hoy inteligible.
tidaria– se dirimen en el terreno de las con- Néstor Kirchner que presenta –en muchos ción que la Revolución de Mayo y la “feliz El acierto central del libro –que es el de
tiendas electorales. La oposición más fuer- aspectos– similitudes con el menemismo experiencia” propiciaron en el espacio ru- las investigaciones de su autor en general–
te es Menem versus Duhalde y los mode- aunque sean ideológicamente opuestos. La ral bonaerense. Es también la historia de reside en la búsqueda simultánea, en la
los de país que ambos representan. Nova- comparación entre estos dos momentos los primeros ensayos de construcción de la combinación de un minucioso trabajo de ar-
ro relativiza esta oposición más retórica políticos diferentes sirve para que el autor presencia estatal y sus instituciones en la chivo con una reflexión sobre los procesos
que real y se concentra en analizar las ca- dé cuenta de las principales características campaña y la de los significados que esas históricos generales así como sobre los pro-
racterísticas que adopta la construcción de que hacen a la cultura política de la Ar gen- políticas tuvieron para los distintos tipos de blemas teóricos que tal exploración sobre
una nueva hegemonía por parte del actual tina actual: a su carácter faccioso, especu- pobladores. Es a su vez una indagación so- las fuentes son capaces de iluminar.
presidente. lativo, muy apegado al ejercicio delegativo bre los repertorios de adaptación y resis- En el corazón del oficio de historiador
El aporte, a nivel explicativo, más inte- del poder y poco propenso a la delibera- tencia posibles y desplegados por estos ac- se halla la tensión entre el rastreo de los
resante del trabajo es el establecimiento de ción, y por ende a la democracia. El prin- tores, y, junto a ello, una revisión profunda acontecimientos, el conocimiento de la sin-
las distintas relaciones que el autor busca cipal dilema que se plantea al final del libro de las reflexiones conceptuales y las inter- gularidad histórica y el imperativo de dar
tender entre lo social, lo político y lo econó- es cómo superar la alter nativa de gober na- pretaciones historiográficas de los fenóme- cuenta de procesos generales, sin recaer en
mico en la historia argentina reciente en un bilidad que siempre ofrece el peronismo nos del bandolerismo y del caudillismo en anacronismos o en una pérdida de la di-
intento de no dejar por fuera a ningún ele- ante un pluralismo que ha demostrado ser la Argentina. mensión de historicidad de cada coyuntura.
mento relevante. En este sentido, Novaro débil e inestable. En efecto, mucho más que la de un El libro de Fradkin muestra un camino po-
es ambicioso: la mirada busca ser interdisci- A pesar de todos los contratiempos que acontecimiento singular, relevante contem- sible en el que la fuerte vocación empírica
plinaria aunque dos de los principales ejes la democracia ha tenido en estos últimos poráneamente pero posterior mente olvida- no implica una renuncia a la explicación y

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en el que los conceptos, de los que no se Como un rompecabezas que pieza a dad diversa de “movilizar lazos de solidari- ter nos, crecientemente vulnerabilizados. El
puede prescindir para analizar la historia, pieza va dejando adivinar los per files de la dad vecinal”). trabajo recupera y participa de toda una his-
están informados por las cosmovisiones imagen total, el libro despliega, capítulo a Una pieza más del rompecabezas la pre- toriografía de estudios rurales que ha logra-
contemporáneas, no se les imponen exte- capítulo, cada una de las dimensiones del senta el tercer capítulo (“Anatomía de la do en nuestro país discutir viejas nociones
rior mente a esos actores. Se trata de un tra- acontecimiento y de los múltiples contextos montonera”). En estas páginas el autor re- sobre las estructuras productivas coloniales
bajo fuertemente inductivo que muestra to- –políticos, sociales, militares, culturales– construye, con habilidades indiciarias, la y poscoloniales, y el per fil de los pobladores
da la potencialidad de la historia como tarea que lo confor man y ter minan por inscribirlo gestación y la vida inter na de la montonera. de la campaña (vg., la idea de un gaucho so-
capaz de interpelar a las demás ciencias so- en una temporalidad más densa. Lejos de aquellas visiones, construidas más litario, sin familia, sin producción agrícola),
ciales discutiendo algunos de sus grandes re- En el primer capítulo, Fradkin nos sitúa teórica que empíricamente, sobre los funda- per mitiendo iluminar así la existencia de
latos y algunos de sus más caros conceptos. en el caluroso diciembre de 1826 y nos pre- mentos carismáticos o clientelares del poder una sociedad campesina mucho más com-
Por eso, quizá, el libro comienza con senta la serie de rumores y temores que del líder montonero, Fradkin nos muestra pleja y socialmente densa de lo que estába-
una revisión de los significados que desde precedieron el accionar de la montonera en una jefatura mucho más negociada, cons- mos acostumbrados a imaginar. Es ese
inicios del siglo XIX se dieron a la voz varios pueblos de la frontera oeste y algu- truida sobre la base de intereses comunes, mundo campesino el que se había puesto a
‘montonera’. Fradkin da cuenta del carác- nos rasgos que ésta tuvo. El autor señala có- de promesas, y sujeta a una renovación cambiar.
ter netamente americano del tér mino y de mo la dinámica del asalto, cómo la ausencia continua. De este modo, no sólo relativiza En la confluencia, entonces, de esa con-
cómo fue concebido hacia 1810 para dar de un saqueo indiscriminado, la autoidenti- la supuesta omnipotencia de los hacenda- flictividad social en aumento –que redundó
cuenta de un heterogéneo y nuevo conjun- ficación de los asaltantes como “montone- dos para movilizar peones sino que restitu- en deserciones, emigración, y en una circu-
to de prácticas de acción colectiva, que des- ros” y “federales”, la recolección de fir mas ye toda la agencia a unos paisanos que apa- lación y dimensión sin precedentes de gavi-
plegaron diferentes tipos de campesinos, a favor de Juan Manuel de Rosas y el en- recen de este modo eligiendo su participa- llas de salteadores en la región– y de una
con diversos fines, en el subcontinente. frentamiento central con las nuevas autori- ción en la montonera y negociando los tér- conflictividad política facciosa exacerbada
Vueltas un elemento clave del vocabulario y dades locales –recaudadores, jueces de paz minos de la misma. En este punto, la re- por los requerimientos guber namentales, la
las luchas políticas rioplatenses, las “mon- y comisarios– per miten percibir una bús- construcción de las interpelaciones posibles montonera adquiere un nuevo significado.
toneras” se transfor maron también en un queda de alianzas y consensos entre los ve- y las reivindicaciones capaces de unir a este Ella no sólo habría sido un producto de tal
importante eje de los debates historiográfi- cinos así como apreciar las causas insosla- conjunto de hombres en una estrategia co- contexto –una de las for mas de expresión
cos que –si bien con orientaciones ideológi- yablemente políticas del movimiento. mún y arriesgada se tor na clave en el texto. del descontento con el gobier no, o una de
cas y metodologías diversas– hicieron del La operación de negación, por parte de Los rasgos de esa cultura popular cam- las manifestaciones del proceso más vasto
fenómeno menos un lugar para compren- las autoridades, de esa politicidad gritante pesina que, en la mejor tradición thompso- de deslegitimación de las autoridades loca-
der la cultura y las experiencias políticas del movimiento, una vez fracasado, es el ob- niana, reconstruye Fradkin, se completan les– sino también una clara estrategia de in-
campesinas (explícito proyecto de Fradkin) jeto del segundo capítulo. A partir de un mi- en el capítulo quinto donde se da cuenta de tervención sobre el mismo.
y más un espacio de “constatación”, sea de nucioso trabajo con fuentes judiciales, en el las nociones, las oposiciones y los princi- El movimiento, demuestra el autor, tuvo
las capacidades de manipulación de los que el autor es experto, se nos per mite co- pios con los que estos actores pensaron las objetivos y horizontes políticos amplios. Fue
caudillos, sea del carácter espontáneo de nocer las distintas estrategias defensivas in- transfor maciones en curso y la política. Pe- un intento de atacar las políticas rivadavia-
las acciones de estos sectores subalter nos. fructuosamente ensayadas por el líder de la ro, antes de ello, el autor nos presenta el nas y de promover una especie de relación
Una doble identificación de las montoneras montonera ante la justicia; el rumor existen- contexto de emergencia más amplio de la clientelar “desde abajo”, procurando ganar-
con los fenómenos del caudillismo y el ban- te en esos meses sobre la preparación de un montonera: una campaña oeste en la que se el favor de caudillos mayores –de ahí las
dolerismo habría signado los debates sobre movimiento opositor al gobier no nacional las viejas posibilidades de acceso a la tierra referencias a Juan Manual de Rosas o a Ma-
las montoneras, y son estos lazos los que, –al que la montonera habría buscado ple- y for mas autónomas de producción se esta- nuel Dorrego como inspiradores o benefi-
luego de un detallado recorrido por la his- garse–, la progresiva consolidación judicial ban reduciendo y una región especialmente ciarios ciertamente inconscientes del asal-
toria de la montonera organizada en 1826 de la versión oficial del asalto (que eligió cri- sometida a la presión reclutadora del Esta- to–, sin necesariamente ir en consonancia
por Cipriano Benítez para “asaltar” los minalizar los hechos, castigando ejemplar- do, que no dejaba de conspirar contra las con sus estrategias políticas contemporá-
pueblos de Navarro y Luján, el autor se ani- mente a Benítez con la pena de muerte y necesidades de fuerza de trabajo por parte neas (todavía más institucionales y menos
mará a discutir o, en todo caso, a desentra- clasificar al resto de los montoneros como de los sectores propietarios generando así violentas). En este sentido, el autor resalta
ñar la complejidad de sus vínculos y sus “adherentes voluntarios” o “reclutas forzo- fuertes conflictos entre las diversas autorida- tanto la necesidad que de esos mediadores
condiciones de posibilidad. sos” en función de su “fama” y su capaci- des locales y entre éstas y los sectores subal- y líderes locales tenían las facciones para la

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articulación de cualquier estrategia política ne a dar cuenta de sus condiciones de posi-
en un espacio rural más amplio como, más bilidad, de las trayectorias vitales que las REVISTA DE ANTROPOLOGÍA AVÁ
importante aún, la diversidad inter na de in- unen y de los sentidos que a las mismas
terpretaciones sobre los principios y el sen- otorgan sus protagonistas. Nº 7
tido de un mismo movimiento –como el “fe- En un espacio de intersección entre la
Prólogo
deral”– para sus distintos adherentes. De historia rural, la historia social y la historia
En homenaje a Eduardo “Lali” Archetti
este modo, todo el libro contribuye a mos- de la justicia se inscribe esta historia de una
trar el “dinamismo y protagonismo de un montonera. Un libro que no sólo es intere- Ar tículos
mundo popular que no habrá podido for- sante por su capacidad para dar cuenta de la “En defensa de la salud y la vida”. Demandas e iniciativas de salud de agrupamientos so-
mular una política autónoma pero tuvo de- cotidianidad, los imaginarios y las transfor- ciales de la Ciudad de Buenos Aires y Conurbano Bonaerense –2001 a 2003–. Por Ma-
cisiva incidencia en el decurso del proceso maciones que en distintos niveles se estaban bel Grimberg
histórico y la disputa política que estaba llevando a adelante alrededor de 1826 en la La investigación transcultural. Por Héctor Vázquez
abierta” (202). campaña bonaerense sino también, desde
Conflicto sociorreligioso y representaciones simbólicas entre tobas mormones y evangélicos.
Fradkin demuestra que la acción colecti- un punto de vista metodológico, como ejem-
Por César Ceriani Cer nadas
va articulada por Benítez era una modalidad plo claro de una historia social de los secto-
de resistencia extrema pero posible y los res subalternos. Viejos archivos pero nuevas Antropología e multimeios: O corpo como inter face entre ar tes visuais e humanidades. Por
elementos de su “programa”, relativamente formas de interrogarlos permiten rescatar Stéphane Malysse
autónomo, implicaban una condena al “mal del olvido al menos ciertas voces de los sec- El trabajo femenino en una empresa petrolera privada patagónica. Cambios y continuida-
gobier no”, los “europeos”, los “gallegos, tores populares, dar cuenta de sus prácticas des durante el siglo XX. Por Graciela Ciselli
“cajetillas” y “maturrangos” y una asocia- de resistencia y agregación, de sus nociones Entrelazando memorias: cuándo, cómo y qué recuerdan un grupo de ex prisioneras políti-
ción del federalismo a intervenciones en fa- de orden y de sus formas defender sus inte- cas de la “cárcel de Villa Devoto”. Por Ana Guglielmucci
vor de “los hijos del país”. La reconstruc- reses. Restituir racionalidad política a tales
Pasos judiciales hacia la internación psiquiátrica: reflexiones y posibles apor tes desde la
ción de sus nociones de derecho y de las acciones individuales y colectivas subalternas aproximación antropológica. Por Ana Silvia Valero
prácticas consuetudinarias vigentes en la es una ardua tarea que exige librarse de las
campaña bonaerense posrevolucionaria que lecturas oficiales, románticas o estructuralis-
Antropologia, Estado moderno e poder: perspectivas e desafios de um campo em construção.
Por Ana Paula Mendes de Miranda
se realiza en este apartado es uno de los tas de las fuentes, para poder dar cuenta de
aportes más interesantes del libro. las alternativas, las herramientas conceptua- El análisis del discurso: de cómo utilizar desde la antropología social la propuesta analíti-
Finalmente, al reflexionar sobre la con- les y los repertorios de acción disponibles de ca de Jesús Ibáñez. Por María Isabel Jociles Rubio
fluencia entre gavillas, bandolerismo y mon- estos actores históricos de los que mucho De exper tos y profanos: la construcción del testimonio judicial. Por Cecilia Inés Varela
toneras, el autor deja de lado las visiones nos resta conocer.
evolucionistas que piensan tales prácticas Reseñas
como estrategias crecientemente organiza- Magdalena Candioti La Morada de la Vida. Trabajo familiar de pequeños productores del noreste de Brasil. De
das y politizadas de resistencia, y se dispo- (CEL/UNSAM) Beatriz Heredia. Por Gabriela Schiavonni
Cuidar, controlar, curar: esaios históricos sobre saúde e doença na América Latina e Cari-
be. De Gilber to Hochman y Diego Armus. Por Alina Esther Baez

Agenda

Revista avá es una publicación del Programa de Posgrado en Antropología Social. Uni-
versidad Nacional de Misiones

Para mayor información dirigirse a:


revistava@hotmail.com; Tel/fax: 0054 (3752) 426341
Distribución: Ed. Antropofagia; www.eantropofagia.com.ar

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Revista del Instituto
estudios sociales
Interdisciplinario
revista universitaria semestral
de Estudios de Género Consejo Editorial: Darío Macor (director), Ricardo Falcón,
Facultad de Filosofía y Letras. Universidad de Buenos Aires Nº 11 / 2005 Eduardo Hourcade, Enrique Mases, Hugo Quiroga, César Tcach,
Darío Roldán
DOSSIER. Las lectoras y el público en Latinoamérica del siglo XIX. Figuras,
tramas y debates. Presentación de Graciela Batticuore, Lectoras en la
Nº 30 primer semestre 2006
trama. Proyecciones americanas en el mapa / Marcel Velázquez Castro,
Género, novelas de folletín e imágenes de la lectura en la Ilustración y el
romanticismo peruanos / Alexandra Santos Pinheiro, Jornal das Familias ARTÍCULOS
(1863-1878): al sevicio de las lectoras del siglo XIX / Graciela Batticuore,
SILVANA A. PALERMO: Elite técnica y Estado liberal: la creación de
La mujer lectora en el imaginario romántico. Proyecciones y debates en
Argentina / Juan Poblete, Literatura, lectura y género en la construcción de una administración moderna en los Ferrocarriles del Estado
la nación decimonónica en Chile // ARTÍCULOS. Kif Augustine-Adams, Ella (1870-1910).
consiente implícitamente. La ciudadanía de las mujeres, el matrimonio y la
teoría política liberal en Argentina a finales del siglo XIX y comienzos del NOEMÍ M. GIRBAL-BLACHA: Los lenguajes de la crisis en la Argentina
XX / Miguel Andreoli, El feminismo de Vaz Ferreira / María José Bruña de los años 30.
Bragado, Las miradas de Delmira Agustini: dandismo y fotografía en el
Montevideo del Novecientos / Alejandra Ciriza, Escribir de política, escribir OSCAR H. AELO Y NICOLÁS QUIROGA: Modelos en conflicto. El Partido
en clave de amor. Breves consideraciones a propósito de Mary Peronista en la provincia de Buenos Aires, 1947-1955.
Wollstonecraft & William Godwin / Omar Acha, El psicoanálisis y la teoría
queer: entre la historicidad del orden simbólico y el más allá de la ADRIANA CHIROLEU: Las paradojas de la modernización universitaria
perversión / Claudia Lozano, La vida es un racimo de ilusiones: género, de los años 60.
sexualidad y violencia en Catamarca // ENTREVISTA a Josefina Birulés. Me
inclino por la diferencia. Mabel Campagnoli, Mayra Leciñana y Rocío Pérez MÓNICA BARTOLUCCI: Juventud rebelde y peronistas con camisa. El
// DEBATE sobre el Código Contravencional de la Ciudad de Buenos Aires // clima cultural de una nueva generación durante el gobierno de
RESEÑAS Onganía.

Para compra, canje y colaboraciones, dirigirse a: Instituto Interdisciplinario de SEBASTIÁN BARROS: Espectralidad e inestabilidad institucional. Acer-
Estudios de género (IIEGE), Facultad de Filosofía y Letras, UBA. ca de la ruptura populista.
Puán 480, 4º piso, Of 417 (1406) Capital Federal. República Argentina
Fax: (54) (11) 4432-0121. Dirección electrónica: revmora@filo.uba.ar

ESTUDIOS SOCIALES, Universidad Nacional del Litoral, CC 353, Correo


Argentino (3000) Santa Fe, Argentina, e-mail: suspia@fcjs.unl.edu.ar
COMPRAS Y SUSCRIPCIONES: Centro de Publicaciones, UNL,
9 de Julio 3563 (3000) Santa Fe, Argentina,
e-mail: editorial@unl.edu.ar www.unl.edu.ar/editorial

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Punto de Vista / Nº 86 / diciembre de 2006

Novela argentina / Poesía y voz / Libertella / Juicio del


siglo: el tango / El momento situacionista / Semiología
y política: entrevista a Fabbri / Museo de la ESMA /
Imágenes del Holocausto

Escriben: Sarlo / Porrúa / Tabarovsky / Filippelli /


Monjeau / Gorelik / Francescutti / Vezzetti / Arfuch

Suscripciones: Argentina, tres números $ 24 / Exterior, seis


números, u$s 50. Cheques y giros a nombre de Beatriz Sarlo,
Casilla de Correo 39, Suc. 49, Buenos Aires

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Nota para los autores y colaboradores

Los trabajos con pedido de publicación deben enviarse a Cuenca 1449 (1416), Ciu-
dad Autónoma de Buenos Aires, Argentina.
Los trabajos correspondientes a la sección “Artículos” deben ser originales y serán
evaluados por árbitros exter nos, mientras las reseñas y las notas de la sección “Lectu-
ras” serán sometidas a la evaluación de los miembros del Consejo de Redacción.
Los autores deberán observar las siguientes recomendaciones:

a) Deberán enviarse dos copias impresas y un disquete.


b) La extensión de los trabajos correspondientes a la sección “Artículos” no debe ex-
ceder los 65 mil caracteres incluidos los espacios en blanco, las citas y notas biblio-
gráficas.
c) Las citas y notas bibliográficas deben ubicarse de la siguiente manera: 1) nombre y
apellido del autor; 2) título de la obra en cursiva (en caso de citarse artículo, éste irá
entrecomillado y escribiendo en cursiva la publicación en donde fue incluido); 3) lu-
gar de edición; 4) fecha.
d) Los artículos deben ir precedidos de un resumen en castellano y otro en inglés que
no debe ser menor de cien palabras ni mayor de ciento cincuenta.

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